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La otra cara de

Colombiamoda

A pesar de ser uno de los sectores de la economía que presenta un mayor dinamismo y que en los últimos cinco años le ha representado a la ciudad de Medellín unos 150 mil empleos directos, los trabajadores de la confección, principalmente las mujeres, no cuentan con las suficientes garantías laborales que les permita romper con los círculos de pobreza y exclusión de los que provienen. Así lo planteó la investigadora canadiense Linda Yans, directora de la ONG Red de Solidaridad con la Maquila -RSM-, quien visitó la capital antioqueña para participar en la campaña “Derechos laborales en el marco de la feria de Colombiamoda”, organizada por el Instituto Popular de Capacitación (IPC) y la Escuela Nacional Sindical (ENS). La campaña, cuyas actividades centrales iniciaron el martes 11 de julio y culminaron este miércoles 12, y que se realizaron de manera simultánea al gran certamen de la moda y la confección organizado por Inexmoda, busca poner en discusión ante la opinión pública, el tema de la situación laboral de las maquiladoras de las confección en la ciudad. Según datos de las dos organizaciones, la modalidad de maquila, nombre dado a la división de la producción de los diferentes procesos de ensamble de prendas de vestir, viene generando un aumento del trabajo mal remunerado, ausencia de seguridad social, incremento excesivo en las cargas laborales y una alta inestabilidad laboral. Aspectos que también observó la investigadora canadiense: “hay poco diálogo sobre el tema de derechos laborales y esto es muy grave. Hay un gran interés de traer inversión extranjera, pero se está perdiendo una oportunidad de nivelar a los trabajadores bajo los estándares internacionales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). No sólo se trata de que las empresas colombianas ganen en competitividad, también se trata de que los confeccionistas tengan empleos más dignos”. La investigadora, quien también ha analizado el fenómeno de la maquila en países como México, El Salvador y Costa Rica, señaló que Medellín posee un gran número de micro y famiempresas de la confección que trabajan para grandes cadenas textiles, las cuales no les garantizan una estabilidad laboral ni unas condiciones dignas de trabajo.


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