Page 1


maderas

Apuntes de construcción

Julián García Muñoz. Colaboraciones de Joaquín Grau Engüix y Javier Ángel Ramírez Masferrer


漏 de los autores citados ISBN: Dep贸sito legal: Impresi贸n:


[00]ÍNDICE Y PRESENTACIÓN

Índice APUNTES DE CONSTRUCCIÓN.

Maquetación, producción: y diseño: José Altea. Coordinación de contenidos: Julián García Muñoz.

Se sugiere la reproducción parcial o total de los contenidos de esta publicación citando fuente.

MADERAS

[00] Presentación

04

[01] La madera como material estructural

07

[02] La cabaña, por Joaquín Grau Engüix

12

[03] La cuña, por Joaquín Grau Engüix

16

[04] La herramienta y el trabajo de la madera

21

[05] Enlaces de madera. Sistemas tradicionales

24

[06] Enlaces de madera. Sistemas modernos

30

[07] Entramados

35

[08] Estructuras entramadas, por Javier Ángel Ramírez Masferrer

44

[09] Cuchillos de cubierta

48

[A1] Listado de normativa vigente.

53

[A2] Léxico básico.

59

[A3] Bibliografía recomendada.

63

Fotografías relizadas por Javier Cabero García, Patricia Fernández Rodríguez, Julián García Muñoz, José Pablo González García, Diego Martín Catraín, Darío Moreno Mendiburu y JavierÁngel Ramirez Masferrer. Ilustraciones realizadas por Julián García Muñoz. Los temas para los que no se cita un autor específico han sido redactados por Julián García Muñoz.

– 03 – MADERAS


[00]ÍNDICE Y PRESENTACIÓN

[00]Presentación EL TEXTO Con la siguiente recopilación de apuntes pretendemos recoger algunas notas que consideramos de interés para un primer acercamiento a la construcción de estructuras de madera. No hemos tratado de resumir los principales aspectos relacionados con el tema, ni de dar mayor importancia a uno u otro punto. Lo que se ofrece a continuación es, sencillamente, una recopilación accesible de notas. Deseamos, con este texto, cubrir un hueco poco habitual en la literatura técnica. Los libros que existen sobre la construcción de estructuras de madera suelen ser mucho más

específicos (analizan en profundidad materiales concretos, soluciones concretas, modelos de cálculo) y caros. El texto debe entenderse como una introducción general a la construcción de estructuras de madera, pensada para aquellos que quieran acercarse al tema por primera vez.

LOS AUTORES Muchos de los apartados que se acompañan a continuación han sido elaborados a partir de los cuadernos de campo y apuntes de clase preparados por profesores y alumnos de la USEK. La mayor parte de las imágenes fotográficas que se adjuntan proceden del archivo de

– 04 – MADERAS

imágenes de Proyecto Final de Carrera, aunque también se han empleado imágenes procedentes de trabajos realizados para otras asignaturas (Construcción, Materiales de Construcción o Taller de Madera). El profesor Joaquín Grau Engüix, Doctor Arquitecto, se ha encargado de la introducción conceptual a las estructuras de madera. Javier Ángel Ramírez Masferrer, Doctor Ingeniero de Minas y Arquitecto, se ha encargado de las consideraciones estructurales. Julián García Muñoz, Arquitecto Técnico y Licenciado en Historia del Arte, ha coordinado la publicación y revisado textos e imágenes, además de redactar algunos capítulos.


Parte I

introducción

[01] La madera como material estrutural. [02] La cabaña. [03] La cuña.


[01]LA MADERA COMO MATERIAL ESTRUCTURAL

[01] La madera como material estructural

La madera ha sido uno de los materiales más empleados en la construcción a lo largo de la historia. Su disponibilidad (en determinadas regiones), su resistencia a todo tipo de esfuerzos (en especial a los de tracción y flexión; durante siglos, la madera ha sido el único material con el que ha contado el hombre para asumir estas solicitaciones) y la facilidad de labra que permite (algo que depende, lógicamente, del tipo de madera empleada) han contribuido a popularizar su empleo. Con la llegada del acero y el hormigón, su uso estructural se está viendo relegado progresivamente a elementos vistos, en los que la función decorativa es tan importante como la estructural.

– 07 – MADERAS


[01]LA MADERA COMO MATERIAL ESTRUCTURAL

LA MADERA. CARACTERÍSTICAS GENERALES La madera es un material orgánico, vegetal, en cuya composición encontramos principalmente carbono, oxígeno e hidrógeno. Se estructura anularmente en fibras situadas a lo largo de su eje vertical de crecimiento. Se caracteriza, estructuralmente, por su capacidad para absorber todo tipo de esfuerzos, así como por su irregularidad y anisotropía (esto es, la variación de sus características resistentes en función de su posición con respecto de las acciones que se ejercen sobre ella).

resistentes las zonas cercanas al pie del árbol que las situadas a mayor altura. Se emplean en la actualidad distintos tipos de madera en estructuras, principalmente coníferas (pino y abeto). En rehabilitación de construcciones tradicionales encontramos la madera propia de la zona (roble, haya, etc.). Cada especie tiene características particulares: son variables la densidad, la dureza y la resistencia a distintas solicitaciones. La madera recién cortada contiene un 60% de agua con relación a su peso seco. La que se emplea en carpintería de armar debe colocarse en obra con una humedad máxima del 20% (madera seca comercial). También se comercializan maderas secadas en secaderos artificiales, con una humedad aproximada del 10%.

Su crecimiento se produce a través de anillos concéntricos, anuales. Cada anillo consta de dos zonas; una exterior más dura, compuesta por células compactas, y otra interior, compuesta por células con grandes huecos internos. En la sección de la imagen anterior se aprecian distintas zonas: Corteza, zona exterior de protección. Liber y Cambium, zona de crecimiento. Albura, zona de anillos más recientes, próxima a la zona de crecimiento. A través de esta zona circula la savia. Duramen, zona de anillos más antiguos, endurecidos, próximos a la médula. Médula, corazón central, generalmente seco. Corresponde a la primera fase de crecimiento del árbol. Rayos medulares, células de acumulación organizadas en bandas radiales. La zona del tronco (en altura) de la que se extrae la pieza también influye en sus características. Son más

Se emplea en carpinterías no vistas y como madera de encofrado. Tabla de encofrado, admite todo tipo de defectos, incluso coloración, salvo los que atañen a la estabilidad mecánica. Se emplea como madera de encofrado. También se establecen calidades en la piecería de madera en función del tipo de acabado de la misma. Madera al hilo o escuadrada es aquella cortada en la dirección de las fibras, de sección rectangular. Madera a canto vivo, con los cantos rectos en toda su longitud. Madera a gema es aquella que no tiene el canto vivo en algún punto, debido a irregularidades en el tronco.

Se llama escuadría a la relación entre el espesor y el ancho de la superficie de la testa. Se comercializan distintas escuadrías. Son diferentes en cada región. Las más usuales son las siguientes:

Existen distintas calidades comerciales, en función de los nudos e imperfecciones que contenga la madera virgen: Madera limpia, libre de defectos (nudos, bolsas de resina, etc.). Generalmente se emplea en mobiliario y decoración. Madera semilimpia, con defectos de pequeño tamaño (nudos de hasta 25 mm). Se emplea en carpintería de taller y en carpinterías de armar definitivas. Madera corriente, admite todo tipo de defectos salvo los que atañen a la estabilidad mecánica de la pieza y a la coloración de la pieza.

– 08 – MADERAS

Madero, pieza de gran escuadría, en la que generalmente se aprovecha la mayor parte de la sección de la pieza original (lo que puede implicar un corte a gema). Sus dimensiones son muy variables. Tablón, pieza de escuadría rectangular, de 25x7 cm. aproximados. Tabloncillo, pieza de escuadría rectangular, de 20x5,5 cm. aproximadamente. Tabla, pieza de escuadría rectangular, de 15x3 cm. aproximadamente. Ripia, lata, chilla o tablilla, pieza de escuadría rectangular, de 10x1,5 cm. aproximadamente. En todos los casos la longitud máxima de la pieza suele ser de 12,5 m.


[01]LA MADERA COMO MATERIAL ESTRUCTURAL Alguna de las principales maderas que se encuentran en España. El pino es el más empleado en elementos estructurales. 01 Pino Melis. 02 Haya. 03 Pino Silvestre. 04 Nogal. 05 Roble.

ALGUNAS PROPIEDADES DE LAS MADERAS EMPLEADAS EN CARPINTERÍA DE ARMAR Ligereza. Su densidad es variable, pero siempre menor que la del agua. Por ello, su empleo reduce el peso del elemento constructivo. Para una humedad del 12%, la madera de pino tiene una densidad aproximada de 500 Kg/m3. Facilidad para la labra. Admite el corte, la talla, el rebaje, etc. Además, mediante cortes y distintos sistemas de unión, permite ensamblar diferentes piezas, con o sin ayuda de elementos auxiliares. Alterabilidad por humedad. La alteración de la humedad de la madera modifica sus dimensiones y sus características resistentes. La contracción o dilatación que suponen estas modificaciones no afecta de la misma forma a todas las zonas de la pieza. Al humedecerse, tal como ilustra la imagen de la página anterior, los anillos exteriores se expanden más que los interiores. La alteración de la humedad también puede producir curvaturas o alabeos en las piezas en el sentido de las fibras. En cuanto a las características mecánicas, la madera seca es más resistente que la húmeda, pero su rotura es más frágil. Se recomiendan humedades del 20 % para vigas expuestas a corrientes de aire fresco, del 15 % para carpintería exterior y del 8 al 10 % para interiores. Anisotropía. Su comportamiento es variable, en función de la orientación desde la que se ejerzan los esfuerzos con respecto a la posición de la pieza. Las máximas tensiones a compresión y tracción las absorbe cuando la dirección del esfuerzo coincide con el de las fibras. La máxima resistencia a cortante la ejerce cuando el esfuerzo es perpendicular a las fibras. Si, por problemas en el corte, el curso de las fibras no es paralelo al eje longitudinal del tronco se producen importantes pérdidas de resistencia. Para un ángulo de 15º en las fibras, la resistencia a compresión se reduce un 20%. Para una ángulo de 45º, la pérdida es del 60% de la resistencia prevista. Resistencias mecánicas. El comportamiento de la madera ante las distintas solicitaciones a las que puede estar sometida es variable. Habitualmente se trabaja con los siguientes datos de carácter orientativo. Cada tipo de madera posee, sin embargo, cualidades distintas que deben verificarse previamente al cálculo. Compresión. La resistencia a compresión de la madera de pino es alta en sentido longitudinal (10 N/mm2), y mucho menor en dirección transversal a las fibras (2,5 N/mm2). Tracción. La resistencia a tracción es similar (10 N/mm2) en sentido longitudinal, y prácticamente nula en dirección perpendicular. Flexión. El trabajo de la pieza es correcto cuando el eje de la pieza mantiene la dirección de las fibras, ya que unas están sometidas a tracción y otras a compresión. Se estima una resistencia en este sentido de 10 N/mm2. Cortante. La resistencia es mala en la dirección de las fibras y mala en sentido perpendicular (1,2 N/mm2).

– 9 – MADERAS


[01]LA MADERA COMO MATERIAL ESTRUCTURAL

NOMENCLATURA DE LAS PRINCIPALES MADERAS ESPAÑOLAS La lista que se acompaña a continuación es un resumen de las principales maderas españolas y sus nomenclaturas en diferentes comunidades. En la página siguiente se adjuntan las fichas técnicas del Pino y el Roble Europeo, las más comúnmente empleadas en construcción.

Frondosas

Coníferas

Denominación

Nombre científico

Comercial / vernáculo / tipos

Abedul

Betula verrucosa Ehrh

Acacia

Acacia melanoxynon

Bedul (Asturias), Aliso blanco (Castilla León), Bidueiro (Galicia), Biezo Acacia(La de Rioja) flor, Acacia de Australia.

Acebuche

Olea oleaster Clus

Bordizo (Aragón), Olivera borda (Cataluña)

Alcornoque

Quercus suber

Sobreiro (Galicia), Suro surer (Cataluña)

Algarrobo

Ceratonia siliqua

Garrofer (Cataluña y Valencia)

Aliso

Alnus glutinosa

Almendro

Amigdalus comunis

Almero (Asturias), Amiero (Galicia), Atza (País Vasco), Vern (Cataluña) Atreller (Cataluña)

Boj

Buxus semper virens

Buche (Galicia), Ezpela (Navarra)

Brezo

Erica arborea

Bolero (Andalucía), Urced (Galicia), Añarra (Pais Vasco)

Castaño

Castanea sativa

Cerezo

Prunus avium

Marovina (Galicia)

Chopo

Populus Sp.

Álamo. Tipos Negro, Gris, Blanco, Lombardo y Temblón.

Encina

Quercus ilex

Alsina (Cataluña y Valencia),

Eucalipto

Eucaliptus Sp.

Fresno

Fraxinus excelsior

Haya

Fagus sylvatica

Madroño

Arbutus unedo

Manzano

Pirus malus

Abeza (Arqgón), Rabos (Cataluña), Bonachín Herbedo (Galicia)y Galicia), Borda (Cataluña) Maillo (Andalucía

Nogal

Juglans regia

Noguera (Aragón y Cataluña)

Olmo

Ulmus campestris

Llamagueiro (Galicia), Zuara (Navarra)

Roble albar

Quercus petrea

Carballo (Galicia y Asturias), Rora (Cataluña)

Roble común

Quercus robur

Albera (Cantabria)

Abeto

Abies alba Mill

Pinabete (General)

Pino canario

Pinus canariensis

Pino carrasco

Pinus halepensis

Pi blanc o Pi molich (Cataluña)

Pino laricio

Pinus nigra Arnold

Pino Negral (Castilla León y Aragón) Pino melis (Cataluña)

Pino negral

Pinus pinaster Sol

Pino piñonero

Pinus pinea

Pino silvestre

Pinus sylvestris

Pino ródeno y Pino rubial (Castilla León y Aragón) Pino gallego (Galicia) Pino alvar y Pino doncel (Castilla León), Pivé(Cataluña), Pino real Pino(Andalucía) alvar, Pino doncel y Pino de Valsaín (Castilla León), Pi rojal

Sabina

Junipetus thurifera

yEnebro Pi blancal (Cataluña), (Castilla León) Pino royo (Aragón)

Freixo (Galicia), Fragino (Aragón), Estancasanah (Baleares), Liza (Navarra) Faya (Asturias), Fago (Aragón), Hay (Cataluña)

– 10 – MADERAS

(Asturias),


[01]LA MADERA COMO MATERIAL ESTRUCTURAL

PINO SILVESTRE Nomenclatura y tipos:

Nombre botánico: Pinus sylvestris (equivalente al pinus rubra, al p. borealis y al p. binatofolio) Nombre comercial: Pino silvestre (general), Pino Valsaín (marca registrada, aplicable a la madera procedente de los montes de Valsaín) Nombre vernáculo: Pino serrano (Gredos), Pino albar (Castilla León), Pino rojo (Pirineo) Pino rojal y blancal (Aragón, Cataluña y Valencia) Clases resistentes: UNE 56.544-97: La calidad ME-1 da lugar a la clase resistente C30 y la calidad ME-2 a la C18. DIN 4074: La calidad S13 da lugar a la clase resistente C30, la calidad S10 a la C24 y la calidad S7 a la C16.

