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BOGOTÁ CIUDAD DE NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES CUENTOS ELABORADOS EN EL MARCO DEL PROCESO DE RENDICIÓN PÚBLICA DE CUENTAS, 2011


BOGOTÁ CIUDAD DE NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES CUENTOS ELABORADOS EN EL MARCO DEL PROCESO DE RENDICIÓN PÚBLICA DE CUENTAS, 2011 Clara Eugenia López Obregón Alcaldesa Mayor de Bogotá (D) Inés Elvira Roldán Pardo Secretaría Distrital de Integración Social Maribel Monroy Delgado Subdirectora para la Infancia Gloria Mercedes Carrasco Ramirez Asesora Subdirección para la Infancia Elaborados por: José Ignacio Galeano Borda Norma Liliana Martin García Nancy Valderrama Castiblanco María del Pilar Méndez Ramos Emily Johana Quevedo Pinzón Aportes y ajustes a los documentos: Gloria Mercedes Carrasco Ramírez Margarita Montenegro Álvarez Astrid Cáceres Cárdenas Alejandro Baquero Sierra Gloria Ochoa Parra Maureen Rodríguez Pabón Equipo Técnico Subdirección para la Infancia Willer Giagrekudo Achanza Coordinador Jardín Infantil Huitoto Makade Tinikana Diagramación, Ilustración e Impresión: Procesos Digitales Ltda. www.procesosdigitales.com.co Convenio 3804 de 2011 Para el Fortalecimiento de la Política Pública de Infancia y Adolescencia y de la Atención Integral a la Primera Infancia. Bogotá 2011


E

sa mañana me levanté con una idea que caminaba en mi cabeza, me hacía tantas cosquillas que no podía aguantar, así que antes de bañarme decidí contársela a mi mamá, bajé rápidamente a la cocina y la vi preparando el desayuno, le toqué la espalda y ella se volteó hacia mí de inmediato, yo estaba tan emocionada que mis manos se movieron velozmente, tan rápido que ella no alcanzó a interpretar mis señas, decidí entonces hacerlo más despacio. Después de mi explicación, mi mamá me miró, con los ojos más abiertos que nunca, me acarició el cabello y me dijo: - Es muy buena idea, pero tú con esas ocurrencias. - ¡No! Cami. - ¡Imposible! - Cada una de esas palabras la acompañaba con un acento agudo que traducía en cada uno de los movimientos de sus cejas y sus pies. La conversación la interrumpió el chocolate, que se derramaba a borbotones, ensuciando la estufa. En ese instante, decidí subir a bañarme, me puse el uniforme, agarré el morral y sin hacer ni un sólo gesto me senté a desayunar, clavé la mirada en el plato y comí tan rápido como pude, no quería ver a mamá, estaba muy molesta por lo ocurrido hacía unos minutos.


