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SUPLEMENTO LITERARIO Barranquilla, Colombia / 4 de Agosto de 2013 / Diario La Libertad / Esper Impresores / 8 paginas / 35º Edición

Una batalla hecha arte ''NUESTRAS DISCORDIAS TIENEN SU ORIGEN EN LAS DOS MÁS COPIOSAS FUENTES DE CALAMIDAD PÚBLICA: LA IGNORANCIA Y LA DEBILIDAD'' SIMÓN BOLÍVAR


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LA LIBERTAD Barranquilla, Domingo 4 de Agosto de 2013

7 DE AGOSTO

Batalla de Boyacá El sábado 7 de agosto en la mañana, el ejército realista desde Motavita inició su desplazamiento hacia Santafé de Bogotá. Su objetivo era llegar a la capital para unir sus fuerzas con las del virrey Sámano y organizar un frente militar contra Bolívar y el ejército libertador. Escogieron la vía por el Puente de Boyacá en el camino real, con dirección a la capital del Virreinato. Advertido de este movimiento, Bolívar ordenó la marcha de su ejército, también hacia el puente de Boyacá, dispuesto a tomarlo para impedir a Barreiro su desplazamiento hacia la capital granadina. Las dos fuerzas se encontraron en el campo de Boyacá. El ejército libertador estaba conformado por 2.850 combatientes al mando del general Simón Bolívar. La vanguardia patriota estaba comandada por el general Francisco de Paula Santander y la retaguardia, por el general José Antonio Anzoátegui. El general Carlos Soublette era el jefe del estado mayor. Las tropas patriotas estaban compuestas por venezolanos, granadinos y algunos grupos extranjeros, como la legión británica. Sus integrantes eran criollos, mestizos, mulatos, zambos, negros e indígenas, generalmente gentes pobres, escasas de alimentos y vestidos, llamados por las autoridades españolas “insurgentes”. El ejército tuvo mucho apoyo popular de los granadinos, y en especial de los campesinos de Tunja. Por su parte, el ejército realista estaba conformado por 2.670 soldados, de los cuales 2.300 eran de infantería, 350 de caballería y 20 de artillería. Éste pertenecía a la tercera división del Ejército Expedicionario de la Reconquista. Su comandante general era el coronel José

María Barreiro; el jefe del estado mayor, el coronel Sebastián Díaz, y la vanguardia estaba comandada por el coronel Francisco Jiménez. Desde el alto de San Lázaro en Tunja, el Libertador y el estado mayor observaron los movimientos del Ejército realista. A las 10 de la mañana ordenaron impedir el paso por el Puente de Boyacá, en el cual confluyen los dos caminos: el de Samacá, utilizado por los realistas desde Motavita y el camino real, utilizado por los patriotas. A las 2 de la tarde la descubierta del Ejército patriota, encomendada al capitán Andrés Ibarra con sus jinetes, descendió del Boquerón de El Tobal y llegó hasta la Casa de Teja y sus alrededores, donde se enfrentó a la vanguardia realista que estaba en pleno almuerzo. El general Francisco de Paula Santander inició con la vanguardia el combate, y puso en retroceso a la vanguardia realista hasta el Puente de Boyacá, donde estaba fuerte en la orilla opuesta del río Teatinos. En ese momento llegó al campo de Boyacá el grueso de la división de Barreiro por el camino de Samacá y se enfrentó a la retaguardia patriota comandada por el general Anzoátegui. En esos momentos llegó a la casa de Teja el Libertador Bolívar, quien se ubicó en una colina equidistante entre el puente y la casa. Así dice el coronel Antonio Obando en sus Apuntamientos para la historia: “El general Bolívar con nuestra retaguardia siguió el movimiento de Barreiro y se formó un frente al lado opuesto del río”. A las 3 de la tarde la acción militar era intensa en dos combates simultáneos: las dos vanguardias en los alrededores del puente y el grueso de los ejércitos

