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Historias en Villa Crespo por 6째c y d

biblioteca amaury selva ediciones


Biblioteca Amaury Selva ediciones


Historias en Villa Crespo

6º grado C y D

Escuela Nº2 de 7º (C. A. B. A)

“Francisco Herrera”

2013


Historias en Villa Crespo 2013, 6º grado “C y D”

AMAURY SELVA ediciones 2013, ediciones Amaury Selva Buenos Aires, Argentina Autores: 6º grado “C y D” Edición: María Victoria Ortega (Maestra bibliotecaria) Maximiliano Aprea (Docente de 6º) Diseño y diagramación: María Victoria Ortega (Maestra bibliotecaria)


Prólogo Hicimos este libro, a partir de la propuesta que nos hicieron el maestro y la bibliotecaria de participar en el concurso literario que se realizó por los 125 años del barrio de Villa Crespo. Para participar de este concurso, previamente, analizamos en biblioteca los lugares mas emblemáticos y característicos del barrio de Villa Crespo, que luego nos servirían como disparadores para crear nuestras propias historias. Luego de varios borradores, logramos crear este libro. Esperamos que les guste! Los chicos de 6°C y D

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índice Prólogo............................................................................................1 El collar encantado..........................................................................6 Fantasía o Realidad............................................................................9 Las muertes en Atlanta....................................................................11 Los espíritus de los Abdersons en el conventillo.............................13 Cuento sobre la realidad.................................................................14 Un chico hincha de Atlanta..............................................................15 El misterio de la casa......................................................................16

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El collar encantado Era un día muy común para Angela que todas las mañanas partía camino hacia el colegio. Todas las mañanas eran así, con la misma rutina. Hasta que un día lunes de colegio su madre le dijo: -Mi hija, nos mudaremos a un conventillo La Paloma en el barrio de Villa Crespo en estos días. Te lo íbamos a decir antes pero no pudimos. La niña se quedó por un momento pensativa y triste, pero luego le respondió a la madre con tristeza y sin esperanzas: -Muy bien madre. -Hija, no te preocupes por la escuela te escogeremos una buena para ti. En unas pocas semanas se mudaron al conventillo, consiguieron la habitación setecientos catorce en el quinto piso. ¡Menos mal que no consiguieron en planta baja porque allí se encontraban los perros molestos de los vecinos! Sin embargo la otra familia con la que compartían el piso no era divertida. Siempre se la pasaban leyendo revistas, diarios y comics antiguos porque ellos no tenían televisión. En el conventillo era todo antiguo, ordinario y usual. Angela partió rumbo a su nuevo colegio manteniendo siempre su mismo look, anteojos cuadrados, dos colitas y esas coloradas pecas que la caracterizaban. Apenas entró vio que su fila de tercer grado era la más larga de todas. Se ubicó en el último lugar y luego de cantar la canción entraron al aula. En el instante siguiente un chico gritó: ¡Hay una nerd! Lo cual produjo las carcajadas del resto de los compañeros. Angela salió llorando y corriendo al baño. Cuando todos fueron hacia la clase de música ella se quedó allí en el baño hasta que apareció la maestra que le pidió que saliera para charlar sobre lo sucedido. Su maestra le contó que era muy común que los chicos hicieran estos comentarios, a lo cual Angela le dijo que en su anterior colegio no decían cosas que podían herir a otros. Al rato siguiente su madre la fue a buscar. Comieron juntas y mientras su padre leía en la habitación la mamá se acostó a dormir una siesta. Angela se quedó mirando la tele en el comedor y escuchó una voz que la llamaba susurrando su nombre. “Angela ven con nosotros, te guiaremos a la belleza eterna” La niña siguió las voces y en la mesada de la cocina encontró un collar. Se lo probó y colocó, se veía como una señorita hermosa, con el pelo desatado. “¡¿Y mis pecas?!” Las pecas de Angela habían desaparecido, en su lugar había unas hermosas mejillas rosadas. Notó así que el collar tenía un pequeño reloj rosa pero la hora estaba mal: marcaba las doce en punto. Ella lo acomodó y marcó las tres en punto mientras siguió mirando la tele. Luego de unas horas su madre despertó de la siesta, caminó hacia el comedor y de pronto gritó: - ¡aaaaaahhhh, Jorge hay un bebé! ¡Un bebé! Su padre Jorge salió asustado de la pieza justo en el momento en el que el bebé esbozó las siguientes palabras: - ¡No mamá, soy yo Angela! La niña se dio cuenta de lo sucedido y colocó el reloj a las siete en punto. Los padres la distinguieron nuevamente. No se sabe

