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EL NIテ前 DE LOS OJOS VERDES By Karen Vera


No sé cómo empezar esta historia una vez la empecé, pero nunca la termine se perdió en el tiempo en mi memoria, en mi conciencia, aprendí a olvidar el pasado y hacer las paredes del futuro; aprendí a llorar, a amar; pero me di cuenta que lo que jamás aprendí es a perdonar; llene de odio, cólera, rabia impotencia; pensé en el mundo, pensé en el asco que me daba mi vida y pensé si eso no hubiera pasado quizá otra seria la historia que contar otra seria mi vida, otra seria mi sonrisa… pero bueno que mas puedo hacer solo empezare el relato de algo que empecé y no termine; algo que debí concluir con los años y que he de cerrar para siempre rebelando mis oscuros secretos y las macabras maldades de aquel que alguna vez llame “Mi Niño de los Ojos Verdes”; aquel que tanto quise, pero que tanto daño me hizo, que me torturo hasta el último momento de su vida, que hizo y deshizo todo lo que yo era. Me amo tanto que se volvió locura obsesión, porque eso era para él su más linda y deseada obsesión, su maldita obsesión capaz matar, y dejar sus escrúpulos atrás. Así empieza mi vida, mi martirio y su obsesión...


Una tarde de Abril de 1994 caminando por la calle, pensando en el futuro, pensando en el amor, pensando en lo maravillosa que era mi vida; me tope en un callejón oscuro y tenebroso como cualquier callejón que existe, estaba a punto de seguir con mi camino hasta que escuche llorar a alguien, no sabía de dónde venía hasta que puse más atención y me percate que el llanto venia del callejón iba a entrar, cuando me puse a pensar y si es una treta para que entre y me roben o me hagan algo. Decide seguir camino cuando de las sombras salió un espectro; me aterrorice por no poder ver que me atacaba, hasta que escuche: “Ayúdame por favor”; era un niño todo sucio y mugriento que me pedía ayuda para su madre. Se me paso el susto y le pregunte qué pasaba con su madre; el no me podía explicar nada estaba tartamudeando del miedo hasta que pude escuchar: la apuñalaron, la apuñalaron; el pequeño niño entre sollozos me decía que su madre estaba postrada en el piso desangrándose. En el momento que iba auxiliar a la señora escuche la sirena de la policía. Me sentí aliviada casi eufórica en mi vida me hubiera gustado ver a una persona en tan trágica situación, pero el niño seguía llorando. Llego la policía y el niño se escondió de tras mío, pidiéndome de favor, que no comunicara que el tenia algún vinculo con la mujer que estaba en el piso ya sin vida. Le dije que como no iba a comunicar algo que fuese tan importante y de tan vital importancia a la policía. Sé que hice mal pero decidí no decir la verdad, me puse a imaginar todo lo que sufriría ese pobre niño en el interrogatorio y como harían ver el cuerpo inerte de su madre en la morgue, pensé pobre niño. Me quede ahí para saber que estaba pasando, cuando me distraje solo un momento y vi que el niño no estaba ahí, se esfumo; pensé bueno quien no lo haría si estuviera en una situación así. Mientras pensaba de pronto escuche que la mujer que estaba ahí era una micro comerciante de “pasta básica de cocaína” en ese tiempo mataban a toda la familia por delatarlos o por tratar de robarles, pensé de seguro el pobre niño me habrá dicho que no diga nada de sus existencia por ello sabían que lo matarían si sabían de su existencia. Se llevaron el cadáver de la señora, escuche de los policías, que habían sido unos desgraciados fueron veinte puñaladas en el abdomen, pobre mujer y pobre niño que traumático habría sido para él ver la muerte de su madre tan


brutalmente; opte por retirarme, ya nada tenía que hacer; rumbo a mi casa sentí que alguien me seguía trate de dar pasos rápidos cuando de pronto se me abalanzaron encima, era el niño que había encontrado en aquel callejón, estaba llorando, se me rompió el corazón y le dije si tenía algún familiar cercano donde lo pudiera dejar, o si tenía alguien en quien confiar, cuando entre sollozos me dijo que la única familia que tenia era su madre. Se me partió el corazón, me dijo que por favor lo llevara conmigo ya que no tenía a nadie en esta vida, pobre niño que podía hacer, me rompió el corazón y como decirle que no. Le ofrecí asilo en mi casa hasta el día siguiente; tome un carro para que nos llevara a mi casa, lo vi meditabundo mirando las calles, cuando vi por la ventana que sus ojos eran de color verde, me parecieron muy lindos y tiernos, y pensé como un niño puedo pasar por estas cosas me quede pensando y vi como me veía fijamente a los ojos no se me veía con amor, con mucho amor; no sé cómo explicar su mirada parecía como enamorado, me pareció gracioso. Llegamos a mi casa y me pareció lo apropiado que se vaya a bañar ya que estaba muy sucio, le enseñe el baño y le preste ropa que había en la casa; eran de mis amigos que vinieron a visitarme antes de ir a España y olvidaron unas cuantas cosas; le enseñe un cuarto donde podría cambiarse con tranquilidad y cuando terminase que baje al comedor para que comiera algo, ya que se le veía desnutrido y de seguro por todo el suceso tendría hambre. Mientras preparaba la cena me preguntaba que estaría pensando el pobre niño, que pasaría por su mente acerca de lo sucedido con su madre, pobre mujer lo que hace la necesidad. En eso me acorde que tenía que llamar a Juan; mi prometido, mi futuro esposo y padre de mis hijos, lo estuve llamando pero no contestaba me parecía raro el no duerme sin saber que estoy bien, de seguro está cansado que bueno le gano el sueño; sentí que alguien estaba detrás mío, me volteé y era él, me lleve un gran susto por qué no estoy acostumbrada a vivir con alguien, felizmente las cosas de mis amigos no le quedaron tan grandes, nos sentamos a la mesa le serví un la comida y almorzando me di cuenta que el niño de los ojos verdes no era tan niño que digamos debía tener 13 o 14 años, su cara era muy angelical, pensé de seguro como estaba tan sucio no note la diferencia que podía hacer le empecé a preguntar cosas pero no me respondía hasta que terminamos de comer y le dije que podía ir al cuarto que le mostré para que pudiera dormir. Lave los platos y opte por ver un poco de televisión para olvidar un poco lo sucedido esta noche, sino soñaría horrible. Me quede hasta las 2am


