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VOX MOLAE, UN MUNICIPIO IMAGINARIO DE LA CAMPIÑA CORDOBESA EN LA BÉTICA ROMANA Irene Córdoba García

Ubicación de la ciudad. Su trama urbana. Edificios públicos y privados. Infraestructuras. Vox Molae1 era una pequeña población próxima a Ategua2, y no muy lejos de Ocubi3 y al igual que aquélla, estaba bañada por el flumen Salsum4 y por varios cañaverales. Su localización, en la margen izquierda del Betis, y a unos 80 estadios5 de Corduba la hubieron de favorecer en su desarrollo, basado sobre todo en el cultivo, recolección, almacenamiento y exportación de cereales. Este recurso agrícola, que aún hoy persiste en la zona, está favorecido por las condiciones edáficas y climáticas muy adecuadas para los cultivos de secano. El nombre del municipio se explica por la presencia de varios molinos de trigo que, por ese triturar incesante, hacen reconocible a la ciudad. Los excedentes de grano se almacenaban en graneros o silos subterráneos6 para impedir que la humedad del invierno los pudriera, hasta que llegaba el momento en que, almacenada en vasijas de barro, se transportaba hacia Corduba y de ahí hacia diversos destinos. Además de trigo también se cultivaba cebada. A no mucha distancia, hay numerosos olivos y algunos viñedos. También son abundantes en sus cercanías las vacas y los toros y rebaños de ovejas, y subiendo hacia la sierra próxima –al norte del Betis- no es difícil ver ciervos, y jabalíes. Los conejos abundan sobre todo en los aledaños de la sierra. Esta riqueza agrícola, y también ganadera, y su relativa cercanía al Betis y a Corduba, es lo que permitió que la ciudad se desarrollara hasta el punto que sus habitantes vivieron con cierta tranquilidad, aunque también hayan sido testigos y partícipes en diversas batallas: el poder siempre es ambicioso, y la posesión de riquezas su mejor excusa. En su origen se trataba de un oppidum7 fortificado (aún se conservan algunos restos de la muralla original) situado en una colina de unos 400 metros de altitud, con amplias vistas sobre los campos de cultivo. La ciudad romana se edificó sobre su ladera meridional y de ella se han conservado restos que permiten localizar el forum, varios edificios públicos –entre ellos una curia-, un complejo termal, varias casas privadas con la estructura típica de las domus y restos de otras edificaciones. Se conservan, aunque muy deteriorados, los restos de un templum dedicado al culto imperial. También se distinguen restos del entramado viario y de unas letrinas públicas. Todos estos hallazgos implican una planificación urbana perfectamente organizada y con los elementos característicos de la cultura y el urbanismo romano. En la Biblia Vulgata, y concretamente en el Apocalipsis 18, 22 se puede leer “et vox molae non audietur in te ampliu” (Y el ruido de los molinos nunca más se oirá en ti) 2 Ategua se halla situada en la campiña cordobesa, en el término municipal de Córdoba, pedanía de Santa Cruz. 3 Ocubi (después Attubi) es el origen del actual pueblo de Espejo 4 El actual río Guadajoz. 5 Considerando que un estadio son 185 metros, es decir la octava parte de una milla romana (mil pasos, unos 1.480 , metros) equivale a unos 15 km. 6 Veáse Lacort Navarro, Pedro J. Cereales en Hispania Ulterior: Silos de Época Ibero-Romana en la Campiña de Córdoba. 1985 7 Por oppidum/oppida se entienden las primitivas aldeas o centros protourbanos de los pueblos conquistados y colonizados por Roma, generalmente situados en colinas, fortificados y que permitían el dominio de tierras de cultivo y/o servían como refugio. 1

