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JACOBO ZANELLA

M U S EO D E L A C I U DA D · Q U E R É TA R O · 2 0 17


JASON DE HAAN X JACOBO ZANELLA I N T E R P R E TAC I O N E S D E S P I R I T S L O O K I N G U P AT T H E M S E LV E S

M U S EO D E L A C I U DA D · Q U E R É TA R O · 15 . 1 2 . 17 - 1 1 . 0 2 . 18


D O S C R Í T I C O S , U N M U S E Ó G R A F O, U N G A L E R I S TA , UN ASESOR, DOS ACADÉMICOS, UN CURADOR, U N H I S T O R I A D O R , U N P O E TA Y U N E S P E C TA D O R [ I N V I TA D O S P O R J A C O B O Z A N E L L A ]

I N T E R P R E TA N

S P I R I T S L O O K I N G U P AT T H E M S E LV E S I N S TA L A C I Ó N D E J A S O N D E H A A N


Spirits Looking Up at Themselves · Jason de Haan 2017 · Espejo embrujado y espejo · Dimensiones variables

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Un fantasma recorre el arte En el arte, una verdad es aquello cuya contradicción también es verdadera Oscar Wilde

El espejo antiguo (izquierda) fue donado al museo por estar embrujado por los espíritus de dos niños. El artista canadiense Jason de Haan (1981) creó esta instalación, Spirits Looking Up at Themselves 1, colocándole un espejo nuevo delante «para que [los espíritus] se reconocieran a sí mismos en la reflexión y potencialmente tuvieran cierta conciencia de su situación o atrapamiento». Ha trabajado con espejos en sus obras desde entonces. Su interés por trabajar con estos objetos encontrados proviene de la energía que el objeto todavía conserva de su historia, dice de Haan, «al mismo tiempo es un cuestionamiento de cierto tipo de creencias, pero también un desafío para reconsiderarlas desde otra perspectiva». ¿Cómo se define el valor artístico de esta obra —o de cualquier otra? ¿Qué significados se pueden encontrar más allá de la intención del creador? ¿Hay análisis correctos e incorrectos? Estas son algunas de las preguntas que Jacobo Zanella (1976) presenta en esta exposición, «Un fantasma recorre el arte» (2017), en la que el formato convencional se invierte: no hay un texto que interprete a un grupo de obras, sino que hay una sola obra interpretada por un grupo de once textos dispares. A través de ellos reflexiona sobre el abuso de la crítica y la fragmentación de lo racional, características fundamentales del arte contemporáneo que hacen evidente el misterio y «la complejidad» que lo rodea (un aura, un fantasma) y que muchas veces lo definen. 7

¿Rima, ruido, cacofonía, repetición, contradicción, armonía, incertidumbre, contraste, mentira, verdad parcial, paradoja, absurdo? Zanella invitó a once intérpretes —dos críticos, un museógrafo, un galerista, un asesor, dos académicos, un curador, un historiador, un poeta y un espectador (por separado, sin que conocieran la naturaleza del ejercicio 2)— a encontrar el significado de Spirits Looking Up at Themselves. A través de sus textos la obra de arte se estira, se deforma un poco, quizá, pero no se rompe. Las posibilidades de interpretación podrían extenderse el mismo número de veces que la cantidad de espejos que se reflejan uno dentro de otro. (Y posteriormente podría haber otras tantas interpretaciones de esta exposición.) «Todos interpretamos, todos los días. Debemos interpretar, no solo el lenguaje, sino un entorno completo en donde esto significa eso. Si no interpretáramos, estaríamos muertos», dice Margaret Atwood.

La instalación original se realizó en 2009. En 2017 (página opuesta) el montaje fue ligeramente distinto. 2 Tres invitados conocían parcialmente el concepto. 1


I N T E R P R E TAC I O N E S


I’ll see you on the other side · Andrés Gómez Servín · Ciudad de México 2017 · 1359 caracteres · 40 x 60 cm · Impresión digital sobre bastidor

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I’ll see you on the other side Well that’s funny My voice didn’t come back to me I’ll try it again Hello? Hello? Oh my goodness! Now my singing voice is gone My singing voice is gone My singing voice is gone «Alvin Row», Spirit They’re Gone, Spirit They’ve Vanished, Animal Collective

