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D O M I N G O

DOMINGO SEPTIEMBRE 17 DE 2006

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allí se pasó de 45 casos en los primeros siete meses del año pasado a 110 incidentes en el mismo periodo de este año, es decir un aumento del 144,4%.

Manos a la obra

Las agresiones con elementos como palos y garrotes son los tipificados como delitos comunes. En el 2005 Caldas ocupó el tercer lugar con un total de 1.910 casos. Solo en los primeros siete meses de este año el número alcanza los 1.353 incidentes según las estadísticas de la Policía, algo que de acuerdo con las proyecciones va en peligroso aumento. FOTO/ARCHIVO/LA PATRIA

peleas al por mayor

EL DEPARTAMENTO OCUPA EL TERCER PUESTO EN EL PAÍS EN ÍNDICES DE LESIONES COMUNES POR CADA CIEN MIL HABITANTES

En Caldas, De enero a julio se registraron en Caldas 1.353 casos de lesiones comunes, 234 más que en el mismo periodo del 2005. Riñas, agresiones y violencia intrafamiliar son los mayores casos de este tipo de delito. Gobiernos expresan su preocupación y afirman que ya se pusieron manos a la obra. Golpe. JUAN PABLO GALLO

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REDACTOR/LA PATRIA MANIZALES

ra la madrugada del 12 de fe brero. Germán estaba en una fiesta en el barrio Estambul, de Manizales. La discusión de dos jóvenes que se encontraban a unos cuantos pasos de él se convirtió en segundos en una gran pelea. “Todos recibíamos golpes de todas partes. En un momento sentí un calor en la espalda. De pronto todos me gritaban que estaba sangrando”. Una puñalada entró en su pulmón derecho y por poco se convierte en la causa de la muerte de este joven de 22 años. El caso de Germán es considerado como una lesión común y es solo uno de los 1.353 incidentes que, según las estadísticas de la Policía, se han registrado en Caldas en los primeros siete meses del año. La cifra prendió las alarmas, pues en el mismo periodo del 2005 el número era de 1.119 sucesos en el departamento. Al echar un vistazo a las cifras de los 12 meses del año pasado, la preocupación aumenta, pues se tiene que en ese periodo se registraron 163 casos por cada cien mil habitantes cifra que solo fue superada por Amazonas (168) y por San Andrés (327). Para hacerse una idea de la magnitud del problema, Cundinamarca, con la capital Bogotá incluida, solo alcanzó una tasa de 48 casos por cada cien mil habitantes, la del Valle fue de 68 y la de Antioquia de 17. Los enfrentamientos los hay de todo tipo y se dan, los más comunes, entre conduc-

Riñas y armas

Los datos del Sistema Integrado de Seguridad (SIS) son contundentes. De los 1.329 casos de lesiones comunes presentadas en los primeros siete meses del año, el 66%, es decir 879 casos, fueron producto de riñas, seguido por agresión con un 17% (226 sucesos) y riña entre familiares con un 4% (53 casos). En cuanto al uso del tipo de elementos, las armas contundentes estuvieron presentes en el 44% de los casos. Con esto lo que se quiere decir es que en 622 casos las lesiones se presentaron con elementos como garrotes, bolillos, guaduas, palos o cualquier componente utilizado para agredir a una persona. En la lista continúan las denominadas armas blancas (navajas, cuchillos, machetes). En los primeros siete meses del año 359 agresiones fueron con este tipo de armas, lo que le da un total de 27 por ciento de los casos. El arma de fuego fue empleada en 177 sucesos, es decir en un 9%. El fin de semana es donde se presenta mayor incidencia de este tipo de delito registrándose el 57% de los casos. Los domingos se presentaron el 25,9%, los sábados el 15,8% y los viernes un 14,75%. El horario de mayor frecuencia de este tipo de violencia es entre las 8:00 de la noche y las 10.00 p.m. y luego entre la 1:00 de la madrugada y las 3:00 a.m. en los primeros siete meses del año.

tores, entre vecinos, entre estudiantes, en fiestas, en reuniones familiares, en confrontaciones deportivas y en colegios y escuelas y muchos de ellos están asociados a celos, a diferencias personales, a disgustos familiares y a molestias que causan personas en estado de alicoramiento.