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La ciudad se comunicaba con Corduba mediante una calzada que finalizaba en el lado meridional del puente romano (donde hoy se localiza la torre de la Calahorra). En su recorrido aún se aprecian los surcos paralelos distanciados unos 2,5 metros entre los que aparece excavado un espacio (aproximadamente de 1 m de profundidad) que contiene cuatro capas de distintos materiales, siendo el último de ellos el pavimento; la capa más profunda es de grandes canto rodados (statumen), sobre la que se sitúan cantos de tamaño medio (rudus), en los que se apoya el nucleus, que contiene grava mezclada con pequeños cantos rodados y finalmente el pavimentum, de grandes losas planas. A lo largo de la calzada se han localizado algunos miliaria, es decir, piedras con inscripciones en los que se indicaba la milla en la que uno se encontraba (el equivalente a los mojones de nuestras carreteras).8 La colonia se nutre del agua que llega a través de un acueducto9 con tramos subterráneos y exteriores. El punto de captación de agua o caput aquae se localiza a unos 15 km de distancia, a una altitud de unos 700 metros, donde existe un manantial natural; en el primer tramo del acueducto se recogen además aguas de diversos arroyos. La construcción del acueducto es sencilla, evitando en lo posible arquationes mediante la solución de rodear las vaguadas; en las pequeñas sí se utilizaron sistemas de arcos. La conducción discurre sobre un pequeño murete no muy elevado, realizado en opus caementitia10. El specus, flanqueado por muretes, es relativamente constante (unos 45 cm de anchura), y se reviste interiormente por opus signinum. En los tramos subterráneos, el specus se cubre a base de tegulae en forma de V. La altura de las fuentes posibilitaba el ascenso del agua hasta la ciudad por el sistema de sifón, habitualmente empleado en los acueductos romanos. El agua alcanzaba la ciudad mediante un castellum aquae, que seguía básicamente las normas constructivas de Vitrubio, y que partía de un depósito o piscina limaria, donde se eliminaban limos y otras impurezas. Pasada la zona urbana, se ha localizado un lacus circular de unos 20 m de diámetro y 2 de profundidad, situado en la base de la colina dominada por Vox Molae. Quizás este lacus sirviera de embalse para las aguas excedentes que alcanzaban la ciudad, ya de las aguas de lluvia o de las avenidas del Salsum, ya que se sitúa en sus bancales. En cualquier caso, de este lacus surge una compleja red hidráulica hacia los campos de cultivo. La ciudad, en fin, no tenía grandes problemas de suministro de agua, salvo periodos de sequía muy prolongados. El acueducto servía a sus habitantes, y el río Salsum proporcionaba agua a las villae próximas, y que, mediante sistemas de canales, regaban los campos de cultivo de cereales, por otra parte no muy exigentes al ser cultivos de secano. Mediante ingeniosos sistemas de erogatio (se emplearon tuberías de plomo y cerámicas; las arcillas de La Rambla no quedan demasiado lejos), el agua alcanzaba una fuente pública localizada en el forum, algunas otras de menor entidad (casi todas sufragadas por prohombres de la ciudad, siguiendo la tradición del evergetismo) y las instalaciones de las termas públicas. También existen diversas cisternas de pequeña capacidad, recubiertas de opus signinum, en distintas zonas de la ciudad. Las casas particulares o domus poseían sistemas propios de suministro y almacenamiento de agua, basado en un sistema de construcción que conducían el agua de lluvia desde el tejado inclinado hacia un patio central (compluvium) y finalmente se almacenaba en aljibes. Sólo Son normas de Vitrubio. Véase http://catedu.es/aragonromano/calzadas.htm Para una descripción detallada de este tipo de acueductos véase Roldán Gómez, “El acueducto romano de Ocubi (Espejo, Córdoba)”, 1992 10 El opus caementitium es una especie de hormigón romano hecho de mortero y piedras de todo tipo, mientras que el opus signinum es una construcción impermeable de mortero mezclado con tiestos de terracota y baldosas o ladrillos triturados (véase http://www.romanaqueducts.info/aquasite/hulp/tekopusbreed.htm) 8 9

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en el caso de una domus, la más lujosa de la ciudad, el agua llega a través de un castella secundario, lo cual supondría probablemente el pago de un canon a su propietario. Esta domus, la más compleja y de mayor tamaño, sigue la estructura de las viviendas de los más favorecidos social y económicamente. Tras los muros que la delimitan, y tras la puerta de entrada y el vestíbulo, se entra hacia un patio interior porticado (peristylum). Este patio o atrio no techado (impluvium) facilitaba la llegada del agua de lluvia al compluvium. A modo de distribuidor, en torno al atrium se abrían distintas estancias, como el triclinium, el comedor en el que los invitados y los dueños de la casa comían recostados sobre lechos o triclinia, el tablinum, un espacio donde el dueño de la casa recibía formalmente, y los cubicula o dormitorios. En el triclinium se halló un mosaico en buen estado de conservación que representa a la diosa Terra Mater o simplemente Tellus (el equivalente de la diosa griega Gea). El culto a Tellus sigue una lógica obvia, dado que era responsable, junto con Ceres, la diosa del grano, de la productividad de las tierras de cultivo. En el atrio aún se aprecia el lararium, con un pequeño altar (ara) donde se mantenía encendido permanentemente el fuego del hogar y la hornacina donde se depositaban las figuras que representaban a los dioses domésticos (lares y penates) y probablemente a Vesta, diosa del hogar. El resto de domus (se distinguen al menos cuatro) de Vox Molae son más sencillos que el descrito, aunque siguen una estructura similar. Un intrincado sistema de calles o viae, tanto peatonales (itinera) como destinadas a los carros (actus), comunican las domus y otras construcciones muy deterioradas y expoliadas (¿pequeñas insulae, quizás algunas tabernae?) con la zona pública o foro en el que destaca el templo dedicado al culto imperial, y la curia11. Algunas calles están empedradas y son relativamente anchas (unos 5 metros) pero otras son angostas y tortuosas, y al no estar recubiertas se convertirían en auténticos lodazales tras las copiosas tormentas no infrecuentes en la Bética. En una de las calles de Vox Molae se han localizado unas letrinas públicas (foricae) constituidas por una bancada continua de mármol con orificios –en forma de gotaespaciados regularmente. Se trataba, por tanto no sólo de una infraestructura higiénica, sino además de un lugar de encuentro, más aún dado el ambiente cálido proporcionado por el hyppocauston durante los meses invernales. Los detritos alcanzaban un sistema de canales que desembocaban en la red urbana de alcantarillado. Los romanos comprendieron desde el principio de su auge como civilización que una ciudad debía tener un sistema eficiente de eliminación de desechos para poder crecer. Para ello construyeron en la todas las ciudades de cierta importancia los conocidos sistemas de alcantarillado que aún hoy siguen cumpliendo su función original. La capacidad tecnológica de los habitantes de Vox Molae fue tal que, en los días lluviosos, las calles no se encharcan gracias a su excelente sistema de drenaje. Ya que al ecologismo le quedaban aún muchos siglos para su desarrollo, las heces, excretas y otros restos eran conducidos hacia el Salsum y finalmente acababan en el Betis. Del templo romano se conservan las basas áticas y parte de los fustes lisos de alguna de sus columnas, así como los cimientos de los muros. Aunque su construcción es sencilla, se aprecian las cualidades de los templos clásicos más renombrados. En el templo se rendía culto al emperador. En el fórum se conservan, aunque en mal estado, un conjunto de estatuas en los que se reconoce a la triada capitolina clásica: Júpiter, Juno y Minerva. Y en Aún hoy en día se usa la palabra curia para designar a los abogados, procuradores y funcionarios que trabajan en la administración de justicia o, específicamente, a los organismos e instituciones que colaboran en el gobierno de la Iglesia. La corte de justicia de las comunidad europea se denomina curia (http://curia.europa.eu/)

