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Almas de la Ciudad de Aguas Marinas Ă ngel Paternina Maza


Almas de la Ciudad de Aguas Marinas © Ángel Custodio Paternina Maza, 2019 Diagramación Julian AlonsoVidal Aguilar Diseño de carátula Julian AlonsoVidal Aguilar ISBN 978-958-48-6254-9 Primera edición Abril de 2019 Reservados todos los derechos. No se permite la reproducción total o parcial de esta obra, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio (electrónico, mecánico, fotocopia, grabación u otros) sin autorización previa y por escrito de los titulares del copyright. La infracción de dichos derechos puede constituir un delito contra la propiedad intelectual. Impresión y distribución Autoreseditores.com


A los muy míos de estas cuatro ultimas décadas: Navira del Socorro Caicedo Ángel José y María Claudia


Contenido El autor

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Presentación

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Prólogo

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Poemas

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Letras preliminares

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Mi tierra en día soleado

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Perlas ambientales de ciudad

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La voz de los que no tienen voz

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La vecina esclavitud

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El vendedor de mis senderos

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Del mundo getsemanicense

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De la mar Bahía de las Ánima

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Trazos de esplendor de bahía

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Del Portal de los Dulces

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Bajo un “palito de caucho” de Cartagena

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De paso por una antigüedad entre murallas

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De la Plaza Trinidad y de San Pedro

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El cerro mirador

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Miradas para el Parque de Bolívar

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Bazurto hoy desde mis ojos

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La Boquilla desde un rincón de su playa

41

Castillogrande en playa

42

De la Castellana y de las cosas de llevar

43

Entre mar y manglar

44

Al manglar de un lago mar nativo

45

Mi calle soledad en domingo

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La carreta de frutas

48

Entre piedra y mar en velas

49

El sol en un abrir de ojos de verano

50

En silla de espera

51

De los almendros de un conjunto residencial

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Entre soles y sombras

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De mi verde azul

54

El silencio de ciertas cosas al caer sin tĂ­

56

El aroma de la tierra al llover

57

El mes de la lluvia caribe

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Tarde de lluvia en verano

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La brisa que viste y anda pasajera

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Suspiros por la vida verde

62

Colores al natural

64

MĂ­nimas predicciones

65

Mar de sol

66

Pasajero del mar

67

Fin de calendario anual

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El autor El presente texto fue elaborado por Ángel Custodio Paternina Maza, ciudadano natural de Cartagena Bolívar. Hizo estudios superiores en Ciencias Sociales y Económicas en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia en 1977, Tunja, y Especialización en Gestión de Centros Educativos en la Universidad de Cartagena en 1998, Cartagena. Se ha desempeñado desde 1977 como docente coordinador de proyectos educativos, docente de área y de aula en Instituciones Educativas en varios municipios: Santa Rosa de Viterbo en Boyacá, y en Magangué, Marialabaja, Cartagena, y Turbaco en el departamento de Bolívar. Hoy, tiene en su archivo personal textos originales inéditos.


Presentación El presente libro es una selección de 40 poemas que surgen con el propósito firme de dar a conocer o divulgar elementos de la quietud y del acontecer propio de almas urbanas con ciertas características de una ciudad llena de historias y dramas, como es Cartagena, en el contexto de la realidad Caribe colombiana e incluso latinoamericana. Como toda ciudad de renombre internacional, Cartagena de Indias, es una de las muestras naturales, sociales y artificiales de nuestra nación, cargadas de detalles interesantes en historia acciones y cosas bellas y no bellas, mágicas o no mágicas, ricas o no ricas, trágicas o no trágicas, únicas o no únicas, o de término medio en éstas u otras complejidades, pero de seres humanos al fin. En estos textos quiero expresar un deseo acumulado que tenía de algunos años atrás de dejar por escrito, experiencias de la cotidianidad de mi ciudad, que se mueven a la par del tiempo, dados a mi manera en forma de versos, sencillos y amorosamente humanos, para bien de la cultura, para bien de la historia escrita si ello tal vez se quisiera, de éste rincón azul marino del mundo que me emociona. En el fondo, el contenido de este libro lleva consigo mi deseo integro, profundo, de producir efectos positivos de animar, de regocijar el espíritu de mis congéneres, de amigos(as) o no amigos que humanamente comprendan textos basados en


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la realidad citadina y de ficciĂłn, que a su vez van acompaĂąadas por mis sencillas e incondicionales herramientas mentales. Angel Custodio Paternina Maza

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Prólogo Ángel Custodio Poeta que Canta el Epinicio de Cartagena Por Joce G. Daniels G. “Nos bañara de trinos Nos bañará de viento y truenos” Suspiros por la vida verde Emitir un concepto sobre una obra, de creación o de investigación, siempre representa una responsabilidad por parte de quien lo emite, ya que este se convierte, guardando las proporciones, en la publicidad para posibles lectores que deseen adquirir la obra prologada. Respecto al texto Almas de la ciudad de aguas marinas, de Ángel Custodio Paternina Maza, maestro pensionado, debo decir que desde el primero hasta el último, me cautivó, o mejor me atrapó por las razones que más adelante expondré. El libro que está conformado por cuarenta poemas, desde el primero, cuando se inicia la lectura atrapa al lector, pues todo se mueve en el ambiente de la ciudad de Cartagena, se sienten sus brisas, su abandono, sus localidades, su gente, su historia, sus calles, sus tradiciones, sus plazas tradicionales, su lucha, y en especial el olor y la brisa del mar. De esos versos bien concebidos emana el aroma matinal que viene del alma de la ciudad y embriaga al que la siente.