Irrespeto

Para el sociólogo Andrés Guerrero Albarracín, docente de la Facultad de Antropología y Sociología de la Universidad de Caldas, son varios las causas a analizar para encontrar explicación a este fenómeno desde el punto de vista de la sociología. “Una posible causa es la desinstitucionalización de los individuos en varios frentes entre los que se destacan lo familiar y lo educativo. A esto también se le debe añadir que por la falta de empleo y de educación los individuos tienden a buscar emocionalidad en los grupos de amigos”, agregó Guerrero Albarracín. Ese grupo de amigos es, de acuerdo con el sociólogo, el que incita a realizar conductas desviadas frente a las aceptadas por la sociedad. Por esto, según él, varios estudios sociológicos arrojan que un nivel educativo alto inhibe de los instintos animales al ser humano y uno de esos instintos es la agresividad. Otro de los aspectos desde el cual se debe analizar este fenómeno es que en el momento en que la mujer decidió ingresar al mundo laboral el niño perdió todos los referentes socializadores, quedando a merced de referentes de socialización dados a través de los medios de comunicación que carecen de filtros para transmitir agresividad o violencia. “Desde la sociología se explica muchas veces la conducta desviada o la conducta criminal o delincuencial por esa carencia de la gama de valores tales como la tolerancia, el respeto y la lealtad que solo se puede interiorizar desde un lecho afectivo que principalmente se da en el hogar”, afirma Guerrero Albarracín. Como una última consideración, también bajo la mirada de la sociología, el aumento de este tipo de delitos se puede explicar por el acortamiento de las condiciones materiales de subsistencia de los individuos básicamente en lo que tiene que ver con alimentación y con salud. Lo anterior se puede entrelazar con las cifras que maneja el DANE, en las cuales Manizales, por ejemplo, en los últimos años ha ocupado los primeros puestos de la lista de la tasa de desempleo nacional.

Otra visión

Otra visión, diferente, es la que tiene Jaime Escobar Herrera, Secretario de Gobier-

Las barras bravas

Para el docente de la Facultad de Antropología y Sociología de la Universidad de Caldas, Andrés Guerrero Albarracín, otro de los aspectos que en los últimos años ha ayudado ha aumentar esta cifras es el tema de lo que en sociología se denominan las contraculturas. Un ejemplo de este fenómeno son las llamadas barras bravas que acompañan a los diferentes equipos de fútbol en los estadios y que por pasión o fervor por su equipo y por el color de una camiseta, en ocasiones acarrea violencia y desencadena lo que para las autoridades se llaman lesiones comunes. “En el efecto de las barras bravas yo veo que el individuo no responde a sus propias metas y anhelos sino que responde a un principio con conciencia colectiva como lo es el respeto por la camiseta o por el equipo, que en muchas ocasiones desvaloriza la propia vida del individuo, prefieren dar su vida por respeto a su camiseta”, agrega Guerrero Albarracín. Sin embargo, otro es el punto de vista de las autoridades municipales. Julián Vasco Loaiza, Secretario de Gobierno Municipal, asegura que este fenómeno ha cambiado mucho en la ciudad, pues desde hace varios años se adelantan acciones para evitar la violencia en este tipo de grupos. “Con Holocausto Norte se viene trabajando muy fuerte. Ahora ya no es normal ver enfrentamientos con hinchas de otros equipos o peleas con papas explosivas. No considero que ese fenómeno sea uno de los casos que se deba mirar en estas estadísticas.

no de Caldas, quien asegura que la pobreza no justifica ningún comportamiento atípico en el ser humano. “Hay una persona pobre que puede que su ropa sea envejecida, pero ajustada a su presentación. Hay otros que se escudan en que son pobres y ya no les importa su vestimenta. Eso mismo pasa en el tema del respeto. Uno va a algunos barrios que son pobres y así sean desempleados son personas que tienen un comportamiento pacífico y respetan las normas de convivencia entre ellos”, dijo el funcionario. El Gobierno Departamental también ve con preocupación las cifras que arrojan las estadísticas del Sistema de Seguridad Integrado (SIS) las cuales, aunque no concuerdan con las de la Policía, no están muy desfasadas. Allí reza que en Caldas en los primeros siete meses de este año se presentaron 1.329 casos de lesiones comunes (una diferencia de -36 casos), mientras que en el mismo periodo del 2005 el SIS tiene un reporte de 1.081 casos (38 casos menos). En estas cifras, en las cuales está discriminado cada uno de los 27 municipios caldenses, la población que más preocupa a las autoridades es Chinchiná. Según el SIS,

