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NOSTALGIA Katarzyna Pacholik


NOSTALGIA Katarzyna Pacholik

Sala Ă tico Palacio Condes de Gabia 14 septiembre- 19 noviembre 2017


nostalgia. Del lat. mod. nostalgia, y este del gr. νóστος nóstos ‘regreso’ y -αλγíα -algía ‘-algia’. 1. f. Pena de verse ausente de la patria o de los deudos o amigos. 2. f. Tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida. Real Academia Española. (2014). Diccionario de la lengua española (23.a ed.). Consultado en http://dle.rae.es/srv/ fetch?id=QdfICDo


Para mi familia


Vista de la instalaciรณn

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Vista de la instalaciรณn

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Vista de la instalaciรณn

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Vista de la instalaciรณn

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HASTA DONDE ALCANZA LA VISTA Víctor Borrego Katarzyna Pacholik estudió arquitectura en Polonia y, aunque nunca ejerció como arquitecta y tiene clara su vocación de artista plástica, de algún modo la arquitectura está presente en sus temas y en un universo formal reconocible por la tendencia al equilibrio y a la interacción entre figura y espacio. Pintora de oficio, Katarzyna llegó a Granada desde Polonia, haciendo escala en Madrid, donde pintaba retratos a la manera de Marlene Dumas y Lucian Freud. La lectura de los escritos de Bauman, Lipovetsky, Ghünter Anders y Byung-Chul Han, en los que encuentra una certera expresión de sus propias impresiones sobre la deshumanización contemporánea, le ofrece el estímulo teórico para la realización de una serie de obras de carácter marcadamente social y urbano, construidas a partir de superposiciones de reflejos y retículas sobre primeros planos de muchedumbres anónimas. Una realidad transitoria, intercambiable, acelerada y alienante, dibujada en un impecable blanco y negro, elegante y frío. A partir de 2016, en la línea de ciertos trabajos experimentales de los años 20, como Berlín sinfonía de una ciudad (Walter Ruttmann; 1927), fusiona fotografías de la vida urbana con reflejos y tramas geométricas que más tarde copia fielmente a carboncillo. Produce mucho y con rapidez. Sus procesos y su técnica se depuran; sustituye el carboncillo por la contundencia del lápiz conté y el grafito en polvo extendido con difuminos. Más tarde incorpora el formato cuadrado; siente que de algún modo la estabilidad del cuadrado es capaz de contener el exceso de fluidez de las imágenes en movimiento que utiliza como referentes. Además este nuevo formato le permite construir composiciones mayores, al ensamblar unos cuadros con otros. En 2017, en paralelo a su serie de trabajos urbanos vinculados al tema de la «sociedad líquida» de Bauman, surgen los mares como motivo independiente. Entre ambos temas se produce una espontánea confluencia; ya no es necesario yuxtaponer las imágenes, como había hecho hasta entonces, basta con disponerlas juntas para que se influyan mutuamente, estimulando un juego de libres asociaciones en la mente del espectador. La posibilidad de crear unidades de significado a través de combinaciones de imágenes le lleva a interesarse por el concepto de Atlas Mnemosyne que identificamos con Walburg, tan próximo a los procesos de cognición: varias singularidades juntas componen automáticamente una nueva singularidad. Actualmente, Katarzyna está en un momento de cambio, al acecho de otro fluir, aún más inaprensible, que se va abriendo paso en sus últimos trabajos. Algo relacionado, por un lado, con las metamorfosis del espacio y el reposo del tiempo en la memoria, y por otro, con la búsqueda de una reconstrucción imaginaria del pasado. De todas las necesidades del alma humana ninguna más vital que el pasado. (Simone Weil, Echar raíces)

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Recuerdos Grafito sobre papel 40x40cm

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Martes 11 de julio Querida Kasia, reacio a escribir un texto al uso, lo intentaré por carta. Cambio el monólogo por el diálogo. El pensamiento es dialogal, posee al menos dos voces: una razonable y pragmática, la otra arrebatada y delirante. La primera discurre con fundamento y medida, la otra tiende a hacer asociaciones automáticas como exhalaciones, destellos que a menudo no atinan pero que, en ocasiones, atraviesan el corazón… Estoy buscando un título a estas notas, algo así como paisajes del alma (¿Unamuno?), mareas, claro-oscuro, grisallas, borradores… También anoto algunas ideas: «limpiar el pasado sin borrarlo», «recordar siempre», «recordar lo que sea», «gente tranquila que ríe y toma sus fotos», «un mar tan brillante que parece arder», «el mar enmascarando un rostro», etc. ¿Era Olga Boznańska la pintora impresionista polaca, admiradora de Velázquez, de la que me hablaste? Sé de una extranjera que se mueve en tierra extraña como pez en el agua. Sospecho que viaja para echar de menos todo aquello que ha ido dejando atrás. Sábado 15 de julio Cuando descubro el tema de una imagen, no puedo evitar alejarme lo más posible de él y buscar otras lecturas menos condicionadas. Instintivamente percibo en lo temático una estrategia de ocultación, probablemente inconsciente, de otra intencionalidad que ha sido inhibida y que hay que descubrir. La labor de ahondar en ese espacio secreto de la imagen nunca termina. Siento que cada clave encontrada es también, en el fondo, una forma aún más sutil de encubrimiento. Finalmente lo que queda es la impresión de haber asistido a una metamorfosis constante de la imagen y la experiencia de las múltiples derivas que se generan a través de una contemplación concentrada y abierta. En el comedor me preguntaste qué tal llevaba el texto: (Hay que imaginar un comedor, alzar ese escenario virtual donde la artista come y conversa con otros, en un idioma que no es el suyo. La pintora está lejos de sus orígenes, lejos de su mundo, en cierto modo dibujar se ha convertido en un rito que propicia el recuerdo. Los dibujos son realizados con hábil parsimonia, día tras día, en una apacible cotidianidad rica en pequeñas sensaciones).

