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SEPTIEMBRE - OCTUBRE 2012

SANTIAGO DE CALI, Septiembre - octubre DE 2012 ISSN: 2145-535X

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periodismo reflexivo

los excesos de la rumba

A pesar de que en Cali rige un decreto que restringe los horarios de la rumba en la ciudad, algunos hacen caso omiso de las normas y, clandestinamente, abren ‘after party’ donde el alcohol, drogras y prostitución van hasta el amanecer. PÁGS.: 12 A 15

recorrido a ciegas por la cárcel A través de una terapia de choque, el Inpec desarrolla un impactante programa con estudiantes de colegios de la ciudad que visitan la cárcel de Villahermosa y conocen de cerca la dureza de una prisión. Págs.: 4 y 5

La Choza de Chuchu Cerca de la Hacienda El Paraíso, un museo se ha convertido en el perpetuador de objetos y obras de arte del pasado.

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ESTUDIANTES DE LA SALA DE PERIODISMO FACULTAD DE COMUNICACIÓN SOCIAL UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE OCCIDENTE - CALI


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OPINIÓN

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Una educación que pide cambio a gritos

EDITORIAL La calidad, un logro y un reto La acreditación institucional de alta calidad, reconocimiento otorgado por el Ministerio de Educación Nacional a la Universidad Autónoma de Occidente, pone a la institución a la vanguardia en los procesos de formación superior en Colombia y también se convierte en una responsabilidad para quienes hacemos parte de la comunidad Autónoma. Hemos sido reconocidos a nivel nacional como una Institución que cumple con los más altos estándares de calidad, garantizando a la sociedad su idoneidad, pertinencia, responsabilidad, integridad, equidad, coherencia, universalidad, transparencia, eficiencia y eficacia, criterios fundamentales que se tienen en cuenta en la concesión de la acreditación de alta calidad. Este reconocimiento sitúa a nuestra

universidad en un selecto grupo que incluye a 22 instituciones de educación superior, de 286 que hay en Colombia, que fueron acreditadas por su alto nivel y compromiso con la formación de los estudiantes. Una distinción de estas características es un orgullo para todos los que integramos la comunidad autónoma, pero también es un reto, que se acompaña de una responsabilidad para

“Hemos sido reconocidos como una institución que cumple los más alto estándares de calidad”

continuar esa senda de calidad. En ese sentido, nuestro periódico El Giro hace parte de esos resultados de calidad que se hacen en la institución. De allí que el llamado a los estudiantes-reporteros, que son el alma de este producto periodístico, es a continuar con una senda de trabajos propios, con un sentido social, y una alta calidad en su redacción. Desde cada programa, la misión es redoblar esfuerzos para que dentro de cuatro años el Ministerio de Educación Nacional vuelva a reconocernos como una Universidad en la que la calidad se demuestra en cada uno de los trabajos desarrollados y expuestos al público en general. El reconocimiento lo alcanzamos y ahora lo que sigue es mantenerlo, continuar la senda y para ello, esfuerzos como El Giro se convierten en dinamizadores de ese propósito y en una muestra de la calidad que hay en la Universidad Autómoma de Occidente.

por: Óscar Perdomo Gamboa

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FACULTAD DE COMUNICACIÓN SOCIAL

SALA DE PERIODISMO

Decano: Álvaro Rojas Guzmán Jefe del Departamento de Ciencias de la Comunicación: Mónica Palacios Echeverry Jefe del Departamento de Publicidad y Diseño: Mónica Piedrahita Echeverry Jefe del Departamento de Lenguaje: María Mercedes Chacón de Galindo Director del Programa de Comunicación Social – Periodismo: Germán A. Gallego Trujillo Director de Programa Cine y Comunicación Digital: Juan Carlos Romero Cortez Director del Programa de Diseño de la Comunicación Gráfica: Ricardo Castro Ramos Director del Programa Comunicación Publicitaria: Neil Rodrigo Jiménez Cifuentes Director de Autonomedia: Luis Fernando Ronderos

Directora: María Eugenia Hernández Editor: Gerardo Quintero Tello. Practicante: Luisa Rodríguez Redacción: Carolina Acevedo, Paula Santamaría, Juan Sebastián Rico, Eliana Henao, Michelle Varela, Adriana Gutiérrez, Viviana Posada, Leydi Johanna Peña, Frank Caro, Paola Ramírez y Ciro Muñoz. Diseño Gráfico y Diagramación: Luz Karime Quijano Arce. Caricatura: Óscar Perdomo Gamboa. Asesoría Gráfica: Joaquín Castro.

La educación en Colombia sigue creyendo en el antiguo término del ‘alumno’. Es decir, aquel ser sin luz que llega como un papel en blanco, listo para ser escrito por el docente. Un estudiante incapaz michelle de proponer nuevas varela formas de aprendizaje. Sala de Recibir información periodismo de un experto para aprender teorías, enterarse de cultura general y enriquecer el conocimiento profesional son los elementos que han determinado la arquitectura educativa colombiana, que aparentemente solo tiene cimientos. Mirando más allá de lo acostumbrado, con una visión alejada a lo tradicional se puede entender que esta casa en construcción está deteriorada, vieja y pobre en comparación con la modernidad y la transformación del paisaje que la rodea. El clima cambiante (cultura), la transformación en las formas de interactuar y convivir de las personas (sociedad) y las crecientes necesidades humanas (economía) le están exigiendo a esta edificación educativa que no solo se adapte a los distintos desafíos que se le presentan, si no que vaya delante de estos. La educación superior, vista aquí como una arquitectura, debe repensar su diseño y la funcionalidad del mismo, analizando las necesidades del habitante, del entorno y de la sociedad. La nueva dinámica social exige que la universidad intervenga en la solución de las problemáticas creadas por las desigualdades; la creciente cantidad poblacional; el aumento de los conflictos sociales, la crisis ambiental y el terrorismo. Solución que no depende del acceso que se tenga a la educación. Si se piensa también en los cambios que el estudiante podría generar en un país desde su proceso educativo y no necesariamente al finalizarlo se estaría obligado a tumbar la casa o al menos algunas columnas. Se lograría una residencia en obra blanca si el sistema permitiera que el estudiante aplicara su producción intelectual en un escenario real y trascendiera del salón de clase aquellos productos académicos que sin menor duda podrían generar un impacto en la sociedad. Desde la visibilización, hasta el desarrollo del mismo en un contexto real. Aportando profesionales con una visión humanística y más capacitados para contribuir a la sociedad. Esta es la manera de forjar un impacto real y efectivo sobre el progreso del país.

Autonomedia, Comunicación Integral. Contáctenos en el 3188000 Ext.: 24000, 24008, 11560. Los artículos firmados son responsabilidad exclusiva del autor y no reflejan, necesariamente, la opinión de la Universidad.

OPINIÓN

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¿Por qué no reaccionamos? Paula Santamaría Sala de periodismo

Jaime Garzón lo dijo en 1997 “… Si no reaccionamos, ustedes jóvenes, y asumen el control de su propio país con los elementos que les da la constitución, por ejemplo el voto. Si no hacen uso de eso para bien, cerremos y vámonos…” Ya pasaron 15 años y el país sigue siendo manejado por la misma clase política. La misma que destapa un hueco para tapar otro, la misma que nos ciega con una cortina de humo para desviar los actos corruptos, la que se atraganta con los dineros públicos mientras nosotros seguimos viendo los mismos reality’s de cada año, es decir los mismos con las mismas y la pregunta es ¿Por qué? Cuando el gobierno nacional propuso la Reforma a la Ley 30, hubo un grupo de personas, liderado por jóvenes, que entendió la magnitud del problemay reaccionó. Al poco tiempo ese grupo se convirtió en una bola de nieve tan grande que tumbaron la propuesta a la reforma y el gobierno no tuvo otra opción que sentarse en la misma mesa con los estudiantes, como debió ser desde un principio. Lo mismo pasó con la Reforma a la Justicia, otro gol que pudimos atajar. Reconozco que hay lideres que les interesa el bien general sobre el par-

ticular, la Mesa Amplia Local Estudiantil (Mane), los grupos juveniles, los movimientos estudiantiles y algunos políticos que no se han dejado contaminar. Pero no son suficientes para llevar el peso que nos ha tocado cargar por años. Entonces me pregunto, ¿por qué cuando hay elecciones nos da pereza levantarnos de la cama por una hora para ir a votar? pero en cambio cuando convocan para marchas, manifestaciones, protestas llegamos todos en manada. Pareciera que los jóvenes que lideran estas movilizaciones es un porcentaje mínimo, comparado con los más de siete millones que habitan en Colombia, el resto se puede decir que lo hacen más por moda, por subir la foto en Facebook o por un tweet. Giovanni Sartori dice que la apatía política en los jóvenes no existe, sino que la participación de estos depende del estado de ánimo con que se levanten. Yo me rehuso a que esto sea verdad. ¿Cuándo vamos a tener un buen estado de ánimo para participar en la historia de nuestro país? Es muy triste ver como mi generación traga entero o, peor aún, le son indiferentes los casos de corrupción, injusticias y demás problemáticas que vivimos, porque “como no es conmigo” entonces que otro se preocupe. Sacudámonos, despertemos, pellizquémonos porque adivinen qué y vuelvo a citar a Garzón “…Por culpa de Dios, el destino o la Divina Providencia, nos tocó habitar este espacio y llamarnos colombianos...”.