“Miramos con preocupación estas cifras. Por eso es necesario hacer una intervención en esta localidad. Lo vamos a hacer a través de unas mesas de discusión donde cada actor de violencia, de una manera voluntaria, va a expresar cuál puede ser la forma en la que considera que una comunidad determinada puede vivir”, agregó Herrera Escobar. La propuesta es que de allí se obtenga un manual de convivencia ajustado a cada realidad. De acuerdo con el funcionario, no es nada nuevo en el país, ya que la iniciativa ha funcionado con éxito en localidades difíciles de Medellín y Bogotá, pues cada comunidad formula sus mecanismos de participación ciudadana en la paz y en la convivencia ya que según él “ya es hora de que todos hagamos algo por nuestros vecinos y por nuestros caldenses”. Para el Secretario de Gobierno, aunque la propuesta se orienta inicialmente hacia Chinchiná, también se debe pensar en otras poblaciones como Anserma y Aguadas en donde en el mismo periodo analizado pasaron respectivamente de 12 y 30 casos en el 2005, a 31 y 58 en el 2006. “El problema está identificado y el objetivo no es hablar mal de Chinchiná, lo que se está queriendo hacer es dar a conocer la situación que se registra allí y actuar ahora que estamos a tiempo”.

Preocupación compartida

Esa misma preocupación del Gobierno Departamental la comparte la Administración Municipal. Para el Alcalde de la localidad, John Jairo Quintero Alzate, se apoyará en todo sentido la propuesta planteada por la Gobernación ya que así dejará de ser algo impuesto para la comunidad pues ellos mismos pondrán sus propias reglas. Sin embargo, afirma que este fenómeno es consecuencia de la misma mala educación que se tiene hoy en día. “Yo me acuerdo que en la escuela a uno le enseñaban la Urbanidad de Carreño y uno aprendía a ser educado, respetuoso y tolerante”, agregó Quintero Alzate. Todos esos valores a los que se refiere son los que, según él, se han perdido en el horizonte en la educación actual y por lo que los niños y jóvenes son irreverentes y altaneros. “Antes usted se golpeaba el hombro accidentalmente con otra persona y ambos se pedían disculpas, ahora eso es causa de malas palabras y en ocasiones de peleas”.

En la capital

En las mismas estadísticas, Manizales también sufrió un aumento considerable, pues de 488 incidentes registrados entre enero y julio de 2005, pasó a tener 727 sucesos en el mismo periodo de tiempo en este año. El hecho ya tomó su lugar relevante en la Secretaría de Gobierno Municipal, pues según el jefe de este despacho, Julián Vasco Loaiza, son varias las soluciones planteadas. “Durante septiembre estamos haciendo una prueba piloto sobre un desarme de los ciudadanos en la restricción de las armas de fuego desde el viernes a las 6:00 de la tarde hasta el lunes a las 6:00 de la mañana. Hasta ahora hemos tenido buenos resultados, pero tenemos que esperar”, agregó el funcionario.

El código Penal define una lesión común como el daño al cuerpo o a la salud de una persona que ha sido causada por la acción de otro. Así mismo, una de las preocupaciones de este despacho es la venta libre que en la ciudad tienen las armas blancas, pues según las cifras (ver recuadro armas y riñas) las lesiones con estos elementos es elevado. Para esto se adelantan la gestiones necesarias para restringir este hecho. No obstante, Vasco Loaiza asegura que este fenómeno no es algo que se vea solo en la ciudad o en el departamento sino que el aumento es una tendencia nacional. “En el país, en el primer semestre, se tuvo un aumento en 27 mil casos en este tipo de delitos. Por eso nosotros ya empezamos a trabajar sobre el tema”, concluyó. Así, mientras se recupera de la lesión en su pulmón que pese al tiempo aún le representa algunas complicaciones de salud, Germán, el muchacho que recibió la herida con arma blanca, desea dejar de ser solo un número en las estadísticas y que las autoridades busquen soluciones para disminuir este tipo de delitos que, por fortuna, a él no le causó la muerte como en muchos otros casos.

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