Desde la historia de Narciso y su fascinación por la imagen de sí mismo reflejada en el agua —el primer espejo, en el mito fundacional que plantea una reflexión acerca de los límites de la individualidad y el egocentrismo— hasta el arte pop de los siglos xx y xxi, pasando por una amplia colección de obras maestras (de Las meninas, de Velázquez, hasta Reflektor, de Arcade Fire), el reflejo, como concepto de reflexión, y el espejo, como objeto de materialización del concepto, han sido temas revisados desde incontables puntos de vista en todas las expresiones de las artes. Esto plantea un reto inicial que Jason de Haan resuelve con una elegancia ligerísima: con un gesto mínimo, pero que evidencia una gran maestría discursiva y técnica, posiciona frente a frente dos espejos (el de la colección del Museo de la Ciudad de Querétaro y uno común y corriente). De Haan crea una instalación escultórica fundamentada en un reflejo infinito pero cíclico; una especie de loop temporal en el que parece sugerir un diálogo-eco entre el reflejo del espejo histórico —los espíritus— y el actual —la vida contemporánea. ­— Andrés Gómez Servín 11


Sin título · Carolina Nieto Ruiz · Seattle 2017 · 2222 caracteres · 40 x 60 cm · Impresión digital sobre bastidor

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(Sin título) [En el Aleph están] todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos [...] vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó [...] vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplicaban sin fin. Jorge Luis Borges, «El Aleph» (1949)

Cada uno de los espejos de la obra Spirits Looking Up at Themselves tuvo un pasado distinto. Uno fue incluso acusado de proyectar espectros fantasmagóricos y condenado por ello a varios años de encierro y abandono. Sin embargo, las historias de ambos se entrelazaron inesperadamente en una obra de influencia dadaísta realizada por Jason de Haan. Desde entonces, han sido también parte de las historias de los espectadores que, por unos minutos, contemplan las infinitas reflexiones que genera un espejo frente al otro. Espejo, espectro y espectador tienen la misma raíz latina que significa mirar. La vista es el único sentido que nos permite percibir nuestro propio espectro sobre un espejo. No obstante, estos frágiles objetos son capaces de reflejar cosas aún más lejanas que aquellas que nuestros ojos pueden distinguir con precisión; basta colocar uno sobre el suelo en una noche estrellada para darnos cuenta de ello. Pareciera que en cada espejo cabe todo el universo. Pero ¿y si lo que vemos no es nuestro universo sino otro —uno de los tantos que están plegados como acordeón en el espacio-tiempo? Tal vez, si pudiéramos entrar en un espejo y ver más allá de sus bordes podríamos darnos cuenta de que ese par de universos no son exactamente iguales, 13

solo están sincronizados. De ser así, una minúscula desincronización nos generaría la desconcertante experiencia de no encontrar nuestro reflejo, y al mismo tiempo seríamos meras apariciones —espectros sin cuerpo— para quienes existen en ese otro universo. Esto seguramente causaría la condena de al menos un espejo al abandono. Además, en medio de nuestro desconcierto no nos quedaría más remedio que buscar nuestro espectro en tantos espejos como fuese necesario, incluyendo aquellos que se manifiestan como infinitas reflexiones siempre que se coloca un espejo frente a otro. ­— Carolina Nieto Ruiz


Espíritus en el mundo material · Antonio Espinoza · Ciudad de México 2017 · 3643 caracteres · 40 x 60 cm · Impresión digital sobre bastidor

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Espíritus en el mundo material Lo anunció el vidente Tiresias: Narciso vivirá eternamente si nunca se conoce. El hermosísimo joven no necesitó un espejo para conocerse y morir. Vagando por el campo, encontró un manantial limpio y cristalino. Allí, fatigado por la sed, intentó beber. Pero vio su imagen reflejada en el agua y quedó enamorado de sí mismo. Horas y horas se pasó admirándose, sin comer ni beber, hasta que murió por inanición. Se fue deshaciendo, y de sus despojos brotó una flor blanca con orlas rojas. Fin del episodio mitológico. El narcisismo ha surgido y encontrará en los espejos un instrumento para justificarse. En el cuento de Blancanieves, el espejo puede hablar y responder a las preguntas que le hace la madrastra vanidosa. Otro ejemplo es una canción mexicana muy popular: «Bonita», escrita por José Antonio Zorrilla, Monis, y musicalizada por Luis Arcaraz. La pieza celebra la belleza femenina: «La sinceridad de tu espejo fiel puso vanidad en ti». Y también la cuestiona: «Bonita, haz pedazos tu espejo, para ver si así dejo de sufrir tu altivez». Hay otro tipo de espejos. En su novela El Señor de los Anillos (1954), J. R. R. Tolkien imagina el espejo de Galadriel, un cuenco de agua en el que aparecen visiones del pasado, del presente y del futuro. En Harry Potter y la piedra filosofal (1997), el primer libro de la saga del niño hechicero, escrita por J. K. Rowling, aparece un objeto maravilloso llamado espejo de Oesed (deseo leído a la inversa), un espejo que no refleja la imagen de quien lo contempla sino sus deseos más profundos. En la segunda parte de las aventuras de Alicia, A través del espejo y lo que Alicia encontró allí (1871), Lewis Carroll desarrolla magistralmente la idea del espejo como entrada a un mundo inverso. ¿Qué encontró Alicia al otro lado del espejo? Un mundo de fantasía, en donde todo es posible. 15

