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DOMINGO AGOSTO 28 DE 2005

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HINCHAS SE MATAN Y SE AGREDEN

La violencia en los estadios, Las barras de los equipos de fútbol se enfrentan hasta el punto asesinar a sus contradictores. Holocausto Norte ha protagonizado algunos hechos violentos. El proyecto de ley sobre el tema está en veremos. Conflicto.

sin ley

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que castigue a quienes alteran el orden de los espectáculos deportivos Manizales no es ajena al problema. Sus habitantes recuerdan los disturbios que se presentaron en noviembre del 2004, antes, durante y después de un partido entre el Atlético Nacional y el Once Caldas, en el que, según el registro oficial, tres personas sufrieron heridas graves, aunque algunos tes-

tigos aseguran que hubo más lesionados. A pesar de que las autoridades locales montaron un dispositivo especial de seguridad en el que participaron 500 uniformados, las barras del verde y del blanco se enfrentaron en diferentes escenarios de la ciudad. Otro hecho sucedió el 15 de mayo pasado cuando chocaron seguidores de “Barón

Acciones preventivas

ADRIANA OSORIO ESPECIAL/LA PATRIA MANIZALES

La violencia en los estadios de Colombia entre grupos de hinchas de diferentes equipos de fútbol se convirtió en pan de cada día en el país. No obstante, hasta el momento, y a pesar de los intentos, no hay ley

Para la Policía Caldas y la Secretaría de Gobierno de Manizales preocupa la violencia en los escenarios y fuera de ellos, por lo que piensan que se debe trabajar en lo social y psicológico de los jóvenes que integran las barras, para que se comprometan con un deporte en paz. “Lo que pasó en Pereira nos previene, fortaleceremos las campañas educativas. El deporte no puede ser caldo de cultivo para la delincuencia», expresó

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el coronel William Antonio Grisales Ossa, Comandante de Policía de Caldas. Por su parte, Carlos Uriel Naranjo, Secretario de Gobierno, dijo que la Alcaldía está comprometida en continuar los trabajos educativos en los centros de formación. «Esperamos que el partido de este domingo (hoy) sea de convivencia. Las circunstancias que ocurrieron llevarán a que realicemos operativos más rigurosos», afirmó Naranjo Vélez.

Rojo Manizales”, del América de Cali, y aficionados de “Holocausto Norte”, del Once Caldas. Las delegaciones regresaban a la capital caldense tras un cotejo de sus equipos en Cali. El hecho ocurrió a las 10:40 de la noche, en el cruce que comunica a Tuluá con Andalucía (Valle del Cauca).

Las muertes absurdas

Cuatro días antes habían asesinado a Andrés Garzón, hincha de Santa Fe , tras un partido entre el cuadro ‘cardenal’ y América de Cali, en el estadio El Campín , de Bogotá. Los medios de comunicación mostraron la insistencia del asesino por causarle daño. Las grabaciones sirvieron para que las autoridades identificaran al presunto homicida, que días después fue capturado cuan-

LA CONTROVERTIDA BARRA QUE APOYA AL ONCE CALDAS

Holocausto Norte, pasión sin límites Dicen que no son generadores de violencia y que lo único que hacen es alentar a su equipo. Destacan la labor de Hinchas Por la Paz, de la Alcaldía de Manizales. Poseen una estructura que se extiende por toda la ciudad. Visión.

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OSWALDO HERNÁNDEZ

EDITOR DEPORTES/LA PATRIA MANIZALES

La fría noche del martes transcurre por los alrededores del estadio Palogrande. La oscuridad y el silencio dominan el interior del escenario. No hay fútbol, no juega el Once Caldas. Sin embargo, por la parte externa de la zona norte, medio centenar de jóvenes le da un tinte inusual al sitio. Unos lucen el cabello hasta los hombros, otros están rapados -calvos- y los demás se peinan a la moda con su cabello erizado. Eso sí, a ninguno le falta una prenda, un distintivo o algo que lo identifique con el motivo que los tiene reunidos: el Once Caldas. Son los líderes de la barra Holocausto Norte, el grupo de apoyo más grande que tiene el equipo manizaleño. Son los coordinadores de los 23 “parches” que llegan de toda la ciudad al Palogrande cada que juega su equipo y que, según los cálculos, podrían agrupar una cifra cercana a las cinco mil personas. Están reunidos para hablar de los dos próximos choques de su equipo: el clásico 184 con el Pereira, que se jugará hoy, y la final de la Recopa Suramericana con Boca Juniors, de Argentina. Esperan a su presidente, el concejal Juan Sebastián Gómez, que llega minutos después, y con papel y lápiz, llama a lista a los “parches” y en acuerdo con ellos define el orden del día. “¿Ya están todos?, ¿falta algún “parche”?, pregunta Juan Sebastián, fundador de Holocausto Norte hace ya cinco años. Y seguidamente consulta: ¿qué temas vamos a tocar? Entonces diferentes voces se es-

