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nerivela

Publicaci贸n experimental de arte contempor谩neo

En torno a la Internacional Situacionista


Nerivela 2 Agosto 2009-Enero 2010 Editor Javier Toscano Consejo Nerivela Eusebio Bañuelos Paola De Anda Daniel G. Toca Verónica Gerber Bicecci Diana María González Ana R. Lacorte María José Ramírez Javier Toscano Colaboradores invitados Alejandro Albarrán Tania Candiani Mauricio Marcín Daniel Saldaña Diseño Ana R. Lacorte Corrección de estilo Javier Toscano Verónica Gerber ISBN 9 786070 034572 Bukspeis 2010 Nerivela es un proyecto vinculado con un seminario nómada de discusiones en torno a prácticas artísticas contemporáneas. Si quieres participar en nuestro siguiente número, con la forma de un ensayo audiovisual, por favor escribe a nuestra dirección de correo: revistanerivela@gmail.com Nerivela no tiene fines de lucro y busca sobre todo la difusión de los materiales que incluye. La revista en formato pdf puede descargarse de manera gratuita en el sitio: www.nerivela.net La reproducción de este libro, a través de medios ópticos, electronicos, químicos, fotográficos o de fotocopias está permitida y alentada por los miembros de este proyecto. La fotocopia no mata el libro, nutre los idearios.


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PRESENTACIÓN

Este número de nerivela ve la luz con tiempo de sobra para haberle echado una ojeada al mundo. Después de distinguir la crisis de nuestra realidad inmediata, algunas preguntas se antojan imprescindibles. ¿Cómo aspirar a hacer arte cuando lo que urge es cambiarlo casi todo, cuando lo imprescindible es salvarse, huir de una triste patria que se cae a pedazos? Hace unos 50 años un grupo de desolados recorrió Europa como un fantasma. Después de un momento de vagabundeos sin destino se asentaron en la Francia de la posguerra. Desde ahí concibieron todo tipo de operaciones para una época que quizá no era la suya. Entre metodologías y estratagemas, recordaron el valor político de la acción estética, nombraron poéticamente sus tácticas urbanas, probaron los deslices dadaístas del sinsentido y se organizaron en células dispersas a la manera de guerrillas de insomnes cuyo principal cometido era mostrar la insostenibilidad, pero sobre todo la injusticia, del sistema de producción. Aunque les hubiera parecido escandaloso nombrarse mártires, su principal arma de lucha era su propia vida, la cual antepusieron, más que como ejemplo, como un pretexto y como una huella palpable de que el disenso no era una pretensión meramente especulativa. Que un grupo de jóvenes se rebele contra la generación que los precedió es habitual. De hecho, sin esos roces que denotan la energía de cambio que se necesita para sobrevivir, cualquier sociedad se situaría al borde de la inanición. Pero que ese grupo, pidiendo lo absurdo, lo más improbable e intangible, haya contribuido a cimbrar todo un sistema, se antoja del orden de lo portentoso. 3


En una especie de homenaje que no coincide con ninguna fecha en particular (el sistema decimal se niega a estar de nuestra parte), este número de nerivela hace eco de las prácticas de la Internacional Situacionista que vió la luz hace aproximadamente medio siglo. Pero como las cosas no se repiten sino como comedia, no se trata aquí de una mera reproducción de los hechos. De lo que se trata esta vez es de reunir un conjunto de intentos conurbados por reinventar lo cotidiano, de búsquedas por escapar del eufemismo oficial a toda costa, de tentativas por regenerar la estructura de signos a nuestro alcance o de experimentos concretos que actualizan estrategias probadas para otras circunstancias. En última instancia, este homenaje se da más bien como una transfusión sanguínea en el que se revive el espíritu político (en el sentido de lo público y lo común) de la acción estética, al tiempo que se investigan las posibilidades de afectación de los sucesos que se acumulan día con día. En otras palabras, lo que se halla aquí son un conjunto de pistas con las que hemos buscado atenuar y combatir la desesperanza que no hace sino crecer exponencial y apocalípticamente. Lo que se halla aquí son entonces inscripciones de resistencias posibles. Ya vendrán otros detectives a interpretar esas pistas como recorridos de la supervivencia, ya vendrán otros que sabrán leer en cada una de estas páginas la traza de una voluntad que quiso ver otras formas de habitar la ciudad, de transitarla, de reírse de ella, de formar nuevos mundos… Nuestra tarea termina en el límite de estas páginas. La del lector comienza al prestar su imaginación para que lo que es sólo probable, sea posible.

Javier Toscano

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Duelo de flashes por Mauricio MarcĂ­n

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Si hay que decir un nombre, decimos uno: Juan José Gurrola Iturriaga. Si para que haya historia hay que decir un año, entonces 1964. Un lugar: Bar “Los Lobos”, Acapulco, Guerrero, México. Juan José y Enrique (Guzmán) se están tomando unas cubas en el bar “Los Lobos” de Acapulco. En Acapulco hace calor. Las cubas están frías. Los hielos. En fin. Toman sus cubas y se refrescan. En algún punto de la noche una señorita de falda roja y pliegues los encuadra con una cámara réflex y tremendo flash. Dispara. Medias negras con encaje. Juan José, entonces, desviste la cámara portátil seguramente Kodak y también dispara. Flash. La fotógrafa lo mira. El bebedor la busca. Los dos con senda cámaras disparan. Un instante los flashes coincidieron. Las miradas ciegas. Existe una imagen para los fanáticos de la memoria.

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Ciudad en construcción por Diana María González

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¡Estas son ciudades!1 Ritmos y desplazamiento en transportes, con pláticas ajenas que construyen historias inconclusas durante el imaginario del viaje: campanas, cantos desentonados que anuncian a la comunidad vecinal los servicios hogareños, lugares habituales, olores hediondos junto a fritangas y jugos, nuevas construcciones, conjuntos de espectaculares, rascacielos y chozas, entradas, escaleras y salidas a banquetas a medias, semáforos, motores, cláxones, calles, señales que día a día transforman la ciudad que moldea y construye la noción del espacio habitable, noción inconsciente que implanta un nudo entre la cálida protección de lo conocido. Desde la sensación de sentirse parte de, y la rival, temerosa, de echar raíces a las costumbres que se desarrollan dentro de esta específica ciudad de México, hasta la manera toscamente sublime del poeta que describe: Ciudad negra o colérica o mansa o cruel, // o fastidiosa nada más: sencillamente tibia. // Pero valiente y vigorosa porque en sus calles viven los días rojos y azules.”2 Todas estas minutas desviaciones de mi recuerdo, desentonan cuando intento acercarme a ella como nómada que transita sin rumbo buscando algo súbito que me desconcierte. Al mismo tiempo, me canso de no empalmar las pláticas familiares de la Gonzaliza que se regodea en anécdotas de lo limpia, tranquila y afable que era la ciudad que habito. Paro de golpe y regreso a casa; prefiero hacer de esta investigaciónpaseo-deriva una práctica sedentaria desde el cine y la literatura. Una búsqueda aventurera entre frases, imágenes, diálogos y secuencias en las cuales la ciudad de México esté presentada desde diversos puntos de vista. Punteando etapas que colman la memoria colectiva, imágenes o frases que presentan en los 1 2 10

Rimbaud, Arthur, “Ciudades” Iluminaciones, México, La nave de los locos, 2ª ed. 1981, p. 62 Huerta, Efraín, Declaración de odio, 1937.


recorridos citadinos rasgos que exhiben reformas históricas de lo que fue y en lo que se ha convertido. Me motiva la idea de inventar una manera de callejear por la ciudad. Proponer un recorrido que conecte desde la ficción épocas, historias y estilos de vida transfigurados en una psicogeografía. Ver, leer, recortar y pegar. Mezclar una cosa con la otra, juntar dos textos con una imagen o una frase con una secuencia. Entrar en la deriva desde el sinsentido del injerto. No obedeciendo las rutas de lectura, porque no hay una sola ruta. Considerando que la experiencia física se da a muchos niveles, no necesariamente a través de uno, es decir, no sólo caminando y perdiéndose entre las calles, sino también perdiéndose en los otros. Rodear la intención subjetiva no implica anularme sino resaltar la identidad propia desde ese otro objeto o discurso que me hacer ver a distancia lo que desde mí es difícil ver. Es algo así como querer conocer la ciudad que me vio nacer con ojos distintos de los de mi cotidianidad. Recorrer el espacio geográfico y cultural de otra manera que la que acostumbro. La gran diferencia que existe entre la imagen o el texto de otros y la experiencia activa de transitar la ciudad puede confundirse en los recuerdos como una misma compilación de sensaciones. El disfrute que da el cotejar la imagen con la realidad desenmascara la fraudulenta actividad de la evocación. Pero, al final del recorrido, te das cuenta que lo hecho por otros provoca un nuevo registro, una nueva mirada. Adquiere un nivel de realidad que plantea un retorno al recuerdo subjetivo de lo vivido desde una experiencia nueva que sólo la distancia puede dar.

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Deriva Ciudad creada

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Fin del camino Índice // Bibliografía

El Zócalo que registra Salón México (Dir. Emilio Fernández, 1948); ni las fuentes, ni las palmeras, ni el cielo permanecen estériles como en el cinematográfico paisaje de ese entonces. No es nostalgia, es turbación y sosiego empalmados en el imaginar. 5 Los paseos de la ciudad de México (Salvador Novo, Fondo de Cultura Económica, 2005, México, pág. 59). Desde entonces se han modificado. El relato de lo que alguna vez fue un proyecto futuro es tan perecedero como todo lo que de ese relato se construyó en el Paseo de la Reforma. 6 Desde Aventurera (Dir. Alberto Gout, 1949) hasta Elisa antes del fin del mundo (Dir. Juan Antonio de la Riva, 1997) la estatua de Carlos IV cabalgó algunos kilómetros huyendo de la urbanización arrogante; fue desplazada por un moderno caballo amarillo que soportó orgulloso la pesada carga de coches, edificios y manifestaciones que mantienen ocupado lo que en algún entonces fue un romántico camino arbolado. 7 La trágica película Un rincón cerca del cielo (Dir. Rogelio A. González, 1952) muestra la secuencia, paso a paso, en rumbo del personaje perdido en la miseria, en la huída, no en la vuelta. La ciudad se presenta hacía atrás. 8 De Vuelta (Octavio Paz, editorial Seix Barral, 1976, México, pág. 30) por los paso equivocados del personaje <rodeado de ciudad> paseante perdido en la <bruma>. 9 Perplejo en este monstruo de ciudad. Noches de fiesta, salones de baile, Salón México (Dir. Emilio Fernández, 1948), callejones con putas Trotacalles (Dir. Matilde Landeta, 1951). 10 Nostalgia de la sombra (Eduardo Antonio Parra, editorial Joaquín Mortiz, 2002, México, pág. 31) disolución y reconstrucción de la identidad urbana y nocturna. 11 Cuartos para gente sola (J.M. Servín, Editorial Planeta, 2004, México, pág. 17). No hay historia, no hay recuerdos, no hay salida en el camino. 4

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12 Es pura condición de imposibilidad: Amores perros (Dir. Alejandro González Iñárritu, 2000), El ropavejero (Dir. Emilio Gómez Muriel, 1947) y Trotacalles (Dir. Matilde Landeta, 1951), espacios perdidos, suburbios, barrios de los que no sales. 13 Rojo amanecer (Dir. Jorge Fons, 1989) revela la represión política más sangrienta del México moderno. El paneo por Tlatelolco podríamos verlo como la llegada de <la profecía cumplida> <la ciudad que ardió en llamas> pero algo en la secuencia me hace pensar que la posmodernidad tal vez nunca llegó. 14 La posmodernidad explicada a las putas. (Guillermo J. Fadanelli, El día que la vea la voy a matar, editorial Grijalbo, México,1992).

O en palabras del autor: ¿la posmodernidad es el anuncio de Pepsi?

15 Nocturno de San Ildefonso (Vuelta, pág. 73). Los charcos de luz amarillenta son máscaras que confunden a la ciudad incapaz de inventarse, de romper sus propias reglas, del alterar los sentidos que funcionan en el cine, en la imagen o en el relato. 16 Temporada de patos (Dir. Fernando Eimbcke, 2004) y Ladies’ night (Dir. Gabriela Tagliavin, 2003). Espacios vacíos, inertes, jóvenes personajes que actúan también sobre la historia: Tlatelolco, Centro Histórico. Sin embargo, la historia actúa también sobre ellos. 17 Poema circulatorio (para la desorientación general) (Vuelta, pág. 58) El surrealismo se inventó en México, aquí los payasos piden dinero como perros. 18 Desde Un rincón cerca del cielo (1952) hasta Ladies’ night (2003) han pasado cincuenta y un años.… Los payasos se pintan igual. 19 ¡Vivan los nómadas urbanos que escapan de Amores perros! 20 Vuelta (Vuelta, pág. 32), derivas, caminatas, regresamos al mismo punto de donde partimos. 21 Nocturno de San Ildefonso (Vuelta, pág. 77), otra vez de noche… 22 Salón México, Aventurera y Trotacalles, vida nocturna, la ciudad como foro, luz artificial, paredes de cartón, ladrones de todo tipo.

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Recuerdos del film noir, bajos mundos, mafias… 23 Cuartos para gente sola, (pág. 16). 24 Los olvidados (Dir. Luis Buñuel, 1950). 25 Tanto Los olvidados como Lolo (Dir. Francisco Athié, 1992) comparten la pesadez de la ciudad que no se asoma tan fácilmente en la vida cotidiana. Sin embargo, el reflejo está presente en todas partes como el filo de una navaja. 26 Cuartos para gente sola, (pág. 83). 27 Cuartos para gente sola, (pág. 20). 28 Amores perros. 29 No volverán los trenes (Andrés Acosta, Fondo editorial Tierra Adentro, 1998, México, pág. 98). Al final del recorrido, paseo, deriva, el señor con guitarra canta una canción, recita un poema, alegra al público y distrae la mente de la pesadez citadina. 30 Los olvidados… lalalara rara raaa acuérdate de mí y olvídame después.… ¿No es en la ficción donde es posible transformar las cosas de su estado natural, histórico, convencional?

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El sadismo de la revoluci贸n y otros absurdos t谩cticos para perder el rumbo Cuatro trayectos de intersecci贸n de camino a la revuelta por Javier Toscano

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I. Primer trayecto: andares público-privados Dicen que no hay revolucionario que no tenga algo de romántico. Mi padre, que siempre fue un fiel adepto del Partido Comunista, nunca dejaba pasar la oportunidad de sonreírle a cualquier señorita con aire de compañera de lucha. Se dice que Lenin tuvo una segunda mujer (lo que su esposa, N. K. Krupskaya, habría de encubrir hasta el día de su muerte), y que Herzen y Bakunin fueron excéntricos libertinos que poco hicieron por callar sus amores. El cura Miguel Hidalgo, padre de la patria mexicana, fue también padre de cinco hijos con tres mujeres. Y Morelos, también cura, tuvo también tres amantes distintas, una de cuyos nombres no se atrevió a divulgar ni siquiera en el juicio de inquisición que precedió a su fusilamiento. Para estos luchadores sociales, el espacio público era la continuación del lecho, el lugar de los encuentros fortuitos y riesgosos, la vasija donde habrían de entrar en contacto los elementos más reactivos de la explosividad reprimida de un pueblo. Y es que la calle, para un revolucionario de buena cepa, parece ser la puerta de la intimidad y lo intimidante, se convierte en el armario de las aventuras de a diario, la caja de herramientas con la que se compone lo incomparable y se distingue la injusticia social de la infelicidad crónica y estrictamente privada. Nunca sabremos si un orgasmo callejero es en realidad más radical que un acto de perversión disimulado entre dos, pero una cosa es segura: el deseo no es nuestro, siempre es de otro. Si un acto revolucionario despierta nuestra admiración (o nuestro terror) es porque nos muestra lo imberbe de nuestro atrevimiento y el punto crítico de nuestra impotencia. Por eso también un evento así es repentino y cambiante: a veces el canto de un 44


himno nacional es un acto subversivo, a veces sólo resulta en el colmo del tedio de un agónico domingo. En todo caso, la revolución parece ser muchas veces un reacomodo audaz en el que se inscribe la magnitud libidinal de un orden ajeno, un orden otro. La revolución es más incisiva cuando desenvaina el absurdo para anteponerse al fastidio de lo dado por hecho. Por eso cualquier programa revolucionario huele a cálculo aburrido e ideologema de mártir, a plan de contra-ataque tomemos-el-poder-seamos-ahora-nosotros-los-dominadores. Pocas, sin embargo, son las luchas que toman cuerpo en el contrasentido. Quien haya buscado una lógica programática en el mayo de 68 en París tuvo que renunciar a sus expectativas muy pronto. Aquella explosión súbita fue, si acaso, una oda a la ensoñación de lo civil, a la náusea comunitaria por la indigestión consecutiva de todo lo callado. Fue un elogio de amor a la ciudad, a la que se dedicaron los pliegos petitorios más arduos de cumplir. Sólo un movimiento así, sinrazonado, podía pedir lo que los amantes se piden entre sí: fidelidad perpetua y desenfreno del goce; una contención momentánea del aliento para ser testigos del tiempo que se escurre en la ucronía que invoca la mirada del otro. No era falso eso que podía leerse en el muro de una callejuela, como tampoco es falso lo que leemos en la carta recuperada del amante: siempre ha sido tan solo y simplemente imposible. Esa es quizá su radicalidad. Quizá también por eso a veces nos parece que, por momentos, el amor entre dos se da como revolución, y una revolución se vive como una orgía en la que no queda sino convidarse de lleno a todo camarada.

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Prohibido prohibir*1 **El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional

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La imaginación toma el poder* **Siempre en el amor hay un poco de locura pero en la locura hay un poco de razón El aburrimiento es contrarrevolucionario* **Dicen que el amor lo cura todo, entonces ¿por qué el tuyo me mata? No trabajen nunca* **Ya sé por qué el mar es salado: todo lo dulce te lo llevaste tú Seamos crueles* **Si Adán por Eva se comió una manzana, yo por ti me comería la frutería entera La barricada cierra la calle pero abre la vía* **Toda la mañana estuve paseando por tu nombre El agresor no es aquel que se rebela sino aquel que reprime* ** Eres la victoria de todas mis derrotas

* Frases revolucionarias utilizadas en París durante 1968. ** Frases recogidas en coplas, conversaciones casuales, pintas de bardas y otros trayectos perdidos llevados a cabo entre diciembre de 2008 y mayo de 2009. Unas pocas fueron donadas por camaradas y tomadas en comodato para este escrito. 46


Si encuentras un poli, rómpele la jeta* ** Es una locura amar, a menos que se ame con locura Tomo mis deseos por la realidad porque creo en la realidad de mis deseos* ** El corazón es el único órgano que aun destrozado funciona Vine, vi, creí* ** Las 24 horas del día las paso así: 8 soñando contigo y 16 pensando en ti Corre, camarada, el viejo mundo te persigue* ** El primer suspiro del amor es el último de la cordura Muerte a los tibios* ** No te enamores nunca, no te enamores jamás, que tu sonrisa de niño se puede marchitar Un poli duerme en cada uno de nosotros, hay que matarlo* ** Si un día piensas matarme no necesitas puñal, con sólo dejar de amarme el golpe será mortal. Abran las puertas de su corazón* **No hay que desear a la mujer del prójimo, hay que darse el gusto Sean realistas, exijan lo imposible* ** Pensando en que me dejaste, lloro tanto y tan de veras, 47


que la gente de mi casa se imagina que hay goteras. Consuma más, vivirá menos* ** Una vez me enamoré y me quedó esta experiencia: el amor es una cosa difícil como la ciencia Ceder un poco es capitular mucho*

Desabotone su cerebro tan a menudo como su bragueta* **Espero de ti tu rostro. Espero la imposibilidad de entenderte. Espero que puedas ser tú. Espero que esperes de mí lo que no esperas. Profesores, nos hacen envejecer*

Lo sagrado, he ahí el enemigo* ** Si vivieras en el cielo moriría para verte Un pensamiento que se estanca es un pensamiento que se pudre* **Si amarte fuera pecado, tendría el infierno asegurado A causa de los exámenes el oportunismo comienza a los seis años* **pero ¡hey! un rayito de felicidad en todo este drama no haría daño, ¿verdad?...y aquí esta, junto a mi... acompañando todo este loco abecedario que viajará lo necesario para que lo leas...

