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E X PERIENCI A S DE CRE A CIÓ N P RUE B A DE S OL E D A D E N E L PA I S A JE


PRUEBA DE SOLEDAD EN EL PAISAJE EXPERIENCIA DE CREACIÓN POÉTICA EN CONTRASTACIÓN CON LA LLANURA PAMPEANA

“…ES UN DESAFÍO MUY IMPORTANTE PARA CIERTOS ESCRITORES, O PARA CIERTOS INTELECTUALES O PARA CIERTOS ESPÍRITUS, VIVIR CON LA NATURALEZA, FUERA DE LA CIUDAD, PORQUE SI BIEN ES MUY HUMANO Y MUY NECESARIO CONTRASTAR LO QUE UNO HACE, SOMETER A LA OPINIÓN DE LOS COLEGAS O CÓMPLICES, LO QUE UNO ESTÁ CREANDO, SABER A QUÉ ATENERSE SOBRE SU VALOR, SI BIEN ELLO ES NECESARIO PARA LA CONCIENCIA POÉTICA, ARTÍSTICA EN GENERAL, LO OTRO, ES DECIR LA CONTRASTACIÓN SOLAMENTE CON LAS COSAS QUE NO RESPONDEN, QUIZÁS SEA MÁS DETERMINANTE O MÁS PROFUNDA EN DISTINTO SENTIDO.”

JUAN JOSÉ ORTIZ

C ON V OC AT ORI A : Estación Pringles convoca a cuatro poetas de países iberoamericanos, menores de treinta y cinco años, a experimentar de un modo literario, en plena pampa, lo que Machado y Ortiz volvieron experiencia visible en sus libros Soledades, Campos de Castilla, Nuevas canciones (A. Machado) y En el aura del sauce (Juan L. Ortiz). Los manuscritos de la experiencia realizada (poemas, relato breve o diario poético) integrarán un volumen que será publicado en coedición con la Editorial Mansalva y que llevará como título Prueba de soledad en el paisaje. La experiencia se realizará en el Espacio Quiñihual, ubicado en un paraje rural a 550 km. de la ciudad de Buenos Aires, Argentina.


P RÓL OG O DE A R T URO C A RRE R A ENERO DE 2011, QUIÑIHUAL


E

l proyecto “Prueba de soledad en el paisaje” que diseñé en base a una idea de Juan L. Orriz, propuso una experiencia de creación poética en contrastación con la llanura pampeana. Cuatro jóvenes poetas -distinguidos por un jurado integrado por Daniel Link, Tamara Kamenszain y Arturo Carrera-, oriundos de Chile, México y Argentina, convivieron durante cuatro semanas en el Espacio Quiñihual, situado en un paraje rural a 550 km. de Buenos Aires. Desde Estación Pringles, organizadora general del proyecto, se mid ió el impacto de la convocatoria a través de las visitas recibidas en su página web (1796 visitas de 19 países, entre mayo y julio) y de los medios de prensa y sitios literarios que la difundieron. De acuerdo a lo establecido. en las Bases, la misma cerró el 31 de julio de 2010. Se recibieron 40 postulaciones de poetas (27 varones y 13 mujeres) de 10 países (Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, México, Nicaragua, Perú, Puerto Rico, Uruguay y Venezuela). “Un ejercicio de resistencia cultural”; “me haría un tatuaje de un paisaje”; “es posible que enfrentarme nuevamente a un paisaje abierto sea para mí el cruce donde se abren rodas las significaciones”; “no voy a ir al Espacio Quiñihual porque me hayan dicho que ahí vivía mi padre, sino para revivir lo que nunca terminará, dado que es infinita tanta riqueza abandonada”. He aquí algunas de las expresiones en las cartas de motivación de los poetas que se postularon y que en cada una de éstas evaluaron la extraordinaria emoción que sintieron al leer la propuesta de “Prueba de soledad en el paisaje”. Y he aquí la excelente recepción de la convocatoria. Si suponemos que la poesía es lenguaje cargado de emoción, podemos asegurar la eficacia del proyecto, cuya garantía parece ser la felicidad de unos jóvenes que encontraron un ámbito propicio para que sus experiencias se transformaran en la revelación del “poema’’ que inventaron. El poeta mexicano Inri García Santamaría, el chileno Christian Aedo y los argentinos Valeria Meiller y Leandro Llull, pusieron en acción lo que Juan L. Ortiz había imaginado como un desafío necesario: no sólo someter lo que uno escribe a la opinión de colegas y amigos, sino asumir como ineludible para la conciencia poetica personal, la confrontación de lo escrito con las cosas que no responden, en la naturaleza, en lo que aquí llamamos nosotros la pampa húmeda, prueba esencial o determinante en todo sentido. Y ellos lo hicieron, y el resultado inequívoco son las cuatro partes de este libro, los cuatro


