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ISSN: Noviembre 2012Volumen 1, nº 0 CRECIMIENTO, DESARROLLO Y

DISTRIBUCIÓN

Cuadernos de Reflexión Argentina: Estructura Económica y Política Económica 1995 - 2011

Trabajo realizado en el marco del Proyecto de Investigación de Cátedra “Desarrollo Local En el Moderno Sistema Mundial: Una mirada Latinoamericana” PROINC FCE UBA Resol CD Nº 1557 / 11

Tí tulo del artículo principal Presentación

D

Este artículo puede incluir 175-225 palabras.

entro del marco del Proyecto de Investigación de Cátedra

El propósito del boletín es proporcionar información especializada para un público determinado. PROINC-FCE-UBA, “Desarrollo Local en el Moderno SisLos boletines constituyen un buen método publicitario para sus productos o servicios, además de temay afianzar Mundial: Una perspectiva latinoamericana”, presenotorgar credibilidad la imagen de su organización tanto fuera como dentro de ella.

tamos aquí un análisis preliminar sobre algunas variables que considera-

Índice

analítica sobre la economía argentina.

Presentación

En primer lugar, determine el público al que va dirigido el boletín; por ejemplo, empleados o persomos relevantes, con el propósito nas interesadas en un producto o servicio. de contribuir a la reflexión y discusión Cree una lista de direcciones a partir de las tarjetas de respuesta, hojas de información de clientes, tarjetas de presentación obtenidas en ferias o listas de miembros. Puede adquirir también una lista El proyecto de investigación pretende indagar y problematizar en térmide direcciones de una organización.

nos tanto teóricos como empíricos, categorías utilizadas para comprender nuestras sociedades y comunidades. Desde una perspectiva de los Aprocesos continuación, establezca elde tiempo dinero que puede Estos factores le ayudarán históricos largay elduración, en elinvertir. marco metodológico de alos determinar la frecuencia con la que publicará el boletín y su extensión. Se recomienda publicar un Ciclos Sistémicos, dialogando con la Teoría de la Regulación y los enboletín al menos trimestralmente, con el fin de que se considere una fuente constante de informafoques de Paradigmas Socioeconómicos. ción. Sus clientes o empleados esperarán su publicación. Se buscará rescatar la propuesta del sociólogo peruano A. Quijano de pensar en términos de pensamiento decolonial y del antropólogo colombiano A. Escobar, desde la Tí tulo del artí culo modernidades. secundario perpectiva de las múltiples Publisher incluye numerosas publicaciones que se ajustan al estilo de su boletín.

1

Estructura del Mercado en Argentina 2 Actividad Econoómica y Productividad

4

Tipo de Cambio y Demanda Externa 6 Composición y Evolución de las Exportaciones 8

Este artículo puede incluir 75-125 palabras.

Estructura de Mercado y Exportaciones 10

El título es una parte importante del boletín y debe pensarlo con detenimiento.

Economía Estatal

El trabajo que hoy adelantamos sólo es una aproximación, desde datos empíricos, a la estructura económica argentina y fue realizado por FloDebe representar fielmente y con pocas palabras el contenido delMatías artículo y Fernández despertar el interés del rencia Chahbenderian (Trabajo Doméstico), Piana público por leerlo. Escriba primero el título. De esta manera, el título le ayudará a desarrollar el (Estadísticas Tributarias), Aldana Feigelsohn (Análisis Presupuesto) y artículo centrado en este punto. Martín Orsi (Trabajo y Produtividad), bajo la coordinación de Ricardo Algunos ejemplos: Premio internacional para un producto, ¡Este nuevo producto le ahorrará tiempo! Diéguez. y Próxima apertura de una oficina cerca de usted.

Asimismo, añadimos un dossier de reflexión teórica con trabajos de Diego Mansilla, Ariel Zagarese y Juan M. Zanabria

12

Evolución de Ventas y Exportaciones 14 La Economía Invisible

16

Anexo: Notas para el Debate Teórico 17


Estructura del Mercado en Argentina PARTICIPACIÓN DEL 5 % DE LOS MAYORES CONTRIBUYENTES EN EL MERCADO INTERNO, LAS EXPORTACIONES Y LAS GANANCIAS PAGADAS EN ARGENTINA 1998— 2011

Año

Ventas al Mercado Interno

Exportaciones

1998

82,70%

99,13%

Ganancias Sociedades 79,76%

1999

82,90%

99,10%

78,08%

2000

83,37%

99,43%

81,85%

2001

84,48%

99,38%

80,97%

2002

83,31%

99,55%

75,51%

2003

80,48%

99,32%

82,71%

2004

80,91%

99,30%

81,95%

2005

81,21%

99,19%

82,61%

2006

80,99%

99,08%

83,08%

2007

81,38%

98,98%

84,36%

2008

81,81%

98,97%

79,27%

2009

81,19%

98,70%

79,34%

2010

81,45%

98,70%

81,14%

2011

82,13%

98,77%

S/D

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la AFIP

E

Competencia Oligopólica

Al hablar de las fuerzas del mercado, pocas veces se hace mención a la estructura del mismo, y por lo general, ésta es ignorada en los análisis. Si bien las fuerzas del mercado concurren a él en condiciones de libertad relativa, no todas poseen la misma capacidad de determinar los precios. Los centros privados de acumulación concentrados están siempre en condiciones de imponer en el mercado sus objetivos e intereses respecto a los no concentrados y a los consumidores en general. Si en un determinado mercado la competencia es oligopólica, los centros privados de acumulación impondrán a los demás actores socioeconómicos sus intereses y objetivos. El cuadro de la izquierda muestra la concentración del mercado en Argentina.

xplicitar cómo opera la confluencia/confrontación de los diferentes actores sociales en un mercado resulta clave para entender su funcionamiento. Por eso, cabe distinguir dos tipos diferentes de centros privados de acumulación: los organizados por el capital concentrado y los organizados por el capital concurrencial. Los primeros se caracterizan por llegar al mercado con Precios Administrados, los cuales se calculan fuera del mercado, y su fin es obtener un determinado margen de ganancias después de impuestos. No decimos que ponen cualquier precio, ya que siempre necesitarán de la convalidación social (un determinado nivel de demanda efectiva) para alcanzar sus objetivos. Sin embargo, estos centros privados de acumulación están en condiciones de estimar, dada la experiencia pasada y su capacidad de realizar estudios de mercado, el precio al que se podrá obtener la ganancia esperada, trasladando así los impuestos que les corresponde pagar a los consumidores, por lo cual se convierten en Formadores de Precios. Los centros privados de acumulación concurrenciales son aquellos que, por su peso en el mercado, son Tomadores de Precios. Por lo tanto, sus precios y su ganancia se ven determinadas en el mercado mediante la confluencia/confrontación de los Procesos Sociales de Producción y de Circulación. 2


Estructura de Mercado en Argentina

D

e los datos utilizados surge que nuestro país presenta un mercado oligopólico. Si bien en el período analizado, que arranca con el principio de la fase de estancamiento de la actividad económica bajo las políticas neoconservadoras implementadas por el Estado, se puede apreciar que

(medidas por el impuesto pagado por los empresas) son explicadas por el 5% de los contribuyentes. Siendo el mercado el escenario de confluencia/confrontación de los procesos sociales de producción y circulación, en él se manifiestan los intereses y objetivos tanto de los centros privados de acumulación

Estadísticas Tributarias Usar las Estadísticas Tributarias elaboradas por la AFIP tiene ventajas importantes, si bien es necesario comprender que un análisis realizado desde una misma fuente de datos siempre conlleva riesgos. Por esa razón, utilizaremos estos datos de manera comparativa con los elaborados por otros organismos para llevar adelante nuestro análisis. Si bien existe un amplio consenso entre los tributaritas en que la evasión fiscal es alta, rondando el 40%, la ventaja que contienen estos datos es que dicha evasión, en el conjunto de los contribuyentes, es homogénea, por lo que resulta

Fuente: Elaboración propia en base a datos de la AFIP

dicha estructura oligopólica no se modificó ni con la crisis del año 2002, ni con la política económica, aplicada por el gobierno a partir del año 2003. En estos últimos años las políticas económicas fortalecieron el crecimiento del sector industrial, y las políticas sociales de inclusión junto a las discusiones salariales en el marco de los Convenios Colectivos de Trabajo, propiciaron un aumento de la demanda interna efectiva. Más del 80% de las ventas, las exportaciones y las utilidades

como de las agencias gubernamentales y de las unidades domésticas. Desde la perspectiva de la Autonomía Relativa del Estado, esta diversidad de intereses y objetivos debe ser analizada en este contexto de fuerte concentración para poder reflexionar sobre los senderos que el Estado tiene a su alcance para cumplir sus dos funciones básicas y contradictorias: garantizar la valorización del valor y la armonía social.

confiable en tanto parámetro indicativo. A su vez, estos datos son censales ya que surgen de lo declarado por la totalidad de los contribuyentes. Las series utilizadas arrancan en el año 1998 ya que a partir de ese año se encuentran a disposición del público en www.afip.gov.ar

3


Evolución de los Precios Dado que los precios subieron permanentemente a partir de la devaluación, es necesario deflactar las serie de PBI, lo que permite observar

Evolución de la Actividad Económica

ada la estructura del mercado, podemos avanzar sobre la dinámica de la economía argentina en las últimas dos décadas.

D

tre puntas), la tendencia se mantiene, aunque no es tan pronunciada, si bien pierde la estructura de precios relativos.

Se observa que el PBI a precios corrientes pasa de 100 a 714 medido entre puntas. Aun sin que se hayan producido cambios en la estructura oligopólica del merca-

En ambos casos la serie muestra que a partir del 2003 la actividad crece a un ritmo superior al manifestado con anterioridad a la crisis del 2002.

Aumentos Salariales Promedio en % 2011

30,31

2010

29,59

2009

19,37

2008

28,63

2007

21,67

2006

23,23

2005 2004

44,11 13,01

2003 2002

36,01 22,55

0 20 40 60 Fuente: MTEySS - Subsecretaría de Programación Técnica y Estudios

la evolución del volumen físico. Como los cambios producidos en el INDEC a partir del año 2006 no resultan confiables para ser aplicados a partir de ese momento, se usó el denominado 9 provincias para el período 2006/2011. Este indicador aparece como el más confiable y en términos generales refleja números similares a los incrementos de salarios del sector registrado del mercado 4 laboral.

do en Argentina, la devaluación del año 2002 produjo un incentivo para un crecimiento sostenido de la economía. Realizando la medición a precios constantes (100 a 160 medido en-

El mercado interno mostró un aumento en la ocupación y en los ingresos de tendencia similar al aumento de la producción, lo que permitió la convalidación social del incremento de la producción al aumentar la demanda efectiva.


Productividad del Trabajo

C

on el propósito de indagar sobre esa evolución, podemos analizar el crecimiento de la productividad del trabajo para el total de la economía y para la industria manufacturera, observando que la segunda lo hace a valores superiores a los de la economía en general. Aquí influye tanto el aumento de demanda de fuerza de trabajo por parte de los centros privados de acumulación como un importante crecimiento del uso de la capacidad instalada hasta ese momento ociosa, producto de la primacía de la expansión financiera que caracterizó a los 30 años precedentes. Para realizar estas mediciones se utilizó el PBI deflactado por el índice de precios mencionado anteriormente.

Productividad y Capacidad Instalada

C

omo puede apreciarse en el gráfico que se presenta a la derecha, el uso de la capacidad instalada pasó del 55.59% al 78.75%. Esto implicaría que el aumento

Si bien una parte de la productividad podría estar explicado por inversiones que introdujeran innovaciones tecnológicas, la magnitud de la capacidad ociosa al principio de la serie

en la productividad del trabajo fue impulsada, en gran medida, por los rendimientos crecientes a escala. En la teoría económica, esta explicación se sustenta en lo se conoce como el Efecto Kaldor-Verdoom.

hace suponer que los rendimientos crecientes a escala influyeron en mayor medida en los aumentos de productividad señalados.

5


Precios y Tipo de Cambio Hemos afirmado que los precios, sobre todo en el último

E

Tipo de Cambio y Demanda Externa

l aumento de la actividad económica se reflejó también en un aumento de las exportaciones. En este caso, a ni-

lustro, han mostrado una tendencia alcista sostenida en valores altos. Razones metodológicas no permiten afirmar cuál es el valor concreto del IPC, lo que no impide situarlo en un rango de dos dígitos, entre el 18% y el 25%, es decir, muy por encima de las devaluaciones administradas. Sin embargo, la evidencia empírica parecería mostrar

Al observar el comportamiento de las exportaciones, sin embargo, se observa que mientras los bienes exportados con bajo valor agregado

Exporaciones Nivel General 300 250 200 150 100 50 0 19 97

1999

2001

2003

Valor

2005

2007

Precio

2009

2011*

Cantidad

Fuente: Elaboración en base a datos del INDEC

vel general, el aumento es explicado más por los mayores precios internacionales que por los volú-

crecen por precios, las exportaciones de origen industrial, que representan la tercera parte de las

que el deterioro del tipo de cambio no ha hecho caer la

Productos Primarios

400

competitividad de las exportaciones argentinas, sobre todo en

300

el sector que más valor agrega-

200

do genera, es decir, en las Ma-

100

nufacturas de Origen Industrial (MOI).

