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MAYO 2018


MAYO 2018

Celular Nomofobia, adicción al

El teléfono celular se ha convertido en una extensión de nosotros y para muchas personas, en una adicción. En promedio, una persona ve su celular unas 150 veces al día, algunas muchas más.


INTO En las salas de espera, en elevadores, en el Starbucks, en la fila del súper, en el trabajo, en la casa, en el cine, en un concierto, mientras caminamos en la calle, manejamos el coche, mientras comemos, segundos antes de cerrar los ojos para dormir. y después de despertar. En cualquier momento y en cualquier lugar estamos viendo la pantalla de nuestro celular. Podría apostar que esta columna la estás leyendo desde tu teléfono. El 9 de enero de 2007 nuestra vida cambió., ese día Steve Jobs presentó al mundo el primer iPhone. Hace tan solo 11 años. Hoy vivimos gran parte de nuestra vida a través de una pantalla de cristal. En promedio, una persona ve su celular unas 150 veces al día (suena exagerado pero esta cifra representa unas 10 veces por hora), algunas muchas más. Cifras de IAB México y Millward Brown, señalan que 46% de las personas consideran que sus dispositivos móviles son indispensables, al grado que regresarían a casa si lo llegaran a olvidar. La tecnología móvil ha transformado nuestros hábitos no sólo como usuarios o consumidores, sino también como seres humanos. El celular se ha convertido en una extensión de nosotros. Para muchas personas es una adicción. Sí, leíste bien, adicción. Pero eso no es lo peor, sino que esta adicción está impactando con mucha más fuerza a las generaciones de niños y jóvenes, los llamados “nativos digitales”. No es para menos si consideramos que en muchos casos lo primero que vieron al nacer, no fue precisamente el rostro de su madre, sino un teléfono grabando el video de sus primeros minutos de vida Gran preocupación por el uso excesivo de la tecnología. México es uno de los países con mayores problemas en el uso de dispositivos móviles en los salones de clase, según un estudio de Forbes, el cual indica que el crecimiento anual de uso de smartphones es por encima de 40% anual. Con 40 millones de teléfonos utilizados por jóvenes entre 15 y 29 años. Pero esta situación no sucede sólo en México sino en todo el mundo. Muestra de


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INTO ello es la preocupación que recientemente hicieron pública grandes líderes de la industria tecnológica como Tim Cook, CEO de Apple, quien afirmó: “No creo en el uso excesivo de la tecnología. No soy de los que cree que se va a tener éxito por usarla todo el tiempo…” “No tengo hijos, pero tengo un sobrino (de 12 años) al que le pongo algunos límites. Por ejemplo, no quiero que esté en redes sociales”. También Jonathan Ive, quien fuera uno de los hombres de confianza de Steve Jobs y Vicepresidente de Diseño de Apple, declaró a un diario estadounidense que ya había establecido límites muy estrictos a sus gemelos de 13 años para evitar exposiciones prolongadas a las pantallas. Así como ellos, otros expertos han manifestado sus preocupaciones alrededor de este tema, así como la importancia de que padres de familia y maestros, guíen a los niños y adolescentes a tener autocontrol en el uso de los dispositivos tecnológicos. El uso excesivo del celular puede tener terribles consecuencias. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) señaló que la nomofobia -trastorno siquiátrico de adicción al teléfono celular- puede generar desde malestares en articulaciones, ojos, huesos y oídos hasta insomnio, depresión y ansiedad. Esto sin considerar el bajo rendimiento escolar que le provoca a un estudiante y la poca productividad laboral de un empleado. De hecho, las cifras de Forbes indican que casi el 30% de los estudiantes lo usa en horas de clases. Hace algunos meses vi un meme (adivinaron, desde mi celular) donde aparecían varias personas sentadas en las bancas de una estación de tren y todas con excepción de una estaban viendo su celular. La única persona que no lo estaba haciendo lucía relajada, sonriendo, distraído con algo que sucedía a la distancia.


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Dependencia emocional emocional


INTO La dependencia emocional es un estado psicológico que se manifiesta mayormente en las relaciones de pareja, aunque también puede aparecer en relaciones familiares, entre compañeros, entre amistades, etc.

É

stas relaciones vienen marcadas por ser inestables, destructivas y se caracterizan por un fuerte desequilibrio, donde el dependiente tiene una actitud sumisa, idealiza y magnifica al otro. A pesar de los aspectos negativos que pueden llegar a generar este estilo de relación, la persona se siente incapaz de dejarla, siendo los intentos nulos debidos al intenso miedo a la soledad y el pánico a la ruptura que presentan. En caso de que la relación finalice, se produce en el dependiente emocional el llamado síndrome de abstinencia, caracterizado por seguir manteniendo intensos deseos de retomar la relación pese a lo dolorosa que esta haya sido, manifestar pensamientos obsesivos, así como síntomas de ansiedad y depresión, los cuales desaparecen de forma inmediata en caso de reanudarse la relación o si se comienza una nueva que sustituya la anterior. Los sujetos que sufren la dependencia emocional tienen una necesidad excesiva de afecto y de ser queridos. En este tipo de situaciones, son frecuentes las distorsiones cognitivas como el autoengaño y la negación de información que le proporciona su entorno y poco a poco estas relaciones tan destructivas se van fortaleciendo, de modo que al sujeto le resulta cada vez más difícil salir de ellas.

Por todo ello, existen diferentes grados de vinculación afectiva que manifiestan el estilo de relación que mantenemos con los demás:


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Vinculación afectiva adecuada: Amor sano, consistente en dar y recibir.

Desvinculación por defecto:

Vinculación por exceso:

La persona es incapaz de establecer lazos con otras personas mostrándose fría y distante.

Establece una excesiva necesidad de afecto, con el fin de compensar sus carencias afectivas.


INTO La dependencia emocional es un trastorno tratable a través de la terapia psicológica y entre sus diversas líneas de intervención destacarían las siguientes: Identificar el estilo de relación que mantenemos con los demás Debemos ser conscientes de: ¿tu felicidad depende de los demás?, ¿tiendes a centrar tu bienestar en personas únicas?, ¿antepones los deseos de otros a los tuyos propios?, ¿solo te sientes pleno si te sientes querido?, ¿sientes que necesitas a la otra persona?, ¿prefieres sufrir en la relación antes que ponerle fin?, etc. Hacer consciente las actitudes dependientes que te han llevado al sufrimiento Tras plasmar los aspectos negativos de las relaciones seremos más capaces de reforzar el proceso de

cambio y de generar nuevas alternativas emocionales y conductuales. Trabajar los diversos factores que predisponen a la dependencia emocional, como pueden ser: una baja autoestima, falta de confianza personal, necesidad de apego excesivo, etc. Desarrollar a un nivel madurativo efectivo No podremos mantener una relación sana con otra persona si no nos valoramos a nosotros mismos y necesitamos afectivamente a los demás. Debemos aprender a estar solos y en equilibrio para poder después implicarnos en relaciones personales de un modo independiente y gratificador. Por lo tanto, debemos ser conscientes de que estamos manteniendo relaciones basadas en la dependencia emocional cuando dejamos

de ser nosotros mismos, perdemos el control de nuestras emociones y necesidades, ligando el amor al sufrimiento. De esta manera, la vida gira en torno a la otra persona desapareciendo nuestra propia esencia. Una vez tomada consciencia de esta situación, es vital intervenir para poder reestructurar vínculos relacionales sanos y equilibrados.

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