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Continuación del cuento ... EL DIABLILLO Texto y fotografías Juan Peláez.

Se trataba de una habitación pequeña repleta de chismes. Como en si en cada uno de sus cumpleaños pusieran una lámina nueva de trastos encima de la anterior. Lo que se almacenaba perdía el

...a llevar a cabo uno de sus más des-

brillo y adquiría un aspecto intrigante.

lumbrantes encuentros. Un hallazgo que

Como si se guardase una historia terrorí-

podría incluso haber cambiado la historia

fica dispuesta a relatarse en cualquier

de la Humanidad. La Humanidad para él

momento. Su madre no le permitía visitar

era aún algo restringido, sus padres, los

el lugar. Decía que era un diablillo y no se

compañeros del cole, su hermana Luisa

podía estar quiero. Incluso en los

y sus tíos y primos. No debía olvidar tam-

momentos en los que se enfadaba le

poco a su vecino Antonio. En su cumple-

comparaba con el mismo diablo con d

años siempre le regalaba una tableta

grande y un chillido. Para él, aquel alma-

enorme de un chocolate que a él le pare-

cén de inutilidades, era el sitio que más

cía duro como la piel de un cocodrilo.

le atraía de su casa. Justo porque se lo

Nunca había sabido dónde compraba

prohibían y porque podía encontrarse

aquel ladrillo que siempre acababa por

con lo inesperado.

olvidarse en la despensa de su madre.

Cuando abrió la puerta con sigilo para

No había quien se lo comiera. José

que su mamá no se diera cuenta, le asal-

inventaba que lo debía comprar en algún

tó la imagen del desorden. En el caos,

país lejano donde los habitantes desden-

algo se movía entre bolsas, cajones y

tados no lo podían mascar.

juguetes olvidados. Como si se tratara de

A las seis de la tarde abrió el trastero.

una gran serpiente reptaba desde lo más


profundo hacia él. De repente, una cara se le colocó a un palmo de la suya. Pegó un brinco. La cabeza le hizo un

Era el único lugar en el que podía relajarse sin que me localizasen. ¿De quién se esconde?

¡clak! o mejor un ¡clonch! El crujido de

La agradable dama respondió segura.

una calabaza a la que hubiese agitado

De todos. En general cualquier persona

todo el contenido contra la pared del pasi-

me busca. Lo peor es que no paran de

llo.

pedirme. Te puedes imaginar, es cansa-

¡Aagh!

do. Oigo sus peticiones todo el tiempo,

No te asustes. No tengas miedo.

de día de noche, los domingos, los vier-

Descansaba.

nes, hasta en vacaciones. Pero aquí,

Vaya un lugar para reposar. Con rapi-

dentro de los armarios, con tanta acumu-

dez pensó en que su madre podía haber

lación de objetos, las voces se apagan y

escuchado el grito terrorífico. Pero tanto

existe un silencio lo muy rico.

cachivache absorbía el griterío. En el

El chico se tranquilizó. No se trataba de

recinto nada entraba ni salía en forma de

un orco, ni de una babosa alada, ni

ruido.

mucho menos de una bruja nariguda y

El rostro pertenecía a una señora que

espantosa. Era una señora tan normal

vestía una falda de flores. La camisa se

como su madre. Incluso demandaba lo

asemejaba a las utilizadas por su madre

mismo que ella le pedía a él, que la deja-

pero con un color más chillón. El pelo

sen en paz, un poco de silencio y tranqui-

alborotado, tipo escarola. Le pareció

lidad.

idéntico al de su vecino Gnomo que al

Oye, y ¿por qué te piden?

parecer había nacido en un país lejano

Es

una

pregunta

interesante.

llamado Guinea. En la cara grande y

Cualquiera cree que puedo solucionar

risueña se le abrían dos ojos iguales a los

sus problemas.

de la dueña de El Dragón que se carca-

¿Y no puedes?

jea, un restaurante chino debajo de su

No. Cada uno es capaz de resolver lo

casa. ¿Por qué se ha metido ahí?

que le preocupa. Nacemos con ese don. Sin embargo me lo piden a mi.


¿Quién es usted?

El niño se despidió con la mano. Fue a

Disculpa que no me haya presentado.

la cocina.

Ha sido todo tan de sorpresa. Algunos

Mamá…

me llaman dios.

Dime

¡Rayos! Pensó José. Había encontrado a dios.

me

hijo, Para saber más de Juan

vais

borrar el nom- http://juanpelaezescritor1.blo

Usted es muy diferente a las fotos.

bre con tanto

¿Qué fotos?

llamarme.

El niño salió del trastero. Fue a la biblioteca del salón y le trajo el tomo de la enciclopedia en la que hablaba de las religiones del Mundo. Empezó a enseñarle las imágenes. Llevas razón. Me han sacado muy desfavorecida. La dama continuó página por página. En algunas no pudo evitar las carcajadas y alzar las cejas por la sorpresa que le causaba lo que veía. ¡José, ven a merendar! Se oyó desde el fondo del pasillo. Disculpe mi madre me llama. Me tengo que ir. Si me lo permites me llevaré el libro. A ver si aprendo algo sobre mi. Nos vemos otro día ¿te parece? La señora retornó al fondo del cuarto.

Peláez:

a :

gspot.com/ http://juanpelaezescritor.blog spot.com/

Ya lo sé. Tu dices que soy un diablo ¿verdad? La mujer le miró intrigada. Esperaba una confesión sobre su última tratada. Y ¿sabes? Seré un diablillo pero he abierto el trastero y… he conocido a dios.

El diablillo  

Cuanto literario