cuchan: mientras unos dicen “hablemos del clásico”, otros piden que se toque el tema de la Recopa con Boca Juniors; otros más solicitan que se hable sobre la situación del técnico Carlos ‘Panelo’ Valencia y la de la Junta Directiva. Todo queda escrito.

Nació en el 98

Holocausto Norte nació a finales de 1998. La idea fue de un grupo de jóvenes de los barrios La Sultana, El Campín, El Bosque y Palermo, que según ellos, quisieron apoyar al Once Caldas de una manera diferente a como lo hacen los demás, es decir, saltando y cantando desde las gradas. “Lo quisimos porque veíamos que la ciudad era muy fría en ese aspecto y queríamos cambiar”, explicó Juan Sebastián Gómez, después de la reunión con sus demás colegas. En febrero de 1999 hicieron su debut en el Palogrande cuando empezaron a saltar y a cantar en la tribuna norte. “Ese día fuimos unos 15, pero luego la cifra aumentó”, explicó Gómez. Holocausto Norte no es la primera barra que salta y canta en el Palogrande para apoyar al Once Caldas. En 1991 surgió la Danza de Gol, un grupo de apoyo que se acomodó en la tribuna norte del viejo estadio Fernando Londoño y Londoño y después en la zona oriental del nuevo Palogrande. Surgió a raíz de un fenómeno que se dio en la mayoría de estadios del país. Así como en Manizales el Once Caldas tuvo la Danza del Gol, Nacional contó con Escándalo Verde, Medellín era apoyado por la Danza del Sol y la Putería Roja, todas sin excepción saltaban

los 90 minutos. La aparición de Holocausto acabó con la Danza de Gol. Muchos jóvenes querían saltar y cantar, pero no tenían el dinero para comprar la boleta de Oriental, donde estaba La Danza. Esta situación provocó el fortalecimiento de Holocausto y la desaparición de la Danza del Gol. Incluso, muchos de sus integrantes miraron hacia Norte y desde entonces compran el tiquete de esa localidad.

Crecen como espuma

A medida que pasaron los partidos, Holocausto Norte creció y creció. Cada juego ha sido un pretexto para que más jovenes lleguen a Norte. Por eso hoy hablan de hasta

5 mil miembros. “Dado el crecimiento de la barra nos organizamos por sectores o comunas”, dice Gómez, lo que originó la aparición de los “parches”, como les dicen ellos a los grupos que conforman la barra. Fátima, La Enea, Palermo, El Bosque, El Callejón, Centro, La Seis, La Cinco, La Dos, Villahermosa, La Once, Universidades, Peralonso, Comuna 10, Chinchiná e Hinchas por La Paz son algunos de estos grupos de apoyo que conforman Holocausto Norte. Cada “parche” tiene uno o más líderes encargados de asistir a las reuniones y orientar a sus compañeros de grupo. En la reunión del pasado martes, por ejemplo, se

debatieron los temas definidos en el orden del día, resultado que cada líder le debe contar a sus compañeros de sector.