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«Avanzo muy despacio» –te dije–, «ando enredado en la lectura de unos textos maniqueos. Intuyo un hilo conductor entre el uso que haces del claroscuro en tus imágenes y la doctrina de Mani. Intentaré resumirte mis impresiones: imagina dos universos antagónicos, tan aislados e independientes que nada tienen en común. De un lado el universo de la luz, del otro el de la oscuridad. De pronto, sin una causa conocida, la oscuridad se extiende y absorbe parte de la luz. Entonces, después de sucesivas mezclas y remezclas («cópulas» las llama Mani), la luz atrapada en la oscuridad es dividida, dispersada y escondida en lo más hondo de las tinieblas. El mundo de la luz se ve forzado a restaurar su unidad, buscando y rescatando los partes de sí misma que permanecen en el exilio. Debe hacerlo sin violencia: «bondadosamente», por así decirlo. Para ello envía a varios avatares, a los que cambia sus vestidos de luz por vestidos de oscuridad, para que puedan viajar al inframundo con la misión de reconocer y liberar la luz atrapada. Pero, uno tras otro, estos enviados se llegan a identificar tanto con el mundo oscuro que sus mentes se nublan y olvidan la misión que se les encomendó. Desorientados y sonámbulos vagan por esas extrañas tierras, imbuidos de una rara nostalgia… Debo aclarar que, mientras hablo contigo, estoy jugando una partida de go. De algún modo, las fichas blancas y las fichas negras también escenifican el combate de la luz y las tinieblas. Cuando confías en las casualidades, siempre es posible descubrir algún detalle revelador en la sincronicidad entre el pensamiento y los hechos. Comprendo ahora que las lecturas maniqueas llegaron como consecuencia de haber visto el día anterior Knight of Cups de Terrence Malick. Al principio de la película se evoca el cuento gnóstico conocido como El himno de la perla… Además, aún estoy recuperándome del impacto que me produjo el asombroso episodio 8 de la nueva temporada de Twin Peaks que, bien pensado, en el fondo, trata de lo mismo… Todo esto me lleva de vuelta a tu obra –aunque sea por un camino ciertamente enrevesado– y me ayuda a encontrar esa intencionalidad anterior, no deliberada, que sospecho que tú misma ignoras. Siento que también, en tus dibujos, el blanco del papel y el negro del carbón se separan, se mezclan y se vuelven a separar –como en el mito maniqueo– en una continua metamorfosis que lo mismo sirve para describir la falta de sentido de la «sociedad líquida» que el ondular del mar, un paisaje en la niebla o el fragmento de un rostro. Y no me parece banal esta visión que iguala rostros y mares… (Me acerco a las aterciopeladas sombras de tu dibujo, sin reconocer ninguna forma, sólo 14


la opaca oscuridad. Intento percibir, bajo el negro uniforme, el blanco inmaculado del papel. Como cuando, en un viaje, nos asomamos a la ventanilla para mirar más allá del paisaje, hacia una exterioridad que nos conduce al interior de nosotros mismos. Entonces el viaje adquiere una especie de monotonía que produce una sensación de absoluta quietud. Cuanto más nos movemos, menos parece que avanzamos. Cuanto más lejos, más cerca estamos. Todo cambia y sin embargo nada se mueve. Suspensión del tiempo que el dibujo transmite manteniendo la intensidad de la duración. Parar el tiempo haciéndolo circular en el papel. Todos los paisajes posibles contenidos en el, solo y casi desértico, paisaje que enfrentamos. Y, al final, la certidumbre de no pertenecer a ningún lugar).

Echar raíces quizá sea la necesidad más importante e ignorada del alma humana.

Dejaste el libro de Simone Weil abierto y subrayado con esta cita, junto al vestido de tu abuela, las raíces y los falsos reflejos. Siento que tu propio viaje interior se ha ido filtrando en tus acciones, como esos viejos fotogramas que se descomponen en la ultralenta actividad de su propia química.

En las siguientes páginas: Fotografías del álbum familiar

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Lunes 17 de julio Estoy mirando fotografías de tus dibujos. No deja de ser una paradoja que estos dibujos, que representan fotografías, se hayan convertido ahora en fotografías que representan dibujos. Desde la terraza me separa de la calle un entramado de cañizo que hace las veces de una celosía, de modo que las escenas de afuera se me presentan entrecortadas. Veo con claridad y al mismo tiempo soy incapaz de distinguir los detalles. Observo estas fotografías de dibujos en las que aparecen personas anónimas transitando por la ciudad y a veces levanto la vista y veo pasar gente real igualmente desdibujada… también esto es algo paradójico. Distintas dimensiones de lo mismo se superponen en una sola percepción integradora. Cada una me implica de un modo distinto y puedo experimentar con claridad la diferencia entre una escena real, una instantánea fotográfica y una copia de esa instantánea cuidadosamente dibujada. Esta visión poliédrica, que me ha llegado por puro azar, me produce una inesperada comprensión subliminal de tus obras. Parafraseando lo que Charles Olson decía a propósito de la poesía: un dibujo es energía transferida desde donde la consiguió el artista, pasando por el dibujo en sí mismo y recorriendo todo el camino hasta el observador. Entiendo que en el dibujo se te hace visible tu propio pensamiento, por eso todas tus dudas desaparecen en cuanto te pones a trabajar. Demasiadas posibilidades abruman y a menudo limitarse resulta liberador. Tu buen ojo para los matices se revela en tus preferencias; cuando te pregunté qué artistas te interesan más… me diste los nombres de Darío Villalba y Paolo Gioli. Me acordé de otro incansable viajero polaco: Jan Potocki, autor de El manuscrito encontrado en Zaragoza, un relato laberíntico de la Andalucía mágica.

En las siguientes páginas: Sin título Grafito sobre papel 70x70cm Sin título Grafito sobre papel 70x70cm

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Martes 18 de julio Buenos días, Kasia; visualizar uno de tus dibujos de mares justo antes de dormir te hace entrar en el sueño plácidamente, como si resbalaras por una suave pendiente. Asocio automáticamente tus imágenes de mares con las que dibujaba Vija Celmins a mediados de los 70; aun siendo tan distintas. Mientras la artista letona enfatizaba la condición objetual y tangible del realismo de sus mares trabajados a ralentí, con una minuciosidad prodigiosa, casi de orfebre, tus dibujos en cambio son ejecutados con rapidez, de una forma más sintética y deliberadamente inmaterial, atentos a mantenerse en el terreno propio de la imagen como ilusión, de no pasar de la representación a la presencia. Por cierto, no dejes de ver el Cuaderno de agua del pintor chino Ma Yuan y sus exquisitos dibujos de mares. Lejos de la templanza oriental, también pintaron mares Iván Aivazovski y Karl Wilhelm Diefenbach… mares furiosamente expresivos que muestran su inmenso potencial de creación y destrucción.

¡Thalassa! ¡Thalasa!

Jueves 20 de julio Buscando una cita de Paul Valéry sobre el dibujo, he llegado a la portada de una vieja edición del Cementerio marino donde el carismático rostro del poeta se superpone a un mar de los tuyos.

