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Contenido: Obra en portada: Librería amarilla (óleo/tela 60x 40cm) por Wuero Ramos. Texto “Discurso de género en la novela” por Argentina Casanova. El reportaje “Los fantasmas de Ai Weiwei” por Claudia Cárthaigh. Reseña literaria “La Novela Zombi: una mitografía de un monstruo en el monstruoso siglo XXI” por Claudia Cárthaigh.

Relatos: Ériq Sáñez, Rocío García Rey, Mexitli López, César Aramís Contreras Parra, Martín García López, Beatriz P. Vázquez, Miguel Ángel Léon Govea, Jesús M. Peña,

Minificciones: Mónica Gameros, Alba Ballesta, Jesús Rivas Margalef.

Poetas incluidos en esta edición: Baudelio Camarillo, Fabián Muñoz, Adelaida Caballero, Leandro Sabogal F., Natalia Lara, Julymar Rodríguez López, Rosa Emilia del Pilar Alcayaga Toro, Oscar Robles, Ana Laura Gutiérrez, Hernán Lasque, Leonardo Alezones Lau, Henri Magritte, Dayra Miranda Olmedo, Lucía Lascano, Michael Benítez Ortiz.

Obra plástica por Wuero Ramos, Talía Yáñez y Omar Moreno. Serie fotográfica Paisaje abstracto por Isaac Parra.

Entrevista con el poeta mexicano Baudelio Camarillo y con el escritor Ériq Sáñez, Premio Nacional de Cuento Breve Julio Torri 2014.


Editorial

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La idea angular de porqué nació la revista -era y sigue siendo vital para los miembros del equipo- fue la de brindar un nuevo espacio en el que sí se leyesen todas las voces, conjuntar textos con estilos y contenidos diversos, y con ello conseguir la pluralidad. Y creemos que no hemos traicionado esta idea. Seguimos pensando que nunca serán suficientes los espacios actuales para dar a conocer las tantas facetas que guarda la literatura hispanoamericana no debe olvidarse que las revistas o espacios independientes las creaciones, poco o mucho artesanales, conservan grandes tesoros, son el corazón de la literatura, ahí está el semillero de talento: cada uno de sus textos es un latido. La crítica, el ir más allá de las formas de creación establecidas, los temas que se tocan y de la manera en que se abordan son lo más cercano a la originalidad. Hace falta que se sigan creando proyectos culturales como las revistas literarias para continuar con la placentera labor de darle sonido a tantas palabras que buscan derramarse sobre los lectores –los autores están ahí, esperando que se abran más espacios; y se comprueba por la gran respuesta que tienen nuestras convocatorias y las de otras revistas. En este caso, los textos que presentamos en este número fueron seleccionados de entre más de 200 colaboraciones que llegaron a nuestro correo electrónico (por motivos de espacio, no pudimos publicar a más, pero igualmente agradecemos a todos los que enviaron sus obras). Bienvenidos entonces más espacios en los que exista la apertura, trabajo editorial, total independencia; perseverancia y dedicación. Lo independiente (hablo específicamente de las revistas literarias) nace del simple amor al arte, y cualquier bono económico, es un extra que, si bien no debe rechazarse, no debe ser fundamental para iniciarse en estos menesteres. La calidad artística y literaria está en nuestra tierra, escarbemos un poco para seguir encontrándonos. Vayamos por más. Blog: http://revistaliterariamonolito.blogspot.mx/ Canal en Youtube: https://www.youtube.com/user/MonolitoEdiciones?feature=watch Facebook: https://www.facebook.com/RevistaLiterariaMonolito Twitter: https://twitter.com/RevistaMonolito ¿Quieres colaborar? Manda tus obras a revistarusticamex@hotmail.com Cada uno de los textos e imágenes aquí presentados, son responsabilidad y propiedad de los autores. Registros en trámite.


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El discurso de género en la novela Por Argentina Casanova

Dentro de la generación actual de escritoras, las mexicanas han aportado su visión de la Revolución desde perspectivas diferentes a los escritores, en ellas encontramos historias en las que el eje central no es la lucha, sino la perspectiva íntima de otros personajes cercanos o que conocieron a los héroes revolucionarios, es lo que se vio a través de los ojos de los abuelos y las madres, tradición que inaugura Nellie Campobello (Cartucho, 1931) y que continúa Silvia Molina con La familia vino del Norte (1987). Es la visión íntima, desde la unidad a lo general, ya no es el caudillo, sino los personajes secundarios que estuvieron en algún momento junto a los grandes héroes. Y es así como tenemos una dimensión alterna de la Revolución desde novelas íntimas. Entre ellas, La Familia Vino del Norte, obra de Silvia Molina, sobresale porque al igual que Campobello, la autora nos lleva de la mano de un personaje femenino: Dorotea, cuya historia nos da a conocer su entorno, el abuelo: el general ex revolucionario Teodoro Leyva, la relación con la pareja y sus expectativas de vida en su relación con la familia, cada uno abordado en planos narrativos y distintos momentos históricos. La novelística de Silvia Molina, tiene una visión femenina del entorno desde un cuerpo femenino que le permite materializar su realidad con una significación distinta, en La mañana debe seguir gris (1977), Ascensión Tun (1981), Imagen de Héctor (1990) El amor que me juraste (1998), Muchacha en azul (2001) y los libros de cuento Lides de estaño (1985), Dicen que me case yo (1989) y Un hombre cerca (1992), títulos que evocan a la relación de la mujer con la pareja, la familia y su cuerpo. En su obra, hay un discurso femenino inserto en el discurso narrativo, con el cual se expresen condiciones sociales, económicas e históricas a partir de la concepción de la persona femenina en el entorno patriarcal, enfatizando cómo se relaciona con ellos a partir de su pareja, su familia y su propio cuerpo. Se enfatiza la voz femenina en la novela, no solo en los personajes femeninos, sino en la voz que narra y que refleja un yo de mujer a partir del cual se configura el universo e incluso “desde el que se ve” a los personajes


masculinos y con un especial significado para la pareja, la familia ascendentes, y descendientes. Dimensiones 5 latentes y que sin duda marcarán una “línea” de los personajes que continuarán años más tarde en otras escritoras.

En la relación con la familia y la mujer, el cuerpo femenino es fundamental, pues no termina en su propio horizonte, se extiende más allá, en los ascendentes y en los descendientes; ellas se prolongan a sí mismas en el cuerpo de la madre y los hijos. Sobre esto, sostiene Nina Baym “las mujeres no logran separarse de sus madres porque las madres tampoco logran separarse de ellas, lo cual da como resultado que la frontera entre el yo y los otros se vuelva fluida”[1]. El cuerpo es ese flujo por el que se extiende la historia personal, pero también la de la familia convirtiéndose en una forma de hilo conductor para construir la realidad literaria en la novela, en la que tenemos a una voz textual femenina que habla, escribe de sí misma, de su familia, de su abuelo revolucionario y del patriarcado familiar y de su formación como profesionista, percibiendo imágenes a partir de su propio cuerpo. Es el cuerpo femenino el que permite al personaje establecer su relación con la realidad y consecuentemente con quienes la rodean, desde la familia ascendente hasta la pareja; y es la riqueza que nos ofrece la expresión del cuerpo que está mediada por estructuras lingüísticas, lo que hallamos en la voz de Dorotea, en La Familia vino del Norte. Nelly Furman explica que “por medio del lenguaje definimos y categorizamos áreas de diferencia y semejanza, las cuales a su vez nos permiten comprender el mundo que nos rodea”, y observamos que las categorizaciones centradas en lo masculino predominan en el español mexicano y conforman, sutilmente nuestra comprensión y percepción de la realidad; es por esto que la atención se ha ido en aumento hacia los aspectos inherentemente opresivos para la mujer en un sistema de lenguaje construido por el hombre. En la novela La familia vino del Norte, se nos da pautas para tomar la realidad femenina desde una lengua que se transforma y se nutre de lo que otros han dicho antes, y que es posible analizar discursivamente, “porque el lenguaje participa de la vida a través de los enunciados concretos que lo realizan, así como la vida participa del lenguaje a través de otros enunciados… Todo enunciado es un eslabón en la cadena muy complejamente organizada, de otros enunciados (Bajtín 1982). Dorotea, la mujer de la novela, nos habla con una voz propia que se esfuerza en hacerse escuchar, pero tiene la virtud de hacernos “visible” otros discursos, los ajenos y que se cuestiona como verdades, en esa voz interior que se nutre de los discursos de las familias, de los patriarcados, y nos recuerda que “la mujer habla y enuncia su propia voz usando un lenguaje que le es conferido por el hombre”. Bajtín dice que “el lenguaje es aprendido a hablar a partir de enunciados ajenos, de la lengua que el niño aprende y reelabora dialógicamente para crear algo propio”, es así que se advierte y delinea un discurso femenino en la voz del personaje y al mismo tiempo la propuesta de la autora que construye así un discurso literario femenino. Esto es posible a partir de observar en la voz del personaje femenino Dorotea el discurso ajeno, el cual se explica como una fuente que alimenta el pensamiento propio a partir de la palabra ajena; Bajtín habla del discurso ajeno en la conformación del pensamiento propio a partir de la palabra ajena y de lo dado y lo creado en el enunciado.


La mujer no sólo habla por sí misma, cuando lo hace reproduce ese discurso que le es dado, es el discurso en el 6 ESCRIBA EL TÍTULO AQUÍ discurso enunciado dentro de otro enunciado, pero al mismo tiempo es discurso sobre otro discurso, enunciado

acerca de otro enunciado (Volochinov, 1992, 155). La voz femenina que enuncia al otro reproduce entonces el discurso masculino, el del patriarcado que le dice a ella cómo debe ser o como la ha visto, y lo que espera de ella. Una vez identificados los discursos implícitos en la voz del personaje femenino, identificamos un “corpus literario” en el que es posible diseccionar las partes que lo integran y sus aportes al discurso de femenino narrativo, categoría que nos permite explorar la diferencia entre los cuerpos sexuados y los seres socialmente construidos. Un primer paso es aproximarnos a los discursos patriarcales, que “se visibilizan” cuando el personaje femenino los reproduce y nos permite identificarlos. La novela está escrita a una sola voz, la de Dorotea, y desde su voz podemos oír a Teodoro, el abuelo; y a Manuel, el mentor-pareja, pero también se escucha al padre y a la madre; voces, discursos que exponen visiones patriarcales acerca de las mujeres y lo que se espera de ellas, incluso de ella -de la voz que narra-. Voces que discuten y parecen acallar a la verdadera Dorotea. Cuando Dorotea habla del abuelo, es la voz del patriarca en la voz de Dorotea, es la que tiene memoria, la que cuenta, la que nos habla, y lo hace con las palabras de un yo masculino que nutre su voz, pero que es en sí la reproducción de un discurso patriarcal. En los atisbos en los que oímos a Dorotea es la voz a través de la que percibimos una visión crítica del papel que toca a las mujeres. Desde una crítica literaria feminista, tres elementos nos permite la novela: el primero es identificar un discurso en el cual la conciencia del cuerpo contribuye a la formación de lo femenino frente al otro masculino; la identificación de los discursos enunciados es fundamental para conocer precisamente la sociedad que retratan, así como las relaciones ideológicas, políticas y familiares que predominan en ésta. En segundo lugar, apoya el análisis de los discursos enunciados y su relación con el cuerpo femenino identificado, facilitando la sistematizacion de lo femenino como construcción cultural, según la categoría de género que propone explorar la diferencia entre los cuerpos sexuados y los seres socialmente construidos. En tercer lugar, una vez identificados los discursos y las construcciones femeninas o masculinas, nos permite determinar si en las enunciaciones el cuerpo (biológico) y la conciencia de éste se refleja y nos permiten comprender cómo las mujeres conceptualizan su situación en la sociedad y cómo se relacionan discursivamente con el padre y la madre, con la familia ascendente, así como el discurso específico que construye para hablar con ese otro –hombre- con quien también sostiene un discurso amoroso.

[1] La loca y sus Lenguajes, Nina Baym, Otramente: Lectura y escritura femenina.


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Los fantasmas de Ai Weiwei

Por Claudia Cárthaigh

¿Cómo creer en lo contemporáneo? Sería fácil demostrar que sus tiempos no pertenecen a la misma época, delimitada en términos de un registro histórico, fechado, o de un mismo horizonte social, etc.; siguen siendo infinitamente heterogéneos y carecen, en realidad, de relación. Jacques Derrida. Las Muertes de Roland Barthes.

El arte contemporáneo está en entredicho. La mayoría de los artistas ocultan su falta de talento en el peso de lo conceptual, justificando así la distancia entre el espectador y la obra. Sin embargo, la actualidad también nos ha dado artistas que deben ser rescatados de esta relación amor-odio que provocan ferias internacionales de arte contemporáneo. El artista chino, Ai Weiwei, es un ejemplo que sí debe ser analizado dentro del estándar de arte contemporáneo y conceptual pero tras el lente de crítica artística. En palabras más claras, Ai Weiwei sí hace obras de arte y sí tiene una base conceptual cuyo sentido y desciframiento acerca al espectador y lo une irremediablemente con su trabajo.


Uno de los mayores errores al etiquetar a un artista como 8

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“contemporáneo” es el pensar en ellos como figuras jóvenes, eternamente emergentes. Lo cierto es que tal adjetivo simplemente hace referencia a la época en que se vive y es un recurso algo vago si se piensa en creadores que se “adelantan” a su tiempo o que parecen pertenecer a otra época. Ai Weiwei tiene 57 años y muchos, sólo por la edad, lo consideran como un maestro a seguir en vez de como un artista con el que deberían estar a la par. A pesar de la distancia que supone la edad, Ai Weiewei debe gran parte de su estilo a su propia juventud. Fue llevado junto a su padre, el poeta Ai Quing, y el resto de su familia a un campo de concentración cuando tenía un año de edad; al crecer decidió estudiar animación en China y junto a algunos compañeros fundó el grupo de arte Xingxing (The Stars) que se separó en 1983; luego se mudó a Nueva York por el que paseaba tomando fotografías de ese entorno. Este periodo de 1981 a 1993 significó un acercamiento a las nuevas propuestas y rompimientos estéticos de Duchamp, Warhol, y hasta el poeta beat Allen Ginsberg.

Occidente preparó al artista para adoptar un pensamiento de revolución estética y entendimiento basado en las corrientes de principios de siglo, aunque el artista jamás ha perdido la naturaleza y compromiso con su país. Cuando Ai Weiwei regresó a China trató de ingresar los nuevos valores artísticos adquiridos en Estados Unidos, comenzando así las transgresiones que lo volverían una figura pública y política de corte mundial. El nuevo y verdadero nacimiento de Ai Weiwei como un creador que tiene algo que demostrar, se puede ver en el momento en que su obra se basa en conceptualizar la alteración del espacio y la intervención de los objetos. Esta tendencia llegó a América con su exposición en el Brooklyn Museum According to What en Abril de 2014, la primera exhibición de su obra en Estados Unidos.

Ai Weiwei decidió intervenirse a sí mismo y volverse una figura política. Su búsqueda constante de nuevas formas de criticar al gobierno Chino, a la vez que busca darle la oportunidad de ser salvado, se convierte en la base de su creación y lo convierte en un artista que pasa de las artes plásticas a la arquitectura, a la escritura y hasta a la música; toda esa variedad creativa con una misma finalidad. Por estas razones, el análisis de su obra requiere mantener unidos ambos mundos, no puede simplificarse ni lo político ni lo artístico y no debe ignorarse la profundidad de su crítica. Por sobre todas las cosas, Ai Weiwei es un chino que pelea a favor de China y su adhesión al pensamiento occidental le permite una infinita variedad de acercamientos críticos, nuevas maneras de atacar y defenderse del gobierno de su país, mismo que lo tiene atrapado en la nación y lo ha encarcelado un par


de veces de manera ilegal. Los medios interactivos le han permitido volcarse hacia el resto del mundo, dándole 9 pronta difusión y popularidad, pues el gobierno chino nunca es suficientemente rápido al momento de censurarlo.