Con estructura en el estadio

Aunque sólo se les ve el domingo, muchos de los miembros de Holocausto Norte empiezan a trabajar días antes de cada juego del Once Caldas, así como lo hacen en la reunión descrita. El operativo depende de la magnitud del juego. Para un clásico como el de hoy con el Pereira hay que alistar la bandera gigante, el papel picado, los extintores con los que sueltan un polvo con los colores del Once Caldas y los cánticos, pero todo depende del permiso que

CUATRO PERSONAS ANALIZAN EL FENÓMENO SOCIAL

Las barras bravas, por dentro y por fuera Un ex integrante, y un padre de familia dan a conocer como afectan sus vidas estos grupos. Un sicólogo y un sociólogo analizan este tipo de actitudes. Efecto. REDACCIÓN/LA PATRIA MANIZALES

Los 16 partidos que el Once Caldas ha disputado en el estadio Palogrande, de Manizales, y otro número similar en diferentes patios en lo corrido del 2005, no han contado con el coreo ferviente de uno de sus seguidores. Pedro*, ex integrante de la barra de Holocausto, desde el Tor-

neo Apertura de este año decidió alejarse del “parche” de la barra de Holocausto Norte. «Todo surgió cuando un parche de la barra, el de la Comuna 5, nos iban a robar y nosotros por defendernos tiramos a uno de ellos como 15 escalas abajo y se golpeó feo. De ahí nació una venganza y una rencilla dentro de la propia barra y chuzaron a un amigo y fue cuando decidí retirarme, por mi propio bien», comenta Pedro, que los últimos cinco años, Fede los 20 que tiene, los había dedicado a acompañar al equipo desde Holocausto Norte. Aunque eso fue el punto clave para que abandonara la barra, Pedro dice que es una serie de hechos que lo hicieron replantear su participación en el grupo de

seguidores. Por ejemplo, la droga, fue otro de los aspectos que hizo tocar fondo a este hincha ‘albo’. «Uno no puede negar que la barra es un sitio en el cual la droga es común... sí me entiende. Que donde usted llegue la droga se consume por montones, entonces yo me reventé y con el problema reflexioné. Ahora acompaño al equipo, pero no desde la barra y sin consumir y eso es mucho mejor», agrega Pedro.

Fundamentalismo

Pero es que los problemas de drogadicción, sumado a los enfrentamientos, no solo entre barras sino dentro de sus propios integrantes, es para Pedro Zuluaga, Sicólogo de Hinchas por

la Paz, de la Alcaldía de Manizales, un fenómeno que acarrea el movimiento de masas. «Cuando el muchacho llega a la tribuna lo hace por la pasión que le despierta el equipo. Es algo emocional que lo mueve y cuando suceden hechos violentos se evidencia algo claro: la pasión se transforma en algo fundamentalista, entonces el individuo deja la pasión y sigue un instinto que lo enceguece», agrega Zuluaga quien dice que aunque no integra la barra de Holocausto, comparte con ellos esa pasión del fútbol. Para Olga Lucía Fernández Arbeláez, docente de Sicología de la Universidad de Manizales, el fenómeno de las barras es un escenario amplio que puede tener diversos puntos de vista desde

la Sicología ya que cada grupo maneja sus códigos de lenguaje propios, su simbología propia y su cultura dentro del escenario o fuera de él. «Lo más importante es la actitud que tienen las personas externas a la barra, sea el periodista, el padre de familia o los otros hinchas. Deben entender que esto es un juego en el que alguien tiene que ganar y otro que perder, que es pasajero y que se debe respetar. Es cuestión de unos mínimos de entender lo que se maneja dentro de las mismas pasiones humanas», concluyó.

Conciencia colectiva

Fernández Arbeláez añade que todo lo anterior se combina con el hecho de que el espectáculo fut-


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En veremos* El proyecto de ley para reglamentar medidas en contra de las ‘Barras Bravas’ , del senador Andrés González Díaz, está estancado en la Cámara de Representantes. “He indagado en la Comisión Primera para ver cómo va el tema, pero no sé la actualidad de ese proyecto”, dijo González Díaz. Según él, la iniciativa pretende adoptar medidas para prevenir actos de violencia en los estadios. “Se busca prohibir el acceso a los estadios por cinco años a quienes se involucren en actos de violencia tanto en el estadio como en sus inmediaciones o en los medios de transporte”. “Buscamos sanciones de tipo penal, sanciones para los equipos y las organizaciones de simpatizantes con nexos de causalidad o responsabilidad, e incorporar en los castigos cursos y talleres de manera que parte de las penas se puedan pagar con estos”. González aseguró que el proyecto lo aprobó en primer debate, hace casi un año, la Comisión Primera del Senado. “Pero en la Cámara varias personas, inexplicablemente, han postergado la dis-