La mer, la mer, toujours recommencée.

Sabes que el mar es la imagen que hay detrás de toda imagen. La imagen en la que se miran el resto de las imágenes, la que nunca descansa, la insaciable, la ilimitada. El mar como sucesión de comienzos. El mar, en su irreductible cohesión. El mar como la posibilidad de lo múltiple, que siendo uno resulta al mismo tiempo incalculable. Una potencialidad plenamente cumplida que es el origen y la aspiración de toda forma de crecimiento: La vida masiva de la que está colmado pertenece al mar tanto como su abierta constancia. (Elias Canetti)

William James consideraba el concepto de lo uno y lo múltiple como el problema central de la filosofía, y el que acarrea mayores consecuencias. Tus dibujos se construyen sobre el conflicto y la alternancia entre lo uno y lo múltiple, lo informe y lo concreto, la posibilidad y 22


y los hechos; a través de las figuras extremas del mar y los rostros. Viernes 21 de julio La masa permanece unida y, al mismo tiempo, cada individuo es plenamente consciente de la distancia que le separa de los otros. En Masa y poder, Elías Canetti sostiene que la distancia surge del temor a ser tocado. El temor suele ocultar un deseo no confesado. Deseo y temor configuran la geografía de lo cercano y lo lejano por la que transita el viajero. La mirada del pintor iguala las distancias; en el plano de representación, cerca y lejos se hacen inmediatamente accesibles y al mismo tiempo intocables. Entre la añoranza y el extrañamiento o –como dice Heidegger– «acercar lo lejano en la medida que se mantiene alejado». Domingo 23 de julio Vistas desde cierta altura, comprendemos la belleza de situaciones que de cerca nos exasperan. Observar las vidas de los otros con la misma imparcialidad con que miramos unas ramas, el contorno de un monte, el ritmo de las mareas o el acabado perfecto de un terraplén. El verdadero arte va siempre acompañado de placer. Por si te sirve, te diré que siempre encontré consuelo en los escritos de los poetas, pintores y ermitaños orientales. Su simplicidad. Su silencio. Su insumisión. Su amor. Iguales a la serena contemplación de la tierra vista desde el cielo. Para cuando te impacientes o te sientas perdida, te dejo en el comedor un libro sobre pintura taoísta que es pura medicina. Lunes 24 de julio Me ha llegado el libro de Niklas Luhmann: La realidad de los medios de masas. El sociólogo alemán concibe la sociedad como un universo coherente, un complejo sistema irreductible de conexiones y redes: un modelo de armonía. Lo que para la sociología se convierte en un interminable estudio, descrito mediante intrincadas teorías, el arte puede ofrecerlo de golpe con una lograda metáfora. La obra de arte no se razona, se ve. Nuestra esencia poética simpatiza con esa forma de conocer.

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El paraĂ­so perdido Grafito sobre papel 200x210cm

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Nostalgia por el origen Carbรณn sobre papel 120x120cm En las pรกginas siguientes Nostalgia por el origen I Carbรณn sobre papel 30x30cm Nostalgia por el origen II Carbรณn sobre papel 30x30cm

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Martes 25 de julio Querida Kasia, ayer elegí para ti la película Fata Morgana de Herzog por algo que te oí decir y que ahora ni siquiera recuerdo. Al aproximarme a tus dibujos a partir de imágenes ajenas, más relacionadas con lo que me sugiere tu actitud que con tus propias obras, surgen puntos de vista insólitos que hacen que la labor analítica se transforme en una auténtica aventura. En Fata Morgana no hay mares, ni árboles, y hasta los habitantes escasean… nada que ver con las ciudades. Es el desierto, la encarnación del espacio vacío, donde todo lo que se nos aparece es un espejismo o se comporta como si lo fuera. Antes de empezar, aun con el papel en blanco, justo antes de los primeros trazos, es el momento preciso para vislumbrar la fuerza motriz que guía tu trabajo, el origen de tu creatividad que tiende a pasar desapercibido cuando el dibujo, como una fantasmagoría, llena el espacio vacío del papel. Esa fuerza motriz, en tu caso, sospecho que tiene que ver con el sentimiento de desarraigo, la sensación constante de una realidad que se te escapa, de unos objetos que pierden su solidez y se disuelven en el puro devenir de los acontecimientos… impresiones fugaces que el polvo de grafito evoca; sombras ambiguas en una bola de cristal. Observar nos aleja, nos exilia del mundo y su hechizo. La condición de exiliados era la seña de identidad de los antiguos gnósticos que compusieron El himno de la perla. Saberse extranjero hace que el mundo tienda a percibirse como algo etéreo y sin consistencia, como un borroso dibujo de carboncillo sin fijar. Se tiene la impresión de que nada es lo que parece y que cada objeto, cada rostro, cada espacio que habitamos, podría mutar en cualquier otro. Perdona si todo esto te suena un tanto nihilista; no es mi intención, al contrario; encuentro un fondo realmente liberador en el desapego con el que el viajero enfrenta su desarraigo. La lejanía es la consecuencia directa de la fijación del yo observador; sin raíces no hay fijación y toda distancia se vuelve salvable y salvadora.

Recuerdos III Grafito sobre papel 40x40cm

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Sábado 29 de julio Querida Kasia; en la carta anterior te hablaba del sentimiento de nostalgia que me transmiten tus obras; ahora quisiera matizarlo añadiéndole un trasfondo más social: ¿nuestro mundo interior se asfixia en un universo que es pura exterioridad? ¿Sentimos el impulso de mirar atrás, como el Angelus Novus de Klee, y hacer el gesto del viajero que, por un momento, se plantea si no sería mejor volver a casa? ¿Estamos demasiado ocupados llenando nuestro tiempo con todo tipo de entretenimientos? ¿Dónde quedó el ser humano que fuimos? ¿Es posible una vuelta atrás en una sociedad basada en la desigualdad que parece haberse vuelto incorregible por indiferente? ¿Qué está sucediendo realmente durante esta larga tregua del espíritu utópico? Bauman, el último Bauman, hace un llamamiento a la retrotopía para rectificar el momento presente actualizando los ideales del pasado que quedaron pendientes, aquellos que nunca llegaron a completarse. La nostalgia hace que el pasado parezca maleable y pueda conformarse sobre la rigidez del presente. Recordar y hacerlo con sentimiento, es una auténtica creación plástica que puede cambiar definitivamente los hechos. «El peligro de la nostalgia –observa Svetlana Boym– radica en que tiende a confundir el hogar real y el imaginario». De eso se trata, ¿no? Kasia, tú que dibujas como los ángeles, líbranos de este laberinto de espejos. Desestabiliza las evidencias. Funde en un único y sosegado mar este caos de fragmentos. Convierte nuestro juego de simulacros en un paisaje simple y absoluto, donde la vista pueda solazarse al margen de toda ley, en las fuentes más profundas de la experiencia… No sé si conoces a otra Kassia (santa Casiana), poeta y compositora bizantina, de la que ahora estoy escuchando unos himnos…