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en la planicie hacia el camino de Samacá. Las fuerzas patriotas tenían unidad y facilidad en las comunicaciones; en cambio, las realistas estaban incomunicadas y separadas por el Teatinos y la vanguardia patriota. Los soldados patriotas presionaron con heroísmo contra las fuerzas de Barreiro. La infantería patriota, con perfecta disciplina y asombrosa actividad militar, hizo un movimiento rápido y envolvente. Por su parte, el coronel Juan José Rondón con sus lanceros de Llano Arriba recibió la orden de atacar por el centro al ejército realista. Los lanceros de Rondón arremetieron con ímpetu a la infantería realista, que incapaz de resistir retrocedió en desorden. Un escuadrón de la caballería realista huyó por el camino de Samacá sin presentar resistencia. Asimismo, los patriotas aniquilaron al Batallón 2 de Dragones del ejército español. Por su parte, simultáneamente Santander ordenó a las guías de Casanare, guiados por José María Ruiz, pasar al riachuelo Teatinos para volver por la espalda a la vanguardia realista. Los patriotas treparon por los escarpados lugares llenos de matorrales y se presentaron de improviso para envolver por la espalda a la vanguardia realista comandada por el coronel Francisco Jiménez. Dos escuadrones de españoles se enfrentaron a los llaneros, pero fueron derrotados. El general Santander aprovechó el desconcierto del enemigo para lanzar sobre el Puente de Boyacá a los batallones Cazadores y Primero de Línea, comandados por los tenientes coroneles Joaquín París y Antonio Obando. La vanguardia patriota pasó a la orilla derecha del río Teatinos o Boyacá y se tomó el Puente, el objetivo de la contienda.

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El palabrero fabuloso de Talaigua (II) POR FEDERICO SANTODOMINGO ZARATE *

Hay en Joce Daniels una obsesión por rescatar el grito que surge de las entrañas de esta región de Colombia, su libro Mompox, ciudad soñada con una imaginación desbordada relata en una de sus fábulas el tránsito de Zócimo Piar Ribón traído a Mompox a principios del siglo XVIII cuando apenas tenía 18 años y aún conservaba el hálito divino de los príncipes Zulúes.  Describe las obsesiones propias de los navegantes y sus locas bitácoras como las de J. B. Elber y la navegación fluvial complementado con las incitaciones  afiebradas del oro en la mente española  del tesoro de Guatavita  en su hermoso texto El tesoro de la poza de la noria.  Solo haber publicado por intermedio de Editorial Nacira Encantada estos tres libros: Literatura Caribe-prólogos y dedicatorias, Mompox, ciudad soñada y El millero encantado lo han convertido en el escritor que por sobradas razones Santa Bárbara exalta su obra  en María Mulata como uno de los mayores poetas de la zona Caribe. Un anfibio mayor sobrevive en Yuma. Angustiado como el Manatí  señala a quienes asesinan socialmente a nuestros antepasados, excluidos por el racismo, llevados al suicidio por el centralismo. Candelario Obeso, poeta de los bogas ausentes, en esta crónica magistral levanta la bandera contra las injusticias que marginaban a nuestro bardo, por su piel ,por su origen, sin tener en cuenta que sus versos nos hablaron de su inteligencia humana ,del clamor  por el que Rousseau  murió: la igualdad. Me ha llamado poderosamente la atención que en la diatriba argumental, uno de los actantes haya afirmado: “Y a pesar de todo, me dijo, aún en los libros, los escritores de esta parte

lo señaló en su novela Changó el gran putas. Hasta pudo ganar el Nobel pero esta causa no es grata a los colonizadores europeos que tienen sin resarcir la deuda de haber convertido en vil mercancía a los habitantes de este continente. En la personalidad de Joce Daniels García hay que destacar además la persistencia de su labor como gestor del Parlamento de Escritores en un país que anda atomizado, ha mantenido esta entidad que a diferencia del político sus causas defendidas son las perdidas, las imaginativas, aquellas utopías con

del país no aparecen en los textos”. Todavía acontece este fenómeno. Al visitar la Casa Silva, en la ciudad de Bogotá, noté la ausencia del retrato de Jorge Artel. Además este escenario como el de Medellín y la misma feria del libro, los papeles protagónicos los ocupan los escritores extranjeros. Quienes hayan leído la compilación de Luz Mary Giraldo sobre la novela colombiana ante la crítica (1975-1990) ; uno de los autores J. Eduardo Jaramillo anota: ” A pesar de sus limitaciones, la novela de Zapata Olivella ilustra una historia que se considera marginal o se desconoce en Colombia”. Clásica opinión de este crítico ahistórico de quienes ignoran la conformación de este país afro y con ello desdeñar a uno de las voces globales de  denuncia de las tragedias de los africanos traídos en forma esclavista como

que los escritores soñamos en un mundo cruel que hasta las abejas que Teócrito describe en sus poemas bucólicos las transnacionales piensan eliminar. Nojoda, Marqués de la Taruya toma a María Mulata aunque no lo sea como animal de cetrería y recibe la corona digital de este libro con el cual la costa, los afros, los pardos, los mulatos, los cachacos honramos tu numen iluminado.

