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Sumario DALE / NOVIEMBRE 2012

reseñas

cine

reseñas

entrevista

DISCOS

LIBROS

JUEGO AMOROSO

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06

08

Por Diego Trerotola

EUROPA EUROPA

24

Por Gabriela Wiener

entrevista

UN AMOR QUE CONTINUARÁ

PABLO DE SANTIS

32

34

Por Bernardo Erlich

Por Hugo Caligaris

fenómenos

INVARIANTES

GRADUADOS

45

46

Por Jorge Tartarini

Por Ivanna Soto

UN APOCALIPSIS DOMÉSTICO

Por J. Ignacio Boido

populares

curiosidades

10 ensayo

cine

18

EMILIO GARCÍA WEHBI

Por Ariel Magnus

viajes

agenda

receta

Carta abierta a una ciudad: PRAGA

Postre Checo: KNEDLÍKY

MUSICA / TEATRO / CINE / ARTE /

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56

58

Por Aniko Villalba

Por Susana Hitta


curiosidades LOS GARDELES PORTEÑOS

16

Por Horacio J. Spinetto

arte

LA TOMA DE BERLÍN

26

Por Sofía Medici

cine

cine MEDIANERAS

LA MÁSCARA DE LA MUERTE

39

40

Por Ivanna Soto

Por Ariel Magnus

curiosidades Muebles Díaz, LA CASA DEL CHALECITO

50

Por Horacio Spinetto

hola!


DALE 00 / NOV. 2012

RESEÑAS

DISCOS #01

THE XX

TODAS LAS CANCIONES DEL NUEVO ÁLBUM SON DE AMOR THE XX COEXIST Por Lucas Garófalo FECHA DE LANZAMIENTO: 20/9/2012 DISCOGRÁFICA: YOUNG TURKS http://www.thexx.info/news/

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The XX tiene un sonido elegante en todo lo que hace y de eso, entre otras cosas, le deben agradecer a Jamie Smith, el que se encarga de realizar las producciones (en la mayoría de las veces) y quién está detrás de los sintetizadores. Con el tiempo nos fuimos dando cuenta, después del debut, la importancia de Jamie en la agrupación. Con el tiempo fueron apareciendo remix que hizo Smith junto a otros grandes artistas de la actualidad y notamos qué es lo que se trae este chico. Sin ir más lejos, en “Chained”, el segundo track del disco, alguien que no lo conoce tranquilamente podría decir que hay un beat que va a destiempo. Es real, pero no podría quedar mejor e ir metiéndose poco a poco en el tema hasta que esa especie de error (¿Es error cuando se auto induce?) desaparece. Hay algo que hay que entender de The XX y es que son una banda que si bien hace música que por momentos es de lo más groovera, también por otros es una banda que hace temas soporíferos que, al mismo tiempo, son verdaderamente increíbles y tienen momentos de increíble grandeza. Este disco tiene eso, que es su marca de agua, su manera de trabajar, su sonido en la música. Si no les gustó el primero, tampoco les gustará Coexist, porque ellos son esa música, ellos son ese estilo. Hay algo que dijeron hace poco y es que Coexist no se aleja mucho de su producción inicial y, la verdad, es que es una completa realidad. Quizás eso es lo que más me molestó de este segundo disco que, al menos en mi opinión, se siento como una extensión del primero. ¿Qué hubiese preferido? Un poco más de riesgo, quizás. Esto no quiere decir que al música tenga que evolucionar obligadamente. Hay bandas que durante toda su carrera hicieron lo mismo, tuvieron éxito y mantuvieron a sus fanáticos siguiéndolos hasta el mismísimo infierno. Sea como sea, soy de los que aman la música y les gusta ver cosas nuevas y siento que aquí no hay tanto nuevo de The XX, aunque sí hay algunas canciones que son verdaderamente espectaculares y tiene un ritmo y una belleza única: “Swept Away”, “Unfold” y “Angels” son solo tres de ellas, por nombrar algunas, pero hay más que podrán descubrir a medida que lo escuchen una y otra vez. El cierre, “Our Song”, tiene poco más de tres minutos y es una canción que se apoya en las voces de Oliver y Romy. Es como debe terminar un disco de The XX: tranquilo, amoroso, delicioso, y con una subida para el minuto de track que va muy bien. ¿Vale la pena? Sí. ¿Nos encontraremos con grandes novedades en cuanto al sonido de la banda? No. Sea como sea, a medida que le vayan dando más y más escuchadas no tengan dudas en que van a encontrar diferentes sentidos y diferentes sonidos que valen muchísimo la pena. The XX no se alejó mucho de lo que hicieron, pero es su segundo disco y tenían que asentarse, establecerse y demostrarle a sus fanáticos y a la crítica cuál es su sonido y qué es lo que vinieron a hacer al mundillo musical.


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BOTE DIOSQUE

#04

FLAMING LIPS AND HEADY FWENDS

Por Lucas Garófalo

“Pienso en la distancia cuando estoy con vos, y pienso en vos cuando estoy a la distancia”, dice Juan Román Diosque con su habitual sagacidad para crear sentencias. Bote, su segundo disco, está repleto de esas observaciones cotidianas y profundas que son su marca registrada. Con el ocio y la contemplación del presente como fuentes de inspiración, Diosque por momentos parece un filósofo griego que tuvo la ¿mala? suerte de nacer en el momento y el lugar equivocados: más de uno dirá que es un vago trasnochado. Como sea, si hay algo que lo hace único es su capacidad de ver la belleza en donde otros no ven nada. “La basura tiene un precio que no puedo dar”, canta, y automáticamente nos recuerda a su viejo fotolog, en el que le sacaba fotos a la mugre que se acumulaba en el patio de su casa después de barrer: una obra de arte instantánea y hermosa, prueben hacerlo con sus escobas. Esa combinación entre lo inmediato y lo eterno es su motor, y se traduce en canciones de guitarra acústica y voz, al mejor estilo payador, complementadas por una producción moderna y espacial que se apoya en el uso de sintetizadores. En los dos minutos que duran sus temas pasa una galaxia entera, con sonidos de todos los colores y baterías que entran y salen para darle el característico ritmo cansino (Diosque siempre parece estar cantando a la hora de la siesta). De momento el disco no tiene edición en CD, sino que se consigue entrando a diosque.com.ar, página que colapsó en la semana de su lanzamiento por la gran cantidad de descargas. “Gracias por romper el sitio”, dijo su autor, que una vez más vio lo hermoso de una falla.

#05

MUNDO ANFIBIO LISANDRO ARISTIMUÑO Por Claudio Kleiman

En el universo anglosajón hay, como aquí, algo llamado el Día de las Disquerías. Pero por allá no sólo hay shows en esos curiosos lugares donde se venden compacts y vinilos, sino que cada vez más aparecen ediciones especiales para semejante celebración. Generalmente, esos discos –y especialmente simples– quedan restringidos al mercado local, pero el tenor de los invitados ha generado que el experimiento de los Flaming Lips (reuniendo en un disco los delirantes EP que han ido lanzando recientemente) haya sobrevivido –y multiplicado– más allá del día en cuestión. Sin embargo, sólo es posible disfrutarlo pensando en que es justamente eso, un experimento. Más cercano a los comienzos lisérgicos del grupo, y con invitados de alta exposición como Chris Martin, de Coldplay, o Ke$ha, Flaming Lips and Heady Fwends es, antes que nada, un viaje. Hay que acercarse a semejante artefacto musical olvidando las melodías que ha sabido conquistar el grupo de Wayne Coyne para convertirse en algo más que una banda de culto, y con ganas de dejarse llevar por sus heterogéneos decorados musicales. Algo que han hecho con gusto invitados como Nick Cave o Yoko Ono, protagonistas de atrevidos experimentos bautizados con signos de pregunta o admiración, como You Man? Human??? o Do It!, respectivamente.

El quinto disco de estudio de Lisandro Aristimuño demuestra que el solista sureño aún no ha encontrado su techo: Mundo anfibio es un ciclo de canciones envueltas por un sonido que deslumbra tanto por lo ambicioso de su concepción como por la justeza de su concreción. La tapa, una pintura de Gabriel Sainz que recuerda los paisajes alucinados de Brueghel y El Bosco, plantea una oposición entre un mundo natural -identificado con los orígenes y la armonía con el medio ambiente- y la civilización, con su depredación sobre la conciencia humana y su entorno. Alrededor de ese concepto, Lisandro desarrolla un universo absolutamente personal, integrado por melodías límpidas, una poesía de gran fuerza evocativa, samples, sonidos étnicos, arreglos de cuerdas, instrumentos acústicos y programaciones. Voces deformes, canciones infantiles, melodías orientales contribuyen a completar ese clima onírico, entre la epifanía y la pesadilla. Hay canciones gloriosas: las dos primeras, “Elefantes” y “Un dólar, un reloj y una frase sin sentido”, emergen con fuerza arrasadora, impulsadas por un cuarteto de cuerdas y (en la segunda) la voz del invitado Ricardo Mollo. En “Cien pájaros”, “Aurora boreal”, “Igual que ayer”, el clima de invención y asombro es tal que da la impresión de que la Incredible String Band se hubiera reencarnado en el siglo XXI en el noroeste argentino. Mollo reaparece en “Traje de Dios”, probablemente lo más rockero del disco, y también Hilda Lizarazu y Boom Boom Kid hacen convincentes cameos vocales.

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RESEÑAS

LIBROS

#01 DIARIO DE INVIERNO PAUL OSTER Por Leonardo Vascal

Frente a su cumpleaños sesenta y cuatro y el invierno, Paul Auster decide escribir un diario mientras se ve a sí mismo el envejecimiento de maneras que nunca imaginó. Convincente escrito, y estructurado con una lógica onírica y urgente, los fragmentos autobiográficos y meditaciones de Diario de invierno producen un extraordinario mosaico de su propia vida. Entrelazando historias vívidamente detalladas, Auster logra que cada pequeño incidente brille como en un conjunto. Además, hay dos momentos recurrentes: una de terror físico, por ejemplo su ataque de pánico después de la muerte de su madre en 2002, y el otro acerca de la alegría, su experiencia de observación de una pieza de danza en 1978, lo que le libera del bloqueo de escritor justo antes de la muerte de su padre. Fue la muerte de su padre, que comenzó su primera memoria igual de poco convencional que esta y fue celebrada a nivel internacional, La invención de la soledad, publicado hace treinta años. Ahora, Auster ha incluido un retrato inolvidable de su madre. Por el contrario que en La invención de la soledad, incluyendo su lucha como madre soltera después del divorcio, el amor de corta duración que encontró al final de la vida, y otros detalles que se vuelven interesantes y plenos de significación bajo la pluma de Auster. Estas memorias también incluyen una serie aleatoria de los recuerdos de la propia vida de Auster captadas desde el punto de vista de su vida ahora, incluida la participación en las manifestaciones anti-Vietnam en la Universidad de Columbia; el

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#01 Anagrama, 2012

recuerdo traumático de casi matar a su segunda esposa, Siri Hustvedt, y a su niño en un accidente de coche, así como también los recuerdos dolorosos de cómo fue cayendo dentro y fuera del amor con su primera esposa, la escritora Lydia Davis. En escencia, no se puede decir que se está ante una biografía propiamente dicha, Auster nos cuenta retazos de lo que ha sido su vida, momentos, dirigiéndose en segunda persona al lector, increpándole, llamándole para que de ese modo recuerde junto a él su propia vida.Diario de invierno podría definirse como un libro sensorial y emocional, en el que el autor apela a las experiencias que al final son iguales en todo ser humano: la infancia, el paso a la adolescencia y juventud, el primer amor, la primera gran decepción, sus matrimonios, hijos, el paso a la edad adulta, el camino a la tercera edad, sueños conseguidos, otros rotos por el camino. Diario de invierno es una meditación en movimiento, acerca del tiempo, del cuerpo, un matrimonio largo y satisfactorio, y el lenguaje por sí mismo de uno de los escritores más interesantes y elegantes escribiendo hoy en día. #02 UN PUBLICISTA EN APUROS NATALIA MORET Por Federico Rodriguez

La primera novela de Natalia Moret, lejos de parecer una novela iniciática, se lee como si fuera un tercer o cuarto libro de un joven autor. O sea, el lenguaje y la dinámica del libro hacen que olvidemos que estamos ante un debut literario (debut falso por otro lado, ya que Moret ha publicado en varias antologías de cuen-

#02 Mondadori, 2012

tos y en revistas, además de escribir en medios periodísticos y blogs). La condición humana parecería ser el tema central del libro, escondido tras la potente figura de Javier Franco, el protagonista y el personaje mediante el cual se escribe el libro. Javier es un ser un tanto despreciable, racista, paranoico, mentiroso y oscuro. Javier bien podría haber sido un personaje salido o inspirado en esa otra terrible novela American Psycho, de Bret Easton Ellis. Dicho todo esto del protagonista, quizá sea necesario destacar la habilidad de la autora para que en algún momento de la novela, Javier se vuelva un tipo un tanto querible. Tal vez porque también se puede apreciar que es un ser falto de afecto y solitario, lo cual, a la larga, termina siendo identificatorio para la mayoría de los seres humanos. A Javier, de clase media alta, lo impulsa una voracidad insaciable por todo lo que se puede poseer (como el dinero, el poder, las drogas) y también por las mujeres. Y es justamente a una mujer a quien está buscando Javier, en parte por amor, en parte para desentrañar la solución de un crimen que lo ayudaría a cuidar su propia economía. Esa búsqueda lleva al protagonista a sumergirse en un thriller que poco tiene de thriller y a la vez todo, a salir de su acomodado entorno social para adentrarse en los barrios bajos, en la pobreza, en Constitución… Javier tendrá trato entonces con travestis, dealers, gente oscura y peligrosa, outsiders de una sociedad que, de pasada, está retratada y es criticada indirectamente en la novela. Un publicista en apuros también retrata el micromundo de las agencias de publicidad, del poder y los contactos, de las estafas y las avivadas. El lector común tal vez no llegue a develar cuánto hay de verdadero y cuánto de ficción en esos momentos, pero lo cierto es que el libro está tan convin-


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#03 Alfaguara, 2011

centemente escrito que la tendencia es a suspender la credulidad mientras se lo lee, lo cual es una forma de volverse un verdadero compañero de ruta de Javier Franco, lo que equivale a sacar un boleto de ida al alma negra del porteño medio.

#03 EL HIELO VLADIMIR SOROKIN Por Luis Falcone

Resulta extraño encontrar, hoy en día, libros que incomoden políticamente. Hielo, del ruso Vladimir Sorokin lo hace, al igual que lo viene haciendo gran parte de su obra. Putin y la Rusia oficialista se incomodan ante los libros de este autor, quien no duda en hacer declaraciones como la siguiente: “Rusia es un enorme tiranosaurio con los dientes desgastados. Apenas se mueve, cada vez le cuesta más moverse. Yo diría que es un animal que se muere”. Nacido en 1955, Sorokin es autor de doce novelas, diez obras teatrales y varios guiones cinematográficos. Acusado de pornógrafo y perseguido por los gobiernos de turno, en 2001 fue reconocido con el Premio Andréi Bely por “sus excepcionales aportaciones a las letras rusas” y además recibió el Premio Booker Popular. Pero volviendo a Hielo, que forma parte de una trilogía, narra la historia de una secta y trata de la “búsqueda del paraíso espiritual perdido” (Sorokin dixit) y es una “reacción a la desilusión por el intelectualismo actual”. Perteneciente al géne¬ro negro, con toques de simbolismo, y con un formalismo posmoderno, la novela se puede resumir en pocas líneas: trata de una secta milena¬rista que adora un meteorito y que usa martillos

#04 Anagrama, 2010

de hielo para arrancar los corazones de jóvenes rubios y hablar con ellos. Haciendo referencia a esos oprichnik (eran los matones de Iván el Terrible), la novela los intentos de aislar a Rusia de Occidente tras el naciona¬lismo y la moral costumbrista usando la riqueza petrolífera como herramienta. Escrita punzantes, la novela trasciende su propia ficción y da un panorama demoledor de la sociedad Rusa, decadente e inmoral. Ese breve resumen puede sonar a muy poco. En definitiva es cuestión de gustos. Lo que no se puede obviar es que se está ante un fenómeno literario como no abundan. Sorokin pude integrarse al grupo de los Houellebecq, Easton Ellis, Palahniuk, autores que incomodan por estar destinados a ver (y narrar) lo que nadie quiere ver. #04 NOCTURNOS KAZUO ISHIGURO Por Ariel Gamarra

Con su primer libro de cuentos, Kazuo Ishiguro incursiona en el mundo de la música, que forma parte de la atmósfera y del paisaje en el que se desarrollan las narraciones. Son cinco cuentos: “El cantante melódico”, “Come rain or come shine”, “Malvern Hills”, “Nocturno” y “Violonchelistas”. En el primer cuento, El cantante melódico, un guitarrista de Europa del Este que trabaja en Venecia tocando en una plaza, reconoce entre la gente al cantante favorito de su madre: Tony Gardner. Y es justamente Tony Gardner quien le pide que lo ayude acompañándolo en una serenata para su esposa. Cuando están ejecutando las canciones, se pueden oír los llorozos de Lindy Gardner, la esposa del cantante. Esa era una parti-

cular forma de decirse adiós, la pareja iba a divorciarse. Lindy Garder reaparece en otro cuento, Nocturnos, donde ella está en otro hotel, recuperándose de una cirugía facial luego de su divorcio. Allí conoce y entabla una relación de amistad con Steve, un saxofonista venido a menos se presta a una operación facial para mejorar su fealdad y así poder tener una chance en el mundo de la música. El cuento tiene un aire surrealista, Lindy termina siendo un personaje más interesante dado que el cuento está relatado por Steve y cuando habla de ella lo hace despectivamente (imposible no pensar en nuestra vernácula Susana Giménez cuando describe lo estúpida y superficial que es Lindy Gardner). Los cinco cuentos están escritos en primera persona y son narrados por hombres. El efecto el propio de los libros de Ishiguro. Un tono confesional e íntimo que parece deliveradamente casual. Come rain or come shine, donde una pareja de viejos amigosinvitan al protagonista a pasar una semana en su casa. Inmediatamente advierte que la invitación fue hecha para que él ayudara a su amigo a salvar su matrimonio. Violonchelistas es el último cuento del libro y trata sobre una particular maestra del violín, alguien que nunca tocó el violín en su vida pero que es capaz de indicarle a alguien que sí exactamente lo que hace mal en su ejecución y cómo debe hacerlo. Esos dos personajes se enamoren, o al menos tengan algún acercamiento amoroso, pero como sucede en todos los cuentos del libro, los gana el desasociego y lo que puede terminar mal, termina mal. En su anterior libro, Nunca me abandones, lo que se ofrecía al lector era la evidencia de un destino oscuro y hasta siniestro, en Nocturnos se impone la certeza de lo que pudo ser y no fue. 9


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CINE

JUEGO AMOROSO El joven prodigio Xavier Dolan primero mató a su madre y luego, en su segunda película Los amores imaginarios, muere de amor atrapado en un triángulo queer. POR DIEGO TREROTOLA

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uando todavía no había cumplido los veinte años, Xavier Dolan tenía una larga trayectoria como actor infantil en Canadá y ya había debutado con su primer largometraje como director, guionista y protagonista, que sería elegido para competir en la sección Director’s Fortnight del Festival de Cannes. Su título, Yo maté a mi madre (J’ai tue ma mère, 2009), le aseguraba al joven de Quebec que el mote de enfant terrible se multiplicaría en la prensa francesa. La película era una suerte de psicodrama eléctrico sobre las tensiones entre una madre y su hijo gay, llegando a picos de violencia verbal bastante extremos, donde se adivinaban visos autobiográficos en las catarsis que se sucedían en cada secuencia. Después de arrasar en Cannes con los premios, volvió por más al año siguiente con Los amores imaginarios (Les amours imaginaires, 2010), que lo vuelve a contar detrás y delante de la cámara, para cristalizar no sólo una capacidad precoz para sostener una producción cinematográfica sino la versatilidad para poder dar una vuelta de hoja a su obra. Desacelerado, sin la virulencia adolescente que desarrollaba en su debut, Dolan tiene la mirada más calma para retratar otra historia de amor imposible, en este caso un triángulo amoroso que tiene más de tristeza que de romance.

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TADZIO SIGLO XIX

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l vértice bisagra de la tríada geométrica del relato de Los amores imaginarios es Nicolas, interpretado por Niels Schneider, que podría ser un eslabón de la cadena evolutiva del Tadzio encarnado por Björn Andrésen que moldea Visconti para su versión cinematográfica de Muerte en Venecia (1971). Con rulos rubios de querubín y una masculinidad laxa algo estilizada, Nicolas es un recién llegado al círculo de amistades de Francis (Xavier Dolan) y Marie (Monia Chokri), quienes competirán por conquistar su amor esquivo. Dos o tres planos son suficientes para establecer la mirada cautivada por Nicolas: con sólo verlo fumar en cámara lenta en una charla casual puede flechar corazones a la deriva. Es que Schneider hace de su Nicolas un prodigio de fotogenia pura, de sex appeal instantáneo, que lo convierte en heredero de una casta de actores franceses de belleza aguerrida y casi obscena, cuya máxima expresión podría ser Gérard Philipe. Su evidente star quality lo ubica a Nicolas en el pico más alto del triángulo de Los amantes imaginarios, un vértice que brilla con estrella propia. Y aunque podría pensarse que el amor a primera vista podría ser el tema central de la segunda película de Dolan, en realidad, la construcción de la escena amorosa más que el amor, y sobre todo la construcción de las estrellas cinematográficas, tiene una importancia inusitada y es donde reside su originalidad.


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FICHA TÉCNICA: Título Original Los amores imaginarios / Heartbeats / Les amours imaginaires, Canadá, 2010. Dirección Xavier Dolan-Tadros Guión Xavier Dolan-Tadros Producción Alliance Atlantis Vivafilm Fotografía Stéphanie Anne Weber Biron Reparto Xavier Dolan-Tadros / Niels Schneider / Monia Chokri.