¿Le llegó al fin la hora de la paz a Colombia? fraseando la prensa

El periodismo es literatura bajo presión. álvaro cepeda samudiio periodista y escritor

Las redes sociales son un excelente canal para rastrear pistas que lo conduzcan a uno a buenas lecturas. alberto salcedo periodista y escriitor

El MÍO: ¿La solución? Por Adriana Gutiérrez Sala de periodismo

Cali es una ciudad que ha crecido de forma desordenada y que por causa de múltiples factores de violencia y pobreza es receptor de miles de desplazados. Esa ciudad de más de dos millones de habitantes debe desplazarse y hoy parece no encontrar una buena alternativa para ello. El trasporte público no suple la demanda de la población, a pesar de la insistencia de los ciudadanos por lograr una mejor movilidad.

A raíz de esta problemática, se implementó un sistema masivo que ayudara a solventar el transporte en Cali. Para lograr su objetivo, Metrocali espera sacar de circulación a todos los buses, busetas y colectivos que integran el transporte urbano, convirtiéndose el MIO en el único medio de transporte masivo. Sin embargo, el transporte público en la ciudad genera múltiples empleos y permite la subsistencia de cientos de personas. Los únicos que se verán afectados si desaparecen los buses de servicio público, no serían sólo los conductores, sino la ciudad en general, pues sus habitantes deberán adaptarse a la nueva “cultura del MÍO”, cultura donde no hay espacio para pedir descuentos por el pasaje, donde no hay la posibilidad de comunicarse con el con-

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ductor, donde las necesidades están estandarizadas y donde se pierde el respeto cuando se intenta pasar por encima del otro, pues este sistema se ha convertido no en una opción, sino en una imposición. Hoy este medio de trasporte ni siquiera cuenta con la capacidad para suplir la demanda del usuario que aunque se ve afectado por esta situación, no reacciona o no manifiesta su inconformidad. Tal vez las principales voces de protesta provienen de los mismos propietarios y conductores de buses que se encuentran preocupados por el desempleo que también se puede generar. Ellos sostienen que el MÍO solo requiere 800 conductores, cuando ellos son más de 3.600. Ojalá, al finalizar este proceso, no sea nuevamente la ciudad y sus habitantes los que pierdan.

Muchas expectativas ha suscitado en el país el diálogo de paz entre el gobierno y la guerrilla de las Farc, porque ha despertado el optimismo en unos sectores de la población y ha generado escepticismo en otros. El optimismo es moderado y corre por cuenta de la buena voluntad que tienen ambas partes para Por: Frank negociar. A esto se le suma los teCaro mas que ya están definidos para Sala de periodismo ser discutidos durante el proceso de paz: desarrollo rural, participación política, fin del conflicto armado, narcotráfico y derechos de las víctimas. En la acera contraria se encuentran los pesismistas, que ven este proceso como un intento más de paz fallido, debido al reto enorme de volver realidad lo que se firmó en él. Todo porque consideran que habrá dificultades con el grupo guerrillero respecto a su participación política, de desmovilización, de distribuccíon de tierras, de reinsección, de financiación, de perdón y paz. Tambien hay escepticismo por la desición del gobierno de no hacer un cese el fuego sino al final del proceso y por la intervección de gobiernos extranjeros, especialmente Venezuela y Cuba. Por lo anterior, la gran mayoría de los colombianos nos hemos preguntado: ¿Será qué estos diálogos realmente acabarían con la guerra en el país? ¿Desaparecerán las Farc definitivamente? ¿Habrá paz total en el país? Las respuestas a estos interrogantes en estos momentos serían apresurados, complejos y especulativos. Colombia es un Estado que ha padecido el conflicto armado por más de 50 años. No sólo por parte de este grupo guerrillero al margen de la ley, sino de otros que viene operando desde hace varios años y algunos que han aparecido en los últimos tiempos. Igualmente, son muchos los factores que convergen cada día más para que la problemática social del país se agudice. Desempleo, pobreza, desplazamientos, narcotráfico, asesinatos, desapariciones forzadas, secuestros, entre otros. Para que estos diálogos entre Gobierno y guerrila prosperen se deberán hacer planteamientos de tal forma que garanticen a ambas partes oportunidades, que permitan contribuir al éxito de este proceso. Será indispensable mostrar argumentos y planteamientos claros, pero sobre todo aterrizados a la realidad del país. Una cosa sí resulta cierta y es que la decisión de arrancar con estos diálogos bilaterales son apenas un paso para forjar un verdadero encuentro de paz entre los colombianos. El gobierno del presidente Juan Manuel Santos y los que vendrán a futuro, deberán abrir nuevos escenarios de paz con el resto de grupos subversivos del país, o las facciones que sobrevivan, si se quiere hablar verdaderamente de paz en Colombia. Así mismo, será indispensable para este propósito brindar, al mismo tiempo, más oportunidades de desarrollo social, económico, político y cultural al resto de la población colombiana, a través de propuestas realizables que se logren adaptar a cada contexto social y en la mayor brevedad posible. En esa suma de propósitos será prioritario promover desde la familia principios y valores que fortalezcan el tejido social.


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ciudad

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Delinquir No Paga

Tenga en cuenta

Estudiantes de colegios de la ciudad viven una experiencia particular en la cárcel de Villahermosa. Una terapia de choque para no regresar jamás a una prisión. Los estudiantes son marcados con un sello en el brazo.

En fila y con los ojos vendados ingresan los estudiantes a la cárcel de Villahermosa. La experiencia es impactante. Por: Paola Ramírez Luisa Rodríguez Sala de periodismo

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de la mañana, niños y jóvenes del Liceo Comercial la Milagrosa del Diamante, zona del Distrito de Agua Blanca, esperan a las puertas de Villahermosa en Cali. El sol incandescente quema la mañana e impacienta a los muchachos que llevan un buen rato esperando ser registrados y reseñados. Parece que nunca antes un grupo tan grande, 61 jóvenes, estaba desesperado por entrar a un sitio denigrado por muchos y aborrecido por otros, la cárcel. En medio del bullicio de la mañana, las motos, los carros, el MIO, la gente. Se estaciona una patrulla de policía, un agente se baja del vehículo y trae a un hombre de tez trigueña, de 1.60

de estatura aproximadamente y contextura delgada. Tatuajes en su cuerpo, aretes en sus orejas, ojeras y labios morados, dan cuenta de una persona de aspecto deteriorado. Se le nota nervioso, tiene los ojos vidriosos, luce desesperado. Pero ni el policía logra que en Villahermosa abran la puerta, parece que la lista de los niños es larga y no los han terminado de registrar, aun cuando traigan a un presunto delincuente esposado para que ingrese al recinto. - Uyyssshhmk mirá mirá que chimba - ¿Qué cosa? - Pues mirá el arma que tiene ese “man” Le dice un niño a otro mirando desde el extremo izquierdo de la puerta azul, por un pequeño ori-

ficio por el que se alcanza a divisar a oficiales del Inpec. - ¿Y usted para que quiere un arma? pregunta alguien alarmado al escucharlo. - Jumm pa’ matar a todo el que me caiga mal en el barrio. - ¿Y usted que quiere ser cuando sea grande?, pregunta la misma persona. - Yo quiero ser como Pablo Escobar. El programa “Delinquir no Paga”, que está realizando el Inpec en la Cárcel Villahermosa de Cali, es un modelo replicado. El canal A&E, canal para Latinoamérica, transmite Terapia de Shock, una serie gringa que “recorre diversos correccionales en busca de jóvenes y jovencitas que deseen romper el ciclo de violencia, drogas y crimen que

amenaza con convertirles en la masa delictiva del futuro” . Según la PNUD Colombia (programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo): “Este proyecto, que ‘pone a conversar’ el sistema carcelario con el educativo, empezó en 2004 con un piloto de 37 instituciones educativas de Medellín, Caldas, Bello y Envigado. Grupos de 30 participantes por día, entre docentes y estudiantes, vivieron una experiencia pedagógica de inmersión en la cárcel durante seis horas”. Sin embargo, se ha extendido por todo el país. En Cali, en el Centro Penitenciario Villahermosa, está dirigido por Olga Cecilia Escobar y liderado por los monitores e internos del área de educativas de la cárcel, éstos cuentan con algún grado de preparación y cono-

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cimientos académicos, algunos son profesionales, tecnólogos o técnicos en diferentes áreas. Hasta el momento han asistido seis colegios con aproximadamente 311 jóvenes. Cualquier institución, colegio o universidad puede asistir al programa. Para María Elena Arias, Sicóloga y docente del Colegio visitante, esta terapia de choque “es de impacto positivo…. Les permite de alguna manera reflexionar sobre el rumbo de sus vidas. ‘Delinquir No Paga’ es un buen programa, las personas que lo lideran se preparan, se nota que hay planeación y lo mejor es que las experiencias son contadas por las personas que verdaderamente las están padeciendo”. Arias cree que no resulta igual cuando alguien cuenta algo de lo que no tiene experiencia alguna. Apenas a las 9:50 am se abre la gran puerta azul, un dragoneante empieza a llamar a lista para que uno a uno los muchachos vayan entrando. Los hombres son reseñados; no se pueden arriesgar a que un interno se confunda con uno de los visitantes. Así que los sellan. Todos son requisados. A varias niñas les asusta el perro antinarcóticos, pero es un requisito para continuar. De frente al edificio por el cual se ingresa a los patios, la frase paradójica que encierra a más de 5.000 internos dice: “Aquí entra el hombre y no el delito”. Acto seguido, pasan por un detector de metales, son requisados nuevamente y recibidos por otra puerta azul, un candado y un pestillo, pesados, mohosos y corroídos que separan la libertad del encierro, pero esa puerta hoy está abierta esperando a niños que vienen en fila, uno tras otro, separados no más que por sus manos y tomando distancia. La antesala es La Jaula, así es como le llaman a una celda ubicada en ese primer patio que se debe atravesar para llegar a los demás y que recibe a todos los internos que llegan por primera vez. Alberga a varios por una

“No se puede tapar el sol con un dedo, hay padres que le ocultan la realidad a sus hijos, por eso es bueno que los lleven a la cárcel para que personas que han delinquido les cuenten sus historias porque soldado avisado no muere en guerra, mientras mas les abran los ojos a los muchachos mucho mejor. Ojala los colegios en las reuniones les explicaran los padres como funciona el programa para que pudieran llevarlos a todos”, sostiene Rubiela García, abuela de un menor. “La privación de la libertad de adolescentes, en los casos que proceda, se cumplirá en establecimientos de atención especializada en programas del Sistema Nacional de Bienestar Familiar, siempre separados de los adultos. Cuando no existan establecimientos con estas características, el funcionario judicial procederá a otorgarle libertad provisional o detención domiciliaria”; advierte el Código de la Infancia y Adolescencia. “La privación de la libertad es excepcional y solo podrá definirse hasta por 5 años para delitos graves y 8 años para delitos gravísimos (homicidio doloso, secuestro o extorsión)”, señala el Código de la Infancia y Adolescencia.