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La obra que podría de pronto desgranarse lenta, paulatinamente nos lleva de la mano por “Bazurto alivio del que ama”1, por senderos de la ciudad, donde nos encontramos con “esa carreta que vende caminando a pleno ojear del cielo”2 o también cuando se habla del Palito de Caucho porque “No es casual que unos anónimos lleguen desde el amanecer y se vallan de sombras…”3 En fin la textura de los poemas es fina, son trabajados, no hay una sola frase suelta o que desentone, son compactos, densos, musicales, y lo mejor vigorosos. Pienso que el autor escribió con el alma y el corazón sus poemas porque en ellos vierte su espíritu de cartagenero, con unos poemas de versos libres pero con Unidad textual, no hay en ninguno de los textos un solo verso que esté flojo o fuera del tema que trata. Sus títulos en sí, en gran parte de ellos, son versos melodiosos que luego se van desgranando con una prosa poética suave, pero llenos de fortaleza. Además de la Unidad textual en cada poema, también ésta se dá en el contexto completo de la obra, puesto que no hay una sola poesía que podría llamarse de relleno. Desde el punto de vista estético, esta obra merece leerse, analizarse estudiarse porque se siente la fortaleza del poeta que ha pergeñado los versos y los ha sometido al trabajo, hilvanando y tejiendo la urdimbre de la poesía con un lenguaje sencillo, un lenguaje tropical, un lenguaje Caribe, que eleva inmerso el olor de las especies marinas. Pero también el poeta quiere expresar con su voz agorera de vate, la denuncia de la etnia africana “Por mis calles de vecindad / camina la amiga esclavitud”4, hacerle un homenaje 1 2 3 4

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Bazurto hoy desde mis ojos. La Carreta de frutas. Bajo un “Palito de Caucho” de Cartagena. La Vecina Esclavitud.


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a los héroes del brote independista “artesanos y negociantes / y con manos corazón de los Gutierrez de Piñeres Pedro Romero / y otros bellos enardecidos”5. Considero que ésta obra es valiosa para la ciudad y para el mundo literario, puesto que el autor ha pergeñado un libro compacto que rinde Homenaje a Cartagena que mueve los cimientos históricos con sus versos, que Canta el Epinicio de la ciudad, como uno de los más notables de sus poetas. Ángel, además de Custodio, ahora también es el poeta de Cartagena, pues ha dejado en cada palabra y en cada verso, su alma de cartagenero, su alma de vate Getsemanicense.

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Del Mudo Getsemanicense.

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Poemas


Ángel Paternina

Letras preliminares Amigos amigas de antier, de ahora, de lo que viene, de lo impensable. Amigas amigos que llegan, que leen, que sienten, que miran, que dudan, que siguieran de amor ahora hasta lo último de esta complacencia, ¡mil bienvenidos!. Bienvenidos al presente conjunto de letras de inmenso dar plasmado en amor y canto libre en esta sencillez de libro que llega sin atajos a la flor y paz de tus manos válido para las hojas del recuerdo o el disfrute sin recuerdos Bien llegado a mi mundo de letras que descifra entre silencio y ruido el sonido de las aguas que llegan desde la distancia, el alma de las piedras coralinas en monumentos y el colorido de imágenes cálidas desde un rincón del Caribe tropical En símbolos grabados aquí dejo algunos amores en memorias que tengo de sol y sombra y mar al viento de mi sonora ciudad no solo de soledad.

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Mi tierra en día soleado La mañana florece de sol abrazando el mar que habita en mis orillas. La mañana mira dichosa las nubes que la cruzan con su vestido de brisas por las calles que deja el ser silencio del amanecer Como puede o no existir en avanzado día en plazas playas grises de mi vecina heredad bajo el aire cielo rumoroso, corren menores saltando a la infancia, cantan de rama en rama pajarillos volando pasan mujeres luciendo estampas de plumas, de luna o flores pasan mayores ojeándose unos de otros sin mirarse cruzan enemigos amigos navegando en rizas cruzan amigos amigas de tres o más ojos cruzan vendedores de lo suyo abrumados cantando tal vez a la vez sin abrir en su marcha amplios caminos de paz en amor o del amor amor en paz por venir Ya de vespertina hacia el anochecer de ruido son y playa calles plazas parques y olas de mar suelen ser fieles cándidos de la risa y lenguajear desprevenido de nativos y viajeros sin banderillas que lanzar al blanco sedientos de emoción en calor de palpitación sin tono menor de emoción en flor como consuelo 22


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Perlas ambientales de ciudad A menudo sin pensar deseado por el centro de la historia amurallada olvidamos y divisamos, playa arena de agua brisa y sol de sol. Por riberas de verde ciénagas y lagos de bajamar sin llanura, por la intemperie natural sin verde de mirar sediento, por la invisible periferia geográfica del dolor de cien a mil, sensibles partículas volátiles de humus libertos, globitos plásticos entre residuos sin pare de contar restos de granillos curiosos de torpes silencios, hojas secas, amarillas de color imposibles de no mirar, que caen saltan se tiran se tocan se abrazan entre si como queriéndose y vuelan danzan corren al son que las mueva el aire sin poder devolverse al calor depurado de la original savia del amor Repetidas veces tantas veces muchísimo sean los ojos de tus ojos o no tus ojos así corremos Así ambulamos como sin ojos sin manos para coger y colocar formas de dolor y movernos como sol en mar de arriba abajo, entre brisas que no sienten que no miran y de aguas que igual nunca sin adiós morirán

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La voz de los que no tienen voz Puede ser sin medida alguna conocida que en campo corto cante largo y ancho la flor de la brisa rosa ¿Cuándo podría ser? Puede ser que sin mostrar imagen pura de lo más alto se cambie dolor por unos cuantos pesos de afán sudor y sabor solo por amor. ¡Válgame Amor Señor tanto amor! Puede ser que sin zapato fino y sin vestido lino se baile mejor el vals de la vida loca o de la muerte sola. Puede ser que el dedo de la tristeza al hombro apunte felíz al blanco de aquella voz del que tiene voz ¿Será posible algún día ver la dicha de aquella voz sin voz? No importa que los vientos hoy o mañana no acaricien esta menesterosa humanidad pues compensados de amor serán los de humilde corazón. Luz verde de buen viento algún día de fe_ piensan _ la veremos llegar Si... y muy de la mano con el Armador de la paz 24