0

1997

1999

2001

2003 V

El intervalo en que situamos la

2005 P

2007

2009

2011*

Q

inflación responde a que en el mismo se mueven los aumentos salariales promedio. Lo que asume esta afirmación es que los centros privados de

menes exportados. Sin embargo, el incremento se observa para todas las categorías de bienes transables.

acumulación no estarían dispuestos a aumentar los salarios por encima del aumento de precios en una estructura de mercado fuertemente oligopólica.

exportaciones totales, crecen más por el volumen exportado.

Combustible y Energia 400 300 200 100 0

1997

1999

2001 V

6

2003

2005

2007 P

2009

2011* Q


E

n principio, estos datos parecerían indicar que, aun con fuertes aumentos en los precios internos, el tipo de cambio habría sido administrado dentro de parámetros

ciones fundamentalmente por el comercio intra-firma y a precios de transferencia, mientras que los capitales concurrenciales lo hacen a precios de mercado (lo que indica que deben captar y

Commodities y Especulación Las ventas a futuro de los productos agropecuarios son una práctica que viene de mucho tiempo atrás.

MOA

250

Lo novedoso en estos tiempos es la aparición de un conjunto cre-

200

ciente de herramientas financieras

150

destinadas a la especulación.

100

Una de ellas es la titularización de

50

los contratos a término de los pro-

0 1997

1999

2001

2003

Valor

2005

2007

Precio

2009

2011*

Cantidad

ductos agropecuarios, lo que permite que sean comercializados en el mercado secundario de valores

Fuente: Elaboración en base a datos del INDEC

y por lo tanto convertirse en herramientas útiles para la especula-

que permitieron, al menos, mantener las cuotas del mercado internacional. Al mismo tiempo, si bien los productos de origen industrial

mantener nichos de mercado) y su participación en los otros rubros es casi nula. Por su parte, los otros rubros fueron impulsadas por aumentos

ción financiera, ya que están ligados a mercancías con una demanda internacional cierta. Quienes realizan estas operaciones pueden no saber siquiera el aspecto o el uso de estas mercan-

MOI

cías, y al operar con estos títulos

350,00

anclados en ellas, le hacen aumen-

300,00

tar (y caer) su valor de mercado,

250,00

mostrando subas y bajas en el

200,00

corto plazo que no responden al

150,00

movimiento de la oferta y deman-

100,00

da real de dichas mercancías en el mercado mundial.

50,00 0,00 1997

1999

2001

2003

Fuente: Elaboración en base a datos del INDEC

con mayor peso provienen de los sectores automotriz y metalmecánico, estas industrias concentradas justifican sus exporta-

2005

Valor

2007

Precio

2009

2011*

Cantidad

en los precios internacionales, explicados principalmente por movimientos especulativos.

7


Composicion y Evolucion de las Exportaciones Alimentos y Especulación “...Hoy está claro que la crisis mundial de alimentos no puede ser analizada ni abordada en forma aislada de la crisis financiera internacional […] ambos problemas están íntimamente vinculados, fundamentalmente a través del impacto de la especulación financiera en el precio de los alimentos... […] mientras que algunos analistas han apuntado hacia la existencia de desbalances de oferta y demanda, ese argumento no se sostiene ya que han existido pocos cambios en la demanda de alimentos durante los últimos años. Un informe de la FAO evidencia que el ritmo de crecimiento del consumo total de cereales en la década pasada fue considerablemente inferior al registrado en los años ’60 y ’70. La afirmación de que los precios de los granos se dispararon porque hay una mayor demanda de las pujantes China e India es totalmente inválida, ya que el consumo agregado y per cápita de granos en ambos países cayó…” Jayati Ghosh http://www.pagina12.com.ar/diario/ suplementos/cash/17-6408-2012-1119.html

8

1993 1994 1995 1996 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2007 2008 2009 2010

A

Prod. Prim. 24,93% 23,58% 22,97% 24,43% 24,98% 22,07% 20,29% 22,80% 20,55% 21,61% 19,82% 20,08% 18,53% 22,30% 23,14% 16,63% 22,22% 22,22%

MOA 37,60% 36,66% 35,65% 35,44% 33,15% 35,15% 29,85% 28,11% 31,73% 33,42% 34,61% 32,54% 32,80% 34,32% 34,14% 38,12% 33,26% 33,26%

l analizar la demanda externa sobre la producción de nuestro país, podemos observar con mayor detenimiento su composición y, por lo tanto, su impacto en la estructura económica. En términos generales, se observa que alrededor de la tercera parte de las exportaciones corresponde a materias primas, mientras que otra magnitud similar las explican las Manufacturas de Origen Agropecuario, las cuales no añaden grandes cantidades de valor a las materias primas, ya que en general, el mismo oscila alrededor del 8%. Por su parte, el tercio restante de las exportaciones son manufacturas de origen industrial, es decir,

MOI 28,05% 29,34% 31,03% 27,15% 32,63% 29,88% 31,24% 31,29% 29,63% 26,88% 27,69% 29,68% 31,89% 30,96% 31,51% 33,65% 34,95% 34,95%

Comb. y Energ. 9,42% 10,42% 10,35% 12,97% 9,25% 12,89% 18,61% 17,80% 18,08% 18,09% 17,88% 17,70% 16,79% 12,41% 11,21% 11,60% 9,56% 9,56%

con mayor contenido de valor agregado, las que, como ya hemos observados, son las únicas que crecen por volumen, mientras los otros tres rubros lo hacen por el aumento sus precios en el mercado mundial. Se destaca que a partir de la devaluación, la participación de las MOI en el total de las exportaciones han presentado una alza sostenida, cuyos motivos ya hemos analizado provisionalmente. Dicha participación creciente se explica, en principio, por la tendencia que muestran las exportaciones de bienes primarios, que aún empujados por los precios internacionales se mantienen estables y, en los últimos años, combustibles y energía.


O

bservando el comportamiento de las exportaciones en relación al PBI, lo que se observa es que la devaluación del año 2002 generan un impulso de las exportaciones que pasan de ser, en promedio un 10% del PBI en el período anterior a significar un 24% promedio para el período siguiente.

ticipación en el mercado mundial. Como se desprende del cuadro de la página anterior ese comercio se compone por un mayor porcentaje de valor agregado Este comportamiento indicaría, como ya se señaló, que las manufacturas mantienen la competitividad en el mercado mundial. Como el aumento en la producti-

En % del PIB a precios de mercado

Exportaciones por grandes rubros 10% 8% 6% 4%

2% 0%

Productos Primarios

Tras el impacto de la devaluación, la relación EXPO/PBI parecen mostrar tendencias similares en un período y en otro. El impacto estaría dado por la obten30,00%

MOA

vidad en este sector lo explicaría del mayor uso de la capacidad instalada, mantener o incrementar sus participación requeriría introducir innovaciones tecnológicas.

Exportaciones como % del PBI

20,00%

10,00% 0,00%

ción de divisas, cambiando endeudamiento por una mayor par-

Alimentos y Especulación “… La desregulación financiera de comienzos de los 2000 catapultó la entrada de nuevos actores en los mercados de comodities. Antes de esa fecha el mercado […] estaba controlado por la CFTC, que requería a los traders que informaran sus tenencias de cada producto e imponía límites estrictos para esas posiciones con el objetivo de impedir la manipulación del mercado. Esos mercados estaban dominados por los jugadores comerciales que los utilizaban para cubrirse de sus riesgos antes que para especular. La decisión de eximir a los mercados OTC de la regulación oficial en 2000 abrió el camino para que todos los inversores, incluyendo los hedge funds, fondos de pensión y bancos de inversión se lanzaran a comerciar con contratos futuros de comodities sin ningún mecanismo de control. En 2007, el monto de las operaciones en los mercados desregulados llegó a 9 billones de dólares, más del doble que el valor de los contratos transados en los mercados controlados. A diferencia de los productores y los consumidores que usaban esos mercados como cobertura, las firmas financieras entraron en esos mercados para beneficiarse de los cambios de precio de corto plazo…” Jayati Ghosh http://www.pagina12.com.ar/diario/ suplementos/cash/17-6408-2012-1119.html

9


Estadísticas Tributarias y Exportaciones Precios de Transferencia En los análisis de Comercio Exterior, es necesario tener en cuenta que del total de bienes y servicios que se

S

i analizamos el comportamiento de las exportaciones, utilizando nuevamente las estadísticas tributarias, podemos observar

realizan hoy en el mercado mundial, el 50% es comercio al interior de la misma

1400

firma.

1200

Esta situación es el resulta-

1000

do de la fuerte fragmentativos favorecidas tanto por

600

el aumento de las facilida-

400

des para la movilidad de

200

capital (no acompañadas por

0

la movilidad de la fuerza de

nica. Esto significa que más de la mitad del comercio mundial no se realiza a través del

En 3000

precios no son precios de

2500

mercado, sino precios de

2000

transferencia.

1500

pueden “exportar” a sus filiales a precios para los cuales no hay una referencia nítida en el mercado, y por lo tanto, los precios se ponen en base a los beneficios impositivos

que

ofrecen

unos países respecto de otros.

10

1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2 009 2010 2011

algunos aspectos interesantes producto de la estructura del mercado argentino, que, como se vio, es oligopólico.

mercado y, por lo tanto, los

De esta manera, las firmas

5% de los contribuyentes: Evolución Ventas Mercado Interno y Exportaciones 1998 = 100

Ventas Mercado Interno del Tramo

trabajo) y la flexibilidad del regido por la microelectró-

Nuevamente, esto parecería indicar que el tipo de cambio administrado no ha perdido competitividad a pesar que los precios internos han

800

ción de los procesos produc-

nuevo acervo tecnológico

los capitales concentrados.

Exportaciones del tramo

crecido a valores altos. Al mismo tiempo, esto avalaría, al menos parcialmente, la hipótesis

75% de Los Contribuyentes: Evolución Ventas Mercado Interno y Exportaciones 1998 = 100

1000 500 0 1998 1999 2000 200120022003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 Ventas Mercado Interno del Tramo Exportaciones del tramo

estos gráficos podemos ver que el incremento de las exportaciones provenientes de los capitales concurrenciales casi duplicó al de

antes mencionada respecto a una mayor participación de los capitales concurrenciales en las exportaciones de origen industrial.


Precios de Transferencia

En los cuadros siguientes se observa que, luego del pico producto de la devaluación en 2002, las exportaciones en relación a las ventas al mercado interno muestran una caída, si bien suave,

mirar al 75 % de los contribuyentes, vemos que la tendencia exportadora que arranca en el 2002, mantiene un rumbo creciente hasta el año 2011.

La industria automotriz fue uno de los mayores motores en el crecimiento de las MOI, básicamente por el intercambio con Brasil, cuya presión tributaria total sobre el sector es más baja

300

Agregado : Expo / Vtas Mdo. Interno 1998=100

que en argentina.

250

El balance comercial de este

200

sector con nuestro principal

150

socio comercial presenta défi-

100

cits crónicos.

50 0

Al hacerse a precios de transfe19981999200020012002200320042005200620072008200920102011

prácticamente constante para el total de la economía. Esta situación se replica para el comporta250

Si bien no explican el comportamiento de las exportaciones, si puede considerarse que explican

rencia, las exportaciones argentinas pueden ser hechas por debajo de lo que se consideraría su “precio normal”, (aquí pagan más impuestos), mientras

5% de l os contribuyentes (CC): Expo / Vtas. Mdo. Interno 1998=100

que las importaciones del país vecino, con una presión tributaria menor, pueden realizarse a

200

un promedio más alto, no obs-

150

tante, estas operaciones entran

100

dentro del marco legal, mientras

50

no se constate que los precios son diferentes a los del merca-

0 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011

miento del 5 % de los contribuyentes, que explican el 99% de las exportaciones, sin embargo, al

400

el sostenimiento de la competitividad.

75% de los Contribuyentes (CV): Expo / Vtas. Mdo. Interno 1998=100

do, para lo que debería existir un marco de referencia. Otra es la situación de las “triangulaciones”

realizadas

por las exportadoras de granos, hacia filiales en otros países, desde los que se realiza la ope-

300

ración a precio de mercado,

200

evadiendo así impuestos en

100

nuestro país.