gajos de este fruto. Cada poeta a su modo inventó la manera de su ejercicio. Se supo que lnti García Santamaría se alejaba de la casa, buscaba lugares cercanos para guarecerse y escribir (los primeros días no sabía, se preguntaba a sí mismo qué es escribir, qué quería escribir, qué debía escribir; con el paso de las horas simplemente fue escribiendo los poemas extraordinarios que ahora se anima a publicar). Christian Aedo se entregó a un frenético ejercicio etimológico, cosmopoético, me atrevo a decir, porque intentó, como lo hicieron acaso muchos de sus ancestros poetas, “comprender el sonido y sentido de las cosas” que lo rodeaban. Investigó los nombres de las plantas, escrutó las “achiras”, los árboles, el terreno, pero asimismo se interesó por historias, nombres, el lejano Pillahuincó, que aparece en sus poemas, el cacique Quiñihual, su estirpe de piedra, los movimientos políticos, sanguinarios, temibles, los estratos que constituían “ahora” ese lugar semidesolado que habitó con cierta temeridad. A Leandro Llull, incesante lector y gimnasta, se lo veía desplazarse hacia la biblioteca a medianoche. Abría las 3 ventanas, lo emocionaban los grillos cómplices. Y ávidamente se hundía en las letras de cada noche para que en cada poema fluyera el registro de su pulso, de los pulsos de sus compañeros que tal vez al alba lo encontrarían y lo leerían y amarían. Valeria Meiller fue la alegría del lugar: incesantes conversaciones con sus colegas rozaban incesantemente su poesía, y al mismo tiempo, encierros momentáneos que la distinguían, reordenaban los textos que ya había escrito para confrontarlos con otros que surgieron de súbito como de la soledad de unas pesadillas. “Pasajes en pasillos” que citan ahora las encrucijadas instantáneas de los movimientos cotidianos: la interrupción de una luz, la caída de un fruto en la granja vecina, el mugido de una bestia en las invisibles tranqueras del fondo -todo eso transmutado en un ir y venir de fantasmas hospitalarios. Quien se hunda como nosotros, ahora sus lectores, en este maravilloso libro de paisajes, comprenderá también el devenir de nuestra poesía en una tierra o Latinoamérica de hoy -sus intercambios, su libertad, la conciencia casi demiúrgica de otra lengua que adviene entre poetas que la retienen un brevísimo instante, para volverla posible, creíble, reinventable.


P OE TA S C ON V OC A DO S CHRISTIAN AEDO INRI GARCÍA SANTAMARÍA LEANDRO LLULL VALERIA MEILLER


(*) Christian Aedo Jorquera:

Nació en el año 1976 en Santiago de Chile. Desde 2006 es Director de Literatura para el Centro Cultural Espantagruélico, el año 2005 fue becado por el taller de poesía de la Fundación Pablo Neruda, también a participado en diversas antologías de poesía entre las que cuentan La Gran Capital (2005, Ediciones Calabaza del Diablo), Riesgo País (2007, Alquimia Ediciones) y Muestra de Poesía (2006, Editorial Poética), el año 2004 publica la plaquette Pornoestar. Ponencia Fomento de la lectura y microeditoriales (como ampliar las esferas de circulación cultural), festival de microeditoriales organizado por Sangría Editores 2008. Edición del libro Arte Andrógino de Roberto Echavarren, Ripio Ediciones 2008. Curador de la exposición Poesía + Plástica de los artistas visuales Pamela Fritz, Adrián Gutiérrez y Alex Jamett, en el marco de la Colección Nada se Escurre de


NO M Á S DE UN SE GUNDO CHRI S T I A N A E DO (*)


A VA L E RI A , IN T I Y L E A NDRO 27 DE OCTUBRE DE 201O, QUIテ選HUAL


Colecci贸n formas de vida

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Estación Pringles - Espacio Quiñihual

ACHIRA, Flor de origen Sudamericano. Término quechua Achuy, su significado primario es “estornudo”. Conduce a la idea de “transponar algo entre los dientes o con la boca” y de aquí lo que el alma humana emite o expresa con espontaneidad. Por lo que achira es la palabra, el cuento, la historia, el relato que se comparte. Se vincula con la enseñanza y la transmisión de conocimientos orales. (Wikipedia)