En su visión del romance artificial entre los tres personajes, Dolan plantea el nivel de erotismo de las estrellas de cine y de cómo las películas fueron construyendo y contaminando muestra propia identidad sensual a través de la representación de actores y actrices que se volvieron iconos de una forma de enfrentar nuestra propia experiencia de seducir y ser seducido. “¿Pensás en estrellas cuando cogés, en Marlon Brando, James Dean, Paul Newman?”, le pregunta un amante a Marie, para tratar de desenredar el lugar que ocupa en la mente de su partenaire la cinefilia erótica, y así se hace explícito cómo el star system funciona en la narración como fetiche sexual. Por eso, el título de la segunda película de Dolan se refiere a las estrellas de cine, a amantes de celuloide que son carne de la fantasía colectiva, fantasmas que materializan luces y sombras de nuestros deseos. El aura que Walter Benjamin planteaba que había desaparecido del arte en la época de la reproductibilidad técnica, se trata de restituir en las películas a través del culto a la estrella de cine, que todavía mueve constelaciones de espectadorxs. El impacto social de las estrellas de cine se puede ver como un relato sobre la sexualidad queer, como lo demuestran los libros de Manuel Puig al fenómeno dentro y alrededor de The Rocky Horror Picture Show, dos de los exponentes más arácnidos de esta forma de sensualidad, en el sentido de capturar al público como moscas en las redes de la seducción polimorfa.

EL ANACRONISMO ES MUY SENSUAL

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olan transforma a sus personajes en una versión vintage del apogeo de la estrella cinematográfica de la década del ’50. Jóvenes anacrónicos, Marie y Francis se mueven en la Canadá contemporánea como eyectados de otra época, con su estética retro que refiere al Hollywood clásico, a los mitos fundantes de la juventud glam que erotizaron la elegancia con candidez y rebeldía en altas dosis. Así, Marie se traviste de Audrey Hepburn, la actriz adorada por Nicolas, para atraparlo en su estilo: muñequita de lujo, con tanto destello camp como para pasar

por drag queen, con peinado alto y una explosión de color entre sus pliegues (diseñados, como todo el vestuario, por el mismo Dolan). Por su parte, para construir su identidad, Francis se draguea de James Dean, con jopo a la gomina, chaquetas y jeans, el modelo de juventud que su personaje gay reivindica como sensibilidad urbana. Y la película, en largas caminatas en cámara lenta robadas al Wong Kar-wai de Con ánimo de amar, hace desfilar por las calles convertidas en pasarelas a sus tres protagonistas, para demostrar la vigencia retro del artificio estelar. Hasta en la intimidad, cuando las luces rojas, verdes, azules bañan los cuerpos de los y las amantes para descomponer en su piel la potencia sensual del technicolor, con distintas suites de Bach atronando para que sus dormitorios tengan la banda de sonido que la pomposidad que el cariño fantástico de las caricias merece. Así, Dolan apuesta a teñir cada detalle con una teatralidad donde el amor y el sexo acceden a una dimensión de glamour que el mundo actual, convertido a la religión de reality, está perdiendo. Los amores imaginarios es un homenaje performático a cierta pasión perdida por el afeite, el look y la pose, a cierto goce por una personalidad Frankenstein, monstruosa en su poder de sugestión, que el firmamento del cine forjó durante el siglo XX. El mes pasado, el Festival de Cannes programó Laurence Anyways (2012), la última película de Xavier Dolan, que explora las tribulaciones de un hombre que quiere convertirse en mujer, mientras trata de conservar una larga relación heterosexual que mantiene con su pareja. Dolan describió la película como “semificcional y semiterapéutica”. Es una buena noticia que su transformación siga en curso.

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EMILIO GARCÍA WEHBI 12


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Todos esos discursos inaprensibles por completo durante la representación, ese vaivén de citas, materiales, referencias y textualidades, ese aluvión, ese palimpsesto, quedó ahora inmortalizado en Botella en un mensaje (Alción Editora Ediciones DocumentA), el libro en el que Emilio García Wehbi publicó su corpus de obras. Una forma de encarar lo teatral que trabaja con la tensión entre forma y contenido. En su caso, entonces, el mensaje es la botella. Ya desde sus inicios en el Periférico de Objetos en los '90, empezó a romper los paradigmas de lo teatral instituido, como cuenta, con una voluntad interna de matar al padre cada vez, de superarse a sí mismo. Su teatro no es de textos, sino de texturas. Un teatro para aprehender a través de los ojos, la nariz, las manos, el cuerpo. Así, Wehbi transita por diferentes registros del arte y convierte al teatro en un campo de interdisciplinariedad. Ahora, la publicación del libro con una voluntad literaria implica también un corrimiento de lo teatral. Pintura, intervenciones urbanas, ópera, performances, happenings, instalaciones, teatro y literatura: todas contra la tiranía del texto. Porque en el teatro de Wehbi las estructuras aristotélicas caen, la idea de relato no se mantiene en unidad dentro del tiempo y espacio de la obra y los códigos de representación se desarticulan. "Que el arte no imite a la vida, sino que la vida imite al arte", celebra, en ese filo de tensión entre lo artaudiano y lo brechtiano que constituye su estética.

POR IVANNA SOTO

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¿Por qué empezás a escribir textos para la representación? La génesis de empezar a escribir textos fue porque en una época, para 2003, dejé de encontrar textos teatrales que me resultasen seductores para llevar a la escena. Sentía que no había materiales textuales que me representaran. Entonces empecé a probar algo que siempre había fantaseado pero que nunca había llevado a cabo: escribir textos con una doble intención: pensando en la escena, pero también jugando un poco literariamente. ¿Te seduce la posibilidad de que otros directores pongan en escena tus textos? Me seduce la idea de ver cómo otra persona podría llevar a cabo esos textos. Tienen una pregnancia muy especial. Son muy bizarros para llevarlos a la escena. Tienen un juego didascálico poco convencional. Claro, las didascalias son más literarias. La idea es que no se tomen como pie de la letra. Yo también elijo textos que en principio parecen no estar escritos para la escena y, sin embargo, uno transita por la escena con esos textos. En relación a lo que es la dramaturgia estrictamente contemporánea, un texto de teatro es considerado teatral sólo porque el autor considera que es un texto teatral. Desde que Duchamp pone el mingitorio en el museo, lo firma y dice: "Esto es una pieza de arte porque yo lo ubico", se construye esta realidad. Yo diría que no hay texto que no sea teatral y que no hay textos específicamente teatrales. Yo no podría decir que Hamlet es un texto mucho más teatral que una receta de cocina a priori. Esto abona una mirada de director-autor en la que el director transforma el texto y lo articula dentro del relato de la escena.

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¿Qué características tiene que tener un texto para que lo elijas para llevar a la escena? En principio, los textos que a mí me interesan son aquellos que no tienen una voluntad didáctico-escénica. Es decir, aquellos en los que el autor no hace más que escribir palabras, sin buscar una línea u orientar al director hacia una forma de entender teatralmente esos textos. Yo busco materiales que desteatralicen, desde lo literario, al teatro. Me interesa la dramaturgia rota, no representacional, que tiene múltiples capas de significación, que trabaja una polisemia o un imaginario que excede a lo que la palabra narra o explicita. No me interesa el formato de diálogo, hace muchos montajes que no trabajo el lenguaje naturalista representacional, sino que trabajo casi todos monólogos. Son textos dichos directamente al público de cuerpo presente, la noción de cuarta pared para mí es un anacronismo. ¿Tu escritura emula los procedimientos formales que llevás a cabo desde la dirección? Mi vocación es descentrar la mirada. Esto para mí es permanente, tanto desde la dramaturgia como desde la dirección. No sólo la mirada del espectador, sino mi propia mirada. Trato de romper los pactos preexistentes conmigo mismo para que mi próxima función me seduzca, me descoloque y me implique un corrimiento. Entonces, si bien hay una línea estilística y unos monstruos que me recorren en toda mi producción artística, una constante es la voluntad de cambio. Es como un oxímoron: hay una constante búsqueda de un cambio. Esa es una parte esencial de mi modus operandi. ¿Cuáles son esos monstruos? Un artista por lo general tiene dos o tres tópicos con los que trabaja obsesivamente durante toda su vida. Y si es consecuente, nunca los va a terminar de desarrollar, se va a morir antes de poder cerrar esa herida abierta. En mi caso,


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puede ser la obsesión en relación a la vida y la muerte y la problemática del cuerpo. El cuerpo como la hoja y como el lápiz: la hoja como el lugar en donde se inscribe la problemática del mundo, y el lápiz como aquel que inscribe en el mundo y en el arte su propia problemática en relación a la existencia. Tu intención es generar actividad en el espectador, pero ¿qué hace después con esa actividad? La idea de corrimiento de la mirada que planteo para el artista y el espectador tiene como finalidad correrlos del pensamiento normativo, disciplinado, establecido y centralizado que responde a un comportamiento social y ético que está institucionalizado, y tratar de mover hacia la periferia una forma de mirar. Todo lo que está institucionalizado atenta contra la libertad o, por lo menos, contra el pensamiento crítico. No hay una cuestión pedagógica o superior de poder donde lo que busca el artista es mover al espectador, sino también moverse a sí mismo. No tiene una funcionalidad pragmática, sino también dejaría de tener una voluntad poética y se trasformaría en una voluntad política. Y cuando empieza a tener ese tipo de registro pierde algo de la esencia de lo poético y deviene en algo que puede ser manipulación, que a mí no me interesa en lo más mínimo. Entonces, tiene que ver con descentrar los mecanismos de construcción de institución y recuperar, como dice Rancière, la libertad de la subjetividad. Yo cómo lo veo, yo qué pienso y yo qué haría, son las preguntas frente a este hecho estético, poético y/o político. En este sentido, tiene una vocación libertaria.

¿QUÉ CARACTERÍSTICAS TIENE QUE TENER UN TEXTO PARA QUE LO ELIJAS PARA LLEVAR A LA ESCENA? LOS TEXTOS QUE A MÍ ME INTERESAN SON AQUELLOS EN LOS QUE EL AUTOR NO HACE MÁS QUE ESCRIBIR PALABRAS, SIN BUSCAR UNA LÍNEA U ORIENTAR AL DIRECTOR HACIA UNA FORMA DE ENTENDER TEATRALMENTE ESOS TEXTOS. BUSCO MATERIALES QUE DESTEATRALICEN, DESDE LO LITERARIO, AL TEATRO.

¿Una co-responsabilidad con lo que sucede en escena entre intérprete y espectador? Claro, que el espectador tenga conciencia de que es responsable de lo que está viendo, que no sólo es un espectador pasivo, protegido, guarnecido en la oscuridad, sino que forma parte de la lógica del relato poético. Eso es un teatro

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activo. Esa forma de estar ahí, de recuperar el tiempo presente es algo que el teatro perdió desde mi criterio. El teatro durante el siglo XX con la dominación del psicologismo y el naturalismo se fue volviendo una pieza de museo. En lugar de un acto de hoy, vivo, puro, vemos un teatro como se hacía en el siglo XIX o principios del siglo XX, y no sabemos por qué extraña razón nos sigue interesando. Claro, la mayoría de la gente que va al teatro, que de por sí es una minoría, va a ver teatro naturalista. ¿A qué va la gente al teatro? Hay una tendencia en crecimiento, lo que llaman ahora "teatro comercial de arte", que para mí es un oxímoron. De pronto empezaron a haber buenos actores y directores trabajando en teatro comercial, y eso parecería que lo prestigia. Pero al contrario, el teatro comercial desprestigia a esos actores y directores. Entonces, hay un cierto achatamiento en cómo el espectador mira las obras. Y esto es un problema. Por ejemplo, el teatro de los '90, desde lo formal, era un teatro de mucho más riesgo y había mucho público que estaba dispuesto a ese tipo de apuestas. Hoy, la apuesta de riesgo se ha achatado. No puedo entender bien por qué. ¿Y qué genera en el espectador la puesta en discurso de su pasividad? Como por ejemplo en una de las obras, "La balsa de la medusa", en la que los performers insultan constantemente a los espectadores. Ahí había un juego frente a la postura cómoda y de entretenimiento del espectador con lo teatral. Yo lo planteaba como un gesto de entretenimiento que hacía pisar el palito al espectador. Si los textos hubieran sido otros, el espectador no se hubiera sentido maltratado o descolocado. Pero como eran insultos, había algo que se rompía. Algunos, que no entendían el juego, caían en esa trampa y entraban en una espiral de provocación con los intérpretes. Era una vocación de hacer ma-

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nifiesto que estamos ahí en ese momento y que ese estar ahí implica también una forma de mirar. Las reacciones del público fueron de lo más variadas: desde dar botellazos, correr a los intérpretes, bailar con ellos. Ese espacio de apertura, que había que sostenerlo, era una apuesta de riesgo. En tu libro afirmás que el arte no es político por el contenido sino por la forma. ¿Dirías que tenemos una tradición de teatro político en general? Tenemos una tradición de teatro político que para mí no es político, sería ideológico en todo caso. Precisamente porque el llamado teatro independiente que surge en los '50 y que es fuerte hasta la dictadura es un teatro marxista, que busca promover las ideas marxistas a través del pobre Brecht, al que destruyen totalmente. Transforman a la pedagogía brechtiana en lo contrario del didactismo que buscaba Brecht. Hay una tradición de que los teatreros deben expresar desde el teatro una ideología, que debe ser políticamente correcta, progresista. Desde mi punto de vista, esto termina siendo una sarta de banalidades puesta una sobre otra. Lo político es producir procedimientos formales nuevos. Me parece que el teatro argentino ha dejado de ser lo político que era. Y, paradójicamente, una década absolutamente apolítica como la de los '90, el teatro era profundamente político por su modo de producir formal. No porque hablemos de la dictadura o Malvinas vamos a estar haciendo teatro o arte político. Lo políticamente correcto, lo progresista, se debe valer sólo de herramientas progresistas y específicas y no buscar otras estrategias que a veces son las que ha utilizado el enemigo. Según cómo abordemos ese tópico, vamos a estar haciendo teatro o arte político. ¿Crees que al teatro le concierne sólo la intención de cambiarse a sí mismo o debe, además, cambiar a la sociedad? Yo creo que cuando le tratamos de asignar al


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arte algo que busca decididamente exceder sus propios límites, le estamos buscando cierto didactismo. El arte es una expresión humana intrínseca del hombre. Se entiende siempre, no hay que explicarlo. Cualquier gesto pedagógipor explicar qué quiere decir, es en realidad un gesto de dominación. El arte no tiene una finalidad específica, pero sí me parece que hay una voluntad que a mí me gusta tener como artista que es la voluntad de estar en permanente cambio. Por lo tanto, también me gustaría ver una sociedad en permanente cambio. Un sujeto en constante cambio, como mínimo, se cuestiona las reglas que lo sujetan como tal. Esto es lo que a mí me interesa dentro del arte. Ahora, si yo pretendo algo más que eso, en realidad, debería dejar el arte y dedicarme a la acción política. Este es el problema: creer que desde el arte podemos generar cambios del mundo. Podemos generar cambios en nosotros mismos y pequeños corrimientos que pueden ser útiles, pero no necesariamente diría que buscar una voluntad de cambio es hacer algo bueno con el arte, sino que casi lo contrario. Es posible establecer todavía alguna relación entre arte y utopía? Sí, yo todavía creo que el espacio del arte, en algún punto, es un espacio liberador, un punto de fuga, un lugar donde se cuela algo que no se cuela en otros registros del comportamiento social. El arte es el espacio para interrumpir la ley desde la poética. Tomando a Brecht, Müller decía que el arte era un espacio para experimentar desde lo poético experiencias de un colectivo que, si llegan a buen puerto, pueden ser llevadas a la realidad. Y en ese sentido, es un espacio de pura libertad en donde los grupos sociales pueden probar desde la no corrección, desde el hacer no normal, un discurso, un relato, una construcción de realidad que después puede ser provechosa en la realidad.

ES POSIBLE ESTABLECER TODAVÍA ALGUNA RELACIÓN ENTRE ARTE Y UTOPÍA? SÍ, YO TODAVÍA CREO QUE EL ESPACIO DEL ARTE, EN ALGÚN PUNTO, ES UN ESPACIO LIBERADOR, UN PUNTO DE FUGA, UN LUGAR DONDE SE CUELA ALGO QUE NO SE CUELA EN OTROS REGISTROS DEL COMPORTAMIENTO SOCIAL. EL ARTE ES EL ESPACIO PARA INTERRUMPIR LA LEY DESDE LA POÉTICA.

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CURIOSIDADES

LOS GARDELES PORTEÑOS “CUALQUIER CACATÚA SUEÑA CON LA PINTA DE CARLOS GARDEL.” CELEDONIO FLORES (CORRIENTES Y ESMERALDA)

POR HORACIO J. SPINETTO

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ace algunos años llegó a Buenos Aires por primera vez una delegación, proveniente de la ciudad francesa de Toulouse, de L´Association Carlos GardelAmis du Tango. Sus integrantes buscaban ansiosamente la impronta gardeliana en nuestra ciudad. El primer contacto fue el que lo hace eterno: la magia de su voz se hizo presente (Mano a Mano, Almagro, Anclao en París, Canchero, Cuando tu no estás, El día que me quieras….) y, por supuesto, la sonrisa eterna que se reproducía, amable y seductora. En Corrientes las disquerías ofrecían sus grabaciones completas. En la misma calle (así la seguimos llamando, como cuando era angosta, pese a ser avenida), en el 1369, muy próxima a su cruce con Uruguay, la famosa pizzería Los Inmortales tiene en lo alto de su fachada un gran cartel, pintado por Carlos Leonetti en 1955, donde Gardel aparece impecablemente vestido, con Corrientes como marco y el Obelisco que cierra la clásica perspectiva. Lo real y lo virtual en un mismo instante. El grupo francés, ya avec ravissement, decidió dirigirse hacia el Abasto, vía subte de la línea B. Otras imágenes y nuevas sensaciones los aguardaban. En la esquina de Corrientes y Paraná, en la misma vereda del Teatro San Martín, está el Quiosco del Tango, donde Carlitos es protagonista. Un poco más adelante en la esquina noroeste con Callao, desde otro quiosco de diarios y revistas, Gardel observa por Corrientes, como se detienen autos y colectivos demostrando su afecto. La luz verde del semáforo interrumpe la breve e infinita ceremonia. La próxima roja mantiene la continuidad. Por Rivadavia 2056, casi al lado del Café de los Angelitos, clásico referente gardeliano, una ferretería luce un

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mural pintado por Villar, como tantos otros que tiene realizados en la ciudad, con impronta tanguera y la imagen del “morocho” acaparando la atención de los transeúntes. Ya en la zona del Abasto, precisamente en la estación de subte Carlos Gardel, descubrimos un bello filete de León Untroib, y dos murales cerámicos del artista uruguayo Carlos Páez Vilaró. En el andén hacia Avenida de los Incas otro mural cerámico, en este caso del plástico Andrés Compagnucci, provoca fastidio kitsch entre los tangueros más radicalizados. Volviendo a emerger, en la cortada Carlos Gardel, en su esquina con el Abasto de Delpini, Sulsic y Bes (hoy shopping), surge un nuevo “bronce que sonríe” en versión libre del gran escultor Mariano Pagés. Al lado el antiguo bodegón Chantacuatro devenido en lujoso restaurant Carlos Gardel tienta con su espectáculo en vivo. Sobre la pared de la cortada un stencil con estilizada imagen del “mago”, dice No me lloren, crezcan. En Jean Jaurés 735, está la casita que el cantor compró para tranquilidad de su “viejita” Berta. Con su transformación en casa-museo de Carlos Gardel institucionalizó su memoria. La breve calle Zelaya, en el mismo barrio, presenta en su proximidad con la de Jean Jaurés, una serie de murales con el rostro del creador de Volver, algunos pintados y otros realizados con venecitas, obras del pintor e interventor urbano Marino Santa María. Este artista plástico es recurrente con la imagen gardeliana, otro ejemplo encontramos sobre la calle Suárez, al llegar a la cortada Lanín. Una silueta de Carlitos recortada en tamaño real nos invita a ingresar en el restaurante La viña del Abasto, en Jean Jaurés y San Luis. La calle Carlos Calvo no se queda atrás. Casi al llegar a Defensa, un stencil recuerda la amistad que unió a nuestro cantante con el gran jockey Irineo Leguisamo. Siguiendo hacia el oeste, en el 579, la sonrisa ganadora surge desde la vidriera del hostel Carlos Gardel. Llegando al barrio de San Cristóbal, en la esquina con Saavedra, un legendario café fundado en 1908, muestra en su fachada una pintura naïf con la imagen de Gardel, el café en cuestión se llama Carlitos, en claro homenaje al “zorzal”. En Defensa y Chile, del lado de San Telmo, la pizzería La Continental. Tiene en su interior una muy buena fotografía luminosa, intervenida por Ricardo Sanguinetti, que muestra a Gardel sentado comiendo una pizza y tomando una cerveza Quilmes, mientras algo más atrás aparece la sugerente figura de Mona Maris. Gardel fue un adicto a los helados de limón de Saverio, la famosa heladería de la avenida San Juan. Enrique Cadícamo lo certifica en sus memorias. Un afiche con un Gardel gauchesco, guitarra en mano, dice Saverio, pasión por la calidad. Otras heladerías, también lo tienen a Gardel, como la de Defensa y Chile, en el fileteado de su vidriera, mirando

la simpática estatuita de Mafalda, y en Filippo de Jorge Luis Borges y Costa Rica donde una silueta en tamaño natural lo muestra degustando un cucurucho. El Café Los Galgos, es una verdadera tradición en la esquina de Lavalle y Callao. La presencia de “El mudo” se materializa con una foto y una silueta adherida sobre la boiserie del local. En Magallanes y del Valle Iberlucea, prácticamente en el ingreso a Caminito, un mosaico, firmado por Vitale, insiste con el rostro familiar y la leyenda: Carlos Gardel. El mago presente con los muchachos argentinos y uruguayos. De corazón a corazón. En el barrio de Villa Ortúzar, en la esquina de Plaza y Zárraga, existe un local más que recomendable, Don Chicho la cantina inmortal (magníficos fussilli al fierrito amasados a la vista por la señora Coti). Aquí encontramos una curiosidad, un Gardel con sombrero, luciendo la camiseta de Chacarita, obviamente una licencia poética de los propietarios y su predilección futbolística. Sabido es que Gardel fue simpatizante de Racing. En la Avenida de Mayo 833, al lado del más antiguo de los cafés porteños que permanecen en actividad, el Tortoni (donde cantó Gardel), se encuentra el acceso a la Academia Nacional del Tango. El mármol blanco de su umbral hace que resalte más su inscripción: Palacio Carlos Gardel. El recomendable bodegón Paco´s, en Talcahuano casi Perón, exhibe un cartel con las caras de Gardel y de Luca Prodán y la leyenda Ellos también eran inmigrantes. La discriminación es hija del miedo y la ignorancia. Durante algún tiempo afiches con la imagen de Gardel, de Osvaldo Pugliese y de Tita Merello, protagonizaron el paisaje urbano. Fue durante el mes de agosto pasado cuando el Gobierno de la Ciudad organizó Tango, Festival y Mundial. Una verdulería del barrio de Villa del Parque tiene entre su oferta naranjas de Misiones y duraznos de Baradero El Morocho del Abasto S.A. La etiqueta de los cajones, de color verde, en su extremo izquierdo muestra a Gardel guitarreando, vestido con prendas gauchescas. Desde la radio, una vez más, surge su voz incomparable, su verdad eterna: Mi Buenos Aires querido…. Carlitos sigue cantando mejor cada día!

