Issuu on Google+

Estrategias de E-Moderación Por: María Adelaida Upegui Córdoba Gladis Edilma Muñoz Ochoa Juan Carlos Vázquez Betancur Juan David Montero Lancheros

En este artículo se aborda el tema de la e-moderación en ambientes virtuales teniendo presente algunas de las estrategias que se pueden tener en cuenta en el momento de acompañar los procesos de aprendizaje. Entre las principales podemos relacionar las asociativas, de elaboración, de organización y de apoyo, estas últimas son las encargadas de incrementar la eficacia del aprendizaje y, en general, mejorar la motivación, la atención, la actitud del estudiante frente al curso; sin embargo, para que esto se dé, es necesario trabajar diferentes actividades que permitan la continua participación de todos los estudiantes, entre ellas, el trabajo en grupo, trabajo cooperativo y el trabajo autónomo. Ahora bien, hay que tener presente que el éxito en el desarrollo de un proceso de aprendizaje desde la virtualidad no se garantiza por los conocimientos de los estudiantes o por el material temático que se ponga a disposición. Se requieren otros elementos de los que quizá no se tiene control previo, sino que se construyen en el proceso y que tienen que ver con las posibilidades de interacción, actitud y motivación frente a las estrategias con las que se van encontrando. En este sentido, se parte de un hecho que quizá en los ambientes universitarios se va haciendo evidente respecto de los cursos que se proponen en la virtualidad. Se trata de un buen número de estudiantes que acceden a estos cursos no por elección propia, sino porque en sus currículos les proponen temáticas de carácter obligatorio, ante lo cual llegan al aula virtual desmotivados, lo que se constituye para el moderador en una tarea verdaderamente desafiante. Su papel en este tipo de curso es vital para que el estudiante se "deje" cautivar por el curso; la situación se agrava mucho más que en el aula física, teniendo


en cuenta que además el estudiante se está enfrentando a una comunicación un poco pasiva, por aquello de que las relaciones personales vía un teclado son algo diferentes y no se tiene al estudiante en frente para analizar detalles que puedan dar luz de lo que el estudiante piensa del curso. En este contexto surge el interrogante en torno a ¿cuáles deberían ser las estrategias para despertar y mantener el interés de los estudiantes? No se trata de etiquetar negativamente a los estudiantes que en su proceso académico acuden al aula virtual, pues es de resaltar, que del mismo modo, se encuentra un buen número que empiezan a ver en estas herramientas un espacio ideal, para avanzar en la investigación y el conocimiento; lo que resulta satisfactorio para el moderador, pues el estudiante que está por aprender y participar se "suelta" y se siente protagonista de su propio aprendizaje cosa que es más difícil que suceda con un curso presencial, generalmente, aunque no debería ser así. Por tal razón, el papel del formador se centra fundamentalmente en la dinamización del grupo y en asumir funciones de orientación y en cierta forma de organizador, cuando la situación lo requiera, esto es cuando se perciba demasiada pasividad en los participantes, pues lo esencial para el moderador es “situarse al lado” y posibilitar la autoformación del grupo. Por su parte, dentro de las estrategias de motivación se hace urgente la creación de un clima agradable que proporcione experiencias para el autoaprendizaje y la construcción de conocimiento. La e-moderacion hace uso de una paleta de recursos muy diversa para lograr construir procesos de aprendizaje igualitario y participativo. Entre los retos de estas estrategias están la motivación de los estudiantes y la búsqueda de una reflexión crítica. Algunas de las estrategias mas útiles, siguiendo los principios de guía desde el lado o líder de proyecto o de facilitador son el uso de voces especiales ( juego de roles, guía reflexivo que enfatiza los puntos claves, y musa personal o inspirador), al igual que las tonalidades (imaginativa, curiosa, analítica, cuidadosa). En todo caso ayudando a enfocar el diálogo en los puntos claves y motivando a los participantes a profundizar más, ampliando el espacio o interpelando con preguntas tipo reto, pero siempre manteniendo un balance evitando ser intrusivo y no abandonar el rol de guía desde el lado. Otro punto que debemos tener en cuenta son las etapas para un buen desarrollo del curso: entre ellas la planificación de la discusión, esto incluye todo lo que tiene que ver con la forma en que se harán las


actividades, el poder de convocatoria para que se logre una buena participación de los estudiantes, la segunda es la participación en la discusión, hacer intervenciones adecuadas que incentiven la reflexión profunda de los estudiantes, moderar los debates, organizar las discusiones y la última es el cierre de la discusión, haciendo una retroalimentación de las intervenciones, resaltar públicamente lo que sea adecuado y manejar de manera personal lo que sea conveniente. Finalmente uno de los temas que se abordan con respecto a la moderación tiene que ver con el problema de las deserciones, aunque no necesariamente la causa está determinada por las estrategias empleadas o no empleadas, ésta no dejará de existir; no obstante si el e-moderador asume el papel de dinamizador, con muy buena actitud, energía, entusiasmo, mucho compromiso y con la capacidad de “enamorar”, los estudiantes mantendrán una participación activa y para que tengan claro que son ellos los responsables de su aprendizaje, manteniéndolos interesados, haciendo que el estudiante se sienta escuchado haciendo retroalimentaciones constantes. Al mismo tiempo, hay que tener presente que la virtualidad no es para todo el mundo y algunos pueden pensar que a través de ella van a lograr ganar el curso que les falta de manera más fácil, pero luego se dan cuenta que les toca leer, participar, estar ahí y es por eso que prefieren cancelar. Se pueden plantear algunas herramientas a tener en cuenta cuando la causa de la deserción se da por el esfuerzo y continuidad que supone la virtualidad. Al respecto acciones de choque, que supongan un reto, poner en tela de juicio las habilidades de los estudiantes, sacarlos de su nivel de confort pueden despertar el interés y motivar a la acción del aprendizaje. En este contexto, se puede retomar las líneas de actualidad que se están planteando en torno a la educación personalizada; esto es llevar a que el estudiante se haga dueño de su proceso de formación, que sea el que propone, investiga y genera conocimientos desde sus intereses personales, que se hacen sociables en el intercambio en red. Finalmente, se recuerdan algunas de las estrategias metodológicas que son las que facilitan la interacción de los estudiantes, como son: los correos electrónicos, foros con temas que interesan al curso, navegar por internet para la búsqueda de revisión bibliográfica y facilitar al educando, explicar el manejo de la plataforma donde se consolidará todo el trabajo virtual. Así mismo, motivar nuevos espacio de comunicación como: el chat, whatssap, la video llamada y video


conferencia, etc., esto con la intención de mantener la atención en el curso, y que no se pierdan en el camino, la clave es acompañamiento y comunicación tecnológica sincrónica y asincrónica.


Estrategias de e moderación