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Estaci贸n Pringles - Espacio Qui帽ihual

EL ARROYO DE L A S

ACHIRAS 19


Colección formas de vida

Tras el paisaje las fuerzas vivas la aparición del orden geográfica la mano del parrón para unos la repartición de la tierra, cada quien con lo suyo patra otros las consignas la desaparición en el rostro vacío la pampa anterior a la primavera abierta de la sierra toda las ideas la muerte de otros los que vinieron y se quedaron los que se fueron aquellos que nunca llegaron, los que siempre estuvieron y nadie vio sobre todos aquellos que el viento se lleva la luz va y viene por momentos se deja caer rasante sobre el paisaje Cuántas palabras existen para decir desierto o definir un estado de perpetuo abandono oscilantes las Achiras florecen en los pequeños espacios germinales de la Historia decadencia y descomposición es material ligero para turistas las cámaras digitales pasan y capturan despreocupadas sobre la sierra alternancia y olvido disolución en el tiempo el mate cebado y la sensación de estar al interior de un fondo de pantalla un estado anterior a la ocupación del espacio deja su rastro en la tierra parcelada 20


Estación Pringles - Espacio Quiñihual

Hoy murió una posibilidad las hélices giran y el viento trae noticias soledad en la pantalla en la bolsa de wall street Argentina abre en alza la noche de Quiñihual fue la noche de Plaza de Mayo las ranas cantaron hasta que la lluvia cayó gruesa la oscuridad barrió con las formas del paisaje Será necesaria tanta soledad

para terminar de comprender que estamos solos ella es como una idea que atraviesa el inconsciente una vibración en medio de la nada entre la fatiga y el deseo aumenta el número de habitantes el molino gira en el sentido contrario de los hechos el estanque se llena. Cuántos recorridos resultan al enfrentar el horizonte a una lengua que no le pertenece. Una huella se abre paso entre la planicie el camino de la violencia

es la imposibilidad de nombrar el canto de las aves la imposibilidad de nombrar el cuerpo de una chica adormecida indiferente la pampa es desplazamiento y flujo perceptual para la resaca del hipismo el llano absoluto de un cuerpo abandonado sobre las flores polen mezclado en los trazos de cocaína que lo mantiene despierto. Cuántas líneas nos llevarán más allá de las puertas de la ciudad Cuántas darán con la sola posibilidad de oír el viento entre las ramas pura alteración en el orden de las cosas. Una chica exhibe la húmeda frondosidad de la noche 23


resiste una escena que solo se define como trayectoria cartografía ferroviaria en perpetuo estado de oxidación. La historia del paisaje es la biografía de sus habitantes tras él la medida los cadáveres la fatiga o el deseo de llegar a algún lugar. Será posible reconocernos en los sonidos de la llanura encontrar la resonancia de nuestras palabras en el viento atrapado en los molinos, la traducción del flujo en signos familiares agua caliente, internet toda la pampa es traducida en un proceso de embalaje nocturno. 24


Antes fueron las Achiras los Tehuelches

el arroyo los gauchos y peones el bagre los descamisados y obreros en marcha el proletariado pidiendo lo imposible el pueblo

clientes y consumidores de soja en los subtĂ­tulos de un guionista Jolibudence los montoneros los patateros sindicales los pertrechos de la industria latinoamericana tras el paisaje.

Buenos Aires se construyĂł pensando en un gran proyecto algo barroco hay en el vacĂ­o que llena el obelisco. 25


ColecciĂłn formas de vida

vuela todo Flores recuerda los poemas de Girondo con la seguridad de quien conoce cada uno de los pliegues del paisaje urbano. CuĂĄntas veces podemos pasar por el mismo sitio y pensar que todo puede ser narrado. El cielo fue una posibilidad que de improviso la lluvia gruesa cierra la caprichosa historia del progreso es la historia de los cuerpos entre una supercarretera y las vĂ­as abandonadas.

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Estación Pringles - Espacio Quiñihual

Un parque industrial

todo un movimiento absorbido por la vegetación la terminal de carga devuelve a la tierra los minerales la procesadora de soja es la consumación de la campaña del desierto. La luz va ninguna montaña impide que las nubes cargadas se disipen desde cualquier lugar podemos ver la curvatura del globo lo que es de interés para el ojo está fuera la realidad incluso cuando parece que no hay razón para observarla están ahí afuera toda la ficción de la historia construyó este camino cuantas carretas pasaron por este lugar para que finalmente una huella se transformara en calle. La sensación de entrar en contacto con la infinitud celular de la existencia de otro cuerpo las misteriosas líneas que una bicicleta deja en el barro.