Características:

Descripción: Madera de fibra recta, con anillos de crecimiento muy marcados, de hasta 3 mm de espesor. Albura color amarillo, duramen color rojizo. Procedencia: Europa y Norte de Asia. En España, las principales explotaciones se encuentran en los Pirineos, la Cordillera Central y la Cordillera Ibérica. La madera de importación que llega a España procede, por lo general, de Suecia, Finlandia y Rusia. Propiedades generales: Madera poco durable, moderadamente sensible a la acción de xilófagos y termitas. Buena aptitud para el aserrado, mecanizado, cepillado, clavado y atornillado. También para el encolado y el barnizado, aunque en estos casos deberá tenerse en cuenta la posible presencia de resinas procedentes de un secado insuficiente, que pueden deteriorar los productos aplicados. El secado al aire necesita de un plazo de entre cinco y diez meses, en función de las dimensiones de la pieza. Es recomendable tratar la madera durante este proceso para evitar su tendencia al azulado. En el secado artificial se alcanza una humedad del 12% en un plazo de 5 a 10 días. El riesgo de azulado es menor con este procedimiento. Aplicaciones: Se emplea en carpintería de armar y de taller. También en tableros (estructurales y decorativos), elementos de madera laminada encolada, postes, cercas, mobiliario y ebanistería.

Propiedades físicas y mecánicas:

Densidad: 500-550 kg/m3

Flexión estática: 90-100 N/mm2

Dureza: 2,0 (semidura)

Compresión axial: 40-50 N/mm2

Módulo de elasticidad: 8500–10000 N/mm2

Compresión perpendicular: 9-10 N/mm2 Cortante: 9-10 N/mm2

ROBLE EUROPEO .

Nomenclatura y tipos:

Nombre botánico: Quercus robur (equivalente al q. petraea, al q. pedunculata y al q. sessilis) Nombre comercial: Roble común (quercus robar) y roble albar (quercus petraea) Nombre vernáculo: Roble carballo (Galicia), ariza (País Vasco), roura (Cataluña)

Características:

Descripción: Madera de fibra recta, con anillos de crecimiento muy marcados. Albura color claro, el color del duramen varía desde el amarillo al marrón. Marcas verticales con color oscuro en la sección. Procedencia: Europa, Asia menor y Norte de África. En España, las principales explotaciones se encuentran en la franja norte de la península. En Galicia es más común el Quercus robur, en Cataluña el Quercus petrea. Propiedades tecnológicas: Madera durable frente a la acción de hongos, y medianamente durable ante xilófagos y termitas. Aptitud media para el aserrado (excepto la madera verde, difícil), mecanizado, cepillado y clavado. Para el atornillado se requiere realizar taladros previos. Buena aptitud para el encolado y el barnizado, aunque para el segundo se recomienda un tratamiento previo con tapaporos. Secado muy lento, con riesgo de fendas superficiales. Aplicaciones: Se emplea en carpintería de taller. También en tonelería, traviesas, construcción naval, mobiliario y ebanistería.

Propiedades físicas y mecánicas:

Densidad: 650-750 kg/m3

Flexión estática: 90-140 N/mm2

Dureza: 3,5-4,5 (semidura)

Compresión axial: 50-60 N/mm2

Módulo de elasticidad: 10500–14500 N/mm2

Compresión perpendicular: 12 N/mm2 Cortante: 9-10 N/mm2

– 11 – MADERAS


[02]LA CABAÑA

[02] La cabaña Introducción a las estructuras de madera

Para comprender el modo en que funciona una estructura de madera es necesario dejar claros unos mínimos conceptos acerca del material, y de su historia en manos del hombre. En este capítulo se apuntan las principales variables que deben tenerse en cuenta en este sentido.

LA RAMA La rama, el palo, es uno de los primeros elementos vegetales dominados por el hombre. Éste lo utiliza como apoyo (bastón), como representación del poder (cetro), como arma (jabalina y mazo), como soporte de instrumentos (hacha), etc. El palo se curva aprovechando la tenacidad de su material, uniéndose con una trenza (arco) para lanzar otros palos, y dando nombre al arquetipo constructivo. La rama arrancada, pelada, cortada, esculpida y quemada ha estado en distintos modos en las manos del hombre, tomando significaciones distintas, para acabar convirtiéndose

en medida de las cosas (la vara). El tronco del árbol llega a convertirse en un elemento constructivo (el rollizo) que inspira el puntal -como elemento erguido en el árbol- y el apilado - como elemento abatido-. El tronco se convierte, además, en la gran cantera del material madera. La madera es un material estructurado en celdas largas y huecas aglomeradas por medio de una resina natural, la lignina, lo que ha inspirado diversos procedimientos industriales y recuerda al elemento agavillado, pero consolidado en un planteamiento superior de unión. El tronco tiene el material estructurado y orientado en dos órdenes;

– 12 – MADERAS

uno que corresponde a la configuración geométrica del tronco (sentidos longitudinal, radial y tangencial) y otro a su propia orientación (norte o sur). De este modo, con el despiece del tronco se obtendrán elementos que tendrán las fibras orientadas según el primer orden y cuyo comportamiento obedecerá a éste y al del segundo. Un trozo de madera tiene una naturaleza y comportamiento que tiene que ver con los aspectos de ubicación y orientación que le correspondían en el árbol; para unir piezas de madera habrá que tener en cuenta la relación entre los aspectos mencionados.


[02]LA CABAÑA

Arco y flecha de madera. El arco, un palo preparado para lanzar otros, ha dado nombre al arquetipo constructivo.

El tronco se ahueca, consiguiendo un cuenco y una nave, en una operación de esculpido cuyo origen tal vez esté en el fuego que iba controladamente consumiendo y eliminando material. El corte y el desgarramiento son operaciones desarrolladas con posterioridad, y deben entenderse como operaciones básicas del esculpido. El corte permite la orientación arquetípica del cubo de referencia, obteniendo del tronco la escuadría y de ésta, a través de distintas operaciones referidas al cubodistintas escuadrías correspondientes a distintos perfiles o interpretaciones de la original.

EL ESQUELETO

El sentido eminentemente constructivo de la operación aditiva del material vegetal está basado en la adición de elementos cortados, a modo de estereotomía, con un crecimiento que se plantea mediante piezas pequeñas unidas en maclas. Una concepción totalmente distinta a la del trenzado, o a la del esculpido en sí mismo -una operación sustractiva, en la que no supone crecimiento ni cambio de orden estructural como se establecía en el trenzado-. La macla requiere del corte, lo que supone una penetración en el material, y esta operación a su vez inspira la organización de la unión. El nudo va a tener una naturaleza distinta del trenzado, pero continuará significando la entidad en la que varias cosas son una única.

Es probable que la primera entidad constructiva fuese un cuerpo tridimensional, seguramente el armazón de una choza realizada con largas varas o cañas, con nudos trenzados con cuerdas. Al pasar de la vara al rollizo, las construcciones irán planteando problemas mayores y, al mismo tiempo, irán presentando un orden de soluciones distinto. En una teórica primera gran etapa experimental, el problema se plantearía según el modo de entender el orden estructural del artefacto. Existirían, así:

La escuadría, elemento lineal en la concepción de una construcción de madera, se orienta sustancializando la referencia en una entidad maciza, cuyo vaciado significará el logro de otra entidad material (el perfil). De la

– 13 – MADERAS

escuadría se parte para estructurar el cubo referencial del edificio, pasando por los arquetipos superficiales que lo configuran. Esto permite un dominio estructural en distintos niveles que hace posible establecer un orden de soportes constructivos.

Qué mejor representación de una estructura que la nuestra propia: el esqueleto. El esqueleto es el armazón, el mecanismo que soporta una entidad constructiva. Con la suma de varias escuadrías se pretende organizar un esqueleto, una estructura, una totalidad que forma parte de otras totalidades (el cuerpo, el edificio) en las cuales desempeña una función concreta.

· Un primer orden estructural basado en los elementos de mayor dimensión y rigidez, cuya relación se establecería a través de horquillas, anudados, etc. Naturalmente, esto requiere una disposición tridi-mensional y una referencia de cuerpo para hacer posible la compleja relación de las uniones.


[02]LA CABAÑA

· Un segundo orden estructural por el que se relacionen los elementos de menor dimensión y rigidez con los primeros, a base de un anudado en el que se comprenda el valor del resalte y, por deducción, , de la muesca. Este segundo orden configuraría la estructura de una superficie y representaría la organización de un tejido.

· Un tercer orden se apoyaría en el segundo, precisando tan sólo de algún tejido, constituyendo el acabado y cerramiento del conjunto. Considerando esta hipótesis, es evidente que el tercer orden estaría dominado por el ámbito de la cestería, que el segundo podría estar facilitado por el apoyo del primero y que el reto residía en el primero. Naturalmente el segundo, por su relación con el tercero y por su facilidad respecto al primero, iba a ser el campo experimental de las operaciones constructivas. Pero, recordando lo dicho, se trata de un

elemento evidentemente superficial; y, por supuesto, en un proceso analítico el dominio del plano es una base para el logro tridimensional. La yuxtaposición de elementos lineales consigue un elemento superficial cuyo espesor es el del elemento unitario; en el fondo, un cañizo con unidades más rígidas pero más ricas en sus posibilidades de trabajabilidad. Para lograr la rigidez del plano se requiere otro plano estructural superpuesto y en dirección transversal al primero, realizado con la solución del cañizo y un anudado sucesivo de los elementos -con lo que aparece la balsa como nave inversa a la cabaña-. Si abatimos este artilugio y lo apoyamos tendremos una estructura importante; el suelo de madera, cuyo desarrollo obedecerá a la selección y elaboración de los elementos lineales, a la disposición de tres planos de superposición estructural y a la correspondencia de los elementos con la naturaleza de cada orden. El borde del tejido, el bastidor, el marco, constituye el gran logro superficial del esqueleto, la máxima abstracción de la estructura en la superficie. Pero esta construcción, en principio, tan sólo es posible en dos planos estructurales, y además es deformable. Así pues, este problema representa la dave de dos principios: el de la ensambladura, por el que se busca unir esos dos

– 14 – MADERAS

planos en uno solo, consiguiendo nudos en donde varios elementos sean uno (mediante maclas), y el principio de la triangulación, por el que se soluciona el problema de la indeformabilidad en el plano, rellenando con un elemento lineal el vacío que representaba el interior superficial del marco. De la acción de abrazar los elementos se pasa a la incrustación, a la acción en la que un elemento penetra en el otro. Esta operación supone la necesidad de un conocimiento superior del material, que requiere penetrar en su interior. La caja implica una acción sustractiva previa para permitir el alojamiento de otro elemento. Cajear significa crear un acoplamiento de entidades, de modo que una de ellas hace de molde de la otra, que a su vez representa el relleno del vacío dispuesto. El carpintero alcanza un grado de comprensión espacial que nada tiene que envidiar al del tejedor. Es precisamente en esta operación de rellenado donde aparece la clave de la relación estructural entre elementos. El penetrar incrustándose, aprovechando la capacidad del material de ser penetrado y, a la vez, su resistencia a lo mismo, su capacidad de comprimirse en un límite en el que cabe la acomodación de los elementos. Este es el principio de la cuña como arquetipo de las ensambladuras.


[02]LA CABAÑA

En resumen, el constructor ya no solo sumerge el elemento lineal en un espacio tridimensional para realizar una operación topológica, aprovechando la facilidad del material, sino que, aprovechando también su dificultad, descubre otra facilidad; la de su trabajabilidad. Esto implica el paso de unas manos hábiles en su agilidad y movimiento a otras que se suplen de instrumentos inspirados en ellas, que penetran en la misma masa del material.

El machihembrado, como otras operaciones de vaciado y relleno, es en esencia heredero de la cuña.

Poco a poco se irá desarrollando un sistema de elementos que tendrán su referencia en el cable, en la escuadría y el tablero. Lo importante es considerar que todo parece disponer de un cierto parentesco, como si cada solución fuera una conclusión realizada desde otras muchas, como si cada vez que se alcanzase un mayor logro, un nuevo conocimiento, éste fuese aplicable también a las soluciones anteriores. Pues, siempre que se traspasa la película de lo obvio se penetra en el mundo de la profundidad, en el misterio de las cosas, en el interés por el conocimiento, en el acercamiento a los principios que siempre parecen pertenecer a lo secreto y que sin duda son la clave del desarrollo.

TABLERO Y MACIZO Queda un paso por dar en el proceso anterior: modificar la propia estructura del material, a base de establecer una adecuada proporción entre la madera (todo tipo de piezas, también en briznas, chapas, fibras, etc.) y nuevos elementos. El resultado ya no es tan sólo madera, ya que se incluyen nuevos materiales y estructuras. El contrachapado no es otra cosa que una aplicación del

– 15 – MADERAS

principio del cañizo, máxime si consideramos la anología estructural existente y la operación del pegado como un cosido químico que se realiza en los infinitos puntos de una superficie. El aglomerado es otra cosa, es un cambio de la naturaleza estructural y de la relación masaestructura; pero sobre todo es el principio de lo consolidado, que se establece en las estructuras de madera anclada. La madera encolada, por su parte, busca lograr un macizo estructurado, una entidad donde se unan masa y estructura para que lo pequeño se integre, de cierta forma, hasta pertenecer a lo grande. Como vemos en este recorrido por la madera, usando el razonamiento se descubre un mundo entretejido por el apoyo de la geometría; un mundo que alberga los productos y operaciones de un importante oficio que es fundamental y maestro de la construcción. Pero ¿qué sabe el carpintero de estas geometrias? Puede que él no conozca estas abstracciones -con las que se pueden analizar diversos aspectos de su quehacer-, pero las ha realizado, demostrando su amplia capacidad mental, apoyado en el misterio de la habilidad. Es evidente que el pensamiento del constructor es el del arquitecto que se aplica sobre la materia, que despierta todos los sentidos convirtiendo la madera en una representación del pensamiento arquitectónico. Y en esa aplicación, la madera ha sido generosa pero también peligrosa por su docilidad y familiaridad. En cualquier caso, siempre ha sido la puerta de otros materiales, el principio de otras aplicaciones.


[03]LA CUÑA

[03] La cuña Introducción a las uniones de madera Todos los sistemas de unión de elementos de madera, antiguos o modernos, pueden explicarse desde la lógica de la penetración entre piezas. La forma en que una pieza entra – o deja de hacerlo– en otra, y la relación entre esa unión y las solicitaciones a las que está sometido el nudo se estudian con detalle en el siguiente apartado.

LA UNIÓN Las uniones entre piezas de madera, realizadas de modo que éstas se preparan mediante cortes adecuados para encajar, reciben el nombre de ensambles o ensambladuras de madera. Se toma el término ensamble como denominador de todas las uniones de este tipo, de las que parte el planteamiento estereotómico en la construcción de elementos de madera. La clasificación de estas uniones puede realizarse por el criterio descriptivo de la forma del elemento resultante de la unión. Así, Casinello denomina ensambles de nudo a aquellos que pueden ser de cruce, encuentro o esquina; y ensambles de empalme y ensambles de acoplamiento a los conseguidos por superposición o yuxtaposición. También cabe clasificar los empalmes en orden a las operaciones que se realizan en la unión, o mediante la descripción geométrica que relacionaría la forma anteriormente considerada con las de las piezas a encajar. En cualquier caso, las uniones tendrán que cumplir una serie de

requisitos en orden a atender la unidad estructural del elemento formado y la entidad de las piezas que une. Así, existen una serie de reglas generales a respetar, entre las cuales cabría considerar las que se refieren a la unidad del conjunto: la garantía de indeformabilidad del mismo, la identidad de los planos de referencia (ejes coplanarios, etc.), la adecuación de la forma de trabajo del ensamble con el de la solicitación a la que va a trabajar o la disposición de las fibras de las piezas respecto al tipo de solicitación. También son importantes la proporcionalidad dimensional y de resistencia entre las distintas piezas de la macla, y las cuestiones que se refieren al planteamiento de la realización (sencillez de la ejecución y del diseño de la unión, etc) La unión constituye un mecanismo por el que se establece un equilibrio del conjunto entre la disposición de sus elementos y las solicitaciones que la afectan. De este modo, piezas distintas permanecen unidas debido a la contribución del solicitante. La

– 16 – MADERAS

división por cuatro partes organiza el doble machihembrado. La doble división por tres partes puede interpretarse como una división por cinco en una de sus direcciones. Los distintos gráficos expuestos representan un orden en las operaciones de división de la escuadría ante el planteamiento del empalme. Así se han establecido la división uno, dos, tres, cuatro y una cuatro compleja que puede entenderse como cinco.


