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Leer juntos po esía 2010-2011


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Ignacio Escuín Autobiografía Ignacio Escuín nace en Teruel en 1981. Sus bolsillos están llenos de vida y de vidas: es poeta, narrador, crítico literario, antólogo, profesor, activista cultural…, muchas vidas en una. Todas estas dedicaciones diurnas y nocturnas se resumen en él, un ser que se manifiesta condenado a ser libre y que destila vida por todos los poros de su piel. Platón decía que la libertad está en ser dueños de nuestra propia vida y aquí tenemos un claro ejemplo. Este cazador de eclipses busca la magia en las palabras y resiste la tentación al fracaso literario a base de café con unas pizcas de ensoñación. Actualmente dirige el ciclo Este jueves, poesía, que se celebra en Zaragoza, prepara talleres y actividades literarias en la librería El Pequeño Teatro de los Libros de Zaragoza, colabora con Heraldo de Aragón y la revista Turia, dirige la editorial 1 Eclipsados... Un día decidió no escribir más versos oscuros ni en este papel ni en mi vida ni en mi cama, y sigue en ello.

Obra poética Profundidades, Ayuntamiento de Teruel, 2005. Ejercicios espirituales, Ediciones 4 de agosto, 2005. Pop, Zaragoza, Aqua, 2006. Couleur, Zaragoza, PUZ, 2007. Americana, León, Club Leteo, 2008. Habrá una vez un hombre libre, Barcelona, Huacanamo, 2009.

Más información en su blog: http://cazadoresdeeclipses.blogspot.com/

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De Ejercicios espirituales Cuando era niño y más inexperto amaba a una niña rubia de aroma a golosina y goma de borrar. Uno de los curas del colegio preguntó un día quién tenía vocación. Ella la tenía, así que sin saber qué era aquello yo también asentí. Los que sentíamos así la presencia íbamos a viajar a un lugar donde pensar y recogerse. Comencé a regalarle entonces todo lo que yo tenía gominolas lápices pinturas para que en los ejercicios espirituales fuera ya conmigo a darme lo que todos quieren la mano, risas y unos besos. Le di todo lo que tenía y aprendí a amar dándolo todo por eso, ahora, no tengo nada.

Estaba leyendo un buen poema más que eso, estaba leyendo un poema cojonudo, y entra mi madre cámbiate de ropa que vienen tus primos, tienes el pelo sucio, aspecto descuidado. Amor de madre, lo llaman.

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De Pop ...si preguntan por mí... Álex Ubago

La fiesta ha comenzado y no deberías estar aquí, aquí, sabes que tanta alegría a tu alrededor te va a hacer daño, el ruido intenso y el tropel de risas te van a arrinconar contra tu soledad. La fiesta ha comenzado, deberías recluirte en tu refugio y ser ajeno a todo cuanto sucede, blindar tu melancolía y tu dolor para que no cesen, guardar las heridas en lugar oscuro y húmedo para que no se cierren, hazlo o no podrás escribir más. La fiesta ya ha empezado, ¿no oyes la música en las calles? O te vas ahora o acabarás contagiado por los ritmos caribeños, las charangas archiconocidas o los últimos éxitos del pop. La fiesta ha comenzado y no engañas a nadie, eres un extraño entre el resto, así que anda, vete, lárgate de aquí. ...quiero ...quiero verte amanecer... Mikel Erentxun

Ahí la tienes, la tentación sentada frente frente a ti y ya no puedes pasar por alto que te has fijado en ella, que la has mirado y ella a ti también aunque algo más nerviosa. No intentes creer que la cabeza te duele por el clima, el estrés o lo que sea; te duele porque se te acelera el pulso y cada latido latido se clava en tu cabeza. Ya no lo puedes evitar, ha llegado la nueva Eva y con ella la tentación. Sólo hay una solución: aprende a vivir sin corazón, si puedes, claro.