En las siguientes páginas: Recuerdos IV Grafito sobre papel 70x70cm Recuerdos II Grafito sobre papel 70x70cm

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Recuerdos V Grafito sobre papel 100x70cm

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Lunes 31 de julio Hoy he comprado un libro de Perec titulado: Me acuerdo. Martes 1 de agosto Me acuerdo de otra película: Hasta el fin del mundo, dirigida por Wim Wenders en 1991. El film, que podría catalogarse como de ciencia ficción, funciona como una alegoría barroca sobre la visibilidad. Wenders siempre ha estado sensibilizado por la relación entre representación y realidad, y la incapacidad de las nuevas tecnologías de la imagen para transmitir la verdad de las cosas, a pesar de su aparente hiperrealismo. La película hace un retrato de un mundo crepuscular, al límite de la historia; un mundo muy parecido al nuestro. Es casi profética en cuestiones como la disolución de las fronteras, la globalización de los mercados, la omnipresencia del simulacro tecnológico y, sobre todo, la progresiva aceleración de una existencia marcada por la necesidad permanente de cambiar; justamente eso que Bauman llama «la sociedad líquida». La película comienza con la noticia de una catástrofe planetaria: «En 1999 un satélite nuclear indio se volvió loco. No se sabía dónde podría caer…». El fin del mundo parece inminente. Es entonces cuando Sam Farver, el protagonista (interpretado por William Hurt) decide dedicarse a viajar captando imágenes que almacena para su madre. Resulta que la anciana madre de Sam (Jean Moreau) se quedó ciega de niña, y su padre, que es un auténtico demiurgo de la tecnología –un tanto megalómano– ha inventado unas gafas capaces de convertir las imágenes mentales perceptivas en datos digitales; posibilitando que los ciegos puedan ver en diferido las imágenes mentalmente procesadas por otros ojos. Pero este dispositivo entraña un grave riesgo; resulta agotador para el donante y su abuso le puede llevar al borde de la ceguera. Durante media película, Sam se dedica a recorrer el mundo de modo compulsivo, corriendo de un lado a otro a un ritmo endiablado. Las ciudades se suceden sin solución de continuidad: París, Tokio, Lisboa, Berlín… en todas partes los mismos decorados, las mismas muchedumbres sonámbulas. Finalmente llega a su destino en Australia y allí, en el laboratorio del padre, tratará de transferir a la madre ciega todo lo que ha visto (Wenders pone un especial empeño en dar a estas imágenes hibridas, entre lo mental y lo físico, una textura próxima a la de los sueños: su luz, su discontinuidad, su precaria e inconstante concreción). Pero Sam está demasiado tenso, demasiado implicado y expectante, tan ávido por cumplir su misión que fracasa. Mucho mejor médium será Claire, la novia de Sam, (Solveig Dommartin). Ella no se hace ilusiones, se limita a transmitir fragmentos visuales inconexos, sin otra intención que dar desinteresadamente y hacer sentir el sabor de lo visible. La vida es confusa y desbordante; la aparente continuidad de 38


la vida radica en que nuestra atención se fija en ella mediante una serie de actos discontinuos. Nada es irrelevante, todo importa. Es lo que Walburg experimentó en su Atlas. La idea del mundo se infiere de la acumulación de impresiones concretas y subjetivas. No se trata de esforzarse en abarcarlo todo, no es una cuestión de fuerza ni tampoco de voluntad; el vehículo secreto para que la realidad completa pueda pasar de una mente a otra no es otro que el amor. Tus dibujos también parecen obedecer a una doble exigencia: por un lado la posibilidad de encontrar formas válidas y críticas de expresar el momento que vivimos; por otro, la búsqueda de algo primigenio que radica en la imagen, que tiene que ver con su fisicidad y que la sitúa más allá del tiempo. Jueves 3 de agosto Kasia; ¿has pensado que copiar la realidad supone interrumpir la rutina de mirar y atender a todo aquello que nos perdemos de las cosas al percibirlas? Romper con ciertos automatismos, detener el flujo de imágenes y dejar de escuchar al narrador. Valerse del extrañamiento como óptica. ¿Qué estamos realmente haciendo cuando dibujamos? Dibujar detiene el tiempo de los relojes y hace que lo visible sea palpable. Es algo táctil que involucra a las manos y les devuelve su fisicidad. Dibujar es regresar a la materia. Dibujando, tarde o temprano, las manos suelen acabar manchadas. Reproducir una fotografía a mano es restituir lo físico a lo físico; al leer la imagen como una partitura de luz, el esmerado trabajo de la mano realza la presencia de los objetos dotándolos de un tiempo propio. La imagen hecha a mano añade cuerpo a la representación, en el sentido de señalar, no solo hacia el objeto que le sirvió de modelo, sino también hacia el cuerpo del autor. Podríamos hablar de fetichismo, pero no sería exacto, más bien se trata de algo relacionado con la necesidad instintiva de demorarnos en la observación, de seguir las huellas que conducen a los gestos. «La ejecución del dibujo es el dibujo», decía Paul Valéry. En el mundo que vivimos, la experiencia de lo real ha sido sustituida por su representación. Toda representación es, antes que nada, una interpretación; de modo que vamos reemplazando la propia vida por una versión novelada de la vida. Cómodamente nos relaja39


vamos reemplazando la propia vida por una versión novelada de la vida. Cómodamente nos relajamos y entramos en ese gran sueño colectivo. Sin reciprocidad, sin posibilidad de intervenir. El mundo que vivimos es el mundo que nos vive. Ya no vamos hacia las cosas, porque ellas vienen a nosotros. Ya no hay algo que nos sea exterior; incluso los acontecimientos más remotos entran en directo en nuestras casas, como si la distancia hubiera claudicado frente a la velocidad de nuestras máquinas… como si la distancia fuera necesariamente un mal que debe ser combatido. Nos hemos hecho ubicuos, todo es accesible, flotamos en un océano de escenarios posibles, de vidas a la carta. Los mapas ya no son necesarios en este territorio profano de geografías cambiantes, sin ejes y sin centros. El presente se atrofia en esa emisión, abrumadora y sincrónica, de imágenes de lo que ya pasó y de lo que podría llegar a pasar. Incapaces de diferenciar entre lo que vemos y lo que acontece, porque todo sucede con la condición de ser mirado. Los objetos compiten por llamar nuestra atención y duran lo que tardamos en percibirlos. Percibir implica desapercibir. Como si en cada cosa que percibimos se nos diera al mismo tiempo su no-ser; su ausencia. El mundo ha desaparecido dentro de la imagen.