Jan Van Eyck gustaba mucho de los espejos. En su obra más conocida, El matrimonio Arnolfini (1434), el maestro flamenco juega con las leyes de la perspectiva al colocar un espejo convexo en la parte posterior de la escena pictórica, en el que se reflejan los personajes y los objetos que se encuentran en la habitación, todos ellos recompuestos en un espacio deformado y condensado por la curvatura del espejo. Diego Velázquez conocía bien el cuadro de Van Eyck, pues este formaba parte de la colección del palacio de Felipe IV. En su obra más celebrada, Las meninas (1656), el maestro español introduce también un espejo en el que se reflejan el rey y la reina. El espejo con la pareja real y el autorretrato del pintor que se pintó «dentro» del cuadro han complicado desde siempre la interpretación de esta famosa pintura. Se trata de un juego de espejos cruzados. Algo parecido nos ofrece Jason de Haan (1981) en su obra Spirits Looking Up at Themselves (2009). La pieza conceptual se inscribe dentro de una tradición que concibe al espejo como una ventana al mundo de los espíritus. El artista canadiense nos ofrece dos espejos que al confrontarse se reflejan uno al otro ad infinitum. Lo mismo sucede con la imagen de los espectadores. Estos espejos no exaltan nuestra vanidad ni nos permiten el acceso a un mundo de fantasía: nos ofrecen más bien la posibilidad de mirar, a través del efecto mise-en-abyme, los espíritus de ayer y hoy. Así como Michel Foucault interpretó Las meninas como una estructura de conocimiento que obliga al espectador a convertirse en un actor dinámico de su representación, la obra de De Hann nos obliga también a una participación activa. No hay problema: descubramos nuestra parte espiritual. Una canción de The Police lo dice: «We Are Spirits in the Material World» (1981). — Antonio Espinoza


¿Para qué sirve un espejo? · Paulina Macías · Querétaro 2017 · 3360 caracteres · 40 x 60 cm · Impresión digital sobre bastidor

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¿Para qué sirve un espejo? Los espejos reflejan, revelan, acrecientan, desvían, ocultan, mienten, deforman, confiesan. En el ámbito de la identidad y su construcción se usan para que alguien pueda mirarse, arreglarse; preguntarle quién es la más hermosa. Sirven también para hacerse selfies en el baño, en el gimnasio, en la sala; para sacarse espinillas. Son útiles para practicar la cara de foto o perderse en uno mismo y luego descubrir que es imposible vernos a nosotros mismos sino a través de una reflexión que es opuesta y perturbadora. Ayudan a verse y verse y verse hasta que la propia imagen pierde sentido o para caerse al lago de la soberbia y la vanidad. En las disciplinas psiquiátricas (Lacan) han sido usados para nombrar la etapa en la que los niños desarrollan el yo como instancia psíquica. En lo que concierne a las cuestiones automovilísticas los espejos han sido usados para ver si otros autos vienen detrás del propio, para colocarlos en las salidas y esquinas complicadas, con puntos ciegos, y acrecentar la visibilidad del conductor. Se colocan pequeños y repetidos en los faros para potenciar la luz de los focos. También sirven para sonreírle al hijo, ligue o pasajero cualquiera que va detrás mientras se maneja. En el cine, los espejos han permitido a directores y camarógrafos jugar con la mirada del espectador y usar dobles (McCarey), potencializar el poder de la cámara (Welles), jugar con los planos y las perspectivas (Welles), romper la ilusión de la cámara (Welles), obtener personalidades múltiples (Fincher); Are you talking to me? (Scorsese). En disciplinas relacionadas con la salud los han adosado, cóncavos, a un palito de metal para que el dentista pueda ver las partes viscosamente inalcanzables de los 17