* Escritor colombiano, profesor de la Universidad del Atlántico.


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La visita del sábado (II) Por YIMALDI MARRERO

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urante todo un semestre, tuvo como costumbre sentarse en las últimas sillas del autobús al lado de la ventana, cosa de que sí por alguna razón veía a su Isabel, pudiera bajarse del bus para poder hablarle. Su orgullo estaba en juego, en su interior se había formado una lucha interna para obtener el amor de su pretendida, solamente necesitó un encuentro para quedar obsesionado con la blancura de su piel, el color verde de sus ojos, y su dorada cabellera. Lástima que durante aquella conversación tan lejana ella se mantuvo tan distante, casi que con una actitud de altanería. Definitivamente, su personalidad había cambiado mucho cuando se marchó a uno de los sectores más acomodados de la ciudad. Cuando Joaquín Ignacio  quiso darse cuenta ya estaba obsesionado con Isabel, tanto así que se dio sus mañas para conseguir su teléfono y la dirección de su casa. Todos los fines de semana el muchacho se daba a la tarea de esperar alguna visita de la familia de su enamorada, hasta que un día llego la señora Daniela, quien era la mamá de Isabel,  él salió a saludarla, con este pretexto  aprovechó para persuadirla y logró obtener el teléfono de la casa de su Melibea. Llamaba todos los fines de semana, escribía sobre ella,  hasta soñaba con Isabel, en su mente era un constante deseo. Con el tiempo sus llamadas ya no eran tomadas en serio y algunas veces se la negaron, cuando decidió ir a visitarla nunca se encontraba en casa, e incluso la señora Daniela quien él creyó que era su aliada terminó por no volver a dirigirle la palabra. Joaquín Ignacio, decidió arriesgarse por última vez, sin previo aviso salió de su casa muy apresurado, caminó hasta la parada del autobús y cuando por fin llegó, trajo consigo mucha calma. En el interior del vehículo, el calor era el verdugo de todos los presentes, la mayoría utilizaban los periódicos para abanicarse, el bus estaba en mal estado, un olor a óxido estaba impregnado por todo el aire. El viaje le pareció casi eterno, se pasó meditando cómo sería la llegada a la casa de Isabel, qué haría ante la reacción de ella, sin darse cuenta en su mente se empezaba a reproducir una especie de película que terminó por absorberlo por completo, tanto así que el bus lo dejó varias calles después de su destino.  Cuando Joaquín Ignacio llegó a su destino, se sorprendió al ver que un hombre joven lo atendió, pregunto por Isabel y el muchacho le dijo que estaba durmiendo. Joaquín Ignacio sabía que algo estaba mal. — ¿Quién eres tú?, pregunto Joaquín Ignacio con el corazón casi en la mano. — Soy el novio de Isabel, dijo el joven con cierta cortesía, sin sospechar el daño que le causaba a Joaquín Ignacio. E incluso, el joven quiso saber el motivo de la presencia de Joaquín Ignacio, quien solamente se le ocurrió decir

que era un viejo amigo de la familia, y que regresaría otro día. Joaquín Ignacio solo se marchó en silencio sin mirar atrás, decidió caminar a casa para desahogar su pena. Con el tiempo Joaquín Ignacio dejó de buscar a Isabel, no porque sabía que ella no quería nada con él, sino más bien por orgullo, enfocaba todas sus energías en obtener una especie de felicidad material, se alejó de sus amigos.  Varias veces pudo rehacer su vida con muchas mujeres, pero siempre la terquedad lo empujaba hacia ella aunque no tenía las fuerzas para buscarla, siempre Isabel la razón de su alegría y sus múltiples  tristezas. Se volvió una persona asocial, con el tiempo se terminó alejando de todos sus familiares, solo hablaba lo necesario, siempre pensando en la mejor manera de impresionar a Isabel, no sabía cómo hacerlo, en su mente reinaba cierta indecisión si entre la fama o la opulencia. De tanto pensar, Joaquín Ignacio se terminó quedando solo, solamente disfrutaba de la compañía de la dulce soledad, ella era la única que no le recriminaba el dejar pasar su vida sin hacer nada al respecto. Cuando Joaquín Ignacio comenzó a tener mucha facilidad económica, terminó mudándose,  se volvió muy popular entre las vecinas del nuevo barrio, su nuevo hogar era muy grande, quizás la mejor del