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una de las dependencias de las termas se halló una estatua que se identifica con un dios-río, similar a otros descubiertos en diversos municipios béticos. En el foro, la curia o templum ordinis es el edificio mejor conservado y es uno de los pocos ejemplos de este tipo de edificios encontrado en la Hispania romana. La presencia de una curia en una ciudad es símbolo de prestigio y de su auge económico y social, ya que en ese lugar se realizaban las reuniones del ordo decurionum, es decir, la clase formada por los ciudadanos notables que desempeñaban o habían desempeñado cargos en la administración y que, por tanto, regían el gobierno de la ciudad. La curia está dividida en dos estancias: un vestíbulo y una gran sala, en la que se encontraron una serie de pedestales honoríficos y zócalos de mármol que debían de sostener la estatua del personaje nombrado en una inscripción del zócalo. El período de construcción de esta curia se data entre el 120 y el 130 d. C., cuando la ciudad gozó de su mayor período de esplendor. Aunque algo deterioradas, el diseño de las termas es fácilmente distinguible. Tienen una superficie de unos 500 m2, con muros periféricos de unos 3 m. Las termas contienen las estancias clásicas: frigidarium, un tepidarium, un caldarium y el praefurnium – instalación anexa donde se encontraba el horno que calentaba las estancias y el agua-. También se conserva el solarium o terraza exterior, en el lado sur de las termas, para tomar el sol. Al recinto se accedía por una puerta y un pasillo que llevaba al frigidarium, con suelo en opus spicatum12 –similar al del solarium-, paredes revestidas en mortero blanco y con su piscina circular de agua fría al fondo con escaleras para descender a la misma; sobre el frigidarium se localizó una bóveda decorada con estuco en forma de gran concha marina. Al tepidarium se accedía por una puerta del frigidarium; fragmentos de su bóveda se conservan sobre el hypocaustum. Otra puerta conducía al caldarium, de superficie rectangular, con ábside y techo abovedado, y con una piscina (alveus o solium) alargada, con paredes de mármol, donde los bañistas podían sentarse o sumergirse completamente. En unos de los laterales se encontraba la testudo alvei o caldera metálica que calentaba el agua mientras que en el ábside se encontraría el labrum o bañera de agua fría para refrescarse dentro del caldarium. En Vox Molae no se han encontrado edificaciones para juegos, tipo circo o anfiteatro, lo cual es previsible dado el número de sus habitantes y su proximidad a Corduba. Sin embargo, en la ladera norte de la colina parece haber restos de la construcción de un pequeño teatro, que curiosamente seguía las normas de los encontrados en Grecia, al aprovechar la pendiente de la colina para la cavea. Esta sugerencia de la existencia de un posible teatro se apoya además en la presencia de unos restos de piedra que parecen definir una orchestra semicircular típicamente romana. Algo alejados del núcleo urbano se encuentran los restos de una necrópolis en la que los cadáveres eran incinerados en quemaderos excavados en la roca donde se colocaba la pira funeraria y en ocasiones se utilizaban como lugar de enterramiento: se depositaban las cenizas en la fosa y se cubría con sillares, ladrillos o tégulas; y una vez cubiertos de tierra, se colocaba una estela para indicar el lugar y el nombre del difunto. En la zona se hallan restos de un mausoleo privado que contiene una urna funeraria con la inscripción habitual Dis Manibus13 y el nombre del difunto.

