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México, D.F., lunes 23 de octubre DE 1978

Murió ayer René Arteaga

latinoamericano”. También habría de fraguar, en esa época, una frase muy suya: “nos corrieron del exilio”. Llega a México, se inscribe en Mascarones para estudiar filosofía y letras y hacerse compañero de generación de Rosario Castellanos y Jaime Sabines, entre otros intelectuales. Empieza a escribir artículos, se consolida como periodista. Trabaja para Zócalo, cuya crisis laboral le tocó vivir hasta el estadio de una huelga en el que fue severamente golpeado por la fuerza pública. Una portada de la revista Política, en 1962, reproduce la fotografía de René Arteaga a las puertas de aquel periódico, con las huellas de los golpes e su cara; golpes de los que habría de resentirse esporádicamente hasta su muerte.

René Arteaga Rebollo, reportero de unomásuno, falleció ayer en la ciudad de México, a las 19 horas.

Colabora después por el Diario de la Tarde y El Popular, y figura luego entre los fundadores del periódico El Día.

Nació en El Chilamatal, hoy Ciudad Arce (El Salvador, el 20 de abril de 1928. Un pueblecito –solía contra René- como todos los pueblos salvadoreños: “con su lago y su pirámide”.

En 1967 entró como reportero a Excélsior, cuya redacción permaneció hasta el 8 de julio de 1976.

Su madre Josefina Rebollo, comerciante, le costeó la carrera de maestro rural, profesión que ejerció sin abandonar jamás su vocación por las letras y el periodismo. Esos años de trabajo en un medio de carencias y acusadas desigualdades sociales, fraguaron en Remé Arteaga sus sólidas convicciones políticas e ideológicas y su eterna e indomable rebeldía ante los excesos del poder y la riqueza. Se ganó el exilio a pulso y se marchó a Guatemala a luchar por la casusa de Jacobo Arbenz. En ese país se incorporó a las brigadas juveniles del régimen e hizo grandes amigos: entre ellos, Otto Raúl González, poeta hoy asilado en México, y Guillermo Toriello, canciller del gobierno de Arbenz. Participó René en la resistencia armada contra el usurpador Carlos Castillo Armas. De esta época de lucha habría de afianzarse en René Arteaga una preocupación obsesiva por lo que él siempre llamó “el drama

Ese mismo año, con un grupo de periodistas que dejaron –como él- Excélsior, participa en la Fundación de la edición vespertina de El Diario de México, al mismo tiempo que se l e invita a dar clases de periodismo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. Posteriormente fue nombrado jefe de información de la división de noticieros de Canal 13, cargo al que renunció para incorporarse a la redacción de unomásuno, de cuya cooperativa fue socio fundador. Como reportero, René Arteaga recorrió casi todo el mundo. Uno de sus mayores éxitos profesionales fue haber ganado la primicia mundial sobre la muerte del dictador haitiano Francois Duvalier (“Papa Doc”). Entrevistó Ernesto “Che” Guevara en Ginebra, al celebrarse la primera reunión de la UNCTAD; a Chaplin, Perón, Kissinger, Rockerfeller, Pinochet, Óscar Niemeyer y muchos otros personajes de relevancia internacional.


Ayer murió René Arteaga