y apague el televisor y decidí ir a dormir subí las escaleras entre a mi cuarto y decidí dormir. Después de unas horas abrí los ojos, me levante y me duche, baje las escaleras con tal tranquilidad que cuando llegue a la cocina ahí estaba el niño de los ojos verdes y me quedo observando atónito; estaba con mi bata de baño nada raro pero, no sé por qué se quedo sorprendido, ya había olvidado lo que había pasado ayer y que él se encontraba en la casa; estaba en la cocina y observe que estaba preparando algo, le pregunte: ¿que estaba haciendo? Y me respondió: Gracias, por dejarme alojar aquí, quede sorprendida, pensé que no hablaría en un buen tiempo, atine a decirle que cualquiera lo hubiera hecho y me respondió: No cualquiera no, solo tú podías recogerme de ahí. Me pareció raro lo que dijo, fue tanta su afirmación que me dio escalofríos; cambien de tema y le pregunte como se llamaba y me contesto: me llamo Daniel y tengo 14 años, a punto de cumplir 15; le dije eres todavía un niño, tomo la contraria y dijo no estoy a punto de convertirme en un hombre falta poco, me quede sorprendida por su forma de hablar tan imperante; le pregunte que iba hacer ahora, y me dijo no se ahora estoy tan confundido, tan lleno de dudas y temores que no se qué pensar; decidí no preguntarle más porque no quería atormentar mas al pobre muchacho; pero me quedaba la duda que iba hacer porque no lo podía tener conmigo; así que le pregunte: ¿Qué vas hacer ahora, tienes algún familiar con el que te pueda llevar?, y me dijo: Como te dije ayer no tengo a nadie en esta vida solo tenía a mi mama y ahora te tengo a ti. Me preocupe por que yo no podía quedarme con él, no podía cuidarlo, tenía una vida y no me podía hacer cargo de un niño; le explique lo que realmente pasaba y se puso de rodillas a llorarme y suplicarme que no lo abandonara a sus suerte, no tenía a nadie y este era el único lugar que tenia, mi suplico que no lo botara, que no lo echara a su suerte; que podía hacer me compadecí de él y bueno lo deje quedarse. Ese día estuve tratando de comunicarme con Juan pero no estaba lo llame y lo llame y no me llamaba, me sentí angustiada y fui a su departamento; cuando llegue no había nada no estaba, sus cosas nada, solo me dijeron que había salido ayer de viaje por la noche; me pareció rarísimo el hecho de que no me hubiera dicho nada, pensé que había salido de emergencia y que ya se comunicaría conmigo. Mientras tanto me encariñaba mas con el niño de los ojos verdes ósea Daniel me pareció un niño con muchos talentos, me pareció fantástico, empezó a darme cuenta que no era como cualquier chico


sino que era educado y tenía un poco de labia, me pareció magnifico tuviera tantas capacidades como para el arte, la música y otras cosas más. Me encariñe tanto con él y el conmigo que me pidió algo que pensé mucho y de la cual no me pude negar, me pidió que lo dejase vivir conmigo, al principio le dije que era imposible, el necesitaba una educación y personas que lo cuiden que vieran por él y yo no podía hacerme cargo de el tenia 21 años y era imposible que algo así sucediera, y me dijo: y si me adoptaras sería diferente podrías cuidarme y darme educación tenerme a tu lado todo el tiempo que tú quieras, no es necesario que me cuides yo te cuidare a ti siempre, siempre me abrazo y me dijo todo lo que me quería, que ya se había acostumbrado a mí a la vida que llevamos juntos; que no nos separar porque íbamos a sufrir mucho. Me puse a pensar es una locura: como un niño de 14 años me puede convencer de algo así, adoptar quien en su sano juicio me daría la patria potestad de un niño de 14 años y con seguramente traumas psicológicos de la muerte de su madre; bueno iré se me romperá el corazón pero sé que al final me separan de mi niño de los ojos verdes, pero es por su bien no lo puedo atar a mí se que en cuanto llegue a la comisaria me pedirán mi dirección para llevárselo. En el camino pensaba que habrá sido de Juan si él estuviera acá de seguro me daría la patria potestad de ese niño, pero tengo que vivir en el presente el no está, nunca me llamo por más que pedí informes de él no había nada, no estaba desaparecido ni nada solo me había abandonado, pero porque yo creí que nos amábamos, creí que me amaba porque me dejo, porque me abandono sabiendo cuanto lo amaba. Llegue a la comisaria y pensé: si le digo que lo encontré en el callejón me meterán presa por no haber hablado en 6 meses de la existencia del niño así que opte por decir que me lo encontré y como pensé, me pidieron mi dirección y me dijeron que en unos días llegaría una asistenta social a mi casa para llevarse al joven. Me dio tanta lástima porque sabía que en unos días se lo llevarían y me quedaría sola sin nadie. Llegue a la casa y le dije que había ido y dentro de unos días vendría alguien para rectificar la adopción; se puso tan alegre y empezó a contarme todo lo que haríamos juntos que nadie nos separaría, me conto sus planes ya que quería entrar a la escuela y aprovechar las materias a full, porque quería que me sintiera orgullosa de él, quise llorar pero me contuve para que no supiera la verdad. A los tres días tocaron la puerta y Daniel abrió la puerta era una señora morena, de ojos negros y cabello rizado, no muy esbelta; se presento y dijo:


soy la Asistenta Social, de seguro tú serás Daniel; él respondió: si de seguro busca a Gabriela, la asistenta dijo si exacto, Daniel con una cara de felicidad dijo entonces dígame donde firmo para que ella me adopte; yo veía desde las escaleras y se me partió el corazón cuando dijo eso; la Asistenta Social que do sorprendida y decidí bajar me presente y le dije: doy Gabriela De la Garza Mucho gusto pase por favor. Ella paso y le pidió a Daniel que salga un momento, es verdad lo que me dice el niño, me quede callada y de pronto Daniel salió y dijo si ella me quiere adoptar dígale donde tiene que firmar para que sea legalmente su hijo, me miro y me dijo: dile Gaby, dile que me quieres adoptar, dile que me quieres a tu lado, dile… Se me rompió el alma al ver su cara inocente con esos ojitos suplicándome que hiciera algo que no podía ser, la asistenta me miro y me dijo: quiere adoptarlo; Daniel me dijo: mírame fijamente a los ojos me dijiste que me ibas a adoptar que iba ser tu hijo adoptivo, acuérdate de los planes que te hable, acuérdate que no te iba a dejar sola, acuérdate por favor, tenia lagrimas en los ojos, no me dejes. La Asistenta me miro y me dijo Señorita De la Garza mire ahora no tenemos sitio en el albergue así que le pediría que se quede unos idas con él y si tiene la decisión de adoptarlo lo piense muy bien y dentro de tres días vendría para saber su respuesta; me quede pensando y había hecho una promesa inconsciente claro está, y le dije a la asistenta que si adoptaría a Daniel y que me dijera cuales eran los requisitos para la adopción así que ella me propuso algo diferente que le parece y la hago titular del niño por ahora los papeles de adopción demoran mucho y así podría cuidar al niño mientras tanto, le pregunte si eso era legal y me dijo si claro que si al no poder darle un lugar al niño podemos recurrir a personas que quieran ser sus tutores por un tiempo, algunos se acostumbran y piden la adopción de ellos los otros prefieren solo estar un tiempo con los niños. La asistenta se levanto y me dijo que dentro de tres días vendría para que firmemos ante un notario que sería la tutora de Daniel; la señorita se retiro y Daniel vino hacia mí con mucha efusividad; diciendo: yo lo sabia tu me quieres, me quieres a tu lado jamás te abandonare, siempre te amaré lo juro; me reí y le dije: yo también te quiero mi niño de los ojos verdes; Daniel me quedo mirando y me pregunto cómo me dijiste: me quede roja por que en todo este tiempo no lo había dicho así cara a cara y me dijo; niñito de los ojos verde, me gusta dime así no me gusta Daniel prefiero que me digas que soy tu niño, tu niño de los ojos verdes.


A los tres días vino la asistenta, fuimos donde el notario y me dijo ahora legalmente eres su tutora y bueno puedes matricularlo en un colegio y que siga sus estudios verdad Daniel en qué grado debes estar, dijo: no sé; la asistenta me dijo que podía darme el nombre de unos colegios y que ahí le tomarían una prueba para saber su nivel de estudios. Medio unos folletos de colegios y bueno me parecieron excelentes opciones además ya era tiempo para volver a trabajar, había descuidado mucho ese aspecto así que sería mejor para Daniel ingresar ahora ya que como empezaría a trabajar, siempre estaría solo en casa y pensé que era lo mejor que empezara de una vez con sus estudios. A los pocos días volví a trabajar y contrate a una maestra para Daniel para que tuviera una buena base al dar la prueba y empezar sus estudios, le pregunte a mi niño de los ojos verdes que escuela prefería porque era importante cual era más de su apego, lo lleve a todas las escuelas hasta que le agrado una que quedaba relativamente cerca de la casa me pareció perfecto así podría tener cerca a sus amigos y sus profesores para cualquier consulta y no tendría muchos problemas para llegar a la escuela, me ponía muy feliz el hecho de que le fuera también. Siempre que terminaban sus clases particulares la profesora me decía que tenía una buena base en todos los cursos y que no necesitaba una maestra particular para nada; bueno me gustaba que supiera de todo un poco, sentía que mi inversión en el era bien pagada; me gusta cuando sonríe es un niño muy lindo y muy gentil, no me imagino como su madre pudo terminar en el mundo de las drogas, tenía un niño tan bueno como pudo, pero quién soy yo para juzgarla si solo era una mujer con necesidades para ella y para su hijo. Al fin llego el día del examen de Daniel me pidió que lo esperara que no me fuera, le darían la respuesta apenas acabara el examen y así sabríamos la respuesta, a que año iría, entro donde la psicóloga que le tomaría el examen, estuvo adentro casi 45 min salió y me dijo: que la psicóloga había dicho que la esperáramos 15 min y que nos daría la respuesta del examen y si entraría o no al colegio en qué grado, estuvimos esperando y él me comentaba que le había venido en el examen y que le pareció un tanto difícil así que no sabía si lo aceptarían, lo único que pude decirle es que no se preocupara que yo siempre lo apoyaría. Al fin salió la Psicóloga y nos hizo pasar a su oficina, nos hizo sentar y dijo: que Daniel tenía un excelente nivel académico y que era aceptado en el colegio que por su promedio debería estar en el Cuarto Año de Secundaria pero debido a edad empezara en Tercer Año de


