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SudamĂŠrica 2014

Un pedazo de tierra que vale la pena‌


Tengo los lagos, tengo los ríos. 
 Tengo mis dientes pa’ cuando me sonrío. 
 La nieve que maquilla mis montañas. 
 Tengo el sol que me seca y la lluvia que me baña. 
 Un desierto embriagado con bellos de un trago de pulque. 
 Para cantar con los coyotes, todo lo que necesito. 
 Tengo mis pulmones respirando azul clarito. 
 La altura que sofoca. 
 Soy las muelas de mi boca mascando coca. 
 El otoño con sus hojas desmayadas. 
 Los versos escritos bajo la noche estrellada.

Sudamérica, Calle 13


Dicen que más vale tarde que nunca… después de 2 años os presentamos las pequeñas historias que recogimos a lo largo de nuestro viaje por Perú, Bolivia, Argentina y Chile.


Perú


Nos gusta Perú, nos gusta su ritmo y su gente. Nos gusta el caos y el ruido de bocinas constante en las ciudades que contrasta con la calma, la paz y la tranquilidad que se respira en los pueblos. Nos gusta ver mujeres vestidas con un estilo moderno, mientras otras visten a la moda peruana más tradicional: vestidos de mil colores que conjuntan con un pequeño sombrero que adorna sus cabezas. Nos gusta esta sociedad acogedora, que aunque siempre intenten venderte algo, consiguen que te sientas como en casa. Nos gusta que nos preparen un jugo de fruta deliciosa y su maravillosa comida que mezcla miles de sabores. Nos gustan sus nombres: ceviche, chaufa, chicharrón… aunque nos cuesta mucho recordarlos.

Nos gusta Perú, mucho


Soledad Lima Entramos en la lujosa y moderna casa de Sol que nos recibe con un abrazo. Es nuestro primer día en Sudamérica y aún todo nos da un poquito de miedo, por eso su cálido abrazo nos reconforta y nos hace sentir mucho mejor. Parece una mujer luchadora e inteligente; nos cuenta que estuvo casada con un hombre alemán, aunque ahora vive tan solo con Pocho, su cariñoso perro. Sus hijos viven lejos y los ve poco, pero nos habla con orgullo de ellos mientras se ilumina su cara de ilusión. Sol se sienta cada día con nosotros cuando desayunamos para saber de nuestra vida y nos permite ver su país con los ojos de una peruana que vivió 15 años en Alemania y que volvió hace 20. Sigue enamorada de su país, aunque no siempre lo entiende, se queja de que hay mucha “gente mala” y que según que partes son inseguras. Sus ojos negros nos siguen mientras bajamos la escalera de su casa para coger un autobús que nos llevará a recorrer el país que tanto ama. El fuerte abrazo de despedida nos deja claro que estamos donde soñábamos estar hacía mucho tiempo y que este es tan solo el primero de muchos.


Anónimo Arequipa

Si tuviéramos que elegir una palabra para definirle, ésta sin duda seria orgulloso; de su tierra, de sus hijas, de su restaurante… Entramos acalorados y con las mochilas, hace que nos sintamos un poquito como en casa cuando nos pregunta si puede unirse a nosotros mientras almorzamos. Le gusta hablar y compartir sus historias junto a todas las que le han contado. Es un hombre inteligente y nos lo demuestra a cada palabra cuando nos habla de nuestros países y de Europa. Nunca los ha visitado, pero nos da una lección de cultura y conocimiento. Siempre ha trabajado en “El otro Peñoncito”, dice que es como viajar porque conoce gente de todo el mundo. Mientras habla de su familia, nos sirve un excelente pollo relleno de espinacas. Nos pregunta, quiere conocernos, quiere descubrir nuestra historia para retenerla y compartirla. No se da cuenta que mientras tanto nosotros también retenemos la suya.


Olga Cusco, Hostal Arrieros

Entramos en un hogareño hostal en la parte alta de Cusco (3.399 m), respirando con el poco aire que nos queda en los pulmones. Nos recibe Olga, la dueña, con una cálida sonrisa y nos ofrece un desayuno con tostadas y café. Poco a poco, descubrimos su historia, es una mujer valiente y emprendedora, pasó 5 años trabajando en un crucero que le permitió ver medio mundo. Habla de la experiencia con orgullo y nostalgia. Confía en que Dios fue quien le dio la oportunidad y su deber fue aprovecharla. Su voz es dulce, habla despacio, sin prisa. Ahora su vida es tranquila en la maravillosa ciudad de Cusco: cuida el hostal, va al mercado, sale a pasear… pero sus ojos y su alma están llenos de imágenes y recuerdos. Su mirada nos inspira, deseamos que algún día nuestros ojos sean como los suyos. Su mirada es el mundo, nuestro mundo es Sudamérica y la vemos también con sus ojos. No tenemos foto de Olga, pero esta es la vista desde su pequeño hostal.