[03]LA CUÑA

Es interesante observar la continuidad de la junta, al mismo tiempo que el carácter de negativo que una pieza empalmada tiene sobre la otra. Estos cortes, planteados en la referencia de la escuadría, tienen distinta naturaleza según se realicen en el canto o testa de las piezas, o en una u otra respectivamente. Respecto a la primera clasificación realizada sobre los empalmes, se trata de empalmes que logran crecimientos de la forma inicial de las piezas.

LA CUÑA En el orden de operaciones a realizar con el material, la impenetrabilidad de la materia es la cualidad básica respecto a la cual cabe considerar aspectos fundamentales de la naturaleza de la operación realizada. El tocar es el acto básico y primero del conocimiento del material, si descontamos los sentidos de la vista, olfato y oído, que proporcionan conocimientos en otro orden. Romper el material proporciona un conocimiento sobre su cohesión, y da una idea de su organización

– 17 – MADERAS

estructural, atendiendo a la forma en que se rompe y a la de los trozos en que queda roto. Pero la operación de la inclusión atiende a otro orden de conocimientos. Representa el esfuerzo de penetrar, la concepción de un interior en el material. Es la operación con el material más compleja, llegando incluso a ser la generadora de alguna de las otras operaciones anteriormente indicadas. Con la rotura se conoce un aspecto (siempre exterior) del interior, pero con la inclusión el interior se mide y valora llegando, en muchos casos, a plantearse la rotura (el corte) como una penetración total que divide al elemento. El hacha es la cuña utilizada como instrumento de corte. El material más duro penetra en el más blando, abriéndose camino con operaciones de impacto, deslizamiento, etc., que representan el orden progresivo de la penetración. La penetración se formaliza, se entiende geométricamente. La cuña es el arquetipo de la penetración (en el corte) y de la incrustación (cuando la penetración se produce sin cortar el elemento). El nuevo elemento, incluido en otro, aporta con su masa y forma todo el esfuerzo que ha representado el introducirlo. La operación constructiva consiste en realizar un esfuerzo contra la resistencia a la penetración, almacenando o transmitiendo ese esfuerzo para conseguir lo contrario: el que dos elementos no se separen a base de apretarse.


[03]LA CUÑA

Divisiones de una, dos y tres partes de la escuadría. La división por dos partes corresponde a las uniones a media madera. Las divisiones por tres organizan el machihembrado.

La cuña es también un principio constructivo de planteamiento estereotómico, de modo que, con el procedimiento de la macla, se unen elementos cortados haciendo que cada uno de ellos represente analógicamente una cuña total entre otros dos. También constituye el principio de numerosos elementos de fijación (clavado, grapado, etc) y el propio principio del corte, que corresponde a la definición de la estereotomía.

caja y espiga y posteriormente se colocan una o dos cuñas para que aprieten, llenando las juntas entre caja y espiga. Esta solución forma también una cola de milano, establecida por el esfuerzo almacenado en la penetración de las cuñas. En este caso se ha operado desde ambas caras de la pieza atravesada. También es posible plantear la unión con una espiga en cola de milano simple y completar la unión con una chaveta.

La cola de milano es, en definitiva, el diseño de una cuña de un elemento en otro, de modo que la operación geométrica que ordena el maclado permite realizar la caja (el hueco) en uno y la cuña (la espiga especial) en el otro. El resultado final, en el que cada uno de los elementos está incrustado en el otro con la característica de forma que impide la separación por un estrechamiento progresivo que define la puerta de la incrustación, consigue de este modo sustituir el carente esfuerzo de penetración. Cuando no es posible realizar esta operación de maclado de forma directa, se procede a la solución de

– 18 – MADERAS


Parte II

los nudos de madera

[04] El trabajo de la madera. [05] Enlaces de madera. Sistemas tradicionales. [06] Enlaces de madera. Sistemas modernos.


[04] EL TRABAJO DE LA MADERA

[04] El trabajo de la madera Herramienta y maquinaria

Conocer la herramienta y la maquinaria de la que disponemos para trabajar la madera es indispensable a la hora de conseguir buenos resultados en el diseño y la construcción de nuestra estructura. También es necesario saber qué procesos de trabajo van a verse implicados en su fabricación, transporte, puesta en obra, etc. El siguiente epígrafe resume las fases de trabajo más comunes en los trabajos de carpintería de armar y define la herramienta más utilizada.

LA HERRAMIENTA TRADICIONAL Antiguamente la madera se trabajaba en obra, con herramienta de pequeño tamaño. Muchos de los instrumentos tradicionales del carpintero de armar se utilizan todavía, aunque están siendo sustituidos por versiones mecanizadas de los mismos. En cada fase de trabajo se emplea una herramienta diferente:

al hilo, en pico de cuervo para maderas blandas. En cualquier caso, los dientes deben estar triscados, esto es, inclinados alternativamente a uno y otro lado de la hoja para que el espesor del corte sea más ancho que ésta y evitar así el roce.

Desbastado. Primer tratamiento, en el que se produce un desnudado y escuadrado del tronco. Se usan hachas y azuelas de diversos tipos.

Escopleado. Operación de apertura de cajas en las piezas de madera. Se usan escoplos y formones.

Aserrado. Operación de corte de la pieza principal en otras de menor tamaño. Se emplean sierras de mano de distintas formas, de una o dos manos. Los dientes de la sierra se adaptan al tipo de madera y a la dirección del corte: de triángulos equiláteros para cortes transversales, de triángulos rectángulos para cortes

– 21 – MADERAS

Taladrado. Proceso de perforación de las piezas. Se utilizan barrenas y taladros de diversos tipos.

Cepillado. Proceso de alisado y rebaje de las superficies resultantes del aserrado. Se utilizan cepillos y garlopas. Raspado. Operación de alisado de superficies curvas (que no admiten el cepillado). Se emplean escofinas, limas y papel de lija.


[04] EL TRABAJO DE LA MADERA

Herramientas de carpintero. Algunas de las más tradicionales han sido sustituidas por modernas versiones mecanizadas.

LA MAQUINARIA ACTUAL En la actualidad el trabajo de la madera se realiza en taller, bajo pedidos muy precisos, y con maquinaria especializada de gran tamaño. Las operaciones a llevar a cabo se han simplificado, realizándose muchas de ellas directamente en las serrerías. Estas proporcionan, por lo general, madera cortada, escuadrada y seca al carpintero, quien realiza las operaciones de corte menor, cajeado, ajustes y acabado. Desbastado. Tanto el desbastado como el primer aserrado se hacen, en la mayor parte de los casos, en las serrerías. Aserrado. Se emplean sierras de disco o de cinta, generalmente acopladas a mesas fijas. También regruesadoras, que permiten rebajar la pieza para ajustarla a un espesor determinado. Esta operación se lleva a cabo tanto en la serrería como en el taller del carpintero. En obra se sigue cortando la madera de encofrado, sobre todo para piezas de

remate. Se emplean cortadoras mecánicas de mesa y sierras radiales. Taladrado y escopleado. Para la apertura de cajas y taladros en la madera se usan taladradoras -con o sin bailarina- y cajeadoras de distintos tipos. Muchos de los modernos sistemas de unión entre piezas de madera precisan de gran número de taladros, por lo que estos sistemas son cada vez mas rápidos y precisos. Cepillado, pulido, canteado. Se emplean cepilladoras, pulidoras, etc. Por lo general se trata de aparatos que, acoplados a mesas fijas, permiten trabajar con rapidez grandes superficies. Ensamblado y mecanizado. Los sistemas actuales de unión precisan, en ocasiones, de maquinaria específica. La ensambladora se emplea para unir piezas con placas de clavos o llaves de presión. También se usa pequeña herramienta -pistolas de clavos, etc- específica para cada sistema de unión.

– 22 – MADERAS


[04] EL TRABAJO DE LA MADERA

01 Vista general de la serrería. 02 Descortezadora. 03 Tronco descortezado en sierra. 04 Madera en espera para ser aserrada. 05 Transportadora. 06Sierra de cinta. 07 Sierra mecánica.

EL SECADO Empleemos procedimientos antiguos o modernos para la preparación de la madera, la fase de secado es siempre necesaria. Se pretenden alcanzar porcentajes de humedad comprendidos entre el 20 y el 5 % (según se especifica en las características de la madera detalladas en el capítulo 1). El secado puede ser natural -al aire- o artificial en secadero, variando los plazos de secado entre el año que requiere el secado al aire y los quince días mínimos que requiere el secadero.. En cualquier caso es necesario sujetar las piezas durante el proceso, para evitar fendas y alabeos. Únicamente después del secado es posible trabajar la madera. Todos los pasos anteriores (desbastado y aserrado, fundamentalmente) tienen por objeto preparar el material y hacerlo más trabajable.

LA SERRERÍA El aserradero, o serrería, es la instalación industrial en la que se trabaja la madera en rollo para obtener madera aserrada. Se trata, por lo general, de grandes naves en que los procesos antes detallados han sido estudiados para obtener un rendimiento óptimo. Pueden ser instalaciones fijas o móviles (provisionales) situadas junto a las zonas de abastecimiento. Los productos finales de este proceso son, generalmente, tablones, tablas, vigas y piecería de distinto tamaño. Para obtenerlos, estas instalaciones cuentan con distintas líneas de producción, que generalmente coinciden con las fases tradicionales: desbastado, aserrado, etc., a las que se añade la de secado, en máquina o, cada vez menos, al aire. En algunos casos, albergan también líneas de productos premontados (madera laminada, etc), e incluso acabados.

– 22 – MADERAS


[05] ENLACES DE MADERA. SISTEMAS TRADICIONALES

[05] Enlaces de madera Sistemas tradicionales Una visión completa al funcionamiento de las estructuras de madera puede permitirnos conocer el modo, en ocasiones extremadamente complejo, en que sus piezas se relacionan entre sí. Para hacer más fácilmente comprensibles estas relaciones suelen establecerse algunas simplificaciones orientadas a racionalizar el diseño de la estructura y a facilitar la ejecución, por parte del carpintero, de nudos, piezas completas, etc. Partiendo de estas simplificaciones, se estudian en el epígrafe siguiente algunos sistemas de unión tradicional, organizados según la sistemática clásica. Debe tenerse en cuenta que gran parte de estos sistemas de encuentro proceden de sucesivas depuraciones basadas en la experiencia. Muchos de ellos, en apariencia distintos, solucionan problemas similares y pueden parecer, por ello, esencialmente iguales; interesarán más unos u otros en función de las características específicas del material, del equilibrio con el resto del conjunto, etc. Todos estos elementos deben estudiarse a la hora de diseñar un nudo.

- 24 - MADERAS


[05] ENLACES DE MADERA. SISTEMAS TRADICIONALES

Un ejemplo de unión antigua, en este caso una unión en rayo de Júpiter, cubierta por yesos y restos de humedad.

ALGUNAS CONDICIONES BÁSICAS. Los tratados tradicionales de construcción de estructuras de madera establecen, a la hora de estudiar los enlaces entre piezas, diferentes condiciones de partida; en realidad, se trata de simplificaciones pensadas para comprender más fácilmente el funcionamiento de la estructura. Las fundamentales son las siguientes: Condiciones específicas del material. Las especificidades del material tienen su repercusión, lógicamente, en el cálculo y diseño de la estructura: La orientación de las piezas debe tener en cuenta que la resistencia a tracción y a compresión de la madera es mayor en dirección paralela a las fibras. Al diseñar la estructura se tendrán en cuenta las dilataciones y contracciones que puedan originar los cambios de temperatura y de humedad. Condiciones de dimensionado. A la hora de dimensionar el enlace, los tratados tradicionales suelen exigir algunos requerimientos que obedecen a cierta lógica formal: En general, se recomienda no debilitar en exceso la sección de los elementos pasantes, ya que esto puede generar problemas en el conjunto de la pieza.

Interesa garantizar cierta racionalidad en los planos de trasmisión de esfuerzos (una pieza traslada mejor sus esfuerzos de compresión a otra si la trasmisión se produce en un plano perpendicular al esfuerzo) pero no podemos olvidar que puede producirse un deslizamiento de alguna pieza de la unión, tanto en el plano del elemento principal como perpendicularmente a él. Tanto cada nudo como el conjunto completo han de ser fáciles de construir y montar. Interesa pensar en el funcionamiento de las piezas en la fase de preparación y montaje; una viga triangulada, por ejemplo, debe diseñarse sobre todo para su emplazamiento definitivo, pero no debe olvidarse que también debe funcionar durante la fase de montaje. Condiciones de equilibrio mecánico. Los requerimientos referidos al equilibrio mecánico del conjunto son los propios de la estática clásica (equilibrio de la suma de fuerzas, etc) aunque se complementan con algunas condiciones prácticas: Se recomienda que la unión resista tanto como la pieza más débil que concurra a ella, algo que no siempre es factible (muchos de los sistemas de

- 25 - MADERAS

unión tradicionales necesitan de rebajes en la sección de las piezas al llegar al nudo). La condición de indeformabilidad teórica del conjunto que implica el equilibrio estático suele exigir triangulaciones y arriostramientos, ya que, al menos en el caso de las uniones tradicionales de madera, no somos capaces de garantizar excesiva rigidez en los nudos. Es recomendable que las fuerzas que intervengan en el nudo no sólo sean concurrentes sino además, en la medida de lo posible, coplanarias, de forma que se eviten esfuerzos de flexión y de torsión fuera del plano del elemento tratado. Como se ve, la mayor parte de estas condiciones están pensadas para orientar nuestro modo de plantear las estructuras según una organización tradicional en elementos planos: pórticos verticales, más o menos arriostrados, y forjados horizontales (u otros elementos equivalentes) unidos con diversos sistemas. Las soluciones tradicionales que se resumen a continuación solucionan tanto los enlaces que pertenecen al plano principal como aquellos que unen ese plano con otros perpendiculares.


[05] ENLACES DE MADERA. SISTEMAS TRADICIONALES

CLASIFICACIÓN GENERAL

la otra y de ángulo cuando las piezas se unen en sus extremos.

Los estudios tradicionales establecen una primera clasificación para los nudos de madera en función de los sistemas empleados para su ejecución. Distinguen dos procedimientos generales de creación de enlaces: las uniones antiguas o clásicas y las uniones modernas. Las primeras serían aquellas en las que los enlaces se ejecutan con una tecnología previa a la revolución industrial, empleando cajeados en la madera que sólo se complementan con elementos de cerrajería antigua. Las segundas, las que emplean sistemas de unión más actuales -al menos teóricamente-, aquellos que necesitan una tecnología más compleja y precisa: llaves, conectores, placas, etc.