Secundaria, vi que Daniel se desilusiono un poco pero se conformo con la idea de pasar a Tercero; fuimos a la tienda donde venden el uniforme del colegio y se probo su nuevo uniforme se veía tan lindo mi niño de los ojos verdes, no se me sentía como una madre muy orgullosa de mi niño que finalmente pudiera rehacer su vida; él se me acerco cuando estábamos a solas y me dijo te quiero tanto que no soporto la idea de perderte, de que te aburras de mí y me dejes. Le dije yo jamás haría eso, jamás te dejaría a tu suerte, no me atrevería te quiero como a un hijo y no podría hacerte eso; me miro furioso y me dijo: no quiero que me quieras como a un hijo, quiero que me quieras solo eso, no quiero ser tu hijo, quiero ser más que tu hijo no lo entiendes, no entiendes que todo lo que he hecho es por ti, porque te quiero, porque te adoro, porque eres mi vida; me quede atónita, pasmada; cuando de pronto entro la señorita de la venta para que se probara el buzo del colegio; termino todo y nos fuimos callados en el taxi, hasta llegar a la casa, subió a su cuarto y no dijo ni una sola palabra hasta el día siguiente. Toda la noche me puse a meditar y pensé que fue una reacción por lo de su madre fue lo único que se me ocurrió, lo único que pensé, en todo este tiempo no se había desahogado por lo de la muerte de su madre y recordé que en todo este tiempo no lo había visto ni escuchado llorar por su madre; me quede pensativa; cuando a eso de la 1am escuche gritos del cuarto de Daniel gritando: No…, suelta a mi mamá, suelta la desgraciado; MAMÁ…; fui desesperadamente a su cuarto y lo levante Daniel, Daniel y se levanto asustado, le dije: tranquilo, solo es una pesadilla tranquilo; me dijo: Gabriela por favor no me dejes, nunca me dejes, no me abandones por favor te lo pido no me abandones, me lo dijo sollozando; no mi niño nunca te dejare, me oyes nunca, tranquilo; me pidió que no lo dejara dormir solo, lo sostuve entre mis brazos y deje que durmiera; me imagine el pobre flagelo que estaba sufriendo guardando siempre sus sentimientos, ocultando los malos recuerdo y cubriéndolos con sonrisas y con expresiones fuertes de un adulto. Empezaron las clases pero a Daniel no le gustaba ir al colegio, me decía que mejor se quedaba conmigo y así podrías estar juntos, pero tenía que recordarle que fue una de las condiciones que puso la asistenta para que se quedara conmigo, a regaña dientas iba al colegio, a pesar que no le gustaba el colegio sacaba muy buenas notas, pero quería decir dos cosas o le gustaba mucho el colegio o mi hijo era un genio.


Así pasaron dos años, ahora tocan las famosas reuniones de padres de familia para el viaje de promoción y la fiesta de promoción, bueno tenía que resignarme a ir e esas aburridas reuniones me parece ridículo una mujer joven como yo de 22 años pasará un viernes a las 7 de la noche en una reunión que no tenía cuando acabar, todas pensaban que era su hermana en una de las tantas reuniones que hubo el profesor de Daniel me hablo sobre el buen rendimiento de mi supuesto hermano, le comente de antemano que en realidad era la tutora de Daniel; era simpático pero no sé, no era mi tipo, cada reunión que había siempre conversábamos y nos quedábamos hasta tarde; Daniel siempre se amargaba por que las reuniones eran hasta muy tarde, hasta que en una de esas reuniones el profesor de Daniel me comenzó a coquetear y me dijo si él podría invitarme una taza de café, le comente como no por supuesto seria todo un halago para mí. Me pidió que lo esperara un momento mientras él se retiraban los padres de familia, bueno me pareció lo más lógico y decidí esperar, no paso mucho hasta que todos los padres de familia se retiraran, el profesor salió y en el camino empezamos a platicar le pregunte como se llamaba ya que siempre me refería a él como Profesor, así me dijo su nombre me llamo Roberto, pero si gustas puedes decirme Tito, me reí y le dije está bien Tito; él me miro y me dijo: ¿Cómo te llamas tú?, ya que te conozco hasta ahora como la Tutora de Daniel, mostré una sonrisa y le dije que me llamaba Gabriela; me tomó la mano y me dijo mucho gusto; llegamos a un café y empezamos a hablar de los padres de familia que siempre se quejaban de todos, conversamos hasta la 12 noche, nos dimos cuenta cuando nos comunicaron que ya cerrarían el local me acompaño a tomar un taxi y se despidió con un gran beso en la mejilla, quede ruborizada por su acción, pero me de pensar que no era un chico para mi, bueno que puedo decir ya lo tengo en otro concepto. Me di cuenta que tenemos tantas semejanzas me pareció extraordinario encontrar a alguien como él no se creo que él profesor me encanto. Llegue a casa pensando en lo extraordinario que era toparte con alguien que tenga tantas concordancias con él; abrí la puerta de la casa suspire y no me había percatado que ahí estaba Daniel, estaba furioso y me dijo: por qué te quedaste hasta esta hora en el colegio queda cerca no es para que te hayas demorado tanto, lo decía agitado y ofuscado; pensé que no era mejor decirle que había salido a tomar una taza de café con su profesor pensé que se amargaría así que le dije que la reunión fue hasta esta hora de la noche y recién pude salir; me miro y me dijo discúlpame sé que no es tu


