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JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO Una aproximación a sus prácticas en la ciudad de Zaragoza


JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO Una aproximación a sus prácticas en la ciudad de Zaragoza EDITA: Consejo de la Juventud de Zaragoza. REALIZA: Facultad de Ciencias Sociales y del Trabajo. Universidad de Zaragoza. EQUIPO DE INVESTIGACIÓN: Merche Bailo Falo Diego Gastón Faci Jaime Minguijon Pablo Eva Mª Tomas del Río FINANCIA: Ayuntamiento de Zaragoza MAQUETA: Masideas Deposito legal: Z-469-2014 LICENCIA:

Zaragoza, abril de 2014


Si los responsables del mundo son todos venerablemente adultos, y el mundo está como está ¿No será que debemos prestar más atención a los jóvenes?

Mario Benedetti (2005)

A todas las personas que generosamente han compartido con el equipo de trabajo su tiempo, conocimientos, opiniones, expectativas… a Lola Ranera, Ignacio Celaya, Ángel Iglesia, Marta López , Pilar Colas, José Manuel Lasierra, Tomasa Bañez, José Luis Zuñiga, Héctor Saz, Javier González, Víctor Reloba, Marga Torrejón... Y muy especialmente a todos y todas las jóvenes que habéis participado, gracias.


ÍNDICE JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

Una aproximación a sus prácticas en la ciudad de Zaragoza

INTRODUCCIÓN

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UNA APROXIMACIÓN CONCEPTUAL La Juventud La participación El asociacionismo Los y las jóvenes, la participación y el asociacionismo Propuesta teórica de aproximación a su estudio

7 7 9 9 14

METODOLOGÍA Y TÉCNICAS

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LA JUVENTUD ZARAGOZANA HOY: LAS CIFRAS Demografía Economía y empleo Vivienda Formación Opiniones y actitudes Ocio y tiempo libre

29 29 32 35 36 37 39

LA DIMENSIÓN CUANTITATIVA DE LA PARTICIPACIÓN JUVENIL (o la participación juvenil en cifras) La participación juvenil “directa” Actitud de la población joven hacia la participación electoral y posturas en torno al voto La participación de la población joven en las elecciones Otras formas de participación “directa” de la población joven La participación juvenil en partidos políticos y sindicatos La participación juvenil en asociaciones Aspectos metodológicos: conceptos y fuentes Panorámica general: Evolución, perfil, motivaciones y percepciones en relación al asociacionismo juvenil Una aproximación al asociacionismo juvenil en Zaragoza La participación en prácticas participativas informales Manifestaciones, firmas de peticiones y huelgas Actividades de consumo asociadas a la política y entrega o recaudación de fondos para una causa social o política Participación a través de TICs y medios de comunicación Actividades ilegales de protesta La presencia de los jóvenes los grupos de iguales

41 41 42 44 46 47 49 49 51 61 68 68 71 72 72 73


LA DIMENSIÓN CUALITATIVA DE LA PARTICIPACIÓN JUVENIL (o la lógica de la participación juvenil) Precisiones metodológicas Posicionamiento ante el mundo Sobre cómo se definen los jóvenes a sí mismos Sobre cómo los jóvenes ven su presente Sobre cómo ven los jóvenes su futuro Percepción del joven en torno a su capacidad transformadora Sobre cómo se ven los jóvenes como agentes transformadores Posicionamiento respecto a las vías de participación Sobre cómo perciben su pertenencia a las movilizaciones Sobre cómo perciben su relación con el asociacionismo Sobre cómo perciben su relación con lo institucional El encaje de las redes sociales en su ser joven Algunos datos cuantitativos para encuadrar la cuestión La opinión de los administradores de las redes sociales Sobre cómo los jóvenes perciben las redes sociales

84 88 88 91 93 96 97 98 100

CONCLUSIONES Y LÍNEAS DE REFLEXIÓN (o de cómo mejorar la interacción entre la juventud y la participación institucional) Conclusiones Desde el punto de vista cuantitativo Desde el punto de vista cualitativo Líneas de reflexión

103 103 103 106 111

BIBLIOGRAFÍA

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ÍNDICE GRÁFICOS Y TABLAS

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74 74 76 76 79 81 84


INTRODUCCIÓN Este texto es el resultado de una investigación exploratoria promovida por el Consejo de la Juventud de Zaragoza (CJZ) en el último trimestre de 2012 con el objetivo de conocer cómo percibe, interpreta y vive el asociacionismo y la participación ciudadana la juventud de nuestra ciudad. El CJZ trabaja, desde hace más de 25 años, en dos líneas prioritarias: por un lado, prestando apoyo y propiciando procesos de encuentro e intercambio de opiniones e iniciativas entre los/as jóvenes y sus asociaciones; y, por otro, tratando de incidir en el diseño de las políticas de juventud, para que éstas respondan a las necesidades reales de los y las jóvenes de la ciudad. Ahora más que nunca, dadas las transformaciones que se están produciendo en la sociedad, cuyas repercusiones afectan en gran medida a la población joven, el CJZ comprometido con la responsabilidad que implica ser el altavoz de la juventud en nuestra ciudad pretende, a través de esta investigación, aproximarse a conocer las necesidades, expectativas y percepciones de los más jóvenes. La participación ciudadana es una herramienta básica de transformación social mediante la cual los ciudadanos y ciudadanas se implican y comprometen con el conjunto de la sociedad en el desarrollo colectivo. Las diferentes investigaciones sobre participación y jóvenes realizadas en la última década han tendido a reforzar la idea de desinterés y apatía de los colectivos juveniles frente a la participación activa en los procesos de cambio sociopolíticos. Más recientemente, algunos analistas parecen vislumbrar cierto despertar del interés participativo de la juventud ligado, por un lado, a la expansión e intensificación del uso de las nuevas tecnologías de la comunicación y, por otro, a la proliferación de movimientos de protesta liderados, en algunos casos, por las generaciones más jóvenes. Nos encontramos con dos visiones contrapuestas de una misma realidad: una más escéptica que pone el acento en la desafección de los jóvenes (y del conjunto de la sociedad) y otra más esperanzada y optimista que enarbola las posibilidades de emponderamiento de la ciudadanía joven. Pero tras estas perspectivas, tendentes a reducir la realidad desde una lógica descriptiva, queda soterrada una cuestión anterior que será la que vertebre la presente investigación: ¿Qué entienden los y las jóvenes de Zaragoza por participación?, y por lo tanto, ¿qué les impulsa a participar?, y ¿qué les conduce a no hacerlo? En este contexto, esta investigación se ha propuesto identificar cómo perciben y entienden la participación los y las jóvenes, qué motivaciones les conducen a desarrollar prácticas participativas, qué canales y herramientas utilizan (asociativas o no), qué expectativas tienen y qué especificidades pueden derivarse del contexto socioecónomico actual en este campo de análisis. Dado su marcado carácter cualitativo se ha optado por introducir la práctica del grupo de discusión como herramienta fundamental para conocer las dimensiones constitutivas de la percepción. Para ello, se ha elaborado un diseño muestral orientado a conocer los discursos de los jóvenes en función de la existencia de conductas participativas (jóvenes que participan y que no participan) y del ámbito en el que se desarrolla la práctica participativa (formas convencionales de participación- asociaciones- y movimientos informales). Hemos querido contextualizar el análisis de las producciones discursivas extraídas a través de la práctica de grupos de discusión en un marco cuantitativo más amplio a través de la revisión de registros de datos relativos a la situación de los y las jóvenes en Zaragoza y a través de encuestas recientes sobre participación y jóvenes. JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

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Hay que tener en consideración que el esfuerzo desarrollado en el ámbito de la investigación en este campo y centrado exclusivamente en la realidad de la juventud en Zaragoza, nos remite a varios trabajos realizados hace ya varios años. En concreto, a finales del siglo pasado se publicó el estudio Zaragoza y sus jóvenes de fin de siglo (López y Marcuello, 1997). Durante los años 2004 y 2005 se realizó el estudio sociológico Los jóvenes en Zaragoza, encargado por el Servicio de Juventud del Ayuntamiento en el contexto de las tareas para la ejecución del III Plan de Juventud (Sanz, Navarrete y Pac, 2007). Respecto al tema que nos ocupa, el Consejo de la Juventud de Zaragoza encargó en 1995 al Colectivo IOÉ un estudio donde se abordaba el análisis del asociacionismo y la participación juvenil en Zaragoza. Desde un punto de vista autonómico, son de resaltar los estudios de Ángela López (1987, 1994) y el de Enrique Gastón (2002). Ahora, sin perder de vista el camino recorrido, ha llegado el momento de realizar esta nueva aproximación a este ámbito de estudio por varias razones que, en parte, ya han sido dibujadas: . Porque las transformaciones a las que estamos asistiendo nos obligan a reflexionar acerca de la situación de los/as jóvenes en Zaragoza, indagando si se han producido cambios significativos en relación a su vinculación con la participación. . Porque en numerosos ámbitos de reflexión se viene recogiendo la preocupación por conectar a los/ as jóvenes a la participación (preocupación por la imposibilidad de generar relevo en entidades…) y no parecen encontrarse las fórmulas adecuadas para ello (lo que nos lleva a pensar, a priori, que a lo mejor no hay fórmulas, sólo claves). . Porque generalmente adquieren protagonismo lo que dicen sobre los/as jóvenes quienes no lo son, y los/ as jóvenes zaragozanos/as tienen mucho que decir (participen o no). Somos conscientes de que juventud y participación no son categorías unívocas ni homogéneas; ambas están entrelazadas e incorporan la misma complejidad que la sociedad presenta. En consecuencia, en estas páginas el lector no encontrará un diagnóstico unívoco; van a convivir las diferentes percepciones y posturas que defienden los y las jóvenes zaragozanos/as en relación a su implicación en la vida cívica. Pero en la lectura, además de saborear la enriquecedora diversidad de lo social, se evidenciarán algunas pautas que nos ayuden a entender los elementos más profundos que orientan la acción de nuestros jóvenes (sus motivaciones, imágenes y actitudes), con la intención de poder dibujar algunas líneas de reflexión que permitan favorecer políticas que apuesten con decisión por la efectividad de la participación ciudadana de los y las jóvenes en Zaragoza. Este texto se organiza en cinco partes. En la primera se construye un marco interpretativo en relación a la lógica que se establece entre juventud y participación, prestando especial atención al asociacionismo como fórmula por antonomasia participativa. Tras la fundamentación teórico-conceptual, en la segunda parte se introduce el planteamiento metodológico que ha guiado la presente investigación. A continuación, en la tercera parte, se da cuenta de la dimensión cuantitativa de la participación juvenil en base a sus cifras más significativas. En cuarto lugar, se aborda la fase empírica de la investigación a través del análisis de la producción discursiva de los grupos. En quinto lugar se exponen las conclusiones extraídas como resultado del análisis, así como algunas líneas de reflexión que pueden favorecer el impulso de la apuesta de los y las jóvenes por la participación ciudadana. A modo de cierre, se incluye la bibliografía citada, el índice de tablas y gráficos y un anexo metodológico con el cuestionario on line aplicado a entidades juveniles o que desarrollan actividades destinadas a jóvenes en Zaragoza. 6

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UNA APROXIMACIÓN CONCEPTUAL A LA JUVENTUD, LA PARTICIPACIÓN Y EL ASOCIACIONISMO LA JUVENTUD Es larga ya la tradición de intentos de abordar el concepto de juventud, siempre a caballo de las cosmovisiones sociales sobre la misma1. Ante la variada gama de aproximaciones a este término (País, 1990), nuestra primera tarea debe consistir en la construcción de un concepto sociológico de juventud que nos permita avanzar con cierta soltura a lo largo del proceso investigativo. Para ello, vamos a partir de una síntesis de lo que la sociología clásica ha entendido tradicionalmente por joven: “La sociología suele definir a la juventud como el colectivo de cierta edad que todavía no ha adquirido la condición de adulto y entiende que el ingreso en esta otra clase de edad se da por la asunción de una cuádruple responsabilidad: productiva (asignación de un status ocupacional, laboral o profesional estable), conyugal (asignación de una pareja sexual estable), doméstica (asignación de un domicilio estable y autónomo) y parental (asignación de una prole dependiente)” (Bergua, 1999: 107-108). De modo que, desde esta aproximación, la juventud queda reducida a un “no ser”, a un tiempo de espera previo a la madurez. Desde aquí pueden partir varias líneas de análisis tendentes a comprender los diferentes modos como los jóvenes esperan a “ser” adultos. Así, por ejemplo, si asumimos que la responsabilidad laboral es la más importante, pues anda detrás del resto de responsabilidades, podemos decir que los jóvenes esperan a ser adultos, fundamentalmente, como desempleados o como estudiantes. Una definición así construida, enseguida genera problemas, puesto que nadie pondría en tela de juicio el calificar como joven a una persona de 22 años con trabajo, de la misma forma que no se calificaría como joven a otra de 55 años desempleada (sin pareja, sin hijos y que vive con sus padres). Además, conlleva otra dificultad, ya que no lleva a cabo el esfuerzo de definir a los jóvenes atendiendo a sus características propias, sino que lo hace en función de las carencias que padecen en comparación al mundo de los adultos. Pero ahí no acaba la complejidad, ya que cuando avanzamos en otras propuestas teóricas que tratan de definir la juventud en función de sus singularidades o de los comportamientos diferenciados que ponen en práctica, tampoco se solucionan los problemas definitorios. Así, algunos autores que han partido de una visión del joven como ser autónomo e independiente (es decir, que se construye a sí mismo y crea culturas propias), han llegado a identificar como elemento constitutivo de la juventud “el rechazo de 1 - Sobre la construcción social de la juventud, es interesante la lectura del primer capítulo del libro de Carles Feixa (2006), en el que el autor repasa las diferentes formas de entender la edad “joven” (“púberes” de las sociedades primitivas, pasando por los “efebos” de la sociedad antigua, los “mozos” en el contexto del antiguo régimen, los “muchachos” de la sociedad industrial y, finalmente, los “jóvenes” en las sociedades postindustriales). Sobre una crítica a la sociología de la juventud, ver: Martín (1998).

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lo dominante que se ve como impuesto, y cuya manifestación es la rebeldía, nos da una respuesta de un quién joven autoconstruido, que lo es no sólo biológicamente (edad) sino también socialmente (construye su yo con manifestaciones propias que son toda una declaración de voluntad de poder desde lo simbólico)” (Taguenca, 2009). Si esta definición tampoco sirve en términos absolutos es porque nos acerca a un concepto que no distingue suficientemente la categoría de juventud de la de otros grupos sociales que igualmente pueden desarrollar comportamientos rebeldes. De hecho, como luego veremos al avanzar en el análisis teórico, la rebeldía, en cuanto que oposición al mundo instituido o institucional, aunque es una característica que se atribuye de forma más acusada a los jóvenes (es decir, se da con mayor frecuencia que en otros grupos), no es exclusiva de ellos. Por lo tanto, y aunque inicialmente pueda ser algo relativamente frustrante, nos vemos en la necesidad de construir un concepto de joven que se centre en la “clase de edad”, es decir, en los límites mínimos y máximos entre los que viene comprendida. Estos límites han de ser producto, obligatoriamente, de una convección, consenso y acuerdo (algo, en principio, poco sociológico, pero a lo que nos vemos abocados). Si analizamos la evolución de los rangos de edad que han sido comprendidos como dentro de la juventud, podemos observar que igualmente se producen disimilitudes resaltables en función de las instituciones. Así, actualmente, el INJUVE en las estadísticas demográficas que presenta en su página web, así como en las investigaciones que financia, emplea el rango de 15 a 29 años 2. Pero, en nuestra región, el Instituto Aragonés de la Juventud se rige por la Ley de Juventud de Aragón, considerando jóvenes a las personas con edades comprendidas entre los 14 y los 30 años 3. Por otra parte, la ONU, entiende como joven a toda aquella persona con edad comprendida entre 15 y 24 años 4. En consecuencia, en este estudio se ha terminado por adoptar una definición, necesariamente arbitraria y consensuada, atendiendo al rango de edad, que nos permita abordar con garantías los distintos perfiles que se encuentran en el grupo de la juventud. En concreto, se ha optado por considerar joven a las personas que tienen entre 14 y 35 años. Pero, una vez aceptada esta definición, no podemos caer en el error de considerar al grupo de jóvenes como una realidad uniforme y monolítica. Más bien al contrario, hemos de ser conscientes de que en su interior se dan multitud de situaciones diferentes, hasta el punto de que podríamos hablar más correctamente de “las juventudes” (Pérez, 2005). Por lo menos, debemos tener en cuenta que este grupo está atravesado por tres elementos de segmentación 5 en su interior: La “segmentariedad lineal”: hace referencia a las trayectorias de vida. En este sentido, podremos distinguir entre los jóvenes diferentes posiciones en función de su trayectoria vital en cuanto a los estudios (nivel educativo), el empleo (si ha trabajado o no y, en este último caso, la trayectoria laboral y el tipo de empleos y contratos que ha tenido) y la familia de origen (nivel socioeconómico, cultural, etc.).

2 - Ver: http://www.injuve.es/observatorio/demografia-e-informacion-general 3 - Ley 3/2007, de 21 de marzo, de Juventud de Aragón. (BOA número 41, de 9 de abril de 2007). 4 - Ver: http://www.cinu.mx/minisitio/UNjuventud/diez_pasos_para_formular_polit/ 5 - Entendemos “segmento” al modo que lo hacen Deleuze y Guattari (2002).

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En esta segmentación tiene igualmente trascendencia una realidad que ha emergido en Zaragoza en la última década: el hecho de haber nacido en este país o fuera de él. La “segmentariedad circular”: se refiere a los entornos a los que cada joven tiene acceso. En este sentido, se establecerán diferencias en función del hábitat de nacimiento y de vida (por ejemplo, medio rural o urbano; o, dentro del medio urbano, vivir en un barrio o en otro). En este caso, además, la idea de trayectoria también tiene trascendencia, puesto que es propio de la juventud tratar de desbordar los límites de relación que imponen sus condiciones de partida, saltando a ámbitos y estructuras relacionales que nada tienen que ver con las de su hábitat o familia de origen. La “segmentariedad horizontal”: hace referencia a las diversas situaciones de edad que se dan en el interior de la juventud. La comprensión de esta segmentariedad es sencilla, puesto que no es igual la situación vital de un joven de 17 años que la de otro de 29. Las tres segmentaciones a las que hacemos referencia (lineal, circular y horizontal) no son autónomas, como hemos podido ver, por ejemplo, en la importancia que en cada una de ellas tendrán las características de la familia de origen, que inciden en las posibilidades de éxito o fracaso en el sistema educativo y determinan el tipo de hábitat en el que se reside. Por lo tanto, deberemos tener en cuenta que se sobreponen unas a otras, tanto en el plano individual como en el colectivo, creando estructuras tradicionales (repetitivas) o modernas (creativas) que delimitan ámbitos organizacionales micro y macrosociales para los jóvenes. Es lo que un estudioso aragonés de la juventud denominó la interacción entre la extracausación y la intracausación, como la interacción entre lo ajeno (lo que viene de fuera y condiciona) y la evolución posible de lo interior (Gastón, 2002: 11).

LA PARTICIPACIÓN Si la protagonista de nuestro estudio es la juventud, de entre el conjunto de comportamientos que este grupo desarrolla, es uno específicamente el que queremos estudiar: la participación. Pero la determinación de este concepto tampoco está exenta de complejidad, ya que, como en el caso anterior, al ser tan manido y poseer tanta actualidad, ha terminado por desdibujarse su sentido. Por lo tanto, el objetivo de este epígrafe es definir lo que entendemos en esta investigación por participación. Si participar es “tomar parte en algo” (RAE), lo cierto es que la participación es parte esencial del ser humano, puesto que al estar definido como ser social, de entrada, cualquier actividad que desarrolle de forma no individual, va a implicar la participación. En consecuencia, si no afinamos un poco más, corremos el riesgo de equiparar “participación” con “acción social”. Por ello, el concepto de participación tiene poco sentido si no le ponemos apellido: ¿hablamos de participación social, de participación deportiva, de participación política, de participación familiar, de participación cultural…? El Consejo de la Juventud de Zaragoza nos planteó que nos centrásemos, específicamente, en un concepto de la participación que se entienda como “el hecho de juntarse dos o más personas con la intención de cambiar o mejorar un aspecto de la realidad”. Esto supone que, en principio, debemos abandonar como JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

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formando parte de la participación todo lo relacionado con la relación social en sí misma, es decir, el estar juntos, la diversión, la fiesta, la amistad, etc., aunque luego podremos comprobar que tiene una gran trascendencia. Lo mismo podemos decir de las estrategias de ayuda mutua o ayuda a terceros (como la participación en entidades sociales del tercer sector), o las culturales y deportivas, que, aunque en un principio aparezcan como estructuras que no tienen presencia en los espacios de decisión, son esenciales para comprender la participación sociopolítica de los jóvenes. En consecuencia, esta aproximación nos dirige a una actividad realizada por los jóvenes, de forma colectiva, y que tiene como horizonte el cambio (hacia la mejora) de un aspecto de la realidad social. Es lo que los teóricos denominan “participación política” (o “ciudadana”, en un sentido amplio), aunque nosotros somos más proclives a denominarla como “participación sociopolítica”, en el sentido de que abarca las dos vías (institucionales) principales de la participación: la que se da a través de organizaciones sociales y la que se da a través de las estructuras políticas. Para construir este concepto, debemos volver nuestra mirada a la ciencia política y asumir la definición de participación sociopolítica más consensuada en el ámbito de esa ciencia: “Los actos o actividades realizadas por cualquier ciudadano que tratan de influir, directa o indirectamente, en las decisiones adoptadas por las autoridades políticas y sociales (elegidas o no) y que afectan a los asuntos de la colectividad” (Montero et al., 2006: 30). Como vemos, la participación sociopolítica así entendida puede ser referida a múltiples estrategias de incidencia en las autoridades. Ahora, bien, esta puede ser individual (voto, entrevista con un político, etc.) o colectiva (manifestación, asociacionismo, etc.). Y hemos de ser conscientes de que ambas estrategias (la individual y la colectiva) están fuertemente emparentadas, con lo que, en principio, no es técnicamente adecuado separarlas. Ahora bien, aunque en un primer momento hemos realizado ese deslinde y nos hemos atrevido a diferenciar la participación sociopolítica del resto de parcelas en las que se puede llevar a cabo una acción participativa, lo cierto es que, como veremos posteriormente, la participación no surge de la nada, sino que requiere de una serie de elementos previos para que se active, por lo que, en consecuencia, también deben ser analizados. En ese momento, podremos comprobar cómo para que en el mundo de los jóvenes (y, en realidad, para cualquier grupo humano) se dé participación sociopolítica, es preciso analizar otras esferas de relación previas (o instituyentes) que tendrán que ver con el mundo del deporte, de la cultura, de la acción social, de la diversión, del estar juntos, etc. Una vez fijados los límites de nuestro estudio y las fronteras siempre líquidas que mantiene con otros ámbitos, es preciso admitir que no se puede establecer una línea divisoria entre el que participa y el que no lo hace. También en este caso tenemos que aceptar que es muy elevada la diversidad de situaciones que pueden darse en la realidad. De una parte, encontraremos jóvenes que forman parte de las estructuras directivas de las asociaciones, partidos o sindicatos. De otra parte, también habrá un grupo de jóvenes asociados, militantes, afiliados, etc., que colabore más o menos puntualmente en esos espacios. Y, finalmente, encontraremos con seguridad amplios colectivos de jóvenes que no pertenecen a esas entidades. Pero no 10

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por ello deberemos concluir que estos jóvenes no participan. Ello es así porque las prácticas participativas son muy variadas y no todas ellas se vehiculan a través de las mediaciones comentadas (asociaciones, partidos o sindicatos). Además de estos espacios, existen otros, como la participación a través de Internet, la presencia en manifestaciones 6 u otras actividades colectivas, que inciden directamente en ese tratar de influir en la toma de decisiones de las autoridades que definen la participación sociopolítica. De hecho, como veremos posteriormente, y como defiende alguna autora, para los jóvenes “exteriorizar, compartir, y manifestar lo que piensan y en lo que creen adquiere mayor atractivo cuando puede realizarse en un lugar público y se rodea de un grado de espectacularidad y publicidad” (Funes, 2006: 24). Por lo tanto, cuando dirijamos nuestra mirada a la comprensión de los comportamientos participativos de los jóvenes, deberemos tener una visión amplia, tratando de desbordar los márgenes en los que habitualmente se entiende que solamente se puede dar la participación.

EL ASOCIACIONISMO Como hemos podido comprobar en el punto anterior, el asociacionismo es sólo una de las posibles caras en las que puede tomar cuerpo la participación. De hecho, habría que considerarla como una de las más institucionalizadas, ya que adopta ciertas formas de burocratización y de representación, siendo, a su vez, la que dispone de mayor reconocimiento de los poderes públicos y, en consecuencia, la que más nexos de unión puede establecer con ellos. De hecho, el derecho de asociación viene recogido en la Constitución Española (art. 22) y se desarrolla en el estado español a través de una Ley Orgánica 7. El artículo 5 de esta última Ley, define indirectamente las asociaciones al indicar que éstas “se constituyen mediante acuerdo de tres o más personas físicas o jurídicas legalmente constituidas, que se comprometen a poner en común conocimientos, medios y actividades para conseguir unas finalidades lícitas, comunes, de interés general o particular, y se dotan de los Estatutos que rigen el funcionamiento de la asociación”. Quizás, lo más importante de esta definición para el estudio que estamos llevando a cabo es que el sentido de la asociación es conseguir un fin, con lo que la inexistencia de ese fin explícito impide técnica y legalmente poder hablar de asociación. Es la existencia de ese fin lo que permite englobar a las asociaciones en el ámbito de la participación, puesto que los pasos dados para su consecución incidirán de una u otra manera en “los asuntos que afectan a la colectividad”. Por otra parte, y por complementar lo expuesto en el párrafo anterior, cuando abordemos el análisis del asociacionismo, tendremos que ser conscientes de que estaremos centrados en una de las parcelas del complejo y variado mundo que compone la participación. La cuestión es si esta parcela atesora las características (o no) para convertirse en uno de los medios preferidos de los jóvenes a la hora de poner en práctica comportamientos participativos. 6 - De hecho, en diferentes estudios los jóvenes aparecen con los índices más altos en la “asistencia a manifestaciones”. Ver: Ferrer (2005). 7 - Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación.

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Pero una vez dejado esto claro, lo cierto es que debemos abordar una cuestión importante a la hora de realizar esta investigación: ¿qué asociaciones, de entre las que existen, pueden obtener el calificativo de “mediadoras de la participación sociopolítica”? En un primer momento, podremos afirmar que serán aquellas que directamente tengan entre sus objetivos la incidencia en el proceso de toma de decisiones de las autoridades, como son los partidos, los sindicatos y algunas asociaciones o agrupación/federación de entidades, entre las que el Consejo de la Juventud tendrá un papel relevante. Pero hemos de ser capaces de abrir esa mirada y tener la capacidad de aceptar que otro tipo de asociaciones pueden dar lugar a procesos participativos: - En primer lugar, porque como veremos posteriormente, las redes sociales que fomentan otro tipo de asociaciones no estrictamente participativas, pueden llegar a ser el germen para movilizar a los jóvenes en determinados momentos. - En segundo lugar, porque determinadas estructuras institucionales contemplan la posibilidad de que asociaciones no estrictamente participativas, asuman actuaciones netamente participativas. Eso se puede ver, por ejemplo, en la presencia de asociaciones culturales, deportivas... en algunos espacios participativos8. Y también se deja entrever cuando la agrupación o federación de esas asociaciones no estrictamente participativas se realizan, entre otras cosas, para participar en procesos de toma de decisiones. Un ejemplo de esto último lo representa el mismo Consejo de la Juventud de Zaragoza, que entre sus fines tiene “Impulsar la participación libre y eficaz de los jóvenes en el desarrollo social, cultural, económico y político de Zaragoza” y que agrupa a asociaciones de diferente tipo (políticas, sindicales, religiosas, culturales, deportivas, de tiempo libre, etc.)9. En todo caso, tenemos que admitir, al igual que lo hemos hecho al hablar de los jóvenes, que el mundo asociativo no es monolítico ni uniforme. En su interior se producen una gran variedad de situaciones y realidades que es preciso conocer antes de dar el siguiente paso argumentativo. Tradicionalmente, se ha procedido a analizar el rico mundo del asociacionismo desde una perspectiva sectorial, de forma que se han identificado una serie de ámbitos que han servido para establecer tipologías de asociaciones. Una de las que más éxito han tenido ha sido el enfoque non profit organizations (NPO)10, desarrollado por Lester M. Salamon y Helmut K. Anheier de la Universidad Johns Hopkins, aplicado por Ruiz de Olabuénaga en España y que dio lugar al estudio “El sector no lucrativo en España” (Olabuénaga, 2000). Este enfoque, por ejemplo, fue empleado también en el informe “El tercer sector en Aragón. Un análisis sociológico”, elaborado por el Consejo Económico y Social de Aragón (CESA, 2003). En este último estudio se aplica la siguiente clasificación sectorial: 1. Cultura y ocio (entidades con fines culturales y de tiempo libre); 2. Deportes (entidades deportivas, ya sean de tipo aficionado o de

8 - Por poner un ejemplo: El Consejo de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Teruel. 9 - Ver: http://www.juventudzaragoza.org/ 10 - En plena concordancia con la legislación española, ya que la Ley Orgánica 1/2002, en su artículo 1.2., especifica que “…dentro de cuyo ámbito de aplicación se incluyen todas las asociaciones que no tengan fin de lucro y que no estén sometidas a un régimen asociativo específico”.

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competición); 3. Educación e investigación (fines de formación e investigación. Esta categoría también incluye a las Asociaciones de Padres de Alumnos (APAs) y a los colegios religiosos); 4. Salud (fines sanitarios, incluye a asociaciones organizadas en torno a colectivos con enfermedades); 5. Servicios sociales (agrupa a entidades con fines estrictos de servicios sociales, junto a las residencias y asociaciones de la tercera edad y a determinadas asociaciones de mujeres); 6. Medio ambiente (fines de medio ambiente); 7. Desarrollo y vivienda (agrupaciones de desarrollo local y asociaciones de vecinos); 8. Derechos civiles y asesoramiento legal (asociaciones de mujeres y de consumidores); 9. Intermediarios filantrópicos y promoción del voluntariado (fundamentalmente obras sociales de las cajas de ahorro y plataformas de voluntariado); 10. Ayuda internacional (entidades de cooperación al desarrollo). Como podemos observar, respecto a nuestro objeto de estudio, esta clasificación no utiliza la categoría “juventud” para identificar a un grupo específico de asociaciones, con lo que, en principio, los jóvenes podrían pertenecer a una asociación incluida en cualquiera de los tipos anteriormente descritos. No nos vamos a detener en la discusión acerca de cuál de las tipologías existentes de carácter sectorial es la más adecuada a nuestro objeto de estudio, pues, como vamos a comprobar a continuación, en un enfoque orientado al análisis de la participación es conveniente adoptar otros criterios con más potencial heurístico. Tampoco nos interesa profundizar en otras taxonomías, como las que clasifican a las asociaciones en función de su carácter religioso o no, o por la fuente principal de sus ingresos, o la importancia del voluntariado en las mismas, etc11. En concreto, consideramos que la tipología acorde con el objeto de estudio debe ser aquella que establezca una clasificación en función de los siguientes polos: - (1) Asociaciones convivenciales o de sociabilidad, es decir, aquéllas que tienen por finalidad propiciar espacios y actividades que permitan crear y fomentar las relaciones grupales entre personas. El ejemplo más claro de este tipo de asociaciones son las de jubilados, de niños y jóvenes o de amas de casa. - (3) Asociaciones de solidaridad, cuya finalidad reside en una orientación altruista. Ejemplo de este tipo de asociaciones son las de servicios sociales, solidaridad internacional, salud, medio ambiente y promoción comunitaria. Entre esos dos polos extremos, encontramos una serie de asociaciones que podríamos denominar mixtas (2), que tienen por finalidad el desarrollo de actividades en un ámbito de expresión o divertimento de sus participantes y en las que igualmente se fomentan (de forma derivada) las relaciones sociales (educación, deportes, discapacitados, fiesta, cultura…). Dos, pues, son las variables que nos permiten establecer la tipología: la presencia (como fin específico) de la sociabilidad y la presencia (como fin específico) de una orientación altruista. Ambas variables son dependientes entre ellas, ya que el predominio de una hace decrecer la presencia de la otra en una asociación: 11 - Tampoco consideramos apropiado para este estudio un acercamiento al asociacionismo juvenil desde la perspectiva ideológica, a imagen del interesante trabajo que realizó el Colectivo IOÉ (1995). Para este equipo de investigación había cuatro “asociaciones-tipo”: “corporativas”, “disidentes”, “clientelares” y “basistas”.

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SOCIABILIDAD Máxima

Media

Máxima ORIENTACIÓN ALTRUISTA

Solidaridad (3)

Media Mínima

Mínima

Mixtas (2) Convivenciales (1)

Como podremos comprobar posteriormente, de esta tipología nos interesa especialmente la dimensión de la sociabilidad, ya que ella será la que nos permitirá ligar el hecho de la pertenencia a una asociación con la participación, tanto en su vertiente más institucionalizada como en su vertiente más instituyente.

LOS Y LAS JÓVENES, LA PARTICIPACIÓN Y EL ASOCIACIONISMO. PROPUESTA TEÓRICA DE APROXIMACIÓN A SU ESTUDIO El distanciamiento de la juventud en relación con los asuntos públicos se ha diagnosticado como problema en gran parte de los estudios que analizan la participación de los/as jóvenes12. Pero este diagnóstico general y aproximativo, que reduce el binomio participación y jóvenes a la categoría de problema, ensombrece una realidad diversa y cambiante plagada de preguntas que es necesario responder. En general, en este punto como en otros, la realidad de la juventud suele ser abordada y catalogada desde el punto de vista del adulto, con lo que se tiende a considerar al joven con la categoría del “no”, a imagen de lo que pasa con la cuádruple irresponsabilidad comentada anteriormente. En este caso, sería el que no participa, o no comparte los valores del mundo adulto en torno a la participación. En este sentido, cuando se aborda el binomio juventud y participación encontramos numerosas voces que consideran que la desafección de la ciudadanía en torno a la política y a la participación, proyecta una sombra todavía más alargada en cuanto a los jóvenes se refiere (Ruiz, 2009). Es decir, se suele hacer referencia a unos jóvenes que desconfían de todo aquello que viene de fuera de su microcosmos digital y que no responde a unos intereses hedonistas a corto plazo… unos jóvenes a los que poco o nada les interesa la política y la participación. De hecho, es necesario acercarse a esta cuestión desde una perspectiva crítica y preguntarnos si no es la propia sociedad (adulta, mercantil, etc.) la que espera y desea 12 - Como muestra un botón. El Libro Blanco de la Comisión Europea “Un nuevo impulso para la juventud europea” (Bruselas, 21.11.2001 COM (2001) 681 final) indicaba que “Por norma general, los jóvenes europeos quieren promover la democracia y, en especial, participar en ella. Pero ha aparecido una desconfianza con respecto a las estructuras institucionales. Los jóvenes participan menos que en el pasado en las estructuras tradicionales de la acción política y social (partidos y sindicatos) y su participación en las consultas democráticas es baja” (página 10).

