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Memoria

EN LAS aulas DOSSIER Nº7

Producidos en el marco del Programa “Jóvenes y Memoria. Recordamos para el futuro”

SINDICATOS Y TRABAJADORES 1955 | 1973 1º Parte

Coordinadora de la colección: Sandra Raggio. Autores: Samanta Salvatori.


Introducción El objetivo de este dossier es indagar en el período 1955 -1973, particularmente en las diferentes formas que fue adquiriendo la representación política de los trabajadores. Una etapa de tensiones entre gobiernos militares y democráticos, atravesada por la proscripción del peronismo, el autoritarismo y la violencia. Un recorrido de algunas cuestiones clave vinculadas al movimiento obrero que consideramos pueden ayudarnos a comprender más profundamente el período posterior, signado por la última dictadura.

Proscripción y resistencia Hacia 1955 las tensiones entre la oposición, sectores de las FFAA y el gobierno de Juan Domingo Perón se hacían sentir cada vez más. El brutal bombardeo sobre Plaza de Mayo el 16 de junio inició el final. El arco de la oposición al peronismo era amplio. Con el objetivo de poner fin al gobierno, las fuerzas opositoras diagramaron un golpe de estado bajo la participación de oficiales del ejército y la marina. Y el 16 de septiembre estalló un levantamiento en Córdoba encabezado por el general Eduardo Lonardi que indujo el fin de la segunda presidencia de Perón y el comienzo de la llamada "Revolución Libertadora". Si bien el nuevo gobierno provisional no descartó la posibilidad de que los sindicatos conducidos por peronistas tuvieran un papel importante como órganos de expresión de la clase trabajadora en la nueva etapa que se iniciaba, el sucesor de Lonardi, general Pedro Eugenio Aramburu, se planteó como primer objetivo borrar la influencia del peronismo de todos los niveles de la sociedad argentina. Así fue que inició la ofensiva peronista desde diferentes ángulos. Sancionó el decreto 7.107 que prohibía la actividad sindical a los dirigentes que habían participado del gobierno entre 1952 y 1955. Se vedaron todas las actividades políticas organizadas desde el peronismo, se intervinieron sindicatos y la Confederación General del Trabajo (CGT). Sobre esta extendida proscripción también fueron detenidos funcionarios del gobierno peronista y prohibidos miles de activistas. Una de las cuestiones que preocupaba al gobierno militar era desactivar al peronismo desde líneas más elementales, es decir, en el ámbito de la fábrica. Es en este sentido que se autorizó a la patronal –mediante decreto 2.739– la eliminación de los “obstáculos a la productividad”. Dicha cuestión venía discutiéndose varios meses antes tras el Congreso de la productividad realizado en el ´55. Allí las posiciones habían sido claras. Tanto la CGT como la Confederación General Económica (CGE) planteaban la necesidad de aumento del rendimiento industrial, pero, mientras la primera abogaba por la inversión en maquinarias para tal fin, la segunda sostenía que el impulso de este proceso debía estar dado por el aumento del esfuerzo en el trabajo humano. El decreto 2.739 implicaba una doble estrategia; permitía a las empresas dar los primeros pasos en torno a la racionalización en el orden laboral, y a su vez, limitaba a las comisiones internas, ámbitos fundamentales para el movimien-

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to obrero ya que permitían un control del proceso productivo por parte de las bases fabriles. Lejos de mantenerse paralizados, los trabajadores comenzaron un proceso de movilización y organización espontánea que sería conocido como “la resistencia peronista”. Esta actitud no hacía referencia únicamente al resguardo de las condiciones laborales sino implicaba una diversidad de formas de lucha que iban desde las cuestiones más individuales –como el sabotaje, trabajo a desgano, etc.- hasta el intento de levantamientos militares –con la consecuente masacre de José León Suárez-, siendo el fin último la vuelta de Perón a la Argentina. En 1957 el interventor militar de la CGT llamó a un Congreso normalizador. Los socialistas y antiperonistas, que eran minoría, se retiraron para conformar los “32 gremios democráticos”. A su vez, los peronistas formaron las “62 organizaciones”, órgano que representaba la primera organización legal del peronismo posterior al golpe del 55. Utilizarla para presionar al gobierno sería el desafío de la nueva camada de dirigentes.

El voto peronista para Frondizi Las promesas gubernamentales del candidato Arturo Frondizi resultaban sin duda atractivas para el peronismo. Su asunción implicaría una normalización en el funcionamiento de los sindicatos y una apertura en lo político. Sobre este margen de propuestas es que Perón convocó a votar a la Unión Cívica Radical Intransigente para las elecciones de 1958. Sin embargo, una minoría importante consideraba que negociar con Frondizi implicaba un retroceso en la lucha y proponía mantener una actitud inflexible, así como el voto en blanco. En lo inmediato, esta línea poco tenía para ofrecer comparado con las ventajas concretas del voto a Frondizi, como por ejemplo, la normalización de la CGT, la reanudación de convenios colectivos y las elecciones en sindicatos no normalizados. En los primeros meses de gobierno las promesas se cumplieron; el nuevo presidente no sólo garantizó mediante la ley de asociaciones profesionales el poderío del peronismo en los gremios, sino que también anuló todo decreto que prohibiera la utilización de símbolos peronistas. También se produjo un aumento de salario en un 60%. Pero este “pacto” comenzó desmoronarse rápidamente; las negociaciones con el FMI y el consecuente anuncio de un plan de estabilización que afectaba directamente a los trabajadores –reducción del gasto público, congelamiento salarial, liberación de los precios-, y el avance de la recesión, provocaron una escalada de acciones defensivas por parte del movimiento obrero entre 1959 y 1960. En este contexto, una de las operaciones más conocidas fue la ocupación del Frigorífico Nacional Lisandro de la Torre. Dispuesta su privatización por parte del gobierno, el frigorífico fue tomado por los obreros, y en defensa de su situación se planteó una huelga general nacional. Las medidas fueron declaradas ilegales y se ordenó el desalojo del frigorífico. Ante la negativa de los obreros, tropas y tanques del Ejército comenzaron la represión. Esta situación provocó la indignación de los vecinos del Barrio de Mataderos que durante varios días se unieron a la lucha de los obreros contra las fuerzas de seguridad. En tanto, el gobierno allanó varios sindicatos, ordenó la detención de figuras destacadas dentro del sindicalismo –el caso de John William Cooke– y declaró zona militar a La Plata, Berisso y Ensenada. El resultado del conflicto sería un saldo de 95 detenidos, varios heridos, cinco mil obreros cesantes y el frigorífico vendido. Este fue uno de los hechos que puso en evidencia la militarización de la represión y el puntapié inicial para poner en práctica el Plan Conintes (Con-