vecindario, pero al mismo tiempo la más deshabitada. Cuando llegaba en su carro, era el centro de atención, era dueño de un negocio fecundo y eso se veía reflejado en su vestir y en todo lo que obtenía. Todas las muchachas lo saludaban e incluso se le acercaban como si hubieran sido amigos de toda la vida, pero él jamás tuvo ojos para ninguna otra que no fuera Isabel, tanto así que después de hablar con una mujer que le había confesado estar enamorada de él, se terminó alejando de ella, jamás le volvió hablar. Su mente insensata termino aborreciendo a Dios por hacer que en él se fijaran muchas mujeres, pero la que le interesaba no sentía lo más mínimo por él. Desde ese momento, la vida de Joaquín Ignacio terminó por convertirse en una monotonía. Tenía tanto dinero pero nadie con quien compartirlo, sus padres habían muerto y jamás pudo decirle lo mucho que los quería. Su abuela Esther hacía más de treinta años que lo había abandonado, y solamente ahora se había dado cuenta que ella era la mujer a la que más había querido, y de repente, brotaron lágrimas de sus ojos, al darse cuenta que no se había despedido de sus familiares. De repente sus recuerdos se vieron interrumpidos, y el anciano permaneció postrado sin encontrar un tipo de sangre que lo salvará del desenlace de su final.


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Fútbol y filosofía de vida (II) POR. CARLOS ANGULO MENCO ANGULOMENCOCAR@HOTMAIL.COM

Si en los colegios y universidades se enseñara filosofía de vida a través del deporte y el juego,  las clases serían más agradables y entretenidas; la educación se convertiría en una actividad  lúdica,  más espontánea y  menos monótona, aprenderíamos a ver el mundo desde  perspectivas diferentes, en fin, podríamos   enseñar   filosofía y ética en una cancha de fútbol  o en un camerino, como  lo han hecho algunos técnicos de fútbol: Marcelo Bielsa, Carlos Menotti, Jorge Valdano, Claudio Tamborrini… a quienes se les considera  “filósofos del fútbol”. Actualmente existen escuelas de fútbol para niños y jóvenes  que se han convertido en  verdaderos centros de formación  en valores como: la responsabilidad, el trabajo en equipo, perseverancia, disciplina, lealtad,  gallardía, respeto, etc. Aquí sí es cierto  el refrán: “árbol que crece torcido,  sus ramas nunca endereza”,  esto confirma  la importancia de la educación y de los semilleros deportivos, porque  deportista talentoso, pero indisciplinado, es un problema para cualquier equipo. El proceso de  formación  del talento empieza desde la niñez, más tarde  resulta difícil,  quizás imposible,  cambiar o modificar los hábitos de vida, mucho más cuando aparecen los delirios de grandeza. Siendo el fútbol  el deporte favorito  de millones y millones de  personas,  por qué no aprovecharlo  para  enseñar, no sólo a “chutar” un balón o hacer  gambetas y “chilenitas”, sino también  para “saber pensar y actuar”. Es cierto que  existe una clara diferencia entre estos dos puntos de  vista, eso no niega la estrecha relación entre lo que sucede en el fútbol y lo que sucede en la vida. Si bien el fútbol tiene  su propia lógica y  lenguaje,  mucha gente se expresa  en términos futbolísticos: “lo zafaron de taquito”, “le metieron un gol”,  “le sacaron tarjeta roja”, etc. lo que evidencia  la influencia del fútbol en las situaciones del diario acontecer. Tradicionalmente hemos asociado la filosofía con la rigidez  y el racionalismo académico, pero qué bueno sería “desacartonar” la filosofía para llevarla a las multitudes y enseñar a pensar. Cuando asociamos el fútbol con  la reflexión filosófica es posible desarrollar algo más que los habituales comentarios del periodismo  deportivo. He leído atentamente algunas reflexiones de importantes técnicos y entrenadores de fútbol, esas reflexiones contienen una sabiduría que, ni ellos mismos (con algunas excepciones) sospechan de su importancia filosófica, puesto que se  quedan en el marco de una lógica deportiva, sin percatarse que pueden ser aplicadas a otras dimensiones de la vida, es esta la misión del educador y del filósofo. Si bien  la única verdad en el fútbol son  los goles,  no  es menos cierto  que para  “hacer goles”  se necesita táctica, inteligencia, entrenamiento,  disciplina, en fin, la práctica de valores que garanticen el  éxito de un equipo. Lo más interesante de toda la filosofía elaborada a partir del fútbol es la referente  a la derrota y el triunfo  que ha  inspirado a muchos  escritores de libros de autoayuda y superación personal. En efecto, las reflexiones  de un técnico -pensante del fútbol- se pueden perfectamente aplicar a la vida. En mi opinión,