Es un tipo de construcción adecuada para pavimentos que consta de ladrillos o piedras talladas, colocadas en forma de espina de pez. 13 Habitualmente, las lápidas con inscripciones funerarias solían contener la fórmula Dis Manibus, a menudo abreviada como D M, cuyo significado sería "dedicado o consagrado a los dioses Manes" 12

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Instituciones municipales. Vox Molae fue considerada como municipio desde la época de Augusto y llegó a alcanzar cierto prestigio. De hecho se nombra en los textos clásicos como punto estratégico en la guerra civil entre César y Pompeyo. Llegó a acuñar moneda propia, de bronce, de los que se conservan algunos ejemplares muy bellos, pues en una de sus caras aparece una espiga de trigo y en el reverso un pez, que puede ser un barbo, habitual en el río Guadajoz. En razón de la actitud pacífica de sus habitantes, la romanización se inició mediante un acuerdo o foedus inicialmente desigual (foedus iniquum, los romanos tenían más derechos que los indígenas) que evolucionó rápidamente hacia una equiparación de derechos o foedum aequum. Administrativamente, pasó de un régimen inicial de carácter estipendiario, en el que sus habitantes debían pagar el stipendium, una forma de impuesto, al de ciudad libre, conservando su personalidad, su derecho, su organización y sus territorios, aunque debía pagar un tributo a Roma. Sólo en un breve periodo de tiempo, se la exoneró del pago de tributos convirtiéndose en una de las civitates liberae et immunes. Sin embargo, tras las disputas de los seguidores de Pompeyo y de César, y dada cierta ambigüedad de los pobladores, Vox Molae se convirtió en municipio, lo cual consistía en organizar la ciudad indígena conforme al modelo romano. Con César, como a otras ciudades de la Bética, se le dio un nuevo estatuto, aunque conservó una gran autonomía, pero siempre estuvo sometida a Roma hasta su declive. Como otros municipios, debía pagar un impuesto y tenía que prestar ayuda militar. En su calidad de municipio, sus ciudadanos estaban vinculados por la común participación en los cargos públicos, que decidían cuantas actuaciones fueran precisas. Al respecto, los municipios y las colonias funcionaban en la práctica con las mismas instituciones. Tenían idénticas magistraturas, los mismos cargos e igual orden social. Municipio y colonia, se constituían sobre el mismo esquema: senado, formado por los decuriones, magistraturas, elegidas y colegiadas de diferentes tipos14. Y como nos recuerda Estrabón, en su libro III de su Geografía, sus habitantes –como en tantas poblaciones ribereñas del Betis- adquirieron la manera de vivir de los romanos, hasta olvidar su idioma propio. Vox Molae se rigió por el derecho latino, y muchos de sus habitantes alcanzaron el estatus de la ciudadanía romana. Poco después del “edicto de latinidad” de Vespasiano (año 74 d.C.), Vox Molae se rigió por el modelo del municipio romano, como lo prueba la aparición de las magistraturas, típicas de los municipios, los duunviros, los ediles y los cuestores. Tras el edicto, se concedió la latinidad a sus habitantes lo cual tuvo tres consecuencias importantes: en primer lugar, y con relación al derecho, sus habitantes se convierten en latinii coloniarii, y por ello consiguen el ius latii minus (derechos mínimos), y como consecuencia el ius comercium (derecho de comprar y vender recíprocamente); en segundo lugar, sus habitantes adquieren la ciudadanía romana per honorem, es decir aquellos habitantes que desempeñaron cargos municipales pueden convertirse en ciudadanos romanos con sus mismos derechos, que igualmente se le reconocían a su cónyuge, sus ascendientes y descendientes de línea directa (padres e hijos); por último, sus ciudadanos podían acceder a las legiones romanas. Es así como poco después del edicto, Vox Molae se adaptó a la Ley Flavia Municipal que complementaba el edicto de latinidad. Las magistraturas, en sus distintos niveles, eran las responsables del gobierno local con una vigencia de un año. Éstas se dividían, se menos a mayor rango, en: Cuestores: 14