BOLIVIA


Bolivia es el país de la altura, el país donde respirar parece complicado y donde hay el cielo más bonito que hayamos visto: de noche lo cubren estrellas y parece que las puedas acariciar, de día es tan azul que duele mirarlo. Es el país de los contrastes. Desde la caótica y sucia La Paz, a la armonía que se vive en la Isla del Sol. Desde basureros en medio de la carretera a paisajes cuidados y protegidos. Desde el frío más intenso de Uyuni al asfixiante calor de Santa Cruz. Desde el desierto Siloli a montañas de más de 5.000 metros en la Cordillera de los Andes. Y para nosotros es el país de la aventura, donde salir de la ciudad de Uyuni nos parecía algo imposible. En la que una veintena de campesinos bloquearon la ciudad y no dejaban ni salir ni acceder a ella. Después de varios intentos frustrados de abandonarla con un autobús, de cristales rotos por las piedras, de miedo y nervios, de atascos en la arena del desierto… dejamos la ciudad clandestinamente en un Jeep por una ruta que rodeaba las manifestaciones.

Bolivia es aventura


WALBERTO Uyuni Walberto es bajo y redondo, como buen boliviano. Nos cuenta las mismas aventuras que probablemente ha contado a muchos turistas más, pero lo hace con una enorme sonrisa comprimida en medio de sus gordos mofletes quemados por el sol. Hace 18 años que hace el mismo trabajo y conoce miles de historias. Nos habla de la situación tensa que aún hay entre Bolivia y Chile y los 3 kilómetros de tierra de nadie que separa los dos países. Dice que si un boliviano cruza la frontera sin permiso, desaparece para siempre. Lo mismo le pasa a un chileno, si se atreve, dice con tono amenazador. Secuelas de la guerra en la que Chile ganó Atacama y dejó a Bolivia sin salida al mar. Nos cuenta que el desierto de Uyuni es peligroso, pero para él no tiene secretos, toda su vida trabajó como guía turístico. Cuando era joven hacía rutas de meses, un día su rodilla dejó de funcionar y ahora tan solo puede conducir el viejo jeep. Su sonrisa más espléndida nos la regala cuando nos dice: “no encuentras maravilloso que la mayor reserva de agua del mundo se encuentre en un desierto? Que contradictorio!”


juNIO, LEONARDO Y BÁRBARA Ellos son Junio, Leonardo y Bárbara, nuestros compañeros de las aventuras bolivianas. Tres brasileños soñadores enfadados con la política de su país basada en la desigualdad social. No querían el Mundial y menos aún los Juegos Olímpicos; nos contaron las manifestaciones y luchas para evitarlos, que los precios se había triplicado y como Brasil cada día hacía un paso más para convertirse en un país inhabitable para los brasileños.


ARGENTINA


Argentina es pasiĂłn, es el ritmo del tango, el ruido de los boliches, los jugosos asados que se deshacen en la boca, la locura por el fĂştbol y sus celebraciones desmesuradas. Argentina son las calles de Buenos Aires y las plazas de Palermo, los viĂąedos de Mendoza, el Cierro de los Siete Colores de Salta y la paz de Tilcara. Argentina son los argentinos ruidosos y exagerados, con un acento que nos seduce a cada palabra. Argentina nos acoge desde el primer minuto.

Argentina es casa


diego Buenos Aires Conocemos a Diego en un restaurante de Tigre, curioso, se une a nuestra conversación cuando nos oye hablar en castellano. Tiene 27 años y ha conseguido un trabajo digno haciendo helados, pero nos cuenta que su familia “la pasó mal durante la crisis que recién vivió su país”, aún recuerda cuando comer cada día era un lujo. Vive en las afueras de Buenos Aires con sus padres y sus 4 hermanos. Viaja solo en Tigre, su hermano se quedó sin plata y no se pudo unir. Pero para él no es un problema viajar solo, no todos sus amigos se lo pueden permitir. Se siente orgulloso de poder conocer su país durante las dos semanas de vacaciones. De vuelta a Buenos Aires, vamos a un espectáculo maravilloso: Fuerza Bruta. Al salir, alguien nos llama, es Diego, que nos saluda con su amable sonrisa. Nos vamos juntos a cenar y aprovechamos para conocerle aún un poco mejor, nos cuenta que se está sacando la carrera de historia después de trabajar. Intenta pagar la cena para agradecernos el tiempo pasado con él. Diego nos recuerda lo bonito que es que un extraño se convierta en amigo.