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un joven cuyo único interés resida en su faceta de consumidor, alejándole (de facto) de la posibilidad de ser un ciudadano activo y encasillándolo, de nuevo, como no-participativo. Sin embargo, si abrimos el abanico de todo lo que encierra la participación (como se ha hecho en el apartado anterior) y la dirigimos a todo lo que sea tomar parte, implicarse, y dejamos de momento de lado su vertiente más institucional (asociaciones, partidos, sindicatos), nos encontramos con unos jóvenes que participan en determinados espacios (como foros, redes de internet…) y que probablemente participan más de lo que se ha hecho nunca en las decisiones que se toman en su ámbito familiar. Si le damos la vuelta a la tortilla, en vez de preguntarnos sobre la pretendida actitud no participativa de los jóvenes, podríamos preguntarnos sobre los intereses que existen detrás de esa visión hedonista del joven: ¿La sociedad tiene en cuenta las aportaciones que los jóvenes pueden hacer para mejorar su entorno?, ¿Disponen de canales para participar?, ¿Los conocen?,… por tanto, ¿Realmente podemos afirmar que los jóvenes no participan?, ó ¿Lo hacen en un grado similar a los adultos?, ¿Qué entienden los jóvenes por participación?, ¿En qué les interesaría participar, cómo y por qué?, ¿Qué temas son capaces de movilizarlos?, ¿Consideran que pueden influir en la toma de decisiones?, ¿Qué canales están utilizando?, ¿Se sirven de otras formas de participación sociopolítica no convencional?... Como analistas de lo social, nos vemos obligados a dejar a un lado las aproximaciones generalistas (más propias del discurso vulgar) y encaminar nuestras reflexiones a profundizar en la realidad de los fenómenos sociales para, en este caso, contribuir a desarrollar estrategias y herramientas de investigación que, al menos, admitan la posibilidad de la existencia de comportamientos participativos en los/as jóvenes de Zaragoza, que los coloquen como agentes sociales transformadores. Lo que parece claro es que desde hace años el viejo paradigma de la participación juvenil, basado en la generación de identidades colectivas en base a unos determinados valores, contenidos e intereses particulares, ha cambiado, generando transformaciones en los modos de actuar. La participación institucional y los grupos formales, conviven con un paradigma de la participación (más propio de los/as jóvenes) que pone el acento en la autonomía individual, que prefiere los espacios escasamente institucionalizados y que se materializa en la conformación de redes flexibles y en nuevos repertorios de participación, propiciados en gran parte por el impulso de las nuevas tecnologías. En este sentido, deberíamos preguntarnos, ¿Cómo son los grupos informales de participación? ¿Cómo ven los y las jóvenes estos grupos informales de participación? ¿Qué motivaciones y expectativas comparten los/as jóvenes que optan por participar en estos espacios? ¿Y el resto?... Para abordar esta cuestión, seguramente nos veremos abocados a utilizar esquemas teóricos adaptados a analizar lo no-institucionalizado (o instituyente), que se queda normalmente fuera de los análisis sociales13. En este caso, más importante que observar lo que tiene relevancia política (el voto, la pertenencia a partidos, asociaciones, etc.) o mediática (las manifestaciones, las drogas, la violencia, la rebeldía, etc.), deberemos dirigir nuestra mirada a otra parte de la realidad social que tiende a ser esencial en nuestras vidas y, especialmente, en la de los jóvenes. Lo “social instituyente” estaría conformado por el conjunto de 13 - El sentido de lo instituido y lo instituyente, así como las relaciones entre estas dos realidades que componen lo social, se ha extraído fundamentalmente de la obra de José Ángel Bergua (2007).

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relaciones sociales que no están mediadas (prioritariamente) por las instituciones sociales, sino que estaría cercano a lo que Habermas denomina “el mundo de la vida”, compuesto por todas aquellas parcelas de la vida cotidiana de las personas en la que el elemento nuclear es “la relación” en sí misma14. Los patrones de comportamiento existentes, más o menos establecidos (por ejemplo, rituales de relación entre grupos de iguales) son de carácter autónomo, es decir, son producidos en el propio marco relacional del grupo y no son impuestos por instancias externas a él (lo propio de las normas establecidas por las instituciones, que desde esta perspectiva, serían heterónomas). Otra de las características de lo instituyente (y de ahí su nombre) es que es el lugar de la génesis de lo social, incluido lo instituido. Es decir, en lo social instituyente es donde se gestan y toman cuerpo el conjunto de instituciones que luego pasan a formar parte de lo instituido. De esta forma, es posible rastrear en la génesis de muchas instituciones sociales, especialmente las políticas, la presencia inicial de movimientos colectivos, protagonizados por grandes masas y multitudes, que consiguieron subvertir el orden preestablecido, dando lugar a otro orden de cosas… en lo instituido. Por lo tanto, es propio de lo instituyente su vertiente claramente participativa, en el sentido de que puede (o no) incidir en la realidad social, que es el sentido que tiene precisamente la participación. Partiendo del paradigma de una sociología de carácter relacional15, puede concluirse que en el caso de lo social instituyente, las relaciones sociales no están marcadas por el deseo de alcanzar un objetivo instrumental, sino más bien por el simple deseo de “estar juntos” (gratuidad, compartir, fiesta, diversión, apoyo, etc.), lo que nos deriva hacia el campo de las sociabilidades primarias de tipo expresivo. En este caso, la perspectiva puede ser individual o grupal, dando lugar a solidaridades afectivas y estéticas (cristalizan, por ejemplo, en las redes de amistad). Además, lo social instituyente es plural y diverso, pues existen diversas formas de ejercer ese estar juntos y de expresarlo (por ejemplo, con las diferencias existentes entre jóvenes y adultos, o entre diferentes colectivos de jóvenes). Estas reflexiones nos llevan a la necesidad de establecer un puente entre lo instituyente (como relaciones sociales) y las acciones colectivas propias de la participación social. Algunos autores han identificado, precisamente, la existencia de un sustrato relacional previo que hace posible la emergencia de la acción colectiva. En este sentido, hablan de las “redes sumergidas”16 para referirse a las relaciones interpersonales que se incuban en los movimientos sociales antes de salir a la luz. No tienen visibilidad pública y están sumergidas en la vida cotidiana, pero suponen la existencia de un magma relacional (cada vez más de carácter virtual) que, cuando se produce un hecho desencadenante, se activa en una acción colectiva que no puede estar sustentada sino en (algunas de) esas relaciones preexistentes, es decir, en las redes sumergidas. Por lo tanto, podemos comprobar cómo para abordar la participación juvenil, necesariamente hemos de 14 - Sobre la importancia de la relación en la vida de los jóvenes, es relevante el dato aportado por el estudio de Gastón (2003: 30), donde se refleja que, para el 43,8% de los encuestados, las actividades que más les gusta hacer fuera de casa son aquéllas que “implican relación”. 15 - Ver, especialmente: Donati (1993) y Herrera (2000). 16 - Laraña (1999). La referencia a las “redes sumergidas” se encuentra en la página 196 y ss. Otros autores, como Melucci, Morris, McAdam, etc., ya habían realizado referencias a la importancia de las relaciones interpersonales previas a los movimientos sociales, aunque con otros términos.

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disponer de elementos analíticos sobre esas redes sumergidas, que pueden tener su origen (o su final) en organizaciones no estrictamente participativas (como deportivas, culturales, etc.), pero que son las que hacen posible el tránsito a la participación. Una participación, si se quiere, callada (o no visible), pero que tiene un efecto evidente en nuestras sociedades. Para abordar esta cuestión, vamos a comenzar presentando un esquema simple que nos permita comprender cuál es la lógica de lo social que afecta al ámbito juvenil, en términos de participación.

FIGURA 1 ESPACIOS DE TOMA DE DECISIÓN

Órganos, procesos, mas media...

Partidos Voto Asistencia Cartas Quejas etc.

Sindicatos Asociaciones (formal) Movilizaciones (informal)

LOS JÓVENES (grupos de iguales, “estar juntos”)

De una parte, en la base, podemos observar la dimensión más instituyente de la vida de los jóvenes, que se desarrolla fundamentalmente en el grupo de iguales y cuyo sentido más profundo se encuentra en el hecho de sentir que se pertenece a una realidad compuesta de relaciones interpersonales. Como hemos comentado anteriormente, el “estar juntos” es el leitmotiv de esta esfera de la existencia juvenil. Es en este espacio donde se tejen y entretejen, alejadas de la luz pública, lo que hemos llamado “redes sumergidas”. Su fin último no es la política, ni siquiera la formalización de movimientos sociales, pero sin su preexistencia no sería entendible el conjunto de la lógica participativa. En el otro extremo, en el cuadro rojo, encontramos el fin de la participación, como ámbito claramente instituido y que atesora el poder democrático de nuestra sociedad. A estos espacios pertenecen las diferentes instituciones de carácter representativo (Gobierno estatal, autonómico, local, etc.) en las que se toman las principales decisiones que afectan a la vida de los ciudadanos en los más diversos niveles (educación, sanidad, deporte, empleo, etc.). Toda acción participativa tiene como fin poder incidir de alguna forma (directa o indirecta) en el proceso de toma de decisiones que se da al interior de esas instituciones. JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

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Para tal fin, además de los medios tradicionales y directos (voto, cartas dirigidas a los responsables, quejas destinadas a las instituciones, asistencia a plenos, etc.) y otros que se han institucionalizado reconociéndose como portadores de la “opinión pública” (Medios de comunicación) se han desarrollado en las últimas décadas una serie de instrumentos dirigidos específicamente a propiciar la partición ciudadana. Los especialistas distinguen dos vías de participación: Los órganos son espacios permanentes y estables de participación que se reúnen con cierta regularidad, poseen una estructura organizativa formalizada y tratan determinadas problemáticas. En la ciudad de Zaragoza, como en otras, disponemos de órganos que abordan temáticas concretas (sectoriales, como el Consejo Sectorial de Acción Social y el Consejo del Mayor) o órganos más globales (como el Consejo de Ciudad). Los órganos constituyen la dimensión más estable de la participación. Los procesos de participación son experiencias de participación que se llevan a cabo en un período limitado en el tiempo. Los procesos son una expresión más dinámica de la participación, donde los participantes pueden intervenir en alguna o en todas las etapas de los mismos. Los procesos tienden a romper con la tradicional lógica de los consejos y se basan en principios innovadores como la proximidad, la transversalidad, la visión estratégica y la amplia participación, estimulada por la combinación de distintas metodologías participativas. En la ciudad de Zaragoza, se han dado múltiples procesos, pero relacionado con la juventud, destaca el proceso para la elaboración del Plan joven de Zaragoza. En el siguiente escalón se encuentran las primeras organizaciones que tuvieron reconocida su legitimidad para participar en los procesos de toma de decisión. En primer lugar, los partidos políticos. Y, en segundo lugar, formando parte de los llamados “agentes sociales”, los sindicatos. A través de ambos tipos de organización, la ciudadanía, y también los jóvenes, pueden participar en los ámbitos políticos. Por ello, cualquier estudio clásico sobre la participación ciudadana parte del análisis de su “representatividad” (es decir, de la presencia de las personas en estos ámbitos), además de en las tradicionales (voto, etc.). En el siguiente nivel es donde empezamos a encontrar espacios más difusos, ya que no existe un acuerdo general en identificar el ámbito asociativo con el participativo. Algunos autores han profundizado en torno a la trascendencia que las asociaciones tienen de cara a la participación. En sus estudios han llegado a otra clasificación de las asociaciones17: · De un lado, se encuentran aquéllas que tienen un discurso político explícito, y que se presentan a la sociedad con el propósito de cambiar e incidir en el orden común, bien sea con un enfoque alternativo o reformador18. · De otro lado, están aquéllas que poseen una orientación pragmática, es decir, que están centradas 17 - Seguimos en este caso a Ariño (2004). 18 - Por establecer un paralelismo con el estudio del Colectivo IOÉ de 1995, en este grupo entrarían principalmente las asociaciones de tipo “disidentes” y “clientelares”.

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en la producción y prestación de servicios para personas con graves carencias, que eluden la decantación política y la crítica fundamentalmente por razones tácticas19. · En tercer lugar, se encuentran aquellas asociaciones que son netamente apolíticas. Entre ellas, es posible diferenciar al menos dos grandes tipos. Unas de ellas son apolíticas porque otorgan primacía a una definición moral de las carencias y los riesgos. Pero también son militantemente apolíticas todas aquellas organizaciones en las que el objetivo central es la construcción de una experiencia de comunidad, de práctica, bien sea mediante la fiesta, el deporte, la realización de una afición cultural o la simple convivencia20. Detrás de este tipo de argumentos se encuentra la razón de que no todas las personas que participan en una asociación tengan claro que su vocación sea la incidencia en lo social y en lo político, aunque sí que es cierto que desde la órbita de la izquierda, se tiende a pensar que la pertenencia a una asociación y, en general, cualquier movimiento social, es sinónimo de implicación política21. En todo caso, todas las asociaciones, lo quieran o no, se encuentran insertas en la dimensión política de la vida social y su acción tiene consecuencias políticas, con independencia de que sus miembros tengan o no conciencia de ello. Ésa es la tesis esencial sobre la que se basan los trabajos realizados en la presente investigación sobre la participación y el asociacionismo juvenil. Lo que sí que es cierto es que, como hemos dicho anteriormente, no todas las asociaciones son iguales, sino que encontramos una gran variedad en su interior (se ha hablado de asociaciones en las que domina el altruismo, en las que domina la sociabilidad y un tipo intermedio que hemos denominado “mixtas”). Para comprender la relación del asociacionismo con la participación en el marco de la dinámica instituidoinstituyente, deberemos ampliar la parte del cuadro anterior que abordaba esta cuestión:

FIGURA 2

Asociaciones (solidaridad)

Asociaciones (mixtas)

Asociaciones (convivenciales) Movilizaciones (informal)

LOS JÓVENES (grupos de iguales, “estar juntos”) 19 - En este campo entrarían, en cierta medida, las asociaciones “corporativas” y “clientelares” del estudio del Colectivo IOÉ de 1995. 20 - En este campo entrarían, en cierta medida, las asociaciones “corporativas” y “basistas” del Colectivo IOÉ de 1995. 21 - Ver, por ejemplo, Alain Touraine (1999: 53-80).

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Se observa que las asociaciones que hemos denominado de “solidaridad”, en las que domina el componente altruista, son aquellas más predispuestas a adoptar estrategias conscientes de implicación en lo público, especialmente si se trata de materias que inciden en las problemáticas sobre las que intervienen. Incluso algunas de ellas lo tienen recogido en sus propios estatutos fundacionales. Por ello, aunque se encuentran dentro del círculo que identifica el mundo asociativo, están situadas en la parte superior, más cerca de los órganos y procesos. De hecho, no es difícil comprobar cómo en los reglamentos de muchos órganos participativos, se recoge la presencia de este tipo de asociaciones. En el lado contrario, encontramos las asociaciones en las que domina la dimensión de la sociabilidad, en las que Antonio Ariño pudo comprobar que la política no era un tema que ocupase la conversación abierta y menos aún el debate público entre sus miembros. Estas asociaciones, que en parte comparten esta característica con las mixtas, son, sin embargo, las menos preocupadas por su propia “institucionalización”. Aunque posean estatutos y se encuentren registradas, su funcionamiento, en general, es mucho más flexible y preocupado por diseñar y crear espacios de encuentro entre sus miembros. Por ello las hemos situado más alejadas de los ámbitos institucionales de la participación y las hemos colocado más cerca de las movilizaciones informales y de la base juvenil. En todo caso, el esquema nos permite entender visualmente que todas ellas se encuentran en ese espacio intermedio que está situado entre la vida “cotidiana” de los jóvenes y los espacios de la participación, con lo que atesoran características propias de lo instituido y lo instituyente y, lo que es más importante, permiten su articulación y coexistencia en la realidad social de los jóvenes. En este sentido, desde nuestro esquema teórico, sería difícil entender toda una dimensión importante de la participación política de los jóvenes sin incorporar al esquema el amplio magma de asociaciones que existen en la sociedad civil. Pero más allá de eso, es preciso reconocer que existe un ámbito de la participación que se escapa de los modelos institucionalizados y que hemos dado en llamar “movilizaciones informales”. Se trata de movilizaciones más o menos organizadas, que pueden adoptar la forma de plataformas o simplemente de grupos de presión, que se mueven al margen de los cauces oficiales y que ponen en evidencia la existencia de cierta trama social que se moviliza y participa al margen de las formas previstas por las instituciones. Dentro de este ámbito de la participación, pueden encontrarse movilizaciones ya consolidadas (como la plataforma 0,7) o más incipientes, como el 15M. En todas ellas la presencia de las personas jóvenes es evidente, hasta el punto de que existen debates en torno a si se trata de movilizaciones sociales globales o movimientos estrictamente juveniles (Calvo; Gómez-Pastrana y Mena, 2011; Minguijón y Pac, 2013). Lo importante de aceptar esta nueva dimensión, es que implica que en la vida en colectividad existen ricos ámbitos de reflexión, crítica y propuesta que se escapan a lo institucionalizado, pero que no por ello se resisten a incidir de alguna forma en los procesos de toma de decisión política (elemento que permite incluirlos bajo el manto de lo participativo). Lo que no sería adecuado es que en este estudio reprodujésemos el error de pensar que la «participación sociopolítica» se reduce exclusivamente a las alternativas que a tal fin promueven y amparan los propios aparatos estatales (autonómicos, locales…), es decir, a los actos de gobierno, a los espacios y procesos que impulsan, etc. Sin embargo, lo que sí que es cierto es que los mecanismos a través de los cuales se postulan para incidir en la toma de decisiones (en los ámbitos de la movilización informal), no son los que están establecidos en 20

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO


el marco normativo, sino que se escapan de ellos, iniciando vías de acción que, normalmente, molestan (o, por lo menos, desconciertan) a los responsables políticos. Estas nuevas formas de acción pueden ser más o menos novedosas, pero, en general, provienen de una derivación de la que es, junto al voto, la principal forma de expresarse de la ciudadanía en los asuntos públicos: la manifestación. La manifestación es un fenómeno contemporáneo que permite expresar las demandas y las protestas de la ciudadanía, además de constituir casi la única forma de la ciudadanía, que no tiene acceso a los espacios de poder, para expresar sus demandas de reconocimiento (Morán, 2005)22. Pues bien, si la manifestación puede entenderse como una vía de expresión política clave de nuestras sociedades, lo es más aun cuando el colectivo que pretende hacerse oír es el joven. Como explica una autora que ya hemos citado anteriormente, “Los nuevos movimientos sociales son prototipo de acción política juvenil, lo fueron en sus inicios y lo siguen siendo. Lo que los convierten en más atractivos para la población juvenil son su especificidad temática y su preferencia por prácticas no convencionales, fundamentalmente, manifestaciones y concentraciones” (Funes 2006: 22-23). En consecuencia, debemos abandonar de nuestro vocabulario frases como “falta de participación política en los jóvenes” o “baja participación política juvenil”, etc., ya que supone aceptar un enfoque erróneo, que tiende a suponer que sólo es participación (política) aquello que identifica la política con lo institucional (en este caso, la democracia representativa, aunque esta se haya abierto con fórmulas de corte más participativo) y dejar de lado una rica y variada gama de expresiones participativas. Más allá de la manifestación o de la concentración, el tipo de movilizaciones de carácter no institucional, especialmente la que ponen en funcionamiento los jóvenes, posee otras características que es necesario reseñar23: Asambleísmo: en los movimientos juveniles se observa la importancia que atribuyen a la equidad entre los miembros de los grupos. Autogestión: la opción de financiamiento de sus colectivos es la autogestión, que es concebida como una alternativa a la dependencia económica en la que se ven atrapados un sinnúmero de grupos (institucionalizados). Culturalización de la política: fenómeno que se observa en las prácticas de los colectivos juveniles, en el sentido de que es a través de la música, talleres artísticos, festivales, ferias de la cultura, etc., como transmiten mensajes que son abiertamente políticos. Pluralismo: las movilizaciones están formadas por jóvenes con diversas ideas y visiones de sociedad. Sin embargo, para ellos esto más que una debilidad, es una fortaleza en relación al intento de homogeneización partidista. Es evidente que, en función de la movilización que analicemos, cada una de estas características podrá ser 22 - Para un análisis de los conflictos en los que se han producido manifestaciones en España, ver: Jiménez (2011). 23 - Seguimos en este caso a Valenzuela (2007).

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encontrada en mayor o menor medida. Pero en todo caso, nos sirve para poder acercarnos al análisis de la participación no institucionalizada de forma menos dogmática de cómo se ha hecho hasta el momento en las ciencias sociales. Por otra parte, lo que nos pueden enseñar estos movimientos juveniles es que en su interior no son líderes todo lo que relucen. Más allá de ellos, que desarrollan una militancia muy activista, a las manifestaciones y concentraciones asisten un numeroso grupo de personas (jóvenes) que hacen gala de una participación más fragmentaria, discontinua e inestable. Seguramente, si se le preguntase a una de estas personas si se sienten miembros del movimiento dirían que no sin vacilar. Ellos no han sido los convocantes, no han ideado las proclamas, no han pensado en las fórmulas de protesta… simplemente se han “unido” a otro grupo de personas de forma puntual para apoyar un movimiento al que “alguien”, seguramente muy cercano, les ha invitado. Esta forma de proceder se observa relevante no sólo en el universo juvenil, sino en todo movimiento que posee un cierto carácter alternativo. De hecho, el estudio del Colectivo IOÉ de 1995 puso de manifiesto que los jóvenes “no asociados”, en su mayoría, formaban parte de alguna red de participación juvenil, si bien presentando estrategias diferentes en función de su extracción social: las capas sociales acomodadas tenían una percepción nítida y positiva de las formas convencionales de asociacionismo; en cambio, los jóvenes de capas bajas tenían una imagen confusa de las asociaciones convencionales. Aquí podemos observar la trascendencia, de cara a la comprensión de los movimientos sociales, de las redes sumergidas preexistentes de las que hablábamos anteriormente. En estas redes se gestan nuevas formas de relación interpersonal que generan estructuras de sentido que tienen carácter alternativo a las que predominan en la sociedad, por lo que atesoran un alto potencial conflictivo. Estas redes son las que los líderes o activistas son capaces de “activar” en momentos decisivos de carácter conflictivo. En este sentido, adquiere especial relevancia, de una parte, poder identificar en qué espacios se forman esas redes y, de otra, establecer dónde se cultivan, forman y consolidan los líderes. Al analizar ambas cuestiones no podemos sino aceptar que adquieren relevancia tanto los espacios en los que se conforma la cotidianeidad de la vida de los jóvenes (“los grupos de iguales y el estar juntos”, en los que los espacios festivos tendrán una importancia nada desdeñable), como la interacción con el mundo institucionalizado, especialmente en el asociativo (aunque no hay que despreciar otros ámbitos de interacción, como el educativo). Esta última relación es, en principio, paradójica, ya que, como hemos comentado, una de las características de las movilizaciones informales es el alejamiento de todo lo que tiene que ver con la participación institucionalizada, de la que las asociaciones forman parte en el imaginario colectivo de los ciudadanos (Minguijón y Tomás, 2011). Sin embargo, no hay que olvidar dos elementos que disuelven esta paradoja: · En primer lugar, no todas las asociaciones tienen el mismo nivel de estructuración y burocratización. Las que más repulsión (política) ejercen sobre los jóvenes serían las que hemos catalogado como “de solidaridad”, ya que las convivenciales reniegan por principio de su vinculación política (institucional), aspecto que comparte con las movilizaciones informales (por ello, entre otras cosas, se sitúan en el gráfico junto a ellas). 22

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO


· Sin embargo, y en segundo lugar, hay que recordar que la pertenencia de los jóvenes a este tipo de asociaciones no se establece en función del eje de la “participación política”, sino más bien en el de la “participación social”, lo que tradicionalmente se entiende con la figura del voluntariado. Es decir, se puede rastrear en los discursos, íntimamente entrelazados, argumentos que entienden las asociaciones (de solidaridad) desde una perspectiva negativa en cuanto a su dimensión política, pero muy positiva en cuanto a su dimensión social (de apoyo a los colectivos desfavorecidos o necesitados). En este último punto hay que ser conscientes de la lejanía entre lo que entienden los responsables de las asociaciones respecto al papel político (participativo) que juegan las asociaciones que lideran, y lo que entienden los jóvenes que están colaborando en ellas como voluntarios. Un estudio ya tradicional en el campo de la acción voluntaria propone cuatro motivaciones básicas de la pertenencia de los jóvenes a las asociaciones (Gil, 1995): el instrumental - estratégico, el expresivo - estético, el emocional - terapéutico y el vocacional - ético. Como puede observarse, en ninguno de los casos aparece la dimensión política, que, aparte de ser (en general) desestimada en su perspectiva institucional por los jóvenes, se deja para otro tipo de organizaciones (políticas o sindicales). En consecuencia, podemos observar cómo en la articulación de las redes sumergidas, a las que hemos dado una trascendencia fundamental en este estudio, tan importante como los espacios de cotidianeidad de los jóvenes, se encuentran los ámbitos de pertenencia a asociaciones. En este caso, además de servir de puente para tejer esas redes que luego podrán ser activadas en la generación de movilizaciones que tendrán una incidencia en la toma de decisiones políticas, sirven como escuela de la práctica grupal de ciertos líderes, que tendrán un papel especial en el desarrollo de esas movilizaciones. En consecuencia, no sería falso afirmar algo que viene siendo común en los estudios sobre el asociacionismo que entienden las asociaciones como “escuelas de participación política”, pero no tanto porque el aprendizaje se extienda directamente desde el asociacionismo hacia la participación institucional, sino porque recorre un camino, en los jóvenes, que va desde las asociaciones a las movilizaciones informales y, por derivación, a la incidencia en el espacio público.

FIGURA 3 ESPACIOS DE TOMA DE DECISIÓN

Órganos, procesos, mas media...

Partidos Voto Asistencia Cartas Quejas etc.

Sindicatos

Asociaciones (formal) Movilizaciones (informal)

LOS JÓVENES (grupos de iguales, “estar juntos”) JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

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Esta gráfica representa el modelo clásico de la incidencia del asociacionismo en el ámbito de la participación socio-política. Se supone que la pertenencia a asociaciones es una “escuela” que permite dar el paso a la participación en otras organizaciones más institucionalizadas (partidos, sindicatos) y que, por derivación, se estará presente (ya sea directamente las asociaciones o a través de partidos y sindicatos) en los órganos y procesos en los que se incide en la toma de decisiones.

FIGURA 4 ESPACIOS DE TOMA DE DECISIÓN

Órganos, procesos, mas media...

Partidos Voto Asistencia Cartas Quejas etc.

Sindicatos

Asociaciones (formal) Movilizaciones (informal)

LOS JÓVENES (grupos de iguales, “estar juntos”) En esta gráfica presentamos la importancia que poseen las asociaciones como espacios de formación política y participativa en nuestro nuevo modelo. Es el entramado formado por las asociaciones, la vida cotidiana de los jóvenes y las movilizaciones informales, las que se constituyen en plataforma de participación política de los jóvenes. En este caso, el contenido y las estrategias de la participación política no son institucionales, pero no por ello dejan de ser participación política, como hemos podido comprobar anteriormente. Para terminar con la exposición del marco teórico de la presente investigación, queda por explicar la trascendencia que poseen las nuevas tecnologías en este esquema. Para entenderlo, tenemos que retomar algunos de los elementos clave de nuestro modelo teórico (Merino, 2011): · En primer lugar, las nuevas tecnologías tienen un papel decisivo en la conformación de las “redes sumergidas”. Para constituir esas redes ya no son estrictamente necesarios los contactos “cara a cara”, sino que estos se pueden establecer a través de medios virtuales. En muchos casos, los contactos virtuales replicarán contactos cara a cara preexistentes, pero eso no es totalmente necesario. En otros casos, los contactos virtuales producirán contactos cara a cara, que darán lugar a nuevas experiencias de “estar juntos”. · Por otra parte, las nuevas tecnologías hacen posible que en estas redes se gesten nuevas estructuras de sentido (de las que hemos hablado anteriormente). Con ello queremos decir que pueden circular libremente argumentaciones y visiones de la sociedad y de los problemas a los que nos enfrentamos diferentes a las que predominan en los medios de comunicación institucionales, con lo que pueden ser el germen de modelos sociales, políticos, económicos, etc., alternativos. 24

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO


METODOLOGÍA Y TÉCNICAS En el ámbito de la investigación social nos encontramos con una amplia variedad de técnicas de recogida y análisis de información que, en general, suelen alinearse en torno a dos polos: de un lado, la perspectiva cientificista/cuantitativa que sitúa el énfasis en la explicación y en la «medición objetiva» de los fenómenos sociales; de otro, una perspectiva humanista/cualitativa que aboga por el análisis por medio de la comprensión y/o interpretación de los significados intersubjetivos de la acción social. Dadas las características y especificidades de nuestro objeto de estudio -el discurso de los jóvenes en torno a la participación- el planteamiento metodológico diseñado tiene un carácter netamente cualitativo, si bien se ha querido contextualizar el análisis de los discursos en un marco cuantitativo más amplio. En este apartado se va a detallar el planteamiento metodológico implementado en base a la secuencia que ha vertebrado el trabajo de campo y a las técnicas utilizadas. APROXIMACIÓN INICIAL AL OBJETO DE ESTUDIO: ENTREVISTAS EXPLORATORIAS Consulta a informantes clave Con el objetivo de identificar las claves desde las que elaborar el marco interpretativo de la investigación, que ha sido expuesto en el apartado anterior, así como para avanzar en la definición de aquellos aspectos a tener en consideración en el diseño posterior de los grupos de discusión y en el análisis de las propias fracciones discursivas, se planteó la realización de una serie de entrevistas en profundidad de carácter inicial. En total, se realizaron diez entrevistas a personas con un conocimiento privilegiado de la situación de la participación y los/as jóvenes en Zaragoza. La selección de los informantes clave responde a la adscripción de sus discursos en base a tres dimensiones: I) Discurso dimensión institucional: Profesionales cualificados que desarrollan su profesión en el ámbito de la participación y/o la juventud en Zaragoza. II) Discurso dimensión experta/académica. Personas expertas en participación ciudadana y/o juventud, con conocimientos de la realidad zaragozana. III) Discurso dimensión práctica. Líderes de asociaciones o movimientos sociales con fuerte presencia en el contexto zaragozano. Las entrevistas se realizaron en Zaragoza en enero de 2013 y la distribución fue la siguiente: DIMENSIÓN

Nº ENTREVISTAS

Institucional

3

Experto - académico

3

Práctica

4

TOTAL

10 JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

25


Como era previsible algunas de las personas atesoraban, dada su trayectoria vital y profesional, discursos pertenecientes a varias dimensiones. En cualquier caso, en el diseño y realización de las entrevistas se privilegió favorecer la recogida de información desde una perspectiva aperturista y exploratoria. El guión base se estableció en base a cinco ejes: Trayectoria personal de la persona entrevistada en relación con la participación –con el objetivo de enmarcar su discurso en su contexto histórico/personal-; aproximación a las claves que ayudan a entender las relaciones entre participación y jóvenes en la ciudad; formas de participación y estructuras organizativas –asociacionismo juvenil, plataformas y nuevos movimientos sociales con participación de jóvenes-; valoración de las políticas lideradas por las instituciones para fomentar la participación de los/as jóvenes –fortalezas y limitaciones-; y propuestas para fomentar la participación juvenil (líneas de trabajo y estrategias, imagen prospectiva). APROXIMACIÓN CUANTITATIVA AL OBJETO DE ESTUDIO Análisis de fuentes secundarias y encuesta a entidades asociativas A través de las técnicas cuantitativas se pretende obtener y medir datos de carácter numérico sobre las diferentes realidades sociales. Aunque la encuesta es la técnica de investigación principal en la metodología cuantitativa, en la presente investigación, en primer lugar, se han utilizado fuentes secundarias para acercarnos al “quantum” relativo a la situación de los y las jóvenes de Zaragoza y a su relación con la participación. De esta forma, se ha recopilado y analizado información derivada de diversas fuentes de datos como el padrón municipal de habitantes (Unidad de Estadística y Gestión Padronal, Ayuntamiento de Zaragoza), el registro de entidades ciudadanas (DGA y Ayuntamiento de Zaragoza), sondeos de opinión sobre jóvenes y participación (CIS e INJUVE) y estudios sobre participación y/o juventud en ámbito territorial aragonés y zaragozano (CESA). Asimismo, en una fase de trabajo posterior, se ha realizado una encuesta a entidades, con el objetivo de profundizar en la naturaleza y características de la participación a través de asociaciones en Zaragoza. Para ello, se ha aplicado un cuestionario on line (ver modelo de cuestionario anexo) dirigido a todas las entidades (67) que forman parte de la base de datos activa del CJZ a fecha del 1 de abril de 2013. El índice de respuesta ha sido del 34%. LOS DISCURSOS DE LOS/AS JÓVENES La práctica del Grupo de discusión Recordemos que el objetivo prioritario consiste en explorar con qué claves interpretan los/as jóvenes el mundo que les rodea, en concreto aquellas cuestiones vinculadas a la participación (y en función de las cuáles definen sus acciones). Necesitamos indagar sobre qué piensan, creen, sienten, para después poder entender cómo actúan. En este contexto se va a utilizar una herramienta metodológica que lleva a primer término el análisis la voz de los/as jóvenes: el Grupo de discusión. Esta es la técnica más apropiada ya que es un auxiliar privilegiado “a priori” en la extracción de los discursos significativos que articulan el “campo semántico” de un grupo o sector social escogido. En este caso, el Grupo de discusión es esencial para ofrecer una visión estructural concreta del mapa ideológico 26

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO


y motivacional de todo aquello que se engloba bajo el enunciado “participación”. La aplicación de esta herramienta permite complementar y ampliar los enfoques convencionales en esta materia de carácter más cuantitativo. Se han celebrado 5 Grupos de Discusión ente el 11 de febrero y el 11 de marzo de 2013. En el diseño se han tenido en consideración las siguientes cuestiones: Relación con el tema objeto de análisis:

Tipo de participación predominante: - Participación en partidos políticos y sindicatos.

- Jóvenes participantes.

- Participación asociativa (solidaridad, convivencial)

- Jóvenes no participantes.