no encuentro mayor diferencia entre las reflexiones que un técnico de fútbol dirige a sus jugadores  y  las enseñanzas de vida de un profesor  de filosofía. Si existe alguna diferencia  consiste en que, mientras la misión del educador y  filósofo  va más allá de los 90 minutos de un partido o de la duración de un torneo futbolístico, las orientaciones y mensajes de  un técnico de fútbol  buscan  resultados convertibles en  goles. Otra  diferencia es que, mientras a  los jugadores les pagan (y  muy bien) para escuchar y practicar las orientaciones de su técnico y llevar el equipo a la victoria, los estudiantes, generalmente, pagan  por  las enseñanzas de sus profesores. Pues bien, hagamos el ejercicio citando algunas significativas frases de los “filósofos del fútbol” que  pue-

den ser aplicadas a nuestras reflexiones de vida, por lo menos, para quienes vemos en el fútbol algo más que veintidós jugadores detrás de una pelota buscando goles. “Me siento mucho más cercano al equipo que recorrió la adversidad que al que recorrió el éxito. Porque  el que recorrió el éxito se confía, el que recorrió el fracaso, sale fortalecido” (Marcelo Bielsa). Es una reflexión con efectos motivadores para quienes, en un momento de su vida, sufren la adversidad y la derrota, pero salen fortalecidos de esa experiencia para seguir luchando  hasta obtener el éxito, a diferencia de quienes  “se duermen sobre los laureles” por los éxitos del pasado. Tal vez, fue esto lo que quiso decir el técnico Francisco Maturana con  su conocida frase: “Perder es ganar un poco”, solo que cuando la expresó, no había más nada que hacer. Se trataba de un comentario  con validez para su experiencia personal como técnico, pero no para la Selección Colombia, ni para sus hinchas. El técnico argentino Jorge Valdano, es uno de los pocos técnicos que se ha atrevido a  elaborar reflexiones de vida a partir de lo que sucede en el fútbol y, a su vez, enriquecer el fútbol con las vivencias tomadas de  lo que acontece diariamente. En este sentido, ningún conocimiento se puede dejar de lado o subestimar cuando se trata de sacar adelante algo. Aun cuando muchos no lo crean, todo converge y todo concurre,  nada sobra, ni nada está demás, en un momento dado, lo menos importante es lo más importante. Ningún detalle, ningún conocimiento se debe dejar pasar por alto, ni la filosofía,  ni la psicología, ni el conocimiento de la propia cultura y de la cultura del equipo adversario,  mucho menos el arte, la ética, las ciencias de la salud, incluso, el encomendarnos a Dios antes y después de hacer lo que corresponde. “Yo no hago cálculos, cuentas y conclusiones para que favorezcan mi forma de ver las cosas. Yo lo que quiero darme cuenta es que mi forma de ver las cosas está equivocada. Porque si yo me doy cuenta que mi forma de ver las cosas está equivocada, actúo en consecuencia y cambio el procedimiento. Lo que no puedo es decir: voy a cambiar cualquier cosa y de cualquier manera, solo porque algo hay que cambiar”. Las anteriores reflexiones expresadas por un técnico de fútbol como Marcelo Bielsa son muy parecidas a los comentarios del científico y filósofo Karl Popper cuando se refiere a la teoría del conocimiento científico (epistemología) considerando que: es mejor darnos cuenta que estamos equivocados, porque esto nos obliga a plantearnos una nueva teoría, es decir, una nueva y mejor  forma de ver las cosas. Desde luego, no sólo son  las especulaciones filosóficas, ni las reflexiones de vida lo que llevará a un equipo a anotar más goles, pero nadie puede negar que,  si no se piensa, si no se revisa o corrige, tampoco  se puede ganar, y esto es  válido tanto para  el fútbol como para la vida.