0 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011

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Economía Estatal: Tributos y Presupuesto Capital Estatal

El Estado como actor endógeno en la dinámica de Acumulación

La clasificación entre Capital Estatal y Gasto Social está realizada a los efectos de distinguir aquellos gastos del estado que contribuyen a sostener la dinámica de valorización del valor de aquellos que buscan sostener la armonía social. A su vez, dentro del Capital Estatal podemos hacer una nueva diferenciación, denominando La Inversión estatal, que está formada por los proyectos y servicios que realiza el estado con el fin de incrementar la productividad de una determinada cantidad de la fuerza de trabajo y que, en igualdad de condiciones aumentan el beneficio del sector privado (como por ejemplo la creación de obras de infraestructura,

G

eneralmente se suele analizar la dinámica de valorización del valor desde la perspectiva de los centros privados de acumulación, asumiendo que el Estado es un agente exógeno.

Nuestro marco teórico asume que el Estado es un agente endógeno, y así como hemos distinguido en el sector privado las industrias organizadas por el capital concentrado de las organizadas por el capital concurrencial, se puede realizar una diferenciación similar para la economía estatal: - La producción de bienes y servicios organizada por el propio Estado (como pueden serlo el petróleo, la electricidad, los servicios postales, la educación, la salud, etc.). - La producción organizada por industrias bajo contrato con el Estado Presupuesto ejecutado de la Administración Nacional 1993-2010 (en millones de pesos)

parques industriales, etc. que son

160.000,00

financiados por el estado y El con-

140.000,00

sumo estatal, que refiere a aquellos

120.000,00

proyectos y servicios que actúan

100.000,00

disminuyendo el costo de reproduc-

80.000,00

ción de la fuerza de trabajo y que,

60.000,00

por lo tanto, también contribuyen a

40.000,00

aumentar la tasa de ganancia del sector privado, como la educación, la salud, seguridad social, etc. que

20.000,00 0,00 Gasto social

Consumo estatal

Inversión estatal

Capital estatal

permite aumentar la capacidad de reproducción de la fuerza de trabajo, disminuyendo el costo del trabajo para el capital.

(como es el caso de los suministros militares, la construcción de viviendas, de carreteras, de infraestructura en general, etc.). Asimismo, al analizar el gasto del Estado, podemos distinguir entre dos grandes clasificaciones: Capital Estatal: son erogaciones que garantizan la valorización del valor de los centros privados de acumulación y son productivos indirectamente, ya que hace aumentar indirectamente la tasa de ganancia pues son necesarios para la producción de mercancías por parte de las empresas, pero que se socializan, sin que éstas dejen de apropiarse privadamente de sus resultados.

12


Gasto Social: son las erogaciones que contribuyen al mantenimiento de la armonía social, y con ello a la legitimación del Estado, como la asistencia social. No intervienen en

la generación de la magnitud de la ganancia, excepto como ingreso no mercantil, que contribuye a generar un determinado nivel de demanda efectiva.

El Gasto del Estado La clasificación de los gastos del Estado tal como la hemos propuesto, es tan arbitraria como cualquier

La Autonomía Relativa del Estado

otra; su uso tiene la ventaja de mostrar la forma en que

E

ste enfoque asume que el Estado no es el gerente de la burguesía, ni tampoco es garante del bien común, sino que actúa dentro de una autonomía rela-

una fase de expansión financiera, con las burbujas y crisis que traen la primacía de la especulación, en el gráfico puede verse que eso no impide llevar adelante políticas que

Dos estrategias distintas dento de la lógica de valorización del valor: 1991-2001, 2003-2010

el estado actúa endógenamente en la dinámica de valorización del valor. Contemplar dentro del gasto del estado erogaciones asociadas a lo que se denominan políticas sociales no

90%

invalidan

80%

aquí presentada, al tiempo

70%

la

clasificación

que ésta no implica que, por

60%

50%

ejemplo, lo que hemos de-

40%

nominado consumo estatal

30%

no impacte también en los

20%

particulares, sobre todo en

10% 0% 199319941995199619971998199920002001200220032004200520062007200820092010

Capital estatal dirigido al capital financiero Capital estatal dirigido al capital productivo

los de menores recursos, o que las obras públicas que aquí se consideran inversión estatal, no signifiquen bene-

tiva para cumplir sus dos funciones básicas y contradictorias: garantizar la acumulación ampliada del capital y garantizar la armonía social. Garantizar la acumulación del capital implica que la política económica busca garantizar la tasa de ganancia tanto en estrategias de valorización del valor basada en la expansión material como en estrategias basadas en la expansión financiera. Si bien la economía mundial se encuentra hace cuarenta años en

promuevan la expansión material y sostenga la valorización del valor en las dos formas que adopta el capital-dinero, aun bajo la hegemonía de la expansión financiera. El crecimiento de la producción, del empleo y de la productividad en la economía en general y en el sector manufacturero en particular analizados anteriormente encuentra aquí una explicación adicional a la realizada y nos corre de los análisis monocausales.

ficios para los ciudadanos, más allá de su impacto en el sostenimiento de la tasa de ganancia. Tampoco sostenemos que los centros privados de acumulación requieran del gasto del estado para funcionar. Simplemente

planteamos

que cuanto mayores sean las erogaciones que éstos puedan socializar, mayor será su margen de ganancia.

13


EL COMPLEJO

YER-

BATERO

El año 2012 presentó un caso paradigmático (no el único) de cómo actúa el capital concentrado en un mercado oligopólico: el aumento del precio de la yerba mate. El disparador fue una me-

L

Evolución de Ventas y Ganancias Argentina 1996—2011

a dinámica explicada por el gasto del Estado en el apartado anterior es compatible con los niveles de ventas y de ganancias declarados por los centros privados de acumulación. En ambos casos, a partir del año 2003 tanto el capital estatal, como las ventas y ganancias declaradas por los centros privados de acumulación muestran la misma

llega al mercado con precios administrados, el incremento de las ganancias por encima de las ventas totales, estaría indicando que, al menos, gran parte de los aumentos de precios se explican por el aumento de las ganancias del sector concentrado. Desde nuestra perspectiva teórica, el dinero es una construcción social, por lo que la emisión monetaria (tanto pública como pri-

dida del gobierno que estableció valores de refe-

1400%

rencia para los distintos

1200%

integrantes de la cadena de

1000%

valor.

800%

En la producción de hoja

600%

verde se estableció un au-

400%

mento del 90%.

200%

En este mercado, cuatro firmas manejan el 80% de la molienda y el 50% del producto que llega al consumidor: Establecimiento Las

Marías

(Taragüí,

La

Merced),

Unión, Hreñuk

S.

A.

(Rosamonte), Molinos Río de la Plata (Nobleza Gaucha)

y

(Amanda).

14

La

Cachuera

0% 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2 008 2009 2010 2011

IVA Neto

tendencia, la cual, a su vez, significa un quiebre con lo que se observa desde 1996 a 2002. Al observar la evolución de las ventas declaradas, éstas han crecido tanto por la vía de los precios como de las cantidades. Pero el impuesto a las ganancias pagado por los centros privados de acumulación muestra un aumento mucho mayor. Dado que el capital concentrado

Ganancias

vada) que acompañó la suba de precios, contribuyó tanto a la convalidación de las ganancias de los sectores concentrados, como a la armonía social. Esto parecería indicar que los aumentos de precios a los que hemos hecho referencia previamente habrían sido impulsados en mayor medida por los aumentos en las ganancias de los sectores concentrados.


Dinámica de la Acumulación y Formación de Precios

S

i comparamos, a su vez, el impuesto a las ganancias pagado por los centros privados de acumulación, vemos que las mismas crecieron a u ritmo mayor al que creció el PBI medido a precios corrientes, lo que, en principio fortalecería el argumento que expusimos, al considerar que la suba de precios, que sobre todo en el ultimo lustro ha sido alto, la misma se vería explicada, en mayor

1000,00%

cipalmente por el capital concentrado) que, incluídas en los precios finales de los bienes, los empujan al alza. A su vez, al hablar de emisión monetaria, no se suele tomar en cuenta la realizada por el sector privado (las entidades financieras) sobre todo vía los créditos al consumo, que en el período analizado fue muy fuerte y a tasas de interés muy altas, lo que les permitía a éstos

Evolución PIB e impuesto a las ganancias sociedades

EL COMPLEJO

YER-

BATERO

Ante un faltante inicial en el mercado, el producto reapareció con precios que casi duplicaban a los anteriores, es decir, se trasladó el porcentaje del aumento en el primer eslabón de la cadena, el que menos valor agregado genera, al total del producto. Según datos del Ministerio de Economía, entre la mo-

800,00%

lienda y la comercializa600,00%

ción (los súper e hipermercados que concentran 82%

400,00%

de la comercialización) se 200,00%

distribuyen el 70% de la rentabilidad total que se

0,00% 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 -200,00%

Ganancias Sociedades

medida por el aumento de las ganancias de los centros privados de acumulación durante todo el ciclo que comienza en el 2003, pero con más impacto aún a partir del año 2008.

PIB preci os de mercado

produce en el sector.

agentes privados de acumulación sostener la dinámica de la valorización financiera, acompañando a la expansión de la fase material de la economía.

Si se acepta este argumento, y desde el marco teórico del precio como construcción social, el aumento de la emisión monetaria no hizo sino acompañar y convalidar las tasas de ganancia (explicadas prin15


S

Contribución del Trabajo Doméstico no Remunerado en la Generación de Riqueza

iguiendo la tradición de Adam Smith, consi- analizar dicho proceso. deramos que la creación de riqueza de una En base a los resultados de la Encuesta de Uso del comunidad surge de aplicar trabajo humano Tiempo (EUT), relevada en el año 2005 como móa recursos naturales, es decir, trabajo humano ope- dulo de la Encuesta Anual de Hogares (EAH), prorando sobre la naturaleza. cesados por el equipo de Valeria Esquivel Considerando el trabajo como todo gasto de (Esquivel V. (2009) “Uso del tiempo en la Ciudad músculo y cerebro humano, la generación de la de Buenos Aires”, UNGS, Buenos Aires), tomariqueza surge entonces de las diversas formas his- mos el tiempo promedio que se destina al trabajo tóricas que adopta el uso de la fuerza de trabajo, doméstico por quintil de ingresos, y lo ponderaes decir, de la capacidad de trabajar que poseen mos por las tasas de participación en cada quintil; mujeres y hombres que habitan una sociedad. usamos como precio sombra el de cada actividad En esa misma tradición, consideramos la riqueza según la reglamentación vigente en Argentina, y como la disponibilidad de una cantidad mayor de calculamos los montos de aporte del trabajo docosas agradables y necesarias para la vida. méstico a la riqueza social, para el caso de la CAEn una econoBA. Entendemos por mía mercantil trabajo doméstico no Aporte por Quintil del trabajo doméstico capitalista, la remunerado, que dinámica de vacontribuye a la re33,91% Quintil 1 lorización del producción interge38,68% Quintil 2 valor reside en neracional tanto de la la mercantilizavida en general, co35,29% Quintil 3 ción de la fuerza mo de la fuerza de de trabajo, es 29,35% Quintil 4 trabajo en particular, decir, del emtodo gasto de múscu29,98% Quintil 5 pleo asalariado, lo y cerebro humano en su versión destinado tanto al Total 33,38% más pura, y por uso del propio hogar, lo tanto se suele considerar al salario como el el cuidado de niños y/o adultos miembros del hoequivalente al costo de reproducción intergenera- gar y los servicios a la comunidad y ayudas no pacional de la fuerza de trabajo. gas a otros hogares. En base a una elaboración Sin embargo, el salario tan sólo es una porción, ya propia realizada con datos de la Dirección General que se le debe sumar los ingresos no mercantiles de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda obtenidos por las familias y el trabajo doméstico GCBA), se estimó la contribución a la riqueza del económico que permite la reproducción de la vida, trabajo doméstico. Los resultados por quintil de condición inmanente en la reproducción de la fuer- ingresos que se aprecian en el cuadro y que en general, representan un 33,38% del PBI geográfiza de trabajo. co de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para Las mercancías que se obtienen en el mercado, en el año 2011. general, requieren de trabajo humano adicional Estos datos no pretenden ser más que una muestra para convertirse en satisfactores de necesidades, y preliminar, que profundizaremos en entregas poseste trabajo resulta necesario para sostener la diná- teriores, ya que dichos guarismos ameritan visibimica de valorización del valor. Este aspecto en la lizar estas actividades en un análisis desde la ecogeneración de riqueza de una sociedad no es gene- nomía política, sobre la dinámica de la valorizaralmente tenido en cuenta por los economistas al ción del valor. 16