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II. Segundo trayecto: andares místicos

Una jornada para robar el alma Así pasa la vida, como raro espejismo. César Vallejo

Es sabido que hay personas, pueblos enteros, que afirman que al tomar un retrato se roba el alma del sujeto fotografiado. Tan seguros estamos de nuestras respuestas, de que una foto implica tan sólo un proceso físicoquímico o digital, que evidentemente prestamos poca atención a aquellas suposiciones, al punto de calificarlas de ingenuas. Sin embargo, ¿por qué coleccionamos fotos de la persona amada, de aquellos que han desaparecido de nuestras vidas, de los que han muerto o de aquellos que en su expresión, en su vestimenta, nos transfieren noticias de otra época? Si un hombre es temporalidad, su retrato es una pausa, y por tanto una pequeña muerte. ¿No se puede desprender de ello una disposición psicológica particular? Quizá no pruebe nada –un caso aislado es estadísticamente irrelevante– pero sabemos que Roland Barthes escribió todo un libro bajo el influjo de una foto de su madre recién fallecida, una imagen tan importante como para haber originado su análisis sobre la imagen y que sin embargo nunca muestra a sus lectores. Al menos en un sentido, el embrujo de la memoria y el dolor no son patrimonio del “buen salvaje”. Hay tres casos recogidos por James Frazer en su libro La rama dorada que llaman poderosamente mi atención. Según el autor, hasta el último reinado de Siam no se estampó ninguna moneda con la imagen del rey porque había un fuerte prejuicio contra toda clase de retratos; sólo el soberano que fuese bendecido con los años de un Matusalén podría permitir que su vida fuese distribuida en pequeños pedazos junto con las monedas del reino. En otro recuento nos dice que hay personas en el oeste de Escocia que rehúsan hacerse fotografías, temerosas de que sea de mala suerte para ellas, y dan como ejemplos los casos de varias de sus amistades que nunca tuvieron un día bueno después de ser fotografiadas. La historia que atentó contra todas mis certezas fue la de los aldeanos de Sikhim, quienes hacia el 49


inicio del siglo XX aseguraban que si se hacía una fotografía del paisaje, éste quedaría marchito. ¿Podemos realmente dudar de su aseveración? ¿Cuándo hemos vuelto a ver un paisaje virgen después de verlo en la fotografía del primer explorador que abrió el camino a los demás? La serie de imágenes que conforman este trayecto llevan a una colisión este tipo de convicciones y la racionalidad urbana de nuestros días. La cámara fue operada por brujos, yerberos, santeros y lectores de Tarot, pues es sabido que son ellos los especialistas en los saberes ocultos. Un payaso es el sujeto fotografiado. Su intromisión no es casual: siempre me ha fascinado la fragilidad del humor, su fugacidad; también me sorprende la mayor sensibilidad del humorista ante la melancolía humana, por la que trata de compensar con sus mejores argucias. Las fotografías se tomaron en un sólo día, en un recorrido exhaustivo por la ciudad bajo el sol de mayo. No sé si las imágenes comprueban con toda certeza el robo del alma de este personaje, pero por lo menos funcionan como un testimonio, pues hay algo que se hace evidente en la expresión de su rostro: el desgaste del recorrido. No creo haber escuchado ninguna queja del payaso; era demasiado cortés. Pero de haberlo hecho, creo que me habría confiado que no fue un día bueno después de la primera fotografía, y que cada vez lo fue menos conforme avanzaron las horas. Yo mismo lo sentí, como lo sentimos todos, ¿o acaso no es innegable que el barullo de la ciudad algo nos quita, que dejamos un poco de vida en el asfalto, o que al regresar por la noche a nuestras casas, al esperar otro día, algo en nosotros se marchita?

9.30 a.m. Lourdes Medina Lectora de cartas de Tarot

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10.30 a.m. Carlos C茅sar Lector de cartas de Tarot

12.00 p.m. Juana Bautista Yerbera

12.40 p.m. Jonathan L贸pez Yerbero y santero

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1.30 p.m. Profesor C贸rdoba Brujo

4.30 p.m. Mar铆a Eugenia Villalobos Lectora de cartas de Tarot

7.30 p.m. Juana Abarca Lectora de cartas de Tarot 52


Trayecto aproximado con el payasito en la ciudad


III. Tercer trayecto: el lenguaje de los vencidos

La Guerra de Vietnam, como la conoce occidente, o Segunda Guerra de Indochina, como la conoció esa región del mundo, terminó en abril de 1975. Saigón, la capital de Vietnam del Sur, fue el último reducto de un gobierno corrupto respaldado por los impulsores de un capitalismo salvaje. No fue ese, sin embargo, su último legado. El pragmatismo ha conseguido ahí lo que las bombas nunca lograron imponer. Hoy en día la ley común en Vietnam, como en casi todo el mundo, es la ley del mercado. Durante unos días divagué por aquel país del sureste asiático. Cada vez que alguien se dirigía a mí en inglés –el idioma de facto de las transacciones comerciales posibles– disparaba la cámara sin tener ningún objetivo preciso en mente. Esta es la memoria visual de aquellas interpelaciones involuntarias.

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IV. Cuarto trayecto: andares masivos o la ocupación revolucionaria como teleología del azar

El 2006 fue el año más reciente de la revuelta en México. Quizá por primera vez en la historia de vida independiente de la nación, los grupos civiles lograron levantar barricadas en la ocupación defensiva de una ciudad entera: Oaxaca. Las crónicas del desasosiego colectivo se multiplicaron junto con las voces que exigían la destitución del mandatario estatal, Ulises Ruiz. Las historias que se iban apilando en el archivo de lo efímero daban cuenta de estrategias intangibles y refugios temerosos, de anécdotas épicas y leyendas instantáneas listas-para-inspirar. En su bitácora virtual, Juan Pablornz y Lucas Rojo, por ejemplo, recuerdan la espesura de la noche quebrada por las antorchas amotinadas en cada esquina: “Regresar a casa más allá de las once se torna laberíntico. No podría calcular cuántas barricadas surgen cada noche, pero salvamos por lo menos quince para recorrer cinco kilómetros (del centro al norte de la ciudad). Tenemos que circular en contrasentido sobre una de las avenidas principales. Y esto en un cuadrante reducido de la ciudad. Si estimamos las decenas de colonias, no resultaría una cantidad menor.” En ese escenario de esperanza por entregas, un acontecimiento logró arrancar más de un suspiro a los enamorados de lo heroico. Un grupo de mujeres que hasta entonces no había tenido una participación protagónica decidió formar un nuevo grupo de choque, la Coordinadora de Mujeres Oaxaqueñas (COMO). El grupo comenzó con el discurso habitual de oposición, pero aderezado de un toque feminista un tanto provinciano. Su primera acción, sin embargo, se dejó sentir casi como un cataclismo. El 1 de agosto de 2006 convocaron a una primera marcha con su respectivo mitin a manera de epílogo. Para sorpresa de las propias organizadoras, 14,000 mujeres se dieron cita en la Fuente de las Siete Regiones, esperando el grito de guerra que las proyectaría al Zócalo de aquella ciudad. Al ritmo de cacerolas y sartenes, y guiadas por un clamor eufórico e ingenioso (“Cuando una mujer avanza, no hay hombre que retroceda”), una tropa femenina, insospechada e incrédula de sí misma, recorrió calles y avenidas hasta llegar a su destino hipotético. El 57


ritual siguió el orden de la minuta del día. Al llegar a la plaza, distintas oradoras esperaron su turno para tomar el micrófono. Las voces reiterativas de unas y otras resonaban como mantras para la muchedumbre, encantamientos hipnóticos de reafirmación solidaria. El conjuro involuntario tuvo un efecto sorpresivo: la indignación se transformó en consigna de acción: había que protestar frente a las instalaciones del Canal 9 estatal, porque lo único a lo que se había dedicado ese dichoso medio era a difamar al movimiento popular. Así que la concurrencia recargó sus fuerzas y reinventó su cometido. La masa majestuosa subió por las faldas del cerro que llevaba a la teledifusora y llegando a sus puertas exigió dar un mensaje utilizando su señal. Ante la negativa, decidieron tomar el control del establecimiento y operar la maquinaria por su cuenta. Nadie sabía bien a bien las palanquillas que había que mover con toda precisión, pero el enardecimiento colectivo era un narcótico que agilizaba el aprendizaje. Pensaron que todo se trataba de reivindicar las demandas callejeras frente a las cámaras, de componer cuadros de un realismo socialista que les venía de una memoria común, de amenizar la transmisión con canciones de protesta en la tradición de la trova. Muy pronto se dieron cuenta de que las formas tenían que cambiar, que la tecnología no era a estas alturas un mero dispositivo inerte y pasivo, un gran armatoste que pudiera hacerse transparente en la intermediación. Las tácticas cambiaron. Trataron de aludir a un público, y de competir contra la televisión privada que plaga el espectro concesionado sobre el valle. Entonces produjeron experiencias visuales con la complejidad de quien conoce la exigencia melodramática pero también la sensatez y la astucia de los destinatarios. Se hicieron tergiversaciones sobre los logos pre-existentes, animaciones breves que funcionaban a manera de cortinillas entre los cortes, y programas documentales de estructuras arduas y considerable profundidad. Poco a poco –dicen los que de eso saben– se apoderaron de la joya de la corona en la industria televisiva: el rating. Por tres semanas aquello fue un búnker de experimentación multimedial en el que el slogan de “El canal de los oaxaqueños” se hizo por primera vez verosímil. Pero como todo lo bueno, el ensayo duró poco. El gobierno de Ulises Ruiz no podía dejar pasar tal afrenta, y envió a un contingente de militares, no a recobrar las instalaciones, sino a hacerlas inservibles 58


para las mujeres. El sadismo del poder es ciego y cruel, y es el signo más claro de la obsolescencia de esa búsqueda infame del poder por el poder mismo. Con la fuerza de un programa tenaz, los enviados destruyeron el equipo indispensable para las transmisiones. Ya sin mayor quehacer, pero sabiéndose poseedoras de una fuerza secreta, las mujeres del COMO se reintegraron al movimiento en la calle. Después de tantos días en aquella misión, tan improrrogable como fortuita, sus compañeros de lucha las recibieron como amazonas, y seguramente se portaron como afanosos amantes queriendo ser meritorios.

Probable ruta del COMO con una escala en el Zócalo de la Ciudad 59


No hubo muchos registros de todas esas acciones que se mimetizaron al calor de la lucha. No era esa su necesidad. En todo caso, la memoria colectiva se convirtió en un hervidero de anécdotas reforzadas por algunos pasajes que ciertos televidentes inquietos lograron recuperar. Así, la imagen fue medio pero no testigo. Y, sin embargo, si se piensa que todo lo material es vulnerable al transcurso inhóspito del tiempo, la memoria común parece hacerse más fuerte conforme escasean las pruebas de lo sucedido. ¿O será que lo sucedido no necesita de tantas pruebas cuando las tramas narrativas que lo explican se entreveran con la epidermis de quien hace el recuento? ¿Será que el testigo mismo se convierte justo en el cuerpo del relato?

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Construcci贸n por Ver贸nica Gerber Bicecci

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Nos mudamos al tercer piso del número 26 de la calle Chilpancingo cuando yo tenía 10 años; el único condominio vertical en toda la cuadra. En el departamento había tres recámaras. Mis padres tomaron la que tenía baño y vestidor, dispusieron que mi hermano se quedara con la grande y yo con la mediana. La decisión tenía cierta lógica en relación con nuestras edades, pero me pareció injusta. Y aunque luché por quedarme con la recámara grande, no tuve éxito. Álvaro, un arquitecto amigo de mis padres a quien le habían pedido una opinión profesional del inmueble antes de comprarlo, me convenció. Dijo que mi cuarto era el más chico pero el único con una ventana ubicada hacia el Oriente, por tanto, el más iluminado y cálido en toda la casa. Terminé por ceder. El único problema fue que su análisis no tomó en cuenta el paso del tiempo y la tendencia −cada vez mayor en la ciudad− a demoler casas viejas para construir paisajes de cemento.

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Método Universal de Poesía Derivada por Daniel Saldaña París

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Qué ganas a veces de agarrar un poema como se agarra un zapato, y como a éste, pisarlo durante días de infatigable paseo. Si hace falta, untarlo con las materias inmundas del trajín cotidiano y, tras haberlo mojado en un charco de lluvia, frotar con furia sus versos contra un cachito de hierba. Qué disfrute: meter una piedra, un tornillo, entre sus cambios de estrofa, y guardar junto al último verso un clavo encontrado en la calle. Dejar de leer las prístinas palabras del espíritu desde el confín lujoso de una torre de mármol y comenzar a leer sobre los puentes peatonales, desde las trágicas glorietas y en las esquinas lúgubres de una ciudad real, a medias conocida. Hacer dialogar el poema con el entorno inmediato: sacarlo de su red significante de alturas invisibles y dejar que discuta con el mercado de enfrente, con el vocerío de las señoras que instruyen a sus hijos en el parque oxidado. Ensuciar una rima perfecta con el pregón atonal de los afiladores. Subvertir la sintaxis con la ayuda del semáforo y forzar el ritmo de la dicción más prudente atravesando la calle a lo que dan mis piernas. Pasear los poemas, derivarlos; usarlos como mapas para descubrir la colonia. Y después, quizás, abandonar el texto: elegir el trayecto, las propias imágenes que fueron cosechadas durante el recorrido: apropiarse de todo. Con estas ideas en mente, diseñé el Método Universal de Poesía Derivada, un sencillo instructivo para convertir un poema en un paseo, y ese paseo en otra cosa. Primero. Escoja un poema de su agrado. Tenga en cuenta que la longitud del poema determinará la duración del paseo. Es recomendable comenzar con poemas cortos antes de pensar en derivar las Soledades de Góngora, el Primero sueño de Sor Juana o Muerte sin fin de Gorostiza 70


Segundo. Provéase de una cámara fotográfica de sencilla manipulación. Sitúese con ésta y con una copia del poema impreso en la intersección de dos calles.1 Tercero. Note si el primer verso del poema escogido termina en vocal o en consonante. En el caso de que termine en vocal, comience a caminar hacia su izquierda; en el caso de que termine en consonante, hacia su derecha. Si el verso termina en signo de interrogación o exclamación, camine de frente. Cuarto. A cada verso del poema corresponderá una cuadra de caminata. Al llegar a cada esquina, se comprobará si el siguiente verso del poema termina en vocal, en consonante o en signo y, según las equivalencias del inciso anterior, se escogerá el rumbo a seguir. (En el caso de los poemas en prosa pueden sustituirse los versos por las oraciones separadas por punto.) Quinto. Al final de cada estrofa o párrafo del poema, así como al final del poema completo, deténgase en la esquina correspondiente y tome una fotografía. Procure fotografiar aquello de le llame más la atención de esa esquina o aquello de sugiera una posible narrativa (v.g. un zapato huérfano). Sexto. Una vez terminado el poema-paseo, observe atentamente las imágenes, recuerde los momentos destacables del recorrido e intente escribir, a partir de estos datos visuales, un poema.2 (Recuerde que la calidad literaria es un criterio absolutamente ajeno a los intereses de este Método.) Séptimo. Una vez escrito el “poema derivado”, puede repetir usted mismo todo el proceso tomando este segundo poema como punto de partida, o bien dárselo a alguien para que aplique el instructivo a partir de su texto.3 1 2

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Se invita también a probar el Método con otras formas de registro. Aquí, por cuestiones de espacio, se utilizará tan sólo el modelo fotográfico. Otras posibilidades son: registro de audio, de video, de “objetos encontrados”,etc. Otras posibles reelaboraciones, más afines a los intereses de cada paseante, pueden ponerse en práctica: desde consignas insurgentes hasta etiquetas para vinos, pasando por breves documentales y divertimentos de música, cualquier reelaboración a partir del paseo y su registro es válida para este inciso. En el caso de que la reelaboración o creación derivada no sea un poema, el método puede adaptarse a las necesidades del usuario para cumplir su carácter circular, recurrente. 71


El Método puede aplicarse cuantas veces se quiera, hasta que considere usted que su entorno resulta menos aburrido. A continuación, dos ejemplos de poemas derivados.

I. Poema a derivar: Trilce, I, de César Vallejo Quién hace tanta bulla y ni deja testar las islas que van quedando. Un poco más de consideración en cuanto será tarde, temprano, y se aquilatará mejor el guano, la simple calabrina tesórea que brinda sin querer, en el insular corazón, salobre alcatraz, a cada hialóidea grupada. Un poco más de consideración, y el mantillo líquido, seis de la tarde DE LOS MÁS SOBERBIOS BEMOLES. Y la península párase por la espalda, abozaleada, impertérrita en la línea mortal del equilibrio.

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II. Mapa de la deriva del primer poema de Trilce

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III. FotografĂ­as tomadas al final de cada estrofa

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IV. Poema escrito por el paseante a partir de la deriva

“Marco Polo en la Zona Rosa”. El inclemente mediodía dibujaba una sombra puntual en la banqueta. Marco Polo había llegado convencido de que aquella ciudad desértica, surcada apenas por palmeras transeúntes, era un nido más de idólatras, donde los forasteros, recibidos con las formas más bien hoscas de la plebe, no valdrían dos huesos. Era martes. Un merolico vestido de loco anunciaba la inminente decadencia del Imperio ante las réprobas miradas de los adeptos al régimen que intercambiaban boletitos, según las predicciones de sus astrónomos de cabecera. Hacia la una de la tarde, Marco Polo se internó en la llamada Zona Rosa: un sector de la ciudad muy castigado por el polvo de las obras y la indómita costumbre que tenían de felarse los varones frente a todos. En el centro de una turbamulta, el famoso trono rojo, adornado con espejos y abalorios, se erigía, perturbando, como un símbolo, la precaria paz del vecindario. 75


I. Segundo ejemplo de poema derivado: Trilce, VII, de César Vallejo

Rumbé sin novedad por la veteada calle que yo me sé. Todo sin novedad, de veras. Y fondeé hacia cosas así, y fui pasado. Doblé la calle por la que raras veces se pasa con bien, salida heroica por la herida de aquella esquina viva, nada a medias. Son los grandores, el grito aquel, la claridad de careo, la barreta sumersa en su función de ¡ya! Cuando la calle está ojerosa de puertas, y pregona desde descalzos atriles trasmañanar las salvas en los dobles. Ahora hormigas minuteras se adentran dulzoradas, dormitadas, apenas dispuestas, y se baldan, quemadas pólvoras, altos de a 1921.

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II. Mapa de la deriva del poema VII de Trilce

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III. FotografĂ­as del final de cada estrofa

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IV. Segundo poema escrito por el paseante a partir de la deriva

“Marco Polo recorre la ciudad abandonada” En la huída presurosa, los idólatras habían desperdigado los frutos por las calles; habían abandonado los espejos que durante varias décadas comerciaron con los pueblos del Levante. Ciertas máquinas de guerra más grandes que los pájaros, ingenios inventados por el Tártaro para tomar ciudades, tapizaron el cielo con su ruido sordo. Se hizo un gran invierno adentro de las casas y las gastadas monturas de los caballos muertos repitieron por última vez el destello frágil de las seis en punto.

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SĂ­, pero no, dicen unos No, pero sĂ­, dicen otros por Tania Candiani

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Dos semanas de retraso en el deadline para el texto. Caray. Cuando era adolescente creí que sería escritora. Escribí sin parar durante tres años. Tengo un archivo de cuadernos todos escritos. Textos de diez páginas manuscritos, sin pausa, dos o tres tachones y luego cuartillas y cuartillas mecanografiadas y corregidas. Incluso asistí a la Sogem, la escuela de escritores en Coyoacán. Fue cuando le dije a mi papá que ya no podía vivir más en Querétaro y que tenía que regresar al D.F. “Yo soy escritora papá, no tengo nada que hacer aquí”. Conseguí mi lugar en la Sogem y me vine al D.F. En ese entonces no entendía aquello de “quedarse seco”, el temor de la página en blanco y todas esas cosas a las que le temen los escritores. Disfrutaba y padecía al mismo tiempo de mi cháchara mental, vertiéndola siempre en mis cuadernos. Pero las palabras se fueron. Me quedó un libro inédito que de vez en cuando leo para sorprenderme de la persona que era entonces. Yo no era una escritora gozosa. Era una escritora sufriente. Me iba el masoquismo emocional. Así que cuando fui feliz no pude escribir más. Pues eso… hace mucho que no escribo. Tengo una carpeta en la compu que se llama “devaneos” y tiene un solo texto, pura incongruencia. Sentada frente a la compu y no pasa nada. Lo que pasó es que recibí otro mail de Javier diciéndome que sólo están esperando mi texto. Auch. Ya casi Javier, lo prometo –le contesté– ya está casi listo, dame un día más. Y en ese predicamento me encontraba el viernes pasado, con el texto pendiente y ni una palabra para comenzarlo. Sentada frente a la compu, …… …… ……., y nada. Fue cuando me llegó el sms de Bonet: comida con Fadas cantina montejo 3:30. 82


Vámonos. A lo mejor en el camino se me ilumina el asunto y escribo algo. Pero antes de salir se me ocurrió otra cosa. Voy a usar a mis amigos escritores, que me ayuden a hacer mi tarea, faltaba más. Así que llegué a la cantina con mi bonche de hojas y lo puse de este modo: “Tengo un texto atorado hace dos semanas. Es para platicar sobre mi proyecto de Refranes, pero sin platicar de él. Es un texto literario y estoy seca”. Lo de estar seca lo solucioné de inmediato con una paloma. De botana sopa de lima y cochinita. Ellos cheleando. Muy insistente no quería ser, pero en algún momento había que empezar, así que muy sutil saqué mis hojitas y las puse sobre la mesa, entre las León y los tequilas. Rubén escribió el primero, parafraseando a Willy, “Yo sólo soy mamón con los mamones”. Al parecer lo dijo Fadanelli antes de que yo llegara, así como se sueltan los refranes, en medio de la plática. Lo escribió Rubén y lo adornó con sus ojitos con pestañas característicos. Todos escribieron varios menos Willy que me dijo que no porque “yo por escribir cobro”, que por supuesto fue inmediatamente transcrito a uno de los papelitos. Rendón se aventó aquella de las máximas que terminan por ser mínimas y Alex Rodríguez estuvo más bien poético. La última de las hojas es la mejor, es un talk and response que, curiosamente, era la premisa cuando pensé por primera vez en el proyecto de los refranes; se trataría de imprimir refranes machistas del tipo “Las mujeres son como los cepillos de dientes, mientras más las uses más se abren las cerdas” para que la gente escribiera en los carteles, los contestara. Tal como pasa en las puertas de los baños públicos. Después de mis seis palomas y sus cuarenta y cuatro cervezas me despedí con mis hojitas bajo el brazo. Hay que seguirla, me dijo Fadanelli. Paso por hoy, dije, voy a aprovechar mi entusiasmo. A ver si reaprendo a escribir desde la euforia.