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De Couleur MARRÓN COMO LA LETRA O Son los ojos de aquella mujer que prefirió tu compañía a la mía por una cuestión tan simple como no romper las tradiciones, las sanas costumbres adquiridas mientras tú besas y yo me entrego al marrón suave del ron en su mezcla necesaria y justa con los cítricos. Como cada noche, como cada uno de los días que rompo lanzas y me sueño valiente hasta que aparece la vida tal cual es, la mirada del cazador herido, los ojos de Pilar, la sangre reseca vertida sin motivo y, en fin, las tardes de otoño de hojas caídas, pisadas y guardadas luego en bolsas demasiado grandes para ser llamadas bolsas pero que poseen el nombre igual que tú tienes los besos y yo más heridas y rechazos que copas mezcladas y bebidas en una noche, y ya es decir, pues igual que sólo existo cuando me lees, sólo te resisto en la ebriedad.

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De Habrá una vez un hombre libre Las manos Para Quique Falcón

Cómo me gustaría encontrar un lugar en el que descansar mis asustadas manos, cómo, cómo, ni tú lo sabes, nadie lo sabe. Mis manos asustadas de todo cuanto tocan y ven, mis manos heridas, llenas de rasguños de la vida, de la propia vida que las persigue. Mis manos se asustan al saber que no soy un ser comprometido, ni viajo de aquí para allá en busca de historias, ni me drogo hasta perder la consciencia, ni me manifiesto incesantemente contra el mundo. Mis manos se asustan ante tanta soledad, porque si comes y duermes solo es que estás solo en este mundo, me dicen mis manos al pasar frente a mí asustadas y se ríen también, crees que eres libre me dicen mis manos, las manos que se asustan al verme herido, no soy libre, lo sé, igual que sé el resto de las cosas. Mis manos ahora temen la represalia, debo cortarlas y así al menos seré libre de ellas o no, estaré sin ellas que ésa es la gran cuestión ser o estar, ser, ser, ser, ser, siempre ser, por eso os digo que un día habrá un hombre libre, podéis creerme o no, que será dueño del ser por entero, y que además de ser un verbo será copulativo (como yo).

Declaración confusa de intenciones No serían más de las seis de la tarde cuando tomé la decisión. No volveré a escribir poesía oscura, así lo dije y así lo cumplo. Ahora detesto la poesía oscura casi tanto como lo hacías tú cuando yo la escribía. Finalmente di con el límite, me lo encontré, no más tinieblas en los versos. Decidí aun falto de convicción dejarme caer en otros lugares del poema conocidos, hacerme previsible, quizá. No más versos oscuros ni en este papel ni en mi vida ni en mi cama.

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I

Lupita se muere. Su corazón sufrió un infarto masivo hace exactamente dos días. Cuarenta y ocho horas que caminan tan lentas que no sabemos si se trata de un sueño.

Pero no lo es, y Lupita se muere lentamente y requiebra a la muerte desafiante, pero sabe que la va atrapar, que llegado el momento tendrá que entregarse a ella.

Con los pulmones encharcados, edema de pulmón lo denominan, y una cardiopatía de la que ahora no recuerdo el apellido, así aguarda en la unidad de cuidados intensivos, en la sala polivalente, que se apague el dolor que le oprime el pecho, la sed que no puede apaciguar y el fin de la vida.

Lupita se muere y es imparable, y lo único que hoy soy capaz de hacer es escribir sobre ella.

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II Una mínima esperanza. De repente surge la posibilidad de que salga del trance. No va a poder moverse después, apenas respirar y quizá no llegue al final del invierno... pero va a salir de ésta. El médico se debate entre el milagro y una enorme satisfacción por el deber cumplido, y sonriente señala un dígito que según me cuenta representa el número de respiraciones por minuto. Ya casi no hay líquido en los pulmones y podrá prácticamente respirar con normalidad, lo malo es que va a tener que aprender a vivir sin corazón.

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Poesia para llevar 1010-2011. Poeta del mes, nº 9 - Ignacio Escuin