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EUROPA EUROPA

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El éxito que está teniendo A Roma con amor en los cines argentinos corona el inesperado éxito que reconquistó Woody Allen hace siete años cuando dejó E.E.U.U. y se fue a filmar a Europa. Después de siete películas en Londres, Barcelona, París y Roma, Allen emprende su regreso a América. Por eso, Dale hace un balance de estos años de misantropía, comedia y desesperanza. POR JUAN IGNACIO BOIDO

TODOS LOS CAMINOS

¿

Qué llevó a Woody Allen a emprender su tour europeo, más allá de los generosos permisos, locaciones y financiaciones que ciudades como Londres, París, Barcelona y Roma le ofrecían? Después del 11-S Nueva York se fue volviendo una ciudad tensa, paranoica, poco proclive a la broma, de un nacionalismo solemne, un escenario que hubiera hecho de los personajes de Allen especímenes superfluos e incómodos, como plantas frívolas en una selva. Intentó algunas películas, pero todas parecían desfasadas, ligeramente corridas hacia el pasado. Es una pena que no haya hecho grandes chistes con el terrorismo. Pero tampoco los hizo con dejar a su mujer y terminar casado con su hija adoptiva. En cambio, optó por darle con gracia la espalda a la realidad e irse de vacaciones. Durante casi una década, Europa le ofreció los escenarios más sosegados de sus viejas películas y ricos menos fres (Match Point, El sueño de Cassandra, Scoop), destilar su misantropía (Conocerás al hombre de tus sueños), hasta divertirse con sus fantasías sexuales con el star system (el ménage à trois con Penélope Cruz y Scarlett Johansson parece el único motivo para filmar y ver Vicky Cristina Barcelona) y reírse un poco del mito del artista emigrado en busca de inspiración (Medianoche en París). Ahora la gira termina en Roma. Es una lástima que A Roma con amor

haya perdido en el camino su título original, Bop Decamerón. ¿Qué es el Decamerón sino los cuentos que se cuentan los ricos mientras afuera la peste arrasa con todo? Aquel título también encerraba las referencias al ritmo vertiginoso y asincopado del jazz de los ’50 y al cine italiano que, secretamente, debajo de Bergman, Allen parece adorar. Ya había filmado una remake bastante libre de Los desconocidos de siempre de Mario Monicelli con Ladrones de medio pelo. Ahora volvió a filmar una de esas películas de varias historias y episodios, tan caras al cine italiano. Más de una vez, Allen expresó su gusto por esas películas como Los Monstruos y Los Nuevos Monstruos, pero “lo que no funciona es reunir a siete grandes directores para representar los siete pecados capitales o juntar en Boccaccio ’70 a Fellini, Visconti, De Sica y Monicelli para filmar cuatro brillantes historias italianas en torno del sexo adaptadas del Decamerón”. Quizá la cita hubiese sido un exceso para una película ligera que se burla de las dudosas citas culturales de los norteamericanos. Quizá no. Si Medianoche en París dejó claro que no hay mucho que aprender del pasado, que la melancolía es la condición del artista y del emigrado, y que no por eso hay que sucumbir a la nostalgia, A Roma con amor esquiva moverse en la ciudad de las ruinas. Quizás haya una sombra de Daisy Miller de Henry James, el gran emigrado, en

el comienzo: 150 años después, otra inocente norteamericana, buscando en su mapa alguna Piazza histórica, sucumbe a los encantos de otro joven italiano. Pero lejos de la suite moral de James, su película es ácida y soleada como una naranja. Penélope Cruz está infartante en su vestidito rojo dando clases de sexo a un recién casado. Woody Allen hace de Woody Allen: aunque sus chistes de aviones, después de las Torres Gemelas y los kamikazes islámicos, suenen viejos, siguen siendo buenos (“Odio las turbulencias, soy ateo”), tiene otros mucho más actuales (“Te casaste con un genio. Tengo un IQ de 160”, le dice a su mujer. “Estás pensando en euros; en dólares es mucho menos”, le responde ella) y encarna con la gracia de siempre a un artista que planea obras incluso absurdas para evitar la jubilación. El episodio del tenor que sólo puede cantar en la ducha podría estar en una película de Nanni Moretti. Y el de Benigni (¿dónde estaba Nanni Moretti cuando se lo necesitaba?) es un réquiem ridículo a la Via Veneto de Fellini: ¿qué es la fama hoy sino puro reality? Pero es Alec Baldwin, un arquitecto que desiste de visitar las ruinas romanas con su mujer y sus amigos para perderse, en cambio, por el laberinto empedrado del Trastevere en busca de la casa donde vivió un año durante su juventud, el que da cuerpo a la liviana profundidad de la película: en busca de los fantasmas de su pasado, se convierte en la voz de 21


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la conciencia de un joven como fue él. Nadie aprende sino a través de la experiencia. Las ruinas de fondo lo atestiguan. Roma es la ciudad eterna: si en París una calle es un pasaje a otro tiempo, Roma contiene todos los tiempos. Es leve el modo en que el tiempo se disuelve en la película: una historia parece transcurrir en una tarde, la otra atraviesa varias días y otra necesitaría, en otra película, meses. Como en el Decamerón, éstos son apenas unos cuentos mientras tanto. Por más que haya cambiado el título, por más que no dure diez días, ahí están, en la primera escena y en la última, el Proemio y la Conclusión de Boccaccio livianamente reescritos a la cámara. Roma será eterna, pero el tiempo pasa y nosotros también. Dino Risi, hablando sobre eso, sobre los cambios en el mundo durante los años entre I Mostri e I Nuovi Mostri, dijo: “Mi antigua película era sobre todo un espejo de la sociedad de entonces. En aquella época los monstruos eran bastante cómodos. La monstruosidad no era ni difusa ni violenta como hoy. Mientras pensábamos en los episodios de la nueva película, nos dimos cuenta de que la realidad sobrepasaba la imaginación. Leíamos el periódico, veíamos los noticieros y observábamos monstruosidades mucho mayores que las que tratábamos de presentar. En la primera película se podía hacer una deformación de costumbres italianas de entonces. Hoy no sólo la monstruosidad es general, sino que cotidianamente se presenta como un hecho natural. Sólo es necesario poner la cámara en la esquina”. Exactamente ahí es donde empieza y termina A Roma con amor: en una esquina. Con alguien hablando a cámara, contando la película, prometiéndole más a quien vuelva.

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Después de siete años y siete películas, Allen es un hombre que viaja con la amargura que le dejaron sus bromas. Una amargura que ya ni siquiera parece angustia. Europa le permitió pasearla. Ahora, a los 76 años, vuelve a casa. Antes de Manhattan, lo espera San Francisco. En las calles de esa ciudad Hitchcock filmó, a los 77 años, su última película. Veremos qué hace Woody Allen en sus esquinas.

MEDIODÍA EN BARCELONA POR RODRIGO FRESÁN

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i hay algo que un nativo de Barcelona de bien odia más que a La Sagrada Familia de Gaudí, ese algo es Vicky Cristina Barcelona de Woody Allen. Y no sólo al producto terminado y estrenado y oscarizado sino –entre junio y agosto de 2007– al making off del asunto en cuestión. Así, Barcelona –que hasta entonces amaba incondicionalmente todo lo que hacía el norteamericano universal– no llevó muy bien la estadía de Allen y su tribu entre sus calles y paseos. Para empezar, los requerimientos para el rodaje: el cierre de avenidas, la disposición absoluta de hitos turísticos, la allenización de la ciudad toda escogida por el director de Manhattan para continuar –agotada Londres– su carrera como agente de viajes cinematográfico y director de home movies turísticas para ser consumidas por el mundo entero y, en especial, por señoras y señores de Iowa a los que no les gusta viajar por el extranjero mucho más allá de Miami. Sé muy bien de lo que hablo porque, por entonces, yo vivía junto a La Pedrera y –a lo largo de una semana

inolvidable, con la calle y puerta de mi edificio tomadas por camiones de filmación y nerviosos individuos (¿tal vez los misteriosos gaffers que jamás supe muy bien a qué cuernos se dedicaban y cuál era su función?)– te daban órdenes a los gritos y convertían las idas y vueltas a comprar el pan y el diario en algo demasiado parecido al cruce de las Termópilas. Debo decir que no era una experiencia nueva: en 2001 ya había soportado –mismo lugar– el rodaje de Gaudí Afternoon de Susan Seidelman, con Juliette Lewis y Judy Davis y, en perspectiva, algo así como una paradójica falsificación anterior de Vicky Cristina Barcelona más un pizca de Almodóvar mal entendido. Gaudí Afternoon nunca llegó a los cines de Estados Unidos, editándose directamente en DVD, y se lo tiene bien merecido. Seis años después, por ahí andaban Javier Bardem y Penélope Cruz (que estrenaron su amor durante la filmación). Y Scarlett Johansson (que en persona y de cerca no es gran cosa, digámoslo) y Rebecca Hall (mucho más atractiva y simpática que la anterior y, de acuerdo al guión, arribando a la ciudad para “un master en identidad catalana” ¿?¿?) y el mismísimo Woody Allen haciendo de Woody Allen. Un Woody Allen al que uno miraba siempre fijo, con una mezcla de irritación por lo que ahora soportaba y de amor por todo lo que había recibido y sin dejar de lado las pupilas dilatadas de quien fantasea –con La Vanguardia y un par de chapatas bajo el brazo– con ser descubierto y aparecer allí como extra, con una línea inolvidable en los labios, como Jeff Goldblum gimiendo en Annie Hall que ha olvidado su mantra o algo así.


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Después o antes –no estoy seguro– Allen y su troupe partieron a Oviedo, en Asturias, para continuar filmando, y allí le dedicaron una estatua a la que, desde entonces, todo el tiempo, se la pasan arrancándole sus gafas de bronce y, sí, los asturianos son más amigables que los barceloneses. No vi la película en el cine (esperé hasta que la pasaron por televisión) porque había tenido una sobredosis de Vicky Cristina Barcelona. Ya sabía todo sobre ella sin necesidad de ver ni uno de sus fotogramas. Desde la trama un tanto absurda con chicas neoyorquinas aventureras cayendo en las garras mediterráneas y latinas de un pintor en celo y una española celosa (en el guión original el pintor era un torero hasta que le explicaron a Allen que torero + Barcelona era ya demasiado inverosímil); hasta el “escándalo” porque buena parte del rodaje fuese en parte financiado por el Ayuntamiento y la Generalitat con dinero público para promocionar así universalmente la “marca Barcelona” y que, en palabras de una autoridad, “haría por la ciudad lo mismo que El señor de los anillos hizo por Nueva Zelanda”. Un total de 1.500.000 euros saliendo de impuestos o algo así (según una encuesta de El Periódico, la maniobra le pareció “excesiva” a un 75 por ciento de los encuestados) y hoy le pedirían a Allen que, por favor, dejase unos euros por el amor de Dios. Es decir: yo estaba más que preparado para odiar algo que –Allen dixit– sería “una love letter mía para Barcelona y una love letter de Barcelona para todos... Una película romántica, seria, con algunos momentos divertidos y sin sangre... Comenzará con alguien enseñando la ciudad a dos personas que acaban de llegar. Mi propósito es mostrar Bar-

celona igual que muestro Manhattan, muy a través de mis ojos” y en la que, avisó Bardem, “yo interpretaré a un tipo totalmente normal, pero que tiene locas a Penélope Cruz y Scarlett Johansson”. A saber: un ligero, leve, más leve todavía, vaudeville con macho ibérico, fogosa hembra española y turistas norteamericanas con ganas de emociones fuertes pero tampoco fortísimas; porque para eso está el gore-slasher-lonely planet-traveller check de la sangrienta saga Hostel. Pero cosa de un año después de que Vicky Cristina Barcelona se convirtiera en un gran éxito internacional y local para Allen (costó unos 15 millones de dólares y acabó recaudando casi 100), recibiera múltiples galardones y reconocimientos de la crítica (ganó 21 de 28 nominaciones en total, incluyendo varios Independent Spirit Awards, el Sebastián 2008 que la asociación de homosexuales Gehitu concede al film del Festival de Cine de San Sebastián en el que “mejor se siente representada la comunidad de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales”), y siendo sólo superada por Medianoche en París; en la pequeña pantalla de mi televisor, cortesía de Canal +, lo cierto es que, sin ser buena, Vicky Cristina Barcelona no me pareció tan mala. Aunque jamás comprenderé cómo alguien puede darle a Penélope Cruz un Oscar y un Bafta por hacer eso que solían hacer los actores secundarios Made in USA circa 1920 y 1930 y 1940 y 1950 cuando tenían que representar graciosos y pintorescos y apasionados seres “exóticos” en los sets de Hollywood. Tiempo después, el Hombre Murciélago llegó a la Ciudad Condal desde Ciudad Gótica para protagonizar aquí, durante un Sant Jordi, el comic-book titulado Batman/

Barcelona: El Caballero del Dragón. Ahora –en cambio, los tiempos cambian– se espera y se apuesta y se cruzan los dedos a que un magnate del juego se decida por estos lares para elevar Eurovegas. Vicky Cristina Barcelona –como todo el Woody Allen modelo Frequent Flyer– es la postal en movimiento de un parque temático con ese encanto levemente psicótico de los relatos de Marco Polo o de todo aquel que se inventa aventuras y viajes a lugares lejanos sin salir de casa. Con la diferencia de que Allen sí viaja, pero no por eso deja de imaginarse una Londres o una Roma o una París a su medida, desde su penthouse frente al Central Park, en Nueva York, donde escribe sus guiones tirado en la cama como si se tratase de una reposera. En lo que a mí respecta, hace ya cinco años que no vivo junto a La Pedrera y difícil que alguien venga a filmar algo aquí, en las cercanas afueras, pero lejos de todo Gaudí. La Barcelona y la España que filmó Woody Allen en Vicky Cristina Barcelona no existe. Y de haber existido alguna vez, seguro, ya no existe.

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NUNCA TENDREMOS PARÍS POR CLAUDIO ZEIGER

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e ocurría a veces que todo se dejaba andar, se ablandaba y cedía terreno, aceptando sin resistencia que se pudiera ir así de una cosa a otra.” Así empieza “El otro cielo”, de Cortázar, pero también podría empezar así Medianoche en París, en los labios o la mente del joven escritor y guionista Gil Pender (Owen Wilson) cuando viaja a idealizar París, pero aún no advierte el error o la paradoja de su engañosa utopía: no añora un lugar sino una época. Y así podría haber empezado París era una fiesta si no empezara diciendo “Para colmo el mal tiempo”. ¿Lo recuerdan? La bohemia era feroz entonces, aunque los años la hayan vuelto encantadora. Había sentimiento y ajenjo. Eramos pobres pero honrados. Eramos artistas. Volver a la bohemia es un gran deseo imaginario de todos los artistas de todos los tiempos. Pero pocos bancan de verdad la tristeza, la garúa, la resaca. Woody Allen lo entendió y transformó el viaje en una caricia suave, alegre y reparadora. Quizá todo el arte –por lo menos la literatura y el cine– no sean otra cosa que una experiencia de pasaje; un cruce, estar aquí y querer estar allá. Vivir entre. Algunos podrían reducirlo a “evasión”, y sin embargo, puede pensarse que también la literatura “social” es –de parte de la gran mayoría de los escritores– un viaje hacia “abajo”, vertical, donde espera el otro, los otros (¿el prójimo?). Escribir, experimentar, filmar, son siempre una forma del exilio. El problema será: volver o no. La inclinación de Cortázar por las historias de pasaje es célebre y habitual para sus lectores. En la época más opresiva, cuando era el burguesito a quien los bombos peronistas

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no le dejaban escuchar su música dilecta, a esa inclinación se la identificó con una definición política: “Casa tomada”; “Las puertas del cielo”; quizá “Lejana”. El planteo se sofistica en “La noche boca abajo” y se depura en “El otro cielo”. Aquí, el narrador escapa de un presente de patio y matrimonio (la Irma) para encallar en París, pero no se trata de una ciudad glamorosa o intelectual sino de un París laberíntico y prostibulario, donde un asesino aterroriza a las prostitutas y él es desdichado, pero feliz. Es, finalmente, otro. Son los años ‘40 en Buenos Aires y lo que más parece perturbarlo no es el incipiente peronismo sino la asfixia de la clase media. Se sabe que para la época de publicación de Rayuela y Todos los fuegos el fuego, Cortázar ya está haciendo su aprendizaje de un exilio productivo y voluntario, no sobredeterminado por la historia sino condicionado por la cultura. Es un mandato de la cultura argentina el que lo lleva a París y desde allá no se hará “universal” como Borges sino rioplatense y latinoamericano. Pero ésa es otra historia. Gil Pender no parece pensar en Cortázar y su exilio parisino cuando llega a París poco antes de “contraer” matrimonio, como si contrajera una enfermedad crónica y abúlica. Pero sí ama la idea de París en abril con aguacero, y aunque tampoco piense en César Vallejo, lo deslumbra el imaginario de una ciudad abierta a la cultura y la sensibilidad y la soltería, todo lo que al parecer no se consigue en los duros tiempos del presente norteamericano. Entonces, como es escritor en ciernes y está en París, no puede sino pensar obsesiva e idílicamente en el “grupete” de París era una fiesta. Su experiencia de pasaje es mediante un automóvil que lo reco-


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ge a medianoche en el Barrio Latino y lo deposita en la “fiesta móvil” de los años ’20, donde están Scott y Zelda Fitzgerald poco antes de enloquecer, Cole Porter, Gertrude Stein tajante, Picasso, Dalí y, por supuesto, Hemingway, brusco y vital como él mismo se encargó de pintarse. Es Hemingway precisamente quien lo desengaña un poco. AllenOwen-Pender creen haber llegado al París-Paraíso, pero pronto va a entender que todo paraíso es un paraíso perdido. Nuestra edad gloriosa siempre está atrás. Y más atrás y más atrás. Nadie está conforme con el presente, su presente. En el corazón de esa bohemia en permanente fiesta, hasta Picasso añora el París de Toulouse-Lautrec y los Años Locos sueñan con la pinta de la Belle Epoque. Necesitamos fabricarnos una edad dorada en la que habríamos sido... lo que no somos. Nuevamente, acecha la aventura del exilio, la gran disyuntiva: irse o quedarse. Irse: fugar hacia atrás, contesta Medianoche en París. Ahí donde la intensidad vive. Siempre atrás. Si bien la respuesta es demoledora, en la película de Woody Allen está atemperada por una ligereza de comedia que sólo es un gesto de buena voluntad y generosidad hacia el público, sobre todo pensando que entre ellos puede haber unos cuantos jóvenes. Victor Hugo. Balzac. Hemingway. Fitzgerald. Vallejo. Cortázar. Sartre. El Castor. Woody Allen. París es la mejor ciudad del mundo, pero ¿en qué mundo? ¿En que época? ¿En qué siglo? París es la mejor ciudad del mundo porque siempre reside en el pasado, espera atrás para confirmar nuestras peores nostalgias. Por eso, ay, nunca tendremos París, la ciudad perdida. Hay que volver del exilio. Y para colmo el mal tiempo.

EL MAGO EN OZ / POR PAULA VAZQUEZ PRIETO

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l inicio del autoexilio creativo de Woody Allen comenzó allá por 2005 en la ciudad de Londres. La justificación más sencilla de su partida tal vez sea que Hollywood le cerró sus puertas y el encendido interés que siempre despertaron sus películas en Europa abonó un terreno fértil para cambiar de óptica y agitar así el traje de la comodidad que venía vistiendo en sus últimos estrenos. Lo cierto es que ese viaje iniciático hacia la tierra de Shakespeare dejó como resultado una serie de cuatro películas, que más allá de las filiaciones con su filmografía anterior y el desfile habitual de sus preocupaciones tradicionales (la neurosis de sus personajes, el judaísmo, los conflictos amoroso-existenciales, el miedo a las enfermedades), dibujan un notable retrato de Londres como un Oz contemporáneo. “There’s no place like home”, dice Dorothy al final de El mago de Oz. Pero esa reflexión sobre la placentera tranquilidad que ofrece lo cotidiano y familiar sólo puede ser posible luego de haber vivido la más increíble de las aventuras. Y si la aventura de Dorothy incluye brujas, munchkins y hombres de hojalata, la excursión londinense de Woody Allen refleja su más honda reflexión sobre el azaroso balance entre el deseo como ideal y aspiración, y la culpa como expiación del miedo a su concreción. En Match Point (2005), aclamada como su “regreso” a la etapa prestigiosa de Crímenes y pecados (1989), Chris y Nola inician un tórrido romance en los vericuetos de una Londres fragmentada en sus escenarios típicos, desde el Holland Park, pasando por el Covent Garden hasta el Royal Opera House. Ese ideal urba-

no que, al igual que en El sueño de Ca-ssandra (2007) se cristaliza en una fantasía embriagadora de placer o bienestar, termina hecho añicos contra el acerado rostro de la realidad. Idealismo como anhelo que sucumbe, con los tintes trágicos del drama dostoievskiano, al pragmatismo de la cotidianidad en dos de los finales más amargos y lúgubres de este período. Con el ligero velo de una comedia de espionaje, Scoop (2006) recrea esa fascinación por el peligro que invade al recién llegado, atraído por la voz irónica de un azar que, como el canto de Orfeo, deshilvana de a poco todo rastro de justicia poética. Algo que retumba con fuerza en Conocerás al hombre de tus sueños (2010) cuando la idealidad del amor se asoma en la ventana de enfrente, tan sensual como inalcanzable. La puerta al mundo más allá del arco iris supuso para Woody Allen internarse en los laberintos de una ciudad que se hace etérea y misteriosa, que enloquece en su fascinante dualidad de Mefisto y Adonis. Como en Amanece (1927) de F. W. Murnau, en la febril agitación citadina o en la placentera calma del cielo campestre, la vida es siempre igual, a veces dulce, a veces amarga. Y en la encrucijada moral del migrante, el viaje es siempre aventura, a veces dulce, a veces amarga, pero siempre la más mágica de las aventuras.