Salí de casa y caminando fui hasta el colegio, como en esta ocasión mis pasos fueron tan deprisa, llegué muy temprano, así que me senté en la banquita donde esperaba a Violeta y Luna, mis amigas de siempre, me quedé mirando los pequeños círculos que hacía con las puntas de los pies, pensando en aquella idea que me había rondado toda la noche, hasta que me sumergí en mis ocurrencias. De repente, un beso de Olivia en la frente me sacó de un brinco de mis pensamientos. Olivia tan dulce como siempre, luego del beso me regaló un chocolate y nos pusimos a hablar. A ella le fascinaba conversar conmigo, sus gestos eran los más claros y expresivos que mis ojos han visto; las señas que hacía con sus manos se movían al ritmo de su sonrisa, de los guiños de sus ojos y de las muecas divertidas que solía hacer para arrancarme las carcajadas más contagiosas del mundo. En ese instante, la idea se me metió en la blusa y empezó a recorrerme la espalda de un lado al otro así que pensé en que Olivia sería perfecta para apoyar esta idea inquieta que no me dejaba en paz. Así que me arriesgué y se la dije clara y concretamente, Olivia con su dulzura de siempre me dijo que le parecía genial, que realmente sería un éxito poner a funcionar semejante idea. - Pero …antes necesitábamos conseguir apoyo… Se quedó pensando por unos largos segundos sin mover ni un dedo, ni una ceja… y después dijo… - Dame unos días para pensar qué podemos hacer. Aunque no fue la negativa rotunda de mi mamá, tampoco fue la respuesta que mi idea quería escuchar, así que siguió molestándome las orejas, el pelo, las pestañas y hasta la nariz, mientras caminábamos hacia el salón en compañía de Olivia , que comenzó a contarme las aventuras que había vivido el fin de semana. La clase comenzaba y la maestra iniciaba la lectura de los mitos del Orinoco; mientras mis compañeros oían la historia, yo la escuchaba a través de los movimientos continuos de las manos, de la cara y de los ojos de Olivia, sin embargo, me quedé mirándola tan fijamente, que me perdí, me distraje por varios minutos, esa idea loca que me despertó en la mañana, volvió, se metió por mis oídos y no dejaba de pasearse y saltar, pasaba de mis hombros a mis rodillas, de una ceja a otra y se diluía en mis pupilas, haciéndome borrosa la figura de Olivia. En algunos Colegios oficiales de la ciudad de Bogotá, la Secretaría de Educación adelanta procesos de integración escolar con intérprete, dirigido a estudiantes sordos. En este proceso, el intérprete es la persona encargada de interpretar, de “traducir”, los mensajes del castellano a la lengua de señas y viceversa, para permitir la comunicación entre los estudiantes sordos y sus interlocutores (compañeros, maestras o maestros, directivos docentes, entre otros), en diferentes situaciones del contexto escolar (en las clases, reuniones, asambleas, salidas pedagógicas, entre otras). “Atención Escolar Diferencial”. En el marco del programa “Toda la vida integralmente protegida”, el proyecto de inclusión social de la diversidad y atención a población vulnerable en la escuela, la SED desarrolla acciones orientadas a la garantía y restitución de derechos de los grupos poblacionales que presentan dificultades para el acceso y permanencia en el sistema educativo por razones de origen socio económico o por pertenecer a grupos sociales vulnerables”.


HELADERÍA


De pronto, me di cuenta que era la hora del refrigerio, mis compañeros se levantaron de sus puestos y se fueron a comer, en ese instante me levanté y fui a buscar a mis amigas para contarles aquello con lo que había soñado toda la noche. Violeta y Luna me miraban atentas, descifraban cada uno de mis gestos y cada uno de los dibujos que hacía en el aire con mis dedos, y aunque interpretaron a la perfección mis señas, lo que les dije les parecía una locura y volvió a repetirse el mensaje matutino de mi madre: - ¡Cami! – ¡no se puede hacer!, - estás loca-. Y mientras movían su dedo alrededor de la oreja me halaron del brazo y nos fuimos juntas hacia el patio de recreo. Y si, decidí olvidarla, pero la terca idea no quería dejarme, me persiguió hasta la última hora de clase, se enredó en mis crespos y se resbaló hacia mi bolsillo. Pensé entonces, acudir a otras instancias, así que al salir del colegio busqué a mi hermano mayor, tal vez él por estar en la Universidad me diría cómo deshacerme de esos pensamientos o cómo volverlos realidad. Él me invitó a un helado de frutos rojos con chocolate, mi preferido, y mientras saboreábamos ese manjar azucarado decidí contarle a mi hermano aquello que se me ocurrió la noche anterior. Él me miraba fijamente y se veía tan interesado que le expliqué despacio, hasta le hice un dibujo. Mi hermano se cogió la barbilla, se levantó de la silla, dio unos cuantos pasos y miró el dibujo con detenimiento, agarró el lápiz que estaba sobre la mesa y escribió: - Cami, no, es difícil, buena idea, pero difícil-. Agarró mi maleta, me cogió de la mano y me llevó a casa. Nada que hacer. Esa noche soñé nuevamente con lo mismo, me levanté pensando en eso, la idea seguía revoloteando por allí, parecía un colibrí que volaba por toda la habitación y no me dejaba dormir, me seguía, ¡que terca era!, así la espantara y desapareciera por momentos, seguía ahí esperando. Nunca en mi vida había podido escuchar voces, solamente las imaginaba, pero por primera vez sentía que esa idea me hablaba, tan cerquita que no podía ignorar esos sonidos tan claros, que comenzaban su recorrido por mi cabeza y seguían hasta llegar a la punta de los pies.