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La vecina esclavitud Por mis calles de vecindad camina la amiga del silencio amigo la recia similar del siglo dieciséis de tu misma era. Mi vecina esclavitud de madrugada altiva se levanta con su humilde vestido de ansiedad ofreciendo la energía acumulada de sus brazos al patrón dichoso de ciudad o pregonando sus ventas de rutina entre pecho y sueños de mañanitas laboriosas de raizal Mi vecina amiga histórica no siempre anda de brazos caídos de un lado a otro. Cierto que a veces anda de mirada según su brevedad y a veces desnuda su mirada de risa larga o su ánima sencilla simulada y nadie le tiende las manos de verdad o le regala un cumplido ni incluso el señor Amor que la mira con sus ojos en derecho de lunes a viernes en todo surtido. Mas parece enrumbada en lo suyo tal vez en ese nuestro Estado que se balancea entre el olvido del olvido sin final

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El vendedor de mis senderos Desde el vacío de mi balcón de morada y tras el espaldar de su ventana de piel y cruzado de tantos brazos tener miro la brisa llover miro correr el día con sus bombillas de sol abrazando las manos gruesas del chatarrero de a mil que viaja pensando el trabajo sin lujo de rey En estos suelos cada persona carga su suerte diaria a puro sudor sin miradas de cielo a más no poder Nadie se salva de no salvar al jornalero del fuego jugo del otro sol Desde el balcón de mi calle urbana de variedad miro el mar de frutas verduras en chazas nadar y soñar con su vendedor de a pie en el sol y sin él para de nuevo sin agua o con ella de algún viento beber En tanto el vendedor soleado de andar sin brazos de su propio poder se mueve y siendo que en el olvido de grandes mortales desvive solo solitario de vestido será y en vaivén de sudor en dolor tú lo verás

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Del mundo getsemanicense Entre islas miradoras Getsemaní es testigo real y glorioso de aquella historia de aldea inicial nunca vista por reyes reinos, usada por amantes del oro y la dicha desbordada. Hoy es piel negra mulata mestiza y semiblanca de esas calles callejuelas y rincones que cuelgan tanto al aire como jardines de balcones coloniales dadas en redondo como de ciudad decorativa Como será de bello ello que el mundo y sus ojos de emoción andan de pie y sin demora conocida en sus andenes No importan las noches las horas los días los años y sus vaivenes El tiempo sigue entretenido en sus aguas cielo y piedras coralinas en Cartagena como si nunca Como si nada Getsemaní eres hijo del tiempo en Universo y del sonido invisible de tus pájaros de gloria Como pueblo abanderado de la lucha por el buen vivir en sí mismo, es bello archivar en memoria los primeros gritos jubilosos de Independencia Nacional de extranjeros lanzados en 1811, con ideas armas de ilustres jornaleros artesanos y negociantes y con manos corazón de los Gutiérrez de Peñeres, Pedro Romero y de otros bellos enardecidos Eres rincón del mundo bañado entre soles aguas manglares y murallas que resisten tanto el viento temporal de dioses locales de la mano 27


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de forajidos foráneos Aún después de corridas y tantas lluvias en vientos de verano te caben en tus manos calles y sonidos de fondo tiendas bulliciosas cafés restaurantes iglesias plazas y hoteles con alto ánimo de lucro entre foráneos y raizales de voces que se resisten acabarse a la fuerza por el simple amor ser de poderosos Desde el corazón de mis ojos conservo dentro a dentro bellosidades de tu vida urbana que son parte del arsenal de mis recuerdos amorosos hoy sin 30 de febrero dos mil dieciocho

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De la mar Bahía de las Ánimas Es el mes de viento agosto la vida homo sinuosa y sus tejidos pasan consigo Mas desde el cuadro espejo de aguas marineras el Sol de mar me acompaña en rostro sodio y arena tanto como en aires tardes y noches ricas de trópico verano Ausente y lejos del mar contemplo en pájaros peces y naves el ruido vaporoso de vidas anónimas en tira jala y ven Y la vida y sus risas largas de poco largo pasan Y como un muro de piel y tentaciones de amor y desdén hoy entre mar y Bahía heroica no solo vivo todo de correr y mirarme en el reino azul de marineras algas Al mirarme en la mar de cada nuevo mar azul me miran de ayer historias aciagas de dolor historias de ancestros vestidos de íntima pasión rodeados de inocentes listos a puerto full de esclavos rumbo y destino al muelle azul hoy animado barco de Bahía Ánimas marineras Mas la vida tensa en flores y sus tejidos pasan cual riachuelo puerto azul de tus aguas

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Trazos de esplendor de bahía Hoy de atardecer sincero todo todo es un esplendor vigoroso sobre ser Bahía heroica y mis quimeras primeras. Desde cielo arriba mira y luce el sol ensortijado entre soles desde tierra baja sube y brilla el mar de multitudes sin decir aquí sin tí nada suele ser de amores Siempre con ojos de luna nos mira sol de mar profundo sin otros, con ojos diamantes nos mira la mar de sol de fuego amor. Y entre el andar mirar y oír cábalas el ramaje del sol se mueve según olas, ramas hojas de la brisa verde y lo luminoso de la mar morena y de piel serena La tarde ser Bahía heroica nada sabe que luz de sol con ella siempre muere para ser y volver para volver aún con nuevo día volver tal vez sin mis rumores volver tal vez sin los tuyos de amor Sin ausencias, sin posibles sin angustias entre mar y cielo alegres nos abraza y ama la brisa del Sol Señor