do pretendía entrar a otro juego. El sábado de la semana pasada, en Pereira, hinchas de la barra Holocausto Norte, del Once Caldas, pelearon con aficionados del Deportivo Pereira, en la vía que de la capital risaraldense comunica al Valle del Cauca. Leonardo Castillo, aficionado del Pereira, fue asesinado. Después de conocer la muerte del hincha Leonardo Andrés Castillo Quintero, la Policía interceptó el bus en el que iban los aficionados y capturaron a Pablo Andrés otorgue la autoridad. “Hasta el momento el domingo hoy- no dejan entrar nada. Ni papel picado ni banderas ni trapos ni bombos y todo tipo de elementos”, les contó a los líderes Juan Sebastián Gómez el martes. Les agregó que todo dependía de una nueva reunión el sábado -ayerpor la tarde con la Policía. El día del partido los “parches” llegan muy temprano al exterior de la tribuna norte del Palogrande. Allí esperan que las autoridades les requisen los trapos, las banderas, los bombos y los elementos que les permiten entrar. En caso negativo hay que buscar un lugar seguro para guardarlos. 20 minutos antes de comenzar el juego los “parches” deben ocupar sus lugares. Casi siempre se ubican en el mismo sitio, pero a veces, cuando alguno incumple, se ve relegado por uno cumplido. “En las reuniones definimos temas y obligaciones y cuando un grupo no cumple premiamos a otro que sí cumplió las metas con una mejor ubicación dentro de la barra. Por eso, los únicos fijos en su puesto son los muchachos de percusión, los que tocan los bombos”, explica Carlos Mario González, uno de los cofundadores de Holocausto, miembro del “parche” de Fátima. Cuando el partido es a las 3:30 de la tarde, como el clásico de hoy, 15 minutos antes los “Capos del Eje”, como se hacen llamar, ya tienen que estar alentando a sus ídolos desde Norte. En muchas ocasiones definen minutos, horas o días antes cómo será la introducción. El martes, por ejemplo, se acordó que los primeros 15 minutos le cantarán a su equipo “Once Caldas te vine a ver ... ponga huevos ... no podés perder”. Además apretarán a la Junta Directiva. “Lo demás es a todo pulmón, el que más cante, el que más sude y el que más apoye “, dice Gustavo Adolfo Ocampo, miembro del “parche” de Vélez, uno de los más reconocidos. Claro que a veces aparece la Banda del Honor, un grupo de seis integrantes que armó una banda musical que toca para los integrantes de la barra al finalizar los juegos o en las actividades. Luis Norberto Peña, un hincha del Once que va a Norte, dice que bolístico permite al aficionado, a manera de ritual, descargar tensiones, y se crea un momento en el que se genera mucha energía. Un pensamiento similar tiene el sociólogo Andrés Guerrero Albarracín, quien dice que en el proceso de modernidad que vive el ser humano, existe cierta frustación en su descarga de emociones hacia los demás y la institución social de la familia es la encargada de interiorizar en los valores democráticos y ciudadanos fundamentales como lo son la solidaridad, el respeto y fundamental en este caso la tolerancia. «Todo obedece, según mi opinión, a eso que el sociólogo Emilio Durkheim llamaba la conciencia colectiva, en la que cada ciudadano no tenía sueños ni metas propias, sino que obedece a una mente colectiva, a una especie de principio metasocial que se imponía sobre la conciencia de los individuos», agrega Guerrero Albarracín. A lo anterior agrega que estos muchachos ante la desestructuración de la institución de la familia, dado en parte por el acceso

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carlo», afirmó. Agregó que Ospina Villa es correcto, con mucha capacidad de trabajo y muy colaborador con el grupo. «Hace cinco años pertenece a la barra, a veces nos ayuda a conseguir los buses para los viajes. Su familia está muy preocupada con esto. Se allanó a

cusión”, afirmó. Agregó que quien porte armas blancas o elementos destinados a la violencia, quien ingrese sin autorización al campo de juego, vestuarios, baños o camerinos de los equipos o zonas restringidas, el que arroje objetos contundentes a la cancha o lugares transitados por otros espectadores, también será sancionado. González manifestó que las normas se ampliarán a quienes participen en una riña, sin perjuicio de la responsabilidad penal que les competa, como también a los deportistas, dirigentes, protagonistas u organizadores del evento deportivo, que con sus expresiones, ademanes o procederes alteren el orden público o inciten a ello durante el encuentro. Añadió que la capacitación es fundamental. «Habrá foros, talleres, cursos y pedagogía. Los padres también deben vincularse a los programas, porque son ellos, con su ejemplo y actitudes, los que fomentan el comportamiento público de los integrantes de estas barras». *Con información de Colprensa.