- Participación en movimientos informales

En concreto, los perfiles han sido los siguientes: GD-AS: Jóvenes participantes (activos) en asociaciones del ámbito de la solidaridad en Zaragoza. Edades entre 18 y 27 años. Grupo mixto: 4 hombres y 4 mujeres Estudios medios (Formación profesional II y III) y universitarios. GD-AC: Jóvenes participantes (activos) en asociaciones del ámbito convivencial/sociabilidad en Zaragoza. Edades entre 18 y 27 años. Grupo mixto: 3 hombres y 5 mujeres. Estudios medios (Formación profesional II y III) y universitarios. GD-PS: Jóvenes militantes en partidos políticos y sindicatos en Zaragoza. Edades entre 18 y 27 años. Grupo mixto: 3 hombres y 3 mujeres. Estudios medios (Formación profesional II y III) y universitarios. GD-MI: Jóvenes participantes (activos) en movimientos informales en Zaragoza. Edades entre 18 y 27 años. Grupo mixto: 5 hombres y 1 mujer. Estudios medios (Formación profesional II y III) y universitarios. GD-NN: Jóvenes no participantes ni en entidades asociativas ni en movimientos informales en Zaragoza. Edades entre 18 y 27 años. Grupo mixto: 3 hombres y 3 mujeres. Estudios medios (Formación profesional II y III) y universitarios. CÓDIGO

JÓVENES

CRITERIO HETEROGENEIDAD ENTRE GD TIPO PARTICIPACIÓN

G - AS

Asoc. solidadridad

G - AC

Asoc. convivenciales

G - PS

Participantes

G - MI G - NN

Partidos políticos y sindicatos Mov. informales protesta

No Participantes

Ni en espacios formales ni informales

HOMOGENEIDAD INTRAGRUPO

Grupos mixtos Entre 18 - 27 años Estudios medios y universitarios Clase media Residentes en Zaragoza

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

27


El análisis de los discursos producidos en la celebración de estos grupos ha constituido la base fundamental sobre la que se ha articulado la interpretación que se presenta en este informe acerca de la percepción juvenil de la participación. Se ha utilizado el análisis de marcos como metodología para la interpretación (Bustelo, 2007). JÓVENES, NTICs y PARTICIPACIÓN Entrevistas focalizadas Dada la importancia que adquieren los avances de los que hemos sido testigos durante los últimos años en materia de nuevas tecnologías de la información y la comunicación (NTICs), y en especial Internet, ha resultado oportuno ahondar en la incidencia de estas nuevas herramientas en el ámbito de la participación. Para ello, se ha contrastado el discurso extraído de los grupos de jóvenes en relación a las nuevas dinámicas de conexión e interacción facilitadas por el uso de las nuevas tecnologías con una selección de informantes claves. Con este objetivo se han realizado cuatro entrevistas focalizadas a personas encargadas de la administración y gestión de redes sociales en diferentes entidades mediadoras de la participación. En concreto: CÓDIGO

ENTREVISTA FOCALIZADA

E-TIC´s1

Administrador Red Social Partido político (izquierda)

E-TIC´s2

Administrador Red Social Partido político (centro-dcha)

E-TIC´s3

Administradora Redes Sociales institucional convivencial (CIPAJ)

E-TIC´s4

Administradora Redes Sociales entidad solidaridad (Cáritas Zaragoza)

En síntesis, el esquema metodológico en base a las fases de trabajo ha sido el siguiente:

28

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO


LA JUVENTUD ZARAGOZANA HOY: LAS CIFRAS DEMOGRAFÍA Tomando los datos del Instituto Aragonés de Estadística y del Observatorio Municipal de Estadística del Ayuntamiento de Zaragoza correspondientes al año 2012, tenemos la dimensión, número de personas que residen en la ciudad de Zaragoza y en las tres provincias aragonesas, en la edad comprendida entre los 15 y 34 años, teniendo en cuenta la estructura de sexo y edad. TABLA 1. Población joven de Zaragoza ciudad y Aragón por grupos de edad y sexo. 2012 De 15 a 19 años

De 20 a 24 años

De 25 a 29 años

De 30 a 34 años

TOTAL

%

TOTAL

%

TOTAL

%

TOTAL

%

TOTAL

Municipio de Zaragoza Hombres

15.271

4,6

17.367

5,3

21.680

6,6

27.581

8,4

328.828

Mujeres

14.725

4,2

17.190

4,9

20.952

6

26.586

7,3

350.796

Total

31.340

4,5

36.266

5,2

45.358

6,5

57.596

8,2

701.887

Provincia de Zaragoza Hombres

21.665

4,5

24.996

5,2

31.392

6,5

40.645

8,4

482.908

Mujeres

20.846

4,2

24.347

4,9

29.908

6

37.985

7,7

495.222

Total

42.511

4,3

49.343

5

61.300

6,3

78.630

8

978.130

Provincia de Huesca Hombres

5.233

4,5

5.825

5

7.173

6,2

9.353

8,1

115.512

Mujeres

4.762

4,2

5.361

4,8

6.488

5,8

8.071

7,2

112.097

Total

9.995

4,4

11.186

4,9

13.661

6

17.424

7,6

227.609

Hombres

3.445

4,7

3.954

5,4

4.617

6,3

5.501

7,5

73.478

Mujeres

3.281

4,7

3.834

5,5

3.968

5,6

4.589

6,5

70.250

Total

6.726

4,7

7.788

5,1

8.585

6

10.090

7

143.728

Hombres

30.343

4,5

34.775

5,2

43.182

6,4

55.499

8,3

671.898

Mujeres

28.889

4,3

33.542

4,9

40.364

6

50.645

7,5

677.569

Total

59.232

4,4

68.317

5,1

83.546

6,2

106.144

7,9

1.349.467

Provincia de Teruel

Aragón

Elaboración propia a partir de los datos del INE ofrecidos por el Instituto Aragonés de Estadística y el Observatorio Municipal de Estadística del Ayuntamiento de Zaragoza.

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

29


Si se observa las pirámides de población de 1991 y 2012 se puede constatar la evolución de la población objeto de estudio. GRÁFICOS 1, 2 y 3. Pirámides de población de Aragón, España y Zaragoza ciudad PIRÁMIDE POBLACIÓN ARAGÓN

Hombres 2012

Hombres 1991

PIRÁMIDE POBLACIÓN ESPAÑA

Mujeres 2012

Mujeres 1991

ZARAGOZA 2012 Hombres 2012

Mujeres 2012

Fuente: Instituto Aragonés de Estadística y el Observatorio Municipal de Estadística del Ayuntamiento de Zaragoza. Datos del INE.

Desde una perspectiva dinámica de la población se observa que la disminución que se ha producido tanto en Aragón como en España, en las edades juveniles es considerable y sólo ha aumentado en la edad de 30 a 34. Este estrechamiento de la base demuestra el envejecimiento de la población y la dificultad de un reemplazo poblacional. En la ciudad de Zaragoza la estructura poblacional apenas difiere de la observada en Aragón y España. En la ciudad de Zaragoza el porcentaje de jóvenes de entre 15 y 29 años apenas supera el 16% y el correspondiente al grupo de jóvenes de 15 a 34 el 24%. Los distritos de población con un mayor porcentaje de población joven son Juslibol – El Zorongo, Villarrapa, Casetas, San Juan de Mozarrifar y Delicias, y los que poseen un menor porcentaje de población joven son Torrecilla, Santa Isabel, Peñaflor, Alfocea y Miralbueno. En los distritos Centro y Centro Histórico, que juntos representan cerca del 15 % de la población total de ciudad Zaragoza, el porcentaje de población joven de 15 a 24 años no alcanza el 15%. 30

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO


TABLA 2. Población joven en Zaragoza capital por distritos de población. Año 2012 TOTAL POBLACIÓN

POBLACIÓN 15-29 AÑOS

POBLACIÓN 15-34 AÑOS

TOTAL

%

TOTAL

%

Municipio

701.887

112.964

16,1

170.560

24,3

Actur - Rey Fernando

59.730

9.743

16,3

13.564

22,7

182

24

13,2

41

22,5

Casablanca

Alfocea

35.873

5.954

16,6

12.136

33,8

Casetas

7.574

1.469

19,4

2.144

28,3

Centro

54.486

7.970

14,6

11.741

21,5

Centro Histórico

46.917

7.207

15,4

11.376

24,2

Delicias

109.083

18.838

17,3

27.648

25,3

El Rabal

79.299

11.413

14,4

17.491

22,1

Garrapinillos

5.293

1.877

16,6

1.240

23,4

Juslibol - El Zorongo

2.556

604

23,6

798

31,2

La Almozara

29.898

5.754

19,2

7.644

25,6

La Cartuja

2.206

432

19,6

586

26,6

Las Fuentes

44.038

7.136

16,2

10.569

24

Miralbueno

15.278

2.114

13,8

3.677

24

Montañana

3.384

530

15,7

772

22,8

Movera

2.969

480

16,2

662

22,3

Mozalbarba

1.945

352

18,1

505

25,9

Oliver - Valdefierro

26.568

4.549

17,1

6.903

26

Peñaflor

1.086

120

10,1

210

19,3

601

103

17,1

141

23,5

69.118

11.087

16

16.477

23,8

San Gregorio San José San Juan de Mozarrifar

2.431

423

17,4

599

24,6

Santa Isabel

13.067

1.676

12,8

2.907

22,2

24

1

4,2

2

8,3

Torrero - La Paz

Torrecilla

37.730

6.105

16,2

9.176

24,3

Universidad

49.342

7.805

15,8

11.256

22,8

Venta del Olivar

969

142

14,7

199

20,5

Villarrapa

240

56

23,3

97

40,4

978.130

153.154

15,7

231.784

23,4

1.349.467

211.095

15,6

317.239

23,4

Provincia de Zaragoza Aragón

Observando la evolución de los principales indicadores demográficos de la ciudad de Zaragoza se advierte un progresivo envejecimiento de la población y cómo el índice de juventud, que había aumentado significativamente durante la década pasada, está descendiendo bruscamente desde el año 2010. La densidad de población aumenta ligeramente, pero el índice de remplazo continúa la tendencia descendente, habiendo bajado de 144, 6 en el año 2003 a 95,1 en 2012. JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

31


GRÁFICO 4. Evolución de indicadores demográficos del municipio de Zaragoza Densidad de Población

Índice de envejecimiento

Índice de Juventud

Índice de Reemplazo

Fuente: Observatorio Municipal de Estadística del Ayuntamiento de Zaragoza. Datos del INE.

El índice de maternidad es prácticamente igual en Zaragoza, Aragón y España (21,1 en Zaragoza, 21,2 en Aragón y 21,3 en España). En los tres casos es un índice muy bajo que si sigue manteniéndose puede ser preocupante, pero también hay que tener en cuenta que se halla con el cociente de los niños de 0 a 4 años dividido por el número de mujeres en edad fértil de 15 a 49 años, y el grupo considerado como fértil es muy amplio. La tasa de masculinidad está en 93,7 en Zaragoza capital, 96,8 en Aragón y 95,8 en España, lo que indica que hay un poco más de personas del sexo femenino que del masculino. Entre la población joven la situación es inversa, habiendo una mayor número de varones que de mujeres en las edad comprendidas entre los 15 y los 24 años (103,40 en Zaragoza capital y 106,7 en Aragón).

ECONOMÍA Y EMPLEO En la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre de 2009 ya se evidenciaba el agravamiento de la situación sociolaboral de la juventud en España. Para el colectivo juvenil eran 1.491.200 personas que habían perdido su empleo o buscaban trabajo por primera vez. Además, la tasa de paro de la juventud se situaba en el 28% en España y en el 30% en Aragón. 32

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO


GRÁFICO 5. Evolución de la tasa de paro registrada en el municipio de Zaragoza, por sexo y edad Mujeres menores de 25 años

Mujeres de 25 a 44 años

Hombres menores de 25 años

Hombres de 25 a 44 años

Fuente: Observatorio Municipal de Estadística del Ayuntamiento de Zaragoza. Datos del INE.

Tres años después, en 2012, el paro juvenil alcanzaba el 42,6 en Aragón y el 53,2 en España. Cifras muy preocupantes si tenemos en consideración que duplican ampliamente unas de por sí elevadas tasas de paro para el el conjunto de la población (18,6 y 25 respectivamente). TABLA 3. Evolución de la población de 16 y más años en relación con la actividad. 2007-2012 EVOLUCIÓN 2007 - 2012

ARAGÓN

ESPAÑA

MILES

%

MILES

%

Población de 16 y más

8,7

0,8

765,7

2

Activos

10,9

1,7

861,1

3,9

Ocupados

-77,1

-12,6

-3.074

-15,1

Parados

88

260,7

3.935,1

214,6

Inactivos

-2,3

-0,5

-95,4

-0,6

Asalariados

-60,3

-12,1

-2.518,3

-15

No asalariados

-16,8

-15

-555,8

-15,5

Población ocupada

Población asalariada Indefinidos

-16,4

-4,5

-575,9

-5

Temporales

-43,9

-31,9

-1.942,4

-36,6

Fuente: CESA a partir de la Encuesta de Población Activa.

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

33


El paro en febrero de 2013 en Zaragoza capital por edades y sexo es el siguiente, en términos absolutos: TABLA 4. Paro registrado en el municipio de Zaragoza, por grupos de edad y sexo. Febrero 2013 EDAD

TOTAL PARO

HOMBRES

MUJERES

16 - 19

1.538

839

699

20 - 24

5.000

2.650

2.350

25 - 29

6.851

3.461

3.390

30 - 34

8.373

4.181

4.192

Menores de 25

6.538

3.489

3.049

25 - 44

32.786

16.473

16.313

Elaboración propia a partir de los datos del INE ofrecidos por el Instituto Aragonés de Estadística y el Observatorio Municipal de Estadística del Ayuntamiento de Zaragoza.

No hay duda de que los jóvenes son los principales afectados del deterioro en la situación laboral y ocupacional; la precariedad en el empleo24, la mayor proporción de contrataciones a tiempo parcial, la mayor tasa de temporalidad25 y la menor antigüedad en sus puestos de trabajo, abarata el coste de los despidos y en algunos casos, imposibilita que se pueda acceder al sistema de prestación por desempleo al no cotizar un tiempo mínimo a la Seguridad Social. Además, debe tenerse en cuenta que el 32,5% de los jóvenes españoles desempleados lo son de larga duración (12 meses o más), dato que avala la tesis de que el desempleo de los jóvenes en nuestro país se consolida como una tendencia estructural (INJUVE, 2012). Los datos de la EPA confirman que a mayor nivel de estudios el desempleo es menor. La formación es crucial para mejorar las posibilidades de inserción pero los elevados precios que las matrículas en la enseñanza superior tienen en estos momentos y las dificultades cada vez mayores para obtener una beca complejizan este escenario. Con todo, según datos extraídos de la última encuesta de juventud (2012), los jóvenes están motivados para buscar empleo, ya que el 94,4% de los jóvenes entrevistados está buscando activamente empleo. Asimismo, el 34,5% de los jóvenes estaría dispuesto a aceptar cualquier trabajo y el 17,0% sólo aceptaría un trabajo relacionado con su formación. También se ha incrementado el número de jóvenes que estaría dispuestos a aceptar un trabajo fuera de su lugar de residencia. 24 - Un indicador de la precariedad laboral es el salario. Según los datos ofrecidos por el INJUVE (2012) el salario medio mensual neto, tras los descuentos es de 843,06 euros, es decir que se ha reducido más de 100 euros con respecto al 2008 (966,28 euros), equivalente a un 12,75%. 25 - Tal y como se recoge en el Informe de la juventud en España 2012, el 61,4% de los jóvenes ocupados menores de 25 años tienen un empleo temporal.

34

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO


VIVIENDA Un hito fundamental en el desarrollo de la persona es el abandono del hogar familiar y el acceso a una vivienda independiente. Para ello es necesario contar con los recursos económicos necesarios, que procederán en mayor o menor medida de los ingresos obtenidos del trabajo, lo que en una situación de crisis como la actual plantea no pocas dificultades. Como se ha comentado anteriormente, la precariedad laboral y el desempleo afectan especialmente al segmento joven de la población, lo que, junto con las condiciones de los sectores inmobiliario y financiero, la prolongación de la etapa estudiantil y los factores culturales característicos de la población española y aragonesa está retrasando notablemente la edad de emancipación. España es el país con más jóvenes viviendo en casa de sus padres, seguido por Portugal e Italia; el 70% de los y las jóvenes así lo hacían en el 2011, y el 63.2% en el 2012 (INJUVE, 2012). En cuanto al régimen de tenencia de la vivienda, en España siempre ha imperado la compra sobre el alquiler, hasta tal punto que el alquiler sólo representa un 11% del mercado de vivienda, frente a una media europea que se sitúa en torno al 40%. El último sondeo de Juventud y vivienda (2010) evidencia la impronta de esta herencia cultural: casi 8 de cada 10 jóvenes prefieren la propiedad frente al alquiler, proporción que, no obstante, se ha reducido con respecto al sondeo realizado en 2005. Actualmente, desde las instituciones, se pretende fomentar el mercado del alquiler, otorgándole una mayor cobertura legal, subvencionando las rentas bajas, incrementando las deducciones al arrendador, creando bolsas de viviendas en alquiler, etc. Esta adecuación se evidencia en la Ley 19/2009, de 23 de noviembre, sobre medidas de fomento y agilización procesal del alquiler y de la eficiencia energética de los edificios. Con todo, aunque en los últimos años ha descendido el precio medio de la vivienda en propiedad y en alquiler, el aumento de la precariedad laboral y del desempleo juvenil, no ha favorecido la emancipación residencial. TABLA 5. Residencia habitual de la juventud española. Año 2011 (%) TOTAL

SEXO

GRUPOS DE EDAD

H

M

15 - 19

20 - 24

25 - 29

65,7

70,7

60,5

93,5

72,5

42,1

En un hogar propio, independiente de la familia de origen

26,4

22,3

30,6

2,6

17,7

48,9

Compartiendo vivienda con otras personas (piso compartido, etc.)

7,7

6,8

8,5

3,6

9,5

8,9

No contesta

0,2

0,1

0,3

0,3

0,2

0,2

100%

100%

100%

100%

100%

100%

En el domicilio de la familia de origen (con los padres o con alguno de ellos)

TOTAL

Fuente: Estudio INJUVE EJ153- 2011.3. Pregunta 43. ¿Dónde vives habitualmente la mayor parte del año? (Elaboración propia).

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

35


FORMACIÓN El Observatorio Municipal de Estadística del Ayuntamiento de Zaragoza no dispone de información pública actual sobre el nivel formativo de la población residente en la ciudad. A nivel nacional, tanto los estudios sobre juventud del CIS como los del INJUVE suelen incluir esta pregunta en sus cuestionarios, lo que permite hacer una estimación. En el año 2011, la mayoría de los jóvenes tienen bachillerato o formación profesional, y cerca del 18% han superado estudios universitarios. La clase social continúa siendo un factor determinante en el nivel de estudios alcanzado. Tal y como se recoge en el informe Juventud en España 2012, 6 de cada 10 jóvenes de 25 a 29 años de clase alta, han terminado sus estudios universitarios frente a tan sólo el 15,7% de los jóvenes pertenecientes a la clase baja. TABLA 6. Nivel de estudios alcanzados entre juventud española. Año 2011 (%) TOTAL

SEXO

GRUPOS DE EDAD

H

M

15 - 19

20 - 24

25 - 29

Menos de 5 años de escolarización

0,2

-

0,4

-

-

0,5

Educación primaria de LOGSE

11,5

11,4

11,7

21,8

4,7

8

ESO o Bachiller elemental

31,8

36,2

27,2

45,7

26,2

27

Formación Profesional de grado medio

10,2

10,7

9,7

7,8

12,1

10,3

Bachillerato de LOGSE

18,5

17,3

19,8

21

24

12,5

Formación Profesional de grado superior

9,4

9,9

8,8

1

11,7

13

Arquitecto e Ingeniero Técnico

1,4

1,9

0,9

0,3

1,7

1,9

Diplomado

8,7

5,2

12,3

0,8

11,5

11,6

Arquitecto e Ingeniero Superior

0,8

1,2

0,3

0,3

0,6

1,2

Licenciado

6,2

5,1

7,4

0,3

4,1

11,8

Estudios de Postgrado o especialización

0,7

0,5

0,9

-

-

1,7

No contesta

0,7

0,7

0,7

0,1

0,6

0,5

100%

100%

100%

100%

100%

100%

TOTAL

Fuente: Estudio INJUVE EJ153- 2011.3. Pregunta 53. ¿Cuáles son los estudios de más alto nivel oficial que has cursado hasta ahora?

El nivel de estudios alcanzado de los jóvenes que residen en localidades de entre 400.000 y 1.000.000 se mantiene cercano a la media nacional, siendo superior al de los estratos más pequeños de población. En la Comunidad Autónoma de Aragón el éxito académico entre los estudiantes de 2º de ESO es significativamente superior en los adolescentes que cursan sus estudios en centros educativos ubicados en la ciudad de Zaragoza, especialmente entre los varones. Por ejemplo, en el curso 2009/10 un 53% de chicos y un 59% de chicas superaron todas las materias en 2º de ESO, frente a un 46% y un 56% en Aragón. Distancia todavía superior al contrastar los resultados de los centros educativos ubicados en localidades de menos de 10.000 habitantes. 36

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO


TABLA 7. Resultados académicos del alumnado matriculado en Aragón en 2º de ESO. Curso 2009/10 Superaron todas las materias

Con materias pendientes

No promocionaron curso

Chicos

Chicas

Chicos

Chicas

Chicos

Chicas

< de 5.000 hab.

35%

53%

39%

29%

26%

18%

5.000 - 10.000 hab.

35%

47%

37%

33%

28%

20%

10.000 - 50.000 hab.

40%

50%

34%

34%

26%

16%

50.000 - 100.000 hab.

48%

58%

35%

29%

17%

13%

100.000 y más

53%

59%

29%

27%

18%

14%

TOTAL ARAGÓN

46%

56%

32%

29%

22%

15%

Fuente: Elaboración propia a partir de la Estadística de la Enseñanza no universitaria en Aragón.

OPINIONES Y ACTITUDES Contrastando los estudios sobre juventud que realiza el INJUVE y el CIS, se advierte que no existen diferencias destacables entre las opiniones y actitudes de la juventud española en función del tamaño de hábitat ni de la región de residencia. Las actitudes de la juventud en las ciudades medias/grandes como Zaragoza se encontrarían en la media nacional pero más próximas a las expresadas por los coetáneos de los entornos de población más reducidos que por los residentes en los núcleos de población de más de un millón de habitantes. El nivel de satisfacción con la vida en general sigue siendo elevado entre los y las jóvenes españoles: tres de cada cuatro jóvenes dice sentirse muy o bastante satisfecho con su vida26. Con todo, desde 2009 esta percepción ha descendido en todos los grupos poblacionales y de forma muy notoria en el segmento juvenil: del 84,7% en 2009 al 75,6% entre los 18 y 24 años en 2012, y del 84,7% en 2009 al 68,8% en 2012 entre los 25 y 34 años (INJUVE, 2012). En paralelo, los resultados en 2012 dan continuidad a la escala de valores juveniles conocida en las últimas décadas27: se priorizan los referentes más individuales o del entorno más íntimo, como la familia, la amistad y la salud, seguidos de los valores necesarios para la integración socioeconómica personal (el trabajo, los estudios, el tiempo libre y el dinero). Por debajo de estos referentes personales se sitúan los que se proyectan hacia el espacio comunitario y/o colectivo. En concreto, ocupan los últimos lugares de la jerarquía la política y la religión, señaladas como muy o bastante importantes por el 37% y el 24% de los y las jóvenes, respectivamente. En los últimos años se viene observando un incremento de la importancia otorgada a la implicación comunitaria, el interés por lo que ocurre en otros lugares del mundo, e incluso a la política formal (INJUVE, 2012). Es interesante conocer los problemas que más preocupan a los y las jóvenes y su evolución. En 2008, el paro (31%) y la vivienda (30%) se revelaban como los dos principales escollos a superar a juicio de la gente joven. En 2011, la preocupación por el paro ha crecido (73%) y la problemática por la vivienda ha descendido (10,7%). 26 - Javier Elzo, en base a investigaciones comparadas realizadas en Europa, planteó que los chicos y chicas españoles en general eran más felices que los europeos (Elzo, 2006, 2009; Mingote, 2008: 11). 27 - “La jerarquía valorativa de las personas jóvenes no difiere sustancialmente de la del conjunto de la población adulta, con el matiz de que es la población adulta la que se acerca cada vez más a los valores tradicionalmente considerados como de jóvenes (hedonismo, presentismo…)”(INJUVE, 2012: 310).

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

37


TABLA 8. Problemas que más preocupan a los jóvenes, 2008 2008

SEXO

GRUPOS DE EDAD

H

M

15 - 19

20 - 24

25 - 29

31,1

30,7

24,5

30,5

34,7

30

30,5

19,2

30,5

36,2

Problemas económicos

22,4

19,1

16,2

24,2

20,6

La inmigración

16,2

12,4

13,6

12,9

15,9

La inseguridad ciudadana

11,8

15,3

20,2

9,1

13,2

El paro La vivienda

Fuente: EJ132 - SONDEO DE OPINIÓN (1ª encuesta 2008 - VALORES E IDENTIDADES).Pregunta 1. ¿Podrías decirme cuál es, a tu juicio, el principal problema que tienen los jóvenes actualmente en España? (Elaboración propia)

TABLA 9. Problemas que más preocupan a los jóvenes, 2009 2009

SEXO

GRUPOS DE EDAD

H

M

15 - 19

20 - 24

25 - 29

El paro

60,9

57,4

44,7

61,3

66,9

La vivienda

28,6

24,7

13,4

25,6

36,2

Drogas

23,6

21,8

24,9

24,5

19,9

Problemas económicos

19,7

18,7

15,7

19,2

21,4

Sistema educativo

15,3

16

22,9

14

12,3

Fuente: Estudio INJUVE EJ142- 2009.1. Pregunta 2. ¿Podrías decirme cuál es, a tu juicio, el principal problema que tienen los jóvenes actualmente en España? (Elaboración propia)

TABLA 10. Problemas que más preocupan a los jóvenes, 2011 2011

SEXO

GRUPOS DE EDAD

H

M

15 - 19

20 - 24

25 - 29

El paro

73,3

72,9

53,2

78,8

81,7

Problemas económicos

17,1

16,1

14,5

16,9

17,8

Sistema educativo

11,9

14,7

21,8

12,6

8,2

La vivienda

10,7

9,5

3,6

11

13,7

Drogas

6,3

7,5

11,2

5,6

5,1

Fuente: Estudio INJUVE EJ153- 2011.3. Pregunta 1. ¿Podrías decirme cuál es, a tu juicio, el principal problema que tienen los jóvenes actualmente en España? (Elaboración propia)

Las personas jóvenes mayoritariamente consideran que los modos de organización y gestión de la sociedad actual requieren de cambios profundos (el 55%) e incluso radicales (17,2%). 38

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO


TABLA 11. Opinión de los jóvenes sobre la sociedad en la que viven, 2011 2011

SEXO

GRUPOS DE EDAD

H

M

15 - 19

20 - 24

25 - 29

Está bien como está

1,9

1,7

3,6

1,7

0,7

Puede mejorarse con pequeños cambios

24,7

23,6

31,4

23,2

20,2

Necesita reformas profundas

53,2

57,1

48,6

57,8

57,3

Debe cambiarse radicalmente

18,8

15,7

14

16,5

20

Ns/nc

1,5

1,9

2,3

0,8

1,9

Fuente: Estudio INJUVE EJ153- 2011.3. De las distintas opiniones sobre la sociedad. ¿Con cuál de ellas estás más de acuerdo?

Asimismo, el colectivo de jóvenes reconoce un escenario claro de desigualdades sociales, considerando especialmente relevantes las relativas a las condiciones económicas. La igualdad de oportunidades y de recursos debe ser la prioridad en la lucha contra las desigualdades desde el punto de vista de los jóvenes (INJUVE, 2012). Es interesante destacar también que el grado de interés expreso por la política que manifiesta la población de 15 a 29 años ha aumentado significativamente en los últimos años: desde el 23,2% de 2004, pasando por un 31,4% en 2011, hasta alcanzar el 40,7% de jóvenes que manifiestan tener mucho o bastante interés, según los datos que arroja la encuesta de juventud 2012.

OCIO Y TIEMPO LIBRE En los últimos años se ha incrementado notablemente la disponibilidad subjetiva de tiempo libre de los jóvenes: la media de horas semanales disponibles para uso personal y libre ha pasado de 28,2 horas en 2004 a 32,6 horas en 2012. Debe tenerse en consideración que esta percepción está altamente polarizada, dependiendo de la edad y la ocupación; mientras que el 29% de los y las jóvenes dice tener más de 39 horas libres disponibles a la semana, el 23% reconoce menos de 16. (INJUVE, 2012). El análisis respecto a lo que hacen los jóvenes en su tiempo libre distingue entre lo que les gusta o gustaría hacer y lo que realmente hacen. Según datos de la encuesta de juventud 2012, en cuanto a sus preferencias hay algunas actividades claramente mayoritarias: usar el ordenador (94,8%), salir o reunirse con amigos y amigas (92,5%), escuchar música (87,0%), ver la televisión (83,9%) y descansar o no hacer nada (81,7%). Entre las más minoritarias se encuentra ir a museos (45,4%), al teatro (43,3%), asistir a competiciones deportivas (42,5%) y a conferencias y coloquios (28,1%). En líneas generales, se produce una correspondencia entre las preferencias que acaban de ser descritas y las actividades que efectivamente practica la población joven en su tiempo libre. Si tenemos en consideración la evolución en las prácticas desde 2004, nos encontramos con un descenso significativo de quienes dicen salir de copas (del 66% al 48% en 2012) o ir al cine (del 78% al 58% en 2012). También han disminuido, las salidas con los amigos y amigas, escuchar música y ver televisión. JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

39


TABLA 12. Evolución de la práctica de actividades de ocio.Población joven (15 a 29 años) en España. (%) 2004

2008

2012

Usar el ordenador

61,6

73,6

93,1

Salir o reunirse con amigos

92,5

91,9

85,7

Escuchar música, CDs, cintas

93,5

92,3

83,9

Ver la televisión

89,9

88,2

81

Descansar, no hacer nada

73,8

63,8

74,1

70

67,7

64,7

Oír la radio

79,5

70

63,6

Leer libros

56,8

52

62,7

Hacer deporte

52,7

53,6

61,8

Ir al cine

78,2

61,4

58,2

Jugar con videojuegos, consolas

33,9

36,1

58,1

Viajar

56,5

47,7

48,3

Beber, ir de copas

66,6

49,4

47,9

Ir a discotecas, bailar

64,7

51,8

43,5

Ir de excursión

50,9

39,2

39,9

Ir a conciertos

49,9

40,4

34,7

Asistir a competiciones deportivas

31,7

26,7

29,8

Ir a museos, exposiciones

27,4

20,5

25,8

Ir al teatro

19,5

10

22,6

Asistir a conferencias, coloquios

16,9

11

19,8

N

5014

1475

5000

Leer periódicos, revistas

Fuente: Informe Juventud España 2012

Gómez y Ezquerro (2012) recogen la caracterización que Comas (2000) establece en función de la dimensión social de las necesidades del ocio: Aumento del consumo: cultura consumista. Crecimiento de la industria del ocio y tiempo libre. Similitud de las formas de ocio urbanas y rurales. Incidencia de los medios de comunicación social y de las redes sociales. Ocio como fiesta social y colectiva. Expansión del fenómeno del botellón y aparición de los after hours. Aumento de otras formas de ocio añadidas: viajar, turismo rural, etc. Aprovechamiento del tiempo libre: multidiversidad de actividades. Ocio como sector de productividad en proceso de seguimiento. 40

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO


LA DIMENSIÓN CUANTITATIVA DE LA PARTICIPACIÓN JUVENIL

(o la participación juvenil en cifras)

El epicentro de este estudio está determinado por la necesidad de explorar, desde una perspectiva aperturista, las claves con las que los y las jóvenes de Zaragoza perciben e interpretan el espacio de la participación, independientemente de la relación que establezcan con este ámbito voluntario de la vida en sociedad. Con todo, y pese al marcado enfoque cualitativo que adopta esta investigación, es necesario realizar ahora una aproximación al quantum, es decir, desbrozar algunas de las cifras más significativas que nos ayuden a dimensionar los diferentes elementos que dan forma a la participación sociopolítica de la población joven, el objeto central de este informe. En este sentido, atendiendo al marco teórico, en las páginas siguientes vamos a explorar la información cuantitativa disponible relativa a cada uno de los ámbitos en los que hemos desglosado las vías de participación:

• La participación a través del voto, asistencia a plenos, cartas, quejas, etc. • La pertenencia a partidos políticos y sindicatos. • La participación en asociaciones: De solidaridad. Convivenciales. • La participación en movilizaciones de protesta o reivindicación. • El “estar juntos” como base de la participación.

En definitiva, vamos a repasar las cifras relativas a las diferentes prácticas políticas y sociales a través de las cuales la ciudadanía joven puede incidir sobre alguna dimensión de aquello que es público, independientemente del carácter más o menos formal de dichas prácticas.

LA PARTICIPACIÓN JUVENIL “DIRECTA” El voto es la forma por excelencia de participación política en toda democracia. Este mínimo nivel de participación es necesario para que el sistema de representación político pueda funcionar. Las preferencias individuales de los ciudadanos son agregadas a través del sistema electoral y los partidos políticos realizan las tareas de intermediación y agregación de preferencias entre los ciudadanos y las instituciones políticas. JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

41


El 72% de los españoles con derecho a voto acudió a las urnas en las últimas elecciones generales de noviembre de 2011 en España. El 74% lo hizo en las elecciones de 2008. Por tanto, en general, uno de cada cuatro españoles optó por no participar en las elecciones. El nivel de participación electoral en Aragón y en Zaragoza, se sitúa ligeramente por encima de la media del total de participación en España, pero, en este contexto: ¿Qué relación establecen los jóvenes con el voto?; ¿Qué importancia le confiere la gente joven a su voto a la hora de participar políticamente?; ¿Cuáles son sus preferencias a la hora de votar?; ¿Es determinante el voto joven en las citas electorales?... A estas y otras preguntas trataremos de responder a continuación. ACTITUD DE LA POBLACIÓN JOVEN HACIA LA PARTICIPACIÓN ELECTORAL Y POSTURAS EN TORNO AL VOTO Casi 6 de cada 10 jóvenes (58,5%) se muestran de acuerdo con la afirmación: “Hay que votar siempre, es una obligación de la democracia”. Frente a este colectivo, aparece un 37% de jóvenes que considera que “Sólo hay que votar cuando hay una alternativa satisfactoria”. (INJUVE, 2012 b) Llama la atención que si bien en las consultas realizadas en 2005 y 2009, la opinión de la población joven a este respecto apenas evidenciaba diferencias, en el sondeo realizado tras la última cita electoral, ha experimentado un crecimiento significativo el porcentaje de jóvenes que consideran que hay que votar siempre. TABLA 13. Evolución de las opiniones sobre la participación electoral 2005, 2009 y 2011 2005

2009

2011

Hay que votar siempre; es una obligación de la democracia

53%

50%

58,5%

Sólo se debe votar cuando hay alternativa satisfactoria

39%

41%

36,9%

NS/NC

8%

8%

4,5%

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos de los Sondeo de opinión de la gente joven. Injuve. Estudio EJ104, EJ142 y EJ153.