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Del Portal de los Dulces Tres de la tarde con cielo abierto en punto Centro Histórico de Cartagena de aguas Camino lugares en medio de brisas oceánicas del atardecer De mi casa cargo esencias y aromas del Portal de Dulces que un día cualquiera me llevé en mis bolsillos de memoria Personas incontables personas de cercanas y lejanas veredas valles montañas y del mundo llenas de sueños caminan ríen saltan lloran tiran sus ojos a la libertad y se van sin lágrimas Y con ellas el sabor a café cacao coco maíz y maní o de guayaba - limón de este portal tangible pasadizo del ayer de colonia y de tí hoy Son veintitrés y más puntos del Pasaje Portal son puestos de ricos dulces de bellos pobres para personas nobles del buen amar y degustar delicias gloriosas del natural ser Nada mejor para ti nada mejor para aquellos que en un tiempo libre de brumas 31


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como este de estrella y mar gozar de un todo el aroma esencia del sabor de aĂąos y aĂąos fruto del sudor de manos y tejidos de la ola afrocaribeĂąa

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Bajo un “palito de caucho” de Cartagena Puede ser luz del primer sol Atlántico de mis calles dos mil trece Puede ser luz vespertina tropical y no lluviosa al mirar que entre la sombra y los ojos de la torre del reloj público heroico y mártir y a través de las ramas y las hojas del caucho de esperanzas se filtra el aroma de la brisa del amor del mar al pasar No no es casual que unos anónimos lleguen desde el amanecer y se vayan de sombra y otros inquilinos se quedan con los buenos días del sol para lustrar zapatos de la noche al día y al día que nace otros para vender fantasías y granos de vida de lado a lado a tensos bancos de delírios o para mirarse de una vez en la sombra o bajo la sombra caucho del aire y sus orillas Otros nobles se asoman y se quedan tirando letras envueltos en otros y otros contigo otros conmigo y a veces sin querer me lleva la sombra entre cielos la sombra amor entre voces entre risas bien de heridas y de ganas ¿Será que las ramas y hojas de este árbol tienen huele pega que atraen a tantos hombres y mujeres al tiempo siempre para bien y nada más? 33


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De algĂşn modo y desde cualquier esquina de esta sombra se siente el ruido de los gustos de la vida al andar

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De paso por una antigüedad entre murallas Seis de la aurora en Cartagena de aguas yo soy uno tú solo eres yo soy todo Y en medio de la tierra cálida y la luna del dios de la “Heroica” y el “Camellón de los Mártires” mortales cruzan y giran personas de dos en uno de dos en dos o de cinco en tres trazos y rastros como de alguien solitario de valor o de reinante soledad Hoy solo hoy entre todos los espacios de piedra y piedra y frente al “Muelle de los Pegasos” inmutantes andan los de alma noble y ciertos desalmados de algún lugar Detrás de la espalda de mis recuerdos urbanos van envueltos monumentos de ayer con los alaridos de asombro de hoy. Y entre las luces vespertinas del amanecer del sol de verano mirando los barcos de blanco y azul de la bahía camina el dolor de ayer Camina el aire del silencio navega el mar de cristal y sus orillas de amor 35


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De la plaza Trinidad y de San Pedro De la plaza de San Pedro Claver a la Santísima Trinidad existen solo espacios sin retazos que cual río de soledades céntricas pasajeras por algún día corren a menudo hijos del viento, hijos del tiempo sin comento, entre mar, plazas, caserones, callejuelas, esquinas y murallas sin tus ojos sin enojos Entre Trinidad y San Pedro en corral de piedras anda la mar invisible de alaridos recuerdos o secretos en pasos raizales y ambulantes de noble paso con diversidades y mártires audaces del imborrable ayer de mis ancestros Plazas Patrimonios Reliquias culturales Lugares de pájaros pasajeros, vestidos de rumores sin verbo conocido bajo sol crisol y sombras histórico-luminosas como de almas amorosas del meridiano ser del siempre cotidiano

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El cerro mirador Te he apreciado desde el jardín playa de mi infancia y hoy en nuevo día desde mi ventana hasta el amanecer de la noche despejada puedo concentrarme tanto siempre en el más alto verde de la casa convento de tu cima al aire Cuando es de invierno cálido desde los pies a tus faldas rigurosas te muestras de un intenso pino verde oliva y desde la cima de tu historia colonial te miro de muy bellas artes Cerro de la Popa de mirar sonrojado, ayer fuiste venerado con esmero hoy lo es tanto según mis cuantos ojos con lágrimas de lamento por la erosión verde y ardiente que muy te causan heridas que te amenazan de muerte tensa Ahora de pie en tu más alto esmero, mis sentidos se recrean felices y advierten por la aurora sol de oriente, orillas humanas de humildes ciénagas, lagos, lagunas opuestos al horizonte de blancos peninsulares rascacielos que apuntan desde la bahía hacia islas de Tierra Bomba, Barú 37


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y aquellas del Rosario y demĂĄs Parques Naturales encantos, con multitud de muelles en bahĂ­a al suroeste y sur de manglar entre el inmenso mar de muy mangle verde

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Miradas para el Parque de Bolívar Hoy cual caminante camino, paso a paso con la alegría que me lleva el pensar de estar mirando a Bolívar Simón en el tiempo como otro hijo ilustre de este mismo Asombrado de amor en frondosa sombra verde vive el Simón histórico día por día De mirar y volver con amor amando sin heridas existe el parque de rosas miradas de morenas rejas y verdes jardines de bancas señoras entre cuatro cinco esquinas de visitantes mundiales y aves libres de pájaros que por nada se rinden de ojear Bolívar entre murallas De nuevo pensando y mirando el Bolívar vestido mujeres de lejos le tiran aires en besos hombres de lejos de cerca se quitan el ego y le muestran sus ojos y bellos afros nativos le brindan aromas en frutas, frutas entre raizales El libertador allí simboliza pasión, liberación sin saber ni ver que luego, muchos de aquellos ojos infelices se vuelven risas

