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Rabos De Lagartija


Ludvesky 31 de Diciembre de 2013 Ella Es Bruma De Madera Olvidó la gravedad entrar sin clausura entre sus piernas, con la fortuna que la aguardaba erguida entre los pliegues de la falda. El mensaje cegador de detalles no acordados, apuntaba al silencio amable de flores transparentes, de fantasías de fruta fresca, de insondables temblores de zarzas, de dolores fríos de tristezas. El paisaje obsesivo procrea tránsitos tormentosos, se vertebra empujando la corteza. Ya no son cómplices de la tragedia, ni comparten temerosos vientos, ella es bruma de madera, proclama rosales, miradas inocentes, y se levanta de sus cenizas rechazando el lugar impuesto sin perdón y ni olvido. La fiesta terminó con rabos de lagartija agitados al cielo, amenazantes agujas dirigidas a los ojos del espectador ausente. Final, portazo, donde aún duelen las rodillas. Cristianos cabellos pudriéndose sin ataúd, cautivos de la misa del domingo.


Agua Donde Vierten Las Fronteras Se deshace el desierto ingobernable debajo de un barrido sordo, obsceno, enfurecido, expandiendo mareas contra la carne amoratada. Aún es capaz de resistir desde el catre la agonía de su propio hijo, llorando tres días de hambre muerta en la habitación contigua. ¡De pronto!, el silencio. Se sospecha un frío helado avanzando donde vierten las fronteras. Sospéchame A través De Tu Cuerpo Todo te pertenece porque eres precisa en tus sentimientos, porque te entregas a esa lucha ardiendo prisionera. Eres leyenda por le exactitud de los huracanes que me agitas, pero mejor volvería y aún te creería si no escribieras tus entrañas con el chorro del perfume de otros hombres. Todo te pertenece menos mi voluntad, debes saberlo. Todo tuyo si no vuelvo invernadero, sin apenas exponerme, ni arrojarme, caminando de otra noche. ¿No me reconoces? ni en la urgencia de la nada, ni en mi debilidad, ni en la luz muerta, ni en la adivinación inesperadamente cancelada. Podría hacerlo si no te consiento, podría volver a amarte, si me hubiese ido sin retorno. Puedo amarte si no vuelvo.


La Voz Sin Recompensa Y si el deseo solidario cae de canto aprovecho una nueva singladura embarcado sin piernas, de manos rotas y de párpados cosidos, y le grito a la tormenta que asoma: Me indulta la cara y la boca, me llena de respiraciones ajenas que resoplan como ballenas. Donde la piedad del hombre se enfrenta a lo real, los barcos despliegan todas las velas y salen volando sobre el mar enfurecido. Él Esperaba Una Trinchera A fuerza de no verse, recordaba sus gestos. Cartas, fotos y alianzas, matemática del recuerdo en tiempo de guerra: Todos avanzaban bayonetas de impotencia y se quedó para verlos. Conservaba la exactitud de un pequeño retrato mientras los fuegos de artificio, por última vez, le abrasaron el pecho.


Si Ruge La Víctima Aún en el momento exacto del rugido, traspasado por la luz de su hermosura, extrajo un movimiento de estrellas y aceptó el destino, el que proponía el puñal. Se declaró tormento, devorado por la urgencia de otros besos. Muerto repentino de eternidad, de amor y de inquietud. Aún en tal instante, dio otra vuelta de universo, para ser arrastrado sobre un perfil de espinas, y así compartir con su amargura ser condenado por su entrega. La Palabra Se Hizo Ceniza Vamos perdiendo la palabra hasta enterrarla por creer que en el fondo nos esperaba una revelación, o un silencio anónimo pero lleno de signos y señales. Y nada, en la noche que todo lo muerde, si la palabra no vende, ni es distracción de poeta incipiente, ni es matemática que desnuda puentes, ¿en qué se queda? Me volví para pedir consejo a los más grandes, algunos ya muertos, fríos de voz completa. Ejemplos retenidos en un abismo de nuevas proclamas falsifican las penas, los sacrificios, los profetas. Palabras, extensión de una declaración de intenciones, diseño de nuevos escombros. Desguace de verdades. Un poeta más es lo que no le hace falta al mundo.


Si Se Nos Presenta El Mundo Yo siento deseos imparables contra la injusticia que se agita en el barro, deseos irrenunciables frente a la impotencia de los humillados. Nace dentro una espuma rabiosa alineada con el desahogo, soportando la respiración de nuestros captores. En este proyecto nos sobreviene un mundo sin represores, sin amos, sin tortura. Si yo fuera molino, dejaría soplar al viento. Ya después vería al sueño entenderse con ventanas, las que aprenden el silbido que anuncia las tormentas. El coraje que se revela como propio se sostiene en el vuelo frágil y gracioso de una hoja muerta. La mecánica del viento empuja aspas para tiempos nuevos. Si Se Nos Presenta El Futuro También me cabe mi identidad y las de otros, el compromiso que prescinde de banderas. No habría corrido tanto para un desprecio tan necio ni una felicidad tan empeñada. Y ahora, después de inclinaros, ¡qué os importan sus contenidos! Si el futuro ha de albergarnos no lo hará para darnos de comer versos de patria. Hay una huella en cada dedo por muy lejos que moren sus lenguajes.