Así que al siguiente día, decidí buscar a alguien que le interesaran mis ocurrencias. Al salir del colegio, pensaba en la tía Martha, en el Profesor Guillermo y hasta en el vecino Lucas, tal vez, a ellos les podría interesar, mientras tanto me agaché a amarrar mi zapato, estaba en ello cuando de repente me vi envuelta en un grupo de niños y niñas que caminaban juntos, se veían conversando álgidamente y se ponían atención unos a otros con gran interés, algo que me pareció curioso, además por sus gestos y sus movimientos parecía que de lo que hablaban era algo muy interesante, así que decidí seguirlos. Entraron a un edificio, a uno al que yo creía que nunca entraban los niños y las niñas. En ese justo instante los perdí de vista y la indecisión cubrió mi cuerpo, no sabía si ingresar al lugar o no, hasta que la idea aquella me dio un empujón y resulté dentro del recinto, sin quererlo interrumpí una charla, los niños y las niñas estaban sentados, hablando, discutiendo y escribiendo. En el mismo lugar se encontraba un adulto, que hacía las veces de moderador, me sorprendió que allí hablaban los niños y las niñas mientras que el adulto interesado escuchaba. Cuando me vieron sonrieron, uno de ellos me cogió de la mano y me invitó a tomar asiento, me preguntaron muchas cosas, pero para mí era difícil saber qué era lo que decían, así que extendí mis brazos hacia el frente levanté las manos y las moví diciendo: - Un momento-, ellos se quedaron mirando mi gesto firme, así que cerré mis puños, me levanté de la silla y me dirigí, con grandes pasos, hacia un papelógrafo que había en frente y escribí en letra muy grande, pero temblorosa: - Yo sorda Ellos se miraron unos a otros, con caras de desconcierto, el mundo se detuvo por un momento, hasta que la niña amable de cabellos largos y pequitas, que estaba sentada a mi lado, también se levantó de su silla y escribió al lado de mi frase: - ¿Qué hacemos?- , necesitamos entenderteComencé a sudar, mientras la loca idea me halaba la falda del uniforme. Entre tanto, ellos comenzaron a hablar, se miraban, movían las manos, levantaban los brazos, se subían las mangas de sus sacos, yo en cambio miraba cuidadosamente los labios de algunos de los que hablaban para enterarme de qué charlaban. En un momento, algunos asintieron con la cabeza, otros con los ojos y en algunas bocas pude leer la palabra ¡si! La misma niña que había escrito la primera frase en el papel, ahora escribía unas más: -Escribe aquí -, -¿qué nos quieres contar?-