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Bazurto hoy desde mis ojos Cada vez que pienso andando Bazurto en el umbral olor es mi pasión entre sudor y valor Cada vez que soy coche desde umbral de mis ojos por orillas del lago las Quintas y Avenida central en mis sienes reza el aviso: Bienvenido a tu Mundo del Granel a mil Cartagena de Bazurto alivio del que ama del que sufre a lágrimas y dicha del sonoro ruido a paso pum pum y del todo mil a dos mil y hasta el sin fin Bazurto y sus ventanas trópicas abren antes de abrir las suyas el sol, el dolor, y brazos del sudor. Luego quehaceres sin medida le madrugan a la noche. En tanto que con cierto amor al puro pez mil brinda al aire fiel sin mí granos flores hojas sueltas y cualquier verde revender del ancho dar venir Bazurto todo grano en viva vida todo full de luz y día todo listo por quién salta vuelve y canta cual pez vela a su misma mar 40


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La Boquilla desde un rincón de su playa Es el atardecer en un puntito como olvidado de la Boquilla Prevalece la clara oscuridad que no piensa ni se piensa Y en esas se asoma el rocío helado del agua en gotas y gotas que entre ellas navegando caminan caminan por caminar Y entre mar y cielo se refleja el brillante espejo de agua mar ante mis lágrimas Sin más de mi la playa Boquilla brilla inmensa tan horizontal como llanos llanuras tan rica y gris del oeste al este tan lúcida y eterna como los atardeceres de mi ciudad al tanto de mi soledad Y bajo techos de palma y algunos cuerpos de miradas algún hasta luego de Eros se pasa se oye se siente al son de músicas amorosas de este mundo rumbo y del Caribe

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Castillogrande en playa Tras el amanecer joven de abril vivencio orillas del océano multicolor sin rejillas entre la playa Grancastíllo Playa semiblanca playa calurosa rosa lirio azulejo azulada en desnuda arena abierta al sol libre de la brisa rota y sin rumores a la vista del descuido Desde un rincón íntimo de mis ojos playa Castillogrande de mi infancia se muestra plácidamente libre como los peces pájaros que pasan que aman que susurran de punta apunta en aire arboleda y mar azul radiante Desde mis iniciales de recuerdos ha sobrevivido en su forma de agua en honda línea ha vivido en su vestido de arena lila y mar en vela a infinitos extraños y afectivos nativos sin muestras de rubor o desconsuelo

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De la Castellana y de las cosas de llevar La Castellana entre aguas parcial aire abierto al mundo de mi cuidad de cuna. Tal Caribe de sol y de multitudes del azar y dejar Hoy es mi mirar de muy parecer valía es tu mirar alegre que te llevas en la piel. Es tu pasear al parecer y para todos la dicha libre de caminar sin ser o no ser Aún sin naranjillas en el bolsillo y sin nada que tocar y llevar ¡qué viva solo el mirar ser para no llorar! Paseo La Castellana es un pasar que te avisa te habla te llama te mira te suena sonriente desde sus pies hasta el techo de sus vitrales de ojos muestra mimos cromáticos para el recuerdo y pasajes sin más ni menos sin mí ¡Qué lista y fija Castellana estelar estar tan solo un tris para no llorar ¡ o no reír mirándola al fin…

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Entre mar y manglar Entre mar y manglar luce el viento veraniego y sol marinero con espejos de agua donde se mira azul nuestro mirar y mirar Y en sus orillas sinuosas que por tantos días hace de río subido, algo de residuos deja aromado su embrollo de basural Entre mar y pino manglar saltan grillos peces pececillos, garzas y pájaros hojas viven verdes. Y pájaros vienen vuelan giran y cantan al compás del sonido del andar Ciertamente entre mar y manglar aguas lagos y lagunas quizás alegre existe el verde mangle Caribe de ciudad

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Ángel Paternina

Al manglar de un lago mar nativo Ya es la tarde es plácida como ninguna conocida y está frente al lago mar que mira de espejo inmóvil y huele a verde a agridulces y gaseosas Desde el Caribe Plaza y desde la terraza crepes & waffles amo al cielo desde el color del mar Por el manglar el sol y el aire el mar se cubre de verde esperanza y como arte de vida modelan en redondo el paisaje Y sobre este verde manglar y el mar de lagos vuelan y se recrean aves entre mimos unas tras otras y otras Aves blancas aves negras aves grises y azuladas ariscas y vivaces pescando granillos y haciendo sus vidas como si fueran siempre un drama de toma, vas y ven Y afortunadamente por estos instantes de gente y cielos ninguna piedra tronco o residuo de riesgo se instala en sus orillas como muy posible mañana sin festivos sino nada más el mundo verde de sol de aire y el agua como maravillas de ciudad mundial y mi alegría aroma de nostalgia

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Mi calle soledad en domingo Este día de mí sin nómina de medio amanecer de tu rostro por la Calle del Torno de Santa Clara y antier orillas de un rincón de salud y Cartagena del mar de aguas alrededor reina a lo lejos el ruido de las olas soledad en nada más y el vacío gobierna en su lenguaje Contrario al Claustro de la Merced o Plaza de los Coches de noche no hay cultivos de campo corto y virgen Ni siquiera el runrún fiel de una tórtola gris ni el rumor de un cucarachero despierto. La vida es un mundo de voces muertas de cariño Hoy antes de nacer el astro sol de “Cartagena mía” por este pasadizo quizás brillen caserones multicolores de puertas cerradas de lunas adornos coloniales sin gardenias rosas bloquecillos andenes de concreto recio sin hojas islas de retoños de verano ¿Cuántas veces en estos lares la riqueza mundanal es hermana de la soledad? ¡Qué pesar sin película ¡ por Calle del Torno entre murallas y San Diego en domingo 46


Ă ngel Paternina

vive lo antiguo entre el amor y la linda tristeza tanto como en caminantes mutantes entre una y mĂĄs estrellas de la mar Tanto asĂ­ y mis calles de malva