Actualmente en el Museo Nacional de Antropología se encuentra su trabajo titulado Círculo de Animales/Cabezas del Zodiaco, estas esculturas en bronce han estado de gira desde el 2010 y llegan al Distrito Federal cargadas de los antecedentes, tanto del artista como del espacio que las recibe. Definitivamente existe una sorpresa al ver a un artista contemporáneo en el patio central del Museo de Antropología y no en cualquier otro destinado a artistas más recientes; la razón no es otra que la mentalidad con que uno se acerca al primero. El museo lleva en el nombre una carga histórica lo que provoca un acercamiento igualmente histórico a la obra de Ai Weiwei.

Las esculturas de los animales del zodiaco tienen como base la memoria de un lugar que existió hace mucho tiempo y fue cargado de importancia histórica con un acontecimiento que implicó su saqueo y destrucción. Las cabezas originales representaban los 12 animales del zodiaco chino y formaban parte un reloj-fuente en el antiguo palacio de verano YuanMingYuan, estaban dispuestas a manera de V invertida y según la hora un animal distinto sacaba agua. Este palacio inspirado en Versalles fue saqueado en 1860 por los británicos y los franceses durante la Segunda Guerra del Opio. Esta destrucción por parte de la fuerza extranjera significó una humillación para China y las 12 cabezas robadas se volvieron un símbolo de esa ofensa. Con el tiempo siete cabezas fueron recuperadas y fueron subastadas en Christie´s. Para muchos, este acto era revivir el ultraje por lo que se dieron muchas marchas de inconformidad y petición para que las esculturas fueran devueltas al gobierno chino. Todo el


proceso, desde el primer saqueo hasta la subasta, significó darle a estos objetos un poder histórico, se volvieron 10 ESCRIBA EL TÍTULO AQUÍ fantasmas del pasado y Ai Weiwei los replanteó como fantasmas del presente y el futuro.

Cuando Ai Weiwei decidió trabajar el tema, la idea era unir su postura contra el gobierno con su respeto por China y lo que las esculturas representaban para el país. Las esculturas originales están cargadas de una significación histórica adquirida por el propio acontecimiento en el que se vieron atrapadas. Se puede decir que si no fuera por la guerra, el saqueo y la humillación que los propios chinos se plantearon, las esculturas carecerían de ese estatus específico como objetos históricos. En un principio no se sabía exactamente cómo eran los animales representados, y a pesar de que se recuperaron siete aún quedan cinco sin descifrar. El artista chino tuvo que imaginar cómo serían las cabezas originales y trabajar sobre ello, lo que las vuelve creación e interpretación a la vez. Ai Weiwei dio cuerpo a estos fantasmas del pasado propiciando un nuevo proceso de fantología. Al materializar un fantasma que representa un hecho histórico se crea un nuevo fantasma, esta vez del presente, que ejerce su fuerza en el espectador y que simula y recrea aquel acontecimiento que lo originó. Aún más complejo es el hecho de que estos fantasmas favorecen la aparición de otro: el fantasma del futuro, cuya expansión aún no podemos conocer.

Ai Weiwei nos proporciona un trabajo conceptual que pide al espectador un esfuerzo de desciframiento. Para algunos, las esculturas sólo representan algo del pasado y se le da mayor importancia a fotografiarse con el animal correspondiente a nuestro signo. Lo cierto es que aún sin notarlo, las esculturas originales están ahí, y las nuevas existen al observarlas y las que serán logran asomarse un instante. Este trabajo revive y recrea el pasado, es un trabajo de resurrección. Es, a la vez, el rescate de un hecho histórico y la creación de uno nuevo que en el presente aún nos parece indefinido; son pruebas palpables del tiempo que fue, es y será.

Nota: Fotografías tomadas por Claudia Cárthaigh a la exposición (Círculo de animales/Cabezas de zodiaco) del artista chino Ai Weiwei presentada en el Museo Nacional de Antropología e Historia (Distrito Federal. México).


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La Novela Zombi: una mitografía de un monstruo en el monstruoso siglo XXI

“No velar a los muertos fue permitirles el regreso.” Ériq Sáñez.

Por Claudia Cárthaigh

Todo comienza con una infección que nadie comprende y a la que todos estamos expuestos una vez que salimos de casa y nos dirigimos al trabajo. Luego viene el ataque, las primeras víctimas tardan mucho en transformarse. Surge el contagio de persona a persona, la mayoría de la población se ve afectada, el proceso se acelera con cada nueva víctima. Viene la transformación, la parte más dura y complicada aunque siempre depende de cada persona y la influencia que otros ejercen en ella. Finalmente, la vida de zombi. La ironía de ser un muerto viviente que sale de casa, va al trabajo y vuelve a su hogar sólo para dormir pero nunca descansa. Los zombis buscan otras víctimas, su cuasi existencia depende de ello. No se puede olvidar a los sobrevivientes, aquellos seres que han hecho todo por permanecer humanos; sin embargo, en un mundo donde, como minoría, se ven incapaces de encajar y funcionar en su totalidad. Los relatos que conforman el libro ganador del premio Julio Torri 2014, La Novela Zombi de Ériq Sáñez, nos llevan en un recorrido por todos estos estados de transformación, supervivencia y hasta descomposición humana por medio de la figura del zombi, no como un monstruo de películas serie B sino retomando la crítica social que le dio origen.

La Novela Zombi se presenta de inmediato como una crítica lúdica e implacable. Por medio de ironía, símbolos y juegos de palabras los cuentos exponen la naturaleza humana, a veces con un sabor a comedia y otras veces


resaltando lo patético y miserable de ciertas situaciones. La verdadera lucha contra la infección se da día a día y 12 ESCRIBA EL TÍTULO AQUÍ los personajes son diseccionados, no frente a nosotros sino con nuestras propias manos, lo que provoca mayor

empatía a pesar del riesgo a la auto-negación. Cada cuento es particular en su revelación; sin embargo, sí existen ciertas nociones que los unifican como la realidad y sociedad en que los personajes viven. Sin mayores exageraciones que siguen la línea popular del hiperrealismo narrativo mexicano, La Novela Zombi provoca más estados anímicos gracias a la sutileza en los detalles que el lector desea conocer y a la obviedad agresiva y directa de hechos que uno no estaba buscando.

Los cuentos tienen distintos tipos de narradores y focalizaciones que ayudan al proceso de altas y bajas, de superficialidades oscuras y profundidades no siempre desesperanzadoras. El lector puede aprovechar a los distintos narradores y discernir el estado de transformación en el que se encuentran los personajes. Hay personajes tan frustrados que su narración en primera persona se vuelve riesgosa y sospechosa, a pesar de nuestro instinto por aceptar su voz como verdad. Otros personajes se ven envueltos en el apocalipsis del zombi social; totalmente confundidos y alienados de aquella fuerza que no comprenden, se ven incapaces de ver hacia afuera. También hay personajes cuya transformación definitiva les impide cualquier relación o posibilidad de comunicación, historias en las que los objetos toman la palabra para dar a conocer una realidad terrible en su decadencia. Finalmente, están las mini-ficciones de tipo propagandístico que aluden a nuestro único e íntimo contacto con la publicidad y la creciente necesidad de tener más; una gran mofa a aceptar la publicidad con la misma lógica que se aceptan las profecías.

El lector atento debe estar dispuesto a la exposición. Quien lea La Novela Zombi no puede quedarse como mero espectador, debe aceptar el rol de participante y estar consciente de que podrá juzgar pero será juzgado de la misma manera. El recorrido, a pesar de los riesgos personales, vale la pena. Todas las personas, ya sean de un grupo específico, de un movimiento de la subcultura o que crean estar fuera del sistema a pesar de estar profundamente arraigados en ella, encontrarán un relato que les hable, que los exponga y conmueva a la vez. La mayor virtud de los relatos consiste en dar una bofetada al lector que recibirá la verdad entre risas de identificación y el temor a la revelación.


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“Escribía lo que les pasaba a mis juguetes para que quedara un recuerdo y registro de lo que había ocurrido en ese mundo imaginario”


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Ériq Sáñez estudió la carrera de Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM y cursó el diplomado en Creación Literaria en la escuela de escritores Sogem. Ganó el Premio Nacional Punto de Partida 2010. Su trabajo en poesía es parte de la recopilación “Poetas del Siglo XXI: Antología de Poesía” editado por Fernando Sabido Sánchez. La Novela Zombi. Ficciones es su ópera prima y ganadora del Premio Nacional de Cuento Breve Julio Torri 2014.

Todo escritor tiene una primera influencia, un primer impulso que lo lleva a tomar la pluma, ¿cómo te iniciaste en la escritura?

Creo que hay dos respuestas para eso. Una, los factores externos y otra, los factores internos de mi persona. Antes de que tuviera una influencia narrativa real a mí siempre me gustó contar y contarme historias cuando era niño. Escribía lo que les pasaba a mis juguetes para que quedara un recuerdo y registro de lo que había ocurrido en ese mundo imaginario. Después vendrían las lecturas y fuentes de inspiración más específicas. Cada que escribo, normalmente es una respuesta a una lectura que acabo de hacer, no necesariamente porque vaya a ser del mismo género o tema. Cuando hay lecturas que me trastocan de alguna manera eso me llama a escribir. Creo que no hay una influencia titular, hay muchas lecturas que voy descubriendo.

Cuéntanos un poco sobre tu camino en el mundo de las letras y tus primeras publicaciones.

Las primeras publicaciones sucedieron a partir de que comencé a trabajar y estudiar seriamente para convertirme en escritor. A partir de que entré a la Sogem, y un poco antes al estudiar en la Facultad de Filosofía y Letras, fue cuando empecé a creer que había posibilidades de que lo que yo escribía pudiera valer la pena. Mandé a distintas publicaciones. Uno no debe darse por vencido, cuando uno es chavo se da por vencido fácilmente. Mandé a muchas revistas y publicaciones en línea, tantas como pude conocer. Hubo muchos rechazos. Algunos rechazos son simplemente el no contestarte, otros son decirte que sí pero no cuándo. Con mis clases y talleres iba, quiero pensar, mejorando lo que escribía y las publicaciones iban surgiendo. Las publicaciones electrónicas dan gran espacio a los autores que van comenzando y a los que tienen una trayectoria pero quieren llegar a públicos más amplios y nuevos. Eso me ha ayudado a comprender la reacción o no reacción que tienen los textos y finalmente, aprender que es en el lector en quien reside la recepción del texto.


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La Novela Zombi es un libro de cuentos que acaba de ganar el premio Julio Torri, ¿cómo llevas a cabo esta obra y decides que finalmente está terminada y lista para un concurso?

En los proyectos de escritura que he tenido ha habido diferentes formas en las que fueron planteados, darles seguimiento y ver si existía una salida editorial. Normalmente en mi caso es por medio de concursos, en los que evidentemente varios proyectos fracasaron. Finalmente se aprende de estos fracasos y se aprende cómo funciona todo esto. En cuando a La Novela Zombi, es un proyecto que viene de unos tres años. En un principio era totalmente distinto, estaba más enfocado a los cuentos de largo aliento, de más de diez cuartillas. El proyecto fue cambiando y yo fui editando los textos, quitando muchos, surgieron nuevos. Cuando tuve una cierta cantidad de textos, lo que me encontré fue que cada uno tenía un tema, un estilo y una forma de narrar particular. Había que integrarlo como un libro y para eso tenía que comprender la idea que quería dejar, independientemente de que los cuentos sean libres para ser leídos en el orden que sea. Hubo un trabajo arduo para organizarlos de manera armoniosa. Quiero pensar que existen vasos comunicantes entre los cuentos y que la lectura del libro en su totalidad deja una sensación particular en el lector.

El título del libro puede ser engañoso, se llama La Novela Zombi, lo lógico sería pensar que se trata de un relato post apocalíptico y de género. Sin embargo nos encontramos ante una obra de cuentos y que no tiene ningún monstruo sobrenatural o paranormal. Platícanos sobre el título y su relación con los cuentos.

En efecto, La Novela Zombi es una de las ficciones que están en el libro. El título sí tiene una idea lúdica para causar ciertos cuestionamientos en el lector. Quien no sabe que La Novela Zombi es un cuento o no sabe las particularidades de los cuentos y lo que los hace unirse, se preguntarán si se trata de una novela y si es sobre zombis. El libro no es una novela y no es sobre zombis entonces, ¿por qué se llama así? El mismo cuento maneja estas ambigüedades o interpretaciones libres porque se trata de una ficción que quiere ser novela o micro-novela. Por ahí hay algún otro relato muy breve que quiere acercarse a la novela, juega con ser una micro-novela. Pienso que los cuentos te hacen preguntarte cosas sobre lo que está ocurriendo en ellos. En cuanto al zombi. Existe cierto estado de no vivo en varios de los personajes, que suele ser algo un poco velado y quiero pensar que algunos de los personajes, algunas de las situaciones, hablan de seres que no están totalmente dentro de lo que se considera, ya sea humano o vivo. Ahí hay otro juego que me gustaría establecer con los lectores.


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En la pregunta anterior decía que no se trata del zombi como una criatura sobrenatural, ¿tus relatos reflejan más la crítica por la que nace esta mitología sobre los zombis, una crítica de corte social?

Dentro del libro hay realidades bastantes distintas que podrían acercarse más a lo que la gente vive en lo cotidiano y otras realidades que se salen totalmente de esto; sin embargo, no creo que haya una fuerza dominante en el libro, ya sea esta realidad comúnmente aceptada u otra que proviene de mundos distintos. Los mundos que conviven en el libro no necesariamente están ligados. Hay temas como la relación entre una persona y su mundo y otras personas, las relaciones de pareja también tienen un peso en el libro en diferentes formas de concebirlas. Los personajes tal vez no convivan en el mismo pero sí tienen niveles de empatía.

Después de leer tu libro un par de veces, me atrevo a decir que los personajes están en distintos estados de esta transformación zombi. ¿Al escribirlos también te pareció que estaban en distintos momentos y que no eran idénticos?

En el arreglo del libro, en cuanto a un conjunto, fueron surgiendo estas similitudes que uno tal vez no ve en los cuentos cuando los lee solos. No fueron concebidos para un libro con un objetivo en particular sino que fueron uniéndose poco a poco, pero sí fueron surgiendo estas similitudes y puntos de encuentro. En cuanto a los zombis, sí existen ciertos niveles de deshumanización o zombificación o zombi social. Creo que hay personajes que se encuentran en distintos puntos de su vida en que algo los tiene que hacer decidir si continúan como están o se mueven. Algunos están justamente en ese proceso de desintegración y degradación que los va a llevar a finalmente aceptar su entorno. En cada cuento hay distintos modos de percibir estas situaciones donde hay una lucha o una rendición en una situación particular.

Me gustaría platicar sobre estos estados que creo ver en tus relatos. Algunos personajes son zombis y sus relatos suelen ser contados de manera omnipresente e incluso por objetos. Otros parecen estar en ese proceso de cambio, como si la gente a su alrededor los infectara y otros parecen vivir en un mundo solitario y aún así no encajan.