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moción Interna del Estado). Este plan establecía la jurisdicción militar para actos considerados “terroristas”, es decir, en un gobierno constitucional la justicia civil pasaba a depender de la justicia militar, permitiendo la participación de las FFAA en la represión interna. La puesta en práctica del Plan Conintes facilitó el encarcelamiento de miles de militantes opositores y la consecuente desarticulación del sector clandestino de la resistencia peronista. La sensación de derrota y la desmovilización de las bases se hicieron sentir mientras algunas figuras de la dirigencia sindical comenzaban a cobrar protagonismo. La participación de candidatos peronistas en las elecciones provinciales de 1962 plantó una alternativa atractiva para varios frentes dentro del movimiento obrero. Para las “62 organizaciones”, ganar las elecciones sería una forma de poner en evidencia el poder gremial; para la línea más dura, una forma de deponer a Frondizi del gobierno. Finalmente, para las bases obreras, deseosas de votar al peronismo, un triunfo electoral significaría el modo más efectivo de oposición al gobierno. El resultado de las elecciones fue el triunfo justicialista (de 14 gobernaciones ganaron 8). Ante la amenaza militar, Frondizi anuló las elecciones y dispuso la intervención de estas provincias. Sin embargo, esto no fue suficiente para salvar un gobierno que había recibido durante toda su gestión alrededor de 32 amenazas de golpe. Fue así como Frondizi, que había subido con grandes expectativas de diversos sectores sociales, terminó depuesto. Durante estas elecciones provinciales, quien comenzó a tener una presencia importante dentro de las fuerzas sindicales fue Augusto Vandor. Dirigente de la UOM (Unión Obrera Metalúrgica), uno de los sindicatos más grandes del país, no sólo participó fuertemente en la organización de la campaña electoral sino que también la sustentó con recursos económicos. Por años, la figura de Vandor estuvo asociada a la negociación, el pragmatismo y la integración del aparato sindical al sistema político.

El poder de la burocracia Augusto Vandor y dirigentes afines se asentaron como los interlocutores sociales y políticos de aquella Argentina de los 60. Por aquel entonces no había dudas de que eran los sindicatos la principal fuerza capaz de motorizar al movimiento peronista: un poder que se articulaba con una estructura gremial centralizada, el monopolio de la conducción de los sindicatos, el manejo fraudulento de los fondos, la corrupción, una creciente ola de violencia y un sistema clientelar amplio. Este cuadro de situación había favorecido al citado grupo de dirigentes en el momento de definir quiénes administrarían la CGT, recuperada bajo el gobierno de José María Guido y que durante los años siguientes se convertiría en una institución fundamental en los debates nacionales. En 1962, con el propósito, de equilibrar la balanza de pagos y ante la escalada

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inflacionaria, el presidente Guido respondió con un plan de estabilización al estilo del puesto en práctica en los años del gobierno de Frondizi. El FMI monitoreaba el curso de la economía argentina y la recesión en el sector industrial se hacía sentir con toda claridad. La desocupación crecía – más en algunos sectores que en otros - y la inflación afectaba negativamente el salario real. Ante esta situación, la cúpula sindical lanzó un Plan de Lucha que consistió en varias etapas, desde debates y reuniones públicas que atravesaban diferentes instituciones sociales hasta ocupaciones de fábricas. Estas últimas se extendieron en todo el país mediante una planificación cuidadosa del aparato sindical. La ocupación de las fábricas se desarrolló a lo largo de siete operativos, entre el 21 de mayo y el 24 de junio de 1964, con la toma de 11.000 establecimientos y la participaron 3.913.000 trabajadores, según registros de la CGT. Si bien las demandas económicas ocupaban un papel importante en la diagramación del plan de lucha, éste resultaba ser, en cierto modo, una herramienta útil fundamentalmente para dos objetivos. El primero de ellos, bloquear la amenaza del gobierno radical de Arturo Illia de limitar el poder de los sindicato. El segundo, poner en evidencia ante militares y empresarios el hecho de que todo futuro político debería tener a la dirigencia sindical como aliado ineludible. Este último objetivo fue determinante en las modalidades que adquirieron las acciones de lucha; si bien dentro de las bases hubo ciertas actitudes más duras, las cúpulas sindicales se esforzaron por mantener una forma pacífica de negociación. El retorno de Perón figuraba también en la agenda política de la época. Anunciado públicamente por Augusto Vandor, este tuvo limitaciones objetivas que condujeron a su fracaso. La situación alentó las expectativas de quienes –principalmente el propio Vandor– aspiraban a la posibilidad de un peronismo autónomo del líder. Ante la amenaza de independencia, Perón no vaciló en demostrar su poder de movilización para contrarrestar así el accionar del sindicalista emergente Vandor. Más allá de estas tensiones, los jefes sindicales y Perón se encontraban desde 1955 en un círculo vicioso; el líder en el exilio necesitaba de los sindicatos para poder negociar la posición del peronismo en el sistema político y, a su vez, el éxito de los sindicatos en esta contienda de alguna manera estaba ligado inevitablemente a la capacidad del líder para determinar la suerte última del movimiento. Pero la corriente vandorista retuvo el poder. Para ese entonces, la izquierda peronista era una fuerza marginal, los gremialistas de la época de la Resistencia estaban dispersos y la permanente actitud intimidatoria y mafiosa por parte de la burocracia hacia sus adversarios –como claramente lo describe Rodolfo Walsh en su libro ¿Quién mató a Rosendo?– hicieron que la cúpula sindical mantuviera el dominio sobre la masa de trabajadores.