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Apuntes sobre la isla por María José Ramírez

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Provisional Theory of Non-Sites By drawing a diagram, a ground plan of a house, a street plan to the location of a site, or a topographic map, one draws a “logical two dimensional picture.” A “logical picture” differs from a natural or realistic picture in that it rarely looks like the thing it stands for. It is a two dimensional analogy or metaphor - A is Z. The Non-Site (an indoor earthwork)*1is a three dimensional logical picture that is abstract, yet it represents an actual site in N.J. (The Pine Barrens Plains). It is by this dimensional metaphor that one site can represent another site, which does not resemble it −this The Non-Site. To understand this language of sites is to appreciate the metaphor between the syntactical construct and the complex of ideas, letting the former function as a threedimensional picture, which doesn’t look like a picture. “Expressive art” avoids the problem of logic; therefore it is not truly abstract. A logical intuition can develop in an entirely “new sense of metaphor” free of natural or realistic expressive content. Between the actual site in the Pine Barrens and The Non-Site itself exists a space of metaphoric significance. It could be that “travel” in this space is a vast metaphor. Everything between the two sites could become physical metaphorical material devoid of natural meanings and realistic assumptions. Let us say that one goes on a fictitious trip if one decides to go to the site of the Non-Site. The “trip” becomes invented, devised, artificial; therefore, one might call it a non-trip to a site from a Non-site. Once one arrives at the “airfield”, one discovers that it is man-made in the shape of a hexagon, and that I mapped this site in terms of esthetic boundaries rather than political or economic boundaries (31 sub-division-see map). This little theory is tentative and could be abandoned at any time. Theories like things are also abandoned. That theories are eternal is doubtful. Vanished theories compose the strata of many forgotten books. “Unpublished Writings” in Robert Smithson: The Collected Writings, edited by Jack Flam, University of California Press, Berkeley, California, 2nd Edition, 1996. *

Non-Site #1. Smithson changed the title for this text which was initially “Some Notes on Non-Sites.” It has been partially excerpted by Lawrence Alloway in “Introduction 1: Options”, Milwaukee Art Center, 1979, p. 6 95


III.- AMBAS PARTES DECLARAN

1.

Que es su voluntad suscribir el instrumento que nos ocupa en

términos de lo dispuesto por el artículo 88 Bis de la Ley Ambiental del Distrito Federal y reconocen de forma recíproca la personalidad que ostentan cada una de las partes, por considerar que con las mismas se obtendrán beneficios a favor de la comunidad juarense, en virtud de que el objeto principal de las presentes bases es la ìadopción de áreas verdes urbanasî, para el mantenimiento de 164.75 metros cuadrados de triángulo peatonal, en el tramo comprendido sobre Avenida Universidad, Tajín y Torres Adalid, Colonia Narvarte, Delegación Benito Juárez, de esta Ciudad. -----------------------------------------------------------------------

2.

Que existe interés mutuo en promover la participación comunitaria,

social y privada para la preservación y restauración de los recursos naturales y la protección al medio ambiente, por considerar que se obtendrán beneficios a favor de la comunidad de esta demarcación política. --------------------------------

3.

Las aportaciones de recursos económicos, materiales, insumos

y diversos, por parte de La Ciudadana, se encuentran debidamente contemplados y justificados en los artículos 46, 47 y 48 de la Ley de Participación Ciudadana del Distrito Federal . ------------------------------------------------------------------------

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En virtud de las declaraciones antes expuestas, La Delegación y La Ciudadana acuerdan colaborar de manera recíproca de conformidad con las siguientes: BASES

PRIMERA.- DEL OBJETO SEGUNDA.- DEL MANTENIMIENTO TERCERA.- RECONOCIMIENTO CUARTA.- DE LOS PERMISOS QUINTA.- PROHIBICIÓN DE VARIAR EL ÁREA ADOPTADA. SEXTA.- RELACIÓN LABORAL SÉPTIMA.- RESCISIÓN OCTAVA.- PROPIEDAD DEL ÁREA ADOPTADA NOVENA.- PROHIBICIÓN DE OBRAS DIVERSAS DÉCIMA.- COMPETENCIA DEL GOBIERNO DEL DISTRITO FEDERAL DÉCIMA PRIMERA.- RESPONSABILIDAD DE LAS PARTES DÉCIMA SEGUNDA.- VIGENCIA Y PRÓRROGA DÉCIMA TERCERA.- DERECHO DE PREFERENCIA DÉCIMA CUARTA.- DEL CONSENTIMIENTO DÉCIMA QUINTA,- SOLUCIÓN DE CONTROVERSIAS

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La vida del barrio Es una frase muy importante. De acuerdo están los vecinos, está la gente del barrio, los comerciantes, la lechería, el todo para la casa, el estanco que está abierto los domingos, la farmacia, correos, el café del que si no somos asiduos al menos somos un cliente regular (le damos la mano al dueño o a la camarera). Evidentemente podríamos cultivar estas costumbres, ir siempre al mismo carnicero, dejar los paquetes en el ultramarinos, abrir una cuenta en la farmacia, llamar a la farmaceútica por su nombre, confiar el gato a la vendedora de periódicos, pero, por mucho que se hiciera, todo esto no constituiría una vida, no podría crear la ilusión de ser la vida: crearía un espacio familiar, suscitaría un itinerario (salir de casa, ir a comprar el periódico de la tarde, un paquete de cigarrillos, un paquete de deteregente en polvo, un kilo de cerezas, etc.), pretexto acompañado de algunos apretones de mano lánguidos, buenos días señora Chamisac, buenos días señor Fernand, buenos días señorita Jeanne, pero nunca sería más que una dulzona apariencia de la necesidad, una manera de envolver lo mercantil. 98


Evidentemente podríamos fundar una orquesta o hacer teatro en la calle. Animar el barrio, como se suele decir. Juntar a la gente de una calle o a un grupo de calles por una causa o un combate y no por la simple convivencia. Georges Perec

El paisaje como territorio a explorar. Espacio de arraigo y reconocimiento. Landscape: tierra de escape. Evasión. Divagar. Recorrer. Escapar. Implicitly or explicitly, all definitions of landscape involve an observer. A picture depicting scenery on land.

Lo verde dentro de un contexto urbano se ha venido transformando. A nivel de formato, de estrategia, lo que comenzó y se desarrolló a partir del movimiento y del transitar, ha dado como resultado la acumulación, colección y conformación de un archivo que en esencia recopila las múltiples apariciones del color verde en la ciudad, desde su presencia física hasta su reemplazo a través de interpretaciones difusas y urbanas de lo “natural”, casi como un utópico regreso al paraíso. Las diferentes combinaciones de imágenes y elementos coleccionados/ables me llevan a observar desde otra perspectiva la definición de área verde, a partir del carácter inamovible pero modificable de su perímetro. 99


Adoptando la isla BASE PRIMERA: DEL OBJETO 1. La isla y yo 1.1 ¿Cómo flota la isla? ¿Quién va sobre ella? ¿Cómo me le acerco? Llego a ella. Nado. Floto. Algunas veces camino. Doy vueltas a su alrededor. Otras me siento sobre ella. La veo. Nos vemos, nada pasa. No pasa nada. 1.2 Pienso en la posibilidad de apropiarme de ella, hacer un nuevo espacio, una extensión del espacio ya existente. Una prolongación del espacio privado al público. Entender las relaciones específicas que se dan en la colonia en torno a esa marca urbana.

BASE SEGUNDA: DEL MANTENIMIENTO 2. 28-09-08 Trabajar en la isla este fin de semana me hizo pensar en lo desacostumbrada que me ha vuelto la ciudad a cualquier tipo de actividad física que involucre los músculos del cuerpo que se desarrollan cuando se trabaja el campo [es lejana esta idea, porque nunca he trabajado realmente el campo. Nostalgia citadina, por el verde y por lo que no se ha hecho]. Me muevo en la ciudad, no hay campo, sin embargo, lo siento/noto aún más cuando el dolor físico muscular se presenta y hasta me paraliza-limita por un par de días posteriores al trabajo rítmico (rural). 2.1 Yo barría y barría.

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2.2 Mis movimientos pendulares de cintura en coordinación con los de los brazos eran cada vez más pronunciados. Contrarrestaban la fuerza del viento. Todo lo que barría se volvía a dispersar. 2.3 Al final no pasaba nada, barrer es ayudar al viento a que las hojas secas lleguen a otra parte. Subir el polvo y la tierra, para que pasado el movimiento, vuelvan a bajar. 2.4 Me agrada pensar que el proceso de limpiar la superficie barriéndola espacial y corporalmente es un movimiento similar al de remar: romper o mover la materia que tenemos alrededor, surcándola, haciendo un camino que el viento desvanece casi como si fuera una línea sobre agua; con ese empuje avanzo, me deslizo sobre la superficie. 2.5 remar. 1. Intr. Trabajar con el remo para impeler la embarcación en el agua. 2. Intr. Trabajar con continua fatiga y gran afán en algo. Diccionario de la Real Academia Española

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BASE TERCERA: RECONOCIMIENTO 3. Primer encuentro. Hoy conocí a Álvaro, el otro náufrago de la isla. El Rocker, el Güero. Vi desde temprano que Don Toño y él estaban en la parada de autobús a punto de desayunar. Don Toño traía encima una cobija de cuadros de fleece y Álvaro estaba vestido de traje. Todavía abajo traía su chaleco de cuero rockero. Yo empecé a recoger la basura, sacar las malas hierbas y plantas muertas. Luego me senté en el banco y leí en la isla. Al rato, me di cuenta que Álvaro barría en frente del local de La Divina. Barría con una hoja de palma, y su esfuerzo involucraba todo el cuerpo. El también remaba. Sólo que ahora desde el otro lado, en la acera de enfrente. Yo remaba en la isla. 3.1 Álvaro: ¿Qué haces? María: Nada, limpio ¿y tú? Álvaro: Pos también. ¿Qué quieres mi’ja? ¿Qué te traigo? ¿Un café? ¿Un jugo? ¿Una Coca? ¿Un llegue?. Pausa. Álvaro: ¿No te drogas? Pausa. María: [No, con la cabeza] Álvaro: Bendito sea Dios. María: No, estoy fresca, me estoy tomando un jugo de naranja. Álvaro: ¿Por qué limpias? María: Pos nomás, así porque sí, porque la isla está sucia y porque me gusta, me gusta limpiar… Pausa.

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Salió el sol, y nos iluminó tantito. Álvaro: ¿Viste? Salió el güero, ¿sentiste eso? Ese es el poder… María: Sí, sí lo sentí… Álvaro: No te vayas, si te vas, te despides ¿ehh?! María: ¿Cómo te llamas? Álvaro: Álvaro María: Yo soy María Álvaro: -Cantando- María bonita, Marííía de mi vííída… 3.2 -Al ratoÁlvaro: Se fue, regresó, se fue, regresó, se fue, regresó, yo seguía limpiando y él platicándome de Acapulco, de Cancún, de su mamá, de un negocio de pozole que quería poner en la isla apenas dejara el vicio: “Pozole Doña Emilita”, de LSD, de Tepito, de cómo controla a las patrullas de la zona: ya me conocen, y les aplico el 6-47: si tienen algo, ¡que se mochen!, de sus aventuras en el Oxxo con cocainómanos a los que se les voltea el calcetín enfrente, del señor que vende elotes, de los robos de sus cobijas, de cómo bajar la luz del poste, de cómo hacer una escoba de palma para mover las cacas, del robo de su colchón, de su tía enferma, de su madrina enferma, del señor de pantalón verde que vende mota en la Narvarte. Al final chocamos los cinco muchas veces, el se disculpó por su mal olor, me hablaba y se acercaba, yo no tenía miedo y él no olía mal. Me gustó hablar con él, ver cómo se perdía y recuperaba en una frase, entender sus pausas como espacios en los que yo también me podía perder. Para él todo nuestro encuentro fue púrpura. Lo sé porque me lo dijo aún de viaje.

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BASE CUARTA: DE LOS PERMISOS 4.

México, 2 de Octubre del 2008

C. Jorge Ceballos Deveze Dir. de Áreas Verdes y Arbolado DELEGACION BENITO JUAREZ De antemano reciba un cordial saludo. Por medio de la presente quisiera solicitarle su apoyo para realizar la poda de los árboles ubicados en la isla peatonal que se encuentra sobre: Avenida Universidad, Torres Adalid y Tajín en la Colonia Narvarte Oriente. Esta acción es necesaria para poder llevar a cabo los trámites correspondientes a la adopción de esta área verde. El Licenciado Alejandro Barrera está proporcionando su apoyo en colaboración con el Ingeniero Carranza, quienes se harán responsables de dar seguimiento al proceso de adopción, encargándose de los demás detalles para concluir exitosamente este trámite.

Agradeciendo una pronta y favorable respuesta en este asunto.

Atentamente, María José Ramírez Freytes

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BASE QUINTA: PROHIBICIÓN DE VARIAR EL ÁREA ADOPTADA 5. ¿Qué pasa si no hay nada? ¡Qué extraño es que percibamos el “no hay nada nuevo” como falta de actividad! 5.1 La distribución de la isla −similar a la de un apartamento. 5.2 Prolongación del hogar. Otra idea de hogar. Tu allá, yo aquí. La isla no tiene paredes, pero sí líneas divisorias de los espacios contenidos, una, dos, tres jardineras, un poste de luz amarillenta que sólo ilumina la orilla/borde sur de la isla.

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5.3 Sobre la isla hay una recámara, un baño y una sala. Tienes tu cama: cobijas, colchón, cartones, material aislante. Yo tengo el sofá: escombro (bloque rectangular de cemento) de metro y medio de largo que sirve como asiento. ¿Cómo se lee-aplica el protocolo de visitas a una casa? La persona ajena es la que se queda en la sala. Tu forma de habitar la isla habla de tu “comodidad espacial”, desapegada de lo territorial. Mi posición en el sofá/ banco se lee rígida, no me relajo, sé que tú estás ahí y eso no me lo me permite. Mi sentimiento de rigidez se compara con las propiedades nada esponjadas del sofá. El sol te da en la cara. Duermes acurrucado, la cobija no te alcanza, cómo decidir qué cubrir: ¿los pies o la cabeza? Yo siempre me cubriría las orejas.

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BASE SEXTA: RELACIÓN LABORAL 6. Recuperación de la isla. Nuevo proceso de limpieza y mantenimiento a través del mismo convenio, buscar apoyos mensuales en los que la relación sea provechosa para ambas partes. 6.1 Contratación de los servicios de Don Tomás para que retire las malas hierbas y corte el pasto de la isla una vez por mes. Abrir zanjas para riego y aprovechamiento del agua. Compromiso de pago por servicios con el camión de la basura: cuota mensual para que retire la basura que abandonan algunos vecinos del área. Acordar con la taquería de la isla que se encuentra del otro lado de Universidad para que envíe la pipa de agua en época de sequía una vez que haya terminado de regar su isla, colaborar con los tacos y refrescos de los que traen la pipa delegacional. Pago mensual de enero a mayo. Domingos: días para mantenimiento y limpieza superficial de la isla.

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BASE SÉPTIMA: RESCICIÓN 7. Desde la isla el espacio reitera sus no-funciones, y sobra como producto generado a partir de las líneas rectas intersectadas. Reúne sobre su superficie aquello que voluntaria o involuntariamente llega, se deposita, estaciona, duerme allí. 7.1 Rescindir. (Del lat. rescindere; de re y scindere, rasgar). 1. tr. Dejar sin efecto un contrato, una obligación, etc. Anular. Invalidar. Cancelar. Abolir. Revocar La rescisión sobre la propiedad precede a ésta o a cualquier otra isla peatonal. 7.2 Espacio huérfano. Espacio náufrago. 7.3 “Belonging to a society involves a paradoxical point at which each of us is ordered to embrace freely, as the result of our choice, what is anyway imposed on us (we all must love our country or our parents). This paradox of willing (choosing freely) what is in any case necessary, of pretending (maintaining the appearance) that there is a free choice although effectively there isn’t one, is strictly codependent with the notion of an empty symbolic gesture, a gesture – an offer – which is meant to be rejected.” Slavoj Žižek

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BASE OCTAVA.- PROPIEDAD DEL ÁREA ADOPTADA 8. ¡! Antes buscaba lo verde, ahora lo verde está definido, se manifiesta según la temporada del año. La estación me condiciona a la espera de lo verde. 8.1 Jardín secreto, jardín público, jardín mío, jardín con muchos dueños, sin dueño. Jardín gris, jardín seco. 8.2 La isla es el jardín que no tengo. Es la extensión de la maceta departamental. Es también un espacio incontrolable. El árbol de mi ventana, extendido, frondoso y algunos días devorado por una plaga, me lleva hasta la isla. Raíz que agrieta la banqueta, línea que indica el camino. 8.3 También es una pila de residuos soltados desde la velocidad de quien los avienta por la ventanilla vehicular. El lugar donde se asientan depende de las reglas de arranque y/o frenado que dan los semáforos esquinados. 8.4 La isla es una marca, es una propiedad, es una responsabilidad, es punto de quiebre entre el irme y el quedarme. Es hacerse de algo como excusa para poder cubrir la cuota de pertenencia a un lugar específico.

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BASE NOVENA.- PROHIBICIÓN DE OBRAS DIVERSAS 9. Construcción de obra a partir de lo que hay sobre la isla. 9.1 La isla tiene: 5 árboles 2 cactáceas 1 poste de luz 1 toma eléctrica del poste 1 control del semáforo de enfrente 1 letrero de señalización “Torres Adalid” 2 náufragos 9.2 Embarcaciones para combatir, post-poner y sobrevivir a un naufragio:

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BASE DÉCIMA: COMPETENCIA DEL GOBIERNO DEL DISTRITO FEDERAL 10. Competencia del/al GDF

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BASE DÉCIMA PRIMERA.- RESPONSABILIDAD DE LAS PARTES 11. Vecinos

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BASE DÉCIMA SEGUNDA.- VIGENCIA Y PRÓRROGA 12. Sobre la estadía en la isla. ¿Cuándo el tiempo se convierte en un espacio físico limitado? 12.1 Al recorrer repetidamente las dos rectas conectadas por curvas de la isla, me doy cuenta que, al detenerme, al suspender todo movimiento y observar a mi alrededor, la circulación desaparece. ¿Cuánto tiempo se puede pasar en la isla? Nadie pasa para quedarse. 12.2 Al quedarme me vuelvo invisible. Cada movimiento se lee como una posibilidad nueva de salir de sus límites. Logro desaparecer. El concreto, los árboles y yo esperamos. El polvo levantado al remar/barrer lo cubre todo, oculta a todo aquel que desee esperar sobre ella una nueva señal para empezar nuevamente a caminar. 12.3 ¿Hasta cuándo es pertinente quedarse, sostenerse de/en ella? 12.4 Sobre las formas de comunicarse y el tiempo de espera de la apropiación del mensaje. 12.5 Mensajes diferentes colocados dentro de envases PET reciclados.

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Mensaje 1: ¿Cómo leer las huellas? ¿Cómo ir más allá, ir detrás, no detenernos ante lo que nos fue dado, ver, no ver solamente aquello que sabíamos de antemano que veríamos? ¿Cómo captar lo que no es mostrado, lo que no fue fotografiado, archivado, restaurado, puesto en escena? ¿Cómo reencontrar lo que era chato, banal, cotidiano, lo que era ordinario, lo que ocurría todos los días? (Georges Perec, Ellis Island) Mensaje 2: Había un oleaje fuerte y regular. Soplaba del sur un viento no muy fuerte. El viento y la corriente iban en la misma dirección y, por lo tanto, las olas rompían sin violencia. Si las cosas no hubieran sido así, ya llevaría muerto un buen rato; pero tal y como eran, me parecía que podía arriesgarme, con facilidad y seguridad, a hacer el crucero con la barquita. A veces, todavía tendido en la barquita, no atreviéndome a hacer otra cosa que mirar sobre la borda, veía una alta cumbre que se erguía cerca de mi, pero lo único que hacia la barquita era mecerse, saltar como si tuviera muelles y dejarse caer por otro lado de la montaña líquida con la ligereza de un pájaro. Al poco tiempo empecé a sentirme un poco más animado y me senté para probar suerte con el remo. Pero incluso un cambio mínimo en la distribución del peso acarreaba grandes cambios en el comportamiento de la barquita. Apenas acababa de moverme cuando la barquita, dejando su delicado baile, resbaló por el costado de una que se levantaba, me dejó mareado y se metió de nariz en la ola siguiente. Estaba empapado y aterrado; volví al punto de mi posición anterior, con lo cual la barquita pareció hallar su estabilidad de nuevo. Y me llevó tan cuidadosamente como antes entre el oleaje. Estaba claro que no admitía interferencias, pero, si no podía hacer nada, ¿qué esperanzas tenía de llegar a tierra? (Robert Louis Stevenson, La isla del tesoro) Mensaje 3: Quedaba el problema en qué ocupar sus pensamientos mientras seguía al anciano. Quinn estaba acostumbrado a vagabundear. Sus excursiones por la ciudad le habían enseñado a entender que lo interior y lo exterior estaban conectados. Utilizando la locomoción sin rumbo como técnica de inversión, en sus mejores días podía lleva lo de fuera dentro y así usurpar la soberanía de la interioridad. Inundándose de cosas externas, 117


ahogándose hasta salir de si mismo, había conseguido ejercer un pequeño grado de control sobre sus ataques de desesperación. Vagar, por lo tanto, era una especie de anulación de la mente (Paul Auster, La ciudad de cristal) Mensaje 4: Al mediodía decidí hacer dos cosas: primero, clavé un remo en uno de los extremos de la balsa, para saber si avanzaba siempre en un mismo sentido. Segundo, hice con las llaves, en la borda, una raya para cada día que pasaba, y marqué la fecha. Tracé la segunda raya y puse otro número: 29. Al tercer día, junto a la tercera raya, puse el número 30. Fue otra confusión. Yo creí que estábamos en el día 30 y en realidad era el 2 de marzo. Sólo lo advertí al cuarto día. Cuando dudé si el mes que acababa de concluir tenía 30 o 31 días. Sólo entonces recordé que era febrero, y aunque ahora parezca una tontería, aquel error me confundió el sentido del tiempo (Gabriel García Márquez, Relato de un náufrago) Mensaje 5: Evidentemente podríamos fundar una orquesta o hacer teatro en la calle. Animar el barrio, como se suele decir. Juntar a la gente de una calle o de un grupo de calles por una causa o un combate y no por la simple convivencia (Georges Perec, Especies de espacios) Mensaje 6: Sus galeras son muy malas y se van a menudo a pique porque no están clavadas con puntas de hierro, sino cosidas con hilo que fabrican de la corteza de Indias, que hacen macerar y se vuelven fuertes como crines de caballo. De estos hilos o cordeles hacen una red, con la cual cubren la carena; pero aunque dure bastante, al cabo del tiempo el hilo se deshace en el agua del mar. Las naves tienen un árbol, una vela y un timón; carecen de puente; cuando las cargan cubren las mercancías con cueros. No conocen el acero, y por esta razón hacen el espolón de madera y de cuerdas entretejidas. La navegación es muy agradable en estas galeras, pero como lo he dicho, son inseguras y naufragan con frecuencia, tanto más que hay grandes tempestades en el mar de la India (Marco Polo, Viajes)

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BASE DÉCIMA TERCERA.- DERECHO DE PREFERENCIA 13

El barrio 1. El barrio. ¿Qué es eso de un barrio? ¿Tu vives en el barrio? ¿Has cambiado de barrio? ¿En qué barrio estás? El barrio tiene algo de amorfo realmente: una especie de parroquia o de un modo más estricto, la cuarta parte de un distrito, el trocito de ciudad que depende de una comisaría... De un modo más general: la porción de ciudad en la que uno se desplaza fácilmente a pie o, por decirlo en forma perogrullada, la parte de ciudad a la que no hay que trasladarse, puesto que precisamente ya estamos en ella. Georges Perec Don Toño: es uno de los náufragos que visita la isla con cierta frecuencia, con la cabeza hacia el norte, haciendo tierra siempre se ubica al pie de uno de los árboles que no da sombra. En un principio hubo un conflicto de interés, yo sembré plantas en el lugar en el que tomaba la siesta. Él las arrancó una a una en cada uno de sus descansos.

