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COCHES DE ÉPOCA


Una colección privada formada por 21 coches de época de principios del siglo XX, concretamente de 1902 a 1938, puede verse estos días, hasta el 11 de abril, en el Patio Barroco del Palacio de la Merced gracias a la labor de restauración llevada a cabo por el propietario de 20 de los coches expuestos, Ildefonso Ramírez. Esta colección, que se expone por primera vez, es el resultado de un trabajo de restauración realizado desde hace 29 años por Ramírez, labor que le ha permitido reunir un total de 48 vehículos de diferentes procedencias. De hecho, se ha dado el caso de tardar unos cuatro años en poner a punto alguno de sus coches. “Lo que ocurre es que siempre estoy liado con tres o cuatro, nunca con uno”, explica. A Idelfonso la pasión por coleccionar coches de época le viene de pequeño, cuando comprobó que él mismo era capaz de arreglar uno de éstos. Y tanto. A él le llegan prácticamente hechos chatarra, a la que consigue darle forma para que luzcan como estos días lo están haciendo en la Diputación cordobesa. Ramírez ha destacado que la muestra la componen varios Ford T, Ford A, tres vehículos de la Fábrica Hispano-Suiza, dos coches Dion Boutton de principios de siglo, Rolls –Royce, Packard, Peugeot, Buick, Panhard-Levassor y Oldsmobile. Entre las curiosidades de la colección destaca la presencia de un coche de bomberos de 1914 o el primer vehículo que se matriculó en Córdoba, el Dion Boutton CO-1 de 1904, propiedad de José Gallardo. De todos los vehículos destaca su buen estado de conservación, que ha permitido que hoy sigan en funcionamiento y que hayan llegado al Palacio de la Merced por sus propios medios. Como dato curioso, éste asegura que a lo largo de su vida ha dejado a muchos amigos en el camino por negarse a prestarles alguno de estos vehículos para casar a una hija o una sobrina. “Cuesta mucho restaurarlos para que luego te los devuelvan destrozados”, espeta. Nunca, salvo en cuatro o cinco ocasiones, ha cedido la utilización de uno de sus coches de época para bodas. Hispano Suiza Placa Hispano-Suiza, las banderas nacionales españoles y suizos unidos por dos alas

Emblema del Hispano-Suiza: la cigüeña, en honor a una escuadrilla francesa de aviación equipada con motores Hispano-Suiza, la cual había destacado por sus victorias en la guerra con unos cazas que tenían pintados este ave en el fuselaje de los aviones. Cuando en 1917 murió en combate uno de los pilotos más destacados de la aviación aliada, Georges Guynemer, miembro de la citada escuadrilla de las cigüeñas, Hispano-Suiza en homenaje al héroe, adoptó la cigüeña como mascota de la marca. Hoy día se dedica a la actividad aeroespacial.


Rolls Royce El emblema muestra una dama alada, una plateada estatuilla que nunca ha sido de plata maciza. El Phantom de 1910 tenía un emblema plateado; después se ha hecho de aleaciones de cobre, cinc y níquel, y más recientemente, de acero inoxidable. Se creó el emblema por una manía que empezó en 1910, cuando los propietarios de Rolls-Royce colocaban sobre sus venerables automóviles a sus mascotas, como un gato negro, un muñeco grotesco o un policía. Desde 1911, casi todos los vehículos RollsRoyce han llevado la estatuilla alada. Una notable excepción es el automóvil ceremonial de la reina Isabel II, que tiene una figura de acero de San Jorge matando al dragón

Ford T Modelo T. Coche de bomberos.


Dion Bouton Modelo Tonete 1.904 Todo el mundo conoce los nombres de De Dion y Bouton, pioneros del automóvil. Y si algunos incluso pueden precisar que fueron los inventores de una particularísima disposición de los elementos componentes del tren trasero de los automóviles con ruedas independientes, el cual siempre que se utiliza recibe el apelativo de «puente De Dion», raros son los que conocen el pasado motociclista de la marca De Dion-Bouton.

Dion Bouton Modelo Torpedo 1.902


Peugeot Modelo Torpedo 1.923

Panhard Levasso Modelo X17 SS. 1.912


El Ford T apareció en el mercado el 1 de octubre de 1908 y presentaba una gran cantidad de innovaciones. Por ejemplo, tenía el volante a la izquierda, siendo esto algo que la gran mayoría de las otras compañías pronto copiaron. El automóvil era muy sencillo de conducir y, más importante, muy barato y fácil de reparar. Era tan barato que, con un coste de 825 dólares estadounidenses en 1908 (el precio caía cada año), para 1920 la gran mayoría de conductores habían aprendido a conducir en el Ford T. Ford puso el automóvil al alcance de las clases medias, introduciéndolo en la era del consumo en masa.

Ford 1.930 Modelo Jardinera

Ford Modelo T 1.915

Coches de época  

Exposición de coches antiguos en la Diputación de Córdoba