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BOGOTÁ CIUDAD DE NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES CUENTOS ELABORADOS EN EL MARCO DEL PROCESO DE RENDICIÓN PÚBLICA DE CUENTAS, 2011


BOGOTÁ CIUDAD DE NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES CUENTOS ELABORADOS EN EL MARCO DEL PROCESO DE RENDICIÓN PÚBLICA DE CUENTAS, 2011 Clara Eugenia López Obregón Alcaldesa Mayor de Bogotá (D) Inés Elvira Roldán Pardo Secretaría Distrital de Integración Social Maribel Monroy Delgado Subdirectora para la Infancia Gloria Mercedes Carrasco Ramirez Asesora Subdirección para la Infancia Elaborados por: José Ignacio Galeano Borda Norma Liliana Martin García Nancy Valderrama Castiblanco María del Pilar Méndez Ramos Emily Johana Quevedo Pinzón Aportes y ajustes a los documentos: Gloria Mercedes Carrasco Ramírez Margarita Montenegro Álvarez Astrid Cáceres Cárdenas Alejandro Baquero Sierra Gloria Ochoa Parra Maureen Rodríguez Pabón Equipo Técnico Subdirección para la Infancia Willer Giagrekudo Achanza Coordinador Jardín Infantil Huitoto Makade Tinikana Diagramación, Ilustración e Impresión: Procesos Digitales Ltda. www.procesosdigitales.com.co Convenio 3804 de 2011 Para el Fortalecimiento de la Política Pública de Infancia y Adolescencia y de la Atención Integral a la Primera Infancia. Bogotá 2011


E

ra miércoles en el Jardín Infantil “La Abuelita Ana”, cuando empezó todo, Jorge estaba sentado como siempre en el salón grande, que en realidad no era tan grande, era más bien incómodo, oscuro y frío, en su pared colgaba un dibujo de Tribilín descolorido que había estado allí durante los últimos 10 años, Jorge esperaba impacientemente a que llegaran sus grandes amigos, Juliana y Andrés; de repente los dos llegaron cansados y agitados por subir las incontables escaleras que por fin daban al cuarto piso donde se encontraban todos Jorge al verlos les preguntó: - ¿Trajeron todo lo que dijimos ayer? Ellos entre susurros contestaron – Siiii-.


Luego los tres se metieron debajo de la mesa y Jorge sacó el plano de la gran máquina que se habían ideado. Emocionados, estaban ya a punto de iniciar la construcción con todos los materiales que habían traído escondidos en sus loncheras. Repentinamente la maestra gritó: - Rápido al comedoooor…. ¿Qué hubo? El último se queda sin comida… ¡¡A desayunar!! Rápidamente los niños dejaron el plano y los materiales de la máquina debajo de la mesa y salieron hacia el comedor donde se tomaron la habitual colada. Luego del desayuno, debían hacer la interminable fila para usar el baño y lavarse las manos, siempre haciendo equilibrio sobre la vieja caja de madera, pero lo peor era ir a hacer chichí, porque los baños nunca eran suficientes, ese día el pobre Andrés no aguantó más, inevitablemente se hizo chichí en los pantalones mientras hacía la fila, la maestra lo cogió del brazo y se lo llevó, no sin antes regañarlo delante de todos. Cuando regresaron al salón, se dieron cuenta que la maestra había colocado en cada puesto una tabla y un trozo de plastilina amarilla. La profe les dijo: - Bueno chicos, vamos a hacer con “la plasti” la “O” de oso, que es grande y redondita como un círculo. Jorge y sus amigos corrieron a ubicarse en la mesa donde habían escondido sus materiales secretos. La maestra fue solicitada por la coordinadora y salió del salón dejando a los niños por un instante. Jorge, Andrés y Juliana aprovecharon y rápidamente se metieron debajo de la mesa para continuar construyendo su máquina secreta. Los demás niños siguieron las instrucciones de la maestra haciendo muchas “oes” amarillas. Empezaron a construir una increíble máquina del tiempo con la que pensaron viajar y encontrar un lugar más feliz donde jugar. Cuando escucharon que la maestra se acercaba, corrieron a sus puestos para evitar ser descubiertos. La maestra entró al salón con cara de gran preocupación, llevaba de su mano a una niña rubia de ojos rasgados y muy dulce, con ella ya eran 42 niños. - Ella es Ángela, es nuestra nueva compañera- dijo la maestra, después de un silencio, ella siguió diciendo - Ella es… este… un poco rarita, este… es…, es una “niña down”, ¡así que cuidadito con ella! En seguida la maestra ubicó a Ángela en la misma mesa de Jorge, Andrés y Juliana, los tres se miraron y sin saber qué hacer, Andrés dijo: - Tenemos que contarle Jorge le dijo a Ángela: - Ven, métete debajo de la mesa Ángela y Jorge se escondieron debajo de la mesa y él le mostró la gran máquina del tiempo.


