Page 32

32

ESCRIBA EL TÍTULO AQUÍ

EN ENTREVISTA CON…

SERGIO ASTORGA “Soy de México, de su ciudad, y gracias al tezontle -como primera piedra- el rojo comenzó a retumbar entre mis ojos y el cascabel se escucha por los cuatro puntos cardinales. Como tantos otros, tuve que dejar mis lecturas para entrar a la UNAM para cursar la Licenciatura en Comunicación Gráfica en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (Antigua Academia de San Carlos). Tuve el descaro de impartir el taller de Dibujo durante doce años en la UNAM. A la línea le faltaba la palabra y entré a la Facultad de Filosofía y Letras y por un descalabro gramatical, no sé conjugar el verbo someter; soy independiente, es decir hombre libre. “Desde el año de 2004 radico en la medieval ciudad de Porto, en Portugal. He regresado de Los Álamos, New México en los Estados Unidos, con otra sed en los ojos”.

Sergio, podrías narra al público de Monolito, ¿qué satisfacciones tiene para ti el proceso de una pintura? Narrar un estado de plenitud o de caída es asunto complicado, complicado porque los límites de un proceso son siempre nebulosos. Es como querer sentir el aire fresco encerrado en cuatro paredes. Aún en el desencanto puedo afirmar a mis amigos de Monolito, que el goce comienza desde que concibes a través de una imagen, de una palabra o de un sonido, el impulso por dibujar, que debo advertir que todo inicia en el acto de dibujo que para mí se corresponde con el acto de escribir. Muchas veces es inconsciente, puesto que la relación de estar frente a un espacio vacío, blanco, liso o con textura ya es para mí habitual. Mirar el mundo es parte de la satisfacción. Claro, no se mira todo, al paso del tiempo vas decantando lo que te asombra e intentas atraparlo. Es verdad, al inicio, sólo imitas lo que admiras y el proceso de encontrar tus maneras de mirar o hacer, es largo y muchas veces doloroso, hay más insatisfacción que disfrute.

Monolito VI  

Revista literaria Monolito. Sexto número.