culpa pero no me gusta que me dejes solo hasta estas horas entiendo que me preocupo por ti, que… tu eres lo único que tengo y lo único que amo, tengo miedo que un día te aburras de mí y me dejes por otro, tengo tanto miedo de perderte, no lo soportaría, si me dejas no se qué haría; se abalanzó a mí y me dijo: te quiero, te quiero tanto que no sabría qué hacer si me dejaras o te pasará algo; lo abrace y le dije que no lo abandonaría a su suerte que siempre seria mi niño de los ojos verdes y que nadie podría cambiar eso. Se tranquilizo y me miro sonriente, te hice una cena deliciosa me pareció que era la ocasión adecuada, pero no pensé que te tomara tanto tiempo en regresar, le pregunte cual era la ocasión y me dijo: que no recuerdas ya son 2 años y 4 meses desde que me recogiste de aquel lugar y me trajiste a vivir conmigo, u día como hoy me recogiste, me salvaste de aquel horrible lugar, vino hacia mí y me dijo te quiero tanto, tanto que esto no es nada, te amo; me quede helada, pero pensé es su manera más sensata de decirme cuanto me quiere, era seguro que me lo decía por lo de la muerte de su madre, cualquiera expresaría su amor de esa manera al tener una perdida tan grande como la suya, me dio tanta lastima, cambio de tema y empezamos a cenar y me dijo: ya no vayas a las reuniones, no quiero viajar, me tomo de las manos y me dijo lo único que necesito es estar a tu lado nada mas no necesito nada más; le dije: pero como me puedes pedir eso tienes que viajar, tener tu fiesta de promoción y bailar con la chica que más te guste de tu salón, atreverte y salir a bailar con ella y me dijo: No, a mi no me interesa ninguna mujer, no pienses mal yo solo te quiero a ti, sonreí y le dije no te preocupes no me pondré celosa ve te prometo que lo pasaras maravilloso, el replico y me dijo no, no me quiero ir a ningún lado solo quiero estar aquí no entiendes; me amargue y le dije basta vas a ir a tu fiesta y a tu viaje de promoción, entiende que no te vas a quedar toda la vida conmigo, algún día harás tu vida y me dejaras acá, sé que me dirás que no pero es así, ya no te comportes así odio que te pongas caprichoso, odio eso en alguien. Me miro y se fue a su cuarto; al día siguiente me miró y me dijo que lo disculpara por su aptitud y que no volvería a pasar, y que no me preocupara por que si iría a su viaje de promoción y para su fiesta invitaría a una chica para que vaya con él; me puse tan feliz que le dije perfecto así me gusta hombres maduros y con carácter; vas a ver que no te arrepentirás las pasaras muy bien con tus amigos. Pasaron los días y seguían habiendo reuniones, seguí saliendo con Roberto siempre a tomar café, hasta que un día me dijo, si podía invitarme a salir y le dije por supuesto no tendría nada de malo; me pregunto: si estaba bien el próximo sábado en la noche, le dije, perfecto entonces el próximo


sábado en la noche, no le comente nada a Daniel por qué no sabía cómo lo iba a tomar, además sabiendo cómo se pone preferí no comentarle, además ese día iba a dormir a la casa de sus amigos no había de que preocuparme, saldría con Roberto y nada malo pasaría. Deje a Daniel en la casa de su amigo Michael, volví a la casa y espere a que Roberto viniera a recogerme, llegaron las once y justo tocaron el timbre de mi puerta y ahí estaba el puntual por cierto, decidimos ir a comer a un restaurant Chino que estaba por la Av. Las Alturas, la comida era deliciosa no podíamos negarlo comíamos y me contaba chistes tontos la verdad, reímos todo el rato, me hizo una pregunta tanto tonta como se dice: Roberto: No sé si es de mi incumbencia pero como tu estas aquí ahora creo que debo saberlo. Gabriela: Sabes me estas asustando que me quieres preguntar mi edad. Roberto: se ríe, claro que no tienes más de dieciocho verdad no me gustaría que me metan a la cárcel. Fue una respuesta tonta la verdad aunque, no se me dio por reírme para no dejar mal al pobre, se ruborizaría y no querría comentar más del tema. Gabriela: Bueno, dime que me quieres preguntar, ya que me haz dejado un tanto intrigada, dime. Roberto: Esta bien; dime Gabriela, ¿tienes enamorado? Gabriela: Esa es la gran pregunta. Roberto: Claro necesito saberla para que atenerme. Gabriela: ¿Como que para que atenerte?, ¿atenerte de qué? Roberto: Mira lo que pasa es que todo el tiempo que hemos charlado y salido; bueno la verdad me encanta tu presencia y me encandila tu candidez, siempre risueña y siempre con cosas tan ocurrentes; la verdad es que creo…; creo que me estas empezando a gustar, perdón mejor dicho tengo sentimientos muy fuertes hacia a ti. Creo, creo que me estoy ENAMORANDO de Ti


Gabriela (se empezó a ruborizar, por la gran noticia de Roberto; no se esperaba tremenda confesión y sobre todo en la primera cita). Gabriela: La verdad es que no sé cómo responder a tamaña declaración, no pensé que me fueras a decir esto justo hoy. Roberto. Disculpa si te he incomodado, no era mi intención. Gabriela: No para nada, no es que no me agrades, pero entiende me tomo de sorpresa; y bueno si aun lo quieres saber, para nada no tengo enamorado y menos estoy casada; y si quieres saber algo mas creo que también me gustas. Roberto: (serio) Es enserio lo que me dice. Gabriela: Claro porque he de mentirte, ni que fueras horrible para salir corriendo, o acaso tengo motivos para retirarme de la mesa (se reía). Roberto: No para nada; pero, quiere decir que puedo pedirte… Gabriela: (riendo) Decirme ¿que? Roberto: (se acerco a Gabriela, la tomo de la mano y dijo) ¿Quieres ser mi enamorada? Gabriela: (Atónita) guau…, esto tampoco me lo esperaba y la verdad me gustaría decirte que sí, pero (empecé a pensar en Daniel ¿Cómo lo tomaría? Sabiendo que él es tan celoso conmigo; si le digo, pensara que Roberto quiere separarnos y dejarlo a él a un lado o podría tomarlo de la mejor manera, ya que él es su maestro y por lo que él me cuenta se llevan bien; no quisiera que esto lo afectara) sabes tenemos alguien en común y no sé como lo tome, quisiera que esto lo tomemos un poco más despacio sabes, se que hemos salido mucho, pero supongo que es nuestra primera cita verdad. Roberto: Bueno para mí todas fueron como citas, pero para ti debe ser la primera, ya que yo te propuse salir, así que si es nuestra primera cita. Gabriela: Discúlpame me encantaría decirte que sí, pero en este tiempo que salimos no le comente absolutamente nada, por lo mismo que solo salíamos no quise darle detalles de algo que suponía yo que no pasaría a mayores, te pido que me des un tiempo para poder hablar con él y además