- ¿Qué te parece?- Le preguntó Jorge. Ángela sólo sonrío y no dijo nada, Juliana y Andrés se asomaron. - ¿Qué pasa? ¿Ya funciona? - No aún no…parece que falta algo, pero no se qué-, respondió Jorge preocupado. De repente se escuchó un grito de la maestra: - ¡Jooooooorgee!- ¿Qué hace debajo de la mesa? ¿Es que no tiene nada más que hacer? ¿Dónde está su “O”? Jorge dio un salto a su silla y con voz entre cortada por miedo a que la máquina fuera descubierta respondió: - Eeehehe ess queeeee… - ¡Silencio¡ Quiero que me muestres tu “O” amarilla- Dijo la maestra. Ángela se quedó debajo de la mesa y encantada con la máquina le dio un beso. En ese momento se escuchó un gran estruendo en el salón, acompañado de un sonido de campanas… De repente la mesa de Jorge y sus amigos empezó a elevarse lentamente dejando un rastro de luz debajo de ella. Ángela estaba abrazada a la máquina que sostenía la mesa de Jorge, Andrés y Juliana, quienes no podían creer que por fin la máquina estuviera funcionando, todo gracias a Ángela que mágicamente la ha hecho elevarse. Todos los demás niños y la maestra se quedaron paralizados mirando el acontecimiento, todos boquiabiertos. La máquina produjo un gran viento que la rodeó y con un fuerte impulso salió a gran velocidad por la ventana desapareciendo en el horizonte, con grandes destellos finales de luces de colores. Todo sucedió muy rápido. Andrés, Juliana y Jorge estaban felices, su invento había funcionado, sólo esperaban que su deseo de llegar a un lugar divertido y agradable se hiciera realidad. Ayudaron a Ángela a subir cuidadosamente encima de la mesa, los cuatro miraban a su alrededor, veían cómo las cosas, personas y escenas pasaban rápidamente frente a sus ojos, sentían que la improvisada nave subía y bajaba, se movía despacio y luego aceleradamente, avanzaba en línea recta y luego en espirales hacia adelante y hacia arriba, era todo un parque de diversiones en una sola máquina. De pronto vieron que la máquina se metía por un hueco oscuro y se movía más rápido que nunca, luego ya no sintieron nada más. Jorge se veía flotando en el espacio, perdió de vista a sus amigos, pero eso no lo asustó, extrañamente se sintió tranquilo y muy relajado. Cuando Jorge abrió los ojos estaba un poco mareado, trató de levantarse pero se le dificultó, así que lentamente se sentó y observó todo a su alrededor. Estaba en un salón grande iluminado con amplios ventanales que dejaban ver lo que pasaba en otros salones y lugares. Vio que Juliana y Andrés estaban en el salón de al lado mirando un gran mural con muchos colores, ese salón parecía una gran selva de papel dibujada por los niños y las niñas. Por la gran ventana del frente se veía un parque donde muchos niños y niñas jugaban y compartían libremente, desde allí por la ventana entraba una suave brisa cargada de risa y vocecitas graciosas. A lo lejos vio


