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llenando tus circuitos de historietas

MONTAG

GORY

CHESTER

SANTIAGO

LUBRIO

JUAMPA

LEA

FILIGRANA

LLANSO

BAERT

JORGE CAIO


Portada - Juampa Camarda / Yiyi - Caio y Baert / Chico Sapo - Santiago Jerez Ferrante y Lea Caballero / Estar Guars - Montag y Gory / Una - Filigrana / La Vueltita - El Gory y Oenlao / Zoila Zombie - Lubrio / Los Si y Los No - J.G. Palomera y Chesteer Greenbag /Pipi Strella- Fix y Niahm / Animaladas - Diego LLans贸 / Vampi - Montag y Gory / Flor de Payaso - J.G. Palomera y Fix / Chiste Final - Filigrana

-Filigrana - Montag - Lubrio - Fix - Llans贸 - Niahm - Chester Greenbag - Oenlao - Caio di Lorenzo - Baert - Gory - Santiago J. Fernadez


Estamos en Octubre y ya casi no falta nada para que se termine el año. Ya más o menos nos damos cuenta cuantas materias vamos a tener que rendir en Diciembre. Si es mucha nuestra mala suerte, cuantas en Febrero. Y como el clima esta loco y no sabemos si ponernos una remera de dibujitos animados o un buzo peludo (que nos hace parecer un hombre lobo) decidimos traerte otro número primaveral de Pelotazo para que te quedes tranquilo en tu casa tomando helado o café con leche, lo que vos prefieras. En este número (que empieza con una tapa de Juampa) aparece Estar Guars y Vampi de Montag & el Gory y Pipi de Fix & Niamh. Siguen los si y los no de Chester

y Jorge y vuelven Gabuleta, Yiyí acá abajo nomás de Caio & Baert y las Animaladas de Llansó. Cada vez más autores participan de nuestra revista y eso nos alegra por un lado y por otro nos preocupa (¡imaginate si los tenemos que invitar a almorzar a todos…!). Y no te olvides del cuento de Jorge dibujado por Fix, Zoila por Lubrio, la historieta de Oenlao & el Gory y el chico sapo de Lea & Santiago. Acordate de volver el mes que viene, acordate de bajarte todos los números que te falten desde revistapelotazo.com y acordate también de recomendarnos con todos tus amigos. ¡Nos leemos en un par de semanas! Cuidate.


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Cuando Miguel era chiquito era medio descuidado. Siempre hacia líos y le tiraba las macetas a la abuela. Semana a semana las flores mas bonitas terminaban en el suelo y el nene en el rincón llorando. Creo que todo empezó cuando tenía dos meses y un día. Mientras la madre le cambiaba el pañal, nuestro amigo Miguel se hizo pis encima. La mama se ensució la ropa y se resbaló golpeándose con la silla y diciendo una muy fea mala palabra. Entonces, parece que a partir de ese día Miguel empezó a hacer despelotes.

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Por ejemplo, cuando tenía tres añitos y estaba armando el arbolito de navidad con sus tíos y primos estornudó y tiró el árbol recién terminado con trescientas veintidós lucecitas al suelo. Y ese año los regalos los tuvieron que ir a buscar debajo del tender de la ropa. Pero lo más grave llegó cuando cumplió diez años. Ese día su papá entraba a la cocina su regalo soñado. Un televisor nuevito de mil pulgadas que recién había comprado. Ayudado por el tío de Miguel, traían la caja súper pesada de la tele. Sin saberlo, el pequeño había estado toda la


mañana jugando con unos autitos de metal que le había regalado el vecino y no los había juntado como su mamá se lo había pedido. Se pueden imaginar lo que pasó. El tío pisó el autito de bomberos y el padre piso el camioncito rojo. Los dos volaron por el aire y cayeron sentados de cola al suelo. Por suerte el televisor cayó encima del cesto lleno de ropa para lavar así que no se rompió de milagro. El nene automáticamente se llevó las manos a sus oídos para no escuchar los retos y cerró los ojos para no ver los pedacitos del televisor (ya que el creía que se había roto). Mientras corría se chocaba con todo lo que había en la cocina. Lógico, si no escuchaba ni miraba por donde iba. Tiraba vasos, manteles, sillas y jarrones. Parecía un trompo como giraba. Y misteriosamente, nunca llegaron a retarlo sino que los mayores se empezaron a reír. Todavía se mataban de risa, tirados en el suelo, cuando la tía y la mamá de Migue entraron a la cocina preocupadas por el ruido. ¿Dónde estaba el niño? Ahí nomás, al lado de los grandes haciendo morisquetas y moviéndose como un loco. Pero lo mejor era que Miguel había descubierto algo genial. Uno tenía que tratar de no hacer líos pero de vez en cuando, si eso pasaba, uno podía hacer reír a la gente y de esa manera, por lo general te perdonaban y te ahorrabas un reto. Así fue como pensó que él servía para eso. Y cada día intentaba hacer algún lío para después hacer reír a las personas y que no lo retaran. Con el tiempo se fue volviendo un maestro de la risa. La gente esperaba encontrarse con Miguel y que hiciera alguna macana para que empezaran las gracias y las carcajadas. Cuando cumplió veinticinco años se dio cuenta de otra cosa. No tenía que hacer mal las cosas para hacer reír a la gente. Podía divertir a sus amigos sin romper nada. Podía trabajar de eso… ¡PODIA SER UN PAYASO! Desde ese día Migue se disfraza con ropa

grande de muchos colores, se pinta la cara de blanco y se pone una nariz roja como un tomate. Con lo que fue ahorrando se compró uno de esos autos chiquitos que cuando arrancan se parten por la mitad y siguen como si nada pero dejan la parte de atrás y el baúl en medio de la calle. Así con el auto cortado al medio hace los mandados en la verdulería y a veces me viene a buscar al trabajo. A mi primero me daba vergüenza, pero ahora todos mis amigos lo esperan y le piden que los lleve a dar un paseo por el barrio. Trabaja en el circo de acá a la vuelta y como nos conocemos desde chiquitos (yo fui el que le regalé los famosos autitos de metal) no me cobra entrada.

Cuento de Jorge G. Palomera Dibujo de fix

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Revista Pelotazo 18  

Nuevo número robótico

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