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El golpe de Onganía y crisis de la dirigencia sindical La confianza que tenían estos dirigentes sobre su posición en el entramado político de la Argentina hizo que no visualizaran las posibles consecuencias de un golpe de Estado. Incluso, declaraciones de los representantes con más poder dentro del movimiento pusieron en evidencia sus intentos de acercamiento a las FFAA. Atraídos por el corporativismo, compartían con el grupo militar la antipatía hacia la clase política y especialmente hacia el gobierno de Illia. Este último era considerado ilegítimo desde sus inicios y ante el intento de modificación de la Ley de Asociaciones profesionales –derivación de fondos de la central a las regionales y participación de las minorías en las direcciones gremiales-, los dirigentes no dudaron en apoyar el anunciado golpe que destituiría a un gobierno débil y casi sin consenso en el resto de la sociedad. Instalado en 1966 el régimen autoritario bajo en mando del general Juan C. Onganía, las expectativas prontamente se desmoronaron. Las primeras medidas llevadas adelante por la llamada “Revolución Argentina” estuvieron principalmente orientadas a la racionalización de la economía y la modernización del Estado, con un claro intento de posicionar a una elite militar y económica en un lugar privilegiado. El plan económico digitado por el ministro Adalbert Krieger Vasena impulsó el fortalecimiento de un sector dinámico basado en las industrias de producción de bienes duraderos y bienes de capital moderno. Como proyecto, estas industrias sustentadas con capital extranjero permitirían a la Argentina competir en el mercado mundial con la producción de algunos productos manufacturados. El apoyo a este sector estaría dado por una redistribución de los ingresos en detrimento de los asalariados. También dentro del plan se planteaba un control de los salarios, reducción del crédito, restricción fiscal y devaluación del peso para poder lograr la estabilización monetaria. Además, se programó la eliminación de las industrias consideradas “improductivas”, la reducción de las economías regionales subsidiadas y el coto a la exención impositiva, créditos, contratos oficiales, protecciones arancelarias brindadas por el estado, etc. Un plan claramente orientado hacia la concentración de poder económico en el sector dinámico de la economía.

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Después de ser anunciadas las nuevas medidas, y ante las fuertes intenciones desde el gobierno de poner en práctica la racionalización en los ferrocarriles y en la industria azucarera, la CGT lanzó un plan de lucha y una huelga general que tuvo como inmediata respuesta la supresión de la personería jurídica de varios sindicatos y la intervención de otros tantos. Demás medidas que golpearon a los trabajadores fueron: la interrupción del funcionamiento de la CGT, el congelamiento de los salarios y la suspensión de la ley de negociaciones colectivas. La represión se extendió a toda la sociedad; se suspendieron las actividades políticas, se implantó una rígida censura a la prensa como también a los diferentes canales de expresión artística, y las universidades fueron intervenidas quitándoles la autonomía y el cogobierno, conquistas logradas con la reforma de 1918. La posición del Ejecutivo ante las posibles negociaciones con los sindicatos era inflexible. Las respuestas de la conducción gremial fueron variadas. Una corriente del sindicalismo que contaba con gremios pequeños, vulnerables al mercado de trabajo, optó por aliarse al gobierno para poder lograr una mejor posición. Esta corriente fue llamada “partipacionista”. Por su parte, “el vandorismo” optó por una actitud más ambigua, con la intención de recuperar la fuerza sindical sin negar las posibilidades de diálogo con el gobierno. Los sectores más golpeados por el nuevo plan económico y los sindicatos intervenidos sostuvieron una actitud opositora. Poco tenían por perder y la clásica actitud de movilizar para negociar resultaba ya inadmisible. En el congreso normalizador de la CGT en 1968, esta corriente fue la que predominó y eligió a Raimundo Ongaro –dirigente de los trabajadores gráficos- como secretario de la central, en franca oposición al candidato de Vandor. Situación que condujo al “vandorismo” a abandonar la central y conformar otra que se denominó CGT de Azopardo, mientras la central de Ongaro y sus seguidores se llamó CGT de Paseo Colón o de los Argentinos (CGTA).

Protesta social y radicalización de las bases La situación evidenciaba no solo la crisis vivida por la dirigencia – la misma que pocos años atrás se vanagloriaba de su poder -, sino también la aparición

de otras tendencias dentro del sindicalismo. Estas apostarían por nuevas modalidades de protesta y resolución de conflictos opuestas al verticalismo y la centralización. Más allá de la dureza en su posición contra el gobierno, uno de los objetivos de la CGTA fue habilitar una mayor participación de las bases y lograr romper con el estancamiento padecido por las dirigencias regionales en el período anterior. Así como también se promovió la alianza con otros sectores inmersos en la protesta social: el movimiento estudiantil o los curas radi-

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calizados tercermundistas. Para 1969, comenzaron a manifestarse los síntomas de un malestar que venía creciendo desde diferentes sectores de la sociedad. Un año antes, la movilización de los trabajadores del azúcar había convertido a Tucumán en uno de los centros de protesta a nivel nacional. Las medidas de racionalización llevadas adelante por el gobierno provocaron el cierre de varios ingenios. El resultado fue una tasa de desempleo alta y la migración de miles de trabajadores hacia otras provincias. Por aquel entonces la Federación Obrera Tucumana de la Industria Azucarera (FOTIA) había perdido la capacidad de lucha experimentada durante la Resistencia y estaba deteriorada por las pujas internas. El espacio fue cubierto por los comités de defensa que asumieron un papel central en algunos ingenios junto con curas y dirigentes vecinales. Y los sectores más combativos, marginados de la dirigencia nacional, se acercaron a la CGTA. La central impulsó la lucha y se abrió hacia otros espacios; junto con grupos de intelectuales rosarinos y porteños produjeron una obra colectiva de denuncia denominada Tucumán Arde. La obra fue exhibida en la sede de la CGTA de Rosario durante dos semanas y luego en la sede de la Capital, siendo censurada un día después por el gobierno. Dado el clima de creciente conflictividad, muchos pensaron que sería Tucumán el epicentro de una fuerte y masiva protesta. Finalmente, fue en la ciudad de Córdoba donde, en 1969, se vivió una de las movilizaciones más importantes del momento y el comienzo del fin del gobierno de Onganía. Más allá del descontento por la represión experimentado bajo el autoritarismo de los años 60, fueron varios los factores locales que confluyeron en la rebelión popular acaecida en la ciudad de Córdoba. El movimiento obrero local tenía ciertas características que lo hacían único en la Argentina. Los trabajadores se encontraban concentrados en tres grandes sectores impulsados especialmente a partir del desarrollismo: automotor, metalúrgico y electricidad. En las grandes plantas de la industria automotriz (como la Fiat e IKA) y petroquímica, los sindicatos estaban organizados por empresa, y esto permitía a las dirigencias locales tener una autonomía de las cúpulas nacionales y, al mismo tiempo, un mayor compromiso con las bases. Por otro lado, si bien el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) delegación Córdoba integraba una estructura centralizada, gozaba de autonomía en los convenios colectivos. Claramente, este aspecto favorecía su actitud hostil ante las directivas de Buenos Aires. Otro de los sindicatos fuertes en Córdoba fue el de Luz y Fuerza. Dirigido por Agustín Tosco, uno de los representantes de la llamada “dirigencia honesta”, este sindicato fortaleció una práctica democrática participativa y fue muy sensible a las demandas de los trabajadores de base. A la actitud tradicionalmente combativa de los gremios antes mencionados