no creo que sea conveniente que nos vean juntos por ahora, por lo mismo que eres el maestro de Daniel. Roberto: si entiendo no te preocupes. Gabriela: Disculpa ya es un poco tarde y quisiera volver a casa, podemos retirarnos. Roberto: Si tienes razón ya van hacer las dos de la mañana debes estar un tanto cansada, por favor déjame llevarte a tu casa. Gabriela: No te preocupes, puedo ir sola tomo un taxi. Roberto: No para nada, yo te traje, yo te llevo además no hay ningún problema estas cerca de mi ruta. Gabriela: Gracias de verdad. Fuimos en su carro y no hablamos nada en el camino, supongo que estaba un tanto avergonzado y lo mismo yo; llegamos a mí casa detuvo el carro y dijo: Roberto: Llegamos, no ves sana y salva; déjame abrirte la puerta por favor. Gabriela: No Roberto, espera. Se miraron y Gabriela le toco el rostro, se quedaron mirando un rato, hasta que Roberto dio el primer paso y la beso, suavemente, pasando su mano por el rostro de Gabriela. Se dieron un último beso, Gabriela lo miro y dijo: Gabriela: Gracias por una noche tan fantástica y espectacular, pero creo que es hora de que entre a mi casa. Roberto: Si, Claro permíteme abrirte la puerta del carro. Roberto abrió la puerta del carro y se miraron fijamente, diciéndose adiós con los ojos. Gabriela caminaba hacia la puerta de su casa y volteaba repentinamente para ver al chico que la había besado, abrió la puerta de la casa y vio como entraba al carro, ella cerró la puerta y al mismo tiempo se escuchaba como el carro se iba alejando; suspirando por el beso robado de Roberto se quedo en la puerta y no se había percatado de una extraña sombra que estaba en las escaleras. Aun en las nubes prendió la luz, volteo y vio la esbelta figura de su niño de los ojos verdes, mirando con furia y


desesperación, se asusto por que lo había dejado en la casa de su amigo y le parecía muy extraño que estuviera en casa y le pregunto: Gabriela: Daniel ¿Qué haces aquí? Daniel: No la pregunta es ¿Dónde estabas tú?, llevo horas esperándote, sabes lo preocupado que he estado, (se acercaba mas y mas a Gabriela hasta acorralarla), ¿donde haz estado?, ¿con quién? Dímelo ahora necesito saberlo. Gabriela: Con nadie solo salí eso es todo que tiene de raro, además es mi casa y mi vida y hago con ella lo que me parece bien o mal, además no necesito que me estés controlando no soy ninguna niña y ya pase por esa etapa, para que tu vengas y me recrimines como una niña. Entendiste, o quieres que te lo repita. Mejor dime qué haces tú aquí te deje en la casa de tu amigo, que clase de confianza te puedo tener si te apareces acá, pensando que te he dejado en buenas manos, dime tu ¿Cómo puedo confiar en ti si haces lo que quieres?, dime como llegaste acá, si la casa de tu amigo es un poco lejos. Daniel: (callado y sumiso) Es que tú no sabes y ya me juzgas. Gabriela: (asustada por las palabras de Daniel) Dime que pasó, te trataron mal, te hicieron daño. Daniel: No es que (con timidez)… estaba con mis amigos y de pronto se vino la imagen de mi mamá y no sé, no pude soportarlo pensé que te había pasado algo, porque pensé que estabas sola acá en la casa y (con lagrimas en los ojos), no se solo tenía la necesidad de estar aquí junto a ti. Gabriela: (acongojada, por lo dicho) ay mi niñito de los ojos verdes (lo abrazo) discúlpame, pero no se es que algunas veces tu comportamiento me parece tan raro. Daniel: Es que aun no entiendes, te amo, no puedo vivir sin ti, no lo haz entendido aun sin ti no hay vida para mi, eres lo único que tengo, eres lo único valioso en mi vida; te quiero tanto y tengo tanto miedo de perderte, que te arrebaten de mis manos, que te vayas. Ahí comprendí el gran dolor que él llevaba por dentro, la carencia de su madre, ha hecho que yo sea el reemplazo perfecto para él, por ello se aferraba tanto a mí, yo era su única amiga; y también que si le comentaba


acerca de la estrecha relación que había tomado con Roberto su profesor lo volvería loco y creería que Roberto sería una gran amenaza para lo que él considera que es su familia. Gabriela: No te preocupes yo estaré a tu lado todo el tiempo que me necesites, estaré aquí hasta que te sientas preparado para rehacer tu vida y olvidar los malos ratos. Daniel: La única vida que existe para mi es estar a tu lado. Lo llevo a la cocina y le preparo una taza de leche caliente para que lo tomara; ella le dijo que se retiraría a su cuarto ya que estaba muy cansada y necesitaba dormir, Daniel le dijo que no había ningún problema que se acostara y el haría lo mismo en un rato. Paso un rato y todo era calma en la casa, pero alguien aun seguía pensativo, Daniel subió por las escaleras cuidadosamente y subió a su cuarto se cambio, pero seguía pensativo no podía dormir, se levanto y decidió ir al cuarto contiguo donde se encontraba Gabriela; entro silenciosamente al cuarto, la quedo observando mirándola fijamente y bordeando su cuerpo con sus ojos; y decidió acercarse muy lentamente para que no sintiera su presencia, se acostó suavemente para que no sintiera el movimiento y quedo viéndola fijamente; Gabriela estaba muy cansada así que no podía sentir absolutamente, estaba totalmente dormida, ni un terremoto podría levantarla; pero Daniel no lo sabía y no tentaría a su suerte, la miraba fijamente y solo hacia eso mirarla, paso su mano por su cabellera y la seguía mirando, empezó a sentir el olor distintivo de Gabriela por todo el cuarto, olio su almohada y quedo prendido que tan delicioso olor, era como de durazno. No durmió hasta que el sol saliera, no podía de dejar de mirar a Gabriela tan magnífica y tan grandiosa en su forma de dormir y su olor a durazno hacia que se resistiera a irse, pero en cuanto vio que estaba amaneciendo decidió retirarse antes de que Gabriela descubriera que él estaba ahí junto a ella, quizo saber que era un amanecer a su lado pero solo opto por retirarse. Pasaron solo unos minutos para que el sintiera el despertar de Gabriela, pero no paso mucho para que volviera la duda de donde había estado ella ayer y con quien, si ella no tenía la costumbre de salir, y de quien era ese carro que escucho que se alejaba. Quien podría ser, pensó que quizá se estaba haciendo ideas tontas y que en realidad solo había salido un rato y se le había pasado el tiempo. Pero aun seguía suspicaz, quizá Gabriela ya había encontrado a alguien quien lo reemplace que ocupe su