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ENSAYO

UN APOCALIPSIS DOMÉSTICO Según los mayas, durante 2012 la Tierra y los que la habitamos dejaremos de existir. Fin del mundo. Caos y nada. ¿Qué vamos a echar de menos de todo esto? ¿Qué haremos el último día? Gabriela Wiener buscará en su interior desde hoy y hasta diciembre, o hasta que todo explote (lo que ocurra primero). POR GABRIELA WIENER

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ongamos que hoy es el fin del mundo, que me levanto como en los días festivos, con la sensación de que tengo que ir a trabajar, pero entonces recuerdo que no, menos mal, y me alegro aunque sea brevemente de que sea el fin del mundo y no otro esperpéntico día en la oficina. Pongamos que hoy vamos a morir todos. La irrealidad nos gobierna pero hago exactamente lo mismo que un día normal. Voy al baño y meo a oscuras para estirar la somnolencia y volver a la cama, pero despierto. Intento atrapar un fragmento del sueño, porque sé que ahí hay una señal, y no puedo, nunca puedo. Las plantas de mis pies tocan el frío de las losetas y me digo que todas esas acciones insignificantes se perderán como lágrimas en la lluvia, como tantos poemas que he olvidado, como un poema de Jorge Eduardo Eielson que dice que mi corazón / qué tal idiota / se parece a Marlon Brando cuando escupe / el animal. Todo eso que no muere pero que en realidad ya está muerto. Que hemos perdido sin casi percatarnos de ello. La vida en algún momento dejará de ser parte de nuestra rutina. Veo a mi hija durmiendo en su camita mona de Ikea. Hace ruiditos y de un movimiento brusco se libera de la manta. Ahora respira plácida. Los niños deberían pedir que les devuelvan su entrada. Que un niño llegue a la fiesta cuando la fiesta ya ha terminado es algo, por lo menos, de mal gusto. Abro la nevera y está llena. Tanto para nada. La última vez que tuvimos que viajar saqué todo de la nevera, lo


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metí en una bolsa, salí a la calle y se lo di a una amiga, papas y cebollas incluidas, pero me temo que si fuera el fin del mundo no habría a quién darle la bolsa para evitar que la comida se pudra, porque todos nos vamos a ir de viaje. Eso suponiendo que se trate de un viaje, que lo dudo, pero en cualquier caso los que nos vamos a pudrir somos nosotros o quizá no haya tiempo ni para eso. Martin Luther King, con su optimismo anacrónico, decía que aun si supiera que mañana se acaba el mundo, hoy todavía plantaría un árbol. Yo no lo he plantado ni con toda la vida por delante. Hoy me siento en el sofá, aprovechando que todos duermen y por un minúsculo instante me imagino el único ser humano sobre la tierra. Me encantan esas películas en las que hay un único superviviente del Armagedón que empieza a caminar por una ciudad, que casi siempre es Nueva York. Me gusta cuando se ve a los animales del zoo sueltos caminando por el puente de Brooklyn, y el único tipo sobre la tierra se encuentra de repente con una chica que también que también se sentía única. Y todo vuelve a empezar. Cómo nos gustaba contarnos historias, pienso y sin darme cuenta conjugo en pasado. La vida es una buena historia porque no tiene un final feliz. Todo el mundo sabe que las pelis buenas no pueden terminar en boda. Lo dijeron los mayas. Lo anunció Nostradamus. Incluso está en el I Ching y en el horóscopo chino. El fin del mundo es la más grande de las ficciones, hasta que ocurre. Pero nuestra obsesión por las megacatástrofes no deja ver las pequeñas desgracias. Por mi parte, como decía Ortega y Gasset, he reducido mi mundo a mi jardín y ahora todo es más intenso. Enciendo la televisión y ahí está la presentadora de los informativos, diciendo algo con la misma sonrisa con la que anuncia que nació un niño con cinco piernas y que Europa se hunde, pero no me entero de nada porque mantengo el volumen en mute, solo la veo mover los labios delante de mí. Podría estar dándome la peor noticia de todas, como que en unas horas nos fundiremos en negro. O que ya estamos muertos y que esto es una grabación que solo veo yo. La frontera entre la ciencia ficción y la vida doméstica es más fina de lo que pensaba. Nunca he podido ver mi destino como si contemplara un día de lluvia. Como el protagonista de Seda de Baricco, Hervé Joncour, que asiste a su vida porque simplemente renuncia a vivirla. Hay en la mayoría de nosotros un gran empeño por hacer de lo que nos espera un espectacular blockbuster, con explosiones, extraterrestres, guerras nucleares y plagas víricas. Yo, por ejemplo, veo todo el rato el número once y de vez en cuando me creo que soy una de las elegidas para algo que no sé qué es pero no huele nada bien. Quizá lo que no soportamos es que lo demás subsista sin nosotros, por eso la obsesión por tener alguna clave y actualizar las profecías, porque es mucho peor irse pronto, que la fiesta siga y que lo mejor de ella ocurra en nuestra ausencia. Lo que no tiene ninguna justificación

son los videomontajes en Youtube con letra de power point: zombis, la capa de ozono, Jesucristo volteando el reloj de arena, el humo en forma de hongo y todo a ritmo de rap. Autodestrucción ya. Hace un par de años se creó, como parte de un proyecto sobre la Barcelona del futuro, una cápsula del tiempo indestructible, que estará cerrada durante ciento cincuenta años (hasta el 2159) y en la que los ciudadanos dejaron sus mensajes contando cómo vivían en la primera década del dos mil y cómo se imaginaban en el porvenir, en texto y video a través de un videomatón callejero. ¿Estamos seguros de querer hacer semejante cosa? ¿Y si otras mentes, más o menos inteligentes, hicieran ese hallazgo miles de años después del fin del mundo? ¿Se reirían de nosotros? ¿Nos mirarían al menos con ternura? Esos extraños del futuro no podrán meter nuestros ajuares funerarios en sus museos, porque ni eso habrá quedado de nosotros, pero tal vez consigan con sus computadoras ultrapoderosas reconstruirnos a partir de un archivo .avi en el que nos vemos muy idiotas. Es solo el ruido de las tostadas saltando lo que me sobrecoge. Paso y repaso el cuchillo con mantequilla sobre la superficie del pan y le doy un buen mordisco a una. Veo en la ventana de enfrente a los oficinistas con sus camisas blancas y sus fotocopiadoras bajo una luz blanca e irritante. A la civilización no le hacen falta meteoritos para hacerse trizas. Noto que aún no he recogido la ropa del cordel. ¿Estará ahí para recordarme que existe la eternidad? Si hay algo de lo que adolezco es de tiempo para ser una buena ama de casa… y de sabiduría oriental. Llegado el momento, sé perfectamente que seré la impotente Gainsbourg en manos de Lars von Trier, en ese hermoso momento de Melancholía en que ella se da cuenta de que no hay ningún lugar donde pueda esconderse del desastre que se cierne sobre el planeta. Y corre bajo las cenizas que caen del cielo hacia ninguna parte y debe volver al único lugar donde se siente segura aunque sepa en el fondo que ahí tampoco lo está. Para mí ese lugar es este, el espejo donde me veo igual que ayer, el sonido que hace la nevera cuando la dejo abierta más de un minuto, mi planta enana resucitada, el armario nuevo que abro y cierro cinco veces al día solo para ver las toallas perfectamente dobladas, el perro que algún día tendremos, estas cuatro fotos donde nos vemos felices. Pongamos que hoy se acaba el mundo pero que comprendemos que no nos da tanto miedo el planeta que se acerca a la tierra o la ola gigante presta a devorarnos, sino el fin de esas pequeñas cosas, reales o posibles, que una al lado de la otra conforman nuestros días. No hay ningún mundo más allá del que se inventa cada uno para olvidar los finales. Por eso, el fin de los tiempos podría ocurrir hoy o mañana, el 2013 o el 2050. Ese día en que las partículas elementales de tu piyama vuelen por el cosmos. 27


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ARTE

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POR SOFÍA MEDICI

LA TOMA DE BERLÍN La última Bienal de Berlín tuvo una particularidad que la volvió un evento único en su historia: la curaduría de Artur Zmijewski. Decidido a que el arte deje de hacer preguntas y ofrezca algunas respuestas, el curador y artista polaco -ya bastante polémico él mismo con su obraabrió la bienal a gente que vive del robo, a organizaciones llamadas terroristas, a lectores del libro (xenófobo) más vendido después del Mein Kampf y a debates sobre las identidades nacionales en Europa. La artista argentina Sofía Medici pudo visitarla de manera privilegiada y cuenta todo eso que escapaba al visitante común. POR GABRIELA WIENER

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legué a Berlín con una beca llamada working visits, que consistía básicamente en recorrer la bienal de la mano de sus curadores y discutirla hasta caer rendidos del agotamiento. Una tarea bastante peculiar, sobre todo tratándose de esta bienal, que es materialmente inexistente. Aunque la bienal dura algo más de dos meses, nuestra visita consistió en una intensa semana cuando todo se estaba poniendo sobre el tapete. Eramos siete y veníamos de cinco países distintos, pero solo dos de nosotros proveníamos de países no europeos: un japonés y yo, argentina. Coordinados por Florian Malzacher, programador, dramaturgo y curador especializado en artes escénicas, recorrimos y discutimos las obras que vimos durante nuestra semana de trabajo. Artur Zmijewski, su polaco y polémico curador, puso sobre la mesa una discusión que lleva más de un siglo: el dilema de la utilidad del arte. Y parafraseando a Godard, planteó que si el arte quiere ser político, tiene que hacerse en forma política. En resumidas cuentas, que no tiene sentido hacer del arte un hobby de la gente de izquierda, que piensa parecido y va a ver una obra en la que se habla de los eventos en la plaza Tahrir para concordar profundamente con sus colegas: “Sí, sí, qué increíble cómo se revolucionaron los egipcios y todo gracias a Twitter”, que hay otras voces presentes en la política real y que negarlas es negar la realidad política. Zmijewski es, antes de ser curador, un reconocido artista que más de una vez causó conmoción, como con su video Berek, en el que varias personas desnudas juegan a la mancha dentro de una cámara de gas, o en 80064, donde el artista convence a

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un sobreviviente de un campo de concentración de que vuelva a tatuarse su número en el brazo como una forma de realzar su identidad. Para esta bienal, Zmijewski convocó a varios artistas, pero también a varios políticos a hacer sus “obras”. Una de las primeras invitaciones fue al grupo Voina, a quienes llamó como cocuradores. Voina es un colectivo artístico radical ruso que sólo habita en lugares prestados y no usa dinero. Todo lo que comen o consumen es robado, como premisa. Voina también quema autos policiales y está perseguido como grupo por la ley, incluso internacionalmente. No pueden aparecer públicamente porque terminarían en la cárcel. ¿Cómo podía este grupo cocurar la bienal? Pues bien, la solución fue que simplemente sean curadores a nivel nominativo y esto les permite, por prestigio, darse a ver un poco más a la luz. Una acción formal, pero concreta. La segunda decisión polémica de Artur Zmijewski fue la de ocupar Kunstwerke (KW), la sede de la bienal: toda la planta baja del edificio fue donada durante los dos meses del evento a grupos activistas que tienen derecho a hacer lo que se les cante. Algunos cocinan, otros duermen, otros hacen talleres de cocina o conferencias sobre temas de la actualidad. En el patio trasero, el día de la visita, había un grupo que hacía una especie de juego de rol. Un cartelito escrito a mano en la pared decía “violencia”. El moderador explicaba que el actual candidato del Partido Verde está apoyado por multinacionales de dudoso accionar. Luego preguntaba a cada uno de los participantes: “¿Le tirarías una torta en la cara como forma de protesta?”, y luego: “¿Sería tirarle una torta en la cara un acto violento?” y así sucesivamente.


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A la salida, otros carteles (“Me falta mes al final del sueldo”, “No somos antisistema, el sistema es antinosotros”). Siguió la obra de Martin Zet. Al igual que en el resto de la bienal, la Deutschland schafft es ab (Alemania se deshace de eso) es intangible. O más bien, es un video, pero el video no cuenta realmente de qué se trata sino que simplemente ilustra algunas conversaciones durante el proceso. Lo más interesante lo cuenta Joanna Warsza, también cocuradora de la bienal. Zet realizó una convocatoria pidiendo a varias instituciones que pusieran buzones en sus halls y fueran receptoras de un libro. El libro no es cualquiera sino Deutschland schafft sich ab, escrito por Thilo Sarrazins. La traducción del título sería más o menos “Alemania se elimina a sí misma” y hace referencia directa a la cantidad de inmigrantes que viven en el país y lo perjudiciales que son para el crecimiento de Alemania. Lo curioso no es que este libro se haya escrito y publicado, sino que además es un bestseller, el libro de no-ficción más vendido después de Mein Kampf. Zet quería que las personas que habían comprado el libro lo devolvieran, pero solo juntó cuatro. Sin embargo, lo más relevante de este proyecto fue lo que pasó al lanzarse la convocatoria. Tanto la prensa de derecha como la de izquierda despotricaron contra el artista acusándolo de fascista y poniendo énfasis en el uso de la palabra sammel (colecta), que había sido utilizada tanto para reunir los libros en las quemas nazis como para “colectar” individuos para ser llevados a los campos de concentración. El artista tuvo incluso una manifestación en su contra. Y hablando de campos de concentración, una de las pocas obras tangibles en KW es la de Lukasz Surowiec, que trasladó de Auschwitz-Birkenau

algunos árboles y los plantó en Berlín. Además armó un invernadero en el último piso de KW con semillas de estos árboles. Uno sale del recinto con una plantita y un certificado que no garantiza poder pasarla por la aduana en Argentina. Y de lograrlo, ¿que hacer con la plantita? ¿Llevarla a la ESMA como símbolo del paralelismo entre los campos de ambos países? ¿O invertir su carga simbólica y plantarla en una isla del Delta para que simplemente crezca? Al fin y al cabo es tan sólo una planta. Finalmente quedó en el balcón de una amiga y en pocos días estaba totalmente camuflada. Otra de las obras en KW, una de las más “efectivas” quizás, es State of Palestine. Khaled Jarrar inventó un sello muy lindo con un pájaro que vuela y dice “Estado de Palestina”. EL ARTISTA INVITA A QUIEN SE ACERQUE A PRESTARLE SU PASAPORTE PARA SELLARLO. EN UNA LARGA MESA ESTÁN DISPUESTAS DECENAS DE FOTOS IMPRESAS EN FORMATO 13 X 18 EN LAS QUE SE PUEDE VER AL PÚBLICO (INCLUIDOS LOS CURADORES DE LA BIENAL) MOSTRANDO SUS PASAPORTES CON EL SELLO. A PARTIR DEL MOMENTO EN QUE ADQUIEREN EL SELLO, LOS PASAPORTES DEJAN DE TENER VALIDEZ, PERO SOLO UNA REVISACIÓN EXHAUSTIVA DARÍA CUENTA DE ELLO. La audiencia que participa de esta obra pasa a formar parte de la obra misma, corriendo el riesgo de perder su pasaporte en cualquier frontera. Por eso la foto más relevante es la de un pasaporte israelí, que junto al sello del pájaro tiene cuatro sellos que dicen “CANCELADO”. Las obras que se encuentran en la sede de la bienal no son sin embargo las que generaron mayor expectativa.

El calor de esta bienal está afuera de KW, en los eventos “que están por ocurrir”. En ese sentido, tres de las producciones más interesantes de la bienal en la semana de la visita son: el congreso de grupos listados como terroristas, de Jonas Staal; el concurso por la identidad de Hungría, en formato de talk show, del grupo húngaro Krétakör, y el primer congreso por el regreso de los judíos a Polonia, organizado por la artista israelí Yael Bartana. Estas tres obras tienen como común denominador el formato de congreso en vivo, pero los efectos de cada obra en su intervención con “lo real” son en los tres casos diferentes. Cuando llegamos, terminaba New world sumit, la obra de Jonas Staal. La mayoría de los participantes eran, claro, activistas de segunda línea de las organizaciones. Es decir, los que arguyen pertenecer a la rama no armada y por ende no son buscados por las organizaciones policiales internacionales. También había varios abogados que representaban a algunas de estas organizaciones. Según el artista, uno de sus objetivos era cuestionar el modo en que se arman las listas de organizaciones calificadas de terroristas y, sobre todo, quién ostenta el derecho de definirlas. En ese sentido, la obra dio que hablar mucho más durante su organización. Varios de los invitados tuvieron que negociar durante meses la posibilidad de viajar e ingresar a Europa. Otra de las negociaciones tuvo que ver con la disposición de las banderas de cada grupo. Aparentemente, Zmijewski quería colgar una de las banderas en la fachada del KW. Se le advirtió que en ese caso la obra de Staal sería censurada por apología al crimen. Zmijewski estaba tentado con el escándalo de la cancelación de la obra, pero Staal prefirió hacerla y se conformó con poner las banderas adentro del recinto.

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La obra de Krétakör, IlumiNation, tenía un formato un tanto distinto. Sin cámaras en vivo, todo el funcionamiento fue el de un talk show de larga duración. El grupo había publicado una convocatoria abierta en la que se pedían candidatos para representar la identidad húngara. Tenían que tener un proyecto concreto y también había un premio de 5000 euros para el ganador. En un inicio había habido muchos candidatos, pero para el segundo día quedaban solo cuatro. La obra transcurría principalmente en húngaro y alemán y era traducido simultáneamente al inglés, al alemán y al húngaro según correspondiera. El público estaba ubicado en butacas y el escenario era el lugar del show. Los cuatro candidatos enfrentaban al público sentados en sillas con una pantalla a sus espaldas en la que aparecía alternándose el logo del proyecto IlumiNation o un excell mostrando los puntos ganados por cada candidato. A su derecha, en una tribuna, había un foro húngaro de representantes de diversas entidades de derecha, centro e izquierda, que incluían sociólogos, economistas e incluso el representante de un grupo de motoqueros que despotricaba contra los gitanos. A la izquierda estaba situado el jurado, un grupo de alemanes provenientes de diversas clases sociales. En esta obra fui invitada a participar en la ronda final como “abogada” de uno de los grupos. Mi rol consistió en defender el proyecto en cuatro minutos para convencer al jurado y ganar en la última votación. En solo una hora tuve que sintetizar lo que me contaron, seleccionar datos que creí podían ser convincentes y desechar los otros, como un abogado supongo que hace. Finalmente ganamos el concurso y mis representados se lle-

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varon el premio en moneda real. Y aunque IlumiNation tuvo un formato enmarañado que excluyó durante la mayoría del tiempo al público, la sensación fue de estar lidiando con algo preciso: un premio en euros, concursantes concretos, enemigos ideológicos que seguían discutiendo en el lobby, cámaras siguiéndolos como trastienda de un programa de televisión. El foro entero y los participantes volvían al día siguiente todos juntos a Hungría en un viaje en micro que duraría 16 horas. La obra de Yael Bartana tuvo otro color. Fuertemente estetizada, con logos, prendedores, banderas y bolsos, la disposición del congreso emulaba al de movimientos gubernamentales nacionalistas de varias épocas históricas. Los presentes estábamos divididos en tres: representantes, participantes y público general. Los representantes traían demandas para ser incluidas en la agenda del movimiento, que serían votadas tanto por ellos como por los participantes. Ambos, participantes y representantes, tenían derecho a la palabra durante los debates. El congreso en sí tenía algo de ficcional, ya que partía de los films anteriores de Yael Bartana, en donde el líder del movimiento Slawomir Sierakowski (un líder ficticio) convocaba a los judíos a retornar a Polonia. No para hacerles un favor a ellos, sino para que ellos le hagan un favor a Polonia pluralizándola. En otro de los films, el líder ha sido asesinado por sus enemigos y se ven masas asistiendo a su funeral. El congreso duró tres días y cada día tenía como eje una pregunta. ¿Cómo debería hacer Europa para dar la bienvenida al otro?, ¿Cómo debería hacer Polonia para traer de vuelta a sus judíos?, ¿Cómo podría hacer Israel para formar parte de

Medio Oriente? Las demandas de los representantes debían ir en dirección a la pregunta del día. Algunas demandas generaron polémica y momentos de acaloramiento refrenados por el moderador de turno. Hubo discusiones sobre abrir totalmente las fronteras, eliminar lenguas oficiales, establecer el hebreo como segunda lengua en Polonia, etc. Sin embargo, todas estaban destinadas a formar parte de la agenda de un movimiento que realmente no existe. Pero a Bartana no parecía importarle mucho la cuestión de cuán real era el congreso. Ella logró engañar sutilmente a Zmijewski. El la había convocado para que transformara su movimiento ficcional en un movimiento real; y ella usó el congreso con un objetivo artístico propio: los tres días fueron filmados exhaustivamente por cámaras profesionales que rodeaban el precinto, incluso editadas en vivo y proyectadas sobre una pantalla gigante. Bartana usó el congreso para hacer una nueva película. CON EL LEMA “FORGET FEAR” (OLVIDATE DEL MIEDO), LA BIENAL PROPONE A LOS ESPECTADORES DEJAR DE SERLO Y PASAR A FORMAR PARTE DE LAS OBRAS; A LOS ARTISTAS LES SUGIERE DEJAR DE HACER ARTE POLÍTICO QUE SIRVA SÓLO PARA VISIBILIZAR O GENERAR DISCURSO Y A CAMBIO TENER CONSECUENCIAS CONCRETAS; Y A LOS POLÍTICOS LOS INVITA A TOMAR HERRAMIENTAS DEL ARTE PARA CAMBIAR LA FORMA DE HACER POLÍTICA. No está claro si las obras de la bienal cumplen con estos criterios, o si los artistas, espectadores y curadores que participan terminaron de entenderlo o estar de acuerdo. Pero


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claramente la diferencia entre la séptima Berlin Biennle y otras biena-les de arte tiene que ver con su acercamiento a la realidad. En esta bienal, la prensa estuvo forzada a hablar del impacto de las obras en el contexto real. La organización misma de la bienal, los escándalos provocados en la prensa, los conflictos organizativos con las instituciones, fueron de alguna forma una obra más.Zmijewski propone, en el periódico editado especialmente para la bienal, que el arte deje de plantear preguntas y busque respuestas. El emprendimiento parece difícil y largo, sobre todo teniendo en cuenta que el público general, el que asistió a la bienal sin leer los manifiestos o tener un conocimiento profundo de los objetivos de los curadores, quedó bastante confundido. Es probable que la bienal sin embargo no esté destinada al público. Una cosa es moverse con el privilegio de tener información de primera mano que permite, sobre todo, entender hacia dónde apuntaron las obras. Sin embargo, quizá no sea una bienal repleta de respuestas. Tampoco se trató sólo de preguntas, sino más bien de una serie de ensayos sobre cómo ejercer tanto tácticasartísticas en el terreno de la política real como tácticas políticas en el terreno del arte siones sobre abrir totalmente las fronteras, eliminar lenguas oficiales, establecer el hebreo como segunda lengua en Polonia, etc. Sin embargo, todas estaban destinadas a formar parte de la agenda de un movimiento que realmente no existe.