Me gusta que me recuerdes de uno de los cuentos donde, de hecho, hay canibalismo. El zombi como crítica; el hombre comiéndose al hombre en un sentido social. En otro relato el personaje está incapacitado para hacer algo,


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tanto así que es la mesa quien se anima y se anima a contarnos la historia. Sí, los personajes y, a veces, los narradores vienen desde un punto de vista que creo nos ayuda a entender qué es lo que está ocurriendo. Aunque bien pueden ser personajes dudosos, que no necesariamente están en lo correcto pero su punto de vista nos sirve para conocer la historia sin llegar a más análisis o a ciertas metas morales de qué es lo que habría que entender del cuento. Lo importante es lo que cada relato nos deja a cada uno y que ese punto de vista con el que es contado nos transmita algo.

Eres un escritor joven y cómodo con diversos géneros, ¿qué sigue para ti?

Para empezar yo tengo cierta deuda conmigo mismo de escribir, ya sea una novela o relato más o menos largo, cuya temática sea el zombi en su totalidad. En otros géneros, a las par con mis trabajos de narrativa, he tenido intentos de escribir un libro de poemas lo suficientemente valioso como para que vea la luz, y en eso estamos. En cuanto a novela, ésta implica un trabajo más arduo y contemplativo así que me gustaría hacerlo con el tiempo que la misma novela me pida, sí tengo algo en mente pero la concepción es más peculiar en ese sentido.

Gracias Ériq Sáñez por aceptar la entrevista.

Entrevista realizada por Claudia Cárthaigh


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Catedral de libros óleo/tela 190X160 cm


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Látex Por Ériq Sáñez.

Él no me tocará hasta mi cumpleaños. Aunque me haga cumplidos de vez en cuando por no haberme vuelto vaca, no quiere decir que por eso va a desearme de nuevo. Eso sí, él no ha dejado de decir lo buena que es nuestra relación, para sí mismo y a otras personas. Supongo que lo es. Yo qué voy a saber de la felicidad. Tal vez sea eso. Tal vez lo bueno se enfría pronto. Siempre me ha encantado el olor del látex rezagado en mi vagina. Eso sí, los condones femeninos me asquean como ponerle una bolsa al bote de basura. Recuerdo el olor de un condón impregnándome después de haber estado con algún novio. Varias horas después de haberse marchado él, al ir al baño, el látex de aquel entonces inundaba mis pantaletas sin volverse bochornoso. Antier fui a la farmacia y me compré un condón. Llegué a casa, entré al cuarto y abrí el empaque: era amarillo. Lo tomé cuidadosamente como si fuera una medalla y lo olí. Pensé en mi primer novio, el Logan, y la vez en que estrenamos uno de esos. No era suficiente. Pensé en la culeada de mi vida, cuando conseguí mi primer orgasmo (cinco novios después del Logan) y comencé a masturbarme. La palabra “novio” es por decirles de algún modo y, mientras los hombres de mi vida tienen nombre y apellidos, prefiero darle apodos a mis novios. “El Pianista” llegó al antro y me sacó a bailar sin inmutarse por mis amigas y los dos tipos que se habían puesto a perrearme minutos antes. Recuerdo que bailamos, sus ojos color café con pistache, su nariz dominante y su barba de dos días erizándome la piel cuando platicábamos mejilla con mejilla. No recuerdo el timbre de su voz, pero sí la forma en que ésta estremecía mi oreja aunque no dijera nada cachondo. Olí el condón de nuevo y tuve un orgasmo al recordar su pito enfundado metiéndose en mí mientras estaba recostada. Me arqueaba un poco para ver el tronco de su pene deslizarse y al ir recostándome más, como si fuera un techo moreno, ahí estaba su cuerpo duro de apenas unos cuantos vellos lacios, brilloso de sudor, y mis dos piernas enormes, esas sí de vaca, mientras él las sostenía. Cerraba los ojos y lo escuchaba gemir; cada ruido suyo estaba sincronizado con un tipo particular de acometida. Cierto movimiento de mis senos, casi doloroso, me hacía sentir más viva todavía. ¿Hace cuánto que el adicto de mi novio no consigue una erección, 3 años? Lo que él llama “Ahí viene esta de puta” yo lo llamo “Al menos no lo siento”.


Abriendo los ojos, desenfundé el condón y lo usé como guante para tres de mis dedos. Los cerré y su rostro 20 ESCRIBA EL TÍTULO AQUÍ reapareció; sentí sus labios y las palabras incomprensibles que uno dice mientras besa al coger. Esas palabras que

son mitad mordida, mitad exclamación, mitad lengua animal vibrando al ritmo de lo que nos pasa por dentro. Me vine, nos mordimos los labios y él terminó también. Tuve un segundo orgasmo. Mientras, en mi mente, las gotas que brillaban en su pecho y su cabello llovían sobre mí. Mis manos hambrientas se aferraban a las sábanas, o a mí misma, no estoy segura. Como fuera, estaba satisfecha. En efecto el olor iba a quedar en mí varias horas. Pensé en pedirle a mi pareja, con alguna excusa, tal vez un juego erótico, que usara guantes de látex en mi cumpleaños. Miento. Eso lo pensé al día siguiente, antes de volverme a sentir una puta por masturbarme pensando que me chupan el coño. Los hombres no lo saben hacer. Los hombres te aprietan las tetas para no darte una cachetada y al dedear parece que quieren colgarte del techo. Cuando se nos echan encima la que está cogiendo es una sola. Miré el condón aguadado, sin sentido, enfriándose rápidamente sobre la palma de mi mano. Me produjo una leve tristeza y un poco de desprecio. Quería deshacerme de él cuanto antes y mientras extendía la mano hacia la caja de pañuelos imaginé que algo así deben sentir ellos cuando ven sus mecos esparcidos en un kleenex.

*Este relato pertenece al libro La novela zombi. Ficciones Premio Nacional de Cuento Breve Julio Torri 2014, que será publicado por el Fondo Editorial Tierra Adentro, próximamente.


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Músicos en el Péndulo óleo/tela 120X90 cm


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ESCRIBA EL TÍTULO AQUÍ

Viaje Por Rocío García Rey

“La literatura es el análisis del acontecimiento que ya ha pasado.” Doris Lessing, El cuaderno dorado.

I Trato de encontrar una ruta que me lleve a la perfección del recuerdo; única posibilidad para continuar pronunciando tu nombre. No me atrevo a zarpar a la niebla. El barco espera cada noche al pie de mis abismos. Me sumerjo en el ocaso que acompañado está de un rumor de mar y de deseo distante de las olas. Quiero ser habitante del recuerdo para atreverme a escribir sobre la epidermis de mis miedos y de mis frustraciones. Yo tenía los años del deseo por tu piel, por tu mirada, como si tu mirada fuera una pequeña porción de mar en la que pudiera refugiarme si aparecía un momento de locura, de mi locura. Cayendo infinitamente en la ilusión de que el amor existe, miré un puerto cuyo mar, después de años, me mostraba sus pliegues de un azul que se me repartía en el cuerpo y tú a mi lado, pronunciando frases para inaugurar el primer viaje de una Alice y un Jasper de un territorio ajeno al de La buena terrorista. Acaso yo confundía el amor con las simples caricias que pudieras otorgarme. Caricias y barcos como elementos que pudieran salvarme del naufragio. Pero ahora estoy en un presente en que no hay mar ni paisajes de barcos ni pliegues de agua que me den tranquilidad. El puerto, la brisa, el vapor se volvieron arañazos en una libreta que conservo para escribir el relato de la otra Alice y del otro Jasper: el relato de nosotros, simples habitantes de un tiempo mil veces carcomido.

II Una mujer durmió con un hombre que se debatía entre los colores de su arcoíris y los colores de la luna. Cuerpos en una sola cama, mientras el de ella se repetía que no había razón para creer que no era posible juntar los labios con los de aquel hombre. Pero existía una historia escrita por otra mujer que ella, Valentina, recién descubría. Una novela que hacía que se hallara entre las oraciones, las descripciones de un texto de ficción. Por ello, con la


rapidez con que se descubre el desamor, se dio cuenta que ella, con algunas variaciones, podía ser la misma Alice 23 pronunciando el nombre de Jasper. Reparó, entonces, que los espejos también podían construirse con palabras.

Espejos de palabras para hallar la propia narración, aquella que a propósito Valentina había guardado en cuadernos aparentemente olvidados. Pero un día supo de aquella novela de Lessing y supo también que esa historia la buscaba a ella para espetarle su condición de Penélope posmoderna al pie de las ausencias.

III Una mujer viajó puerto adentro con un hombre que le hizo reconocer que los pliegues del mar son mágicos y que en la noche, lejos de la ciudad se pueden cruzar risas y lágrimas; cordura y locura. Abrazos sin pizca de deseo pero con un aroma a emoción que salía en forma de pánico.

III Jasper, el de mi historia, el que formó parte de mi vida y de mis anhelos, me narraba en una banca del puerto de Veracruz las formas de seducción entre los hombres. Las claves que, como si fueran miembros de una cofradía, tenían que conocer cuando se internaban en los bares y en los antros llenos de posibles encuentros, amorosos o no, pero que los hacían ser mirados y nombrados por otros que en cualquier momento, podrían invitarlos a la cama. El lenguaje cifrado desfilaba junto a la descripción de personajes. Parecía como si me proporcionara la narración en bruto para que yo después se la entregara en una hoja de papel dándole matices a las voces, poniéndoles nombres a los personajes. Acaso eso quería él aquella noche en que el vapor se adhería a nuestra piel y muy juntos jugábamos a inventarle colores a los secretos compartidos, mientras enlazábamos nuestras manos en señal de que esa y los posteriores cuatro días seríamos habitantes de otro tiempo y otro aroma que nos hacían tener los nombres de una intimidad cálida y extravagante.

IV La locura me atrapó estando contigo, después de que con la mirada nos hicimos creer que compartir un buen café lechero (que es como le llaman en el puerto) cruzando miradas y sonrisas podía ser el efímero equivalente de la felicidad. Nuestra ciudad y los deberes habían quedado atrás y yo sentía que pese a que no era parte de tus colores, podía sentirme camarada de tu piel, de tu silencio, de tus pasos en ese territorio que no nos pertenecía pero que tratábamos de asir con la mirada, con el olfato. Fue entonces que mis anhelos se compaginaron con los recuerdos y justo al cruzar una pequeña calle en la que me mostrabas la impronta del tiempo en el muro de un edificio, comencé a alejarme, aunque físicamente permanecí todo el tiempo a tu lado. Tu voz, al igual que los transeúntes, se volvió parte de otro universo. Un abismo me atrapaba y el puerto y la ciudad, tu voz que tantas veces me había acariciado se alejaban o yo me alejaba de ellos. La película en la que tú y los otros actuaban no podía ser entendida por mí. El vacío, el abismo se formaron por una especie de cortina de humo que sólo yo divisaba. En sordina tú me hablabas, en sordina alcancé a cruzar la calle. Después caí al abismo. El temblor se apoderó de mi cuerpo; el


pánico reptaba por cada parte de mis piernas hasta expandirse por mi pecho. Quise correr, quise salir de mí misma, ESCRIBA EL TÍTULO AQUÍ pero24tu mirada y el lejano rumor de nuestro primer viaje me hicieron bregar por permanecer a tu lado. Te pedí

comprar un jugo para tomar lo que tú creías era mi veneno y mi adicción: el clonazepam.

V Después de la despersonalización que sufrió Alice-Valentina, él se admiró una y otra vez de que pese a su presencia, ella, la camarada proclive a los recuerdos y a los ataques de pánico, sufriera uno estando él presente. Como si su presencia fuera el antídoto perfecto para la locura de ella. Pero pese al vapor del puerto, al goce estético que le otorgaban a ella mirar los barcos, nada podía contra su locura. Por ello pese a que Jasper-Mago decía: “no te tomes las gotas”, ella se rebeló con todo y su locura y vertió un gotero en su boca. Después de una hora, el puerto comenzó a tener la proporción correcta en la cabeza de ella. Los barcos y los ojos verdes que la envolvían calmaron un poco el temblor que quedó después de aquel evento. En el hotel los esperaba la cama y el miedo que sin sentido envolvía los treinta y cinco años de ambos tuvo la forma de lienzo con el que se cubrieron toda la noche. De vez en cuando el lienzo se movía, sobre todo si Valentina trataba asirse al cuerpo del camarada Jasper quien con elegante parsimonia permanecía inmóvil preguntando ¿Por qué tomaste las gotas? ¿No te bastó mi presencia para sentir calma? El silencio por respuesta se adhirió a la piel y por el efecto del clonazepam, ella no supo más hasta el día siguiente, cuando habrían de partir al lugar tantas veces anhelado: Tlacotalpan.

VI Exprimiré mis lágrimas como si fueran lienzos de la ausencia, después las tenderé al sol de Tlacotalpan, cuando estén secas hojas de algún árbol habrán sido.

VII Nunca hicimos lo que la gente común llama “hacer el amor”. ¿Se dan cuenta? Contrariamente a la Maga y a Oliveira. Aunque en tiempo de grietas cada vez más grandes en las calles ¿a quién podría interesarle esta historia? Pese a ello sigo mi narración para declarar que entre tú y yo, entre él y yo sí hubo momentos de amoroso virtuosismo de amorosos encuentros pese a la falta de ósculos. Es esta historia la que comencé a escribir hace tres años pero que tuvo su final en un viaje en el que no pudieron tener cabida esos encuentros que a Alice Valentina le parecían escarceos con el amor, mientras que JasperCamarada se esforzaba por permanecer cerca de ella pero siempre negando la palabra amor. Aun así anduvimos entre las calles de la ciudad, pero esta vez eras tú quien había encontrado un paraguas. Desde ese momento te nombré Mago. Apelativo que aceptaste como quien se alegra de ser descubierto y reconocido después de mucho tiempo de haber permanecido en el olvido.


VIII 25 Porque habíamos participado en las nuevas formas de nombrar cada encuentro, fue que comenzamos a compartir

sueños y andamios de extravagantes risas por ello nos decidimos en diciembre a cargar con dos pantalones de mezclilla y a viajar tomados de la mano como si recién descubriéramos la posibilidad de los afectos. Éramos dos soledades partiendo a un conocido puerto. Eras tú quien se dejaba guiar por mis historias a las que me gustaba sazonar con un afán didáctico. En el trayecto a Tlacotalpan quise dejar atrás la despersonalización que había sufrido y comencé a hablarte de Alice, confesándote que era un personaje que me había cautivado. Todo hubiera tenido un color durazno, con olor a lejanía de ciudad si no hubiera sido por esa sensación de ansiedad que me habitó durante el viaje. Mi reserva de clonazepam era poca y a cada momento me preguntaba qué haría si sufría otro evento que de nuevo me hiciera caer en el abismo. Con el temblor en el cuerpo y el miedo a tener miedo, bajamos del autobús justo enfrente de una de las varias posadas del lugar. Como si fuera el primer viaje en nuestra vida (acaso sí lo era) nos abrazamos y en secreto me prometí que lucharía con el sol negro que desde el día anterior habitaba mis sentidos. Porque insisto yo quería el color durazno para que llenara mis sueños y mis pasos. Anudarme con esas tonalidades a tu rostro para sentirme renovada. Ya en el hotel, a escondidas, tomé cuatro gotas del medicamento, porque te digo, el miedo que se manifestaba con acelerados latidos del corazón hacían que me sintiera entre el piso y el abismo entre tus brazos y el vacío, entre mi nombre y el de Alice, la que no logró viajar con Jasper a ningún puerto.

IX La ciudad me invitó muchas veces a acariciar en secreto tu mirada sobre todo si se trataba de la hora del ocaso. Porque cuando el ocaso llegaba me sentía un poco niña, lo que significaba querer meterme entre tus brazos y permanecer ahí hasta que el cielo sin estrellas estuviera preñado de noche y de recuerdos. Y después cuando dejaba de ser niña escribía y leía casi al mismo tiempo; tú eras entonces la luz que permitía que aun con el traje de solemnidad que otorga el trabajo académico, yo cada ocho horas pudiera danzar para invocar los cuentos que todavía no había escrito.