otros niños y niñas que sembraban y cuidaban plantas en una pequeña huerta, con ellos estaba una dulce señora agachada con las manos untadas de tierra, ella les pasaba palas y rastrillos mientras conversaban. Por último vio algo sorprendente, algo nunca antes visto, vio un grupo de niños que se dirigía a un lugar donde había muchos baños hechos a la medida de ellos, iban solos y tranquilamente entraban y los usaban sin contratiempos . Por una ventana del fondo llena de colores, se escapaba una melodía deliciosa, Jorge decidió seguirla, cuando abrió la puerta pensó: - Este es el mundo de los bebésHabía siete bebés y dos maestras quienes mientras les cantaban, les ayudaban a comer. Lo que Jorge vio en esos platos se veía suculento y delicioso, también había una mamá sentada que le daba pecho a su bebé . Al salir de allí, Jorge escuchó un rugido estruendoso, se asustó y se ocultó en algo que parecía una cueva de cartón, se quedó callado para no ser descubierto, por un agujero vio que se acercaba un león, un cocodrilo y un rinoceronte, por su frente empezaron a rodar gotas de sudor, cerró sus ojos fuertemente y cuando los sintió cerca, los abrió lentamente y se dio cuenta que eran varios niños y niñas disfrazados de animales, entre ellos había un hipopótamo que era un niño que iba en silla de ruedas , detrás venía una mujer vestida de tapir quien lo vio y lo invitó a salir de su escondite: - ¡Hola Jorge por fin te despertaste! ¿Quieres que te lleve a donde tus amigos? Jorge le pregunta: -¿Allá están Juliana y Andrés? Ella se agachó y le dijo que sí. - ¿Y Ángela? ¿Dónde está Ángela?- preguntó Jorge preocupado. Sistema de Calidad de los Servicios Sociales: A partir de la expedición del Acuerdo 138 de 2004, que estructura el marco para el diseño y formulación de los estándares de calidad del servicio de Educación Inicial y las disposiciones para su Inspección, Vigilancia y Control, la SDIS dio inicio al proceso de implementación y a la configuración de los instrumentos administrativos, procedimientos y equipos humanos, iniciando el desarrollo del Sistema de Calidad de Servicios Sociales del D.C., como mecanismo para contribuir a la garantía de los derechos de los niños y las niñas en los Jardines Infantiles. Los estándares de calidad para la prestación del servicio de Educación Inicial en el Distrito Capital son: Nutrición y salubridad, ambientes adecuados y seguros, pedagógico, talento humano y gestión administrativa. Servicio de Salas amigas de la familia lactante, ofrecido por la SDIS, cuyo objetivo es facilitar el cumplimiento del derecho a una adecuada alimentación y nutrición de niños y niñas a través de la práctica de la lactancia materna y asegurar el derecho de las mujeres al amamantamiento. Los jardines infantiles de Bogotá implementan políticas de inclusión social para niños y niñas de condiciones diversas, especialmente los niños y niñas con discapacidad en primera infancia tienen acceso al servicio en condiciones de equidad acompañados por maestras formadas, educadoras especiales y equipos interdisciplinarios. Niños y Niñas como Ángela la de este cuento, con síndrome de down, y niños y niñas con otros tipos de condiciones biológicas asisten a una Educación Inicial Inclusiva, tal y como lo estipula la Política Pública Distrital y la Ley 1346 (Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad) en su artículo 24. Para noviembre de 2011 se ha logrado incluir y atender a cerca de 3.300 niños y niñas con discapacidad en Educación Inicial.