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Almas de la Ciudad de Aguas Marinas

La carreta de frutas Suele moverse por espacios céntricos de mi ciudad antigua Suele andar acompañada de atractivos colores en que se van mis ojos detrás Colores con aroma frutal al natural incluyendo el color del sol que las ama para al fin entregarlas sin las manos del amor Esa carreta que vende caminando a pleno ojear del cielo es más que frutas trópicas es de florirosas rojas amarillas verdes de mirar al gusto o de manzana mango piña pera y fresa al gusto de mirarlas que pasan y vuelven sonrientes una y otra vez al son que mandan los vientos nativos del acontecer En frutas rojas amarillas que brillan tan diamantes desde la aurora y desde el atardecer y en las de colores lilas verdes que perfumadas al anochecer cargan el color aromado del campo verde con la piel Afro pobre al frente siempre siempre

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Ángel Paternina

Entre piedra y mar en velas Mi ciudad no es solo olas coralinas de ancho mar, ni solo cúmulo de cascajos caracuchas, menos lo que se mira sin apreciar el vaivén de aquellos sin techos de ley o de algún alejado de mártires audaces Nuestra perla colonial es de belicosa y ancha historia, procesos hechos palmo a palmo por las anónimas bellosidades del esfuerzo entre ramas hojas cuáles hijos que deshoja el tiempo y desde las altas zonas de dioses pájaros hasta la olvidada periferia del dolor sin amor Nuestra ciudad con piedras y murallas es como el Sol amor, que por años largos resiste la última verdad y la pluma recia de primera voz así como golpes de pecho y desencanto incluso de sus muchos mismos mimos

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Almas de la Ciudad de Aguas Marinas

El sol en un abrir de ojos de verano Cuando el sol libremente abre sus ojos de valor las flores de la sed lloran de verano Las grietas de hojas de la tierra seca se muestran se abren se inclinan y enmudecen ante las manos de los pobres del hacha y el madero al hombro Si estos mis ojos fueran de sol inmenso no seríamos dioses de verano ni de invierno A todas estas cosas del vaivén del aire la sed hiere los llanos y altiplanos con sus manos de sol a sol mientras los humanos sin ojos de sol desvanecen las ilusiones de aquel pueblo olvidado a la intemperie por los años de tus años Otra cosa son las cosas del tren tras el cúmulo movedizo de las nubes tristes Cuando el sol abre sus alas de oro en ellas cobija a todas tus entuertos y aciertos de siempre

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Ángel Paternina

En silla de espera Si supieras médico de mis penas aquí estoy en flotación íntima como cada cuando y de cuando en meses de seis o de tres vidas armado de huesos y tejidos de paz ciencia y letras Si supieras, ando y vuelvo a la silla de espera armándome de tolerancia de malvas en círculo vicioso que múltiples personas como nosotros los de paz solemos llamar “Clínica de la Usura Tripartida” en ésta casi igual tierra gris de cascajo y solo por unas píldoras-Pizcas- mientras sigo al tiempo Aquí dibujo el mundo sin nada de lindas flores sin notar que dos tres cuatro cinco seis horas y más no alcanzan para mirarnos entre ojos de mar de espera que hasta cansan en vilo sofocan espíritu y desarman prójimos tanto de faz entera como sobre silla inmóvil hecha de pura plástica infiel como para los grandes Señores de los desechos hechos Y solo por unas, por unas píldoras - Pasos - para volar mientras llego al cielo 51


Almas de la Ciudad de Aguas Marinas

De los almendros de un conjunto residencial Seis almendros de mi residencial conjunto seis multiverdes acogedores urbanos nunca vistos que acompañan de primero llegadas inesperadas son inofensivos aires de sombra alerta, rincón de iguanas nido de pajarillos chupahuevos nidos de carpinteros cueva de lagartos ratoncillos de obreras hormiguillas invisibles que se esconden que se asoman entre grietas al mirarme, y sombras asombrosas que suenan a verdes, a silencios, huelen a vaivenes de vida profunda Estos mis almendros sin tiempo son verticales de aire y perpendiculares de sombra y sombras amigos del ligero remover de la vida del auto y del bienvenido al asombro que los miro cada vez de amor primero desde las primeras y últimas puntas de sus acuáticas hojas que tú no sabes tampoco sospechas como el lugar extremo de lamentaciones de mi salve alma

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Ángel Paternina

Entre soles y sombras Todos los días incluso sin querer son de luces y sombras asombrosas y simultáneas y en ciertos días son intensos los recuerdos caribes del olvido Mis miradas las adoran o las extrañamos alguna vez al entrar la noche despechada pero otros días de luna muerta no la sentimos ni existen, ni existen sin olvidarlas tanto unas como las otras desaparecen para volver y caer cada día del tiempo entrar Nada escapa a la luz y sus sombras solo nosotros inventamos la oscuridad de los entuertos del destino al azar como si fuéramos los dioses de lo absoluto o los conductores únicos del universo El sol del invierno es como el rumbo del agua mundo que da vueltas y vueltas para seguir tocándonos en espiral cual anillos de espacios rodantes. Las sombras me siguen acompañando bajo luces infinitas sin saber si yo voy lejos y en donde voy

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Almas de la Ciudad de Aguas Marinas

De mi verde azul Nosotros venimos años luz sin pensar en la primera oscuridad puesta en el umbral infinito del misterio mas allá sin tiempo visto, y con ello la verde luz solar que detrás de tantos siglos nos envuelve en su diosa inmensidad El verde azul natural sencillo está conmigo inconfundible, y yo con amor sencillo estoy con él De verde azul se visten hondas algas oceánicas. De azul y verde se cubren agua y llanura y entre selvas montañas destellan también con amor lluvias cristales de lugares risueños De verdemar se visten manglares islas, lagunas mal amadas cual de mar azul en mares De diversos verdes se pueblan orillas gramas de mi ciudad verde en flores y también se asoman pergaminos olores Al nacer y seguir el Sol su camino de siglos me rodea el verde claro y al morirse él en el día me asiste la oscuridad de verde sueños