Crecimiento Desarrollo y Distribuci贸n Cuadernos de Reflexi贸n

Notas para el Debate Te贸rico


El valor en Marx: buscando su contenido social. Ariel Zagarese Introducción Según lo que suele enseñarse en historia del pensamiento económico, Marx realiza una crítica de la economía política. Ésta apunta principalmente a la obra de Ricardo –principal exponente de la ortodoxia de su época-. Hay quienes consideran que los desarrollos de Marx no se alejan de las enseñanzas de Ricardo; otros consideran que su crítica es devastadora y que el sistema propuesto tiene características completamente novedosas. Aquí nos gustaría tomar una posición intermedia si se quiere. Sostendremos que si bien la crítica a la obra de Ricardo es válida y conducente, la forma que adopta finalmente no es la más prometedora. A partir del análisis de textos marxianos centrales -como el Capital y la Contribución a la crítica-, en conjunto con otros textos que Marx no editó en vida –los famosos Grundrisse y el Capítulo VI inédito del Capital- se procura un análisis de dos categorías centrales: el valor y la forma de valor. Cómo hipótesis de lectura, se plantea que la ley del valor trabajo no se desprende necesariamente en el desarrollo conceptual que hace Marx en el primer capítulo del Capital. A su vez, arriesgamos otra lectura posible que está en consonancia con sus escritos póstumos. De ella se concluye que la imposibilidad de arribar a una ley de valor trabajo no es tan problemático como podría presuponerse. En su lugar se plantea la noción de forma de valor bosquejada por Marx, como una categoría mucho más fértil a la hora de analizar fenómenos económicos. Hipótesis de lectura En línea con su crítica a la concepción naturalista de la economía política clásica, Marx da cuenta de la ambigüedad de la noción de dinero y valor presentada por sus

contemporáneos1; en particular la teoría desarrollada por Ricardo. Para resolver el problema del valor relativo de las mercancías, y la necesidad de una medida de valor –planteo mal encarado, a nuestro juicio, por Ricardo- Marx expone sus pensamientos concernientes la forma de valor (tanto en el primer capítulo del capital, como el capítulo VI inédito del Capital y en las Teorías sobre la plusvalía. En este último texto se pronuncia de la siguiente manera: “Mientras el dinero sirve de medida y expresión del valor de la mercancía en el precio, obtiene la mercancía esta representación. […] Por eso, en cuanto a la existencia de la mercancía como dinero no sólo hay que destacar que las mercancías se dan en el dinero una determinada medida de sus magnitudes de valor –en cuanto expresan todo su valor en el valor de uso de la misma mercancía-, sino, además, que se representan todas como existencia de trabajo social, general abstracto; una forma en la que todas poseen la misma forma; todas aparecen como encarnación directa de trabajo social […].”2 Si bien obviamente este reconocimiento del rol jugado por el dinero en el metabolismo social capitalista es fundamental, a nuestro juicio resulta insuficiente por ciertos axiomas que no logra desarraigar; esto es, el trabajo como contenido último del valor. La discusión se presenta como la diferencia y contraposición entre el valor analizado como magnitud, y el valor analizado como sustancia –su análisis cualitativo-. A nuestro entender, la respuesta que esboza Marx es falsa por referir sendas categorías a objetos 1

Esta crítica se halla mucho más extensamente formulada en las Teorías sobre la plusvalía; texto póstumo, que proyectaba ser el cuarto libro el El Capital. 2 Karl Marx, Teorías sobre la plusvalía, Fondo de cultura económica, III, cap. 20, parág. 3, d, pág. 120.


distintos. Mientras que la magnitud se refiere al tiempo de trabajo abstracto, al hablar de la sustancia introduce – correctamente- el dinero. El problema es que tanto magnitud como sustancia, debieran referirse a un mismo objeto. En ese sentido diríamos nosotros que la expresión monetaria es el supuesto tiempo de trabajo abstracto o el valor; y no, como dice Marx, su simple manifestación. Convergencias en el Capital A fin de darle sustento a esta hipótesis proponemos contraponerla con los desarrollos que presenta Marx en su obra maestra. En lugar de hacer una lectura exegética de las primeras páginas del Capital, lo que proponemos es una interpretación más libre. En este desarrollo hay, de cualquier manera, una referencia constante a los distintos momentos de la argumentación marxiana. Se recomienda, por ello, una lectura previa del capítulo primero del Capital para seguir de cerca el diálogo que con aquél se pretende entablar. Arrancamos por la mercancía tal cual se nos presenta en la vida diaria. Ésta se muestra como un cosa que, gracias a sus propiedades físicas, satisface necesidades; es un objeto para el consumo. El acto mismo de consumo está íntimamente ligado al de producción; tal como señalara Marx en las primeras páginas de sus Grundrisse. Entonces, por el hecho de satisfacer necesidades decimos que la cosa (la mercancía) es un valor de uso. Las propiedades físicas de la mercancía pueden ser descriptas en forma acabada tomando en cuenta la cantidad y la cualidad de ella; tal como lo hace la física y la química. Pero al realizar tal abstracción mental reducimos la mercancía a la mera cosa. Sabemos, sin embargo, que la mercancía posee ciertas particularidades propias. Avanzando en el análisis nos damos cuenta de que además de valor de uso (propiedades físicas que satisfacen necesidades humanas), la mercancía posee la propiedad de ser intercambiable. Dicha propiedad la

llamamos valor de cambio (no hacemos referencia aún al aspecto cuantitativo). Buscamos entonces su “valor de cambio” pero nos damos cuenta de que éste no reside en ella. Cuando le preguntamos a la mercancía por su valor de cambio ésta nos dice: tanta cantidad de otra cosa (mercancía). Entendemos entonces que su valor de cambio está en cierta cantidad de otro valor de uso. Nos movemos a esté nuevo valor de uso (que no es ningún valor de uso en particular pero es siempre uno concreto) y le preguntamos entonces por el valor de cambio. Paradójicamente responde que su valor es tanta cantidad de otro valor de uso (mercancía), muy posiblemente de la mercancía que teníamos ante nosotros previamente. En caso de que señalara otra mercancía distinta tendríamos que ir de una a otra y a otra hasta acabar el universo de las mercancías buscando el valor de cambio de la primera. En algún momento se señalaría al punto de partida (nuestra primera mercancía) quedando de manifiesto que hemos perdido nuestro tiempo en dicha búsqueda. Pero no es así realmente: a partir del camino que se ha seguido se pone de manifiesto que el valor de cambio de la mercancía no reside en ella, pero tampoco en ninguna otra. Su valor de cambio está solo en la relación que adopta con el universo de las mercancías. La pista sobre el valor de cambio se encuentra no en una mercancía en particular, ni en otra contrapuesta a ella, sino en la relación misma que se produce entre ellas. ¿Qué relación es ésta? La del intercambio. Para que éste se efectúe es necesario que se presenten dos mercancías, cada una de ellas propiedad de sujetos distintos. El valor del uso del primero será intercambiado por el valor de uso que posee el segundo. Es claro que las mercancías no se intercambian entre sí merced a sus propiedades físicas sino por ser valores de uso (cosas destinadas al consumo). Podemos decir que las mercancías tienen entonces no una, sino dos cualidades que no les son naturales:


cualidades puestas en ellas por los hombres en calidad de consumidores y productores3 (valor y valor de uso). El valor de uso está más asociado al momento de consumo y el de cambio al de producción. Sin embargo esto es un prejuicio falso como se demuestra en los Grundrisse. Las propiedades naturales nada nos dicen sobre el carácter mercantil del objeto de estudio (la mercancía), razón por la cual debemos avanzar sobre su interior (lo no sensible en ellas). Lo interior, sin embargo, se manifiesta en el momento del intercambio. La mercancía que no va al mercando para ser cambiada difícilmente pueda ser considerada más que una cosa o un producto. A partir del desarrollo previo observamos que el valor de cambio de una mercancía se expresa en el valor de uso de otra. Hay que tomar en cuenta que se trata de dos cualidades interiores a la cosa, pero de distinto orden. El valor de uso es interior a la mercancía pero se manifiesta en el satisfacer una necesidad humana, en el consumo. El valor de cambio es también interior a la mercancía pero se manifiesta en el intercambio y sólo a partir de los valores de uso. Hemos dicho que el valor de cambio de una mercancía se expresa en el valor de uso de otra cualquiera. Esto es lo que Marx llama la forma simple de valor, en la cual una de las mercancías (relativa) expresa su valor (de cambio) en otra (equivalente). Para que esto ocurra parece ser necesario que detrás de sus valores de cambio se encuentre una determinación común a ambas. Podemos llamar a esto valor, pero entendiendo que es un algo interior a las mercancías que no se manifiesta por cuenta propia. La forma en que aparece dicho algo común es a partir del intercambio y de los valores 3

El acto de consumir y el de producir no difieren realmente el uno del otro; y es más, son dependientes el uno del otro. Ambos implican un gasto de fuerza (o trabajo) a la hora de transformar el objeto puesto delante tal como se sugiere en los Grundrisse.

de cambio de las mercancías. Como no nos es posible prender de manera directa lo interior, porque éste se nos muestra como aquello de lo que no es posible tener una experiencia sensible, nos limitamos a ver sus manifestaciones, los valores de cambio. Recapitulamos entonces sobre el intercambio. En él las dos mercancías se oponen como valores de uso. Una de las mercancías expresa el valor de cambio de la otra (forma equivalente y relativa respectivamente). El valor sólo se manifiesta a partir de la relación entre las mercancías. La manera en que lo hace es a partir de su objetivación en una cierta cantidad de otra mercancía (de la mercancía equivalente). El valor surge a partir de la expresión de valor de cambio de una mercancía en el valor de uso de otra. Llegados a este punto sólo podemos seguir indagando sobre las determinaciones de valor a partir de su manifestación sensible; a partir del valor de cambio de las mercancías. La primera forma que presenta Marx es la forma relativa y equivalente simple. Dos mercancías que expresan sus respectivos valores de cambio en la forma material de la otra4. Sin embargo dicha relación nos puede parecer fortuita y podemos creer que lo fundamental no se haya en el intercambio sino en algún otro lugar común de las dichas mercancías particulares. Se extiende el objeto de estudio al universo de las mercancías para evitar la objeción de haber sido parciales en nuestro análisis. De esta forma podemos recorrer el desarrollo del concepto expuesto por Marx en la sección de la forma de valor del primer capítulo del Capital, hasta alcanzar la forma dineraria o el equivalente general. Sin embargo, debemos hacer una omisión importante: cada vez que Marx explique que lo que posibilita el intercambio es la cualidad de las mercancías de ser productos humanos, es decir, cosas que fueron mediadas o 4

La mercancía expresa su valor (la expresión de su valor es el valor de cambio) en una cierta cantidad de otra cosa.


producidas por el trabajo del hombre, diremos que son cosas que poseen valor (un algo interior que todavía no se ha manifestado en sí; sobre el cuál no podemos pronunciarnos aún). Dicho valor está presente siempre que se pone de manifiesto el valor de cambio como la representación que de él hace. El valor de cambio es la representación objetivada del valor. Sabemos que en el intercambio está presente el valor porque el valor de cambio nos hacer ver que existe aquello común a ambas mercancías. En el desarrollo conceptual que sugerimos aquí, las mercancías no se intercambian porque posean valor, sino que el valor se manifiesta a partir del intercambio que real entre las mercancías. El valor de cambio de una mercancía se expresa en cierta cantidad de otra mercancía que tiene la particularidad de ser mercancía dineraria; en ésta son expresados los valores de cambio de todo el universo de las mercancías. Cada una de ellas expresa su valor de cambio en cierta cantidad de la mercancía equivalente general (dinero). Ésta tiene la propiedad de ser directamente intercambiable por cualquiera de las demás (mercancías relativas particulares). Ahora vemos que todas ellas comparten entre sí la propiedad de ser intercambiadas por la mercancía equivalente general; abonando nuestra hipótesis de lectura, cabe preguntarnos si no es esta cualidad suya la que se manifestaba en el valor de cambio como común a todas las mercancías. Aquella mercancía original de la que parte el análisis marxiano, que mostraba su valor de cambio en el valor de uso de otra no es la mercancía a la que se arriba. Sería imposible para nosotros decir que una mercancía expresa su valor de cambio en otra cualquiera. Las mercancías claramente no se intercambian entre sí sino por dinero. Las mercancías particulares expresan entonces su valor de cambio en dinero (el equivalente general). Los individuos pueden intercambiar sus mercancías una vez que su propia mercancía logra manifestarse como portadora de aquella sustancia común a todas las mercancías,

es decir, una vez que ha demostrado que es intercambiable por dinero, la forma que adopta el valor en nuestra sociedad mercantil capitalista. Esta legitimación de la mercancía y de su valor de cambio real ocurre precisamente en el momento fugaz de compra-venta. ¿Qué ocurre en el intercambio? Cada individuo lleva su valor de uso particular para ser acreditado como mercancía y pasar entonces a la esfera social. Lo que cada individuo lleve al mercado debe ser producido en alguna medida por él, pero no será él quien lo consuma efectivamente. Donde quiera que haya división social del trabajo encontraremos que la producción se encuentra escindida del consumo y que sin embargo puede no haber mercancías. Lo característico del intercambio mercantil es que el puente que une ambos momentos toma la forma de un cuerpo concreto, de una mercancía, de dinero. El dinero permite articular el universo de las mercancías como un todo y organizar la producción de manera autónoma por medio de un instrumento real creado de manera inconciente por el hombre. En la sociedad capitalista, la manera en que se realiza la producción y el consumo sociales es a partir de intercambio mercantil. Para que éste se realice la forma que adopta el valor debe ser la de un objeto (no necesariamente tangible). En el intercambio mercantil se enfrentan por tanto no dos mercancías, sino mercancía y dinero. La mercancía expresa su valor de cambio en cierta cantidad de dinero5 (concretamente, debe intercambiarse por él para ser mercancía). El resto del camino es muy 5