Los adolescentes reciben charlas de sensibilización y establecen un compromiso para tener un buen comportamiento ciudadano. o dos semanas, varios porque pueden ser dos, diez o más, no importa cuántos lleguen y si no caben, todos pasan sus primeros días en La Jaula. En palabras de algunos internos es un sitio denigrante; tienen que hacer sus necesidades en bolsas plásticas porque no hay baño y a veces les toca tomarse su propia orina porque no tienen más nada que beber. Les imparten algunas recomendaciones para lo que van a experimentar, como no acercarse a las rejas porque puede ser peligroso, no alejarse del grupo y dejarse guiar. Les ponen las escarapelas con sus respectivos nombres. El ambiente es inquietante. Sentimientos encontrados, miedo, temor, angustia, impaciencia, ansiedad. Esto reflejan los ros-

tros de los niños al ser vendados. Vendados por internos, otros por ellos mismos y algunos por sus profesores. La incomodidad de perder uno de sus sentidos es palpable, estar en tinieblas no es fácil, las mismas tinieblas en las que se encuentran 5.571 internos que habitan este submundo en el que se respira otra realida y que tiene solo capacidad para 1.574 internos. Tropezones, empujones, gritos pidiendo ayuda se escuchan por los corredores. Esto es lo que han denominado en la serie gringa como El Corredor de la Muerte. -No se arrimen a las rejas, muévanse, rápido y no se suelten. Grita uno de los monitores internos de los que se encuentran rodeando la fila de los niños. Estruendos causados por dragoneantes que golpean con sus

Uno de los momentos más importantes es cuando los jóvenes prueban la misma comida que reciben los presos.

Mas de 300 estudiantes caleños han participado de esta experiencia que lidera el Inpec. pesadas botas los carros de hierro donde transportan alimentos, bullicio producido por los gritos de los presos tras las rejas, halones de cabello, brazos y pies de algunos monitores que asustan aun más a los visitantes. El olor a humedad, orina, deterioro, comida, tierra, sudor, sangre y dolor impregna el ambiente. Los internos asumen el papel de villanos durante el proceso. Transmiten temor a los jóvenes, los asustan, los gritan, necesitan sensibilizarlos, lograr que los escuchen, que reflexionen, que no quieran entrar nunca a un lugar como éste. En medio de la confusión, una niña parece desolada, está conmovida y triste, se encuentra en tinieblas, no puede ver. Se mueve inquieta en su asiento, pero no puede pararse. A través de una

grabación escucha gritos en medio de una pelea. -Hijueputa “pirobo” eso te pasa por meterte conmigo. La niña extiende su brazo pero no alcanza a nadie. Unos minutos después, sin las vendas en sus ojos, ya se siente más segura, su apoyo, Olga Cecilia Escobar, coordinadora del área de educativas de Villa Hermosa. La niña seca sus lágrimas y mira alrededor. Los techos de eternit aumentan el calor, ni los cuatro ventiladores amarrados de las vigas del techo logran apaciguarlo. La recreación que hacen los monitores de un homicidio ha logrado mover fibras, un error en un momento de rabia causa innumerables daños para toda la vida. Esa la enseñanza que quieren dejar los internos en la terapia de choque. Continúa el ejerci-

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cio, todos prestan atención a uno de los testimonios que cuenta alias Cuchara, un interno. - Yo tengo 24 años, estoy aquí porque conocí a mi novia a través de Facebook, ella en su perfil aparecía como si tuviera 19 años. “Chateabamos” regularmente, un día decidimos conocernos y de ahí surgió una relación. La mantuvimos hasta que sus padres se dieron cuenta, pues la persona de 19 años que yo creí era mi novia, tenía tan solo 14, y me denunciaron. Mientras habla, a ‘Cuchara’ se le quiebra la voz y llora, respira y retoma: - Estoy en la cárcel por tener una relación con una menor.

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PM. Andrés Rendón, el guía de la actividad, que lleva recluido 47 meses, les habla de la dureza de la cárcel. Rendón les cuenta que por patio hay dos baños para 80 y 90 personas, que tienen problemas de hacinamiento, que los levantan de madrugada y deben hacer una fila de 700 para recibir el desayuno. Que a la comida le dicen el loco y a la carne el burro, porque a veces de lo dura no pueden comérsela. Al que quiera tener visita conyugal le toca en el ‘spa de la cárcel’. Baños mal olientes, con las puertas descolgadas y paredes sucias . A eso se le suma que solo tienen 10 o 15 minutos porque la fila es larga y hay otros internos que quieren encontrarse en la intimidad con sus esposas o compañeras. Para cualquier actividad deben contarlos y tienen que esperar uno a uno que pasen los 700, si alguien falta, empieza de nuevo la tortura. Concluye invitándolos a un pequeño compartir. En las afueras del salón, otros internos esperan a que los estudiantes pasen en fila para servirles los alimentos que ellos comen a diario. Algunos los desaprueban, el almuerzo de la cárcel no parece agradable. Otros comen, están dispuestos a vivir la experiencia completa. Pero los muchachos también les tienen una sorpresa. Les han llevado emparedados, la emoción de los reos es sin igual, hacen fila y todos quieren comer. Al regresar al salón, los internos muestran a los estudiantes un ‘Tótem’, hecho de un palo de escoba y pintado de colores llamativos. Representa el cierre de la jornada y el compromiso que los estudiantes adquieren al salir de ella. El primer niño que se para a realizar el compromiso es aquel que a las afueras de la cárcel dijo querer ser Pablo Escobar.


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ROMPIENDO LAS BARRERAS DE LA VIOLENCIA

A través de un trabajo social, algunas fundaciones del Distrito de Aguablanca busca romper los circuitos de violencia que rodean a jóvenes de este sector.

Por Adriana Gutiérrez Sala de periodismo

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on una enorme sonrisa, Frank Carvajal iba con destino a su casa después de haber ganado la bandera por excelente rendimiento académico en su grupo. Caminaba con la ilusión de mostrarle a su abuelo el reconocimiento que obtuvo, pues era el encargado de cuidarle y el único que podía premiarle por su esfuerzo y dedicación, debido a que sus padres trabajaban hasta altas horas de la noche con el fin de que sus dos hijos, Kelly Johana y Frank, lograran desarrollar “propósitos, metas e ideales “ que les permitieran forjar un buen futuro. Mientras el pequeño de 7 años se dirigía a casa, las miradas de dos bandas delincuenciales atra-

vesaron la avenida, miradas que no sólo emitían venganza y resentimiento, sino que irradiaban intensidad como la luz del sol, aquella luz que a veces resulta exagerada y que es mejor evitar para conservar la tranquilidad, dicha luz quedará en la memoria de las personas víctimas de una ley sin objetivos, permeada por el “pensamiento mágico “de los jóvenes y por los altos niveles de pobreza que genera la violencia. Violencia que acabó con la vida de Frank mientras jugaba 18 pasos con sus amigos del barrio, los mismos pasos que debió

recorrer su abuelo Gabriel para observar cómo el fuego cruzado entre dichas bandas, desvaneció la sonrisa emitida por su nieto, que minutos más tarde y con una lágrima rodeando su mejilla cerró los ojos, una lágrima que se perdió en su propia sangre llevando consigo los sueños de Frank, sueños que serán un recuerdo del silencio y que acompañaran como el viento la vida de quienes le quieren. Esto ocasionó tristeza a to-

dos los que le conocían, especialmente a Gabriel, quien quedó inmerso en un silencio que parecía interminable, pues Frank nunca volvería a correr por el parque con sus amigos ni a ver su bandera de la excelencia. Sin embargo, permanecerá en la mente de muchos como un niño que perdió su vida por culpa de las fronteras sin causa, aquellas que se convierten en un laberinto donde la salida no siempre tiene un final feliz. Actualmente, Blanca Ruiz y Edwin Carvajal, los padres de Frank, viven en el barrio Floralia, donde esperan que Kelly Johana, ahora su única hija, termine sus estudios y que la mirada cautivante reflejada por los ojos claros de Frank no se borre de su memoria. Ellos esperan omitir lo que les recuerda aquel episodio que marcó sus vidas. Por ello tomaron la decisión de vender la casa donde