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Ángel Paternina

Con lluvia luz verde siempre se bañan libres sin discordia, muy diversas flores. Y así como los tuyos amantes mis solos ojos se hacen luz de verde esperanza. Verde azul natural sencillo está conmigo inconfundible Y yo con amor sencillo estoy con él

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Almas de la Ciudad de Aguas Marinas

El silencio de ciertas cosas al caer sin tí Por el caer de la luz solar al atardecer cambia los colores del universo, de cielo y tierra en mi ciudad de sombra y sol y de mar en mares De la madrugada a la aurora marinera desde el tiempo trópico, el ser silencio de ésta, invita a un feliz amanecer sin tus amaneceres Al nacer la noche con oscuridad natural negrilla y virgen, ella nos lleva sin palabras sin lamentos a un seguro día de indescifrable rumbo por seguir y sin volver Al cambiar el sol de lugar por su rodar inmenso, luz de luna en silencio nos habla con tiernos ojos al mirarla y otros no la miran ni se miran, incluso si tú no estás Al caer la oscuridad íntima nocturna tumbas enseñan voces de silencio sepulcral animadas de paz de almas tal vez sin malvas de tí

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Ángel Paternina

El aroma de la tierra al llover Mientras caen gotas cristales el ambiente imposible de mis calles de adviento entra al mirador de casas y cosas con su olor a tierra vegetal intervenidamente fértil y reina así el mundo aroma Mientras nace la lluvia la tierra es otra, las casas en sus techos de orillas asimétricas reciben amor y aroma de lo más diverso universal y entre tanto, tantas veces llegan gozos y quebrantos con sus ojos luz y llanto adentro y las especies, los arbustos, odios, rencores y vientos son al tiempo. Y así como los pájaros en vez de volar se cubren de alas y hojas, el mar, aunque sin nieve se baña de cristales Cuando el mundo es rumor lluvioso y gotas de nieve aunque muy pocos techos, arboles y flores se desplomen la tierra y su azul es más que globo en aguas, es más que hojas, es más que amor sin dolor Tal vez algún día entre olvidos recordarás que mientras caen gotas de cristal la tierra es inmensamente vida sin otros cielos, es de agua y su aroma es suspiro y dolor sin otras aguas y no por demás solo mis manos de corazón y las tuyas querrán igual por siempre que, para ello, el mundo sea amor de vegetal aroma 57


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El mes de la lluvia caribe Insospechablemente siempre en octubre, nuestro reino se asoma desde el horizonte sin fin de tus ojos y es verde azul es aire de tus aires y de los mios es uno en tantos y de tantos que miran por pasar en aguas Cuando quieres el “Caribe Soy” es un largo camino un camino corto un llanto una queja un runrún de ruiseñores entre un quizás de ciegos miradores y de algunos techos a la deriva de las aguas al caer la noche cual tu noche de invierno. Nadie se detiene a mirar los ojos de certidumbre y de la brisa del Caribe americano solo aquellos que se acercan a los libros como tú anónimo de mis letras. Sin duda por decir cada cuando de luz de octubre, por el Caribe llega el mar redondo de lloviznas y ventiscas y con ellos el susurro del aire entre siempre hojas entre especies, entre reinos de amor o entre risas tristes 58


Ă ngel Paternina

de ese tiempo caer de maĂąana en tardes y de tarde en noches simples o sensitivas duraderas

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Tarde de lluvia en verano Mitad de julio dos mil dieciséis de paso por el andén casi oscuro del atardecer amanecido, diviso cómo truena, cómo danza, cómo gira el viento alegre hacia las bajas nubes mías El cielo entre gris se desgarra de a mil en mil sin decir vuelvo a ti, soy de ti, sin callar alguna vez Es la lluvia que vibra rumorosa desbordada y lo cálido se refresca de plenigotas diáfanas Las calles de mi pradera son ríos, riachuelos, olas entre ruido, voces, que bajan de sur a norte y retornan a ritmo de pájaro en vuelo con algún desdén contaminante La casa que cubrimos hojas y sombras del amor por momentos como hielo enmudece en la última oscuridad entre cielo gris de amante Por trechos de olvido, muros rotos, ramas hojas y piedras vuelan sin pájaros, sin miradores recios en el entorno; vaivén urbano de muy pocas mariarosas. Y como un mar y como un árbol solo en la intemperie suelo ser sin que tantos y yo pongamos más y más olas a la obra de las artes naturales en ojo y corazón de verdes almas 60


Ángel Paternina

La brisa que viste y anda pasajera Tú eres la flor eres como la flor movediza rosa la orquídea rosa de mi llano cálido Eres como cualquier aroma invisible sin mi otro que algún día sin rastro te vas a acampar por campo invierno Te vas a recrear en mi parcela dorada que no es viento en verano ni mar en agosto sin aguas Eres la misma que viste y danzas en diciembre y los primeros meses del año en Cartagena y te remueves jubilosa hasta en las últimas noches de marzo en la Arenosa Eres la que ambientas por instantes en aires caribes sin palabras y derrumbas techos biombos de colores mal puestos igual que invasiones, laberintos y altísimos árboles cuando te vibra la vena de vendaval Y te vas sin mí para volver por siempre con las aves del regreso

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Almas de la Ciudad de Aguas Marinas