En general, el porcentaje de mujeres que abogan por la obligación moral de votar en las elecciones es superior al de hombres, y en paralelo, esta tendencia corresponde en mayor medida a jóvenes adultos (2529 años). Asimismo, esta opinión es más frecuente entre los y las jóvenes con secundaria post obligatoria y estudios universitarios e ideológicamente de derechas. Por el contrario, el grupo que considera que sólo hay que votar ante alternativas satisfactorias se compone sobre todo de gente muy joven, especialmente varones hasta los 20 años, con menores niveles de estudios e ideológicamente de centro e izquierda. 42

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO


TABLA 14. Distribución de las opiniones sobre participación electoral según sexo y grupos de edad. SEXO

TOTAL

GRUPOS DE EDAD

H

M

15 - 19

20 - 24

25 - 29

Hay que votar siempre; es una obligación de la democracia

58,5

55,8

61,4

50,9

58,9

63,2

Sólo se debe votar cuando hay alternativa satisfactoria

36,9

38,4

35,5

44,4

35,5

33,2

No sabe

3,4

4,5

2,3

4,2

4,1

2,4

No contesta

1,1

1,4

0,9

0,5

1,5

1,2

100%

100%

100%

100%

100%

100%

TOTALES

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos de los Sondeo de opinión de la gente joven. Injuve. Estudio EJ104, EJ142 y EJ153.

También es interesante conocer los niveles de acuerdo y desacuerdo de las personas jóvenes sobre diversas posturas sociales en torno al derecho al voto. La mitad de los jóvenes encuestados (51%) consideran que “Quien no vota no tiene derecho a quejarse”, frente a un 40% que declaran estar en desacuerdo. Alrededor de dos de cada tres jóvenes encuestados/as (64,5%) considera que no votar es una postura tan legítima como hacerlo; frente al 23% que se muestra en desacuerdo con dicha afirmación. Los niveles de acuerdo son todavía mayores cuando se trata de evaluar la importancia de todos y cada uno de los votos en democracia; el 85% se muestra de acuerdo con dicha opinión y casi el 70% declara estar en desacuerdo con la afirmación “Un voto más o menos no influye para nada”. El valor concedido a todos y cada uno de los votos en democracia está relacionado con el nivel formativo y socioeconómico; a mayor formación y estatus, mayor importancia se le otorga al voto. GRÁFICO 6. Grado de acuerdo de la gente joven con diversas posturas ante el voto

En democracia todos los votos son importantes Un voto más o menos no influye para nada No votar es una postura tan legítima como votar Quien no vota no tiene derecho a quejarse

De acuerdo

Ni una cosda ni la otra

En desacuerdo

Fuente: Elaboración propia a partir del Sondeo de opinión de la gente joven. Injuve. EJ153. (2011.3)

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

43


LA PARTICIPACIÓN DE LA POBLACIÓN JOVEN EN LAS ELECCIONES En este apartado se van a tener en consideración los datos que ofrecen las encuestas en relación a la participación de la población joven en las elecciones generales de 2008 y 2011 y las elecciones municipales de 2011. El 54% de los jóvenes declaran que votaron en las elecciones generales de 2011, un 14% no tenía edad para votar, un 15% decidió no votar y un 13% no pudo hacerlo. Se observa un aumento significativo en la proporción de jóvenes que decidieron hacer uso de su derecho al voto en los últimos comicios, en relación a la cita electoral de 2008. GRÁFICO 7. Participación de la población joven en las elecciones generales de 2008 y 2011 51% 46%

21% 14% 0,7% 1%

Elecciones Generales 2008

13,3% 13%

18% 15,1% 0,8% 1%

Elecciones Generales 2011

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos de los Sondeo de opinión de la gente joven. Injuve. Estudio EJ142 y EJ153.

La participación de los jóvenes aumenta en las elecciones municipales. Si examinamos los datos relativos a los últimos comicios (22 de mayo de 2011) nos encontramos con que el 62,2% de los jóvenes acudieron a las urnas. Entre los jóvenes que no quisieron ir a votar o normalmente votan pero no quisieron hacerlo en las elecciones generales de 2011, los motivos más frecuentes apuntados son los siguientes: casi el 31% porque no había ninguna alternativa que le satisficiera; el 12% de los jóvenes porque está harto de la política y las elecciones; a un 18% le da lo mismo votar que no votar, puesto que consideran que no sirve para nada; y al 17,4%, no le inspiraban confianza ningún partido ni ningún político. Prácticamente no se observan diferencias en los niveles de participación política a través del voto de los jóvenes según su sexo, sin embargo, sí que parece relacionarse con factores educacionales (mayor nivel formativo), de ocupación (trabajan y estudian), de nivel socioeconómico (estatus más altos) y de interés por la política (mucho o bastante interés). 44

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO


Asimismo, el estudio Jóvenes, Actitudes Sociales y Políticas, Movimiento 15M (INJUVE, 2012) pone de manifiesto como entre el colectivo de asistentes a alguno de los acontecimientos del 15M se registra una mayor proporción de votantes. La mayor parte de jóvenes que votaron en las elecciones generales de 2011, afirmaron hacerlo al PSOE (30,8%) y al PP (20%). A bastante distancia aparece la gente joven que declaró votar a IU/ICV (10,5%) y a UPyD (5,4%). GRÁFICO 8. Partido o coalición votado entre los jóvenes. Elecciones generales 2011.

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos de los Sondeo de opinión de la gente joven. Injuve. Estudio EJ153.

El colectivo de votantes juveniles del PSOE se conforma mayoritariamente de más mujeres que hombres, especialmente de entre 21 y 24 años, ideológicamente de izquierdas y no creyentes en materia de religión. Quienes votaron al PP fueron en mayor proporción jóvenes con niveles de formación hasta secundaria obligatoria, ideológicamente de centro y de derechas, y practicantes de la religión católica. La gente joven cuyo voto fue a un partido nacionalista corresponde principalmente a jóvenes varones de entre 18 y 20 años y que en materia de religión se declaran no creyentes. Por último, quienes declararon votar a IU/ICV fueron, fundamentalmente jóvenes ideológicamente de izquierdas y no creyentes. Entre los jóvenes que votaron en las últimas elecciones generales, nos encontramos con que seis de cada 10 decidieron votar a un partido determinado por convicción (63,5%), el 21% votó con ciertas dudas, y casi el 12% porque se trataba del mal menor. JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

45


GRÁFICO 9. Motivos para votar a un partido determinado. Población joven y total

Población Joven Población Total Fuente: Elaboración propia a partir de los datos extraídos de los Sondeo de opinión de la gente joven. Injuve. Estudio EJ153.

La influencia y condicionalidad del voto joven ha sido objeto de análisis (Mateos y Moral, 2006; Martín, 2006). En el caso español, centrándonos en los dos partidos mayoritarios, en las tres elecciones en las que ha habido cambio de Gobierno –1982, 1996 y 2004–, la importancia del voto joven no ha sido el único factor explicativo, pero sí un factor importante para el cambio. En 1982, año en que ganó el PSOE por mayoría absoluta, el voto joven fue en un alto porcentaje al PSOE, acaparando el 59%. En 1996, cuando gana por primera vez el PP, se produce un cambio: el PSOE por primera vez pierde el voto joven, concentrando un 28%, mientras que el PP acumula un 31%. No es tan grande la diferencia, como de hecho no lo fue el resultado electoral general dada la ajustada victoria del PP. De nuevo, se vuelven a mantener, más o menos, estos porcentajes en 2000: el PSOE el 24%, el PP 38%, y este último, consolida su mayoría absoluta en esa época. Y en 2004, otra vez se invierte la tendencia: el 50% del voto joven va para el PSOE y el 19% para el PP. Es decir, que el voto joven, aun siendo menor en proporción que el voto de los adultos, tiene cierta repercusión sobre los resultados electorales. Luego hay correspondencia entre la percepción de los jóvenes de la importancia conferida a su voto y la incidencia del mismo (Fernández-Llébrez, 2009).

OTRAS FORMAS DE PARTICIPACIÓN “DIRECTA” DE LA POBLACIÓN JOVEN Más allá del voto, otras formas de participación individual como la asistencia a plenos, o la comunicación a través de cartas o quejas a políticos, es poco frecuente entre la población en general, y también entre los segmentos más jóvenes. En concreto, en cuanto a la actitud ante la posibilidad de contactar con un político/a para expresarle tus opiniones, un 9% de la población joven dice haberlo hecho alguna vez, el 42% no lo ha hecho pero podría hacerlo y el 46% de los/as jóvenes afirman que no lo han hecho, ni lo harían nunca (INJUVE, 2009). Asimismo, frente a un 19,5% de los jóvenes que han asistido alguna vez a una reunión política o a un mitin, el 39% no lo ha hecho pero podría hacerlo y el 39,5% ni lo ha hecho ni lo haría (INJUVE, 2012c). 46

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO


LA PARTICIPACIÓN JUVENIL EN PARTIDOS POLÍTICOS Y SINDICATOS La participación en partidos políticos y sindicatos28 en España es muy inferior a la de otros países europeos. Según datos del Barómetro de octubre de 2012, menos de un 5% de los jóvenes pertenecen o han pertenecido a un partido político y no alcanza al 10% de los y las jóvenes que pertenecen o han pertenecido a un sindicato o asociación empresarial. Asimismo, la participación juvenil en estas organizaciones, es significativamente inferior a la de la población adulta. TABLA 15. Pertenencia a ciertos grupos o asociaciones, según población joven y población total. En porcentajes 29 PERTENECE %

ANTES PERTENECIA %

NO HA PERTENECIDO %

Total

4,4

4,4

90,8

Población joven

3,1

1,7

95,1

Un partido político

Un sindicato o una asociación de empresarios Total

9,7

10

79,7

Población joven

6,2

3,1

90,3

% POBLACIÓN TOTAL

7,1

7,2

85,2

% POBLACIÓN JOVEN

4,6

2,4

92,7

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Estudio 2.960, CIS 2012.

Los bajos niveles de participación en este tipo de entidades se pueden explicar, en parte, por los bajos niveles de confianza que despiertan entre la población en general y en los jóvenes en particular. Las instituciones políticas no están excesivamente valoradas por la gente joven. Según una escala de 0 a 10, en la que 0 significa ninguna confianza y 10 total confianza, la confianza de la juventud no llega al aprobado ni en el caso de los sindicatos (3,77) ni de los partidos políticos (3,14), siendo, ligeramente superior la confianza manifestada por las mujeres jóvenes que por los hombres. Llaman la atención dos cuestiones: desciende la confianza según aumenta la edad y en los últimos años, hay una tendencia a la pérdida de confianza (INJUVE, 2012b). 28 - La Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación se aplica a lo que comúnmente denominamos Asociaciones “generalistas”. En el caso de los partidos políticos; los sindicatos y las organizaciones empresariales, entre otros, se rigen por su legislación específica: Ley Orgánica 6/2002, de 27 de junio, de Partidos Políticos; la Ley Orgánica 11/1985, de 2 de agosto, de Libertad Sindical y la Ley 19/1997, de 1 de abril, reguladora del derecho de asociación sindical, o la Ley 20/2007, de 11 de julio, para el caso de los trabajadores autónomos, entre otras. 29 - Pregunta 14. «Las personas, algunas veces, pertenecen a ciertos grupos o asociaciones. Para cada uno de los que le voy a leer a continuación, dígame, por favor, si Ud pertenece y participa activamente; pertenece, pero no participa activamente; antes pertenecía, pero ahora no; nunca ha pertenecido…». En este caso, la población joven incluye de 18 a 34 años.

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

47


El Sondeo de Opinión Jóvenes, Participación y Cultura Política (INJUVE, 2009) nos permite conocer los datos desagregados por nivel implicación, edad y sexo, tanto en relación a la participación en partidos políticos como en sindicatos o asociaciones empresariales. TABLA 16. Distribución de la población joven (15-29 años) que pertenece a un partido político, según nivel de implicación, sexo y grupo de edad TOTAL

SEXO

GRUPOS DE EDAD

H

M

15 - 19

20 - 24

25 - 29

Perteneces y participas activamente

2,2

2,8

1,6

2,1

1,9

2,5

Perteneces, pero no participas activamente

1,2

1,3

1

0,5

1,1

1,7

Antes pertenecías, pero ahora no

1,4

1,1

1,7

0,3

0,6

2,7

Nunca has pertenecido

94,8

94,3

95,3

97,2

95,9

92,5

N.C.

0,4

0,4

0,4

0

0,4

0,7

100%

100%

100%

100%

100%

100%

TOTAL

Fuente: Sondeo de opinión 2009, INJUVE. EJ142

TABLA 17. Distribución de la población joven (15-29 años) que pertenece a un sindicato o asociación empresarial, según nivel de implicación, sexo y grupo de edad TOTAL

SEXO

GRUPOS DE EDAD

H

M

15 - 19

20 - 24

25 - 29

2

1,7

2,3

-

1,5

3,7

Perteneces, pero no participas activamente

2,9

2,7

3,1

0,5

2,2

5

Antes pertenecías, pero ahora no

3,3

3,5

3,1

0,8

2,8

5,4

Nunca has pertenecido

61,3

91,5

91,1

98,4

93,1

85,3

N.C.

0,5

0,5

0,4

0,3

0,4

0,7

100%

100%

100%

100%

100%

100%

Perteneces y participas activamente

TOTAL

Fuente: Sondeo de opinión 2009, INJUVE

La participación activa es más frecuente entre los jóvenes que pertenecen a partidos políticos que a sindicatos o asociaciones empresariales. Con todo, como veremos en el siguiente apartado, el asociacionismo más extendido entre la juventud española es el no político. 48

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO


LA PARTICIPACIÓN JUVENIL EN ASOCIACIONES ASPECTOS METODOLÓGICOS: CONCEPTOS Y FUENTES En el marco teórico se han presentado algunas de las coordenadas fundamentales desde las que es necesario abordar el estudio de la participación a través de las asociaciones, pero parece oportuno desarrollar, en este momento, algunas precisiones en relación a los conceptos que se van a tratar de dimensionar y a las fuentes que se van a utilizar. La aproximación conceptual al término asociación que han elaborado algunos autores (Alberich, 2002; Montero et al., 2006) nos conduce a definirlas como grupos formalmente organizados, la mayoría de cuyos miembros no se ven recompensados económicamente por su participación. Esta definición nos permite distinguirlas de otras instituciones sociales, como serían los grupos de amigos. El concepto de asociacionismo que manejamos, nos remite por tanto a un grupo de personas que adoptan una decisión de unión voluntaria, que comparten unos objetivos y/o actividades comunes, que cuentan con un funcionamiento democrático y que no tienen ánimo de lucro. En relación a esta última característica, es adecuado aclarar que no tener ánimo de lucro significa que no se pueden repartir los beneficios o excedentes económicos anuales entre los socios/as, pero sí se puede tener excedentes económicos al finalizar el año, tener contratados laborales y realizar actividades económicas que puedan generar excedentes económicos siempre y cuando dichos excedentes se reinviertan en el cumplimiento de los fines de la asociación30. La diferencia fundamental entre las asociaciones juveniles y el resto, es la relativa a la edad de los miembros de la asociación; tendrán que estar formadas por un grupo de jóvenes de edad comprendida entre los 14 años cumplidos y los 30 sin cumplir. Los menores de edad pueden fundar o ser socios de una asociación, con el consentimiento, legalmente acreditado, de sus padres o tutores, pero para formar parte del órgano de representación, es necesario que al menos uno sea mayor de edad (artículo 7.2 de la Ley de Protección Jurídica del Menor). Esto es consecuencia de todo el sistema de responsabilidad de las asociaciones y de los socios que se contempla en el texto.

30 - Esta aproximación conceptual, incorpora, como no podría ser de otra manera su concepción normativa. El derecho de asociación se recoge en el artículo 22 de la Constitución Española (1978) y es regulado con carácter general a través de la Ley 1/2002, de 22 de marzo (BOE de 26 de marzo), y las respectivas leyes autonómicas. En sus artículos 2 y 3, la Ley 1/2002 reconoce como titulares del derecho de asociación a todas las personas, tanto físicas como jurídicas, y tanto privadas como públicas, aunque con algunas limitaciones. Algunas Comunidades Autónomas (no es el caso de Aragón) han desarrollado normativas específicas, reguladoras de las asociaciones en el ámbito de las competencias de la propia Comunidad Autónoma, si bien, estas regulaciones no introducen ninguna novedad sustancial en relación a la normativa nacional. A su vez, la Ley 1/2002 tiene carácter complementario en cuanto a otras legislaciones específicas que vienen a regular modalidades de asociaciones que por razón de su objeto están sujetas a otras condiciones, como es el caso de partidos políticos, sindicatos, confesiones y comunidades religiosas, las federaciones deportivas y las asociaciones de consumidores y usuarios, entre otras. En todos estos casos, nos encontramos frente a entidades asociativas con un carácter específico derivado del objeto de su actividad y de las funciones que legalmente tienen atribuidas.

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

49


Asimismo, el concepto de asociacionismo incorpora una variedad de formas de colaboración con las asociaciones que van desde la simple afiliación asociativa a formas más activas, relacionando a su vez, las formas de participación con el tipo de asociación en base a sus fines (sociabilidad versus solidaridad) y con la propia estructura organizativa que adoptan las asociaciones (piramidal, dual, concéntrica o mixta)31. Para realizar esta aproximación a las cifras más significativas que nos permitan dimensionar nuestro objeto de estudio, vamos a explorar dos escenarios: por un lado, una perspectiva general que nos ayude a explicar el comportamiento asociativo de los/as jóvenes; por otro lado, una fotografía del escenario asociativo en el caso específico de la ciudad de Zaragoza en base al volumen de asociaciones y a su dinámica histórica. En concreto, en cuanto a las fuentes de información, en el primer caso, para aproximarnos a conocer la ecología que explica el comportamiento participativo de los jóvenes, con especial atención a su relación con el tejido asociativo, se van a analizar los datos obtenidos en los últimos barómetros de opinión del CIS, así como los datos recientes publicados por el INJUVE. En el segundo caso, se va a proceder a explotar los datos contenidos en los censos de asociaciones de Gobierno de Aragón y del Ayuntamiento de Zaragoza, así como los resultados de una encuesta online a entidades asociativas juveniles en Zaragoza y a entidades que desarrollan actividades destinadas a población joven. Esta aproximación cuantitativa al objeto de estudio acarrea algunas limitaciones, consecuencia de las propias estadísticas oficiales y censos oficiales (Merino, 2006: 197; Montero et al., 2006: 39). Las limitaciones señaladas por estos y otros autores, se pueden sintetizar: Estadísticas oficiales sobre participación y pertenencia asociativa: • En general, sólo podremos acceder a los datos para el conjunto estatal ya que las encuestas que incluyen preguntas sobre participación en asociaciones no cuentan con sobremuestras autonómicas. • En segundo lugar, hay que tener en cuenta que todo intento de delimitar el tipo de participación según categorías será aproximativo puesto que, en la realidad, no se cuenta con fronteras nítidas. Por ejemplo, las entidades religiosas normalmente tienen un epígrafe específico, pero muchas otras entidades, clasificadas en otros ámbitos (voluntariado, educación, tiempo libre) también son o tienen un carácter marcadamente confesional, situación que también se produce en otros ámbitos. • Frecuentemente sólo se recoge la afiliación a las asociaciones, no la participación (trabajo voluntario) sin estar asociado, que en algunos ámbitos está muy desarrollado32. • En las estadísticas oficiales se suele dejar fuera la participación en agrupaciones menos formales, por ejemplo más vinculadas con los nuevos movimientos sociales. Registros oficiales de asociaciones: • La principal fuente para conocer el número de asociaciones existentes en Zaragoza es el Registro de Asociaciones del Gobierno de Aragón, que se halla estructurado provincialmente, y el Registro de 31 - Téngase en consideración a este respecto la descripción de las diferentes estructuras organizativas que presenta en el estudio del Colectivo IOÉ (1995). 32 - Merino (2006) cita a Fernández Prados (2002) quien, en base a los datos del CIS, afirma que el 58% de las personas que dedican una parte de su tiempo a alguna ONG no son socias.

50

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO


Asociaciones del Ayuntamiento de Zaragoza. No obstante, conviene indicar que los datos ofrecidos por estas fuentes reflejan las asociaciones inscritas, que no necesariamente son asociaciones activas, puesto que no es habitual que las asociaciones que abandonan la actividad se den de baja. En resumen, los registros de datos sobre participación y asociacionismo no siempre comparten la necesaria homogeneidad, por lo que algunos autores señalan (De la Torre, Alberich, Merino) que no debe resultarnos extraño que los estudios sobre participación arrojen, en ocasiones, conclusiones contrapuestas. Pese a la dificultad que entraña, y aun reconociendo que esta aproximación va a ser necesariamente parcial, se va a tratar de confeccionar una panorámica global de los aspectos cuantitativos de la participación y el asociacionismo juvenil en base a las fuentes disponibles. PANORÁMICA GENERAL: EVOLUCIÓN, PERFIL, MOTIVACIONES Y PERCEPCIONES EN RELACIÓN AL ASOCIACIONISMO JUVENIL Numerosas investigaciones han puesto de manifiesto la existencia de una gran disparidad en los niveles de asociacionismo incluso entre los distintos países occidentales. A este respecto, Montero et al. (2006: 79), diagnostican la situación general de las asociaciones y el asociacionismo en España enmarcándola en el llamado “síndrome meridional”. Este término hace referencia a las tendencias del asociacionismo en algunos países del Sur de Europa, caracterizados por bajos índices de asociacionismo, una escasa implicación social de la ciudadanía, una fragmentación del tejido asociativo, así como un protagonismo excesivo de los poderes públicos en la articulación de procesos de desarrollo e intervención social33. En conclusión, se puede afirmar que, con carácter general, la participación activa de la ciudadanía en la vida social de la comunidad es escasa. Y, en este marco, no debería sorprendernos, como se advierte desde el Consejo de la Juventud de España (2000), que la participación asociativa juvenil española (junto con Grecia y Portugal) comparada con otros países, sea de las más bajas de Europa34. Evolución del asociacionismo juvenil Con todo, pese a esas cifras relativamente bajas, el asociacionismo juvenil en términos de número de asociaciones ha crecido según demuestran diversos estudios (De la Torre, 2005; Montero et al., 2006) en las últimas décadas en nuestro país. En concreto, entre 1980 y 1990 fueron registradas 66.000 nuevas asociaciones35, lo que supuso un incremento del 238% tendencia que, aunque de manera menos acelerada, como veremos más adelante, ha continuado hasta la actualidad. 33 - En Europa, nos encontramos con altas disparidades en las tasas de afiliación asociativa, cercanas al 90% en varios países escandinavos y al 20-30% por ciento de los países del Sur y Este de Europa, mientras que los países de Europa central y los anglosajones ocupan una posición intermedia. En este contexto, se considera que el caso español aparece como un buen representante del síndrome meridional de bajos niveles de participación en asociaciones. (Montero et al., 2006: 80). 34 - En los “Eurobarómetros”, según se recoge en el Informe de la Juventud en España, aparece que la vida asociativa organizada, es menos frecuente entre los griegos, los españoles y los portugueses. Los tres citados países comparten una cultura que favorece las interacciones fuera de los hogares, en espacios públicos. Esas costumbres pueden satisfacer las mismas necesidades de contacto que, en los Países Nórdicos y Centro europeos, están encomendadas a organizaciones formales, dedicadas a facilitar las relaciones juveniles. 35 - Como pone de relieve el Consejo de la Juventud de España, el hecho de que haya un elevado número de asociaciones juveniles no necesariamente supone que haya un tejido social más fuerte: “se ha producido un cierto efecto de atomización asociativa. Una parte importante de las asociaciones surgidas a partir de los años 80 tienen un carácter local, no participan en estructuras de coordinación interasociativa y tienen una vida efímera (2000: 48).

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

51


Sin embargo, los mismos estudios advierten que el porcentaje de jóvenes asociados y asociadas se ha mantenido bastante estable desde finales de los 80, experimentando un paulatino aumento hasta 2000, año en el se empieza a apreciar un significativo descenso en las tasas de afiliación juvenil. En concreto, hasta ese año se contabilizaba la pertenencia global a asociaciones (independientemente del tipo y contenidos de las entidades) entorno a un 40% de la población joven. En 2004 el número de jóvenes asociados se había reducido a la cuarta parte del colectivo y en el momento actual no se alcanza el 25% de jóvenes que tengan una vinculación actualizada con asociaciones u organizaciones colectivas (INJUVE, 2012). GRÁFICO 10. Evolución de la tasa de pertenencia a asociaciones en la población joven (15-29 años), por sexo, 1988-2012. Para cada año, % sobre el total de población joven en cada sexo

Hombres Mujeres Ambos

Fuente: Elaboración propia a partir de INJUVE (1988 a 2012)

Los datos extraídos de algunos de los sondeos (INJUVE: 2000, 2007) en los que no sólo se preguntaba a los/ as jóvenes por su vinculación con el asociacionismo en el momento de la consulta, si no por su pertenencia anterior a la misma, respaldan la tendencia a la contracción en el número de asociados/as que acaba de apuntarse. Así, mientras que en el año 2000, casi el 65% de los jóvenes tenían experiencia asociativa (el 37% en ese momento y el 27% con anterioridad), en 2007, la vinculación con el asociacionismo había descendido ya en 10 puntos (un 28% declaraba estar asociado en el momento en que se realizó la encuesta y un 27% de jóvenes había pertenecido en el pasado). Hasta aquí, las cifras sobre asociacionismo juvenil ponen de manifiesto un mayor número de asociaciones en paralelo a unas tasas inferiores de afiliación asociativa. Para comprender dicho solapamiento ha de tenerse presente la multiafiliación, es decir, el número de asociaciones a las que pertenece una misma persona, que en el caso de la población joven se sitúa, de media, en 1,39 asociaciones por persona joven36. Llegados a este punto, podemos preguntarnos si los jóvenes tienen más o menos presencia que los adultos 36- Datos publicados por el Consejo Nacional de la Juventud (2000). Alberich (2003) eleva la cifra de media a 1,5 asociaciones por persona afiliada.

52

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO


en el mundo asociativo. Pese a la imagen que pueda tenerse, los datos demuestran que no es real que la juventud participe mucho más que los adultos en el movimiento asociativo, a pesar de su aceptación y popularidad entre la población juvenil de la imagen del voluntariado. Según datos del CIS (Barómetro de octubre 2012), el 84% de la población española nunca ha pertenecido a una asociación voluntaria. Si tenemos en consideración los datos relativos a la población joven, el porcentaje aumenta ligeramente, situándose en un 85,6%. Con todo, se observan diferencias significativas según el tipo de asociación voluntaria: mientras que, como hemos visto en el apartado precedente, la pertenencia de los jóvenes es inferior a la de los adultos en el caso de partidos políticos, sindicatos y asociaciones de empresarios; en el caso de otras asociaciones, la tendencia se invierte. TABLA 18. Pertenencia a asociaciones, según población joven (18-34) y población total. En porcentajes37 PERTENECE %

ANTES PERTENECIA %

NO HA PERTENECIDO %

Una parroquia u otro tipo de organización/asociación religiosa Total Población joven

8

5,5

86

4,5

4,5

90,8

Un grupo deportivo Total

12,1

13,6

73,6

Población joven

19,3

18,7

61,8

Total

11,9

11,1

72,2

Población joven

10,7

13,1

75,6

Un grupo cultural o de ocio

Una organización de apoyo social o derechos humanos Total

7,6

4,6

87,2

Población joven

5,6

3,5

90,6

Total

2,7

8,6

88,2

Población joven

6,9

11,9

81

Total

5,8

5,4

88,4

Población joven

5,1

4,2

90,4

% POBLACIÓN TOTAL

8

8,1

82,6

% POBLACIÓN JOVEN

8,7

9,3

81,7

Una asociación juvenil o estudiantil

Otro tipo de asociación voluntaria

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Estudio 2.960, CIS 2012. 37 - Pregunta 14. «Las personas, algunas veces, pertenecen a ciertos grupos o asociaciones. Para cada uno de los que le voy a leer a continuación, dígame, por favor, si Ud. pertenece y participa activamente;, pertenece, pero no participa activamente; antes pertenecía, pero ahora no; nunca ha pertenecido…». En la tabla, se ha tenido en cuenta la pertenencia, independientemente del nivel de implicación.

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

53


Una vez realizada esta primera aproximación general, es interesante dibujar la situación presente del asociacionismo juvenil y el interés de los y las jóvenes por participar en estas organizaciones, a partir del análisis de los datos de los últimos estudios disponibles. Perfil del joven asociado/a Entre los jóvenes asociados predominan los chicos (33,8%) sobre las chicas (20,9%), y quienes tienen entre 15 y 19 años (32,3%), así como los estudiantes con mayores niveles de formación (INJUVE, 2008). En general, este perfil sociodemográfico se ha mantenido como una tendencia estable a lo largo de las últimas dos décadas, si bien, en los últimos años, atendiendo a los datos que arrojan las encuestas, parece que las diferencias por razón de sexo y edad se están reduciendo, por lo que estamos asistiendo a un “desdibujamiento” del perfil del joven asociado38. TABLA 19. La vinculación con el asociacionismo que tiene la población joven (15-29 años) por sexo y grupos de edades. 2008. Porcentajes sobre el total de cada grupo de edades y sexo PERTENECE

HA PERTENECIDO

NO HA PERTENECIDO

TOTAL 15-29 AÑOS

27,5

21,3

51,3

De 15 a 19 años

32,3

18,4

49,3

De 20 a 24 años

26,7

21,8

51,5

De 25 a 29 años

24,2

25,2

52,6

TOTAL 15-29 AÑOS

33,8

22,6

43,7

De 15 a 19 años

39,2

18,9

41,9

De 20 a 24 años

33,7

21,8

44,5

De 25 a 29 años

29,3

26,3

44,4

TOTAL 15-29 AÑOS

20,9

20

59,1

De 15 a 19 años

24,9

17,8

57,3

De 20 a 24 años

19,6

21,8

58,6

De 25 a 29 años

18,9

19,9

61,1

AMBOS SEXOS

VARONES

MUJERES

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Estudio 2.960, CIS 2012. 38 - En un reciente estudio se señala: “tras analizar las características demográficas de las personas que sí se implican en este tipo de formaciones, no es posible afirmar que exista un perfil que incida en esta decisión” (INJUVE, 2012b)

54

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO


En relación al grado de participación de los/as jóvenes con experiencia asociativa nos encontramos con que el 65% dicen participar activamente en las actividades de la organización según datos de un estudio específico sobre participación asociativa (INJUVE, 2007). También es relativamente frecuente encontrar miembros que sólo participen esporádicamente en dichas actividades (28%); y es infrecuente que los jóvenes asociados sólo contribuyan económicamente (4%) o participen como meros simpatizantes (3%). Los miembros activos de las asociaciones son más frecuentes entre los varones y entre quienes tienen edades comprendidas entre los 15 y los 19 años. Entre los asociados con participación esporádica predominan las mujeres sobre los hombres y tienden a incrementarse a medida que aumenta la edad. GRÁFICO 11. Grado de participación en asociaciones en la población joven (15-29 años), por sexo % sobre el total de población joven asociada en cada sexo

MUJER

Participación activa

VARÓN

Contribución económica

Participación esporádica Sinpatizante

NC

Fuente: Elaboración propia a partir del sondeo de opinión 2007, INJUVE.

Motivaciones y percepciones del asociado/a Motivaciones Desde una perspectiva general, la razón más mencionada por los jóvenes para justificar su participación en asociaciones es la de emplear el tiempo libre en actividades de su agrado (42,2%). Le siguen las razones altruistas, tales como ser útil ayudando a los demás (14%). También son importantes aquellos motivos directamente vinculados a la sociabilidad: para estar con personas que piensan igual (11%) y porque los amigos pertenecen a la asociación (10%). Otras razones para participar en asociaciones son disfrutar de los beneficios que otorga la asociación (9%) y la defensa particular de derechos y opiniones (8%). Como síntesis se puede afirmar que, con carácter general, los jóvenes buscan en las asociaciones, sobre todo, realizar actividades con las que se sientan a gusto y sean de su agrado y en menor medida ayudar a los demás. JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

55


TABLA 20. Distribución de la población joven (15-29 años) asociada según el motivo más importante para participar en una asociación por sexo y grupo de edad Base: Jóvenes que pertenecen o han pertenecido a alguna asociación TOTAL

SEXO

GRUPOS DE EDAD

H

M

15 - 19

20 - 24

25 - 29

Para no estar solo

1,5

1,4

1,7

1,8

0,4

2,2

Para estar con personas que piensan como yo

10,5

10,4

10,7

10,1

12,2

9,5

Para sentirme útil ayudando a los demás

13,7

8,6

19,9

11

13,3

15,8

Porque mis amigos pertenecían a esta asociación

9,7

10,9

8,1

11

11

7,6

Para poder defender mejor mis derechos y opiniones

7,4

5,7

9,6

6

4,9

7,6

Para disfrutar de los beneficios que aporta la asociación

8,9

9,5

8,1

7,3

10,6

8,5

Para emplear mi tiempo libre en actividades que me gustan

42,2

48,5

34,3

49,5

40,7

38,3

Para satisfacer mis inquietudes religiosas

1,4

1,1

1,7

0,9

0,8

2,2

Para satisfacer mis inquietudes políticas

1

1,1

0,8

-

1,5

1,3

Otras respuestas

3,3

2,3

4,5

2,3

3,8

3,5

N.S/N.C.