X Cuando se trata de un relato propio las palabras se amoldan de manera distinta al teclado y es como si tuviera miedo de transgredir los límites que yo misma me he impuesto; los que me impuse y me sigo imponiendo. Por ejemplo, los límites de la piel, de los abrazos, de las palabras. Los límites para que esa rara sensación que tenía estando contigo, no saliera a borbotones y en cambio pudiera, sin transgredir el ámbito de lo que tú nombraste una amistad especial, aparentar ecuanimidad. Y aun así hubo ocasiones en que no era posible que Alice-Valentina comprendiera por qué no podía haber besos en la boca ni abrazos al por mayor. Los actos se anudaban a la contradicción de la identidad con la que te habías presentado ante mí en nuestro tercer encuentro. El tacto se adhería a mis pasos, a mis latidos, a mi respiración, por ello cuando en tu casa recorriste con absoluto esmero la


media que cubría mi pierna, recordé de nuevo la palabra límite y éste salió en forma de carcajada y estoy segura: 26 ESCRIBA EL TÍTULO AQUÍ comprendiste que aquella manifestación tenía que ver con la euforia provocada por tu cercanía física. Y es ahora

a través de este deslizamiento de palabras, en el momento en que eres absoluta ausencia que me atrevo a romper los límites y escribir para ti la palabra deseo.

XI En Tlacotalpan recorrimos lugares que nos hacían sentir que estábamos en un lugar en el que podíamos arrojar al olvido nuestras ajetreadas vidas y darle paso a la parsimonia mientras tomábamos un café en la plaza del lugar. Era diciembre por ello había un sinnúmero de grupos de niños que tocaban instrumentos y cantaban al ritmo de “naranjas y limas, limas y limones…”. Nuestras voces entonces se apagaban y tu rostro se iluminaba debido a las sonrisas que esbozabas cuando escuchabas aquellos coros. Mientras yo te recorría con las palabras y posaba ante ti con una y otra historia que hiciera sumergirte en mi mirada. No me importaba si con tono inquisitivo posabas tus ojos en los míos para inmediatamente después emitir la pregunta que nos acompañó todo el viaje ¿Por qué tomaste las gotas? No me importaba porque quería llenarme de colores y viento, de sueños y río, de tu voz y de tu aroma. Quería aprovechar para sentirme plena mientras el sol negro se alejaba de mi cuerpo. Cuando sentía que el sol negro de nuevo se posaba en mí, hablaba, hablaba como si con las palabras quisiera espantar esa fuerza extraña llamada ansiedad pero las palabras no eran suficientes y tenía que correr al baño con el frasquito escondido en la bolsa del pantalón para vaciar cinco o seis gotas cuyo sabor me era absolutamente familiar. Después me habitaba el frío. Tú sabías que entonces te volvías parte de la lontananza y lo único que existía realmente era el miedo irracional. El color durazno se desvanecía y aparecía el color miedo. El Mago no podía salvarme de la ansiedad informe que me conducía a la cueva del pánico. Alice Valentina deseaba que Jasper Mago entendiera que ella no quería estar así, que aquel era un estado ajeno a su albedrío; pero lo que quería Mago Jasper era que por mandato la tranquilidad me habitara repitiendo una y otra vez “No puedo creer que no te baste mi presencia.” En Tlacotalpan me quedaba muda, tiritando de frío sin separarme jamás de mi frasco de clonazepam. En Tlacotalpan a bordo de una lancha que nos llevó a recorrer el río me atreví a reconocerte tal como eres. En Tlacotalpan me desprendí de la esperanza y el color durazno fue echado al río. Las telarañas de mi cerebro a veces me atrapaban mientras tú, Mago Camarada posabas tu mirada en aquel extranjero que apareció una tarde.

XII Porque tú no sabías mentir con la mirada, desde el primer momento que se sentaron en la mesa contigua supe que su acento extranjero, el color de su piel y los rubios cabellos te harían sentir un poco seducido. Tú, Mago- JasperCamarada tan proclive a los encuentros con rubios extranjeros te ruborizaste cuando sus miradas se cruzaron con la tuya. Tímidamente esbozaste una sonrisa, mientras yo recordaba las claves de las que me habías hablado un día antes, en Veracruz. Alice Valentina se sintió entonces desplazada, arrojada a cualquier y a ninguna parte. Por un momento creí que nuestro viaje se rompería en dos trozos. Tú te quedarías con el trozo ojos azules y piel


blanca y yo me quedaría con el trozo en el que cupieran todos tus nombres, aquellos que yo misma te había 27 inventado como parte de una manía para nombrarte siempre. Pero ellos después de comer se dieron a la tarea de

viajar en una lancha. Fue uno de ellos el que te sedujo, por ello tu mirada viajó lo más que pudo hacia el horizonte siguiendo la imagen a la que desde ese día te abrazarías un poco.

XIII Era nuestra primera noche en Tlacotalpan. Caminamos sin rumbo por las calles mientras el viento me ayudaba a sentirme un poco más liviana. Me tomaste de la mano y yo me dejé seducir por ese aroma a emoción que emanan los cuerpos cuando el mar los ha encantado por completo. Fuiste tú quien me condujo a la orilla del río. Las palabras sobraron y sólo hubo dos cuerpos que se abrazaron para contemplar los absolutos destellos de sorpresa. La imagen del extranjero había quedado suspendida en las manecillas del aparente olvido. Porque en esa primera noche tomados de la mano en silencio pronunciamos el color azul de los afectos. Como una pareja absolutamente buga cruzamos nuestras miradas como queriendo pactar que esa cercanía física quedaría guardada en el armario de los secretos. Era el secreto que yo debía pactar contigo esa y otras noches para que tu miedo se alejara y pudieras atreverte a tocar mi piel y a jugar a envolvernos en el juego de lo que tú siempre creíste la seducción prohibida. Esa noche mi locura desapareció y fue reemplazada por una absurda esperanza: ser parte de tu arcoiris. No me hubiera importado mudar de identidad durante unas horas. El silencio abarcó nuestros sentidos y yo sintiéndome un poco frágil no me atreví sino a abrazarme a tu cuerpo como si esa acción pudiera abarcar el tiempo y los colores. La noche avanzó y nuestros nombres se disolvieron en otro cuarto de hotel ahora con camas separadas, pero aun así tomados de la mano.

XIV Como Alice pude haber negado mi cuerpo, pude haber envuelto mi deseo en noches de compañía ambigua, pero a diferencia de ella que apaciguaba su deseo con los deberes de la revolución, yo los apaciguaba con el sol negro, que te digo, me habitaba aunque hubiera conjurado su ausencia. Mis pupilas, decías tú, se dilataban cuando tomaba el clonazepam quizá por ello Mago-Jasper se vestía de inquisidor para que le confesara si había tomado las gotas. Nos envolvíamos en discusiones sin sentido pero yo sólo quería sentir el sol durazno de Tlacotalpan, pero tú, irrumpías con ceremoniosos discursos acerca de la adicción. En el quiosco hablábamos de la opacidad de mi angustia, de lo paralizante de mi ansiedad. Hubiera podido decirte que mi deseo por ti me sofocaba. Que me sentía sumamente fatigada de pactar, cada día, el secreto de la ambigüedad. Hubiera podido correr a extasiarme con el río, pero de nuevo ellos cruzaron y tu rostro no pudo ocultar la alegría. Era una alegría mezclada con cierto aire de melancolía, como el que tienen aquellas miradas de quienes saben, añoran lo imposible. Voltearon a mirarnos y me sentí desnuda, como si fuéramos personajes de una representación absurda y caduca. Alice Valentina supo que aun con su locura deseaba desenganchar su chalina del perchero de Jasper Camarada. Ella supo, en ese momento, que no quería seguir representando el papel de Alice. Recordó que el color durazno había


sido tirado al río. El paso de los extranjeros en aquel momento le otorgó un trozo del baúl en el que había guardado AQUÍ hasta28el ESCRIBA fondo, EL lasTÍTULO palabras que tres años antes Jasper Mago había pronunciado: ¿Aceptarías a un hombre que te

quiere con locura pero que no puede darte el cuerpo? El corazón de ambos latió rápidamente. Ella supo que de no haber estado ella presente Mago Jasper hubiera corrido a alcanzar al extranjero. Pero Jasper permaneció a su lado y clavó su mirada en ella como si esa fuera la única forma de lamentarse por lo acontecido. Ella sintió que caía en otro abismo, el del desamor y se sintió absurda. A otro día, el viaje tendría su fin y aunque pisaran de nuevo el puerto, el viento, el sol y los colores de Tlacotalpan le habían dado la certeza de desear cargar su chalina siempre, así como cargaba su frasquito de clonazepam.

XV Una noche antes de partir al puerto comencé a pronunciar la palabra ausencia. No se trataba de anudarme a lo que había sido un recorrido más allá de la geografía física. Tomábamos café en silencio, degustando la música de fondo. Temí que ellos aparecieran de nuevo, que su presencia nuevamente me colocara en el plano de la opacidad y que mi nombre quedara desdibujado en tu campo semántico de las presencias. Con la chalina puesta hablamos del regreso. Algo en el fondo me dolía, y hacía que el sol negro danzara a la par de mis ideas. ¿Qué quería de ti, Mago Jasper? ¿Qué anhelaba estando contigo, Mago Camarada? Las respuestas salieron en forma de frases inconexas vertidas en mi libreta. Nunca creí posible sentirme ahogada por el deseo por alguien. Nunca supuse que el deseo pudiera tener también el color del abandono. Ya en el puerto, caminando por el acantilado, mirábamos el cielo. Tú cantabas y yo hundía los pies en la arena, a lo lejos, de nuevo los barcos. El silencio, la piel, las manos entrelazadas. En silencio me lamentaba haberte llamado Mago Camarada, en silencio me debatí por hundir en la noche mi tacto y depositarlo en el aire. Porque yo anhelaba tu piel mientras tú te cristalizabas en los colores de tu arcoíris. La arena, el puerto, la noche, tu nombre. Una mujer cruzaba los andamios de un deseo profundamente absurdo que, semanas después, haría que te marcharas para siempre.

XVI Distantes de las olas y del cielo estrellado, distante de los extranjeros y de nuestro universo inventado en aquel viaje, compartimos la misma frazada en el autobús. Yo sabía que aquel viaje había sido el inicio del otro viaje, aquel en el que nos sitúa la nave de las ausencias. Irreversible era el sol negro, irreversibles los recuerdos acumulados. Inevitable saber que la ansiedad y los ataques de pánico podían aparecer aun estando tú presente. Ya no tenía capacidad para seguir albergando el sol negro en mi cuerpo, por ello en la visita psiquiátrica el frío nunca me abandonó y antes de narrar el hecho antes desconocido que fue, la despersonalización, lloré, no sin sentir un dejo de vergüenza. Narrar los hechos en la terapia, parecía darme los elementos para mirar todo con claridad y salir por fin del viaje doble que había hecho: Tú, querido Jasper Mago Camarada representabas para mí lo que absurdamente hemos creído es una pareja. La sensación de frío y agotamiento volvieron a aparecer.


XVII 29 Nos vimos a otro día. Ahora usaba mi chalina como mascada y me dijiste que me veía hermosa. Me pediste que

te platicara acerca de la consulta del día anterior. Sólo te dije que debía seguir tomando el medicamento. Estábamos en un café de la Zona Rosa. Me había acostumbrado a reunirme contigo en esos lugares. Éramos la única pareja constituida por un hombre y una mujer. Mientras te miraba y esperábamos el café, para mis adentros seguía pronunciando la palabra ausencia y en más de una ocasión quise decirte que necesitaba tu cuerpo, que no me bastaba esa presencia intermitente que parecía no poder despegarse de mí. Quise preguntarte qué sentías por mí, por qué aunque tuvieras citas regresabas a casa para estar conmigo, Quería… Tlacotalpan había quedado lejos pero no así el sol negro. Tu rostro amable quería decirme algo, y efectivamente tus palabras apuntaron nuevamente al conocido discurso acerca de la adicción. Dijiste que no permitirías que me sintiera mal. Me tomaste de la mano y me pediste no tomar más el medicamento. Esa tarde en medio de las parejas de hombres creí que la ciudad esperaba a Alice y Jasper para que siguieran visitando andamios que les hacían creer que ajenos podían estar a las soledades.

XVIII En la noche ya a solas en casa vacié mi morral para encontrar el medicamento. El corazón latía y sentía una sensación de ahogo, como siempre que sucedía eso, creí que la locura, que la irracionalidad se apoderaban de mí y no bastaba pronunciar tu nombre y ahora tampoco bastaba recordar el viaje a Tlacotalpan. De nuevo la ansiedad me atrapaba y me hacía querer salir a la calle a correr, a salir de mí. Pese a ello supe que habías usurpado el frasco, debió haber sido cuando fui al sanitario. Te mandé un mensaje, te pedí las gotas, te dije que me sentía mal. “Todo va a estar bien”, dijiste, “Te quiero ayudar. No quiero que te hagas adicta al medicamento”. Caí al abismo. Caminé una hora sin parar en el departamento. Rompí la chalina, mordí algunos trozos de tela. Me sentía doblemente derrotada, por la ansiedad y por ti. La madrugada me abrazó junto con el recuerdo de la terrible historia del asesinato Hélèn a manos de Althusser. Ese era un recuerdo intermitente cuando el sol negro me habitaba. Al día siguiente no fue suficiente el café para despertar, pero aun así, me dirigí a la oficina. Después de trabajar nos vimos en la noche y te exigí las gotas. Nuevamente las preguntas hacía mí, ¿sabes acerca de los efectos secundarios? Sólo quería el frasco, sólo quería saber que podía estar segura de mí misma teniendo conmigo el medicamento. El sol negro me abarcó aún más y lo único que en apariencia me consolaba era verte cada día. Me prometí seguir soterrando el deseo que me generabas, aquella emoción adolescente que sentía estando a tu lado. Pero el sol negro me tiraba en la cama y fue que no pude dejar de recordar aquella noche cuando me dijiste “me gustan las personas de mi mismo sexo”. En aquel entonces yo había dejado de creer en la revolución y no me importó tu confesión porque fue desvanecida con los juegos que terminaron aquella noche en abrazos. Me tomaste de las manos y me dijiste que querías conocer la cineteca pero que sólo lo harías con alguien muy especial. Esperaba que pronunciaras el nombre de algún hombre, pero pronunciaste un “contigo”. Así pasaron tres años, que después se volvieron, como he dicho, tiempo carcomido, tiempo ocre porque el día que me


atreví a decirte nuevamente que estaba enamorada de ti, dijiste que quizá lo mejor sería separarnos. Sólo asentí 30 ESCRIBA EL TÍTULO AQUÍ porque por segunda vez recordé que el color durazno había quedado tirado en el río de Tlacotalpan.

XIX En dosis pequeñas la buena terrorista seguía acompañando a Alice Valentina. El Camarada Jasper Mago había viajado para pasar los festejos decembrinos con su familia. Su ausencia esas semanas me hizo sentir aún más vulnerable y me sentía avergonzada por ello, quise trabajar en mi investigación y sólo logré redactar cuatro cuartillas. A diario recibía mensajes de él que yo contestaba con una gran dosis de dolor y de enojo. Los andamios, estaba segura, habían caído. Después de la oficina me quedaba inmóvil en casa y proseguía la lectura de la novela. Jamás creí que la pasión tuviera también un dejo de dolor. El teléfono celular se llenó de mensajes y yo lo único que hacía era perderme en los recuerdos de los tiempos compartidos y darme cuenta por primera vez del vacío que sentía después de estar con él. El Mago se disolvía y el paraguas pronto sería echado al cesto de las equivocaciones.