dientes, y los han colocado, con un foco al centro, en un quirófano, justo encima del paciente para que el cirujano (y en consecuencia el paciente, si está despierto) vea con más claridad. Se les puede romper y tener siete años de mala suerte o colocar estratégicamente y disfrazados de elementos decorativos para dominar y controlar todo lo que sucede en una cena (Barragán). Se puede practicar el baile frente a ellos o verse más chaparro, más gordo, más flaco o más raro, sobre todo si se les encuentra en una feria. Se puede colocar en él cocaína y acomodarla para que entre dulcemente por la nariz, como lo hacen en la tele. Se pueden tener salones lujosos que lleven su nombre. En la literatura, los espejos sirven para cruzar a otros mundos (Lewis Carroll), para imaginar otras vidas (Schwob), para inmaterializar lo real (Borges), para darle realidad a lo imaginario (Borges), para imaginar lo infinito (Borges), para escribir el Quijote (Pierre Menard). Newton los usó para diseñar y construir un telescopio; otros científicos los consideran necesarios para potenciar y divergir las ondas lumínicas, y desde el inicio del desarrollo de la fotografía sirvieron para construirlas. Se usan también, sobre todo en situaciones extremas, para reflejar la luz del sol y mandar señales o encender fogatas. En el campo del arte, pueden dejarnos verlo todo (Anish Kapoor), permiten representar lo invisible (Velázquez), sirven para hacer autorretratos (Jan van Eyck), aumentan y complejizan el espacio pictórico (Manet) y ayudan a ejercitar la perspectiva (Dalí). Pueden contener el infinito (Kusama) y ayudan a enfrentar espectros (De Haan). ­— Paulina Macías


La escritura y el espectro que la sostiene · Eduardo de la Garma de la Rosa · Querétaro 2017 · 637 caracteres · 21 x 28 cm · Impresión digital sobre bastidor y espejo

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La escritura y el espectro que la sostiene Escribo. Escribo que escribo. Mentalmente me veo escribir que escribo y también puedo verme ver que escribo. Me recuerdo escribiendo ya y también viéndome que escribía. Y me veo recordando que me veo escribir y me recuerdo viéndome recordar que escribía y escribo viéndome escribir que recuerdo haberme visto escribir que me veía escribir que recordaba haberme visto escribir que escribía y que escribía que escribo que escribía. También puedo imaginarme escribiendo que ya había escrito que me imaginaría escribiendo que había escrito que me imaginaba escribiendo que me veo escribir que escribo. «El grafógrafo», Salvador Elizondo, 1972. — Eduardo de la Garma de la Rosa

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Espejo 1 / Espejo 2 · César García · Ciudad de México 2017 · 3350 caracteres · Dimensiones variables · Impresión digital sobre bastidor

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Espejo 1 ¿Recuerdas cuando la noche aún no te daba miedo? ¿Recuerdas cuando imaginabas que tu mirada iluminaba todo lo que veías y al momento de cerrar los ojos la oscuridad inundaba al mundo? ¿Recuerdas cuando creabas el día y la noche al parpadear? Conjugabas el tiempo con las manos y no parabas de jugar; Ayer-mañana-hoy, ayer-mañana-hoy. Eras el principio del tiempo y el fin de la luz. Provocabas la noche a voluntad hasta que una voz insistió, mientras tus ojos permanecían cerrados, «mírame, mírame, mírame». Nadie antes te había hablado así. ¿Quién podría ser? Accediste, halagado, curioso, y la luz trazó de nuevo los objetos a tu alrededor. «Sí, mírame, mírate», dijo el espejo al encender, y cuya voz desde entonces te acecha. «Ese quien está acá eres tú.» Miraste hacia la superficie del espejo pero algo más allá secuestró tu mirada. Inmovilizado, tu juego se detuvo, quizás para siempre. Fue ahí cuando asumiste tu reflejo y, junto a él, la pequeña mentira de verte en un lugar donde no estabas en un tiempo ya ocurrido. Fue también el mismo momento cuando te suspendiste como niño creador y caíste como adulto confundido. Entre una mentira y un retraso quedaste atrapado en tu reflejo, primero como magia, después como identidad. Exiliado de ti, deambulas en los reflejos de los demás. Eres el remanente de una luminosa mirada propia. De ser el sol, te convertiste en el capricho óptico de la luz que titila. Espejo 2 ¿Qué ves cuando te ves al espejo? ¿Ves lo que te gusta y lo que te disgusta? ¿Aquello que dejaste de ser o lo que aún no eres? ¿Ves la posibilidad o la condena? Tal vez aún no 21

