Issuu on Google+

EL SEテ前R TIGRE MARIA CAMILA NIETO-JUAN ESTEBAN GARCIA


Hace mucho tiempo cuando las personas y los animales hablaban el mismo idioma, y el tigre con su piel hermosa, en aquel tiempo los búfalos tenían la nariz larga q podían tocar hasta el cielo él con su nariz podía cantar cuando escucha una voz tenebrosa que decía "buenas noches".

El bufálo muy asustado se quiso echar a correr, pero no quería ser un cobarde frente al señor tigre pero inicio una conversación que el señor tigre.


-no se te ve mucho por el bosque ¿sigues trabajando con el hombre?

El bufálo dijo que si ¿Qué cosa tan rara? No entiendo El hombre es un debilucho ¿tu porque lo aceptas como jefe? Yo menos contesto el búfalo Creo que es por su inteligencia -int-e-le ¿Qué? -es algo especial que tiene el hombre, y que le permite dominar a todos los animales -interesante si yo tuviera inte- lo que sea la vida sería mucho más fácil yo mandaría a todos los animales ¿ tú crees que el hombre me venda un poco de inteligencia? No... No lo sé murmuro el búfalo


Se lo preguntare mañana ¡no se atreverá a negarse! Digo yo, y se perdió en la oscuridad

El búfalo se fue para su casa, un poco asustado temiendo haber hablado de más, comió y se tranquilizó un poco. Pensó que el tigre nunca va a los arrozales. A la mañana siguiente el búfalo llego con su amo al campo, cuando el búfalo vio que el tigre ya estaba allí esperando incluso había preparado un discurso.

-no te asustes hombre - dijo el tigre amablemente dicen que posees una cosa llamada in-te-ligencia, y quisiera comprártela quiero comprarla ya mismo porque aun no he desayunado, ¿comprendes? El búfalo se sintió culpable. Pero escucho la respuesta del hombre:


¡Qué gran honor ¡el señor tigre visitando mi humilde campo y dándome la oportunidad de ayudarle a un animal tan grande y hermoso Y le izo una reverencia como si él fuera el emperador. El tigre lleno de orgullo respondió- por favor no hagas una ceremonia solo por un ser como yo, solo vine a comprar… ¿A comprar?- le interrumpió el hombre- ¡ni pensarlo! insisto en regalártela para que recuerdes mi campo y a nosotros. -o pero que amable, tunca pensé que el hombre tuviera tan buenos modales- dijo el tigre, pero en realidad estaba pensando: ¡Valla día de suerte! me reciben como un rey, luego me dan la in-te-li-gencia gratis Y el tigre dijo: -me la darás ahora mismo, bueno eso espero. Con mucho gusto pero siempre que salgo a trabajar la dejo en casa


Pero voy corriendo a casa y te la traigo ya mismo. Avanzo unos pasos, pero se devolvió enseguida. ¿Has dicho que no has desayunado? -Si ¿Por qué lo preguntas? Porque en ese caso no puedo dejar contigo al búfalo, te lo comerías. -Te prometo que no me lo comeré, pero date ¡prisa! -bueno yo confió en tu palabra, pero si dejaras que te amarrara a aquel árbol podría dejar el búfalo sin ningún miedo. El tigre aceptó. Me los comeré a los dos más tarde, pensó mientras lo ataba fuertemente al árbol.


Al cabo de un rato regreso ¿La has traído? Pregunto el tigre impactante ¡Claro! Mostrándole una cosa que ardía en la punta de un palo Pues ¡dámela!- ordeno el tigre El campesino la puso bajo los bigotes del tigre y empezaron a arder, le acerco fuego a las orejas, al lomo, a la cola, y por donde pasaba le dejo la piel chamuscada. ¡Me quema, me quema! Decía el tigre


-Es la inteligencia-dijo el campesino con ironíaven, búfalo, vámonos. Pero el búfalo no podía irse porque tenía mucha risa, se daba vueltas por el matorral sin parar de reír y choco con un árbol partiéndolo en dos partes y aplastándole el asicó, y todavía hoy se ven los resultados de este accidente en sus descendientes. ¿Y qué pasó con el tigre? Pues que rugió y pataleó, y poco después las llamas quemaron la cuerda y por fin pudo escapar. Pero la cuerda ardiendo le había chamuscado tanto su piel amarilla que, por mucho que se lavó, no pudo borrarse las rayas negras que le quedaron marcadas. Y esa es la razón de que el tigre tenga rayas.

Fin…


El se or tigre