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Un paisaje

POR DAVID LANCHEROS

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ese a las múltiples manifestaciones negativas que se escuchan y se leen en los medios de comunicación, Colombia es un país de sabios. Y una muestra de ello son los miles de hombres y mujeres que en las diferentes disciplinas de la ciencia y la cultura han escrito sus nombres a nivel mundial, recibiendo reconocimientos que no sólo los enaltecen, sino que permiten que Colombia tenga otra imagen dentro del mundo científico. Años antes de que Colombia lograra su Independencia y creación como República, ya el nombre de un colombiano, Francisco José de Caldas y Tenorio, era reconocido a nivel mundial por sus investigaciones como geógrafo y naturalista, que sorprendieron a hombres tan ilustres como José Celestino Mutis y Humboldt, quienes eran considerados como los más grandes científicos de aquellos años. Nació en Popayán, el 4 de octubre de 1768, y mostró desde niño gran interés por las matemáticas, las ciencias físicas y la astronomía. Tras cursar estudios en su tierra natal, se trasladó a Santafé y se graduó como jurista sólo para dar gusto a su familia, pues pronto regresó a Popayán y decidió dedicarse a lo que más

le interesaba: la astronomía, las matemáticas y las ciencias físicas.  Aprovechó sus continuos viajes para determinar la posición geográfica de los lugares que conocía y para realizar observaciones de la naturaleza, usos y costumbres de los distintos pueblos. Su equipo de trabajo básico se componía de un barómetro, una brújula y un termómetro. Cuando no conseguía los instrumentos que necesitaba los construía él mismo: fabricó un gnomon, un cuadrante solar y otros instrumentos de medición. Después de diversos experimentos observó que “la temperatura del agua destilada, en ebullición, es proporcional a la presión atmosférica”, nueva ley física que le permitió medir las alturas mediante nuevos procedimientos y que sería utilizada después por Humboldt, quien sorprendentemente se olvidó en este caso del inventor. El denominado hipsómetro, instrumento por él inventado, sirve para medir la altitud de un lugar, observando la temperatura que alcanza en ese sitio el agua cuando empieza a hervir. Fue Científico, militar, geógrafo, botánico, astrónomo, naturalista, periodista, prócer y mártir colombiano. Por su erudición y

vastos conocimientos sobre tantas disciplinas fue conocido entre sus contemporáneos como El Sabio Caldas, epíteto con el cual pasó a la historia de Colombia. Un proyecto de rescate de la grandeza de la patria colombiana, iniciado por la Corporación Universitaria del Meta, bajo la dirección de su fundador y rector, Rafael Mojica García, ha permitido una investigación que dio frutos sorprendentes: La edición del Primer Tomo del Libro “Colombia País de Sabios”, donde están registrados 500 colombianos que en diferentes disciplinas de la ciencia, han aportado al mundo soluciones para bien de la humanidad.   El libro muestra no sólo los datos biográficos de cada uno de los científicos colombianos, sino también los pasos que dieron para que el mundo se sorprendiera de su inteligencia y sus conclusiones. El Sabio Caldas,  en 1801 publicó “La verdadera altura del Cerro de Guadalupe” en el Correo Curioso y Mercantil, que circulaba en Bogotá, periódicos que se habían interesado en lo relacionado a la botánica, y sus conocimientos le permitieron relacionarse con el sabio José Celestino Mutis, director de la Expedición Botánica  y,

a través de éste, con el alemán Alexander Von Humboldt, quien preparaba un viaje a Quito. El alemán quedó sorprendido de la precisión de los instrumentos de Caldas. En el Ecuador, permaneció tres años y medio de estudio e investigación; y en 1804 publicó Viaje de Quito a las costas del océano Pacífico por Malbucho y Viaje al corazón de Barnuevo. Al año siguiente se vinculó como astrónomo a la Real Expedición Botánica y fue nombrado director del Observatorio Astronómico de Santafé. El año 1808 fue el más importante de su vida: comenzó la publicación del Semanario del Nuevo Reino de Granada, que posteriormente completaría con las Memorias, donde apareció el grueso de su obra científica. En 1810 se casó con María Manuela Barona.   Con el advenimiento de la Independencia, se dedicó al estudio de la ciencia militar, ya que el presidente Nariño lo nombró capitán del Cuerpo de Ingenieros Cosmógrafos y después se le encargó la publicación del Almanaque de las Provincias Unidas del Nuevo Reino de Granada y otras misiones, pero la guerra contra los españoles lo contó entre sus víctimas. Cuando la capital cayó en manos de los realistas, huyó al sur y se refugió en la hacienda familiar de Paispamba, donde fue apresado y remitido, junto con otros patriotas, a Santafé. El primer científico colombiano fue condenado a ser fusilado por la espalda, ejecución que se aplicó el 29 de octubre de 1816. El presidente del tribunal que lo juzgó dijo por su cuenta aquello de que “España no necesita de sabios”. Pero, en 1925, en el vestíbulo del Palacio de Bibliotecas y Museos de Madrid, el rey español, Alfonso XIII, con gran solemnidad, descubrió una lápida conmemorativa que ostenta esta significativa inscripción: “Perpetuo desagravio de la madre España a la memoria del inmortal neogranadino Francisco José de Caldas”. Estos son ejemplos dignos de presentar a las nuevas generaciones, que cada día están perdiendo no sólo la identidad de la nacionalidad, sino también los deseos de estudiar y de hacer parte de una transformación científica. El problema de Colombia, es que ha dejado atrás la mirada y no ha valorado los aportes que estos hombres y mujeres han entregado con su sapiencia y dedicación a la investigación, de ahí la importancia de esta reseña biográfica que hoy iniciamos en donde varios samarios figuran como Sabios por sus inventos e investigaciones, los cuales vendrán en entregas futuras.