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POPULARES

UN AMOR QUE CONTINUARÁ De Los Tres Chiflados a Seinfeld, de Perry Mason a La ley y el orden, de Ben Casey al Doctor House, el mapa de nuestra vida está surcado por series de televisión. Desde que había que terminar la merienda a tiempo porque ya empezaba Bonanza, hasta estos tiempos en que llevamos la última temporada de Nurse Jackie en el pendrive. POR BERNARDO ERLICH

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as series fueron la patria de la infancia. La televisión llegó tarde a nuestros países, y más tarde aún a nuestras casas. Llegó en forma de aparato enorme de madera lustrada, con una ventana gruesa en blanco y negro que nos mostraba el mundo de la aventura y la ilusión. Pero en lugar de alegrarnos, nos enfermamos. ¡Tendríamos que ver todos los programas desde el principio de la tele, y nunca nos pondríamos al día! Mi madre me tranquilizó: —Eso será —me dijo— cuando inventen los discos extraíbles. La tele tenía un horario fijo y un menú acotado: el noticiero, una telenovela, una película, dibujos animados... y el resto eran series. Ah, las series. En treinta minutos de comedia, o en una hora de drama, visitabas otras tierras, viajabas en el tiempo, peleabas en la Segunda Guerra o te tiroteabas con cuarenta forajidos y después galopabas hacia el atardecer. Era como leer un libro de aventuras de a un capítulo por semana, y con más emoción. Las series nos enseñaron el mun-

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do mucho antes que los diarios o la política. Uno sabía, desde chico, que Norteamérica era un lugar hostil en el que un médico honrado y solidario como Richard Kimble tenía que andar escondiéndose. No hizo falta que nadie nos tirara abajo el “sueño americano”; bastaba ver a El Fugitivo ayudando a gente que después lo denunciaba, para conocer el lado oscuro de los sesenta, como después solo volveríamos a verlo en Mad Men. Tengo la sospecha de que, en algún momento, Don Draper se cruzará en el tren que lo lleva a los suburbios con un pasajero que es, en realidad, un médico prófugo en busca del hombre manco que mató a su mujer. La tele, por entonces, estaba llena de médicos. Ahora también. Pero a nosotros nos desconcertaba Ben Casey de la misma manera que ahora nos incomoda House. La apertura de la serie era una mano que dibujaba con tiza unos signos en vertical, mientras la voz del protagonista decía “hombre…, mujer…, vida…, muerte…,

Infinito”. Me hipnotizaban esos cinco trazos. Yo veía la mano de Ben Casey con la tiza y soñaba con ser dibujante. Lejos de prohibirme tantas horas frente al aparato —como iban a recomendar más tarde los psicólogos— mi madre me veía colgado a Centro Médico y los ojos se le llenaban de lágrimas: —Shhh... No lo molesten, por favor. ¡El nene quiere ser doctor! Cambiaron mucho las series médicas desde esas épocas hasta ahora. Está bien: los hospitales y sanatorios siempre fueron una excusa argumental para desarrollar una historia de amor. Pero una cosa era la jefa de enfermeras profesando hacia el médico un amor imposible (como el de Moneypenny y James Bond) y otra cosa es Grey’s Anatomy. ¿Cuál es la premisa argumental de esta serie? Se juntan ocho o diez personas repartidas entre ambos sexos, se les pone uniforme de cirujano y se las deja aparearse unos a otros a lo largo de siete u ocho temporadas. Parece un teleteatro, pero es un experimento sociológico: la tasa de


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intercambio resulta increíble. Al punto que algunos saltan la valla y se relacionan con gente de su mismo género. Así, de puro aburrimiento. Eso sí: nada reemplazó la tiza de Ben Casey hasta que aparecieron los fibrones de House. Si la leyenda urbana dice que Vince Edwards era un actor inexpresivo que tenía un ojo de vidrio, la pantalla muestra que House es un rengo con mal humor. ¿Qué es House MD? Una serie de detectives. ¿Pero no era de médicos? También. ¿Perdón? Es que los géneros cambiaron mucho. Gregory House es un médico con un cerebro privilegiado, que juega al detective con enfermedades fuera de toda lógica. Como todo genio, es agrio, pero a su vez cojea, por culpa de un infarto muscular que tuvo en la pierna. ¿Es necesario recargar un personaje de ese modo? Parece que sí. Veamos: el protagonista de Monk es un detective también brillante, pero sufre un trastorno obsesivo compulsivo que le dispara fobias disparatadas. CSI Las Vegas es un equipo forense de escena del crimen dirigido por Gil Grissom, un hombre digno del renacimiento, cuya pasión es la entomología. Y podemos seguir hasta la noche: Luther, un policía gigante perturbado por la ira. Big Love, una acuarela familiar de un marido con tres esposas; Lost, un cruce de historias, épocas y misterios que escapa cualquier categoría; Zen, un policía italiano con nombre oriental y producido por la BBC. Pero esto tampoco es nuevo. La primera vez que un personaje extraño nos subyugó en una serie fue el señor Spock en Star Trek. El capitán Kirk era un cowboy al comando del Enterprise —la nave soñada— y su primer oficial un hombre flaco, de orejas puntiagudas, flemático, parco, de piel verdosa y fuerte control emocional. Cuando le pregunté a mi padre de qué planeta

venía Spock, me respondió sin dudar: —Es inglés. Ah, los extravagantes británicos. Mientras los espías norteamericanos reclutaban gente de poco diálogo y mucha acción, Los Vengadores eran un par de sibaritas. John Steed un caballero de paraguas y bombín, y la señora Peel una mujer enfundada en un traje de cuero que heredaría después Gatúbela; los dos desplazándose por un territorio delirante, más digno del submarino amarillo que del servicio secreto de Su Majestad. ¿Cómo reconocemos a una serie inglesa de una norteamericana? Fácil: los actores hablan como con una papa en la boca y la historia te dice más en menos capítulos. Si la famosa serie 24 se hubiera rodado en Inglaterra, se habría llamado 6. Una serie de nerds disfuncionales, que en el Reino Unido se llama The IT Crowd y dura tres temporadas de seis episodios, en Estados Unidos se titula The Big Bang Theory, lleva siete temporadas y ni señas de terminar. En los siete capítulos de Episodes se disecciona al personaje de Joey Tribbiani con más certeza que en las diez temporadas de Friends. Para los norteamericanos las producciones tienen que ser más grandes que la vida misma. Para los británicos, menos es más. ¿Pero es que amamos a las series por encima de las películas? No señor. Uno va al cine, con suerte y viento a favor, una vez por quincena, pero la tele está en casa y la vemos todos los días. Con una buena película experimentamos la seducción de los momentos intensos. Con una buena serie, cultivamos la persistencia del amor. Nos prendamos de Emma Thompson y de Anthony Hopkins en Lo que queda del día, es verdad, pero con los nobles Crawley de Downton Abbey nos disponemos a convivir.

Las series no te piden que te vistas para la ocasión, ni que salgas con tiempo de casa, ni que hagas filas para sacar entradas, ni que compartas con extraños dos horas de idéntica oscuridad. No. Las series son relajadas y permisivas. Saben que las vas a ver en piyama y en pantuflas, tirado en la cama o picando algo en el comedor. Es otra la relación que uno establece con un personaje que te acompaña todas las semanas, no importa si es una enfermera o un asesino serial. Qué interesa si Kelsey Grammer es Frasier, el psicoanalista obsesivo que conduce un programa de radio y tiene media hora de sitcom, o si encarna durante cincuenta minutos a un alcalde de Chicago —con enfermedad neurodegenerativa— en esa tragedia contemporánea llamada Boss. Estará otra vez la semana próxima en Cuevana y es lo único que importa. Caen los bancos, se ponen en duda los mercados continentales, el cine se pierde por el camino de las remakes, pero en siete días, a la misma hora, Louie o Boardwalk Empire volverán a nuestras agendas de Espoiler TV. Abramos, entonces, un paréntesis en los acontecimientos a los que la cultura otorga importancia, dejemos el cine a los críticos y hablemos de policiales que se alargan, de funebreros que se preguntan por la existencia, de mafiosos que van al siquiatra, de islas que desaparecen en el medio del mar. Hagamos un hueco de treinta minutos, o de una hora, saquémosnos los zapatos y prendamos la compu o el televisor. Y hablemos nada más de las cosas que nos gustan. En el “to be continued” está el pacto implícito de todas las series del mundo, y también de estas páginas de la revista: una promesa segura de futuro por compartir. Así que... Continuará.

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PABLO DE SANTIS

ENTREVISTA

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os anticuarios de Pablo De Santis viven de los libros raros, como todos los anticuarios, pero además tienen sed de sangre. Son vampiros que disimulan tanto como pueden esa debilidad, pero siempre puede suceder algo que los deje al desnudo, y cuando ese algo sucede siempre hay complicaciones, y ese algo sucede, no una vez, sino varias veces, a lo largo de la nueva novela del premiado autor de El enigma de París. De Santis sale poco. Escribe la mayor parte del día en su casa y, de hecho, casi no se ha movido de Caballito desde el 27 de febrero de 1963, el día en que nació. Sus padres viven a pocas cuadras. Sus cuatro hijos -los dos grandes, Paulo y Francisco, del primer matrimonio, y los dos chicos, Octavio y Constanza, del segundo- nacieron en el barrio. En su encantadora cocina-comedor vemos dos cabezas de ajo colorado, colocadas allí como para desautorizar las versiones de que Los anticuarios, la novela nueva de la que hablábamos y que acaba de presentar Planeta, es en verdad una obra autobiográfica. Aunque se esfuerza por proporcionar al entrevistador material suficiente, sus respuestas son breves. Habla poco, pausadamente, con silencios que son, tal vez, fruto de su carácter cálido y un poco tímido, pero lo que dice tiene sustancia. Amante de los géneros, esboza una defensa de los límites y convenciones a los que debe someterse el escritor, que va en sentido contrario de lo que irónicamente podría denominarse


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“literatura de avanzada”, y no vacila al confesar que, aparte de los trabajos forzados de la carrera de Letras, nunca leyó “libros aburridos”. Los suyos, a decir la verdad, son todo lo contrario. Sin ir más lejos, Los anticuarios se lee en una sola tarde de felicidad y combina aventura y literatura de autor, con clima reconocible y mundo propio. La carrera de De Santis es, afortunadamente, atípica. El elemento principal, la imaginación, fue alimentado por De Santis con sus años de guionista de historietas y autor de libros infantiles y juveniles. Esos años todavía siguen: el autor continúa produciendo en varios carriles a la vez y en cada una de sus distintas especialidades se abraza a lo que más lo motiva y lo ayuda: las guías y las pautas convencionales de cada género. POR HUGO CALIGARIS

¿Te atrajo desde chico la figura del vampiro? Sí, a mí siempre me atrajeron los vampiros. Hay una novela que me encanta, que es Soy leyenda, de Richard Matheson. Una vez lo entrevisté a Osvaldo Soriano y me dijo que era el primer libro que había leído. Él había comenzado a leer de grande. Siempre me gustó mucho el tema. Hace muchos años que vengo haciendo una enciclopedia de la literatura fantástica universal. Es un libro que no sé si alguna vez voy a terminar, pero me interesa. Es una enciclopedia de autores y también de personajes y temas: Drácula, Frankenstein, Salem´s Lot, que acá salió como La hora del vampiro, de Stephen King...

¿Y antes del Drácula de Bram Stoker? Yo creo que el primer vampiro de la literatura es el que imagina John Polidori en esa reunión de la Villa Diodati, donde Mary Shelley escribe Frankenstein y donde estuvieron también Shelley y lord Byron. Polidori era una especie de secretario o amigo íntimo de Byron. ¿Llegaste a la literatura a través de los cómics o de los libros? Leí libros antes que cómics. No era muy lector de historietas. Sólo leía Dr. Mortis y Dr. Tetrik , que eran historietas de terror, pero eso fue recién a los doce años. ¿Y antes de eso ya leías libros? Sí, me acuerdo de que mi tía Beba, una tía joven que tengo, me enseñó a leer a los cinco años, antes de ir al colegio. A los siete ya leía novelas. Así que la literatura siempre me interesó. Y en mi casa había colecciones de novelas policiales, muchas novelas de Agatha Christie. Mis padres son médicos y leen mucho. Viven acá cerca, en Emilio Mitre y Rivadavia. ¿Cuántos años tienen ahora? La edad de mi madre es un secreto dentro de la familia. Todos simulamos que no sabemos cuándo nació, así que no puedo decírtelo. ¿Cómo se llama tu papá? Ulises. Bueno, ahí hay todo un origen literario. No sé, no creo, porque mi abuelo, como todo inmigrante italiano de esa época, tenía una escolaridad bastante básica e incompleta. ¿Había, entonces, muchos libros a tu disposición? Sí, mis dos padres leían en la medida en que podían. Los dos eran médicos municipales y fueron jefes de sus servicios.

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Mi viejo era jefe de cirugía plástica en el Durán y mi mamá, de pediatría, en el Fernández, así que tenían muy poco tiempo. Pero cuando lo encontraban, leían mucho. Sobre todo, novelas policiales, libros divertidos. ¿Y cuándo comenzaste a leer libros no divertidos? Sigo leyendo básicamente libros divertidos. Los únicos no divertidos los leí en la facultad, cuando tuve que hacerlo. Pero fuera de eso siempre trato de leer libros divertidos. ¿Te parece aburrido leer una novela en la que no pasa nada? Bueno, a veces la tensión está sostenida por el lenguaje y no por la trama. A mí me gustan mucho los libros de Thomas Bernhard, en los que realmente no pasa nada, pero eso hay que saber hacerlo. Cuando uno no tiene el genio, mejor que busque otra cosa. ¿La tensión está puesta en el medio? Claro que pasan cosas en Bernhard, pero la tensión está puesta en la forma. Yo creo que la división entre literatura popular y alta literatura es muy forzada y tiende a ignorar a algunos escritores de literatura popular como si no fueran valiosos y, a la vez, a imponer autores que muchas veces son bastante malos, pero que se leen porque tienen un rasgo vanguardista. Pasó antes también: escritores como Kipling fueron ignorados por la crítica por sus rasgos populares y hoy los leemos como clásicos de la literatura inglesa. ¿Te sentís parecido a Bioy Casares? Quisiera parecerme a Bioy. Ojalá. A mí me gustan mucho sus libros. Tienen elementos de la literatura de género que no están en otros autores. También aparecen en Cortázar: aparece lo fantástico, lo policial, esa ciencia ficción a la argentina que no tiene naves espaciales pero sí sabios encerrados en el altillo, con alguna máquina, por ejemplo. En Bioy, en Silvina Ocampo, aparecen elementosde estos géneros populares que son una marca de la literatura argentina. Para mí la alta literatura no puede ser nunca algo inaccesible, lejos de la masa y de lo popular relacionado con lo vulgar. Dentro de la convención, ¿te reservás espacios creativos diferentes de los de la literatura en serie? Siempre hay un trabajo experimental, en cierta forma. Escribir es un trabajo de pulir de modo constante, de tratar de darle cierta intensidad a la frase, de que suene natural, fluida.

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¿Buscás alguna forma de trascendencia, querés decir algo más con tus tramas o creés que alcanza con el simple cuento? Los escritores tratamos de hacer nuevos libros, pero llevamos una especie de libro interior que tiende a imponerse. Todo libro es una especie de lucha entre el afán de novedad que siente uno y ese libro insaciable que trata de proyectarse en todo lo que uno hace y que uno lleva adentro desde la infancia. ¿Cuán lejos estás de ese libro ideal que siempre se intenta escribir? Más que de un libro ideal, yo hablaría de una especie de fatalidad, un libro que uno tiene adentro y que se impone. También tiene que ver con la verdad de cada escritor, con las cosas que a uno le interesan, que lo apasionan. Siento que escribir es un continuo. Yo me identifico con ese trabajo continuo más que con el hecho de publicar un libro. En verdad, escribo mucho más de lo que publico. Siempre estoy pensando argumentos, y para mí el argumento hace a la esencia de la escritura misma. Muchas veces se habla de él como si fuera algo completamente ajeno y como si la invención no perteneciera a eso que llamamos escribir. La invención está en el corazón mismo de lo que llamamos escribir. ¿Esa invención te lleva a sacrificar consistencia psicológica o íntima de los personajes? Sí, me interesa mucho menos la literatura psicologista, como lector también. Los argumentos son como fábulas y metáforas que son, también a su modo, una forma de psicología, para mí, mucho más verdadera que la mostración de rasgos psicológicos realistas. Creo que es más auténtico expresarse a través de mitos e historias que a través de los rasgos psicológicos de un personaje. ¿Hay mucho o poco de vos en los libros que escribís? Me siento reflejado en ellos, pero no a través de un personaje, sino por muchos otros elementos, y por el mundo narrativo. Creo que la novela es el mundo narrativo. Es como un espacio en el que los personajes viven y el lector también vive durante el tiempo que dura la lectura. Por eso ese espacio tiene que ser atractivo y significativo. Muchos de tus personajes y situaciones evocan al pasado, profesiones o entornos decadentes. Círculos, clubes, congresos de magos... ¿Por qué ocurre eso? Sí, es como una especie de distancia que uno toma de lo narrado con respecto a lo inmediato. Pero, por otra parte,


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yo creo que cuando uno habla de una época que se ha vivido uno trabaja con ella como si fuera una reconstrucción, como si ambientara la historia en el siglo XVIII.

¿BUSCÁS ALGUNA FORMA

¿Cómo llegaste a la historieta? ¿Hay puntos de contacto entre tus novelas y tus historietas? Llegué en 1984, cuando salió la revista Fierro, revolucionaria por la gráfica, que hacía Juan Lima, muy innovadora. La dirigía Juan Sasturain. Hicieron un concurso. Gané como guionista y ganó Max Cachimba como dibujante. A partir de entonces comenzamos a trabajar juntos.

DECIR ALGO MÁS CON TUS

Vos llegaste a dirigir esa revista. Sí, varios años después, en 1989, hasta que cerró, en 1992. ¿Es distinto imaginar una historieta que imaginar, por ejemplo, lo que ocurre en Los anticuarios? ¿Son dos procesos diferentes? Sí, completamente. Lo primero en una historieta son los aspectos formales, que son fundamentales.

DE TRASCENDENCIA, QUERÉS TRAMAS O CREÉS QUE ALCANZA CON EL SIMPLE CUENTO? LOS ESCRITORES TRATAMOS DE HACER NUEVOS LIBROS, PERO LLEVAMOS UNA ESPECIE DE LIBRO INTERIOR QUE TIENDE A IMPONERSE. TODO LIBRO ES UNA ESPECIE DE LUCHA ENTRE EL AFÁN DE NOVEDAD

O sea, cómo resolver en ocho cuadritos un determinado segmento... Sí, depende del formato. A veces puede ser todo un álbum continuado, o pueden ser cuatro u ocho páginas. Eso es fundamental a la hora de pensar un personaje y un tipo de historia. Los aspectos formales incitan a la imaginación. No son límites. Los acepto pensando que es bueno tener alguna exigencia particular.

QUE SIENTE UNO

¿Eso ayuda a tu imaginación, encontrarte con pautas? Siempre. Con cualquier tipo de pautas. Me gustan las pautas: la fecha de entrega, la cantidad de líneas, el género, la cantidad de páginas..

DESDE LA INFANCIA.

Y ESE LIBRO INSACIABLE QUE TRATA DE PROYECTARSE EN TODO LO QUE UNO HACE Y QUE UNO LLEVA ADENTRO

¿No es una carga? No, no. Me parece que para la neurosis del escritor es bueno tener una forma que lo contenga. En mi caso, los aspectos formales son la musa inspiradora.

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Pero eso no pasa con la novela, porque ahí tenés las páginas que quieras y el tiempo que quieras a tu disposición. Pero ahí tengo los géneros, afortunadamente, y los géneros siempre te contienen. Son también una manera de imponerse guías. Y yo siento que las novelas, además, me contienen psicológicamente. Cuando estoy escribiendo una novela, estoy concentrado en algo. Si no, me disperso. Necesito estar siempre escribiendo una novela, aunque después no la publique.

viendo que no funcionan así las cosas. Ese mundo de las convenciones exige una habilidad para moverse en ellas.

¿Nunca sentís la tentación de salirte de las guías? Es que siempre hay guías. En general, la literatura con menos guías es la que se parece más a sí misma. Si uno piensa, por ejemplo, en una categoría como la del cine policial, las películas no se parecen tanto entre ellas. Ahora, las películas de vanguardia siempre tienen rasgos semejantes. Las películas artísticas se van a parecer todas siempre.

¿Aportabas ideas para Del otro lado? Yo escribía lo que él decía. Tenía una voz en off . Entrevistaba a alguien, pero antes había momentos en los que iba caminando por la calle, pensando, y ahí él hablaba en primera persona. Eso lo escribía yo. Él lo cambiaba después un poco: era una colaboración de los dos.

Por ejemplo, muchos cineastas jóvenes argentinos hacen películas bastante parecidas... Por eso: cuando se renuncia a las convenciones y se cae en la ilusión de que las convenciones no existen, se va a una forma de relato único, ¿no?, y tremendamente repetitivo. Eso suena contradictorio. Lo primero que uno tiende a pensar es que la convención iguala... Claro, pero uno se mueve con la conciencia de la convención y puede manejarla. Siempre debe haber artificio, porque para eso es arte. Aun en una conversación común, cuando contamos algo, lo hacemos con artificio. Le cuento algo a mi mujer y busco el modo de interesarla. Si sé que algo la va a sorprender, se lo voy a decir al final. Hay una puesta en escena. Los artificios están dentro del lenguaje. No es sólo la gramática, sino otro tipo de convenciones. O sea: eliminar los artificios es sólo una ilusión. Sí, y además el gran arte tuvo siempre no sólo convenciones, sino convenciones muy marcadas. Si uno ve la tragedia griega, el teatro isabelino, observa que hay cierta cantidad de pautas. Lo mismo pasa en poesía, en el soneto. Muchos artistas jóvenes hablan del gran arte o del “cine de calidad” de modo casi peyorativo. ¿Es por causa de que quieren escapar de las convenciones, de los finales felices, de los finales tristes, simplemente de los finales? Sí, y también quieren escapar del mundo paterno. Identifican las convenciones artísticas con el mundo paterno de oposición a la vida verdadera. Pero después uno va

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¿Hiciste televisión alguna vez? Muy poco: trabajé en un programa, Del otro lado, con Fabián Polosecki. Empezamos prácticamente juntos en periodismo. Trabajamos en la revista Radiolandia y después en el diario Sur. A veces él me llevaba y a veces yo lo llevaba a él. Éramos muy amigos.

