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Sin cultura y comunicación no son factibles los procesos de planificación participativa Lcdo. Jorge Bello Moreira Lcdo. Jaime Ugalde Moreira Lcda. Tatiana Hoppe Marcillo Lcda. Nancy Vélez Álava Lcda. Andrea Báez Quelal Maestrantes de Periodismo CEPIRCI – ULEAM

El documento Comunicación sostenible y Desarrollo Humano en la sociedad de la información, consideraciones y propuestas, auspiciado por la Cooperación Española, de la autoría de Juan Carlos Miguel de Bustos, analiza la evolución de la conceptualización del desarrollo, debido a los cambios de paradigmas que van desde el desarrollismo economicista e industrial hasta lo más nuevo que es una vinculación social y humana para arribar al desarrollo humano, concebido como tal. El informe sobre “Comunicación, Desarrollo y Derechos Humanos” del Fondo de las Nacionales Unidas para la Infancia, Unicef, elaborado en el 2005, define al desarrollo humano como “el conjunto de dimensiones, condiciones y principios que, en el marco de las libertades civiles y considerando a los individuos como protagonistas de su desarrollo, propugna una valoración de la vida, la libertad de cada persona y de cada nación de elegir la mejor manera de vivir, según sus parámetros culturales, y el fortalecimiento de las capacidades de las personas en todas las dimensiones: personal, social, económica, política, cultural, educativa.. Bajo este contexto puede enmarcarse la concepción del desarrollo para Portoviejo, capital de la provincia de Manabí, Ecuador, donde en la última década se han realizado tres intentos de planificación estratégica para el desarrollo, que han quedado en papeles. Analizar las fallas para que los proyectos no se hayan ejecutado, desde el punto de vista de la necesidad de una comunicación participativa y del afianzamiento cultural, es el objetivo de este trabajo grupal.


En la cotidianidad, el enfoque social del desarrollo dado por las élites de opinión vinculadas al poder local en lo económico, político y otros, se sigue basando en el desarrollismo dictado por el crecimiento económico, industrial, del hormigón y el acero. La evaluación a los procesos de desarrollo en América Latina no arroja una buena calificación por parte de organismos internacionales, en los gobiernos y en las mismas comunidades donde se han ejecutado los procesos, pues los informes oficiales, aunque optimistas respecto de lo que se puede seguir haciendo, e intentando, destacan que pese a los esfuerzos encaminados a lograr el gran objetivo de desarrollo humano no se ha obtenido los resultados esperados. Y en esta afirmación, la comunicación y la cultura ocupan un lugar preponderante. “…En la definición de desarrollo humano, lo económico no está explícito, pero sí implícito, ya que constituye una de las actividades fundamentales para su consecución. Pone también el acento en la cantidad, pero sobre todo en la calidad, que es lo que caracteriza a los elementos citados en la definición (salud, educación, etc.). Hamelink 2 (Cf. C. J. Hamelink, «Le développement humain», en UNESCO, Rapport mondial sur la culture, UNESCO, París, 2000, p. 26.) considera que las características del desarrollo humano son las siguientes: «• La equidad en el acceso a los recursos y posibilidades esenciales. • La sostenibilidad de los recursos y de las instituciones. • La adquisición y la difusión del saber para la responsabilización del ser humano. • La participación».” Cabe considerar que existe un nuevo concepto de riqueza más integral que es de naturaleza fundamentalmente cualitativa. Lejos de asociarlo con economía, finanzas, moneda, crecimiento, se lo asocia con riqueza cultural, multiculturalidad, felicidad, libertad, etc…” ¿Planificación sin planificación? Portoviejo, capital de la provincia de Manabí, con 280 mil habitantes y una amplia historial político cultural, desde el año 2001 ha hecho 3 intentos de planificación estratégica para el desarrollo, las dos primeras (2002 y 2008) con aporte internacional y visión participativa y democrática, y la última, en el 2011, con una línea vertical, para cumplir requisitos legales, pues la Constitución y las leyes establecen la elaboración de proyectos participativos para la aprobación de presupuestos con recursos fiscales. Los discursos que han sustentado la necesidad de estos proyectos han estado llenos de apología sobre la bondad que conlleva contar con una idea o plan de ciudad y construido desde la realidad local, objetivos loables pero que debido al poco o ningún resultado tangible han quedado en el descredito o desprestigio que llega hasta la estigmatización. Hasta allí no hemos estado tan perdidos en la intención, pero la verdad es que ha resultado en fracaso práctico. Lo cierto es que de ellos , los fracasos, se debería aprender y corregir para no quedarse fuera del desarrollo, objetivo estratégico irrefutable; claro, hablamos de desarrollo visto desde esta nueva visión que tiene


que ver con equidad, sostenibilidad, adquisición y participación. Y si se quiere, ir más allá: riqueza cultural, multiculturalidad, felicidad, libertad y otros. Partiendo de la premisa actual que no se puede hablar más de desarrollo sin hacer énfasis en lo sustentable y sostenido, veo que en la practica la concepción de las mayorías siguen haciendo énfasis en la economía, el hormigón y el acero o modelos que se basan en el estereotipo impuesto por una alienante acción de imposición cultural venida desde los centros de poder que han impuesto el “ modelo”. ¿ Es pertinente? Es la duda que siempre uno se plantea al esbozar temas como éste en un contexto tan amplio y que constituye hasta una corriente de estudio, investigación e intelecto de parte de entidades oficiales y ONGs de diferentes tipos en el orden mundial y local. Entonces, es valida la pregunta de si cabe la inserción del “caso Portoviejo” en un estudio que trate de probar como hipótesis el hecho: en la comunicación insuficiente y la falta de identificación de la cultura e identidad radica gran parte de la razón para el fracaso de estos intentos de planificación participativa. No se concibe la participación sin una adecuada comunicación y la definición de los valores culturales que dan identidad. Luego de los asertos y conclusiones de tantas investigaciones a nivel internacional no se puede soslayar que la comunicación y la cultura son ejes transversales dentro de la planificación en general y que ese insumo ha sido visto de manera sesgada en el caso Portoviejo. El ejemplo puede servir para corregir y construir nuevas y exitosas experiencias en Portoviejo y otros lugares del mundo. Cómo se debe construir? Qué se hizo Qué no se hizo? Tan importante como hacer, es comunicar.

Comunicación y participación  

Deber de Comunicación Internacional

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