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MICRORRELATOS Lucía Muñiz López El león se despertó, su manada no estaba. Miró hacia arriba y vio la carne en el árbol. Varias hienas se acercan al olor de la comida. El león también huele la comida. Un hombre estaba subiendo una montaña, pasan las horas y no llega al pico. Se encuentra a otra persona que estaba sentada y le pregunta por qué no sube. El hombre, desde el suelo contesta: -No, estamos en un valle. Una mujer compra mucha ropa todos los días. Tiene treinta armarios. Un día la ropa empieza a oprimirle. Entonces se toma un té pero el ahogo continúa. Se desabrocha la cremallera. Alguien dice: ¡Fuego! Un día fui de paseo al parque, y me encontré un perro de pie y un hombre a cuatro patas. Me sentí muy extraña y le pregunté al amo que por qué estaba así. Él me contestó que perdió una apuesta. Mi primo tiene la cabeza al revés del cuerpo. Es un hecho del que me di cuenta ayer. Me extrañó un poco pero seguí hablando con él. Entonces me dijo que me echara al otro lado, que estaba a su espalda y le molestaba esa postura. Mª del Mar Rojo Casado Alicia es una niña muy miedosa. No sabe saltar ni escalar. Ha ido al gimnasio a demostrar su valentía y le han preparado una liana que lleva a una piscina. Salta se agarra pero nota que se está resbalando. Me dirijo hacia la estación. Voy a coger el tren rápidamente porque lo voy a perder. Lo veo, está cerca. Freno muy bruscamente para entrar pero me caigo a la vía. A esa mujer le han comprado una lazo de color rojo. Ha pasado justo detrás del cartel dejando a la vista sus pies y sus manos. De repente el lazo es azul. He acostado a mi perro. He apagado la luz y he cerrado la puerta con él dentro. Me voy hacia la cama y de pronto la luz se enciende y veo que el perrito no está. Ese hombre va a saltar desde un helicóptero para practicar paracaidismo. Se tira y ve que el paracaídas no se le abre. Álvaro Pino Mérida Mi padre iba a trabajar caminando por la calle. Se cayó al suelo con un avión de juguete que pasó por debajo de su pantalón. Cuando llegó a casa se acordó de que no había ido a trabajar. Estábamos dando clase; tocaba un ejercicio de decir unas palabras. De repente, la escuela se levantó y se fue volando por las calles. Al decir la respuesta de ese ejercicio, aparecimos 1 hora después en el mismo sitio. Estaba a punto de ir al colegio, todavía en pijama. Me puse la ropa y salimos. Ya eran las 9:00; no había nadie, solamente el director. Le pregunté por qué no había nadie y me dijo que eran las 8:30.


En verano me fui de vacaciones a Roma, Italia. En el avión de ida me lo pasé genial porque había piscina en la terraza del avión. Al llegar allí estaba todo igual que en Barcelona, pregunté que dónde estábamos y me dijeron que en el aeropuerto de Madrid. Cuando nos fuimos al Arroyo Pedroche, nos lo pasamos genial. El arroyo tenía mucha agua. Subimos la meseta y al bajarla pasamos de nuevo por el arroyo pero se había secado. Javier Rodríguez de la Osa El equipo Delta, formado por Logan, Javi R, Javi S, Manu y Rafa, sabía que no había nadie en el campo de batalla. De repente oyeron bombas, gritos y disparos. Estaba en el parque cuando me desperté de un sueño muy raro. Estaba en el planeta Marte jugando en un parque espacial. Por sorpresa oí “Houston tenemos un problema”. Una mujer que se miraba mucho al espejo salió a comprar lo que necesitaba. Al llegar a casa, se volvió a mirar al espejo y vio una cosa muy extraña. Iba yo en el coche cuando vi una luz en el cielo. Cayó un meteorito en medio de la carretera pero tenía una puerta, se abrió y apareció un ser. Un hombre estaba jugando al fútbol e iba a marcar un gol en la portería contraria. Cuando chutó el balón, toda la gente desapareció; se vio una luz y apareció un perro con tres cabezas. José Estepa Ruiz Un día yendo al colegio, como todos los días, me llevé los libros y los estuches. La cartera comenzó a pesar de cada vez menos, hasta que voló. Me gire hacia atrás y no había nadie. En cierta ocasión fui al zoológico para ver los animales. Mi hermano, como es un patoso, sin querer se cayó a la jaula de los leones. Entonces me giré y estaba junto a él. De pequeño quería teletransportarme de un lugar a otro. Busqué en libros, muchos libros, hasta que me cansé. Me fui a la cama, entonces sentí una fuerza que me empujaba. Abrí los ojos y estaba flotando. Estaba muy feliz porque era mi santo. Fui al colegio y nos pusieron un examen sorpresa. Lo hicimos toda la clase y cuando lo devolvieron no tenía nota.