Él entró después en una especie de secta, tuvo un final extraño y murió demasiado pronto. ¿Qué pensás que le pasó? Mirá: tuvo un caso de psicosis muy rápido. Se desencadenó en un año. Debe de haber muerto a los 32. Él enloqueció. Pero antes de eso era perfectamente normal. Fue mi testigo de casamiento y poco después se puso mal. Un año después se mató. Yo creo que tuvo mucho que ver que se fuera a vivir al Tigre, porque en la ciudad un caso así provoca conflictos y la sociedad interviene de alguna manera. Creo que estar en un lugar aislado lo perjudicó. ¿Cómo es la experiencia de trabajar con un dibujante para la creación de una historieta? A mí me gusta mucho. Uno ve lo que imagina transformado por un dibujante. Y yo tuve la suerte de trabajar con dibujantes extraordinarios, como Max Cachimba y Sáenz Valiente. ¿Sos sensible a los colores y a las líneas? Sí, absolutamente. Si no me gusta el dibujante, yo no puedo hacer nada, no se me ocurre nada.


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MEDIANERAS Si algo le faltaba a la cuestión patrimonial era llegar a la pantalla grande. Tuvimos un anticipo con la película El hombre de al lado, de Mariano Cohn y Gastón Duprat, pero se refería a un conflicto entre vecinos por razones más bien estéticas y de conservación de un bien patrimonial, y en definitiva no era más que pura ficción. La Casa Curutchet sigue allí sana y salva, sin ninguna ventana en la medianera. POR IVANNA SOTO

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edianeras, dirigida por Gustavo Taretto y estrenada en 2011, sin dejar de ser ficción, nos acerca sin embargo a los misterios de la soledad y la incomunicación y nos revela, con enorme realismo, cómo esto es consecuencia de la vida en una ciudad “caótica, impredecible, contradictoria, luminosa, empobrecida y hostil”. La semana pasada se presentó en Montevideo con la presencia de Inés Efron y Javier Drolas, dos de los integrantes de un elenco que comparten con Pilar López de Ayala, Carla Peterson y Rafael Ferro. La función fue organizada por la embajada argentina y formó parte del 30º Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay, que es una de las varias acciones de esa organización señera que cumplió 60 años de vida: la Cinemateca Uruguaya. Esta columna podría, sencillamente, ser una transcripción del parlamento inicial con el que una voz en off describe Buenos Aires, donde vive Martín, el coprotagonista, pero sería un plagio y nos impediría referirnos a otros pasajes del film, también reveladores de los dramas de una mala o ausente planificación urbana. La voz de Martín describe una ciudad que “crece des-

controlada e imperfecta. Una ciudad superpoblada en un país desierto... En la que se yerguen miles de edificios sin ningún criterio. Al lado de uno muy alto, hay un muy bajo. Al lado de uno racionalista, hay uno irracional. Al lado de uno de estilo francés hay uno sin ningún estilo. Probablemente estas irregularidades nos reflejen perfectamente, irregularidades éticas y estéticas. Estos edificios que se suceden sin ninguna lógica demuestran una falta total de planificación”. En pocas palabras sintetiza el modo en que hoy, y desde hace muchos años –pero agravado en esta etapa en que se confunden funcionarios públicos y depredadores inmobiliarios–, se desplanifica la capital argentina. Revela también cómo ese modelo de ciudad incide sobre la forma de vivir, sobre la calidad de la vida de sus habitantes. Es allí donde se entienden las razones por las que el patrimonio arquitectónico en las nuevas leyes y constituciones ha pasado de una lógica de protección centrada en lo histórico o cultural –en sentido estricto–, a su preservación como integrante del medio ambiente. El medio ambiente urbano. Es curioso pero, en Medianeras, otra vez la pared lateral del inmueble es la protagonista. La que impide la entrada del sol, la que no nos deja vincularnos con el de al lado. Pero esta vez, la apertura de dos ventanas –ilegales también– es la que finalmente permite que Martín y Mariana se conozcan y se encuentren, y lo hacen burlando una publicidad, es decir, un negocio. La referencia a la ciudad donde se proyectó la película no es gratuita. La protagonista, Mariana, expresa en un pasaje: “Quiénes habrán sido los genios que planificaron una ciudad de espaldas al río”. A pocas cuadras de una rambla pública de cientos de kilómetros de largo, en una ciudad con escala humana, donde se pueden ver el Sol y la Luna, y donde los vecinos se saludan en la calle, hace que la frase retumbe aún más fuerte en nuestros oídos y que no parezca tan exagerada la conclusión del protagonista: “La incomunicación, la falta de deseo, la abulia, la depresión, los suicidios, las neurosis, los ataques de pánico, la obesidad, las contracturas, la inseguridad, el hipocondrismo, el estrés y el sedentarismo son responsabilidad de los arquitectos y empresarios de la construcción”.

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CINE

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LA MÁSCARA DE LA MUERTE Como todo el mundo sabe, El caballero de la noche asciende pasó a la historia el día de su estreno de la manera más brutal y demencial: un hombre joven, armado, ingresó a la sala de cine donde se proyectaba –en Aurora, Colorado– y asesinó a más de una decena de personas que, en un principio, confundieron los disparos con efectos especiales. Mientras se suspende la gira promocional en Europa y el estreno en Buenos Aires sigue en pie, la visión amarga y terminal de Nolan y su solemne superhéroe enmascarado se despide con una metáfora inconsolable sobre el estado del mundo. POR ARIEL MAGNUS

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l mismo año en que Los Vengadores encarnó con sus recaudaciones record el triunfo del film de superhéroes entretenido pero perfecta y deliberadamente vacío e inofensivo, Christopher Nolan vuelve con sus enormes ambiciones. La tercera parte de su personal saga de Batman termina de consumar el relato del paladín de la justicia como “metáfora” descomunal sobre el estado del mundo (“soy un símbolo”, dice el encapotado, para que no queden dudas), las ya algo fatigadas pero vigentes “ansiedades” norteamericanas post 11-S y, más ampulosamente aún, la decadencia del imperio occidental y los excesos del capitalismo salvaje. Suena a demasiado, a desproporcionado, autoconsciente, grandilocuente; su brutal

apuesta por el icono del comic devenido fenómeno sociocultural, su intención de darle un crudo anclaje en el mundo real, convierten a su película en uno de esos artefactos más-grandes-que-la-vida que ocurren cada tanto, cuando las aspiraciones autorales de un cineasta se cruzan con un carísimo tanque veraniego de vocación masiva. Así es, así quiere ser, en buena medida, El caballero de la noche asciende, como ya se ha dicho de su predecesora (El caballero de la noche, 2008): la película de súper héroes para acabar con todas las películas de súper héroes. Y aunque las historietas de súper héroes siempre fueron productos de sus tiempos y en particular los relanzamientos de Batman en los ‘80 de la mano de Frank Miller 43


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y de Alan Moore ya habían experimentado con la posibilidad de un paladín noir y sucio de “realismo”, en el cine no habían llegado tan lejos hasta que Nolan se hizo cargo de reanudar la creación de Bob Kane siete años atrás. Junto con su hermano Jonathan y David Goyer en el guión, y a través de sus barroquísimos procedimientos narrativos, pasados de intensidad pero también indudablemente potentes, Nolan se apropió del relato de tal modo que ésta ya no es una serie de tres películas sino una auténtica trilogía que se cierra en sí misma, que termina de dejar atrás, con su amargura, el experimento pop y dark de Tim Burton; que quema las naves y arrasa con todo: quien quiera seguir con Batman de acá en más tendrá que empezar de nuevo, encontrar su propio arco narrativo. Su nueva película, es cierto, busca llegar todavía más lejos que el capítulo previo, lo que dada la ampulosidad de aquél ya parecía imposible, y tira demasiadas veces de la cuerda de la verosimilitud, pero también es verdad que, a cambio, monta un espectáculo fabuloso que sí, consigue resonar permanentemente sobre algún asunto del mundo contemporáneo, sus complejidades y contradicciones, su podredumbre y su violencia. Si el gran tema de la saga ya era desde siempre el terrorismo, los villanos ahora son sencillamente –como lo establece, sin sutilezas, la impresionante secuencia de apertura en la que se cuenta el secuestro de un avión– una banda de jihadistas dispuestos a lo que sea. Es decir, cuando ya no parecía posible ir más lejos que El caballero de la noche, Nolan intenta volar el techo del cine. Desplazados el Guasón y su explosión de locura individual, aparece otro desquiciado enmascarado. Esta vez es una masa musculosa y bruta que se hace llamar Bane, y que los espectadores de la serie camp de los ’60 desconocen pero los lectores de la reformulación seria, oscura y protorrealista de la historieta de los ’80 identifican como uno de los enemigos más temibles del héroe. En un principio, Bane parece un freak más, otro en esa lista inacabable que vaticinaba el comisionado Gordon (Fierro) en el final de Batman inicia (2005), cuando le advertía al justiciero enmascarado sobre “la escalada” que se venía, de chiflados con mascaritas y calzadísimos. Una vez más, el signo ideológico de la acción es enredado y de complicada lectura: al ataque terrorista que lanza Bane sobre Ciudad Gótica viene adosado un torcido discurso sobre “el alzamiento de los oprimidos”: “La ciudad vuelve a quienes les pertenece. Hagan lo que les dé la gana”, arenga el anabolizado villano. Pero el “pueblo” de Ciudad Gótica nunca deja de ser una mera idea sin cuerpo ni determinación. Una atrás

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de otra se presentan las escenas del caos y el pánico en las calles: una suelta de criminales peligrosos (en la que muchos ven una referencia abierta a la toma de La Bastilla), la destrucción de un estadio de fútbol repleto y, en especial, el asalto violento a la Bolsa de Comercio, en la que –en un nada sutil latigazo de ironía del guión– un broker intenta defenderse diciendo que “acá no hay nada para robar”. Al cabo de tres películas que suman una extensión cercana a la trilogía de El Padrino, Gotham City completa su transmutación, de la Chicago retro post Depresión de Batman inicia, a Nueva York, capital financiera del planeta, y por lo tanto, para los terroristas de la película, enclave geográfico de todo lo que está mal en nuestro mundo: Manhattan como la nueva Constantinopla que está más allá de toda salvación, que debe arder. Nolan completa su parábola invocando a La Liga de las Sombras de su primera película, el mismo contingente fervoroso que inició a Batman en la moral de la venganza “justiciera”, los convencidos de que hay una sola manera de terminar con esta decadencia: borrarlo todo y empezar de nuevo. Un terror y una fantasía colectivos, con los que es divertido especular desde la comodidad de la butaca del cine. El terror y la fantasía bien reales de la bomba nuclear. Con el recurso argumental de la bomba, Nolan apuesta a la misma fractura moral que recorre toda su serie y que tironea al héroe, atrapado entre la visión humanista heredada por Bruce Wayne de su padre, el millonario filán-


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tropo, y la ira de la superioridad ética de sus milenarios mentores en el arte de la guerra. El mismo reactor nuclear que la compañía de desarrollos tecnológicos de Wayne ha creado con los más nobles propósitos (la búsqueda de fuentes de energía limpias y renovables para un mundo partido al medio por el precio del barril de crudo) puede, en las manos equivocadas, convertirse en un arma letal. En especial si son las manos de un grupo de fanáticos curtidos bajo el sol del NOLAN SE APROPIÓ DEL RELATO DE desierto, con sus cuerpos moldeados por el tormento físico y los cerebros TAL MODO QUE ÉSTA YA NO ES UNA quemados por el viento caliente y are- SERIE DE TRES PELÍCULAS SINO UNA noso... Lo dicho: no hay sutilezas en El AUTÉNTICA TRILOGÍA QUE SE CIEcaballero de la noche asciende. En este esquema, es para balancear RRA EN SÍ MISMA, QUE TERMINA DE las cosas con un poco de humanidad DEJAR ATRÁS, CON SU AMARGURA, que entra en escena Gatúbela (a quien nadie llama Gatúbela en toda la pelícu- EL EXPERIMENTO POP Y DARK DE la). La Selina Kyle de Anne Hathaway TIM BURTON; QUE QUEMA LAS NAno intenta borrar el recuerdo de MicheVES Y ARRASA CON TODO. lle Pfeiffer ni de sus antecesoras, sino que es un animal de otro tipo: una ladrona excepcionalmente habilidosa, con estilo y, por encima de todo, con conciencia de clase. Si en los dos films previos ya le habían recordado repetidamente a Bruce Wayne, el potentado huérfano, el niño rico con tristeza, su condición privilegiada –y en esto ha sido esencial el aporte orgullosamente británico y proletario del Alfred de Michael Caine–, ahora Selina Kyle le espeta en la cara a su némesis y prospecto amoroso cosas tales como que “se viene una tormenta y, cuando llegue, ustedes los ricos se van a preguntar cómo es que estuvieron viviendo así tanto tiempo, mientras nos dejaban tan poco al resto de nosotros”, y declara que “nunca le robo a nadie que tenga menos que yo”. La guerra que se viene, dice sin decirlo Selina, la lumpen con clase y cierto gusto por las joyas, la chica mala con corazón, es la guerra por la redistribución. ¿Batman, la superproducción de 250 millones de dólares con simpatías comunistas? Epa, no, tranquilos. Cat Woman no tardará en encontrarse con que la revolución prometida no es sino una gran mentira. Cuando el caos ya se ha apoderado de las calles, Selina encuentra una foto enmarcada, rota, en un departamento que ha sido arrasado. “Esta casa perteneció a una familia”, le dice a su amiga y compañera, a lo que ésta le contesta con entusiasmo revolucionario: “Ahora nos pertenece a todos”. Pero no, no es así, dice la mirada amargada de Selina. Nolan filma sin pudor la imagen de la bandera norteamericana

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rasgada, y se encarga de aclarar, en las pocas entrevistas promocionales que ha dado, que su película no toma una postura política de izquierda ni de derecha, que sólo se trata de “tratar los temas que nos preocupan, del mundo en el que vivimos”. Y en el fondo, más allá de toda su oscuridad, la película sigue recurriendo a los tópicos de la historieta de súper héroes, el espíritu de superación, la entrega abnegada, el sacrificio. No hay que derrumbar este sistema, que es lo mejor que tenemos; hay que mejorarlo. Entonces, ¿Batman, la tercera vía? Lo que a pesar de toda su enredada multiplicidad ideológica mantiene a la serie como el exponente más arriesgado e insurrecto que se haya hecho en su género – acaso lo que Nolan considera que hubieran sido los films de súper héroes de haberse hecho en los años ’70: un cine adulto, político, que no sólo no se aísla del contexto en que se produce, sino que intenta entenderlo y reflejarlo– es que siempre deja plantada la idea, más bien políticamente incorrecta, de que las instituciones no están a la altura, no alcanzan. Esta vez la pone en boca de un personaje secundario –un agregado que de tan arbitrario pronto se revela sugestivo–, un joven policía para quien el caos de los tiempos que corren ha vuelto ineficientes a las fuerzas del orden, que se ha convencido de que las estructuras no alcanzan, de que vamos a seguir necesitando de parapoliciales más allá de la ley como Batman. Es un poco fascista en su formulación, claro, pero son justamente estas contradicciones las que vuelven fascinantes los tres films de Nolan, su capacidad para sacar a su público perplejo de las salas. Dicho lo cual, también es necesario restarle algo de solemnidad a todo el asunto. Como decía Hitchcock: calma, es sólo una película. En este caso, la película en una de cuyas funciones de estreno mundial, el jueves pasado a la medianoche, un psicópata armado hasta los dientes abrió fuego sobre la platea en un cine suburbano de Aurora, en Denver, Colorado, matando a doce en el acto y dejando varias decenas de heridos. Así que hay que restarles solemnidad a todas esas peripecias filmadas en IMAX, porque después de todo el mundo está mucho más jodido de lo que cualquier película, por muy salvaje que se proponga ser, puede alcanzar a reflejar.

FICHA TÉCNICA Dirección Christopher Nolan Guión Christopher Nolan / Jonathan Nolan/ David S. Goyer Estreno (Argentina) 17 de Julio 2012 Género Acción, Ciencia Ficción Origen Estados Unidos Duración 153 minutos

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CURIOSIDADES

INVARIANTES POR JORGE TARTARINI

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ara muchos de los cientos de miles que llegaron a estas tierras buscando trabajo, Buenos Aires era, además de meca laboral, la oportunidad de pasar de la cautivación a distancia de una simple postal o el relato de un amigo ya aquerenciado, a contemplar aquellos edificios coloreados en su real magnitud. Y a menudo esto lo hacían algún fin de semana, cuando el trabajo duro y los recursos lo permitían. Porque además del Jardín Zoológico, los bosques de Palermo, la Costanera, el Rosedal y otros lugares de ocio, la arquitectura de monumentales palacios fue también motivo de atracción y de recorridos informales. Especialmente cuando los recién llegados eran orgullosos anfitriones de quienes, realizaban sus primeros paseos por aquella Babilonia americana. No estamos hablando de viajeros ilustres y refinados, sino de hombres comunes, es decir, del grueso de una inmigración que venía jaqueada por el hambre y la desocupación. Un poco antes y un poco después de 1900, entre los edificios más visitados se encontraban las grandes terminales ferroviarias, entonces verdaderas puertas de entrada de la ciudad. Estaciones como Constitución y Retiro eran atracciones por sus monumentales construcciones y porque el ferrocarril era el principal sistema de transporte. Y no sólo para los extranjeros, sino para quienes venían del interior provincial. Al verlas, en un instante, la imagen sepia de un diario o de la revista de la compañía ferroviaria vista en alguna peluquería o consultorio pueblerino, se desvanecía y daba paso a la contundencia de lo real. A medida que la importancia del tren fue disminuyendo, otros atractivos fueron apareciendo. Por ejemplo, ya en plena modernidad, aparecería un monumento que, con el tiempo, se convertiría en la marca identificatoria de la ciudad: el Obelisco. La obra de Prebisch adquirió con los años una legitimidad que su nacimiento no tuvo, ya que desató polémicas, al punto de llegar a plantearse una demolición que por suerte nunca llegó. Si en los años del Centenario las terminales eran sitios de cita obliga-

da, durante la segunda mitad del siglo XX el Obelisco irá acuñando su condición de tarjeta postal porteña. Otro caso menos conocido, que desde su nacimiento captó la atención de la gente y, al igual que este monumento porteño, no fue bien visto por la cultura profesional de su momento, fue el Palacio de las Aguas Corrientes de la avenida Córdoba. Hacia 1900, así era visto por Oreste Sola, un inmigrante italiano, en una carta a sus padres: “Esta ciudad es muy hermosa. Hay mucho lujo. Todas las calles están pavimentadas con madera dura o con cemento suave como el mármol, tan suave que incluso los caballos, tanto los de los tranvías como los de los carruajes, se resbalan constantemente. No es raro ver caer veinte o más en un día. Hay algunos edificios hermosos más allá de las palabras, de sólo cinco pisos de alto, pero con ornamentación que difícilmente encuentres en Turín. El más hermoso de todos es el de las aguas corrientes, construido por los ingleses y, lo más sorprendente, es que es todo de mármol en la mitad de su altura pero con unas pequeñas columnas esculpidas y decoradas con una artesanía exquisita... Un sondeo de opinión realizado el año pasado por un diario porteño sobre unas 2000 personas reafirma la vigencia del Palacio de las Aguas Corrientes que fue considerado el edificio más lindo de la Ciudad en el gusto de la gente, con casi el 54 por ciento de los votos, por delante del Teatro Colón, el Palacio Barolo y el Edificio Kavanagh, este último el preferido de los arquitectos. Viajeros de aquí y del exterior no dejan de registrarlo con celulares y cámaras digitales, renovando la sorpresa y admiración despertada en nuestro amigo de Turín de hace más de cien años. Este simple gesto resume las razones de la vigencia en la memoria e imaginario ciudadano de estas y otras obras del patrimonio porteño en las que el ayer y el presente se amalgaman, cobran sentido y se fortalecen. Y esta vez tan solo por la vigencia de un sentimiento que, a pesar del tiempo, permanece invariable.