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por qué extraña razón los papás se convencieron o se hicieron los que estaban convencidos de que todo había sido obra de su imaginación. Pero Angela sabía que no. Angela supo de inmediato que el reloj era especial, una especie de máquina de tiempo. Decidió esconder el collar y caminó astutamente por los pasillos del conventillo buscando un lugar donde esconder o enterrar el reloj. Al fin encontró un buen escondite y lo enterró. Ahora nadie podría encontrarlo, ni ocasionarle algún problema serio a otra persona. Es hasta el día de hoy que nadie ha podido encontrarlo. Hay personas que dicen que Angela hizo un embrujo y está vigilado por espíritus malvados pero están también quienes dicen que la niña sigue buscando personas para apoderarse de su alma y así mantener viva su belleza. Autor: Yazmín Staciuk 6°C

Angela partió rumbo a su nuevo colegio manteniendo siempre su mismo look, anteojos cuadrados, dos colitas y esas coloradas pecas que la caracterizaban 7


Angela parti贸 rumbo a su nuevo colegio manteniendo siempre su mismo look, anteojos cuadrados, dos colitas y esas coloradas pecas que la caracterizaban 8


¿Fantasía o realidad? Me fui a dormir desahuciado sin esperanzas, harto de la simple rutina de todos los días. Soñé algo muy raro. De repente desperté asustado y me di cuenta de que la casa en la que me encontraba no era la mía. Bajé las escaleras y miré para todos lados, como no había nadie salí corriendo asustado. Me encontraba en un lugar raro, excéntrico. Caminé sin rumbo hasta que me encontré con un bar. Como buscaba algo nuevo y diferente entré. Visualicé un cartel que decía: “CAFÉ BAR ISMIR” El bar se encontraba lleno, los caballeros vestían de traje y las damas con vestidos largos. Me pareció un lugar oscuro y misterioso. Le pregunté a una persona en qué año estábamos pero no me respondió. Insistí nuevamente pero no obtuve respuesta alguna. Le grité tan enfurecido que intenté golpearlo, tampoco pude. Lo intenté nuevamente y vi como mi mano atravesaba su hombro sin hacerle ningún tipo de daño. Estaba tan enojado y confundido que me senté en la única silla que estaba vacía a intentar comprender lo que sucedía. De repente sentí que el piso temblaba. El temblor se sentía cada vez más hasta que … ¡El suelo se abrió! El piso era ahora un depredador y yo su presa. Parecía que la gente no notaba mi presencia ni nada de lo que estaba sucediendo. Al caer sentí que viajaba por el tiempo y ahí comprendí todo: las personas no notaban mi presencia porque yo todavía no había nacido. Autores: Sofia Segovia ; Leila Donikian ; Ludmila Alvarez; Denise Colque Tarifa

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Lo intentĂŠ nuevamente y vi como mi mano atravesaba su hombro sin hacerle ningĂşn tipo de daĂąo.