Ospina Villa, uno de los líderes de la barra Holocausto y presunto autor material del crimen. Ospina Villa aceptó los cargos que la Fiscalía le imputó en una audiencia celebrada en la tarde del mismo sábado. Sin embargo, según Juan Sebastián Gómez, principal líder de la barra y concejal de Manizales, Pablo Andrés le dijo que él no es culpable. «Sospechamos que fue otra persona que iba en el bus, pero a quien no conocemos. Estamos tratando de ubi-

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los cargos para obtener beneficios, pero él dice que no lo hizo», concluyó Gómez. El detenido continuará con su proceso jurídico por homicidio agravado, mientras la comunidad se pregunta por qué los eventos deportivos se convierten en un espacio para el vandalismo.

FOTO/LA PATRIA

Escenas como esta son frecuentes en los estadios de Colombia, donde los hinchas se lanzan al campo de juego o agreden a los aficionados del equipo contrario.

Hinchas por la Paz, una opción La Alcaldía de Manizales creó hace cerca de tres años el programa Hinchas por la Paz, que, según su líder y anterior Secretario de Gobierno municipal, busca trabajo social y psicológico con los jóvenes de las barras para que se concienticen de que la violencia no puede entrar en los escenarios deportivos. “ Coldeportes trabaja en adaptar ese proceso, en principio, en las ciudades donde se juega el fútbol profesional, pero se espera llegar a otros escenarios, porque ahora se ve que hay conflictos en los cotejos de los barrios o en torneos intercolegiados ”, aseguró Giraldo. Agregó que Hinchas por la Paz funciona en Manizales gracias a que los líderes de los aficionados aportan en el proceso de resocialización. “Trabajamos para presentar la propuesta a la Ministra de Cultura, y luego hacerla pública. El programa se sustenta en tres columnas: Institucional, que es la labor de las autoridades de seguridad; Jóvenes, que se refiere a la cultura de las barras y de la ciudad específica, involucra a funcionarios del Gobierno; y Sociosensibilización, so-

bre educación, en la que intervienen los medios de comunicación, la comunidad en general y los gobiernos locales”. Carlos Uriel Naranjo, Secretario de Gobierno de Manizales, dijo que Hinchas por la Paz está suspendido por problemas del contrato. “Algunas cifras que aparecen en el documento no coinciden con el presupuesto asignado. La Secretaría Jurídica trabaja para darle claridad, y cuando eso pase se reanudará el proceso, tan importante para la ciudadanía”, afirmó Naranjo. Dijo que cerca de 270 hinchas pertenecen al programa, de los casi cinco mil que se calculan. “Se hacen labores de concertación con los aficionados y se tiene Semilleros por la paz, para los diferentes barrios de la ciudad” . Otra organización que lucha por la paz entre los aficionados es “Goles en Paz”, que se inició en 1999 con el programa “Misión Bogotá, jugando limpio todos ganamos”, en el que se implementó la presencia de los guías cívicos en el estadio, lo que ayudó a un acercamiento entre las barras y entre éstas y la policía; así como con la ciudadanía.

equipo cuánto lo quiero”. Otro que es reconocido en el grupo es Jonathan Ríos, un joven de 13 años, estudiante de la Gran Colombia, que alienta: “me gusta cantar y apoyar al equipo, el Once es un sentimiento”.

“No somos violentos”

FOTO/ARCHIVO LA PATRIA

Holocausto Norte, en la tribuna Norte del Palogrande, dirigida por Juan Sebastián Gómez, líder del grupo, quien es Concejal.

la barra se ve bonita de lejos, pero es complicada de cerca por el olor a marihuana. Al respecto, Carlos Mario González, del Parche de Fátima, explica que no es fácil porque si en las puertas las autoridades no lo han podido evitar, menos ellos que no tienen ninguna autorización para requisar a sus compañeros.

