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COLUMNAnutriciÓn

un chupetín en mi lonchera ¿Es bueno darles golosinas a nuestros hijos en la lonchera escolar? *milagros agurto, nutricionista y decana de la facultad de nutrición de la Universidad Científica del Sur

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uando las clases empiezan, algunos padres caen en el error de quitar las golosinas de la lonchera de sus hijos. Piensan que están haciendo bien dándoles solamente alimentos «más saludables y nutritivos», pero lo cierto es que esa idea no siempre es la mejor. Las golosinas forman parte de la vida de un niño, de sus juegos, de su psicología, por eso no se le puede prohibir. Pensemos un poco: ¿qué recordamos de nuestra niñez? ¿No son acaso los juegos, los dulces, los chocolates y las galletas? Ese extremo fundamentalismo que algunos padres tienen sobre la comida sana nos hace perder el horizonte de quiénes somos como seres humanos. Por ello, no recomiendo prohibir las golosinas. Lo que sí se debe hacer es limitar su consumo diario. Entonces, ¿cómo podemos preparar una lonchera nutritiva sin quitar las golosinas? Primero, definamos qué es una lonchera escolar. Una lonchera es un grupo de alimentos que el niño consume para recuperar las fuerzas debido a actividades tanto físicas como intelectuales, pero que jamás

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deberá reemplazar al desayuno. En ese sentido, la lonchera deberá cumplir con dos requisitos básicos: ser rica y divertida. Muchos padres, sin embargo, se limitan a enviar a sus hijos a la escuela con un huevo duro o un jugo de papaya que a la hora de beberse suele estar espeso. Lo aconsejable es optar por alimentos sanos y protegidos en envases adecuados como una leche en tetrapak, yogurt o unas galletas hechas en casa. En este punto, las golosinas son importantes. Recuerdo que de niña no dejaba de comer una galleta Crisp saladita, y no me pasaba nada porque los ejercicios de educación física y los deportes que practicaba compensaban ese gusto que me daba. Por ello, es importante que los padres no caigan en el extremo de decir «no vas a comer un chupete» o «no vas a tomar una gaseosa» y hacerles comer sólo verduras. Los padres deben ser más flexibles y decirles a sus hijos: «comerás este dulce en la medida en que hagas ejercicio» o «si ya comiste el helado, entonces el chupetín que querías será para mañana». Lo mejor es hacer una negociación saludable y no recurrir a la prohibición.

Lo recomendable no es prohibir las golosinas a los niños. Lo que sí se debe hacer es limitar su consumo diario


COLUMNA NUTRICIÓN