UNIONES ANTIGUAS

Esos mismos estudios emplean otras clasificaciones de orden secundario para organizar las distintas tipologías de las uniones dentro de cada uno de los grandes grupos anteriores. Algunas de estas clasificaciones son más formalistas; otras responden a criterios tradicionales, físicos, de nomenclatura, etc. Ciñéndonos a criterios tradicionales, emplearemos el término enlace para referirnos de forma genérica a los encuentros entre piezas de madera. Se establecen, generalmente, tres tipos de enlace, en función de la disposición de las piezas que lo componen: ensambles (en los que los ejes de las piezas se cortan), empalmes (los ejes están en prolongación) y acoplamientos (son paralelos). Los ensambles se llaman de cruce en el caso de que las piezas pasen, de encuentro cuando una acaba en

- 26 - MADERAS

En este epígrafe se han resumido algunos sistemas de unión antigua. Los enlaces que se adjuntan se han organizado siguiendo el criterio antes citado: Ensambles, empalmes y acoplamientos, aunque en todos los casos hay que considerar además, a la hora de estudiar el nudo, la posición de las barras y los esfuerzos que trasmiten. Esto hace muy compleja la casuística; se estudian tan sólo los supuestos más comunes. Como puede apreciarse en algunas ilustraciones, la experiencia y el cálculo han definido con mucha precisión los cajeados en algunos nudos. En el caso de la unión a espera, por ejemplo, se recomienda cajear la madera con un ángulo determinado y prolongar el tirante hasta cierto punto, para conseguir una correcta trasmisión de los esfuerzos. En el apartado de ejemplos se estudian algunos de estos casos con detalle.


[05] ENLACES DE MADERA. SISTEMAS TRADICIONALES

Ensambles Unión de piezas cuyos ejes se cortan en un punto. Las ilustraciones muestran enlaces entre dos barras; cuando son más las piezas que acometen a un solo nudo la solución se hace más compleja. Los casos más comunes son los siguientes: Ensambles de cruce. De entre los múltiples casos que pueden darse en función de las solicitaciones a las que las piezas estén sometidas, se repiten fundamentalmente dos:

Las fuerzan actúan en el sentido de las piezas y dentro del plano que forman. En este caso, el ensamble se hace a media madera, dando más sección a la pieza que trabaja a tracción -en el caso de que esto ocurra-, ya que se considera que a compresión sigue funcionando la sección total. Las fuerzan actúan perpendicularmente al plano que forman las piezas. Normalmente se trata de apoyos de una viga en otra. La unión es también a media madera. El corte debe producirse en la zona alta de la pieza que recibe los esfuerzos. Éste puede variarse dependiendo de

las solicitaciones, teniendo en cuenta que podemos suponer que existe continuidad en el cálculo de las fibras comprimidas del nudo, pero no de las traccionadas.

ángulo no es recto, la unión se realiza a espera o barbilla. Para no debilitar en exceso la pieza pasante se emplean sistemas de doble espera y de espera retrasada.

Ensambles de encuentro. Nuevamente se plantean dos casos principales:

Si la pieza que llega trabaja a tracción, independiente-mente del ángulo entre ésta y la pasante, la unión se hace en cola de milano o empleando estribos. Si la pieza que llega trabaja a flexión, la unión puede hacerse en quijera, etc.

Las fuerzan actúan en el sentido de las piezas y dentro del plano que forman. Independientemente de la solicitación a la que está sometida la pieza pasante, si la pieza que llega es perpendicular a la primera y trabaja a compresión se emplean soluciones de caja y espiga, quijera o escopleaduras. Si el

- 27 - MADERAS


[05] ENLACES DE MADERA. SISTEMAS TRADICIONALES

Sin embargo, en este caso es necesario tener en cuenta que la sección de la pieza que trabaja a cortante –en el caso, por ejemplo, de una unión a espera– es la que condiciona la longitud del elemento que pasa. Normalmente se emplea una distancia de 1,5 h, según indica el croquis.

se calza con cuñas, para mejorar el contacto entre las piezas. También se acompaña de pasadores.

Empalmes Unión de piezas en prolongación recta, al objeto de aumentar su longitud. En esta ocasión son tres los casos más usuales: Piezas trabajando a tracción. Se emplean uniones en diente de perro, dimensionando correctamente las secciones de trabajo a compresión, a tracción y a cortadura. En este sentido, se emplean comúnmente las dimensiones que se indican en el croquis. La unión en boca de perro se deforma, solicitada a tracción, según se muestra en la imagen. Conviene acompañarla de

Piezas trabajando a compresión. No sería, en principio, necesaria una unión, ya que el esfuerzo al que están sometidas colabora a mantener las piezas unidas. Sin embargo, y para evitar deslizamientos producidos por pequeños movimientos, efectos de pandeo, etc., se emplean uniones a media madera ayudadas por un pasador. Piezas trabajando a flexión. No es conveniente realizar

Las fuerzan actúan perpendicularmente al plano que forman las piezas. Se pueden apoyar simplemente la una encima de la otra. También se puede hacer una unión a media madera, para evitar el riesgo de vuelco que tiene la pieza superior. Ensambles de ángulo. Por lo general, se deja pasante una de las piezas, de modo que los ensambles posibles pasan a ser los mismos que en el punto anterior.

pasadores que deformación.

eviten

esta

También se utilizan uniones de boca de perro oblicuas, o rayo de Júpiter. El punto de ajuste central

- 28 - MADERAS

empalmes en vigas trabajando a flexión. En caso de ser necesarios, se emplean empalmes a doble espera, en ocasiones complementados por pernos y pletinas.


[05] ENLACES DE MADERA. SISTEMAS TRADICIONALES

Acoplamientos Unión de piezas de ejes paralelos con objeto de aumentar la sección de trabajo. Son necesarios solamente para mejorar la capacidad de trabajo de las piezas en el caso de esfuerzos de flexión, y de compresión en el caso de existir pandeo. No lo son en el caso de esfuerzos de tracción, ni de compresión simple. Se emplean sistemas de pernos, de tacos y pernos (que mejoran la sección de contacto entre piezas), de dientes y de redientes. En todos los casos se aumentará la sección en su dimensión más solicitada: así, las piezas se situarán una sobre otra en solicitaciones a flexión, etc.

Elementos auxiliares Se utilizan clavos y tornillos, empleados según los criterios que se especifican en el apartado correspondiente de uniones modernas. También se usan otras piezas más específicas. Pernos. Herrajes cilíndricos, con un vástago roscado acabado en una cabeza hexagonal. Trabaja comprimiendo las piezas que une, ayudado por arandelas en ambos lados, que ayudan a distribuir la presión. Pletinas. Chapas de hierro de sección rectangular, con taladros que permiten el paso de clavos o tornillos. En forma de U se emplean para sujetar piezas a tracción (estribos). Bridas o cepos. Funcionan del mismo modo que los pernos, ejerciendo la presión mediante pletinas. Abrazaderas. Piezas de hierro en cajón. Se colocan en caliente para que compriman la unión al enfriar.

- 29 - MADERAS


[06] ENLACES DE MADERA. SISTEMAS MODERNOS

[06] Enlaces de madera Sistemas modernos Mediante los distintos sistemas de unión moderna se intenta reducir el número de cortes y rebajes que eran necesarios en los sistemas antiguos. Con ello se simplifica la ejecución del enlace, y se consigue no debilitar las piezas en el nudo. A continuación se adjunta un esquema, muy simplificado, de los principales sistemas empleados en la actualidad. Debido, sin embargo, al gran número de patentes relacionadas con este tema, existen muchas más opciones de las citadas.

UNIONES POR PUNTO. Aquellas en las que la unión entre piezas se realiza a través de la suma de varios elementos de unión individuales. Los principales son clavos, tornillos y pernos, acompañados de piezas complementarias. Clavos. Normalmente de acero liso, se emplean también otros con resaltos en la superficie, lo que permite mejorar sus cualidades. Se emplearán clavos más finos cuanto más dura sea la madera. Deben situarse contrapeados, colocándose en distintas fibras, para evitar que la madera se abra. Se clavarán con una ligera inclinación, para evitar que la junta entre piezas clavadas pierda presión. El diámetro del clavo estará en función de la pieza más delgada, así como del tipo de madera empleado. La penetración del clavo sobre la pieza en punta no debe ser menor del 80 % de la pieza traspasada. El número de clavos se calculará en función de las solicitaciones a las que esté sometido el nudo, teniendo en cuenta la carga que es capaz de soportar cada clavo (variable según su diámetro y sus características mecánicas). Se procurará que la unión tenga igual número de clavos en cada cara.

– 30 – MADERAS


[06] ENLACES DE MADERA. SISTEMAS MODERNOS

(01) Sistema de unión combinado con pernos (para la unión entre viga y pilar) y estribos clavados (para la unión entre vigas y viguetas). (02) Vista general del sistema completo. (03) Un cable de acero trenzado sustituye a un tirante de madera. (04) Junta de madera encolada. (05) Un ejemplo de estructura realizada mediante madera laminada.

Tornillos. No deben colocarse por golpe, sino por rotación, en un orificio realizado previamente con una barrena de diámetro menor. Tradicionalmente se empleaban tornillos de cabeza cuadrada. En la actualidad se usan de cabeza redonda, homologados, y se colocan sobre un taladro avellanado que esconde finalmente la cabeza. Pueden combinarse con placas metálicas y otros sistemas. Su forma de trabajo es similar a la del clavo; aunque genera presión entre las piezas que une, ésta no se estima en el cálculo.

Pernos. Tal como se explicó en el apartado anterior, el perno trabaja comprimiendo las piezas que une. En la actualidad se pueden encontrarse pernos de sección tubular, que no se doblan fácilmente y permiten una mayor sección de reparto, aunque debilitan más la sección transversal de las piezas de madera. La presión ejercida por el perno sobre las piezas que une genera un rozamiento entre ambas que colabora en el funcionamiento de la unión. Para que el perno funcione correctamente, se recomienda que su diámetro sea mayor de la sexta parte del canto de la pieza menor de la unión, y que el ancho de la tabla de la pieza que se emplee nunca sea menor de seis veces el diámetro del perno. En caso de que sean necesarios varios pernos, estos se distanciarán seis diámetros en el sentido de las fibras, y tres diámetros en el sentido perpendicular, pudiendo contrapearse. Conectores. Muy a menudo se emplean, en colaboración con pernos y otros sistemas, conectores de diversos tipos. Éstos trabajan penetrando sólo en parte de la superficie de la madera, generando una gran superficie de reparto de presiones. Los pernos se emplean como elemento complementario en este sistema de unión, manteniendo las piezas unidas por compresión, de modo que los conectores puedan desarrollar su función correctamente. Existen distintos tipos de llaves: Llaves macizas y llaves anulares. Precisan de un cajeado en la madera para albergarlas, que es completo (toda la superficie de la circunferencia) en el caso de las macizas, y parcial (tan sólo el perímetro, realizado con broca de bailarina) en el caso de las anulares. En la mayoría de las ocasiones su eje es coincidente con el del perno. Sus formas son variables, pero su funcionamiento siempre es similar, mejorando la sección de acero que trabaja a cortante en la unión.

– 31 – MADERAS


[06] ENLACES DE MADERA. SISTEMAS MODERNOS

Llaves de presión. Se trata de placas metálicas con los bordes dentados que se colocan por presión entre las piezas a unir. Sólo se emplean para nudos rígidos, ya que el movimiento que se produce en los nudos articulados impediría su correcto funcionamiento.

UNIONES PLANAS. Placas de clavos. Colocadas a presión sobre la tabla de la pieza de madera, las chapas de clavos son sistemas de unión que trabajan de forma similar a las llaves de presión antes mencionadas. Existen diferentes tipos, que pueden tener clavos a una cara (lo que implica, generalmente, que las placas quedarán vistas) o a dos caras (en cuyo caso serán necesarias dos piezas de madera para tapar la chapa). Estribos, escuadras y piecería metálica. Muchas de las uniones actuales se realizan mediante piezas complementarias de acero. Entre las más comunes están las escuadras y placas de distintos tipos, y también los estribos. En casi todos los casos estos se complementan con tornillos sobre la madera. Encolados y madera laminada. En la actualidad, una gran parte de las estructuras de madera que se construyen se basan en perfiles de madera laminada. Las piezas de la estructura se construyen mediante varias láminas de madera, de hasta 50 mm de espesor, unidas mediante encolados, y son prensadas posterior-mente. Este sistema permite, dada la alta resistencia de los procedimientos actuales de encolado, trabajar con un material en todo similar a la madera tradicional, ya que las juntas entre piezas tienen una continuidad comparable a la que existe entre las fibras de la madera. El procedimiento permite crear piezas curvas, o de sección variable, que se ajustan mejor que los sistemas tradicionales a los requisitos de la construcción actual. Las láminas se situarán siempre, como es lógico, paralelamente al eje de la pieza. Se procurará distribuir uniformemente los solapes entre piezas, intentando que estos no sean coincidentes. En caso de que esto no pudiera ser así (máxime si las piezas trabajan a tracción) se realizarán uniones en doble corte de pico.

– 32 – MADERAS


Parte III

entramados

[07] Entramados. [08] Estructuras entramadas. [09] Cuchillos de cubierta.


[07] ENTRAMADOS

00 Corral de Comedias de Almagro, ejemplo de entramado vertical abierto. 01 Vista general de un entramado horizontal tradicional, abovedado con rasilla, en fase de montaje. 02 Acabado inferior del abovedado. 03 Vista del tapado con mortero. 04 Entramado vertical cerrado (muro entramado) en fase de rehabilitación.

[07] Entramados Llamamos entramado a un armazón formado por barras de madera, contenidas generalmente en un único plano, unidas de modo que el conjunto resultante, sometido a las solicitaciones de proyecto, sea sensiblemente invariable en su forma. Para simplificar el estudio, los dividiremos en entramados horizontales, entramados verticales y entramados inclinados.

ENTRAMADOS VERTICALES. Se trata de aquellos entramados de madera que responden a la definición anterior y forman un plano vertical. En el conjunto de un entramado vertical encontraremos piezas horizontales (vigas, carreras, jácenas, sopandas, sobrecarreras) verticales (pilares, pies derechos, soportes, largueros, virotillos) e inclinadas (jabalcones, riostras, cruces de San Andrés). Los entramados verticales pueden ser abiertos o cerrados. Los primeros están constituidos casi exclusivamente por elementos de madera; la trama que crean es un conjunto sin cerramiento intermedio, en el que muchas de las caras de las piezas quedan vistas (los pies derechos de un soportal, por ejemplo), aisladas de cualquier fábrica. Los entramados cerrados (también llamados muros entramados) son aquellos en los que la estructura de madera es parte de un elemento continuo en el plano vertical, generalmente un muro de fábricas de distintos tipos. En un entramado vertical encontramos distintas clases fijas de unión entre piezas. Las más comunes son las que se citan en los detalles que se acompañan a continuación. Las piezas complementarias a las uniones (zapatas, virotillos, etc) están definidas en el apartado dedicado al léxico de la madera.


[07] ENTRAMADOS 01 y 02 Montaje de una cercha de madera. 02 Vista general de una cubierta. Se aprecian pares, pies derechos, zapatas y jabalcones. 04 Desmontaje de una cubierta. Se aprecian pares, sotapares, correas, y egiones.

ENTRAMADOS HORIZONTALES. Se trata de aquellos de madera que responden a la definición del primer párrafo y forman un plano horizontal. En el conjunto de un entramado horizontal encontraremos distintas piezas, fundamentalmente vigas, carreras, jácenas, sopandas, sobrecarreras, viguetas, brochales, zunchos y zoquetes. En un entramado horizontal encontramos distintas clases fijas de unión entre piezas. Las más comunes son las que se citan en los detalles que se acompañan a continuación. El relleno de las zonas que separan estos elementos (entrevigados) suele hacerse con distintos sistemas. En el detalle se acompañan algunos de los más tradicionales.