XX Mantuvimos la relación hasta el día de mi cumpleaños, que como cada año celebramos juntos. Me sentía avergonzada de desearte, de haberte dicho “estoy enamorada de ti”. Pero esa vergüenza, una semana después se rompió para transformarse en coraje, ya no tenía chalina, pero sabía que mis palabras eran mías. No hubo capuchino adornado con la palabra love. Sólo hubo lágrimas tuyas y tu gran pregunta ¿por qué tuviste que decir que me amas? Te transformaste. Enmudecí. Quise abandonar el lugar. Golpeaste la mesa. Me dolieron tus lágrimas. ¿Qué voy a hacer?, repetías con dolor. Hubiera querido abrazarte. Mis palabras aparecían lentas y con dificultad. Entonces decidí irme de ahí, me trasladé con la mente a un texto que tenía inconcluso. Te escuchaba, te miraba. Dije lo siento. Replicaste ¿crees que eso basta? Yo ya no tenía chalina, sólo gotas. Te cuestioné por qué me buscabas cada día, por qué nuestros encuentros eran diarios, por qué me mandabas mensajes. “porque me gustaba estar contigo, pero lo has echado todo a perder”. De lo único que me di cuenta es que el fin había llegado, que ya no te esperaría en casa después de alguno de tus encuentros, que ya no compartiríamos cafés.

XXI Eran las 11 de la noche, el viento golpeaba nuestros rostros tanto como esa tácita despedida. Aquella noche no hubo ansiedad, no hubo llanto. Me quedé huérfana de emociones. Pero hoy después de un año, traté de encontrar una ruta que me llevara a la perfección del recuerdo. La ansiedad se ha ido pero ha aparecido el otro sol negro, el de la desesperanza. Quizá vuelva a creer en la revolución. Quizá por eso quise armar la historia de dos que se


aventuraron a creer que sí existían los andamios para trepar juntos a un amor diferente, tan desconocido para ellos como para Jasper y Alice.

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XXII Adivino, Camarada- Jasper- Mago que de vez en cuando sacas el paraguas del cesto de las equivocaciones para recordar aunque sea una letra de mi nombre o tal vez repitas lo que te escribí antes de que partieras: Me cobijo con la letanía de los recuerdos. Camino pronunciando la locura de las avenidas. Letanía palabra: BOCASFALTO. Tu nombre deambula en los recuerdos.


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ESCRIBA EL TÍTULO AQUÍ

La plática óleo/tela 120X90 cm


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Palimpsesto

Por Mexitli López

Afirmación del cuerpo en la imprecisión del mundo: el cuerpo de la desconocida se aploma en medio de la vaporosidad de una atmósfera que se antoja lábil, inestable. Aun su ropa, una especie de túnica sin mangas, casi transparente, parece estar a punto de disolverse en la penumbra de la habitación de la que la desconocida, a solas, sostiene con un solo movimiento de su danza, congelado para siempre, el equilibrio precario y volátil, el balance de la habitación con su casi total oscuridad, casi total porque la transparente luminosidad emana de ella, de la bailarina cuyo rostro se nos niega, absorto como debe estar en el fluir de un movimiento que suponemos, que adivinamos porque se siente latir en su postura, eso es, casi se pueden escuchar los latidos de su sangre en movimiento debajo del vestido-fondo-túnica, debajo de la piel pero también afuera, fuera de su cuerpo golpeando contra el silencio como el mar embravecido contra el acantilado, no necesita un rostro, su cuerpo es la domesticación del movimiento, la solidez de los límites en el caos de la materia y, sin embargo, si una observa con atención el contorno de su cuerpo, puede reparar en la lid transgresora que desencadena en quien observa el cuadro una vacilación que raya en lo mórbido: el cuerpo de la desconocida no es ya más afirmación sino hesitación: los trazos que definen los contornos no son ni límpidos ni definitivos, hay una leve difuminación que hace de los límites, grietas: en cualquier momento la bailarina puede también disolverse en el caos de la materia, en la disociación y la reagrupación de los átomos. La bailarina, como todo, es un instante, la aleación caduca y finita de un grupo de osciladores aleatorios que comparten, con el resto de la materia, un destino único y rotatorio de descomposición, transformación y reagrupación imparable. Pero ese destino circular no es ni por lejos esperanza de certeza, no. Porque, a mi parecer, la epifanía aciaga de esta casi desconocida obra de arte de ????? es la incertidumbre, la secreta desintegración de lo que creemos sólido; y a la par de la incertidumbre se da de golpe con el descubrimiento de la ridícula ingenuidad con que se mueve, construye, se esperanza, patalea y confabula nuestra especie, empecinada en llevar el instinto de supervivencia hasta las últimas consecuencias, a la absurda imbricación de lo elemental: el lenguaje, la sensibilidad, el amaestramiento de los impulsos, la esperanza… Y, por supuesto, la revelación no termina ahí. Porque la verdad es que una puede ponerle a la bailarina el rostro que una quiera, ya que, como dije, la epifanía del cuadro es lo desconocido que subyace a la luminosidad de la certeza aparente.


Poco o casi nada se sabe de ?????, salvo lo que relatan los diarios de !!!!! Por supuesto, nadie vio nunca 34 ESCRIBA EL TÍTULO AQUÍ las pinturas. Jean Mathieu Bergier, fotógrafo consumado de oficio, encontró el cuaderno carcomido por las

termitas, a cuyas mezquinas y diminutas fauces apenas sobrevivieron algunos fragmentos del documento. No hay búsqueda de trascendencia en los trabajos de ?????, sino una brutal, vital necesidad de catarsis, de abdicación a ser un mero contenedor de la propia condición humana y desbordarse, descargar un vómito animal que es una verdad poética alejada de toda poesía. El deseo de trascendencia nace en quien contempla la creación de ?????, como le ocurrió a !!!!! Pero, si no hay deseo de trascendencia, si su obra no es sino el producto de la falibilidad de su creador-contenedor, una obra que comparte sus motivos con la naturaleza escatológica de una excreción, ¿por qué limitar la producción a siete piezas? De acuerdo con lo que Bergier reproduce en su propio diario sobre los restos del diario de !!!!! nadie, salvo la propia !!!!!, llegó jamás a ver las pinturas, a petición, súplica casi, de ????? Pero quiso, además del destino, el enorme afán de trascendencia surgido en !!!!! al contemplar las obras, que la autora del diario caído en manos del fotógrafo optara, a reserva de cumplir la voluntad de su pupilo, crear un registro escrito de aquellas piezas. Esta férrea determinación del creador porque sus obras jamás salieran a la luz –aunque, a juicio de !!!!!, la luz eran las propias pinturas– confirma de alguna forma la determinación de consignar sus obras a las sombras –aunque a razón de !!!!!, las sombras eran los ojos de los hombres.


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Gandhi al amanecer 贸leo/tela 120X90 cm


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Fantasmas nocturnos All the lonely people, where do they all belong? The Beatles

Por César Aramís Contreras Parra

Le di una calada al cigarrillo y expulsé el humo por la ventana del apartamento. Eran alrededor de las dos de la mañana y la avenida estaba desierta. Me gustaba asomarme a esa hora y captar el momento exacto en el que aparecía una de esas figuras errantes que la noche materializaba desde cero. Yo los llamaba Fantasmas Nocturnos, personas de existencia dudosa que salían de la nada y desaparecían sin anunciar, como si se evaporaran en el silencio que manaba de las alcantarillas, de los postes de luz, de las santamarías cerradas, de los televisores apagados. Aquella noche, la soledad de la calle parecía una condición climática. Era como una gran masa de neblina que coronaba la cuadra y que se metía sigilosa por las ventanas abiertas. Pensé en la muchacha que dormía desnuda en mi cuarto, pensé en su nombre y mi dificultad para recordarlo, en sus muslos, pensé en su pecho, en su cara perfecta pero distante. Me imaginé la niebla de soledad entrando a mi apartamento, deslizándose hasta mi cuarto y cubriendo a mi compañera, haciéndola desaparecer, impidiéndome verla y dejándome solo una vez más. Me reí y le di otro jalón al cigarro. Al rato pasó un carro. Un viejo Malibú que intentaba con estoicismo sobrevivir a las épocas actuales. Por las vibraciones que generaba su equipo de sonido pude advertir la presencia del automóvil desde que estaba a tres cuadras de distancia de mi edificio. No se distinguía la música, pero se sentía que venía a un volumen indecoroso. Cuando el auto estuvo frente a mi edificio, pude escuchar la canción: Eleanor Rigby, de los Beatles. Fue apenas un flash de la canción, una probada de la hipnotizante melodía vocal del coro. El carro pasó muy rápido como escuchar algo más de la pieza. Me tomó unos instantes procesar lo que acababa de pasar. Vi a un par de fantasmas con la misma cara de dulce desconcierto que yo. Para mí eso era lo más cercano a escuchar un mensaje de Dios. Mira a toda la gente solitaria,


decía la melancólica voz de Paul McCartney y yo estaba ahí cuando el Malibú divino extendió su mensaje a todos 37 los Fantasmas Nocturnos de ese día, yo estaba ahí cuando el sacerdote de ese circunspecto culto de noctámbulos

nos bautizó como espectros pertenecientes a su congregación. Hice un gesto a mis compañeros de soledad en la calle, que seguían viendo a todos lados. Ninguno devolvió mi saludo. Volví a mi cuarto y, al acostarme en la cama, la muchacha se revolvió entre las sábanas y me abrazó. —¿Qué fue ese ruido? —Nada. Tranquila. Sigue durmiendo. Deseé que la niebla lo invadiera todo.


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Librería roja óleo/tela 60X40 cm


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Feliz cumpleaños, cocodrilo A mi papá Esteban, un héroe cansado

Por Martín García López

El viejo cocodrilo toma su cerveza. Descansa esas patas grandes y rasposas sobre la barra de la cantina, ahora convertida en antro. Su puesto ha cambiado, en el pasado los rasguños sobre la madera contaban su historia literaria, el desahogo del spleen, ahora, más bien se ha convertido en una exhibición en donde los podcast más recientes describen el lugar, “donde el autor bebía cerveza oscura y escribía pequeños poemas”. Lo segundo es una dramatización, nunca escribió sobre la barra, porque temía como todos los escritores, perder su trabajo por el descuido de su hocico contra el tarro. Lo único cierto que rescatarían los podcast sería la dedicación que tenía el escritor con El Gallo de Oro, el pantano donde escondido de la sociedad apenas sacaba sus ojos de canica para escribir sobre el mundo, su mundo ahora extinto.

Sentado ahí, ya con sus últimos años y sin los dientes que lo delataron de talentoso, bebe su cerveza, es un reptil herbívoro que mastica lento sus palabras para ahora guardárselas. El antiguo cantinero, su gran amigo el pájaro pluvial, había muerto, y su hijo, un bastardo petirrojo había convertido la cantina en un bar para “intelectuales comprometidos”, a qué, quién sabe, pero comprometidos. “/No por/ Mucho/ Publicar/ Te consagras/ Más/ Temprano/”, piensa el cocodrilo y sonríe, se acomoda los lentes y su risa pequeña es inalcanzable por la música electrónica que suena alrededor – Lo único que tienen en común Skrillex en Bangarang y el poeta, es el cocodrilo tatuado del heladero-. Ahora en el pantano conviven pequeñas lagartijas con tatuajes y expansores, y colas apuntadas, porque está de moda, y porque You Only Live Once, cantaron los Strokes. Para él, los nuevos literatos son reptiles que tienen colmillos y comen verduras, reptiles que fuman guardando el humo en el hocico y no en los pulmones, para no enfermarse de cáncer, reptiles que se inyectan una droga que los hace listos, no drogas que expanden la mente, drogas fáciles, drogas del rincón del vago y la Wikipedia de los secretos, las drogas del click y del download. El viejo cocodrilo los observa, porque ellos han empezado a saltar sobre el lugar mientras un


gato mezcla sonidos de licuadora y de jazz. Reptiles y mamíferos se comen a lengüetazos. Una tortuga se coge a 40 ESCRIBA EL TÍTULO AQUÍ un ratón jalándole las enormes orejas encima de la rockola.

Si vino a su vieja cantina, fue porque le dio nostalgia. Cumplía años ese día. Meses antes, en las revistas clasicistas, se hablaba del centenario de su nacimiento, como si cien años no pesaran en las escamas. Hicieron una ceremonia a la que asistieron los especialistas de su obra y paleontólogos de renombre. Le dieron un diploma en un museo, le hicieron una edición conmemorativa de sus poemas, se retrató con el presidente en turno para el periódico de mañana y le mandaron hacer un busto en la universidad más importante, para que le crezcan hongos y se pierda entre los arbustos. Sólo que ahora, cansado, viviendo de textos escritos hace medio siglo, le dio por meterse al gallo. Las luces rústicas de los agujeros en las tejas ahora pestañean de colores y el piso de tierra levanta un desierto para que se refugie Sodoma y Gomorra, piensa el cocodrilo. Se sentó en su puesto, el que ya no le pertenecía, porque enmarcados sus rasguños prohibían el uso del asiento, no le importó. Le quiso decir al petirrojo que preparaba bebidas de colores y a las que les depositaba pastillas de ilusiones, que él conoció a su padre, al pluvial, un gran pájaro, le iba a decir, él era mi corrector de estilo y no tenía ni la primaria terminada, le iba a decir, pero ahhh, qué buen oído tenía para la música en la poesía, le iba a decir, tu papá que en paz descanse era corrector de pensamiento no de sintaxis, le iba a decir, no me dejaron compartirle mi discurso, que porque no tenía un lugar en ninguna cátedra europea, le iba a decir. Planeaba contarle de las noches, cuando llegaba a El Gallo de Oro y con pluvial leían juntos la poesía de sus entonces contemporáneos Octavio Pez y Cabra Revueltas. No le pudo contar nada, apenas le sirvió su cerveza “light” dejó de prestarle atención. Encima de las botellas de la barra del bar, un letrero neón anuncia: “En este lugar el poeta cocodrilo escribió Los lagartos del alba”. Los reptiles más jóvenes aprovechan la fecha para hablar de su trabajo sin conocerlo. Lo comparan y lo critican con Octavio Pez, le inventan enemistades con Cabra Revueltas y hasta le pronostican poemas perdidos que serán hallados después de que él muera – a la literatura mexicana le urge que se mueran más poetas ¿o no Jerbo Gelman?-. Las lagartijas fuman y beben mientras se toman selfies que suben a twitter en el instante. Fotos con el hashtag, “Aquí en #El Gallo de Oro, por #El Cocodrilo, #Happy Birthday” y en el fondo de la foto que colecciona retuits destinados a olvidarse, sale el poeta encorvado. El cocodrilo se levanta, deja sobre la barra la edición conmemorativa y el diploma, mete unos billetes arrugados entre las hojas, mira su reflejo en las botellas. El pájaro pluvial le dijo una vez, echándole la alerta de su vida cuando lo vio escribir en esa cantina donde los perros más viejos jugaban domino y hablaban de la revolución, “deberías de ser poeta, siempre andas escribiendo, a ver, léeme tus poemínimos”. El cocodrilo piensa, “qué bien que te moriste a tiempo, que mal que a mi aún me falta rato”. Abre la puerta, sale. A un costado de la calle un pato fuma marihuana y cuakea palabras que escribe en un cuaderno. El pato lo mira y se adelanta al cocodrilo para preguntarle si es aquel poeta, que se parece, el cocodrilo le dice que no y sigue caminando. El pato piensa, “un día voy a escribir, el por qué se extinguen los poetas”, y vuelve a fumar de su porro y se mete a El Gallo de Oro.


