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LA DEMANDA

CONTESTACIÓN A LA DEMANDA

con todo el corazón a una mujer;

Santiago Vélez Escobar, poeta,

y no quiere pagarme el alquiler.

me ha dado en alquiler oscura, escueta

y en pago de su amor se lo alquilé;

Allí encontré un retrato, una paleta,

hasta hoy que ante ti la demandé.

un carriel, un bastón y una muleta…

haz que me quiera como yo la quiero

Entré como inquilina. De tal modo

Hace un año, Señor, estoy queriendo hace un año que en él está viviendo A la ingrata le di mis ilusiones

la cuenta me negó mil ocasiones

Tú que eres juez justísimo y severo, pues pierdo la paciencia y la razón;

Señor juez:

a quien aquí le dicen “Caratejo”, habitación, en un corazón viejo.

una lira, el pedazo de un espejo;

¡ era el cuarto, Señor, de San Alejo!

transformé el cuarto aquel a mi acomodo,

y si no me concedes lo que pido,

que hoy allí todo es ritmo y alegría;

para sacarla de mi corazón!

con el solo pretexto de cobrarme

¡préstame el policía del olvido

Santiago Vélez Escobar (El Caratejo Vélez)

y ese ingrato, Señor, quiere lanzarme siendo mucho mayor la cuenta mía: Rosa Tulia Varón

ALEGATO DEL ACUSADO

SENTENCIA PRIMERA

de los enseres que tenía Santiago

Si hace un año, señor, estás queriendo

En el recuento que hace la acusada dentro del corazón, olvidó el mago número, que nos lo entrega consagrada. Y no confiesa que, a la abandonada

estancia, horrible fue como un endriago;

y aunque ella en su intención decía “no pago” embellecióla y la llamó su amada.

Y que en su honor, como burbuja loca, brotó del corazón hasta la boca el armonioso verso sibilino,

que es como escala que al azul la sube dándole alas sutiles de querube

y haciendo menos duro su destino. Emilio Rico

con todo el corazón a una mujer;

si hace tiempo que en él está viviendo, es justo que te pague el alquiler. Es ingrata. No des tus ilusiones ni te sujetes más a tal mujer;

es amar peligroso en ocasiones cuando lleva al olvido del deber.

Como juez, yo sentencio que te quiera, si no quiere pasar por una fiera

que mata la paciencia y la razón; mas… si acaso te niega lo que pides, te concedo, Santiago, que la olvides y la retires de tu corazón. Manuel J. Maza


APELACIÓN

EN CASACIÓN

La mujer que ante el juez he demandado

A la Corte Suprema en casación

a la Corte Suprema hoy ha apelado

que le entablaste a la mujer aquella

Y a pesar de que nada me ha pagado

Ese alto tribunal con atención

que como el corazón se lo he alquilado

y absolverá, seguro, a la doncella

Del corazón jamás podré sacarla;

Y así ha de ser, porque sería injusto

y su imagen persiste en mi memoria;

de un corazón donde vivió a disgusto

y no niega tampoco lo que debe…

para vivir en él una mujer

porque ha tiempo me debe el alquiler, y alega, sin razón, esa mujer.

hubo la Corte así de resolver:

condéname a tenerla que querer. en él hice un altar para adorarla

ella en cambio a mirarme no se atreve, pero me declaró la moratoria. SENTENCIA FINAL

ha subido, Santiago, la querella

que fue inquilina de tu corazón.

estudiará el proceso contra ella, de todo cargo y toda obligación: obligarla a pagarte el alquiler

y el que, como es notorio, nada vale

porque está roto y como tal… se sale. Francisco Campo Rivera

Creo que lo anterior es suficiente,

AÑOS DESPUÉS

si en mi disertación no me equivoco,

A los cinco poetas muy gloriosos,

que tú, poeta amigo, eres un loco.

a pesar de sus versos tan sabrosos,

codiciada mujer, que amo y evoco,

Ni al Sabio Juez, justísimo y temido,

y loca eres también… ¡ o falta poco!

ni al genial policía del olvido

para afirmar en forma concluyente Y tú, acusada por indiferente,

¿malferiste al poeta?… delincuente Pero como las cláusulas penales

que en el sonado pleito intervinieron, les anoto que mucho se comieron. a quien el vate invoca reverente,

se cuidaron de entrar al expediente.

impiden condenar los anormales

Mas lo esencial del inmortal soneto,

sentenciar para ello no vacilo

el insigne y sublime Caratejo,

o pena capital: el matrimonio.

o que le presten el guardián severo

posesos del amor o del demonio, perpetua reclusión en el asilo Cesáreo Rocha

lo que anhela de veras en concreto

es que lo quieran con amor sincero que brinda olvido al corazón, ya viejo.” Benjamín Ángel Maya

“CARTA POLICÍACA

Mi marido, señor, está mordido de celos. Que celoso más templado. Celos de mi canario anaranjado, Y celos del color de mi vestido. Sospechaba de Juan, el engomado Sospechaba de Pedro, el invertido. Pero ahora, mi Nelson distinguido Con una pista superior ha dado. Por esto es necesario mi poeta Que te cuelgues del hombro la escopeta


Y prevenido estÊs y en tus cabales Porque te hago saber, y este es el hecho Que anoche, en las dos copas de mi pecho Mi esposo halló tus huellas digitales.�

la demanda  

Poesia la demanda y sus respuestas

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