lugar, su mayor temor era acaso verdad, así que decidió hacerse el enfermo una semana para saber si era verdad sus sospechas. El domingo paso rápido Daniel le propuso a Gabriela salir al cine ya que hacía mucho tiempo que no salían, esperando que el cine hubiera una llamada extraña para confirmar sus sospechas, paso el día y no hubo ni una llamada se sintió aliviado por un momento, pero pensó que era mejor seguir esperando. Paso el domingo y vino la mañana del lunes, no se levanto de la cama y espero a que Gabriela apareciera en su cuarto para que lo levantara, después de 10 min sintió los pasos de Gabriela acercarse, sintió como la perilla giraba y entro Gabriela diciendo. Gabriela: Daniel, ya es tarde no vas a llegar clases levántate. Daniel: No Gaby me siento mal creo que algo de ayer me cayó mal, no siento ganas de ir a la escuela. Gabriela: (extrañada, ya que nunca él había faltado al colegio por una dolencia, pensó que era grave) Haber te voy a tomar la temperatura, saco el termómetro. Daniel: No, no tengo fiebre sino que me duele el estomago, solo eso y no se quiero faltar al colegio por favor, no me lo negaras verdad. Gabriela: Bueno, está bien nunca haz faltado a clases, por eso hoy será la excepción entendido, está bien. Daniel: Si gracias (la tomo de la mano y le dio un beso en ella), sabes que te quiero verdad que eres parte de mi vida, no me vas a dejar verdad. Gabriela: Sonrió, no te preocupes hoy no será ese día, esta bien. Pasaron las horas y de pronto sonó el teléfono. Roberto: Buenas se encuentra Gabriela. Gabriela: (era el Profesor de Daniel, Roberto; un poco nerviosa por lo sucedido el sábado) Si habla ella ¿Quién es? Roberto: Hola, soy yo Roberto. Gabriela: Hola, Roberto ¿qué tal?


Roberto: Te llamaba para saber de Daniel, es que hoy día se ausento y bueno eso no es normal, porque siempre viene a clase puntualmente. Gabriela: Si es que ayer salimos al cine, ya sabes para divertirnos por Daniel comió tanto, que bueno hoy se levanto con malestares y bueno cuando me lo dijo, me pareció que era grave ya que él nunca falta a clase así que deje que se quedase en cama para que repose. Roberto: Ah era por eso, ya veo; pero también llamaba para hablar contigo quisiera saber ¿como estas? Gabriela: (se acerco mas al teléfono, para que Daniel no la escuchara) Bueno la verdad estoy muy bien no tengo que quejarme, y tu ¿Qué tal? Roberto: Perfectamente la verdad me siento como en las nubes, después de lo que paso el sábado, la verdad fue inesperada, pero que deseaba mucho. Gabriela: (se ruborizo) No me digas esas cosas que me haces avergonzar. Roberto: Pero es la verdad no puedo negarlo, ¿quisiera saber si podemos volver a vernos? Gabriela: Roberto sabes que por ser profesor de Daniel no podemos vernos todavía, el otro día Daniel me descubrió, volvió a casa y me estaba esperando, me empezó a preguntar donde había ido y con quien estaba, pero no me atreví a decirle que salía contigo. Mientras Roberto y Gabriela conversaban por teléfono, Gabriela no se había percatado que al sonar el teléfono, Daniel había bajado por las escalares y se percato de la manera misteriosa en la que estaba Gabriela, en el momento que se acerco mas al teléfono y empezó a hablar un tanto bajo. Daniel estaba escuchando la conversación cuando escucho que era su profesor Roberto hubo un momento en que se tranquilizo, ya se iba a retirar pero le pareció rara la conducta de Gabriela así que decidió quedarse un momento más, de pronto escucho lo que esperaba o lo que ya sospechaba, Roberto era el que se la estaba robando, Roberto era el que estaba con ella en sábado, por el era quien estaba suspirando ese día, se imagino todo lo que había pasado, pero no pudo soportar imaginar que Gabriela lo hubiera besado, golpeo su mano contra la pared y Gabriela temiendo que bajara Daniel se despidió