El dinero es aquella mercancía que posee un valor de uso muy particular; es un valor de uso social: mediante él es posible identificar el producto propio como perteneciente al mundo de las mercancías. La cosa en la que el dinero toma forma llega a representar el valor socialmente por manifestar que sirve como valor de uso a cualquier individuo. El dinero aparece entonces como el vínculo real entre la mercancía individual y la sociedad de las mercancías; y logra hacer de nexo por tanto entre el producto (y trabajo) individual y el producto (y trabajo) del conjunto de la sociedad.


sencillo dado que el dinero puede intercambiarse por cualquier otra mercancía. El dinero es aquella mercancía equivalente general que se ha osificado como representante del valor de las mercancías. Esto ha sido posible porque todos los individuos ven en sus propiedades corpóreas, directa o indirectamente, un valor de uso. El dinero no sólo es tenido en cuenta como un valor de uso social sino también, gracias a ello, como la forma de equivalente por excelencia: la forma equivalente general. El valor de uso del dinero no sólo satisface a cada individuo la necesidad de mostrar su mercancía como parte del todo social (producción y consumo), sino que además cumple con la necesidad social (de la sociedad mercantil capitalista) de expresar los valores (relaciones variables) de las todas las mercancías en el intercambio. Lo que aporta el Capítulo VI (inédito) En este texto, a diferencia de lo que podemos encontrar en el Capital (exceptuando quizá los primeros capítulos), Marx utiliza un dialecto de carácter hegeliano. De alguna manera puede considerarse como un cierre al desarrollo conceptual que había desarrollado en aquellos primeros capítulos: de la mercancía al dinero y de éste al capital, volviendo por último del capital a la mercancía. Todas estas categorías tendrían una supuesta necesidad conceptual de la otra, con lo cual no podría mantenerse ninguna en forma aislada. La razón por la cual Marx pudo haber omitido este capítulo inédito de su obra fundamental pertenece al ámbito de la opinión, de modo que no entraremos en este tipo de discusión. Si bien uno puede estar más o menos de acuerdo con este tipo de razonamiento dialéctico, la realidad es que Marx se pronuncia sobre las categorías que desarrolla en aquellos primeros capítulos; estas aclaraciones vuelven mucho más plausible y sólida la hipótesis de lectura que aquí hemos propuesto.

En primer lugar, encontramos una crítica a aquel “error” en el que incurrían los economistas de su época de considerar al capital simplemente como aquel valor de uso que actúa en el proceso de producción; es decir, la consideración del capital meramente como una máquina o un insumo del proceso productivo. Establece así la naturaleza del capital como una relación social particular, de una época determinada. En línea con lo anterior, Marx destaca – y esto nos parece fundamental- que la mercancía y el dinero al cual se está refiriendo son particulares de un modo de producción determinado: “Por tal motivo estos últimos [el poseedor de mercancías o el poseedor de dinero], no son capitalistas en y para sí, de la misma manera que la mercancía y el dinero no son capital en y para sí.” 6 Con lo cual, si uno pretendiera llevar a cabo un análisis dialéctico que parta de la mercancía y el dinero (formas elementales) para explicar el capital, debería tener muy presente que éstos no son mercancías y dinero cualesquiera, sino que son particulares de una forma de producción particular. Se reconoce entonces la existencia de dinero y mercancías en otros modos de producción, y que éstos no necesariamente engendran la lógica de producción o el metabolismo social descrito en el Capital; con esto se rompe el fuerte determinismo económico que podría aparecer al leer la obra de Marx de forma superficial. De manera que, si bien cierta técnica productiva y los vínculos sociales que se entablan a partir del dinero y las mercancías son condición necesaria para la existencia del capital, no son condición suficiente. El capital requiere que las mercancías y el dinero sean de un tipo particular, es decir, que las relaciones sociales de los hombres adquieran determinada forma. Se derrumba entonces aquel edificio que tenía una supuesta estructura y una superestructura determinada (estrictamente) por la primera tal como 6

El Capital, Libro I capítulo VI (inédito), Pág. 3, Siglo XXI Editores.


aparece en la introducción de la Contribución a la crítica. Más adelante dice: “En torno al valor o al dinero como objetivación del trabajo social general medio, cabe aún señalar que el trabajo de hilar, por ejemplo, puede estar en y para sí por encima o por debajo del nivel alcanzado por el trabajo social medio. […] Empero, si el trabajo de hilar se efectúa con el grado de intensidad normal en su esfera, o sea que si por ejemplo el trabajo empleado en una hilaza producida en una hora = al cuanto normal de hilaza que promedialmente se produce en una hora de trabajo de hilar, tendremos que el trabajo objetivado en la hilaza es trabajo socialmente necesario y que, en cuanto tal, guarda una relación cuantitativamente determinada con el trabajo social medio general, que sirve de medida, de tal suerte que aquél representa un cuanto igual, mayor o menor de éste. Expresa pues un cuanto determinado del trabajo social medio.”7 Dado que es realmente imposible medir dicho tiempo de trabajo abstracto sin entrar en conjeturas arbitrarias, subjetivas o morales, tenemos que en rigor no existe ningún otro dato más que el precio al cual se realiza la mano de obra o la mercancía en cuestión. El tiempo socialmente necesario no puede ser entonces otra cosa que una media a la cual se llega a partir de los precios empíricos. Somos concientes de que esta forma de encarar el análisis es en cierto sentido contraria a la idea establecida de una cierta transformación de valores en precios. Sin embargo, dicha “transformación” no es otra cosa que una mediación teórica que emplea Marx en el tercer tomo del Capital; puede servir como guía para pensar la naturaleza de los precios, pero si nos atamos a esta idea vemos que se vuelven categorías imposibles de volver operativas. Sin operatividad, no tenemos más remedio que afirmar que se trata de un pensamiento especulativo sin asidero real. Lo que aquí planteamos es el camino inverso si se quiere: partir 7

El Capital, Libro I capítulo VI (inédito), Pág. 53, Siglo XXI Editores.

de los precios para arribar a su interior, una fuerza (valor) que guía el metabolismo social bajo el modo de producción capitalista. Ahora bien, este valor no necesariamente debe hacer referencia a un tiempo de producción o trabajo abstracto, aunque sin duda puede tenerlo en cuenta. De hecho, “Con anterioridad hemos visto que la mercancía, para estar en condiciones de entrar en la circulación, debe asumir un doble modo de existencia. […] Es menester que su valor de cambio haya recibido una forma diferente y distinta de su valor de uso, autónoma aunque ideal. […] Esta forma autónoma, por entero independiente de su valor de uso, y simple modo de existencia del tiempo de trabajo social materializado, la recibe el valor de cambio de la mercancía en su precio, en esta manifestación donde el valor de cambio está expresado como valor de cambio, o sea como dinero, y está expresado precisamente en moneda imaginaria.”8 Así, la búsqueda de una medida que dé cuenta del valor está ya resuelta en el dinero. Por el contrario, si se analiza el valor de la mercancía simplemente como tiempo de trabajo abstracto, se pierden de vista todas sus determinaciones sociales. Se recae en una explicación del tipo individualista metodológica. Si bien el análisis así encauzado no estará basado en la psicología individual de los hombres, sí lo estará sobre la mercancía como átomo irreductible de la riqueza social. Átomo que luego es vinculado con los demás en una lógica matemática de sumatoria o promedio aritmético. Luego, el análisis del dinero es introducido de contrabando, no sabiendo uno exactamente qué hacer con él. Conclusiones El valor, en la sociedad capitalista, es aquella ponderación social de los diversos productos (y por ende de sus trabajos) que se realiza mediada por el dinero: es el dinero el que establece 8

El Capital, Libro I capítulo VI (inédito), Pág. 115-116, Siglo XXI Editores.


aquello común a las mercancías, permitiendo la abstracción del carácter útil de cada trabajo particular, articulando así la producción social. Para ello no es necesario que exista una equiparación técnica de los trabajos, sino que basta con una equiparación moral (que es lo que realmente podemos observar). A partir de dicho patrón (el dinero y los precios relativos histórico y concretamente determinados por mil y un factores), la producción social adquiere su posibilidad de existencia ya que se establece un espacio estable en el cual los hombres pueden actuar (ni siquiera hay que suponer que los hombres son racionales, sino que a su vez la mayoría de las veces se mueven a partir de factores morales como la reglas generales smithianas). De modo que en realidad no importa si el trabajo contenido en las mercancías (el esfuerzo general, medido quién sabe cómo) es igual o no entre las relaciones de cambio de las mercancías. No hace falta que lo sea, ni es posible saberlo; la pregunta misma es un sinsentido.

El estudio del capital (algo en lo que no hemos profundizado aquí) muestra que la forma de valor es aquello necesario para comandar la fuerza de trabajo ajena. En este sentido decimos que la postura de Smith respecto al trabajo comandado es mucho más acertada que la de Ricardo, que no percibe la necesidad del dinero como nexo social, y toma al valor como trabajo incorporado, es decir, pasa directamente a su contenido.

A la pregunta: ¿cómo es posible que el trabajo (valor) se exprese en una cantidad de dinero?, los economistas debemos mostrar cierta humildad y buscar la explicación en el campo de otras disciplinas sociales tal como la antropología, la sociología y la historia económica. Los procesos mentales de los hombres, y por ende la lógica de su actuar, es mucho, muchísimo, más compleja que una mera maximización de utilidad o una minimización del esfuerzo; noción que se encuentra por detrás de todo análisis economicista.

Durkheim, E., Las reglas del método sociológico [1895], Alianza Editorial, (Madrid, 2006).

La forma de valor es la forma concreta bajo la cual se articulan ambos momentos de la producción capitalista: el momento material y el momento social. Ambos están entrelazados a partir de su vínculo con el dinero. Éste acredita el tiempo de trabajo concreto individual como porción del trabajo social y funciona como equivalente general, otorgando un poder social de compra a su poseedor. Pero el hecho de que el valor tome objetividad, o se cristalice bajo una forma, es un resultado puramente social.

La objetivación del valor como tiempo de trabajo hace abstracción de la relación social que se encuentra detrás, entre los individuos. Podemos darle ahora al valor una determinación semejante a la que intuye, con razón, Adam Smith: decimos, entonces, que valor no es el tiempo de trabajo “contenido en los productos”, sino la capacidad de un producto de comandar otras mercancías por su fuerza relativa en el espacio social de las mercancías. Bibliografía

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Estado y Cultura en América del Sur Juan M. Zanabria Introducción Este es un estudio de las relaciones recíprocas entre economía y Estado que parte de un análisis de caso. La investigación se desarrolla en una clave transversal: la producción cultural, intrínseca a la reproducción material de la vida del hombre en sociedad. Así como también son señalados condicionamientos que el Estado y las agencias empresariales ponen sobre el hecho cultural. Ya sea en el lado de las pautas de producción de cultura o en los patrones de consumo. Sin dejar de señalar que el hecho cultural excede ampliamente el ámbito industrial, aún más el mercantil, se avanza sobre el objeto de estudio que se ha escogido para abordar la cuestión es un sector productivo específico, las industrias culturales. Lo que se buscó en el proceso de delimitación del campo a analizar era justamente salir de discusiones que amplíen demasiado el objeto, optando realizar el corte en esta región de la cultura. No está de más recordar que en este trabajo no se avanza sobre la descripción pormenorizada de las tres ramas principales de las industrias culturales -editorial, fonográfica y audiovisual- sino que nos limitamos a esbozar algunas discusiones sobre distintas maneras de concebir la producción cultural capitalista. Es en el ámbito de la cultura donde las sociedades desarrollan personas que dan forma a la vida misma. Lucas Rubinich trabaja con la noción de productores privilegiados de visiones de mundo. Propone la posibilidad de identificar ciertos agentes sociales creadores de perspectivas que se impondrán sobre las personas. La capacidad de uno de estos agentes, o grupos de agentes, para imponer su matriz de pensamiento sobre algunos círculos más o menos amplios en la sociedad dependerá de la coyuntura de poder político-económica que se apoya sobre distintas herramientas de difusión. (Rubinich, 2010).