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se agregó el descontento por ciertas medidas tomadas por el gobierno que afectaban el campo laboral: la abolición del “sábado inglés”, la supresión de los descuentos zonales y el incumplimiento de las convenciones colectivas de trabajo. A estos hechos se le sumó la fuerte repercusión que, medios de comunicación mediante, tuvieron las movilizaciones estudiantiles de distintas provincias –como Corrientes, La Plata, Rosario – y su consiguiente represión. En este contexto, la coacción sobre el estudiantado cordobés gestó una movilización para el 26 de mayo que desencadenaría el conflicto mayor. Ante las masivas detenciones –entre ellas la del dirigente Raimundo Ongaro -, la CGT local declaró paro, y las centrales nacionales hicieron lo propio. En la mañana del 29 de mayo se movilizó gran cantidad de obreros, estudiantes y vecinos La represión dejó como resultado la muerte de más de diez personas, casi cien heridos y varios centenares de detenidos. El impacto político del así llamado Cordobazo puede traducirse en la capacidad que la protesta social demostró tener al desestabilizar al gobierno de Onganía. Caería no sólo el gobernador cordobés Caballero sino también el militar y su sucesor Levingston, incapaces todos ellos de resolver, desde el Ejecutivo, la convulsión social. No debemos olvidar que por aquel entonces, en un plano más general, se acentuaba la radicalización política dentro del peronismo. como así también en el seno de la izquierda. Tanto por la situación de represión interna como por la influencia ideológica de algunos procesos revolucionarios sucedidos en el exterior, la violencia política de masas o “foquista” comenzó a plantearse como una alternativa política. Así se conformaron el Partido Comunista Revolucionario y el partido maoísta de Vanguardia Comunista. También se fundaron grupos guerrilleros; desde la izquierda, las Fuerzas Armadas de Liberación, desde el peronismo las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) y como brazo armado del Partido Revolucionario de los Trabajadores, que estaba bajo la dirección de Mario R. Santucho, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Y finalmente, se agregaron las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y Montoneros, surgidos a partir de la “peronización” de sectores juveniles de izquierda. Grupos que tendrán un gran protagonismo en la historia argentina de ese período.

El clasismo en el interior del país Las revueltas obreras en el interior del país siguieron con gran ímpetu. La crisis tanto del régimen como de la cúpula sindical, sumada a la agitación de las bases, creó un espacio de apertura para la inserción de los militantes de la izquierda en los organismos de representación de la clase trabajadora. Dentro de la militancia, quienes más persistentemente llevaron adelante la oposición al régimen lograron un amplio apoyo de las bases, que iría más allá de

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un compromiso con la ideología de extrema izquierda y que, en gran medida, se sustentaba en la creciente democratización interna de los sindicatos y en la oposición a las formas burocráticas de conducción. Sobre este eje ideológico, una de las corrientes que logró plantear la protesta gremial en términos más amplios fue el denominado “clasismo” ó “sindicalismo de liberación”. Hacer referencia a estas palabras implicaba pensar en la supresión del capitalismo y la construcción de un país socialista. La definición de la actividad gremial iba más allá de los reclamos económicos. Una de las principales funciones del sindicato era formar “conciencia de clase” y preparar a la clase obrera, en tanto sujeto histórico, para el enfrentamiento con los dueños del capital y el Estado. Estas nuevas dirigencias se presentaban como un claro desafío para la autoridad patronal en la fábrica y, a su vez, una alternativa atractiva para los trabajadores ante la crisis de las conducciones tradicionales. Por su capacidad de articular con otros sectores sociales, la facultad de movilizar a los trabajadores y su accionar combativo era interpretada desde el gobierno como una amenaza para la estabilidad política. La respuesta del Estado fue una amplia represión sobre dirigentes y gremios fuertes del momento que, junto con la imposibilidad del clasismo de expandir su fuerza hacia Buenos Aires, epicentro de las industrias más significativas, demostró su debilidad en el crecimiento a nivel nacional. Sobre este contexto, si bien para las bases el obreras esta corriente resultaba ser una opción, los trabajadores se mantuvieron leales al peronismo, situación que se vivió más claramente con la posible apertura política en 1971, bajo la presidencia de Lanusse y el retorno de Perón. La amenaza del clasismo a la burocracia era clara pero más preocupaba a los viejos dirigentes la Juventud Peronista y los grupos guerrilleros como Montoneros. Estos constituían un peligro para la integridad física y política. Desde 1969 la guerrilla emprendió una eliminación selectiva de dirigentes gremiales. Entre ellos fueron asesinados Augusto Vandor y José Alonso. Los jóvenes que ingresaban a sus filas identificaban al peronismo como un movimiento de liberación nacional. La clase obrera por definición era el sujeto revolucionario y una vez liberada de las trabas de la burguesía obrera, respondería al líder revolucionario. Por su parte, para Perón, la juventud era una viable herramienta de negociación. Durante todo el 72, la JP canalizó los reclamos populares en torno al regreso del líder y el triunfo del justicialismo en las elecciones de 1973. Mientras Perón formulaba comentarios elogiosos sobre el accionar de los jóvenes, la conducción gremial del movimiento miraba con poco entusiasmo estas novedades. A partir de 1973, más precisamente con el retorno del líder justicialista y el triunfo de su partido en las elecciones de marzo, se abrió una nueva etapa en la historia del movimiento obrero en la Argentina. Un ciclo que estaría marcado por fuertes cambios. Estos culminarían en la represión y desaparición de miles de obreros, ya bajo la dictadura militar de 1976.

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 1. PARA EL AULA:

MATERIALES DE TRABAJO Y SUGERENCIA DE ACTIVIDADES

 1. Resistencia obrera y represión 1.1 Frigorífico Armour de la localidad de Berisso, provincia de Buenos Aires Informe de inteligencia de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Mesa B: Gremial. 8 de noviembre de 1957 – Archivo de la ex DIPBA- Comisión Provincial por la memoria.

El documento dice: Para información del SEÑOR JEFE DE LA CENTRAL DE INTELIGENCIA Departamento “B” Producido por El SEÑOR JEFE DE LA SECCION BUSQUEDA La Plata, Novimenbre 8 de 1957 S.B. Nº 1048 Asunto: Situación gremial Informo al Señor Jefe, que en la fecha y en horas de la mañana, se ha podido establecer la siguiente situación en los distintos gremios pertenecientes a la Jurisdicción de esta ciudad: Frigorífico Amour de Berriso: Continúa el conflicto iniciado en el día de ayer en Sala de máquinas de este establecimiento.Puerto local: Prodigue el conflicto que afecta a los obreros de este gremio en la misma forma que en días anteriores Se hace constar que con fecha 7 del corriente atracó a este puerto un barco de bandera argentina, con le fin de cargar en el Frigorífico Armour, cosa que no hicieron los obreros de este establecimiento, Sección Embarque, debido a que los mismos en la fecha, se tomaron el día franco compensatorio, lo que hace pensar que el personal mencionado ha hecho esto último en forma intencional. Sabiéndose asimismo que por manifestaciones de los obreros, que cada vez que atraque al puerto un barco de bandera argentina, se tomará la misma medida con el fin de no cargarlo. Se hace contar que no ocurre lo mismo con los barcos de bandera extranjera, quedando demostrado en esta forma, que con su acción los obreros mocionados tratan de perjudicar la acción del actual Gobierno Argentino.