– También está allí, ya la vas a ver- le contestó la maestra tranquilizándolo. Jorge y la maestra se dirigieron al salón justo al lado, en el que había varios grupos de niños y niñas haciendo cosas distintas: mientras unos jugaban a la cocina, otros leían cuentos sentados en cómodos cojines, otros estaban construyendo una nave espacial con botellas, tapas, palos, pedazos de espuma y cajas y otros pintaban en un gran papel con los pies . Allí vio Jorge a sus amigos, salió corriendo hacia ellos, Ángela lo vio y se lanzó sobre él emocionada, Juliana y Andrés lo recibieron con un gran grito de felicidad - ¡JOOOOORGEE! -¿Viste que jardín más chévere al que nos trajo la máquina?- Le preguntó Juliana. Jorge la mira asombrado y le dice: - ¿Esto es un jardín Juli? ¡No lo puedo creer!. Andrés le dijo orgulloso: - …Y eso que no has visto a nuestras profes … En ese mismo instante entraron dos maestras que traían en sus manos más materiales, una de ellas empezó a repartirlos a cada uno de los grupos y se quedó con los que estaban leyendo cuentos… - Hola Jorge- dijo la otra maestra -¿Ya escogiste un rincón para jugar? - Ehhh ¿Puedo ir al de la nave espacial? - ¡Claro!- dijo la maestra -¡vamos!… En Bogotá se han escrito los Lineamientos pedagógicos y curriculares para la Educación Inicial en el Distrito. Dicho documento fue construido en convenio con la Universidad Pedagógica Nacional y en conjunto con la Secretaría de Educación. Este ha sido socializado con maestras y maestros de jardines infantiles públicos y privados, con asociaciones de jardines privados, también en Universidades, Normales e Instituciones educativas que tienen programas de educación infantil, con empresas que producen material didáctico, entre otros. El Plan de Desarrollo “Bogotá Positiva”, se propuso como meta alcanzar 41.900 cupos gratuitos en Educación Inicial para niños y niñas en Primera Infancia. Para el cumplimiento de esta meta, la SDIS ha realizado grandes esfuerzos para ampliar la cobertura y mejorar la calidad de los servicios que se prestan a esta población, contando actualmente con una estructura que labora con base en seis modalidades de atención, de ellas cuatro operan como jardines infantiles ( Jardines SDIS, Casas vecinales, jardines sociales y jardines con cupos cofinanciados). A partir de espacios de formación, como los viernes pedagógicos y procesos de acompañamiento a Jardines Infantiles por parte de la Universidad Pedagógica Nacional, la Secretaría de Integración Social, posibilita espacios para que las maestras y maestros vinculados a los jardines puedan tener jornadas de reflexión sobre la práctica pedagógica y así se movilice la educación inicial entorno al niño y la niña como sujetos activos de derechos.


La profe acompañó a Jorge hasta nuestro rincón, el de la nave espacial. De pronto la profe se quedó mirando la construcción que estábamos haciendo y nos dijo: - ¿Los astronautas cómo van a ver el espacio?- Y uno de mis amigos dijo: - ¡Ay!!!! ¡La nave no tiene ventanas! Mientras resolvíamos el problema, la profe se fue a jugar al rincón de la pintura y empezó a pintar ella también con sus pies. - ¿Y Jorge qué hizo? - Jorge se quedó ayudándonos, como él había construido la máquina del tiempo sabía mucho de naves. ¿Te imaginas mami? ¡Viajaron en una máquina del tiempo! - Jajaja, Nico pero ese jardín de donde vinieron tus amigos es de hace mucho tiempo, es como en el que yo estuve, te imaginas hace uffff! un montón… Debió haber sido un sueño de Jorge… - Eso me lo contó Jorge, mi amigo nuevo, mientras nos comíamos el almuerzo en el Jardín ¡Estaba más rico!... Ah! Y también conocí a Andrés, a Juliana y a Ángela ¡Ella es distinta y es muy tierna! ¡Y de pronto ella también hace que nuestra nave vuele, mami! - ¡Que fantástica historia mi amor!- tu amiguito Jorge es muy ingenioso. - ¡Ya quiero que sea mañana para ir al jardín otra vez! - Bueno amor, entonces debes dormirte pronto para que se haga mañana rápido y poder ir. - Hasta mañana mami… - Hasta mañana mi amor… que descanses… La mamá miró a su hijo con una sonrisa, apagó la luz y tranquila se fue a dormir segura de que había escogido un buen lugar para educar a su hijo Nicolás.


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