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HISTORIA DE DA AROUITECTURA CRISTIANA ESPAÑODA

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pero pertenece a la arquitectura mudejar y será objeto de estudio más adelante. El grupo de claustros con bóveda tiene dos subgrupos principales: el cisterciense de transición y el que podríamos llamar gótico puro, aunque en él entren ejemplares de gran decadencia. El grupo cistcrciense o de transición se caracteriza principalmente por tener la arquería exterior compuesta por un gran arco apuntado de descarga (que es el formero de la bóveda de crucería), bajo la cual se cobijan varios arquillos, generalmente de medio punto, sobre columnillas pareadas, y en cuya enjuta se abren uno o varios ojos de buey; las bóvedas son de crucería; las proporciones y los detalles, todavía semirrománicos. Su cronología comienza en el tránsito del siglo xii al xiii; su filiación aparece clara por la analogía que existe entre el claustro de la abadía cisterciense de Erontfroide (Francia) y el ala antigua de la de Pöblet (fig. 405), cuyos monjes procedían de aquélla. En esta ala el arco formero es apuntado, los arquillos son dos y de medio punto, la enjuta es maciza, los pilares, esquinados, y en lugar de contrafuerte exterior bay columnas al modo románico. Eas otras alas son ya del sistema gótico furo, aunque con resabios románicos. Un paso más adelante y mayor imitación del claustro de Fontfroide demuestra el de la catedral de Tarragona, la obra más magnífica en su género de España y seguramente hechura de un monje del Cister. El arco formero cobija tres arquillos; la enjuta está calada con dos ojos de Uiey que contienen tracerías variadas, de influencia mahometana (tomo I, fig. 284); los pilares se afinan, el tejaroz se apea con arquillos multilobulados, y en los capiteles (fig. 292) se explaya el cincel deaquellos artistas de los conñenzos del siglo xni, sujetos a tantas y tantas influencias y tan libres, sin embargo, en su fantasía y en su mano. Al mismo grupo pertenecen los claustros cistercienses de San Fernando en Las Huelgas, de Burgos (cubierto con bóveda de rnedio cañón), notable por la beUísima flora ornamental de los cul-de-lamfc y de las puertas; el de Iranzu, el de Santa María de Huerta. Esta fihación es natural, como lo es la de los claustros premostratenses, como el de Aguilar de Campóo (Palencia); pero no lo es tanto el que el sistema cisterciense aparezca exactamente en el claustro de la catedral de Túy (tomo II, fig. i i i ) , cuyo destino es puramente episcopal, y con muchos años de diferericia y mérito muy rebajado en el de la catedral de Santander, obra insignificante del siglo xv, y en el de la cartuja de Montealegre (Barcelona), en el que el sistema aparece completamente degenerado, pero conservando los elementos típicos a través de los tiempos. Sin duda, este sistema de cerramiento de la arquería exterior pareció pesado a los constructores del promedio del siglo xiii, hechos. a los grandes ventanales góticos con tracerías muy caladas. Da modificación en este sentido se impuso, y los clau.stros cistercienses de .esta época. se modifican en el sistema de cerramiento de los grandes huecos, pero conservando las proporciones y el sistema de apoyos semirrománicos. Son de este tipo los claustros cistercienses de Veruela, Rueda, La Oliva, las alas más modernas del de Pöblet (fig. 406) y las más antiguas del de la catedral de Ciudad Rodrigo (fig. 366), todos ellos notabilísimos, con mención especial del último como caso arcaizante del siglo xiv, seguramente. En este ejemplar y en el de Pöblet (figura 406) puede seguirse la transformación de las formas claustrales a través de los siglos de la Baja Edad Media. Pertenece al xiv el desarrollo de los clairstros ojivales en toda su pureza de formas.

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HISTORIA DE LA ARQUITECTURA CRISTIANA_VOL_02_ParteII_OPT  

Historia de la arquitectura cristiana según el estudio de los elementos y los monumentos / por Vicente Lampérez y Romea

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