0,5

0,4

0,6

-

0,8

0,6

TOTAL

100%

100%

100%

100%

100%

100%

Fuente: Elaboración propia a partir del sondeo de opinión 2007, INJUVE

El sexo y la edad inciden en los motivos argumentados para asociarse. En general, se ponen de manifiesto dos tendencias: los motivos lúdico-ociosos (como emplear el tiempo en actividades que les gustan ó la pertenencia de amigos) son más frecuentes entre los varones y los jóvenes de menor edad; mientras que las mujeres y los más mayores apuntan a motivos finalistas (ayudar a los demás) e instrumentales (defensa de derechos y opiniones). Percepción de la finalidad principal de la asociación a la que pertenece En paralelo, los y las jóvenes asociados/as consideran que las dos finalidades más importantes de las asociaciones a las que pertenecen o han pertenecido corresponden a la prestación de servicios a todos los que lo solicitan (43%) y a la prestación de servicios sólo a sus socios y afiliados (36%). Es por tanto, menos frecuente la participación en asociaciones cuya finalidad sea la de prestar servicios a colectivos sociales con problemas (8%) o la de influir y reivindicar cuestiones sociales (6%). 56

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO


GRÁFICO 12. Percepción de la finalidad principal de las asociaciones según la población joven 20 - 24 años

25 - 29 años

Servicios a sus socios

15 - 19 años

Servicios a todos los que los soliciten

Se centra en influir en la reivindicación

Servicios a colectivos sociales

NS - NC

Fuente: Elaboración propia a partir del sondeo de opinión 2007, INJUVE

Percepción del objetivo principal de la asociación a la que pertenece Los objetivos principales de las asociaciones a las que pertenecen los jóvenes son, a su juicio, y por orden de importancia, entretener y divertir (53%), educar y formar a las personas (15%), ayudar a los demás (14%) y mejorar la sociedad (9%). En la misma línea, la percepción juvenil de los objetivos de las asociaciones a las que pertenecen vuelve a estar claramente determinadas por las variables sexo y edad: los objetivos ociosos son más frecuentes entre los jóvenes varones y de menor edad; y los objetivos finalistas, aun siendo menos frecuentes son más habituales entre las mujeres y a mayor edad. TABLA 21. Distribución de la población joven (15-29 años) asociada según la percepción del objetivo principal por sexo y grupo de edad. Base: Jóvenes que pertenecen o han pertenecido a alguna asociación TOTAL

SEXO

GRUPOS DE EDAD

H

M

15 - 19

20 - 24

25 - 29

Entretener y divertir

52,8

62,8

40,4

67

52,1

43,7

Ayudar a los demás

14,3

9,1

20,8

8,3

16

17,1

Educar y formar a la persona

15,3

12,7

18,5

17

12,9

16,1

Mejorar la sociedad

8,9

7,9

10,1

6

11

9,2

Defender los intereses de los afiliados

4,6

4,1

5,3

-

3,4

8,9

Otros

3,3

2,7

3,9

0,9

4,6

3,8

N.S.- N.C.

0,8

0,7

0,9

0,9

-

1,2

100%

100%

100%

100%

100%

100%

TOTAL

Fuente: Sondeo de opinión 2007, INJUVE

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

57


Percepción de las ventajas de estar asociado Los/as jóvenes con experiencia asociativa perciben ventajas diversas en relación a estar o haber estado asociado. La mayoría aduce como principales ventajas poder practicar el deporte preferido (49%), ayudar a mejorar como persona (28%), poder practicar aficiones (culturales, excursionistas...), poder hacer amigos (27%), hablar con personas que piensan igual (23%) y sentirse útil a los demás (22%). Otras ventajas mencionadas en menor medida son conocer gente que le ayude en su vida social o profesional (11%) o contribuir a mejorar la situación de las personas jóvenes (10%). De nuevo, los chicos señalan en mayor medida ventajas como las de poder practicar deporte y hacer amigos, mientras que las chicas mencionan aquellas orientadas a ayudar a los demás, mejorar como personas, practicar aficiones o estar con personas que piensan igual que ellas. GRÁFICO 13. Percepción de las ventajas de estar asociado según la población joven (15-29 años) asociada, por sexo

Total

Hombre

Mujer

Fuente: Elaboración propia a partir del Sondeo de opinión 2007, INJUVE

En cuanto a la edad, encontramos que los asociados más jóvenes aducen como ventajas más frecuentemente la práctica deportiva, hacer amigos y mejorar como personas; y a medida que aumenta la edad tienden a señalarse como ventajas sentirse útil ayudando a los demás y poder practicar aficiones (culturales, excursionistas, etc.). Imagen pública del asociacionismo. La perspectiva de los jóvenes no asociados/as En relación al conocimiento que tienen los/as jóvenes sobre el asociacionismo juvenil nos encontramos con dos polos: la mitad afirman conocer alguna asociación u organización juvenil y la otra mitad declara desconocer cualquier tipo de organización juvenil. El mayor nivel de estudios incide directamente sobre el conocimiento de asociaciones. 58

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO


Entre las principales razones manifestadas por los jóvenes que actualmente no colaboran con ninguna asociación nos encontramos, sobre todo, el hecho de no habérselo planteado seriamente (35%) y la falta de tiempo (30%). Otros motivos menos importantes para no participar son la preferencia de actividades con los amigos (8%), la comodidad (7%) y el no disponer de suficiente información sobre asociaciones (7%). Entre quienes declaran no haberse planteado participar en asociaciones existen más mujeres que hombres y es señalado sobre todo por los más jóvenes; mientras que la falta de tiempo es mencionada sobre todo a medida que aumenta la edad. GRÁFICO 14. Por qué no se colabora con una asociación según población joven no asociada

No me lo he planteado seriamente

Porque no tengo tiempo

Prefiero hacer cosas con mis amigos Por comodidad No tengo suficiente información sobre asociaciones Prefiero hacer las cosas por mí mismo NS/NC Otras razones Fuente: Elaboración propia a partir del Sondeo de opinión 2007, INJUVE

En general, entre quienes nunca han pertenecido a ninguna asociación, más de la mitad (57%) no tienen intención de pertenecer a alguna en el futuro, mientras que un 23% manifiesta que sí que le gustaría pertenecer a alguna asociación y un 17% de jóvenes no tiene claro si le gustaría o no asociarse. Entre quienes sí que muestran cierta disposición a asociarse, se observa una ligera preferencia porque dichas asociaciones fueran organizaciones exclusivamente juveniles (50%), frente a aquellos a quienes les es indiferente que dichas asociaciones sean de tipo juvenil (43%). Son las mujeres y los más jóvenes quienes muestran una mayor disposición a pertenecer a asociaciones u organizaciones de carácter juvenil. Entre los jóvenes que nunca han pertenecido a ninguna asociación pero les gustaría pertenecer a alguna, se señalan como hipotéticas ventajas: poder hablar con personas que piensan igual (40%), poder hacer amigos (37%), poder practicar aficiones culturales, excursionistas etc. (33%), poder practicar el deporte preferido (33%), sentirse útil ayudando a los demás (30%) y porque ayudan a mejorar como persona (29%). Otras ventajas mencionadas en menor medida son conocer gente que le ayude en su vida social o profesional (23%) o la defensa de los intereses propios (10%). JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

59


Como se observa en el siguiente gráfico, existen diferencias significativas entre la percepción de las ventajas de estar asociado para quienes pertenecen a asociaciones y para las personas que no participan pero les gustaría hacerlo. Mientras que los asociados señalan mayoritariamente como ventaja de estar asociado el poder practicar su deporte favorito (49%), los no asociados/as subrayan la posibilidad de poder hablar con personas que piensan igual (40%) o el poder hacer amigos (37%). GRÁFICO 15. Percepción de las ventajas de estar asociado según asociados/as y no asociados/as

Asociados

No asociados (les gustaría asociarse)

Fuente: Elaboración propia a partir del Sondeo de opinión 2007, INJUVE

Asimismo, los datos del citado sondeo nos aproximan a conocer el grado de conocimiento de los Consejos de Juventud. Llama la atención el hecho de que sólo un 20% de la población joven afirma conocer su existencia, siendo por tanto una mayoría los/as jóvenes que no los conocen. Es ligeramente más numeroso el colectivo de mujeres que afirma conocerlos (23%) que el de hombres (18%). Entre quienes sí que conocen la existencia de los Consejos de Juventud, una mayoría (58%) consideran que tienen mucha o bastante utilidad como plataforma de coordinación de las asociaciones y organizaciones juveniles. Esta valoración es ligeramente más positiva en el caso de las mujeres (60%) frente a los hombres (56%). Alrededor de la mitad de los/as jóvenes que conocen la existencia de los Consejos de Juventud, creen que estos órganos defienden los intereses de los jóvenes. Frente a ellos, un 27% no percibe que los Consejos defiendan sus intereses y un 22% no tiene una opinión formada a este respecto. Como se observa en el siguiente gráfico, vuelven a ser las mujeres (52%) quienes creen más frecuentemente que estas instituciones defienden los intereses de los jóvenes y especialmente entre el grupo de menor edad (15-19 años). 60

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO


GRÁFICOS 16 - 17. Percepción de si los Consejos de Juventud defienden los intereses de los/as jóvenes 15 - 19 AÑOS

20 - 24 AÑOS

Por edad

25 - 29 AÑOS

SI NO NS / NC

HOMBRE

MUJER

Por sexo

Fuente: Elaboración propia a partir del Sondeo de opinión 2007, INJUVE

Los/as jóvenes encuestados/as consideran que los Consejos de Juventud están poco o nada respaldados por las Administraciones Públicas (54%); frente a un 23% que consideran que están apoyados.

UNA APROXIMACIÓN AL ASOCIACIONISMO JUVENIL EN ZARAGOZA En este apartado, con el objetivo de dimensionar el asociacionismo juvenil en Zaragoza, se van a explotar los datos contenidos en los diferentes registros públicos de asociaciones. Asimismo, si bien es interesante conocer el número de asociaciones, todavía lo es más aproximarnos a conocer algunos datos significativos de la ecología de las asociaciones juveniles de nuestra ciudad. Por este motivo se incluirán los resultados de una encuesta online realizada a las entidades que forman parte del CJZ en la actualidad. En consecuencia, hay que tener en cuenta que en esta radiografía se tendrán en consideración, además de las asociaciones juveniles de Zaragoza que así se definan en sus estatutos sociales, las secciones juveniles de otras entidades, siempre y cuando tengan reconocidas estatutariamente autonomía funcional, organización y gobierno propios para asuntos específicamente juveniles. Es decir, siempre que las fuentes de datos lo posibiliten, se utilizará una noción de asociacionismo amplia, que incorporará la participación en entidades voluntarias, con el objetivo de contar con un concepto de asociacionismo flexible que, lejos de constreñir, favorezcan la incorporación de todas las aristas de esta fórmula de participación elegida por ciertos jóvenes . En 2012, según los datos del Registro Nacional de Asociaciones del Ministerio del Interior, de 282.619 entidades registradas en el conjunto estatal, 10.099 (el 3,6%) se localizan en el territorio aragonés. Por tanto, la Comunidad Autónoma de Aragón se encuentra en el décimo puesto en cuanto a número de asociaciones en su territorio, por debajo de Andalucía (16,8%), Cataluña (14,4%) o las Islas Canarias (3,8%). Asimismo, en enero de 2013, en el Registro de Asociaciones de Gobierno de Aragón figuran inscritas 9.953 asociaciones. El 37% se encuentran en Zaragoza y provincia (3.706), el 33% en Huesca y provincia (3.280) JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

61


y el 30% en Teruel y provincia (2.967). Si añadimos las cifras relativas a las asociaciones deportivas de la Base de Datos de deportes de Gobierno de Aragón, la cifra total de asociaciones es de 17.486. TABLA 22. Distribución de asociaciones por provincias. Aragón, 2013 Registro general de asociaciones

Base de datos asoc. deportivas

TOTAL

Zaragoza (capital y provincia)

3.706

5.440

9.146

Huesca (capital y provincia)

3.280

1.296

4.576

Teruel (capital y provincia)

2.967

797

3.764

TOTAL

9.953

7.533

17.486

Fuente: Elaboración propia a partir del Registro General de Asociaciones y de la Base de datos de asociaciones deportivas de Gobierno de Aragón40.

TABLA 23. Indicadores del sector asociativo. Aragón y provincias, 2013 Población

Nº Asociaciones

% Población

% Asociaciones

Zaragoza

978.130

9.146

72,5

52,3

Huesca

227.609

4.576

16,9

26,7

Teruel

143.728

3.764

10,6

21,5

TOTAL

1.349.467

17.486

100

100

Fuente: Elaboración propia a partir del Registro General de Asociaciones y del Padrón Municipal 2012.

Según el Registro General de Asociaciones41, y ciñéndonos a nuestro objeto de estudio, en enero de 2013 el número de asociaciones juveniles en Zaragoza capital es de 285, (casi el 3% del total de asociaciones registradas en Aragón). De las 285 juveniles registradas, 112 forman parte, a su vez, del Censo de Entidades Ciudadanas del Ayuntamiento de Zaragoza42, representando el 4% del total de entidades inscritas. 40- Registro General de asociaciones: http://w.aragon.es/Temas/AsociacionesFundacionesColegiosProfesionales/ Subtemas/Asociaciones/ci.02_Base_Datos.detalleTema Base de datos asociaciones deportivas: http://www.aragon.es/ DepartamentosOrganismosPublicos/Departamentos/EducacionUniversidadCulturaDeporte/AreasTematicas/ci.09_Asociaciones_ deportivas.detalleDepartamento?channelSelected=0#section6 41 - La Base de datos de Asociaciones deportivas no permite establecer el porcentaje de juveniles. 42 - Una vez que las entidades juveniles están constituidas formalmente y por lo tanto, están incluidas en el Registro de la CC.AA, tienen la posibilidad de formar parte del Censo de Entidades Ciudadanas del Ayuntamiento. Su inclusión en dicho Censo posibilita optar a subvenciones del Ayuntamiento de Zaragoza y acceder a algunos servicios que desde el Ayuntamiento se ofrecen a las asociaciones.

62

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO


TABLA 24. Clasificación de Entidades ciudadanas, Zaragoza, Abril 2013 CLASIFICACIÓN

Nº ASOCIACIONES

%

Comisiones de Festejos

35

1,30

Culturales, incluidas las peñas

740

27,38

Consumidores y Usuarios

14

0,52

De Género

48

1,78

De carácter social y de voluntariado civil, incluidas las cooperativas de iniciativa social sin ánimo de lucro

332

12,29

De discapacitados y para la ayuda mutua de enfermos

90

3,33

De madres y padres de alumnos

204

7,55

Deportivas

461

17,06

Federaciones, Uniones y Asociaciones Vecinales

114

4,22

Juveniles, incluidas estudiantes

112

4,15

Pensionistas, Jubilados, Tercera Edad y Centros de Convivencia de Tercera Edad

32

1,18

Interés Ciudadano

304

11,24

Interés Público

41

1,52

Comunidades de propietarios y asimilados

6

0,22

Empresariales

64

2,37

Políticas

5

0,19

Profesionales

35

1,30

Religiosas

51

1,89

Sindicales

12

0,44

Urbanísticas

2

0,07

2.702

100

TOTAL

Fuente: Elaboración propia a partir del Censo Municipal de Entidades Ciudadanas del Ayuntamiento de Zaragoza

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

63


TABLA 25. Entidades ciudadanas y juveniles por Junta, Zaragoza, 2013 TOTAL ENTIDADES CIUDADANAS

ENTIDADES JUVENILES

Junta Municipal Actur - Rey Fernando

189

4

Junta Municipal Casablanca

76

4

Junta Municipal Casco Histórico

317

18

Junta Municipal Centro

223

12

Junta Municipal Delicias

235

12

Junta Municipal El Rabal

200

5

Junta Municipal La Almozara

84

5

Junta Municipal Las Fuentes

115

5

Junta Municipal Oliver-Valdefierro

92

2

Junta Municipal San José

181

7

Junta Municipal Santa Isabel

37

1

Junta Municipal Torrero

114

6

Junta Municipal Universidad

216

22

Junta Vecinal Alfocea

5

1

Junta Vecinal Casetas

48

1

Junta Vecinal Garrapinillos

42

1

Junta Vecinal Juslibol

16

-

Junta Vecinal La Cartuja Baja

32

1

Junta Vecinal Miralbueno

32

1

Junta Vecinal Montañana

9

1

Junta Vecinal Peñaflor

11

1

Junta Vecinal San Gregorio

10

-

Junta Vecinal San Juan Mozarrifar

12

-

Junta Vecinal Torrecilla de Valmadrid

4

-

Junta Vecinal Villarrapa

1

-

JUNTAS

Fuente: Elaboración propia a partir del Censo Municipal de Entidades Ciudadanas del Ayuntamiento de Zaragoza

64

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO


SÍNTESIS DE LOS RESULTADOS DEL CUESTIONARIO ONLINE:

Año constitución

N = 23 Distribución por décadas: 1960-1969: 4 1979-1979: 4, 1980-1989: 5, 1990-1999: 6 2000-2009: 4 Valor mín: 1.961, Valor máx: 2.008

Nº TOTAL personas asociadas de la entidad (a 31 de diciembre de 2012):

7.352 N=21 Media: 350 Valor mín: 20 Valor máx: 2.500

Nº total de MUJERES asociadas de la entidad:

3.064 N=19 Media: 161 % respecto al total de socios/as: 49% % min: 16,7% % máx: 86,3%

Nº de socios JUVENILES (entre 12 y 30 años):

3.664 N=18 Media: 202 % respecto al total de socios/as: 67% % min: 3,1% (* se incluye alguna entidad

que

desarrolla actividades destinadas a jóvenes)

% máx: 100%

Número de socios que se dieron de ALTA en la entidad durante 2012:

578 N=18 Media: 32 Valor min: 3 Valor máx: 250

Número de socios que se dieron de BAJA en la entidad durante 2012:

379 N=18 Media: 21 Valor min: 0 Valor máx: 200

Número de VOLUNTARIOS/AS identificados y que colaboran de manera estable en la entidad:

1270 N=22 Media: 58 Valor min: 3 Valor máx: 350 JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

65


Asociacionismo juvenil de “solidaridad” en Zaragoza El asociacionismo de solidaridad está determinado porque su finalidad reside en una orientación altruista. En algunos casos la frontera entre las diferentes categorías de asociaciones, como se ha visto, no siempre son claras. Con todo, se ha realizado un análisis pormenorizado en base a su finalidad y dicho análisis pone de manifiesto que del total de asociaciones juveniles de Zaragoza el 21,7% tienen como propósito la solidaridad43. TABLA 27. Número de Entidades juveniles de “solidaridad”, según tipos Jóvenes voluntariado Juveniles y Derechos humanos Juveniles estudiantes Juveniles asistenciales Juveniles defensa intereses Juveniles ecologistas Juveniles medios de comunicación Juveniles naturalistas Juveniles pedagógicas Juveniles religiosas Juveniles sociales TOTAL

Zaragoza y provincia

1

Zaragoza

1

Zaragoza y provincia

11

Zaragoza

10

Zaragoza y provincia

12

Zaragoza

12

Zaragoza y provincia

1

Zaragoza

1

Zaragoza y provincia

7

Zaragoza

5

Zaragoza y provincia

12

Zaragoza

5

Zaragoza y provincia

4

Zaragoza

3

Zaragoza y provincia

3

Zaragoza

3

Zaragoza y provincia

1

Zaragoza

1

Zaragoza y provincia

1

Zaragoza

1

Zaragoza y provincia

32

Zaragoza

20

Zaragoza y provincia

85

Zaragoza

62

Fuente: Elaboración propia a partir del Registro de Asociaciones de Gobierno de Aragón. 43 - Si tenemos en cuenta la explotación del Censo de Entidades del Ayuntamiento dicho porcentaje se eleva al 37,5%, pero recordemos la no obligatoriedad de formar parte del censo municipal.

66

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO


Asociacionismo juvenil “convivencial” en Zaragoza El asociacionismo convivencial o de sociabilidad tiene por finalidad propiciar espacios y actividades que permitan crear y fomentar las relaciones grupales entre personas. Estas asociaciones representan el 78,3% del total de entidades juveniles de Zaragoza, porcentaje muy superior al de las vinculadas al ámbito de la solidaridad. TABLA 28. Entidades juveniles sociabilidad, Zaragoza ENTIDADES JUVENILES ZARAGOZA

Juveniles SOCIABILIDAD

Juveniles TOTAL

%

Registro Gobierno de Aragón

223

285

78,3

Censo Entidades Ayto. de Zaragoza

70

112

62,5

Fuente: Elaboración propia a partir del Registro de Asociaciones de Gobierno de Aragón.

Ejemplo de este tipo de asociaciones son las de folclore, artísticas, creativas, deportivas, musicales, recreativas, etc. A continuación se recoge la frecuencia de las mismas según subtipos: TABLA 29. Número de Entidades juveniles de “sociabilidad”, según tipos Casas de Juventud Jóvenes Casas Regionales Juveniles folclore Juveniles artísticas Juveniles científico- técnicas Juveniles creativas Juveniles culturales Juveniles deportivas Juveniles formativas (Tiempo libre)

Zaragoza y provincia

72

Zaragoza

21

Zaragoza y provincia

1

Zaragoza

1

Zaragoza y provincia

7

Zaragoza

4

Zaragoza y provincia

31

Zaragoza

11

Zaragoza y provincia

3

Zaragoza

3

Zaragoza y provincia

7

Zaragoza

7

Zaragoza y provincia

90

Zaragoza

50

Zaragoza y provincia

14

Zaragoza

11

Zaragoza y provincia

46

Zaragoza

36 JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

67


Juveniles musicales Juveniles recreativas Juveniles recreativas-culturales Juveniles regionales Juveniles socio-culturales TOTAL

Zaragoza y provincia

28

Zaragoza

16

Zaragoza y provincia

136

Zaragoza

54

Zaragoza y provincia

21

Zaragoza

4

Zaragoza y provincia

2

Zaragoza

2

Zaragoza y provincia

12

Zaragoza

3

Zaragoza y provincia

470

Zaragoza

223

Fuente: Elaboración propia a partir del Registro de Asociaciones de Gobierno de Aragón

LA PARTICIPACIÓN EN PRÁCTICAS PARTICIPATIVAS INFORMALES Hasta aquí hemos repasado los datos más significativos relativos a las formas políticas tradicionales de participación (votación en elecciones, participación a través de los partidos…), así como las cifras del asociacionismo juvenil. Como hemos visto, algunas de estas fórmulas están perdiendo vigencia, mientras que la participación puntual o esporádica que no requiere de una vinculación estable, aunque minoritaria, es cada día más habitual entre las generaciones juveniles. Vamos a aproximarnos a conocer la frecuencia de algunas de las prácticas participativas que desarrollan los jóvenes vinculadas, en este caso, a fórmulas no institucionalizadas de participación ciudadana. Entre estas prácticas que se dan al margen de la administración encontramos las manifestaciones, las protestas, las recogidas de firmas, etc. Estamos hablando de prácticas participativas en las cuáles la administración no asume el liderazgo de la participación; ya sea porque son iniciativa de la sociedad civil o porque gozan de un alto grado de autonomía respeto a las instituciones. MANIFESTACIONES, FIRMAS DE PETICIONES Y HUELGAS Las acciones de participación más comunes siguen siendo las consideradas tradicionales: asistir a manifestaciones, firmar peticiones y participar en huelgas. También son las actuaciones hacia las que los jóvenes que no han participado muestran una mayor predisposición a hacerlo (alrededor de cuatro de cada diez) (INJUVE, 2012c). En concreto, el 46% de la población joven ha participado alguna vez en una manifestación. Las mujeres, aunque ligeramente, se manifiestan más que los hombres y muestran una predisposición mayor a hacerlo. Por otro lado, si bien la participación aumenta con la edad, la predisposición a hacerlo disminuye. 68

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO


GRÁFICO 18. Participación en manifestaciones de la población joven (15-29 años) según sexo y edad Lo has hecho alguna vez

No lo has hecho pero podrías hecerlo

Ni lo has hecho ni lo harías nunca

Fuente: Elaboración propia a partir del Sondeo de opinión de la gente joven. Injuve. EJ153. (2011.3)

Según el Barómetro de octubre de 2012, el 22% de la población había asistido a una manifestación en los últimos 12 meses, aumentándose dicho porcentaje hasta un 30% en el caso de la población joven. En los últimos años ha aumentado significativamente el número de manifestaciones, a raíz del surgimiento del movimiento 15M y como respuesta a las políticas de ajuste y a sus consecuencias. Un 26% de la población joven afirma haber asistido a alguno de los actos organizados por el movimiento 15M, ya sea al inicio, o en alguna de las convocatorias posteriores (INJUVE, 2012c). Este dato evidencia que, a pesar de que la mayoría de la población joven muestre una postura abierta y a favor del movimiento 15M (el 66% se muestra favorable a sus demandas y el resto, indiferente), son una minoría los que participan activamente en las movilizaciones y en los actos físicos. En cuanto al perfil de los jóvenes que participan activamente en este movimiento, destaca la presencia de mayores de 20 años, siendo el grupo de entre 15 y 19 años, el que menos definido tiene su posicionamiento con respecto al movimiento. Asimismo, el 45% de los jóvenes han firmado alguna vez una petición, un 39% no lo han hecho pero muestran predisposición a hacerlo, y sólo un 12% ni lo han hecho ni lo harían nunca. En concreto, según datos del Barómetro de octubre de 2012, mientras que uno de cada cuatro españoles (el 25%) había participado en una recogida de firmas en los últimos 12 meses, dicho porcentaje se incrementa en 7 puntos en el caso de la población joven. De entre los jóvenes que han firmado una petición en los últimos 12 meses, en el 73% de los casos la firma de la petición se ha realizado en persona; el 15% por internet; y en un 11%, de ambas maneras. JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

69


GRÁFICO 19. Participación en firmas de peticiones de la población joven según sexo y edad Lo has hecho alguna vez

No lo has hecho pero podrías hecerlo

Ni lo has hecho ni lo harías nunca

Fuente: Elaboración propia a partir del Sondeo de opinión de la gente joven. Injuve. EJ142. (2009)

Por otro lado, el 32% de la población joven ha participado alguna vez en una huelga, casi el 44% no lo han hecho pero podrían hacerlo y dos de cada diez ni lo han hecho ni lo harían nunca. Tal y como se observa en el siguiente gráfico las diferencias en cuanto a la participación en huelgas según sexo y grupos de edad, son prácticamente imperceptibles. GRÁFICO 20. Participación en huelgas de la población joven según sexo y grupo de edad Lo has hecho alguna vez

No lo has hecho pero podrías hecerlo

Ni lo has hecho ni lo harías nunca

Fuente: Elaboración propia a partir del Sondeo de opinión de la gente joven. Injuve. EJ142. (2009)

Ciñéndonos a la participación en la huelga general del 14 de noviembre de 2012, nos encontramos con que, según datos del barómetro de 2012, el 18,5% de los jóvenes que trabajaban hicieron huelga, mientras que el porcentaje para la población total fue superior en dos puntos. 70

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO


ACTIVIDADES DE CONSUMO ASOCIADAS A LA POLÍTICA Y ENTREGA O RECAUDACIÓN DE FONDOS PARA UNA CAUSA SOCIAL O POLÍTICA Las actividades de consumo asociadas con la política como comprar o dejar de comprar productos por razones políticas o para mejorar el medioambiente también son relativamente frecuentes; casi una de cada tres personas jóvenes afirma haberlo hecho alguna vez, y el 47% aunque afirma no haberlo hecho, estaría dispuesto a hacerlo. A continuación se observa la frecuencia según sexo y grupos de edad de este tipo de actividad de consumo con significación sociopolítica. GRÁFICO 21. Compra ciertos productos por razones políticas o éticas de la población joven (15-29 años) Lo has hecho alguna vez

27,7%

48,2%

21,8%

No lo has hecho pero podrías hecerlo

33,8%

23,6%

52,7%

45,7%

Ni lo has hecho ni lo harías nunca

30,7%

35,2%

45% 44,8%

19,4%

21,6%

22,5%

18,5%

Fuente: Elaboración propia a partir del Sondeo de opinión de la gente joven. Injuve. EJ153. (2011.3)

La implicación activa en política, a través de la entrega o recaudación de fondos para una causa social o política (19%) son relativamente frecuentes entre la población joven, si bien, si hacemos la lectura contraria, un 34% afirma no haberlo hecho ni tener predisposición a hacerlo. En cualquier caso las mujeres lo hacen con mayor frecuencia que los hombres y muestran una disposición mayor. GRÁFICO 22. Entrega o recaudación de fondos para una causa social o política de la población joven Lo has hecho alguna vez

No lo has hecho pero podrías hecerlo

Ni lo has hecho ni lo harías nunca

Fuente: Elaboración propia a partir del Sondeo de opinión de la gente joven. Injuve. EJ142. (2009)

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

71


PARTICIPACIÓN A TRAVÉS DE TICs Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN La participación en acciones políticas a través de los medios de comunicación (contactar con los medios para expresar opiniones) y del uso de las TICs (envío mensajes móvil o correo electrónico, participación foros políticos en Internet), si bien están aumentando notablemente, son actividades todavía bastante infrecuentes (en torno al 8%). GRÁFICO 23. Envío de mensajes políticos a través del móvil y participación en un foro o grupo de discusión política en Internet de la población joven (15-29 años) según sexo y grupo de edad Lo has hecho alguna vez

No lo has hecho pero podrías hecerlo

Ni lo has hecho ni lo harías nunca

Fuente: Elaboración propia a partir del Sondeo de opinión de la gente joven. Injuve. EJ153. (2011.3)

ACTIVIDADES ILEGALES DE PROTESTA Por último, la participación en actividades ilegales de protesta es muy minoritaria; en torno a uno de cada nueve jóvenes, afirma haber participado en actividades como cortar el tráfico, ocupar edificios, encadenarse, etc. Estas acciones subversivas son más frecuentes entre los varones y a partir de los veinte años. Si hacemos la lectura contraria, se observa que el 62% de la población joven no ha participado en este tipo de acciones reivindicativas y no muestra disposición a hacerlo. GRÁFICO 24. Participación en actividades ilegales de protesta de la población joven según sexo y edad Lo has hecho alguna vez

No lo has hecho pero podrías hecerlo

Ni lo has hecho ni lo harías nunca

Fuente: Elaboración propia a partir del Sondeo de opinión de la gente joven. Injuve. EJ142. (2009)

72

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO


A continuación, se enuncian los factores que generan una mayor participación política en el conjunto de las acciones (INJUVE, 2009: 48-49): Evolutivos: A partir de los veinte años, las personas jóvenes declaran disponer de mayor experiencia en actividades políticas. Cognitivos: A mayor nivel de formación, especialmente entre los universitarios, mayor activismo político. Y a menor nivel de estudios, menor participación política. De estatus: Entre quienes pertenecen a niveles socioeconómicos más altos, mayor participación. De ocupación: Quienes compatibilizan estudio y trabajo son las personas más activas políticamente. Políticos: Quienes tienen experiencia asociativa, tienden a participar en mayor medida en acciones sociopolíticas, que quienes nunca han participado en asociaciones. Religiosos: La gente joven que se declara agnóstica es quien en mayor proporción declara participar en política. Ideológicos: Las personas de izquierdas son quienes en mayor medida declaran tener experiencia en activismo político.

LA PRESENCIA DE LOS JÓVENES EN LOS GRUPOS DE IGUALES Como hemos visto, enmarcamos la participación como “el hecho de juntarse dos o más personas con la intención de cambiar o mejorar un aspecto de la realidad”; por tanto, se entiende a su vez, que debe ser un aspecto de la realidad comunitaria, no sólo personal. Pero partiendo del paradigma de una sociología de carácter relacional, puede concluirse que, en muchos casos, las relaciones sociales no están marcadas por el deseo de alcanzar un objetivo instrumental, sino más bien por el simple deseo de “estar juntos” (gratuidad, compartir, fiesta, diversión, apoyo, etc.), lo que nos deriva hacia el campo de las sociabilidades primarias de tipo expresivo. Algunos autores han identificado, precisamente, la existencia de un sustrato relacional previo que hace posible la emergencia de la acción colectiva. En este sentido, hablan de las “redes sumergidas” para referirse a las relaciones interpersonales que se incuban en los movimientos sociales antes de salir a la luz. No tienen visibilidad pública y están sumergidas en la vida cotidiana, pero suponen la existencia de un magma relacional (cada vez más de carácter virtual) que, cuando se produce un hecho desencadenante, se activa en una acción colectiva que no puede estar sustentada sino en (algunas de) esas relaciones preexistentes, es decir, en las redes sumergidas. En este sentido, cabe reseñar que, según datos último sondeo sobre ocio y tiempo libre (INJUVE, 2010), el 98,4% de los varones y el 97,4% de las mujeres entre 15 y 29 años destacan, entre las actividades que les gusta realizar en su tiempo libre, el salir o reunirse con los amigos, alcanzándose el porcentaje más elevado en el grupo de jóvenes con edades comprendidas entre los 15 y 18 años. JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

73


LA DIMENSIÓN CUALITATIVA DE LA PARTICIPACIÓN JUVENIL (o la lógica de la participación juvenil)

Una vez vista una descripción de la participación juvenil en cifras, atendiendo a la presencia de los jóvenes en cada uno de los ámbitos que se han considerado claves en la participación, llega el momento de analizar los discursos de los diferentes grupos juveniles para comprobar en qué medida se acercan o se alejan a las hipótesis descritas en el marco teórico de esta investigación.