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Los durmientes 贸leo/tela 75X190 cm


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Fruición

Por Beatriz P. Vázquez

Vibran los dedos mientras se deslizan suaves al siniestro costado: se enreda en un suspiro un aterciopelado cosquilleo que le recorre la espina. Escala la primera montaña a lentos pasos dactilares; pechos suaves de turgente nácar, flor de cerezo en la cima. La diestra mano acaricia el abdomen: el índice juguetea círculos y caricias, desciende a Venus, se embrolla en el suave aroma a bosque amapola, se agita el corazón extasiado.

Con velocidad baja para encontrarse al calor del clítoris: lo toma con los dedos, frota la húmeda caricia de aceite almendrado, crece centímetros de placer salvaje: las manos aceleraran su ritmo, frotan con fuerza, con la ferocidad del mar de medianoche. Los gemidos se intensifican, la mano izquierda frota los pechos, el costado, se acaricia las carnosas nalgas; la mano derecha continúa con fuerza apretando al vaivén de los dedos: el miembro crece y la espalda es una serpiente cubierta del largo cabello rizado que se precipita como cascada.

No dan tregua las manos, pulsa el ritmo acelerado, escapa en gemidos: aprieta los ojos conteniendo todo el placer, florece una media mueca dejando escapar pequeños suspiros desde la garganta: el cuello de cisne crece queriendo alcanzar lo eterno. La respiración entrecortada se deshoja en gritos, oleadas de calor le recorren desde la nuca, bajan por la espalda y andan por los pechos, llegan a su vientre y caen para encontrarse con el clítoris amiembrado. Sacude las caderas más rápido, los gruñidos se intensifican. Un cálido orgasmo le alcanza, se muerde los labios y entierra las uñas en las sábanas: cada golpe de calor aumenta el placer. Se desvanece la euforia y da paso a una tranquilidad densa y pastosa, una comodidad aturdida: queda al final el cuerpo hermoso, desnudo miembro ya fláccido al aire, victorioso, y los pechos altivos, níveos, descansando hacia el infinito.


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El ocaso de la ballena 贸leo/tela 120X90 cm


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La ciudad y los puentes Nunca el mismo puente. Mas la misma distancia siempre.

Por Miguel Ángel Léon Govea

Si bien de lejos parecen las siluetas de una cordillera un tanto extraña, al acercarse se aprecia un extenso valle repleto de puentes: sólo puentes, miles de ellos. Algunos solitarios y otros superpuestos unos con otros; en ocasiones dos, tres o más nacen de un mismo cimiento y toman variadas direcciones. La ciudad pontífice, hacedora de puentes que soportan todo tipo de edificaciones: casas, hoteles, escuelas, edificios de negocios, túneles, bodegas, cruces de culto, antenas, recolectores pluviales, aljibes; incluso montañas artificiales para uso recreativo y puentes decorativos, monumentos de la ciudad que fue nombrada Ciudad. Debajo de todos los puentes de la ciudad la tierra está vacía, es poca la vegetación que sobrevive, como algunos girasoles que aprovechan los escasos rayos de luz que se cuelan entre las grandes trabes. En ciudad Ciudad no se construye en la tierra, está prohibido hacerlo. Sólo es posible levantar alguna obra sobre los puentes que en ella hay. Todo tipo de vehículos transitan en la ciudad con un preciso sistema de orden vial que regula la entrada y salida de las estructuras; no obstante, es obligatorio que todos los puentes sean también peatonales, con estrictas medidas de seguridad para evitar accidentes, como las caídas. Existen puentes destinados exclusivamente al espacio público, es decir, para el esparcimiento y convivencia de los ciudadanos. Existen algunos cuerpos lacustres bajo la ciudad Ciudad, ríos y pequeños lagos; para cruzarlos existen los llamados “puentes de barcas” que consisten en series de embarcaciones de madera atadas en línea y que van de orilla a orilla. La mayoría de estos cuerpos de agua están contaminados por los desechos que caen de la ciudad que se yergue metros arriba. La lluvia se convierte entonces en un factor clave para la sobrevivencia. Ciudad Ciudad es una urbanización unida por los puentes pero separada por los mismos. Los conceptos de cercanía y distancia son por lo tanto relativos, y por ello no se utilizan en el habla de las personas. La cotidianidad de los habitantes es subir y bajar los puentes, por ello han desarrollado piernas extremadamente fuertes que les


permiten el tránsito por la ciudad. Ellos consideran al puente del pie como la máxima representación del erotismo y sólo está permitido tocar esta parte del cuerpo cuando se está por iniciar un acto reproductivo.

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La muerte es considerada un elemento de construcción; las osamentas son lloradas en la cima de los puentes para luego ser incrustadas en las bases de las nuevas estructuras que se erigen en la periferia de la ciudad. Así, tanto la vida como la muerte de las personas están dedicadas a la consolidación de nuevas obras. En esta urbanización las sombras que proyectan las mega-estructuras provocan serios daños a la población: muchos niños crecen con raquitismo, o los adultos desarrollan osteomalacia; asimismo, en ambos se presentan poca tolerancia a la luz y pérdida del lenguaje. De igual manera, los ecos entre los grandes muros provocan sordera, y con ello desequilibrio en las personas. El suicidio por caída es uno de los problemas de salud pública que enfrenta día con día ciudad Ciudad. En varios puntos de la gran urbe pueden verse inscripciones que relatan el comienzo de la civilización de Ciudad, leyendas fundacionales que dotan de identidad a sus habitantes. Una de ellas cuenta la historia de cuatro grandes puentes que cruzan la ciudad imaginariamente hacia cada punto cardinal, lo anterior, claro, pertenece a la mitología. Otra inscripción trata de cómo se erigió el primer puente. Aquí un fragmento:

Pontifex dominus

Una vez un puente cruzó el río para descubrir la verdad de la otra orilla. Luego otro y miles siguieron su ejemplo. Todas las razas, lenguas de acero y ladrillo, almas de madera y tiempo. Muchos cayeron en el intento. Otros en las guerras sufrieron la desgana de la memoria. Una vez, un puente miró hacia el cielo… Ellos, los habitantes de Ciudad, seguirán erigiendo innumerables puentes, ellos son la ciudad pontífice, hasta un día llegar. “… Brilla el destino entre infinitas sombras. Nostalgia de mi ciudad, Ciudad”.


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Librería Amarilla óleo/tela 60X40 cm Obra en portada


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Music infernal

Por Jesús M. Peña

La fiesta se prepararía con cantidades exuberantes de alcohol, droga y música. En el sótano de X los músicos se acomodarían, los jóvenes llegarían y la calle seguiría brillando. Luces rojas y el bajo de por medio. Tick, tack, tum. Todos se movían ante aquella hipnotizante música, de un lado a otro, brazos al compás del ritmo. Quiero bailar contigo. Y se dirigía a X, camina al ritmo, mueve sus caderas y a su camisa le sobraba un botón. X agita la cabeza con frenesí, Y lo rodea en esta fiesta sin fin. Luces amarillas y la batería sonando. Tick, tack, tum. ¡Que la música no termine! Orgías de cuerpos extasiados por el azul, verde y rojo. Arcoíris interior brillante, coctel de luna nueva, luz clara en las calles y debajo sólo descontrol multicolor. X e Y se encuentran una y otra vez, los cuerpos llenos de sudor y droga rozaban su interior. Movimientos sensuales, cosas casuales, besos furtivos, roces continuos. Fricción desgastante, ropa, piel, alma. ¡Música! Y tambaleaba hacia X, el camino entre la multitud lo lleva a él. Sólo a él. Luces verdes y el tecladista toca. ¡Music Infernal!


Sus bocas se encuentran, la música sigue a todo volumen y la vida termina a todo volumen. 48

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Luces azules y rojas, ella cantando y ellos follando. Tick, tack, tum. X no se da cuenta, la multitud sigue moviendo a Y, vuelven a encontrarse, X se clava en Y de frente, su mano bailarina se mueve al ritmo de la música, sudor oscuro e interior caliente. Flash blanquecino, la música continua. En el interior las luces continúan, en el exterior las luces continúan. Y se enfría, los cuerpos poseídos bailan, bailan, bailan automáticamente, Y se enfría. X se excita, su corazón le ha dado, lo posee, lo tiene, lo toca, lo hace suyo. Psicodelia infinita, cuerpos con ritmos eternos, luces radiantes, sirenas mortales, droga pasmante. Luces negras, cuerpos vacíos. Tick, tack, boom.


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Nace en México, Distrito Federal, 1979. Realizó estudios de Posgrado en Pintura en la Escuela Nacional de Artes Plásticas, Universidad Nacional Autónoma de México, donde estudió Artes Visuales en el Plantel Academia de San Carlos, recibiendo la Beca del Programa de Alta Exigencia Académica. En 2002-2004 cursa el Seminario de pintura Contemporánea impartido por el Mtro. Ignacio Salazar en la ENAP, UNAM. Obtuvo el 3er premio de adquisición en la IV Bienal de Pintura Pedro Coronel, Zacatecas (2014), y el 1er premio de pintura Royal Talen`s México DF (2012). Así como la Beca Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) en el período 2010-2011 y 2008-2009. También fue becario del programa Artes por Todas Partes de la Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal (2005). En 2014 participa en el proyecto La poesía vista por el arte, Grupo Milenio, México DF. De manera individual expuso en la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, UNAM (2012); en la Fundación Sebastián (2006); en la Galería La Plastika (2009); en el Reclusorio Preventivo Varonil Oriente, (2005) y en la Escuela Nacional de Artes Plásticas, UNAM (2004) entre otras. Ha participado en diversos certámenes como en la I, II, III y IV Bienal de Pintura Pedro Coronel; VI Bienal de Artes Visuales Yucatán; IV Bienal de Pintura y grabado Alfredo Zalce donde recibió mención Honorífica, así como en la X y XI Bienal de Dibujo y Estampa Diego Rivera; IV Bienal Puebla de los Ángeles. En el XXV y XXVIII Encuentro Nacional de Arte Joven donde recibió mención Honorífica en ambos encuentros. A demás, ha participado en diversas exposiciones colectivas, entre las que destacan: Vida en tránsito y Nueva figuración en la Galería Aldama Fine Art, México DF (2011 y 2010); De Pintura, en la Casa de Cultura de Celaya, Guanajuato México (2010); Íntimas Figuraciones, en el Centro Vasco Euskaletxea. México DF (2008); Comportamientos en Bellas Artes Entidad Universitaria, Cali Colombia (2008).


50 ESCRIBA EL TÍTULO AQUÍ Desde el 2005 es docente de Artes Plásticas en el Colegio de Bachilleres, y a partir del 2009 en el Tecnológico

de Monterrey (México DF) imparte clases de Pintura figurativa y Pintura Grafiti.

Contacto: http://www.wueroramos.com/

Las obras presentadas son parte de las series La trascendencia del libro y Ruinas contemporáneas.


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Homenaje a Monterroso

I Y cuando desperté el dinosaurio era metrosexual.

2 Y cuando escuché, el dinosaurio era disléxico.

3 No es culpa del dinosaurio no leer, son sus brazos diminutos, su ínfimo cerebro.


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Serie Breves historias de la nada

I Soñé que Dios se llevaba a su pueblo y la tierra era un paraíso.

2 Me dijo vamos a pecar, pero soy atea, luego llevé carnada en cubeta y me quedé con deseo de trucha al mojo de ajo...


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El país de las cosas invisibles

En el país de las cosas invisibles los dientes de leche crecen color madreperla al lado de otras especies similares, como las lamparitas de noche y los días sin luz. En el país de las cosas invisibles un diez por cierto de la masa de un iceberg permanece bajo la superficie. Debajo de la superficie apenas cabe un calcetín de la talla treinta y siete en posición vertical. Lo más profundo, donde más cubre, se sitúa al nivel de los tobillos y puede engordar hasta exceder las fronteras nacionales. Los habitantes se saludan en silencio y siguen charlando sin necesidad de mover los labios. Algunos jóvenes, por diversión, se dedican a arrancar dientes de leche de las plantaciones. Entonces la tierra grita como un niño inerme y durante unos segundos hace tanto ruido en el país de las cosas invisibles que todo, hasta los objetos anodinos, cobra visibilidad. Algunos territorios vecinos se han percatado de la existencia de ese extraño pueblo que se enciende y se apaga como una farola rota. A pesar de la posición estratégica en la que se encuentra y de la riqueza de sus tierras, receptáculo de bombillas de bajo consumo, a ninguna de las naciones aledañas le interesa conquistarlo, pues considera contraproducente poseer un país que no se verá en el mapa.


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La consumación de lo imposible

Las farolas de la ciudad comenzaban a abrir sus ojos cuando Ella entró súbitamente en el piso. Comprobó –con la tristeza de quien se siente derrotado- que en aquel lugar sólo habitaban ya algunas estanterías desnudas, un par de lirios entristecidos y una copa de vino; que con total naturalidad sostenía los besos de noches pasadas. En vano se asomó a la ventana y paseó sus pupilas por la calle de atrás, donde la vida se reducía a una oxidada reja de librería -que se abría como en un bostezo-y al gato de Paula, al que tantas veces había observado con total indiferencia. Esa mañana, sin embargo, contemplaba al animal con ojos cariñosos, quizás por ser el único elemento de aquel mosaico cuya familiaridad no pugnaba por volatilizarse sin dejar rastro. Lo demás, tan próximo, se tornaba amargamente distante, como de otro tiempo; como de otras vidas. Y ella, que no volvería a ser la misma, se fue de allí construyendo frases con palabras nunca dichas; evocando imágenes pretéritas destinadas forzosamente al olvido.


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Gris 贸leo/tela 120x160cm


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El chato óleo/tela 160x120cm


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Trance 贸leo/tela 160x120cm


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La conquista óleo/tela 70x80cm


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Jonas y Chava 贸leo/tela 89 x 180cm


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César óleo/tela madera 122x160cm


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Cursó la Licenciatura en Artes Visuales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (1999-2003) y formó parte del Programa de Docencia e Investigación en Artes Plásticas de esta universidad. Impartió el Taller de Pintura y Dibujo en la Cárcel Municipal de Playa del Carmen, en Quintana Roo, como parte del proyecto Talleres en la Cárcel de la Casa de Cultura del Municipio de Solidaridad (2006). Impartió el Curso de Diseño de Producción y Dirección de Arte en el Centro de Capacitación para Productores (2006). Participó en algunos proyectos para la industria cinematográfica: diseñó una pintura mural de 245 metros cuadrados para el largometraje “The Matador” y participó en su ejecución (2004); se encargó de la dirección de arte de distintos cortometrajes, entre ellos Clasificados (2005), ganador del Festival Expresión en Corto, hoy conocido como Festival Internacional de Cine Guanajuato (GIFF) . Llevó a cabo el diseño y realización de una pintura mural para la exposición Marius de Zayas: un destierro moderno, presentada en el Museo Nacional de Arte, en la Ciudad de México (2009). Participó en la restauración de los murales Maternidad y Boceto para la Escuela del Estado de México del maestro muralista David Alfaro Siqueiros (CENCROPAM, 2009).

Formó parte de la exposición

colectiva Paralelas contemporáneas IV y V en la Galería Oscar Román, en la Ciudad de México (2011 y 2012); su trabajo fue distinguido con la Mención Honorífica en la Octava Bienal Nacional de Pintura y Grabado Alfredo Zalce, en la ciudad de Morelia, Michoacán (2011). Participó en la exposición colectiva Evocaciones, cinco pintoras contemporáneas en el Museo José María Velasco, en la Ciudad de Toluca (2014).


