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Los Conocimientos úlilcs. no existen en los campos ni en' las pequeñas poblaciones. Hemos indicado en un principio que donde los nacimientos ilegítimos abundan, los matdmonios son muy poco frecuentes. Así se ha comprobado en todos los países que tienen formada su estadística del movimiento de la poblacion, y en cuanto á España, coincillen de tal modo las provincias donde ménos matrimonios se celebran con los de mayor número de hijos ileg·itimos, que de las diez provincias que se hallan en el primer caso (las de Oviedo , L ug·o , Pon teved ra, Lérida, Orense, Coruña, Sevilla, Canarias, Cádiz y Tarragona) , ocho figuran taro bien entre las diez de más hijos naturales. A~;imismo hemos indicado que si bien el predominio del sexo masculino en los nacimientos es un hecho general y constan-

te, este predominio es menor entre los hijos ilegítimos que entre los legítimos. En España se vienen registrando todos los años 107 nacidos Yaroues por 100 hem· bras, y entre los hijos ilegítimos esta relaciones solo de 104 : 100. Análogas cifras ofrecen las estadísticas extra11jeras. Tal es el hecho. Sus causas podrán hallarse en las peores de vigor y robustez en que por sus vicios ó su mucha mayor edad suele encontrat·se el seductot• 1·especto á la mujer á quien deshonra, ó en el menor predominio en que tambien se halla el sexo masculino entre los nacimientos registrados en los grandes centro!:! ele poblacion que con tan considet·nbles cift·as con· tribuyen á la total de hUos ilegítimos; pero no son aun conocidns, y es aven turado cuanto sobre el particular se afirme. J. JJNI::t\0 t\.GÍUS.

CONOCBIIENTOS DE BIOGRAFÍA. INFANCIA DE HOMBRES CELEBRES.

Demóstenes. Habia en Atenas un chico que era el pilluelo más g·rande que se habia nunca visto; no pasaba dia en que no jugase alguna mala partida á sus compañeros, ó alg·una mala pasada á sus vecinos. Respecto á los pt•ofesores, no era suya la culpa si no los hacia rabiar, pero no iba á la escuela. Sus amigos le llamaban la peq1teña se'l'piente, y sus vecinos el t'!'a&t1telo, aunque su nombre era Demóstenes, como su padre. Sin embargo, el pequeño Demóstenes no era malo en el fondo; era más bien desgraciado. Ilabia perdido á su madre cuando tenia tres años y á su padre á los siete, de manera que el pobre huérfano estaba abandonado á sus tutores, los cuales no le querían y le dejaban vagabundear todo el di a en la gran plaza de Atenas con

otros chicos abRndonados como 61. Los tutores, á pesar de q ne habian recibido din~ro para mantenerle y educarle, le alimentaban mal y no se oeupaba.n de su educacion, de modo que llegó á la edad de doce años sin sabm· más que leer y escribir·, y esto mi&mo lo empleaba en hacer mal. Había en aquel tiempo en medio de la plaza una gran t1·ibunade má¡·mol. Cuando había algo importante que decidir en la villa, una guerra que emprender, un monumento que construir, navíos que equipar para ir á buscar lejanas mercancías, todos los que querían subían á la tt·i· huna; el pueblo se reunía alrededor de ellos; se examinaba lo más conveniente, y despues, cuando todo estaba dicho en pró y en contra, cada uno escribía su parecer

fUNDACIÓN

JUANELO TURRIANO

CONOCIMIENTOS_UTILES_ParteII  

Los conocimientos útiles semanario enciclopédico popular : colección de artículos sobre todos los ramos del saber humano elegidos y compuest...

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