La categoría principal, la principal fatalidad de nuestra existencia actual, se llama: imagen. (Günther Anders)

«La verdadera vida está ausente» –advertía el joven Rimbaud–. A sus ochenta años, el filósofo Alain Badiou se dirige a los jóvenes para recordarles que la verdadera vida es lo que está en juego. Hallarla, a pesar de la pasión por lo inmediato, la obediencia, la profesión, los ardides del éxito; es la cuestión de fondo. Domingo 6 de agosto Siguiendo con nuestra conversación de ayer, intento concentrarme en lo que ha quedado sin decir y sugerido en lo dicho. Para ser fiel al acto de mirar, para atrapar su flujo sin detenerlo, recurres a lo inacabado, a esas formas aéreas y vagas que nos hacen dudar de si estamos viendo agua o cielo, olas o montañas, si se trata de cuerpos o reflejos, o si en las luces y en las sombras hay objetos que se esconden… A veces en tus imágenes todo parece dispuesto de acuerdo a un orden inmutable que se ofrece sin vacilaciones, casi espontáneamente, como una fotografía en el revelador. Al final lo que importa es que todo lo que representes parezca dirigirse al encuentro del magma informe de donde procede.

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Lunes 7 de agosto Querida Kasia; el modo en que mimas tus imágenes, el equilibrio con que ajustas las luces y las sombras, contrastan con la energía vehemente de donde surge tu impulso creador. Impulso que se intuye, al margen de las obras, a través las huellas de los procesos, en la cotidianeidad de tu taller. De todas las fotografías que me enseñaste, las más reveladoras, las que más me han ayudado a profundizar en tu trabajo, han sido las de la paleta manchada del polvo de carbón en la que frotas los difuminos. Esas manchas casuales, que recuerdan a ciertos paisajes de Turner o a los dibujos de Leonardo sobre el Diluvio, son como la cara oculta de tus dibujos; su núcleo primigenio, su centro generador; el caos que precede a la formación de las cosas: cielos, mares, aire y tierra, macrocosmos y microcosmos, sensuales fragmentos de cuerpos y confusas muchedumbres… o, como escribe el propio Leonardo: «tinieblas, viento, tempestades del mar, trombas de agua, selvas en llamas, lluvia, centellas celestes, terremotos y ciudades arrasadas, vientos huracanados que arrastran agua, ramas de árboles y hombres por los aires». Lo que estamos viendo es el instante detenido, la manifestación transparente de una energía. Se trata de puras imágenes, como lo pueda ser una fotografía de Niépce o de William Fox Talbot. Su falta de intencionalidad las hace perfectas. En ellas todo ocurre con naturalidad, todo es necesario y significativo. No hay un trasfondo, no hay referentes; se consuman en sí mismas al mostrarse en su plena presencia. Representan aquello que toda imagen se empeña en negar, el vacío hacia el que apuntan tus dibujos de mares, en el límite de lo que aún alcanzamos a ver.

Hasta donde alcanza la vista, aquí reina el instante. Uno de esos terrenales instantes a los que se pide que duren. (Wislawa Szymborska)

(Jak okiem sięgnąć, panuje tu chwila. / Jedna z tych ziemskich chwil / proszonych, by trwały).

En la página siguiente: Desarraigo I, II Grafito sobre papel 70x70cm

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TRANSLATIONS

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AS FAR AS THE EYE CAN SEE Víctor Borrego Katarzyna Pacholik studied architecture in Poland and, although she never exercised as an architect and has a clear vocation for plastic arts, architecture is in some way present in her subjects and in a formal universe recognizable by the tendency to balance the interaction between figure and space. A painter by trade, Katarzyna arrived to Granada from Poland, stopping in Madrid, where she painted portraits in the manner of Marlene Dumas and Lucian Freud. Reading the writings of Bauman, Lipovetsky, Ghünter Anders and Byung-Chul Han, in which she finds a certain expression of her own understanding of contemporary dehumanization, offers her the theoretical stimulus for a series of works of marked social and urban character, constructed by overlapping reflections and reticles on close-ups of anonymous crowd. Transitory, interchangeable, accelerated and alienating reality, drawn in an impeccable white and black, elegant and cold. From 2016, working along the line of certain experimental works of the 1920s, as “Berlin: Symphony of a Great City” (Walter Ruttmann, 1927), she merges digital photographs of urban life with reflections and geometric patterns, which she later faithfully copies with charcoal. Pacholik produces a lot and quickly. She purifies her process and technique by substituting the charcoal for the strength of the conte pencil and the graphite powder. She later incorporates the square format feeling somehow that the stability of the square is able to “contain” the excess of fluidity of the moving images used as referents. In addition, this new format allows Pacholik to build larger compositions by assembling tiles with others. In 2017 the sea arises as an independent motive, parallel to her series of urban works linked to the theme of the “liquid society” of Bauman. Between both themes a spontaneous confluence occurs; It is no longer necessary to juxtapose the images, as she had done up to then, it is enough to arrange them together to influence each other, stimulating a set of free associations in the mind of the viewer. The possibility of creating units of meaning through combinations of images leads her to discover the Atlas Mnemosyne concept that we identify with Walburg, so close to the processes of cognition: several singularities together automatically compose a new singularity. Currently Katarzyna is in a moment of change, on the lookout for another flow, even more inapprehensible, that is making its way in her last works. On one hand related with the metamorphosis of space and time’s interval in memory and on the other, with the search for an imaginary reconstruction of the past. “Of all the needs of the human soul none is more vital than the past” (Simone Weil, The need for roots)