Participa en el proyecto "La Poesía vista por el Arte" (2014). Actualmente consolida su taller y trabaja en una EL TÍTULO AQUÍ serie62de ESCRIBA pinturas de caballete focalizadas en el estudio del claroscuro, los contrastes de luz, de aplicación de la

materia, y construcción a través de módulos con la figura humana como tema central, por ahora está interesada en algunas teorías en el ramo de la antropología cultural y la psicología, la pintura se ha convertido en una forma de acercarse a explorar esos temas.

Contacto: talu_7_7@yahoo.com.mx http://taliayanez.blogspot.mx/ https://www.facebook.com/pages/Talia-Y%C3%A1%C3%B1ez/308635705982408

Nota: Las obras presentadas corresponden a la serie Desinhibidos


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Anima Fragile En Bogotá, como en todo el mundo, las ventanas están cargadas de nostalgia y de incertidumbre. Pero en Bogotá, y en Colombia, las ventanas pueden salvarte la vida. Puedes ver el peligro a través del vidrio. A veces te revelan espacios tocados por la más dolorosa pobreza. A veces te encuentras con espacios donde habita la poesía más luminosa. Una ventana termina por conformar un nonsite, un lugar de paso, para quienes se asoman a mirar. En el caso del artista, la imagen se convierte en una metáfora con la cual nos enseña una porción del mundo. Otra suerte de ventana a la que nos asomamos para ver el alma palpitante de la imagen.

De un acontecer dramático

El cuerpo físico que nos es dispensado con el nacimiento envuelve nuestra alma como una cáscara. Pero al morir, este cuerpo físico participa de un acontecer dramático: está fuera de las coordenadas espacio/tiempo. Su alma es ahora intemporal, con una “materia” que no ve como antes, no huele como antes, no se transporta como antes.

El Viaje al otro mundo

Anima Fragile es una instalación de cuatro ventanas construidas con restos de guacales, rescatados en las bodegas del Aeropuerto El Dorado, en Bogotá. Sobre los vidrios aparecen las imágenes y los objetos de personas de los barrios Doce de Octubre, Los Mártires, La Reliquia y Alfonso López, en Bogotá. Barrios con una carga poética por los que deambulé en muchos momentos de mi vida. Imágenes, además, con las que pretendo rendir un homenaje a personas que me inspiraron y me inclinaron hacia las artes plásticas; como mi abuelo Nicanor Bernal y mi tío Jorge Moreno, quien me enseñó cómo funcionaba una cámara oscura.

Sus dimensiones, 80 cm X 80 cm, con batiente, sellos y huellas del embalaje. Las técnicas: Serigrafía, transfer, estarcido y dibujo.


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Nací en Bogotá. Soy Maestro en Artes Plásticas y Visuales de la Universidad Nacional de Colombia. Una universidad pública que se ha convertido en el termómetro de la situación social del país. Y que me hizo recapacitar sobre el papel del artista en los actuales momentos de Colombia. El artista, además de ser el encargado de observar el mundo que lo rodea y de representarlo estéticamente, asume los desafíos que le lanza el presente para que reconstruya el pasado. De ahí, que mi obra sea una suerte de catarsis, de regresar para curarse, de rememorar para conocer. Lo ejemplifican: mi Proyecto Postal Artescopio que exploró el humor de expresiones estéticas en panaderías, montallantas, bizcocherías, plazas de mercado, remontadoras de calzado, carnicerías y talleres de mecánica en Bogotá. Y Las mismas historias de siempre, una instalación de árboles y animales en chatarra que reflexionó sobre el daño a la flora y a la fauna colombianas, en el Jardín Botánico José Celestino Mutis. Una búsqueda más en el tono de lo que le preocupa a Eduardo Galeano: “… la memoria tiene más bien vocación de catapulta, quiere ser punto de partida, no de llegada”. Donde rememorar me significó la búsqueda de materiales en los que estaba registrada la historia local. Como en Descubriendo la Ciudad Invisible, un proyecto relacional que gravitaba alrededor del dibujo y de la escritura de historias paradojales sobre periódicos encontrados. Con historias como: Inkápaz contrataca; Talleres La Pre(s)ición, los mejores del mercado; Batman vende minutos en Bolivia; una pelea de campeonato: Fernando “El Gordo” Botero vs. el minimosca Alberto “El Largo” Giacometti. La experiencia fue puesta en práctica, en el 2012, por maestros del Distrito Capital; y elogiada por el maestro Antonio Caro, uno de los mejores artistas conceptuales de Colombia.

EXPOSICIONES INDIVIDUALES


2013 Localidad de Santafé. Zona de tolerancia. Proyecto Sus miradas. Bogotá 2013 Jardín Botánico. Donde palpita el silencio. Bogotá 2010 Jardín Botánico. Las mismas historias de siempre. Bogotá 2009 Universidad Libre. Las mismas historias de siempre. Bogotá Y múltiples exposiciones colectivas. DISTINCIONES 2014 2013 2011 2010 2009 2008 2008

2006 2004

Mención Honorífica VIII Salón Internacional de Arte Postal en Homenaje al Libro. Maracay. Venezuela. Ganador de la convocatoria: Becas de Circulación Interdisciplinarte, Dirección de Artes, Ministerio de Cultura. Ganador del Salón de Artistas de Engativá 2011 Ganador del Salón de Artistas de Engativá 2010 Ganador del Salón de Artistas de Engativá 2009 Primer Puesto Exposición de Pintura Virtual. Plaza de Bolívar. Ya, Ya, Ya Desmovilización Nacional. Categoría Adultos. Ganador de la Convocatoria de la Casa de la Cultura y Alcaldía de Engativá: Creación y Consolidación de iniciativas culturales de artistas de Engativá, con el proyecto postal Artescopio, que visibiliza prácticas de artistas locales en panaderías, bizcocherías, montallantas, peluquerías… PROYECTO Artescopio: http://artescopio.blogspot.com Mención de Honor. II Salón de Artistas de Engativá Segundo Premio. I Salón de Artistas de Engativá

OTRAS DISTINCIONES 2012 Historias individuales, una mixta sobre individuales de cocina fue escogida para Ilustrar la portada de mayo de 2012, del periódico Le Monde Diplomatique. 2011 Primera Mención. Concurso de Cuento Grandes Contadores de Historias, con el cuento La Cita. Fundalectura. 2011 Poeta destacado, Categoría Adultos. Antología Arte y Letras. Alcaldía de Engativá y Fundación Teatral Barajas. Libros virtuales http://es.calameo.com/read/0008933210f544ede3f2c: Poética de la piel, del espíritu y la nostalgia. http://www.calameo.com/read/0010394103796277dce6d: De lo que está hecha la memoria

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Baudelio Camarillo

Cauce I

Como todos los niños, hicimos barcos de papel y nos subimos en ellos y nos fuimos. Después tuvimos uno verdadero, una lancha pequeña, y en ella recorrimos la misma trayectoria.

Hoy poseemos las dos cosas. Cada mañana nos esperan. Mas preferimos los barcos de papel porque desde ellos el río se hace ancho como el mar que nunca hemos conocido.


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Fabián Muñoz

Palanquera

Carga su ponchera, a Edith ya le duele la espalda de traer tanta fruta en la cabeza, por tantos años.

Camina por la Plaza San Pedro vacía de turistas.

Piña, caimito, patilla, níspero y mango, lo vende al extranjero que pasea, sin compra, no hay foto, dice así la palenquera.

Desde temprano recorre lejos de aquí la galería para comprar su producto, aquí tras la muralla, come, aquí piensa en sus ocho hijos que se cuidan solos,


aquí recuerda a su marido TÍTULO AQUÍ que 72 va alESCRIBA mar aELpescar

en madrugada.

Edith vuelve por la noche a casa.

Ya no baila como antes con la porcelana encima, ya no mueve sus caderas al andar con su vestido colorido, ella llega a casa y se recuesta.

Duerme cansada, hace años que no sueña.


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Adelaida Caballero

Calipso I Yo también me culpo de no haber dicho «basta» antes de que nos arrestaran, Odiseo, y hundiera tus barcas enfiladas a Ítaca la canción brutal de las sirenas. A mí la vergüenza de lágrimas agrias, el sueño remordido de la cera donde la sangre suena a oídos rotos. Yo a Playa Negra —Arena Blanca nunca nos pisará los ojos— porque también me culpo: tu escritura esquizoide, carnaza que te lanzas por las noches, cose predadores y cigotos a esta herida, a este útero estriado, a estas dunas en que ondea la bandera de la soledad mal izada y algo tuyo en mí se lanza al agua y acaricia las cáscaras,


barcas que ya no te llevarán ESCRIBA EL TÍTULO AQUÍ a ese74sitio al que a veces

aún crees que es posible volver pero al que también ha matado el harpón con el que has aprendido a alimentarte cada día.

II Oigo tronar los fuertes, hilos de muerte hilvanando la costa Oigo tronar tanto paso de tanto extranjero machucando la noche Oigo puertas abrirse y cerrarse en mi cuerpo hecho casa bajo tu sombra calva y corpulenta, y helicópteros verdes, selvas tomadas, mierda hecha ríos en las venas de Occidente —sólo entonces se recuesta en mi hombro izquierdo la certeza de que entonces de esa forma los que somos fueron nada

III Pero la gente hace casas con cosas que las derrumban y derrumbes para habitar cuando se vuelve cosas en obra ajena.


A esas casas brillosas, Odiseo, tambi茅n las veremos caer bloque por bloque al est贸mago de las sirenas.

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Leandro Sabogal F.

Catarsis

Desnudarse ya no es violencia ahora ponerse trapos encima es el peor insulto a la verdad. No puedo ocultar los rasguños de mi espalda ni la carne entre las uñas ya no puedo dejar de gemir como perro hambriento y con frío. Cerrar los ojos a las tres de la mañana tampoco es violentarse a la costumbre de esperar el día en que no se vuelve a despertar. Amar de esta forma la soledad y la noche no es tampoco condenarse a sí mismo mucho menos ese toque funesto de las palabras para quitarse de la lengua el mal sabor de la dulce esperanza fulera y postiza. Sacar la basura otra forma de catarsis inducido dejar que la mente se nuble con el sueño atascado


y aprovechar las grietas que se hacen en las manos para volar... unos segundos lejos del cuerpo. Entre las palabras que no vuelven mรกs.

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Natalia Lara

Desnáufrago “Mudos, descenderemos al abismo.” Cesare Pavese

Abre las puertas cibernéticas y escupe en lomo rancio de utopías. Alfarero de lo imposible (prematuramente muerto) D E S N A U F R AGADO En la levedad del vértigo, aborta los aullidos derretidos. Muéstrate desnudo ante la palabra-cábala Y ARRÓJATE Hasta la línea horizontal del pecho cósmico; muerde y remuerde los cerrojos que dentro de la NADA, asoman. Y mancilla la hora profiláctica con el sumo negro que deglutas v a c í a t e .


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Julymar Rodríguez López

Despertar en cuarto menguante

Cuando menos esperes tejeré un jardín en tu vientre. Iré rasgo por rasgo esculpiendo tus cenizas y te arrebataré algún grito cada 10 minutos y media luna. Sostendré la calma que impacienta mi deseo y te regalaré asfalto para curar las cicatrices. En mi calle dicen que llegaré a medias y pondré a tu sombra un vaso en cuarto menguante. En tu calle dicen que rescatarás la joven que no supe hacer de mí. (La diferencia es que tú callas. La diferencia es que yo miro). Cuando menos esperes encenderé la llama de un frío abismo y caminaré a tientas el sendero que un ciego pudo ver. Habitaré cada vida de tu alma Y rasgaré el cielo que solo te ha visto partir. Llenaré de creces los bolsillos de la noche en cálculos y citadillas. Beberé mentiras en teoría y desnudaré la luz con desperfectos para limpiar cada chacra de tu ser Palmo a palmo te impregnaré del ocultismo que habita mis párpados y leeré las 13 cartas que me han puesto sobre la mesa. Tomaré la rosa que cultivé entre tu pecho y olvidaré la fantasía que tuve entre tus piernas.


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Rosa Emilia del Pilar Alcayaga Toro

En ese pueblo maldito* “Ciudad Juárez: donde nacer mujer es morir” (Roberto Bolaño)

ardo en estrellas de fuego y embrutezco de ira ante desdichado calvario que sangran las mil Marías en Ciudad Juárez palpitan las vísceras golpeando caras mudas repican campanas en el silencio repetido de la muerte oscura el muertero vende suerte en medallitas… acecha nadie responde nadie escucha ni una sola caléndula nace ni un solo cactus sólo madres llorando escombros los escombros alborotan el horizonte que viste de púrpura los puñales de la tarde María levanta los brazos y sus dedos caen por el precipicio Magdalena araña la puerta del santuario que ignora, úteros vacíos en ese pueblo maldito cubierto de cruces abandonadas brotan vírgenes muertas desde cada rincón a la espera de una mano pero no hay quien dibuje senderos sólo un silencio crudo almidona sábanas rojas un cuchillo brilla en lo alto


mi carne acusa a gritos

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reparto bocas para rezar abrazadas por la tierra huĂŠrfana

*Oratorio por las mujeres asesinadas en Ciudad JuĂĄrez, MĂŠxico.


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Oscar Robles

Instante

Vacas que son un puñado de venas ardiendo. Pájaros perdidos entre sombra y luz. Cielo con bolsas de aire que ahueca los troncos de los árboles. Una tarántula azul martillea las aristas de su palacio: tierna enredadera de jejenes malhumorados sobre la carne asfáltica. Oscuridad que nace en las hojas, en el impulso y en las nubes. Viento que sigue masticando árboles. Con mis manos voy rasguñando la tarde y descubriendo la noche, el resto del día se hace tecatas y cae a mi estómago. Despierta la noche con claveles y estrellas sobre una nube sin fondo.


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Ana Laura Gutiérrez

Mares

Agoniza el día entre nubes amenazadoras, atrás el horizonte se sabe dueño las tardes sin suspiros amedrentan mis campos se llenan de hojarasca los ríos se rebelan, aluviones difuminan el destino y aún me quedan mares por llorar.


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Hernán Lasque

Tres bloques de agua I Sin importancia sin pérdida siempre de noche y fumar el borde, el frío la periferia la puta idea del murmullo deambular la idiotez de mantenerse vivo derramar (ni una sola idea del lugar) arrojarse al mundo como si nada fuera como si charco de agua y que el primer sol de la mañana absorba lo que quede. II Llueve llueve todo aquí dentro llueve con todo lo que no llueve en medio del viento voces, cuerpos, brazos llueven bajan


descienden aerostáticos: o asfixian, apilados en el único placard de la casa, o respiran pares de brazos bocas grises, ojos secos llueve llueve y otras veces blandos cuerpos pesados contra el asfalto o se desprenden de la sombra que nace en los talones si una lanza de sol por la ventana le provocara arcadas pelos y baba el vómito de un gato largos pelos de muñeca la cabeza con cucharita los ojitos la última cena la mano y sus dedos gusanitos tibios falanges y otras laringes y los veinte o treinta centímetros que cada esófago mide retirando sus largos pelos de bronce verde

III Cada tanto un charquito la baldosa de siempre y mis trocitos de queso o de chocolate mascotas no tengo mordiditos como con dientes de roedor anoréxico a sus márgenes oigo mis pequeños sorbos me preparo para nadar el torso y las piernas incompletas

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abiertos los ojos 86 ESCRIBA EL TÍTULO AQUÍ la nuca pesada

nuca que la mano nunca seca cara de cera que no hace foco y desaparece al despertar ¡vuela, vuélate! polilla ojona de mi cerebro señálame con el dedo hacia arriba eso que ves en el techo en las vetas de la madera donde se amontonan las horas y hacen un hueco o cientos como de panal y en cada uno alguien liba (acaso un poeta) se inyecta carne y como el agua nunca duerme remansa.