FABRI Salta Estamos haciendo un pequeño tour en Cafayate, con cualquier excusa Fabri se nos acerca. Como buen argentino, tiene ganas de hablar y de conocernos: de dónde somos? que hacemos en Argentina? Así empezamos a compartir unos días de nuestro viaje con él. Es de Buenos Aires, estudiante de musicoterapia (orgulloso de su elección), trabaja como teleoperador, y aprovecha las vacaciones para recorrer su país, aunque sueña poder cruzar el charco para visitar Europa. Toca la guitarra con sentimiento y la música nos une aún más: compartimos canciones españoles mientras nos enseña de argentinas. Divertido, hablador, carismático y enérgico, nos hace reír constantemente. Saca fotos al mismo ritmo que los japoneses: “mi cámara es nueva y la quiero aprovechar”. Se une con nosotros para viajar hasta Cachi, recorremos una lenta carretera de piedras, paisajes, historias y música. Fabri hace que nuestro viaje sea mejor.


CHILE


Chile es la naturaleza increíble de Chiloé y los rascacielos de Santiago. Los pueblos perdidos, el colorido barrio Bellavista y la imponente cordillera. Chile son lagos tan azules que se confunden con el cielo. Chile es contradictoria y especial, nos sorprende la gran desigualdad entre ricos y pobres, y lo poco que quieren a sus países hermanos. En Chile nos volvemos a juntar con personas conocidas al otro lado del mundo que nos acogen como hermanos, nos abren las puertas de sus casa y nos presentan a sus familias. En Chile volvemos a disfrutar las cosas pequeñas; un día en el balcón de Kombi, una tarde al cine, una cena en The Republican, alquilar una cabaña en las montañas y calentarnos con el fuego mientras fuera no para de llover o leer un libro en la cama llena de mantas calientes.

Chile son los amigos


KOMBI Santiago de Chile Kombi no es una persona, pero si una historia o, mejor, muchas historias. Kombi era nuestro hostal en Santiago situado en el barrio Bellavista. Kombi fue casa por 2 semanas. Entrábamos y nos esperaban con una sonrisa para preguntarnos qué tal había sido nuestro día. Conocimos a Jorge, un argentino que lo había dejado todo para recorrer mundo, pero que había llegado a Kombi, se había enamorado del hostal y se había quedado allí como diseñador gráfico. Encontramos un chico, no recordamos el nombre, de unos 19 años que conocía todos los bares de Chile porqué se había emborrachado en cada uno de ellos. Tenía mil aventuras que contar, aunque no las recordaba todas; tampoco como se había roto la pierna la noche anterior. En Kombi conocimos a Kombi, un gato encantador que se nos acurrucaba en las piernas para que lo acariciáramos. Kombi fue casa y también el punto final de nuestra aventura.


CRISTÓBAL Santiago de Chile

Matteo y Cristóbal se conocieron en Halong Bay, Vietnam. Se volvieron a reencontrar en Santiago, Chile, tan solo dos meses después, pero a 18.700 kilómetros de distancia. Cristóbal se toma muy en serio los huéspedes como buen sudamericano. Justo llegar en Santiago, nos recibe con a una barbacoa en casa de unos amigos para ver la final del Mundial. Después de tres meses de viaje es maravilloso que, en una ciudad tan grande como Santiago, te espere un amigo que te acoja de manera excepcional. Fue la primera de muchas noches juntos, Cristóbal nos enseñó su Santiago, sus lugares y sus amigos, hizo que no nos sentiríamos turistas sino locales. Las coincidencias y Cristóbal van de la mano: cuando estábamos en Santiago, Yuri, un viejo amigo de Matteo, llegó para empezar seis meses de intercambio en la ciudad. Así es como, a través de Matteo y Júlia, los dos se conocieron y nació una amistad que sigue aún. Como siguen las coincidencias: en unos meses Cristóbal se mudará a Milán para  completar su máster y Matteo, Yuri, Cristóbal y Júlia se juntarán otra vez, esta vez tan solo a 11.800 kilómetros de distancia respecto a la última vez.


Nos emocionamos al escribir estas páginas y se nos pone la piel de gallina al recordad; el viaje, los lugares, las personas, sus historias… y las muchas más que no forman parte de este libro pero que siguen en nuestro corazón. Gracias Sudamérica, eres magia.


Los autores… Matteo es un tiarrón de dos metros. Racional y lógico, pero si rascas tan solo un poquito encuentras una buena persona con empatía, sensible y con sensibilidad. Júlia es bajita y pequeña, una soñadora irracional y exagerada que siempre vive todas las experiencias al 200%, tanto las buenas como las malas. Juntos forman un equipo perfecto, son siempre cómplices y se complementan aún ser polos opuestos. Su gran pasión es viajar y lo hacen tanto como pueden. Ahora se encuentran en India trabajando en un proyecto social para el desarrollo de las comunidades más pobres.


Sudamérica  
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