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 1. PARA EL AULA:

MATERIALES DE TRABAJO Y SUGERENCIA DE ACTIVIDADES

Informe de inteligencia de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Mesa B: Gremial. 6 de mayo de 1959– Archivo de la ex DIPBA- Comisión Provincial por la memoria. El documento dice: La plata, 6 de mayo de 1959 Señor JEFE DELA SECCION BUSQUEDA SU DESPACHO Se tiene conocimiento de que en el día de ayer se hizo presente en las inmediaciones del Frigorífico Armour de la localidad de Berisso el Señor …… ex intergrante de la Mesa Coordinadora de los “62” y Pro Secretario de la Ex Federación de la Industria de la Carne, la que actualmente se halla intervenida, y ……………Secretario General del Sindicato Frigorífico Anglo de Avellaneda. Los mismos se reunieron con …………. En un sector de la rivera del Frigorífico de mención. No trascendió lo tratado, pero se presume que se relacionaría con una asamblea a realizarse por intermedio del Frigorífico Armour que se llevará a cabo en el Club Trabajadores de la Carne el día viernes a las 17 horas. En la misma la Comisión actual que preside….. , por intermedio de su contador dará a conocer el Balance en el momento de hacerse cargo. En el Balance faltaría que coincidieran ciertas sumas, notándose grandes fallas de las que sería acusado el ex ……………… Se adjunta al presente parte del Comunicado de Prensa Nº 23 emitido por la CGT en el que invita a todos los gremios adheridos para le día 8 del corriente a las 20,30 horas en su sede local donde realizará un Plenario Extraordinario de Delegados y secretarios Generales con el siguiente orden del día: 1º ) Lecura del acta anterior 2º) Posición a adoptar por la Regional ante el paro de 24 horas dispuesto por los Secretarios Generales de las 62 organizaciones a realizarse el 11 y 16 del corriente mes ad referéndum del plenario nacional que se llevará a cabo el día lunes 11 en la ciudad de Avellaneda. 3º) Situación económica de la Regional.

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1.2 Operación masacre El 9 de junio de 1956 se produjo un alzamiento contra el gobierno militar del general Pedro Eugenio Aramburu. Durante la fuerte represión impartida desde el gobierno fueron fusiladas 27 personas. Un grupo de obreros fueron secuestrados y masacrados en los basurales de José León Suárez. El escritor Rodolfo Walsh a partir de la investigación de este hecho escribió el libro Operación Masacre de 1957. El terrorismo de Estado marcaba el inicio de un período de violencia, golpes militares y rebeliones.

Fragmentos del Prólogo del libro Operación Masacre. Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1972. “La primera noticia sobre los fusilamientos clandestinos de junio de 1956 me llegó en forma casual, a fines de ese año, en un café de La Plata donde se jugaba al ajedrez, se hablaba más de Keres o Nimzovitch que de Aramburu y Rojas, y la única maniobra militar que gozaba de algún renombre era el ataque a la bayoneta de Schlechter en la apertura siciliana… “Seis meses más tarde, una noche asfixiante de verano, frente a un vaso de cerveza, un hombre me dice: –Hay un fusilado que vive. No sé qué es lo que consigue atraerme en esa historia difusa, lejana, erizada de improbabilidades. No sé por qué pido hablar con ese hombre, por qué estoy hablando con Juan Carlos Livraga. Pero después sé. Miro esa cara, el agujero en la mejilla, el agujero más grande en la garganta, la boca quebrada y los ojos opacos donde se ha quedado flotando una sombra de muerte. Me siento insultado, como me sentí sin saberlo cuan-do oí aquel grito desgarrador detrás de la persiana. Livraga me cuenta su historia increíble; la creo en el acto… “Ésa es la historia que escribo en caliente y de un tirón, para que no me ganen de mano, pero que después se me va arrugando día a día en un bolsillo porque la paseo por todo Buenos Aires y nadie me la quiere publicar, y casi ni enterarse. Es que uno llega a creer en las novelas policiales que ha leído o escrito, y piensa que una historia así, con un muerto que habla, se la van a pelear en las redacciones, piensa que está corriendo una carrera contra el tiempo, que en cualquier momento un diario grande va a mandar una docena de reporteros y fotógrafos como en las películas. En cambio se en-cuentra con un multitudinario esquive de bulto…”

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 1. PARA EL AULA:

MATERIALES DE TRABAJO Y SUGERENCIA DE ACTIVIDADES

Años después durante los gobierno militares de Levingston y Lanusse, el cineasta Jorge Cedrón, bajo la clandestinidad, realizó un film basado en el libro de Walsh. Esta película se estrenó en salas comerciales recién en 1973.

Dirección: Jorge Cedrón Guión: Rodolfo Walsh – Jorge Cedrón. Producción General: Jorge Cedrón Actores: Julio Troxler, Walter Vidarte, Carlos Carella, Hugo Álvarez, José María Gutiérrez, Víctor Laplace, Norma Aleandro, Zulema Katz, Ana María Picchio, entre otros Edición: 1972 Estreno: 27 de septiembre de 1973

 Ejes sugeridos para las actividades:  Con los materiales propuestos podemos trabajar sobre el período 1955 1960: la llamada “resistencia” peronista. Lectura de los documentos de la DIPBA:  Identificar qué tipo de documentos son, los actores que lo producen y hacia quién está dirigido. Sugerimos visitar la página de la comisión por la memoria para poder brindar a los alumnos más datos sobre el Archivo de la DIPBA  ¿Cuáles son las acciones gremiales descriptas en los documentos? –huelgas, boicots– ¿Qué análisis podemos hacer de estas acciones según el período tratado? ¿Cuáles son los cambios en el plano económico y político de este período y cómo afectaron estos en la vida de los trabajadores?  ¿Cuál es la interpretación elaborada por el informante sobre estas actividades en el documento de 1957? ¿Cuál sería “la acción del actual Gobierno argentino”?  Sobre el informe de 1959: ¿Cuáles son los órganos de representación de los trabajadores? ¿Cuáles serían los ca-

