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Misas: Lunes a miércoles: 10:00 y 19:30. Resto de la semana: Horarios especiales de cultos en página 4.

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13 DE ABRIL DE 2014 ● DOMINGO DE RAMOS ● CICLO A

N.º 238

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Celebramos el Domingo de Ramos. En la primera lectura, se proclama uno de los cantos del Siervo del Señor, que nos van a acompañar en estos días. “El Señor Dios me ha abierto el oído; y yo no me he rebelado ni me he echado atrás”. Esta figura del siervo profeta que escucha la Palabra de Dios es el anticipo del Mesías Jesús que, según san Pablo, “se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, hasta la muerte en la cruz”. La bendición y la procesión de los ramos nos introducen en el ambiente de la Semana Santa. Como los peregrinos que se acercaban a Jerusalén, también nosotros cantamos: “¡Viva el Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Viva el Altísimo!” Que él traiga la salvación a nuestra vida. Llevamos a casa uno de los ramos bendecidos en este domingo. Y nos comprometemos a mirarlo con fe, para recibir cada día al Señor que viene hasta nosotros. Pero en el evangelio se lee siempre la pasión de Jesús. En el relato según san Mateo encontramos algunos rasgos exclusivos de este evangelista. Por ejemplo, estos tres: • Sólo en él dice Jesús que podría acudir al Padre, quien pondría a su disposición legiones de ángeles. • Sólo en él se narra la muerte de Judas y el destino de los dineros que había percibido por la traición. • Y sólo en él se anota que, en el momento de la muerte de Jesús, la tierra tembló, se abrieron los sepulcros y muchos resucitaron. Por otra parte, vemos que el relato de la pasión de Jesús según san Mateo, trata con respeto a Pilato y el poder que representa. He aquí otros tres ejemplos: • La mujer de Pilato interviene a favor de Jesús, al que reconoce como inocente. • El procurador se lava las manos y parece descargar toda responsabilidad sobre los dirigentes de los judíos. • Y por fin, Pilato permite poner guardia frente al sepulcro de Jesús. Para este relato evangélico, el bien de la paz y la vivencia del mensaje de Jesús obligan a suavizar los recuerdos de aquellos momentos tan dolorosos. Entonces y ahora, la evangelización está por encima y al margen de la revancha y del reproche. Hoy contemplamos a Jesús, sumido en el silencio frente a Pilato, mientras el pueblo le desafía gritando: “Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos”. Podemos aplicarnos esta proposición, conscientes como somos, de que nuestras rebeliones contra el proyecto de Dios han hecho correr la sangre de su Hijo y la de muchos otros hijos de Dios. “Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos”. Por otra parte, tendríamos que repetir con humildad y confianza este deseo, aparentemente blasfemo, puesto que sólo la sangre de Cristo puede salvarnos de nuestros pecados individuales y estructurales.

Señor Jesús, que derramaste tu sangre por nosotros, ayúdanos a vivir en gratitud, ofreciendo lo mejor de nuestra vida por nuestros hermanos, que son también los tuyos.


PALABRA DE DIOS PRIMERA LECTURA Del libro de Isaías. 50, 4-7 Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados. El Señor me abrió el oído. Y yo no resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos. El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado.

Salmo responsorial. 21, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24 Antífona. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Al verme, se burlan de mí, hacen visajes, menean la cabeza: «Acudió al Señor, que lo ponga a salvo; que lo libre, si tanto lo quiere.» Me acorrala una jauría de mastines, me cerca una banda de malhechores; me taladran las manos y los pies, puedo contar mis huesos. Se reparten mi ropa, echan a suertes mi túnica. Pero tú, Señor, no te quedes lejos; fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré. Fieles del Señor, alabadlo; linaje de Jacob, glorificadlo; tenedlo, linaje de Israel.