En algunos sectores del Distrito de Aguablanca cruzar una calle puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Frank habitó los pocos años de su infancia y afirman no querer regresar al barrio que destruyó las ilusiones de su hijo. Así como se derribaron las ilusiones de Frank, suelen haber otras historias con desenlaces trágicos, como lo es el caso de Nancy izquierdo, una joven de 27 años que a los 14 perdió la movilidad en sus piernas. “Estaba hablando con el novio de una amiga, escuchamos un disparo y pude ver que ella me observaba sorprendida desde las escaleras, de repente sentí mareo y caí frente al andén de la casa con un fuerte dolor en el estómago”. Horas más tarde Nancy des-

pertó en el Hospital Universitario del Valle con suturas en el abdomen y sin la capacidad de mover sus piernas. Los médicos le dijeron que estaba fuera de peligro, pero que no volvería a caminar porque la bala, además de interesar algunos órganos, afectó su columna, lo que la dejará en una silla de ruedas por el resto de su vida con la necesidad de adaptarse a una situación diferente, necesidad que suele convertirse en obstáculo impuesto por una causa injustificada “obtener territorio y así el control de la zona”. Así lo afirma Víctor Góngora, un docente de 25 años que se vio

afectado por la violencia del sector, tenía 7 años cuando perdió a su hermano menor. “Un vecino le tiró una pelota de caucho con mucha fuerza en el pecho provocando el desprendimiento del corazón”, un mes después el niño murió en el Hospital Universitario. Con el resentimiento a flor de piel, Víctor decidió caminar la oscura senda del vandalismo. Para su fortuna y la de los suyos, ese viaje tuvo poca duración en su vida, pues sin querer buscar luz en las sombras, encontró alguien que iluminó sus días y le mostró la otra carta del juego, un juego donde las armas se trasforman en libros y las maldades en sonrisas, donde se disfrutan los logros verdaderamente porque alimentan los sueños. Hoy por hoy, Víctor difunde el amor por las ciencias exactas y espera que muchos jóvenes aprovechen las pocas, pero importantes oportunidades que ofrece el entorno para que sus historias tengan un final feliz. Víctor siempre agradecerá a Leonor Navarro, una psicóloga que coordinaba las actividades realizadas en la fundación donde asistía. Dicha institución recibe el nombre de Fundautónoma y se encuentra ubicada en el barrio El Poblado II, de la Comuna 13, al oriente de Cali. Esta entidad pretende incentivar la participación de los jóvenes a través de talleres manuales, que son claves para mostrar las cartas otorgadas por el juego de la vida para que los niños y jóvenes decidan si prefieren la sombra misteriosa de la muerte, o la luz resplandeciente de la vida. Esta fundación se encuentra

abierta a propuestas que contribuyan con el mejoramiento de la calidad de vida de los jóvenes como Latir, un grupo que pertenece a la organización de Grupos Estudiantiles de la Universidad Autónoma de Occidente creado para que la comunidad universitaria adquiera información acerca de una entidad dispuesta a generar un cambio en el pensamiento de los jóvenes y se vincule a sus proyectos. Al igual que Fundautónoma, existen personas preocupadas por mejorar la calidad de vida de los jóvenes y niños que le habitan, como la Fundación Nacederos: una institución situada en la Comuna 15 que pretende utilizar el tiempo libre de los niños y jóvenes con el fin de que eviten vincularse en actividades delictivas. Y es que las cifras hablan por sí solas. En el año 2009, la Policía Metropolitana había identificado 103 pandillas, principalmente en el “Distrito de Agua blanca” y en La Ladera. De los 7.902 homicidios ocurridos en Cali entre el 2005 y 2009, el 37% fueron ejecutados contra jóvenes entre los 15 y 25 años . Esta dolorosas estadísticas son la razon por la cual estas fundaciones sienten la necesidad de formular alternativas de superación, ya que en sus investigaciones han comprobado que no solo los jóvenes son víctimas de esta situación, sino que los niños se han visto afectados de la misma forma. Hoy Víctor sabe que nunca recuperará a su hermano, pero sabe que el brillo de sus ojos vivaces los observa en cada uno de esos pequeños que logra arrebatarle a la violencia, a través de sus enseñanzas positivas.


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zona crónica

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Por: Carolina Acevedo Esquivel sala de periodismo

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l piso empedrado abre las puertas de un lugar con luz brillante y sonidos de la naturaleza, relojes, teléfonos, ropa y hasta cuadros en blanco y negro dirigen la atención de los visitantes a un jardín adornado con una fuente mágica, colores, poesía y una guitarra gigante que toca al son de una rokola, ahí se disparan los flashes de cámaras que con asombro visitan el lugar. Por fuera, la choza parece una casa normal, salvo por los carruajes que ocupan gran espacio, como si fuera la calabaza que está esperando ser convertida por el hada de cenicienta. Y es que la magia de este sitio transporta no sólo a un cuento de hadas, sino a un mundo escondido en los recuerdos de los abuelos, “los que a pata limpia abrieron trochas por donde hoy transitamos”. No es reconocido como un Museo, pero todo lo enmarca como si lo fuera. Al entrar se encuentran los triciclos de metal de todos los tamaños, colores y estilos. Uno rojo en particular permite recordar la época en la que otras generaciones se divertían con unas simples latas que se guardaban por muchos años y el recuerdo de la niñez perduraba para siempre. El sol de la mañana alumbra este jardín de flores y árboles que se adornan con la belleza e ilusión de la fuente de los deseos, que fue construida incluso con monedas reales, muchas de las primeras que sacó el Banco de la República. Lo más nuevo que hay en este sitio son los visitantes pues recoge el pasado del pueblo Santa Helena que por mucho tiempo permaneció oculto, hasta que un soñador, escultor, escritor, visionario y poeta, quiso sacar del baúl de los recuerdos todas las cosas que en su momento fueron novedosas y hoy son una reliquia. Muchos objetos con cientos de años encima funcionan y se conservan como nuevos, uno de ellos es la rokola que marca el inicio de un viaje en el tiempo dentro de “El bareque de Don Gallardo”, espacio que el constructor de este sitio le dedica a su padre ‘don Gallardo’. Un hombre bohemio que le encantaba el tango y la milonga; a ese son con una cerveza en la mano fueron innumerables los cuentos que se recrearon en el lugar. Es peculiar encontrarse con que es prohibido entrar asientos sien-

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LA CHOZA DE

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un viaje al pasado

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do el piso de madera la única silla disponible. En la barra se encuentran innumerables radios receptores y transistores, además de botellas de vino que adornan de sabores el espacio. ‘Chuchu’, como lo conocen todos, es el genio de la lámpara maravillosa que hizo realidad su sueño y como él mismo dice fue superado por lo que tiene. Familiares y allegados lo describen como un hombre inteligente, bondadoso, intelectual y poeta que en su interior guarda algo

de niño, siendo lo principal en la casa. Fabiola, habitante y madre de este hogar, cuenta que el inicio de la choza se dio por la necesidad de tener un techo propio, día a día la orilla del río se convirtió en la fuente de muchas guaduas que crearon los cimientos de lo que hoy es la choza. Nunca se imaginó que se fuera a convertir en lo que es ahora ni que fuera a ser tan famoso, ya que inicialmente el medio de pago para comprar el caballito

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de madera antiguo, las cámaras fotográficas de rollo, sillas de barbería, teléfonos de bocina, entre otros, fueron las pinturas que realizaba su esposo, el artista, quien fue llenando el museo de material que hoy es pretexto para volver a vivir el pasado. En el recorrido por cada uno de los rincones de este emblemático hogar también se encuentra La Barbería de don Juanito Villegas, un homenaje al primer barbero que existió en Santa Helena. Fue el primer

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sitio en la casa, pues se conocía como el tertuliadero de los pueblos donde se reunían a hablar de política, negocios y mujeres. Mientras la cuchilla afilada iba dejando un trazo fino, las revistas de Kaliman entretenían a los clientes que entre risa y chiste hacían ameno el oficio. En uno de los murales de la casa, tal como si fuera un hechizo, se han plasmado poemas: “Y de mis manos que te han imaginado todo el día se desprende un ramo con garzas que amena-

4 zan con salir a perseguir el cielo, anturios de palos erectos y rojos llamados a pervertir tu boca, colibríes que preñan flores en el aire y mariposas que vienen y se van como tu risa, es tuyo mirá, desnúdate si querés y perderte para siempre en tu esencia o partí con los chupaflores y mariposas que cuando yo recupere mis alas ya saldré con el viento a perseguir tu vuelo”. Más adelante, caminando por el pasillo, al frente de la barbería, el retrato de una mujer con una gata blanca, encuadran con el brillo de sus ojos: “El rincón de la gata mona”. Este sitio define a la choza como una suma de gratitudes, cada espacio está dedicado en especial a personas que han sido del afecto de ‘Chuchu’ o a los que han tenido que ver con el desarrollo del pueblo. La gata mona fue una polaca que estuvo de visita en la zona, tenía restaurantes que siempre los llamaba la gata mona, le encantaban los gatos. Fue su afinidad en gustos como el cine y la literatura, lo que cobijó una larga amistad. Una de las personas que ha ayudado a que el proyecto de la choza rompa fronteras ha sido Fredy Díaz Arias, productor, y director del programa de televisión Recuerdos, en Palmira. Transportando turistas a lugares típicos y culturales conoció el sitio hace dos meses y reafirmó el gusto por todo lo antiguo, las historias y anécdotas, que vale la pena recordar para revivir el pasado. De esta manera se realizó un programa para Recuerdos, el cual plasma en la pantalla lo que esta crónica trata de hacer en papel. Programas como éste y diversos medios de comunicación perpetúan y otorgan reconocimiento a ‘La Choza de Chuchu’. De igual forma el voz a voz, típico de los pueblos, ilustra el sitio como un museo realmente importante que ha plasmado la historia de Santa Helena en

1. Reloj de

los abuelos.