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FENÓMENOS

GRADUADOS 48


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Con 24 años y un equipo de producción igual de joven y el aporte de setecientas personas interesadas en un proyecto que se difundiría de manera gratuita, Germán Doin se propuso diseccionar el paradigma del sistema educativo y explorar todos los otros modelos la logosofía, el Waldorf, el Montessori y el Killpatrick, la Educación Libre, la Educación Popular de Paulo Freire, la Escuela Nueva-Activa del Constructivismo y el “HomeSchooling” que pueden ayudar a devolverle al niño el protagonismo de su propia educación. Con entrevistas a especialistas de toda Latinoamérica y un montaje de más de dos horas, La educación prohibida convocó inesperadamentea millones de espectadores y se convirtió en el furor en Internet. POR ARIEL MAGNUS

N

i la nueva de Batman, ni la nueva de Suar: la película que rompió records de público en las últimas semanas fue La educación prohibida, del argentino Germán Doin. A las más de 500 exhibiciones independientes en una veintena de países de este continente y el europeo, que ya juntaron su buena cantidad de espectadores, hay que sumar las doscientas mil descargas de la página web (www.educaciónprohibida.com) y a quienes ya la vieron online (dos millones doscientos mil reproducciones, y contando). Todo esto para un documental de dos horas y media sobre un tema que no necesariamente se encuentra entre los más taquilleros: la educación. “Tenemos explicaciones más pesimistas y otras más optimistas”, comenta este inesperado éxito su mentor, un joven de 24 años egresado del ISER que empezó el proyecto cuando tenía 21 y lo financió en buena parte mediante el método del “crowdfunding” o financiación colectiva, por lo que la película cuenta con setecientos productores y se distribuye de forma libre y gratuita. “La explicación pesimista es que se trata de un fenómeno típico de las redes sociales, por haber estado en la portada de YouTube. Y la optimista es que hay una necesidad latente de hablar de educación, que es precisamente de

donde surge el proyecto, de esas cosas que uno discute y critica cuando es adolescente.” Así de personal es también el principio de esta producción independiente, la primera en su tipo que llegó a la pantalla grande: “Siempre recuerdo una clase de filosofía donde el profesor nos relató esta historia...”, dice la voz en off, que es la del director. Lo que sigue, ilustrado por dibujos animados, es la alegoría de caverna de Platón, aunque sólo reconocible para quienes lo hayan aprendido en la escuela, pues no se menciona a su autor. “La idea fue empezar con una validación de la escuela, diciendo: esto lo aprendí ahí. Cosa que además fue real, me pasó. Fue mi forma de decir: yo vengo de la escuela normal, no de una diferente. Y por otro lado es señalar que de la escuela nos quedan experiencias y reflexiones, vínculos personales con un maestro, pero no nos quedan datos concretos”. A la alegoría secreta le sigue una ficción explícita, con un elenco encabezado por Gastón Pauls. A eso se empiezan a sumar luego los fragmentos de reportajes a diversos educadores latinoamericanos, la mayoría de ellos en representación de metodologías de enseñanza que están por fuera de la educación pública tradicional

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de cada país. De esa alternancia entre animaciones o dra- cepción del aula desde Sarmiento. “La esencia prusiana matizaciones con voz en off, la historia de unos chicos está inmersa en la estructura misma de nuestra escuela rebeldes al estilo Socorro Quinto Año y los testimonios –afirma la película–. Los tests estandarizados, la división en distintas tonalidades del castellano se sirve Doin para de edades, las clases obligatorias, las currículas desvincucriticar el sistema escolar tal cual lo conocemos, luego ladas de la realidad, el sistema de premios y castigos, los para contar su origen e historia a través de los siglos y al horarios estrictos, el encierro y la separación de la comufin para presentar modelos alternativos, todo salpicado nidad, la estructura verticalista. Todo esto sigue siendo por máximas de personalidades que van desde Aristóte- parte de la escuela del siglo XXI.” les hasta Krishnamurti. A principios del siglo XX, se cuenta luego, aparecieron La crítica furibunda que ocupa la primera media hora diversos movimientos en la pedagogía que “desarrollano dista mucho de la que ya le ron experiencias educativas conhacía Pink Floyd a la escuela en LA IDEA FUE EMPEZAR CON UNA centradas en la acción, la libertad los años setenta, y que en gran del niño y la construcción autónoVALIDACIÓN DE LA ESCUELA, medida parece seguir tan vigenma del aprendizaje, replanteando te como el mismo Roger Waters. toda la estructura de la escuela DICIENDO: ESTO LO APRENDÍ Un sistema autoritario, semejantradicional”. Estos modelos alterAHÍ. FUE MI FORMA DE DECIR: te al que rige en las fábricas o en nativos, pensados por pedagogos el ejército, que se lleva a cabo en como Piaget o Montessori, no se YO VENGO DE LA ESCUELA edificios reminiscentes de las cáradaptaban a los modelos estataNORMAL, NO DE UNA DIFERENTE. celes y está regido por docentes les convencionales y por lo tanto Y TAMBIÉN ES SEÑALAR QUE sólo interesados en cumplir con no lograron prosperar como para una currícula diagramada por convertirse en verdaderas alterDE LA ESCUELA NOS QUEDAN burócratas de la educación. “La nativas masivas de educación. En EXPERIENCIAS Y REFLEXIONES, esas experiencias se centra la últieducación, como la estamos viendo hoy, es administrativa –grafima parte de la película. Tomando VÍNCULOS PERSONALES CON ca el educador chileno Fernando un poco demasiado al pie de la UN MAESTRO, PERO NO NOS Jorqueira, fundador de la plataletra al chileno González Heck, de forma yoaprendo.cl–. Alumnos la Escuela Rudolf Steiner, este tipo QUEDAN DATOS CONCRETOS. que llegan, profesores que dan de alternativas son definidas como clase, alumnos que se van, profesores que se van. Y al “la educación prohibida” a la que alude con el título. día siguiente se repite el ciclo.” Las calificaciones, que “A mí no me gusta llamarlas experiencias prohibidas, masifican al alumnado y atizan la competencia siempre porque no lo están –matiza Doin–. Pero la verdad es que insana, están en el centro de las críticas. “Comparan el muchas de estas experiencias se la ven bastante difícil sujeto y sus aprendizajes con una escala estandarizada para poder sobrevivir, más que nada las que están dentro que mide... ¿qué?”, se pregunta William Rodríguez, del de la escuela pública.” Instituto Popular de Cultura de Cali. Lejos de los deseos Con estas escuelas, al menos en el caso argentino, y necesidades de los pequeños, la escuela se transforma Doin se refiere a las escuelas experimentales, financiaen un “aparcadero de niños” hasta que estén en edad de das en buena parte por el Estado. Existen hace ya varias trabajar, en un lugar de adiestramiento en el que si alguno décadas y están dispersas por todo el país, aunque su no se adapta al sistema, fracasa. “Pero no es el estudiante mayor número se concentra en Tierra del Fuego. En esel que fracasa, es el sistema el que está mal planteado”, re- tas escuelas no hay calificaciones, los útiles quedan en el sume el investigador chileno Calvo Muñoz, autor de Del aula y se comparten entre todos, las clases se dan sentamapa escolar al territorio educativo. dos en el piso en ronda, etc. Los otros métodos pedagóEste denostado modelo de escuela tiene una historia que gicos que aparecen retratados en su película son el de la el documental presenta casi como una condena. De corte logosofía, el Waldorf, el ya mencionado de Montessori despótico, con raíces en Esparta y útil a los regímenes to- y su oponente Killpatrick, la Educación Libre, la Educatalitarios del siglo pasado, nada bueno puede esperarse de ción Popular de Paulo Freire, la Escuela Nueva-Activa él, y nada fundamental parece haber cambiado en su con- del Constructivismo y hasta el “Home-Schooling”. La

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guía en off no se inclina por ninguna de ellas, sino por lo que todas parecen tener en común: quitar al maestro y a los contenidos del centro de la escena y colocar allí al niño, con sus deseos y aptitudes individuales; olvidar las ideas de autoridad, disciplina y competencia y reemplazarlas por las de respeto, libertad y amor. Tan incontestables como naïves son también las metáforas con que la película de Doin (y de su igual de joven equipo de producción) busca graficar estas ideas, en especial la que compara al niño con una semilla que luego será árbol y aun bosque. “Es muy humano esto de pensar que si al bosque no lo cuidamos, se estropea”, explica Cristóbal Gutiérrez, de la fundación española El Cuidado del Alma Infantil. “Pero al bosque, con dejarlo tranquilo, es suficiente. Todo lo que tenemos de bosque es porque el ser humano no ha intervenido.” Desde este marco ecologista y holístico y aun esotérico, sin hacerse cargo de temas socioeconómicos ni aun distinguir entre emprendimientos más o menos privados o públicos, la película señala las nomenclaturas morbosas con que se cataloga a los niños problemáticos desde temprana edad (y la consiguiente administración de psicofármacos), la separación por edades en las aulas (con la consabida presión para quienes no logran estar a la par de sus compañeros en ciertas materias) y los saberes duros tradicionales (que relegan a las artes a un segundo plano, o a ninguno). El largo, larguísimo metraje remata, un buen rato después de lo que podría, con un lacrimógeno manifiesto juvenil de los alumnos de Pauls, que se viraliza por YouTube al igual que la película que lo contiene. Luego viene una invitación a sumarse a Reevo, una “Red de educación viva” con sede en la web que ya cuenta con un “centro de contenidos” y una “incubadora de proyectos”. Con el correr de los meses también está planeado ir liberando el crudo de las 90 entrevistas que se hicieron en ocho países distintos, a fin de que cada espectador pueda escuchar completo al educador que mejor le cayó y hasta editar su propia versión del documental. Como era de esperar con un tema tan universal y polémico, La educación prohibida no se quedó sin sus inmediatos cuestionadores. Una de las primeras críticas vino naturalmente desde el sector público. En una nota sin firma de su blog, el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) se muestra decepcionado y aun alarmado por el éxito de lo que “se supone una defensa de las experiencias alternativas en educación, pero en realidad sólo se corresponde con un paradigma educativo: el espontaneísmo pedagó-

gico”. Este paradigma “supone que todo nace del niño, que no debe haber institución o autoridad que coarte su libertad, que sólo hace falta regar su creatividad ilimitada”, pero “tiene muchas limitaciones ampliamente discutidas en la arena pedagógica” y es en definitiva una “exaltación del aislacionismo” que “desconoce cómo se construyen y defienden los derechos sociales, cuyo garante central es el Estado”. El gran problema de la película, siempre según el Cippec, “es su ataque a la escuela pública”, que “puede invitar a la desescolarización. Cuando millares de educadores están preocupados por evitar la deserción escolar, especialmente en el nivel secundario, La educación prohibida poco menos que la alienta.” Germán Doin, egresado de una escuela privada de la zona sur de Buenos Aires (“80 por ciento subvencionado por el Estado”), se defiende de estas críticas aclarando que así como la película empieza desde la escuela, también vuelve a ella para desdemonizarla. “La evolución que sigue la película es la misma evolución que seguimos nosotros al investigar sobre el tema –explica–. Al principio decimos que las escuelas son como cárceles, pero al final decimos que no todas las escuelas son así. Hay experiencias en las escuelas públicas y tradicionales que son muy enriquecedoras.” En cuanto a los problemas macro que la película no parece tener en cuenta, o en los que prefiere no meterse, también tiene en claro que son primordiales. “Desde luego que antes hay que solucionar lo que tiene que ver con la gestión educativa, como el sueldo de los docentes o el tema edilicio. No es que el docente mal pago va a estar bien en un modelo diferente. El buen sueldo está implícito en la propuesta. La ponderación del niño implica una ponderación del docente también.” Sin embargo, la disyuntiva público-privado no debe, según Doin, limitar el debate sólo a cuestiones administrativas. Su película es una invitación a debatir más allá de lo coyuntural, de cero. “Hay que pensar una educación distinta, que respete el proceso de aprendizaje y desarrollo de los chicos.” FICHA TÉCNICA Dirección Germán Doin Campos / Verónica Guzzo Guión Germán Doin Campos / Verónica Guzzo Web www.educacionprohibida.com

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CURIOSIDADES

MUEBLES DÍAZ, LA CASA DEL CHALECITO POR HORACIO J. SPINETTO

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l Obelisco es un verdadero referente, no sólo del barrio de San Nicolás o del Centro, sino de toda la ciudad. La Avenida 9 de Julio, Corrientes y la diagonal Roque Sáenz Peña (la norte), lo enmarcan y lo jerarquizan. Nuestro hito fundamental porteño, tiene un digno observador, a su altura y que lo vio desde su nacimiento, la “casa del Chalecito”. En Sarmiento 1113, casi esquina Cerrito, el señor Rafael Díaz Ruiz, un emprendedor inmigrante valenciano, tuvo la satisfacción de poder concretar una singular obra arquitectónica. Don Rafael había llegado a Buenos Aires en la década de 1890, famosa por iniciarse con la Revolución del Parque, cuando la Unión Cívica empezaba a hacerse fuerte de la mano de don Leandro N. Alem y de su sobrino el joven Hipólito Yrigoyen. Díaz a poco de su llegada desde España comenzó a trabajar en nuestra ciudad, lo hizo en una mercería de la calle Chacabuco y en otros comercios similares como La Baratilla sin Igual, El Barato Argentino y El Barato de Londres, hasta llegar a la prestigiosa tienda El Progreso. Fue entonces cuando pudo ahorrar, llegando a tener un capital que le permitió abrir

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su propia mueblería, en la calle Artes (hoy Carlos Pellegrini) al 400. Noble inmigrante, trabajó y trabajó. Durante los años 20 se asoció con algunos compatriotas iniciando sus actividades empresariales. En 1927 inauguró Muebles Díaz, en un edificio de nueve pisos, donde en algunos de ellos exhibía mobiliario de diferentes estilos. En la terraza del mismo don Rafael, como era llamado por su empleados, mandó construir el famoso chalet, inspirado aparentemente, en uno existente en la ciudad de Mar del Plata que le gustaba mucho. Está retirado respecto de la línea municipal y su frente mira hacia la calle Sarmiento. Allí almorzaba, y dormía una pequeña siesta luego de sus tareas matinales en la oficina y en el sector de ventas de la planta baja. Retornaba a la labor a eso de las cuatro de la tarde, hasta el final de la jornada, cuando ya de noche, Díaz regresaba a su domicilio en la localidad bonaerense de Banfield. Cabe manifestar que quien construyó el edificio fue un destacado italiano de Molise, don Pascual Filomeno Piergiovanni, también constructor de los teatros Astral, Buenos Aires y Solís. El chalet cuenta con tres plantas y un bello “bow-window”. Díaz tenía allí sus oficinas y fue un visionario precursor al amoblar el chalet con sus productos, como si se tratara de una casa para exhibir sus muebles. Hoy diríamos que se trataba de un auténtico “show room”, donde los eventuales compradores podían imaginar como podrían quedar los muebles ubicados en sus casas. Don Rafael entendió, bajo todo aspecto, que el suyo era realmente un edificio-anuncio. En días claros desde el chalet se llegaba a ver la costa del Uruguay, y por sus ventanas, el señor Díaz vio en 1936, como bloque por bloque se fue levantando el Obelisco; obra del arquitecto Alberto Prebisch; y también fue testigo de la apertura de la avenida 9 de Julio. Muebles Díaz fue una de las más grandes mueblerías de América y

pionera en la venta a crédito. Popularmente se la conocía como “la mueblería del Chalet”, o “la casa del chalecito”, una verdadera curiosidad en pleno Centro. Desde la avenida 9 de Julio ya construida se visualizaba el chalecito de Muebles Díaz. Es más, funcionaba como un punto de referencia para los encuentros. “Te espoero enfrente del chalecito de Muebles Díaz”, decían los peatones. En 1968 falleció Rafael Díaz y la empresa quedó en manos de sus hijos. Durante la década del 70 mantuvieron muy pocos pisos y la planta baja como exposición. El resto de los pisos fueron alquilados a diversas empresas. Pero ahí sigue la enorme mayólica con el nombre del negocio, en la medianera oeste del edificio. Ahí sigue el chalet. Una pieza del riquísimo patrimonio arquitectónico de Buenos Aires. Se llegaba al palier por ascensor y luego por escalera, hasta el chalet. Un dato curioso: en la buhardilla se encuentran los motores de los ascensores del edificio. Alejandro Schang Viton realizó una interesante nota sobre la mueblería en el diario La Nación del 14 de mayo de 1998, donde transcribió algunas palabras de Agustín Blanc, quien fue durante muchos años ascensorista de Muebles Díaz: “Cuando le pregunté a don Rafael por el origen del chalecito, me contó que un señor al que le había hecho un gran favor le dio la idea al decirle: Ud. va a ir al Paraíso, usted tiene ganado un chalecito en el paraíso…” En la misma nota la nieta de don Rafael, Alcira Thelma Díaz recordaba los momentos radiales de su abuelo. Efectivamente, Díaz era un hombre muy activo, en 1928 llegó a tener su propia radio, L.O.K Radio Muebles Díaz, por la que emitía música y diversas promociones del afamado negocio. Al año siguiente el gobierno nacional, durante la segunda presidencia de Hipólito Yrigoyen, se hizo

cargo de la radio adoptando el nombre de LS5 Estación Rivadavia. En 1934, por una disposición general del gobierno pasó a ser LS5 Radio Rivadavia. En la terraza de Muebles Díaz se filmaron escenas de varias películas. Algunos empleados de la casa recordaban particularmente a la actriz Libertad Leblanc y su sensual presencia por la casa del chalecito. Mónica Abal, bisnieta de don Rafael, lo recordaba como próspero negociante que con las posibilidades que le dieron los muebles compró edificios, cines, teatros y hoteles en Buenos Aires y Mar del Plata. En una oportunidad llegó a regalarle a su esposa por el cumpleaños, el hotel Riviera, en Mar del Plata. Los últimos años los pasó en silla de ruedas, hemipléjico pero lúcido, hasta que finalmente falleció en 1968. El negocio quedó en manos de sus hijos y, hacia fines de los años 70, los pisos se alquilaron para otros usos. Con el apogeo de los carteles lumínicos, el pequeño gran chalet, el símbolo del sueño del señor Díaz, quedó algunas veces semitapado. Hacia fines del siglo XX, por el año 1998, la planta baja fue oficina de los administradores del edificio, familiares de Rafael Díaz, y los dos pisos superiores fueron reciclados por la diseñadora y bisnieta ya mencionada, Mónica Abal. Sobre la medianera que da a la calle Libertad, queda la mayólica con el nombre Muebles Díaz. Y el cartel de chapa de la entrada, fileteado. También, un manuscrito inédito en el que, según su bisnieta, Don Rafael cuenta su vida y habla de la Buenos Aires que vivió. La que veía todos los días desde su chalecito.

Está situado sobre una mole de diez pisos, en Sarmiento 113. En la era del tranvía, el chalet formaba parte de las postales porteñas.

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VIAJES

CARTA ABIERTA A UNA CIUDAD:

PRAGA POR ANIKO VILLALBA

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o te digo “Querida” —si bien está más que claro que sos una mujer con todas las letras— porque todavía no te conozco tanto como para llamarte así (aunque no creo que sea difícil quererte, viendo que emanás amor por todos los rincones). Podría llamarte “Estimada”, pero me parece demasiado formal para la pequeña relación que ya entablamos en estos poquitos días que pasamos juntas. No te digo “Adorada” porque me parece cursi, “Distinguida” es demasiado aristocrático, “Horonable” es muy gubernamental. Podría decirte “Bella” o “Encantadora”, pero por el momento te digo, simplemente, Praga. Me hablaron muy bien de vos. Cuando conté que te venía a conocer, todos me dijeron que me ibas a encantar. Todos los que te conocen sueñan con volver a verte…

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Cuando te vi por primera vez, me sentí un poco abrumada: demasiada belleza, demasiada gente, demasiado movimiento, demasiados estímulos para digerir a la vez. Para empezar a descubrirte te recorrí en segway, ese monopatín posmoderno que avanza, frena y retrocede obedeciendo los movimientos de nuestro cuerpo. En tres horas te atravesé y pude ver tus esculturas raras, tu arte callejero, tu sobredosis de puentes, tus paredes pintadas, tus mensajes de amor y paz, tus castillos medievales, tus construcciones, tus fachadas góticas, barrocas y renacentistas, tus relojes, tus santos, tus cúpulas, tu río. Fue demasiada información en una sola mirada, pero pude, de a poco, empezar a asimilarte y desmenuzarte.

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Al día siguiente te vi desde lo alto, desde esa torre que te enorgullecés en proclamar “La segunda construcción más fea del mundo”. Te miré desde el piso 66 de la Torre de Televisión, acompañada por los bebés gigantes de David Černý, uno de tus tantos artistas (y amantes, seguramente). Te observé boquiabierta, hipnotizada, mientras me soplabas tu aire tibio en la cara de manera indiferente. Si por la mañana te conocí por fuera, esa tarde viajé por tu corazón: el río Vltava. Te navegué en un barquito, pasé por debajo de uno de tus 18 puentes, entré a tus canales y saludé a los patos que hicieron de tus orillas su hogar. Ahí, en ese barco, vi fotos tuyas de joven, cuando todavía estabas en blanco y negro, y me enteré que a lo largo de tu historia sufriste: sin ir más lejos, hace diez años te inundaste… ¿Habrás tenido alguna pena que te desbordó el corazón? ¿Qué te pasó, Praga? ¿Por qué llorabas? Me hace feliz saber que sos una mujer fuerte y que una vez más sobreviviste a las adversidades de la vida.

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Sos una ciudad del amor, Praga. Inspirás a las parejas a abrazarse y a besarse en cualquier parque y contra cualquier pared. Muchos llegan a vos solamente para sellar su amor, por eso estás llena de candados en las barandas y repleta de llaves en tu río. Sos romántica y tal vez por eso te buscan tanto, porque sos una mujer que seduce y que se deja seducir. Tu sensualidad se deja ver de noche en tus bares subterráneos, en tus conciertos de jazz, en tus vasos de absenta, en tu zona roja. Ahora sí, me despido, y esta vez sí te digo Querida Praga, ojalá que nos volvamos a encontrar cuando ambas seamos un poco más viejas. Confío en que vos me llamarás cuando sea el momento.

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RECETA

TRADICIONAL POSTRE CHECO:

KNEDLÍKY Los Knedilinky son dulces típicos de Praga que se realizan a partir de masas hechas con ingredientes diferentes según tradiciones familiares, como la levadura, la sémola, las patatas. Aquí la receta para knedlikys caseros muy ricos. POR ADELA HITTA

INGREDIENTES 300 gramos de harina una pincelada de sal 10 gramos de azúcar 10 gramos de levadura de cerveza 200 ml de leche 1 yema de huevo 50 gramos de mantequilla fruta roja TIPO: Postre

PREPARACIÓN

RENDIMIENTO: 6 Personas

1. En una taza mezclar la levadura con un poco de la leche templada, una cucharada de harina y de azúcar.

GRADO DE DIFICULTAD: Medio

2. Tras unos minutos, agregar toda la harina, la sal, la mantequilla fundida, la leche, la yema de huevo y el azúcar. 3. Crear una masa y dejar reposar por una hora.

COSTO: $35

4. Luego estirar la masa y cortarl en cuadrados con un lado de alrededor 8 cm.

TIEMPO DE COCCIÓN: 60 min.

5. En el centro de cada cuadrado poner la fruta con una cucharada de azúcar y cerrar los cuadrados.

TIEMPO DE PREPARACIÓN: 15 min.

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6. Poner los cuadrados a hervir en agua por 8 minutos. 7. Servir con mantequilla fundida y azúcar.


AGENDA NOV. 2012 MÚSICA TEATRO CINE ARTE


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Espectáculo Recomendadado

MÚSICA RECITALES JAURÍA

CORRIENTES ROCK

LA VELA PUERCA

GEBA / Av. Figueroa Alcorta 5575 - Palermo Entradas: Desde $70 6/11 - 22 hs

Anfiteatro Cocomarola / San Juan 546, Corrientes (capital) Entradas: General $50 16/11 - 19 hs

Teatro Vorterix / Av. Lacroze 3455 Entradas: General $100

www.geba.org.ar

www.anficorrientes.com.ar

www.ticketek.com.ar

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TODOS LOS MARTES - 19 hs La Vela Puerca ofrecerá un nuevo recital en el Teatro Vorterix, presentando “Piel y Hueso”.

CECILIA ZABALA Nacida en 2010, Jauría es una banda de punk rock nacional formada por ex-miembros de otras grandes bandas de nuestro país.