PRECISIONES METODOLÓGICAS El proceso de análisis de los discursos vertidos en los grupos de discusión por los diferentes participantes se ha realizado aplicando la metodología propia de los marcos interpretativos. El análisis de marcos tiene su origen en los estudios meta-discursivos de Bateson (1954) y especialmente en la obra de Goffman (1974), para el cual los marcos (frames) correspondían a esquemas de interpretación que permiten identificar y localizar discursos confrontados entre actores diferentes. Bustelo y Lombardo (2007) lo definen como “un principio de organización que transforma la información fragmentaria o casual en un problema político estructurado y significativo, en el que se incluye, implícita o explícitamente, una solución”. Así, la teoría de marcos intenta desvelar los esquemas de interpretación que organizan la realidad y clasificar los acontecimientos. Se parte de una perspectiva relacional, tan importante en nuestro esquema teórico, en la que los marcos interpretativos responden a los procesos de (re)construcción y negociación de la realidad por parte de los distintos actores. Por otra parte, siguiendo a Lakoff (2008), tenemos que partir del hecho de que en la realidad social existen diferentes conjuntos de marcos en competencia. Sin embargo, no todos se sitúan en una misma posición de reconocimiento y seguimiento social; normalmente, uno de ellos ha adquirido en el proceso de diálogo y confrontación social un mayor nivel de legitimación. A este marco se le denomina Marco Maestro o Dominante (Masterframe). Además, en la realidad existe uno o varios Marcos Alternativos, es decir, construcciones interpretativas de la realidad que surgen de la capacidad innovadora de la gente y que pretenden articular alternativas a lo dado por supuesto. Para poder avanzar metodológicamente, es preciso que introduzcamos el concepto de “franja temática” (Cuvardic, 2001), que se trata de procesos (mentales y discursivos) de parcelación que estructuran los objetos, sensaciones, percepciones, como expresión del marco interpretativo desde el que aprehendemos y explicamos la realidad. Es decir, a cada uno de esos elementos que componen la franja se les aplica en el acto de la elaboración del discurso una serie de interpretaciones y atributos que proceden del marco o marcos que compartimos. Se puede comprobar cómo la realidad, que se subdivide en franjas para poder 74

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ser aprehendida por el individuo, se interpreta de forma fragmentada por el actor social, apoyándose en los marcos. Pero, a su vez, esos marcos tienden a fortalecerse con las interpretaciones que hace el individuo de la franja percibida. Es, en consecuencia, un proceso de constante retroalimentación que no acaba nunca. Partiendo de este planteamiento lógico, se ha procedido a identificar una serie de dimensiones discursivas (franjas) a través de las manifestaciones que ponían en juego los diferentes discursos enunciados por los jóvenes por medio de los grupos de discusión. Para identificar las franjas que hemos considerado esenciales en la construcción de la percepción y posicionamiento de los jóvenes en torno a la participación, nos hemos situado en el joven. Esto quiere decir que hemos tratado de identificar cómo construyen ahora los jóvenes su identidad, en la interacción con otros significantes. En este sentido, dos son los elementos claves que habrán de ser tenidos en cuenta: a) partimos, como ha quedado claro en el marco teórico, de una perspectiva relacional, en la que las percepciones, sensaciones y motivaciones se construyen –principalmente, aunque no exclusivamenteen la interacción entre jóvenes; b) la comprensión de la realidad juvenil en torno a la participación la construiremos a partir de la base (grupo de iguales: el “estar juntos”) para, a partir de ella, abordar el resto de elementos relevantes en la lógica de la participación juvenil. En consecuencia, se han identificado las siguientes franjas que han servido para dirigir el análisis interpretativo: FRANJA 1

Sobre cómo se definen los jóvenes

FRANJA 2

Cómo ven su presente

FRANJA 3

Cómo ven su futuro

FRANJA 4

Cómo se posicionan frente a la definición del mundo, el presente y el futuro. Cómo se ven como agentes transformadores

FRANJA 5

Cómo perciben su pertenencia a las movilizaciones

FRANJA 6

Cómo perciben su relación con el asociacionismo

FRANJA 7

Cómo perciben su relación con lo institucional

FRANJA 8

El encaje de las redes sociales en su ser joven

Estas franjas pueden reagruparse en torno a cuatro dimensiones esenciales: Dimensión nº1: Posicionamiento en el mundo. Hace referencia a cómo se construye la identidad del joven a través de su posicionamiento en el mundo, ahora y en un futuro cercano. Reúne las franjas nº1, nº2 y nº3. JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

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Dimensión nº2: Percepción del joven en torno a su capacidad transformadora. Representada por la franja nº4. Dimensión nº3: Posicionamiento respecto a las vías para la participación. Hace referencia a la relación del joven con las diferentes vías (más o menos institucionalizadas) que le permiten ejercer la participación. Reúne las franjas nº5, nº6 y nº7. Dimensión nº4: Encaje de las redes sociales en su ser joven. Representada por la franja nº8.

POSICIONAMIENTO ANTE EL MUNDO Percepción del joven en torno a su capacidad transformadora. Este punto se desarrolla a través de tres apartados, cada uno de los cuales hace hincapié en un aspecto relevante de entre los que permiten conocer la ubicación del joven en y ante el mundo.

SOBRE CÓMO SE DEFINEN LOS JÓVENES A SÍ MISMOS El elemento que comparten los jóvenes que han participado en el estudio (el Marco Dominante) a la hora de pensarse a sí mismos podría resumirse en que “Los jóvenes se identifican a sí mismos en contraposición al mundo adulto”. Aunque a primera vista pueda ser entendido como una derivada de la visión dominante que poseen los adultos sobre el mundo joven (recordemos que en el Marco Teórico se ha remarcado que el adulto ve al joven desde una cuádruple negación en las siguientes dimensiones de la responsabilidad: productiva, conyugal, doméstica y parental), en realidad se trata de una “innovación” o mejora, es decir, los jóvenes se definen a sí mismos como aquellos que (en comparación con los adultos) atesoran mayor formación; son los más preparados; son los más activos, los que más se mueven, etc. Por otra parte, en el discurso relativo a la situación actual (que será tratado posteriormente) se observa otro elemento que los identifica como iguales: comparten la vivencia de una situación histórica problemática (especialmente para los jóvenes) común, que podemos englobar bajo el concepto de “crisis”. Podemos solamente atisbar las negativas consecuencias que pueden desprenderse de cara al futuro el que toda una generación de jóvenes haya construido sus identidades en un entorno relacional marcado por la crisis. Aunque puedan parecer negativas (que en su mayoría lo son), hemos de destacar que otra de las características de los jóvenes (cómo se ven a sí mismos) está marcada por la consideración de que deben ser ellos mismos las personas que tienen que inventar un futuro mejor, pues este no funciona. Que el “presente no funciona” no es un diagnóstico que se dirija exclusivamente a la parcela económica o laboral. En este sentido, otro de los elementos que atraviesa a todos los grupos como identificador de los jóvenes es la crítica al funcionamiento actual de lo instituido en todas sus dimensiones (la política, los 76

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mass media, los sindicatos, incluso las asociaciones). Pero esto no quiere decir (para todos los jóvenes) que lo instituido, per se, sea negativo, sino simplemente que no sirve la materialización que ellos observan en la actualidad. Una vez que hemos identificado los elementos comunes de este dibujo, es decir, aquello que comparten el conjunto de jóvenes, nos detenemos a continuación en los aspectos peculiares de cada uno de los grupos que aparecían en el marco teórico (lo que podríamos denominar como Marcos Alternativos). Los jóvenes que participan en partidos políticos y sindicatos: En este grupo se acepta con mayor naturalidad la visión adulta sobre el mundo juvenil, es decir, se autodefinen como un estadio (temporal) en el que se busca como objetivo último la independencia domiciliar. Sus discursos revelan el deseo por la emancipación, deseo que se ve truncado ante la constatación de un diagnóstico compartido: el trabajo, como herramienta posibilitadora de la independencia, es en si un bien escaso y problemático. De esta forma, se perciben a sí mismos como personas jóvenes que deben hacer frente, de manera proactiva, a un contexto hostil para poder acometer el tránsito a la vida adulta. “Hombre, yo creo que también lo de independizarse, bueno, no sé, no podemos… ahora mismo la mayoría no nos lo podemos permitir, porque incluso los que tienen trabajo, lo que recibes no te llega… pues eso, o compartes piso y ya es difícil. Yo me lo he llegado a plantear muchas veces y no puedo porque no me da… no me da mi sueldo. Y en esa situación están la mayoría de los jóvenes, que están en casa de sus padres, viviendo con ellos porque no pueden… costearse, alquilarse…, bueno, comprarse ya ni hablamos de comprar, pero alquilar ya también es complicado. Y creo que también ese es uno de los problemas. Porque luego de ahí acarrea que no te puedes formar una familia o si quieres tener… o te quieres ir… pues con tu pareja o lo que sea. Que eso también está un poco complicad.”. (G-PS). Por lo tanto, desde este colectivo, la juventud es un momento de tránsito, una etapa que hay que recorrer hacia la vida adulta; aunque sea cierto que por la situación de crisis el camino se pueda extender en demasía. Los jóvenes que participan en asociaciones de solidaridad: Este grupo tiene como horizonte el ocupar las posiciones de poder y privilegio en la sociedad, pero sienten que los mayores (los adultos) les “taponan”, es decir, que no les dejan paso. En este sentido, entienden que su situación actual (de crisis, de falta de valores de algunos grupos juveniles, etc.) es ocasionada por el mundo adulto, ejemplificado en sus padres y en la escuela. “Yo creo que tiene que ver mucho también los padres, ¿no?, como nos han educado, en el sentido de que siempre nos están diciendo…, casi todo nos lo dan hecho, ¿no?, como no lo han tenido ellos, luego tú ya vas actuando de una forma…”. (G-AS). Por otra parte, es interesante resaltar que este es el único grupo que se pregunta a sí mismo sobre qué edades debe comprender la juventud. Es decir, se esfuerza por definirse de forma explícita.

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“yo creo que la sociedad está haciendo que cada vez… aumentar nuestra edad de… de ser jóvenes… porque claro, antes eras joven con 20 años porque… bien, y luego cogías, encontrabas trabajo, te podías ir de casa, ya no te digo comprarte casa, pero te podías ir de casa, ahora con 25 no, con 30 casi que tampoco…, ¡jolín!, es que si uno es joven con 30 años te entra una depresión de caballo. ¡Vamos! Entonces, yo eso es como lo veo”. (G-AS). Los jóvenes que participan en asociaciones convivenciales: Para este colectivo, lo que define a la juventud es la propia convivencia en grupo, el disfrutar de estar juntos. De hecho, ese estar juntos, que se pone de manifiesto especialmente en los espacios donde se puede hacer con libertad (la calle), es lo que los diferencia de los adultos: cuando hablan de lo institucional o de lo adulto lo hacen para decir que: “… no conocen de verdad la situación que se vive en la calle”. (G-AC). Por otra parte, aparecen las dimensiones del trabajo y la familia como objetivos de futuro a alcanzar. Los jóvenes que participan en movimientos informales: Desde una visión cercana al mundo adulto, es decir, aceptando que lo que define la vida de una persona es el trabajo, la familia, la economía, este colectivo de jóvenes cataloga la situación actual no sólo como de crisis, sino, además, como de cambio. “Pues yo creo que estamos en… con la coyuntura de la crisis estamos en un momento de cambio alucinante. Nosotros estamos experimentado este cambio. Es un cambio… según…, yo pienso que es un cambio bastante radical tanto a nivel de valores, de creencias, de mundo laboral, mundo económico, mundo de familia… Estamos ahora viviendo pues un cambio alucinante que no sé bien hacia dónde nos conduce o qué es lo que se va a ir creando. También creo que la juventud en este cambio tiene un papel muy importante y… y pienso que el cambio no está ya creado sino que se tiene que ir creando”. (G-MI). En este sentido, lo que define a la juventud es precisamente la situación de “búsqueda”; es lo que identifican en otro momento de la discusión como “la crisis como oportunidad”. Esto es lo que ayuda a entender que un sentimiento compartido, el de “engaño” por parte de las generaciones adultas: “han construido una sociedad que se está desmoronando”. La búsqueda provoca que se sientan como una generación de transición hacia la decadencia: no pueden ser lo que fueron sus padres, pero sus hijos (de seguir así) lo tendrán peor. Los jóvenes que no participan: Para este grupo la imagen de adulto que más domina respecto a su situación es la de “integrado”: el objetivo del joven se identifica con el encontrar trabajo, es decir, con la independencia económica, el acceso a la vivienda y, en algunos casos, con formar una familia. El discurso de este grupo de personas jóvenes, se construye sobre la autopercepción de compartir un espacio de tránsito hacia la adultez; si bien, en este caso concreto, prima la sensación de “estar a la espera”, una espera en la que se manifiesta cierto desánimo. 78

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“No sé, yo, por ejemplo, creo que esta… esta etapa que vivimos nosotros ahora mismo, los jóvenes, es una de las más preparadas, creo yo, a nivel académico, de… desde FP, desde carreras y tal. Y… y bueno, pues creo que, en contraposición, es una de las que… de las que más dificultades tenemos a la hora de encontrar trabajo, más de emanciparnos, a la hora de, por ejemplo, querer tener hijos y…, es imposible. O sea, una persona que pueda tener, como yo por ejemplo, 25 años, o sea, está muy difícil”. (G-NN).

SOBRE CÓMO LOS JÓVENES VEN SU PRESENTE El presente para los jóvenes está definido por una situación claramente negativa marcada por la crisis. En este sentido, el marco dominante está caracterizado por una visión muy negativa respecto a la situación que les ha tocado vivir: catástrofe, incertidumbre, desventaja, ausencia de valores, ausencia de alternativas, etc. Por lo tanto, como decíamos, el elemento aglutinador que ayuda a entender esta situación es la idea de “crisis” y, por derivada, del “trabajo”. Evidentemente, esta percepción sobre su presente es muy característica de la época actual, y no creemos que se pueda extrapolar a otras épocas. Sin embargo, consideramos que esa dificultad por el acceso a la vida adulta es algo común en las últimas décadas y, quizás, la excepción fueron los años iniciales de la primera década de este siglo. Los jóvenes que participan en partidos políticos y sindicatos: Para este grupo, la situación negativa actual está definida por el paro, la falta de oportunidades, la incertidumbre (“¿qué pasará cuando termine la carrera?”). “A ver, yo opino que, cuando hablamos del problema del trabajo, no es que haya problemas de trabajo en la juventud, lo que hay es una auténtica catástrofe. Es que… el dato del paro juvenil es el 55%, es que eso es decir que aquí, si estamos seis jóvenes, tres no tenéis trabajo y los otros tres tenemos empleos de mierda, sinceramente… entonces, la situación de los jóvenes es esa, estamos en…, mi opinión, un abismo social”. (G-PS). Todo ello conduce a lo ya comentado anteriormente: dificultad para alcanzar una independencia económica, para acceder a una vivienda en propiedad o en alquiler etc. Ante la falta de trabajo, algunos de estos jóvenes valoran la posibilidad de mejorar sus capacidades y méritos a través de la formación, pero en muchos casos, se encuentran con trabas económicas. “Pues el paro y la incertidumbre de que cuando acabas ¿qué haces?, porque claro, si no estás en una buena situación, que no tienes dinero para poder estudiar y seguir formándote, porque si no tienes trabajo… yo creo que la mayoría de los jóvenes piensan: “pues, para no hacer nada, me sigo formando. Pero el tema económico de lo que cuestan ahora los postgrados o cualquier máster o cosa que quieras hacer, también es un problema que preocupa: “ya estoy formada, ya he estudiado una carrera o un módulo, pero sigo teniendo que seguir formándome para alcanzar lo que las empresas piden: mucha formación, mucha experiencia… Y creo que otro problema que nos estamos encontrando ahora es el inglés”. (G-PS).

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El hecho de que sean la generación más formada de la historia no les hace perder de vista algunas carencias; el escaso dominio del inglés se convierte en una competencia a reforzar en un entorno laboral muy exigente, donde cada vez es más frecuente la movilidad al extranjero en busca de oportunidades laborales. Los jóvenes que participan en asociaciones de solidaridad: Para este grupo, como para los anteriores, la situación actual (que definen como “mala”) está caracterizada por la ausencia de trabajo. Pero a la preocupación por la falta de expectativas laborales se unen, en su discurso, otros elementos trascendentales que apuntan a la falta de valores, conciencia e implicación por parte de los jóvenes. Son elementos propios de la dimensión participativa que para este grupo son elevados a la categoría de cuestiones que definen el presente de los jóvenes. “A mí lo que más preocupación me produce es la falta de valores, porque lo que yo pienso es que, vale, ahora saldremos de la crisis, que vamos a salir, y vamos a seguir igual, porque es que esto va a ser cíclico y dentro de un tiempo va a pasar lo mismo. Y no podemos ser tan egoístas y tan de mirar nuestro propio ombligo y decir: “¡vale!, pues cuando salgamos de la crisis voy a tener trabajo”, pero los que vengan dentro de 20 años les va a pasar lo mismo. Entonces, a mí lo que más me preocupa es eso, el hecho de que solamente miremos por nuestro propio beneficio o, como mucho, el de las personas más cercanas, y del resto nos olvidamos. A mí eso es lo que más me produce preocupación y miedo”. (G-AS). Los jóvenes que participan en asociaciones convivenciales: El “problema” para este grupo es igualmente la ausencia de trabajo que se manifiesta como un bien escaso en un contexto de incertidumbre económica que les conduce a renunciar a sus posibilidades de emancipación tanto a corto como a medio plazo. “Luego, tener una pequeña estabilidad con tu trabajo, que yo no digo que ganemos todos 3.000,00.- euros o 2.000,00.-, pero con que te sirva para subsistir y pasar el día a día, simplemente eso...”. (G-AC). Los jóvenes que participan en movimientos informales: Este grupo se lanza directamente a una dimensión moral como característica de la situación actual de los jóvenes: el individualismo, que se traduce en una falta de valores (colectivos). La crisis provoca cambios en todos los ámbitos: trabajo, familia, economía… pero después de una reflexión compartida, señalan como causa de la complicada situación actual al modelo de desarrollo imperante: “el verdadero problema es el capitalismo”. “- Yo creo que va unido al sistema que tenemos, o sea, el capitalismo… -Es la raíz del problema. Pero es que es verdad, yo creo que lo de las enfermedades mentales…, yo que he trabajado en el psiquiátrico, pues eso, que ves eso, que cada vez hay más enfermedad mental, más enfermedad mental, y por…, yo creo que eso, por el sistema y la forma de vida que llevamos cada vez más avanzada, más rápida, más evolucionada y desarrollada, entre comillas“. (G-MI).

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Los jóvenes que no participan: Para este grupo de jóvenes el trabajo es la puerta de entrada a los otros elementos que definen la vida adulta (su “anhelo”). Consideran que dicha puerta permanece casi cerrada (parece que no se habla tanto en términos de “ausencia” de trabajo como de “dificultad de acceso”). Podría resumirse la situación en la que se encuentran como una cuesta hacia abajo (“vamos a peor”). “Yo lo veo bastante…, bueno, ya te lo he dicho antes, bastante mal. O sea, que sí, que de la crisis se va a salir, pero vamos a tener la herencia (…) sí, que puede que la situación económica mejore, pero que no… que no nos va a solucionar mucho, la verdad. Que sí, que tendremos trabajo y lo que quieras, pero tendremos condiciones mucho peores de las que hemos tenido hasta ahora, por lo tanto, pues… no nos servirá de mucho“. (G-NN).

SOBRE CÓMO VEN LOS JÓVENES SU FUTURO Este apartado se ha considerado de extremada importancia en el estudio, puesto que la proyección como “actor” del joven (a tratar posteriormente) bebe en gran medida de su visión de lo que percibe como su futuro. Al abordar esta cuestión hemos encontrado un elemento común al conjunto de jóvenes que se puede resumir en la percepción de un futuro “negro”, incierto, difícil, lleno de trabas, etc., en el que la situación de crisis y la dificultad de acceso al empleo, provocan que la dimensión laboral (independencia hacia la vida adulta) adquiere un papel esencial. La incertidumbre (desconcierto: ¿qué pasará?) es el negro sentimiento que une el presente con el futuro. Como elemento trascendental que atraviesa trasversalmente a todos los grupos, hay que resaltar que emerge una estrategia individual y colectiva ante la negritud del futuro: se abre la puerta a la emigración (“ir fuera”) como única salida viable hacia el empleo, aunque sea en condiciones laborales poco ventajosas. Si antaño la estrategia de la emigración en los jóvenes podía ser entendida como una fórmula transitoria para aumentar el currículum individual (principalmente del idioma), en la actualidad, en gran parte de sus discursos la movilidad se contempla como la única vía posible y cercana en el tiempo de acceder al empleo. La voluntariedad pierde fuerza para ganarla la obligatoriedad. Los jóvenes que participan en partidos políticos y sindicatos: Para este grupo, se percibe como complicado. Y esta sensación no se limita exclusivamente a un futuro a corto plazo (sin posibilidad de emancipación, de autonomía económica…), sino que se extiende más allá (sin poder sobrellevar dignamente la vejez). En este grupo la incertidumbre es más frecuente que en el resto. “Yo creo que todo eso…, va un poco todo ligado a nuestro futuro, es decir, ¿vamos a llegar a cotizar lo suficiente para tener una vejez digna, vamos a tener un piso en propiedad, vamos a poder formar una familia…, sin tener recursos económicos?“. (G-PS). JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

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Pero no todo es negativo. Hemos de hacer notar que en este grupo se produce una deriva del “negro” al “gris”. Este cambio de intensidad se explica en gran medida porque es un colectivo que tiene cierta confianza en la posibilidad de cambiar las cosas. “Y el futuro yo creo que bien, yo creo que si…, bueno, pues yo creo que las cosas van a salir poco a poco y yo creo que entre todos podemos… sumar…” . (G-PS). Los jóvenes que participan en asociaciones de solidaridad: Para este grupo el futuro es “cambio”, es decir, la posibilidad de llevar adelante un proyecto social que revierta la situación actual de crisis y decadencia: es posible cambiar las cosas. Por lo tanto, ante la negritud, se abre una puerta a la esperanza, encarnada, evidentemente, por la juventud. Ahora bien, este es un proyecto de tanta envergadura que no puede acometerse de forma individual, sino que tiene que abordarse de forma colectiva. En este grupo, igual que en el resto, se aparece, de vez en cuando y como un fantasma, la posibilidad de “irse fuera” como salida a la crisis. Pero decimos que es una opción fantasmagórica porque, cuando aparece, enseguida desaparece del argumentario, ya que: “… si nos vamos, ¿quién cambiará las cosas?”. (G-AS). Los jóvenes que participan en asociaciones convivenciales: El discurso de este grupo de jóvenes se amolda sin variaciones reseñables al marco dominante presentado al comienzo del epígrafe. Los jóvenes que participan en movimientos informales: Este grupo aporta una visión tendente al cambio, pero de una forma más radical que los anteriores, ya que rezuma constantemente una crítica a los aspectos centrales del sistema (consumismo, dominación, etc.). Aceptando la negritud del futuro, para este grupo la crisis puede ser al mismo tiempo una oportunidad, tanto para cambiar el mundo, como para encontrar trabajo… En este sentido, incluso la posibilidad cierta de “irse fuera” es considerada, en algunos casos, como una alternativa apetecible y deseable. Podríamos decir que para este colectivo, la salida o alternativa a la situación actual es el cambio total: o de sistema (cuestión que veremos posteriormente que ven como harto difícil, dada su experiencia de fracaso reciente en este sentido) o de territorio (“irse fuera”). En este sentido, se podría apuntar que una característica esencial de este grupo es la huida. “Pues… mi entorno, mis compañeros y mis amigos, la mayoría se están yendo de España (…) los valores que nos han trasmitido nuestros padres, la herencia que han tenido,… durante una época han pensado que tenían todo más o menos mejor que cuando eran pequeños y han dejado de luchar en la sociedad. Entonces, han pensado…, se han acomodado durante 30 años y ahora nuestra generación va a padecer un poco (…) Entonces, esto va a hacer que muchos, gente de nuestra generación, nos vayamos…“. (G-MI). 82

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Los jóvenes que no participan: Se comparte sin fisuras los criterios contemplados en el Marco-dominante, que ha sido descrito al comienzo de este epígrafe. Presentamos a continuación, de forma esquemática, los principales elementos discursivos que permiten confeccionar la percepción que poseen los jóvenes respecto a su posicionamiento ante el mundo: TABLA 30 Dimensión nº1: Posicionamiento en el mundo MARCO DOMINANTE

A SI MISMOS

“Innovación” respecto al mundo adulto

P. y S.

A.S.

A.C.

M.I.

Ni

Momento de “tránsito”

“Taponados” por los adultos

Disfrutar de la vida, estar juntos

“Búsqueda”

Momento de “espera”

Adultos culpables de la situación actual

Alejados de los adultos

Ausencia de trabajo

Camino a la adultez

“El presente no funciona”

“Falta de ortunidades”

Ausencia de trabajo

CRISIS

Incertidumbre

Falta de valores y de conciencia

Futuro “gris” (es posible el cambio)

Cambio… El irse limita el cambio

Crisis como oportunidad

“Búsqueda” Problemas:

PRESENTE

Ausencia de trabajo

“Negro” “Incierto”

FUTURO

“Irse fuera”

Irse para volver

Hacia la adultez

Dificultad de acceso al trabajo

individualismo y capitalismo

Marco Dominante

Crítica visceral al sistema

Marco Dominante

Huida (del sistema, del territorio)

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PERCEPCIÓN DEL JOVEN EN TORNO A SU CAPACIDAD TRANSFORMADORA Este punto hace referencia a un único apartado, aquel que se corresponde con la franja número cuatro y que tiene por objetivo el análisis de cómo se posicionan los jóvenes frente a su definición del mundo (presente y futuro), es decir, cómo se ven como agentes transformadores.

SOBRE CÓMO SE VEN LOS JÓVENES COMO AGENTES TRANSFORMADORES Esta dimensión, que podría denominase como perspectiva “actancial”, hace referencia a la imagen que los jóvenes tienen sobre sí mismos respecto a la posibilidad que atesoran de cambiar las cosas, es decir, está vinculada a su percepción en relación a la capacidad de incidir en una realidad que, como hemos visto anteriormente, es descrita como muy complicada. Consideramos que en el fondo existe una convicción en torno a que sí que pueden influir en el presente para cambiar el futuro. Ahora bien, esa capacidad de influencia fluctúa entre dos polos: aquéllos que opinan que el cambio debe ser impulsado individualmente y aquéllos que piensan que el cambio es una cuestión colectiva. Otro elemento que comparten algunos grupos (AS, AC y MI) es la convicción de que el establishment (políticos, fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, medios de comunicación, etc.) tienden a infundir “miedo” en torno a las estrategias colectivas, como un modo (muchas veces exitoso) de parar (por autocensura) este tipo de movilizaciones populares y juveniles. Los jóvenes que participan en partidos políticos y sindicatos: Este grupo se percibe (casi se podría decir que se definen) a sí mismo como líderes de las posibles movilizaciones sociales. Por lo tanto, cree firmemente en la capacidad colectiva de cambiar las cosas utilizando también los canales institucionales o formales. Lo que critican no es el sistema en sí mismo, sino más bien a algunos de los actuales líderes (políticos, sindicales, etc.). Por lo tanto, no niegan la capacidad de incidir a través de este tipo de mediaciones de carácter institucional. “Sí, por ejemplo, en el siglo XVIII le cuentas a un hijo de… de un obrero: “tu hijo va a tener la posibilidad de ir a la Universidad”, como han tenido la posibilidad de ir los hijos de los obreros a partir de los 70 y ahora se la están quitando. Te dirá: “pues no, no creo”. Pero ha habido un movimiento obrero, organizado, con sindicatos, partidos políticos que han luchado, que hay mucha gente que ha muerto, que hay mucha gente que ha ido a la cárcel, y se han conseguido esos derechos. Entonces, no se puede… la resignación del “que no”, porque históricamente se ha logrado. Tenemos la suerte de que, en la sociedad, con sus grandes problemas y sus grandes males, pues…, sinceramente, para los hijos de los trabajadores y de la gente humilde es mucho mejor hoy en día que… lo era hace dos siglos”. (G-PS).

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Pero, siendo así las cosas, ¿por qué no participan los jóvenes?. Lo primero que desean resaltar es que esa visión de los jóvenes que tratan de trasladar una imagen poco participativa es falsa. Todo lo contrario, en general consideran que los jóvenes son los más activos y participativos. Ahora bien, sí que es cierto que algunos de ellos no participan, pero eso es debido al “desconocimiento” (del mundo asociativo), porque las asociaciones no los movilizan, porque exige mucho esfuerzo, no ha habido políticas de fomento de la participación, etc. Es un problema “externo” a la juventud... si se quiere, propio del sistema, al que no interesa que los jóvenes participen. Los jóvenes que participan en asociaciones de solidaridad: Son partidarios de la acción colectiva para cambiar las cosas (ya que es precisamente lo que les define como grupo), aunque, en general, comparten la percepción de que las posibilidades de incidir en la realidad son escasas, manifestando que muchas veces no se sienten escuchados. “-Por mucho que queramos, si se pasa de nosotros…, que es lo que está pasando hasta ahora, tampoco podemos hacer nada. -Y conjuntamente, si no se nos escucha, tampoco.“. (G-AS). Consideran que la participación, debe ser una participación propositiva; debe sustentarse en alternativas al sistema lo que requiere de un esfuerzo personal considerable. Pero, siendo así las cosas, ¿por qué no participan los jóvenes? Este grupo llama la atención sobre un hecho ineludible: a su juicio, participa todo el mundo, incluso el que no quiere, ya sea por acción o por inacción. “Es como esto que se decía siempre, los filósofos existencialistas, que en la vida todo era decisión y que cuando te abstenías de tomar una decisión, tomabas una decisión, que era la de no tomar la decisión. Pues eso, todo en la vida es participar en sociedad y, cuando decides no participar, estás participando. Es una paradoja.”. (G-AS). Más allá de eso, hacen más hincapié en las cuestiones estructurales (falta de información, no hay líderes sociales que tiren del resto y les enganchen, medios de comunicación -que infunden miedo, desensibilización-) que en las cuestiones personales (valores, falta de motivación, como elementos que permiten explicar la desmovilización (desde su punto de vista no se trataría de no-participación) que llevan a la no participación. Por otra parte, hablan del efecto de retroalimentación propio de las movilizaciones: el éxito de las acciones colectivas lleva a la movilización y el fracaso a la desmoralización. Los jóvenes que participan en asociaciones convivenciales: Este grupo de jóvenes no aborda directamente la cuestión del cambio social, ni siquiera de las mediaciones (que considera, de forma negativa, como “algo” político). En este sentido, es de destacar que para ellos la pertenencia a este tipo de asociaciones (convivenciales) no se pueden considerar como una forma de participación. Por lo tanto, su discurso puede ubicarse desde un punto de vista ideológico cerca de los ni-ni. JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

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Siendo así las cosas, ¿por qué no participan los jóvenes? Este grupo considera que la participación es una cuestión grupal. Es decir, la gente se mueve en la misma dirección que lo hacen los grupos a los que pertenece: si estos tienden a la movilización, se movilizan; si tienden al pasotismo, son pasivos. Los jóvenes que participan en movimientos informales: Ya se ha comentado respecto a este grupo que percibe la crisis como una oportunidad de cambio. En este sentido, apuesta por un posicionamiento decidido a favor de la acción colectiva (y con un papel protagonista de la juventud). Pero, a diferencia de los AS, los proyectos a poner en marcha son de carácter más concreto, casi podríamos decir que intimistas, como podrá comprobarse en los siguientes apartados. Pero tampoco se les puede tachar de ingenuos. Son conscientes de que lo colectivo (en términos de cambio de sistema) es necesario (se rebelan contra “esto es lo que hay…”), aunque la experiencia les demuestra que es inoperante. Siendo así las cosas, ¿por qué no participan los jóvenes? En este caso, se produce una situación valorativa de carácter ambivalente, ya que utilizan dos argumentos: - De una parte, se encuentran las causas relacionadas con la ausencia de conciencia colectiva: pasividad, individualismo, desinterés, etc. “- O sea, hay que ir tirando de la gente para que la gente se mueva. Y en este momento, que es uno de los peores momentos que… bueno, sobre todo, que hemos vivido nosotros, la gente, aún así, no se mueve. Y tienes que ir tú detrás de esas personas para que se muevan o hagan algo… “. (G-MI). - De otra parte, se puede hablar de las causas relacionadas con las estructuras sociales: los medios de comunicación y las fuerzas de seguridad del estado reducen la libertad y aumentan el miedo. “-… Al final, si te movilizas sales mal parado…” - Es de otra manera, es una dictadura de otra manera. -Sí, “déjalos que estén ahí, que salgan a la calle, que griten, que saquen las pancartas…” (…) - Una dictadura progresada… - Así damos esa sensación de libertad, pero ahí quietos”. (G-MI).

Los jóvenes que no participan: Se apuesta decididamente por la estrategia individual del cambio. En este sentido, amparados en una visión claramente meritocrática de la vida (cada uno consigue lo que se merece), identifican el sistema educativo como el verdadero motor del cambio. Por lo tanto, siendo así las cosas, ¿por qué no participan los jóvenes?

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Esta pregunta para este grupo es, podría decirse, que sorprendente, ya que no consideran la “noparticipación” como un problema. En todo caso, se deduce de su discurso que la no participación puede ser debida a una “incomprensión” de los mensajes de los medios y de los políticos, siendo frecuentes afirmaciones como “la política me aburre” o “no entiendo de política”. TABLA 31. Dimensión nº2: Capacidad Transformadora

MARCO DOMINANTE

P. y S.

A.S.

A.C.

M.I.

Ni

Sí pueden influir

Somos líderes:

Sí se puede… con esfuerzo

Lo que hacemos no es participar

Acción colectiva “intimista”, aunque no sirva para nada

Estrategia individual de cambio

Los jóvenes sí que son participativos.

Participa incluso el que no quiere.

Depende del grupo al que perteneces

Por el individualismo Por el miedo

La noparticipación no es un problema

Lo que no lo hacen es por desconocimiento

Es el entorno el que lleva a la no movilización

Promovemos la participación

CAPACIDAD TRANSFORMADORA

El establishment infunde “ “miedo”

¿POR QUÉ NO PARTICIPAN LOS JÓVENES?

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POSICIONAMIENTO RESPECTO A LAS VÍAS DE PARTICIPACIÓN En este caso, nos adentramos ya en los apartados directamente relacionados con las estrategias de acción implementadas. Comenzamos con el análisis de las opiniones de las personas jóvenes relativas a los cauces de participación más informales para terminar aproximándonos a conocer sus percepciones respecto a las vías institucionalizadas de participación.

SOBRE CÓMO PERCIBEN SU PERTENENCIA A LAS MOVILIZACIONES El primer aspecto a valorar es la percepción / relación de cada uno de los grupos estudiados con las vías más informales de participación, que hemos agrupado bajo el epígrafe de “movilizaciones”. Queremos reseñar que respecto a este punto, no hemos encontrado un marco dominante compartido, es decir, no hemos identificado una opinión generalmente aceptada por todos los intervinientes en los grupos. Existe una idea que es cuasi-dominante, la definición de la juventud como categoría social “rebelde” (identificando juventud-participación-movilización), que se opone a lo instituido. Sin embargo, esta idea muy general es rota por uno de los grupos analizados, el formado por personas que no participan a través de ninguna vía: para ellos, la participación no lleva a ninguna parte, por lo que no es una opción válida y significativa para implementar, ni siquiera por la juventud. Los jóvenes que participan en partidos políticos y sindicatos: Como se ha ido viendo en los apartados anteriores, para este grupo es el activismo institucionalizado lo que define a la juventud. En este sentido debe entenderse su posicionamiento respecto a las movilizaciones. Aunque no se atreven a negativizarlas (sería mal visto), sí que algunos de estos jóvenes recelan de ellas con claridad: las ven como movimientos amorfos (“cada uno tira por su lado”), sin orientación clara. Hay un fin, pero no un camino… detrás de las manifestaciones tiene que haber algo…” (G-PS). En este sentido, entienden que las movilizaciones, aunque necesarias como herramienta de presión, tienen un carácter coyuntural puntual y accesorio (ej. “si la gente se moviliza ahora más es por la crisis”). En este sentido, como veremos, privilegian aquellas estrategias que inciden directamente en lo institucional y que, además, tiene un proyecto (a diferencia de las movilizaciones… léase: manifestaciones). Todo ello ayuda a entender su posicionamiento respecto al 15M, sobre el cual se arroja una opinión muy tenue y fría del 15M (“no tiene mensaje político”). Los jóvenes que participan en asociaciones de solidaridad: En este grupo no se elabora un discurso consensuado en relación a la opinión vinculada a las movilizaciones. La diversidad de percepciones se puede sintetizar en dos polos. 88

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Por un lado, nos encontramos con un posicionamiento que señala que detrás de las movilizaciones se encuentran las asociaciones. Desde esta perspectiva, las movilizaciones son el ejemplo visible de la capacidad de arrastre que tienen las asociaciones. De hecho, es en el éxito de las movilizaciones donde perciben que se juegan una implicación mayor de la gente (en las asociaciones). En este sentido, las movilizaciones sirven para hacerse oír entre lo institucional, aunque eso no garantice el éxito. “Pero yo creo que el problema de base es que nos dividen. Entonces, por ejemplo, la gente que sale a luchar y que sale a la calle a manifestarse a… yo qué sé. Entonces, sales un día a manifestarte, sales otro día con las asociaciones, sales otro día con tu asociación y tal, y a moverte y tal. Pues siempre nos critican, nos dividen y nos separan, ese es el problema…” .(G-AS). Es interesante la relación que establecen entre las dimensiones pública y privada de la vida: desde esta perspectiva, la movilización es tan importante que exige una coherencia entre lo que se pide y la vida personal; la movilización no es una fiesta. Si esto es así, las manifestaciones no sirven para nada. Por eso también desconfían de las manifestaciones que no pueden “controlar”, que califican como movilizaciones que se dirigen únicamente a protestar, sin mayor implicación. La necesidad de controlar las manifestaciones se percibe incluso en la opinión que ponen de manifiesto acerca de su excesivo uso puede llegar a cansar y saturar, conllevando el efecto contrario al que se pretende. Por otro lado, nos encontramos con otra perspectiva; la de algunos jóvenes del ámbito de las entidades de solidaridad que no utilizan frecuentemente esta vía de participación. “- Yo sí que he participado en todas. - Yo no. - Yo no, tampoco. - Yo he participado en algunas, pero lo que he dicho antes, creo que ahora no sirve para nada.” (G-AS). Desde esta posición, es significativa la percepción de las movilizaciones como herramienta genuina de participación de la ciudadanía, pero sólo desde su vertiente de participación social, negándose su dimensión política. “Yo es que, por ejemplo, como no tengo nada que me motive a votar, tampoco tengo nada que me motive luego a coger y manifestarme, ¿sabes?, es como… la pescadilla que se muerde la cola. Yo, por ejemplo, si a la hora de votar no voto porque no me gusta ningún… nada, pues luego, a la hora de manifestarme, ¿quién soy yo para quejarme de algo que no he votado?, ¿sabes lo que te quiero decir?”. (G-AS).