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(*) Inti García Santamaría:

Nació en la Ciudad de México, en 1983; ha publicado tres libros de poemas: ‘Hasta aquí nada pudo separarme del cielo’ (Juan Malasuerte, 2010), ‘Corazoncito’ (Compañía, 2004) y ‘Recuento al final del verano’ (NarrArte, 2000). Fue becario del programa Jóvenes Creadores del Fonca (2005-2006) y en 2010 ganó la residencia artística que otorga Estación Pringles, en Argentina. Respecto a esta última cabe destacar que fue dictaminada por un jurado conformado por los poetas Arturo Carrera y Tamara Kamenszáin, y el crítico literario Daniel Link quienes seleccionaron a: Christian Rubén Aedo Jorquera (Chile), Leandro Eloy Llull (Argentina), Valeria Meiller (Argentina) e Inti García Santamaría (México) para participar en la ‘Prueba de soledad en el paisaje 2010’, que consiste en una residencia para escritores en la región rural de Coronel Pringles, Argentina.


TRISTE Z A ORIGINADA POR EL RECUERDO DE UNA DICHA PERDIDA IN T I G A RCÍ A S A N TA M A RÍ A (*)


A QUIÉ N BIE N P UE DE E N T E NDE R 01 DE NOVIEMBRE DE 201O, QUIÑIHUAL


Estación Pringles - Espacio Quiñihual

E L VA L S DE L A S F L ORE S Misericordioso viento de la pampa que haces girar gigantescos rehiletes de acero, ¿podrías hablar más despacio? ¿más lento podrías repetir esa larga oración que hace temblar al ombú? En esta llanura fértil, en este infinito mar de espigas rosadas, susurra, suelta, desata a pausas esa música ambienre que interpretan los pastos. En este jardín de girasoles y soya, acompaña a los grillos, acaricia a las ranas, acoge en tu inmensa tranquilidad el vuelo del chimango marrón. Pero no ceses, No permitas que el molino descanse.

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E SPA N TA PÁ J A RO S Fui besado por una campesina y mi cerebro se convirtió en una ciruela amarga. Para que devoraran mis brazos ella dibujó un árbol genealógico de mantis religiosas sobre mi piel. Bajo cirros de cobre la tarde es un amanecer de brasas que se apagan. Pregúntame sobre el estado del tiempo y te responderé que vivo dentro de un planetario de tonos verde pastel. En medio del camino había ... una mulita muerta.

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Estación Pringles - Espacio Quiñihual

L A FÁ BUL A DE L A A R A Ñ A DE T RIGO Este martes miré a una araña parda del tamaño de la palma de mi mano en el solar de los pastos altos y las plantas que parecen coles pero tienen espinas. Disfruto caminar sobre rieles ocultos por maleza amarilla que me cubre la cintura. Al advertir las tapias que clausuran las ventanas de la antigua estación de trenes recordé el timbre de tus palabras al despedirme ese invierno después llamado de la separación.

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ALBAHACAS ¿Alguien entre el invernadero blanco donde cultivan fresas y los silos bolsa que conservan trigo se desvanece? Un hada que explica el significado de su nombre árabe mientras dibuja triángulos con una vara de eucalipto sobre la tierra. Durante meses guardé en mi mochila una gallina de barro envuelta en papel periódico. Es verdad, hablo de otro país, de una vibracióón distinta en el espacio tiempo.

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T RIS T E Z A ORIGIN A D A P OR E L RE C UE RDO DE UN A DICH A P E RDID A Ella pensará que mi genoma deletrea sin matices la palabra traición. entre fiestas de espuma perdí la capacidad de leer el futuro en cada espejo de las bolas disco. Mira qué lejos se ve desde aquí el esplendor blanco del puede que se eleva sobre la pista. Mira qué remota suena la respiración del invierno en que aprendimos a congelar bengalas mientras nuestros ojos perdían el control. mientras yo te perdía.

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Estación Pringles - Espacio Quiñihual

SE SIONE S QUIÑIHU A L (T R A CK 6) Repite el nombre de ese pájaro que al extender sus alas semeja un abanico de canela. Las aspas eólicas cronometran temporadas vacacionales de baja demanda y demasiada ansiedad. Repite también el nombre de ese pájaro de rubí que demora cada día su aparición en los galpones de sorgo mientras aumentan los niveles de whisky en nuestros tanques de oxígeno.