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BASE DÉCIMA CUARTA.- DEL CONSENTIMIENTO

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BASE DÉCIMA QUINTA.SOLUCIÓN DE CONTROVERSIAS 15. “Ese territorio es una isla que ha sido encerrada por la misma naturaleza entre límites invariables. Es el territorio de la verdad −un nombre atractivo− y está rodeado por un océano ancho y borrascoso, verdadera patria de la ilusión, donde algunas nieblas y algunos hielos que se deshacen prontamente producen la apariencia de nuevas tierras y engañan una y otra vez con vanas esperanzas al navegante ansioso de descubrimientos, llevándolo a aventuras que nunca es capaz de abandonar, pero que tampoco puede concluir jamás. Antes de aventurarnos a ese mar para explotarlo en detalle y asegurarnos de que podemos esperar algo, será conveniente echar antes un vistazo al mapa del territorio que queremos abandonar e indagar primero si no podríamos acaso contentarnos con lo que contiene, o bien si no tendremos que hacerlo por no encontrar tierra en la que establecernos. Además, ¿con qué títulos poseemos nosotros este territorio? ¿Podemos sentirnos seguros frente a cualquier pretensión enemiga?” Inmanuel Kant, Crítica de la razón pura

122 I’m waiting on a floating device


Untitled (Félix Navidad) Félix González-Torres homenaje nacional por Daniel Toca

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“Ante todo, se trata de dejar una marca de mi existencia: estuve aquí. Tuve hambre. Me vencieron. Fui feliz. Estuve triste. Me enamoré. Tuve miedo. Tuve esperanza. Tuve una idea y un buen propósito y por eso hice obras de arte.” −Félix González-Torres

A Sabu.

1. Untitled No hay imagen más conmovedora que la de un foco a punto de fundirse, en sus últimos momentos, cuando la intensidad de su luz empieza a variar: se acentúa la tensión que existe entre su enérgica incandescencia y la fragilidad de sus filamentos. En una bombilla encendida está contenida la vida y anunciada siempre la muerte, pero no sólo la muerte de la bombilla, sino también la muerte de todo lo que alumbra a su alrededor. En 1991, tras la muerte de su amante, Félix González-Torres colocó 42 bombillas de luz, encendidas y distribuidas a lo largo de casi 20 metros de un cable que colgaba verticalmente del techo de una galería. A esta pieza la llamó Untitled (Petit Palais). El subtítulo entre paréntesis refiere a una feria en París decorada con hilos de luz en la que se inspiró para hacer la obra. De esta pieza, Félix realizó 24 variantes, cambiando el numero de focos, el largo del cable o la cantidad de watts en cada foco, y si bien cada pieza de la serie tiene características específicas, Félix deja abierta la posibilidad de que sean instaladas de cualquier manera, lo cual permite que cada pieza tenga un numero infinito de variantes. A cada una de las 24 variantes la llamó “Untitled” seguido por un subtítulo entre paréntesis que diferenciaba las obras entre sí, la mayoría de los subtítulos indican un lugar: Toronto, Estocolmo, Nueva York, Ischia, América. 125


Untitled (For Stockholm) 1992, 504 bombillas de 15 watts, cable y sockets de porcelana, dimensiones variables, siendo 12 tiras de focos, cada una de 12.8 mts y 6 mts extras de cable / Untitled (Ischia) 1993 / Untitled (Petit Palais) 1992, bombillas, cable, sockets de porcelana, longitud 2 mts / Untitled (America) 1994, bombillas de 15 watts, cable, sockets de plรกstico a prueba de agua, dimensiones variables, 12 partes: 20 mts de longitud, y 7.5 mts. de cable extra cada una / Untitled (for New York) 1992, 42 bombillas de 15 watts, sockets de porcelana y cable, dimensiones variables, 12.8 mts de largo con 6 mts de cable extra / Untitled (Last Light) 1993. 126


2. Félix “1957 nací en Guaimaro, Cuba, el tercero de los que eventualmente serían 4 hijos 1964 Papá me compró un juego de acuarelas y me regaló mi primer gato 1971 fui enviado a España con mi hermana Gloria, luego fuimos a Puerto Rico para vivir con mi tío 1979 regresamos a Cuba para ver a mis padres tras ocho años de separación 1981 mis padres escapan de Cuba en el bote de Mariel, mi hermano Mario y mi hermana Mayda escapan con ellos 1978 conocí a Jeff en Puerto Rico 1976 Gloria y yo nos movemos a nuestro propio apartamento, pequeño pero lleno de luz del sol 1977 Rosa 1976 conocí a mi amigo Mario 1979 mudanza a Nueva York 1980 conocí a Luis en la playa 1983 recibí mi diploma en Bellas Artes por parte del Pratt Institute 1981 y 1983 cursé el programa de estudios independientes del Museo Whitney 1987 recibí mi diploma de maestría por parte del centro de fotografía de la universidad de Nueva York 1983 Ross en el Boybar 1985 Jeff me dio a Pebbles y Biko, dos gatos siameses gris claro, apenas puedo mantenerme a mí mismo y ahora con dos gatos que alimentar, sólo a Jeff 1985 primer viaje a Europa, primer verano con Ross 1986 verano en Venecia, estudiando pintura y arquitectura veneciana 1986 cocina azul, flores azules en Toronto –una verdadera casa por primera vez en mucho tiempo, Ross esta allí- 1987 Lago Wawanaisa: castores, osos salvajes, Harry recogió cuanta bolla vio, New York Times cada mañana, cabaña de patos 1986 Mama murió de leucemia 1990 Myriam murió 1991 Ross murió de SIDA, Papá murió tres semanas después, envié 100 sobrecitos amarillos con las cenizas de mi amante, cumpliendo su última voluntad 1991 Jorge dejó de hablarme, estaba perdido, Claudio y las playas de Miami me salvaron 1992 Jeff murió de SIDA 1990 silver ocean en San Francisco 1992 Presidente Clinton –esperanza, doce años de economía baja llegaron a su fin− 1990 mudanza a Los Ángeles con Ross (ya bastante enfermo), Harry el perro Biko y Pebbles, Ravenswood, Rossmore, horas doradas, Ann y Chrus en la alberca, horas mágicas, rentamos un carro rojo, dinero por primera vez, no más esperar por mesas, “Golden Girls”, buenos estudiantes en CalArts, Millie y Catherine, regreso a Madrid después de casi veinte años, dulce venganza 1989 la caída del muro de Berlín 1991 Bruno y María, dos gatos negros 127


que Ross encontró en Toronto vinieron a vivir conmigo 1991 el mundo que conocía desapareció, mudanza de los cuatro gatos, libros y algunas cosas a un nuevo departamento 1991 regresamos a Los Ángeles, hospitalizado por 10 días 1990 primera exposición con Andrea Rosen 1993 mudanza a la calle 24 1987 unión al Group Material 1991 Julie se mudó de Brooklyn a Manhattan 1992 las fuerzas del odio y la ignorancia están vivas y viven en Oregón, Colorado, además de en otros lugares 1993 Sam Nunn es un maricón, la paz es posible en el Medio Oriente 1992 empecé a coleccionar relojes y muebles de George Nelson 1993 tres años desde que Ross murió, pinté el piso de la cocina de naranja brillante, este libro”. Traducción del Catalogue Raisonne Cantz 1997

3. Félix Navidad “Nosotros invitamos a nuestros lectores para que libremente tomen y dejen los conceptos que creamos. Lo importante no es el resultado final sino el hecho de que el método cartográfico coexista con el proceso de subjetivación y que se haga posible una reapropiación, una autopoiesis de los medios de producción de la subjetividad.” −Félix Guattari

Accidentalmente, como todos los nacimientos y las muertes, Félix GonzálezTorres nació un 26 de noviembre y murió un 9 de enero. Este azar en las fechas de nacimiento y muerte de Félix invita a imaginar que durante el tiempo comprendido entre el 26 de noviembre y el nueve de enero, las casas, calles y ciudades de muchos países rinden un homenaje a Félix decorando las fachadas con caídas de luz. Para documentar este hecho, igualmente real que ficticio, tracé una ruta por la ciudad de México, tomando fotos de estos decorados en todas las calles que comparten nombre con Félix. Así, felixmente por entre virreyes, pintores, arzobispos, naturalistas y revolucionarios, recorrí la ciudad que estaba vestida de luces recordando a Félix González-Torres. 128


1. Calle Félix Uresti Gómez, Colonia Cove Origen: Calle Félix Uresti Gómez, Colonia Cove Destino: Calle Félix Azara, Colonia Lomas de Capula Kilómetros recorridos: 5.4 Km. Tiempo estimado: 9 min. Empecé en la calle Félix Uresti Gómez en la colonia Cove. Conduje 70 metros en dirección a Poniente 83 y giré a la izquierda, seguí el transcurso de la calle durante 340 metros, salí de Poniente 83 y giré a la derecha en la calle Sur 122, seguí el transcurso de la calle durante 80 metros y giré a la izquierda en la calle General Sostenes Rocha, seguí el transcurso de la calle durante 90 metros y giré a la izquierda en la calle Sur 124, seguí el transcurso de la calle durante 40 metros y giré a la izquierda en la calle Poniente 83, seguí el transcurso de la calle durante 40 metros y giré en diagonal a la derecha en la calle Sur 122, seguí el transcurso de la calle durante 200 metros y continué recto en la calle Curva, seguí el transcurso de la calle durante 1.1 kilómetros y giré en diagonal a la izquierda en la calle Escuadrón 201, seguí el transcurso de la calle durante 800 metros y giré en diagonal a la derecha en Avenida Central, seguí el transcurso de la avenida durante 180 metros y giré a la derecha en la calle Nicanor Arvide, seguí el transcurso de la calle durante 70 metros y giré a la derecha en la Avenida Minas, seguí el transcurso de la avenida durante 490 metros y giré a la derecha en la calle Cerrada 3 de Minas, seguí el transcurso de la calle durante 480 metros y continué recto en la calle Rosarinos, seguí el transcurso de la calle durante 310 metros y giré a la izquierda en Avenida Chicago, seguí el transcurso de la avenida durante 420 metros y giré a la derecha en Avenida Minas, seguí el transcurso de la avenida durante 90 metros y giré a la izquierda en la Calle Principal, seguí el transcurso de la calle durante 170 metros y continué recto en la Avenida Lomas de Capula, seguí el transcurso de la avenida durante 380 metros y giré a la derecha en la calle Félix Azara. Después de 5.4 kilómetros y 9 minutos, llegué.

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2. Calle Félix Azara, Colonia Lomas de Capula Origen: Calle Félix Azara, Colonia Lomas de Capula Destino: Félix Cuevas, Eje 7 Sur, Colonia Tlacoquemécatl Kilómetros recorridos: 7.8 Km. Tiempo estimado: 12 min. Empecé en la calle Félix Azara en la colonia Lomas de Capula, conduje 110 metros en dirección a la Avenida Lomas de Capula y giré a la izquierda, seguí el transcurso de la avenida durante 380 metros y continué recto en la Calle Principal, seguí el transcurso de la calle durante 170 metros y giré a la derecha en la Avenida Minas, seguí el transcurso de la avenida durante 900 metros y giré en diagonal a la derecha en la calle Prolongación Rosa Blanca, seguí el transcurso de la calle durante 80 metros y giré a la izquierda en Río Becerra, seguí el transcurso de la calle durante 40 metros y giré a la izquierda en la Avenida Central, seguí el transcurso de la avenida durante 80 metros y giré a la derecha en el Eje 5 Sur, San Antonio, seguí el transcurso del eje durante 900 metros y continué recto durante 3.480 kilómetros en el Eje 6 Sur (el Eje 6 Sur va cambiando de nombre, primero Viaducto Río Becerra, después Tintoretto, Holbein, Juan Holbein y por último Ángel Urraza). Salí del Eje 6 Sur y giré a la derecha en División del Norte, seguí el transcurso de División durante 190 metros y continué recto en Avenida Universidad, seguí por Universidad durante 1.2 kilómetros y giré a la derecha en el Eje 7 Sur, Félix Cuevas. Después de 7.8 kilómetros y 12 minutos, llegué.

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3. Félix Cuevas, Eje 7 Sur, Colonia Tlacoquemécatl Origen: Félix Cuevas, Eje 7 Sur, Colonia Tlacoquemécatl Destino: Calle Félix Parra, Colonia San José Insurgentes Kilómetros recorridos: 2.0 Km. Tiempo Estimado: 2 min. Empecé en Félix Cuevas, Eje 7 Sur en la colonia Tlacoquemécatl, conduje durante 620 metros y giré a la izquierda en Insurgentes, seguí por Insurgentes durante 620 metros y di vuelta a la derecha en Río Mixcoac, seguí el transcurso de la calle durante 670 metros y giré a la izquierda en la Calle Félix Parra. Después de 2 kilómetros y 2 minutos, llegué.

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4. Calle Félix Parra, Colonia San José Insurgentes Origen: Calle Félix Parra, Colonia San José Insurgentes Destino: Félix Romero, Colonia Constitución de la República Kilómetros recorridos: 18.1 Km. Tiempo Estimado: 27 min. Empecé en Félix Parra en la colonia San José Insurgentes, conduje 230 en dirección a Río Mixcoac y giré a la izquierda, seguí el transcurso de la avenida durante 190 metros, salí de Río Mixcoac y giré a la derecha en Patriotismo, seguí el transcurso de Patriotismo durante 1.3 kilómetros y giré a la derecha en el Eje 6 Sur, seguí el transcurso del eje durante 900 metros (como dije antes, el Eje 6 Sur va cambiando de nombre, primero Tintoretto, Holbein, Juan Holbein y por último Ángel Urraza). Giré a la izquierda en Insurgentes y seguí por Insurgentes durante 3.5 kilómetros, pasé la Glorieta de los Insurgentes y continué por Insurgentes durante 800 metros más, giré en diagonal a la derecha en Paseo de la Reforma, seguí el transcurso de la carretera durante 4 kilómetros y continué recto en Calzada de Guadalupe, seguí el transcurso de la calzada durante 1 kilómetro y giré a la derecha en Río Consulado, seguí por Consulado durante 480 metros y giré a la izquierda en el Eje 1 Oriente, Ferrocarril Hidalgo, seguí el transcurso del eje durante 1.28 kilómetros y giré a la derecha en la Avenida Henry Ford, seguí el transcurso de la avenida durante 900 metros y giré a la izquierda en la calle Norte 70, seguí el transcurso de la calle durante 710 metros, salí de la calle Norte 70 y continué recto en Calzada San Juan, en la que permanecí durante 1 kilómetro y giré a la izquierda en el Eje 5 Norte, Calzada San Juan de Aragón, seguí por el Eje 5 Norte durante 30 metros y giré a la derecha en la calle José de la Luz Rosas, seguí el transcurso de la calle durante 250 metros y giré a la izquierda en la calle León Guzmán, seguí el transcurso de la calle durante 150 metros y giré a la derecha en la calle Manuel Fernando Soto, seguí el transcurso de la calle durante 70 metros y giré a la izquierda en la Calle Ignacio Sierra, seguí el transcurso de la calle durante 60 metros y giré a la izquierda en la calle Félix Romero. Después de 18.1 kilómetros y 27 minutos, llegué.

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5. Félix Romero, Colonia Constitución de la República Origen: Félix Romero, Colonia Constitución de la República Destino: Ing. Félix E. Palavicini, Colonia Constitución de 1917 Kilómetros recorridos: 18.8 Km. Tiempo Estimado: 26 min. Empecé en Félix Romero en la colonia Constitución de la República, conduje 70 metros en dirección de Blas Balcarcel y giré a la derecha, seguí el transcurso de la calle durante 220 metros y giré en diagonal a la derecha en la calle José Justo Álvarez, seguí el transcurso de la calle durante 40 metros y giré a la izquierda en la calle Ancha, seguí el transcurso de la calle durante 110 metros y giré a la derecha en la Avenida Ingeniero Eduardo Molina, Eje 3 Oriente, seguí por Eduardo Molina durante 5.1 kilómetros y giré a la izquierda en la Calle Albañiles, Eje 1 Norte, seguí por el Eje durante 930 metros y continué recto en la calle Iztaccihuatl, seguí el transcurso de la calle durante 1.6 kilómetros y continué recto en la calle Jesús Galindo y Villa, seguí el transcurso de la calle durante 40 metros y giré a la izquierda en la Calzada Ignacio Zaragoza, seguí por Zaragoza durante 5.1 kilómetros y giré en diagonal a la derecha en Canal de San Juan, seguí el transcurso de la calle durante 370 metros y continué recto en el Anillo Periférico durante 4.1 kilómetros, giré en diagonal a la derecha en la Calle Gral. Francisco J. Múgica, seguí el transcurso de la calle durante 190 metros y giré a la izquierda en la calle ing. Félix E. Palavicini. Después de 18.8 kilómetros y 26 minutos, llegué.

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6. Ing. Félix E. Palavicini, Colonia Constitución de 1917 Origen: Ing. Félix E. Palavicini, Colonia Constitución de 1917 Destino: Félix Berenguer, Colonia Lomas de Virreyes Kilómetros recorridos: 20.7 Km. Tiempo Estimado: 31 min. Empecé en la calle Ing. Félix E. Palavicini en la colonia Constitución de 1917, conduje 10 metros en dirección a la calle Gral. Francisco J. Múgica, giré a la izquierda seguí el transcurso de la calle durante 190 metros y giré en diagonal a la derecha en la Avenida Luis Manuel Rojas, seguí por Luis Manuel Rojas durante 520 metros y giré en diagonal a la derecha en la Calzada Ermita Iztapalapa, Eje 8 Sur, seguí el transcurso del Eje durante 3 kilómetros y giré a la derecha en la calle Estrella, seguí el transcurso de la calle durante 190 metros y giré a la izquierda en la Calle Lerdo, seguí el transcurso de la calle durante 360 metros y giré en diagonal a la izquierda en la Avenida 5 de Mayo, seguí el transcurso de la avenida durante 1.3 kilómetros y giré a la derecha en la Calle Culturas Prehispánicas, seguí el transcurso de la calle durante 650 metros y giré en diagonal a la izquierda en la Calle Paraje Hualquila, seguí el transcurso de la calle durante 140 metros y giré a la derecha en Río Churubusco, seguí por Churubusco 700 metros y giré en diagonal a la izquierda en la calle Eje 5 Sur, seguí por Eje 5 durante 6.44 kilómetros (el Eje 5 Sur va cambiando de nombre primero es Santa María la Purísima, luego Playa Villa del Mar, 1° de Mayo, Ramos Millán, y por último Eugenia). Salí del Eje y giré a la derecha en Div. del Norte, seguí el transcurso de la avenida durante 1.8 kilómetros hasta que se convierte en Nuevo León, continué recto durante 690 por Nuevo León, y di vuelta en diagonal en Alfonso Reyes, seguí recto durante 1.3 kilómetros hasta que la calle cambia de nombre a General Francisco Fagoaga, continué recto durante 680 metros y giré en diagonal a la izquierda en Constituyentes, seguí por Constituyentes durante 300 metros y giré en diagonal a la derecha en la Calzada Chivatito, seguí el transcurso de la calle durante 800 metros y giré en diagonal a la derecha en la calle Alencastre, seguí el transcurso de Alencastre durante 1.2 kilómetros y giré en diagonal a la derecha en la calle Alicama, seguí el transcurso de la calle durante 160 metros y giré en diagonal a la izquierda en la calle Aguilar y Seijas, seguí el transcurso de la calle durante 140 metros y giré a la izquierda en la calle Acueducto Río Hondo, seguí el transcurso de la calle durante 30 metros la cual se convierte en Félix Berenguer. Después de 20.7 kilómetros y 31 minutos, llegué. 134


7. Félix Berenguer, Colonia Lomas de Virreyes Origen: Félix Berenguer, Colonia Lomas de Virreyes Destino: General Félix Uresti Gómez, Colonia 1ero de Mayo Kilómetros recorridos: 13.3 Km. Tiempo Estimado: 20 min. Empecé en Félix Berenguer en la colonia Lomas de Virreyes, conduje 50 metros en dirección de Acueducto Río Hondo, avancé recto 30 metros más y giré a la izquierda en la calle Aguilar y Seijas, seguí el transcurso de la calle durante 150 metros y giré a la derecha en la calle Iturrigaray, seguí el transcurso de la calle durante 140 metros y giré en diagonal a la derecha en el Boulevard de Los Virreyes, seguí por Virreyes durante 30 metros y giré en diagonal a la derecha en Prado Sur, seguí el transcurso de la calle durante 580 metros y giré a la derecha en Paseo de la Reforma, seguí por Reforma durante 7.8 kilómetros y giré en diagonal a la derecha en la calle Eje 1 Norte, Rayón, seguí el transcurso del Eje 1 durante 2 kilómetros (éste va cambiando de nombre de Rayón a Héroe de Granaditas a Avenida del Trabajo). Giré en diagonal a la izquierda en la calle Herreros, seguí el transcurso de la calle durante 1.2 kilómetros y giré en diagonal a la derecha en la Calle Estampado, seguí el transcurso de la calle durante 40 metros y giré a la izquierda en Avenida Peñón. Seguí por Peñón durante 900 metros y giré a la izquierda en la Calle Cairo, seguí el transcurso de la calle durante 250 metros y giré a la izquierda en la calle General Gertrudis Sánchez, seguí el transcurso de la calle durante 60 metros y giré a la derecha en la calle General Félix Urresti Gómez. Después de 86.1 kilómetros y 127 minutos, finalicé el recorrido.