Blázquez Martínez, El municipio romano en España, 2006

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encargados de la recaudación que, en contacto con cuestores provinciales, administraban los impuestos; Ediles: responsables de la seguridad pública y de imponer sanciones. Se incluían entre sus funciones el buen funcionamiento del mercado; Duoviros: máximo rango de la magistratura local, ostentando el poder ejecutivo del municipio, elaborando el censo, designando a los jueces, administrando las finanzas, haciendo cumplir los preceptos religiosos de la ciudad y otras funciones que enumera el profesor Blázquez15. El duunvirato estaba integrado por dos miembros colegiados, se ejercía durante un año y no era renovable (aunque esta norma cambió en tiempos de Septimio Severo (193-211) que permitió repetir la magistratura en un intervalo de dos años. Las magistraturas locales eran elegidas anualmente por sufragio entre los ciudadanos, y se elegían dos magistrados para cada una de ellas, es decir, dos cuestores, dos ediles y dos duoviros. Por otro lado, el acceso a la magistratura se encontraba limitado a aquellos ciudadanos cuya capacidad económica le permitiera hacer frente al pago de la summa honoraria, una cantidad estipulada por ley con la que debía contribuir a varias actividades municipales. No obstante, eran frecuentes las donaciones evergéticas, que habrían de servir para la construcción de fuentes, mejora de edificios y otras infraestructuras. En cualquier caso no se trataba de formas de caridad anónima, ya que el evergeta buscaba el reconocimiento público y su generosidad quedaba reflejada en inscripciones epigráficas. En el aspecto económico, las actividades desarrolladas por las magistraturas representaban un aporte fundamental para la economía de la zona debido a la redistribución de parte de la riqueza acumulada por estas familias. En el periodo de máximo esplendor de Vox Molae, llegó a existir una curia, una especie de senado local que se elegía cada cinco años, y de la que podían formar parte aquellos ciudadanos que anteriormente hubieran ejercido las magistraturas locales; al entrar en la curia recibían el nombre de “decuriones”. Desde el punto de vista de la calidad de las instituciones, fue notable el desarrollo y rigor legislativo y que el desempeño de la función pública tuviera unos requisitos y siguiera un cursus honorum. Por ejemplo, para desempeñar una magistratura se requerían las siguientes condiciones: ser libre por nacimiento, no ser indigno, tener treinta y cinco años de edad por lo menos, no repetir el cargo durante cinco años y prestar una cantidad para los magistrados que manejaban fondos públicos municipales. El cursus honorum o carrera política establece una serie de condiciones para aquellos que desempeñaban cargos públicos. Se trata de ascender en un escalafón por méritos adquiridos y validación mediante sufragio. Sin duda, un sistema que debería ser adaptado a nuestras modernas democracias. Probablemente, el municipio de Vox Molae hubiera alcanzado la máxima condición de colonia, con todos los derechos inherentes a la misma, como ocurrió con muchos otros municipios de la Bética. Sin embargo, un acontecimiento trágico frenó abruptamente el desarrollo de la ciudad, que por ello no evolucionó hasta la actualidad como otras tantos municipios contemporáneos. Aunque los datos son parciales e indirectos, y por tanto relativamente especulativos, parece ser que hubo una epidemia (peste transportada por las pulgas que cabalgaban a lomos de los muchos roedores que se alimentaban de los granos de trigo, o quizás ergotismo por contaminación con hongos de los cereales), que diezmó a la población y que, en cualquier caso, ahuyentó a los pocos supervivientes que se dispersaron por otros municipios de la comarca. Fue el triste final de Vox Molae, que se calcula en torno al año 220 d.C. 15

Blázquez Martínez, J.M. op.cit.

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La religión romana. El resto de las divinidades. Voz Molae, como otras ciudades de la Bética, impregna su día a día en un mundo de dioses que a todo afectan y que en todo intervienen. Imágenes, exvotos, decoraciones de mosaicos, cerámica… reflejan el extraordinario panteón romano que se distingue en espacios públicos y privados, en las calles y en las casas. Anteriormente, hemos aludido al mosaico de Tellus en la domus más notable de la población y recordado el culto al emperador en el templo y a las muchas divinidades domésticas, cultos típicamente romanos. Pero no debemos ignorar que Vox Molae se creó a partir de un oppidum indígena, con lo cual se mantuvo y respetó durante mucho tiempo el culto a divinidades prerromanas ibéricas, algo que no representaba ningún problema para el conquistador romano de elevada tolerancia y capacidad de asimilación. Y, a pesar de que la Bética fue romanizada muy tempranamente, en su propia religión se encuentran rasgos suficientes para pensar que esta circunstancia no llegó a afectar de un modo tan profundo como para hacer desaparecer y olvidar a los antiguos dioses que, asimilados a los dioses romanos, pervivirán en largos periodos16. En Vox Molae no se han descubierto restos que hagan presumir de la existencia de cultos a dioses indígenas, una tónica general en toda la Bética. Tras la conquista, se creó una infraestructura religiosa apoyada por los poderes públicos. Al respecto, hay que destacar el culto a la Triada Capitolina (Júpiter, Juno y Minerva) y el culto imperial que se desarrolló por todos los municipios y colonias de la Bética, como ya hemos constatado previamente en lo referente a Vox Molae. Existían cargos religiosos, además de las magistraturas civiles. Los sacerdotes y las sacerdotisas se ocupaban del culto imperial. Eran cargos anuales, pero a veces figuraban como perpetuos, lo que era un gran honor. Los cultos mistéricos y los indígenas tenían sus propios sacerdotes. Quizás uno de los hechos más notables de esa evolución cultural donde los cultos prerromanos se integran en la nueva religión sea el culto a los dioses de los difuntos. En la Bética se adoraba a los dioses de los difuntos mucho antes de la llegada de los romanos. Los espíritus de los muertos pasaban a formar parte de los dioses Manes, una vez que el difunto recibía los funerales apropiados y se le tributara los iusta. El difunto era transformado en “divinidad” por sus parientes en el plano familiar, pero siempre en presencia del resto de los ciudadanos. La dedicatoria a los dioses Manes tan pronto aparece escrita con todas las letras (Dis Manibus), como con la fórmula abreviada (D.M.), acompañando al nombre del difunto. En esta tónica, la urna funeraria encontrada en la necrópolis de Vox Molae, concretamente en el interior de un mausoleo, contiene la fórmula no abreviada junto al nombre del difunto. En las casas particulares, y dado el temor al alma de los muertos, se llevaban a cabo ritos para apaciguarlas. Se honraba a los Manes –las almas de los difuntos-, ofreciéndoles flores y alimentos en el día del cumpleaños del respectivo difunto para que sus almas no anduvieran errantes y no llegaran a convertirse en espíritus de nociva influencia. De hecho, en los funerales de los miembros de la familia se llevaban figuras de cera o máscaras que representaban a estos Manes. De manera pública, relacionados con los Manes, se celebraban las Feralia durante nueve días en los cuales no se podían celebrar matrimonios y los templos permanecían cerrados. En la celebración de todos estos ritos privados y domésticos no intervenía ningún tipo de sacerdote, sino que era el padre de familia – 16