ENTRAMADOS INCLINADOS. Se trata de aquellos de entramados de madera que forman un plano inclinado, generalmente como parte de un cerramiento de cubiertas. Suelen estar compuestos de dos partes que desempeñan dos funciones diferentes: el cerramiento inclinado (con un sistema de barras cruzadas similar al de los entramados horizontales) y la formación de pendientes, generada mediante cerchas u otros sistemas, en la que generalmente no todos los elementos que forman el entramado están comprendidos en un mismo plano. En el conjunto de un entramado inclinado encontraremos distintas piezas, fundamentalmente pares, correas, tirantes, jabalcones y egiones, pero también muchos de los citados para los entramados verticales y horizontales. En un entramado inclinado tradicional encontramos distintas clases fijas de unión entre piezas. Las más comunes son las que se citan en los detalles que se acompañan a continuación. El relleno de las zonas que separan estos elementos (entrevigados) suele hacerse con distintos sistemas. En el detalle se acompañan algunos de los más tradicionales. Las tipologías tradicionales de cubierta reciben nombres asociados a la tradición de cada zona. Las cubiertas de par y picadero y a la molinera son las más sencillas. Las cubiertas de par e hilera o par y tirante mejoran la capacidad del elemento inclinado para cubrir grandes luces. Las cerchas, así como el resto de los sistemas que se detallan a continuación, pretenden solucionar problemas concretos y mejorar el comportamiento del sistema.


[07] ENTRAMADOS

EV01 El encuentro entre carrera y pie derecho puede mejorarse incorporando una zapata o jabalcones. EV02 También combinando ambos sistemas, e incluso sujetando las cabezas de los jabalcones mediante una sopanda, que colabora con la carrera en las zonas en las que esta está más solicitada. EV03 El encuentro entre jácena y pie derecho suele hacerse coincidir con los empalmes de la primera. Se adjuntan algunos ejemplos. EV04 El arranque de pilares sobre basa de piedra se ha empleado tradicionalmente en distintas soluciones.

– 37 – MADERAS


[07] ENTRAMADOS

EV 05 Detalle de las piezas de un entramado vertical tradicional: 1- Carrera 2- Cornijal 3- Sobrecarrera 4- Solera 5- Riostra 6- Virotillos 7- Basamento de piedra 8- Cabecero 9- Larguero 10- Puente 11- Peana 12- Vigueta 13- Zapata 14- Pie derecho 15- Cruz de S. Andrés EV06 Distintas soluciones para el encuentro entre carrera y cornijal. Las soluciones 2 y 3 mejoran el deslizamiento y el giro con respecto de la solución de media madera EV07 Soluciones para el encuentro central de la cruz de S. Andrés.

– 38 – MADERAS


[07] ENTRAMADOS

EH01 El apoyo de vigas de madera en fábricas debe realizarse sobre elementos que permitan un correcto reparto de las tensiones. EH02 En el caso de las viguetas, el apoyo suele realizarse sobre un durmiente, embutido en el muro o montado sobre canecillos. EH03 El apoyo de viguetas sobre viga puede hacerse a tope, a solape (simple o en prolongación) o a media madera. La opción de solape en prolongación permite compensar parcialmente los momentos negativos de la vigueta en el nudo, siempre que se unan las cabezas con pernos o pasadores.

– 39 – MADERAS


[07] ENTRAMADOS

EH03 Algunos sistemas de unión con estribos y escuadras permiten enrasar la cara superior de viga y vigueta. EH04 El zoquete ata dos viguetas mediante un sistema de simple rebaje. EH05 Sistemas de sujeción lateral de la relación viga – vigueta y detalle de un embrichalado con uniones que mezclan la media madera y la cola de milano.

– 40 – MADERAS


[07] ENTRAMADOS

EI01 La terminología que se emplea para definir los elementos de cubierta es la siguiente: A- Faldón B- Buharda C- Alero D- Lima tesa E- Porche FPiñón o hastial G- Chimenea H- Faldón I- Lucernario J- Montera K- Lima hoya. EI02 La terminología empleada en la estructura de formación de p endiente de madera es igualmente compleja: L- Par de lima M- Cuadral N- Tornapuntas O- Cuadral P- Durmiente Q- Correa R- Tirante S- Par TPendolón U- Tornapuntas. EI03 Algunos modelos de arriostramiento entre cerchas.

– 41 – MADERAS


[07] ENTRAMADOS

EI04 Detalles de unión antigua para cubiertas de par y picadero. EI05 El apoyo del par sobre una relación correcta carrera-vigueta-sobrecarrera mejora el funcionamiento del sistema. EI06 Distintos egiones para sujeción de las correas al par. EI07 Detalle de distintas buhardillas: A- En rampa B- Con piñón C- Con peto D- Con visera. EI08 Detalle del encuentro de dos aguas en esquina, con la relación de los cuadrales sobre el durmiente. Sobre los cuadrales apoyan dos jabalcones sopandados que ayudan a soportar el par de lima.

– 42 – MADERAS


[07] ENTRAMADOS

EI09 Vigas Pratt, Howe y Warren. EI10 Distintos elementos de formación de pendientes: 1- Cuchillo español 2- Cuchillo alemán o cercha de tijera 3Cuchillo Inglés 4- Cuchillo alemán con pendolón 5- Cuchillo belga 6- Cuchillo Swan /- Cuchillo Polonceau simple 8- Cuchillo Polonceau compuesto 9Cuchillo Polonceau peraltado 10- Cuchillo Polonceau peraltado compuesto. EI11 Soluciones para cubiertas con puente: A- Con puente simple B- Con puente jabalconado C- Con puente y péndola D- Tipo Palladio E y F- Tipo Palladio jabalconada. EI12 Formación de cubiertas mansardas de diversos tipos. EI13 y EI14 Soluciones para cerchas Polonceau con sistemas modernos y antiguos.

– 43 – MADERAS


[08]ESTRUCTURAS ENTRAMADAS

[08] Estructuras entramadas Introducción al diseño de cerchas y vigas entramadas Los elementos horizontales que cubren grandes luces se ven sometidos a esfuerzos cortantes considerables y, sobre todo, a momentos flectores importantes, que aumentan con el cuadrado de la luz. Esto produce que las vigas tengan gran canto y en ellas se utilice mucho material, lo que aumenta considerablemente su peso propio. Hasta tal punto es así que según qué luces no pueden cubrirse con ciertos materiales estructurales. Las cerchas resuelven la cubrición de grandes luces, y permiten resistir momentos flectores grandes con menos material resistente –y, por lo tanto, menor peso propio–. A cambio, el canto de las mismas es grande, aunque en ellas quedan grandes huecos; éstos pueden aprovecharse para otros propósitos, como el paso de instalaciones, la colocación de luminarias, etcétera.

CUBRICIÓN CON VIGAS Y CERCHAS

01 - Una forma de mejorar la resistencia de una viga es quebrarla. De esta manera, también se ve sometida a compresión o tracción.

La cubrición más elemental se puede conseguir con elementos estructuralmente resistentes, colocados mas o menos horizontales. Sobre ellos se dispone un cerramiento, el cual puede tener pendiente para evacuar la posible agua de lluvia. Cuando se colocan elementos estructurales resistentes horizontales, o poco inclinados, sometidos a esfuerzos verticales, éstos trabajan sobre todo a cortante y flexión. A los elementos trabajando de este modo se les llama vigas. De esta manera, cuando la estructura está formada por elementos lineales (llamados barras), se distingue entre aquellos verticales, o prácticamente verticales, sobre los que actúan fuerzas paralelas a su directriz (que se llaman pilares cuando trabajan a compresión y tirantes si trabajan a tracción) y aquellos prácticamente horizontales, cuyas fuerzas son predominantemente perpendiculares a su directriz, que son vigas, o vigas zancas si están algo inclinadas. La capacidad resistente de las vigas a cortante y a flexión aumenta con su ancho, pero con él aumenta también su peso propio. Al aumentar el canto de la viga, sin embargo, también aumentan su peso propio y su capacidad resistente a cortante, pero

– 44 – MADERAS

su resistencia a flexión aumenta mucho más. Para realizar la estructura de una cubrición, los elementos estructurales que se utilizan habitualmente son las vigas, que trabajan fundamentalmente a flexión y cortante. Con los materiales habituales en construcción, las vigas de poco canto funcionan muy bien con luces menores de 4 metros, de manera aceptable con luces de hasta 5 metros, y pueden empezar a presentar problemas estructurales, necesitando un canto mayor, cuando tienen longitudes mayores a 6 metros. Esto se debe a que el esfuerzo cortante aumenta con la luz, pero el momento flector aumenta mucho más; de hecho, lo hace con el cuadrado de la luz. Eso se traduce en que las vigas que cubren luces grandes tienen un canto importante, aumentando éste de manera desproporcionada al aumentar la luz. Una manera de evitar que las vigas tengan un canto desmesurado cuando la luz va creciendo es quebrarla en su parte central, haciendo que cada tramo trabaje menos a flexión y cortante que si fuese un tramo rectilíneo único; a cambio, trabaja más a compresión o tracción (imagen 01)


[08]ESTRUCTURAS ENTRAMADAS

02- El reparto de esfuerzos en un arco es óptimo. 03Los esfuerzos horizontales creados por los arcos pueden contrarrestarse con pantallas perpendiculares al cerramiento, llamados contra-fuertes. 04- Con un tirante trabajando a tracción ya no es necesario un contrafuerte. 05- Cercha elemental, con un montante, cordón superior a compresión, e inferior a tracción. 06 Al aumentar los elementos de la cercha, montantes y diagonales, se reparten mejor los esfuerzos.

No es obligatorio que la viga, procurando trabajar a compresión o tracción, lo haga en dos tramos rectos. En la antigüedad, muchos edificios procuraban hacerlo en tramos curvos, arcos o bóvedas. El arco ideal trabajando exclusivamente a compresión tiene forma la forma de polígono antifunicular. La curva funicular es la que tomaría un elemento trabajando exclusivamente a tracción, sometido a ciertas cargas. Una forma de visualizar la curva funicular es construir una maqueta o modelo, con cargas proporcionales, colgando de una cuerda, ya que esta trabaja exclusivamente a tracción. Un elemento estructural con forma antifunicular, simétrica en vertical respecto a la funicular, trabajaría exclusivamente a compresión (imagen 02) Al apoyarse esos elementos (vigas quebradas, o curvas) en muros o pilares, además de esfuerzos verticales, transmiten a ellos la componente horizontal de dicha tracción o compresión. Por ello, los muros o pilares en que se apoyan deben estar preparados para soportar estos esfuerzos adicionales. Antiguamente, cuando se seguía un sistema constructivo de este tipo, algunas veces, los muros se dotaban de importantes contrafuertes que permitiesen absorber estos esfuerzos horizontales (imagen 03) Dotar a los muros o pilares de capacidad resistente a esfuerzos horizontales puede ser complejo, sobre todo cuando estos son altos, ya que, entre otras cosas, puede promover la aparición del pandeo del muro o pilar. Por ello se puede contrarrestar los esfuerzos horizontales con un tirante, o con un elemento a compresión, dependiendo de cual sea el caso (imagen 04)

De esta manera se crean arcos, si la zona de la cubierta es curva, o una primera cercha elemental, si esta se construye con elementos rectos. Un tirante de acero o madera trabajando a tracción tiene gran capacidad resistente con poco material. Al tener poco material –y, por lo tanto, poco canto– podría flectar, si es de gran longitud, debido a su propio peso. De esta manera, además del cordón superior inicial, y del tirante colocado para no someter a esfuerzos horizontales los apoyos, aparece un nuevo elemento en la cercha, llamado pendolón. Al aumentar la longitud de la luz a cubrir van añadiéndose elementos a la cercha (imagen 05) Si aún se aumenta más la longitud podría ocurrir que los elementos sometidos a compresión, al ser muy esbeltos, pandeasen. Para evitar esto puede disminuirse su longitud de pandeo, añadiendo nuevas barras, que reciben nombres diversos según su inclinación; en general, podrían denominarse montantes (imagen 06)


[08]ESTRUCTURAS ENTRAMADAS

Al ir aumentando la luz se puede ir triangulando la cercha, formando un cordón superior (cuyos elementos trabajan fundamentalmente a compresión) un cordón inferior (trabajando a tracción) trabados por montantes (que facilitan el trabajo conjunto de los cordones), formando un único elemento estructural. La cercha formada por dos cordones – uno superior y otro inferior– montantes y diagonales, completamente triangulada, puede proyectarse para que sus elementos trabajen casi exclusivamente a tracción o compresión, siempre que las cargas actúen directamente sobre los nudos. Lo único que hace que estos elementos no trabajen a compresión o tracción pura es el momento flector y el cortante que añade su peso propio. Una cercha puede cubrir luces importantes utilizando mucho menos material que una viga. El inconveniente de las cerchas es que los cordones superior e inferior tienen que estar muy separados; la cercha necesita un importante desarrollo vertical, ocupando mucho más espacio que una viga, a pesar de usar menos material. Todo el razonamiento que se ha realizado hasta este punto se ha hecho pensando en un plano, con una dirección vertical y una horizontal. Pero el mundo real tiene dos direcciones horizontales, por lo que las cerchas son bastante inestables en un mundo tridimensional (al salirse del plano vertical, al entrar en carga). Habitualmente esto se viene resolviendo colocando varias cerchas una al lado de otra y arriostrándolas, lo que termina creando un entramado tridimensional. En la actualidad se construyen muchos entramados tridimensionales de barras, con elementos trabajando a tracción y compresión, los cuales ya no son cerchas paralelas arriostradas unas o tras, sino entramados sin planos verticales preferentes. En ellos aparecen elementos similares a los cordones, montantes y diagonales, aunque más difíciles de encasillar en uno de estos grupos (imagen 07)

ALGUNOS EJEMPLOS DE CERCHAS Existen muchos tipos de cerchas, cada uno adecuado para una solución estructural distinta. En principio todas las cerchas tienen al menos un cordón superior y otro inferior. La cercha más elemental tiene también montantes, unidos formando la llamada viga Vierendel. Muchas veces, sin embargo, se entiende como cercha una estructura triangulada, cuyos elementos trabajan sobre todo a tracción o compresión, siendo despreciables otros esfuerzos. Por ello, la viga Vierendel debe entenderse más como una viga aligerada que como una cercha propiamente dicha. Existen muchas posibles clasificaciones de cerchas, pero quizás lo más acertado sea dividirlas entre las que tienen cordones superior e inferior paralelos y las que no (imágenes 08 y 09). Por otro lado, según se dispongan sus elementos intermedios (montantes y diagonales) las cerchas suelen tener distintos nombres. En el capítulo 7, dedicado a los entramados de madera, se ofrece un listado de tipologías de cerchas y vigas entramadas con sus nombres tradicionales.

– 46 – MADERAS


[08]ESTRUCTURAS ENTRAMADAS

07 - Una cercha por si sola no resistiría, pues es una estructura plana. Para ser resistente en 3 dimensiones se precisa, al menos, de dos de ellas trabajando conjuntamente. 08 - Ejemplo de cubierta realizada con vigas Pratt paralelas. Se aprovechan los nudos inferiores para colocar luminarias. 09 – Huecos para paso de luces. 10 - Cercha espacial formada por un entramado tridimensional de barras, trabajando de forma conjunta.

ESFUERZOS A PARTIR DE LA CURVA FUNICULAR A la hora de calcular los esfuerzos que actúan sobre una cercha a partir de las cargas sobre la misma, disponemos de varios métodos. Los más usuales son aquellos en los que se secciona conceptualmente una cercha, como el método de Ritter, o aquellos en los que se plantea el equilibrio nudo a nudo, como el método de Maxwell o el método del polígono de Maxwell. Cuando se resuelven las cerchas se observa que si la separación entre las correas superior e inferior es proporcional a la curva antifunicular, el esfuerzo sobre los distintos elementos que forma la correa es igual. Pero, si no es así, hay elementos sometidos a compresiones o tracciones mayores; por ejemplo, los elementos en los que la correa tiene una distancia más que proporcional a la curva antifunicular, los esfuerzos sobre ellos son menores, y aquellos en los que es menor, los esfuerzos son mayores.

