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TĂ­tulos


IN-DICE: 1-La Lluvia es la Orina de los Dioses 2-Pira para Incinerar Soplidos que Vinculan Dudosas Intenciones 3-Los Límites de la Simetría Hacen Tajos en mis Brazos 4- Misterio que Pía en los Bolsillos Crispantes de los Sobretodos de los Ángeles.

Editado por Kasandra Lunar para Ediciones del NUEVO Paradigma

www.NicePicLiveSet.com Copyright 2010 Federico Kabàn


La Lluvia es la Orina de los Dioses La experiencia me silencia Estaba duro contra las sogas de él Ring Sonó la campana del magma: Hora de derretirlo todo más alla De lo evidente. Las cosas estàn Flotando, pero la gravedad…. Vienen de lejos voces violàceas Candombleras, Expían las excusas ante el éxito. Cada cosa Se acomoda, y donde se desploma Una yunta, crecerà una montaña. Nuestra fe fiestera Recorre las napas Y destapa lo imposible, lo improbable. Fuimos rechazados en las puertas de lo chato, Emprendemos un tour por los tùneles de la memoria

Somos la humanidad


Mis dedos suaves, finos, Tocan la entrada de tu boca Y entre mis cejas, multitudinarias, Se evoca la delicadeza de Dios, Suave, desinteresado, inequivoco. Penetrarte, luminico, Se vuelve epifania de los mares Y algo en la densidad de este planeta Reverbera etèrico, resuena el alma Del piso, las paredes, las ventanas, El techo. Algo en la materia Se vuelve luz y nuestras celulas Pactan para siempre Recuerdos del insight Cuando tu oreja en mi nuca, La gravedad violada En la solemnidad sonriente de Tu ligereza, oh levedad Del arte elemental... este entrevero Dorado nos harà libres.

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Pira para Incinerar Soplidos que Vinculan Dudosas Intenciones Sacrificios, tributos, catapultas Sangre que circula espiralada: Ojos adentro miran despiertos el poder devastador de la ignominia, El abusivo candor entre la pasión de dos puntos. Partículas embriagadas eyaculan arco iris acelerados a través de nuestras yemas fusionándonos en un solo planeta. Última de las dualidades crueles, no hay distancias en la unidad del Cosmos! Luminiscencia entròpica, Ceguera de la comunión, Violenta iluminación desde ejemplo dorado, Inintencionada creación de súbditos, Casi milagro del insight, Inocente deprecación de los sentidos I n t r a p e r s o n a l e s, ten piedad de nosotros. Vibrantes e incompletos te observamos, ¡Aho! Obnubilados


por tu consciencia sempiterna, cercana y fría y distante; Candorosa. ¿Sabemos qué es inútil? No es esta una estrella Caduca. Resurrecta ella, comienza un proceso supernòvico. Su esencia se eyecta desperdigando en su lanzamiento toda herramienta de ignición. Desde la Tierra, los observamos Astros. Desde nuestra propia luz naciente Tomamos ventaja de su falsa lejanía Depositamos Nuestros muertos, Nuestros deseos, Nuestras piedras. Aprendemos a no rendirlo todo a vuestra merced solar. Desde aquí “Abajo” Caminamos todo Todo desde aquí Lo caminamos. Ignotos, alumnos de las sombras, la graduación eterna,


mente recordándose más que contraste. Todo desde aquí, Cada órgano del hierofante Interplanetario, estrellas, Se vive al instinto. Todo desde aquí, todo se super vive. Todo

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Los Límites de la Simetría Hacen Tajos en mis Brazos Como sacrificio Humano Fetal y ensimismado Bajo la mirada de tu vista Fatal, exigente, caprichosa; Como sacrificio Humano Me retiro a mi montaña, Templo quieto de mi excitación. Muerto me retiro, desahogante propia salvia. Vos, Divino, Bajás a lavar mis heridas. Y con los mismos filos que son de mis brazos tajante memoria Intentas oscultarme. Yo Como fiera enjaulada, Sumiso, entregado, Dominado como la bahía De un río siempre creciente devorando cada muelle, Acepto tu baba. Sanador Alivio. Ay, Guepardo de mi gacela,


Prendés fuego mi docilidad; Derribás mis árboles A silbidos desapegados. Investido de orgullo te declaras Rey con dudosa inocencia. Mi ejército no se inmuta. Amor das a sus espadas. Con la mordaza de la muda De piel. Renace En devoción y resplandece Luego en Ópalo de fuego. El pueblo, confundido, está Triste y soltero. Mientras, al Rey, en el palacio, Un banquete caníbal lo entretiene: Juega monopoly con “burdas” emociones. Se pregunta: ¿Como los mantienes en el campo una vez que conocieron Paris?

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Misterio que Pía en los Bolsillos Crispantes de los Sobretodos de los Ángeles. Herrajes forjados de ciento cuarenta y cuatro colores cuestionan la perspicacia de los párpados -alas- en las orillas de las propias islas, de las astas de un toro embistiéndose contra el terruño. Sigue siendo la alquimia; lentejuelas como fundas de los vientos de las bahías sobre los centelleantes cuerpos. Maderas sedientas que saben lo que desear significa, Bocas de ojos. Bocha de panzas henchidas en la gloria de lo inefable. Soplan burbujas: transportes para los sumergidos En la epifanía del océano Electromagnético. Fijando la vista, al otro lado, se acerca un residente de la nada. Su prenda excitante Es roja tela declarando en silencio Todos los mensajes. Ya más cerca, Observamos: Su pie siniestro, donde no existe, es de palo; Su brazo hermano, en alto, es todo espadas; Su toda viva diestra, cuenco de agua; debajo,


Fulgurantes monedas cosidas con luz Ofician de pierna. Lleva por cabeza un espejo estrellado.

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