SEGUNDA LECTURA De la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 2, 6-11 Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombresobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

EVANGELIO Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo (Resumida. El texto íntegro va en folleto aparte)

C. En aquel tiempo, Jesús fue llevado ante el gobernador, y el gobernador le preguntó: S. –«¿Eres tú el rey de los judíos?» C. Jesús respondió:  –«Tú lo dices.» C. Y, mientras lo acusaban los sumos sacerdotes y los ancianos, no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó: S. –«¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti?» C. Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el gobernador solía soltar un preso, el que la gente quisiera. Había entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, les dijo Pilato: S. –«¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías? » C. Pues sabía que se lo habían entregado por envidia. Y, mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir: S. –«No te metas con ese justo, porque esta noche he sufrido mucho soñando con él.» C. Pero los sumos sacerdotes, y los ancianos convencieron a la gente que pidieran el indulto de Barrabás y la muerte de Jesús.

C. El gobernador preguntó: S. –«¿A cuál de los dos queréis que os suelte?» C. Ellos dijeron: S. –«A Barrabás. » C . Pilato les preguntó: S. –«¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?» C. Contestaron todos: S. –«Que lo crucifiquen.» C. Pilato insistió: S. –«Pues, ¿qué mal ha hecho?» C. Pero ellos gritaban más fuerte: S. –«¡Que lo crucifiquen!» C. Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos en presencia de la multitud, diciendo: S. –«Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!» C. Y el pueblo entero contestó: S. –«¡Su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!» C. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran. C. Los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la compañía: lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él, diciendo: S. –«¡Salve, rey de los judíos!» C. Luego le escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella la cabeza. Y, terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar. C. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a que llevara la cruz. Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir: «La Calavera»), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa, echándola a suertes, y luego se sentaron a custodiarlo. Encima de su cabeza colocaron un letrero con la acusación: «Éste es Jesús, el rey de los judíos». Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda. C. –Los que pasaban lo injuriaban y decían, meneando la cabeza: S. –«Tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz.» C. Los sumos sacerdotes con los escribas y los ancianos se burlaban también, diciendo: S. –«A otros ha salvado, y él no se puede salvar. ¿No es el rey de Israel? Que baje ahora de la cruz, y le creeremos. ¿No ha confiado en Dios? Si tanto lo quiere Dios, que lo libre ahora. ¿No decía que era Hijo de Dios?» C. Hasta los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban. C. Desde el mediodía hasta la media tarde, vinieron tinieblas sobre toda aquella región. A media tarde, Jesús gritó:  –«Elí, Elí, lamá sabaktaní.» C. Es decir:  –«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?») C. Al oírlo, algunos de los que estaban por allí dijeron: S. –«A Elías llama éste.» C. Uno de ellos fue corriendo; en seguida, cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio a beber. Los demás decían: S. –«Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo.» C. Jesús dio otro grito fuerte y exhaló el espíritu. C. Entonces, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se rajaron. Las tumbas se abrieron, y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron. Después que él resucitó, salieron de las tumbas, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a muchos. El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, el ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados: S. –«Realmente éste era Hijo de Dios.» pecado,


SEMANA SANTA 2014

La Semana Santa es la semana grande de los cristianos, todos los años llega con la primera luna de primavera. En ella, los cristianos celebramos la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Por eso, es bueno detenernos y recordar a todos las celebraciones importantes de estos días;

Domingo de Ramos. Abre la Semana Santa, nos recuerda que “en este día la Iglesia conmemora la entrada de Cristo, nuestro Señor, a Jerusalén para consumar su Misterio Pascual.” La victoria de Cristo no se realiza de acuerdo a los criterios de este mundo sino todo lo contrario: unos ramos agitados por niños y gente sencilla, la entrada de Jesús a Jerusalén en un borrico, las aclamaciones «Hosanna al hijo de David… Hosanna en las alturas.» La victoria será aclamada no por soldados sino por niños; no se levantarán armas sino ramos; no hay un despliegue de poder con una gran caballería sino un borrico que lleva al Señor; no hay gritos de guerra sino una aclamación: “Salve al hijo de David.” Jueves Santo. Se inicia el triduo pascual. La institución de la Eucaristía, implica el inicio de la pasión de nuestro Señor que, en la Última Cena, inaugura su Pascua; por esta razón el lavatorio de los pies y el mismo sacerdocio ministerial son expresión del servicio que brota y se nutre de la “Pasión de Cristo”. Cristo verdadero y eterno sacerdote, Cristo mismo es la víctima salvadora que se inmola para fortalecernos y purificarnos. En esta perspectiva hay otra novedad que aparece en la celebración de la Última Cena: En el relato del “lavatorio de pies”, […] Jesús se hace maestro de comunión y servicio. De ahí que, vivir en comunidad y ejercer el servicio a los demás, es un signo profundo de Pascua en toda comunidad que celebra el Misterio.