El productor privilegiado de visión de mundo no es un sujeto aislado que luego de estar en solitario se acerca al grupo humano con una batería de verdades que se constituirán como las pautas sobre las cuales se regirán las relaciones sociales. Sino que por el contrario está inmerso en el corazón mismo de la sociedad intentando captar o imponer algún tipo de racionalidad u ordenamiento sobre el movimiento social para explicar su lugar en el mundo con la correspondiente posición relativa de los otros que cohabitan con él en espacio y tiempo compartidos. Así el productor privilegiado de visión de mundo también avanza en las razones de la existencia pasada y problematiza el porvenir 9. En línea con la propuesta gramsciana Rubinich10 señala que la mirada dominante es aquella que se impone sobre otras perspectivas y formas de visión de mundo 9 La producción de visiones privilegiadas de mundo no se da de forma aleatoria. En determinados contextos sociales e históricos la verdad de aquél que va al desierto en busca de una epifanía que luego será transmitida a su grupo no puede ser calificado como comportamiento aislado o asocial. Sino que por el contrario es la forma social que permite justificar la jerarquía del discurso. Un ejemplo puntual es provisto por Michel Foucault en su "Historia de la locura en la época clásica". Aquí se presenta la transformación que tiene la noción “discurso del loco” a lo largo del desarrollo de la ciencia médica moderna aa lo largo de más de 350 años. El loco occidental pasa de ser considerado como portador de la verdad a la cual los hombres comunes no pueden acceder por estar atados a lo terreno, a caer en total desprestigio borrándose la capacidad de raciocinio de los lunáticos hasta que la ciencia médica rescata en el discurso de los maníacos órdenes que permiten justificar, por un lado, la racionalidad interna de esos enunciados, y por otro, la responsabilidad de la sociedad en la recuperación del carácter humano de aquel que dejó de serlo cuando se le negó la capacidad de razonar. 10 Si bien el acento en el texto de Lucas Rubinich está en la potencia disruptiva que los productores privilegiados de mundo tienen sobre el proceso de creación y difusión de discursos se elige en este estudio retomar la parte que Rubinich expone pero no desarrolla, la consolidación de las visiones dominantes.

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aplastándolas en un movimiento hegemónico11. Esa impronta en la imposición de la visión de mundo existe en tanto tiene que batirse con otras perspectivas que reconocen otras fuentes de poder. Este liderazgo intelectual y moral es sostenido desde distintas aristas y una vez dominante tendrá que luchar para mantenerse en esa posición. Una visión de mundo se enfrenta con otras, no simplemente en encuentros discursivos en los que por medio de herramientas argumentativas se intentará mostrar la superioridad de esa postura. Más bien todo lo contrario, se abren espacios de contienda que en inconmensurables oportunidades se resolvieron con el aniquilamiento de los productores de otras perspectivas, pasando también por instancias de largas batallas que han alcanzado a materializarse en el campo bélico (militar) y experiencias de resistencia que persisten. La producción de visiones de mundo se apoya en la capacidad de los grupos sociales para difundir los discursos que surgen de esa perspectiva. Si manejamos una concepción amplia de discurso, un contenido codificado en una clave compartida entre dos actores, observamos que uno juega un rol activo en tanto genera y transmite ese contenido a un otro pasivo que recibe. Inmediatamente el pasivo deja su posición para reconstruir el contenido con las herramientas que ha adquirido para el caso. En muchas oportunidades el receptor decodificará el discurso sin transmitir nuevamente una respuesta directa al emisor. Dependiendo del grado de complejidad del contenido y las capacidades de tanto el emisor como del receptor la transferencia del mensaje se realizará con mayor o menor precisión. Hasta este punto el discurso no se corresponde con una forma específica. Puede tratarse de un lenguaje visual, sonoro, táctil, olfativo, del gusto o cualquiera de sus combinaciones. El 11 En el libro Caos y orden en el sistema-mundo moderno (Ed. Akal, 1994) G. Arrighi y B. Silver nos recuerdan la idea de hegemonía en Gramsci: "La supremacía de un grupo social se manifiesta de dos modos: como <<dominación>> y como <<liderazgo intelectual y moral>>. Un grupo social domina a sus grupos antagonistas, a los que tiende a <<liquidar>> o sojuzgar recurriendo incluso a la fuerza armada; dirige a grupos afines o aliados". (Gramsci, 1971: 5758).

desarrollo de las capacidades vendrá dado por la experiencia que tanto el emisor como el receptor tengan en la construcción de arquitecturas discursivas. Las herramientas técnicas que dispongan ambos agentes para tanto la elaboración/codificación, como el transporte y la recepción/decodificación del contenido de un discurso alterarán las formas en que los constructores de visiones privilegiadas de mundo diseñan y elaboran sus discursos. El desarrollo industrial aparece transformando y acelerando a velocidades nunca antes conocidas las técnicas de producción de discursos. La producción industrial de contenido simbólico es señalada por la escuela de Frankfurt12 al resaltar el evidente hecho de la masificación en la creación de productos cuya materialidad era cruzada de manera intrínseca por la portación de un mensaje. Las transformaciones en las formas de organización de los procesos productivos, junto con la multiplicación de la capacidad para controlar el movimiento de los objetos, como el seguimiento milimétrico de la fuerza aplicada en esos desplazamientos también penetro en los procesos de producción simbólica. Tanto la industria editorial, como la fonográfica o la audiovisual, se vieron inmersas a lo largo de su historia en transformaciones tanto en la lógica de los procesos productivos como en la conformación de las herramientas. Como en todo proceso singular de producción industrial, las modificaciones pueden surgir por la imitación de los desarrollos en otras unidades productivas y en el propio movimiento interno del proceso singular que logra crear las innovaciones para potenciar el resultado. El caso editorial es muy comentado ya que este sector de las industrias culturales nace con la revolución industrial, se transformó pari passu con el resto de las estructuras productivas, tanto en la matriz de herramientas como en los cambios organizacionales. Por su parte, la industria fonográfica y el sector audiovisual pasaron por expansiones con el advenimiento de nuevos soportes que permitían mejores transmisiones de los 12 Algunos de los exponentes de la escuela de Frankfurt son Theodor Adorno, Max Horkheimer, Walter Benjamín y Jurgen Haberlas entre otros.

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contenidos. A la vez instaban a los productores a llevar al extremo las capacidades de los soportes, hasta que un nuevo salto en la frontera tecnológica permitía un periodo de relativa estabilidad en los modelos de producción. El cambio en el paradigma de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC´s) pone en jaque el esquema de negocios de las industrias culturales tradicionales. No solo el cambio en los soportes implica la instauración de nuevos esquemas de negocios, sumando algunos actores y desplazando otros, sino que la gramática digital trae implícita una nueva forma de pensar que se manifiesta fuertemente en las capacidades que los llamados nativos digitales -nacidos con acceso a herramientas para la creación, transporte y difusión de contenido simbólico codificado en soporte digitaltienen por sobre aquellos que no han tenido esa experiencia de vida. Colocando a los primeros en una situación de ventaja relativa frente a los segundos. En cuanto a la delimitación del periodo de análisis, se acota en la primera década del presente siglo, aún así el lector podrá apreciar que en algunos casos puntuales se ha desviado la mirada a épocas pasadas. Se escoge este periodo porque la concepción de cultura que manejaban los Estados elegidos para abordar la problemática no daba cuenta del potencial industrial de la producción mercantil de contenido simbólico. Esta es una de las dimensiones más relevantes, ya que la cultura tuvo que lograr imponer una nueva visión sobre si misma en las mentes de quienes diseñan las arquitecturas de Estado. Por un lado todos los Estados en cuestión elevan en jerarquía al órgano del estado nacional encargado de regir la política cultural en sus territorios. A su vez de manera simultánea, los organismos rectores de la política cultural desarrollan sistemas de información y observatorios culturales que funcionan como proveedores de información que permite a los funcionarios tener una fuente que valide sus argumentaciones a la hora de la lucha política hacia dentro de los estados por los recursos fiscales. Aún así es posible reconstruir las transformaciones que la concepción de lo cultural ha experimentado a lo largo de la consolidación de los Estados a estudiar y como han realizado políticas

públicas que se condicen con esa visión particular de un fenómeno social. Por último corresponde presentar el recorte territorial con el que se cierra el objeto de estudio. Este se acaba en las fronteras del continente sudamericano. Aunque si bien el estudio pudiese acabarse en las fronteras nacionales, donde además la calidad y la cantidad de información disponible es abundante. Se optó por extender el campo a los países vecinos porque hay indicios de un sendero común, sobre todo desde la perspectiva estatal. Bien es sabido que las diferencias en las estructuras productivas en los países del cono sur son más muchas y grandes. Del mismo modo las estructuras productivas hacia dentro de los países tienen características regionales lo suficientemente importantes como para poner trabas a un estudio basado en los límites fijados por las fronteras internacionales. Con lo cual las diferencias en las estructuras productivas a nivel del bloque continental son del mismo tenor que esas mismas diferencias a nivel nacional. De modo que no se presentan como un problema a tener en cuenta al momento de la delimitación. El hecho que sí debe considerarse es justamente que esas divergencias se acentuarán distintas formas de producir cultura. Aun así encontramos algunos elementos unificadores que superan el argumento de la territorialidad. Así pueden nombrarse la necesidad de los estados por controlar algunos ámbitos específicos de la economía, en clave con el desarrollo tecnológico, el fenómeno de la convergencia digital y la organización mundial en oligopólicos en el mercado de telecomunicaciones, unifica la región. En síntesis, se busca comprender la relación entre estado, economía y cultura. Para ello se acota el objeto a un sector de la economía, las industrias culturales. En un periodo de tiempo determinado, la última década. En un espacio territorial específico, América del Sur.

Concepciones de cultura en economía Throsby esboza una definición de mercancía cultural, la cual es utilizada por UNESCO en su marco de estadísticas

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culturales13. Para este autor los bienes y servicios culturales son aquellos caracterizados por la portación de "valores artísticos, estéticos, simbólicos y espirituales". Se propone al lector entender producción cultural como la creación de objetos14 portadores de contenido simbólico. No intentamos escapar de la vaguedad en la concepción de “lo cultural”, esta imprecisión es una cuestión que ronda en la historia de la política cultural del Estado moderno. El asunto no es considerado como un problema de los estadistas para comprender el fenómeno, sino del mismo fenómeno y sus dinámicas de transformación. Grafico 1. Modelo analítico para el ciclo cultural.

Marco de Estadísticas Culturales de la UNESCO 2009

Para ilustrar la complejidad que el objeto plantea en las mentes de aquellos que se ocupan de pensar la cuestión cultural y su impacto económico desde una perspectiva de Estado observamos lo que UNESCO llama Ciclo Cultural. En este esquema se identifican 5 etapas que van desde la creación del objeto, pasando por producción, difusión, exhibición/recepción/transmisión y el consumo/participación. Todos los estadios son comprendidos como una red, por lo cual el Ciclo Cultural ordenado sería un caso especial dentro de una generalidad en la que los saltos, la repetición y el retorno a etapas contiguas son compatibles.

13 Marco de estadísticas culturales de la UNESCO, 2009. 14 Adoptamos aquí una concepción amplia de objeto, sin importarnos sus características físicas.

En el momento creativo se esbozan las ideas y los contenidos de los futuros productos y se manufacturan las obras de arte y artesanías no reproducibles. En el segundo momento los productos concebidos en el estadio anterior como objeto reproducible son materializados, también se incluyen los medios utilizados para la reproducción, tanto materiales como los esquemas de organización. La difusión es para UNESCO exhibición, si se trata de objetos pensados para el mercado debe contemplarse que en esta parte del ciclo se incluyen también redes de comercialización mayoristas y minoristas, que tienen estructuras determinadas según el tipo de bien que intentan difundir. Los objetos culturales que no son creados para realizarse en el mercado serán difundidos por otros medios, organizándose con lógicas regionales basadas en relaciones de cercanía o conocimiento colectivo, a veces apoyadas por el Estado y por otras organizaciones sociales que no esperan recibir lucro. La cuarta etapa hace referencia al lugar donde se realiza la provisión de experiencias culturales en vivo o de acceso restringido15, siendo también el espacio de consumo. Por último encontramos el consumo/participación, aquí el acento está puesto en los agentes que participan en las actividades culturales en un rol que puede ser pasivo en tanto no implique una devolución directa al productor (como leer, observar, oír, visitar un museo, bailar, etc.…). El motivo para exhibir el esquema de UNESCO con respecto a la producción cultural es la dificultad con la que se enfrentan los Estados modernos, y sus respectivos gobiernos, a la hora de estimar mediante las cuentas nacionales o construcciones similares de los respectivos institutos de estadísticas el peso de la cultura en sus estructuras productivas. El pragmatismo que el organismo internacional adopta para generar un modelo de análisis que incorpore las distintas variantes en la producción de contenido cultural fuerza la conceptualización hasta llegar a un esquema bastante vago. Donde el grado de manejo del lenguaje es pobre y confuso. En primer lugar se pretende separar producción de creación, cuando en tanto acción humana 15 Básicamente cine.