2. Pared de los recuerdos: “El rincón de la gata mona”. 3. Vista al jardín central de la choza. 4. Colección de guitarras. 5. Jardín de triciclos y bicicletas. 6. Guitarra

gigante, llena de recortes de figuras relacionadas con el arte.

7. Colección de relojes.

8. Bareque de Don Gallardo. 9. Caja

registradora vestida de metal fundido, durante el período entre 1888 a 1915.

10. Fuente de los deseos. cuentos, anécdotas y espacio representativos. Legalmente no se conoce como tal, sin embargo se encuentra registrada la empresa que presta el servicio de estudio fotográfico. Se conoce como la casa más visitada del Valle. La tienda vieja de Adalgiza ‘El centavo menos’, fue el nombre que recibió la primera tienda de Santa Helena donde se trata de recordar las costumbres que se tuvieron en la época cuando se compraban estufas de petróleo, se medían las cantidades con

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baldes y balanzas, utensilios de arcilla, barro y aluminio, registrados en una máquina National manual y de operación mecánica. Estanterías de madera y fotografías de los personajes más importantes de Santa Helena adornan las paredes de bahareque, remembranza que transporta a la imagen de un pueblo que sólo vive en la línea de tiempo de los años treinta. El último espacio y más importante de todos es la Sala de cine dedicado a Adriana María

hija de ‘Chuchu’, donde se lleva a los niños de la región para enseñar a ver cine arte, cine independiente, además de hacer foros educativos. Un centenar de películas se pueden proyectar en este lugar lleno de Charles Chaplin, Julia Roberts, Marilyn Monroe, Richard Gere, cámaras fotográficas miniaturas, de rollo, incluso una silla de partos que simboliza una de las “trampas que se le pone a la memoria, códigos que obligan a recordar de dónde venimos, una historia que ignoramos”. Fue la cama de partos del Hospital San Rafael, incluso muchos de los que nacieron ahí la recuerdan como si tuvieran aún después del tiempo un vínculo imborrable. También está la fotografía antigua, ya sea en sepia o blanco y negro, que se toma en diversos escenarios del museo que pretende rescatar el espacio de privilegio que le correspondía a la foto de la familia en la sala de la casa. Aunque gracias a esta labor son muchas las paredes que hoy se adornan con la foto familiar, éstas vienen a que se dispare el flash y les obligue a darle ese lugar de privilegiado. Por esto, en el centro de la casa está el Salón de vestuario, donde se transporta a las personas a otras épocas y se pueden convertir en María, Efraín, Julieta, María Antonia, Josefina, Napoleón, el vaquero del 78, Romeo; todos pueden viajar a cualquier época sin necesidad de avión, sólo un par de pies descalzos, la luz de lámparas Coleman que se prenden con gasolina y fuego, y la ropa vieja de los abuelos. Esta historia que han contado muchos termina en el portón de la choza donde siempre reciben a los visitantes con una gran sonrisa, miles de historias y una máquina del tiempo que sólo necesita recuerdos para emprender el viaje. “La choza es el compromiso y la vida de una sola persona, entonces qué sería del pueblo si cada uno de ustedes tiene un compromiso alrededor de lo que hagan como artistas, arquitectos, músicos, médicos, reparte tintos, recicladores, lo que sea”, dice Chuchu. Una herencia cultural que deja algo mucho más grande que sólo identificar el pasado que vio nacer a Santa Helena, es una huella entre las letras que termina con enseñar lo importante que ha sido la construcción de los más viejos y sus esfuerzos por innovar y llegar a lo que hoy se llama ‘La Choza de Chuchu’.

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DATOS CURIOSOS: Famosos visitantes: Alejandro Buenaventura, José Ordoñez, Mariano Cívico, Cano Estremera, Rodrigo Vélez, protagonista de la película “El Vuelco del Cangrejo”, entre otros artistas. Verdadero nombre de Chuchu: Walter Belalcázar López, su fecha de nacimiento real es el 23 de Junio de 1960, lo trajo al mundo su tía Aura, una partera comadrona que le ayudó a muchas madres en el alumbramiento. Pero su filosofía vislumbra que el nacimiento es el día en que se da cuenta “que la lluvia es un disculpa que toca el arpa entre tejados, que los abrazos son como el calor del sol, que se puede escuchar un abuelo”, es volver a ser niño. Walter, en este sentido, ha nacido cinco veces, la más importante sucedió en 1991, después de haberse perdido de su pueblo por doce años y al volver encuentra el sentido de todo en su paraíso.

Vitrola: fue considerada como el primer equipo de sonido que existió. En 1903 le quitan la corneta, dejándola por dentro en un cajón, buscando la forma del bafle, este es el primer paso que da la música en búsqueda de la acústica, otro paso importante es que se empieza a controlar el volumen en las cuerdas y sigue siendo de cuerda, por eso le llamaban la música molida. Primera planchita: las planchas es la colección más grande que hay en la choza, hay más de cincuenta. La más antigua es de hace más de cien años, en la época se planchaba con tres, se las colocaba en la brasa y con una mecha mojada se tomaba por el mango, mientras esto las otras se calentaban, siempre había una plancha caliente. Luego llegaron las de carbón y vapor, pero la de gasolina, sólo la tenían las personas acomodadas.


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obre la calle 15, diagonal a la estación del MIO ‘San Pedro’, entre el paso de vehículos afanados, ventas ambulantes, cientos de transeúntes en el centro de Cali, y a plena luz del día, se mezclan en el sector la exhibición de afiches llenos de alto contenido sexual a la entrada de dos establecimientos comerciales, que le ofrecen a ojos y mentes curiosas la proyección de películas porno. Como si se tratara de una cartelera en Cine Colombia, las llamativas imágenes de mujeres semidesnudas atrapan la atención de clientes y de una que otra mirada de personas que pasan por el lugar. No es bienvenida la luz. Una tela negra le restringe la entrada. Quien ingresa a estos sitios conoce que dentro de sus opciones está disfrutar de un filme erótico, beber licor, consumir sustancias psicoactivas y ¿por qué no?, hacer realidad lo que ve en ese mismo lugar. “Yo te digo una cosa, prefiero esas salas a otras cosas más fuertes y agresivas… yo donde las putas ya no voy, uno pasa un rato y se desahoga uno solo y listo, en vez de hacer cosas peores”, expresa un hombre afanado que sale en bicicleta del sitio. Tiene más de 60 años. Ropa deportiva, pantalón corto y camisilla. Se hace llamar ‘Rayos X’ para ocultar su identidad. Del ya desdibujado ‘Cine Oro’, donde anteriormente los caleños acompañaban sus películas porno de palomitas y gaseosa, solo queda el recuerdo. Solo queda el rastro de La sala de ‘Cine video XXX la 15’, en la que trabaja Milton Montaño desde hace un año como administrador. Es una de las diez que operan en el centro de Cali desde hace varias décadas. Precisamente ‘Cine Suizo’, la sala de proyección de video porno más antigua del centro de Cali, cerró sus puertas hace un mes “por la mala imagen y problemas económicos, después de 32 años de servicio” expresa con dejo de nostalgia Juan Carlos Benítez, antiguo administrador de ese sitio. Es usual en estos lugares ver como “una persona entra a la sala vestido como un hombre normal de pantalón y camisa, y después verlo vestido como una mujer”. Así lo relata, asombrado, Milton, un moreno de 36

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La cara oculta de las salas XXX POR: MICHELE VARELA FRANK CARO sala de periodismo

En el centro de Cali sobreviven algunas salas lúgubres, donde ‘solitarios’ van en busca de satisfacer deseos primarios. Un mundo sórdido que se marchita con la llegada del ‘cibersexo’.

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que dice la ley años que no ha logrado acostumbrarse a esa situación. Los ocho afiches de mujeres protuberantes que reposan en un vidrio polarizado en la fachada del lugar también cumplen la función de escondite en el que los clientes protegen su identidad de quienes afuera se movilizan. Mientras tanto Moreno, entre dos muros de cemento, una pared de vidrio frente a la calle y una puerta con una pequeña ventana de cristal oscuro y orificio en el centro, aguarda ansiosamente sentado en una silla. Mira hacia la calle, esperando que algún cliente se acerque a la ventanilla a cancelar los cuatro mil pesos de la entrada. Una puerta antigua y deteriorada, que permanece ajustada a solo un metro de donde esta ubicado Montaño, separa la ruidosa calle de los apasionados gemidos de placer producto de las escenas ardientes y agitadas del contenido cinematográfico proyectado sobre una superficie blanca que no supera los tres metros cuadrados. A parte de menores de edad, quienes tienen restringida la entrada al lugar son las personas transformistas, debido a “que los hombres de ambiente prefieren a los travestis, en vez de aquellos que están vestidos como hombres” dice el administrador con gran convicción. Al lugar también pueden asistir mujeres, siempre y cuando lo hagan con su pareja, de lo contrario, el acceso está prohibido. En su interior. los colores negro y azul oscuro predominan en las paredes del lugar. Son largas y llenas de huecos, algunas son en adobe que se camuflan en las de concreto. El olor a polvo, humo de cigarrillo y de sustancias psicoactivas son percibidas con sólo adentrarse los primeros tres metros. Cinco sillas plásticas de color rojo y blanco permanecen distribuidas en seis filas totalmente desordenadas. La oscuridad cobija el entorno sexual del sitio. La luz roja de un viejo bombillo ubicado al fondo de la sala y la pantalla son la única iluminación presente en el espacio. A mano izquierda, un baño sucio y abandonado invita a no entrar. Al fondo, un pequeño aviso indica la existencia de un segundo piso. Cada movimiento y acción tiene un significado dentro de aquel lúgubre espacio. Es clave