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July 11, Tuesday Dear Kasia, reluctant to write a text, I will try by letter. I change the monologue for the dialogue. Thought has a dialogue nature, it has at least two voices: one reasonable and pragmatic, the other rapturous and delirious. The first one thinks with foundation and measure, the other tends to make automatic associations like exhaling, flashes that often do not reach but that, sometimes, cross the heart ... I am looking for a title to these notes, something like landscapes of the soul (Unamuno?), Tides, light-dark, gritty, erasers ... I also write some ideas: “Cleaning the Past Without Erasing it”, “ Always Remember” “Calm People Who Laugh and Take Their Pictures”, “A Sea So Bright That Seems To Burn,” “The Sea Masking the Face,” and so on. Was Olga Boznańska the impressionist Polish painter, admirer of Velázquez, of whom you spoke to me? I know of a foreigner who moves in a strange land like a fish in the water. I suspect that she travels to miss what she has left behind. July 15, Saturday When I discover the subject of an image, I cannot avoid getting as far away from it as possible and looking for other less conditioned readings. Instinctively I perceive in the thematic a strategy of concealment, probably unconscious, of another intentionality that is inhibited and that has to be discovered. The work of diving into that secret space of the image never ends. I feel that every hint found is also, in the end, an even more subtle form of concealment. Finally what remains is the impression of having witnessed a constant metamorphosis of the image and experience of the multiple drifts that are generated through concentrated and open contemplation. In the dining room you asked me how the text was going:

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(It is necessary to imagine a “dining room”, to raise that virtual stage where the artist eats and converses with others, in a language that is not hers. The painter is far from her origins, far from her world, the drawings are made with skillful parsimony, day after day, in a peaceful daily life rich in small sensations.) “I am going very slowly,” I said to you, “I am entangled in the reading of some Manichaean texts I feel a connecting thread between the use you make of chiaroscuro in your images and the doctrine of Mani. I will try to summarize my impressions: Imagine two antagonistic universes, so isolated and independent that they have nothing in common. On one side the universe of light, on the other the one of darkness. Suddenly, without a known cause, the darkness extends and absorbs part of the light. Then, after successive mixtures and remixes (“copulas” as called by Mani), the light trapped in the darkness is divided, dispersed and hidden in the depths of darkness. The world of light is forced to restore its unity, seeking and rescuing the parts of itself that remain in exile. Mani must do it without violence: “kindly” - so to speak. For this he sends several avatars, who change their dresses of light by dresses of darkness, so that they can travel to the underworld with the mission of recognizing and releasing the trapped light. But, one after another, these envoys, become so identified with the dark world that their minds are clouded and forget the mission that was entrusted to them. Disoriented they wander through these strange lands, infused with a rare nostalgia... I must make it clear that, while I’m talking to you, I’m playing a game of Go. Somehow, the white tokens and the black tokens also stage the fight of light and darkness. When you trust in coincidences, it is always possible to discover some revealing detail in the synchronicity between thought and fact. I now understand that the Manichaean readings came as a result of having seen the previous day “Knight of Cups” a film by Terrence Malick. At the beginning of the film there is evoked the Gnostic tale known as The Hymn of the Pearl...


In addition, I am still recovering from the impact that produced the amazing episode 8 of the new season of Twin Peaks that, well thought, in the background, it touches the same issue ... All this brings me back to your work - even if it is by a truly confusing road - and helps me find that earlier intentionality, not deliberate, which I suspect you yourself do not know. I also feel that in your drawings the white of the paper and the black of the charcoal are separated, mixed and re-separated - as in the Manichean myth in a continuous metamorphosis that is also used to describe the lack of sense of the “Liquid society” than the rippling of the sea, a landscape in the fog or the fragment of a face. And It doesn´t seem to me banal, this vision that equals faces and seas ... » (I approach the velvety shadows of your drawings, not recognizing any form, only the opaque darkness.) I try to perceive, under the uniformity of blackness, the immaculate white of the paper. It is lie when we are in a trip and gaze out of the window to look beyond the landscape, towards an external dwelling that guides us to the interior of our own beings. It is only then, that the journey takes on a kind of monotony that produces a feeling of absolute stillness. The more we move, the less it seems that we are moving, the further we are, the closer we are. Everything changes and nevertheless nothing moves. Suspension of the time that the drawing transmits maintaining the intensity of the duration. Stopping the time by making it circulate in the paper. All the possible landscapes contained in the only and almost desert landscape that we face. In the end, the certainty of not belonging to any place.) “The need for roots probably is the most important and ignored need of the human soul”

You left the book of Simone Weil open and underlined with this quote next to your grandmother’s dress, roots and false reflections. I feel that your own inner journey has filtered into your actions, like a film that breaks down into the deliberate ultraslow activity of its own chemistry.

July 17, Monday I’m looking at pictures of your drawings. It is a paradox that these drawings representing photographs have now become photographs representing drawings. From the terrace, it separates me from the street, a grid of wattle that acts as a latticework, so that the scene from outside is broken up. I see clearly and at the same time I am unable to distinguish the details. I observe these photographs of drawings in which there are anonymous people walking through the city and sometimes I look up and see real people go equally blurred ... also this is something paradoxical. Different dimensions of the same are superimposed on a single integrating perception. Each implies me in a different way and I can clearly experience the difference between a real scene, a photographic snapshot and a copy of that carefully drawn snapshot. This polyhedral vision, which has come to me by pure chance, gives me an unexpected subliminal understanding of your works. To this I paraphrase what Charles Olson said about poetry: a drawing is transferred energy from where the artist got it, going through the drawing itself and going all the way to the observer. I understand that by drawing, you are made visible to your own thinking, so all your doubts disappear as soon as you get to work. Too many possibilities overwhelm us and limiting them is often liberating. Your good eye for nuances is revealed in your preferences; when I asked you which artists you are most interested in ... you gave me the names of Darío Villalba and Paolo Gioli. July 18, Tuesday Good morning Kasia; Visualizing one of your drawings of seas just before sleeping makes you enter the dream placidly as if you slip on a gentle slope. I automatically associate your images of seas with those of Vija Celmins which she drew in the middle of the 70s; even though they are so different. While the Latvian artist emphasized the factual and tangible condition of the realism of her seas worked at idle, with prodigious de-

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tail, almost of goldsmithlike; Your drawings instead are executed quickly, in a more synthetic and deliberately immaterial way, attentive to remain in the terrain of the image as an illusion, of not passing from the representation to the presence. By the way, don’t forget the Water Book of Chinese painter Ma Yuan and his exquisite drawings of seas. Far from Eastern temperance, Iván Aivazovski and Karl Wilhelm Diefenbach, also painted seas... furiously expressive seas that show their immense potential of creation and destruction.