rápido de Roberto y colgó. De pronto de la escalera salió Daniel y le pregunto. Daniel: (un poco tenebroso) Gabriela, ¿Quién llamo? Gabriela: Hm… tu profesor… Roberto Daniel: y dime ¿Qué dijo? Gabriela: Ya sabes lo clásico de los profesores, para saber si te habías tirado la pera, pero nada más. Daniel: y solo hablaste tanto eso con él. Gabriela: Si solo eso. Daniel: Pero el teléfono sonó hace rato. Gabriela: Sí, te habrá parecido. Daniel: Mentira, Mentirosa; escuche todo Gabriela, todo escuche todo, todo, no quiero, no quiero que lo vuelvas a ver, no quiero que lo vuelvas besar; porque, porque me hiciste esto, el te va a alejar de mi me va hacer un lado, me va a alejar de ti no entiendes. Gabriela: No, no es lo que piensas, de verdad el no quiere quitarte nada. Daniel: no, mentirosa; me vas a abandonar me vas a dejar aun lado (empezó a acercarse y a perseguir a Gabriela) dime, dime que no es verdad no, porque, porque me haz hecho eso. Gabriela subió por las escaleras para evadir un confrontamiento con Daniel, pero Daniel la siguió hasta que la arrincono contra la pared y dijo: Daniel: dime que no es cierto, dime…. Gabriela: Suéltame Lo empujo y Daniel empezó a perder el equilibrio, cayó por las escaleras y rodo y cayo inconsciente al piso, Gabriela se desespero y bajo rápido por las escaleras. Gabriela: Daniel, despierta, despierta, por favor, perdóname yo nunca quise hacerte daño te lo juro despierta.


Tomo el teléfono y lo llamo a la ambulancia por la posición en que había caído no quiso moverlo ni llevarlo ella misma al Hospital por la repercusiones que podía haber dejado la caída. Llego la ambulancia y ella fue con él en la ambulancia. Gabriela empezó a recordar cuando tuvo un accidente en el carro de sus padres en el cual fallecieron instantáneamente por la gravedad del choque. Impaciente en la Sala de Espera empezó a recordar aquellos años de dolor donde esperaban que despertara y como ocultaban sus abuelos la muerte de sus padres. Gabriela: Recuerdo ese día, recuerdo como mi abuela hablaba suave hasta que me dio la noticia, fue tan tormentoso pensar que mis padres ya no estaban, que me habían dejado y que empecé a actuar como Daniel teniendo envidia de todos los que se acercaban a mis seres queridos, por eso entiendo a Daniel, por eso veo con dolor como se cierra. De pronto el doctor salió y dijo que Daniel ya estaba estable que podía pasar pero se tenía que quedar para asegurar que no tuviera ningún mal ni ningún hematoma que pudiera perjudicarlo más adelante. Gabriela entro al cuarto y dijo: Gabriela: Hola Daniel: (mirando hacia la ventana) Sabes no me duele la caída, ni tampoco las heridas que tengo, (volteo a mirarla) lo que me duele es que estés con otro, que me hayas empujado por defender lo que tienes con él, me empujaste y me hiciste a un lado, eso, eso es lo que me duele lo que me tortura; mas que todo en esta vida, sabes lo odio por hacer esto. Por querer crear una barrera entre nosotros me duele tu ausencia, me duele que no me quieras como yo te quiero, como yo te adoro dime acaso sabes cuánto te amo y sabes cuánto te quiero, sabes cuánto me duele tu indiferencia. Gabriela: No lo tomes así lo único que quería evitar era un confrontamiento, no quería que peleáramos pero solo empeore las cosas, solo te hice daño. Daniel: Mientes, todo lo que dices es mentira y lo sabes. Gabriela: ¿Por qué dices eso?, sabes que eres lo más importante para mí, no miento créeme.


Daniel: Mentira, si me quisieras no estarías con él, no saldrías con él ni siquiera hubieras salido con él, no lo hubieras hecho. Realmente no me quieres. Gabriela: Eso no es así, sabes cuánto te quiero, sabes que eres (se acercaba a él) mi Niño, mi Niño de los ojos Verdes, que tu eres parte de mi vida, eres lo más importante para mí, jamás me hubiera atrevido a dañarte o lastimarte no confundas las cosas. Daniel: Si es verdad, quiero que no lo vuelvas a ver no quiero que exista para ti, si me quieres lo harás, si realmente me amas como dices lo harás, si lo vuelves a ver me voy para no volver, me voy te juro que me voy, si dices amarme lo harás, si dices quererme no lo volverás a ver y si lo ves será como si no existiera. Gabriela: Por qué haces esto, yo no dejaría que nos separe como crees que te abandonaría, que te deje a tu suerte, creo que demostré cuanto te quiero y aprecio, el día que te deje entrar a mi hogar a mi vida. Daniel: Que me lo estas sacando en cara. Gabriela: No pero creo que no es justo lo que pasa verdad, sabes yo siempre te voy a querer y en algún momento voy a empezar una relación con alguien, en algún momento voy a empezar a amar a alguien, tienes que estar a mi lado, tienes que entender, un día voy a rehacer mi vida, voy a formar una familia con alguien, quizá en ese momento ya tu abras hecho lo mismo. Daniel: No, no, no…. Gabriela: Tienes que aceptarlo las personas hacen eso un día encuentras a una persona que empiezas a amar a querer… Daniel: No, no., no puedo aceptarlo, entiendes, no puedo entender, porque ahora sales con esto, porque ahora me dices, esto, antes no te interesaba, antes éramos felices, yo te quiero no entiendes y no puedo entender por qué lo haces, te quiero demasiado para resignarme a perderte. Te quiero demasiado para entender, para tratar de entender que quieras formar una relación, una familia; no, no puedo aceptarlo, no puedo asimilarlo así de simple, no puedo comprenderlo así de simple, no me


conformo con esa idea entiende. Sabes es mejor que te vayas por qué no se no, no puedo entenderlo, vete por favor. Gabriela: Daniel no hagas esto, por favor me haces sentir como si hubiera hecho lo peor en esta vida, como si lo que pasara está mal, como si cometiera el error más grande de mi vida; porque lo haces, porque me torturas con esto la verdad crees que te voy a olvidar; dime que te falto, que hice mal para que me digas estas cosas, que te falto… Daniel: Por favor solo vete, solo vete, necesito estar solo. Gabriela decidió irse y solo esperar, esperar solo eso


El Niño de los Ojos verdes