ubicarse en las sillas de acuerdo a la intención que lleve cada persona. Si busca disfrutar de la película sin molestias los asientos de adelante son los apropiados. Por el contrario, si se quiere una práctica sexual las últimas sillas le darán aviso a cualquier hombre presente en la sala, para que se acerque a vivir un encuentro que logre satisfacerlo. “Más que cine es el encuentro de parejas, el cine es lo de menos”, sostiene un hombre de 60 años. Su pinta sorprende: vestido de sastre, 1,80 metros de altura, lentes oscuros, pero ni una palabra de su verdadero nombre... Aquí todos son anónimos. Si el cliente elige el camino de la privacidad puede subir 20 gradas que le dan paso a un balcón de aproximadamente siete metros de largo por ocho de ancho bajo la total penumbra. 20 sillas de igual modo a las del primer piso, tres pequeños cuartos con vista hacia la pantalla, para auto complacerse o llevar un invitado que complete la experiencia. Las 3:00 p.m., las 9:00 a.m. y las 11:00 a.m. son los horarios más concurridos, al igual que los días sábado y domingo cuando llegan entre 20 y 30 personas, cuentan David, aseador del desaparecido ‘Cine Suizo’, y Álvaro, trabajador del ‘Cine la 15’. Las películas son para todas las preferencias, pero “las que más les gustan son de las cabritas chicas, de las jovencitas”, según lo manifiesta Maicol. Joven bonaverense encargado de proyectar 30 filmes diarios, recibir el dinero de la entrada y vender condones en el Suizo.

No hay reglas

Para la psicóloga Adriana Medina la motivación de las personas para asistir a una sala de estas “tiene una perspectiva diversa que puede cambiar por la complejidad del ser humano”. El tema económico puede ser una razón de lo anterior. Se acerca un viejo cliente a la Sala XXX. “Con el mismo vicio de siempre”, como dice Milton Torres. Ver y vivir escenas sensuales son su deseo y la falta de dinero su obstáculo. “Dejame entrar gratis” o “Dejame entrar por dos mil”, son las frases más comunes que escuchan los administradores de estos lugares cuando llegan hombres con la pretensión de satisfacer sus

Este tipo de establecimientos comerciales deben cumplir con 4 requisitos indispensables para su funcionamiento. “Uso de suelo, Cámara de comercio, concepto sanitario y pago de derechos de autor”. Según el Subsecretario de convivencia ciudadana Eduardo Bohórquez López. Si los propietarios de estos negocios no cumplen con dichos requisitos al momento de los operativos de registro, realizados por funcionario de control y establecimiento, tendrán un plazo de 30 días para que presenten la documentación al día, de lo contrario, el establecimiento será cerrado y multado, manifestó Bohórquez.

$4.000 cuesta la entrada

Antiguos afiches, algunos amarrilentos, intentan atrapar a los potenciales clientes. necesidades sexuales en la sala con el bolsillo vacío. En voz baja, David, el trabajador de ‘Cine Suizo’, dice que mientras haya plata, todo está permitido. “Después de que el cliente pague, puede hacer lo que quiera”. La única regla es que no haya reglas. Aquí los reatos morales no existen. Los clientes se convierten en protagonistas de las escenas reales. Únicamente hombres, principalmente quienes tienen preferencias homosexuales. Las salas son los escenarios perfectos y el extraño de la silla de al lado es el compañero sexual ideal. Pero, ¿quién se atreve a juzgar lo que allí adentro pasa?

“Me encuentro de todo”

El administrador del ‘Cine la 15’, entre tantas sorpresas, se tropieza casi a diario con una de ellas. Justamente una hora antes de abrir las puertas del establecimiento comercial, recoge algunos objetos curiosos dejados por sus visitantes. “Encuentro desde monedas, condones, pantis, hasta zanahorias y pepinos”, cuenta sorprendido. “Hay muchas razones por las cuales tu accedes a tener relaciones sexuales con extraños,

Lo importante en estas salas es no dejarse ver. Sus clientes, en su mayoria, hombres mayores que buscan encuentros homosexuales. desde vacíos internos, situaciones que resolver, entonces desde el sexo sientes que lo resuelves o desde motivaciones netamente eróticas, donde precisamente el hecho de no conocer a la persona es lo que me genera placer. Cada experiencia de las personas tiene que ver con cada historia particular”, explica la sicóloga Medina. Al entrar a las Salas hay que tener mucho cuidado de ser ob-

servado. Parece ser esa la preocupación de los clientes que salen como flechas a punto de correr y escondiendo su rostro. Las miradas de los alrededores se dirigen al cliente que hará uso de los servicios y el señalamiento se siente en cada contemplación. Como si las cabezas se pusieran de acuerdo para girar al mismo ritmo, siguiendo al usuario desde que paga hasta que entra al lugar.

Detrás de estas posturas se encuentran los señalamientos y el miedo al qué dirán. “Al individuo se le obliga a mantener una imagen pública que tiene que ser positiva y también manejar una imagen privada en la que le puede encantar ver la sexualidad, tener encuentros que se comparten parejas”, explica Andrés Fernando Torres, especialista en Ciencias Sociales de Univalle. El experto considera que la sexualidad explícita se ha visto mal porque es un tema que está completamente arraigado a lo cultural, cruzado en Colombia por una fuerte estructura católica. “Esto genera rechazo y obligando a personas interesadas en vivir el sexo más libre a esconderse”. Cada día la sexualidad se vive más abiertamente. “Ver ya no satisface lo suficiente, la idea es que los sentidos vivan plenamente”, sostiene Torres. Para otros sociólogos consultados, a través de la visita a estas salas lo que se están rompiendo son límites, lo que hace que cosas que eran recónditas ahora sean públicas, generando una transformación social que para unos provoca malestar y les incomoda. “Pero las nuevas generaciones han aceptado esta situación. Por eso, la sociedad se ha transfigurado sexualmente”, dice uno de los expertos. La pregunta es ¿la sociedad está preparada para vivir una sexualidad libre y plena? Para Adriana Medina y Fernando Torres no lo está. “La educación es una muestra, los hijos aprenden por fuera de casa, no desde la educación ni desde la familia”, dice Torres. A la temática de la sexualidad “no se le ha permitido llegar las aulas, entonces no es tan normal. Ahora, que se nos vino a la fuerza, es cierto, pero que la sociedad esté lista para escuchar el tema, seguramente no”, expresa Medina. El internet ha colonizado la industria pornográfica. El ciber sexo, las cabinas privadas y el sexo en vivo han transformado la manera de vivir la sexualidad. Esdto ha prendido las alarmas entre propietarios y administradores de Salas XXX que ante la presencia única de fantasmas y recuerdos en sus locales, y la escasez de clientela, posiblemente vivirán la evaporación de sus empresas en un futuro no muy lejano.


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‘After Parties’,

Tras lo oculto en los excesos de la rumba caleña Reporteros de El Giro se sumergieron en las profundidades de la rumba caleña y encontraron cómo es que la Ley Zanahoria se evade en la capital de la rumba. Por Eliana Henao Paula Santamaría Juan Sebastián Rico sala de periodismo

6:00 a.m… Se prendió la rumba.

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l hombre, de aspecto agotado y con las marcas de una vida de desvelos y excesos, mira las caras somnolientas y algunas sonrisas en los rostros. El sol está a punto de salir y la gente apenas va llegando, una pregunta suelta aparece en medio de las muchas de esa madrugada del sábado: ¿Ya están cerrando? o ¿esto apenas comienza?, el hombre, con un tono de alegría señala: “Falta mucho pa’ que cerremos, aquí la rumba apenas está comenzando”. Nos despedimos con la música aún retumbando en nuestras cabezas. Los sitios más solicitados para aquellos que buscan un remate, después de la rumba, no sólo siguen vivos, sino latentes y desde la clandestinidad operan semana tras semana. Los ‘After Parties’, una realidad oculta en las entrañas de una ciudad que parece nunca dormir. Varias horas antes, entre nueve y diez de la noche, las luces en las calles se hacían más fuertes y dejaban

ver como la vida nocturna y el fin de semana comenzaban en la capital de la salsa. La búsqueda iniciaba con apenas algunas pistas de las posibles ubicaciones de los ‘After Parties’, una alternativa que se ofrece a los jóvenes rumberos de la ciudad, una alternativa que no escatima entre edades. Desde la oscuridad las fuentes hablan, cuentan sus aventuradas experiencias, pero ninguna se arriesga a revelar su identidad. Encontrar ‘After’ dentro de la ciudad no fue una tarea fácil, lugares como Granada, la Avenida Tercera Norte, Penthouses, donde antes solían hacerse estaban cerrados. Sólo abren por temporadas o cambian constantemente de lugar, como una forma de distraer los operativos de la policía. Después de una larga búsqueda, nuestro destino al fin estaba marcado, Avenida de las Américas, Terminal de Transportes. La ubicación exacta: una cuadra después de la glorieta que conduce hacia el sur, una casa antes de la primera esquina y diagonal a un lavadero de carros. Las calles están desoladas, el silencio nocturno oculta un mundo de éxtasis, alcohol y sexo que se esconde tras unas oscuras puertas. En un edifico blanco de tres pisos un hombre vestido de negro abre la puerta