«Thalassa! Thalasa! »

July 20,Thursday Looking for a quote from Paul Valery about drawing, I came to the cover of an old edition of the Marine Cemetery where the charismatic face of the poet overlaps a sea of yours. «La mer, la mer, toujours recommencée» You know that the sea is the image behind the all images. The image in which to look at the rest of the images, the one that never rests, the insatiable, the unlimited. The sea as a succession of beginnings. The sea, in its irreducible cohesion. The sea as the possibility of the multiple, which is one and at the same time incalculable. A complete potentiality that is the origin and aspiration of every form of growth: “The mass of life of which it is full, belongs to the sea as much as its open constancy” (Elías Canetti)

William James considered the concept of the one and the multiple as the central problem of philosophy, and the one with the greatest consequences. Your drawings are built on the conflict and the alternation between the one and the multiple, the report and the concrete, the possibility and the facts; through the extreme figures of the sea and the faces. July 21, Friday The mass remains united and, at the same time, each individual is fully aware of the distance that separates him from the others. In “Mass and Power”, Elías Canetti argues that the distance arises from the fear to be

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touched. Fear often obscures an unconfessed desire. Desire and fear make up the geography of the near and the far by which the traveler travels. The painter’s gaze capsulates distances; in the plane of representation, near and far become immediately accessible and at the same time untouchable. Between nostalgia and estrangement or, as Heidegger says, “to bring the distant closer to the extent that it stays remote.” July 23, Sunday Seen from a certain distance, we understand the beauty of situations that in closeness exasperate us. We observe the lives of others with the same impartiality with which we look at some branches, the outline of a mountain, and the rhythm of the tides or the perfect finish of an embankment. True art is always accompanied by pleasure. If it works, I’ll tell you that I always found solace in the writings of oriental poets, painters and hermits. Their simplicity. Their silence. Their insufferability. Their love. All are equal to the serene contemplation of the earth seen from the sky. For when you get impatient or feel lost, I leave you in the dining room a book about the Taoist painting that is pure medicine. July 24, Monday I have received the book of Niklas Luhmann: “The reality of the mass media.” The German sociologist conceives society as a coherent universe, a complex, irreducible system of connections and networks: a model of harmony. What for sociology becomes an endless study, described by intricate theories, art can offer at once with a successful metaphor. The work of art is not reasoned, it is seen. Our poetic essence sympathizes with this way of knowing. July 25, Tuesday Dear Kasia, yesterday I chose for you the film Fata Morgana de Herzog for something I heard you say and


now I do not even remember. As I approach your drawings from strange images, more related to what your attitude suggests than with your own works, unusual points of view emerge that make the analytical work become a real adventure.

a medium and causes to the one who contemplates it the sensation of being there. I have just read these verses of Yosa Buson that touches the subject of the near and the distant and how much sometimes the tradition can weight upon us:

In Fata Morgana there are no seas, no trees, and even the inhabitants are scarce ... nothing to do with the cities. It is the desert, the incarnation of empty space, where everything that appears to us is a mirage or behaves as if it were. Before starting, even with the blank paper, just before the first strokes, is the precise moment to glimpse the driving force that guides your work, the origin of your creativity that tends to go unnoticed when drawing, as a phantasmagoria, fills the empty space of the paper. That motive force, in your case, I suspect has to do with the feeling of uprooting, the constant sensation of a reality that escapes you, of objects that lose their solidity and dissolve in the pure becoming of events ... fleeting impressions Which the graphite dust evokes; Ambiguous shadows on a crystal ball.

To observe distances us, it exiles us from the world and its spell. The condition of exiles was the insignia of the ancient Gnostics who composed The Hymn of the Pearl. Knowing a foreigner causes the world to perceive itself as something ethereal and without consistency, like a blurred drawing of unfixed charcoal. One has the impression that nothing is what it seems and that every object, every face, and every space we inhabit, could mutate into any other. Sorry if all this sounds a bit nihilistic; it is not my intention. On the contrary, I find a really liberating background in the detachment with which the traveler faces his uprooting. The remoteness is the direct consequence of the fixation of the observer; without roots there is no fixation and all distance becomes salvable and saving. July 26, Wednesday Landscaping may be nothing more than the art of managing distances. The space in the drawing acts as

“Cut that barley in front of the window, I want to see again The distant mountains »

To draw your old house - that distant image that evokes your origin and your destiny - you needed to go away. Finally, when you walk away, you recognize it as your own and seek it. The act of representing it is like a sort of a round trip. A reciprocating movement between the external and the internal. “In the distance, the Return comes to work”

(Lao Tse)

Every drawing opens a door that invites to pass to the other side ... more in or more out. July 28, Friday To represent the world, the artist must move away from the world. Stay out of the picture. His own eye is his blind spot, that in all cases must remain invisible. Every drawing problematizes the subject of separation. And here is where I wanted to go. Your works, beyond their possible meanings, arise from a common ground: nostalgia. Nostalgia was a term coined in 1608 by a Swiss medical student named Johannes Hofer, from the Greek nóstos (return home) and algia (pain). He intended to give a name that defined a new disease that he had observed in immigrants and displaced persons who presented a peculiar clinical picture of anxiety, fatigue, pallor, general sadness and hopelessness. Symptoms that dissapeared surprisingly when the patient returned home. Hofer elaborated a complex psychosomatic explanation on the causes of this pathology. Nostalgia came to be considered an epidemic throughout romantic Europe. Over time, the concept of nostalgia as an organic disease led to a kind of emotion related to the always imprecise, melancholy.

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Who knows far away from all that he loves, who loses things as they come by, possesses such a dense consciousness of the present moment that he transforms everything, instantly, into the past. An advice from Philippe Jaccottet tailor-made for you: “Become ever finer, more and more acute and pure, and you will not fear the most painful, the most extraordinary changes.” July 29 Saturday Dear Kasia. In the previous letter I spoke of the feeling of nostalgia that your works convey. Now I would like to add to it a more social background. Does our inner world suffocates in a universe that is pure exteriority? Do we feel the urge to look back, like Klee’s Angelus Novus, and make the gesture of the traveler who, for a moment, contemplates if it would not be better to come back home? Are we too busy filling our time with all kinds of entertainments? Where did we leave the human being that we were? Is it possible to go back to a society based on inequality that seems to have become irredeemable because of its indifference? What is really happening during this long truce of utopian spirit? Bauman, the last Bauman, appeals to the retrotopia to rectify the present moment by updating the ideals of the past that remained pending, those that never came to be completed. Nostalgia makes the past seem malleable and can be satisfied on the rigidity of the present. To remember and to do it with feeling, is an authentic creation that can definitively change the facts. “The danger of nostalgia,” observes Svetlana Boym, “is that it tends to confuse the real and imaginary household.” That’s what it’s all about, right? Kasia, you who draws like the angels, save us from this labyrinth of mirrors. Destabilize the evidence. Dissolve in a unique and calm sea this chaos of fragments. Turn our game of simulation into a simple and absolute landscape, where the view can delight outside all law, in the deepest sources of experience ...

