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UNDERGROUND BCN en busca de la legalidad

Barcelona es la nueva รกmsterdam


“colocarse” en el limbo Los clubes de Cannabis son asociaciones sin ánimo de lucro integradas por personas adultas consumidoras de marihuana. El consumo y el cultivo privado de cannabis está despenalizado en España, pero las asociaciones cannábicas se encuentran en el limbo por falta de un marco legal.


“tranquilo, aquí se pueden fumar porros” Hasta hace unos años, el consumo

bis que han aparecido en España

les, dicen). ‘‘Aquí no se vende ni

de marihuana era un asunto que en los dos últimos años: hay 500 se compra, sólo se suministra”, se conocía pero no llegaba a ser locales de fumadores, 350 creadas

comenta Pau, uno de los respon-

transcendente socialmente ha-

en el última año y el 40 por cien-

sables de la asociación Amster-

blando. Actualmente, el tema se to, unas 200, están en Cataluña.

dam que se encuentra en el ba-

ha vuelto cotidiano y es muy fácil

Este boom se debe, quizá, al va-

rrio del Raval de Barcelona. “Si no

encontrar personas que con total

cío legal donde se encuentran. No

fuese así, estaríamos traficando”.

libertad se declaran consumido-

están reguladas y se podría decir

Especial importancia se le tiene

ras. Reflejo de esto es el creciente que están en el limbo entre la le-

que dar a la capital catalana. Bar-

índice de asociaciones de canna-

celona, a parte de ser la ciudad

Socios fumando en la asociación Amsterdam de Barcelona.

galidad y la ilegalidad (son alega-


Retrato y actividad común dentro de los clubes canábicos: el arte de liar porros.

española con más asociaciones,

tran excitados cuando encuentran

está empezando a ser conocida en

uno. “Tranquilo, aquí se permite y quiere regular. La marihuana y

páginas web referencia en cultu-

fumar porros”, le dice en inglés

su legalidad son un tema de no-

ra de marihuana como “la nueva Pau a un alemán desconcertado.

table importancia en los debates

Ámsterdam”. Se vende como un

Las asociaciones están pidiendo

del Generalitat. Y no solamente

lugar en el que es fácil y barato

mayor regulación para evitar las

en el Govern, sino también en las

adquirir esta droga a través de es-

malas prácticas de algunos locales

calles o en las conversaciones del

tos clubs, y es por eso que se ha-

(en teoría, las asociaciones debe-

dia a dia, en donde se está nor-

bla del “turismo del porro”. Son

rían ser sin ánimo de lucro, pero

malizando este polémico tema.

muchos los estranjeros que pre-

hay muchos sitios donde se apro-

Ahora, muchos jóvenes, en lugar

guntan por los “coffe shop” y en-

vechan de la situación de “ven-

de ir a una cafeteria a pasar la tar-

der” marihuana). El ayuntamien-

de, van a un cluvb de cannabis.

Prefiero la marihuana... Des de la famosa Critical Plus a la divertida Elephant, pasando por la relajante Amnesia. Los clubes ofrecen una gran variedad de cannabis (incluyendo la terapéutica). Todos los tipos de hierba que suministran son cultivados por la propia asociación, de esta forma se garantiza que el socio consuma cannabis de calidad.

to barcelonés estña investigando


La gente en las asociaciones No suele haber un patrón de gente generalizado en las asociaciones, muchos son jóvenes, sí, y muchos ‘guiris’, también, pero en las asociaciones ves gente de todo tipo, personas que nunca imaginarías que fuman marihuana si las ves por la calle. Des de universitarios, hasta personas mayores o padres con família. El gusto por el cannabis no entiende ni de clases ni de colores ni de sexos ni de edades.

En los clubes, las gente se conoce entre ella. Es un punto de encuentro para hablar y fumar, entre otros. También se montan fiestas, o juegan a videoconsolas o incluso hacen partidas en el parchís. Todo aquello que se pueda hacer fumando, está permitido. “La gente viene aquí a pasar el rato y relajarse. Algunos escriben, otros simplemente escuchan y observan, otros están con los amigos y la conversación es más animada”: Pau comenSocios pasando el rato en la asociación, cada uno a su manera.

ta lo que ve cuando está en el club. “A parte de ser un club de


cannabis, también es un club social”. Es bien conocido que la marihuana tiene atributos un poco “sociales”, tiende a hacer hablar o reír a las personas, por lo tanto, más facilidad para conocer a otros.

No solo es un club de cannabis, también es un club social

El procedimiento que debes hacer para formar parte de una asociación es sencillo: debes ser mayor de 18 años y entrar con un ya socio del club, que es el aval para demostrar que no es la primer vez que fumas. Después de esto, se firma un “contrato” donde el fumador permite que la asociación cultive la parte que le pertoca como ciudadano. A partir de entonces, si el socio quiere entrar, debe enseñar su carnet con el número de socio y dirigirse a la parte interior del club (suelen ser bastante disimulados y escondidos). Una vez dentro, puede solamente pedir su marihuana (y pagarla) y marcharse, puede quedarse dentro si la necesidad de fumar o pasar todo el rato que quiera dentro de la asociación mientras fuma.

Pau suministrando bolsitas de marihuana a un socia del club.



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