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8. General F茅lix Uresti G贸mez, Colonia 1ero de Mayo

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Kil贸metros totales: Tiempo total:

86.1 Km. 127 min.


4. Navidad en Julio Gracias a la constante repetición de los programas televisivos, y al retraso que hay entre su transmisión en Estados Unidos y su re-transmisión en México, nos hemos acostumbrado al desfase temporal, especiales navideños se transmiten en marzo, los de Halloween en diciembre, y si un domingo quedamos atrapados en un maratón de alguna serie, en un solo día podemos recorrer todas las estaciones del año. En el hemisferio sur la Navidad sucede en verano, así que para celebrar una Navidad en la que corresponda el imaginario navideño con el escenario local, muchas familias celebran otra Navidad en junio-julio. Con estos dos ejemplos, espero que el texto escrito, aunque escrito en y para Navidad, pueda ser leído no sólo en esas fechas.

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Cinco pasos para emprender una deriva por Eusebio Ba単uelos

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1º Empezar a moverse. 2º Continuar m o v i é n d o s e . 3 º Man t e n e r s e o v i m i e n t

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1. Durante mucho tiempo de mi vida rechacé con toda mi alma el mundo exterior, pero ahora que creo estar abierto a él, el mundo exterior ataca mi cuerpo. Regina número 10, colonia Centro. Hoy desperté y, como siempre, empiezo dibujando la unión entre dos puntos; sigo más o menos la misma ruta. La misma rutina. Nunca es igual. El paisaje cambia, las personas cambian, los objetos cambian; yo mismo cambio, mis ideas también cambian, nada es igual. Hay accidentes. Hoy es un día como cualquier otro. Mañana será un día como cualquier otro. Ayer fue un día como cualquier otro. Y, sin embargo... Ese día el 16 de junio de 1904 el señor Bloom entró y se sentó en el sitio vacío. Tiró de la portezuela tras de sí y dando con ella un portazo la cerró bien apretada. Pasó un brazo por la correa de apoyo y se puso a mirar con seriedad por la ventanilla abierta del coche hacia las persianas bajadas de la avenida. Alguien se echó a un lado: una vieja atisbando. Nariz blanca de aplastarse contra el cristal. Dando gracias a su destino porque la habían pasado por alto. 65 años y 136 días más tarde nací yo: el sin sentido por las calles de la ciudad de México 105 años después. Un cuerpo en medio. En el tiempo se alternan una voz interna y otra externa, un sonido, una idea. ¡Un instante! ¡La eternidad! Algunos se quedan, otros se van. ¿Los otros? También se quedan, también se van. Permanecen ocultos flotando sin un testigo, sin un vocero; no hay dialogo, a veces se confunden. Escucho música. Una canción. Un sonido. Siempre hay una voz. ¡Crimen capitalista! Crimen capitalista, crimen capitalista ¡YAAAAA! A veces hay dos voces. A veces hay más. Sí, escuche: Und hört er Frieden, sieht er rot. Er sagt als Präsident von USA, Atomkrieg? –Ja, bitte, dort und da y me gustó. No puedo decir lo que sucede. Es fácil repetir lo que se escucha. Y si él escucha la paz, él ve rojo. Él, como presidente de los EE.UU., dice: ¿la guerra nuclear? –¡Sí!, por favor, acá y allá. Dos voces, una traduce. Unidad, todo es una traducción. Una línea. El tiempo. Un recuerdo. Agrupémonos todos en la lucha final. El género humano es la Internacional. La escuché, ahora la escucho; una y otra y otra más. Voces. Unas se quedan las otras ya no están se fueron. Lo entendí. Lo quiero a morir y es un cuchillo que me corta las venas ¡Haaay! No, no entiendo nada. Veo. Todos están aquí. Estoy solo. No hay certeza. El silencio. Es la otra voz, la que no puede nombrar. Nada esta aquí. Es otra cosa. Campanudio lalalí Auriciento auronida Lalalí Io ia iiio Ai a i a a i i i i o ia. 142


2. Sobre el sendero hay un adentro y un afuera, también individual. En la mitad de un puente peatonal no hay una dirección exacta, sólo referencias. Veo personas, categorías, clasificaciones. Un chaparro, un flaco, una gordita, un alto, un punk. Una señora, un señor, un niño, un anciano; ése tiene cara de inteligente, ése de idiota. Un hipster, un emo, un darki, otro punk, un travesti, otra señora, un gringo. Una chica muy bonita, un hippie, un anciano, un hippie anciano, una niña. ¡Pinche mamón!… Algo se fue, ya no está aquí; lo demás permanece inmóvil. No, no tengo historia. Soy anarquista, soy neonazista, soy un skinhead, soy ecologista, soy peronista, soy terrorista, capitalista y también soy pacifista. Todos. ¡María del pueblito! Estar en medio es como no estar en ninguna parte. Gente. Lugares. Personas. Una ventana y una mujer que canta hacia la calle. Todos estamos inmersos. El pasado. Había un hombre y una mujer. La historia. Ese día fue demasiado. Hoy también. Mientras tanto pienso. Soy activista, sindicalista, soy agresivo y muy alternativo. Ahí va otro niño, allá va otro anciano. Pobre tonto, ingenuo charlatán. Un recuerdo suspendido. Un deseo detrás. La eternidad. La música es eterna, a-histórica. Así se indica políticamente. La música en el tiempo es Muzak: cepas flotantes, la papilla sin sentido que nos ofrece una banda sonora, el telón de fondo para la vida de otras personas. Se encuentra detrás de los que tienen historia, de los que son viejos. Al igual que la música embarazosa de las caricaturas este ruido de fondo muestra su edad en una forma divertida; provoca disgusto en los débiles oyentes que están familiarizados con ella, que creen que fueron impermeables a la cooptación. Sentí algo pero no es suficiente. Otra canción. En una sociedad que ha abolido toda aventura, la única aventura que resta es abolir la sociedad. Es un deseo individual; un deseo colectivo simplemente es un deseo. El deseo es nómada, no tiene nombre. Un huracán feliz que avanza. Yo también. Eso creo. Ayer emprendí otra ruta. Hoy la repito, no sé si mañana pueda emprender una nueva. El tiempo pasa. Continúa. ¡Libertad! Se detiene. Me ahogo. Me hundo. Necesito respirar. Así es la naturaleza de los peces…

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3. El tiempo no cesa. Vivir el tiempo. En medio de la urbe el cansancio, la confusión. El rencor. Entre Sol y Luna en Aldama. Oigo voces, pienso, creo que pienso, me multiplico: soy uno pero también soy otros. Construyo una trayectoria física y mental. Sí. Lo importante es lo que está pasando. Eso es importante. Ver las cosas siempre por el medio, por donde transitan, porque lo que transita es la vida, algo más fuerte que cualquiera de nosotros, más fuerte que los sujetos que somos… El viaje, incluso a las islas o a los espacios inmensos, no acarrea una auténtica ruptura si uno se lleva consigo su Biblia, sus recuerdos infantiles y su discurso ordinario. … El viaje persigue un ideal nómada, pero a modo de un deseo ridículo, ya que el nómada es, bien al contrario, el que no se mueve, el que no quiere irse y se aferra a su tierra desheredada o región central. No viajamos por el mero placer de viajar. El verdadero soñador es el que va a verificar algo. Pasó tan rápido que no pude ver. Es una mujer. Es un hombre. Ya no esta aquí. El tiempo es eterno, el hombre no. La memoria es eterna. ¡El tiempo vivido! El hombre deviene hierba. Es un sueño. Un viaje. Es personal. Es público. Hay un deseo sin nombre pero también hay un deseo con nombre. El espectáculo no es un conjunto de imágenes sino una relación social entre las personas mediatizadas por las imágenes. En el mundo realmente invertido, lo verdadero es un momento de lo falso. El hombre deviene hierba. Ya lo sé, él no está solo. Cuando lo espectacular era concentrado se le escapaba la mayor parte de la sociedad periférica; cuando era difuso se le escapaba una mínima parte; hoy no se le escapa nada, así, la experiencia práctica de la realización sin freno de la voluntad de la razón mercantil habrá demostrado de forma rápida y sin excepciones, que el devenir-mundo de la falsificación era también el devenir-falsificación del mundo. Él está solo. A mí me gusta viajar. Todo cesa. Testifico. Dicen que la nieve es punzocortante.

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4. El camino está marcado. Es por la izquierda. Es a la derecha. No, es de frente. Se quedó atrás y ahora es diferente: no lo reconozco. Es mejor dar una vuelta. Es mejor seguir. Construir una línea. Crear un punto. Unir dos puntos. Tres, cuatro, cinco. Ya no hay retorno y creo que me pierdo, viajo y me diluyo. Se ha ido. El Eje Central con Independencia. Ayer estuve aquí. Derivas en las estructuras sociales. Una marca temporal. Derivas en las estructuras mentales. Derivaciones de lo mismo. Ya lo dije, no soy el mismo, soy el otro. Un eslogan. Identidad. Esto no es más que el principio, continuemos el combate. Michael Doumit. El Che. Pornografía. Cultura. La Latino. Madonna. Política. El Borceguí. Otra marca. Deportes. Un perfume. Entretenimiento. Otro cuerpo. Sociales. Un local. Una plaza. ¡TAN TAN, dijeron las campanas! En el metro. En la calle. En el museo. En la casa. Soy un recuerdo. Ahora en un tianguis. Nancy, Carlos y yo. Mañana. Caras, objetos, voces, un recuerdo, un payaso, Ronald. Un accidente. Es posible. Un payaso. El otro yo del mexicano. Un mentiroso. Los ovnis en México. Los empresarios alemanes, el tercer Reich y la oposición de derecha a Cárdenas. Una metáfora. Socialismo para principiantes. Otro recuerdo. La memoria es como un barquito de papel que cruza el umbral del tiempo. Toma 15 −A veces todo es tan falso que lo que el ojo ve se transforma en un sentimiento y deja de ser lo que realmente es. Toma 18 −A veces todo es tan falso que lo que el ojo ve es la realidad aparente y deja de ser un sentimiento. México. El temblor del 85. La muerte de un cantante. Otra rola. Me encanta. Fue en la estación del metro Balderas. McDonald’s-México inició en 1985; en 2007 llevaba 367 locales y 12,500 empleados, su eslogan ME ENCANTA. Otro payaso. Es una mierda. Soy un payaso. Una alternativa. Una sentencia. Un pájaro. Un gato. Otra canción. Una jaula. Un hombre, una anécdota. No, no puedo. No era un hombre doblegado sobre sí mismo, sino proyectado hacia afuera. Las diferencias de un lugar, de un recuerdo, de la memoria, no las veo. Hay individuos. Un individuo. No pensamos que un ratón, un humano, un murciélago y una vaca tengan, necesariamente, la misma inteligencia, porque no creemos que todos seamos solamente mamíferos. Pero sí tendemos a pensar de ese modo de los pájaros: pensamos que todos son pájaros. Esta idea de los pájaros no es más que una idea errónea, tanto como decir “mamífero”. Es una clasificación que 147


nos hace extraviarnos y que no nos ayuda en absoluto. Ahora quiero hablar sobre algo más que no va a ningún lado y que no viene de ninguna parte y sólo porque estaba hablando de México. Yo viví un tiempo en México, a un lado de un cañón pequeño pero profundo y desde mi terraza se veía el cañón. Al fondo del cañón había un riachuelo y una cascada y detrás de la cascada una colonia de golondrinas que siempre había vivido ahí. El grupo, que no migraba, se componía de alrededor de quinientos pájaros que vivían detrás de la cascada. De día salían y volaban por ahí como golondrinas y por la noche regresaban y vivían detrás de la cascada. Mientras trataban de dormir, el agua las mojaba. En ese mismo lugar, yo tenía un pequeño colibrí que vivía en mi terraza, y tampoco él migraba. Vivía en mi terraza. Además de alimentarse con el néctar de las flores, comía crías de araña que sacaba de las telarañas. Había también una bandada de unos veinticinco o treinta loros que volaban cerca del cañón y hacían algo así como una conferencia; se burlaban de todos los otros pájaros y uno podía escucharlos hablar de los otros pájaros. En el cañón había un pájaro llamado el “reyezuelo del cañón”, que cantaba muy bonito y todos los días yo veía al reyezuelo del cañón. Entonces, un día, un gato llego a nuestra casa y quiso vivir con nosotros, así que, para mostrar que quería ser nuestro amigo, nos trajo al reyezuelo del cañón. Esto es todo lo que quiero decir sobre México…. ¡Socorro!

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5. Alguien llora, gritos, autos, ladridos; alguien ríe, alguien canta. Sirenas. Un producto, una mercancía, información, saturación. El ruido, el caos se detuvo, ahora el silencio. Se detiene el tiempo. No. Detengo el tiempo. Una fantasía. El anarquismo es una doctrina y movimiento radical que promueve la acracia, es decir, la autonomía de cada individuo. Sigue, continúa, no te detengas. ¡Los pelos no me los voy a quitar! Pero para seguir con lo que casi estaba diciendo, siempre hay dos extremos. Un trayecto siempre es entre dos puntos, pero el entre-dos ha tomado toda la consistencia y goza de una autonomía como de una dirección propia. Hubo una vez un país maravilloso. Fantasía. Es una mentira. Hay que terminar de una vez con el juicio de Dios. Es una trampa. Es real. Espectacular. Es material. La expresión de Bergson respecto de la “sinceridad puramente material” encaja plenamente en la noción althusseriana de los aparatos ideológicos del Estado, es decir, en el ritual externo que materializa a la ideología: el individuo que mantiene su distancia con relación al ritual no está consiente de que éste lo domina ya desde dentro. Como dijo Pascal: si no crees arrodíllate, actúa como si creyeras, y la creencia llegará por sí sola. A esto también se refiere el “fetichismo de la mercancía” de Marx: en su auto-conciencia explícita, un capitalista es un nominalista sensato, pero la “sinceridad puramente material” de sus actos muestra las “debilidades teológicas” del universo de las mercancías. Es esta “sinceridad puramente material” del ritual ideológico externo, y no la profundidad de las convicciones y los deseos del individuo, lo que constituye el verdadero locus de la fantasía que sostiene la construcción ideológica. Un día no hubo Punk, al día siguiente la ciudad fue arrasada con ropas desgarradas, perforaciones seguras y espigas en la cabeza. Ahora soy hacktivista. Ahora el viento toca mi cuerpo, cierro los ojos y ya no estoy aquí. Mentiras. Sigo. Sigo viendo, sigo escuchando, sigo pensando. La naturaleza en medio de la urbe. Ya no tengo esperanza, los ciegos hablan de una salida. Yo veo. Desobediencia civil. Me veo en una esquina. Me veo en línea recta. Me acomodé con mucha dificultad en la cama, el cuerpo me pesaba, pasé con mucha dificultad por el pasillo. Desperté, era un sueño, el sonido de la llave en la cerradura me hizo caminar nuevamente por el pasillo y ahí estaba todo igual que en mi sueño, los ganchos, los cuadros, la luz, todo era igual; entonces un movimiento 151


en mi cuerpo, lento y pesado me recordó que aún seguía dormido. Intento despertar y no puedo. Donceles 101-23, colonia Centro, México D.F. Me veo de vuelta. El olvido. Ya no me veo, me diluyo. Más personas. Una mujer, un hombre. ¡Salieron los luceros! Me adelanto. Otra mujer en la ventana, igual que hace 105 años, con la nariz pegada al vidrio pero ahora es una niña, del otro lado un accidente. A ella le gusta que la vean, a la otra no. Extraordinario el interés que se toman por un cadáver. ¡Aquí hay pan! ¿Aquí hay pan? Es de noche. Sigo. Sigo. Sigo. Hay dos voces. Es un deseo. Hay dos deseos −Dicen que es muy inteligente. −¡Claro! ¡Está estudiando en Harvard!

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No es preciso decir que uno no está constreñido a corregir un trabajo o a integrar diversos fragmentos de obras caducas en una nueva; puede también alterar el significado de aquellos fragmentos en un sentido adecuado, abandonando a los imbéciles la preservación esclavizadora de la ¡cita! Lo que presento es, de alguna manera, la bitácora de una experiencia dibujada por el recorrido de trayectorias aleatorias en la ciudad de México. Es un texto que describe un flujo de conciencia, una apreciación temporal y espacial del acto de viajar. Es un dialogo interno con el exterior. Es, de alguna manera, una recapitulación sobre las sensaciones y recuerdos acumulados en la memoria del paseante.

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Forma mentis o PsicogeografĂ­a de un edificio por Ana R. Lacorte

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Entre las diferentes acepciones que podemos imaginar para la palabra edificio, me remito a la más primigenia: æde y facere1, el lugar en el que se genera el calor. Aunque hoy en día la imagen que un edificio nos evoca es más bien la de un conglomerado de torres de cristal, un pequeño bloque de tres pisos con o sin ventanas, con o sin balcones, hundidos o al ras del suelo, recién remodelados, completamente despellejados, de obra reciente y de múltiples funciones: edificios inteligentes, edificios multifuncionales, edificios-vecindad, edificios-rascacielos, edificios-Santa Fé, edificios-Polanco, edificios de la Escandón, edificios de la Narvarte...…

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Definición tomada del saber colectivo de Wikipedia.


Todo el universo, en sus diversos estratos, se asienta en el poder de las relaciones. A. López Quintás

Una serie de eventos han ido marcando el perfil de un edificio X ubicado en la colonia Narvarte. O bien, el edificio X, a partir de una serie de sucesos cotidianos, proyecta y teje las relaciones que lo conforman; sus microcomunidades internas tienen (re)acciones y consecuencias como en cualquier comunidad viva. El edificio X es el reflejo de todas ellas, un ente-receptáculo alimentado por la continua (inter)acción de sus miembros, “simple y sin circunstancias inútiles”.

FIRMITAS, UTILITAS, VENUSTAS (Firmeza, utilidad y belleza) De Arquitectura, Vitrubio Entrando por primera vez al edificio, se puede deducir el esquema relacional por su estructura: una sola entrada, una escalera central y dos pequeños patios comunicantes. Esta disposición acerca, comunica y a la vez repele a sus inquilinos entre sí. Si un departamento cocina, cocina para el edificio entero; los olores entran por ventanas y puertas para bien o para mal. Son inevitables las conjeturas en torno a ellos: acostumbrados a guisos cotidianos, un perfumado aroma a albahaca-romero-orégano repetidas veces en las últimas tres semanas, presupone una visita extranjera. El olor a guisado, a sopa, a comida casera, es signo de alguien con suficiente tiempo para alimentar a alguien más. Continuando, el gas de 6 de los 10 departamentos se cambia con menos frecuencia, por lo que no es difícil inferir que esas personas viven quizá solas. 159


FIRMITAS Siguiendo con una antigua tradición, los departamentos de este edificio son multifuncionales. Más de la mitad de los vecinos viven y trabajan ahí mismo y a veces requieren de la colaboración entre ellos. Los nexos entre vecinos de un edificio tan pequeño ventilan varias situaciones. Por ello, la frecuencia y cercanía de estos intercambios se complejiza e intensifica. Con un análisis más puntual, y basado en herramientas básicas de evaluación, se pueden detectar los niveles de relación que se gestan en el edificio. Tipos de relación: - Laboral - Amable - Entrañable - Cortesía / hipocresía básica - Desprecio - Omisión

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Esquema de relación laboral interno: Si bien el edificio X es de vivienda, se hilvanan diversos servicios de un departamento a otro. Las relaciones laborales que se han dado, surgen de una red social íntima que permite la colaboración entre sus miembros gracias a su cercanía. Esta cadena de relaciones teje un nivel adicional de correlación que promueve y refuerza las estructuras sociales internas y fomenta la solidez de la estructura relacional del edificio X. Por ello, los vecinos que colaboran unos con otros son solidarios con el edificio. Saben que los alberga y que promueve los lazos entre ellos. Entre las actividades que se dan están los servicios “establecidos”, como el de odontología y el consultorio de psicología. Por lo demás, los servicios de maquila, secretariado, costura y favores remunerados, en general son resultado de la proximidad y la intimidad del espacio mismo. Estas redes de trabajo se extienden a su vez en ramificaciones externas. Entre las más significativas y eficientes se encuentran las del sistema de limpieza. Servicios como los del señor factotum (hombre de toda la confianza del casero y por ende del edificio y de sus habitantes) ajusta y repara averías en general, el de las hermanas que se dividen el aseo haciendo un departamento cada una y el de la tintorería-lavandería que recoje y entrega a la puerta, son parte fundamental del buen funcionamiento de un edificio de clase –digamos– “media”. El edificio es permeable a estos distintos agentes Esquemaque de relaciones dela salud física y el mantenimiento básico al exportar externos promueven TRABAJO las excresiones y secreciones.