y decide quién entra. Al ingresar los hombres cancelan al portero $15.000 y las mujeres no pagan. En el primer piso, un espacio pequeño, hay unos muebles blancos de discoteca arrinconados. Al lado izquierdo, unas escaleras alumbradas por una luz violeta que encandelillan a quienes suben por ellas. Al finalizarlas una puerta de dos metros da la bienvenida a luces que se mezclan entre colores verde, rojo y amarillo. Dejan ver las figuras que decoran el ambiente y que dan una sensación de que se ingresa a una discoteca de las grandes de Cali. Los ‘After Parties’ son fiestas en lugares no autorizados, en los que no existe restricción de ningún tipo, se puede encontrar desde sustancias alucinógenas, licor adulterado, hasta prostitución de menores de edad. Son sitios que se camuflan con la noche y no tienen nombre, pero también existen casos donde los establecimientos públicos siguen la rumba a puertas cerradas desde el momento en que comienza a aplicarse la ley zanahoria. Para algunos jóvenes el mundo de las drogas que se vive en los ‘After Parties’ es una cotidianidad de la cual hasta lo menos sospechosos son partícipes, son cómplices. Aquella madrugada

una simple caja roja, destinada para la venta de dulces, chicles y cigarrillos, escondía esa realidad. Un hombre de estatura pequeña, vestido con camiseta roja y jean blanco, como un vendedor ambulante más, se gana la vida trabajando las noches en las discotecas de esta ciudad. Pero ahora, se ubica en el segundo piso de la discoteca, en una especie de cocina, donde su único elemento de trabajo, la caja roja, contienen en un compartimiento secreto marihuana, cocaína, pepas, entre otras drogas. Obtener estas sustancias es tan fácil como comprar una caja de chicles y consumirlas tan normal como tomar agua. Los precios varían, un bareto (marihuana), se consigue en tres mil pesos, pero una pastilla de éxtasis, tan pequeña como una de las que utilizan las mujeres para planificar, cuesta $30.000. El licor también abunda y se consigue las marcas lo que usted quiera. Lógico, aquí la rumba es más costosa y lo que en una discoteca de Menga puede valer 60.000 pesos, aquí cuesta el doble, 120.000 pesos. Sin embargo, en otros casos, hay ‘after’ que juegan con la vida de sus clientes y venden licor adulterado. Un joven que prefirió omi-

tir su nombre cuenta que ha asistido a rumbas donde “la botella te la dejan en 20.000 pesos”.

Sin cedula si hay ‘After’

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n el lugar todos consumen este tipo de sustancias, que ‘bajan’ con aguardiente o whisky. Desde el portero, pasando por el DJ, mesero, nadie se salva de la rumba. Unos minutos después llegan unas chicas. Aunque juegan a ser grandes, no pueden disipar completamente la inocencia que en ésta etapa de la edad aún existe. Son cinco, todas de estatura media, aspecto delgado, su cuerpo parece aún no haberlo tocado la vanidad de la estética, sin cirugías plásticas, sin tinte en su cabello, poco maquillaje. Son jóvenes estudiantes de no más de 14 años de edad. No llegaron solas, están acompañadas de un hombre que ronda los 25 años, delgado, alto, piel blanca, igual que su camisa y su gorra. Usa jeans y tenis, un joven como cualquier otro. Sin embargo, su ansiedad lo delata. Está de las chicas, las ubica en una de las mesas y pide licor. Dos de ellas bailan eufóricamente, mientras la música se torna sensual. Ambas se notan experimentadas en los ‘after’, mientras las otras tres dan la sensación de que es,

posiblemente, la primera vez que asistían al lugar. Se sentaron muy juntas, casi una sobre la otra y repararon minuciosamente el sitio, las personas, el ambiente y a sus mismas compañeras. Pasan unas horas y la puerta de la cocina donde se encuentra el dueño de la caja roja se abre y se cierra tan rápidamente como sube el nivel de euforia de los rumberos que entran y salen eunfóricos de allí. El ambiente es cada vez más pesado. Sorpresivamente llegan dos dos agentes de la policía. Preguntan por el dueño del sitio, el rostro del portero cambia tan rápido como la manera que despidió el administrador a los policías, entregándoles un par de billetes grandes. La hora en que la ciudad despierta y los primeros buses del servicio público inician su recorrido, es también el tiempo escogido por muchos adolescentes para hacer el remate al remate. A eso de las cinco de la mañana, cuando podría pensarse que nadie más llegaría al lugar, un grupo de jóvenes que a duras penas alcanzan los 18 años, hacen su ingreso a la rumba y sigilosamente como quien llega tarde a un compromiso, se mezclan con el entorno y en poco tiempo se hacen al ambiente. El lugar ahora es un vaivén de miradas, de so-

nidos, de sensaciones. En la parte de atrás del salón, un espejo del tamaño de la pared hace que sea imposible ignorar a quienes bailan. Las tres menores de edad tratan de adaptarse al ambiente y sin pararse de su puesto mueven sus cuerpo suavemente mientras beben uno que otro trago. De sus rostros cada vez más se escapan miradas de asombro ante la forma exuberante que tienen al bailar las mujeres de al frente, esas mismas que horas antes eran la únicas que captaban las miradas de los presentes. A medida que el volumen de la música aumenta, el ambiente se torna más ‘heavy’. Una de las jóvenes que lleva poco tiempo en el lugar comienza a enrumbarse, sin complejos y de forma muy sensual, comienza a bailarle al DJ, un hombre que nunca ha visto en su vida. Con movimientos sensuales, trata de reflejar su grado de complacencia con la música que pone el DJ. A las seis de la mañana la rumba está en su punto más alto, como si fueran las once de la noche, mientras en las afueras, los rayos del sol comienzan a despuntar sobre la ciudad. “Por qué se van, esto apenas está comenzando”. Esas palabras retumban mientras abandonamos el sitio. El es-

truendo de la música queda atrás, pero los ‘after parties’ son una realidad que sobrepasa a las autoridades y que se mueve en la ilegalidad. Hoy en día y muy a pesar de los intentos por parte de algunas autoridades por ponerle freno a estas rumbas que se burlan de los controles de la Alcaldía y la Policía, los ‘After’ literalmente siguen derecho y cada vez más proliferan en sitios exclusivos del norte y sur de Cali, especialmente. ¿Pero cómo proliferan estos lugares de rumba sin que puedan ser percibidos? Fuentes consultadas de la Alcaldía aceptan que hay un componente alto de soborno a las autoridades para que estos lugares funcionen sin ningún problema. “Cuando los oficiales no denuncian estas irregularidades a sus altos mandos la situación pasa desapercibida ante los entes de control pero no ante la sociedad”, reconoce un funcionario. Otros jóvenes consultados por El Giro adviuerten que cuando desean seguir la rumba a puertas cerradas en una discoteca, si el dueño lo permite, recogen una cuota entre todos para pagarle a la policía. Ésta oscila entre 400.000 y 800.000 mil pesos.

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uliana’, una joven de 22 años, cabello liso, negro. Su color de piel, tan blanco que parece nunca haber visto la luz del sol. Es una de las tantas jóvenes caleñas que pasan sus fines de semana buscando entre la madrugada las excentricidades que en una rumba normal no puede encontrar. Esta es la forma como, según ella, logra liberarse de los prejuicios sociales en el único lugar donde lo excesos no tienen límites. Sus expectativas siempre son llegar a un sitio en el que pueda continuar la fiesta hasta donde el cuerpo, motivado por el exceso de droga, resista. No hasta donde la ley les permita. Los ‘After Parties’ o remataderos, rumba sin control, sin restricciones, en la que se puede hacer lo que quiera, como quiera y donde quiera, sin que la mirada de un tercero los lleve a restringir su imaginación y su deseo de ser libre.

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hasta el clímax del momento, donde también terminó siendo partícipe un amigo cercano de ambas. Ésto sólo fue un abrebocas de lo que le esperaba a ‘Juliana’ en las próximas 48 horas. Ella acepta que este tipo de prácticas la dejó marcada dentro del mundo de los rumberos. Según la chica, entre todos protegen su identidad, nunca se dice a la luz pública lo que pasó adentro. Pero si es algo que los puede dejar reseñado y puede ser un motivante para que otra persona las invite a hacer lo mismo. Y es precisamente este “pacto de silencio”, lo que motiva a muchos jóvenes a asistir a esta clase de rumbas. “Buscaba un lugar diferente, donde pudiera hacer lo que quisiera, un lugar para huir de los problemas en mi casa”, afirma ‘Patricia’, una joven que está a unos meses de alcanzar su mayoría de edad y que como ‘Juliana’ busca una rumba diferente.

Jóvenes sin límites Las huellas del constante trasnocho se reflejan fácilmente en su rostro, algo que salta a la vista mientras bebe agua de su infaltable botella. Todo empezó en la madrugada de un sábado, en un ‘penthouse’ donde el cuerpo no podría aguantar varios días de rumba sin algo que lo active. El ambiente, según ‘Juliana’, se tornaba pesado. “Comenzó a llegar la gente y la rumba se empezó a prender, unas peladas llamaron mi atención, parecían de esas que no mataban una mosca, pero mientras más metían, las chicas se volvían más locas y se empezaron a besar entre ellas”. Para ‘Juliana’ hasta el momento era lo más loco que había vivido, pero quizás fue un impulso para que a medida que el ambiente y el consumo de sustancias aumentara, ella y su amiga se animaran a realizar las mismas prácticas. La joven dejó claro que decidieron dejar volar la imaginación y llevar esta experiencia

Es estudiante de primeros semestres de derecho, algo que pudiera parecer a algunos un hecho irónico, si se tiene en cuenta que la ley es el pan de cada día en su carrera, la misma ley que ella infringe en sus fines de semana de rumba en ‘Afters’.