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Las muertes en Atlanta En 1924, se jugaba el partido más importante de la temporada para el club Atlanta, si ganaba ascendía a la “A”. Durante el entretiempo un jugador llamado Mauro Adriel Funez Tejera se sintió presionado por los insultos que recibía desde la tribuna, a tal punto que abandonó el estadio y caminó hasta el arroyo Maldonado donde allí se escondió. Desde ese día juró matar a todo aquel que lo hubiese burlado y prometió hacerle la vida imposible a los simpatizantes del club Atlanta. A la semana siguiente un jugador de Atlanta apareció muerto en el entretiempo. Los directivos del club llamaron a un detective privado para que investigara la escena del crimen. La muerte había transcurrido en el vestuario y allí encontraron un pedazo de tela que reconocieron que era de la camiseta número dos. Director técnico: - ¡Qué curioso, era la camiseta del jugador que decidió la semana pasada abandonarnos en medio del partido! Detective: - ¡¿Qué jugador?! Director técnico: - Mauro Adriel, el peor jugador del equipo. Al día siguiente, el detective concurrió nuevamente al vestuario y encontró una nueva pista: un rastro de sangre que habían pasado por alto. El rastro de sangre lo guió hasta el arroyo Maldonado donde misteriosamente vio salir del agua a un jugador de Atlanta. El detective lo persiguió y llegó a rasguñarle un brazo que hizo que el jugador sangrara. Tomó una muestra de la sangre y fue corriendo a su laboratorio donde comprobó que coincidía con la sangre hallada en el número de la camiseta. Preparó así, una trampa en la cancha de Atlanta. Pusieron a un jugador de mentira que hizo de carnada para que Mauro Adriel se hiciera presente. Cuando llegó lo arrestaron y decidieron quemarlo y enterrarlo en el arroyo Maldonado. Desde ese día el arroyo Maldonado fue entubado. Autores: Mauro Tobares ; Leandro Ferreira; David Funez Moyano; Frank Olartegui 6°C

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El jugador Mauro Adriel Funez Tejera

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Los espíritus de los Andersons en el conventillo Hace veinte años existía una familia que practicaba el arte de la brujería . Los dos hijos, Luz y Octavio, necesitaban ser curados por lo cual la familia buscó a alguien que pudiera hacerlo. Encontraron a una anciana que dijo poder curarlos con magia muy oscura. Los Anderson concurrieron a muchos rituales hasta que llegó el día en que la anciana les comentó que el último paso para curar la enfermedad era vender el alma de los niños al diablo. La madre accedió pero solo pidió que los convirtiera en espíritus. El padre se opuso e interrogó a la anciana el por qué tendrían que vender las almas de los niños si lo que pretendían era curarlos. Su mujer le contó que en realidad la enfermedad era hereditaria y que ella estaba muy enferma. A los pocos días la madre murió, fue así como el padre se convenció y accedió al último paso del ritual. Días después el padre de tanta tristeza acumulada sufrió un ataque al corazón. Cuenta la historia que en la casa de los Anderson se creó un conventillo y sus espíritus siguen rondando por los pasillos. Autores: Brisa Paredes; Laura Chimenti; Candela Juarez 6°C

Los Andersons

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Cuento sobre la realidad En la calle Muñecas y Gurruchaga vivía una familia muy rica pero un día los padres murieron y el hijo heredó la casa. Después de cincuenta años, el hijo también murió y fue entonces cuando una familia compró la casa. Luego de dos años se mudaron a la provincia y una nueva familia adquirió el terreno. Yo pertenezco a esa familia y esta esta es mi historia: “Cuando yo tenía siete años vivíamos en un hotel pero cuando cumplí los diez nos desalojaron. De ahí nos fuimos a vivir a la casa de mi abuela hasta que cumplí los doce y mi mamá pudo empezar a pagar de a poco junto con mi tía la casa de Muñecas y Gurruchaga.” Y así fue como vivímos felices para siempre. Autores: Marcelo Díaz 6°D

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Un chico hincha de Atlanta Había una vez un chico llamado Juan que era hincha de Boca y siempre quería ir a la cancha pero su mamá no lo dejaba. Ella pensaba que los de la tribuna visitante lo iban a escupir dado que él iba debajo de la parcialidad rival. Se jugaba el clásico contra River y no podía faltar pero su mamá no lo dejaba ir. En ese momento llegó su papá que era hincha de Atlanta y que siempre le decía que Atlanta era un equipazo porque quería que su hijo fuera hincha de su club. Su hijo claramente le contó al papá que la mamá le prohibió ir a la cancha de Boca porque decía que lo iban a escupir. El padre le dijo que era verdad que en la cancha de Boca contra su clásico rival lo iban a escupir. Quería convencerlo para que se hiciera de Atlanta como él y como su abuelo. Por este motivo el papá le dijo a la mamá que en la cancha de Atlanta no se escupía ni se insultaba y que encima él lo llevaría a la platea. Entonces la madre aceptó que fuese a la cancha pero solo a ver a Atlanta. Llegó el día en que Atlanta jugó contra su clásico rival, Chacarita Juniors, y Juan junto con su padre concurrieron a la cancha. Ni bien entraron la voz del estadio empezó a nombrar a los jugadores del equipo local hasta que entró Carlos Rodríguez, el jugador preferido de Juan. En ese momento Juan sintió un escupitajo pero a él no le importó. Atlanta terminó ganando el clásico por dos tantos contra cero con ambos goles convertidos por Carlos Rodriguez. De esta forma Atlanta se coronó campeón y adquirió un nuevo hincha. Autores: Ignacio Damp; Joel Marcelo Fernandez; 6°D