lo decides. Tal vez no quieras o no puedas tomar esa decisión. ¿Quién podría? Enciende ahora el segundo espejo frente al primero, y verás el frente y el detrás de las cosas en el mundo como eventos simultáneos e intercambiables. Verás los vastos territorios donde se multiplica tu reflejo sin restricciones. Y si te concentras lo suficiente, verás un fragmento secuestrado de tu mirada propia dentro y fuera del espejo al mismo tiempo. ¿Cómo es eso posible? ¿Estás viendo que te ves verte? ¿Eres siempre la misma persona? ¿Es tu mismo recuerdo? ¿Es aún tu mirada? Sí, mil veces sí. Mientras algunos solo podrían interpretar un dispositivo óptico, tú operas una máquina del tiempo. No para viajar en el tiempo, sino para crear tu propio tiempo. El tiempo que te habita, pasado y futuro siempre actualizándose. El Ya-fue y Aún-no-es multiplicándose hasta donde alcanza la mirada. El espejo frente al espejo es la respuesta a la pregunta que ya nadie hace, ¿dónde estoy ahora? El primer espejo dice, «Estás donde no estás», y el segundo espejo corrige, «Y también acá, y también allá». Ambas son mentiras, pero a veces una mentira se combate con otra mentira, pues la verdad que necesita ser revelada solo dispone de los recursos que tiene a la mano. Lo que quedó suspendido en el tiempo como algo perdido se proyecta como un punto de sobrevuelo absoluto a velocidad infinita. Eso que perdiste ya no es más un recuerdo, sino tu propio espíritu a tiempo y en su tiempo. Y si llegado este punto decides cerrar los ojos, tal vez escuches la misma voz que provocó tu caída. Pero bien sabes ya qué responder cuando te diga, «mírate, mírate, mírate»; ya no creo en tu mentira ni controlas mi tiempo. Es momento de salir del espejo y llevar la luz conmigo. — César García


Human (spirits) looking at spirits looking at themselves · Oscar Rieveling · Miami 2017 · 1803 caracteres · 40 x 60 cm · Impresión digital sobre bastidor

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Human (spirits) looking at spirits looking at themselves Sin día ni fecha para el llamado, se traza un suspiro insípido y transpirado, retumbando en su anhelo. Trazando un futuro inferior a lo anticipado, va más allá del momento despojado de verdades y promesas.   Absuelto en tus ráfagas precipitadas, los gestos serpentean a lo largo de las salidas por debajo de los laberintos mostrando las heridas.  Sin apego al mínimo pensamiento suspendido, derrumba esta pretensión que tan delicadamente apilamos el uno al lado del otro a través de los años. Confieso ante el ser menor y mayor mi voluntad por nada más que lo necesario.  El cambio no viene con las órbitas, pero servirá de recompensa por el dolor traicionero de los guerreros.   A los veintisiete vientos se entrega el reto frágil al cual no hay nada más que silenciosamente aceptar.  La certeza titubea, pero no se esconde del lucero canino que alardea tu presencia.   Rechazo celestial, rasga tu camino incierto pero final, huyendo lejos de la revolución del pico buscando las sombras. Devuelve el aliento y desmenuza el molde que, aunque te vio nacer, no te contiene. Estuche milenario, aprieta los intercambios susurrados cuyos contrastes desean emerger bajo atención desperdiciada. Ilumina el fino revestimiento de la posibilidad junto con intentos fallidos rechazando nuestra misma naturaleza. Ve más allá de los gorjeos tersos que perforan el punto ciego sobre las hojas secas, retorciéndose por el murmullo de nadies consentidos. 23

Inmerso dentro de las trampas ilusorias, impregna la huella antigua con la esperanza inalcanzable. Espectro blanco de las cenizas, rinde la escala infinita dentro de tu movimiento como vías de ferrocarril volcadas con la memoria quemada.  Espectro blanco de las nubes, renuncia al sueño salvaje, dejando atrás todo lo que pudo ser. ¿Adónde más se puede ir que adentro? — Oscar Rieveling


¿Por qué los espíritus siguen buscando su cuerpo? · Horacio Warpola · Querétaro 2017 · 1309 caracteres · 40 x 60 cm · Impresión digital sobre bastidor