Viernes Santo: el único día sin Eucaristía. Sólo se pueden celebrar la Penitencia y la Unción de los enfermos. Es un día en que celebramos la muerte de Cristo y entramos en las profundidades del sepulcro de Cristo y su descenso al lugar de los muertos. En este día y el Sábado Santo, la Iglesia está como suspendida ante el estupor de la muerte del Salvador; es un día de luto. La fórmula es muy simple: “De la contemplación a la acción.” Sábado Santo: Vigilia Pascual y Domingo de Resurrección. La Vigilia de esta noche, la más grande y noble de todas las solemnidades, se desarrolla de la siguiente manera: liturgia de la luz o "lucernario" y Pregón Pascual, meditación de los portentos que él obró desde el principio a favor de su pueblo, e invitación a la mesa que el Señor ha preparado para este pueblo, por medio del memorial de su muerte y resurrección, hasta que vuelva.” Conclusión: La comprensión, vivencia y participación del Misterio de Cristo celebrado a lo largo de la Semana Santa se convierte en una oportunidad magnífica para crecer espiritualmente. Afrontar las realidades y situaciones de cada día, renovados por la gracia sacramental, significa dar testimonio de Cristo ante aquellos que el Señor nos pone delante en cada momento. Al ser bautizados, llevamos en nosotros el sello indeleble de su amor, por lo que, mientras pasamos a lo largo de nuestra historia, hacemos propia la Pascua de Cristo que pasó haciendo el bien, curando a los enfermos y dándonos a comer su cuerpo y su sangre. Dejémosle actuar y llenemos nuestro corazón de alegría al vivir la Semana Mayor con entusiasmo y recogimiento. Que el Señor nos ayude.


ACTIVIDADES PARROQUIALES NOVEDADES DE LA SEMANA  SÁBADO 19 de abril: CENA DE PASCUA. Apuntarse en el despacho hasta el día 16 de abril. Precio: 11 euros.  Donativos para sufragar los gastos de Semana Santa: (Monumento, Vigilia…) en el despacho parroquial.

Suspensión de las actividades parroquiales Desde el lunes 14 al lunes 21 de abril, ambos inclusive, se suspenden TODAS las actividades parroquiales habituales. A partir del martes 22, se irán reanudando de nuevo.

Horarios de Semana Santa DOMINGO DE RAMOS: Bendición de Ramos: Misas 19:30 sábado y 9:30 y 19:30 domingo. Bendición de Ramos y Procesión en las Misas de 11 y 12:30 h. JUEVES SANTO: 18:30 h.: Celebración de la Cena del Señor. 22:00 h.: Hora Santa. VIERNES SANTO: 10:00: Oración de Laudes. 12:00: Vía Crucis interparroquial desde la Parroquia de San Leopoldo. 18:00: Celebración de la Pasión del Señor. SÁBADO SANTO: 10:00: Laudes y meditación sobre la soledad de María. 21:00: Solemne Vigilia Pascual. 23:00: Cena Pascual en los salones parroquiales. DOMINGO DE RESURRECCIÓN: Misas a las 11:00, 12:30 y 19:30 h.

Colecta Santos Lugares La Colecta del viernes 18 de abril, Viernes Santo, irá destinada al mantenimiento de las Santos Lugares. Los PP. Franciscanos, que son quienes se ocupan de cuidar de los sitios donde vivió Cristo, agradecerán mucho nuestra aportación.


Hoja parroquial 238