ENTRAMADOS TRIDIMENSIONALES Los problemas que generan las cerchas por el hecho de ser estructuras planas se resuelven frecuentemente colocando varias paralelas y arriostrándolas. Sin embargo, algunas veces se construyen entramados de barras en las tres direcciones del espacio. La resolución teórica de dichos entramados a mano es casi imposible. La dificultad aumenta rápidamente con el número de barras, aunque el cálculo por ordenador es factible. Con estas estructuras se resuelven hoy en día gran cantidad de cubiertas de luces considerables (imagen 10)


[09]CUCHILLOS DE CUBIERTA

[09] Cuchillos de cubierta Un acercamiento a los sistemas de barras a través de la cubierta tradicional Los sistemas de barras que se emplean en la actualidad como modelos estructurales parten de una serie de supuestos (el más interesante de ellos tal vez sea, en lo que nos toca, la pureza de esfuerzos de compresión y tracción en las barras para no afectar al nudo) que podemos encontrar en los esquemas de cuchillos de cubierta tradicionales. A continuación se acompaña un breve estudio sobre el tema, centrado en el cuchillo español.

CUBIERTAS SIMPLES. PAR E HILERA Y PAR Y TIRANTE La imagen 1 representa el esquema de una sencilla cubierta a par e hilera. Se trata de una tipología muy utilizada para pequeñas luces, en cubiertas sin cargas excesivas. El problema que presenta este modelo (el empuje sobre los muros laterales) puede resolverse mediante contrafuertes en el exterior (si los empujes lo justifican) o simplemente introduciendo un tirante en el esquema de barras, según se indica en la figura 2. Este es el modelo de par y tirante, también muy utilizado en pequeñas construcciones. En este segundo caso, el problema que puede llegar a plantearse es el de la flexión excesiva de los pares en casos de luces mayores o fuertes solicitaciones. La deformada es, evidentemente, la que se adjunta en el esquema. El problema del par puede resolverse con un apoyo intermedio. La solución de la imagen 3 traslada el problema al tirante, con lo que no solamente no soluciona el nudo, sino que puede llegar a agravar los problemas que este genera (ya que sobre el tirante descansa una carga puntual doble, proveniente de los dos tornapuntas. La solución tradicional más correcta es la de emplear un puente (tal como se explica en el apartado correspondiente a los entramados de madera).

– 48 – MADERAS


[09]CUCHILLOS DE CUBIERTA

01 - Cubierta de par e hilera. 02 - Cubierta de par y tirante. 03 - Los tornapuntas no deben descansar sobre el tirante. Estructuralmente es más interesante la opción de un puente. 04 Cuchillo español. 05 - Cuchillo inglés.

OTRAS CUBIERTAS El modelo de cubierta con puente, sin embargo, no consigue satisfacer plenamente la necesidad de evitar esfuerzos distintos de la tracción y compresión simple en el nudo (si bien permite un aprovechamiento adecuado del bajo cubierta). La solución que se establece en el esquema número 4, coincidente con el llamado cuchillo español, mejora este modelo. En el gráfico se aprecia como los dos tornapuntas funcionan como un apoyo central en mitad del par. Trabajando exclusivamente a compresión, transmiten sus esfuerzos al pendolón, donde se compensan sus componentes horizontales. El pendolón tira a su vez del nudo superior (par –pendolón-par) convirtiendo los esfuerzos de flexión originales sobre el par en compresiones paralelas, por definición, al eje de la pieza. Lo que consigue este modelo tradicional es, por lo tanto, acercarse a los modelos de compresión tracción de los esquemas de barras a través de soluciones tradicionales, en las que esa simplificación se busca para mejorar el funcionamiento de la estructura, no para facilitar su cálculo. Por último, la deformada que pueda producirse en el cuchillo español se soluciona con los sistemas de cuchillo belga y cuchillo inglés, pensados para grandes luces. En estos casos (figura 5) se hace coincidir cada correa con un nudo tornapuntas-péndola. De éste modo se eliminan los esfuerzos de flexión, que pueden generar complicaciones en el nudo; máxime en los sistemas antiguos de unión en madera, en los que, como se ha dicho en el apartado correspondiente, se confía al tallado de la pieza una buena parte de las garantías de funcionamiento de la unión.

– 49 – MADERAS


[09]CUCHILLOS DE CUBIERTA

01 - Un ejemplo de cuchillo español. 02 - Remate a tres aguas y arriostramiento del cuchillo. 03 - Apoyo del par de lima.

EL CUCHILLO ESPAÑOL El cuchillo español soluciona todos los problemas planteados es el análisis anterior, al menos para luces medias. El funcionamiento, como se aprecia en la imagen, es sencillo. Uno de los nudos fundamentales es el que une pendolón, tornapuntas y tirante. El pendolón, en la solución tradicional, no comunica compresiones ni tracciones al tirante, por lo que aparece siempre separado del mismo. Sin embargo, la unión debe garantizar que en el nudo se mantendrá dentro del plano vertical que forma la

cercha. Para ello se emplea un estribo metálico, suficientemente holgado como para no trasmitir esfuerzos. El cuchillo español, como cualquier otro sistema tradicional de formación de pendientes en cubierta, debe arriostrarse en sentido perpendicular al plano que forma. En las imágenes se aprecian todos los detalles antes mencionados, así como el sistema de arriostramiento planteado en un caso concreto.

– 50 – MADERAS


Parte IV

anexos

[A1] Normativa. [A2] Léxico. [A3] Bibliografía.


[A1]NORMATIVA

[A1] Normativa Adhesivo

UNE-EN 204 UNE-EN 923 UNE-EN 205 UNE-EN 301

Aislamiento UNE-EN 13171 UNE 56-904 UNE-EN 13162

Calidad

UNE-EN 45020 UNE 66-902 UNE-ISO 9001, 9002,9003,9004 UNE-ISO 9000 UNE 66-908 UNE-ISO 9000-1 UNE-ISO 9001

Estructuras

UNE-EN 26891 UNE-EN 26891 UNE-EN 518 UNE-EN 1195 UNE-EN 595 UNE-EN 1193

Clasificación de adhesivos no estructurales para uniones de madera y productos derivados de la madera. Adhesivos. Términos y definiciones. Métodos de ensayo para adhesivos para la madera de uso no estructural. Determinación de la resistencia a la cizalladura por tracción de juntas solapadas. Adhesivos para estructuras de madera bajo carga. Adhesivos de policondensación de tipos fenólico y aminoplástico. Clasificación y especificaciones de comportamiento. Productos aislantes térmicos para aplicaciones en la edificación. Productos manufacturados de fibra de madera (WF). Especificaciones. Aglomerado expandido puro de corcho para aislamiento térmico. Placas. Características, muestreo y embalado Productos aislantes térmicos para aplicaciones en la edificación. Productos manufacturados de lana de madera (WW). Especificaciones. Normalización y actividades relacionadas. Vocabulario general. Sistemas de la calidad. Normas para la gestión y el aseguramiento de la calidad. Parte 2: Guía genérica para la aplicación de las normas Sistemas de gestión de la calidad. Directrices para la mejora del sistema. Sistemas de gestión de la calidad. Fundamentos y vocabulario. Guía para la redacción de un Manual de la Calidad. Normas para la gestión de la calidad y el aseguramiento de la calidad. Parte 1: Directrices para su selección y utilización. Sistemas de gestión de la calidad. Requisitos. Estructuras de madera. Métodos de ensayo. Uniones realizadas con conectores metálicos de placa dentada. Estructuras de madera. Uniones realizadas con elementos de fijación mecánicos. Principios generales para la determinación de las características de resistencia y deslizamiento. Madera estructural. Clasificación. Requisitos de las normas de clasificación visual resistente. Estructuras de madera. Métodos de ensayo. Comportamiento del cerramiento estructural de forjado. Estructuras de madera. Métodos de ensayo. Ensayo para la determinación de la resistencia y rigidez de las cerchas. Estructuras de madera. Madera estructural y madera laminada encolada. Determinación de la resistencia al esfuerzo cortante y las propiedades mecánicas en dirección perpendicular a la

– 53 – MADERAS


[A1]NORMATIVA

UNE-EN 390 UNE-EN 409 UNE-EN 1382 UNE-EN 336 UNE 56-544 UNE-EN 384 UNE-EN 386 UNE-EN 392 UNE-EN 1380 UNE-EN 28970 UNE-EN 519 UNE-EN 596 ENV 1995-1-1 UNE-EN 1194 UNE-EN 912 UNE-EN 1383 UNE-EN 338 UNE-EN 1059 UNE-EN 594 UNE-EN 408 UNE-ENV 387 UNE-EN 383 UNE-EN 1381 UNE-EN 1912 UNE-EN 380

resistencia al esfuerzo cortante y las propiedades mecánicas en dirección perpendicular a la fibra. Madera laminada encolada. Dimensiones y tolerancias. Estructuras de madera. Métodos de ensayo. Determinación del momento en el límite elástico. Estructuras de madera. Métodos de ensayo. Resistencia al arranque de los elementos de fijación de la madera. Madera estructural. Coníferas y chopo. Dimensiones y tolerancias. Clasificación visual de la madera aserrada para uso estructural. Madera estructural. Determinación de los valores característicos de las propiedades mecánicas y la densidad. Madera laminada encolada. Especificaciones y requisitos de fabricación. Madera laminada encolada. Ensayo de esfuerzo cortante en líneas de adhesivo. Estructuras de madera. Métodos de ensayo. Uniones estructurales clavadas. Estructuras de madera. Ensayos realizados con elementos de fijación mecánicos. Requisitos para la densidad de la madera. Madera estructural. Clasificación. Requisitos para la madera clasificada mecánicamente y para las máquinas de clasificación. Estructuras de madera. Métodos de ensayo. Ensayo de choque por cuerpo blando y pesado sobre los paneles entramados de madera. Eurocódigo 5 - Proyecto de estructuras de madera - Parte 1-1: Reglas generales y reglas para la edificación. Estructuras de madera. Madera laminada encolada. Clases resistentes y determinación de los valores característicos. Conectores para madera. Especificaciones de los conectores para madera. Estructuras de madera. Métodos de ensayo. Resistencia a la incrustación en la madera de la cabeza de los elementos de fijación. Madera estructural. Clases resistentes. Estructuras de madera. Requisitos para las cerchas fabricadas con conectores de placa metálica dentada. Estructuras de madera. Métodos de ensayo. Método de ensayo para la determinación de la resistencia y rigidez al descuadre de los paneles de muro entramado. Estructuras de madera. Madera maciza y madera laminada encolada. Determinación de algunas propiedades físicas y mecánicas. Madera laminada encolada. Uniones dentadas de gran dimensión. Especificaciones y requisitos mínimos de fabricación. Estructuras de madera. Métodos de ensayo. Determinación de la resistencia al aplastamiento y del módulo de deformación por aplastamiento para los elementos de unión tipo clavija. Estructuras de madera. Métodos de ensayo. Uniones estructurales grapadas. Madera estructural. Clases resistentes. Asignación de especies y calidades visuales. Estructuras de madera. Métodos de ensayo. Principios generales para los ensayos de carga estática.

– 54 – MADERAS


[A1]NORMATIVA

UNE-EN 385 UNE-EN 391 UNE-EN 12512 UNE-EN 13271 UNE-EN 13377 UNE-EN 14251 Comportamiento ante el fuego

UNE 23.802 UNE EN 1364-2 UNE EN 1366-1 Pr EN 13823

UNE 23.102 UNE EN 13238 UNE EN 1363-2 UNE EN 1365-3 Pr EN ISO 1182 Pr EN 13501-1 UNE EN 1364-1 UNE EN 1365-4 Pr EN ISO 1716 UNE 23.727 UNE EN 1363-1 UNE EN 1365-2 UNE EN 1634-1 Pr EN 11925-2 UNE 23.802 UNE EN 1364-2 UNE EN 1366-1

estática. Empalmes por unión dentada en madera estructural. Especificaciones y requisitos mínimos de fabricación. Madera laminada encolada. Ensayo de delaminación de las líneas de adhesivo. Estructuras de madera. Métodos de ensayo. Ensayo cíclico de uniones realizadas con conectores mecánicos. Conectores para la madera. Valores característicos de resistencia y del módulo de deslizamiento de uniones con conectores. Viguetas prefabricadas de madera para encofrados. Requisitos , clasificación y evaluación. Madera en rollo estructural. Métodos de ensayo. Ensayo de resistencia al fuego de puertas y otros elementos de cierre de huecos. Resistencia al fuego de elementos no portantes. Parte 2: falsos techos. Ensayos de resistencia al fuego de instalaciones de servicio. Parte 1: conductos. Ensayos de reacción al fuego de los materiales de construcción. Materiales de construcción (excepto revestimientos de suelos) expuestos a la solicitación térmica provocada por un objeto aislado ardiendo. (Sigle Burning Item -SBI). Ensayos de reacción al fuego de los materiales de construcción. Ensayo de no combustibilidad. Ensayos de reacción al fuego de los materiales de construcción. procedimientos de acondicionamiento y reglas generales para la selección de sustratos. Ensayos de resistencia al fuego. Parte 2: Procedimientos alternativos y adicionales. Ensayos de resistencia al fuego de los elementos portantes. Parte 3: vigas. Ensayos de reacción al fuego de los materiales de construcción. Ensayo de no combustibilidad. Ensayos de reacción al fuego de los materiales de construcción. Parte 1: Clasificación mediante los datos de los ensayos de reacción al fuego. Ensayos de resistencia al fuego de elementos no portantes. Parte 1: paredes. Ensayos de resistencia al fuego de los elementos portantes. Parte 4: pilares. Ensayos de reacción al fuego de los materiales de construcción. Determinación del poder calorífico superior. Ensayos de reacción al fuego de los materiales de construcción. Clasificación de los materiales utilizados en la construcción. Ensayos de resistencia al fuego. Parte 1: Requisitos generales. Ensayos de resistencia al fuego de los elementos portantes. Parte 2: suelos y cubiertas. Ensayos de resistencia al fuego de puertas y elementos de cerramiento de huecos. Parte 1: puertas y cerramientos cortafuego. Ensayos de reacción al fuego de los materiales de construcción. Inflamabilidad de los productos de la construcción sometidos a la acción directa de una llama. Ensayo de resistencia al fuego de puertas y otros elementos de cierre de huecos. Resistencia al fuego de elementos no portantes. Parte 2: falsos techos. Ensayos de resistencia al fuego de instalaciones de servicio. Parte 1: conductos.

– 55 – MADERAS


[A1]NORMATIVA

Pr EN 13823

UNE 23.102 UNE EN 13238 NBE-CPI-96

Ensayos de reacción al fuego de los materiales de construcción. Materiales de construcción (excepto revestimientos de suelos) expuestos a la solicitación térmica provocada por un objeto aislado ardiendo. (Sigle Burning Item -SBI). Ensayos de reacción al fuego de los materiales de construcción. Ensayo de no combustibilidad. Ensayos de reacción al fuego de los materiales de construcción. procedimientos de acondicionamiento y reglas generales para la selección de sustratos. Condiciones de protección contra incendios de los edificios.

Medio ambiente

UNE-ISO 14040 UNE 150050 UNE 150008 EX UNE-ISO 14001 UNE 150041 EX UNE 150001 EX

Gestión medioambiental. Análisis del ciclo de vida. Principios y estructura. Gestión medioambiental, Vocabulario Análisis y evaluación del riesgo medioambiental. Sistemas de gestión medioambiental. Especificaciones y directrices para su utilización. Análisis del ciclo de vida simplificado. Sistemas de gestión medioambiental. Guía para la aplicación de la norma UNE 77-801 a las PYMES.