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¿Por qué los espíritus siguen buscando su cuerpo? 1 Recuerdo muy bien un cuento de Lafcadio Hearn llamado Reflejos. En esta historia adaptada en el Japón del premedievo un campesino consigue un espejo. Como nunca se había visto cree que la persona del reflejo es su padre muerto. Rejuvenecido. Todas las noches se va a hablar a escondidas con el espejo. Cuando su mujer descubre que está haciendo algo extraño espía al hombre y descubre su objeto mágico. Cuando ella se ve reflejada cree que la persona del reflejo es una mujer bella y joven. Cae en lamento porque no puede soportar que su esposo la engañe. El joven marido intenta explicarle que no hablaba con una mujer sino con su padre. En la confusión acuden a la bruja del pueblo. Le llevan el espejo y cuando la anciana bruja se ve reflejada 25

cree que es una monja que necesita retirarse a descansar. 2 Considero normal que los espíritus se pierdan frente a un espejo. Buscando su cuerpo. Confrontándose con su condición de éter espectral. En los reflejos de las pantallas. En los reflejos de los autos. En los reflejos de los escaparates. En los reflejos de los cajeros automáticos. Así como el campesino japonés que confundió su reflejo con su padre de joven. Un espíritu se mira durante una eternidad. Buscando su cuerpo. Buscando a sus padres. Buscando a su esposa. Buscando a una bruja que rompa el hechizo. — Horacio Warpola


Paralelos, secantes y coincidentes · John A. Castañeda, Jacko · Madrid 2017 · 1762 caracteres · 40 x 60 cm · Impresión digital sobre bastidor

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Paralelos, secantes y coincidentes Un punto siempre será un destino. Una línea siempre será un camino. Un plano siempre será un valle. Un cubo siempre será una fosa. Dos puntos siempre serán dos ojos. Dos líneas (paralelas) siempre serán un imposible, o lo mismo. Dos líneas (secantes) siempre serán una promesa, o un comienzo, o un final. Dos planos (paralelos) siempre serán un misterio. Dos planos (secantes) siempre serán un milagro (o una esquina cualquiera). Dos cubos (paralelos) siempre serán dos dados para jugarse el universo. Dos cubos (secantes) no existen (o lo mismo, o un comienzo o un final, o un misterio, o lo mismo). Dos cubos (secantes) no existen (o un destino, o un camino, o un valle o una fosa). Dos cubos (secantes) no existen (o un imposible, o una promesa, o un milagro en una esquina cualquiera). Dos cubos (secantes) son dos cuerpos haciendo el amor. Dos cubos (secantes) son dos cuerpos iguales haciendo el amor. Dos cubos (secantes) son dos cuerpos estériles haciendo el amor. Un espejo es un cubo con un interior infinito. Un infinito, o lo mismo. Un espejo es reflejo o no será. El infinito será lo mismo o no será. Dos espejos son dos planos secantes que comparten todos los puntos de una misma línea recta. Donde copulan. Donde sueñan un camino compartido. 27

Dos espejos reflejándose son dos cubos secantes del revés que comparten múltiples planos: el ayer y el mañana, el comienzo y el final, el nacer y el morir, el odiar y el amar, simultáneamente. Dos espejos reflejándose pueden ser dos planos paralelos. Dos espejos reflejándose pueden ser dos planos coincidentes. Pero dos espejos reflejándose son dos planos secantes caídos en desgracia de una inclinación. Y sin embargo, pro-crean. — John A. Castañeda, Jacko


Anchó · V&M+PA · Ciudad de México 2017 · 2370 caracteres · 40 x 60 cm · Impresión digital sobre bastidor

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Anchó Un diálogo entre el imbécil Señor Presidente, nuestro amado Gobernador y el reverendo estúpido Director sería lógico iniciar aquí. Sin embargo, lo predecible apesta y desconcentra la atención de usted... querido ciudadano del mundo. Poco enfermo. Veamos pues qué surge de un intercambio entre dos puertos extraños, ajenos. Ñ%: Patentar una hoja de hule que, en lugar de marchitarse lentamente, tenga la posibilidad de transformarse en beca para genio desempleada. Nada de verdes, amarillos y ocres degradados hasta volverse, de nuevo, polvo de organismo. No, se trata de revertir el misterio en cosa útil. ¿Comprendes? E#: Totalmente. Pero debemos cortar las palabras. Estas esperan a ellas y las otras llenan la solicitud de transparencia. Mientras, en un alejado poblado de cualquier Estado, ella devora y masturba: un clásico. Proceso. Ñ%: He perdido la cuenta, pero aun observo lo mismo. Mire, no pierda su tiempo, rompa de una vez, tire con fuerza, relaje su trasero y deje que la pieza le susurre al oído. Así, poco a poco comenzará a escuchar lo que contiene este pasadizo. Esto último es mierda poética. Disculpe funcionario si le he salpicado la banda. E#: La política me parece que está buena. Mete tu mano, ábrela, bájala, lámela y tira por la borda el resto del instructivo. Si no entiende lo que está frente a usted, usted es una bestia afortunada. No pare de serlo, por favor, se lo suplico con toda la voluntad de un inverso 29

