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VICENTE EAMPÉREZ. Y ROMEA

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sostiene el arbotante bajo: el alto se apoya en tina sencilla faja vertical que v a adosada al muro. Todo esto se explica bien añadiendo, a la observación de las figuras adjuntas, la de la sección transversal de este monumento, que v a incluida en las páginas destinadas al estudio del arbotante (fig. 307). Todavía más sueltos, más ligeros y más calados, son los apoyos de la catedral de León: en la primera zona son de núcleo cilindrico, con tres columnillas adosadas y agrupadas en el frente, y otra en cada uno de los puntos centrales. Por caso raro, no tienen columnillas en los puntos diagonales interiores; de modo que los arcos ojivos de las naves bajas salen del capitel general, sin apoyo inferior. Las tres columnillas del frente suben sin ninguna interrupción hasta el arranque de las bóvedas altas, correspondiendo a los arcos transversales y diagonales respectivamente. Pero desde el capitel de la primera zona se les agregan dos nuevas columnillas, destinadas al arco formero alto. A la altura del triforio, el pilar está calado en su parte inferior por el paso de aquél. E n la zona de los ventanales (que en esta catedral ocupan todo el espacio entre apoyos) suben las cinco columnihas del frente, en el interior; lateralmente están las jambas de los ventanales, y- por el exterior está el contrafuerte donde se apoyan los arbotantes, calado por un paso. N o puede darse elemento más sutil y con menos masas. Después del siglo x v , la casi igualdad de altura de las naves, la nueva reducción de los ventanales, la supresión del triforio y su conversión en balcón interior corrido, simplifican la complicada estructura de los apoyos del siglo xiii. E l español del x v i no es más que un alto haz de finas molduras, que tiene al exterior, una v e z pasado el punto de arranque de las bóvedas, un contrafuerte macizo y prismático (catedral nueva de Salamanca). Basamentos. — Todos los grandes apoyos ojivales sufren enormes presiones, que necesitan repartir; de aquí que, continuando la estructura de los basamentos románicos, se comPiG. 280 pongan de un gran zócalo y de las basas, que hacen el paso Puerta en el claustro que de éste a los fustes de las columnas y núcleo del pilar. Son, da paso al refectorio del monasterio de Ruepues, dos partes distintas. da (Zaragoza). E n los ejemplares de transición pueden verse basamentos (Fot. Archivo Mas) que conservan el banco general cilindrico románico, que ninguna relación tiene, en su silueta, con la forma de pilar que carga encima (catedral vieja de Salamanca) (i). Contemporáneamente con éstos son los zócalos que y a señalan, por cuadrado, los elementos del pilar (catedral de Tarragona) (fig. 265). Una moldura, más o menos complicada, corona este zócalo (un baquetón, en San Juan de Ortega; dos, en la catedral de Tarragona; cuatro en grupo, otro más. (i)

Tomo I , fig. 200.

•FUNDACION JUANELO TURRIANO

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HISTORIA DE LA ARQUITECTURA CRISTIANA_VOL_02_ParteII_OPT  

Historia de la arquitectura cristiana según el estudio de los elementos y los monumentos / por Vicente Lampérez y Romea

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