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la producción no puede siquiera plantearse por separado del esfuerzo mental que moviliza la capacidad creadora. En segundo lugar, a pesar de plantear de forma explícita la diferencia entre aquellas mercancías culturales pasibles de ser reproducidas y aquellas que no, se comete el error de llamar "producción" a la etapa que debería llevar por nombre "reproducción" o "multiplicación". Algunos podrán pensar que ese es un simple detalle de usos del lenguaje, pero la vaguedad de las categorías es el elemento que empuja a la constitución de un discurso endeble. Por último hay problemas con la definición de consumo, generándose la cuarta etapa para el consumo de servicios y la quinta para el de bienes. Todos estos detalles pueden parecer insignificantes, pero cuando notamos que este es el marco que muchos países adoptan como referencia para la construcción de la información con la cual los investigadores realizarán sus reflexiones nos vemos forzados a por lo menos observar con cuidado y atención los resultados concretos que los institutos de estadísticas brindan como insumo para el desarrollo de argumentaciones. Tampoco bregamos por un descreimiento absoluto, sino que se marca un problema real que deviene de la falta de claridad en las categorías.

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Hacia un enfoque no determinista del Cambio Tecnológico Diego Mansilla La centralidad de la tecnología en el proceso productivo y en el desenvolvimiento de las sociedades fue considerada tempranamente por la Economía. Sin embargo, la mayoría de los planteos sostienen una posición determinista (en su mayoría de autonomía técnica) o, mantienen a la tecnología dentro de una ‘caja negra’ (Rosenberg, 1982). Así es pues que son muy variadas las interpretaciones que las diferentes teorías económicas dan al proceso de cambio tecnológico, sus determinantes y dirección. El objetivo de este trabajo es mostrar la utilidad de considerar conceptos tomados de la Sociología Constructivista para el estudio del cambio tecnológico sin caer en determinismos. La Tecnología desde la Economía En los clásicos, la tecnología ‘aparece’ en el taller en forma de máquinas o en las maneras de organizar la producción (por ejemplo, el célebre caso de la fábrica de alfileres de Adam Smith1). Sus transformaciones podían modificar exógenamente el proceso productivo, por lo que la tecnología entra en sus análisis pero en ningún punto es parte de su teoría. El propio David Ricardo dedica un capítulo entero en sus “Principios” a la maquinaria y su influencia en los intereses de las diferentes clases de la sociedad, pero manteniendo a la tecnología en sí como externa a la economía2. Marx, en cambio, expone claramente el papel central de la innovación en el sistema capitalista3 y su carácter endógeno y cíclico, ligada tanto a la acumulación como a la centralización y concentración del capital y a la ley tendencial de caída de la tasa de ganancia. Su teoría del ‘progreso’ histórico de la raza humana es un proceso dialéctico entre la técnica (las fuerzas materiales de producción) y lo social (las relaciones sociales de producción) sin que ninguna se imponga sobre la otra. Lo técnico y lo social se modifican y complementan mutuamente. Marx es el primero que, además de reconocer la importancia histórica y social de las

herramientas y máquinas, se propone estudiarlas en profundidad, distinguiendo sus partes y procesos históricos. Su mirada, si bien explicita el carácter social y endógeno de la tecnología4, no brinda herramientas para comprender o describir el cambio tecnológico más que como mecanismo para disminuir el trabajo necesario para producir las mercancías. Además, existen pasajes donde Marx cae en grandes determinismos tecnológicos como “El molino movido a brazo nos da la sociedad de los señores feudales; el molino de vapor, la sociedad de los capitalistas industriales”5. No obstante, con el triunfo de la revolución marginalista, esta mirada social e histórica de la tecnología fue reemplazada. Al transformarse la mirada neoclásica en ‘mainstream’ dentro de la teoría económica, la innovación desapareció de los estudios económicos, al igual que las clases y cualquier concepto que exceda el mero calculo diferencial. Relegada a un ‘residuo’, la tecnología se ocultó bajo ‘curvas de indiferencias’, ‘isocuantas’ y supuestos de información perfecta. Sólo en algunos modelos de crecimiento apareció el conocimiento o el cambio tecnológico (Arrow, Solow) pero como variable ‘exógena’ al proceso social, mediante una ‘g’ continua, derivable y sobre todo, conocida. Existe, sin embargo, una tradición que entiende la tecnología como un proceso social y la ubica en un punto central para explicar la dinámica capitalista que parte de Schumpeter6 y su teoría del ciclo de desenvolvimiento económico como consecuencia de innovaciones radicales por parte de empresarios innovadores7. Por esto la investigación sobre la problemática de la tecnología y la innovación desde la economía se la llama “evolucionista” o “neoschumpeteriana” con autores como Nelson8, Rosenberg9, Lundvall10 y Dosi11 e incluye enfoques micro y macroeconómicos12. Los planteos ‘macro’ más difundidos son los que utilizan las diferentes variantes de 14


los Sistemas Nacionales de Innovación 13 y los paradigmas tecno-económicos14. Los modelos SNI toman una escala nacional o regional y analizan las particularidades de cada sistema y las interacciones entre sus participantes. La conceptualización de paradigmas tecno-económicos, en cambio se concentra en periodizar la historia del capitalismo en ciclos mediante “revoluciones tecnológicas” a lo Schumpeter (1957). Cada ciclo nace de una ‘revolución tecnológica’ que se propaga en forma de bandada por toda la sociedad. Emparentado con el concepto de Kuhn, un ‘paradigma tecno-económico’ se trata de “una combinación de productos y procesos interrelacionados con innovaciones técnicas, organizacionales y de gerenciamiento que incorporan un salto en la productividad potencial para toda o la mayor parte de la economía” 15. Los planteos más ‘microeconómicos’ suelen concentrarse en la evolución y continuidades de una firma, tecnología o artefacto como los de paradigma o trayectoria tecnológica 16, ‘path17 dependence’ y los diferentes learning (by doing, using, interacting, buying, learning, etc.). Los estudios que se enfocan en las continuidades (como el ‘path-dependence’ o los ‘desequilibrios técnicos’ de Rosenberg18), además de naturalizar los movimientos tecnológicos como ‘autónomos’, no sirven para analizar cambios radicales en las tecnologías y los artefactos. En los momentos de revolución social y tecnológica, cuando se producen transformaciones disruptivas con las estructuras anteriores estos planteos no son útiles ya que se concentran en la continuidad. En cambio, el concepto de paradigma tecno-económico permite marcar las continuidades y él desarrollo de los procesos técnicos, sociales y económicos a la vez que incluye los momentos de transformaciones drásticas de la tecnología, la economía y la sociedad. Pero debe reconocerse que estos planteos suelen caer, en mayor o menor medida, en miradas determinísticas19. Por su parte, los diferentes learning permitirían salvar estas tendencias al considerar en todo momento tanto las variables técnicas como organizativas y sociales para explicar el cambio tecnológico, a costa de perder una mirada sistémica del proceso de desarrollo capitalista, sin capacidad de comprender

las interconexiones entre el estadio de la acumulación capitalista y la forma particular que adopta la acumulación. Por esto, se entiende que el mejor concepto para estudiar el cambio tecnológico desde la economía sin perder su relación con los ciclos de acumulación capitalista son los paradigmas tecno-económicos. Como se mencionó, los paradigmas tecnoeconómicos nacen en revoluciones tecnológicas que marcan el inicio de un ciclo de desenvolvimiento a lo Schumpeter (1957). Desde un sector o industria particular, se propagan al resto del aparato económico convirtiéndose en ‘sentido común’ de ingenieros, gerentes e inversionistas sobre cuál es la forma más eficiente de obtener ganancias, cuál es la maquinaria y tecnología de mejor productividad y hasta cuáles son los criterios de ‘funcionamiento’ de las técnicas a desarrollar. En cada nuevo paradigma tecnoeconómico se presenta un insumo ‘clave’ con las siguientes características20: 

Costos claramente decrecientes

Oferta aparentemente ilimitada

Universalidad de Usos para ser incorporado en varios sectores, productos y procesos.

bajos

y

Carlota Pérez identifica cinco paradigmas que se sucedieron en forma cíclica desde fines del siglo XVIII21. El primer paradigma se centró en la producción hilandera, la mecanización de la industria y las comunicaciones por ríos y canales. El segundo ciclo fue dominado por el ferrocarril y la máquina de vapor gracias al carbón barato (insumo clave). El Tercero se basó en el insumo clave “acero”, la química y la electricidad. El cuarto ciclo corresponde al modelo Fordista de producción en masa, con petróleo y recursos naturales baratos y abundantes funcionando como insumos claves 22. Finalmente, estamos viviendo la quinta oleada, era de la informática, la producción flexible en talleres pequeños de productos diversificados mediante el uso de los microprocesadores. No se sostiene que este proceso es ajeno al conflicto sino que se reconoce la pérdida 15


de capacidades productivas tanto materiales como humanas que un cambio de esta naturaleza trae aparejado, lo que Schumpeter denomina “destrucción creadora”23. Esta destrucción llega gracias a que el furor inicial por el desarrollo de nuevas empresas, productos y tecnologías desemboca en una expansión financiera, guiada por las expectativas de grandes ganancias gracias a la nueva tecnología pero que disocian los valores bursátiles de los ‘fundamentals’. El proceso expansivo culmina en una burbuja especulativa, con lo se producen grandes pérdidas y se destruyen muchas empresas incluidas dentro del nuevo paradigma tecnoeconómico. Este proceso facilita la implementación y difusión del nuevo ‘sentido común’ y deja una infraestructura disponible modernizada gracias a la sobreinversión en servicios anexos y bienes complementarios juntamente con suficiente capital y recursos humanos disponibles para que nuevas empresas puedan entrar en el nuevo paradigma sin realizar las inversiones en capital constante ni en capital humano que debieron afrontar las iniciales24. Un paradigma, como nueva forma de comprender la tecnología, la organización de la producción y la relación con la naturaleza, sólo puede crecer cuando el anterior paradigma entra en crisis. Luego de que el factor clave del paradigma anterior empieza a perder su capacidad de proveer la seguridad de abastecimiento, de bajo precio y de posibles innovaciones sucesivas e incrementales, es posible que se desarrolle un nuevo insumo como factor clave que debía haber crecido a la sombra del anterior paradigma. No se sostiene que es la caída de un paradigma lo que hace nacer al otro ni ‘producir’ la innovación clave que desarrolla el proceso. El nexo entre la ‘madurez’ de un paradigma (donde las innovaciones no obtienen nuevos aumentos de productividad y las posibilidades de obtener ganancias son limitadas) y el ‘despegue’ del nuevo es el capital financiero que busca valorizarse mediante la lógica de expansión financiera D – D’25, lo que presenta nuevos puntos de contacto con la teoría de Schumpeter (1957) y los ‘ciclos sistémicos’ de Braudel (expansión productiva – crisis de valorización – expansión financiera que financia el nuevo ciclo) 26. Sin embargo, el concepto de