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(*) Leandro Llull:

Nació en Rosario, el 7 de junio de 1983. Publicó el libro Disonancia del jardín (2009) y el trabajo La lengua en soledad dentro de la obra colectiva Prueba de soledad en el paisaje (2011). Recibió una mención del Fondo Nacional de las Artes en el año 2008, el premio municipal Felipe Aldana en el 2009, y las becas de poesía de Estación Pringles (2010) y del Fondo Nacional de las Artes (2011). Participó en la coordinación del ciclo de lectura Poetas del tercer mundo y en la actualidad se encuentra a cargo del taller de la Biblioteca Popular para el Desarrollo Social.


L A L ENGU A EN S OL ED A D L E A NDRO L L UL L (*)


PA R A PA U 30 DE OCTUBRE DE 201O, QUIテ選HUAL


Colecci贸n formas de vida

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Estación Pringles - Espacio Quiñihual

A D V E R T E NCI A S OBRE L A L E NGU A E N S OL E D A D Si bien la lengua es una forma de llegar a los otros, en primera instancia es órgano para acercarse a las cosas, para entrar en el mundo. Gracias a eso las páginas que siguen no busquen quizá la transmisión más usual y llana que persigue el lenguaje: tal vez sólo sean muestra de cómo en soledad, se intenta ordenar lo que circunda del mismo modo en que se hace una hilera con piedras o un collar de flores. De esa manera, podría ser también que quien lea se encuentre nada más con el juego de una vara hallando figuras sobre la tierra empolvada. Así, una lengua en soledad no es más que un cómo, un mundo que, a medida que aparece, la palabra encauza.

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Felicidad transparente la mañana tendida sábana plena de sentido toalla húmeda. Pájaros cantan, puntean, manos de niños detrás de la tela. ... En el confín un azul sin nubes y tu pecho estremece en pozo tan hondo. Hoy la espesura que le habla al alma y el sol más lejos del día. A las cosas,

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¿para qué mirar? ¿a qué abrir abismos? ¿por qué qué no los ojos del cuis cuando en dos patas se para y hacia el cielo mira?


P UE S UN IDIOM A NO SE A D A P TA SINO BAJO CONDICIONES DEFECTIBLES

NI SIRVE COMO VERDADERO LENGUAJE DE UN ALMA

F UER A DE SU PA IS A JE EZEQUIEL MARTINEZ ESTRADA


Colección formas de vida

Era el viento, Era el temblor, Era el ángel, Dos alas Mil cabellos

que la copa inflamaba. en las cosas lada. tu mano buscaba. con sílabas acariciabas. de tan finos mesabas.

... Conocerse es verse de muy lejos, copas de sauces en el viento.

una ventana, la noche,

Conocerse es callarse y dejar que lo otro hable. Montones de hojas saludándote. ... Dormir sobre la hierba cabeza a las estrellas adorar a los dioses sean quienes sean leche y miel siempre en las manos nos de las madres. los niños sin afuera. 52


La luz de la luna, mantiene lo vivo, los bancos, la mesa, el auto respiran helados. Momentos de fe y de paciencia mientras llega otro dĂ­a.


(*) Valeria Meiller:

Naci贸 en 1985 en Azul. Estudia Letras en la UBA. Es autora de El Recreo (2010) y coautora de Prueba de Soledad en el Paisaje (2011). Ese libro result贸 de una residencia en Estaci贸n Pringles para la que fue elegida por Arturo Carrera, Daniel Link y Tamara Kamenszain. Es docente, traductora y colabora en diferentes medios. Actualmente, dedica la mayor parte su tiempo a trabajar en Dakota Editora junto a Lucas Mertehikian.


L A SUM A DE T ODO S L O S PA SIL L O S VA L E RI A ME IL L E R (*)


PA R A M.L . 30 DE OCTUBRE DE 2010, QUIテ選HUAL


Colección formas de vida

Sueñan con hospitales. Están gritando que sueñan con hospitales. ¿Alguien los oye? Duermen hasta la descarga del trueno: una nodriza de pelo en el mentón los alimenta con los biberones del rayo. No te duermas ahí, no te quedes junto a la nana mala. Que no re arrulle en los zapatos vacíos de tu padre. Los orfebres barren la sala de los neonatos, hablan del nacimiento como un tesoro. Por el pasado del collar arman un camino de calcio para las enfermeras. ¿Cuál de ellas tarareó cuando llegaste al mundo? La más alta, del tamaño de un banquito. Los padres se pierden bajo el manco de los mejillones ... el agua dulce arruina las gargamillas y la fuerza blanda de los cuerpos: el amor tiene un tiempo de cultivo. En la lista de cuidados auxiliares se anota el horario preciso de los nacimientos. Lo esencial y lo efímero quedan grabados en las paredes de las ostras. Un doctor jorobado como una mulira lee a través de una p laca ósea: 5.34 am. y algunos nombres sin esmalte. Gerardo, Julián, Mauro, Francisco. Los varones nacieron todos en el mismo segundo.