Pinturas y barnices

UNE-EN 927-4

Pinturas y barnices. Materiales de recubrimiento y sistemas de exterior. Parte 4: Evaluación de la permeabilidad al vapor de agua. Pinturas y barnices. Materiales de recubrimiento y sistemas de exterior. Parte 1: clasificación y selección. Pinturas y barnices. Materiales de recubrimiento y sistemas de exterior. Parte 3: Ensayo de envejecimiento natural. Pinturas y barnices de mobiliario y prefabricados de madera. determinación de la resistencia superficial a la raspadura.

UNE-EN 927-1 UNE-EN 927-3 UNE 48-262

Protección UNE 56.404 (EN de la madera 48) UNE 56.403 (EN 47) UNE 56.419.2(EN 152-2) UNE 56.408 (EN 22) UNE 56.410 (EN 117) UNE 56.424 UNE 56.406 (EN 73) EN 275

recubrimiento para madera recubrimiento para madera recubrimiento para madera Método de ensayo para la

Protectores de la madera. Determinación de la eficacia preventiva contra larvas de Annobium punctatum (De Geer). Método de laboratorio. Protectores de la madera. Determinación del umbral de eficacia contra larvas recién nacidas de Hylotrupes bajulus (linnaeus). Método de laboratorio Métodos de ensayo de protectores de la madera. Método de laboratorio para determinar la eficacia preventiva de un tratamiento de protección de la madera elaborada contra el azulado. Protectores de la madera. Determinación de la eficacia preventiva contra larvas de Hylotrupes bajulus (linnaeus). Protectores de la madera. Determinación del umbral de eficacia preventiva contra Reticulitermes santonensis De Feytaud (Método de laboratorio). Productos protectores de la madera. Guía para el muestreo y preparación de los productos protectores de la madera y de la madera tratada para su análisis. Protectores de la madera. Pruebas de envejecimiento acelerado de las maderas tratadas antes de los ensayos biológicos. Prueba de evaporación. Protectores de la madera. Determinación de la eficacia preventiva contra los organismo xilófagos marinos

– 56 – MADERAS


[A1]NORMATIVA

UNE 56.425 (EN 252) UNE 56.402 (EN 46) UNE 56-411 (EN 118) UNE 56.419.1(EN 152-1)

Ensayo de campo para determinar la eficacia relativa de un protector de madera en contacto con el suelo. Protectores de la madera. Determinación de la eficacia preventiva contra larvas recién nacidas de Hylotrupes bajulus (linnaeus). Método de laboratorio. UNE 56-411 Protectores de la madera. Determinación de la eficacia preventiva contra Reticulitermes santonensis De Feytaud (Método de laboratorio) Métodos de ensayo de protectores de la madera. Método de laboratorio para determinar la eficacia preventiva de un tratamiento de protección, de la madera elaborada contra el azulado. Parte 1: Tratamiento por pincelado. UNE-EN 350-2 Durabilidad de la madera y de los materiales derivados de la madera. Durabilidad natural de la madera maciza. Parte 2: guía de la durabilidad natural de la impregnabilidad de especies de madera seleccionadas por su importancia en Europa. UNE 56-416 Protección de maderas. Métodos de tratamiento. UNE-EN 1014-1 Protectores de la madera. Creosota y madera impregnada con creosota. Método de muestreo y análisis. Parte 1: procedimiento de muestreo de la creosota UNE-EN 599-2 Durabilidad de la madera y de los productos derivados de la madera. Características de los productos de protección de la madera establecidas mediante ensayos biológicos. Parte 2: clasificación y etiquetado. UNE-EN 84 Protectores de la madera. Prueba de envejecimiento acelerado de las maderas tratadas antes de los ensayos biológicos. Prueba de deslavado. UNE EN 460-1995 Durabilidad de la madera y de los materiales derivados de la madera. Durabilidad natural de la madera maciza. Guía de especificaciones de durabilidad natural para su utilización según las clases de riesgo. UNE 56.426 Documento general de introducción a los métodos de ensayo europeos (o CEN) de los protectores de madera. UNE EN 844-11 Madera aserrada y madera en rollo. Terminología. Parte 11: Términos relativos a las degradaciones producidas por los insectos. UNE-EN 351-2 Durabilidad de la madera y de los productos derivados de la madera. Madera maciza tratada con productos protectores. Parte 2: guía de muestreo de la madera tratada para su análisis. UNE-EN 1014-4 Protectores de la madera. Creosota y madera creosotada. Métodos de muestreo y análisis. Parte 4: determinación del contenido de fendas extractables con agua en la creosota. EN 330 Protectores de la madera. Ensayos de campo para determinar la eficacia protectora de protectores de la madera para sus utilización como recubrimientos en madera utilizada al exterior sin contacto con el suelo. Método de unión en L. EN 370 Protectores de la madera. Determinación de la eficacia curativa contra la aparición de Annobium punctatum (De Geer). UNE-EN 335-2 Durabilidad de la madera y de sus productos derivados. Definición de las clases de riesgo de ataque biológico. Parte 2: Aplicación a madera maciza. (versión oficial en 335-2:1992). UNE 56-400 Protección de la madera. Terminología. UNE-EN 1014-2 Protectores de madera. Creosota y madera creosotada. Métodos de muestreo y análisis. EN 49-1 Protectores de la madera. Determinación de la eficacia preventiva contra Annobium punctatum (De Geer) por la observación de la puesta de huevos y la tasa de supervivencia de larvas. Parte

– 57 – MADERAS


[A1]NORMATIVA

EN 113 UNE-EN 20-1 UNE-EN 350-1

UNE 56-414 UNE-EN 12490 UNE-EN 599-1

UNE-EN 335-3 UNE EN 844-10 UNE-EN 351-1

UNE-EN 1014-3 UNE EN 927-1 EN 49-2

ENV 807 UNE-EN 20-2 UNE-EN 335-1 UNE-CEN/TR 14542 UNE-ENV 839 UNE-ENV 12038

(De Geer) por la observación de la puesta de huevos y la tasa de supervivencia de larvas. Parte 1: Aplicación mediante tratamiento superficial (Método de laborator Protectores de la madera. Métodos de ensayo para la determinación preventiva contra los Basidiomicetos destructores de la madera. Determinación de valores tóxicos. Protectores de la madera. Determinación de la eficacia preventiva contra Lyctus brunneus (Stephens). Parte 1: Aplicación por tratamiento superficial (método de laboratorio). Durabilidad de la madera y de los materiales derivados de la madera. Durabilidad natural de la madera maciza. Parte 1: guía para los principios de ensayo y clasificación de la durabilidad natural de la madera. Protección de maderas. Clasificación de los protectores biocídas, atendiendo a su naturaleza. Durabilidad de la madera y de los productos derivados de la madera. Madera maciza tratada con productos protectores. Determinación de la penetración de creosota en la madera tratada. Durabilidad de la madera y de los productos derivados de la madera. Prestaciones de los protectores de la madera determinadas mediante ensayos biológicos. Parte 1: especificaciones para las distintas clases de riesgo. Durabilidad de la madera y de sus productos derivados. Definición de las clases de riesgo de ataque biológico. Parte 3: aplicación a los tableros derivados de la madera. Madera aserrada y madera en rollo. Terminología. Parte 10: Términos relativos a los hongos cromógenos y a los otros ataques por hongos. Durabilidad de la madera y de los productos derivados de la madera. Madera maciza tratada con productos protectores. Parte 1: clasificación de las penetraciones y retenciones de los productos protectores. Protectores de la madera. Creosota y madera creosotada. Métodos de muestreo y análisis. Parte 3: determinación del contenido en benzo(a)pireno en la creosota. Pinturas y barnices. Materiales de recubrimiento y sistemas de recubrimiento para madera exterior. Parte 1: Clasificación y selección. Protectores de la madera. Determinación de la eficacia preventiva contra Annobium punctatum (De Geer) por la observación de la puesta de huevos y la tasa de supervivencia de larvas. Parte 2: Aplicación mediante tratamiento en profundidad (Método de labora Protectores de la madera. Determinación del umbral de eficacia contra los hongos de pudrición blanda y otros microorganismos del suelo. Protectores de la madera. Determinación de la eficacia preventiva contra Lyctus brunneus (Stephens). Parte 2: Aplicación por tratamiento en profundidad (método de laboratorio). Durabilidad de la madera y de sus materiales derivados. Definición de las clases de riesgo de ataque biológico. Parte 1: generalidades (versión oficial en 335-1:1992). Durabilidad de la madera y de los productos derivados de la madera. Guía para la validación de los resultados de ensayo según normas antiguas después de su revisión. Protectores de la madera. Determinación de la eficacia preventiva contra los hongos basidiomicetos destructores de la madera. Aplicación mediante tratamiento superficial. Durabilidad de la madera y de los materiales derivados de la madera. Tableros derivados de la madera. Métodos de ensayo para determinar la resistencia a los hogos basidiomicetos xilófagos.

– 58 – MADERAS


[A2]LÉXICO

[A2] Léxico Agua RAE: 5. (Del lat. aqua). f. Arq. Vertiente de un tejado. Albura RAE: (Del lat. albura). 2. f. Bot. Capa blanda, de color blanquecino, que se halla inmediatamente debajo de la corteza en los tallos leñosos o troncos de los vegetales gimnospermos y angiospermos dicotiledóneos, formada por los anillos anuales más jóvenes. Alcotana RAE: (De alcotán, por su forma).1. f. Herramienta de albañilería, que termina por uno de sus extremos en forma de azuela y por el otro en forma de hacha, y que tiene en medio un anillo en que entra y se asegura un mango de madera, como de medio metro de largo. Hay algunas con boca de piqueta, en vez de corte. Alero RAE: (De ala). 1. m. Parte inferior del tejado, que sale fuera de la pared y sirve para desviar de ella las aguas llovedizas. Apear RAE: (Del lat. appedre, de pes, pedis, pie). 9. tr. Arq. Sostener provisionalmente con armazones, maderos o fábricas el todo o parte de algún edificio, construcción o terreno. Armadura RAE: (Del lat. armatura). 3. f. Esqueleto (conjunto de piezas duras y resistentes). 4. f. Arq. Conjunto de piezas de madera o de hierro, que, ensambladas, sirve de soporte a la cubierta de un edificio. Armar RAE: (Del lat. armare). 6. tr. Concertar y juntar entre sí las varias piezas de que se compone un mueble, un artefacto, etc. Artesón RAE: 2. m. Arq. Elemento constructivo poligonal, cóncavo, moldurado y con adornos, que dispuesto en serie constituye el artesonado. Artesonado RAE: 1. adj. Arq. Adornado con artesones. 2. m. Arq. Techo, armadura o bóveda formado con artesones de madera, piedra u otros materiales. Azuela RAE: (Del lat. asciola, dim. de ascia). 1. f. Herramienta de carpintero que sirve para desbastar, compuesta de una plancha de hierro acerada y cortante, de diez a doce centímetros de anchura, y un mango corto de madera que forma recodo.

Barbilla RAE: (Del dim. de barba). 3. f. Carp. Corte dado oblicuamente en la cara de un madero para que encaje en el hueco poco profundo de otro. Barrena RAE: (De or. inc.; cf. lat. veruina). 1. f. Instrumento de acero con una rosca en espiral en su punta y una manija en el extremo opuesto, que sirve para taladrar o hacer agujeros en madera, metal, piedra u otro cuerpo duro. Hay otras sin manija, que se usan con berbiquí. Caballete RAE: (Del dim. de caballo). 1. m. Línea horizontal y más elevada de un tejado, de la cual arrancan dos vertientes. Cabio RAE: (De cabrio). 1. m. Vara o listón que se atraviesa a las vigas para formar suelos y techos. 2. m. Arq. Madero menor que la carrera, sobre el cual van asentados los maderos de suelo. 3. m. Arq. Madero de suelo, más grueso que los demás del entramado, que cierra de cada lado el hueco de una chimenea y lleva ensamblado el brochal. Cabrio RAE: (Del lat. capreus). 1. m. Madero de construcción, variable según las comarcas, de tres a seis metros de longitud y de diez a quince centímetros de tabla. 2. m. Arq. Madero colocado paralelamente a los pares de una armadura de tejado para recibir la tablazón. Caja RAE: (Del lat. capsa). 10. f. Hueco o espacio en que se introduce algo. La caja en que entra la espiga de un madero. Camón RAE: (Del aum. p. us. de cama). 2. m. Arq. Armazón de cañas o listones con que se forman las bóvedas encamonadas o fingidas. Can RAE: (Del lat. canis). 4. m. Arq. Cabeza de una viga del techo interior, que carga en el muro y sobresale al exterior, sosteniendo la corona de la cornisa. Canecillo RAE: 1. m. Arq. Can (cabeza de una viga). Canto RAE: (Del lat. cantus). 7. m. Dimensión menor de una escuadría. Carrera RAE: (Del lat. carraria, de carrus, carro). 22. f. Arq. Viga horizontal para sostener otras, o para enlace de las construcciones.

– 59 – MADERAS


[A2]LÉXICO

Carpinteria RAE: 1. f. Taller o tienda en donde trabaja el carpintero. 2. f. Oficio de carpintero. 3. f. Obra o labor del carpintero. Carpintero RAE: (Del lat. carpentarius, der. del celtolat. carpentum, carro en forma de cesto). 1. m. y f. Persona que por oficio trabaja y labra madera, ordinariamente común. Carpintero de armar RAE: 1. m. Carpintero de obra de afuera. Carpintero de blanco RAE: 1. m. El que trabaja en taller y hace mesas, bancos, etc. Carpintero de obra de afuera RAE: 1. m. Carpintero que hace las armaduras, entramados y demás armazones de madera para los edificios. Cepillo RAE: (Del dim. de cepo). 2. m. Instrumento de carpintería formado por un prisma cuadrangular de madera dura, que lleva embutido, en una abertura transversal y sujeto por una cuña, un hierro acerado con filo, el cual sobresale un poco de la cara que ha de ludir con la madera cuya superficie se quiere alisar. Cercha RAE: (De cercho, del lat. circulus). 3. f. Carp. Cada una de las piezas de tabla aserradas que forman segmentos de círculo, con las cuales, encoladas unas con otras, se forma el aro de una mesa redonda, un arco, o cosas semejantes. 4. f. Constr. cimbra (armazón que sostiene un arco). Cimbra RAE: (De or. inc.; cf. cat. cindria). 1. f. Arq. Vuelta o curvatura de la superficie interior de un arco o bóveda. 2. f. Constr. Armazón que sostiene el peso de un arco o de otra construcción, destinada a salvar un vano, en tanto no está en condiciones de sostenerse por sí misma. Codal RAE: (Del lat. cubitalis, de cubitus, codo). 7. m. Arq. Madero atravesado horizontalmente entre las dos jambas de un vano o entre las dos paredes de una excavación, para evitar que se muevan o se desplomen. Correa RAE: (Del lat. corrigia). 6. f. Arq. Cada uno de los maderos que se colocan horizontalmente sobre los pares de

los cuchillos de una armadura para asegurar en ellos los contrapares. Cuarterón RAE: (Der. del lat. quartarius, y este der. de quartus). 4. m. Cada uno de los cuadros que hay entre los peinazos de las puertas y ventanas. Cuchillo RAE: (Del lat. cultellus). 7. m. Arq. Conjunto de piezas de madera o hierro que, colocado verticalmente sobre apoyos, sostiene la cubierta de un edificio o el piso de un puente o una cimbra. Cuchillo de armadura 1. m. Arq. Triángulo que forman dos pares y un tirante con sus demás piezas. Cuña RAE: (De cuño). 1. f. Pieza de madera o de metal terminada en ángulo diedro muy agudo. Sirve para hender o dividir cuerpos sólidos, para ajustar o apretar uno con otro, para calzarlos o para llenar alguna raja o hueco. Chilla RAE: (Del lat. scindula). 1. f. Tabla delgada de ínfima calidad, cuyo ancho varía entre doce y catorce centímetros y dos metros y medio de largo. Duramen RAE: (Del lat. duramen).1. m. Bot. Parte más seca, compacta y de color más oscuro por lo general, del tronco y ramas gruesas de un árbol. Entablado RAE: (Del part. de entablar). 1. m. Conjunto de tablas dispuestas y arregladas en una armadura. 2. m. Suelo formado de tablas. Entablamento RAE: (De entablar). 1. m. Arq. Cornisamento. Conjunto de molduras que coronan un edificio o un orden de arquitectura. Ordinariamente se compone de arquitrabe, friso y cornisa. Entramado RAE: (Del part. de entramar). 1. m. Conjunto de láminas de metal o tiras de material flexible que se cruzan entre sí. 4. m. Arq. Armazón de madera que sirve para hacer una pared, tabique o suelo, rellenando los huecos con fábrica o tablazón.

