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// página 2 // número tres // enero 2010

aunmetro desevilla

opinión cartas al director

opinión // España se pone en evidencia // Francisco Romero

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a huelga de hambre de la activista saharaui Aminatu Haidar ha sido uno de los temas más candentes de finales del año que acabamos de dejar atrás. Esta mujer, con nacionalidad marroquí, pero saharaui de corazón, ha traído de cabeza al Gobierno español durante los 32 días que ha durado su ayuno en el aeropuerto de Lanzarote. Pero ésta no es la primera vez que sufre las injusticias del Gobierno marroquí por su condición de activista, pues en 2005 ya estuvo algo más de un mes en una prisión de El Aaiún. En esa ocasión, la presión mediática sobre su irregular aprisionamiento hizo que la liberaran. La realidad es que toda esta historia comenzó hace mucho tiempo, concretamente en 1975, cuando el rey de Marruecos, Hassán II, ocupó el Sáhara español, y desde entonces Marruecos lo gobierna a su antojo. España, a pesar del compromiso que tenía con la ONU, abandonó su colonia sin haberla descolonizado y dejó a los saharauis a merced del rey de Marruecos, pero en continua lucha por su

opinión // Xenofobia legal // Ignacio Pato

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onald Venezia, juez del estado de New Jersey, condenó hace menos de un mes a la española María José Carrascosa a catorce años de prisión. María José tuvo que escuchar por boca del magistrado durísimas palabras, tales como que el caso constituye “una auténtica desgracia”. Se trata de un caso de odio y venganza que ha creado usted, quien ha considerado a su hija una mera propiedad, una pieza en el tablero de ajedrez. Entérese: el juego se ha acabado”. El delito de Carrascosa ha sido llevarse a su hija a España y negarse a que ésta volviera a Estados Unidos, donde reside el ex-marido de la mujer y padre de la pequeña, de nueve años de edad en estos momentos. Él fue quien la denunció por un presunto delito de secuestro. Eso lleva sucediendo desde el año 2005. Pero el problema se retuerce con las decisiones judiciales de los países de origen de los litigantes, ya que en Estados Unidos se le concedió la custodia al padre, Peter Innes, mientras que un juzgado de Valencia se la otorgó a la mujer, además de retirarle el pasaporte a la pequeña para que ésta no pudiese abandonar España. Sin embargo, y a pesar de ser una situación un tanto compleja jurídicamente, las voces de protesta no se han hecho esperar, y no precisamente han tenido éstas por origen a grandes magistrados o expertos en la antiquísima disciplina del Derecho.

independencia desde entonces. Ante todo esto, la situación de Aminatu debería haberse solucionado antes de que el Ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, fuera a Lanzarote a negociar con ella, pues ni obtener la nacionalidad española, ni la tramitación del estatuto de asilo y refugio fueron soluciones satisfactorias para la activista saharaui. Lo incomprensible del caso es que un país como España, que la dejó entrar sin pasaporte, se agarre a la ley para no dejarla salir sin este documento, pues es la misma ley que le permitió entrar sin él. Debido a la falta de determinación de nuestro país en el caso, varios organismos internacionales se preocuparon por los derechos humanos de esta mujer, hasta el punto de haber sido la actuación del Presidente de la República Francesa, Nicolás Sarkozy, determinante para lograr su extraditación, algo que deja en evidencia, una vez más, la eficacia de nuestro Gobierno.

Ha sido una vez más la sacralizada y a la vez banalizada por muchos “voz del pueblo” a la que se le ha otorgado un micrófono de radio o de televisión, un espacio en las cartas al director de la prensa o bien un enorme bancal de opinión en el cada vez más generalizado lugar de comentarios de las ediciones digitales de los periódicos, para que pudiera esta voz popular rasgarse las vestiduras ante semejante atropello y falta de sensibilidad de una nueva decisión judicial que no entiende el común de los mortales. Sin embargo, la pregunta que permanece en el aire – para mi sin respuestaes por qué se ve tan clara la injusticia cuando ésta presuntamente se comete contra una persona con nuestra misma nacionalidad y se mira para otro lado cuando situaciones muy parecidas implican a las mismas partes pero con países de origen cambiados. Este mismo año, el Colegio de Abogados de Barcelona denunciaba un alarmante aumento del número de casos de secuestros de hijos en los últimos años, número que el Ministerio de Exteriores reduce y alude al Tratado deLa Haya como garantía de solución feliz, pero el problema que reluce en un caso como el de Carrascosa es el del complejo Derecho Internacional y el de una opinión pública chovinista y sentimentalista, dejada llevar por el –éste también alarmante- incremento de noticias, programas y medios de comunicación dedicados a anunciar a bombo y platillo complejos casos disfrazados de simplezas amarillistas.

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Número tres del periódico "a un metro de Sevilla", diseñado y maquetado por Juan Ossorio. ....................................................

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