En ese momento me embargó la felicidad y como si fuera magia mi mano comenzó a dibujar y a escribir, la idea comenzó a bailar, sonreía y se iba pegando al papelógrafo con cada trazo que ponía en el papel, cada letra fue escrita con fuerza, con trazos amplios iba apareciendo detrás de cada vocal haciendome sonrisitas: - R E V I S T A E S C R I B I R L O S N I Ñ O S– La idea ya escrita allí, aplaudía de la emoción. Así se llamaba la loquita aquella, la idea con la que había vivido estos dos últimos días: REVISTA. Los niños y niñas hicieron caras de entusiasmo y gran emoción como si yo hubiese descubierto el invento del siglo, la niña amable de las pecas se acercó y me abrazó todos celebraban, uno de ellos se quedó mirando, intentando decirme algo con sus manos y su cara, que para mí eran confusas y poco comprensibles, así que uno de ellos decidió escribir con un marcador azul lo siguiente: - Somos EL CONSEJO DE NIÑOS Y NIÑAS DE LA LOCALIDAD - Queremos saber más de tu idea- Pero ¿cómo?, - ¿Consejos de niños y niñas?- ¿Qué es eso? -me preguntaba- ¿Aconsejaban a los niños y niñas? ¿no entendía mucho? Pero miré el papelógrafo y mi idea seguía celebrando como si ella supiera que aquí algo bueno iba a pasar con ella. Ellos al ver mi cara de confusión, decidieron seguir escribiendo: - Representamos a todos los niños y las niñas que viven aquí, -en el barrio, en la localidadAl lado de la frase pintaron un parque, la iglesia, la piscina, el colegio y la papelería de don Gabriel, todo lo acompañaron de mímicas y representaciones que me aclaraban todo lo que ellos hacían y que también me produjeron mucha risa . Ahí pude entender que eran niños y niñas de mi barrio que hacían cosas por los niños y las niñas, y que estaban allí para escucharnos a todos , incluso a mí, en ese escenario podía participar. Espacios de participación de niñas, niños y adolescentes. Una de las actividades más relevantes relativas a la participación de niños, niñas y adolescentes durante 2009 fueron los Consejos de Niños y Niñas. Estos Consejos pretenden integrar a las dinámicas institucionales la voz de los niños y niñas dentro de los procesos de toma de decisiones frente a sus proyectos, precisando mecanismos de acompañamiento y disponibilidad de recursos financieros para apoyar sus iniciativas (…) (…) En la actualidad existen 20 consejos locales y un consejo distrital de niños y niñas, alrededor de los cuales se han adelantado diferentes acciones de participación infantil que permiten a los niños y niñas aportar a la construcción del concepto de ciudad de derechos y visibilizar cómo ellos y ellas tienen posibilidades de incidir en su buen logro. (página 165). Informe de rendición de cuentas. Infancia y Adolescencia en Bogotá Positiva. Secretaría Distrital de Planeación, Secretaría Distrital de Hacienda. 2010.


Luego de saber lo que hacían aquellos niños y niñas allí y que además estaban interesados en lo que yo tenía para decir, les di el teléfono de Olivia. El tiempo se fue volando, tanto la charla telefónica con Olivia como el tema de la revista quedaron inconclusos, los niños y las niñas ya se debían ir para sus casas, por eso se dio por terminada la sesión de ese día. Mi idea aunque seguía contenta, se mostraba ansiosa, yo no había podido darla a conocer tal y como me la imaginaba. Al salir, uno de los consejeros me entregó un papel doblado que decía: - Para mamáEn el momento en que lo recibí me tomó del hombro, señaló mi pecho con la mano izquierda y luego con un dedo de su mano derecha hizo un gesto de lectura sobre el papel que recién me entregaba, luego juntó sus índices muy despacio e hizo –sí- con la cabeza. Lo que me había dicho mi nuevo amigo era lo siguiente, o bueno eso fue lo que le entendí, y estaba en lo cierto: - Es para tu mamá y lo leen juntas-. Me fui derechito para la casa a cumplir la misión, entré, mi mamá estaba un poco preocupada por mi tardanza, me abrazó, frunció el seño, yo alargué mi mano y le di la nota. En ella estaba escrito lo que había vivido con el consejo de niños y niñas esa tarde y decía algo muy especial, que ellos me invitaban a participar en el siguiente encuentro para poder trabajar la idea de la Revista. Ese día me sentí muy bien, sentí que me escuchaban en medio de los gestos, el papel y el lápiz, ese nuevo espacio me llenó de energía, así que las siguientes tardes, después de llegar del colegio comencé a escribir sobre la Revista, esta inquieta idea que comenzó a tener vida y hacerse realidad. Llegué muy puntual a la siguiente sesión del consejo, para mi sorpresa, ese día estaba allí Olivia, la abracé con fuerza, me puse tan feliz, supuse que los consejales la habían contactado para que estuviera conmigo en ese espacio. Ella con sus palabras tiernas me contó que los niños y niñas del consejo la buscaron en el colegio y la invitaron para que ellos pudieran dialogar conmigo. Mientras hablábamos unas manos gordas y redonditas le taparon los ojos a Olivia, ella embargada de alegría se volteó y abrazó al señor que había acabado de llegar, él también parecía