Suspiros por la vida verde ¡No hay vida sola que no viva en mentes! ¡vida lista y tierna! ¡vida tal cual de verde! Verde, te amo verde desde el mar a la lluvia en su llegada y desde la lluvia a las ondas que bajan del campo cielo Y me duelo de cielos sueños desde lo más hondo de mis aguas Desde la necesidad sentida hombre y mujer buscan el verde y lo azul y verde y sin mucho amor hacen de mimos caminos y de ello muchos sin mirar a Roma u otras trillas, cambian el aire rumbo y también el verde por gris humus sin verde esperanza Desde mar y cielo la sed busca el río como los peces buscan el andén de sus almas La tierra tolera a tratos y tantos desde mis mares a los polos Y desde aquí a la luna y más, la naturaleza nada piensa pero sin duda en algún Tiempo y Universo nos bañará de frente árbol

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Ángel Paternina

Nos bañará de trinos nos bañará de viento y truenos

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Almas de la Ciudad de Aguas Marinas

Colores al natural Desde lo más alto aire del firmamento hasta el final del horizonte amo el blanco azul cielo infinito entre Sol y Sol y sin fronteras y sin ver fieles amantes Desde el acontecer de Cartagena de aguas entre hijos siempre en sus bordes de bahía en entre dichos brilla el gris azulejo y el verde mar de isla y lagos Desde mi amanecer hasta el final de la razón de ser del día sin pares como un lienzo de diamantes destella el mar azul marino entre sus íntimas olas playas Desde el amanecer del aire y de lo más íntimo de mis ojos sonríe el manglar tan pino como el verde ser de los cerros miradores y el verde en flores y sus orillas sin calles contigo Al despedirse el Sol de la tarde por el Caribe de perlas acuáticas siempre la noche se viste de negro desde tu sonrojo y no tus ojos hasta envolverse en eterna oscuridad. ¡Ay mundo! aunque esto que digo no lo llamen poema: el color multicolor entre mar y Cielo según tiempos, es hijo único sólo del Sol Señor. Sol de luna sonrojada son tu genio y figura del color Amor que ama en mí…

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Ángel Paternina

Mínimas predicciones Cuando estas aldeas de mar trópico se pueblen sin mirarse, sin medirse, sin amarse más allá del horizonte de mis ojos de mis tuyos, y de otros de los otros, Imposible que vuelvan cielos azules de tarde en tarde. Imposible que sean aquellas brisas ricas marineras y de aguas mañaneras. Imposible que se vean algunas tertulias de balcones alegres y terrazas distintas coloridas o los claros silencios de invierno intemporal o el color del calor amoroso de risueños habitantes. Cuando mis aldeas de olvido continental se desborden de aguas sedientas inexorables, no habrá rocas, ríos, manantiales que se extiendan de par en paz que sean capaces de viajar cantando en vivo al viento por desdicha del aroma ácida incontenible del gran poder ser, que, si se sabe, no se entiende que es al fin Cuando futuros sucesores ya no vean estos cielos desgajarse en peces, aves en lluvias, flores, hojas sueltas en aguas y sustancias y sabores, ¿que será de nuestros bosques, páramos, cumbres, bahías, mares, y sus algas coralinas? ¿qué será de nuestros próximos amores universales inocentes? ¿qué será? ¿qué será?

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Almas de la Ciudad de Aguas Marinas

Mar de sol En orillas de arena monumental, Mar de sol es el rey del acuático movimiento desigual clorofilado. El mar Caribe de mis orillas de sol y grana, es el mismo que tanto navega por el lienzo azulejo, espejo vivo que nos mira por ciudades de veleros huracanes y folletines como la mía. Es el mismo que forma y dibuja paisajes en su entorno ola. Es el mismo que a cada segundo de su vientre acoge miles de secuencielos: organillos líquidos, partículas encendidas, moluscos diversos Mares son los ojos que acompañan en dura vida, la luna del pescador y el viento del navegante, en el circular laborioso de sus diversas fojas olas, en baja mar vendaval rumoroso o en ultramar Por disposición estelar impecable y desde sus innatas oscuridades submarinas hacia flor de aire, el mar de sol pone las cartas de su oficio, sus sonidos sus vivencias, sus historias, en cada isla o ensenada, en cada playa blanca gris y sin recelo, en cada bahía o puerto afanoso de recibir, recalar y dejar. Y dejar lo último al viento, al buen sufrir y todo recio, todo cultivado atrás…

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Ángel Paternina

Pasajero del mar Yo no soy habitante de mar con velas pero si de sus orillas cual aquel pasajero lúcido de algún rincón de sus playas del acontecer bellísimo de sol Caribe Aquel pasajero no fue agua cristal de mar ni de olas rumorosas marineras ni de sus algas flores ni de sus peces voladores que navegan de ultramar de contrabando Después de todo de menor a mayor creció a orillas del mar Manzanillo del Bosque y con él fue agarrando sus soledades al incierto. De juvenil pescador sin rumbos fue al azar desconocido pero pescó en él ideas, perlas y cosas de llevar sin destino prevenido Aquel pasajero de mar, marinero de sus orillas, y de actual entero mayor amor aromas en silencio le permanecen amorosas por todos los amaneceres innumerables de su rostro de pez cuarteado riguroso sin recelos sin noticias, sin dolencias, sin rumores 67


Almas de la Ciudad de Aguas Marinas

Fin de calendario anual Ya viene diciembre ya viene volando cerca no viene con listo viento no viene con ojos imposibles viene por las esquinas de tus deseos Llegó Llegó adiós gracia con sus brazos abiertos con trasparencia a la vista y sonriente está en el umbral de las puertas. Mañana en adelante veinticuatro días calendario Diciembre estará en muchas manos creyentes cargado de aromas flores regalos o sin ellos y solo con un desdén para aventureros y solo yo con risueña soledad y tu con imborrables recuerdos y otros sin sus otros Por esta época el mundo de compras afuera de mi puerta corre quizás se renueva grita y salta con rojo intenso corazón al mando. Entre tanto y tanto, por los Andes no solo el frio abraza la Colombia Andina en los Llanos llanura la brisa danza y canta y en el Pacífico y Caribe alegres 68


Ă ngel Paternina

los dĂ­as andan de amor por arriba y de amor tal vez en tantos sin saber por dentro

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