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¿Una pedagogía equivocada? Lectura, resumen de ideas principales y comentario crítico entresacado del Discurso de la entonces Ministra de Educación y Cultura, Dª Esperanza Aguirre Gil de Biedma, en el Club Siglo XXI, el 26 de mayo de 1997. El texto de Dña. Esperanza Aguirre, alude a lo siguiente: La LOGSE, la segunda ley de educación que promulgó el PSOE, nació en 1990. Está basada en la comprensividad, en que todos los alumnos hasta los 16 años estudien lo mismo. Su error es pretender que todos lleguen al mismo nivel de estudios, con los mismos resultados. Pero no todos somos iguales, por eso existe la atención a la diversidad, para los alumnos que tengan necesidades educativas especiales. La comprensividad, lo que ha causado realmente, ha sido el descenso general del nivel de conocimientos. Esto es lógico que ocurriera, ya que para que todos alcancen los mismos resultados o conocimientos, es necesario “bajar el listón”, para que los alumnos que van más retrasados respecto a sus compañeros lleguen a los mismos objetivos propuestos. Detrás de esta manera de ver la educación está la corriente pedagógica basada en el pensamiento de Rousseau, la cual, para Esperanza Aguirre es muy deficiente. Además, menciona que Antonio Muñoz Molina, que no es “de derechas”, en 1988 describió esta corriente como algo que no acepta nada que no haya sido puesto al revés, como la historia sin números o el aprendizaje sin memoria. Este proceso por el que ha pasado la educación con estos ideales no ha sido único en España, sino que empezó en los años 60 en EEUU y en Gran Bretaña, y se extendió por la mayor parte de Europa. Sin embargo, añade que ha sido tal el fracaso que ha causado, que en la mayoría de estos países ya se ha restaurado el sistema educativo: sin perder las cosas buenas que ha aportado la pedagogía moderna, han aumentado el nivel de exigencia para conseguir que los alumnos adquieran un mayor grado de conocimientos y de inteligencia, necesarios para su futura vida profesional y personal. Sólo España se ha quedado estancada, y esto ha provocado que nuestra educación esté por debajo de Europa. En los exámenes internacionales, obtenemos resultados muy bajos, y un estudio ha comprobado que un 25% de los catalanes no comprenden bien lo que leen a los 15 años de edad.


Menciona que Rousseau, el padre de esta corriente pedagógica, abandono a sus propios hijos, y que nunca se ocupó de ellos ni de su educación. Le define como egoísta e incapaz de asumir responsabilidades, y que quizá puso como ley general lo que quería para el mismo: eximirse de responsabilidades. En último lugar, relata lo acontecido en 1983, en los primeros meses de gobierno socialista. Cuenta que el, por entonces, ministro de educación, salió en televisión diciendo que se habían acabado los deberes de los escolares en sus casas. Muchos padres se despreocuparon de estar atentos a si sus hijos hacían o no los deberes. Con todo esto, intenta decir que lo que no se puede hacer, lo que es imperdonable, es quitarle a la enseñanza el espíritu de trabajo y su afán de superación.

Esperanza Aguirre, a lo largo de este texto, critica el elemento en el que se basa la LOGSE, al igual que las metas que pretende alcanzar. Rousseau, el precursor de las ideas en las que está basada, confunde la igualdad con el igualitarismo, lo cual es el fallo de este enfoque de la educación. Critica mucho a Rousseau, pero realmente lo hace para malmeter contra la LOGSE y su partido político, el PSOE. Es decir, realmente podemos apreciar en el texto las intenciones partidistas o políticas de la autora, pero por otra parte, también observamos con claridad que se basa en hechos reales, en verdades, en errores cometidos por esta ley de educación o por el gobierno que la llevó a cabo. Por ello, también creo que la intención final del texto es mejorar la educación, aunque la autora lo utilice con fines partidistas, pero, como ya sabemos, todos los políticos lo hacen. Pero el fin, como ya he dicho, es progresar, y pone en manifiesto las realidades educativas presentes en el sistema educativo español que deben cambiar.

Estoy totalmente de acuerdo con el texto en lo que se refiere a las responsabilidades. Si nadie es responsable de nada, nada puede funcionar bien. Esto me recuerda a la frase “que lo haga otro”. Si todos los docentes pensaran así, ¿qué sería de la educación? La pedagogía de Rousseau ha aportado a la enseñanza diversos elementos buenos. Pero es, bajo mi punto de vista, del todo cierto que a la educación española lo que le falta es firmeza y exigencia. No podemos pasar de curso a los alumnos que no han llegado a los mínimos marcados, porque así lo único que conseguiremos será que haya mucha gente incompetente; con título, pero incompetente. Además no sería justo para los alumnos que realmente se esfuerzan, como tampoco lo es que no se tenga en cuenta el mérito individual, y que no se tengan en cuenta ciertos valores.


Los maestros no podemos dejar que siga bajando el nivel de exigencia y conocimientos en nuestras clases. Sabemos que esto no puede hacer nada más que causar un retraso del país respecto al resto de países desarrollados. Y en cuanto a los alumnos, predomina la falta de esfuerzo, la ausencia de ganas de trabajar, de llegar a conseguir las metas propuestas, de desarrollar la inteligencia propia todo lo que sea posible… En conclusión, la educación está muy infravalorada en España. Y de ello debería ocuparse, y como problema prioritario el gobierno, ya que la educación es la base y el futuro del país. De ella depende la evolución del mismo. Por eso, creo que lo que tenían que tener en cuenta los políticos, en lugar del bien para su partido y ganar puntos, es el bien para todos, el bien para España, que en eso es en lo que se supone, consiste su trabajo. Por ello, por el bien de todos los españoles, el PP y el PSOE deben de ponerse de acuerdo en cuanto a los aspectos de la educación. No puede ser que cada vez que gana un partido las elecciones se cambien las leyes de educación, más aún si lo hacen más que por otra cosa, por cambiar, el cambio es el fin en sí mismo. Esto lo único que hace es perjudicar a todos los niños y jóvenes que se encuentran estudiando. Los partidos políticos deberían llegar a un consenso, algo parecido a la constitución española, inmóvil, y no tocar el sistema educativo para fines partidistas, ya que, cada vez que lo hacen, los daños son irreparables.

Una pedagogía equivocada  

Texto de Esperanza Aguirre, resumen y comentario crítico

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