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VICENTE EAMPÉREZ Y ROMEA

ñas, ni son de la época de construcción de la giróla, como ya queda dicho (pág. 451). Más fácil y lógico es explicar el doble recinto por la necesidad de sub dividir la anchísima giróla resultante y aminorar las dificultades que de esa anchura resultaban. Eas capillas absidales vaciadas en el muro se han razonado como necesidad de ahgerar la inmensa masa de la muralla, dando fallos a los minadores, como es frecuente en la arquitectura mihtar de los siglos xii y xm; mas también pueden exphcarse por el desenvolvimiento del sistema de capillas o exedras que hemos visto en la iglesia de Besalú (tomo II, pág. 284) y en la de Gradefes. Sigo con la estructura de la giróla abulense. Eos compartimientos trapezoidales se cubren con crucerías de nervios quebrados, con rudimentarios enjarjes (pág. 486) y arcos fajones y formeros peraltadísimos y muy desiguales, lo que da malísimas condiciones de equihbrio; tan malas, que hubo necesidad de contrarrestar los empujes de los arcos transversales de la nave más ancha por vigas horizontales en los de la más estrecha. Eas bóvedas de las capillas absidales son de cascarón curvo, con aristas. Exteriormente, el fortísimo murallón es bastante para el contrarresto de las naves bajas, y la alta se contrarrestó por contrafuertes y por un triforio, pues los arbotantes que hay hoy son obra posterior, acaso del siglo xiv, para evitar una ruina incipiente, como en la pág. 451 se dijo. Ea cabecera de la catedral de Avila debe ser obra de los días de Alfonso VIII, y ya por las circunstancias personales del maestro (¿Eruchel?), ya por las dificultades del problema religiosomilitar, resulta un caso lleno de soluciones extrañas, calificable entre los de transición, o acaso mejor entre los de estilo góticobárbaro o primitivo, por el tanteo de problemas no bien comprendidos. Cronológicamente siguen las girólas del apogeo del estilo, y para tratar primero del tipo más sencillo, lo haré de las de una sola nave, dividida en tramos trapezoidales con capillas poligonales saliente^, al cual pertenecen las de las catedrales de León, Burgos, Palencia, Lugo, Barcelona, Valencia, Murcia, Gerona, Pamplona, Vitoria, Tarazona, Almería y Segovia, y algunas iglesias más (Santiago, de Bilbao; Santa Eulalia, de Palma de Mallorca; Santa Maria, de Cervera, Lérida, etcétera, etc.). La más perfecta de todas y que puede servir de tipo es la de León. Pertenece de lleno a la escuela arquitectónica del Dominio Real francés, y es acaso lo único de la catedral leonesa que se terminó totalmente en el siglo x m . Esta cabecera comienza en la nave del crucero con cinco naves; pero las dos extremas terminan al segundo tramo, formando capillas de testero plano. La giróla es pohgonal, con pilares de planta oval, con columnas y bóvedas de nervios quebrados en planta. En cada lado del polígono se abre una capilla semioctogonal, con grueso y alto zócalo, sobre el que están las grandes ventanas, y bóvedas de crucería sencilla. La armonía de proporciones y líneas, la claridad y sencillez de la composición, la pureza de perfiles y mil condiciones más hacen de la giróla de León modelo del estilo en su mayor apogeo. Citaré las variantes de este tipo. La giróla de la catedral de Burgos fué análoga, con estas diferencias: las capillas de la nave del crucero, cuadradas, no tienen más que un tramo sin constituir n a V e , y recuerdan las de la arquitectura románica; las absidales no ofrecen la regularidad de las de León. Las bóvedas de los tramos tienen un nervio suplementario que une la clave general con la del formero del recinto exterior. La de Palencia es un compromiso entre la de León y Burgos, aunque pertenece

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HISTORIA DE LA ARQUITECTURA CRISTIANA_VOL_02_ParteII_OPT  

Historia de la arquitectura cristiana según el estudio de los elementos y los monumentos / por Vicente Lampérez y Romea

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