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nales de participación de los trabajadores? ¿Se encuentran todos en normal funcionamiento? ¿En qué consiste la convocatoria a que hace referencia el documento? ¿Quiénes participan?  Realizar una lectura crítica de Operación Masacre:  Contextualizar históricamente la producción.  ¿Cuáles son las intenciones de Walsh al escribir el libro?  ¿Cuáles son las fuentes que utiliza para su investigación?  Analizar los personajes, las actitudes de los mismos, el accionar de los obreros y la militancia gremial de la época.  Analizar el accionar del Estado en este caso. ¿Cómo podemos juzgarlo?  ¿Cuál fue la actitud de la justicia después de la masacre?  PARA INVESTIGAR: Investigar sobre la vida y obra del escritor Rodolfo Walsh. ¿Por qué es considerada una figura tan importante y de 

referencia en el periodismo argentino?  Buscar información sobre sus publicaciones (año de realización, contexto político social, dónde fueron publicadas originalmente, etc.) e indagar sobre los objetivos seguidos por Rodolfo Walsh en sus libros Operación Masacre y ¿Quién mató a Rosendo?  PARA PENSAR:  Visionar la película de Jorge Cedrón. La secuencia final de la película no se encuentra escrita en el libro original. Reflexionar sobre cuáles son las intenciones del director con este agregado y analizar el discurso transmitido en la misma.  Definir qué entendemos por Estado terrorista y violación de los DDHH. ¿Qué líneas de continuidad encontramos entre el período analizado y la dictadura miliar de 1976?  En base a los informes de inteligencia elaborados por la DIPBA y los hechos sucedidos en los basurales de José León Suárez, ¿podemos establecer un patrón de conducta del Estado autoritario?

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 2. PARA EL AULA:

MATERIALES DE TRABAJO Y SUGERENCIA DE ACTIVIDADES

 2. Reclamos y las luchas obreras 2.1 Programa “Huerta Grande” Realizado durante el plenario de las “62 organizaciones” en la ciudad de Córdoba en 1962.

EL PROGRAMA DE HUERTA GRANDE 1. Nacionalizar todos los bancos y establecer un sistema bancario estatal y centralizado. 2. Implantar el control estatal sobre el comercio exterior. 3. Nacionalizar los sectores claves de la economía: siderurgia, electricidad, petróleo y frigoríficas. 4. Prohibir toda exportación directa o indirecta de capitales. 5. Desconocer los compromisos financieros del país, firmados a espaldas del pueblo. 6. Prohibir toda importación competitiva con nuestra producción. 7. Expropiar a la oligarquía terrateniente sin ningún tipo de compensación. 8. Implantar el control obrero sobre la producción. 9. Abolir el secreto comercial y fiscalizar rigurosamente las sociedades comerciales. 10. Planificar el esfuerzo productivo en función de los intereses de la Nación y el Pueblo Argentino, fijando líneas de prioridades y estableciendo topes mínimos y máximos de producción.

Fuente: http://www.cgtargentinos.org/

2.2 Reproducción de un afiche elaborado por la CGT en el marco del “Plan de Lucha” de 1964. Archivo de la DIPBA, Mesa: B

Portada de legajo del archivo de la DIPBA sobre le plan de lucha de la CGT. Mesa: B, 1964.

MEDIDAS DE EMERGENCIA 1- Anulación de toda la legislación represiva y plena vigencia de la constitución nacional 2- Ajuste de sueldos y salarios en función de las variaciones del costo del nivel de vida 3- Eliminar la desocupación y el subempleo. 4- Elevar el poder de compra de la población. 5- Realizar el contralor de los precios de artículos de primera necesidad. 6- Promover la reactivación general de la economía. 7- Nacionalizar los depósitos bancarios y establecer una política selectiva de crédito. 8- Establecer un sistema de control de cambios. 9- Proceder a la anulación de los contratos petroleros. 10- Restablecer el principio de que las fuentes energéticas son propiedad inalienable e imprescriptible de la Nación 11- Colocar un organismo para la promoción y defensa

del comercio exterior. 12- Ruptura con el Fondo Monetario Internacional.

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 2. PARA EL AULA:

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2.3 "Programa 1º de Mayo " de entonces "CGT de los Argentinos", redactado por el escritor Rodolfo Walsh. Revista CGT, año 1, Nº 1, mayo de 1968, en: Fuente: http://www.cgtargentinos.org/

Tapa del Nº 1 de la revista CGT

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1º de Mayo Mensaje a los trabajadores y el pueblo argentino (fragmento) 1. Nosotros, representantes de la CGT de los Argentinos, legalmente constituida en el congreso normalizador Amado Olmos, en este Primero de Mayo nos dirigimos al pueblo. Los invitamos a que nos acompañen en un examen de conciencia, una empresa común y un homenaje a los forjadores, a los héroes y los mártires de la clase trabajadora. En todos los países del mundo ellos han señalado el camino de la liberación. Fueron masacrados en oscuros calabozos como Felipe Vallese, cayeron asesinados en los ingenios tucumanos, como Hilda Guerrero. Padecen todavía en injustas cárceles. En esas luchas y en esos muertos reconocemos nuestro fundamento, nuestro patrimonio, la tierra que pisamos, la voz con que queremos hablar, los actos que debemos hacer: esa gran revolución incumplida y traicionada pero viva en el corazón de los argentinos. 2. Durante años solamente nos han exigido sacrificios. Nos aconsejaron que fuésemos austeros: lo hemos sido hasta el hambre. Nos pidieron que aguantáramos un invierno: hemos aguantado diez. Nos exigen que racionalicemos: así vamos perdiendo conquistas que obtuvieron nuestros abuelos. Y cuando no hay humillación que nos falte padecer ni injusticia que reste cometerse con nosotros, se nos pide irónicamente que “participemos”. Les decimos: ya hemos participado, y no como ejecutores sino como víctimas en las persecuciones, en las torturas, en las movilizaciones, en los despidos, en las intervenciones, en los desalojos. No queremos esa clase de participación. Un millón y medios de desocupados y subempleados son la medida de este sistema y de este gobierno elegido por nadie. La clase obrera vive su hora más amarga. Convenios suprimidos, derechos de huelga anulados, conquistas pisoteadas, gremios intervenidos, personerías suspendidas, salarios congelados. (…) 3. El destino de los bienes es servir a la satisfacción de las necesidades de todos los hombres. En la actualidad prácticamente todos los bienes se hallan apropiados, pero no todos los hombres pueden satisfacer sus necesidades: el pan tiene dueño pero un dueño sin hambre. He aquí al descubierto la barrera que separa las necesidades humanas de los bienes destinados a satisfacerlas: el derecho de propiedad tal como hoy es ejercido. Los trabajadores de nuestra patria, compenetrados del mensaje evangélico de que los bienes no son propiedad de los hombres sino que los hombres deben administrarlos para que satisfagan las necesidades comunes, proclamamos la necesidad de remover a fondo aquellas estructuras. Para ello retomamos pronunciamientos ya históricos de la clase obrera argen-