“Yo, personalmente, no estoy en grupos de… política…, no sé si es política o no, porque a mí la política personalmente no me llama nada la atención. Yo estoy donde estoy porque me llama estar con gente… y con gente con quien me lo paso bien. A mí la política, sin ofender, es un tema que me aburre. Entonces, para meterme en un grupo a disgusto, estoy en otro que me lo paso bien.” (G-AS).

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Los jóvenes que participan en asociaciones convivenciales: Exponen muy poca confianza en el sentido y el resultado de las movilizaciones. Se puede apuntar que, con carácter general, desde esta posición, “la manifestación como protesta no funciona”. En este sentido, su opinión respecto al 15M es clara: “está diluyéndose…”. “ Además del 15 M, he visto muchos que llegaron a hablar con los Ministros de… de Educación, de Sanidad… y, al final, las cosas que protestaban eran pequeñas cosas y son casos apartados..” (G-AC). Queda por ver si esta opinión es el resultado de una percepción previa positiva que se ha demostrado falsa, o si era su opinión desde el principio. Lo segundo dejaría a los miembros de este grupo (ciertamente numeroso) en una especie de “limbo” de la participación, ya que no entenderían la pertenencia a sus asociaciones (convivenciales) como participación, pero tampoco avalarían las movilizaciones. Los jóvenes que participan en movimientos informales: En este caso nos encontramos con la visión más “pura” acerca de la movilización, ya que es precisamente la dimensión de la protesta ciudadana lo que identifica a sus miembros como grupo. De hecho, los participantes en este grupo tienen una experiencia reciente de movilización continua, formando parte de muchas de las manifestaciones, acampadas, etc. que se han celebrado en los últimos años de recortes. Sin embargo (o quizás por ello), su experiencia, es percibida en parte en términos de “fracaso”. Esta percepción, les hace presentar este tema de una forma un tanto paradójica: ven necesarias las movilizaciones (es decir, se ven necesarios a sí mismos), pero no acaban de percibirlas como la solución, dado el poco éxito (de resultados, pero también de implicación de más gente) que consideran han alcanzado. Estas reflexiones les conducen, en un momento, a percibir las manifestaciones como absurdas, y, en general, los movimientos sociales (incluyendo las asociaciones) como patéticos. Para ellos, la salida más óptima es respuesta personal e intimista (como las eco-aldeas), es decir, a modo de una huida del sistema. Quizás estemos asistiendo a una nueva etapa histórica en la que las personas jóvenes más activas que han protagonizado (aunque quizás no visibles desde un punto de vista mediático) las movilizaciones más recientes, se sienten “traicionadas” por su entorno (los demás jóvenes, las asociaciones más alternativas) y se produce un abandono de la escena participativa, dejando el campo abierto a otras mediaciones más institucionalizadas, en las que no consiguen integrarse. Los jóvenes que no participan: En general, los jóvenes que no participan, valoran muy negativamente cualquier atisbo de movilización. De hecho, en un momento dado, al ser preguntados por las huelgas manifiestan que no tienen ningún sentido y que son contraproducentes.

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“M.- Yo creo que la huelga no tiene sentido en estos momentos. (…) M.-Yo lo veo utópico.” (G-NN).

SOBRE CÓMO PERCIBEN SU RELACIÓN CON EL ASOCIACIONISMO Subimos un peldaño más en el análisis y nos adentramos en la percepción que poseen los jóvenes respecto de las mediaciones asociativas. Pero antes de seguir con las argumentaciones, hay que hacer una precisión: la mayoría de los participantes en los grupos, cuando vinculan asociacionismo y participación, tienen en la cabeza una idea de asociacionismo que no incluye a las Asociaciones Convivenciales (deportivas, festivas, etc.). Esto es especialmente acusado en el grupo formado por este tipo de personas. Si realizamos este comentario de advertencia es porque tanto en los analistas (como los autores de este informe) como en las personas pertenecientes al ámbito asociativo de solidaridad, la idea que se tiene es otra: precisamente es la implicación en esta trama social (de solidaridad o convivencial) que se extiende en múltiples parcelas de la vida en colectividad, lo que nos legitima para hablar de una participación elevada en el caso de los jóvenes y, muchas veces, alejado de lo institucional. Como idea dominante respecto a esta cuestión, tenemos que señalar que hemos identificado un hilo argumentativo, que posee dos polos extremos: - El asociacionismo es esencial (PS y AS) en la vida social. - El asociacionismo es más de lo mismo (política) y, por lo tanto, afectado por los mismos males (AC y NN). Entre esos dos polos se sitúa una posición intermedia, la de los miembros de los movimientos informales. Pasemos a examinar la perspectiva que a este respecto se elabora en cada uno de esos grupos. Los jóvenes que participan en partidos políticos y sindicatos: El “activismo” es el gran elemento aglutinador del grupo y lo que para ellos define a la juventud. De hecho, para demostrar esta “verdad”, indican que el asociacionismo es el vehículo primero para expresar el activismo de los jóvenes y apuntan que en nuestro entorno “existe un montón de grupos que se dedican a cambiar pequeñas cosas”, a los que otorgan gran transcendencia. “Si realmente te estás quejando de cómo están las cosas, empieza. Hay un montón de grupos, pero un montón, ya no hablo de partidos políticos, otro tipo de asociaciones o agrupaciones que se dedican a cambiar pequeñas cosas que son política, porque política… es todo, política es… la basura y la baldosa al lado de tu casa. Entonces, tienes que empezar por ahí.”(G-PS). Para gran parte de ellos, la participación forma parte consustancial de su existencia, por lo que no entienden una vida al margen de ella. De hecho, la mayoría comparte un recuerdo en el que la participación en el barrio (asociaciones de vecinos) y en la escuela (delegados de clase) es considerada como el aprendizaje personal de la participación; algo que les ayudó a ser como son. JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

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En todo caso, el asociacionismo es como un escalón inferior a la participación institucional, por lo que para este grupo de jóvenes, el objetivo es “unir” a todas las asociaciones (“cada una va por su lado”) en pos de incidir en la esfera institucional: el fin último es el control del gobierno por parte de la iniciativa ciudadana. Los jóvenes que participan en asociaciones de solidaridad: Para este grupo las asociaciones ocupan un lugar central en la vida social. De hecho, para estas personas jóvenes, donde realmente se participa para cambiar las cosas es en las asociaciones. Es más, desde las asociaciones se puede conseguir que los políticos actúen de forma más honesta, más transparente; si realmente hubiese buenos líderes, la gente se engancharía. Por lo tanto, no se pone en tela de juicio la existencia y el papel de las asociaciones, sino más bien las estrategias que deben adoptar (metas grandes/pequeñas, el sentido de la huelga, la violencia, nuevas formas de protestas etc.). La necesidad de fomentar la unión entre las entidades asociativas en las acciones de protesta y reivindicación para avanzar hacia una sociedad más justa es frecuente en su discurso. En todo caso, en la interacción asociacionismo-política, lo verdaderamente trascendente para este grupo (a diferencia del PS) es el asociacionismo. La política es una derivada de la movilización asociativa; de hecho, lo más interesante sería crear un partido que representase a los movimientos sociales. Por otra parte, para este grupo existe una relación directa entre voluntariado y participación, a lo que añaden la idea de “compromiso”. Para ellos, ser voluntario significa participar (políticamente, entiéndase) y no sólo hace referencia a la actividad directa que se ejerce como voluntario. Finalmente, se pone de manifiesto una percepción que ve como más factible entrar a formar parte de una asociación de solidaridad (“porque requiere mano de obra gratis y, en cierto sentido, se admite a todo el mundo”) que a una asociación convivencial (“que es un grupo de amigos; te tienes que sentir aceptado”). Los jóvenes que participan en asociaciones convivenciales: Este grupo de personas establece con claridad una relación directa entre las asociaciones de solidaridad (especialmente sus directivos) y los partidos políticos. La vinculación de estas asociaciones con lo instituido se refleja, por ejemplo, en la rivalidad entre sí para conseguir subvenciones o para acceder a determinados puestos de relevancia, lo que, además, les hace perder independencia y autonomía. “Si se pelean entre ellas… eso es que tienen diferentes motivos cada asociación, porque si lo que motiva a una asociación es ayudar a un colectivo, por más que se otra, el proyecto va a ser ayudar a ese colectivo.” (G-AC). Como la política es algo negativo, esta relación con lo institucional es la que marca la diferencia con las asociaciones a las que ellos pertenecen (convivenciales). 92

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Los jóvenes que participan en movimientos informales: Para este grupo, lo verdaderamente relevante es la acción directa en la calle. Al ser preguntados por el asociacionismo y su papel en ellas, los miembros de este grupo entienden que, respecto a la participación, no hay prácticamente diferencias, ya que “es la misma gente la que está metida en todo”. “Sí que es verdad que fuera de lo que es el asociacionismo estudiantil…, bueno, se ha visto estos últimos tiempos que la gente pues parece que como no…, o sea, los partidos no… no dan lo que la gente considera, pues sí que han crecido mucho más desde el tema de las asociaciones, formales o informales. Pero yo creo que dentro de la Universidad la gente pasa, o sea, si hay un puesto de representación estudiantil que se cubre…, bien, si hay algún tonto que se mete y lo cubre, perfecto, y si hay algún problema que se lo coma él. Pero que si no hay nadie, pues aquí pasamos todos sin pena ni gloria y ya acabaremos”. (G-MI). En todo caso, no puede perderse de vista lo comentado anteriormente acerca del poco efecto o incidencia en lo institucional que tienen, a ojos de este grupo, tanto las movilizaciones como las asociaciones. Los jóvenes que no participan: Para este grupo el asociacionismo es una realidad que no les interesa para nada y que cuando hablan de él, lo hacen para identificarlo con lo institucional (léase, la política), por lo que lo consideran algo totalmente ajeno a su vida.

SOBRE CÓMO PERCIBEN SU RELACIÓN CON LO INSTITUCIONAL Finalmente, nos centramos en el análisis de la vía más institucional de la participación juvenil, la que haría referencia a los partidos políticos y los sindicatos, así como a los órganos y procesos que ponen en marcha las institucionales para hacer efectiva la participación ciudadana. Como norma general, se produce una crítica visceral a la forma actual en la que se desarrollan tanto los procesos de toma de decisión (que no tienen en cuenta a los jóvenes) y lo político/sindical. Sin embargo, el acuerdo sólo se extiende al funcionamiento actual de lo instituido (la política, los mass media, los sindicatos, incluso las asociaciones). No existe consenso en que lo instituido per se, sea negativo, ya que algunos grupos entienden que lo institucional (aunque renovado y transformado) es la vía adecuada para resolver los problemas que nos aquejan. Los jóvenes que participan en partidos políticos y sindicatos: Podríamos decir que la relación con lo institucional es lo que marca el ser y la identidad de este grupo. De una parte, se ven a sí mismos como “activos”, es decir, como personas que hacen algo para cambiar las cosas (incluso son favorables a la unión de todos los que se mueven, aunque se ven a ellos mismos como líderes de esos posibles procesos): la política es la mejor vía para la unión. JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

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“A ver, yo opino que la situación de los jóvenes en Zaragoza es política. Hay un discurso que nos ha venido a decir que política es Zapatero, política es Rajoy, y eso es… ponzoña política. Política es… es todo, ¿por qué el pan vale 1,25?, es una decisión política, ¿por qué cierran el ambulatorio de mi colegio?, es una decisión que han tomado unos políticos.(…) Precisamente, que la gente pase de la política hace que… se vea como algo lejano, pero tienes que participar en ella.” . (G-PS). Por otra parte, su intención es incidir en lo institucional (en el proceso de toma de decisiones políticas, en las administraciones, en los gobiernos, en los partidos, en los sindicatos…), pero observan (a veces con resignación) que la esfera institucional no siempre es permeable a las iniciativas de los jóvenes. “Entonces, ahora estamos en una situación complicada, estamos en un periodo en el que la juventud, por mucho que quiera hacer cosas, pues le va a costar. Pero el problema puede ser de… de la motivación que se les da, tanto en partidos políticos como en sindicatos, hay una crisis por la juventud, no se deja… paso a la juventud. Entonces, podemos partir de ahí. No sólo en partidos, sino en cualquier otro ámbito.“ (G-PS). En este sentido, podemos entender este grupo a imagen de lo que explicó en su momento el Mayo del 68: un movimiento que (entre otras cosas) trataba de desbancar a los dirigentes del momento por los más jóvenes. Los jóvenes que participan en asociaciones de solidaridad: Los miembros de este grupo, fuertemente marcados por el papel central del movimiento asociativo, opinan que es a través de la unión de los jóvenes como se pueden conseguir muchas cosas, incidiendo en lo institucional. Es decir, aceptando de entrada que los de “arriba” no van a cambiar, la estrategia debe ser la de unirse y cambiar las leyes; hay que cambiar las cosas desde dentro. Quieren incidir en lo institucional, pero no necesariamente “conquistándolo”, sino empujando desde fuera, desde las movilizaciones. “… pues eso, pensando también en la historia y en todo, hasta en la filosofía, pues en verdad sí que creo que puede existir un gobierno justo. Y…, y no sé, organizando, es complejo, pero organizándolo muy bien y con… con mucha sabiduría y… y mucho cambio, mucho trabajo de fondo, pues creo que sí que se podría llegar. Incluso pues sí, pues una persona y que esa persona realmente… pues supiera y tuviera una honestidad…“ (G-AS). En todo caso, si con ese empuje no se llegasen a alcanzar los objetivos, incluso llegan a plantear que si los actuales partidos siguen cerrándose en banda, sería posible como alternativa crear nuevos partidos que representasen a los movimientos sociales y las asociaciones. Otra posibilidad es la utilizar partidos actualmente existentes, aunque minoritarios… Cuando surgen críticas a los partidos y sindicatos, siempre hay alguien que dice “no todos son iguales”, tratando de salvar a los minoritarios.

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Los jóvenes que participan en asociaciones convivenciales: En su papel como miembros de asociaciones de tipo convivencial, hacen una enmienda a la totalidad, ya que se encuentran totalmente desubicados y no comprenden que se les haya podido convocar para hablar de lo institucional: “Yo, por ejemplo, en la asociación en la que participo no tiene nada que ver ni con ayudar ni con política ni con nada, es una asociación deportiva de juegos tradicionales aragoneses. …“ (G-AC). En todo caso, piensan que los partidos políticos y los sindicatos no conocen la situación que de verdad se vive en la calle. El alejamiento y desconocimiento serían las palabras claves que definirían para este grupo lo institucional respecto de la juventud. Los jóvenes que participan en movimientos informales: Son conscientes de que existen huecos (partidos receptivos, ILP, etc.) en el sistema que se pueden aprovechar para cambiar las cosas. Cuando se les plantea el tema, no desean ni siquiera hablar de los partidos políticos. Incluso cuando uno llega a plantear la posibilidad de apoyar a partidos minoritarios, se llega al consenso de que “al final pasaría lo mismo…”. Nótese que este grupo ha sido seleccionado por participar en movilizaciones informales. Por lo tanto, cabría esperar una repulsa por lo institucional pero una intención en incidir en el proceso de toma de decisiones políticas. Sin embargo, son muy descreídos. Esto es debido (como hipótesis de trabajo) a que su experiencia en el pasado reciente ha sido muy negativa: a su juicio, no han alcanzado ninguno de los objetivos por los que se movilizaron, la gente se ha desanimado y no acude a las movilizaciones, incluso han sido reprendidos públicamente (por las policías, por los jueces, por su propio entorno etc.). La única salida que ven es la de huir, irse fuera de España, empezar acciones concretas y cercanas (ecoaldeas). No se trata sólo de trabajo, sino del “fracaso de una estrategia vital”. Los jóvenes que no participan: Es un grupo que se siente tan alejado de lo institucional, que incluso les sorprende que sean preguntados por la política. Tanto los partidos como los sindicatos son destinatarios de las máximas descalificaciones (“corrupción, miran por su propio interés”). Es decir, su opinión se reduce a un lacónico “Todos los partidos son iguales”. En todo caso, aunque la opinión dominante en este grupo es la abstención, admiten que, llegado el caso, podrían votar, pero en una situación relativamente especial: “sólo votaría si algo me interesase”.

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TABLA 32. Dimensión nº3: Posicionamiento respecto a las vías de participación MARCO DOMINANTE No existe un Marco Dominante LAS MOVILIZACIONES

EL ASOCIACIONISMO

Juventud = Rebeldía (no generalizable)

P. y S.

A.S.

A.C.

M.I.

Ni

Son movimientos amorfos, sin orientación

Son el ejemplo de la capacidad de arrastre de las asociaciones Participación social

Poca confianza

Necesarias, pero inoperantes

Negativa

Herramientas de presión coyunturales

Desde una visión como “esencial” a una visión como “político”

Escuela de ciudadanía: escalón previo a la participación institucional

Lugar central en la vida social Necesidad de unión

Igual que la política

Es la misma gente que está en la calle

No les interesa; es como lo institucional

Crítica visceral a la forma ACTUAL de lo institucional

La política es la mejor vía.

Incidir en lo institucional, pero empujando desde fuera

Alejamiento de la calle

Descreídos; HUIDA

Descalificación

LO INSTITUCIONAL

Asalto a los puertos de poder

EL ENCAJE DE LAS REDES SOCIALES EN SU SER JOVEN En este caso hemos adoptado una perspectiva amplia y no sólo hacemos referencia a la percepción en torno a las redes sociales desde la perspectiva del joven, sino también desde la visión que tienen los gestores de las redes sociales de partidos políticos, administraciones. 96

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ALGUNOS DATOS CUANTITATIVOS PARA ENCUADRAR LA CUESTIÓN Para la elaboración de este apartado además de las entrevistas y los grupos de discusión se ha consultado el estudio Participación política e Internet en Aragón (Anduiza, 2008) y la encuesta CIS –INJUVE sobre “Actitudes hacia las tecnologías de la información y la comunicación” de abril de 2011 , entre otras fuentes secundarias. En todas las entrevistas realizadas para esta investigación se incluyeron preguntas relativas a las nuevas tecnologías de la información y comunicación como formas de participación ciudadana, pero para profundizar en el tema se han realizado cuatro entrevistas a administradores de redes sociales con alta participación de jóvenes: dos a gestores de redes sociales pertenecientes a juventudes de partidos políticos, otra a técnicos de un servicio de información u orientación municipal dirigida a jóvenes, y una cuarta a la administradora de las TIC´s en una ONG. En todos los grupos de discusión con jóvenes también se abordó la cuestión sin que fuese un tema al que se dedicara una parte importante del discurso. En las conclusiones del estudio sobre Participación política e Internet en Aragón (Anduiza, 2008) se señaló que el porcentaje de menores aragoneses que eran usuarios habituales de Internet se situaba por encima de la media española. Circunstancia que los autores del trabajo plantearon que podía deberse a la inversión económica en nuevas tecnologías que se había hecho en los centros educativos de la Comunidad Autónoma de Aragón desde hace varios años. Pero en la reciente encuesta sobre las “Actitudes hacia las tecnologías de la información y la comunicación”, se observa que entre la juventud española el uso de Internet para la participación en asuntos políticos continúa siendo escaso. El principal uso de las TIC´s sigue más centrado en cuestiones de carácter comunicativo, lúdico o comercial. Por poner algunos ejemplos: • Cerca del 90% de los jóvenes de entre 15 a 29 años, residentes en municipios del estrato de población al que pertenece la ciudad de Zaragoza (de entre 400.000 y un millón de habitantes), se conecta habitualmente a alguna red social, de los cuales más de un 75% lo hace al menos una vez a día. Cifras que superan en casi diez puntos porcentuales a la media española. Siendo Facebook con un 48% y Twitter con un 45%, las redes sociales más consultas. • En el mismo estrato de población el porcentaje de jóvenes que ha consultado alguna vez la web de un partido político, aun siendo superior a la media española, apenas supera el 20%, siendo bastante inferior entre las mujeres que a nivel nacional no llegaban al 15%. • Tan solo un 16% ha contactado con alguna administración para quejarse o protestar; un 42% se ha comunicado con alguna asociación u organización cultural deportiva o profesional; un 39% ha escrito algún comentario en algún foro, blog o página web sobre temas de actualidad social o política; y un 17% ha firmado alguna petición o adhesión a una campaña o manifiesto. • El porcentaje de jóvenes que ha recibido algún SMS con información de una manifestación en el estrato de población al que pertenece la ciudad de Zaragoza, casi dobla el de la media de la juventud española, pero aun así apenas supera el 30%. • Un 48% está muy o bastante de acuerdo en que las Redes Sociales e Internet son una forma moderna de mantenerse al tanto de asuntos políticos; un 46% en que puede hacer que la gente se interese por asuntos políticos; un 67% en que es una buena manera de opinar sobre asuntos políticos; y un 39% está JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

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muy o bastante de acuerdo en que la información sobre asuntos políticos obtenida de las Redes Sociales no es de fiar.

LA OPINIÓN DE LOS ADMINISTRADORES DE LAS REDES SOCIALES Pese a que según los estudios estadísticos consultados el nivel de participación política a través de las TIC´s se puede considerar bajo, los administradores de las Redes Sociales de las juventudes de partidos políticos destacan el incremento que se ha producido en los últimos dos años, en parte como consecuencia de la crisis económica. En las redes sociales que gestionan los jóvenes entrevistados continúa siendo superior la participación de los varones aunque la diferencia se estaría reduciendo. La mayor participación por edades se produce entre los 20 y 25 años. No se dispone de información precisa del nivel formativo de los usuarios más activos en estas Redes Sociales; pero por el contenido de los mensajes que publican, estiman que la participación es mayor entre jóvenes con formación media o elevada. “Nos interesaría que hubiese más participación de la parte femenina, pero en general la participación femenina es inferior (…) Entre los participantes en general tienen un nivel formativo, por lo menos en lo político, bastante alto (…) El riesgo de que la gente menos formada se quede fuera se intenta solventar conjugando discursos elevados con otros más accesibles o, por ejemplo, enlazando videos que es también una herramienta visual de enganchar a jóvenes. Se intenta trabajar el que tanto los jóvenes menos formados como los más formados puedan participar. Es difícil pero se intenta y se trabaja.”. (E-TIC´s1). “De 18 a 23-25 de ciclos formativos, universidad, masters son los que más participan, pero está más marcado el perfil de edad (18-25 años) que el nivel formativo”. (E-TIC´s2). Desde la administración se han abierto nuevos cauces de participación a través de las TIC´s. El CIPAJ está presente en las redes sociales Facebook y Twitter desde el año 2010 con una elevada cifra de participación. En diciembre de 2011 ya superaron los 5.000 seguidores en Facebook y los 540 en Twitter. En casi todos los servicios de información y orientación que ofrece el servicio municipal, la participación es mayoritariamente femenina, aunque cada vez está igualada. Con distintos programas en los que están trabajando, en los últimos años han conseguido que aumente la participación de jóvenes con niveles formativos bajos, que hasta hace poco era inferior. A través de las Redes Sociales intentan acercarse a la cotidianeidad de la juventud. El Consejo de la Juventud de Zaragoza también es muy activo tanto en Twitter como en Facebook. Como principal virtud de las TIC´s, los gestores de las redes sociales pertenecientes a las juventudes de partidos políticos, destacan que permite transmitir mensajes más adaptados a lo que interesa a la juventud. Con un lenguaje y unos contenidos más cercanos a ellos, a través una herramienta que facilita la interacción con otros jóvenes y que los mensajes lleguen a más personas de una manera dinámica. Permitiendo que puedan difundirse mensajes alternativos que tienen dificultad para canalizarse en los medios de comunicación de masas tradicionales. “Las Redes Sociales son una herramienta que permite llegar a más gente, pero sobre todo permite canalizar información que pueda llegar a la juventud, que es un sector de la población que no siempre ha mostrado el interés o no siempre ha tenido la capacidad de acceder a determinado tipo de información. Las Redes 98

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Sociales abren ahora un nuevo canal para que discursos alternativos puedan llegar en este caso a los jóvenes, dado que en los medios de comunicación no se cuenta con ese espacio (…) Las Redes Sociales nos permiten acercar los programas de una manera más cercana a la juventud y a la sociedad en general”. (E-TIC´s1). “Radicalmente, es el medio que realmente necesitaba la política para llegar a la sociedad. A cualquiera que tenga interés. En los medios de prensa quizá podía existir un corte ideológico en ellos pero a partir de ahora hemos decidido que la política debe llegar a la sociedad. El vehículo más rápido, más eficiente en el cual todos nos podemos enterar es por las redes sociales. Donde se pueden comentar las noticias. Permite dar a conocer cualquiera de nuestras ideas, de nuestros actos, podemos publicitarlo, consultamos qué le parece a las personas, saber que buscan los jóvenes dentro de la política”. (E-TIC´s2). No hubo consenso en las entrevistas respecto a la capacidad de influencia política y social de las TIC´s. No se cuestionó el potencial que tienen para realizar cualquier convocatoria o para difundir masivamente una información en la Red, pero sí hubo objeciones acerca del peso político que puedan tener al llegar todavía a una parte limitada de la población, con mensajes muy cortos en los que no resulta fácil poder ofrecer una buena argumentación, ni garantizar la veracidad de la información difundida. Se reconoce la importancia de un nuevo canal de participación complementario, pero no sustitutivo de las formas tradicionales de participación que continúan siendo relevantes. “Que no es una participación al cien por cien, pero si a un chaval, creas un grupo de opinión y manda cuatro tweets, y a raíz de ahí se implica en otra cosa, y luego eso genera que unos chavales decidan hacer algo o se monta una asociación, pues bueno, si eso ayuda, pues bienvenido sea.”. (E-04) “A mí me parece que las redes son un instrumento fantástico para un montón de cosas, que sirven para la comunicación, para la inmediatez, para la convocatoria, pero si unimos la palabra “Redes Sociales” y “participación”, y yo esto lo he debatido y lo seguiré llevando a donde me lleven, aún no he encontrado a nadie que me pueda demostrar que eso es un binomio, que caminan juntos. Yo no creo que lo que se hace en las redes sociales tenga que ver con la participación ciudadana para construir una sociedad mejor”. (E-05). “Las redes, en ese aspecto, pueden servir de denuncia, pueden servir de difusión de ideas y, en ese aspecto, democratizan la información, y eso es muy importante. Una buena información puede ayudar a que los debates y las discusiones sean más viables. Lo que no deben hacer las TICs es sustituir – yo lo entiendo como complementar – a la discusión directa, porque el lenguaje tiene muchas formas, está el lenguaje escrito, está el lenguaje oral y está el lenguaje formal o de gestos, y todo ayuda. Y entonces yo desde luego pienso que son un buen instrumento pero que no deben ser el único instrumento. Es decir, la asamblea, la reunión de gente, para mí sigue siendo indispensable”. (E-06). “Tengo mis dudas en relación al nivel de reflexión que esa participación a través de las redes sociales pueda tener, porque a veces en el Twiter son muy cortos los twiter que se pueden poner. Creo que tiene mucha fuerza a nivel de que llega a mucha gente y a nivel de movilización, pero como un instrumento que realmente ayude a trabajar a nivel educativo y a reflexionar en el tema de la participación, tal como se viene usando ahora el tema de las redes sociales, lo veo con poca potencia”. (E-07). JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

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“Es una buena herramienta pero la movilización está en la calle y no podemos hacer la revolución desde el ordenador (…) El no tener Twitter tampoco te excluye de la participación política. Existen otros canales de participación y de información política”. (E-TIC´s1). En varias entrevistas se insistió en la necesidad de trabajar en una pedagogía informacional que ayudase a los jóvenes a hacer un buen uso de las TIC´s. También se planteó la importancia de trabajar en la buena administración de las páginas web, blog y Redes Sociales para hacer atractiva la participación en las mismas y ofrecer garantías de seguridad a los usuarios, lo que requiere seriedad, formación y mucho trabajo. Los administradores de las Redes Sociales de las juventudes políticas destacaron la importancia de la buena gestión para evitar conflictos en la Red. “Defiendo que la brecha no es digital sino educacional. Se puede tener acceso a Internet y no utilizar positivamente Internet; y sin embargo quien tiene una formación en la utilización de las nuevas tecnologías va a sacarle muchísimo más provecho. Nosotros hacemos mucha pedagogía informacional, alguien que viene al CIPAJ a preguntar algo, no solamente le damos la información sino que le ayudamos a que aprenda cómo encontrarla por sí mismo, como diferenciar una buena información de la que no ofrece garantías. Creo que lo que hay que saltar es la barrera de la educación y de la formación en la utilización de las nuevas tecnologías para que de verdad ayuden y apoyen a los jóvenes en su toma de decisiones”. (E-TIC´s3). “Manejar las TIC´s requiere mucho trabajo y formación. Hay que formarse mucho en nuevas tecnologías. Administrar una web requiere un compromiso con las personas que están detrás, y si no las trabajas te abandonan (…) Importante la honestidad y la sinceridad de lo que se publique. No se puede publicar una milonga para llamar la atención”. (E-TIC´s3). “Se intenta no entrar en las polémicas. No entrar en debates farragosos. Entrar en debates más farragosos creo que es mejor hacerlo desde la cuenta personal. Con 140 caracteres si alguien quiere entrar en un debate profundo es muy difícil en Twitter. De las peores cosas de Twitter es que no se puede profundizar en debates que en ocasiones son muy interesantes. No es que no se quiera polemizar con nadie pero entendemos que esta herramienta no es para eso. Twitter de jóvenes de IU Aragón está pensada para difundir, informar, concienciar… Se intenta separa lo orgánico de lo personal y no entrar en discusiones con una persona concreta”. (E-TIC´s1). “Por suerte de momento no hemos tenido ningún conflicto abierto o que haya generado alguna tensión que destacar. Críticas fuera de tono nunca hemos tenido”. (E-TIC´s2).

SOBRE CÓMO LOS JÓVENES PERCIBEN LAS REDES SOCIALES El uso de las redes sociales sería el elemento común a los diferentes grupos de jóvenes, aunque por ser sinceros, en algunos grupos (especialmente en el de asociaciones convivenciales y en el de los que no participan) alguno de sus miembros declaraba que no las utilizaba y que tenían reparo en “mostrarse” como eran ante los demás. En todo caso, el equipo de investigación considera que las nuevas tecnologías se han introducido con fuerza entre la juventud y que es un elemento que la diferencia sustancialmente con el resto de cohorte de más avanzada edad. 100

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Los jóvenes que participan en partidos políticos y sindicatos: Este grupo de jóvenes ha descubierto en las redes sociales un instrumento esencial en la acción participativa. Como uno de ellos dice, “juegan todo el papel”. Además, las redes sociales se identifican con “libertad”, en el sentido de que cada uno puede controlar los mensajes que lanza, en clara contraposición con lo que representan los medios de comunicación (transmisores de la voz de los poderosos y de los adultos). Aun así, son conscientes de los peligros que entraña la red, pues la libertad es para todos, los que quieren reflejar la realidad y los que quieren manipularla (“no te puedes creer todo lo que aparece”). Los jóvenes que participan en asociaciones de solidaridad: Para este grupo también son las redes sociales un instrumento clave de movilización, para las convocatorias, para las manifestaciones... Las redes sociales permiten acceder a cierta información que de otra manera estaría “vetada” y para favorecer la comunicación entre las personas (se entiende que “activas”). Por lo tanto, son esenciales en una estrategia de unión de la gente. Ahora bien, creen que no se hace uso de ellas todo lo que se podría, ya que la mayoría de la información que circula está relacionada con el “ocio” y no con la “política”. También ven los peligros, materializados en que se pueden utilizar para crispar en vez de para unir. Los jóvenes que participan en asociaciones convivenciales: Las redes sociales son utilizadas como vía de “comunicación” vivencial, no como medio de actuar colectivamente. Los jóvenes que participan en movimientos informales: Las redes sociales y, en general, internet, son vistas como un instrumento de lucha política: para transmitir, para conseguir información, para comunicar… Se hace una llamada de atención sobre el peligro que supone que desde el poder se empiece a intentar controlar internet. Los jóvenes que no participan: La política aburre e internet y las redes sociales son utilizadas básicamente como medio de ocio.

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TABLA 33 Dimensión nº4: Sobre cómo los jóvenes perciben las redes sociales MARCO DOMINANTE

LAS REDES SOCIALES

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Uso generalizado

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P. y S.

A.S.

A.C.

M.I.