Oria Segura, M. Dioses y ciudad en la Bética romana. Las estatuas de dioses en los espacios públicos de las ciudades béticas, 2000

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paterfamilias- el encargado de realizarlos y de transmitir a sus hijos varones los ritos; oraciones, himnos y cualquier aspecto ceremonial. Sociedad urbana y vida económica Los habitantes de la Hispania romana se clasificaban en esclavos (servi) y libres (ingenui). Había una abundante cantidad de esclavos, procedentes de los pueblos conquistados, que trabajaban como mano de obra en los campos y en las ciudades. Los pocos que conseguían la libertad recibían la denominación de libertos que, aunque libres, seguían dependiendo de su antiguo amo, al que debían ayudar en caso de necesidad. Los hombres libres (ingenui) estaban divididos en tres categorías según sus derechos políticos: los civies (ciudadanos) eran la categoría superior y gozaban de todos los privilegios al ser ciudadanos romanos como el derecho al voto, acceder a los cargos públicos, así como a exenciones de impuestos y diversas ventajas jurídicas; los foederati eran los indígenas dirigentes que recibían la ciudadanía por su fidelidad a Roma; y por último, los incolae fueron la mayoría de los indígenas que, aunque libres, carecían de derechos políticos.17 Como en comentó anteriormente, en el año 74, el emperador Vespasiano concedió el derecho latino a todas las civitas indígenas de Hispania, convirtiéndose en ciudadanos romanos los dirigentes de las mismas. La medida se ampliará en el año 212 cuando Caracalla otorgue la ciudadanía romana a todos los habitantes del Imperio. Vox Molae es esencialmente un municipio de agricultores, y como nos recuerda Rodríguez López18 (2004): “Desde los tiempos de la fundación de Roma, el agricultor aparece como miembro imprescindible de la comunidad política, siendo protagonista y, a veces, antagonista en la convulsionada formación de la República y del Imperio, simbolizando tanto la perpetuación de los viejos ideales romanos como la necesidad de cambio, materializado fundamentalmente en los proyectos de reforma agraria”. Las relaciones entre propietarios y el proletariado agrícola se regulaban por la Ley de las XII Tablas, uno de los ejes del Derecho Romano. En Vox Molae, la principal fuente de recursos laborales y económicos se deriva de los cultivos de trigo, habituales en la campiña al sur del Betis, en el entorno de Corduba. Dichas plantaciones eran en origen propiedad de reguli19 locales y muchas ciudades en torno a ellas estaban fortificadas debido a las diversas incursiones de saqueadores de origen bastetano, oretano y lusitano20. Tras la romanización, diversas técnicas agrícolas, sea de muela y almacenamiento, sea de los circuitos de distribución y transporte, sea de la regulación legal de las propiedades, mejoraron notablemente. Del mismo modo se vieron beneficiados los poblados de los habitantes locales, que mejoraron en sus infraestructuras y comunicaciones. Asimismo, tras diversos avatares la propiedad de las tierras pasó a los cordobeses de mayor rango social, miembros del conventus21 de ciudadanos romanos. Esas grandes extensiones de cultivos de secano producían abundantes cosechas de granos de trigo –salvo años de gran sequía, con las hambrunas subsiguientes-. La cantidad de trigo producido es tal que se hizo necesaria la construcción de almacenes o silos subterráneos 17

Datos tomados de http://ricluengo.wordpress.com/category/historia-de-espana Rodríguez López, R. La agricultura como officium en el mundo romano. 2004 19 Se puede traducir por jefes o quizás reyezuelos, cuya legitimidad sólo podía conferirla Roma. Véase Pierre Moret. Los Monarcas Ibéricos en Polibio y Tito Livio. CuPAUAM 28-29, 2002-2003, pp. 22-33 20 Bastetania se corresponde con Andalucía Oriental; Oretania con el norte de Jaén y La Mancha; y Lusitania con el centro-sur de Portugal, Extremadura y algunas provincias castellanas. 21 Recuérdese que la provincia Bética estaba dividida en cuatro conventus. La capital de uno de ellos, el Cordubensis, era Corduba. Conventus tiene pues un significado físico (territorio), administrativo (legal) y procedimental, porque literalmente hace referencia a las asambleas o reuniones entre indígenas y romanos. 18