fracasado en público. ¡Vaya vaca! Deje ya de ordeñarme. Gobierne. Ñ%: Me pregunto si esto es un diálogo. E#: Haces bien en plantear la duda pero carezco de respuesta. Prefiero aportar al mundo otro reflejo de cerbero. Este, por ejemplo, o aquel otro que salta entre la pupila y la heroína. Ñ%: Quisiera ser tu imaginación. E#: Me siento cuento corto pero aun más un charco en vías de extinto hemisferio. Detesto estos sitios lisos donde uno tiene siempre frío a la sombra y fiebre de equino al sol. Jefazo de payasos, reverbera usted sociología, moda. Ñ%: Sí, hay cosas parabólicas que no encajan en ninguna comarca, océano o vapor raro. ¿Qué podemos hacer con ellas sino encerrarlas en una orgía de pretéritas viscosidades y obreros temporales? E#: Nada. Victoria bis, ráfaga de aristocráticos contrapuntos. Cánones paradoxales, motas de escándalo y así sucesivamente hasta el número uno. Maples rosas quisiera gemelos registrar. — V&M+PA


Son los que compran quienes hacen las obras · Cristóbal Galicia · Madrid 2017 · 2115 caracteres · 40 x 60 cm · Impresión digital sobre bastidor

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Son los que compran quienes hacen las obras el arte es la materialización universal de la expresión humana. el 23 de octubre de 2017 a las 19h 52m 40s había 7.576.198.000 seres humanos en la tierra creciendo a un ritmo aproximado de 7.863 por hora, sin embargo, lo que el 99,999999986801% opine de spirits looking up at themselves de jason de haan tendrá poca o ninguna relevancia real sobre la dimensión de la obra y su destino. esta y el artista dependerán de roman abramovich, dasha zhukova, paul allen, robbie antonio, richard chang, pierre tm chen, adrian cheng, patricia phelps de cisneros, steve cohen, bernard arnault, bill y maria bell, peter benedek, lawrence benenson, debra y leon black, christian y karen boros, irma y norman braman, rosa y carlos de la cruz, eli y edyth broad, arif navqi, dimitris daskalopoulos, leonardo dicaprio, zoë y joel dictrow, george economou, elisabeth y panos karpidas, harald falckenberg, alan faena, larry y marilyn fields, liu yiqian y wang wei, michael y susan hort, guillaume houzé, hikonobu ise, dakis joannou, michael lynne, martin margulies, raymond j. mcguire, leonid mikhelson, peter brant, désiré feuerle, amanda y glenn fuhrman, agnes gund, david y danielle ganek, ingvild goetz, ken griffin, adrew y christine hall, aaron y barbara levine, steve y kathy guttman, henk y victoria de heus-zomer, maja hoffmann, kim chang-il, alan lau, yusaku maezawa, venke y rolf hoff, adam lindemann, eugenio lópez, fatima y eskander maleki, peter marino, donald marron, simon y catriona mordant, marieluise hessel 31

artzt, janine y j. tomilson hill iii, philip niarchos, françois odermatt, bernardo paz, josé olympio da veiga pereira, jorge pérez, theo danjuma, catherine petitgas, françois pinault, janelle y alden pinnell, ron y ann pizzuti, miuccia prada, mitchell y emily rales, david roberts, donald y mera rubell, tony salamé, patrizia sandretto, alain servais, sheikha al-mayassa bint hamad bin khalifa al-thani, francesca von habsburg, alice walton, derek y christen wilson, elaine wynn, lu xun, anita y poju zabludowicz, jochen zeitz , qiao zhibing y jeremy zimmer, los 100 coleccionistas más poderosos del mundo. — Cristóbal Galicia


FRAGMENTOS


Un fantasma recorre el arte (detalle) · Jacobo Zanella 2017 · Instalación en el Museo de la Ciudad de Querétaro

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Un fantasma recorre el arte reflejándose en Spirits Looking Up at Themselves 2017 · Instalación en el Museo de la Ciudad de Querétaro

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Fragmentos en torno a Un fantasma recorre el arte 1.