Iván Romero Sánchez Estaba yo en la calle paseando, sin nada por delante, cuando de repente se me aparece una persona con un peluche. Había un hombre anciano viendo en la TV una peli de jóvenes y dijo: -¡Quiero ser joven! Y cuando se miró al espejo descubrió una mancha en su cara. Un niño y una niña estaban agarrados de la mano. De repente, los dos desaparecen. Sus padres contratan a una detective. Hacía un día muy soleado. Salí a jugar y estaba todo encharcado y lloviendo mucho. Me puse el chubasquero. Había una vez un perro con buena salud. De repente le da un infarto y cae al suelo. La gente sigue leyendo el periódico. Miguel Reyes Sotomayor En el camping los niños salieron de noche al bosque con una cámara cada uno. Se separaron al cabo de un rato. Las cámaras fallaban y apareció Slenderman. Mató a tres y el que quedaba en pie escuchaba los gritos de miedo de sus compañeros en la noche. En el patio del colegio los niños jugaban al fútbol. El balón subió muy alto pero al cabo de un buen rato el balón no bajaba al suelo. En la parada del autobús del colegio los niños esperaban el vehículo. Llegó el autobús, se abrió la puerta y el asiento del conductor estaba vacío. Ayer miré mi reloj de mano y todos los de mi casa. Marcaban las 20:16 pero lo más raro es que era mediodía. María Pozo Trujillo Yo estaba jugando con mi prima. De repente se cayó al suelo y empezó a moverse sola. El carnicero se acercó y abrió una herramienta multiusos. Mi padre estaba subido a una silla colocando un cuadro. Se cayó el cuadro. Con parsimonia, se bajo y encendió la chimenea. Mi madre estaba tendiendo. Se le rompió una pinza y la ropa se soltó del tendedero. Extendió rápidamente los brazos y cogió la ropa. Un gorrión se posó en el tendedero. Mi madre puso dos alfileres en la ropa. Un día estaba con el ordenador, una piedra rompió la ventana me asomé y no había nadie. Observé que una cortina se movía en casa del vecino. Una luz se encendió y descubrí una silueta.


Estaba sentada en mi cuarto cuando mi muñeca se levantó y empezó a hablarme. Mi madre me gritó desde el salón: ¡Desconecta la batería! Cuando fui a desconectar el interruptor de la muñeca, una luz empezó a parpadear. Javier Santiago Luque Hoy después de comer he retirado el mantel, he lavado los platos. Un día de estos estaré muerto. Mi madre sigue viva. Estás en casa, es de noche y apagas la última luz. ¡Qué extraño! De pronto todo desaparece. Enciendes una vela, sigues sin ver nada. La ventana del vecino se enciende. Se distingue su silueta con un algo punzante en la mano. Andrés fue el único que se atrevió a entrar en aquella casa abandonada. Lo único que recordamos de él fueron sus gritos, su rostro pálido y aquella mano que lo cogía. Los que entran en el bosque ya no salen. He descubierto el secreto del laberinto. Entro por el único sendero conocido. Curva a la izquierda, curva a la izquierda y curva a la izquierda. Estoy en el mismo sitio. Se oían gritos en el pasillo. Extrañado me levanté y al poner el pie izquierdo en el suelo, una mano me cogió el tobillo. La enfermera me impide levantarme y me recomienda que no salga hasta que termine el tumulto. Silvia Zamora Cardador Una niña va tranquilamente por la calle. No había nadie. De pronto, alguien o algo la empuja. Mira hacia atrás pero no ve a nadie. Al rato, otra vez siente un empujón, cae en el hueco de una obra. Era un niño que estaba haciendo las tareas. En su cuarto había muchos pósters. Uno de ellos empezó a decirle cosas. Por la ventana pasa el carrito de los helados. Un niño está durmiendo. De repente vio a sus muñecos andar, hablar, con cuchillos de plástico y tijeras. Cada vez se iban acercando más rápido. Una niña se estaba poniendo los calcetines. Entonces empezó a correr, a bailar y se fue a la calle a jugar a la pelota. Hacía un calor sofocante. Una niña paseaba por la calle. En lo alto de un árbol descubre una mezcla de hombre y gato. Se dirigió a él: - ¡Miau, miau! La respuesta fue inmediata: - ¿A quién le maúllas? - ¡Ah! Creí que usted era un gato. - Miau, miau.