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(tipo putei; siendo el puteus una invención indígena anterior a la colonización romana); unos diez se encuentran en los alrededores del oppidum, la aldea fortificada primitiva situada sobre una suave colina, que devendría en la Vox Molae tras la romanización. Los silos tienen forma de cuello de botella, sus paredes son de ladrillo y tienen una profundidad de unos 6 metros, siendo su diámetro inferior de unos 5 metros y su boca, que da al exterior, tiene forma de cilindro, de unos 70 cm de altura y unos 80 cm de diámetro. Estas bocas suelen estar tapadas con rocas circulares o rectangulares, impidiendo así que la lluvia moje el grano. En la base del silo se coloca paja sobre la que se almacenan los granos, que se conservan en buen estado durante muchos años22. Y las paredes están embadurnadas con amurca23 para ahuyentar a los gorgojos y otros insectos, aunque el olor que desprende llega a ser fétido en días calurosos. Parte del grano de trigo recolectado se exportaba a Roma, sobre todo después de que Augusto regulara la cura annonae24 y los sistemas de fiscalización; parte se trituraba in situ para el consumo local. Es por esta razón por la que existen molinos para triturar los granos. Originalmente, los molinos25 eran manuales: los granos se aplastaban entre dos piedras planas o redondeadas. Se utilizaban también morteros. Pero con el tiempo se desarrollaron los molinos de sangre, porque es la fuerza animal –y cuando, es necesaria, la humana- la que impulsa la piedra de granito que triturará los granos. Estos molinos estaban formados esencialmente por una parte fija de forma cónica, llamada meta, y una móvil o catillus, formado por dos conos huecos: el superior servía de tolva y el inferior, encajado en la meta, molía el grano cuando giraba. La tracción habitual la proporcionaban asnos (mola asinaria) o caballos (mola iumentaria). A partir del siglo I a.C. comenzaron a utilizarse molinos hidráulicos, en los que la fuerza impulsora del agua permitía la molturación del grano. Siguiendo a Vitrubio26: “Se instalan también en los ríos ruedas de las mismas características descritas antes. En torno a estas ruedas se fijan unas aletas que, cuando son golpeadas por el ímpetu de la corriente, avanzando obligan a la rueda a girar y de esta manera cogiendo el agua con unos cangilones y llevándola a lo alto sin esfuerzo humano giradas por la fuerza misma de la corriente ofrecen lo que se necesita” (…) “Giran de la misma manera las aceñas, en las cuales todo es igual, excepto que en un extremo del eje se ha engarzado una rueda dentada. Ésta se coloca perpendicularmente y gira juntamente con la turbina y de la misma manera. Al lado de la rueda dentada se coloca otra rueda dentada mayor y plana, en la cual se encaja. De esta manera los dientes de la rueda engarzada en el eje, impulsando los dientes de la rueda plana obligan a que se haga el giro de las muelas. En esta máquina, una tolva que está colgada encima suministra el trigo a las muelas y con el mismo giro la harina es expulsada”. La harina, no sólo de trigo sino también de otros cereales y legumbres, se mezclaba con agua formando el puls o pulmentum, una especie de papilla muy humilde. Aunque normalmente, la harina, una vez molida y seca, se cribaba, se mezclaba con un poco de levadura, agua y sal, se amasaba, se le daba forma y se cocía en el horno hasta obtener pan. En la mayor parte de los casos el pan se hacía en las casas particulares, aunque en el siglo I d.C. hubo en Vox Molae una panadería pública, que hacía pan de calidad, y su panadero alcanzó tal prestigio que se hubiera hecho acreedor al título de panem bonum fert (que hace Varrón y Plinio dicen que hasta 50 años. Véase Lacort, op.cit. Alpechín, líquido maloliente y negruzco que se obtiene al machacar la pasta de aceituna. 24 Cura annonae, normas que regulaban el abastecimiento de alimentos a los habitantes de Roma 25 http://romangordo.info/miscelan/molinos/mol_ace.htm 26 Marco Vitruvio Polión, vivió en el siglo I a.C. y estuvo al servicio primeramente de César y después de Augusto como arquitecto e ingeniero militar. Las citas proceden de De Architectura, Liber X, Caput Quintum (visto en http://romangordo.info/miscelan/molinos/vitruvio.htm) 22 23

