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ELEMENTOS Y ESTRUCTURA DE LA ACTIVIDAD AGRARIA EN ESPAÑA

Juan Caro Aguilar


ELEMENTOS Y ESTRUCTURA DE LA ACTIVIDAD AGRARIA EN ESPAÑA

La actividad agraria es un subsector del sector primario dedicado a la explotación directa de la tierra para la obtención de un beneficio económico. Esta actividad se desarrolla en el espacio rural, resultado de la transformación humana del medio natural y sometido a una explotación agrícola, ganadera o forestal. El paisaje resultante de la actividad agraria es producto de unos factores físicos y humanos y contiene una serie de elementos distintivos que lo individualizan, diferenciando unos paisajes de otros por su clima, su relieve o por su grado de desarrollo técnico-económico. Los elementos que destacan en los paisajes agrarios son las parcelas, el poblamiento y las vías o redes de comunicación. Las parcelas son las unidades mínimas de cultivo, con unos límites precisos y pertenecientes a un propietario. Las explotaciones agrarias son el conjunto de parcelas trabajadas por un mismo productor agrario, sea o no de su propiedad legal. El tamaño de las parcelas se ha caracterizado desde siempre por sus valores extremos y la escasez de dimensiones medias. La pequeña explotación, de menos de 10 ha representa el 68 % del total y reúne sólo al 10% de la superficie agrícola utilizada. Domina en el norte peninsular y en la Comunidad Valenciana. En unos casos son minifundios tradicionales y en otros explotaciones modernas, hortofrutícolas o bajo plástico. La gran explotación, de más de 100 ha representa menos del 5 % del total y acapara casi el 67% de la SAU (superficie agraria utilizada). Predomina en Andalucía occidental, Extremadura, las dos Castillas y Aragón. Muchos de esos latifundios han pasado de la escasa inversión, del cultivo extensivo y los bajos rendimientos a empresas capitalistas de alta productividad. En la actualidad se mantienen los tamaños extremos, aunque ha disminuido el número de explotaciones y ha aumentado su tamaño medio. Las causas han sido el éxodo rural, que favoreció la venta y el arrendamiento de propiedades, y la política agraria de la Unión Europea. Así, en 2005 el tamaño medio de las explotaciones era de 31 ha, todavía inferior a la media de la Unión. El régimen de tenencia es el grado de dominio sobre la tierra: tenencia directa, cuando propietario y explotador agrario son la misma persona, e indirecta cuando el propietario cede la explotación de la tierra a otra persona a cambio del pago de un porcentaje de la cosecha (aparcería) o del pago de una renta (arrendamiento). El poblamiento rural es el conjunto de asentamientos humanos existentes en el espacio rural. En España se consideran (según el INE) municipios rurales los de menos de 10.000 habitantes. No obstante este criterio es impreciso, dado que hay asentamientos rurales con cifras muy superiores, principalmente en el sur peninsular.


La tipología del poblamiento rural responde a dos modelos, disperso y concentrado, con variedad de situaciones intermedias. En el poblamiento disperso la casa rural está separada de las demás casa y rodeado de su terrazgo, campos de cultivos, prados o bosques. Domina en la periferia peninsular, Baleares y Canarias. Presenta diversas modalidades:  Disperso absoluto: todas las casas están aisladas unas de otras. Valle del Pas, Pirineo catalán.  Disperso intercalar: Casas diseminadas a partir de núcleos concentrados primitivos, pero manteniendo intensas relaciones y compartiendo con estos parroquia, ayuntamiento o mercado. Predomina en el norte peninsular (caserío vasco, casería asturiana y pazo gallego), costa mediterránea (masía catalana, alquería valenciana), vegas andaluzas (cortijos) y áreas manchegas (quinterías)  Disperso laxo: pequeñas agrupaciones de casas o aldeas diseminadas. Cornisa cantábrica. En el poblamiento concentrado las casas rurales se agrupan formando pueblos y villas. Esta modalidad se extiende por todo el territorio español, aunque predomina en el interior y el sur. En las cuencas del Duero y Ebro los asentamientos son pequeños y próximos entre sí; en la mitad sur, son de mayor tamaño y se hallan separados unos de otros, alcanzando su máxima expresión en las “agrociudades” andaluzas. El poblamiento concentrado presenta dos modalidades básicas, una de plano lineal, a lo largo de una vía o carretera, y otra apiñado, con casas agrupadas en torno a un núcleo. Las redes de comunicación son de una gran significación en la realidad económica del espacio agrario. Su diseño y distribución son elementos importantes en la organización del paisaje, reflejando su dinámica económica. La accesibilidad desde las zonas productoras a las consumidoras es trascendental en las economías agrarias de mercado. Las actuaciones políticas también repercuten en el espacio rural. En España, la política agraria experimentó una enorme transformación tras la entrada en la Comunidad Europea (1986) y la consiguiente adopción de la Política Agraria Comunitaria, PAC. Desde mediados del siglo XIX, los ejes de la política agraria española han girado en torno a la propiedad de la tierra, el tamaño de las explotaciones, el proteccionismo y el aumento de los rendimientos. El sistema de propiedad de la tierra se ha intentado modificar en varias ocasiones: la desamortización del siglo XIX no alteró la concentración de la propiedad en unas pocas manos, la reforma agraria de la II República fracasó en su intento de expropiar las grandes fincas y asentar en ellas a pequeños agricultores y la política de


