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EL ÁNGEL DE LOS CAMINOS Norita y Esteban están en los últimos preparativos de su casamiento y terminan de cargar todo lo que necesitan en la vieja camioneta mientras la tarde ya está apretada por el sol, advirtiendo que el calor los invadirá durante todo el viaje, pero no hay vuelta atrás, los tiempos no ceden e inician el viaje. -Espero salga todo bien-¡Saldrá todo bien!.¿Que podría salir mal?-Esto me recuerda a mi abuela-¿Tu abuela?-Sí, ella siempre me decía que todo lo que hiciera, saldría bien, Dios la tenga en la gloria-Muy optimista-Sí, recuerdo sus historias y siempre eran historias de Ángeles-¿Ángeles?Si, eran su favoritos y en lugar de comenzar las historias como había una vez... me decía…y descienden de los cielos, incorpóreos, guerreros invisibles para el hombre, listos para cumplir con su misión de cuidarnos. Una vez le pregunté: -¿Abuela, vos crees en los Ángeles?-¿Por qué lo preguntás?-Porque mamá dice que solo son historias que vos inventas-¿Eso piensa tu madre?. Pues te contaré un secreto que nunca le conté a tu madre y que me pasó de verdad-¿De verdad?-Pura verdadPágina 1


Entonces volví a acomodarme para cambiar de historia, pues ésta sería de verdad y lo más importante sería un secreto. -Cuando era pequeña, íbamos a visitar a un amigo de mi padre, a su casa llamada "El Castillo", de arquitectura bella y extravagante, cerca de la costa riojana, precisamente en Santa Cruz. Ese mismo día llegamos al pueblo y fuimos caminando al Castillo. Las casas estaban muy alejadas, por lo que el camino nos encontraba solos. En eso aparecieron dos hombres extraños, desconocidos de aquellos pagos. Entonces mi abuelo tomo mi mano fuerte y me dijo- no tengas miedo-En ese instante, le pidió a Dios nos protegiera. Nuestros pasos se achicaron, casi a la sensación de querer volver, pero sin pensarlo ya teníamos a los dos hombres apuntándonos con un arma. Mi abuelo me cubrió, mientras yo estaba prendida a su pierna, temblando como si temblara la tierra al mismo tiempo. De pronto algo se interpone entre los malvivientes y nosotros, es que un gran Ángel Custodio que fulguraba una luz celestial que traspasa los ojos de todos, se presentó. Los dos hombres se vieron obligados a volver sobre sus pasos mientras la luz que emitía el Ángel se expande por todas partes dejando en plena evidencia realmente los que estábamos en ese lugar. Mi abuelo y yo éramos testigos privilegiados de una aparición seráfica cuando al mismo tiempo puedo ver como un Ángel me abraza y cuatro más nos rodean. De la misma manera pude ver a espaldas de los dos extraños, seres caídos, oscuros y claramente acechantes. El instante se ha paralizado y sería ésta la escena que marcaría mi alma por el resto de mi vida. Pero lo más trascendental es ver al Ángel de mi abuelo cubriéndolo del mal y dispuesto a presentar batalla. Página 2


Los dos hombre espantados también puede ver esto y dejan caer el arma, huyendo del lugar. Súbitamente el resplandor desaparece, como si hubiera sido un sueño surrealista, para nuevamente quedar solos en esa calle desolada. -¿De verdad sucedió abuela?-Tal como te lo estoy contando, Esteban-¿Cómo se llamaba el Ángel de tu Abuelo?-Bethenia- me dijo. -¿Bethenia?, ¿Lo has vuelto a ver?-No, pero ese día descubrí que el mundo es una batalla entre el bien y el mal y no estamos solos contra el mal. -¿Sabes que no son historias verdaderas?- le dice Norita-Supongo-¿Qué pasa que se detiene la camioneta? -me parece que es el motor-¡Estamos echando humo y se detiene!Los jóvenes bajan de la camioneta. Esteban piensa e intenta no preocuparse, al mismo tiempo Norita con los brazos en la cintura niega con la cabeza, no pudiéndolo creer. La ruta corta un verdadero desierto y el celular no tiene señal. -¿cuál es el plan?-¡Aún no lo sé!-le responde- elevando su aparato sobre la camioneta, esperando agarrar alguna señal. A la distancia, le parece ver que algo, hasta ese momento un punto, se mueve por la ruta y a medida que se acerca empieza a tomar forma. -¿Norita?, ¿ves lo mismo que yo o es un espejismo?-pregunta el joven, encendido por el calor desértico. Página 3


- ¡No, no es un espejismo, me parece que es un motociclista!. De un gran salto la joven sale a la ruta y pide auxilio. El motociclista empieza a disminuir paulatinamente su velocidad para finalmente detenerse. Era un joven, se detiene, levanta sus lentes cromáticos para poder saludar a los desafortunados jóvenes que quedaron varados en medio de lo desolado. -¡Qué bueno verte, no pretendemos molestarte, solo queremos pedirte que avises a la estación más cercana!- dice Norita. -Claro, pero ¿puedo ver la camioneta?, quizás sea un pequeño desperfecto- ¡Si, si! por supuesto y tengo herramientas, solo que no las se usar-le menciona Esteban entre risas y bromas. Después de algunos minutos la tarea está concluida. -Por favor prueba-¡Perfecto!, volvió a vivir la máquina-¡Ay, gracias! - responde Norita con su rostro lleno de alegría. - Gracias, ¿te debemos algo?-le dice el joven. - ¡No!-¡No nos presentamos!, ella es Nora, mi prometida y mi nombre es Esteban, ¿con quién tenemos el gusto?-¡Mi nombre es Bethenia!-le responde el motoquero entregándoles una sonrisa, mientras sube nuevamente a su motocicleta para continuar su camino. -¡Que extraño!, pero no es el nombre de.... ¿No?Los jóvenes se miran desconcertados intentando interpretar lo acontecido para luego mirar fijamente al motociclista mientras este se aleja.

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DEKA