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Nombre: Julieta Aragón Domínguez Fecha: 10 de noviembre de 2012 Trabajo: Primer control de lectura.

El texto “El periodismo es noticia” de Pascual Serrano (pp. 7 - 37) señala con mucha puntualidad el vínculo que existe entre la crisis financiera y aquella por la que atraviesan los medios de comunicación, particularmente la prensa. En este sentido, resalta los patrones desinformativos que contribuyeron a gestar la crisis económica y que en gran medida fueron difundidos por medios de comunicación cuyos dueños tienen vínculos con los sectores, inmobiliario e instituciones internacionales, entre otros, castigados severamente por la crisis. Desde mi perspectiva, el texto pone en evidencia el controvertido límite de ganancia de una empresa mediática, a fin de tener finanzas sanas que le permitan independencia editorial y, por otra parte, la búsqueda de la ganancia por encima hasta del propio medio, en detrimento, tarde o temprano, de la calidad de la información y de la planta laboral. Por otro lado, el autor abunda en las distintas crisis que enfrentan los medios. (Crisis de mediación, credibilidad, objetividad, autoridad, información y distribución). Me parece que este planteamiento es muy duro o extremista. Si bien coincido en que la gran mayoría de los medios ya no ofrecen información con la que se identifica el ciudadano, pues ocultan o no brindan ésta de manera neutral o plural, descontextualizando, pienso que es innegable el papel que desempeñan, de acuerdo con su calidad o compromiso, en la agenda pública. Por tanto, considero que no debe desdeñarse la presencia de los medios de comunicación, mas sí propiciar la autocrítica para que especialmente la prensa se convierta en el contrapeso de los otros poderes y de medios como la televisión, que por su naturaleza, tiende a la espectacularización y banalización de la información. En cambio, el texto “El fin de los periódicos. Introducción”, de Arcadi Espada (pp. 1-40), ofrece un panorama más conciliador, pues aunque critica la relación, a veces cómplice, entre quienes detentan el poder y periodistas, pondera el servicio que debe prestar el medio al ciudadano y revalora el ejercicio periodístico.


Es, en este sentido, una visión que reconcilia el nuevo paradigma digital con los fundamentos del periodismo. Rechaza la idea de que ya no es necesaria la intervención o mediación del periodista entre el ciudadano y los políticos. De ese modo, prioriza la verificación y contextualización de los hechos. Destaca: “El pacto del periódico con sus lectores es un pacto de veracidad y no de verosimilitud […] Un periodista también sabe que las noticias son hechos y […] los hechos no pueden rectificarse”. Asimismo, pone en evidencia la problemática que trae consigo la divulgación de información en la era digital, marcada por la verosimilitud y la inmediatez, pero que no es exclusiva de ésta. Finalmente, se plantea el cambio de modelo de negocios de los medios impresos a Internet, éste último demasiado ambiguo, pues los medios continúan en la búsqueda de un esquema que sea rentable. El autor propone como solución a los desafíos económicos que enfrenta la prensa enriquecer los contenidos para elevar su calidad y ofrecer al lector-suscriptor información novedosa, que acerque al ciudadano con el medio, pero sobre todo recuperar la función de servicio social. Ello, me parece esencial para tener credibilidad, aspecto necesario para pensar en un esquema económico rentable.


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