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tina, a saber: • La propiedad sólo debe existir en función social. • Los trabajadores, auténticos creadores del patrimonio nacional, tenemos derecho a intervenir no sólo en la producción, sino en la administración de las empresas y la distribución de los bienes. • Los sectores básicos de la economía pertenecen a la Nación. El comercio exterior, los bancos, el petróleo, la electricidad, la siderurgia y los frigoríficos deben ser nacionalizados. • Los compromisos financieros firmados a espaldas del pueblo no pueden ser reconocidos. • Los monopolios que arruinan nuestra industria y que durante largos años nos han estado despojando, deben ser expulsados sin compensación de ninguna especie. • Sólo una profunda reforma agraria, con las expropiaciones que ella requiera, puede efectivizar el postulado de que la tierra es de quien la trabaja. • Los hijos de obreros tienen los mismos derechos a todos los niveles de la educación que hoy gozan solamente los miembros de las clases privilegiadas. A los que afirman que los trabajadores deben permanecer indiferentes al destino del país y pretenden que nos ocupemos solamente de problemas sindicales, les respondemos con las palabras de un inolvidable compañero, Amado Olmos, quien días antes de morir, desentrañó para siempre esa farsa: El obrero no quiere la solución por arriba, porque hace doce años que la sufre y no sirve. El trabajador quiere el sindicalismo integral, que se proyecte hacia el control del poder, que asegura en función de tal el bienestar del pueblo todo. Lo otro es el sindicalismo amarillo, imperialista, que quiere que nos ocupemos solamente de los convenios y las colonias de vacaciones.

 Ejes sugeridos para las actividades:  Analizar el reclamo de los obreros y ubicarlos en el contexto político- social. Según cada caso:  ¿Quiénes producen el documento? ¿Qué institución los representa? ¿En qué momento? ¿Qué reclamos hacen los trabajadores? ¿Cuáles son las propuestas? ¿Cuál es el proyecto planteado con respecto a los diferentes sectores de la economía? ¿Cuál sería el rol de los trabajadores en la propuesta?  ¿Encontramos diferencias con respecto a los reclamos de los trabajadores entre los documentos? ¿Cuáles? ¿Por qué?  PARA INVESTIGAR:  Buscar en los diarios, revistas y demás medios de comunicación, qué instituciones representan a los trabajadores hoy. ¿Qué funciones cumplen? ¿Cómo participan en la sociedad? ¿Cuáles son los reclamos que

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hacen estas instituciones? ¿Son los mismos que en los años 60? ¿Qué diferencias encontramos? ¿De qué sectores de la economía encontramos más información?  Buscar cuál es el índice de desocupación en la actualidad. Investigar qué instituciones representan a esos trabajadores desocupados. ¿A través de qué canales de expresión (diarios, movilizaciones, piquetes, etc.) hacen sus reclamos?  Investigar sobre la CGT local: ¿Cuáles son sus actividades? ¿Se encuentran todos los sindicatos nucleados a ella? ¿Encontramos otras centrales de trabajadores? ¿Cuáles? ¿Cuándo surgen? ¿Tienen estas instituciones el mismo discurso? ¿Existen los planes o proyectos vigentes en las centrales obreras?  Buscar el estatuto en cada caso y comparar las modalidades de funcionamien-

to. ¿Cómo es la estructura interna en cada una? ¿Hay participación directa de los trabajadores en las decisiones que se toman? ¿Cuál es el sistema de representación?  PARA PENSAR:  En los años 60 y 70 los trabajadores tenían gran protagonismo en las decisiones políticas del momento. ¿Cuál es el rol que tienen en el presente?  A grandes rasgos identificar las transformaciones en la economía argentina. Reflexionar sobre qué ha sucedido con las fuentes de trabajo que había en aquella época en nuestra localidad. ¿Son las mismas que en el presente? ¿Qué ha sucedido con ellas?  Si fueron cerradas, ¿cuál fue el impacto en la comunidad? Preguntar a vecinos o trabajadores como vivieron ese momento.

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 3. PARA EL AULA:

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 3. Movilización de los trabajadores y represión del estado El trabajador de la carne. Publicación de la Federación gremial del personal de la industria de la carne, derivados y afines. Año XI, abril – mayo de 1960, nº 62. Archivo de la DIPBA.

El plan Conintes y las 62 organizaciones (fragmentos) El comandante en jefe “CONINTES” ha dado a conocer (…) acerca de un plan subversivo e insurreccional cuyos detalles se mencionan. En esa información se hace referencia: a) a la realización de huelgas y paros, eminentemente político-subversivo, en su mayoría extragremiales. b) A titulados dirigentes gremiales, peronistas y comunistas, que actúan en funciones directivas en los gremios y que tienen una activa participación en el movimiento subversivo. Agrega el comunicado que el comando en JEFE CONINTES, hará conocer oportunamente el nombre de esos dirigentes y se afirma que la fuerza EJÉRCITO, como integrante de las Fuerzas Armadas, no permitirá que la tranquilidad sea perturbada por esos elementos. No puede caber menos duda que los dirigentes gremiales, a los que el comando CONINTES se refiere son los dirigentes de las “62 organizaciones”. Han sido efectivamente las “62 Organizaciones” las que permanentemente han denunciado a la opinión pública el clima arbitrario, venal, de sensualismo de mando y de desigualdad social que padece la República. Pero nos sorprende, si que sean las Fuerzas Armadas de la Nación, las que salgan a la contienda ideológica, en contra de sectores obreros que jamás se han alzado contra ellas, pues solo se han manifestado contra un régimen que la enorme mayoría del pueblo repudia. De ahí que sea necesario hacer referencia a las huelgas y al pensamiento orientador de estas “62 organizaciones” 1- LAS HUELGAS DISPUESTAS O RESPALDADAS POR LAS “62 ORGANIZACIONES” no tuvieron jamás sentido subversivo o insurreccional. Equivoca su información CONINTES cuando sostiene que las huelgas decretadas desde junio de 1956, son político-subversivas. (…) La lucha de estas grandes organizaciones obreras ha sido respaldada por las &2 organizaciones. Es la lucha común de los hombres de trabajo y sus motivaciones son gremiales (en cuanto procuran la estabilidad del salario real) y patrióticas, en cuanto prosiguen el bienestar…

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 3. PARA EL AULA:

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3.2. Revista CGT, bajo la dirección de Raimundo Ongaro, año II, nº 16, 5 de junio de 1969 En este número encontramos una crónica de las movilizaciones que culminaron en el Cordobazo. En: www.cgtargentinos.org

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3.3 Publicación Electrum del Sindicato Luz y Fuerza de Córdoba. Año XVI, Nº 62, abril de 1972. Archivo de la DIPBA En este número se realiza un claro repudio a la represión vivida en una jornada de protesta realizada el 28 de abril de 1972. El dibujo de tapa como en la tira son un reclamo por la libertad del dirigente Agustín Tosco, preso en la cárcel de Rawson, Chubut.