01Vecina 02 Vecina 03 Vecina 04 Vecino 05 Vecinos (2) 06 Vecinas (3) 07 Yo 08 Vecina 09

Vecina/Vecino (2)

10 Vecina/Vecino (2)

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Esquema de desprecio: bilateral y unilateral: En este caso, el esquema de desprecio es quizá el lugar común en cualquier espacio de convivencia diaria. A diferencia de un ente con vida para el que algún remedio puede restituir cualquier mal funcionamiento de sus órganos, en el edificio X no es así. En todo caso, los problemas se acentúan. Sin Esquema de relaciones de embargo, el desprecio no pasa a mayores. Se queda en el plano hipócrita de DESPRECIO un saludo semi-amable.

01Vecina 02 Vecina 03 Vecina 04 Vecino 05 Vecinos (2) 06 Vecinas (3) 07 Yo 08 Vecina 09

Vecina/Vecino (2)

10 Vecina/Vecino (2)

Esquema de omisión: relaciones ElEsquema edificio Xdetiene sólo 9dedepartamentos y una portería, todos conectados por OMISIÓN un solo acceso y una sola escalera. Aún así, más de la mitad de los vecinos se desconocen entre sí.

01Vecina 02 Vecina 03 Vecina 04 Vecino 05 Vecinos (2) 06 Vecinas (3) 07 Yo 08 Vecina 09

Vecina/Vecino (2)

10 Vecina/Vecino (2)

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Así se amasan continuamente las relaciones de los habitantes del edificio X. El día a día se da en un ambiente por demás tranquilo, promedio, sin sobresaltos, quizá igual que el de todos sus habitantes: promedio, sin sobresaltos.

VENUSTAS Noviembre de 2007. Se corre el rumor de que el dueño, extensión del edificio, pondrá un enorme letrero espectacular en la azotea para destinar sus ingresos al mantenimiento general. El comentario se esparce por todo el edificio, suscitando un marcado rechazo al copete. El edificio genera una tensión/resistencia que se hace llegar como opinión general al dueño. A dos años del conato de corona, el anuncio no se ha puesto y todo sigue en orden. Los edificios circundantes tienen aspectos descuidados, fachadas desgastadas, ventanas rotas y sucias… El edificio X no. Su fachada mamey se extiende ininterrumpidamente a lo largo y ancho de su arquitectura. Luce amable y concreto. Los árboles que lo rodean son frondosos y están podados. La consciencia externa del edificio se traslada a la percepción de los agentes externos. Los vecinos de la zona coinciden en que “se ve que le dan mantenimiento”, que “es el mejor de la esquina” porque “siempre lo limpian” y “lo tienen cuidado”. Los edificios de la Narvarte se caracterizan por tener las esquinas chatas y forman entre ellos un octágono en el cruce de sus calles, al parecer muy conveniente en términos del Feng Shui.

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Sin embargo, siguiendo sus mismas leyes, al entrar a los departamentos 03, 06 y 09, el “amor” del edificio está “mochado”. La vecina del 01, consternada por ello, regala a sus vecinas del 03 una perla de cristal facetado que refleja la luz de la ventana para duplicar el espacio y completar la “esquina faltante”. A pesar del gesto por restaurar el amor en el edificio, el departamento 10 sufrió una separación inminente. El marido se fue con una más joven y, según la última estadística, ya sólo quedan solteros en el edificio. Para redoblar los esfuerzos y completar simbólicamente la esquina, invité al vecino del 09 a dibujarla con rojo. El trazo tiene una intensión muy clara: restaurar el amor en el edificio. Coincidentemente, la recién abandonada vecina del 10 cruzó la calle cuando comenzamos. Al terminarlo, venía de regreso.

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UTILITAS A fuerza de repetirse, de re-andar las rutas/rutinas, el espacio se va creando. Las relaciones internas refuerzan la estructura general: la del 01 busca compañía con las del 03, es asidua portadora de las últimas noticias de la cuadra; recíprocamente la del 10 busca a la del 01 para que, como buena agencia noticiosa, actualice, revise y concuerde con la versión final de todos los hechos. Los del 09, al más puro cliché del “chavo del ocho”, piden una tacita de azúcar y un vacito de leche, un par de sillas y algunos vasos a la del 07. La vecina del 08 repite sin cesar su cotidianidad: madrugada-trabajo, tarde-sobrino, más tarde-perrito(s†), noche-pacientes, más noche-dormir.… Los del 05 y la del 02 son vecinos muleta y participarán en cuando sean requeridos. Por lo pronto, sólo observan. Bitácora de eventos: En septiembre de 2007, una fiesta del departamento 09 despierta el descontento de la entonces vecina del 07. Una nota de severa amenaza queda como condena en la puerta, junto con los restos de la fiesta. Los voceros del edificio (debo decir voceras), indignadas, corrieron la voz de lo sucedido (me refiero a la carta, de la fiesta todo el mundo se enteró). La mitad de los vecinos se indignó y a la otra mitad le fue indiferente. Aún así, permeaba una tensión y depresión general en el edificio, generada por la amarga nota. A finales de febrero de 2008 había una atmósfera de estrés, tensión y algunos conflictos de relación. Para marzo, la vecina del 07 fue expelida del edificio y volvió la calma. En junio, se realiza una cirugía menor en la instalación eléctrica. La vecina del 08 requiere separar la línea de luz para echar a andar la bomba que asegura el funcionamiento de los aparatos de su pequeño consultorio dental, ubicado en la recámara contigua a la suya. En noviembre de 2008 llegó un nuevo perrito que ladra como todo perrito chiquito: mucho y agudo. Vive, como buen perro de ciudad, en la azotea, junto con el de la administradora. La del 08 tiene dos más muy viejitos y pequeñitos, 165


pero curiosamente silenciosos. En total hay cuatro perros. En marzo de 2009 fallece el mayor de los perritos. El edificio da un pésame general en cada saludo a la vecina del 08. La vecina del 09 decide que ella quiere también un perro y pide permiso al dueño para traer uno nuevo. Extrañamente, pide permiso. Extrañamente, le es negado. Evento del 06 de abril del 2009. Los vecinos del edificio contiguo gritaban desde sus ventanas. Al parecer, había llamas en el departamento 06. Los del 09 salieron corriendo a ver a los bomberos: tres ambulancias y un camión bloquearon el acceso al edificio. De abajo no se veía nada, sin embargo, los vecinos de enfrente insistían en las llamaradas del departamento 06. Con el alboroto, se encendió la luz del supuesto departamento en llamas y todo desapareció, no se veía más que una habitación. Había una extrañeza general. La explicación a los bomberos, a quienes no se les permitió la entrada, fue que un microondas hizo cortocircuito.… La explicación a los vecinos preguntones fue que eran unas velas en la habitación.… La explicación de la vecina del 01 es que estaban haciendo brujería. Poco se sabe de las vecinas del 06: dos hermanas, una de ellas con una hija de aproximadamente 11 años. Se les ve poco, salen en horarios indistintos, bastante arregladas, y nunca juntas. Parte importante de la dinámica del edificio se generaba con los vecinos del departamento 09. Para septiembre, la conjunción negativa de los astros y quizá el edificio, cansado de demasiadas visitas y azotones de puerta, decide separarlos. Una pelea irreparable los aleja y ambos deciden mudarse. Hay una tristeza general en algunos vecinos pero el edificio parece tranquilo… hasta que llegó el nuevo inquilino. Un amigo de los del 09. La primera fiesta provocó el descontento general entre los vecinos. Esta vez no hubo carta. En junio de 2009 se va la silenciosamente uraña vecina del 02. Llega el nuevo y esporádico vecino que sólo deja una motocicleta gigante debajo de las escaleras como garantía de que ahí vive.

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Nuevamente aparecen las vecinas del 06 que alegan que entraron a robarles. Los hechos: -La cerradura de su puerta no estaba forzada. -Recurren al casero en primera instancia. -Reportan el robo de una pantalla de plasma, una computadora y algunas joyas a plena luz del día. Nadie vio. -La casa no estaba revuelta. -Todos los vecinos dudan del robo. Al parecer, la policía también. -Deben 3 meses de renta. A principios de año, el esposo de la administradora manchó el piso de la entrada con pintura al reparar su moto. La mancha no desapareció pero el esposo tiene ya cerca de un mes que no se aparece. La noticia llegó hasta los edificios contiguos y más allá. La calle y la administradora están tristes, pero el edificio no. De las pocas relaciones de pareja que perduran algunas están frágiles y han decrecido considerablemente. Así, el edificio X sigue perfilando día a día las relaciones de los inquilinos y sus circunstancias. Es cosa de tiempo para ver cuánto más duran las del 06. Después de la separación de la última pareja, me da la impresión de que quiere sacarnos a todos de aquí. Por lo pronto, yo ya estoy buscando casa nueva.

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LADO B Historias controversiales hay en cualquier comunidad. El edificio X contiene y se asegura de resguardar varios secretos en la memoria de sus habitantes. La mayoría desconoce los hechos sucedidos en el mismo espacio que habitan; el edificio así lo procura. Algunos hechos aleatorios: -Un intento de suicidio -Un secuestro/asesinato -Una crisis de esquizofrenia -Un auto-robo -Una película filmada -Un incendio aparente, uno real -Muchos abandonos2

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Para bien o para mal, 42 días posteriores a la esquina roja, la moto negra y el marido regresaron al edificio. Al terminar este texto, ya se había vuelto a ir.


Rastreando memoria por Amanda GutiĂŠrrez

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Inmigrar. (Del lat. immigrare). 1. intr. Dicho del natural de un país: Llegar a otro para establecerse en él, especialmente con idea de formar nuevas colonias o domiciliarse en las ya formadas. 2. intr. Dicho de un animal: Instalarse en un territorio distinto del suyo originario. Diccionario de la Real Academía Española

La memoria como herramienta creativa puede funcionar como un eje temático. Éste señala momentos significativos abarrotados de metáforas. Así, la memoria de un tercero es materia rica al ser transmutada en narrativa escrita. Sus anécdotas están compuestas de trozos de una experiencia singular. En este caso me interesan las anécdotas de sujetos que viven fuera de su país, en otro contexto cultural, con otra lengua y con otras costumbres. En esta memoria están implícitas situaciones de adaptación y de reconstrucción, más allá de la identidad o de una ideología. Las razones que existen en los procesos de inmigración son variadas y van desde la búsqueda de mejores empleos, el ejercicio ascético, el encuentro amoroso con un nativo del lugar, las persecuciones políticas o los estudiantes inquietos, entre otros. La trayectoria geográfica de cada individuo no necesariamente está emparentada con su clase social, religión o género, pues tiene una relación más subjetiva que se relaciona con otros factores, como puede ser el de la necesidad de experimentar un entorno distinto. Mi llegada a la ciudad de Chicago fue optativa, mi decisión no estaba basada en una necesidad económica. La partida de México representó un suceso significativo en mi historia. En mi adaptación codifiqué estas nuevas costumbres y su lenguaje, lo cual se tradujo en un cambio radical en mi pensamiento y percepción del mundo. Desde ese momento he tenido sueños constantes de México y Chicago. En esos sueños los dos espacios se fusionan, creando una mezcla de significados entre el pasado y el presente. En mis sueños aparecen cines, colonias, puentes, el metro, la gente. Veo a la ciudad de México en medio de una tormenta de nieve, la avenida Reforma conectada a la rivera del lago Michigan, la universidad de Chicago a una cuadra del metro Tecnológico, amigos polacos hablando inglés en las butacas 170


del cine Diana. Y al despertar invariablemente observo mapas, imagino su conexión física y su conexión simbólica finamente atada por mi historia. Dos espacios infinitamente disímiles, relacionados con las metáforas que mi memoria establece. Así la narrativa comienza y mi anécdota se constituye. En el proyecto, Rastreando memoria capturó cinco ensayos que comprenden metáforas de memoria y su representación, en relación con el desplazamiento migratorio de cinco individuos. Para su creación realicé la compilación de dibujos y de ensayos anecdóticos de cinco inmigrantes. Los cinco inmigrantes radican en la ciudad de México y provienen de cinco países diferentes: Perú, Nicaragua, Alemania, Estados Unidos y Nigeria. Sus descripciones activan procesos narrativos que involucran la reflexión del concepto de “hogar” como lugar de origen, y su constante adaptación a lo largo de su desplazamiento geográfico. Los ensayos son grabados sonoramente en su lengua madre, y describen las características físicas de su lugar de origen haciendo énfasis en su casa, barrio, estado y país. El desplazamiento formal del video es resuelto con cinco animaciones. Los elementos que utilizo para su composición se dan a partir de sus anécdotas y las referencias gráficas expuestas en sus dibujos. Las animaciones son hechas por medio de imágenes que oscilan entre mapas, imágenes aéreas, fotografía de archivo y pietaje documental.1 A cada ensayo audiovisual le otorgo un tratamiento y montaje especifico, basado en las temáticas expuestas en su narrativa. La utilización de estas imágenes y mapas buscan relacionar la subjetividad del individuo y su memoria con un sistema descriptivo del espacio y su temporalidad. Las paradojas existentes entre distancia e intimidad, memoria y recreación, son elementos constantes que otorgan la unidad conceptual a las cinco narraciones. Estos son algunos fragmentos de los textos que los participantes escribieron. También se muestra un boceto de los dibujos que realizaron durante el proceso, y una imagen fija de la animación construida a partir de estos materiales. 1

A partir de este planteamiento se creó una base de datos con la digitalización y captura de imágenes que luego se llevó a formato impreso, pues las cinco animaciones en stop motion fueron enteramente realizados con recortes de papel. 171


Nombre: Jill Anderson Pais: Estados Unidos Idioma de la narración: inglés

I grew up in Texas and it took me four different moves to get to Mexico City. I always felt like I was heading south, but I had to move north in order to get back down. Leaving home for me is exhilarating. That is the best word for it. I am, perhaps, all too ready to leave home. Like many of my peers, in 1997 I left my childhood home in Houston, Texas, thrilled to be moving as far away as possible–off to college in Vermont. But I counted on always being able to come home, so it surprised me when my childhood home no longer felt like home. I suppose I feel like that home really walked out on me. The dining room table that I loved to sit around over meals, and late at night to eat a solitary bowl of ice cream, has been sold. An elderly couple and their ailing mother live in our house on 3658 Chapel Square, where all four of us grew up. When my parents, on the verge of divorce, and my youngest sister moved out of that house, our dog ate some rat poison dislodged from the shelf during the move. She died. The streets and stores and trees and wilderness areas have changed and I return to my parents’ houses to find almost everything I remember buried under pavement and new, indistinguishable strip malls. I don’t know yet if I keep leaving home in search of that first one, or if I am urged forward in the hopes of finding a new one, or if I am learning to carry home wrapped around my shoulders like my rebozo heavy with a child. I moved to Mexico, finally, after going to college in Middlebury, Vermont, living in New York City for nine months, and then going to graduate school for five years in Austin, Texas. I had traveled and visited many different parts of Mexico when I decided to move to Mexico City in 2006. Making the transition was a scheme to get out of the smallish world of the graduate student scene, a dream-fulfilled to live and struggle beyond the border of the United States, and a challenge to myself to leave it all behind and find out what parts of my self surfaced and what parts sunk in such new and different waters. Looking back, I see a pattern: intense years of education in an idyllic, safe place, followed by my willful launch into the unknown adventures of a mega-city. Looking back, I can also see the ever-present 172


tug of my soul towards Mexico and the life I imagined awaiting me there. When I boarded the plane to Mexico City on June 1st, 2006, with a one-way ticket, I was six months pregnant. The big city that had captured my dreams, and my future, had shrunk to one beating heart and one pair of shining blue eyes and his words ringing in my ears, “This is our city.” As the plane landed and the houses of Mexico City curled around hills and spread towards the horizon below, I had only one thought. He is waiting for me in the airport and this is our city. The weight of my belly before me left me little time to look back on the similar pollution-smeared sunsets of Houston, Texas, or the rolling hills spotted with perfect, hidden swimming holes in Austin. I was rushing to find the home I knew we needed in order to welcome this new life. I should have known better. If I would have paid better attention to all those black and white Mexican films of young, innocent, indigenous girls ravaged by the hard luck of urban circumstance, I might have been better prepared for the shock of Mexico City. As a visitor, a visitor falling in love, I was charmed by the Distrito Federal. I loved the old neighborhoods, the sprawling Zócalo, the broken sidewalks, the possibility around the corner, the used bookstores overflowing with yellowed pages, the new people to meet and to learn from, the women who flatten tortillas and grease the quesadillas over their humble corner comal, and the men who puff out their chests below their taco aprons while chopping large piles of meat into fine threads. I still love those things. But when I first moved to Mexico City, I felt the altitude slow my forward momentum as I began to sympathize with the thousands and thousands of men and women who move to this place with hope, and instead find hardship. And it is not as if my life was that hard–I was just getting more and more large with child and feeling more and more awash in the challenges of navigating unknown, dirty city streets. The heat of the metro was oppressive, the exhaust of the cars was nauseating, and the endless numbers of people speaking a foreign language was lonely. I often felt like I could not make myself understood, even with my fairly useful level of Spanish. I was lumbering around and only my silent whispers addressed to my unborn baby felt intelligible. I cannot separate the challenges of moving to Mexico City, or even what Mexico City is to me, from the experience of being pregnant and giving birth here. 173


Traducción Crecí en Texas y me tomó cuatro movimientos llegar a la ciudad de México. Siempre me sentí atraída por el sur, pero tuve que moverme hacia el norte para bajar después. Irme de casa, para mí, es excitante. Esa es la mejor palabra, tal vez porque estoy más que lista para partir de casa. Como todos mis amigos en 1997, dejé la casa de mi niñez en Houston, Texas, muy emocionada por moverme lo más lejos posible para ingresar a la universidad en Vermont. Sin embargo, siempre pensé que podría regresar a casa, así que me sorprendí cuando mi casa ya no se sentía más como un hogar. Supongo que sentí como si esa casa se saliera de mi. La mesa del comedor en la que me encantaba sentarme a almorzar, o a comer un tazón de helado, solitariamente a altas horas de la noche, se vendió. Ahora son una pareja de ancianos enfermos y su madre los que viven en nuestra casa en 3658 Chapel Square, donde nosotros cuatro crecimos. Cuando mis padres -al borde del divorcio- y mi hermana menor se mudaron de la casa, nuestra perra se comió algunos despedicios con raticida, que se vaciaron del bote durante la mudanza. Se murió. Las calles, las tiendas, los árboles y las áreas silvestres han cambiado. Cuando regreso a la casa de mis padres encuentro casi todo lo que recuerdo enterrado bajo el pavimento, y los nuevos y nada familiares centros comerciales. No sé si todavía sigo saliendo en busca del primer hogar, o si insisto en avanzar con la esperanza de encontrar uno nuevo o si estoy aprendiendo a llevar mi casa envuelta alrededor de mis hombros, así como cargo mi pesado rebozo con mi niño. Por último, me trasladé a México después de ir a la universidad en Middlebury, Vermont, vivir en la ciudad de Nueva York durante nueve meses haber ido a la escuela de postgrado durante cinco años en Austin, Texas. Cuando decidí mudarme en 2006 ya había viajado y visitado muchas partes de México. Hacer la transición fue un plan para salir del pequeño mundo de la escena estudiantil, un sueño hecho realidad para luego luchar y vivir más allá de la frontera de los Estados Unidos. Un desafío a mí misma, para dejarlo todo atrás y descubrir qué partes de mi misma salían a flote y qué otras se hundían en diferentes aguas. Mirando hacia atrás veo un patrón: los intensos años de educación en un idílico lugar seguro, seguido por mi voluntad de 174


impulso hacia lo desconocido y aventuras de una megaciudad. Mirando hacia atrás puedo ver también el siempre presente impulso de mi alma hacia México y la vida que imaginé me aguardaría. Cuando abordé el avión para la ciudad de México el 1 de junio de 2006, con un boleto sólo de ida, tenía seis meses de embarazo. La gran ciudad que había capturado mis sueños y mi futuro se había reducido a un corazón latente, a un par de brillantes ojos azules y a unas palabras en mis oídos: “Esta es nuestra ciudad.” Sólo tuve un pensamiento a medida que el avión aterrizaba y las casas de la ciudad de México se convertían en curvas sobre las colinas, propagándose en el horizonte: él me espera en el aeropuerto y esta es nuestra ciudad. El peso de mi vientre me dio poco tiempo para mirar y comparar las contaminadas puestas de sol con las de Houston, en Texas, o las colinas redondas que esconden perfectos agujeros flotantes como los de Austin. Corrí para encontrar la casa que sabía que necesitábamos para dar la bienvenida a esta nueva vida. Si hubiera sabido lo que me esperaba. Si hubiera prestado más atención a las películas mexicanas en blanco y negro, con las jóvenes e inocentes niñas indígenas devastadas por la mala suerte de las circunstancias urbanas, hubiera podido estar mejor preparada para el choque de la ciudad de México. Como visitante, una visitante enamorada, yo estaba encantada por el Distrito Federal. Me encantaron los barrios antiguos, el Zócalo extendido, la aceras rotas, la posibilidad a la vuelta de la esquina, las librerías de libros viejos con desbordantes páginas amarillentas, la gente nueva para conocer y aprender, las mujeres que aplanan tortillas y hacen quesadillas con aceite sobre sus humildes comales en la esquina y los hombres que sacan su pecho por debajo de los delantales de taquero mientras cortan grandes pilas de carne en finos hilos. Sigo amando esas cosas. Pero cuando me trasladé por primera vez a la ciudad de México sentí cómo la altitud aletargaba mi movimiento hacia el frente mientras comenzaba a simpatizar con los miles y miles de hombres y mujeres que se trasladan a este lugar con la misma esperanza y en su lugar encuentran dificultades. Y no es que mi vida fuera tan difícil, es sólo que el vientre me iba creciendo más y más con la niña y cada vez me sentía más abrumada con los desafíos de navegar en las calles sucias y desconocidas de la ciudad. El calor del metro 175


Nombre: Kai Kraatz País: Alemania 176

era opresivo, los gases de escape de los coches nauseabundos, y el interminable número de personas que hablaban una lengua extranjera me representaban la soledad. A menudo me sentía incapaz de hacerme entender incluso con mi buen nivel de español. Estaba vagando de un lado a otro y sólo me parecían inteligibles los susurros silenciosos que le dirigía a mi bebé en mi vientre. No puedo separar los problemas de mudarme a la ciudad de México, o incluso de lo que la ciudad de México significa para mí, de la experiencia de estar embarazada y de dar a luz aquí.