Cristian Barrón Sánchez Estaba en el parque jugando con mi primo. Mi primo se cayó; cuando se levantó tenía una pequeña raja en la rodilla. Lo acompañé a su casa para que le curaran la herida. Cuando llegamos a su casa a que lo curaran, el botiquín estaba vacío. Entrando en mi habitación vi una pulsera debajo de la cama; fui a cogerla y no estaba. Un rato después vi un muñeco tirado en el suelo y cuando fui a cogerlo para jugar, el muñeco tampoco estaba. Al incorporarme, observé el depósito de la ropa sucia abierto. Me acerqué y comprobé la oscuridad en su interior. No veía el fondo. Estaba limpiando y, de repente, la escoba que estaba utilizando empezó a barrer la casa. Cuando me levanté de la siesta, un rato después, fui a la cocina a por un vaso de agua y cuando entré, vi que los cacharros de la cocina estaban sin lavar. Iba bajando una cuesta con mi monopatín. Mientras la bajaba, al monopatín se le salió una rueda. Me empezó a temblar todo el cuerpo y, de repente, me encontré con una banda de niñatos con ganas de pelea. - ¿A dónde crees que vas? - tughaber aricul boyaencis Estaba con mi ordenador y entonces las teclas empezaron a escribir por sí solas. Lo llevé a una tienda de informática y el informático me dijo que lo mío era un ordenador especial que leía el pensamiento. Cuando volví a casa, encendí nuevamente el aparato y las teclas se dispararon: - Alarma suena, la casa echa humo. Ivana Zambrana Calatayud Un niño iba ir de compras y se encontró por el camino con una señora. Le pregunta si le podía decir que por qué calle está el supermercado MAXI y la señora le pregunta que qué es un supermercado. Había un hombre que era despistado y cuando por la noche iba al baño, se miraba al espejo y se decía a sí mismo: - Te conozco. Cuando iba ir a dormir siempre soñaba con música que me hacía volar y cuando me despertaba siempre aparecía flotando en el cielo. Un día me disponía a salir a la calle para correr cuando me di cuenta de que alguien me seguía. Me paré y le pregunté que por qué me seguía y me dijo era mi alma. Cuando estaba en mi cuarto oí unos pasos y creía que era alguno de mis padres y cuando salí para ir al baño vi un montón de sangre por el suelo.


Karen Daza Contreras Juan se despertó una mañana y miró por la ventana. Al ver una chica guapa, se cayó por la ventana y antes de caer el suelo pensó en cómo habría sido su vida de conocerla en otras circunstancias. Me fui a comprar comida y cuando llegué nadie sabía qué era la supuesta comida de la que hablaba y de nervios contesté con mala educación. Me respondieron que me fuera a freír espárragos. Cuando un coche iba a toda velocidad por la carretera, la policía lo paró y cuando se abrió la puerta del coche, no había nadie. El poli se dio la vuelta para dar la noticia y, al volverse otra vez, el supuesto coche desapareció. Me guiaba por un mapa para llegar a Málaga. A mitad de camino, me di cuenta de que el mapa había cambiado. A través de las ventanas podía observar un paisaje lleno de cactus. Iba un pastor cuidando sus ovejas cuando se dio cuenta de que cada día le faltaba una. Cuando llegó a la mitad de su rebaño, decidió quedarse vigilando pero no vio nada sospechoso. Volvió a desaparecer otra más. Natalia Lara Mollo Un hombre, cuando nació, era muy viejo y a medida que se hacía mayor, más joven se encontraba. Hacían muchos experimentos con él. Una mujer vio un perro y ese día el perro tuvo un accidente. Después se giró y volvió a ver al perro con su dueño dando un paseo. El perro no estaba herido. Tras esta anécdota, vio un caballo. El caballo tuvo un percance. Un niño estaba jugando en la calle con sus amigos y de pronto vio un perro con 7 patas. Se lo dijo a todos los del barrio pero no se lo creían. Una mujer estaba comprando y cogió galletas pero, de repente, todas las galletas flotaban en el aire. La mujer no se explicaba cómo era posible. Unos niños jugaban con una pelota en el colegio y la pelota se puso a cambiar de color. En un momento era roja, después azul, blanca, amarilla, violeta, naranja, etc. Rosa Gómez Rojas Era una mujer que se murió. Todos recordaban cómo cuidaba a sus hijos, cómo hacía la compra y cómo trabajaba en la oficina. Un hombre estaba paseando cuando de pronto escuchó el ruido de un bebé. Miró por el parque y no encontró ningún bebé. Se dio la vuelta y lo volvió a escuchar. El mundo es redondo pero cuando todo el mundo se acostó, al día siguiente, el mundo seguía redondo pero giraba al revés al revés. Todo empezó a cambiar, el invierno se convirtió en verano, el amanecer en atardecer, el ladrón en policía, el banquero en ratero, mamá en papá, hola en ola, Roma en amor.