Ni

Esencial para la participación

Instrumento de movilización

Comunicación vivencial

Instrumento de lucha

Medio de ocio

“Libertad”

Comunicación


CONCLUSIONES Y LÍNEAS DE REFLEXIÓN

(o de cómo mejorar la interacción entre la juventud y la participación institucional) Iniciábamos este proceso de investigación con el objetivo planteado de conocer cómo percibe, interpreta y vive la participación la juventud zaragozana. Ahora, una vez escuchadas todas las voces y sistematizada la información fruto del análisis de sus discursos, ha llegado el momento de poner de relieve las principales conclusiones y de dibujar algunas líneas de reflexión con vistas a contribuir a que los responsables del Consejo de la Juventud de Zaragoza perfeccionen sus estrategias encaminadas a posibilitar la articulación entre las formas juveniles de participación (de carácter eminentemente informal) y los ámbitos institucionales de la participación. Hablamos de líneas de reflexión, y no de recomendaciones al uso, porque en este camino hacia una democracia cada vez más participativa nos encontramos todavía en una fase intermedia de experimentación y, por qué no decirlo, también de cierta confusión. De hecho, la recomendación fundamental se concretaría en que para poder avanzar por este camino hay que seguir reflexionando y debatiendo, acompasando, eso sí, la construcción de un discurso en torno a la participación ciudadana en la ciudad de Zaragoza, con la experimentación y la práctica participativa juvenil.

CONCLUSIONES DESDE EL PUNTO DE VISTA CUANTITATIVO Desde una perspectiva dinámica de la población se observa que se ha experimentado una disminución considerable en las edades juveniles tanto en España como en Aragón como en la ciudad de Zaragoza, lo que apunta a un envejecimiento de la población, así como a la dificultad de un reemplazo poblacional. En la ciudad de Zaragoza el porcentaje de jóvenes de entre 15 y 29 años apenas supera el 16% y el correspondiente al grupo de jóvenes de 15 a 34 el 24% (de hecho, el índice de juventud que había aumentado significativamente durante la década pasada, está descendiendo bruscamente desde el año 2010). Los distritos de población con un mayor porcentaje de población joven son Juslibol–El Zorongo, Villarrapa, Casetas, San Juan de Mozarrifar y Delicias, y los que poseen un menor porcentaje de población joven son Torrecilla, Santa Isabel, Peñaflor, Alfocea y Miralbueno. La Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre de 2013 pone en evidencia el agravamiento de JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

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la situación sociolaboral de la juventud en España y en Aragón. Si la tasa de paro para el conjunto de la población en Aragón era del 22,36%, para los jóvenes de entre 16 y 19 años alcanzaba el 75,8% y para los que tenía entre 20 y 24 años el 53,6%. Según el Instituto Aragonés de Estadística, en Zaragoza capital en febrero de 2013 el paro afectaba a 6.538 jóvenes menores de 25 años y a 32.786 de entre 25 y 44 años. Más de un 65% de los jóvenes de edades comprendidas entre los 15 y los 29 años, continúan viviendo en el domicilio familiar. Resultados similares a los obtenidos en las localidades de entre 400.000 y 1.000.000 de habitantes, rango de población en el que se encuentra la ciudad de Zaragoza (INJUVE, 2012c). Aunque en los últimos años ha descendido el precio medio de la vivienda en propiedad y en alquiler, el aumento de la precariedad laboral y del desempleo juvenil, no ha favorecido la emancipación residencial. El nivel de satisfacción con la vida en general sigue siendo elevado entre los y las jóvenes: tres de cada cuatro dice sentirse muy o bastante satisfecho con su vida. Con todo, desde 2009 esta percepción ha descendido en todos los grupos poblacionales y de forma muy notoria en el segmento juvenil. Es interesante conocer los problemas que más preocupan a los y las jóvenes y su evolución. En 2008, el paro (31%) y la vivienda (30%) se revelaban como los dos principales escollos a superar a juicio de la gente joven. En 2011, la preocupación por el paro ha crecido enormemente (73%), mientras que la percepción de la problemática asociada a la vivienda ha descendido (10,7%). En general, las personas jóvenes consideran que los modos de organización y gestión de la sociedad actual requieren de cambios profundos e incluso radicales. Asimismo, el colectivo de jóvenes reconoce un escenario claro de desigualdades sociales en la actualidad, considerando especialmente relevantes las relativas a las condiciones económicas. Es interesante destacar también que el grado de interés expreso por la política que manifiesta la población de 15 a 29 años ha aumentado significativamente en los últimos años, pasando del 23,2% de 2004 hasta el 40,7% actual (INJUVE, 2012). En cuanto al ocio y tiempo libre, en los últimos años se ha incrementado notablemente la disponibilidad subjetiva de tiempo libre de los jóvenes. Debe tenerse en consideración que esta percepción está altamente polarizada, dependiendo de la edad y la ocupación. Las actividades que prefieren y que practican los y las jóvenes en su tiempo libre son aquellas que conectan el ámbito relacional (salir con amigos y amigas etc.) y la esfera personal vinculada a las tecnologías (usar el ordenador etc.). En cuanto a la evolución de las prácticas de ocio y consumo, las encuestas evidencian un descenso significativo de los jóvenes que dicen salir de copas o ir al cine. Respecto al objeto central de la investigación, es decir, la relación entre la juventud y la participación, podemos extraer las siguientes conclusiones desde el punto de vista cuantitativo: En general, y aunque las prácticas participativas de la población joven, como en el caso de la población adulta, siguen siendo minoritarias, se ha producido un aumento porcentual en el desarrollo de casi todos los tipos de acción sociopolítica entre 2008 y 2012. Los incrementos más notorios se reflejan en el voto, 104

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la participación en huelgas, firmas de peticiones, boicots a productos y fundamentalmente, en asistencia a manifestaciones (INJUVE, 2012). El voto es la única acción que destaca porcentualmente para una mayoría del colectivo. Algo más del 62% de los y las jóvenes acudieron a las urnas en las últimas elecciones municipales. Con todo, España se encuentra entre el grupo de países con menor participación electoral entre la población joven. Un 58,5% de jóvenes se muestra de acuerdo con la afirmación: “Hay que votar siempre, es una obligación de la democracia” (porcentaje que aumenta en las mujeres y conforme el joven tiene más edad). Frente a este colectivo, aparece un 37% de jóvenes que considera que “Sólo hay que votar cuando hay una alternativa satisfactoria” (INJUVE, 2012 b). La trascendencia del voto joven queda manifestada en el hecho de que, en el caso español, centrándonos en los dos partidos mayoritarios y en las elecciones en las que ha habido cambio de Gobierno, la importancia del voto joven no ha sido el único factor explicativo, pero sí un factor importante para dicho cambio. En cuanto al contacto con un político/a para expresarle sus opiniones, no llega a uno de cada diez el número de jóvenes que afirman haberlo hecho. Asimismo, dos de cada diez jóvenes han asistido alguna vez a una reunión política o a un mitin. La participación en partidos políticos y sindicatos es muy baja entre la población joven. Según datos del Barómetro de octubre de 2012, menos de un 5% de los jóvenes pertenecen o han pertenecido a un partido político y no alcanza al 10% de los y las jóvenes que pertenece o ha pertenecido a un sindicato o asociación empresarial. Por otro lado, el porcentaje de jóvenes asociados y asociadas se ha mantenido bastante estable desde finales de los 80, experimentando un paulatino aumento hasta el 2000, año en el se empieza a apreciar un significativo descenso en las tasas de afiliación juvenil. En concreto, hasta ese año se contabilizaba la pertenencia global a asociaciones (independientemente del tipo y contenidos de las entidades) entorno a un 40% de la población joven. En 2004 el número de jóvenes asociados se había reducido a la cuarta parte del colectivo y en el momento actual no se alcanza el 25% de jóvenes que tienen una vinculación actualizada con asociaciones u organizaciones colectivas (INJUVE, 2012). En síntesis, el asociacionismo de la población joven, en consonancia con lo que ocurre con la población adulta, es bajo. En relación al conocimiento que tienen los/as jóvenes sobre el asociacionismo juvenil nos encontramos con dos polos: la mitad afirma conocer alguna asociación u organización juvenil y la otra mitad declara desconocer cualquier tipo de organización juvenil. Tradicionalmente, el perfil del joven asociado respondía a un predominio de los chicos sobre las chicas y de quienes tienen entre 15 y 19 años, así como los estudiantes con mayores niveles de formación (INJUVE, 2008). Sin embargo, en los últimos años, atendiendo a los datos que arrojan las encuestas, parece que las diferencias por razón de sexo y edad se están reduciendo, por lo que estamos asistiendo a un “desdibujamiento” del perfil del joven asociado. Con carácter general, los ámbitos prioritarios del espacio asociativo elegidos por los y las jóvenes son los orientados al espacio deportivo, lúdico y/o recreativo, en detrimento de los de carácter político o social. JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

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Sólo un 20% de la población joven afirma conocer la existencia de los Consejos de Juventud, siendo por tanto una mayoría los/as jóvenes que no conocen la existencia de estos órganos. Es ligeramente más numeroso el colectivo de mujeres que afirma conocerlos que el de hombres. La Comunidad Autónoma de Aragón se encuentra en el décimo puesto en cuanto a número de asociaciones en su territorio, por debajo de Andalucía, Cataluña o las Islas Canarias. En enero de 2013, figuran inscritas en Aragón 17.486 asociaciones. El 52,3% se encuentra en Zaragoza (capital y provincia). Según el Registro General de Asociaciones, el número de asociaciones juveniles en Zaragoza capital es de 285. De ellas, 112 forman parte, a su vez, del Censo de Entidades Ciudadanas del Ayuntamiento de Zaragoza. Del total de asociaciones juveniles de Zaragoza el 21,7% tienen como propósito la solidaridad y el 78,3% son de carácter convivencial o de sociabilidad. En cuanto a las formas de participación informal, cabe destacar que en el caso de las manifestaciones se ha producido un incremento sustancial en los últimos años; el 45% de las personas jóvenes ha participado alguna vez en una manifestación. Las mujeres, aunque ligeramente, se manifiestan más que los hombres y muestran una predisposición mayor a hacerlo. Por su parte, algo más de uno de cuatro jóvenes afirma haber asistido a alguno de los actos organizados por el movimiento 15M (INJUVE, 2012). La participación en acciones políticas a través de los medios de comunicación (contactar con los medios) y del uso de las TICs (envío mensajes móvil o correo electrónico, participación foros políticos en Internet), si bien están aumentando, son actividades todavía bastante infrecuentes (en torno al 8%), y la predisposición a hacerlo por parte de la gente joven tampoco es demasiado alta (INJUVE, 2012c).

DESDE EL PUNTO DE VISTA CUALITATIVO Como elemento aglutinador del “ser joven” hoy en día en la ciudad de Zaragoza, podemos decir que los jóvenes se consideran a sí mismos como un colectivo que, más que negar a los adultos, se siente con mayores capacidades, formación y potencialidades para afrontar la situación actual marcada por una fuerte crisis, así como las pésimas expectativas de futuro, que aboca a muchos casi obligatoriamente a “irse fuera” para poder emanciparse. En este sentido, los jóvenes tienen la convicción de que ellos sí que son capaces de cambiar el futuro, ya sea a través de estrategias colectivas o más individuales, aunque observan que los adultos, de una parte, “taponan” las vías de acceso a los espacios de toma de decisión y, de otra, no les escuchan cuando alzan la voz en otros espacios menos institucionalizados. Dos son las razones que ayudan a entender la fuerte crítica que dirigen los jóvenes a los poderes institucionalizados: - De una parte, su “culpabilidad” en la configuración de la situación actual tan desesperante. - De otra parte, su incapacidad para dar paso a la juventud o, por lo menos, escuchar su voz.

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Finalmente, los jóvenes utilizan de forma generalizada las redes sociales, en mucha mayor frecuencia que sus antecesores. Sin embargo, el uso que hacen de las redes varía en función del grupo de jóvenes del que se trate. Esta última reflexión sirve para confirmar algo que ya se comentó a la hora de redactar el marco teórico de la investigación. Podríamos concluir que hemos encontrado jóvenes pertenecientes a todos los espacios participativos que se plantearon en el marco teórico, algo que en sí mismo no puede calificarse como “descubrimiento”, ya que fuimos conscientemente a buscarlos. Pero los hemos encontrado y las diferencias entre ellos son tan significativas que nos permiten, de un lado, verificar las hipótesis previas, aunque con algunas modificaciones, pero, de otro, constatar la dificultad de hablar de “jóvenes” como si de un grupo homogéneo se tratase. Una de las primeras conclusiones que podemos extraer es que la diferencia vital existente entre los jóvenes les incita a mantener una relación diferente (siempre conflictiva) con lo instituido. Pero tan importante como eso, es que la percepción que se posee sobre lo instituido y los mecanismos a través de los cuales interacciona con ello, también cambia sustancialmente. Ya en otros estudios se consiguió identificar la diferente percepción que tiene la ciudadanía y los responsables políticos acerca de la política y la participación. En este caso, lo que hemos podido contrastar es que también al interior de la ciudadanía (en este caso, “ciudadanía joven”) se producen interesantes niveles perceptivos, a veces conflictivos entre ellos. Antes de entrar en esa perspectiva diferenciada, querríamos presentar un esquema modificado sobre el posicionamiento espacial de cada uno de los grupos juveniles analizados, ya que supone una modificación interesante respecto a la propuesta en el marco teórico45: FIGURA 5

45 - Se han eliminado las asociaciones “mixtas” para simplificar el cuadro y las explicaciones.

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Se han distribuido en el espacio los diferentes grupos que han sido analizados en función de su cercanía al ámbito institucional. Podemos comprobar que el análisis de los discursos nos obliga a realizar un reposicionamiento de los diferentes grupos. De esta forma, los no participantes46 (que no aparecían en el gráfico inicial) son ubicados en la parte inferior del cuadro, justo formando parte de la dimensión “estar juntos”, dando a entender que no hay ninguna interacción (desde su punto de vista) con el resto de ámbitos que pueden “aparecerse” a sus ojos como propio de lo institucional. Por otra parte, hemos colocado a las personas jóvenes que pertenecen a las asociaciones convivenciales muy cerca de los no-participativos. Con ello queremos plasmar una de las conclusiones a las que hemos llegado fruto del análisis surgido a través del trabajo de campo. Aunque atendiendo a la fórmula jurídica nos veamos obligados a hablar de asociaciones, atendiendo a una perspectiva sociológica, este grupo de entidades son expresión de un tipo de sociabilidad que se parece más a la primaria que a la instituida (por mucho que esté mediada por una asociación). Esta perspectiva es, además, la que poseen los propios jóvenes sobre su implicación en este tipo de asociaciones y lo que representa de cara a la participación (“nada”). Una vez que hemos dibujado los actores en el mapa conceptual, atendiendo principalmente a cómo se perciben ellos en relación a lo institucional, vamos a proceder a establecer las relaciones que inciden en la “construcción” de la participación social. Para ello, se van a construir dos gráficos, uno que hace referencia a cómo percibe cada grupo su relación con las diferentes vías de participación y otro en el que presentamos la lógica de la participación y que es una interpretación que ha llevado a cabo el equipo de investigación: FIGURA 6 Significado de las flechas:

Son relaciones que se “niegan” por parte de los grupos.

Son relaciones reconocidas por parte de los grupos y en la dirección que se indica.

46 - Recordemos que la etiqueta de “No-participativos” hace referencia a la participación “directa” a través de vías formales e informales. Posteriormente, veremos cómo este grupo de personas aparentemente desconectadas con el mundo participativo, también juegan un papel relevante en este sentido. Ése, precisamente, es uno de los objetivos de la presente investigación.

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Podemos comprobar que a ojos de los propios jóvenes y atendiendo a lo que cada grupo considera que es su relación con el resto de grupos, así como de las vías para relacionarse e incidir en lo institucional, observamos una fuerte “fragmentación” entre aquellos jóvenes que entiende que, directa o indirectamente, su intención es incidir en lo institucional y por lo tanto, necesariamente han de establecer vías de comunicación con ese espacio (aunque sólo sea manifestándose y gritando para que les escuchen) y aquellos jóvenes que se consideran totalmente “alejados” no sólo de lo institucional, sino igualmente de cualquier iniciativa que pretenda influir en ello. Hablamos de la existencia de “dos mundos” respecto de la participación, que poco o nada tienen que ver entre ellos. Es interesante observar que esos dos mundos se dan en una dimensión concreta (la participativa) y, en principio, no en otras, pues es cierto que en otras dimensiones (lúdica, deportiva, educativa, etc.), los diferentes grupos de jóvenes se relacionan sin ningún tipo de problemas. Precisamente, el hecho de compartir otros espacios es lo que permite que determinados jóvenes (los más activos) puedan activar esas relaciones sociales ajenas a lo participativo para introducirlas, al menos temporalmente y siempre parcialmente (es decir, no afectando al conjunto de jóvenes47), en el espacio de lo participativo. Eso es lo que el equipo de investigación ha podido comprobar al analizar los discursos de los jóvenes que forman parte de partidos/sindicatos y de asociaciones de solidaridad, como podemos comprobar en el siguiente cuadro: FIGURA 7

No nos hacen caso

Tratamos de influir

Somos los mismos

47 - Hay que recordar un dato aportado en el apartado cuantitativo. Incluso en los momentos de mayor efervescencia de los movimientos sociales, sólo uno de cada cuatro jóvenes participó en alguna de las iniciativas promovidas por el 15M

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Los grupos más cercanos a lo institucional (jóvenes pertenecientes a partidos, sindicatos y, en menor medida, asociaciones de solidaridad), son los encargados de “movilizar” al resto de jóvenes. De esta forma hay que entender las flechas de trazo gordo, en las que se produce una activación que explica los movimientos sociales desde lo que en ciencia política se denomina “movilización de recursos”. Esta percepción es compartida “parcialmente” por los jóvenes que forman parte de movilizaciones informales, ya que expresan con claridad que en las manifestaciones “siempre están los mismos”, incluyendo a las personas que forman parte de partidos, sindicatos y ciertas asociaciones. Aunque es cierto que nunca aceptarían que son “movilizados” por ellos (sino lo contrario), consideramos que se establecen unas sinergias muy potentes y que, en el ámbito de la juventud, cuando son iniciadas movilizaciones por los grupos no institucionalizados, enseguida aparecen en el escenario jóvenes activos de entidades, partidos y sindicatos, que a su vez son capaces de movilizar a otros colectivos48. En este sentido, el hecho de compartir muchos espacios de cotidianeidad con los jóvenes que no están implicados en este tipo de asociaciones (pero sí convivenciales y, al menos en hipótesis, algunos de los no participantes), favorece, en la imagen de los más activos la percepción de que son capaces de activar a estos colectivos más pasivos, aunque desde la óptica de estos últimos, esto nunca se dé, como hemos podido ver en el cuadro anterior. Quedaría fuera del grupo de la participación un colectivo de jóvenes identificados por ellos mismos y por los demás como “no-participantes”, desinteresados por la política, incluso refractaria de ella. A ojos de los más activos, este colectivo excluiría a los miembros de las asociaciones convivenciales, aunque ellos mismos no lo consideren así (ver cuadro anterior)49. A este respecto, hay que tener en cuenta que las fronteras entre los grupos que hemos denominado “noparticipativos” y participativos en asociaciones convivenciales son muy débiles, es decir, el tránsito es muy frecuente, ya que aunque las personas piensen que no forman parte de estas estructuras, en realidad, en su gran mayoría, lo hacen, aunque sea de forma esporádica (fiestas, encuentros, acontecimientos deportivos, etc.). Es este “vínculo débil”, tan potente en las relaciones sociales (Granovetter, 1973), el que nos permite englobar al conjunto de jóvenes en el ámbito participativo, aunque ellos no sean conscientes de ello. Finalmente, hay que dejar claro que todo este esquema participativo, a ojos de los más activos, está orientado a influir en el proceso de toma de decisiones, es decir, en lo institucional, aunque sean conscientes de que lo institucional pocas veces les hace caso. Por eso, incluso en este grupo, lo institucional es una realidad ajena a lo cotidiano de lo joven.

48 - En este sentido, por ejemplo, es imposible entender el contenido de muchos debates al interior de las asambleas del movimiento 15M sin tener en cuenta la diferente procedencia institucional/no institucional de los jóvenes que participaban en ellas, ya desde su mismo nacimiento. 49 - También hay que reseñar que este tipo de jóvenes, que hemos podido comprobar que se siente alejado de la política institucional, puede llegar a sentirse cercano a movimientos informales, siempre que repelan lo institucional. Siguiendo con el ejemplo del 15M, sólo así se entiende que cerca de tres de cada cuatro jóvenes apoyase las movilizaciones y sus reivindicaciones.

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LÍNEAS DE REFLEXIÓN Quizás, la primera línea de reflexión orientada a la mejora de las relaciones entre los ámbitos institucionalizados y el mundo juvenil que debemos proponer es, precisamente, tomar conciencia de que hay mucha vida participativa más allá de las instituciones. Este simple reconocimiento permite, de un lado, relativizar los juicios sumarísimos sobre la aparente apatía de los jóvenes respecto a lo que sucede en su entorno y, en segundo lugar, ampliar el imaginario de los responsables de las instituciones respecto a los espacios y ámbitos donde se ejerce la participación y, por ende, donde se debe tratar de incidir desde las políticas públicas. En este sentido, si algo pone de manifiesto el estudio realizado no es tanto una ausencia de participación de los jóvenes zaragozanos, cuanto la existencia de una gran distancia entre lo que constituyen sus experiencias vitales de participación y las vías clásicas de participación (voto, órganos y procesos) que ponen en funcionamiento las instituciones sociales existentes. Nos encontramos, pues, ante un problema de “credibilidad”, como carencia que arrastra a todo lo institucional a ojos de la ciudadanía y, en concreto, de la juventud. Por lo tanto, si hay una segunda línea de reflexión que debemos aportar a estas recomendaciones, es la necesidad de “reconstruir confianzas” entre los aparatos institucionales (no sólo administrativos) y la juventud. Y esto sólo se puede hacer a través de una estrategia combinada de medidas que mejoren sustancialmente la transparencia, validez y pertinencia en la información aportada (ya que las mentiras cuando son descubiertas desestabilizan la confianza), que debe ser la máxima posible, y la apertura de las estructuras burocráticas a la penetración cotidiana de los jóvenes, estableciéndose verdaderos canales (físicos y virtuales) de comunicación entre las instituciones y la población juvenil. Se trata de hacer creíbles los espacios de participación, con lo que, además, las instituciones deben reflexionar acerca de los resultados de los procesos participativos. Mientras no se avance de verdad hacia procesos participativos decisorios en los que los jóvenes sientan que sus aportaciones inciden realmente en las tomas de decisiones, será muy difícil que estos sean vistos como creíbles. En el fondo, lo que proponemos es que las instituciones den el paso definitivo a considerar a los ciudadanos como personas maduras y responsables, que son capaces de asumir los problemas de su entorno y comprometerse en su solución. Si esto es deseable respecto al conjunto de la población, lo es más en el caso de los jóvenes. Y es que los jóvenes sienten que no se les “escucha”, lo que da muestra de una falta de reconocimiento de su estatus de ciudadanía. Por lo tanto, y aquí va la tercera gran recomendación, las instituciones deben caminar hacia un verdadero “reconocimiento del joven como ciudadano adulto y responsable”, con obligaciones y derechos respecto al conjunto del entramado social. Este reconocimiento incluye una dimensión que consideramos esencial. No se trata solo de “invitar” al joven a que participe en los órganos y procesos (o, incluso, en las citas electorales), es decir, de “atraer” al joven a los cauces institucionalizados de participación. No se trata de juzgar su interés por la participación en función de cómo se comportan cuando se les reclama y solo cuando se les reclama. Además de ello, el JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

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reconocimiento implica varias cosas: - En primer lugar, aceptar que las aportaciones de los jóvenes tienen el mismo valor que las que puedan hacer lo adultos. No son, como se suele entender, aportaciones de segundo nivel, poco consistentes, fruto de la visión “utópica” que siempre caracteriza a esta edad… Se trata de ideas, anhelos, expectativas que merecen el mismo respecto y trato que las que puedan hacer otros colectivos. De hecho, la utopía, la crítica al sistema, incluso el conflicto, son inherentes a los procesos participativos. Por lo tanto, hay que saber trabajar con ellos y no tratar de difuminarlos o eliminarlos. - En segundo lugar, asumir la capacidad del joven para “crear” nuevos espacios y vías de participación, alejados de las fórmulas tradicionales a las que están acostumbradas las instituciones. Esto obliga a las instituciones a “abandonar” sus espacios de confort y a “acercarse” allí donde se gestan estos nuevos movimientos sociales de carácter crítico y propositivo. Ello supone crear e implementar nuevas metodologías participativas y ensayar nuevas fórmulas de gestión del conflicto y del consenso. El estudio también ha puesto de manifiesto que la realidad del joven es plural y diversa, es decir, que se desarrolla en múltiples ámbitos que van desde el “estar juntos”, a las asociaciones convivenciales y de solidaridad o, en algunos casos más minoritarios, a la participación en los partidos políticos y sindicatos. Todos estos ámbitos se encuentran fuertemente vinculados y se “activan” en momentos claves para conseguir la mayor implicación de la gente joven en un determinado escenario social. Por lo tanto, y aquí presentamos la siguiente recomendación, la “recuperación” de la confianza en lo político institucional no estriba tanto (que sí) en la concienciación y sensibilización en torno a la trascendencia que esta vía tiene en la configuración de nuestra vida en comunidad, como en la promoción y fomento desde las instituciones de todos estos niveles en los que se produce y se vive la cotidianeidad del joven. Este fomento conllevará necesariamente, por derivación, una incidencia en lo institucional en un futuro cercano. En concreto, la clase política tiene que acercarse a cada grupo social con programas específicos, que aborden los problemas y necesidades de cada grupo y evaluando la consecución de los objetivos. La honestidad tiene que imponerse en todas sus acciones. Finalmente, queremos hacer una última reflexión en clave de recomendaciones. Las nuevas tecnologías forman parte de esas novedosas fórmulas de expresión de lo joven y, en concreto, de cómo viven los jóvenes la participación. Internet y las redes sociales inciden en todos los aspectos que hemos comentado: escucha, reconocimiento, acceso a la información, relaciones entre los grupos juveniles, etc. Ello obliga a las instituciones a considerar las nuevas tecnologías como un instrumento esencial a la hora de relacionarse con los jóvenes, teniendo, además, la importante función de reducir los peligros y riesgos que le acompañan: sobreabundancia de información, muchas veces sin contrastar; dificultad de identificar la información relevante; limitación y, en algunos casos, vulneración de la intimidad del joven, etc.

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ÍNDICE DE TABLAS Y GRÁFICOS TABLAS 1. Población joven de Zaragoza ciudad y Aragón por grupos de edad y sexo. Subdividido por provincia. Año 2012

29

2. Población joven en Zaragoza capital por distritos de población. Año 2012

31

3. Evolución de la población de 16 y más años en relación a la actividad, 2007-2012

33

4. Paro registrado en el municipio de Zaragoza, por grupos de edad y sexo. Febrero 2013

34

5. Residencia habitual de la juventud española. Año 2011

35

6. Nivel de estudios alcanzados entre juventud española. Año 2011

36

7. Resultados académicos del alumnado matriculado en la comunidad autónoma de Aragón en 2º de ESO, por tamaño de municipio. curso 2009/10

37

8. Problemas que más preocupan a los jóvenes, 2008

38

9. Problemas que más preocupan a los jóvenes, 2009

38

10. Problemas que más preocupan a los jóvenes, 2011

38

11. Opinión de los jóvenes sobre la sociedad en la que viven, 2011

39

12. Evolución de la práctica de actividades de ocio de la población joven 2004-2012

40

13. Evolución de las opiniones sobre la participación electoral 2005, 2009 y 2011

42

14. Distribución de las opiniones sobre participación electoral según sexo y grupos de edad

43

15. Pertenencia a ciertos grupos o asociaciones según población joven y población total

47

16. Distribución de la población joven (15-29 años) que pertenece a un partido político, 48

según nivel de implicación, sexo y grupo de edad 17. Distribución de la población joven (15-29 años) que pertenece a un sindicato o asociación empresarial, según nivel de implicación, sexo y grupo de edad

48

18. Pertenencia a asociaciones, según población joven (18-34) y población total.

53

19. Vinculación con el asociacionismo que tiene la población joven (15-29 años) por sexo y grupos de edades. 2008

54

20. Distribución de la población joven (15-29 años) asociada según el motivo más

56

importante para participar JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

119


21. Distribución de la población joven (15-29 años) asociada según la percepción del

57

objetivo principal por sexo y grupo de edad

62

22. Distribución de las asociaciones por provincias

62

23. Indicadores del sector asociativo. Aragón y provincias , 2013

63

24. Clasificación de Entidades ciudadanas, Zaragoza, Abril 2013

64

25. Entidades ciudadanas y juveniles por Junta, Zaragoza, 2013

65

26. Entidades juveniles solidaridad, Zaragoza, 2013

66

27. Número de Entidades juveniles de “solidaridad”, según tipos

67

28. Entidades juveniles sociabilidad, Zaragoza

67

29. Número de Entidades juveniles de “sociabilidad”, según tipos

83

30. Dimensión nº1: Posicionamiento en el mundo

87

31. Dimensión nº2: Capacidad transformadora

96

32. Dimensión nº3: Posicionamiento respecto a las vías de participación 33. Dimensión nº4: Sobre cómo los jóvenes perciben las redes sociales

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102


GRÁFICOS 1. 2. y 3. Pirámides de población de Aragón, España y Zaragoza ciudad

30

4. Evolución de indicadores demográficos del municipio de Zaragoza

32

5. Evolución de la tasa de paro registrada en el municipio de Zaragoza, por sexo y grupos de edad

33

6. Grado de acuerdo de la gente joven con diversas posturas ante el voto

43

7. Participación de la población joven en las elecciones generales de 2008 y 2011

44

8. Partido o coalición votado entre los jóvenes. Elecciones generales 2011

45

9. Motivos para votar a un partido determinado. Población joven y total

46

10. Evolución de la tasa de pertenencia a asociaciones en la población joven (15-29 años), por sexo, 1988-2012

52

11. Grado de participación en asociaciones en la población joven (15-29 años), por sexo

55

12. Percepción de la finalidad principal de las asociaciones según la población joven (1529 años) asociada, por grupo de edad

57

13. Percepción de las ventajas de estar asociado según la población joven (15-29 años) asociada, por sexo

58

14. Razón que explica mejor por qué no se colabora con una asociación según población joven (15-29 años) no asociada

59

15. Percepción de las ventajas de estar asociado según asociados/as y no asociados/as

60

16. y 17. Percepción de si los Consejos de Juventud defienden los interes de los/as jóvenes según sexo y grupos de edad.

61

18. Participación en manifestaciones de la población joven (15-29 años) según sexo y grupo de edad

69

19. Participación en firmas de peticiones de la población joven (15-29 años) según sexo y grupo de edad

70

20. Participación en huelgas de la población joven (15-29 años) según sexo y grupo de edad

70

21. Compra de ciertos productos por razones políticas, éticas o para favorecer el medio ambiente de la población joven (15-29 años) según sexo y grupo de edad

71

22. Entrega o recaudación de fondos para una causa social o política de la población joven (15-29 años) según sexo y grupo de edad

71 JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

121


23. Envío de mensajes políticos, sms, a través del móvil y participación en un foro o grupo de discusión política en Internet de la población joven (15-29 años) según sexo y grupo de edad

72

24. Participación en actividades ilegales de protesta de la población joven (15-29 años) según sexo y grupo de edad

122

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72


ANEXO FORMULARIO ASOCIACIONISMO Y JÓVENES Desde la Universidad de Zaragoza, a propuesta del Consejo de la Juventud (CJZ), se ha puesto en marcha el estudio “Participación y asociacionismo: una aproximación a las prácticas participativas de los y las jóvenes en Zaragoza”. En este momento, el proyecto se encuentra en una fase de recogida de información sobre entidades ciudadanas. Te agradecemos de antemano el tiempo nos dedicas. Tu colaboración resulta imprescindible y nos permitirá disponer de un conjunto de conocimientos que son indispensables para la elaboración del estudio. 1. INFORMACIÓN BÁSICA Nombre de la entidad: Año de constitución:

2. PERSONAS ASOCIADAS Y VOLUNTARIAS DE LA ENTIDAD Número TOTAL de personas asociadas de la entidad (a 31 de diciembre de 2012): Número total de MUJERES asociadas de la entidad: Número de socios juveniles (ENTRE 12 y 30): Número de socios que se dieron de ALTA en la entidad durante 2012: Número de socios que se dieron de BAJA en la entidad durante el 2012: Número de VOLUNTARIOS/AS identificados y que colaboran de manera estable en la entidad:

3. PARTICIPACIÓN EXTERNA DE LA ENTIDAD La entidad, ¿Participa habitualmente en las reuniones de la Junta Municipal de su distrito? Sí No JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

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Pertenece a la Junta de Distrito: La entidad, ¿Participa activamente en el Consejo de la Juventud de Zaragoza (CJZ)? Sí No La entidad es miembro de otras redes, plataformas, coordinadoras, federaciones, etc Sí No Nombre de las federaciones, coordinadoras etc. de las que es miembro:

4. RECURSOS DE DIFUSIÓN La entidad tiene una página web propia. Sí No

Denominación de la página web: La entidad dispone de boletines, revistas u otros soportes de difusión de información Sí No Denominación del soporte escrito, revista etc.

5. POBLACIÓN DESTINATARIA DE LAS ACTIVIDADES DE LA ENTIDAD Marca la opción correcta: 5.1.Actividades de ocio y tiempo libre para infancia y juventud 5.2. Actividades para jóvenes de 12 años en adelante 5.3. Actividades para jóvenes de 18 años en adelante 5.4. Actividades específicas para estudiantes de secundaria 5.5. Actividades específicas para estudiantes universitarios 5.6. Actividades para colectivos específicos de población con características sociales específicas 124

JÓVENES, PARTICIPACIÓN Y ASOCIACIONISMO

SI

NO


CONSEJO DE LA JUVENTUD DE ZARAGOZA C/ San Lorenzo, 9. 3ยบ izda. 50001 Zaragoza T 976 398 550 F 976 398 761 E consejo@juventudzaragoza.org W www.juventudzaragoza.org CENTRO DE PRร‰STAMO Plaza Bearn, 1 (bajos) 50007 Zaragoza T 976 276 244 E prestamo@juventudzaragoza.org W www.juventudzaragoza.org/prestamo CENTRO DE SERVICIOS PARA ASOCIACIONES JUVENILES Paseo Pamplona, 17. ent. B 50001 Zaragoza T 976 218 338 E recursos@juventudzaragoza.org W www.juventudzaragoza.org/recursos


C/ San Lorenzo,9 3ยบ izqda. 50001 Zaragoza

T. 976 398 550 F. 976 398 761

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​ Estudio sociológico: Jóvenes, Participación y Asociacionismo  

Una aproximación a sus practicas en Zaragoza. Realizado en abril de 2014 por un equipo de investigadores de la Universidad de Zaragoza. Si n...

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Una aproximación a sus practicas en Zaragoza. Realizado en abril de 2014 por un equipo de investigadores de la Universidad de Zaragoza. Si n...

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