Me Reconozco En Ti Sin Rostro Atiende a la verdad si lo resiste la retina, la de hacerme fuerte un llanto y un gemido. Así estamos, adoleciendo multitudes, el dossier de un abrazo.


Dispensa Un Beso Catwoman “Entregaría la paz del mundo por un beso de pecado si ese beso es de tu aliento”, le espetó Batman. Tiemblo para sobreponerme a tus secretos, abriendo tu boca hasta la humedad de las comisuras. Mientras, dispensaba tu naturaleza y me contabas las puertas del infierno. Reconozco la proporción de los más grandes sacrificios, de la entrega formidable que conmueve religiones y fanatismos. En la medida del tiempo se ajusta el delirio del mismo modo que retumba la fiera contra la ternura. “No hablo de convertirnos en dos románticos sin cura ni consuelo”, hizo su ofrenda Catwoman. Entretenidos en las más bajas pasiones mientras el mundo se derrumba, hasta quedar sin respiración. Superhéroes de pacotilla, incapaces de negociar con su sindicato un horario justo y un sueldo suficiente. Héroes de cómic, nada más. Al Fin, Siquiera La Tierra Hay una promesa de tierra que no está cercada por los alacranes, una tierra libre y productiva de cereal maduro, tierra inflamada por el fulgor de media tarde, tierra amada por las manos que entregan simiente y se recogen invencibles. Tierra en el horizonte capaz y suficiente, albergue para casa labrada, tierra que avanza fundada milenaria abriendo la grieta donde reposa el cuerpo de un caminante. Inscripción rocosa para los muertos que no son de nadie.


Enero de 2014 La Llamada Subes a un albor cubierto de libélulas capaz de germinar la piedra: asoma en el horizonte un cielo inflamado, un rojo púrpura en paz. Para escalar la cornisa atardecida que se nos presenta, es preciso ahogarse de tanto aire. La roca que se asoma en lo más alto conserva ángulos fecundos: el sol la ha estado calentando desde la mañana, y te recuestas sobre ella cuando la sangre del día empieza a flojear y promete las estrellas. Los ocasos ardientes sirven a multitudes, pero el dominio de la roca sirve al vigía que se sacia de tanta libertad sin llorar ni emocionarse. Las tardes son siempre de polvo de insectos, encaramados al naranja, construidos al fin.

Vivimos Tarde Vivimos en proceso de maceración, llegamos tarde a entender este escombro. Nos seduce, sí, pero si se deja para el final y propone una penitencia, no saldemos del engaño. Seamos optimistas para que valga la pena, hay que evaluar la sensación de vida y dejarse ir sin vértigo: Otras cataratas nos esperan. Sobre todo si ofrecer pagar las deudas tiene que ver, con caer en desgracia, cabría dejarse ir sin vértigo, conducidos por la corriente hasta el abismo y dejarse caer. Pagar la gran deuda, de eso debe tratarse la vida.


Frágiles, Tristes Y En Peligro ¿A qué lugar del mundo iréis a parar que no exijan la tristeza como moneda de cambio? Podríais dejaros golpear como a bestias, si la elección fuera vuestra, pero caen los mismos golpes desde cada frontera, yo también lo sé, todos lo sabemos. No hay motivo para que os señalen como los herederos de una patria que nunca existió. Es por eso que merodeáis las alamedas, dormís en ellas, pero no os detenéis, nunca lo haréis. Todos vosotros habéis aceptado como propia la opulencia del camino, y así os despedimos, dirigiendo el agotamiento de nuestro brazo caído al adiós de carreteras abandonadas. Avanza la fuerza de la distancia, os entregáis con gratitud a la energía que os conceden todas las direcciones. Poco antes de veros llegar despertáis de vuestros poros en una fuente; en el límite del burgo. Y se abren las ventanas para anunciar que se trata de gente de paso, aviso de viajeros, peregrinos sin rosario, inmigrantes de vuelta, marcha pacífica, ruta dispuesta para atravesar la galaxia.

Vertiginosamente Dulce En el mundo que nos ha tocado, es indispensable aprender a arrullarse en soledad, cabe retozar con manivelas de auto viejo y abrazar cuchillas de afeitar. Morir en una calle que dispara maldiciones, no debe extrañarte si todas las asperezas son dulces en tu piel y si una voz te acaricia el oído -da igual que no la reconozcas como propia-. Encariñarse después de haber pagado tampoco es inapropiado, sobre todo porque uno no puede divorciarse de sí mismo. Si por alguna extraña razón deciden alistarse y morir en algún país extranjero, dense un beso de buenas noches antes de recibir ese disparo fatal, y si nadie reza una plegaria sobre su tumba, recuerden que ser ateo resulta muy conveniente si no tienen dinero para un gran funeral, o al menos para otro más normal. En ese momento recuerden que no siempre estuvieron solos, pero que la vida enseña qué es lo más conveniente si no quieren sufrir pérdidas, decepciones, fracasos, desafíos, malentendidos, enfados, envidias, zancadillas, competencias, desprecios, olvidos, humillaciones, presiones... y un largo etc. ¿se puede amar a la gente, a pesar de todo?, ¿no será lo que necesitamos por encima de todas las diferencias? Amemos por egoísmo. Sí, podemos.


Rabos de lagartija