Para ellos, primero el equipo

A la hora de buscar motivos sobran los argumentos para justificar presencia en Holocausto. “Uno viene a alentar el equipo de una manera diferente. Crecimos a su lado y lo queremos”, explica Gustavo Adolfo Ocampo, que lleva cuatro años en la barra. Explica Jorge, de 15 años, quien dice que su madre le regala para comprar la boleta: “me gusta el equipo, como a todos, lo que pasa es que nos expresamos de una manera diferente”. de la mujer al mundo educativo y laboral, hace que los niños desde su infancia se están socializando con base en los medios masivos de comunicación y no tienen filtros posibles para establecer los valores de ciudadanos democráticos, que solo pueden darse sobre un lecho de afectividad. «La conciencia colectiva afecta bastantes las conciencias individuales aportando una falsa identidad individual y emocional hacia un equipo que exaspera los ánimos y hace que el ser humano acciones socialmente más sobre el terreno de la emocionalidad que sobre el de la racionalidad», concluyó.

Desalojo

Ese esa emoción la que en ocasiones lleva a que los integrantes de estas barras, defiendan sus símbolos y sus ideales por medio de la violencia, la misma que ha alejado a algunos seguidores fieles de las gradas de los escenarios deportivos. Por lo menos, ese es el caso de Gonzalo Herrera, un ferviente seguidor del «blanco blanco» que

“Sentimos y alentamos al equipo hasta donde se pueda”, cuenta Sebastián Galarza, de 18 años, residente en el barrio El Guamal, del “parche” Pasión Norte. Una dama que se identificó como ‘La Mona’, de 18 años, estudiante, contó que no le da miedo porque allí no pasa nada raro más allá de saltar y cantar: “Es una manera de expresarnos, lo que pasa es que lo hacemos nosotros los jóvenes y eso lo ven muy raro los puritanos de la ciudad”. “No me veo en otra tribuna observando el fútbol. Yo vivo el fútbol antes de que se juegue”, dice Alejandro, otro miembro del grupo, del “parche” de Cervantes, también de Hinchas por la Paz. Róbinson García, habitante de la Comuna Cinco, del “parche” de Descendencia, que tiene unos 70 miembros, trabajador de una empresa local y padre de un niño, indica: “es la forma de expresarle al

Muchos de los líderes de Holocausto Norte ni siquiera dudan en expresar que no son violentos. “No me gustan los problemas, tampoco los genero, eso lo tenemos claro todos, pero si a uno lo agreden hay que responder, eso lo hace todo el mundo, incluso quienes nos cuestionan”, indica Cristian Noreña, del “parche” de Fátima, un grupo de 150 miembros. Un integrante de la barra Los del Sur, de Nacional, contó que hay barrios vedados para hinchas de otros equipos en Manizales. Sobre el tema, Noreña dijo que eso no es cierto. Sobre la violencia en las barras, Ferney Díaz, del “parche” de la Universidad de Caldas, explicó: “la violencia no es un problema de nosotros, mire la televisión y se dará cuenta que eso es lo que manejan en todos los frentes en el país. Nosotros apoyamos, no buscamos problemas. Lo que pasa es que la sociedad busca culpables y en esta situación los jóvenes somos los culpables”. “Uno ve violencia en todas partes, incluso en otras tribunas, generada por muchos de los que hoy nos están cuestionando”, comenta Jhon Jairo Daza, integrante del “parche” de Peralonso. El nacimiento de Holocausto Norte provocó la creación de Hinchas por la Paz, un programa de la Alcaldía de Manizales montado

