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D O M I N G O

DOMINGO JUNIO 16 DE 2002

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MARIO POSADA, DE PALESTINA, ES EL ENCARGADO DE HACER MANTENIMIENTO AL EMBALSE

Ingenio caldense en Hidromiel Mario Posada nació en Arauca (Caldas) y su labor en Hidromiel la cataloga como de «alto riesgo». Es el encargado de evitar que las basuras flotantes obstruyan la bocatoma del embalse. Talento.

JUAN PABLO GALLO ENVIADO ESPECIAL/LA PATRIA NORCASIA

Mario Posada Correa trabaja como Ingeniero de Mantenimiento del Proyecto Hidromiel I desde que arrancó la construcción del embalse en 1997. Ahora con el llenado del embalse es el encargado de lo que él mismo llama una labor de alto riesgo. “Cuando las aguas empiezan a inundar la zona del embalse, las basuras tales como troncos de algunos árboles podados, así como otros elementos que pueden obstruir las compuertas se pueden convertir en un problema irreversible para el proyecto”, asegura Mario mientras seca el sudor después de subir los cerca de 80 metros desde el fondo del embalse hasta la cima. Este personaje oriundo de Arauca, corregimiento de Palestina en Caldas cuenta con orgullo cómo obtuvo la confianza de sus jefes para realizar una labor, que el contratista Odebrecht la realizaba por cien millones de pesos. “Yo les dije que les hacía el mismo trabajo de manejo de basuras flotantes con tan sólo nueve millones. Ellos me preguntaron por la idea que tenía y después de exponérselas pusieron su confianza en mí”, concluyó.

«Para controlar esas basuras se necesita de mucho ingenio y mucha iniciativa, gracias que Dios me dio la malicia indígena para manejar eso», asegura Mario Posada encargado de evitar que la basura cause daños al proyecto.

La idea expuesta fue la de amarrar esferas de icopor con una manila con lo que se logra detener la basura que flota. Ocho buzos trabajan las 24 horas del día ya que se debe estar atento a que la función se cumpla a cabalidad. Ellos realizan inspecciones constantes a lo largo del embalse y deben ir subiendo las manilas a medida que las aguas asciendan de nivel. “Esto para mí es como una piscina ya que yo soy de Arauca (Caldas) y por lo tanto he montado mucho en lancha, me he pasado el Cauca nadando entonces uno viene a este charquito y puede dominarlo y trabajar con él”, enfatizó el ingeniero.

El proyecto “Para uno como caldense es muy gratificante el participar en el proyecto más grande que se desarrolla en el país y del cual todos los caldenses debemos estar orgullosos”, así define Mario Posada su trabajo en el Proyecto Hidromiel I. Su labor profesional de Ingeniero Eléctrico la inició con su ingreso a la Central Hidroeléctrica de Caldas, (Chec) FOTOS/MARTHA HELENA MONROY/LA PATRIA desde 1980 en donde Troncos, ramas y otros elementos que tuvo a su cargo proyecnavegan sobre el embalse pueden obs- tos de cerca de 20 mil truir la bocatoma del proyecto Hidromiel millones de pesos en I, por lo que el manejo de estas basuras las remodelaciones de flotantes es una labor delicada que exige Anserma, Marmato y un gran esfuerzo de todo el equipo hu- Palestina entre otros mano que se utiliza para ello. municipios. Actuó como interventor de la obra donde la Chec desmontó las redes de varios pueblos de Caldas y después de 13 años vio que las posibilidades de jubilación estaban muy lejanas y decidió trabajar como independiente. De allí tuvo la oportunidad de manejar la planta de teléfonos de Manizales y después de varios años en 1997, lo vincularon como parte de la infraestructura del proyecto como ingeniero electricista gracias a que unos amigos ingenieros que habían trabajado en la hidroeléctrica con él lo recomendaron para instalar toda la parte de comunicaciones. “A mí me llamaron para que presentara una propuesta y después de mostrar el diseño me preguntaron que cuánto valía ese trabajo. Yo respondí que no valía nada pero el doctor Jaime Fajardo, encargado del proyecto, decía que si la gente trabaja había que pagarle”, así recuerda Mario su primer contacto con el proyecto. Participó en tres licitaciones enfrentándose a ingenieros de todas partes de Colombia por lo que asegura que sus trabajos no se han seleccionado a dedo sino por sus capacidades. Mario Posada vio como Caldas tuvo la oportunidad de contar con una gigantesca obra como lo fue Hidromiel, y sueña con que en un futuro el sitio sea declarado turístico, ya que son pocos los embalses que están en zonas calientes, clima perfecto para realizar deportes náuticos y diversas actividades afines.

Otro de los puntos preocupantes, era cómo se iba a hacer para sacar las toneladas de basura a medida que se recolectaban. Algunos afirmaban que pagar personas cargadoras para subir los troncos hasta un sitio donde pudiera ingresar un camión. “Después de mucho pensar y de escuchar ideas lo que yo les dije es que contra el agua no se puede pelear, todo lo contrario ella es nuestra mejor aliada y debemos aprovechar eso”. Por eso lo que se realiza es transportar la basura hasta un lugar del embalse y allí se espera a que el nivel del agua

alcance cierta altura donde pueda ser sacada con facilidad en un vehículo. Para él lo más importante es que se le está dando empleo directo a las personas de Norcasia pues todo el personal contratado para las labores de mantenimiento de basuras es gente de la región bien capacitada.

FOTOGRAFÍAS DE LO URBANO Y RURAL

N O S T A L G I A S La ciudad se apega a su ancestro campesino. Relaciones que reflejan el intento conurbano de Manizales. Miradas.

REDACCIÓN/LA PATRIA

CAMPESINAS

FOTO/MARTHA HELENA MONROY/LA PATRIA

A los tres años es más fácil ganarse la confianza, incluso de aquellos que muestran temor por el hombre. Los terneros ven con buenos ojos que este pequeño los quiera alimentar sin importar que el angosto recipiente no alcance para todos.

MANIZALES

Captar la vida urbana es sencillo, igual la rural, pero encontrarse, justo en la misma semana, las imágenes que muestran las relaciones del campo y la ciudad y sin estarlas buscando resulta una coincidencia atractiva a la que no se pueden resistir los fotógrafos. La vida que parece campesina en plena 23, los Willys de carreteras polvorientas con pinta de mercado ambulante, el hombre del agro que no pierde su paso en la ciudad para dejar en la catedral sus oraciones, así como el pequeño que con inocencia gana la confianza de los animales son fotografías con una misma historia: a pesar del mucho esfuerzo de algunos, Manizales sigue rindiendo tributo al ancestro campesino y son más los que se enorgullecen de éste que quienes no lo hacen. FOTO/FREDDY ARANGO/LA PATRIA

Gato montador. Esta escena podría ser en cualquier balcón campesino, pero los carros y la vía pavimentada delatan la toma. Es plena carrera 23, aunque al felino no le importe pasearse en su caballo por cualquier camino real.

La fe es mejor tenérsela a los santos que a la música. Ésta puede ser el sustento o la diversión, pero la iglesia será el único apego del hombre campesino que todavía respetuoso deja de lado sus atuendos para entregarse de lleno a la oración.

Es de todos los días ver los Willys en las avenidas manizaleñas, pero no con la variedad del revuelto de una abundancia y con la pesa lista para poner los productos a la venta. Parece un minimercado ambulante. FOTO/FREDDY ARANGO/LA PATRIA

FOTO/FREDDY ARANGO/LA PATRIA

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