Club Atletico Fernandez / Sanchez de Bustamante 764 Entradas: Anticipadas $40 DOMINGOS - 22 hs

LA BOMBA DE TIEMPO

COVENANT

Ciudad Cultural Konex / Sarmiento 3131, Abasto Entradas: Anticipada $451 19/11 - 20 hs

Niceto Club / Niceto Vega 5510 Palermo, C.A.B.A Entradas: General $185 16/11 - 21 hs

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LISANDRO ARISTIMUÑO Gimnasio Municipal de Luis Beltrán / Río Negro Entradas: Desde $100 23/11 - 21 hs www.ticketek.com.ar

JOSÉ GONZALEZ

Club Atletico Fernandez Fierro Sanchez de Bustamante 764 Entrada libre y gratuita 21/9 - 21 hs www.ticketek.com.ar

Studio Samsung / Pasaje 5 de julio 44 - San Telmo, Ciudad de Buenos Aires. Entradas: $190 16/11 - 21 hs

CAFÉ TACUBA

Orfeo Superdomo - Av. Cardeñosa 3450 - Alto Verde. Ciudad de Córdoba Entradas: Pista Libre Parados: $440 Pista Sentados: $517, $440, $385 y $275 6/11 - 21 hs www.orfeosuperdomo.com / informesorfeo@grupodinosaurio.com Megadeth regresa a la Argentina y ofrecerá un recital en Córdoba. La banda norteamericana liderada por Dave Mustaine presentará el “Countdown to Extinction 20th Anniversary” en el Orfeo Superdomo. Las entradas se consiguen en el sitio del Orfeo Superdomo. Invitados: Malón.

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Teatro Gran Rex / Av. Corrientes 857 Entradas: Desde $100d 19/11 - 21 hs www.ticketek.com.ar

ORQUESTA TÍPICA

La Orquesta Típica Agustín Guerrero junto al Sexteto Respiro se presentarán en vivo en el CAFF, en el marco del Bafim.

MEGADETH EN CORDOBA

KEVIN JOHANSEN + THE NADA

La Trastienda Club (La Plata) / Calle 51 N° 535, La Plata. Entradas: $150 16/11 - 21 hs prensa@ohproducciones.com

DANCING MOOD Teatro Vorterix / Av. Lacroze 3455, Capital Federal. Entradas: $701 DOMINGOS - 21 hs Dancing Mood presenta “Non Stop” junto a Lynval Golding (The Specials)

CATUPECU MACHU Café Tacuba llega a la Argentina para dar un recital en La Plata. La banda mexicana se presentará tras En el Planetario, una semana antes.

Studio Samsung / Pasaje 5 de julio 44 - San Telmo, CABA. 3/11 - 20 hs www.samsungstudio.com.ar Durante todos los miércoles de Septiembre Catupecu Machu continúa presentando el ciclo “Madera Microchip.“


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FESTIVALES

FIESTAS

ESTAMOS FELICES

HYPE

S

Kika Club I 18/11 I 20.30 hs

SÁBADO 22/09 - NICETO CLUB / NICETO VEGA 5510 Estamos Felices cumple ocho años y treinta y tres discos editados, y quiere festejarlo. Es por eso que reúne a sus principales artistas en un festival el sábado 22 de septiembre a partir de las 20 horas en Niceto. El festival contará con las actuaciones de Humo del Cairo, Nairobi, Hablan por la Espalda, Yataians, The Ovnis, Violeta Castillo y Carmel, divididos en dos escenarios a lo largo de cuatro horas. La musicalización, entre banda y banda, estará a cargo de Momo, RS y Parodi.

8° ANIVERSARIO

FIESTA UNDERCLUB The Roxy I 20/11

FIESTA ROXSTAR The Roxy I 21/11 I 00.00 hs

INVASION Niceto Club I 21/11 I 00.00 hs

LA BOMBA DE TIEMPO Konex I 18/11 I 20.30 hs

HORARIOS GENERALES 20:00 PUERTA 20:30 YATAIANS (SET 30) (LADO A) 21:00 CARMEL (SET 30) (LADO B) 22:10 VIOLETA CASTILLO (SET 30) (LADO B) 22:40 NAIROBI (SET 40) (LADO A) 23:20 THE OVNIS (SET 30) (LADO B) 23:50 HUMO DEL CAIRO (SET 40) (LADO A) 00:30 FIN

SYMPATHY 4 THE PARTY The Roxy I 22/11 I 23 hs

MULTIPLICÁ #10 El Quetzal I 18/11 I 21.30 hs

ENTRADAS ANTICIPADAS: $50 (INCLUYE DISCO) TICKETEK (2X1 LA NACIÓN) PUERTA $50. PROHIBIDO EL INGRESO A MENORES DE 18 AÑOS.

LEFUNDERS Harrods I 19/11 I 19 hs

BANDAS QUE SE VIENEN

FIESTA UNDERTONES Niceto Club I 23/11I 23.59 hs

FESTIVAL FELICES Niceto Club I 22/11 I 23.59 hs

CALLE 13

NORAH JONES

KASABIAN

River Plate | Sábado 10.11 www.lacalle13.com facebook.com/calle13oficial

Luna Park | Sabado 8.12 www.facebook.com/norahjones www.norahjones.com

Costanera Sur | Jueves 18.10 www.kasabian.co.uk www.facebook.com/kasabian

El dúo boricua se presentará el 10 de noviembre en el Maquinaria Festival Argentina.

La cantante norteamericana presentará su quinto álbum "Little Broken Hearts" en el Luna Park.

El grupo inglés de rock alternativo presentará "Velociraptor!", en el marco del Pepsi Music 2012.

CLUB SEVERINO Previous I 22/11 I 23.59 hs

AFROLUNES Uniclub I 26/11 I 22.30 hs

CLUB DE LOS MIERCOLES, MUSIC & PING PONG Konex I 15/11 I 19 hs

DENGUE DANCING Gong I 24/11 I 23.59 hs

CLUB SEVERINO MADONNA River Plate | Jueves 13.12 www.facebook.com/madonna www.madonna.com La artista norteamericana presentará su nuevo álbum "M.D.N.A." en el Estadio River Plate.

PULP

Estadio Luna Park | Miércoles 21.11 www.pulppeople.com | www.facebook.com/pulppeople Pulp viene a la Argentina para ofrecer un recital en Buenos Aires. La banda inglesa liderada por Jarvis Cocker se presentará en el Luna Park. Las entradas están a la venta en la boletería del Luna Park y TicketPortal.

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INVASION Niceto Club I 29/11 I 23.59 hs

SYMPATHY FOR THE PARTY Previous I 22/11 I 23.59 hs 61


DALE 00 / NOV. 2012

CINE CICLOS

RETROSPECTIVA SOTIGUI KOUYATE

CICLO OBRA MAESTRA!

CICLO DE CINE + CENA: LAKE TAHOE

CICLO DE CINE DE ANIMACIÓN

Cine El Plata / Juan Bautista Alberdi 751, Liniers. Entrada Libre y gratuita Del 17/11 al 30/11

Malba / Avda. Figueroa Alcorta 3415,Palermo. Entradas: General $23 Estudiantes y Jubilados $12 Del 21/11 al 30/11

Malba / Avda. Figueroa Alcorta 3415, Palermo. Entradas: $70 (incluye plato principal+bebida 27/09 20.30 hs.

Club Premier / Campichuelo 472, Caballito Del 19/09 al 19/12 - 21 hs.

info@malba.org.ar

info@inboccalupo.com.ar

¿QUIÉN ES RAMONA REYES? Cil ballo del mattone / Gorriti 5950, Palermo Entrada Libre y gratuita Del 20/11 al 24/11 - 20 hs.

El Malba presenta el ciclo durante todo , donde se proyectarán diversos films clásicos de de Carl T. Dreyer, John Ford, Raymundo Gleyzer, Alfred Hitchcock, Akira Kurosawa, Ernst Lubitsch, Friedrich W. Murnau entre otras.

Gabriel Patolsky, programador del Canal Europa Europa, te propone un viaje por el mundo a través del cine de distintos países. Esta experiencia se completará con la degustación de un plato típico del país de origen de la película.

info@clubpremier.com.ar www.clubpremier.org.ar

Documentales+Pato Suarez pasa a Octubre, pero no por eso no habrá sorpresas: Ahora si , la noche de cortos de terror (el terror desde lo absurdo hasta lo trágico) + un monólogo: EMMA. Prroyecciones: Marc Craste (2004), Jojo in the Stars Marc Ménager (2002) Le Locataire Animatorio (2010) Neomorphus Paul Berry.

ESTRENOS DEL MES JUEVES 6

JUEVES 20

SIN FRENOS (ACCION)

SALVAJES (ACCIÓN/DRAMA)

MARTES, DESPUES DE NAVIDAD (ROM.)

DREDD (CIENCIA FICCIÓN)

Dir. David Koepp

Dir. Radu Muntean

ATRAPADOS EN CHERNOBIL (TERR.) Dir. Bradley Parker

A ROMA CON AMOR (COM. ROMANTICA) Dir. Woody Allen

Dir. Oliver Stone Dir. Pete Travis

EL ORIGEN DEL MAL (TERR.) Dir. Ole Bornedal

SHANGHAI (DRAMA) Dir. Mikaël Hafstrom

THE DEEP BLUE SEA (DRAMA) Dir. Terence Davies

SOMOS LA NOCHE (DRA.)

EL RÍO QUE ERA... (DRAMA)

CONTRARELOJ (ACCION)

SÓLO ES EL PRINCIPIO (DOC)

Dir. Scott Speer

Dir. Jean-Pierre Pozzi

JUEVES 13

JUEVES 27

DESAFÍO TOTAL (ACC.)

INFANCIA CLANDESTINA (DR)

Dir. Len Wiseman

Dir. Benjamín Ávila

EL NOBRE (COM.)

UNA VIDA MEJOR (DRA)

Dir. Alexandre de La Patellière

Dir. Cédric Kahn

CAMERA OBSCURA (DRA.)

EL ORIGEN DEL MAL (COM.)

Dir. Maru Solores

Dir. Tina Olivares

ÉRASE UNA FE (DOC.)

MAGIC MIKE (COM.DRA)

Dir. Pierre Barnéiras

Dir.Steven Soderbergh

DE VERDAD QUIERES (COM.)

EL FRAUDE (THRILL)

Dir. David Frankel

Dir. Nicholas Jarecki

ARTISTA Y LA MODELO (DRA)

7 DÍAS EN LA HABANA (DOC.)

Dir. Dennis Gansel

Dir. Fernando Trueba

62

Dir. Alexander Fehling

Dir. Benicio Del Toro

CICLO DE CINE + CENA: HOME,DULCE HOGAR Inboccalupo / Virrey Arredondo 2493, Belgrano Entradas: $70 (incluye un plato principal + bebida. 20/11- 21 hs.

TÍTULO ORIGINAL: Home (Suiza, 2008) DURACIÓN: 98 min. DIRECTOR: Ursula Meier GÉNERO: Drama | Familia SINOPSIS: Un matrimonio y sus tres hijos viven felices en las proximidades de una autopista abandonada desde hace diez años. Cuando las obras de la autopista terminan y empiezan a circular por ella los primeros coches, deciden no quedarse quietos. Pero poco a poco este insoportable tráfico trastornará el equilibrio de lo que hasta ahora había sido una familia unida. Su empeño por quedarse en su pequeño paraíso les llevará a perder progresivamente la razón. Seleccionada por Suiza como candidada al Oscar 2010 en la categoría de película de habla no inglesa.


DALE 00 / NOV. 2012

PELÍCULA DEL MES

INFANCIA CLANDESTINA DIR. BENJAMÍN ÁVILA SINOPSIS

FICHA TÉCNICA

Es la historia de Juan, un niño de 12 años, y su familia. Es una historia de militancias, de clandestinidad y de amores. Donde los deseos se pueden convertir en realidad y también pueden desaparecer. Donde se puede ser feliz y también desdichado. Juan está clandestino, tiene otro nombre al igual que toda su familia: Su mamá Charo, su papá Daniel y su adorado Tío Beto. Juan se llama Ernesto. En el barrio y en la escuela lo conocen así. Pero en su casa es simplemente Juan. Estos dos mundo, Juan y Ernesto, conviven, colisionan y se retro-alimentan hasta un punto en que Juan no podrá sostenerlo más y querrá comenzar su propia clandestinidad con su gran amor que es María, una niña que conoce en la escuela. ¿Acaso el amor y la fe en lo posible podrá cumplir los deseos de Juan y su familia?¿Acaso los "Sueños de Juventud" podrán dejar su semilla?

Guión Benjamín Ávila / Marcelo Müller Estreno (Argentina) 20 Septiembre 2012 Género Drama Origen Argentina Clasificación AM13

FESTIVALES

12° FESTIVAL DE CINE ALEMÁN VILLAGE RECOLETA BS. AS 13/09 AL 19/12 - 21 HS. FILMS EL PERDÓN I Gnade I Matthias Glasner LA INVISIBLE I Die Unsichtbare I Schwoco NIÑOS PRODIGIO I Wunderkinder I FELICIDAD I Glück I Doris Dörrie LA SUMA I Die Summe meiner I einzelnen RUBBELDIEKATZ I Rubbeldiekatz I Detlev Entrada General: $32 Entrada Película muda: $42 I Abono x6 entradas $160 www.villagecines.com

27° FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE MAR DEL PLATA

BAFICI ITINERANTE 2012 EN CÓRDOBA

Del 17/11 al 25/11

Cine Club Municipal Hugo del Carril / Bv. San Juan 49, Centro. Córdoba Del 23/11 al 23/11

El Festival Internacional de Cine de Mar del Plata cumple sus 27 ediciones. Único festival latinoamericano calificado por la FIAPF como categoría “A” fue concebido en 1954 frente a la necesidad de reflejar el universo del cine argentino, así como también el de la cinematografía mundial. Año tras año, el Festival se ha consolidado como una muestra fundamental del desarrollo e intercambio de la industria cinematográfica y de las artes audiovisuales. El Festival es hoy una cita obligada para realizadores, actores, productores, distribuidores y cinéfilos.

cineclub@cordoba.gov.ar www.cineclubmunicipal.org.ar

La 14° edición del BAFICI Itinerante se llevará a cabo en distintas ciudades del país organizada por el Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en colaboración con instituciones locales. El BAFICI es un evento cultural que contribuyó a mejorar y a transformar los modos de ver y de hacer cine en Argentina.

EN CARTELERA SALVAJES

DIR. OLIVER STONE Drama | SAM18 | 130 min.

Dos jóvenes de Laguna Beach, Ben y Chon, han montado un lucrativo negocio casero: cultivar y vender droga. También comparten el amor de Ophelia. Llevan una vida idílica, hasta que se instala un cártel mexicano y exige que el trío se asocie con ellos. Con la ayuda de un agente de la DEA corrupto, Ben y Chon deciden librar una guerra imposible contra el cártel, luego de que Ophelia es raptada.

ATRACO!

DIR. EDUARD CORTES Policial | SAM13 | 105 min.

En mayo de 1956 un atraco sacude las plácidas aguas de la realidad española: dos hombres armados hasta los dientes y vestidos de militares asaltan una importante joyería en la Gran Vía. Logran llevarse piezas valoradas en millones, pero uno de los atracadores resulta herido por un empleado.

TODOS TENEMOS UN PLAN DIR. FERNANDO DOMÍNGUEZ Pol. | SAM16 | 118 min.

Agustín es un hombre desesperado por abandonar lo que para él, después de años de vivir en Buenos Aires, se ha ido convirtiendo en una existencia frustrante. Luego de la muerte de su hermano gemelo, Pedro, Agustín se propone comenzar una nueva vida tomando la identidad de él y regresando a la misteriosa región del Delta, en el Tigre, donde los dos vivieron de pequeños.

MAQUINA HACE ESTRELLAS DIR. ESTEBAN ECHEVERRÍA Animación | ATP | 130 min.

Pilo es un niño extraterrestre, vive con su madre en una pequeña casa en uno de los asteroides del cinturón que rodea al planeta Ankj. Todas las noches sale a su balcón esperando que las estrellas hayan desaparecido del cielo; según su abuelo, existe una máquina que genera las estrellas cada noche, y los miembros varones de su familia son los encargados de repararla. Su abuelo le cuenta historias de cuando él era el reparador. 63


DALE 00 / NOV. 2012

TEATRO CARTELERA TEATRO X LA IDENTIDAD

MI VIDA DESPUÉS

LA ISLA DESIERTA

TOC TOC

DIR. DANIEL FANEGO

DIR. LOLA ARIAS

DIR. ROBERTO ARLT

DIR. LÍA JELÍN

Centro Cultural / San Martin Sarmiento 1551, Centro. Entrada Libre y gratuita Del 17/11 al 24/11 - 20 hs.

Sarmiento 1551 Entradas: $50 Del 20/11 al 24/11 - 21 hs.

Ciudad Cultural Konex / Sarmiento 3131, Abasto Entradas: General $90 VIER Y SÁB. 22 hs.

Multiteatro / Av. Corrientes 1283 C.A.B.A Entradas: General $180 MIE A DOM.

info@ciudadculturalkonex.org

www.ciudadculturalkonex.org

El Grupo Ojcuro, conformado por actores no videntes y videntes, realiza una interpretación de auténtica integración con una novedosa puesta basada en la ausencia total de luz. Desde que ingresan en la oscuridad de la sala, los espectadores son llevados a experimentar sensaciones táctiles, sonoras y olfativas, haciendo de esta obra una experiencia inolvidable.

Seis personajes que padecen trastornos obsesivo-compulsivos (TOC) se encontrarán en la sala de espera de un psiquiatra con el fin de solucionar sus problemas. El psiquiatra nunca acudirá a la terapia y serán ellos los que tengan que llegar a sus propias conclusiones. Mauricio Dayub, María Fiorentino, Daniel Casablanca, Melina Petriella, Eugenia Guerty y Diego Gentile.

TeatroXlaidentidad nació el 5 de Junio de 2000 como una respuesta sensible a la dolorosa realidad de 500 chicos que aún hoy siguen desaparecidos. Esta es la obra de un grupo de actores, dramaturgos, murgueros, músicos, productores, escenógrafos, técnicos y teatristas que junto con Abuelas de Plaza de Mayo, pusieron en marcha el semimontado PORPatricia Zangaro.

www.centroculturalsanmartin.com

Seis actores nacidos en la década del setenta y principios del ochenta reconstruyen la juventud de sus padres a partir de fotos, cartas, cintas, ropa usada, relatos, recuerdos borrados. Mi vida después transita en los bordes entre lo real y la ficción, el encuentro entre dos generaciones, la remake como forma de revivir el pasado y modificar el futuro, el cruce entre la historia del país y la historia privada.

TALLERES Y CLASES

FIBA

ADOLESCENTES Silvana Amaro T.3966 8018

FESTIVAL INTERNACIONAL DE BUENOS AIRES

JÓVENES Y ADULTOS El FIBA nació en 1997 como un espacio de exposición de las expresiones más importantes del arte escénico contemporáneo. Tanto los espectáculos nacionales como internacionales tuvieron un lugar de privilegio en este festival que se constituyó rápidamente en uno de los más importantes de América Latina. Cada dos años este encuentro condensa la diversidad artística expresada en las nuevas búsquedas estéticas y tendencias

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Gustavo Pardi www.gustavopar.gmail.com

CLÍNICA DEL PERSONAJE del teatro, la danza, las artes visuales y sonoras, etc. Los grandes innovadores de la escena teatral y de danza pasaron por Buenos Aires, posibilitando a los artistas locales una reflexión sobre su propia producción y al público en general el placer de ver obras de gran calidad.

Ricardo Lago Oliveira www.estudi.gmail.com 01/09 AL 8/10 TEATROS DE BUENOS AIRES www.festivaldeteatroba.gov.ar

CLASES DE ACTUACIÓN Fernando Barletta consulta@fernandob.com

ENTRENAMIENTO Fabián Bril www.elexcentricodela18.com


DALE 00 / NOV. 2012

ARTE MUESTRAS CONTEMPORÁNEO 29: SAFARI

CURSOS Y TALLERES ARTE EN TECNÓPOLIS

HOMENAJE A VÍCTOR GRIPPO

HAIKU Alberto Silva I 10/11 I 16:30hs

SERIGRAFIA INTENSIVO Mariela Scafati I 15/9 I 14 hs.

CURSOS DE EXTENSION ARTISTICA CC San Martín I 25/9 I

Studio 488 / Santa Fe 2727 Local 31- Palermo Entrada libre y gratuita Jueves 4/11 - 19 hs. www.studio488.wordpress.com

Parque del Bicentenario / Av. General Paz y Constituyentes Vicente López, Villa Martelli Entrada Libre y gratuita Martes 2/11 - 12 hs.

Malba / Av. Figueroa Alcorta 3415, Palermo Entradas: Adultos: $30 Martes 2/11 - 19 hs. info@malba.org.ar

info@tecnopolis.ar

Nueva edición del programa Contemporáneo, dedicado al arte actual, local y regional. En esta ocasión se presenta una selección de 50 obras de la producción reciente del artista argentino. La exposición reúne un conjunto de dibujos, además de un video.

En espacios abiertos y cerrados de la muestra se exhiben obras en gran escala de los artistas Nushi Muntaabski, Pablo Siquier, Leandro Erlich, Christian Boltanski, Theo Jansen, Manuel de Francesco, Alejandra Fenochio, Dolores Cáceres.

Exposición homenaje a uno de los creadores más originales y significativos en el arte contemporáneo del siglo XX con una selección de 20 obras. La exposición propone un recorrido por su faceta más utópica: su concepción del artista como agente de transformación social.

PRACTICO DE ARTES VISUALES Rocamora 4550 artesvisuales@yahoo.com

PRACTICO DE ARTES VISUALES Johanna Wilhelm

TALLER DE MADERA Moebius Liceo dgcv.com.ar/tallermadera

TALLER COCINA

facebook/tallercocina

PANAMERICANO BEATRIZ MILHAZES PINTURAS 1999 - 2012

Malba / Avda. Figueroa Alcorta 3415, Palermo Entradas: Adultos: $30 I Estudiantes, docentes y jubilados: $15. Hasta el 19/11 Sala 5 (2º piso) www.malba.org.ar Selección de cerca de 30 pinturas de la producción reciente de la artista, además de una intervención escenográfica diseñada especialmente para la galería del museo. Se trata de la primera exposición individual de Milhazes en una institución de América Latina -fuera de su país- y está producida íntegramente por Malba

OTRAS EXPOS BOLTANSKI BUENOS AIRES

COLECCIÓN FOTOGRÁFICA

CARAVAGGIO

JUAN CARLOS ROMERO

UNTREF + CHRISTIAN BOLTANSKI 13/10/2012 - 16/12/2012 MUNTREF

MNBA Y COLECCIÓN RABOBANK 10/09/2012 - 10/10/2012

MNBA Y COLECCIÓN RABOBANK 25/09/2012 - 20/12/2012

14/09/2012 - 30/10/2012

MNBA | MUSEO NAC. BELLAS ARTES

MNBA | MUSEO NAC. BELLAS ARTES

Curado por Diana Wechsler.

Curado por Marjan Groothius y Facundo de Zuviría

Curado por Rossella Vodret y Giorgio Leone.

Curado por Fernando Davis

DOCUMENT ART GALLERY

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Revista Dale!  

Revista realizada para Diseño Editorial. FADU. UBA

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