‘paradigma’ como es enunciado por esta teoría trae una fuerte carga determinísticas, en la que en ocasiones caen los propios autores. Una mirada sociológica a la tecnología Para lograr una teoría que permita incluir a la tecnología dentro de una mirada estructural del proceso de cambio tecnológico y social que a la vez no caiga en determinismos técnicos o económicos, se presenta la necesidad de crear un marco teórico interdisciplinario entre parte de la Economía Evolucionista y la Sociología Constructivista del cambio tecnológico, especialmente la denominada Construcción Social de la Tecnología (SCOT)27. La sociología de la tecnología nace como parte de un movimiento constructivista que busca estudiar, la sociedad y la tecnología no como compartimentos estancos sino un “tejido sin costura”28 donde es imposible identificar lo “técnico” de lo “social” en la realidad “sociotécnica” que registra la ‘coproducción’ y ‘coevolución’ de lo social y lo técnico. El abordaje constructivista de SCOT no busca ser una teoría del cambio tecnológico, sino brindar herramientas para el análisis del proceso de creación, transformación y utilización de artefactos tecnológicos. Centrándose en un artefacto, busca comprender el proceso sociotécnico que sucede a su alrededor. Se entiende al proceso de innovación y cambio tecnológico como ‘multidireccional’ ya que las variantes ‘descartadas’ de cada tecnología y artefacto podrían haber existido sin que exista algún rasgo en la opción ‘vencedora’ que invariablemente la haya impuesto sobre las demás. Todos los artefactos conocidos pudieron ser diferentes. Esto no significa que lo ‘técnico’ no influya (lo que caería en un determinismo social) sino que el funcionamiento de los artefactos es una variable sociotécnica y el objetivo de la investigación sociotécnica debe ser explicar el triunfo y la derrota de las diferentes variantes. El primer concepto utilizado para comprender el proceso sociotécnico de un artefacto es el de ‘Grupos Sociales Relevantes’29. Esto es, todo grupo de individuos organizados o no, que comparta 16


los mismos significados sobre un artefacto. Los Grupos Sociales Relevantes son los portadores del proceso sociotécnico de cambio tecnológico. Cada grupo de personas entiende y se relaciona de manera distinta con los artefactos, dándole un sentido preciso y definido por la ‘Flexibilidad Interpretativa’ de los mismos. Esto incluye el modo en que se entiende un artefacto específico y está presente desde el momento mismo de su diseño. Esta potencialidad de múltiples significados hace que cada grupo social relevante interactúe con los artefactos con una relación problema/solución específico. Esto es, los ‘problemas’ a los que los artefactos responden (o no) son una construcción sociotécnica y dependen de la interpretación de los grupos sociales relevantes. Así, el ‘funcionamiento’ de los artefactos es una construcción sociotécnica, por lo que el triunfo de un diseño sobre otro no puede deducirse de cuestiones meramente técnicas o sociales, lo que lo hace ‘inconmensurable’30. Cada grupo social intentará imponer su traducción del artefacto al resto (y de esta manera, su fijación de sentidos y relaciones problema/solución específicas). Un concepto clave para relacionar esta aproximación al proceso innovativo con la economía es el de Marco Tecnológico (Technological Frame), que estructura la interacción entre los miembros de un grupo social relevante, da forma y condiciona sus pensamientos y acciones. Según Bijker (2008), un Marco Tecnológico es “una combinación de teorías corrientes, conocimientos tácitos, prácticas de ingeniería (tales como métodos o los criterios de diseño), procedimientos de testeo y prueba especializados, metas y prácticas de manipulación y uso”. La similitud con el concepto kuhnniano de ‘paradigma’ es evidente aunque, según los propios autores, la diferencia fundamental radica en que “marco tecnológico es un concepto que debe aplicarse a todo tipo de grupos sociales relevantes, mientras que el ‘paradigma’ se dirige exclusivamente a las comunidades científicas” 31. Comparten ambos conceptos el hecho de tratase de un concepto teórico-analítico que no es apreciado por los actores que limita (restringiendo la libertad de elección y creación de nuevas tecnologías y artefactos) a la vez que fomenta (marcando senderos y conceptos de diseño

socialmente aceptados) la innovación y la producción tecnológica32. De esta manera, es el Marco Tecnológico el que describe las acciones e interacciones entre los actores y explica de qué manera una tecnología es socialmente construida. Cada Marco Tecnológico se encuentra en constante movimiento, pudiendo registrarse momentos de grandes cambios al interior de ellos, con redefiniciones de las tecnologías, artefactos, procesos, problemas y criterios de ‘funcionamiento’ socialmente aceptados. Los individuos suelen estar en más de un Marco Tecnológico a la vez, sobre todo teniendo en cuenta que no se trata de un concepto binario (‘dentro’ o ‘fuera’) sino que existen diferentes grados de ‘Inclusión’. Cuanto más ‘sentidos comunes’ comparta y más comprometido se encuentre un actor con un Marco Tecnológico, más incluido en él se encontrará. Con esto se termina de romper cualquier vestigio de determinismo, ya que la existencia de un marco tecnológico no obliga a los ingenieros, productores, trabajadores, compradores y al resto de los actores que se relacionan con un artefacto a reaccionar, pensar u operar de ninguna forma establecida. Hacia un nuevo Marco Teórico Interdisciplinario No se busca aquí igualar estas teorías o incluir ambas en un nuevo marco teórico que las englobe, sino retomar algunos conceptos del marco SCOT para incorporarlos a los habituales análisis de la Economía Evolucionista, ya que entendemos que sus planteos pueden ser enriquecidos con conceptos y metodologías de la sociología constructivistas de la tecnología. En el mismo sentido, son varios los trabajos que relacionan la sociología y la economía del cambio tecnológico33 y Thomas, H. y Lalouf, A. (2008) concluyen que las conceptualizaciones de learning de la economía evolucionista son compatibles con el abordaje SCOT. Si incluimos las nuevas visiones del marco SCOT al estudio del cambio sociotécnico, no sólo los ingenieros y trabajadores son los actores del avance de una tecnología (y de su direccionamiento) sino que se incluyen a todos los Grupos Sociales 17


Relevantes, concepto que excede a los meros ‘compradores’ de los artefactos en cuestión. Este punto no es analizado por los tradicionales estudios desde la Economía del Cambio Tecnológico.

significar el ‘big-bang’ de una nueva oleada tecnológica como producto de la baja inclusión de sus innovadores en dicho paradigma tecno-económico (o en el marco tecnológico en cuestión).

Al cuestionar y demostrar el carácter de construcción sociotécnica del ‘funcionamiento’ y los ‘problemas’ de un artefacto o tecnología, conceptos como el “desequilibrio tecnológico” y “cuellos de botella” (Rosenberg, 1979) dejan de tener sentido, Sólo ex post es posible identificar los ‘problemas’ de un artefacto. A la vez, se comprende al ‘path-dependence’ como consecuencias de la acción de los Grupos Sociales Relevantes y no de causas ‘técnicas’.

La difusión de un paradigma tecnoeconómico no es otra cosa que la incorporación en diversos marcos tecnológicos de elementos comunes. La mirada SCOT, al centrarse en los artefactos y tecnologías, detecta las transformaciones en los marcos tecnológicos correspondientes pero no tiene herramientas para comprender cuales de los nuevos aspectos son compartidos por todo el resto del sistema sociotécnico, pero que son descriptos por la Economía Evolucionista.

Esto puede ser incorporado a los paradigmas tecno-económicos ya que funcionan como un importante limitante de lo que los grupos sociales relevantes ven como ‘problema’ o ‘mal funcionamiento’ de una tecnología. Por ejemplo, hasta la caída del régimen de acumulación Fordista34 y su paradigma de uso intensivo de energía, la eficiencia energética no era un problema ni un indicador de funcionamiento para ingenieros y consumidores. En 1973, la eficiencia energética de Estados Unidos (Energía Consumida sobre P.I.B. real) era igual a la de 1954 y el uso de energía per cápita aumentó un 30% entre esos años. Sin embargo, apenas diez años después, la energía consumida por P.I.B. cayó un 25%. Esto no fue provocado por el aumento de precios, como proponen las teorías clásicas, ya que el mismo cambio radical hacia la eficiencia se vio en todos los insumos industriales primarios (como cobre, zinc, estaño y aluminio) a pesar de que el precio de todos ellos bajó varias veces35. Además, la mirada constructivista permite limitar la carga determinista que el ‘paradigma’ puede traer aparejado, gracias al concepto de ‘inclusión’. Como se mencionó, al reconocer la posibilidad de diferentes grados de inclusión en un marco tecnológico o un paradigma tecnoeconómico, se rompe con cualquier idea que suponga la determinación de trayectorias económicas o tecnológicas. Así es como se comprende el desarrollo de las nuevas formas tecnológicas, contrarias a la lógica del paradigma tecno-económica vigente y que pueden terminar tanto en

Conclusiones En este trabajo, se intentó mostrar la utilidad de incluir conceptos y miradas desde la Sociología Constructivista del Cambio Tecnológico para complementar la Economía Evolucionista. Sobre todo, los conceptos de ‘Inclusión’ y ‘Funcionamiento’ que problematizan y muestran la pertinencia de entender a la innovación como un proceso ‘Sociotécnico’, permiten romper las tendencias deterministas o lineales de algunos planteos de la Economía. Si bien tienen sus diferencias conceptuales y metodológicas, mediante algunas ligeras ‘reinterpretaciones’ es posible combinar los postulados del marco SCOT con la teoría de los ‘paradigmas tecnoeconómicos’, obteniendo una teoría de mayor poder descriptivo del proceso sociotécnico de cambio tecnológico. Bibliografía Arrighi, G. (1999); El Largo Siglo XX. Madrid, Akal Ediciones, 1999. Bijker, W. (1997); Of Bicycles, Bakelites, and Bulbs. toward a theory of sociotechnical change. MIT Press. Bijker, W. (2008); “La construcción social de la baquelita: hacia una teoría de la invención” en Thomas H. y Buch, A. (Comp.); Actos, actores y artefactos: sociología de la tecnología. UNQ.

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Smith, 2008. Ricardo, 2004. 3 “La burguesía no puede existir sino a condición de revolucionar incesantemente los instrumentos de producción, y con ello todas las relaciones sociales” Marx, y Engels, 2003. 4 Lastra, 2011. 5 Marx, 2010. 6 Schumpeter, 1957; Schumpeter, 1996. 7 A pesar de partir de conceptualizaciones distintas, son varios los puntos de encuentro entre los planteos de Marx y Schumpeter. 8 Nelson, 1995; Nelson y Winter, 1982. 9 Rosenberg, 1975; Rosenberg, 1979; Rosenberg, 2003. 10 Lundvall, 2009; Lundvall, 2007. 11 Dosi, 2003 12 Ver una presentación completa de las diferentes vertientes de la economía del cambio tecnológico en López, 1998. 13 Lundvall, 2009. 14 Pérez, 1986; Pérez, 2010; Freeman y Pérez, 2003. 15 Freeman y Perez, 2003. 16 Dosi, 2003; Dosi y Grazzi, 2010. 17 David, 1985. 18 Rosenberg, N. (1979) 19 “Each particular body of knowledge shapes and constrains the rate and direction of technical change” (Dosi y Grazzi, 2010) o “New technology systems not only modify the business space, but also the institutional context and even the culture in which they occur” (Pérez, 2010). 20 Pérez, 1986; Freeman y Pérez, 2003. 21 Pérez, 2005. 22 En Mansilla (2007) presentamos la propuesta de considerar como insumo clave de este período a las fuentes naturales de baja entropía, utilizando la conceptualización de Georgescu-Roegen. 23 Schumpeter, 1957. 24 Pérez, 2005; Pérez, 2009a. 25 Pérez, 2005. 26 Arrighi, 1999. 27 Pinch y Bijker, 2008; Bijker, 1997. 28 Thomas, 2008. 29 Pinch y Bijker, 2008; Bijker, 1997; Thomas, 2008. 30 Bijker, 1997. 31 “technological frame is a concept to be applied to all kinds of relevant social groups, whereas ‘paradigm’ was exclusively intended for scientific communities” Bijker, 2010. 32 Thomas, 2008. 33 Van den Belt y Rip, 1989; Thomas, 2008; Bruun y Hukkinen, 2008. 34 Dieguez, 2011 ; Boyer, 2007; Coriat, 2001 ; Coriat, 1993 35 Mansilla, 2007 2

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Editor Responsible Ricardo Diéguez Comité Editorial Ricardo Diéguez Diego Mansilla Guido Perrone Equipo de Investigación Florencia Chahbenderian Aldana Feigelsohn Matías Fernández Piana Martín Orsi Ariel Zagarese Juan M. Zanabria

Conclusiones Preliminares

E

n esta presentación hemos expuesto algunos avances provisorios de nuestro trabajo de investigación. Los análisis realizados deben ser considerados como provisionales, ya que serán profundizados en el avance la investigación. No obstante, entendemos que tomar datos empíricos surgidos de diferentes fuentes nos ha permitido una aproximación que añade riqueza y complejidad al estudio de la estructura económica argentina y su desenvolvimiento. Los análisis realizados nos permiten asumir al Estado como un agente socioeconómico que actúa de manera endógena en la dinámica de la valorización del valor, y no como un agente exógeno. El análisis del presupuesto, desde una perspectiva de la autonomía relativa del Estado, muestra los senderos que dicha dinámica puede desplegar tanto en su fase de expansión material como financiera. Con las estadísticas tributarias hemos podido dar cuenta de la estructura oligopólica del mercado argentino, y sus implicancias en el conjunto del desenvolvimiento de la actividad económica. El análisis sectorial, realizado hasta aquí de manera provisional, da cuenta tanto de como operan las Formas Institucionales Competencia y Estado en la dinámica de valorización del valor. Hemos presentado estos resultados con la intención de no sacar conclusiones, sino de aportar a la construcción de las mismas, mediante la discusión y reflexión. Si bien existe un marco teórico general detrás de estos análisis, el que será explicitado en entregas sucesivas de artículos de discusión teórica, el abordaje realizado nos permite, a nuestro entender, realizar reflexiones que eviten los determinismos y las explicaciones teleológicas, que es uno de los pilares sobre los que se asienta nuestra investigación.

Boletín PROINC  

Prueba 2. Esta es la segunda prueba para la carga de datos.

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