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buen pan) lo que le hubiese permitido ostentar un cargo público de representación si Vox Molae. Vox Molae se abastecía del agua del Salsum, además de la transportada por el acueducto ya citado. Es en sus riberas donde se situaron los molinos hidráulicos y las aceñas27. Sin embargo, y dados los excesivos estiajes por lo extremo y prolongado del verano andaluz, se construyeron diversas cisternas28 o aljibes para almacenar agua de lluvia. Éstas eran depósitos semisubterráneos construidos en opus caementitium con revestimiento interior de opus signinum. Además, las villae se beneficiaron indirectamente del acueducto de Ocubi29, notable por su longitud (unos 18 km) y por su diseño. El caput aquae se localizaba cerca de la actual Nueva Carteya (que aún recibe agua de este manantial a través de la conducción romana). Mediante conducciones subterráneas y superficiales llegaba probablemente hasta un lacus o depósito de notable capacidad de almacenamiento (unos 10.000 m3) localizado en Espejo. Mediante conducciones subterráneas de menor tamaño que el tramo principal el agua alcanzaba muchas de las zonas de cultivo de Vox Molae. En los campos que circundaban a Vox Molae se han encontrado restos de las villae, así como una red de caminos que las comunicaban con el municipio. Las villae son casas de campo que los hacendados romanos poseían como casas agrícolas donde, a la vez que vivían, tenían sus ganados, sus graneros, sus lagares, etc. Es por ello que desde muy antiguo las villae constaban de dos partes bien diferenciadas: la villa rustica, es decir, la parte dedicada a los criados que se encargaban de las tareas agrícolas y ganaderas, y la villa urbana, es decir, la parte donde residía el dueño de la villa y su familia, así como sus invitados. Esta división también se dejaba sentir a la hora de su construcción, pues la villa rustica obedecía a principios de funcionalidad en función de las exigencias de la práctica agrícola y ganadera, mientras que la villa urbana se construía al modo de las domus señoriales de Roma y, si la fortuna del dueño lo permitía, con todos los lujos, llegando a convertirse incluso en auténticos palacios.30 La excelente calzada que unía Vox Molae con Corduba facilitó el transporte de los productos agrarios -granos de trigo, sobre todo, pero también aceite proveniente de zonas olivareras situadas más al sur-. Tras el oportuno registro y fiscalización en la gran capital, un sistemas de navíos de bajo calado conducían las mercancías hasta Hispalis, donde, gracias a la excelente navegabilidad del Betis, se volvían a embarcar en grandes navíos para su distribución a las urbes más renombradas del Mediterráneo.

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Aceña es un término de origen árabe, sāniyah, que significa “máquina para elevar”. Se aplica a los molinos harineros hidráulicos, que se encuentran generalmente en los ríos 28 Un catálogo de cisternas rurales en la provincia de Córdoba puede verse en Lacort Navarro, P.J. “Infraestructura hidráulica rural de época romana en la campiña de Córdoba”, 1988 29 Roldán Gómez, Lourdes. “El acueducto de romano de Ocubi (Espejo, Córdoba), 1992 y Lacort Navarro, 1988, op.cit. 30 http://catedu.es/aragonromano/index.html

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BIBLIOGRAFÍA Abascal Palazón, J.M. Veinticinco años de estudios sobre la ciudad hispano-romana. Tempus, 10, pp: 19-84. 1995 Blázquez Martínez, J.M. El municipio romano en España. Versión digital por cortesía del autor, como parte de su Obra Completa, revisada de nuevo bajo su supervisión y con la paginación original. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2006 Fernández Aguado, J. Cursus Honorum: la carrera profesional. Observatorio de Recursos Humanos, pp: 8889, 2011 Lacort Navarro, P. J. Cereales en Hispania Ulterior: Silos de Época Ibero-Romana en la Campiña de Córdoba. Habis, 16, pp: 363-388, 1985 Lacort Navarro, P.J. Infraestructura hidráulica rural de época romana en la campiña de Córdoba. Memorias de Historia Antigua IX, pp: 51-82, 1988 Lomas Salmonte, F.J. Apuntes de “Historia de la Bética romana. La cultura del agua”. Universidad de Cádiz, 2011/2012 Martín, F. Las constituciones imperiales de Hispania. En “Roma y las provincias: realidad administrativa”. Ediciones Clásicas, Madrid, pp: 169-188, 1994 Moret, P. Los Monarcas Ibéricos en Polibio y Tito Livio. CuPAUAM 28-29, pp: 22-33, 2002-2003 Oria Segura, M. Dioses y ciudad en la Bética romana. Las estatuas de dioses en los espacios públicos de las ciudades béticas. CuPAUAM 26, pp: 151-167, 2000 Pastor Muñoz, M. Los dioses Manes en la epigrafía funeraria bética. Mainake XXVI, pp: 381-394, 2004 Rodríguez López, R. La agricultura como officium en el mundo romano. Revue Internationale des droits de l’Antiquité XLIX, pp: 185-202, 2002 Roldán Gómez, Lourdes. El acueducto de romano de Ocubi (Espejo, Córdoba). CuPAUAM. 19, pp: 245264, 1992

BOE de 14 de diciembre de 2004. RESOLUCIÓN de 2 de noviembre de 2004, de la Dirección General de Bienes Culturales, de la Consejería de Cultura, por la que se incoa el procedimiento para la delimitación del bien de interés cultural, con la categoría de zona arqueológica, de Ategua (Córdoba).

Páginas Webs (visitadas entre el 28 de mayo y el 3 de junio de 2012) La organización política en Roma (bien sistematizado; es una página vinculada al Ministerio de Educación). http://boj.pntic.mec.es/~frug0000/cuarto/organizacion_politica_roma.pdf Generalidades de la cultura romana (muy didáctico; a cargo de R. Lérida Lafarga, Dr. en Filosofia y Letras y profesor de Enseñanza Secundaria) http://catedu.es/aragonromano/index.html Blog a cargo de Ricardo Luengo, profesor de Historia de CDSA (sobre la romanización) http://ricluengo.wordpress.com/category/historia-de-espana/ Molinos (normas de Vitrubio) http://romangordo.info/miscelan/molinos/vitruvio.htm Artículos de Wikipedia: Betica La organización política de Hispania

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Vox Molae