amable y muy gracioso, Olivia nos presentó y me dijo que él se llamaba Miguel y sería el intérprete encargado de estar conmigo en las sesiones del consejo de niños y niñas. Al iniciar la reunión, Miguel comenzó a traducir cada una de las palabras que decían los niños y las niñas. Mientras veía mover la barriguita de Miguel junto con su cuerpo y con las palabras que pintaba en el aire para mí, yo me enteraba de lo siguiente: Ahora yo era invitada especial en el consejo de niños y niñas y tenía la posibilidad de contar con Miguel en todas las reuniones . Ya contando con Miguel, pude dar a conocer todo lo que había pensado durante los días anteriores alrededor de la revista, les dije a mis compañeros de consejo que me interesaba escribir, -Yo amo escribir – Quería dibujar palabras, dar a conocer a muchas personas lo que sentía, con los juegos que permiten la poesía, la literatura, las letras, ese lenguaje común que viaja entre las cartas, los libros y por supuesto en las revistas, entre las manos de miles de lectores convocados por esas grafías que tienen algo que contar. Con el apoyo del consejo pude hacer realidad la revista, pude escribir acerca de lo que pasaba en el colegio, en el barrio, en las casas, acerca de mis sueños, de mis opiniones. La revista comenzó a circular por los pasillos del colegio, por las habitaciones de los estudiantes, por las tiendas y por las manos de la gente del barrio. Se comenzaron a recoger todas esas ideas y pensamientos que les hacen cosquillas a los niños y a las niñas, comenzamos a escribir para ser escuchados sin voz. Violeta y Luna me contaron que en Palabrotas radio se hizo una nota frente a la historia de Santiago, un niño de 702 de mi colegio, que se publicó en la revista.

El Sistema Distrital de Discapacidad, en el marco de la implementación de la política pública de Discapacidad, cuenta con un convenio con la Federación Nacional de Sordos de Colombia (Fenascol), por medio del cual se presta el servicio de intérpretes para los eventos masivos que se realicen en Bogotá y que ameriten este acompañamiento profesional. Para poder contactar dicho servicio se puede acudir al consejo Distrital de Discapacidad, al comité técnico de discapacidad o a los veinte consejos locales de discapacidad que existen en la ciudad, uno por cada localidad. “Palabrotas Radio” es un programa que se transmite en las emisoras comunitarias de la ciudad y es conducido y producido por niños y niñas de las 20 localidades de Bogotá.


La revista tuvo tanto éxito que hizo parte del libro de las ideas poderosas del consejo de niños y niñas de mi localidad, como una respuesta a los espacios de participación que los niños y las niñas necesitamos en toda la ciudad para ser escuchados. Como directora de la revista pude publicar mil cosas, de muchos colores, tamaños, sentimientos y tonalidades, desde las charlas que los niños y las niñas del jardín de al lado sostienen en sus asambleas , hasta el poema escrito por Miguel y Olivia llamado: “Las palabras mudas que gritan fuerte”. -Abrazos muchosCamila

Este libro condensa los sentimientos y las emociones que a los niños y niñas les produce vivir en la ciudad de Bogotá. “En los jardines infantiles de la Secretaría de Integración social, en sus diferentes modalidades, se están promoviendo espacios de participación mediante estrategias pedagógicas que tienen como principio considerar a los niños y niñas como sujetos de derechos”.


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