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I do not know if you know another Kassia (Santa Casiana) Byzantine poet and composer, of which I am now listening to some hymns .. August 3, Thursday Kasia have you thought that copying reality means interrupting the routine of looking and attending to everything that we miss of things when perceiving them? Break with certain automatism, stop the flow of images and stop listening to the narrator. Use of the estrangement as optics. What are we really doing when we draw? Drawing stops the time of the clocks and makes visible what is tangible. It is something tactile that involves the hands and yields their physicality. To draw is to return to the substance. While drawing, sooner or later, hands usually end up stained. To reproduce a photograph by hand is to restore the physical to the physical. When reading the image as a score of light, the careful work of the hand enhances the presence of the objects giving them a proper time. The hand-made image adds body to the representation, in the sense of pointing not only to the object that served as a model, but also to the body of the author. We could talk about fetishism, but it would not be accurate, rather it is something related to the instinctive need to linger in observation, to follow the traces that lead to gestures. “The act of drawing is the drawing,” said Paul Valery. In the world we live, the experience of the real has been replaced by its representation. All representation is, first of all, an interpretation; So that we are replacing our own life for a fictionalized version of life. We comfortably relax and enter into that great collective dream. Without reciprocity, without possibility of intervention. The world we live in is the world that lives us. We do not go to things anymore, because they come to us. There is no longer anything outside. Even the most remote events enter into our homes, as if the distance had fallen before the speed of our machines ... as if the distance was necessarily an evil that must


be fought. We have become ubiquitous, everything is accessible, we float in an ocean of possible scenarios, of lives à la carte. Maps are no longer necessary in this profane territory of changing geographies, without axes and without centers. The present is atrophied in that overwhelming and synchronous emission of images of what has already happened and what could happen. Unable to differentiate between what we see and what happens, because everything happens with the condition of being looked at. Objects compete for our attention and they only exist for the time it takes us to perceive them. Perceiving implies unperceiving. As if in everything we perceive we are given at the same time its non-being; its absence. The world has disappeared into the picture.

“The main category, the principal fatality of our pre sent existence, is called: image”(Günther Anders)

“True life is absent,” warned young Rimbaud. At age 80, the philosopher Alain Badiou addresses young people to remind them that true life is what is at stake. To find it, in spite of the passion for the immediate, the obedience, the profession, the ruses of success; It’s the bottom line. August 6, Sunday Continuing the conversation we had yesterday, I’ll try to focus on what has remained unsaid and advise on what has been said. The act of looking, to catch its flow without stopping it, becomes the unfinished, the airy and vague forms that make us doubt if we are seeing the water or the sky, the mountains or the waves, if it comes to bodies or reflections, or if in the lights or in the shadows there are objects that hide themselves... Sometimes in your images everything seems arranged according to an immutable order that is offered without hesitation, almost spontaneously, like a photograph in the developer. In the end what matters is that everything you represent seems to be directed to the encounter of the magma report from where it comes from.

August 7,Monday Dear Kasia; The way you nurture your images, the balance with which you adjust the lights and the shadows, contrast with the power from where your creative impulse arises. Impulse that is sensed, apart from your works, through the traces of the processes, in the daily life of your workshop. Of all the photographs you showed me, the most revealing ones, the ones that have helped me dive into your work; have been those that depict the stained palette of charcoal dust in which you rub the diffusers. The casual spots, reminiscent of certain landscapes of Turner or Leonardo’s drawings of the Flood, are like the hidden face of your drawings; It is the primitive core, its generating center; The chaos that precedes the formation of things: skies, seas, air and earth, macrocosms and microcosms, sensual fragments of bodies and confused crowds ... or, as Leonardo himself writes: “Darkness, wind, storms of the sea, water, forests in flames, rain, celestial sparks, earthquakes and cities devastated, hurricane winds that drag water, tree branches and men through the air”. What we are seeing is the stopped moment, the transparent manifestation of energy. These are pure images, as may be a photograph of Niépce or William Fox Talbot. Their lack of intentionality makes them perfect. In them everything happens naturally, everything is necessary and significant. There is no background, there are no referents; they consume themselves by showing themselves in their full presence. They represent what every image strives to deny, the emptiness to which your drawings of seas aim, at the limit of what we can still see.

“As far as the eye can see, here reigns the instant. One of those earthly moments. Those who are asked to last” (Wislawa Szymborska)

Jak okiem sięgnąć, panuje tu chwila. / Jedna z tych ziemskich chwil / proszonych, by trwały.

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Diputación de Granada

Exposición y Catálogo

Presidente José Entrena Ávila

Produce y edita Sección de Artes Plásticas Delegación de Cultura y Memoria Histórica y Democrática

Diputada de Cultura y Memoria Histórica y Democrática Fátima Gómez Abad Asesor de la Delegación de Cultura Samuel Peña Asencio Jefe de servicio de Acción Cultural Miguel Muñoz García-Ligero

Coordinación Pablo Ruiz Luque Texto Victor Borrego Traducción Laurie De Jesús Lagares Edición de textos Marina Guillén Diseño y maquetación Katarzyna Pacholik Impresión Imprenta de la Diputación de Granada © de esta edición: Diputación de Granada, 2017 © del texto: Victor Borrego Los textos de esta edición están bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional, términos y condiciones en http:// creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/ DL GR 1137-2017 ISBN 978-84-7807-584-3 Impreso en España/Printed in Spain

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Nostalgy. Exhibition catalogue.  

Solo exhibition of Katarzyna Pacholik Palacio Condes de Gabia, Granada, Spain 14.09.2017-19.11.2017 English translation at the end of the p...

Nostalgy. Exhibition catalogue.  

Solo exhibition of Katarzyna Pacholik Palacio Condes de Gabia, Granada, Spain 14.09.2017-19.11.2017 English translation at the end of the p...

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