para mejorar el entorno de los jóvenes de la barra. “Es una programa de liderazgo que empezamos con 30 muchachos y ahora lo tenemos en 200. La barra lo aceptó tanto que cada “parche” tiene a uno de sus miembros y hay un “parche” también”. No obstante los argumentos anteriores, por diferentes motivos, dos hinchas del fútbol han muerto con algún tipo de vinculación de Holocausto Norte. En el mes pasado un seguidor del equipo, miembro de la barra, murió tras caer de un autobús que se dirigía hacia Cartagena (Bolívar), y el sábado pasado un hincha del Deportivo Pereira falleció tras el ataque de un grupo de seguidores del Once Caldas, miembros de Holocausto Norte, hecho que fue noticia nacional. Eso sin contar, las peleas callejeras después de fútbol, los daños que causan cuando pintan las paredes y la incomodidad que causan pidiendo dinero para la boleta en las afueras del estadio. “Es complicado, pero aquí hay que vivir cosas. Hace 10 meses veníamos de Medellín, se nos varó un bus y fuimos atacados por hinchas del Nacional. Nadie dijo nada al respecto”, contó Carlos Mario González, del “parche” de Fátima. Sobre el control que ejercen para evitar la violencia, dijo: ”es muy duro, es imposible por la cantidad de barristas. Cuando estamos mal somos dos mil, pero cuando está bien el equipo la cifra se amplía a cinco mil”. El tiempo corre, los temas se agotaron y los líderes de Holocausto Norte regresan a casa a la espera del clásico con el Pereira, el que se jugará hoy en el Palogrande, que ya no estará oscuro y frío.

Cambio de mentalidad* El inglés David Bohannan es conocido por muchos como el artífice fundamental del drástico cambio que los llamados «hooligans» sufrieron en su comportamiento en los escenarios deportivos y el rotundo cambio de mentalidad que los aficionados ingleses tuvieron en relación a su comportamiento ante sus rivales. Bohannan dio, en un congreso realizado hace dos semanas en Bogotá, las pautas para asegurar en parte la tranquilidad en los escenarios futbolísticos tanto dentro como fuera del estadio: Estrategia: «Los disturbios crecen y decrecen y por eso son difíciles de eliminar, por ello, la estrategia que se use para manejarla, depende de las negociaciones que se realicen y del entendimiento que se tenga del problema». Subcultura: «Así como hay hinchas, también existen los vándalos que son aficionados apasionados que demuestran su compromiso con su club de maneras inaceptables. Son personas que tienen su interés en la subcultura de la violencia». Control: «Un control del orden público efectivo previene y disuade los disturbios pero, a pesar de eso, la amenaza permane-

desde hace 15 años, de los 53 que tiene, vive y siente la pasión del fútbol en sus venas. Para él, era casi sagrado acudir a la tribuna norte del estadio Palogrande junto con sus dos hijos Luis Gabriel, de 21 años, y Carlos Andrés, de 28, en los partidos que el Once Caldas juega de local. Ahora, la situación de la barra de Holocausto Norte, que se

ce latente. Además, hay que generar un cambio cultural, ya que si se tiende a tratar a los aficionados como vándalos, ellos actuarán como tal». Lo fundamental: «Cuatro puntos fueron fundamentales en el manejo adecuado y en la reducción de la violencia entre las barras en el Reinado Unido. Primero, el uso de órdenes restrictivas. Segundo, el buen manejo de las operaciones policiales. Tercero, el animar al público a tener un mayor grado de responsabilidad. Cuarto, el influenciar positivamente el espectáculo.» ¿Hay solución?: «Este es un tema complejo en el cual ninguna salida es sencilla. Es importante trabajar en grupo y tener en claro que los aficionados son quienes ofrecen la solución al igual que proporcionan el problema». Estatus: «Quienes participan en hechos violentos son personas que sienten que mediante la violencia muestran un compromiso irrestricto con su club y que el tener esta reputación les aumenta su estatus». * Con información de Colprensa

ubica en la misma tribuna de estos tres seguidores blancos, genera duda a la hora de decidir si cumplen con su cita con la gran pasión. “Por ejemplo, hasta ahora no sé si voy a ir al partido el domingo -hoy- contra el Pereira. Es que ya uno no está tranquilo en un escenario de estos, que más que de juego se convirtió como de guerra”, dice.

Don Gonzalo agrega que lo más triste es que lentamente se vaya apagando la llama de ese sentimiento, por causa de un grupo de muchachos que lo único que buscan es generar mal ambiente y que impiden que personas que tienen un sentimiento verdadero por su equipo, dejen de acudir al estadio y pasar un rato agradable en familia.


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