colonización del franquismo de asentar a colonos en tierras privadas a cambio de sistemas de regadíos tuvo un alcance limitado. El inadecuado tamaño de las explotaciones se abordó mediante una política de concentración parcelaria y la legislación sobre grandes fincas. La concentración parcelaria pretende disminuir el minifundio y la dispersión parcelaria concediendo a cada propietario una sola parcela o unas pocas, equivalentes en clase de tierra y tipos de cultivo a las que tenía antes, y dar acceso a las parcelas por buenas vías de comunicación. Para ello en cada término se fija una unidad mínima por debajo de la cual no puede crearse ninguna nueva parcela y no se permite dividir las parcelas resultantes por debajo de la unidad mínima establecida. La legislación sobre grandes fincas, que se inició durante el franquismo, pretende evitar la existencia de latifundios sin cultivar totalmente o en gran parte, para lo que obliga a sus propietarios a presentar un plan de mejora e inversión o al arrendamiento forzoso de la tierra. El proteccionismo comercial establecía aranceles a los productos agrarios procedentes del exterior para evitar que hiciesen la competencia a los nacionales. El aumento de los rendimientos se abordó mediante la introducción de mejoras técnicas y la extensión del regadío. Desde la entrada española en la Comunidad Europea, su política agraria ha estado marcada por la Política Agraria Comunitaria, PAC. Sus consecuencias han sido diversas: 1. España se integró en el mercado común europeo participando en su organización interna y externa y en el libre comercio entre sus miembros.  En el mercado interior existen OCM, organizaciones comunes de mercado para los productos más representativos, que fijan para cada uno de ellos precios máximos y mínimos. Cuando no se alcanzan los mínimos la UE interviene los precios para evitar su caída.  En el mercado exterior los productos importados de terceros países pagan un arancel común, con el fin de dar preferencia a los comunitarios. Debido a ello España redujo sus compras en otras áreas, como EE.UU. y América Latina, a favor de la Unión.  El libre comercio europeo ha permitido a los productos españoles acceder a un mercado de millones de consumidores de elevado poder adquisitivo. Pero también obliga a incrementar la competitividad, modernizando las explotaciones y aumentando los rendimientos y la calidad. Para ello, los productores agrarios han recibido cuantiosas ayudas comunitarias. Estas ayudas proceden de los fondos del FEOGA y ahora del FEAGA. 2. España se vio afectada por los problemas agrarios comunitarios y por las soluciones propuestas y las medidas adoptadas:


.- Los elevados precios de los productos europeos en relación con los del mercado mundial han obligado a reducir los precios mínimos. .- La existencia de excedentes agrícolas y ganaderos ha llevado a promover medidas como las cuotas de producción, la extensificación de los cultivos (aplicando el barbecho) o el abandono subvencionado de la actividad agraria. Además, se han establecido una ayuda única para cada explotación, con el fin de que los agricultores produzcan en función de las necesidades del mercado y no de las ayudas recibidas por ciertos productos. .- Las exigencias de los consumidores sobre seguridad y sanidad en los alimentos, bienestar animal, calidad de los productos y cuidados medioambientales, han dado lugar al establecimiento de normas sobre estos temas y a condicionar la ayuda recibida por los productores a su cumplimiento. .- El despoblamiento de muchas áreas rurales desfavorecidas conlleva el riesgo de desaparición de paisajes agrarios tradicionales de gran valor cultural y de deterioro medioambiental. 3. Las regiones españolas se han visto afectada de muy diversas maneras. Sus consecuencias han sido problemáticas en las áreas que cuentan con producciones excedentarias y poco competitivas, como la zona cantábrica (ganadera, carne y leche) y la zona interior de cereal y viñedo. Las más beneficiadas han sido el litoral mediterráneo y andaluz, que han encontrado un buen mercado para su producción hortofrutícola.

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ELEMENTOS Y ESTRUCTURA DE LA ACTIVIDAD AGRARIA EN ESPAÑA por juan Caro Aguilar

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