3.4 Volante del legajo de la Asociación de Obreros y Empleados de Petroquímica Sudamericana. Archivo de la DIPBA. Mesa: B. 31 de mayo de 1971

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 3. PARA EL AULA:

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Volante del legajo de la Asociación de Obreros y Empleados de Petroquímica Sudamericana. Archivo de la DIPBA. Mesa: B. 11 de junio de 1971

 Ejes sugeridos para las actividades:  Sobre el artículo “El plan Conintes y las 62 organizaciones” de la publicación El trabajador de la carne:  Investigar: ¿Qué fue el plan Conintes? ¿Cuándo fue pensado y cuándo se puso en práctica?  ¿Quién es el responsable? ¿Cuáles son los objetivos?  ¿Cuáles son las reflexiones de los trabajadores en esta publicación con respecto al accionar de las Fuerzas Armadas del Plan Conintes?  Sobre los otros documentos  Ubicar los documentos en el contexto político-social en el que fueron realizados  Algunas preguntas: ¿Cuáles son las modalidades que adquieren las movilizaciones de los trabajadores? ¿Cuáles son los canales de expresión? ¿Qué actividades se realizan? ¿Qué actores in-

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tervienen en las acciones que realizan? ¿Son sólo obreros?  ¿Cuáles son los reclamos? ¿Y cuáles son las denuncias? ¿A quién denuncian?  ¿Cómo actuaba el estado ante estas movilizaciones?  PARA INVESTIGAR:  En la Revista de la CGT de junio de 1969 (http://www.cgtargentinos.org) hace mención al Cordobazo. ¿En qué consistió este acontecimiento? ¿Cuáles fueron las causas de la movilización y cuáles las consecuencias? ¿Quiénes fueron los actores sociales que intervinieron?  ¿Cómo impactaron estos hechos en tu localidad? Buscar información en periódicos, revistas de mayo de ese año. O realizar entrevistas a quienes vivieron en aquella época, que nos cuenten cómo fue vivido ese acontecimiento en la

localidad.  Analizar las movilizaciones del presente, ¿qué actores intervienen? ¿Cuáles son los reclamos más importantes?  Sobre Publicación Electrum del Sindicato Luz y Fuerza de Córdoba. ¿Quién fue Agustín Tosco? ¿Por qué es considerada una figura importante dentro del movimiento obrero de aquella época? ¿Por qué en la tapa de la revista dice: “Tosco un año de secuestro oficial”? ¿Hay alguna figura que sea recordada por su lucha dentro del movimiento obrero local?  PARA PENSAR: Sobre la tira “Hay muchas manera de vivir” ¿A qué hace referencia? Si bien fue realizada en los años 70, ¿Qué reflexiones podemos sacar del presente? 

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 4. PARA EL AULA:

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 4. Bibliografía utilizada y sugerida  AA.VV. Violencia, proscripción y autoritarismo (1955-1976), en: Co-

lección Nueva Historia Argentina, Tomo IX: Dirección Daniel James. Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2003.  Brennan, James P. (1992): “El clasismo y los obreros. El contexto fabril del ‘sindicalismo de liberación’ en la industria automotriz cordobesa 1970-1975”. En: Desarrollo Económico, N° 125, Buenos Aires, IDES.  Brennan, James P. “El clasismo y los obreros. El contexto fabril del ‘sindicalismo de liberación’ en la industria automotriz cordobesa 1970-1975”. En: Desarrollo Económico, N° 125, 1992.  Brennan, James P. El Cordobazo. Las guerras obreras en Córdoba. 1955-1976. Buenos Aires, Sudamericana, 1994.  Doyon, Louis (1984): “La organización del movimiento sindical peronista (1946-1955)”. En: Desarrollo Económico, Nº 94, Buenos Aires, IDES.  Doyon, Louis. “Conflictos obreros durante el régimen peronista (1946-1955)”. En: Desarrollo Económico N° 67, 1977  Gordillo Mónica, “Los sindicatos mecánicos de Córdoba en los '60: el ámbito del trabajo y la dimensión cultural”, en Autores Varios. Nuevas tendencias en el sindicalismo: Argentina-Brasil (Buenos Aires: Editorial Biblos/Fundación Simón Rodríguez, 1992); págs.135-171.  Iñigo Carrera Nicolás, “Acerca de los sesenta y los setenta”; Anuario IEHS 12 (Tandil: Universidad Nacional del Centro, 1997); págs. 483-493.  James, Daniel (1981): “Racionalización y respuesta de la clase obrera: contexto y limitaciones de la actividad gremial en la Argentina”. En: Desarrollo Económico, Nº 83, Buenos Aires, IDES.  James, Daniel (1990): Resistencia e integración. El peronismo y la clase trabajadora Argentina 1946-1976. Buenos Aires, Sudamericana. Capítulo 9.  Lobato, M. Suriano J. La protesta social en la argentina, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2003.  Ollier María Matilde. El fenómeno insurreccional y la cultura política (1969-1973). Buenos Aires, CEAL, 1986.  Pozzi, P.; Schneider, A. Los setentistas. Izquierda y clase obrera: 1969-1976. Buenos Aires, EUDEBA, 2000.  Schneider Alejandro, Los compañeros. Trabajadores, izquierda y peronismo. 1955-1973. Imago Mundi, Buenos Aires, 2005.  Torre, Juan Carlos, Los sindicatos en el gobierno, 1973-1976, Buenos Aires, CEAL. 1983.

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COORDINACIÓN: Sandra Raggio

COMITÉ DE REDACCIÓN: Diego Martín Díaz Mercedes Maiztegui Macarena Ordenavía Samanta Salvatori María Elena Saraví

DISEÑO: Carina Cerruti

C O M I S I Ó N P R O V I N C I A L P O R L A ME M O R I A Área de investigación y Enseñanza Calle 54 Nº 487. La Plata (1900). Provincia de Buenos Aires. Argentina educacioncpm@speedy.com.ar / www.comisionporlamemoria.org

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