Títulos, fichas técnicas, introducciones, descripciones, justificaciones. Catálogos de mano, señalética, inscripciones. Estamos acostumbrados a encontrar distintas clases de textos en espacios destinados a la exposición de arte contemporáneo. Los esperamos, los buscamos. Iluminan la carretera nocturna. Pareciera que sin ellos estaríamos perdidos. de las grandes quejas de los detractores del arte contemporáneo surge precisamente de ese punto. ¿Si las piezas de arte producidas en la actualidad requieren de un aparato textual que las haga operar, significa entonces que no pueden valerse por sí mismas, que requieren prótesis que articulen lo que ellas no pueden expresar?

meros complementos de las piezas. Servidumbre en lugar de simbiosis.

1.4

El texto aparece en los créditos finales como «Guía número 3».

1.5 ¿Pero

qué sucede cuando el texto ocupa el lugar central y la obra es desplazada a un espacio más modesto? Una de las principales sondas exploratorias de esta pieza conceptual de Jacobo Zanella se mueve en dicha dirección. Es un intercambio que rompe las reglas.

1.1 Una

1.2 La

respuesta sencilla sería gritar jaque mate y anunciar que todo es una farsa, que el arte actual nada tiene que aportar a un mundo que vio a grandes maestros de la técnica derrochar sus virtudes en mármol y lienzos. Pero no es tan simple. El arte —como el mundo y los distintos lenguajes con los que nos expresamos— está en movimiento. Muta. Esto no es bueno ni malo, simplemente es. La relación actual entre pieza y texto es resultado de esa naturaleza móvil.

1.3 Curiosamente,

a pesar de su importancia como vínculo entre espectador y obra, los textos en cuestión son percibidos muchas veces como

1.6

El texto en el marco de Malévich. El texto urinal. El texto vengándose.

2.

Sinopsis: Once personas escriben a partir de Spirits Looking Up at Themselves, de Jason de Haan. Entre los textos hay una lista de los cien coleccionistas de arte más poderosos del mundo e incluso un poema lírico. Están en una isla. Al final, solo uno de ellos ganará los cien mil dólares.

2.1 Una

de las vibraciones más fuertes del ejercicio surge de la serie de preguntas y reflexiones en torno a la interpretación de la obra de arte que es capaz de generar. De entrada, hace evidente la dificultad de que la interpretación pueda darse desde los términos de la propia obra, ya que pareciera que siempre hay algo que nos bloquea el paso y nos obliga a desviarnos (el espíritu de Kant 36


cruza la sala). Al mismo tiempo, surge otra incertidumbre, ¿es realmente capital realizar el proceso de interpretación al encarar una pieza de arte o hay momentos en los que dicho proceso debe postergarse o incluso suspenderse? ¿Podríamos aceptar ese cruce con algo que es pura potencia de sí? Como toda búsqueda realmente interesante, la que propone Zanella abre más preguntas de las que logra cerrar.

2.2

Hola, soy un espejo embrujado. Lo único que quiero decir es que es un día muy lindo.

2.3 Bagaje cultural, personalidad, vivencias, estado de

ánimo, azar. Interpretar es siempre, como lo sabía Baudrillard, una distorsión de lo mirado.

2.4

¿Y si solo debemos dar un salto al vacío?

2.5 Cortés

llega a una orilla desconocida / está absolutamente perdido / y está encantado (George Oppen). — Luis Eduardo García

37


Jacobo Zanella (Guanajuato, 1976) vive y trabaja en Querétaro. Ha expuesto en el Museo de la Ciudad («Diálogos accidentales»), en la Galería Libertad («Constitución 2017»), y en la Casa Gutiérrez Nájera («La revista fragmentada, introspectiva editorial de Sada y el bombón»).

Es editor de libros y revistas culturales en Gris Tormenta y da clases sobre edición en El Aula del Taller. Como fotógrafo documental, se especializa en el paisaje urbano y colabora para Getty Images.

Estudió la Maestría en Cultura Contemporánea en la Universidad Complutense de Madrid (2015-2016).

jacobozanella.com


AGRADECIMIENTOS

Gabriel Hörner Jason De Haan Museo de la Ciudad Eduardo de la Garma de la Rosa Mauricio Sánchez

John A. Castañeda, Jacko Antonio Espinoza Cristóbal Galicia César García Luis Eduardo García Andrés Gómez Servín Paulina Macías Carolina Nieto Ruiz Víctor Palacios Oscar Rieveling Horacio Warpola


Un fantasma recorre el arte  

Jason de Haan x Jacobo Zanella. Interpretaciones de 'Spirits Looking Up at Themselves'. Museo de la Ciudad de Querétaro, 2017.

Un fantasma recorre el arte  

Jason de Haan x Jacobo Zanella. Interpretaciones de 'Spirits Looking Up at Themselves'. Museo de la Ciudad de Querétaro, 2017.

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