Idioma de la narración: alemán

Von dem Haus in dem ich mit meinen Eltern aufgewachsen bin (bis zu meinem 11 Lebensjahr) sind nur einige Bilder übrig – andere vielleicht vorhanden, aber gut vergraben und in keiner zeitlichen Ordnung. Die schönsten Momente waren wohl die in der Spielecke (wir hatten eine eigenes Spielzimmer!) mit LEGO Bausteinen und das Sitzen in der Küche am Küchentisch während meine Mutter das Essen zubereitete. Das Haus welches meine Eltern dann gebaut haben war groß und ich erinnere mich dann gleichzeitig an das Modell welches mein Vater gebastelt hatte, um dem Architekten seine Vorstellung zu präsentieren. Und es entwickelte sich mit der Zeit zu einem Monster um schließlich von mir als „komisches Haus“ betitelt zu werden. Die Scheidung meiner Eltern hat wohl mit dem Bau dieses Hauses angefangen und hat fast 12 Jahre gedauert. Ein Schrecken ohne Ende. Es wäre natürlich vermessen die Schuld dafür auf ein Gebäude zu schieben aber als Anlass hat es mit Sicherheit gut hergehalten. Um das unerträgliche erträglich zu machen habe ich dann mehr auf der Straße und im Haus meiner ersten richtigen Freundin gewohnt, wo es dann so etwas wie einen normalen Alltag gab. Seltsamerweise habe ich es immer geschafft regelmäßig in die Schule zu gehen, wo sich die Lehrer zwar ernsthafte Sorgen gemacht haben, es aber irgendwie akzeptierten das ich mich nur einmal die Woche beim Schwimmunterricht duschte und ansonsten Angebote vorm Unterricht dies zu tun ausschlug. (Das Blau war nicht die beste Qualität und wusch sich sehr schnell aus den Haaren wieder heraus.) Ich denke aus dieser Zeit kommt meine Erfahrung, wie man sich eine geeignete Infrastruktur schafft die genauso wichtig ist, wie die Base, von der man losgeht. Die folgenden Wohnungen in Deutschland waren mit Freunden und einmal mit einer Freundin und wenn ich so darüber nachdenke, immer mit diesem Konzept. Die Wohnung zum schlafen und kochen und eine geeignete Infrastruktur im Viertel um meine musikalischen und sonstigen künstlerischen Unfähigkeiten mit Enthusiasmus zu betreiben. Immer wieder haben wir in alten Fabriken und Bars Proberäume und Ateliers eingerichtet und ausgiebig benutzt. 177


Zu Hause ist Schlafen und Kochen und der verkehrstechnische Anschluss (ein Hauptbahnhof) musste immer in der Nähe sein. Im Studium habe ich dann fast in der Akademie gewohnt und nur ab und zu Zuhause vorbeigeschaut. Nach einer heftigen Depression habe ich mir dann einen Kindertraum erfüllt und mir einen Caravan gekauft um darin zu wohnen. Das Auto habe ich hinter meiner Wohnung geparkt und durch das Fenster alles sortiert was notwendig war und den Rest weggeworfen. So ungefähr das Geld was ich vorher an Miete ausgegeben habe, habe ich dann für Reparaturen und Benzin ausgegeben, konnte dafür aber Reisen, Konzerte und Ausstellungen machen. Das feste Haus in der Zeit war die Akademie mit Ihren Werkstätten und Waschräumen. Wir habe uns ein Aufnahmestudio eingerichtet und dann mit der Zeit dort gewohnt. Mit dem Caravan konnte ich weiter Projekte realisieren und bis ich nach Barcelona gezogen bin war ich eigentlich immer in dem Caravan Zuhause. In der Historischen Altstadt von Barcelona zu wohnen ist nicht nur Luxus, sondern auch sehr anstrengend. Die Roommates wechseln fast monatlich und immer wieder muss man die einfachsten Dinge erklären. Und nach zwei Jahren will man einfach ein festeres Umfeld haben. Freunde hatten mich nach Mexiko eingeladen. Sachen gepackt und ab. Zwei Kisten sind 6 Wochen später angekommen. Es hat nichts gefehlt. Viele haben mir geholfen, meine Papiere zu regeln und Arbeit zu finden. Mexico bietet viel Lebensqualität. Wahrscheinlich hat man als Ausländer einige Vorteile, sicherlich Aufgrund der guten Bildung, die in Deutschland relativ leicht zuteil wird. Mit einigen Dingen muss man sich aber erstmal zurecht finden, besonders, was offizielle Papiere angeht (Migration). Alle fragen einen wie man bloß in so ein Chaos auswandern kann. Deutschland sei doch so schön. Vielleicht kann man sein eigenes Land erst schätzen, wenn man eine Zeit als Ausländer / Migrant verbracht hat. Zurückkehren möchte ich aber nicht. Als ich mein neues Zimmer eingerichtet habe, bemerkte mein Mitbewohner, das ihn das sehr an die Einrichtung eines Caravans erinnerte.

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Traducción Sólo me quedan algunas imágenes de la casa donde crecí con mí papás hasta que cumplí los 11 años. Tal vez todavía haya otras imágenes, pero están bien enterradas y sin orden cronológico. Los mejores momentos probablemente los pasé en el rincón de juegos (¡tuvimos nuestro propio cuarto de juegos!), con las piezas de LEGO, o el tiempo en la cocina, sentado en la mesa mientras mi madre preparaba la comida. La casa que mis papás construyeron fue grande y siempre recuerdo la maqueta que mi padre había construido para presentarle sus ideas al arquitecto. Con el tiempo el proyecto de la casa se volvió una monstruosidad y finalmente lo nombré “la casa loca”. Quizá el divorció de mis papás empezó con la construcción de esta casa, y duró casi 12 años. Fue un terror sin fin. Claro, sería algo exagerado culpar a un edificio por todo eso, pero seguramente fue uno de los motivos. Para hacer lo insoportable más soportable empecé a vivir más tiempo en la calle y en la casa de mi primera novia, donde había una especie de vida cotidiana, normal. Extrañamente, logré asistir de forma regular a la escuela, donde los maestros se preocuparon de manera seria. Al final aceptaron que sólo nadara una vez por semana en la clase de natación, pues rechazaba toda posibilidad de hacerlo antes de clases. (Es que el tiente azul para el cabello no era de la mejor calidad, y se despintaba muy rápido con jabón). Supongo que de esta época me viene la experiencia de creer que una estructura adecuada es tan importante como la base de donde uno parte. En los siguientes departamentos en Alemania compartía con amigos y una vez con una novia. Y si lo pienso un poco, siempre fue bajo este concepto. El departamento fue un lugar para dormir y cocinar, un espacio base en el barrio para seguir desarrollando mis incapacidades musicales y artísticas con entusiasmo. Una y otra vez instalamos y habilitamos estudios y talleres en viejas fábricas y bares. El hogar fue para dormir y cocinar, la central de trenes era una conexión técnica para transportarse y siempre tenía que haber una cerca. Más adelante, durante mis estudios, habitaba más en la academia y sólo de vez en cuando llegaba a casa. Después de unas depresiones muy fuertes logré realizar mi sueño de infancia: comprar una camioneta combi para vivir. La 179


estacioné atrás de mi departamento y escogí todo lo necesario, sólo llevé aquello que cabía por la ventana y lo demás lo tiré. El mismo dinero que había gastado antes en la renta, me lo gastaba ahora en reparaciones y gasolina. Durante este tiempo realice viajes, conciertos y exposiciones. En esa época mi casa base fue la academia, con sus talleres y regaderas. Equipamos un estudio de grabación y con el tiempo terminamos viviendo allí. Con el remolque seguí realizando proyectos hasta que me fui a vivir a Barcelona. En realidad mi casa siempre fue el remolque. Vivir en el centro histórico de Barcelona no solo es un lujo sino también una experiencia muy desgastante. Los compañeros de habitación cambiaban casi cada mes, así que una y otra vez tuve que explicar las cosas más elementales. Y después de dos años, simplemente quieres tener un entorno estable. Algunos amigos me habían invitado a venir a México, así que saqué mis cosas y me fui. Seis semanas después llegaron dos cajas. No faltaba nada. Muchos me ayudaron a arreglar mis papelas y a encontrar trabajo.México ofrece una buena calidad de vida. Probablemente como extranjero uno tiene ciertas ventajas, tal vez porque en Alemania el acceso a una buena educación es relativamente más fácil. Al inicio uno tiene que saber orientarse en ciertas 180


cosas, sobre todo en lo que tiene que ver con los papeles oficiales de migración. Todos me preguntan cómo es posible que uno pueda exiliarse en tal caos. Alemania es tan bonito, dicen. Tal vez uno sólo puede valorar su propio país después de haber sido un inmigrante por un tiempo. Pero yo no quiero regresar. Cuando estaba arreglando mi nuevo cuarto, mi compañero de piso me hizo notar que el espacio le recordaba mucho, la decoración de un remolque.

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Nombre: Paola C País: Perú Idioma original del texto: español Mi nombre es Paola Cabrera Rafo. Nací en el 72 en Lima, Perú. Soy artista visual. En Perú siempre viví en el distrito de Barranco. En la primera casa que viví fue en la avenida del Sol, frente al malecón, a una cuadra de los Héroes a pocas cuadras del parque de la Lagunita. El parque de los Héroes tenía tierra roja y cuatro esculturas en el centro. Como fueron los primeros ocho años en esta casa, está asociada al juego en la mayoría de los recuerdos que tengo de ella. Bicicleta, merodear en el acantilado, en el malecón, el parque. Bailaba flamenco en un parque que daba a La Lagunita, que hoy es el Museo de Arte Contemporáneo de Lima. Una vez viví en Chorrillos, que es un distrito vecino muy similar, Barranco y Chorrillo son el extremo sur de la costanera de Lima. Otra vez viví en Surco, vecino también de Barranco, pero hacia el centro, sin salir al mar. El departamento de la avenida del Sol era de dos dormitorios con ventanas grandes que me daban vértigo. En la azotea teníamos un cuarto de servicio y ahí vivían Bárbara y Dominga, dos chicas jóvenes que vinieron a trabajar a Lima desde Puno, la sierra de Perú. Ellas hablaban aimara y español. Dominga nos cantaba y contaba miles de historias de su tierra. Barabara cosía, tejía y preparábamos postres. Todo el tiempo estábamos jugando las cuatro, junto con mis hermanas Claudia y Sara. Con mi papá teníamos una colección de cactus en la azotea. Los teníamos en latitas de leche Gloria. Por el departamento de la azotea había un descanso que era mi oficina. Este esquema de lugarcito en las escaleras se repitió en los otros espacios que he rentado para vivir. De ahí me mudé a la casa de mi abuela en Zurco, esto lo recuerdo como un vacío, como tres meses que tardaron en decorar un departamentito que estaba en la parte detrás de la casa, y cuando ya lo habíamos decorado totalmente nos fuimos. Aunque gastamos mucho dinero en ponerlo cómodo y bonito, ninguno estaba feliz ahí. Barbara y Dominga ya no estaban y las relaciones familiares con una tía y sus hijas que vivían en la casa grande eran nefastas. Nos cambiamos a un departamento duplex 182


en Barranco. Luego murió mi mamá de cáncer y nos tuvimos que mudar porque estábamos en la ruina y muy tristes. Era como si la casa se hubiera quedado a oscuras. Entonces nos fuimos a una casa rentada en Chorrillos, que irónicamente se llamaba La Dolce Vita, una callecita cerca de un parque, pero alejada del mar, y en el centro del distrito. No tenía mucha luz y compartía el cuarto con mi hermano Caroso, que aunque lo quiero mucho me sentía con el espacio invadido. Un amigo, Isaac, me decía “la putana” de La Dolce vita. De esa casa tengo pocos recuerdos, la mayoría son de la universidad. No tuve amigos de barrio como antes y no conocía a nadie. Luego me mudé sola a una casa también estilo colonial. Esto lo recuerdo como un sueño, vivía ahí desde los 26 hasta los 32 años. La calle se llama Colina. Esta casa estaba totalmente abandonada cuando la encontré. Pero me contacté con Claudia, la dueña, y quedamos que yo iba por un precio bajo, y que yo iba a hacer los arreglos. Me tardé como dos años en ir arreglando la casa poco a poco. Ahí viví seis años que eran como muy iguales. Cada uno de esos años me fui a un país diferente. Un poco viendo posibilidades de estudiar fuera de Perú. Hice viajes por todo sudamérica con la idea de que en un futuro me iría a estudiar algo. 183


Estuve en Uruguay, Argentina, Colombia, Venezuela. En ese momento estaba como desesperada y me quería ir. Me quería ir de esta situación de isla que tiene este país, siempre ajeno a todo lo que ocurre en el mundo.

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Nombre: Jairus País: Nigeria Idioma original del texto: inglés

My name is Okpayi Jairus Ishegbe. I was born on the 2nd of February 1979 in the Benue State of Nigeria. I got a scholarship from the state to study abroad for five years in Mexico City. I left Nigeria the 1st of September, 2005. Coming to Mexico as a student I took my flight from Abuja International Airport at 8pm, then I arrived in the Amsterdam airport at 10am. In the Netherlands I got the Mexican visa so I could go down to Mexico City. Then I flew from the Netherlands to Mexico, which made me arrive at midnight. About Nigeria’s background: the land is located East of Cameroon and West of Benin. Most of Nigeria is flat and unexciting. One part of the mountains runs along the Cameroon border with a lush tropical rainforest in the interior, which opens out onto the central grassland of the Jos plateau. The mosquito lives in the soggy east, they bite in the swamplands, which hold Nigeria’s most precious commodity–oil. Like everything else about Nigeria the climate is varied and substantially different from region to region. The North is hot and dry with one long rainy season from April to September. The South is hot and wet with a rainy season lasting from March to November. Temperatures are slightly lower in the tropical region of the South, but humidity is the real killer. Relief from this humidity doesn’t come until December and January during the warm season, when cool dry wind blows off the desert. Nigeria is the second largest economy in sub-Saharan Africa, because it accounts for 41 percent of the population. Nigeria is the world’s sixthlargest oil producer but most of the population still relies on wood as fuel. Is a shame that Nigeria still depends on wood fire when we have abundant oil and gas. That’s because our so-called leaders are very corrupt; they are careless about the welfare of citizens, allowing the forest to be cut down. We have no reason for using wood fire, since we have the money and human resources to pipe gas into homes for domestic use. We are deforesting the North wholly through harvesting wood for fire, and now we are shifting 185


to the savannah on the south. The fire act, passed by the British colonial authorities in 1987, established that exploiting certain areas could prevent their proper usage. When I was in Nigeria the family gas wouldn’t last very long, and even when we had two gas cylinders stored we hoped for the day when gas would be cheaper. There is no law against fuelling wood for fire, except in protected oil tree areas. In these places, chopping down cola nut tress is controlled by law because of the value of such trees. When I came to México I saw a big difference in the economy. I saw cooking gas everywhere and the technology was advanced, even though in Nigeria we have the privilege of Western education and Christianity. They have made a remarkable contribution to education and the modernization of Nigeria. On the map my country is located in the West of Africa, bordering the gulf of Guinea, between Benin and Cameroon, an area just over twice the size of Mexico City and Cuernavaca. The border countries of Nigeria are Benin –which has a total area of 773 sq. km–, Cameroon –with 1,497 sq. km–, Chad –with 87 sq. km–, and Niger with 1,497 sq. km. Niger has many natural ressources such as petroleum, tin, iron, coal, limestone, lead, zinc and natural gas. Traducción Nací el 2 de febrero de 1979 en el Estado de Benue, en Nigeria. Obtuve una beca a través del estado para estudiar en la ciudad de México por cinco años. Dejé Nigeria el 1 de septiembre de 2005. Vine a México como estudiante, y tuve que viajar desde el aeropuerto internacional de Abuja a las 8pm, para posteriormente llegar al aeropuerto de Ámsterdam a las 10:00am. En Holanda adquirí la visa para poder trasladarme a la ciudad de México. Viajé desde Holanda a la ciudad de México, lo que me hizo aterrizar a la media noche. Algunos datos importantes de Nigeria son: que está localizado al este de Camerún y de Benin. La mayoría del territorio Nigeria no es plano y poco emocionante. Una parte de las montañas corre a lo largo de la frontera de Camerún, tiene una selva exuberante que se abre camino sobre los pastizales centrales de la meseta Jos. Al este se puede encontrar el mosquito que vive 186


sobre los pantanos de la ensenada, un lugar que contiene la mercancía más preciada de Nigeria: el petróleo. Como todo en Nigeria, el clima es variado y substancialmente diferente de región a región. El norte es seco y caliente, con una larga temporada de lluvias que va de abril a septiembre. El sur es caliente y mojado, con una temporada de lluvias que va de marzo a noviembre. Las temperaturas son ligeramente bajas en la región tropical del sur, pero en realidad la humedad es el verdadero problema. Sólo hasta diciembre y enero se alivia esta humedad durante la temporada cálida, cuando un aire fresco y seco sopla en el desierto.

Nigeria es la segunda economía más grande del sub-sahara africano, pues cuenta con el 41% de la población. Nigeria es el sexto productor de petróleo, sin embargo, la mayoría de la población depende de la madera como principal combustible. Es una pena que sigamos dependiendo del fuego de la madera cuando tenemos abundantes reservas de gas y petróleo. Esto es porque nuestros llamados líderes son muy corruptos, no les importa la gente y su bienestar, son los que permiten la tala del bosque. 187


No hay ninguna razón para usar fuego de leña, ya que tenemos el dinero y los recursos humanos para entubar gas para uso doméstico. Ahora se está deforestando el norte en su totalidad, pues se recolecta la madera para hacer fuego, y estamos dirigiéndonos hacia el sur de la sabana. Una ley aprobada por las autoridades británicas en 1987 establecía que la explotación de ciertas áreas podía impedir su uso adecuado. Cuando llegué a México vi una gran diferencia en la economía. He visto que todo el mundo utiliza gas para cocinar y la tecnología tiene un gran avance, sin embargo, en Nigeria tenemos el privilegio de la educación y el cristianismo occidental. Éstos hacen una notable contribución a la educación y la modernización. En el mapa mi país está situado al oeste de África, bordeando el golfo de Guinea entre Benin y Camerún, una zona que puede ser dos veces el tamaño de la ciudad de México y Cuernavaca. Nigeria tiene como países fronterizos a Benin, con una superficie total de 773 km, Camerún, con 1497 km, Chad con 87 km, y Níger con 1497 kilómetros. Níger tiene muchos recursos naturales como petróleo, estaño, hierro, carbón, piedra caliza, plomo, zinc y gas natural.