– 60 – MADERAS


[A2]LÉXICO

Entrega RAE: 5. f. Arq. Parte de un sillar o madero que se introduce en la pared. Escantillón RAE: (Del fr. ant. escantillon, patrón de medidas). 1. m. Regla, plantilla o patrón que sirve para trazar las líneas y fijar las dimensiones según las cuales se han de labrar las piezas en diversos artes y oficios mecánicos. 2. m. En las maderas de construcción, escuadría. Escopleadura RAE: 1. f. Corte o agujero hecho con escoplo. Escuadría RAE: 1. f. Conjunto de las dos dimensiones de la sección transversal de una pieza de madera que está o ha de ser labrada a escuadra. Espera RAE: 6. f. Carp. Escopleadura que empieza desde una de las aristas de la cara del madero y no llega a la opuesta. Espiga RAE: (Del lat. spica). 6. f. Extremo de un madero cuyo espesor se ha disminuido, ordinariamente en dos terceras partes, para que encaje en el hueco de otro madero, donde se ha de ensamblar. Estribo RAE: (De or. inc.). 5. m. Chapa de hierro doblada en ángulo recto por sus dos extremos, que se emplea para asegurar la unión de ciertas piezas; como las llantas a las ruedas de los carruajes y cureñas, los pendolones a los tirantes de las armaduras, etc. 8. m. Arq. Macizo de fábrica, que sirve para sostener una bóveda y contrarrestar su empuje. Faldón RAE: 7. m. Arq. Vertiente triangular de un tejado que cae sobre una pared testera. Hilera RAE: (De hilo y -era). Jabalcón RAE: (Del ár. hisp. amalún, este del ár. amlan, y este del arameo rabínico gamln, viga; cf. acadio gamlu[m], madero curvo). 1. m. Arq. Madero ensamblado en uno vertical para apear otro horizontal o inclinado. Lata RAE: (Etim. disc.). 3. f. Tabla delgada sobre la cual se aseguran las tejas. Lima RAE: (Del lat. lima, t. f. de -mus, oblicuo). 1. f. Arq. Madero que se coloca en el ángulo diedro que forman dos

vertientes o faldones de una cubierta, y en el cual se apoyan los pares cortos de la armadura. Limahoya 1. f. Arq. Este mismo ángulo cuando es entrante. Limatesa 1. f. Arq. Este mismo ángulo cuando es saliente. Machihembrar RAE: 1. tr. Carp. Ensamblar dos piezas de madera a caja y espiga o a ranura y lengüeta. Madera RAE: (Del lat. materia). 1. f. Parte sólida de los árboles cubierta por la corteza. 2. f. Pieza de madera labrada que sirve para cualquier obra de carpintería. Madera en blanco 1. f. La que está labrada y no tiene pintura ni barniz. Madera de hilo 1. f. La que se labra a cuatro caras. Madera de raja 1. f. La que se obtiene por desgaje en el sentido longitudinal de las fibras. Madera en rollo 1. f. La que no está labrada ni descortezada. Madera de sierra 1. f. La que resulta de subdividir con la sierra la enteriza. Madera enteriza 1. f. Mayor madero escuadrado que se puede sacar del tronco de un árbol. Media madera RAE: 1. loc. adv. Cortada la mitad del grueso en las piezas de madera o metal que se ensamblan o unen. mocárabe RAE: (De almocárabe). 1. m. Arq. y Carp. Labor formada por la combinación geométrica de prismas acoplados, cuyo extremo inferior se corta en forma de superficie cóncava, que se usa como adorno de bóvedas, cornisas, etc. Moldura RAE: (De molde y -ura). 1. f. Parte saliente de perfil uniforme, que sirve para adornar o reforzar obras de arquitectura, carpintería y otras artes. Nudillo RAE: (Del dim. de nudo).3. m. Arq. Zoquete o pedazo corto y grueso de madera, que se empotra en la fábrica para clavar en él algo; como las vigas de techo, marcos de ventana. Par RAE: (Del lat. par, paris). 6. m. Arq. Cada uno de los dos maderos que en un cuchillo de armadura tienen la inclinación del tejado.

– 61 – MADERAS


[A2]LÉXICO

Parhilera RAE: (De par e hilera). 1. f. Arq. Madero en que se afirman los pares y que forma el lomo de la armadura. Pendiente RAE: (Del ant. part. act. de pender; lat. pendens, entis). 2. adj. Inclinado, en declive. 7. m. Carp. Inclinación de las armaduras de los techos para el desagüe. 12. f. Geom. Medida de la inclinación de una recta o de un plano. Péndola RAE: (Der. del lat. pendlus, pendiente). 3. f. Arq. Cada uno de los maderos de un faldón de armadura que van desde la solera a la lima tesa. 4. f. Arq. Cada una de las varillas verticales que sostienen el piso de un puente colgante o tienen oficio parecido en otras obras. Pendolón RAE: (De péndola, varilla de reloj). 1. m. Arq. Madero de armadura en situación vertical que va desde la hilera a la puente. Pie derecho RAE: 1. m. Arq. Madero que en los edificios se pone verticalmente para que cargue sobre él algo. 2. m. Madero que se usa en posición vertical. Quijera RAE: (Del lat. capsaria; de capsa, caja).3. f. Carp. Cada una de las dos ramas de la horquilla que se forma en el extremo de un madero al hacer una caja para que entre la garganta de otro. Riostra RAE: (Del prov. riosta, de riostar, y este del lat. re- y obstre). 1. f. Arq. Pieza que, puesta oblicuamente, asegura la invariabilidad de forma de una armazón. Ripia RAE: (Del lat. replre, rellenar). 1. f. Tabla delgada, desigual y sin pulir. 2. f. Costero tosco del madero aserrado. Sierra RAE: (Del lat. serra). 1. f. Herramienta para cortar madera u otros objetos duros, que generalmente consiste en una hoja de acero dentada sujeta a una empuñadura. 2. f. Lugar donde se sierra. Sopanda RAE: (Del fr. soupente, de souspendre, suspender). 1. f. Madero horizontal, apoyado por ambos extremos en jabalcones para fortificar otro que está encima de él.

Tabica RAE: (Del ár. hisp. tabíqa, recubrimiento, y este del ár. clás. tabqah, acción de cubrir una vez; cf. port. tabica). 1. f. Arq. Tablilla con que se cubre un hueco, como el de una socarrena o el del frente de un escalón de madera. Tabla RAE: (Del lat. tabla). 1. f. Pieza de madera plana, de poco grueso y cuyas dos caras son paralelas entre sí. 3. f. Cara más ancha de un madero. 4. f.. Dimensión mayor de una escuadría. Tirante RAE: (Del ant. part. act. de tirar). 6. m. Arq. Pieza de madera o barra de hierro colocada horizontalmente en una armadura de tejado para impedir la separación de los pares, o entre dos muros para evitar un desplome. 7. m. Constr. Madero de sierra de 14 cm de tabla por 9 cm de canto, cuya longitud es de 3,5 m, 4,4 m o 5 m. 8. m. Mec. Pieza, generalmente de hierro o acero, destinada a soportar un esfuerzo de tensión. Tornapunta RAE: (De tornar y punta). 1. f. Madero ensamblado en uno horizontal para servir de apoyo a otro vertical o inclinado. 2. f. Puntal (madero hincado en firme). Viga RAE: (Del lat. biga, carro de dos caballos). 1. f. Madero largo y grueso que sirve, por lo regular, para formar los techos en los edificios y sostener y asegurar las fábricas. 2. f. Hierro de doble T destinado en la construcción moderna a los mismos usos que la viga de madera. Viga maestra 1. f. Arq. La que, tendida sobre pilares o columnas, sirve para sostener las cabezas de otros maderos también horizontales, así como para sustentar cuerpos superiores del edificio. Zapata RAE: (De zapato). 4. f. Arq. Pieza puesta horizontalmente sobre la cabeza de un pie derecho para sostener la carrera que va encima y aminorar su vano. Zoquete RAE: (Quizá del celta tsucca). 2. m. Pedazo de madera corto y grueso, que queda sobrante al labrar o utilizar un madero.

– 62 – MADERAS


[A3]BIBLIOGRAFÍA

[A3] Bibliografía Se acompaña a continuación una bibliografía básica. Se recomienda, para temas concretos, acceder al listado de textos que propone la Asociación de Investigación Técnica de las Industrias de la Madera y Corcho (AITIM) en su página WEB (www.infomadera.net). Argüelles, R y Arriaga , F.

Arredondo, F. Cámara, A. Casinello Perez. F. Del Rio, J.M. Nuere, E. Serra, A. Vv.Aa.

Curso de construcción en madera. Estructuras mixtas, rehabilitación y carpintería. Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, Madrid, 1988. Estructuras de madera. Diseño y cálculo. Asociación de Investigación Técnica de las Industrias de la Madera y Corcho (AITIM), Madrid, 1996. Maderas. Manuales y Normas. Instituto Eduardo Torroja, Madrid, 1962. VIII-Madera y Corcho. Instituto Eduardo Torroja, Madrid, 1967. Apuntes de Construcción III: Construcción con madera. Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, Madrid, 1974. Construcción, Carpintería. Ed. Rueda, Madrid, 1973. La construcción en las estructuras. Escuela Universitaria de Arquitectura Técnica, Madrid, 1974. La carpintería de armar española. Ministerio de Cultura, Madrid, 1989. La carpintería del blanco según Diego López de Arenas. Instituto de la Juventud, Madrid, 1986. Carpintería de madera. Universidad de Educación a Distancia, Madrid, 1988 Guía de la madera. Manual de referencia para el uso de la madera en arquitectura, construcción, el diseño y la decoración. Asociación de Investigación Técnica de las Industrias de la Madera y Corcho (AITIM), Madrid, 1994.

Además de los textos citados, se recomiendan las revistas de arquitectura y construcción Tectónica y RE (Revista de Edificación de la Universidad de Navarra) en sus números dedicados a la construcción en madera. También son de interés algunas páginas de información general y los catálogos en red de algunos fabricantes. Es el caso de www.strontie.com, www.corma.cl, www.feim.org, www.carames.com, además de la ya mencionada www.infomadera.net.

– 63 – MADERAS


[A3]BIBLIOGRAFÍA

También se recomiendan, para una comprensión correcta de los modos de montaje, uso y mantenimiento de las estructuras de madera, algunos antiguos tratados de construcción. Muchos de ellos son de difícil acceso. Para facilitarlo, el Instituto Juan de Herrera ha escaneado los de mayor interés. Los pricipales para el tema tratado son los siguientes. 1598 Rojas, Cristobal de. 1633 López de Arenas, Diego.

1639 San Nicolas, Fr. Laurencio. 1661 Torija, Juan de. 1738 Brizguz y Bru, Athanasio Genaro. 1760 Torija, Juan de.

1763 Rieger, Christiano.

1776 Sotomayor, Juaquín de.

1802 Bails, Benito. 1841Fornés y Gurrea, Manuel. 1848 Matallana, Mariano. 1859 Espinosa, P.C. 1876 Mariategui, Eduardo. 1898 Ger y Lóbez, Florencio.

1899 Gaztelu, Luis.

1927 Barberot, E.

Teorica y Practica de Fortificación, conforme a las medidas y defenfas deftos tiempos, repartida en tres partes. Madrid: por Luis Sanchez, 1598. Breve Compendio de la Carpintería de lo Blanco y Tratado de Alarifes, con la conclusión de la regla de Nicolas Tartaglia, y otras cosas tocantes a la iometría y puntas del compás. Sevilla: Impreso por Luis Estupiñan, 1633. Arte y Uso de Architectura. Compuesto por Fr. Laurencio de S Nicolas, Agustino Descalço, Maestro de obras. S. l., s.f., 1639. Segunda Parte del Arte y Uso de Architectura. 1667. Breue Tratado de Todo Genero de Bobedas, así regulares como yrregulares. Por Juan de Torixa, Maestro Architecto y Aparexador de las obras Reales. Madrid: Impreso por Pablo de Val, 1661. Escuela de Arquitectura Civil, en que se contienen los ordenes de Arquitectura, la distribución de los planos de templo y casas, y el conocimiento de lo materiales. Valencia: Oficina de Joseph de Orga, 1738. Tratado Breve sobre las Ordenanzas de la Villa de Madrid, y Policía de Ella. Por Juan de Torija, Maestro Arquitecto, y Alarife de ella, y Aparejador de las obras Reales. Madrid: Impreso por Antonio Pérez Soto, 1760. Elementos de Toda la Architectura Civil, con las más singulares observaciones de los modernos, impressos en latín por el P. Christiano Rieger, los cuales aumentados por el mismo, da traducidos al castellano por el P. Miguel Benavente. Madrid: Impreso por Joachin Ibarra, 1763. Modo de hacer Incombustibles los Edificios, sin aumentar el coste de construcción: extracto de el , que escrivió en francés el Conde Espie: Ilustrado y añadido por Joachin de Sotomayor, y adornado de los diseños precisos para su inteligencia. Madrid: Oficina de Pantaleón Aznar, 1776. Diccionario de Arquitectura Civil. Obra Póstuma de Don Benito Bails. Madrid: Imprenta de la viuda de Ibarra, 1802. Observaciones sobre la Práctica del Arte de Edificar, por el arquitecto D. Manuel Fornés y Gurrea. Valencia: Imprenta de Cabrerizo, 1841. Vocabulario de Arquitectura Civil. Madrid: Imprenta de Don Francisco Rodríguez, 1848. Manual de Construcciones de Albañilería, por Don P.C. Espinosa. Madrid: Imprenta a cargo de Severiano Baz, 1859. Glosario de algunos Antiguos Vocablos de Arquitectura y de sus Artes Auxiliares. Por el Coronel de ejercito Don Eduardo Mariategui. Madrid: Imprenta de Memorial de Ingenieros, 1876. Tratado de Construcción Civil por Florencio Ger y Lóbez. Texto. Badajoz: Est. Tip. La Minerva Extremeña, 1898. Tratado de Construcción Civil por Florencio Ger y Lóbez. Atlas de 68 láminas con 2.079 figuras. Badajoz: Est. Tip. La Minerva Extremeña, 1898. Pequeña Enciclopedia Práctica de Construcción publicada bajo la dirección de L.-A. Barrè. Nº4 Carpinteria de Armar. Traducido y anotado por D. Luis Gaztelu. Segunda tirada. Madrid: Librería editorial de Bailly- Bailliere e hijos, 1899. Tratado Práctico de Edificación por E. Barberot. Traducido de la 5ª edición francesa por Lino Álvarez Valdés. Segunda edición. Barcelona: Gustavo Gili Editor,1927.

– 64 – MADERAS


Colecci贸n Cuadernos de Construcci贸n 漏 de los autores citados

Maderas  

Apuntes sobre maderas

Advertisement