La mujer de la estación estaba todos los días en su trabajo y los trabajadores también aunque estuvieran enfermos. Un día no estaba ni ella ni las personas de la estación. La máquina del tren se escuchó a lo lejos. Cuando volví del colegio a las dos era de noche y en los relojes y en los ordenadores y en los teléfonos ponía las diez de la noche. No sabía si me había vuelto loco o era la historia de mi libro. El reloj de arena se detuvo y los pájaros dejaron de piar. Rafael Jiménez Navarrete Estaba en casa viendo la televisión y oí un gran relámpago. Salí al balcón y hacía sol. De pronto oí otro relámpago. Mi amigo es músico e iba a tocar la batería. Cuando empezó a golpear no sonaba nada, probó con la guitarra eléctrica y tampoco sonaba nada. Subí el volumen. Hoy en el colegio estaba imaginándome que me encontraba en medio de una guerra y cuando salimos a las dos, me entró en los ojos tierra y eso me aterra. No volveré a subir a la sierra. Se me acerca una gamberra. Estaba en mi habitación haciendo las tareas, me levante y fui a beber agua. Las luces del salón estaban encendidas, las apagué y cuando llegué a mi habitación se volvieron a encender. Era la hora de la siesta y me encontraba dormido. Escuché un sonido, me levanté, abrí los ojos y vi un dinosaurio. Me froté los ojos y... ¡estaba en el periodo jurásico! Lo juro. Gonzalo Gil Cobo El día en mi cumpleaños nos toco la lotería y celebramos mi cumpleaños. Saltos, risas, carreras... todo era alegría. Llegó mi tío y se extrañó del ambiente. Fuimos a enseñarle el boleto premiado pero no lo encontramos. Estaba viendo mi serie favorita y se apagó la televisión. Mi hermana se puso a bailar y se apagó el mp3. Nos pusimos una pizza y se apagó el horno. Nos metimos en Internet y se apagó el ordenador. Llamamos al 112 y se apagó el teléfono. Soñé que las luces se encendían y se apagaban solas. Cada vez que se encendían, veía acercarse hacia mí unos personajes. Cuando los vi cerca de mi nariz no se encendió más la luz. Viajando en avión escuché un ruido fuerte y uno de los motores se averió. Empezó a echar humo. Pensamos que caeríamos al mar. El piloto descendió de altura y se dirigió a la costa. Me imaginaba que iba al Polo Norte y me salió un cubo de hielo en un dedo. El viaje prosiguió al desierto y me salieron pinchos por todo el cuerpo. Cuando iba por la selva, mis cabellos se pusieron verdes. Yendo por Australia empecé a dar saltos. Me relajé y nos dirigimos a África.


Miguel Tenorio Moris Un cazador iba por el campo andando. De repente ve a un búho y, junto a su nido, un ciervo. No se explica esta imagen pero sigue caminando. Unos metros más adelante encuentra unas huellas desconocidas. Mi amigo compró gominolas y cuando iba de vuelta a su casa vio a un perro. Le dio un beso y se transformó en un hombre. Le preguntó la hora y el día que era. A lo que respondió que eran las 23:59 de la noche de fin de año. Estando en casa solo, se encendió inexplicablemente la televisión. Bajé y la apagué. Volví a subir las escaleras y el aparato se volvió a encender. Un día fui al circo a ver el coche más grande del mundo. Cuando apareció en la pista, en un abrir y cerrar los ojos, desapareció. El presentador del espectáculo, Merlín, surgió rápidamente y se dirigió a los espectadores:

De los sentidos no hagan caso. Su valor es escaso. Fíjense del payaso que se ríe de su fracaso.

Hablando con mi tita, se quedó muda. Con mucho susto fue al médico y este le diagnosticó que cuando se pone feliz se queda muda. Salió de la consulta seria.


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