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La nana toma las constantes del clima una vez que los coches funebres desaparecen Ellos reciben el parte de los signos: noche despejada , vientos leves. Les corresponde una estrella unidad mínima de cuidados para huérfanos. Esa no era la tuya, la tuya es la de más acá Tu papá es el de más acá. Es como si alguien hubiera untado las puntas del cielo con manteca.

En Septiembre, se esconden de los vendedores de zapatos, duermen en los mocasines como nuditos de carne agrandan el espacio de las hormas. Los recién nacidos sirven para ablandar el cuero, las suelas nuevas de la paternidad. Es cierto, asoman al mundo por los tobillos de sus madres. en el cajón de las criaturas y las medias, nada es extraño. La vida no es una caminata. Mi padre es un pescador con olor a colonia, tu madre una maestra en traje de tweed. Nada es extraño: los médicos pasean en bañadores de lana cada verano en los pasillos. llay hospitales como nubes, con habitaciones en el cielo. Ahí se siembra y se cosecha la vida fuera de la vista de todos. A la muerte de los pad res se llega por una puerta de barro, a la vida se llega tibio -como un budín. El agua corre helada atropellando un valle de enfermeras.

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Colección formas de vida

El agua corre helada atropellando un valle de enfermeras. Los sacerdotes con el Salmo 23. Los niños tímidos acaban en la profundidades de las rocas y los anillos de bodas no contienen a nadie, no protegen. Sin embargo avanza por el vacío del oro la familia hacia el norte en su ferry marital.

Por el barril impar de los anillos, algunas noches la leche está hervida, se derrama de las jarras. Se esparraman ahí, en ese limbo escuchan un perro lunático que ladra. Visitan el mismo hospital: la sala de emergencias está llena de heridos. El vapor del magnesio los lleva por el cráneo anaranjado de una camilla. Floran en la nube pálida de las cosas bellas y la química de los analgésicos: los tigres de bengala, las crines de los caballos el . de los peces. • mercuno En las horas de visita reciben noticias sin atreverse a estornudar nunca.

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A GR A DE CIMIE N T O S : César Aira (escritor y traductor), Diana Aisenberg (artista plástica), Raúl Antelo (escritor), Teresa Arijón (poeta y traductora), Cristina Banegas (actriz y dramaturga), Claudio Baroni (compositor), Diana Baroni (flautista), Gaby Bejerman (poeta), Mario Bellatin (escritor), Sergio Bizzio (escritor), Adrian Bravi (escritor), Rafael Bueno (artista plástico), Arnaldo Calveyra (poeta y traductor), Rafael Cippolini (ensayista), Ricardo Corona (traductor), Washington Cucurto (escritor), Sergio Chejfec (escritor), Edgardo Cozarinsky (escritor y cineasta), Laura Crespi (poeta), Silvia Di Leo (poeta), Craig Epplin (traductor), Claude De Frayssinet (traductor), Sebastián Freire (fotógrafo), Francisco Garamona (poeta), Daniel Guebel (escritor), Adi Hollander (artista plástica), Carmen Iriondo (poeta), Tamara Kamenszain (poeta y ensayista), Guillermo Kuitca (artista plástico), Reynaldo Laddaga (escritor), Daniel Link (escritor), Cali Mármol (artista plástico), Marianne Millon (traductora), Silvio Mattoni (poeta), Fabián Marcaccio (artista plástico), Jorge Monteleone (escritor), María Moreno (escritora), Alan Pauls (escritor), Laura Petrecca (poeta y cineasta), Ricardo Piglia (escritor), Alfredo Prior (artista plástico), Santiago Santero (compositor), Ariel Schettini (poeta), Vivi Tellas (dramaturga), Joca Wolff (traductor), Lila Zemborain (poeta).


Experiencias de Creación  

Estación Pringles - Espacio Quiñihual