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Paper Capítulo de Art and Technics, de L. Mumford: From Handycraft to Machine Art Pueden encontrar el capítulo en el siguiente link: http://bit.ly/12WdVHq Tomar en cuenta que este es un libro de 1952, con un diagnóstico que sigue siendo valioso hasta hoy. En un comienzo, el autor nos cuenta cómo él examina los problemas del hombre moderno desde su origen, en la forma más pura. El autor se refiere al arte como “una expresión de la vida interna, sin ninguna referencia al medio físico, ni el proceso, ni la operación concreta a través de la cual, ni siquiera la más etérea de sus formas es expresada”, entiendo por esta afirmación que él se referirá a la esencia del arte, más que la plataforma sobre la cual este se manifiesta. Por otro lado, se refiere a la técnica en su esencia como la constante intención del hombre de controlar las fuerzas de la naturaleza, con énfasis en sus condiciones impersonales. En los hechos, la técnica y el arte siempre han ido de la mano, a veces influenciándose mutuamente, y otras, teniendo un efecto simultáneo en el usuario. Por ejemplo, en las más primitivas herramientas del hombre se pueden detectar terminaciones que son prácticamente inútiles, pero están ahí para otorgarle un sentido estético y expresivo al usuario además de una capacidad técnica. La herramienta y el objeto, el símbolo y el sujeto, conformaban lo mismo, la primera herramienta del hombre son sus propias manos, las cuales están integradas a su propio ser. En la orfebrería tradicional, a través del tiempo siempre se le ha dado expresión a través de la forma, o si no, a través de dibujos en su superficie, pasando a ser además de un utensilio, un objeto de transmisión cultural. Estas dimensiones decorativas pertenecen a la artesanía, y usualmente se encuentran ausentes en las máquinas. Desde su génesis, las máquinas han sido objetivas, pero esta objetividad no es absoluta. El uso de la máquina es la que le da su razón de ser, y esta puede ser usada con otros fines fuera de la objetividad, incluso podemos apreciar en máquinas antiguas la presencia de ornamentos (las escopetas antiguas, por ejemplo). Esa costumbre de decorar las máquinas, sin embargo, ha ido desapareciendo. En los orígenes de la artesanía, el trabajo del artesano estaba bajo su control directo, y la dedicación de tiempo era enorme, además del involucramiento emocional. La recompensa era intrínseca al trabajo en sí mismo. La introducción de la producción comercial le introdujo presiones externas a la artesanía, muchas veces mermando la dedicación, la calidad y la autenticidad personal de su producción. Una recompensa de la artesanía en varias ramas del arte es el hecho de que dominando la técnica, el artesano pasa desde el ámbito operacional al ámbito expresivo. De esta manera, al dominar una disciplina, está también cualificado para la práctica del arte en base a esta. En un sentido, en todas las artes industriales, el desarrollo técnico y la expresión simbólica van de la mano. La artesanía ha servido históricamente como un nexo perfecto entre la técnica pura y el arte puro, “entre las cosas inútiles que significan algo y las cosas útiles que no significan nada”. El único ámbito técnico que no ha sido permeado por el arte es el de la minería y el de la guerra. La falta de un método integrado de pensar, trabajar y crear con intereses y normas humanas en el mundo occidental ha sido originada por el desarrollo desproporcionado de la minería y la guerra. Las consecuencias de este hecho en el desarrollo de las máquinas y la civilización moderna son desafortunadas. A pesar de que estas consecuencias no son abordables en el texto, el autor nos declara que “Las tendencias destructivas en la técnica moderna – de desfigurar el medio ambiente y estampar la vida humana con creciente crueldad – nacen desde estas dos ocupaciones”. El autor nos deja con esa reflexión para continuar desarrollando los aspectos formativos y beneficiosos de la técnica, particularmente aquellos que facilitan el buen vivir del hombre. El creciente desarrollo de la mecanización ha transformado también de forma creciente a los obreros en piezas mecánicas, reemplazables. Se estandarizan los procesos productivos, con mayor precisión y repetición, antes de dar el paso de inventar máquinas que se encarguen de estas tareas. La división social del trabajo, precede a la división mecánica del trabajo, y precede en general a la invención de complicadas máquinas automáticas. Al dividir el proceso de trabajo en una serie de operaciones


especializadas, el resultado puede dar mayor cantidad sacrificando la diversión, el interés y la responsabilidad personal de la operación del trabajador. Para la facilidad del análisis, el autor se centró en el desarrollo de la imprenta, principalmente porque es un buen ejemplo de cómo en él se muestra como el arte y la técnica van de la mano. El desarrollo de la imprenta fue necesario para disminuir los costos de producción de los libros, como un medio de ampliación de disponibilidad de estos para la creciente población alfabetizada. Curiosamente el desarrollo de los tipos (letras estandarizadas para estampar con tinta en papel) viene de una actividad artística, el grabado de madera. En el siglo XIX la imprenta se transformó en uno de las primeras maquinarias estandarizadas y automáticas. El auge de esto hizo desaparecer la producción masiva de libros manuscritos, y en su reemplazo llegaron los libros impresos, aumentando la legibilidad y estandarización de formato de los textos. La imprenta dio paso a la invención de una nueva forma de componer las palabras, creando la tipografía imprenta (La que estoy usando al tipear este texto). Por un periodo, los impresores pretendían mantener un cierto aspecto de personalidad en la forma de los escritos, para no dejar completamente de lado la personalidad de los manuscritos. Es por esto que imprimían decoraciones en los finales de las hojas. Pero no tardaron en darse cuenta que “si la esencia del arte de la máquina es la expresión de cierta función, entonces el principal esfuerzo de un impresor debe ser la transmisión del significado desde el escritor al lector, con la menor intrusión de su propia personalidad”. De ese modo podemos ver como la imprenta funciona como una herramienta inerte e inocua al servicio de la expresión humana, sin ninguna intervención más que la mantención de la pureza del mensaje desde el emisor hasta el receptor. La esencia de los tradicionales escribas, la cual fue desarrollada por milenios, ahora se ve expresada en los diseñadores de tipografía, dejando una vez más de manifiesto la continua interdependencia del arte y la técnica. Ahora solo es necesaria la idea e intención de un autor como input, para que la máquina permita su eficiente producción. Arte Mecanizado. En esos tiempos el desarrollo de maquinaria fue potenciado por una intención expresiva, en busca de ayuda y rapidez. Hoy, lamentablemente, el desarrollo industrial ha acelerado el desarrollo de las tecnologías productivas con un fin meramente comercial, abaratando costos, aminorando la vida útil, olvidando la esencia de las cosas, de la creatividad y expresión artística. Se está extinguiendo el desarrollo simultáneo de las artes y la técnica. Esto atenta contra la creatividad, y estamos amenazados por un futuro sin expresión artística, ni creaciones o invenciones, solo automatización y eficiencia productiva. Hoy, en el 2013 podemos apreciar como esta teoría de Mumford está acertada y equivocada al mismo tiempo. Efectivamente los procesos productivos alcanzaron un peak a fines del siglo XX, pero el desarrollo de las artes gracias a la tecnología no hace más que ir en aumento, al igual que la conciencia de tener un desarrollo industrial responsable con el entorno. Jose Hosiasson - MID


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