Una doble vida

Para ‘Patricia’ el poder tener casi que una doble vida, una la cotidiana donde es estudiante destacada, y otra donde puede vivir la experiencia que se le venga a la cabeza, es una mezcla perfecta. Los lugares donde suele rumbear son casas ubicadas en Ciudad jardín, algunas de ellas cerca a la iglesia de esta barrio, que está sobre la calle del lago de la Babilla. Sus contactos son de talla mayor, lo dice como sintiéndose orgullosa de tenerlos pero a la vez muy reservada en sus palabras. “La primera vez que entre a una de esas casas fue la locura, nunca había estado en la mansión de un duro”. Cuando entró

se dio cuenta de que la rumba a la que la había invitado una joven que apenas conocía y que estudiaba en su universidad, no era sólo la rumba más loca, sino también la más ostentosa. No habían transcurrido más de un par de minutos cuando su com-

pañera, la misma que la había invitado, le trajo un trago y le ofreció un pase de cocaína para que se entonara más rápido. “La niña que me invito era la que organizaba la rumba, era su casa y como le caí bien me quiso presentar a su mamá”. No

fue un secreto para ‘Patricia’, pero sí una sorpresa conocer a la dueña de la casa, pues al acercarse a las jóvenes después de que su hija la llamara desde lejos con un seña, fue escoltada por dos hombres de una mirada sombría y de aspecto dudoso, peligroso. “Nunca voy a olvidar lo que me dijo cuando la conocí: hola, un placer conocerte, siéntete como en tu casa…no te preocupes de nada y si necesitas algo, cualquier cosa que te guste o quieras probar se la pides a mis muchachos. Como le digo a mi hija, es mejor que si van a hacer algo, lo hagan en casa así puedo estar tranquila y pendiente de lo que pasa”. Para ‘Patricia’ fue algo revelador que la mamá de su compañera fuera tan abierta y le permitiera hacer lo que le gustara y en su propia casa. De esa rumba saldría un día después, luego de drogarse en repetidas ocasiones y de amanecer tirada en el piso de la sala. Muchas veces volvió a esa casa para seguir de largo el ‘Party’ como ella le llama, y hasta empezó una relación con la compañera que la invitó. Esas rumbas terminaron, como ella lo cuenta, un día cuando su amiga se perdió y no la volvió a ver. Por más de que buscó, ya no había ni el rastro de ella o su familia y su casa estaba desolada, al parecer habían salido del país por que la situación se puso “caliente”. El ambiente que se vive en estos lugares es sórdido y así lo reconoce ‘Juliana’, quien recuerda sus experiencias sexuales lésbicas y el alto consumo de drogas para lograr dos días de rumba seguida y sin descansar. El DJ, dice ‘Juliana’, siempre juega un papel muy importante. Si no tiene un nivel de resistencia igual o mayor al de los asistentes, sencillamente, no es el indicado. Él debe tener la capacidad de, respaldado por las sustancias psicoactivas, permanecer activo y hacer que la música golpee de pared a pared hasta que el sitio retumbe con sus buenas mezclas. ¿Cuál es la diferencia entre la música de un ‘After’ y una rumba ‘normal’? “La música en un ‘After’ es sólo electrónica, pero no la que se escucharía en una rumba normal, sino del tipo de música que hace que te desinhibas, tiene algo que hace que te liberes, que pierdas el control, es algo que no puedo describir pero que siempre me hace buscar de este tipo de rumba”, dice Juliana.

informe especial

SEPTIEMBRE - OCTUBRE 2012

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HORARIO

LEY ZANAHORIA Los días lunes, martes, miércoles y jueves el horario será de 12:00 del día hasta la 1:00 de la mañana del día siguiente. Los días viernes y sábado el horario será desde las 12:00 del día hasta las 3:00 de la mañana del día siguiente. Los días domingo será de 10:00 de la mañana a 11:00 de la noche Los días vísperas de festivo, el horario de cierre será hasta las 3:00 de la mañana del día siguiente.

El género también tiene varias derivaciones entre las cuales están: el TechnoHouse, el Trance, el Psychedelic, el Minimal y el Marchas.

La rumba de lo ilegal

Para ‘Juliana’, lo único diferente en sus ‘After’ no es la música, también el tipo de personas que se ven. Lo describe como un mundo de ‘narcos’, de ‘lavaperros’, la ilegalidad se vuelve la columna vertebral de este tipo de rumba. Es por esta razón que los lugares en donde se realizan son mansiones en Pance o Ciudad Jardín, ‘Penthouses’, en conclusión, lugares en los que una persona ‘normal’ no tendría acceso, y esto precisamente es lo que no tiene la policía, acceso. Se trata de sitios donde se mueven personas que manejan un bajo perfil, pero que también tienen conexiones con algunas de las autoridades policiales para evitar ser ‘molestados’. ‘Juliana’ afirma que no dejará de asistir a los ‘remataderos’, así el horario de la ley zanahoria se extienda, pues estos sitios van acorde con su personalidad y son lo únicos lugares donde absolutamente todo es posible. Los excesos de la rumba se perciben en ella, pero ‘Juliana’ siente y dice que todo lo puede controlar. Sin embargo, esta chica de 22 años, a pesar de que con su actitud sepa que está infringiendo la ley, continuará esperando el fin de semana para descubrir las sorpresas que traerá un nuevo ‘after’ en la madrugada caleña.

“Es muy difícil controlar estos lugares” L a problemática de los ‘After Parties’ no se circunscribe únicamente a infringir la Ley Zanahoria. Aborda otros temas coyunturales como el expendio y consumo de sustancias psicoactivas, la venta de licor adulterado, el porte ilegal de armas, la prostitución en menores de edad y hasta la disminución en el ingreso económico de la ciudad. Para Gustavo Díaz Marín, quien fundó en 1998 la Asociación de Negocios Nocturnos de Cali (Asonoc), es claro que los ‘After Parties’ siempre han estado presentes dentro de la ciudad, se realizan en casas, moteles, discotecas a puertas cerradas, entre otros. Para él son alrededor de 400 o 500 los rumberos que buscan extender su horario y terminan accediendo a esta opción. La Secretaría de Gobierno de la ciudad, cada fin de semana está realizando operativos en conjunto con la policía para acabar con los ‘Remataderos’, pero según Jose Dayson Díaz, subsecretario de convivencia y seguridad, es una labor de la que no se obtienen muchos resultados. La cantidad de funcionarios disponibles es poca por lo que en cada salida deben remitirse sólo a una zona. Esta es la razón por la que para él termina siendo realmente difícil encontrar uno, pues los organizadores lo saben y están cambiando constantemente de lugar. Para el funcionario, si la comunidad no informa sobre estas fiestas y no dan a conocer los lugares en los que se están llevando a cabo, ellos no pueden hacer nada. Es así como la Secretaría de Gobierno y la Policía de Infancia y Menores de edad han enfocado los operativos en controlar el funciona-

miento de los establecimientos nocturnos. Visitan los lugares y verifican que tengan los documentos necesarios para operar como uso de suelo, cámara de comercio y concepto sanitario. Por otro lado verifican que no se encuentren menores de edad en el sitio. Otra de las dificultades halladas dentro de la rumba caleñas son las denominadas ‘chiquitecas’. Fiestas que legalmente se pueden realizar entre las 2:00 P.M. y 11:00 P.M. y a las que pueden asistir adolescentes entre 13 y 17 años de edad. Pero que funcionan dentro de horarios no permitidos y en donde hay expendio de licor. Mientras la Policia y la Secretaría de Gobierno se dedica a verificar que el volumen de la música no exceda los límites en los establecimientos nocturnos y que éstos no se encuentren en lugares de la ciudad donde no es permitido, los jóvenes caleños siguen viviendo el incontrolable mundo de los ‘after parties’, siguen escogiendo la droga que más les gusta entre un largo repertorio que ofrece marihuana, cocaína, poper, extasis, mda, etc. En Cali, las empresas de seguridad social del estado ESE, quienes atienden a la población pobre sin seguridad social, recibieron en el 2011 a 119 personas por trastornos mentales debido al consumo de cocaína, alucinógenos y otras sustancias psicoactivas. También, de acuerdo a las cifras de las ESE, en el mismo año, atendieron a 108 personas por trastornos mentales debido al consumo de licor. Consumir licor adulterado puede ser fatal para cualquier persona, existen casos que van desde fuertes dolores de cabeza, pasando por incoherencia en

el lenguaje, pérdida total de la visión o la muerte. Para Alejandro Vásquez, Presidente de Asonoc, una de las formas como ellos le generan ingresos al municipio es con la venta de licor legal y el pago de los impuestos, mientras que los ‘remataderos’ no. Vásquez hace un llamado a la Secretaría de Gobierno para que extienda el horario de la rumba en Cali, pues para el Presidente de Asonoc esta es una de las causa por la que se presenta la venta de licor adulterado, los actos de criminalidad y hasta el maltrato intrafamiliar. Afirma que en los establecimientos hay medidas de seguridad, hay un control entre quienes estas consumiendo licor. “Cuando una persona sale y quiere seguir bebiendo es cuando busca lugares no autorizados, es cuando continúa en su hogar o es cuando bajo el efecto del alcohol no se puede controlar y termina llevando a cabo actos indebidos”, sostiene. Jose Dayson, subsecretario, señala que una rumba que inicie a las 9:00 P.M. y termine a las 3:00 A.M. es suficiente, pues extender el horario sería aumentar la pósiblidad de accidentes o de actos criminales. Sin embargo, mientras no haya consciencia sobre los riesgos, la mirada de muchos jóvenes seguirá siendo como la de Juliana, quien asegura que nada le ofrece la libertada que encuentran en un ‘after partie’: libertad. Por eso, ella dice que no dejará de buscar cada fin de semana el nuevo lugar del ‘rematadero’ que sólo se conoce voz a voz, a través de mensajes en celulares o por medio de las redes sociales.

El Giro edición 26  

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