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Por JAIME LUSTGARTEN

Sentado en la buhardilla de la casa que perteneció a su bisabuelo, el coronel Camargo esgrimía pensamientos perdidos con la mezcolanza de palabrejas en un trabalenguas que recién había inventado producto de su demencia senil. Libraba la más difícil batalla de su vida al tener que renunciar al Ejército por su edad de retiro forzoso.  Las batallas que liberó durante décadas luchando contra los enemigos de la patria le forjaron su carácter heroico, ya que la milicia era su razón de ser y su verdadera vida.  Combatió con firmeza y temple de acero a los facinerosos, como los llamaban en su época de conflictos irresolutos. En el ejercicaio militar altivo decía que no entendía porqué se empecinaban los facinerosos en luchar contra el Estado de derecho.  Pero afirmaba que esas guerras injustificadas no le dejaron tantas amarguras como el tener que dimitir de su cargo en un momento de senectud inevitable, porque su orgullo castrense lo mantenía con vida. En una de sus rabietas había dicho: ¡Esos bastardos son como quijotes luchando contra molinos de viento! ¡Estos cobardes no saben ni porqué pelean!  Su

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Los últimos suspiros... del coronel Camargo

mente divagaba pero le advertía lo inútil que sería gastarse la vida de manera tan insensata. De modo que estaba perdiendo la razón y lo sabía, pero paradójicamente no perdía la cordura. Se aferraba tanto a la vida como espécimen militar de la patria y conservaba bellos recuerdos de sus gestas a pesar que en el fondo de su corazón le perturbaban en lo más íntimo de su ser.  Tal vez eran lo único que quedaba entre él y su creador. El coronel estuvo muy inquieto cuando lo visité a su buhardilla de recuerdos seniles. Me habían advertido de sus malos ratos y rabietas permanentes.  Pero se mostró cálido y jocoso cuando lo fui a saludar en el reverdecer primaveral, quizás porque la vecina contigua a su fuerte familiar lo había enloquecido de risa al recibir la noticia que se había ganado un millonario quinto de lotería. Esta salió en pelotas al traspatio del inmueble del Coronel festejando con estridencia y ademanes como una estrella de fútbol voceando el número ganador: “once veintiséis, once veintiséis, repetía y repetía, gritaba y gritaba mientras sus senos saltaban en el aire y caían como pera de voceador por efectos de la gravedad.  Él abrió sus ojos

cristalinos y soltó una carcajada juvenil que colonizó sus recuerdos de batallas inútiles; luego le sobrevino una sonrisa acompañada de unos gestos que parecieron devolverle la salud perdida. Pero minutos después cambió de ánimo y dijo: “uno se mejora siempre para morir”. Desde aquel altillo también podían verse los gajos de mango de rosa colgados entre las ramas centenarias del reverdecido patio vecino y otros que yacían pudriéndose en el suelo. Este era trasfondo de la pintura fresca que amalgamaba sus recuerdos de su vida finisecular que iba a desvanecerse en el carro de la eternidad, así mismo como nos acaecerá a todos algún día. Mi visita era como una obligación financiera, ya que debemos cumplirle a los ancianos y enfermos, así como lo dice la ley de Dios promulgada en el Antiguo y Nuevo Testamento.  Como aves pasajeras aprendimos a volar y cuando dejamos de hacerlo nos resecamos como hojas y desaparecemos por siempre con los fugaces vientos que pasan y se olvidan, y caemos como los mangos del patio de la vecina que enloqueció de risa al Coronel con su desnudez festiva. En la conciencia del