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Leonardo Alezones Lau

A mi madre calva

hacerle fiesta a la hija tomar muestras de semen en su boca da lo mismo que quitarle los ojos como barbie con su respectivo proxeneta llamado marceu la cura del ah1n1 la diplomacia en la imagen el miedo en cada palabra lo oculto bajo el manto de una virgen que promete pugnar el plástico olvidando que su rodilla fue para perros de mendigos así te pido perdón madre mía mientras quede cabello algo donde poner rollos al peinar y quitar el polvo de un espejo de bruja.


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Henri Magritte

Poema a Siqueiros

Vibran en puños rugidos protestas en piroxilina colores posmodernistas e ideas en resinas Siqueiros al mirar tus pinturas ¡Alfaro Comunista!

Escultopintoarquitectónico utilizas colores agresivos sobre masonite turbas al mar para sazonarlo en tus murales retas al mundo con tu óleo tecnológico atómico progresista: lo natural se acostumbra a ser sintético cuando lo pintas.

Tienes diez dedos idénticos al Pangea otros diez que explotan en la alegoría de la vida calzas unos ojos rancios en tus autoretratos que proclaman la mirada de un mañana labriego: lastimero


élite Siqueiros.

Qué lejos te encuentras del paisaje qué cerca te encuentras de la locura tu arte sigue en guerra.

Genio Fantasma Intertrópico Nahual dios pictórico raíces precarias cimentadas esta tierra sigue árida todo estático: es más sencillo tirar tus murales que limpiar nuestra sangre humanopereza.

La ciencia esta ultrajada sin matriz infértil la tecnología esta tuerta la pintura fue obligada a un aborto inducido carente de tus pinceles ¡aquí faltas profeta!

David dibujante de centauros inventor de funerales muralista de tonalidades asesino de supernovas ¡turbio!

Codéate con los más grandes siendo el capitán del embarcadero.

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Dayra Miranda Olmedo

Solo el recuerdo

La imagen incendiaria misteriosa y lejana se apodera del presente –viejo niño con olor a olvido y sabor amargo. La sonrisa ilumina el rostro cuando duelen las palabras y el corazón se guarda en el bolsillo vacío. Pretendo regresar a mí y no me encuentro. Sigo mi sombra que busca tu camino pero tu voz amanece en otro sueño. Y yo, veo desgranarse el tiempo mientras devora las horas del olvido donde sólo el recuerdo crece.


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Lucía Lascano

Hembra

Quiero ser la gota a punto de caer, dije esta mañana. Casi invisible, a menos que alguien esté atento. Quiero respirar sin dificultad y volver a dormir por las noches. Temblar de miedo sin sentirme culpable. Darme el derecho a ser nuevamente cobarde. Yo no soy una mujer sexy, ni sensual, ni valiente. No soy la mujer que adorna el altar de nadie. Soy una hembra agitada, asustada y ansiosa. Y mi único consuelo para tanto sentimiento son las palabras. Por más estúpidas que parezcan.


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Michael Benítez Ortiz

Vanidad Los ojos fermentan las lágrimas Que no han llorado Por no dañar el maquillaje.


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Isaac Parra


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Isaac Parra


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Isaac Parra


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Arturo Isaac García Parra, egresado de la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana, en Xalapa, Ver. es un joven talento xalapeño, comprometido con su formación profesional. En su experiencia laboral destaca la realización de identidad gráfica para empresas como SOCOMYNUP, café-bar-lunch “LA COMIDILLA”, “Lounch Deja vu”, AGAVER, Esc. Primaria Matutina Enrique C. Rébsamen, entre otros; Formador del periódico Oye Veracruz; Coordinador de Arte y escenografía, además de docente en Artes Plásticas, en el Instituto Villa de Cortés Xalapa; Diseñador del 3er Gran Sorteo UV para la Fundación de la Universidad Veracruzana; Colaborador de la Coordinación de Diseño de Imagen Institucional, de la misma Universidad; todas ellas actividades realizadas en la ciudad de Xalapa, Veracruz y municipios vecinos. Es Coordinador General y diseñador del espacio cultural independiente Desde el pasillo -en el No. 2 del Corredor Cultural Carlos Fuentes, de Xalapa, Veracruz - dedicado a la creación de estrategias de promoción y difusión para artistas emergentes o con trayectoria, del Estado de Veracruz, enfocado principalmente en disciplinas de plástica y gráfica, en pos de crear un capital y producción cultural que refleje las múltiples relaciones entre el artista y la sociedad. Actualmente se desempeña como Diseñador, formador e ilustrador del Boletín Confluencia de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), así como Diseñador, diagramador, fotógrafo e ilustrador de Gaceta, de la Universidad Veracruzana. Ha participado de exposiciones colectivas e individuales de cartel, plástica y fotografía, en diversos años de su trayectoria; así como en diversos concursos, destacando el 4to. Concurso de diseño de cartel para la 11ª MIDO (Muestra Internacional De Danza Oaxaca 2009) donde obtuvo el 1er Lugar “Reconocimiento y mención honorífica a nivel nacional”. Participó como ponente en el Festival de la Lectura de la Universidad Veracruzana, Poza Rica, Veracruz 2012. Ha tomado diversos talleres de su formación profesional y de las labores que como docente se han derivado. Actualmente radica en el Distrito Federal, en la intensión de explorar nuevos espacios que permitan consolidar su formación y contribuir a su trayectoria profesional.

Serie presentada: Paisaje Abstracto/Dimensiones: 100cm x 100cm/Técnica: Fotografía digital. Año: 2013


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“Dios creó este mundo con palabras. Fue la poesía la que instauró este mundo. Si la poesía no puede salvarnos nada podrá hacerlo”.


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Nació en Xicoténcatl, Tamaulipas, el 7 de septiembre de 1959. Poeta. Radica en Celaya, Guanajuato. Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 1993 por En memoria del reino. Premio de Poesía San Juan del Río 1996 por Huerto infantil. Premio Nacional de Poesía Efraín Huerta 2004 por La noche es el mar que nos separa. Su poemario En memoria del reino se incluye en la compilación Premio de Poesía Aguascalientes 30 años, 19881997, Joaquín Mortiz/Gob. del Estado de Aguascalientes/INBA, 1997.

Obra publicada Poesía: Espejos que se apagan, Cuadernos de Praxis/Dosfilos, Zacatecas, 1989. || La casa del poeta y otros poemas, Cuarto Creciente, 1992. || En memoria del reino, INBA/Joaquín Mortiz, 1994; En memoria del reino / En mémoire du royaume" Écrits des Forges/ Mantis editores/Instituto Chihuahuense de Cultura, Quebec, 2009. || Poemas de agua dulce, Praxis, 2000. || La noche es el mar que nos separa, Ediciones La Rana, Guanajuato, 2005.

Recursos electrónicos Muestra literaria: "Poemas de Baudelio Camarillo", en Foja de Poesía, 060. Círculo de poesía. Revista electrónica de literatura, 12 de agosto de 2009, circulodepoesia.com. || "Poesía de Baudelio Caramillo", selección de Luz Elena Becerril, en Palabras malditas, palabrasmalditas.net


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¿Dónde encuentra lo poético Baudelio Camarillo?

Lo poético lo encuentro en la vida diaria. Siempre he dicho que el poeta es el que nos enseña a mirar el mundo a redescubrirlo con ojos nuevos. Nos ayuda a encontrar una manera de mirar las cosas con más profundidad y belleza, con más claridad pero no claridad de evidencia sino claridad poética. Si no existieran los poetas para reactualizar en cada época los temas eternos del hombre, el mundo sería una simple y llana monotonía. Sin poesía los dioses mueren y después de ellos moriremos nosotros.

¿Cuándo empiezas a escribir poemas y por qué?

Empecé a escribir poemas desde niño, pero de una manera formal y con una intención de ser poeta eso fue cuando tenía 24 años. En mí se dio producto de una necesidad interior. De algún modo yo quería escribir algo similar a aquello que me conmovía o que me dejaba un deslumbramiento. Ahora pienso que todo en mi vida se fue dando para que yo fuera poeta. Hay circunstancias que fueron como puentes de una fragilidad inmensa y que apenas los hube cruzado se derrumbaron. Si uno solo de esos puentes no hubiera existido yo no habría llegado a este lugar donde ahora estoy. Llegar aquí fue algo milagroso y no puedo imaginar mi vida de otro modo.

La tradición oral se encuentra presente en algunos de tus poemas, ¿tu interés inicial radicó en algún momento en este rescate de la oralidad o fue algo que hizo su aparición naturalmente a través de tu escritura?

En mi familia casi todos mis mayores eran buenos narradores orales. Al terminar la cena, por cualquier causa, iniciaba mi abuela sus largos relatos que iba hilvanando pausadamente con el humo de su cigarro. Podíamos permanecer por mucho tiempo escuchando y los niños que éramos entonces nos íbamos a dormir entonces con la certeza de que nuestro mundo era mágico y que el ser bueno o el ser malo tenía eco en aquellos que vivían en el envés del aire. Aquel ambiente familiar de irrealidad y miedo es una de las cosas que más recuerdo de mi infancia. Con al menos tres premios de peso en tu trayectoria puedes responder, ¿”en dónde están los versos que he prometido al mundo”?, como reza uno de los Poemas de agua dulce.


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Toda mi poesía es producto de mis vivencias y de mis obsesiones. El poeta es un ser humano que debe vivirlo todo y beberlo todo desde el placer más intenso hasta el dolor más acerbo e inhumano porque de ahí es de donde saca la materia de sus versos. Pocos poetas conozco que ejemplifican lo anterior y creo que de todo lo experimentado nos han legado cimas inmensas y precipicios insondables donde pervive lo más grandioso o terrible del alma humana. En mi caso, mis humildes versos van fluyendo lentamente. Cinco libros en 20 años de trabajo hablan de mis escasas dotes de escritor. Siempre he mirado con desconfianza a aquellos que pueden escribir versos de cualquier tema como por encargo o únicamente determinándose a escribirlo. Como si una poesía auténtica se pudiera programar con mucha anticipación.

¿Qué significado tiene para ti el agua de río, agua dulce, agua como un dios en su obra poética?

Nací y crecí a la orilla de un pequeño río de aguas claras y puras. Ningún tema me es más cercano y vital que ése. Ese río en especial y todos los significados que puede tener el agua que fluye, sus tonalidades, sus murmullos, la lentitud o la rapidez de la pendiente, la profundidad del cauce, la multitud de vida que alberga en su seno, la multitud de vida que bebe de él, y muchas cosas más, encuentran un simbolismo con mi existencia. Al río le debo la misma reverencia que a un dios: a través de él encontré la poesía, la belleza, la verdad, yo le correspondo reverenciándolo y glorificándolo. Ojalá y mis versos le agraden y permanezcan en él mucho tiempo.

II

¿A quiénes busca encontrar el poema?

El poema busca encontrar espíritus afines. Entre más grande es el poeta más espíritus afines encontrará. El ideal de un poeta sería encontrar como espíritus afines el total de la humanidad. Sólo los espíritus afines aprenden a mirar con los ojos del poeta y se convierten en poetas al leer su poesía. Yo escribo para los que son como yo y sienten y miran como yo. Sólo puedo convencer y emocionar a los que de algún modo son como yo. Octavio Paz dijo, palabras más palabras menos, que el buen poeta es el que escribe por muchos y el gran poeta es el que escribe por todos.


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¿Cuál considera que debe ser la principal virtud del poeta?

Creo que la principal virtud de un poeta es convertir en versos sus propias emociones. Encontrar las palabras exactas para nombrar su experiencia. Un poeta es un ser humano común y corriente excepto por el hecho de saber nombrar las cosas, por infundirles luz para hacerlas resaltar de nuestra experiencia ordinaria, por obligar al lenguaje a señalar las cosas con más profundidad, belleza o verdad y a decir que el mundo no es sólo lo que vemos. El poeta capta la frecuencia en la que Dios habla, y luego descifra su lenguaje. La poesía es el lenguaje con el que Dios se comunica con los hombres.

¿El poeta tiene alguna función en la sociedad mexicana actual?

En la antigüedad la poesía servía para unir pueblos, razas, épocas. El Tao Te King, el Popol Vuh, el Corán, La Biblia, llevan implícita la función de la poesía. Su función sigue vigente aunque la modernidad la niegue y la menosprecie. La poesía congrega y da unidad y fortaleza a una comunidad o un pueblo. La poesía enseñaba el respeto y el equilibrio y la convivencia con todas las criaturas vivientes. En México, como en casi todo el mundo, se han pisoteado los símbolos de la poesía y se tiene la idea de que es algo innecesario que sólo interesa a unos cuantos locos. Un poeta ya no es un guía. La sociedad va en declive. Los hechos los podemos constatar en nuestra historia diaria. Alguien dirá que el mundo está mal pero no por la ausencia de poesía, yo afirmo lo contrario.

¿La poesía puede salvar al mundo?

Dios creó este mundo con palabras. Fue la poesía la que instauró este mundo. Si la poesía no puede salvarnos nada podrá hacerlo. La unión de muchos pueblos en torno a un gran símbolo sería lo correcto, pero, ¿qué grande, enorme, gigantesco, divino poeta podría crearlo?

Muchas gracias, Baudelio Camarillo, por aceptar la entrevista.


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Nueva convocatoria Convocatoria abierta para todos los poetas nacidos a partir de 1980 para integrarse a la Colección “Ruta Okupa” –serán plaquetts de 40 páginas, engrapadas y con portada (bajo acuerdo). Los sellos editoriales encargados del proyecto: Ediciones El viaje (Guadalajara) y Pasto verde (Orizaba. Veracruz). Dicha colección está limitada a 50 poetas que vivan en territorio mexicano. Esta convocatoria cierra el 31 de diciembre de 2014. ¿Cuál es el proceso? Mandar la propuesta a rutaokupa@gmail.com, de ser aceptada, de inmediato se le avisa al aut@r para acordar y se envía su propuesta a Guadalajara para el armado, mismo que se enviará de vuelta para que lo revise el aut@r y quede albo, limpio, pues de cualquier detalle, se mandan las sugerencias de haberlas, para enviárselas a edición y obtener su ISBN. Hecho esto, se corrige todo y a impresión los 100 ejemplares, mismos que al estar listos, se enviarán al domicilio que dé el autor, mientras, se anuncia su inclusión en la colección, y se sube la entrada del autor seleccionado al blog destinado para difundir, tanto lo suyo como lo de otr@s autores. Todo el proceso por 3000 mil pesos, ahora sí que ustedes mandan, desde luego cobijados por los sellos editoriales que convocan. Mario Islasáinz Blog de la colección: http://rutaokupa.blogspot.mx/ Ediciones el viaje: http://www.edicioneselviaje.com/ El Celta miserable: http://celtamiserable.blogspot.mx/ Revista Monolito: https://www.facebook.com/RevistaLiterariaMonolito ¿Necesitas información más detallada? Contacta al editor Mario Islasáinz (34 años de experiencia en la labor editorial): https://www.facebook.com/marioislasainz14?fref=ts ¡No dejes pasar esta oportunidad!


106 ESCRIBA EL TÍTULO AQUÍ

Monolito XIV  

Obra en portada: Librería amarilla (óleo/tela 60x 40cm) por el artista plástico mexicano Wuero Ramos. En el interior te presentamos su serie...

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