Nombre: Escarlet 188


País: Nicaragua Idioma original del texto: español Nací en el centro de Nagarote, en el barrio Edgardo Correa, todo mundo se conoce. Las amistades eran las mismas, los vecinos eran los mismos. Lo recuerdo con niñas corriendo en la calle. Éramos seis niñas en la cuadra, prácticamente de las mismas edades. En ese tiempo era muy diferente, antes era puro polvo, pura tierra, pero siempre lo recuerdo con mamás barriendo y regando las calles. Entonces las seis niñitas que vivíamos en la misma calle íbamos al colegio juntas y teníamos que dejar los asientos guardados una cuadra antes de la escuela, pagábamos a la semana para que nos lo guardaran. Como mi mamá ya había viajado a los Estados Unidos nos contaba lo bonito que era. Entonces lo primero que yo quería hacer era reunirme con mi mamá. Un día mi padrastro y mis hermanos partimos de Nicaragua y duramos como 16 días viajando. En ese tiempo había un huracán llamado Gilbert, duramos días esperando en Matamoros porque el río estaba muy crecido. Entonces pasamos nadando. Ahí hay gente que hace esa travesía, forma una hilera y las personas atrás se ponen un neumático en su cintura. La persona que va adelante –la que conoce el terreno– es la que nada y te pasa. Así pasamos la frontera. Del otro lado había un terreno como de siembra, era de noche y solo se miraba a lo lejos un letrero que decía “Motel”. Recuerdo que el primer lugar a donde llegamos era la casa de mi tía, fue un sábado en la noche y el domingo mi mamá nos llevó a un mall que se llamaba: My Way mall. Por necesidad viajamos, para estar mejor, pero mi padrastro nunca se adaptó. Entonces, para el triunfo en los 90 de la UNO con la derrota de los sandinistas, mi mamá y mi padrastro pensaron que la situación iba a mejorar en Nicaragua, de que ya se iba a acabar el razonamiento y que iba a existir una nueva vida. Después me casé e inmediatamente tuve un hijo, después el otro, entonces eran tres niños seguidos. Y mi rutina era del diario, lo mismo que hacía en la mañana un día, lo hacia al otro día y solo era mi casa, mi casa y mis hijos. 189


No había pensado en migrar porque yo decía que estaba bien con mi familia, pero cuando se empezaron a dar los problemas de drogadicción de mi esposo, con los golpes, con las ofensas, lo primero que decidí fue dejar mi casa e irme con mi mamá. Cuando decidí moverme a otro país fue un año después, porque sentía que no tenia respaldo de las autoridades. Tenía tantas denuncias en contra de mi esposo, y cuando lo detenían las cosas nunca quedaban en nada. Sabía que México, D.F. era la segunda ciudad más grande del mundo. Ahora que estoy aquí, los ojos no me han alcanzado a ver su fin, no he tenido la capacidad, siempre me estoy sorprendiendo. Cuando yo estaba allá decía, bueno es tan grande que voy a ser como una agujita en un pajar. Salí por la mañana como a las diez, lo hice cuando ellos estaban en la escuela y llegué a la ciudad fronteriza de Nicaragua. Entonces viajé toda la tarde y a la ciudad Guatemala llegué a las cuatro de la mañana. El viaje lo hice como en un mes, cuando entré a Guatemala fui a una casa de inmigrantes a pasar la noche. El tren lo cogí de Arreaga a Juchitán, que eran doce horas, fueron doce horas interminables porque eso es un monstruo de grande. Los trenes son vagones de carga, van cerrados y llevan miles de personas que suben en Arriaga. Son miles, vas a ver que salen como hormiguitas de todos lados cuando el tren se estaciona. Unos hombres van acostados arriba del tren, y otros viajan en vagones que se llaman góndolas. Esos tienen unas planchas, ahí es donde viajan las mujeres porque van sentadas. El tren llevaba muchísima gente y donde yo bajé únicamente bajaron diez personas. De ahí el tren se sigue, se va hasta la frontera con Estados Unidos. Ya en mi viaje de Acapulco al D.F. tenía muy poco dinero. Llegué por la mañana a la estación de camiones que ahora sé que es Taxqueña. En la estación no sabía qué hacer porque en mi bolsa sólo traía $25 pesos. No tuve mucho miedo durante el viaje, solo hasta ese momento porque no sabia qué iba a hacer, ni para donde iba a ir, fue como un despertar ya estando en la ciudad. 190


Salí de la estación, no sé... mis ideas eran de buscar un trabajo, eran ideas vagas las que tenía. Me la pasé caminando hasta que llegó la noche y decidí regresar a la estación porque sentí que ahí iba a estar segura. Ya llevaba dos noches durmiendo en la estación, y al día siguiente una señora de un negocio lo abrió y me llamó y me dijo que qué estaba haciendo ahí, que me había visto dos noches durmiendo ahí. Me sinceré con ella y le dije que no sabía qué hacer, que estaba en México y que estaba sola. Me dio una dirección de Sin Fronteras, me regaló $50 pesos, y me dio un mapa para llegar al lugar.

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Intervenciones por Alejandro Albarrรกn

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Monumento en deriva por Paola de Anda

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La cosa más sorprendente de los monumentos es que nunca los vemos, nada en el mundo es tan invisible. Robert Musil

¿Cómo logra ser invisible aquello que existe intencionalmente para servisto? ¿Cómo algo puede ser visible e invisible al mismo tiempo? ¿Permanecer es desaparecer? Cuando repites muchas veces una palabra dejas de reconocerla: se vacía su contenido dejándola hueca. De igual forma, la permanencia de un elemento determinado en un paisaje es una especie de repetición que anula su presencia. Como si cada parpadeo fuera una instantánea de lo que vemos, una imagen repetida de la que no percibimos sus partes sino su todo y los elementos que configuran dicho paisaje se mimetizan. ¿Por qué la convivencia cotidiana con un lugar puede volver invisible su configuración? ¿Por qué dejamos de ver en vez de ver más en el lugar?

El Des-cubrimiento Plutarco Elías Calles fue un militar y político mexicano, presidente de México de 1924 a 1928, pero en mi memoria es el nombre de una colonia en la delegación Miguel Hidalgo. Dicho lugar es el de mi infancia, el de mis juegos, mucho de lo que ahí existe ahora lo había ya años atrás. Continúan el gigantesco ahuehuete Castillo-Grayskull, las vías del tren con sus vagones adaptados para vivienda, la palmera frondosa de la esquina, el mismo paisaje sonoro de las seis de la mañana y el monumento de piedra con su base de cantera negra, el cual mi memoria recuperó al verlo cubierto de cartón una y otra vez por meses. Recordé su presencia y los cambios de su ubicación a lo largo de los años; me di cuenta que siempre estuvo ahí, pero nunca supe qué representaba ni qué conmemoraba. Mientras estuvo descubierto, fue invisible. Un monumento es un anzuelo para la memoria, busca seductoramente entrar en ella, habitarla, volverse huella. Monumento es con-memoración, vivir con-memoria de. Algunos monumentos han sido condenados a 203


permanecer como las piedras lo hacen en el tiempo. La memoria es un ancla en las coordenadas del espacio mental, nos ubica en un punto “preciso” en el mapa de nuestro recuerdo. Recién re-descubierto en mí, intento desempolvarlo de la memoria, así como de la circunstancia que lo rodea. Des-cubrir el dibujo que sus derivas han trazado, de esta manera, hacer visible, los desplazamientos espaciales y simbólicos de su trayectoria. Saber la forma en que paso de ser un monumento abandonado a uno sobre el abandono. Derivar desde el punto de vista situacionista plantea experimentar el entorno urbano lejos de una mirada estereotipada en la que los acontecimientos urbanos puedan ser percibidos de formas distintas. No es leer el espacio urbano al recorrerlo, es significarlo, construir en él cartografías personales así como nuevas situaciones. Recordar es una especie de deriva mental, un recuerdo nos lleva a otro y a otro dentro de una geografía “inventada” por la memoria. Es un trabajo detectivesco en reversa. Las pistas al revés.

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Breve psicogeografía en reversa

Descripción del lugar: Colocándome justo en el centro de estás coordenadas, se encuentra a mi derecha una palmera, una tienda de abarrotes, una cremería y las vías del tren. A mi izquierda, una iglesia. Detrás de mí las vías del tren, la Avenida Camarones, un camellón, una farmacia, una tlapalería, una vinatería, un nicho a la virgen de Guadalupe. Al frente, el Politécnico Nacional, la parada de autobuses y el campo de entrenamiento del equipo de fútbol americano Águilas Blancas (dentro de este campo se encontraba el monumento, fue su primera ubicación espacial). Ubicándome en el mapa de mi memoria sólo algunos de estos elementos han cambiado.

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Pista #4 : Permanecer es desaparecer Primera ubicación: Av. de los Gallos y Plan de Ayala. Punto “A”

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En los años cincuenta, mis bisabuelos llegaron a la colonia Plutarco Elías Calles, cada uno por su cuenta, arrastrando entre sus maletas las historias de sus lugares de origen. Mis abuelos se conocieron ahí, unas cuantas casas los separon para después unirlos tomados cada uno de los extremos de una línea que procrearon juntos en una sucesión de diez puntos, es decir, de sus hijos y entre ellos mi madre, y de ahí mi relación con la colonia. El monumento la conmemora, su existencia comenzó a partir de ella, es decir, con su nacimiento.

A veces cuando me encuentro parada junto a un monumento, su verticalidad me hace pensar que tiene una intención: provocar que levante la mirada para recorrerlo de abajo hacia arriba, hasta que el cielo quede como telón de fondo. Esto pareciera señalarme la posición en la que me encuentro con respecto a su escala: abajo, donde su verticalidad física y simbólica comienza. En la base de una jerarquía que te minimiza.

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Pista #3 : Movimiento es visibilidad Segunda ubicación-Primer desplazamiento: Av. de los Gallos y Plan de Ayala Del punto “A” al punto “B”

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Vivía con mis padres en Naucalpan, estado de México. Nuestra casa fue un hogar de los llamados casa-dormitorio. Salíamos muy temprano para llegar a tiempo a nuestras actividades y muy tarde, ya de noche, regresábamos en medio de un sueño pegajoso que amenazaba con cubrirnos por completo. El frío de la mañana fue siempre intenso, había neblina y los vidrios del carro estaban escarchados. Recorríamos buena parte del Periférico, cruzábamos Echegaray, las Armas y Avenida Camarones, hasta llegar a la Nueva Santa María donde se encontraba la escuela. Muy cerca de la colonia por la que aún vive mi abuela. La mayoría de las tardes acostumbrábamos pasarla en casa de los abuelos, en Plutarco Elías Calles; ahora recuerdo vagamente que el monumento nos quedaba de paso. En ese entonces no estaba cubierto, lo cual paradójicamente hacía que fuera invisible. Un día decidieron moverlo, fue un desplazamiento pequeño unos cuantos metros le dieron sus primeros rasgos de visibilidad.

Todo movimiento describe una trayectoria, un cambio de posición con respecto al tiempo y al espacio. Desplazarse genera ubicaciones nuevas, éstas, a su vez, crean situaciones y contextos específicos. Cuando movieron de lugar a Tláloc, “el dios de la lluvia”, piedra de los teco-mates que significa en nahuatl “el que yace sobre la tierra”, fue como si movieran una nube gris cargada de agua. Una nube papalote arrastrada por los hilos de un proyecto histórico fundacional, aquél que intenta explicar el origen de nuestra “cultura”, sus procesos de cambio: líquidos, sólidos, gaseosos y también simbólicos. Este monolito se encontraba en Texcoco, recostado, como mirando estrellas. Dicen que la gente lo quería y que hubo resistencia por parte del pueblo cuando llegó el día de su traslado. En ese entonces algunos integrantes de la comunidad creían que el monolito era un tapón del mar y que al quitarlo todo se inundaría, mientras otros auguraban que con su desplazamiento llegaría una sequía permanente para sus tierras. Algunas fotografías muestran a gente parada sobre Tláloc, posadas sobre su horizontalidad como si el monolito fuera la base de un monumento que física y simbólicamente elevaba a la comunidad. A pesar de su larga permanencia nunca perdió visibilidad para ellos. Sin embargo, la presencia 209


que adquirió en mí la generó su desplazamiento a la ciudad de México. Su movimiento. Cuando la lluvia cae se podría decir que adquiere una forma horizontal, se convierte en una acumulación de materia que genera un cuerpo que recorre superficies. Cuando Tláloc el horizontal pasó a ser vertical en su nueva ubicación, me pregunté ¿cómo sería si lloviera horizontal? Si llovía vertical cuando Tláloc era horizontal, quizá ahora que su posición es vertical podría llover en horizontal.

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Pista #2 : Permanencia no es igual a Presencia Segundo desplazamiento-Tercera ubicación: Av. de los Gallos y Plan de Agua Prieta. Del punto “B” al punto “C”

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Hace tiempo que dejamos Naucalpan. Nunca vivimos del todo ahí, así que mis padres decidieron mudarse al lugar en el que ocurrían nuestras vidas. Nos establecimos en la Avenida Camarones, en ella pasan las rutas 3 y 5 de microbuses, ambas recorren la avenida y cruzan obligadamente la “ruta del monumento”. Es posible, desde la ventanilla, observar todas las ubicaciones en las que ha estado. “Descubrí” el monumento cuando se encontraba en el punto “C” de su recorrido. Es decir, en su tercera ubicación. Estaba cubierto de cartón, lo cual lo hacía tener presencia, su imagen quedaba casi intacta en la mente horas después. Cubrir algo es un gesto que acentúa. Lo que se “oculta” queda al descubierto, paradoja que potencia su presencia. Es un gesto simple: al cubrir deja ver. ¿Cómo se des-cubre algo? ¿Qué des-cubro en el gesto de cubrir? ¿Qué des-cubro ahora en esta piedra enmarañada envuelta de cartón? Empalideciendo, cambiando de forma, volviéndose más frágil, el cartón evidenció el paso del tiempo e hizo irónica la función original del monumento al conmemorar una situación de abandono. Dicha imagen generó un desplazamiento simbólico. Era como ver a un homeless sobre un pedestal.

Lo vertical suele denotar jerarquía. El recuerdo de cuando derrumbaron el monumento de Sadam Husein es el recuerdo de una mirada jerárquica que cae. Experimentar un desmayo hace poco fue como materializar esta imagen que consumí como un loop. Hay algo noble en las formas horizontales, descansan y recolectan miradas que caen. La ciudad está llena de ellas, la gente que duerme en la calle es un ejemplo. Son cuerpos sobre el piso cubiertos de periódico o cartón. Cuerpos que generan un volumen que sobresale del pavimento. Volúmenes sin base que son erosionados en la intemperie física y social.

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Pista #1 : Un monumento de piedra es una piedra invisible Tercer desplazamiento-Ubicación actual: Camarones con Av. de los Gallos y Crisantema. Del punto “C” al punto “D”

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Recuerdo el lugar como una pequeña montaña sagrada. No por grandiosa sino porque se encontraba ubicada justo afuera de la iglesia a la que, obligadamente, asistí por un tiempo a clases de catecismo. Grandiosa fue (al menos en mi recuerdo) la pelea que tuve ahí con un niño. Nos zarandeamos y revolcamos en la cima de está montaña, nuestras camisas del uniforme se desgarraron en medio de tanto jaloneo y nuestras cabelleras formaron en segundos un nido de cuervos, que parecía haber sido sacudido por algún viento enfurecido. La maestra del catecismo salió de la iglesia para intentar separarnos. Ella era una “seño” que tenía los ojos rebeldes, cada uno tomaba su propia dirección a capricho, era bizca. Cuando se dirigía a mí, me provocaba una gran confusión, era como si me mirara a mí y a mi doble, había algo de tenebroso en eso. Dejamos de pelear en el intento inútil de ubicarnos frente a la mirada extraviada de la maestra. El monumento fue trasladado finalmente a esta “montaña”, frente a la iglesia. Es invisible de nuevo, ya no está cubierto y su nueva base es grandilocuente, no es la base que soporta el peso de la conmemoración, es un monumento conmemorando su base misma. A su color azul partido, no un azul en dos partes, sino un tipo de azul que representa al partido político que encabeza a la colonia. Ahora sé que esta piedra tallada no representaba a unos homeless, ni a unos zombies, sino a una familia idealizada. Un monumento de piedra que ha cedido a la forma caprichosa de una ideología. Su materialidad ha quedado atrapada en una maraña de simbolismos que la cubren y la hacen “desaparecer”.

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Nerivela 2

This second issue was composed with the International Situationist on mind. A mere homage would have been a cliché these days. The production-asan-excuse around the 50th anniversary of their foundation would have been a common place. We preferred to act according to the old-fashioned way instead: an immersion into their radical thinking, an appropriation of tactics and a development of a characteristic way of thought-provoking processes. The result was a set of projects that try to advance further some Situationist strategies in a different context, within unspecified limits, among the debris of the latest sociopolitical catastrophes of this century, which barely begins to show its deeds.

Duelo de flashes (Battle with Flashes) by Mauricio Marcín A chronicle about a probable encounter between Juan José Gurrola (artist and writer 1935-2007) and an anonymous waitress, with Enrique Guzmán (a Mexican pop-music singer) as an improbable witness. Ciudad en construcción (City on the making) by Diana María González A potpourri of appropriated texts, with highlights and highlighted sequences that give life to a collage of images from different films. The continuous relation between image and text skews a representation and at the same time makes up a city: Mexico City. 216


El sadismo de la revolución y otros absurdos tácticos para perder el rumbo (The sadism of revolution and other tactical absurdities to get lost in the way) by Javier Toscano A group of four trajectories in different cities, with different investigations on mind, but with a single objective: to find out the quality of a different degree of revolt. Construcción (Construction) by Verónica Gerber Bicecci The memory of a construction site that changed the childhood experience of the author. Método Universal de Poesía Derivada (Universal Method for Derived Poetry) by Daniel Saldaña París A technique to intersect the principles of Situationist derives with the urban experience of reading a poem. The method is illustrated with actual poetry which was produced as an outcome of its own testing. Sí, pero no, dicen unos. No, pero sí, dicen otros (Yes, but no, say some. No, but yes, say others) by Tania Candiani The author produced a project with popular sayings that suddenly appeared in the public space. The phrases were so alluring that they were included as a news-article on a urban magazine. The supplementary text recounts the spirit behind its own making. Apuntes sobre la isla (Notes on the island) by María José Ramírez The author of this project legally adopted a piece of urban land, a left-over of concrete-delineated mini-park which she calls “the island”. Following the 217


terms of the contract with the authority, María José tells about the processes, the incidents, the encounters and the main events of that miniature piece of land in a poetic but enigmatic tone. Sin título (Untitled) by Daniel Toca An ironic homage to a beloved artist: Félix García-Torres. The author compares his installations to home-made artifacts found across the city during a certain season. Cinco pasos para emprender una deriva (Five steps to begin a derive) by Eusebio Bañuelos The story of movement within a city, an adventure of dislocation and encounter, association and shock. The author combines literary techniques that have been developed over a century with his own quest for the assessment of meaning.

Forma mentis o Psicogeografía de un edificio (Forma mentis or Psicogeography of a building) by Ana Lacorte A psicogeographic research around a building, in the whole meaning of the word. The author follows its stories and narrations over the course of years, in order to yield this socio-aesthetic outcome. Rastreando memoria (Tracking memory) by Amanda Gutiérrez The irregular traces left by the “continuous” displacement of individuals from place to place acquires in this piece a relevant status. Immigrants are not only travelers, but also living reminders of intimate encounters between different cultures. Their stories are personal, but also representative of a social environment within a given epoch. 218


Intervenciones (Interventions) by Alejandro Albarrรกn A series of interventions in public documents, whether newspapers or posters on the street, make the resulting texts appear as poetry; concrete poetry as the result of urban meanderings. Monumento en deriva (Derived monument) by Paola de Anda The project follows the displacement of a monument, which, as the author puts it, changed from being a forgotten monument to being a monument about forgetfulness.

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ÍNDICE

3

Presentación Javier Toscano

5

Duelo de flashes Mauricio Marcín

9

Ciudad en construcción Diana María González

43

El sadismo de la revolución y otros absurdos tácticos para perder el rumbo. Javier Toscano

61

Construcción Verónica Gerber Bicecci

69

Método Universal de Poesía Derivada Daniel Saldaña París

81

Sí, pero no, dicen unos No, pero sí, dicen otros Tania Candiani

93

Apuntes sobre la isla María José Ramírez


123

Untitled (Félix Navidad) Félix González-Torres homenaje nacional Daniel Toca

139

Cinco pasos para emprender una deriva Eusebio Bañuelos

157

Forma mentis o Psicogeografía de un edificio Ana R. Lacorte

169

Rastreando memoria Amanda Gutiérrez

193

Intervenciones ALejandro Albarrán

201

Monumento en deriva Paola de Anda

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Projects’ abstract


Impreso por: Garfias Impresores 500 ejemplares impresos sobre papel Bond blanco de 90 gramos para los interiores y sobre cartulina sulfatada blanca semimate para los forros.


Imprimir portada en: ROJO: C0, M100, Y71, K0 NEGRO: 100K

nerivela 2

Medida extendida: 28.3 x 21 cm (favor de ajustar el lomo) Medida final: 13.5 x 21 cm

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nerivela

Publicación experimental de arte contemporáneo

Este número de Nerivela hace eco de las prácticas de la Internacional Situacionista que vió la luz hace aproximadamente medio siglo. Pero no se trata aquí de integrar un análisis o de una mera reproducción de los hechos. Lo que se prueba más bien es la operatividad de un conjunto de intentos articulados por reinventar lo cotidiano, de búsquedas por escapar del eufemismo oficial a toda costa, de tentativas por regenerar la estructura devastada de signos a nuestro alcance, o de experimentos concretos que actualizan –para un territorio bajo el asedio de tantas catástrofes sociopolíticas– estrategias improbables para otras circunstancias.

PORTADA II13.5 X.21.indd 1

la Internac En torno a

Alejandro Albarrán Paola de Anda Eusebio Bañuelos Tania Candiani Verónica Gerber Bicecci Diana María González Ana Lacorte Mauricio Marcín María José Ramírez Daniel Saldaña Daniel Toca Javier Toscano

ional Situa cio

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This second issue was composed with the International Situationist on mind. A mere homage would have been a cliché these days. The production-as-an-excuse around the anniversary of their foundation would have been a common place. We preferred to act according to the old-fashioned way instead: an immersion into their radical thinking, an appropriation of tactics and a development of a characteristic way of thought-provoking processes. The result was a set of projects that try to advance further some Situationist strategies in a different context, within unspecified limits, among the debris of the latest sociopolitical catastrophes of our country, in a nascent millennium that barely begins to show its deeds.

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Nerivela 2  
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