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coronel la guerra aún continuaba. No lo sé y quizás era otra y distinta en su época senil. Esta era su última batalla y la que no se gana nunca.  En su piel petrificada como los dinosaurios tenía esquirlas de granada incrustadas, así como en su solemne cabeza como semillas de granadilla.  Pero decidió seguir bregando.  Esto era lo que lo mantenía con vida. El enfermero que lo atendía me afirmó que un día lo escuchó decir: “preparan el pelotón de los soldados para la guerra pero nunca para después de ella”.  En otra ocasión le dijo: “son tantos los hombres que mueren por la indiferencia como por las balas”. Aún no se sabe exactamente cuándo murió el coronel ni cuántos años tenía. Pero sí fue aquel día que lo retiraron del servicio o cuando se dio cuenta que tenía afectada su conciencia con el insomnio de Matusalén. ¡Tal vez lo mejor que pudo pasarle es haber perdido la razón! El día de su entierro aparecieron los que nunca fueron a visitarlo en vida. Una paloma blanca sorprendió a todos los presentes cuando sobrevoló el cementerio y se posó sobre su ataúd marcial.  Allí supe entonces que y por fin descansará en paz.


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La ventana de los Poetas

FORMULA MÁGICA

LA PIZARRA AZUL

ESMERALDA NOMBRE DE MUJER

Para conquistas a la mujer del ángel es demasiado fácil: en un mortero del plata se macera una docena de rosas rojas, se agrega miel, agua florida, pelos de gato negro. el menjurje se retira a un patio repleto de geranios el primer viernes de mayo. se deja allí por tres lunas en un frasco herméticamente cerrado. antes de visitar a la mujer del ángel usted se aplica la esencia tras las orejas, la nuca, los codos y con mucha fe se frota la mano izquierda con la cual saludará a la mujer. si pasada una semana no obtiene excelentes resultados, lo más probable es que usted haya perdido el tiempo y tenga que enamorar a la mujer con pájaros en el aire y sin mostrarle el lado oscuro del corazón.  

Se acabaron los gritos Las voces se marcharon Solo se ve en el cielo, una pizarra azul Los marcadores blancos van y vienen Una nube se acostó al oriente Otra se asoma al poniente Un sol de primavera Coquetea en otoño La pizarra azul Se tornó blanca Se la llevó el viento La borró el tiempo.

MUJER. Tengo algo para ti. Que nadie se atreve a decir ¡Perdón señora! Yo me atreví Eres la razón de  mi existir. Eres la idea de mis pensamientos Eres mi poema, eres mi canción Eres la flor de mi sentimiento Eres la virgen de mi adoración. En el escondrijo de mi corazón Guardaba inédita, esta poesía Fiel y anacrónica composición Sin poder decirte.”Eres mía” En un códice escondido Salterio de mis esperanzas Donde tantas veces he leído. Ese lindo nombre. ¡ESMERALDA!

CENTRO CULTURAL ALTERNATIVO BOCACHICO DE MAR

GERMAN EMILIO MORALES

JOTA PRADA

EL LLANTO DE UN POETA Hoy ya es lunes y apenas hace unos días estabas conmigo... si tan solo pudiera devolver el tiempo y cambiar el destino, pero es imposible pues todas las tardes muere el sol... al igual que la gente que diariamente deja de existir y así le paso a un ser muy querido y ahora esta con Dios que fue buena gente en vida y solo vivió para servir Que Dios te bendiga allá en el cielo si tu fuiste en la tierra algo bello Ahora que partes inundas mi alma de mucha tristeza, así como el pajarito que busca horizontes y olvida a su compañera

HANER SOLANO ANAYA

DÉJAME

NO PUEDES NEGAR

Déjame seguir mi rudo camino, aunque mucho te amo, me debo marchar. Seguiré mi senda como peregrino que en ninguna parte se puede quedar… Aunque mucho me ames, tienes que dejarme! Me duele matar tu bella ilusión…! Porque si me quedo, llegarás a odiarme con toda la fuerza de tu corazón! Déjame chiquilla, sé buena, hazme caso! Te ruego que olvides este loco amor! No ves que mis ojos miran ya el ocaso, Y tú eres apenas un capullo en flor?

LEONARDO HUERTA

Que he estado siempre ahí no importa cuántas veces hayan pasado después No puedes negar que siempre te he amado no importa lo que aquellos hayan pensado estaremos aquí, juntos. Yo hubiera deseado que nunca te fueras mi corazón no pudiera aguantar perderte por siempre yo hubiera soñado llevarte por todas partes dónde nos podamos amar nadie jamás, interesar.

JOSÉ LUIS LÓPEZ

Suplemento literario #35 agosto 04