Cancha de Atlanta. 15


El misterio de la casa Tres amigas se juntaron en la casa de Luciana. Su mamá les contó un mito sobre la casa de al lado. El mito decía que en esa casa vivía una familia con dos nenes y sus padres. Dicha familia había muerto y nadie sabía por qué. Las chicas se pusieron a investigar acerca de este mito, querían saber si era verdad pero no encontraron nada que lo demostrase. Decidieron entonces entrar a la casa para comprobar la teoría. Era de noche y una de las amigas, Yanella no se animaba a entrar. Como las demás entraron Yanella no tuvo otra opción y avanzó después de Luciana y las otras amigas, que se llamaban Karen y Alejandra. Intentaron entrar por la puerta del sótano pero estaba sellada, por lo cual decidieron entrar por la ventana. Las chicas revisaron toda la casa y vieron fotos por todas las paredes. Yanella muy asustada dijo: - Chicas, miren toda la sangre que hay en el piso. Las cuatro se asustaron y gritaron al mismo tiempo, vieron una escalera por la que subieron. Se dirigía a un cuarto en el que había un mueble grande y muy antiguo. Al lado del mueble vieron un pedazo de pared desprendida. Las cuatro chicas corrieron el mueble y vieron un gran hueco que daba a un pasillo aterrador. Tomaron coraje y entraron pero el pasillo se dividió en dos caminos, como no sabían para dónde ir se separaron. Luciana fue con Karen por un lado y Yanella con Alejandra por el otro. Luciana y Karen desembocaron en un subterráneo que decía “estación Villa Crespo” por lo que decidieron retornar a buscar a las otras dos amigas. Mientras tanto Yanella y Alejandra encontraron cartas de personas, fotos y mucha información. Ellas también decidieron volver a encontrarse con Luciana y Karen. Las chicas se contaron todo lo que vieron y fueron juntas al subterráneo. Empezaron a caminar y vieron que había una puerta medio abierta, la empujaron y vieron gente colgada del techo. Las chicas gritaron y empezaron a correr, volvieron a entrar a la casa pero como era muy vieja un pedazo de techo se desprendió y se le cayó en la pierna derecha a Karen, de repente encontraron otra puerta por la que entraron y desembocaron en una escuela. Recorrieron todas las aulas que estaban oscuras, sucias y parecían abandonadas. Buscaron algo con que curar a Karen hasta que Luciana encontró un botiquín. Le pusieron una venda y todas salieron de la escuela. Al salir, preguntaron en donde estaban, y una persona que pasaba por ahí le contesto que estaban en la escuela Tomasa de la Quintana N°1 del distrito 7°. Estaba lloviendo… Las chicas se fueron directo para la casa, mojadas. La mamá de Luciana les preguntó que les había pasado a la pierna de Karen, y ellas le dijeron que se había lastimado jugando. La mamá de Luciana llamó a la mamá de Karen. Las amigas prometieron que lo que había sucedido, nuca se lo contarían a nadie. Autores: Yanella Cruz; Karen Gutierrez; Luciana Noriega; Alejandra Paredes Velazquez

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La empujaron y vieron gente colgada del techo...

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...un pedazo de techo se desprendi贸 y se le cay贸 en la pierna derecha a Karen

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Este libro se termino de digitalizar en Junio del 2013 en la biblioteca Amaury Selva


Hicimos este libro, a partir de la propuesta que nos hicieron el maestro y la bibliotecaria de participar en el concurso literario que se realizó por los 125 años del barrio de Villa Crespo. Para participar de este concurso, previamente, analizamos en biblioteca los lugares mas emblemáticos y característicos del barrio de Villa Crespo, que luego nos servirían como disparadores para crear nuestras propias historias. Luego de varios borradores, logramos crear este libro. Esperamos que les guste!

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Libro de villa crespo  
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